16 de abril de 2014

Un cambio radical

Entiendo que desconcierte la actitud de Candela. No es muy normal que una persona cambie de la noche a la mañana y menos de una manera tan radical como lo ha hecho ella. Es cierto que en las últimas semanas los guionistas han ido preparando el terreno para que esta situación pudiera explicarse como la intención de la mujer de dar un giro radical a su vida y dejar atrás el dolor y los sufrimientos, algo que por otra parte es muy legítimo y sobre lo que no habría motivo de censura, salvo por el hecho de que implica egoísmo por su parte al dejar supuestamente colgados a su familia cuando más la necesitan, para pensar en sí misma. El que además tenga un bebé a su cargo no es suficiente excusa para ello, ya que como le han dicho todos, no tiene que hacerse cargo ella sola de éste y podría contar con la ayuda de los que la quieren.
Es evidente que oculta algo mucho más grave de lo que aparenta y que para evitar que ello afecte a los demás y obligada por las supuestas circunstancias, ha tomado la decisión de mantenerse alejada de todo el mundo, especialmente de los que más afecto tiene. Cosa que, por cierto, no le va a costar mucho. Claro que la que es ahora su familia está pasando por un mal trago y tampoco es un buen momento para andarse con preocupaciones añadidas, pero he de decir que cuando menos también es desconcertante que hayan aceptado sin discusión, aunque si con sorpresa, la decisión de ésta de mantenerse alejada de ellos y aparentemente desapegada. He de reconocer que esta actitud no me es ajena y que más de una vez he incurrido en ello, pero normalmente en caso de amigos y por causas baladís. Un verdadero amigo o familiar no deja tirado a alguien que es evidente que está pasando un mal momento, sólo por el hecho de pagarlo con la misma moneda y con la justificación de que es esto lo que él o ella se han buscado.
O al menos así tendría que ser, cuando se quiere realmente a alguien. Y es claro que este sentimiento existe entre Martín y Aurora y la que ha sido para ellos una segunda madre. Aunque no espero que ahora Martín esté por la labor de tender puentes, pues su prioridad es otra y muy acuciante. Pero si están los demás y si Aurora se ha entrometido en muchos temas hasta ahora, espero que cuando hace falta no deje de hacerlo. Lo mismo que Emilia y Rosario, que no han dudado en acudir en ayuda de quién lo ha necesitado y ahora aceptan sin más, incluso con críticas, una actitud cuando menos poco normal en una persona que siempre ha sido proclive a darse a los demás sin fisuras.
Y ya sé que es difícil justificar la actitud de Candela desde la perspectiva de ellos/as y que incluso puede entenderse que pueda parecer algo (o muy) borde con su rechazo a la compañía de la gente, pero creo que todos han tirado la toalla muy pronto. También es cierto que es difícil ayudar a quien no quiere ser ayudado, pero ello no es óbice que se haga sin que ello sea un obstáculo. 
Antes de terminar quisiera añadir algo más. Sé que Candela ha tenido muchos detractores y es posible que aún los tenga, principalmente entre las/os seguidores de Pepa que, sin que sea mi intención faltar a nadie, creo que han sido injustamente beligerantes con este personaje. Algo que de rebote ha afectado también a Aida, a la que considero una de las mejores actrices de la serie.  
Y aunque no lo crea necesario, necesito volver a romper una lanza por ella. Porque he de admitir que a mi sí me gusta este personaje y, por descontado, la actriz, a la que considero una gran profesional. 

2 comentarios:

  1. No creo que Candela tiene justificaciones. No me gusta este comportamiento.

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  2. Es cierto que este comportamiento no es muy correcto. Pero seguro que tiene sus motivos y fundados. Sólo espero que hagan durar esta trama lo mínimo posible, porque lo que no tiene justificación es que Martín y Maria sufran de manera innecesaria.

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