15 de diciembre de 2017

En el punto de mira

Que hagan un destrozo con los personajes me lo tomo como una estrategia para hacer que los espectadores asuman con mayor facilidad la marcha de éstos de la telenovela,….. lo que por descontado no implica que lo justifique, ni que lo acepte. Pero el caso es que lo han hecho en numerosas ocasiones, y además en los últimos tiempos con mayor frecuencia. Y que encima, a pesar de que es algo que me cuesta entender, no implica que la audiencia se resienta demasiado.
Pero quizás algún día la gente acabe cansándose de esto. No se puede tensar demasiado la cuerda. Y lo están haciendo, poniendo a prueba la capacidad de aguante de l@s espectadores,… pero no tod@s tenemos la misma.
Una de las cosas a reprochar, una opinión que ya he manifestado en otras ocasiones, es que en muchos casos no han sabido valorar lo que tenían entre manos, con personajes que podrían haber tenido mucho más recorrido. A bote pronto, y de tiempos más cercanos, se me ocurren Elías el químico, o sobre todo Garrigues……, pero ha habido más. El último ejemplo se ha dado con la trama de Los Manantiales, en la que dejando aparte la opinión que cada uno pueda tener sobre el trabajo de los actores, que básicamente hicieron lo que les marcaban los guiones, finalmente se consiguió destrozar a los personajes a conciencia, haciendo que la gente dejara de creer en ellos.
Y ahora les toca a los de La Quinta.
Primero fueron a por Carmelo, convirtiéndolo en un asesino. Y aunque este personaje sigue teniendo simpatías porque tiene otro lado positivo, y lo que hizo fuera en un momento de ofuscación (que por supuesto no justifica los hechos), siempre llevará el estigma. Algo que, por cierto, es común a la mayoría de los otros personajes, pero la memoria es bastante selectiva en este caso. Aunque también es cierto que todavía no van a por él de manera directa, quizás porque su papel no estorba en demasía…..y tampoco pretendo dar ideas.
Ahora es Severo quién está en el punto de mira, después de la desaparición inesperada y nunca entendida de Candela, con la que nos dejaron escenas inesborrables.
Chico García ha demostrado una enorme ductilidad en todas las facetas que le han propuesto, y ha sabido salir airoso de las mismas, demostrando su enorme talento profesional. Cierto que los guiones influyen, pero un porcentaje importante hay que atribuirlo al actor, que ha conseguido forjar un gran personaje, tierno, afectuoso, dulce,…..pero también furioso, vengativo, obstinado, fuerte,… y sobre todo creíble. Alguien que al final ha acabado ganando el corazón de l@s espectadores, especialmente después de su etapa preciosa con Candela. Tanto que considero que será difícil hacerlo desaparecer, como parece que es la idea que va extendiéndose como una posibilidad cercana.
Por de pronto parece que nos esperan largas semanas de prisión y juicio. No se han contentado con hacer pasar al personaje por todos los tormentos imaginables, que ahora van a rizar el rizo con éste. Por supuesto no dudo que Chico lo va resolver con gran acierto, pero al mismo tiempo puede suponer el fin. No digo que se atrevan a matarlo también, que ya sería el súmmum, pero sí que después de esto Puente Viejo no va a tener mucho sentido para él. Sin contar que Carmelito sigue sin aparecer. Y, por cierto, todo esto puede llevarse por delante a otro personaje, porque si Nicolás es su abogado y pierden el juicio, tampoco va a quedar en muy buen lugar. Es una posición arriesgada, que espero sepan resolver.
Cuando trajeron a Severo y Carmelo a Puente Viejo, se crearon muchas expectativas. Parecía que de una vez iba a haber alguien con poder suficiente como para crearle problemas a la Montenegro. Alguien que estaba a su altura tanto en influencias como en dinero. Y además alguien que se la tenía jurada y que parecía dispuesto a todo para hacerle pagar por un pasado doloroso. Pero pronto se frustró todo, porque ha quedado claro con el tiempo que nadie hace sombra a Francisca.
¿El motivo de ello? Pues escapa a mi comprensión, porque precisamente Francisca no es que goce de gran estima (estoy hablando del personaje, no de la actriz) lo que hace pensar que detrás de esto hay algo más que, por descontado, jamás sabremos.

30 de noviembre de 2017

El adiós a Candela

Si, vale. Quizás ahora penséis que no soy coherente con mis decisiones. Pero si, he dejado de ver la telenovela, aunque no de seguir lo que se cuece en la misma. Es complicado desprenderse de algo que ha sido tan familiar durante seis años, pero estoy en ello. Sin embargo, y aunque se vea como un intento de justificar mi presencia aquí, tampoco puedo desengancharme del todo de la telenovela porque aún tenemos con Mercé el compromiso con la administración de varias páginas, aunque sea solo con mínimos. Y especialmente, en mi caso, porque aún está Chico (aunque me imagino que su personaje también tiene fecha de caducidad, porque sin Candela es difícil que consigan sacarlo adelante). Y porque, lo admito, este blog se ha convertido en un lugar que me produce muchas satisfacciones, no solo por el hecho de permitirme exponer mis opiniones, sinó por lo de que éstas sean leídas. De hecho, y no es para ponerme medallas, el último comentario ronda cerca las 2000 entradas (aunque algunos incluso hayan estado cerca de las 3000), lo que me lleva a daros las gracias de todo corazón. 

Pero a lo que iba.
Después de ver el comentario de Mercè/MarGonz, he decidido aportar también mi granito de arena, aunque mucho de lo que sigue ya lo haya manifestado en otras ocasiones.Y, por cierto, suscribo sus palabras una a una. 
Teníamos delante de nuestras narices las señales,… pero, o no las quisimos ver, o eran tan inconcebibles que ni siquiera podíamos imaginar la deriva que iba a seguir la telenovela.
Bueno, quizás esto sea verdad en parte. Porque la otra si la veíamos, porque es claro que se trata de meter, aunque sea con calzador, una trama de la que en el momento actual existen pocos defensores,…. más bien al contrario.
El expolio de La Quinta, que ésta pasara a manos de Francisca, y que después la hacienda fuera destruida por una bomba, era una señal evidente de que esta trama iba camino a su final. Aunque es claro que nadie podía imaginar que además habían concebido una tragedia para finiquitarla, y que ello significaba hacer desaparecer uno de los personajes más queridos y de largo recorrido en la serie: Candela.
Una desaparición que nadie, o casi nadie, entiende. A menos que se vea como una manera de apartar a un personaje para que no haga sombra a quién se desea dar notoriedad.
Por supuesto no voy a hacer un drama de esta situación, porque al fin y al cabo es algo que solo existe en la ficción. Pero lo que no es ficción, y lamento, son los daños colaterales, con la injusticia que supone el dejar sin trabajo a una persona en un sector, el del audiovisual, ya de por sí muy castigado por unos altos índices de paro. Y no me consuela que la misma Aida lo justifique, aunque creo que más que nada por aquello de ser políticamente correcta. Si, los actores probablemente tienen asumido que cualquier trabajo tiene fecha de caducidad y que llega un día en que su papel se acaba, bien sea porque el producto llega a su final o porque su personaje deja de tener sentido. Pero en el caso de Candela no es ni lo uno, ni lo otro. Así que debe haber otra razón, por ejemplo la que he expuesto en un párrafo anterior.
Por cierto, tambien estoy segura que una decisión de este tipo no se toma de un día para otro. Es evidente que hace meses que se puso sobre la mesa, aunque no sabremos nunca si fue antes o después de que se dieran cuenta que la nueva trama de los hermanos Ortega y SuperJulieta, no engancha para nada. De hecho me sumo al comentario anteriormente mencionado de Margonz/Mercé, en el sentido de que la audiencia también tiene algo que decir, aunque se la ignore. Porque por mucho que los índices de seguimiento sigan manteniéndose (eso si,en niveles bajos), la sensación general no es precisamente de que sea porque gusta lo que se ve, sinó más bien por fidelidad,……o porque a esta hora lo que echan en las otras cadenas es mucho peor. 

Y como dicen, “de perdidos al rio”, aprovecho para introducir temas que a veces a una le cuesta poner sobre el papel, por aquello de herir susceptibilidades o crear polémicas innecesarias.
Vistos los comentarios en algunos muros de los guionistas (que he obviado contestar, porque al fin y al cabo son lugares personales y tienen todo el derecho a opinar lo que se les antoje), incluso me ha llevado a pensar que en esta decisión podrían haber influido factores externos, ajenos a la telenovela. O que hay algo que no quiero ni imaginar, pero de lo que también se han hecho eco algunos comentarios, que afectaría a la vida personal de la actriz afectada, como las trabas para que ésta pudiera conciliar la vida laboral con el cuidado de su hijo. Algo que desgraciadamente nuestra sociedad aún no ha conseguido solucionar y que impide a muchas mujeres contribuir a la economía familiar, a pesar de que las parejas o la familia también se impliquen en el cuidado de los niños.
Otro tema es el de si con una sola trama basta para mantener la serie. Pero vista la deriva, parece que es lo que se pretende: condensar todo en una y que gire todo alrededor de un personaje que es evidente que goza del favor de los guionistas,… por lo que sea. Pero lo que realmente me produce hilaridad es que también pretendan venderlo como una renovación de las tramas, cuando a la vista está que esto no es así. Si se habla de renovación esto afecta al conjunto, no a una sola parte. Véase sinó en la misma cadena la telenovela Amar es para siempre, en la que solo mantienen el mismo hilo argumental para personajes de segundo plano, mientras que los protagonistas se renuevan cada año. Los buenos y los malos. Y no pasa nada.
Pero antes de seguir, me permito reproducir parte de un artículo que me pareció interesante (y que no sé de donde saqué), pero en el que quedan claras algunas cosas al respecto de las telenovelas:
Rebautizado con cierto desdén como 'culebrón' es la gran aportación de Latinoamérica al mundo de la ficción: la primera telenovela se grabó en 1957. Entre las señas de identidad de la telenovela destacan la sublimación de las grandes pulsiones humanas hasta límites insospechados (el amor, la traición, la pasión, la ambición, la lealtad... aliñado todo con raptos, fugas, duelos, envenenamientos...), el marcado dualismo entre buenos y malos, los primeros 'buenísimos' y los segundo 'malísimos'; el físico de los protagonistas: el de ellos, de 'cuerpo danone'; el de ellas, de chica 'play boy'. Otros elementos característicos de la telenovela son la orfandad de uno de los protagonistas y la relación joven pobre/chica rica o joven rico/chica pobre. Este género audiovisual se ha convertido por derecho propio en el heredero de los folletines literarios de finales del siglo XIX.
La telenovela como objeto de estudio ha oscilado entre 'el mal de ojo de los intelectuales' y ser 'otra manera de contar la realidad'. Y un elemento que suele pasar desapercibido (quizá porque a España no llegan) es que muchas telenovelas tratan de temas de actualidad que sirven para una gran parte de la población (latinoamericana) como elemento de foro público: la violencia sexual, el narcotráfico, la delincuencia de cuello blanco, la explotación de la mujer en el mundo laboral, la crisis emocional y moral de los jóvenes...”


Sí, todo ello se refleja fielmente en el Secreto de Puente Viejo. Lo que no dice en ninguna parte es que este dualismo se tenga que mantener siempre con los mismos personajes. De hecho en Puente Viejo tuvimos por ejemplo un malo, malísimo, que podría haber dado mucho juego: Garrigues. Pero del que también decidieron prescindir y de mala manera, haciéndolo salir por la puerta de atrás como tantos otros y otras…. siempre en beneficio de quién ya sabemos.

Bueno, ya me he explayado bastante. Aunque seguro que aún me dejo cosas en el tintero, que me van a venir a la mente después.

Gracias por haber llegado hasta aquí, y por vuestra comprensión.
Os quiero

27 de noviembre de 2017

Una despedida

Puedes ser fiel a una persona, a una idea, a una manera de entender la vida, incluso a algo de tan poco interés vital como un programa de televisión, una serie,…….Y sin embargo una persona te puede traicionar, puedes valorar otras ideas que te hagan cuestionar tus convicciones, puede llegar un momento en que desees cambiar tu vida,…y también puede dejar de gustarte lo que ves en la pantalla de tu televisor. Y por encima de todo también puedes ser egoísta y empezar a pensar en ti misma/o y en lo que deseas, antes que dar prioridad a los demás.
Con toda esta introducción, aun así me voy a quedar en el tema más superficial como el de porque seguir viendo un programa de televisión que no te aporta nada, ni siquiera simple entretenimiento.
También puede suceder que a veces nos imbuyamos motivos, como algo parecido a la fidelidad, para seguir a pesar de todo. Pero cuando ésta se mueve entre sentimientos contradictorios como la obligación y la devoción, deja de tener sentido. Obligarse a algo solo por cuestiones emocionales, es poco menos que engañarse a sí mismo. Y lo digo con todo el respeto a los que opinan lo contrario, porque esto es solo una opinión personal y además he caído en lo mismo durante mucho tiempo, así que no soy nadie para censurar a nadie.
(Por cierto que tampoco es mi pretensión justificar nada, solo poner en palabras algo que ya hace días que me ronda. Y soy consciente que mi opinión es solo un espacio infinitesimal en un todo y no puede variar nada si no es compartida por otras personas)
Si, lo admito. He dejado de ser fiel a El Secreto de Puente Viejo, porque la deriva de la telenovela me ha llevado a tener que decidir entre sentirme obligada a algo que ya no me satisface o ir a otra cosa que si pueda hacerlo, por ejemplo, el placer de la lectura. De hecho también tengo que admitir que la fidelidad que todavía seguía manteniendo, ya hace tiempo que derivó a ser íntegramente para los actores y actrices que tan dignamente defienden el serial.
Pero ahora ni siquiera esto me parece suficiente.
Como he dicho antes, mi opinión es solo un grano de arena y sin otros cientos de miles, no cuenta para nada. Pero si contara, también soy consciente de las consecuencias que podría acarrear para otras personas, un sentimiento que también podría influir en la decisión de seguir siendo fiel o no. Cierto que nada es infinito (salvo la Montenegro…si se me permite) y que todo en algún momento puede tener su final. Y que cuando esto sucede, alguien o muchos pueden salir perjudicados. Pero es la vida misma, porque detrás de cada producto hay personas que viven de ello, y sin embargo tampoco podemos comprar todo para que la rueda siga rodando.
Pues lo mismo una telenovela.
Pero volviendo al tema de la fidelidad a los actores.
Por supuesto diferencio a la persona del personaje, y nada cambia mi percepción sobre éstos solo por el hecho de que desaparezcan de la serie, bien sea por decisión propia o porque hayan decidido prescindir de ellos. Porque ante todo son personas con vidas propias y hay que respetar su espacio. Y grandes profesionales a los que seguro espera una carrera larga y fructífera. Pero también es cierto que mis simpatías no son iguales para todos y todas, y que algun@s han conseguido en este tiempo calarme más hondo. Por lo que mi digamosle devoción mejor que fidelidad, va más allá del serial. Y no es ningún secreto que Aida de la Cruz forma parte de este “selecto” club, en el que también incluyo a Chico García como parte destacada.
Si, toda esta parrafada también era para llegar a este punto. Desconozco las razones y es de suponer que nunca las sabré, para que un personaje como Candela tenga que desaparecer de la telenovela. Pero quizás ha sido el punto de inflexión que necesitaba para cambiar definitivamente el chip y llegar a la conclusión que no es necesario obligarse a algo tan poco sustancial como una ficción, solo por motivos sentimentales.
Conclusión: aquí y ahora me apeo. Sin dramatismos, sin mirar atrás, solo lamentándolo por las personas con las que he tenido la suerte de compartir espacio y comentarios, algunas incluso la fortuna de conocer personalmente.
Gracias por todo.

13 de noviembre de 2017

Los actores y las redes sociales



Es una obviedad decir que en los últimos años las redes sociales han avanzado en repercusión. Y que es una herramienta eficaz que se utiliza con frecuencia por personalidades tanto de la política, como de la televisión u otra infinidad de facetas de la vida, para expresar opiniones o estar en contacto con sus seguidores o el público en general. Porque la promoción y el efecto expansivo pueden ser muy interesantes. De hecho viene a ser uno de los mejores medios para hacer visible cualquier tema o persona, además del más rápido. Y, por encima de todo, de los más económicos, pues se podría decir que en muchos casos viene a ser publicidad gratuita.
Pero también es cierto que existe quien huye de ello como de la peste, porque estos lugares asimismo tienen su parte negativa ya que hay quien cree que, muchas veces amparado en el anonimato, puede verter impunemente lo que sea. Olvidando que al otro lado hay personas con sentimientos. Así que entiendo a quien no desea exponerse a pasar un mal rato por nada, así como quien considere que su espacio personal es esto precisamente, personal. Y no tiene por qué trascender para alimentar el morbo, como suele ser el propósito muchas veces.
Todo ello viene a cuento por el tema de las páginas relativas a la telenovela El Secreto de Puente Viejo, aunque se puede trasladar a todos los sitios.
No voy a negar que produce satisfacción, especialmente si dedicas parte de tu tiempo a llevar, no una página personal, sino una de genérica de un tema, encontrarte no solo con el favor de la gente que la sigue, sino también, aunque sea esporádicamente, con quien sea el objetivo de la misma. Me refiero, en este caso, al actor o actriz a la que vaya dirigida, o al tema en el que esté involucrado/a.
Pero partiendo de la base que una página o sitio normalmente suelen ser opciones personales de alguien ajeno a quién es objeto de esto (salvo por supuesto en el caso que sean páginas oficiales o personales), ello no tiene por qué suponer una suerte de obligación para el destinatario, sino que es algo que depende solo de la voluntad de éste o ésta de estar más cerca de sus seguidores. Y entendiendo que no tod@s los personajes públicos son proclives a interactuar con la gente que los sigue, y mucho menos en cuestiones que vayan más allá de su trabajo profesional. Por ello no deja de sorprender encontrarte en estos sitios con situaciones un tanto particulares, como comentarios fuera de lugar, molestos ante la falta de respuesta del actor o actriz, u otros en los que se muestra una casi obsesión por alguna o alguno en particular, que sobrepasa los límites de lo que se puede considerar razonable. Al fin y al cabo un actor o actriz son personas que hacen un trabajo. Que es cierto que les aporta más visibilidad que al resto de los mortales, pero que de manera involuntaria puede llevar a forjar una idea que en un determinado momento puede incluso hacer que se llegue a confundir ficción y realidad. Y en ocasiones se tiende incluso a crear en torno a ellos un halo de endiosamiento sin tener en cuenta que no los conocemos realmente de nada, que no sabemos cómo son realmente como personas, lo que piensan o lo que sienten. Vale que a través de entrevistas o incluso de las redes sociales, o aun cuando has tenido la oportunidad de hablar con ellos personalmente unos instantes, puedes acabar haciéndote una idea aproximada, pero sigue sin ser suficiente para hacer una valoración objetiva.
Por cierto, antes que nada puntualizar, por si no ha quedado claro, que estoy hablando exclusivamente de las redes sociales. Y aprovecho para agradecer a los actores y actrices que, sacando tiempo de sus compromisos sociales y su tiempo libre, se acercan a las páginas,……aunque sea para poner un simple MG.
Pero tod@s sabemos que los actores y actrices también tienen compromisos publicitarios que, en algunos casos les llevan a acercarse a sus fans. Sin embargo esto es otro tema, e invariablemente siempre sucede en Italia. En España la cosa es muy diferente y l@s fans incondicionales, que hemos hecho de esta serie una de las más longevas de la televisión española, tenemos que conformarnos con imaginar esta posibilidad.
Aunque por supuesto nada que objetar a que se los actores y actrices se den a conocer en otros países, porque entiendo que esto es bueno para ellos ya que les abre muchas puertas.

6 de octubre de 2017

Siete años de..... lo mismo

Decían Berger y Luckman, dos grandes sociólogos del siglo XX, que la convivencia exige unas mínimas dosis de hipocresía. Que los que pasan mucho tiempo juntos han de evitar decirse todo lo que piensan.
Evidentemente es una opinión con la que no todo el mundo estará de acuerdo, porque también existe la idea de que sin confianza plena una relación se puede tambalear,….pues siempre existe la posibilidad de que tarde o temprano lo que se oculta salga a la luz.
Sin embargo la máxima que rige las relaciones en la telenovela, a pesar de que no todas las parejas son iguales y tampoco el grado de confianza es el mismo, es la de mantener al otro en la inopia hasta que no hay más remedio que compartirlo.
O quizás no hacerlo nunca.
De hecho el ejemplo más flagrante es el de Francisca y Raimundo, una pareja en la que la confianza es de cero-coma-cero y la hipocresía es de once en una escala de diez (no, no es ningún error). Al menos por parte de ella, aunque él no se queda manco. Por supuesto las razones de Raimundo son muy diferentes, porque su silencio implica las más de las veces la tranquilidad para otros u otras. Sin embargo lo de Francisca es diametralmente lo contrario: cada silencio o mentira acaba suponiendo una nueva fechoría en la que interviene directa o indirectamente.
De hecho esta ambigüedad de Raimundo, que dice conocer bien a Francisca y que hace que por ello la mantenga al margen de algunas cosas, que a veces incluso no duda en ponerla a los pies de los caballos si se trata de prevenir sobre las consecuencias de un enfrentamiento con ella, pero que al mismo tiempo es capaz de mirar a otro lado cuando esto se materializa, considero que es precisamente consecuencia de la hipocresía en la que se mueve esta pareja. Algo que difícilmente cuadra con la imagen del hombre justo, cabal y amante de la justicia que tod@s pensábamos que conocíamos, y que ahora parece abducido por el ambiente de una casa que acaba irremediablemente con todos los personajes que pasan por ella,… con pocas excepciones.
Un inciso.
En estos momentos se cuestiona que Adela tenga una relación con un hombre que asesinó a su esposo. Por supuesto a mí también me cuesta imaginar una situación parecida y la posibilidad de perdonar algo así. Pero lo sorprendente es que no se hable demasiado de que esto sucede también con Raimundo y Francisca, con el agravante de que no sólo Francisca dejó morir a la esposa de éste (por lo que se puede hablar de asesinato por omisión), sino que encima ha intentado acabar con él a base de bebida “cristalizada”. ¿Acaso no es esto peor e imperdonable? ¿Hemos de pasar un tupido velo sobre todo esto, solo porqué es Francisca y no se le puede rebuznar?
Ahora, abundando en lo que ya escribe Mercè en su blog  https://margonz05.blogspot.com.es/, parece que han decidido que la doña vuelva a ser la salsa de todo, que todo ha de girar en torno a ella y que nadie puede hacerle sombra. La etapa de los Manantiales, con todos sus errores y aciertos (que principalmente atribuyo a unas tramas no muy acertadas), fue un impasse al estar desligada totalmente de Francisca,….. pero es evidente que la interpretación que se ha hecho de este digámoslo fiasco, ha llevado otra vez al punto de partida.
Así que volvemos a las andadas. Sin embargo creo que se están equivocando, porque (casi) nadie es capaz de aguantar siete años de lo mismo, incluyendo el que se repitan situaciones ya vividas anteriormente (aunque sean convenientemente maquilladas, pero totalmente previsibles y fácilmente reconocibles).
Han conseguido cansarme con todo esto, con este mangoneo de personas mediante el chantaje emocional o manipulando hábilmente la parte más oscura de ést@s, con un continuo goteo de personajes bipolares que llegan con propósitos malvados, con una espiral de venganzas que nunca se acaba, con escaramuzas continuas que desgraciadamente, por obra y gracia de los guionistas por supuesto, siempre acaban con un mismo ganador: la omnipotente e incombustible Francisca Montenegro.
Y esto es algo que puede acabar con el estómago de una, cansada de tragar una y otra vez con lo mismo.
Por supuesto ahora viene aquello de que “no lo veas si no te gusta lo que ves”. Bueno, nadie puede decidir por otros lo que ha de ver o no, pero considero que si se puede opinar, aunque sea para resaltar más los aspectos que considera negativos que otra cosa. En realidad pienso que es mucho más productivo esto que dorar la píldora, que al final puede llevar a la creencia de que se está haciendo bien, cuando nada más lejos de la realidad,…… o al menos de lo que creo que piensa la mayor parte de los que opinan en las redes sociales y de la audiencia que, a la vista de los datos de los últimos meses, ha dejado de responder con la misma solvencia que antaño.

29 de septiembre de 2017

¿Y Nicolás?

¿Y Nicolás? ¿Qué pasa con este personaje prácticamente (e injustamente) invisible?

Era de prever que después de la marcha de los habitantes de Los Manantiales (sobre cuya existencia, por cierto, se ha pasado con rapidez un tupido velo) se necesitara de un tiempo para reubicarlo. Demasiados meses anclado casi en exclusiva a esta trama hicieron que dejara de tener espacio propio, lo que considero muy injusto para un actor, Alejando Siguenza, que ha dado muestras sobradas de que puede llevar adelante cualquier proyecto con suficiente solvencia profesional.

Cierto que tampoco ha sido un personaje que haya estado siempre en primera plana, pero no porque no crea que no tienen suficientes recursos para él. Su papel en la telenovela es el de un hombre de buen porte (claro que la percha ayuda), joven y rico, además de libre. Que además tenga una hija pequeña no tendría que suponer ningún obstáculo para encontrar un papel adecuado que le dé más visibilidad. Porque verlo moverse por la serie solamente para acercarse a la casa de comidas y ocasionalmente convertirse en el confidente de Matías, considero que es malgastar el talento de este gran actor.

Tampoco voy a ponerme a dar ideas, primero porque no es mi trabajo y tampoco tengo suficiente imaginación, pero estoy segura que con los antecedentes antes mencionados se podría elaborar una buena historia y dar relieve a este personaje.

Así que espero que antes de que sea demasiado tarde, los responsables de la serie se den cuenta de que tienen al alcance este potencial inexplorado que podría dar algo más de vidilla a un producto en sus horas más bajas.

26 de septiembre de 2017

En el punto de mira

No hace mucho una persona muy cercana, y conocedora del país, me hablaba de como la sociedad en Dinamarca da mucha importancia a la privacidad, y que es difícil que alguien se meta en intimidades de otras personas. Por cierto, se trata de (otro) joven talento con una alta cualificación, que desgraciadamente ha tenido que emigrar ante la falta de oportunidades en nuestro país.
Pero no es este el tema que me ocupa.
Es evidente que nuestra sociedad está a años luz de la danesa. Solo hay que ver la temática de los programas de máxima audiencia para darse cuenta que es precisamente el cotilleo lo que llama la atención. Pero no voy a ponerme estupenda por ello, porque cada cual es libre de elegir sus preferencias, aunque no entiendo, ni comparto en absoluto, esta manera de hacer las cosas, que no aporta cultura y si borreguismo (espero que nadie se ofenda por esta palabra). Y sí, soy consciente de que puedo estar contradiciéndome, pero en mi descargo añadir que solo se trata de una opinión sin prejuzgar a nadie.
Y si la televisión se aprovecha de ello, no menos sucede en un pueblo pequeño donde es difícil dar un paso sin que alguien lo sepa. Sin embargo lo peor no es esto, si no que encima haya quien se considere con derecho a opinar sobre vidas ajenas, cuando muchas veces se hace patente aquello de “ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”. Esto sería el cotilleo, que muchas veces traspasa la línea de una simple opinión y puede convertirse, amplificado por el desconocimiento de la realidad y las diferentes versiones añadidas, en algo dañino para la víctima de las habladurías. Rompiendo el principio de nadie es “culpable hasta que se demuestre lo contario”, e instalando la necesidad de la víctima de tener que explicarse y además probar su inocencia. O esperar que salga otra habladuría que desvíe la atención.
Esto es lo que ahora le sucede a Candela.
No importa su trayectoria, ni la certeza de que es una persona sin doblez, generosa y altruista, que no duda en ayudar en la medida de sus posibilidades a quien sea. Que no suele ser alguien que juzgue a la ligera, ni que se involucre en cotilleos. Ni parece importar que se sepa que en el pasado fue víctima de malos tratos, y que ha sabido superarlo a fuerza de voluntad y de echarle arrestos. Ahora buena parte del pueblo parece que solo la ve como a una persona egoísta, que es incapaz de olvidar y mucho menos perdonar a alguien que le ha hecho mucho daño en el pasado. Pero que aparentemente ha vuelto a ella para implorarle su perdón.
Evidentemente todo el mundo tiene la posibilidad de cambiar, de arrepentirse de sus acciones e intentar enmendarlas, pero puedo entender a Candela. Venancia muchas veces utilizó en el pasado argucias semejantes a las del cuento del lobo y las ovejas, como para fiarse ahora de que no es lo mismo. Aparte de que le negó el socorro cuando acudió a pedirle ayuda, lo que la convierte a priori en una mala persona. Que el maltratador sea alguien de tu sangre, no tendría que impedir que se haga lo correcto.
Y puedo entender que a Candela le sea difícil pasar página con esta mujer, y que no sienta lástima por ella. Lo ha dicho: “se cosecha lo que se siembra” y aunque es algo muy categórico,  no deja de tener su sentido si me atengo a los hechos que la misma Candela ha puesto sobre la mesa. Sin embargo, aunque empujada por Severo, tampoco la va a dejar en la estacada.
¿Que Venancia ahora es sincera? Puede, aunque teniendo en cuenta como las gastan en esta serie, lo dudo. Sin embargo tampoco puedo imaginarme que retorcidos motivos se podrían esperar de esta visita a su exnuera ¿Volver a hacerle la vida imposible, en base a algo del pasado? ¿No fue suficiente con lo que ya le hizo?
Por cierto, lo único bueno (si es que se puede llamar así) en toda esta historia, es que están devolviendo la visibilidad a estos personajes, en mi opinión injustamente relegados a un segundo plano durante muchos meses. Unos actores de primera fila que merecen mucho más que las tramas de relleno que les han reservado durante tanto tiempo. 

25 de septiembre de 2017

La eterna venganza. O volver al principio.

Hace apenas un año, mis noches tenían básicamente dos objetivos: leer un libro y ver Puente Viejo. Y no necesariamente por este orden, pues a veces el cansancio y el sueño impedían que el primero se materializase. Pero el visionado de Puente Viejo seguro que no me lo perdía.
Afortunadamente para mi salud mental, ahora ya no es así y se han cambiado las prioridades. Incluso me pierdo muchos días el capítulo y solamente lo grabo para poder cumplir con mi compromiso con la administración de algunas de las páginas de la serie.
Lo lamento, pero ha dejado de interesarme. Y solamente la sigo por los de La Quinta, los únicos que siguen llamándome un poco la atención. Y también porque pienso que se lo debo especialmente a uno de ellos, que tuvo un gesto conmigo que le agradeceré siempre.
Quizás el haber vivido con tanta pasión la serie me ha pasado factura, o quizás los motivos sean el cansancio después de tantos años, o la desilusión, o la previsibilidad de las tramas………..el caso es que no consigo encontrar ahora mismo algo que me haga volver a aquellos días en que esperaba el capítulo con ganas.
Cierto que la televisión tampoco es uno de mis hobbies, y admito que veo pocos programas y solo algunos capítulos sueltos de series………básicamente las que empiezan una trama y la terminan en el mismo capítulo.  Y no es que se trate de impaciencia por los resultados, si no de que realmente he llegado a la conclusión que así ha de ser el entretenimiento. Algo que, en mi opinión, no es lo que aporta Puente Viejo ahora mismo, si no que solo trae tramas que se alargan meses y meses para después quedar a medio aire y sin resolverse satisfactoriamente, o situaciones límite que se suceden sin tregua, ….. por no hablar de los fastidiosos flashback, que no me cansaré de poner en la picota por considerarlos innecesarios y excesivamente largos en su contenido.
De todas maneras todo esto es solo mi opinión, porque la audiencia sigue respondiendo…aunque sea en los niveles más bajos de toda la trayectoria de la serie. Y además entiendo que mi parecer puede estar condicionado por mis simpatías hacia un o unos determinados personajes, que quizás nublen mi imparcialidad. Es por ello que poner distancia también facilita las cosas.
Pero en este ejercicio de poner en palabras lo que siento ahora mismo sobre la serie, me gustaría incidir en algo. En vista de la gente que todavía sigue la serie, parece que existe una disociación entre lo que se cuece en las redes sociales y lo que es la realidad. Y esta es que la serie aparentemente sigue gozando de una cierta salud a pesar de todo. Y con esta afirmación, por supuesto, no pretendo insinuar falta de criterio de la mayoría silenciosa, o cuestionar a quien sigue viéndola con buenos ojos, o simplemente porque en esta franja horaria es lo que toca….o porque es lo mejor en este momento del día. Porque no se puede cuestionar la libertad de cada uno o una para ver determinados programas, aunque algunos sean en mi opinión unos auténticos bodrios (y no me refiero a PV).
Sin embargo creo que en El Secreto de Puente Viejo están tensando mucho la cuerda. Se hace evidente que la serie necesita de una renovación a fondo, y lo que ya parece claro es que no se va a conseguir con una pretendida vuelta a los orígenes. Siempre se ha dicho que “segundas partes nunca fueron buenas”, pero mucho más si es el enésimo intento de recuperar a unos personajes irrepetibles. Creo que la serie tendría que evolucionar, y de hecho lo han tenido en sus manos y lo han desperdiciado con la trama de Los Manantiales. Ahora, de golpe todo ha vuelto veinte años atrás, en vez de seguir adelante con tramas frescas y nuevas, que aportaran otro aire. Y además lo hacen poniendo otra vez el foco en la eterna (nunca mejor dicho) y malvada Francisca. ¿En serio alguien cree que es esto lo que pide la audiencia? Sinceramente no lo creo, por mucho que se admire a Maria Bouzas. Por cierto, lo mismo que se puede pedir para el resto del elenco, en el que existen grandes profesionales a la misma altura que la susodicha.
Claro que entiendo que en un producto del tipo de una telenovela diaria tienen que existir extremos contrapuestos para mantener el interés de las tramas, pero seguir insistiendo en lo mismo considero que es cansino. Más cuando en lo que se persevera es en temas que solo son un toma y daca, sin que se entrevea ninguna salida. La eterna venganza entre Francisca y Severo no puede ser el tema recurrente, más cuando una de las partes está instalada en la impunidad más absoluta, como si existiera algún obstáculo que impidiera una solución diferente. Creo que en un anterior comentario ya lo dije: es cuando menos peligroso instalar este concepto de que los poderosos pueden hacer lo que se les antoje, cuando desgraciadamente en la vida real esto sucede con más frecuencia de la deseada. Lo que puede acabar conduciendo a la convicción de que no se puede hacer nada para cambiarlo (de hecho en la ficción parece ya asumido)…………..cuando no tendría que ser así. La justicia ha de ser igual para todos.
Y antes de que salga alguien con el tema, también vale para Carmelo. Y para Alfonso, Emilia, Mauricio,….y todos los que cargan con algún delito a sus espaldas. Que a lo largo de la serie no han sido pocos,….aunque la mayor parte no ha pagado por ello. Por supuesto encabezados por la mayor delincuente: Francisca, que tiene en su haber fechorías de todo tipo y que necesitaría de un libro para enumerarlas. Y de cinco vidas para que se hiciera justicia. 

28 de agosto de 2017

Severo y la venganza

¿Se le puede pedir a Severo que abandone sus ansias de venganza hacia Francisca, que olvide todos los agravios que ésta le ha infringido a él y a su familia? ¿Qué en nombre del amor y la paz para los suyos, abandone la partida, dejando que gane la doña?
Vale, la venganza es mala consejera y puede llevar a una persona a un camino de perdición. Pero aun así considero lícito que Severo desee recuperar lo que es suyo, lo que Francisca le ha arrebatado, como que espere que algún día la justicia terrenal se imponga. Ya que se trata de algo que atañe mucho más a los sentimientos, no solo de que le sea devuelto lo que ha ganado a base de trabajo y esfuerzo. No ha de ser fácil pasar página cuando Francisca es la culpable de que en su infancia y adolescencia se viera privado del calor de una familia, y que más tarde le fuera arrebatado su patrimonio como consecuencia de las malas artes de ésta. Por cierto, algo (lo de las vacunas) que parece que ha pasado, como tantas otras cosas, a un espacio intemporal en el que nadie parece reparar.
Pero parece que Candela, a pesar de haber dado su palabra de no insistir sobre el tema, va a volver a pedirle a Severo que hagan las maletas y que, sin volver la vista atrás, abandonen Puente Viejo. Una petición legítima, que podría parecer egoísta si no supiéramos que es también el deseo de recuperar la paz y vivir una vida feliz de familia.
Paz que solo lograrán si se alejan de Francisca.
Pero no voy a negar que es una idea que no me apetece para nada. Aunque en vista del panorama quizás sea más fácil esto que esperar a que se vuelva otra vez el sufrimiento a esta familia. O peor aún, que destrocen a los personajes, como desgraciadamente venimos viendo últimamente. No quiero ser pájaro de mal agüero, pero reconozco que me han contagiado las aprensiones, más cuando ponen en boca de los personajes este tema. Porque ya es habitual que se incluyan pistas en los diálogos que al final acaban convirtiéndose en situaciones concretas. Y si lo unimos al hecho, también recurrente, de la invisibilidad gradual de un determinado personaje antes de que desaparezca definitivamente, el panorama empeora. Porque Severo ha pasado de ser un rico hacendado, alguien que podía hacer sombra a Francisca, a convertirse en un hombre que ha visto esfumarse casi todo, y ser simplemente ahora el amigo del alcalde que sale un par de minutos a su lado en cada episodio. Ya no hablo de que hayan finiquitado el escenario en el que lo hemos visto habitualmente en estos tres años: La Quinta, y que además ya no existan apenas escenas íntimas con Candela. 
Todo esto me apena, primero porque considero que no es justo, pero además porque creo que están desperdiciando muchas posibilidades con esta trama y estos actores.
Evidentemente esto son solo conjeturas, sin ninguna base concreta, solo los antecedentes antes expuestos. Y quizás sea poner la venda antes que la herida, y que esto sea solo algo temporal y volvamos a ver a estos actores en el lugar que les corresponde. Más cuando ahora va a quedar un gran vacío en las tramas con la marcha de los habitantes de los Manantiales. Por cierto, algo que me revienta por partida doble: porque finiquitan esta última trama a la brava y dejando muchos flecos, y porque significaría que para recuperar el protagonismo merecido los de La Quinta tienen que apartar a otros, cuando ellos han mantenido la serie en el candelero durante meses y han dado cuerda a la trama de Francisca. Porque no nos engañemos, son dos tramas que se retroalimentan y la de Francisca quedaría en nada o casi nada si no tuviera a Severo para incordiarse mutuamente,  o a Candela para intentar humillarla periódicamente con sus visitas a la confitería. Algo totalmente lamentable, porque denota también falta de imaginación por parte de los responsables de los guiones.
Y al hilo de esto, quiero incluir algo en este comentario.
Me gustan las series, pero no soy muy habitual a las telenovelas (de hecho solo sigo Puente Viejo). Sin embargo estos días de vacaciones he tenido ocasión de ver ocasionalmente otra y me he quedado sorprendida (gratamente) de ver que las cosas se pueden hacer de otra manera. Me refiero a Amar es para siempre. Tramas bastante rápidas y creíbles, resolución de situaciones en tiempo prudencial (excepto un asesinato que requiere un periodo más largo), pero ante todo no he encontrado casi nada que me haya hecho cuestionar la coherencia de lo que veía. Y los flashbacks inexistentes o cortos como dice su propia palabra, no escenas completas como nos tienen acostumbrad@s en Puente Viejo.
Tampoco hay un malo de referencia, y cuando lo hay tiene su talón de Aquiles, lo que viene a desmentir la necesidad de que exista esta figura de manera constante y sea siempre la misma. Claro que tiene que existir un elemento distorsionador, pero dentro de unos cauces que no se aparten mucho de la realidad, lejos de la impunidad de la que goza Francisca. Incluso las situaciones que se pretenden distendidas suelen huir del recurso fácil y entran dentro de la normalidad, lejos de los sinsentidos a los que nos tienen acostumbrados con los Mirañar. Igual que las historias de amor que se viven sin estrépito, con romanticismo, pero sin caer en los tópicos, ni en el edulcoramiento.
Lo dicho. A la vista está que las cosas se pueden hacer de otra manera.

26 de agosto de 2017

El fin de Los Manantiales

Inexorablemente se acerca el fin de una trama que levantó muchas expectativas y que al final ha acabado siendo un gran fiasco por la manera en la que la han llevado, por haber destrozado a casi todos los personajes principales (y algunos de subordinados), pero especialmente por la sorprendente decisión de finiquitarla un año y medio después de su irrupción en pantalla. Y encima inmersa en una espiral de situaciones complejas que van a quedar sin resolver. Además la sensación generalizada es que, de alguna manera, los protagonistas de Los Manantiales se van por la puerta de atrás como si huyeran, cuando en realidad quizás la respuesta sea la manifestación de una manera abrupta de resolver una situación que a los guionistas se les ha escapado de las manos.
Estoy convencida de que casi nadie esperaba algo parecido, a pesar de lo que hemos estado viendo en los últimos meses o semanas, con situaciones incomprensibles que han llevado a dar la vuelta a la personalidad de los personajes de Los Manantiales y situarlos en las antípodas de lo que fueron en sus inicios. Nada irremediable si se atajaba a tiempo…como hemos visto en otros personajes y con situaciones incluso más complicadas. ¿Acaso no nos hemos tragado un montón de sapos hasta ahora? Protestando, poniéndolo en cuestión y no aceptando según qué cosas,…pero al final dejándolo por imposible, y porque no vale la pena hacerse mala sangre por una ficción.
Sin embargo, y visto en perspectiva, se acaban descubriendo señales de que quizás en esta trama algo no funcionaba de la manera esperada y que algo de este estilo podía suceder, aunque atreverse a conjeturar el motivo que finalmente ha desembocado en el cierre sería un poco aventurado. Creo que más bien son un montón de cosas,…. aunque lo seguro es que nunca sabremos las verdaderas causas. Pero, por ejemplo, ¿alguien entiende porque Hernando apenas interactuaba con el resto de personajes, porque su espacio vital no se alejaba apenas de los confines de su casa? Una acaba llegando a la conclusión de que con este personaje, por los motivos que sean, han acabado utilizando el mismo recurso que con Inés: condenarlo al ostracismo. Cosa que con Camila ha sucedido en menor medida y que en Beatriz ha ido en otra dirección, pero con la misma (mala) fortuna.
¿Qué los actores no han estado a la altura de lo que se esperaba de ellos? También en esto hay diversidad de opiniones y no voy a entrar en ello, porque creo que el hecho de que la trama no haya dado el resultado esperado (algo por otra parte bastante cuestionable si me atengo a la visibilidad y seguimiento en las páginas de las redes sociales) no se puede cargar sobre las espaldas de ellos y ellas, sino que tienen buena parte de culpa unos guiones funestos (nunca mejor dicho por sus contenidos), que en base a la que parece la visión extendida de que se ha machacar sin piedad para mantener la tensión, han acabado malogrando la oportunidad de darnos algo diferente. Y dejando detrás un panorama desolador.
Porque, sin la trama de Los Manantiales, se reduce considerablemente el espectro de lo que se avecina. De hecho si ahora los capítulos se dividían entre estas escenas, las del colmado y las de La Casona, con apenas un par de minutos diarios para los de La Quinta y un poco de espacio para el resto….¿ahora que va a quedar? ¿La Casona va a copar todo el protagonismo? Quizás sea este el propósito, pero el caso es que Julieta y Saúl, con Prudencio, por si solos no creo que puedan llevar el peso de los capítulos, porque además no parece que, de momento, hayan calado demasiado en la audiencia.
Pero volviendo a este fin de etapa.
El experimento de los Manantiales a priori tenía todos los ingredientes para ser una gran historia, al desmarcarse de los cauces habituales en los que la serie se había movido hasta entonces. Por primera vez una trama estaba desvinculada del resto y andaba de manera independiente, desarrollando sus situaciones sin la intervención de las otras, y en especial de Francisca, la especialista en corromper todo lo que toca y hacer desgraciados a todos los que se mueven a su alrededor. Sin embargo al final tampoco ha hecho falta la intervención de ésta porque el resultado ha sido el mismo, con la diferencia que Los Manantiales lo han conseguido por sí mismos y además haciendo acopio de todos los errores imaginables. Desde la falta de confianza hasta la ingenuidad, pasando por el orgullo mal entendido, vivir vidas aparte del resto de la familia, no saber atajar las cosas a tiempo, desoír los buenos consejos de quienes les querían bien,…………..hasta llegar a un punto de no retorno. Que ha llevado a su despedida.
Aunque esto tenga además efectos colaterales, porque lamentablemente parece que está arrastrando también a un bajón de la audiencia, cansada ya de ver como las cosas no se resuelven o lo hacen de la peor manera posible.

17 de agosto de 2017

"La molinera"

Vaya por delante que no pretendo ponerme ninguna medalla al mérito, porque estoy segura que más de una vez yo también he caído en la trampa de utilizar un mote en vez del nombre de un personaje. E incluso es muy posible que en más de una ocasión me haya movido a ello algún sentimiento no muy sano,…… algo que por otra parte, y pensándolo bien, es bastante irracional (por no decir otra palabra menos apropiada).
Y también admito que en el caso de algún personaje ni siquiera ha llegado a molestarme demasiado el uso de esta manera de dirigirse a él o ella, aún con la certeza de que el apelativo no es precisamente para indicar su condición o su profesión.
Pero lo cierto es que mi tendencia natural es evitar utilizar este recurso, porque soy consciente que en ocasiones y según el contexto, puede llegar a implicar incluso algo despectivo para quien va dirigido. Aunque sea un personaje, pero considero que ello no lo hace menos injustificable. De hecho vemos como esto se utiliza de manera recurrente por parte de Francisca, siempre en sentido peyorativo. También que el blanco de ello muchas veces es Candela, que pasa por ser “la panadera”, “la confitera” “la diminuta esposa” “la mujer del galletero”. O como Carmelo es “el tullido” “el perrito faldero”,…….por poner algunas lindezas. Aunque tampoco es exclusivo de este personaje y otr@s también caen en este juego.
Y por supuesto y aunque no sea de mi agrado, no puedo por menos que aceptar que solo son  palabras de un guion, que únicamente suelen pretender crear un escenario de tensión las más de las veces.
Donde ya no me parece tan fácil de aceptar es además encontrarlo en los comentarios de estas escenas. Y aunque parezca una contradicción con mi anterior comentario en este blog sobre el respeto en los comentarios, y aunque habitualmente los motes suelen estar incluidos en un contexto bastante considerado, lo cierto es que para algunos personajes vuelven a estar en el orden del día, y no precisamente para cantarles las alabanzas. En particular para Marcela, pero también para Matías y Emilia.  
Recuerdo muy bien cuando llegó Aida/ Candela a la serie, y el tiempo que tuvo que bregar hasta hacerse un lugar en la estima de l@s espectadores. Porque no solo tuvo que luchar en la ficción, donde tuvo que vérselas con un sector que no aceptaba que ocupase el lugar de otra mujer en el corazón de Tristán, si no que esta lucha también se trasladó a la realidad, principalmente por no encajar en los cánones estéticos que se suponen a una pareja de ficción. Como si el aspecto exterior fuese esencial, y  la profesionalidad y el buen hacer del actor o actriz se le supusiera o fuera algo accesorio. Por cierto, esto último algo en lo que me gustaría hacer hincapié, porque l@s espectadores, aun con diferentes sensibilidades, considero que sabemos apreciar cuando un actor o actriz hace su trabajo con más o menos acierto. Simplificarlo por una cara bonita o un aspecto deslumbrante, es minusvalorar el criterio de la gente que apuesta por un producto.
Pero volviendo a Marcela y los suyos.
Salvando las distancias con Candela, Marcela se enfrenta también a una situación parecida a este personaje: está ocupando el lugar de otra mujer. O simplemente las circunstancias (y no hay que olvidar, la marcha de la otra actriz) han propiciado esta situación, por otro lado irreversible, por mucho que haya quién lo considere imperdonable. Pero coincidiendo con ello, Marcela ha perdido su nombre y ahora es solo “la molinera”, por lo demás una profesión absolutamente respetable. Aunque la utilización de este apelativo no siempre tiene connotaciones agradables, y últimamente se suele emplear para denostar al personaje o hacerlo de menos.
Tres cuartos de lo mismo con Matías, que ahora suele ser conocido más como  “el oro molido”. Olvidando que ha cometido muchos y graves errores, pero que ahora intenta enmendarlos de la que considera la mejor manera posible. Aunque ello le suponga una renuncia. Pero la vida también es saber aceptar que no siempre se puede hacer lo que uno/a quiere, para en su caso si hacer lo correcto. 

14 de agosto de 2017

Cualquier tiempo pasado fue mejor. O no.

Para mi sorpresa, ahora mismo lo mejor de la serie no es ésta en sí, si no los comentarios que suscita en las redes sociales y otros foros. Lo cual por supuesto, me parece estupendo. Porque también lleva aparejada la constatación que es posible tener opiniones discrepantes sobre cualquier tema, y defenderlo sin llegar al insulto y la descalificación. 
El ejemplo más ilustrativo ahora mismo son los ríos de tinta (en sentido metafórico) que está generando la historia de Beatriz, y por extensión de todo lo que atañe a Los Manantiales. Y que a pesar de las posiciones antagónicas que existen en torno a este tema, se siga hablando de ello con educación y respeto a las opiniones de los demás, con solo algún caso aislado y nada representativo de la gran mayoría.
Pero no es mi intención hablar de Beatriz. De hecho admito que es un tema que he estado esquivando, en especial porque ya casi se ha dicho todo en un sentido u otro. Vale, puede sonar también a cobardía, pero creo que quien me conoce ya sabe cómo pienso sobre ello y que no tengo muy buena opinión sobre la deriva de este personaje. Así que mejor pasar un tupido velo, más cuando es un personaje con fecha de caducidad próxima. 

Acabo de leer algunos razonados comentarios a raíz de una cuestión planteada en un post sobre la que parece la línea de las nuevas tramas: una especie de remake, apelando a la nostalgia de tiempos pasados. Intención que es bien visible para tod@s, no solo por la apariencia de los nuevos, si no también por la insistencia en establecer comparaciones, especialmente con Pepa y Tristán. Pero creo que los responsables de las serie lo tienen complicado si es esta la intención, porque ni los seguidores son los mismos, ni los que hay ahora se lo tragan todo. En realidad creo que tod@s nos hemos vuelto mucho más exigentes, mientras que los guiones parece que van en sentido inverso y los personajes son cada vez menos trabajados. Como si solo se tratara de rellenar un espacio por las tardes, sin más pretensiones.
Vale que es muy fácil hablar desde el desconocimiento del trabajo de los guionistas y del porqué de determinadas líneas de guion. Y también es fácil criticar cuando se considera que se han equivocado, olvidando que todo el mundo es susceptible de ello y que tampoco es fácil contentar a todos. Pero cuando el clamor ya hace tiempo que empieza a ser generalizado, es evidente que algo está fallando y quizás tendrían que escuchar o valorar la opinión de la otra parte. Porque en realidad han tenido muchas oportunidades para avanzar, para crear tramas potentes y originales a partir de incorporaciones que levantaron en su momento grandes expectativas…y que han desperdiciado. Quizás porque ha primado más la comercialización, o porque ha nublado la realidad el éxito obtenido en otros países, pero a la larga se está demostrando que ha sido un error.
Y ahora parece que con volver a una especie de planteamiento inicial de la serie, se pretende reconducirlo. Pero el estropicio ya está hecho. Hay un refrán que dice que “cualquier tiempo pasado fue mejor” y otro que dice que “segundas partes nunca fueron buenas”. Quizás son frases muy categóricas que no siempre se cumplen a rajatabla, pero creo que tendrían que mejorar mucho las cosas para que no se cumplan.
Porque el panorama es realmente desalentador. O cuando menos con pocas posibilidades para ser optimista en cuanto al desarrollo futuro. Todo parece volver a girar en torno a Francisca y su permanente capacidad para estropear las vidas de los demás, ya sea los que tiene cerca, manteniéndolos en la inopia y manejándolos a su antojo, ya sea apartando, sin reparar en los medios, a los que tienen la mala suerte de cruzarse en su camino. Con el solo hecho diferencial de, como decía un comentario (me parece que de Mariam), que ahora las perversiones salen de la cabeza de Prudencio, dejando a Francisca como colaboradora necesaria, pero sin ser la cabeza pensante más que en temas como el de Fe.  Y así pretendiendo aparentemente una especie de lavado de cara, que sin embargo no logra evitar que la gente siga recordando y especialmente siga deseando que se haga justicia, que desaparezca de una vez para siempre la impunidad instalada en torno a este personaje.
Justicia que, por cierto, parece que no llega para los de La Quinta, cuya actualidad se puede resumir ahora en pocas palabras: apariciones sin apenas fuste, cortas y escasas. Especialmente en el caso de Severo y Candela, que incluso muchos días ni siquiera salen en pantalla. Pero ¿alguien se ha molestado en valorar el impacto de estos personajes y el interés que siguen generando? ¿Alguien se ha dado cuenta que a día de hoy son los únicos con posibilidades para enfrentarse a Francisca? (y cuando digo alguien me refiero principalmente a los responsables de la serie). ¿Alguien recuerda que Severo y Carmelo recuperaron las fábricas y el dinero, y por lo tanto disponen de posibles?
Por cierto, algunos apuntes. O más bien preguntas.
-Vemos siempre a Hernando inundado de papeles para gestionar la empresa. ¿Por qué nunca vemos a Severo y Carmelo trabajando en la suya o suyas? ¿Por qué no vemos a Carmelo ejerciendo de alcalde y lo limitan solo a ser instrumento de venganza contra Francisca?
-Hay otro personaje con posibles en el pueblo: Nicolás. Y una se pregunta ¿que hace en Puente Viejo, si tiene todos sus negocios en Murcia? (Evidentemente Alejandro tiene un contrato que hay que cumplir, lo que hace que esté en la serie. Y espero que por muchos años) Pero también tiene suficiente entidad y tablas como para tener trama propia y no ser satélite de otros. Además ¿qué va a ser de este personaje cuando desaparezcan los de Los Manantiales?
-¿Por qué los del colmado tienen tanto protagonismo? Por supuesto me refiero a los personajes, porque los actores son estupendos. Pero en el plano real ¿es posible que cuatro personas puedan subsistir con los beneficios de un negocio como éste? ¿Es posible que en una sola familia se den tantos casos de tontería supina?
Y asi………………………………                                                  

7 de agosto de 2017

¿Que pasa con los de La Quinta?

Tampoco es que sea un tema vital, pero a la vista de cómo un determinado personaje evoluciona o retrocede en visibilidad, de cómo ocupa más o menos espacio en los capítulos, de cómo es enviado al ostracismo o directamente al paro, sin olvidar que algunos/as han tomado por propia iniciativa el camino de dejar la serie, hace que una acabe preguntándose que hay más allá de la ficción. Aunque también es más que probable que cualquier conjetura que pueda surgir al respecto, tenga poco o nada que ver con la realidad. Pero no deja de sorprender que actores o actrices a los que se les suponía un mayor recorrido en la serie, hayan acabado su periplo antes de lo esperado y llevándose con ellos las expectativas creadas.
Admito que ahora ando algo desconcertada con la manera que está quedando el  panorama en la serie. Por supuesto nada que objetar a la presencia constante de los nuevos personajes, a los que entiendo hay que dar protagonismo, ni a que los que ya están sigan teniendo su espacio,….quizás si algunas objeciones con el espacio que ocupan las tonterías de los Mirañar, y muchas más por el ensañamiento con los personajes de Los Manantiales a los que están hundiendo con tramas incalificables, cuando además parece que tienen los días contados en la telenovela.
Sin embargo no es de ellos de quien quería hacer hincapié, si no de otra trama de la que no se sabe muy bien que se espera de ello: la de La Quinta. De hecho las conclusiones se antojan más bien desalentadoras.
Porque no es de recibo ver como la han ido desmantelando, empezando por quitarles el escenario habitual en el que se han movido hasta ahora y cortando de raíz la posibilidad de que vuelvan al mismo, haciendo que cambie de manos. Sin embargo aún más llamativa (aunque suene a paradoja) es la casi invisibilidad de los cuatro personajes, que salen dos minutos contados por capítulo y casi siempre al final del mismo (y eso cuando salen, porque hay días que ni rastro). Si, han hecho alcalde a Carmelo, pero ni siquiera esto es suficiente para que tengan más espacio. 
Aunque soy consciente de lo que supone pedir más tramas para ellos, porque indefectiblemente esto acaba dibujando un escenario que suele desembocar en situaciones con sufrimiento gratuito. De hecho, ahora mismo, lo poco que hay de esta trama ya supone que existan roces entre una de las mejores parejas de la telenovela, la de Severo y Candela. Que nos han brindado grandes momentos, y sin necesidad de acudir a extremos apasionados, demostrando que hay otras maneras de amar, de hacerlo con intensidad, pero con ternura, dulzura y cariño infinito.
Vale, que todo no se ha centrar en el romanticismo y que se supone el contexto de la telenovela abarca todo un conjunto de vivencias de un pueblo, con sus múltiples situaciones y conflictos. Pero por esto mismo no se entiende mucho como se han dejado perder muchas posibilidades, empezando con la que podría haber sido una buena lucha de poder entre dos personajes poderosos……tal como parecía planteado al principio de la llegada de los de La Quinta. Pero que ha acabado en nada.
Bueno si, con Francisca volviendo a copar todo el protagonismo.  
Y ahora es cuando viene aquello de que ésta es la protagonista indiscutible de la novela, algo en lo que discrepo. Lo he dicho muchas veces y lo repito: nadie es imprescindible. Y de hecho se demostró cuando abandonó la serie la actriz que llevaba el peso de la misma, Megan Montaner, o cuando le siguió el otro protagonista Àlex Gadea. O más tarde cuando los dos actores que llevaron la telenovela a las cotas más elevadas de audiencia, Jordi Coll y Loreto Mauleón, tomaron también el mismo camino. La novela siguió manteniendo sus buenos niveles de aceptación…..hasta las últimas semanas, cuando el estropicio ya está hecho y quizás ya sea demasiado tarde.
Pero al final y después de mucho tiempo demandándolo los espectadores, parece que los responsables han caído en la cuenta que había de dar un golpe de timón y han optado por una especie de vuelta a los orígenes. Aunque haya sido en el sentido literal del término, lo que no lo hace tampoco especialmente atrayente, primero porque todo se hace muy previsible, pero también porque con la anunciada desaparición de Los Manantiales queda un escenario muy delimitado y concentrado en solo dos partes bien definidas. Por una parte el pueblo representado por todo lo que rodea la casa de comidas, el colmado y ocasionalmente la confitería, y por otra La Casona y Francisca como única terrateniente destacada. Manejando otra vez las vidas de todo Puente Viejo, al manejar la mayor parte de la economía productiva. Y lo peor, instalada en su impunidad, pretendiendo dar una imagen de no haber roto un plato en su vida y secundada por un Raimundo desconocido, que a veces parece volver a ser el hombre justiciero que conocimos, pero que al minuto siguiente ya se le ha olvidado todo lo que es y lo que representa Francisca.
Y es aquí donde vuelvo a poner en cuestión la poca visibilidad de los de La Quinta, los únicos que realmente podrían aportar algo de vidilla a la serie, dándole caña a Francisca. Porque no nos engañemos, pueden enfrentarla muchos (incluida Julieta), pero nadie tiene suficiente poder y medios para hacerle morder el polvo. Salvo quizás Severo y Carmelo.
Si no es así, y su historia sigue en la misma línea de las últimas semanas, mucho me temo que La Quinta y su gente también van a terminar condenados a ser absorbidos por la monotonía. Aunque espero que esta situación sea solo un impasse y vuelvan a recuperar un merecido protagonismo, porque no en vano fueron los que sostuvieron las tramas durante mucho tiempo, y además con un notable eco mediático. De hecho aún lo siguen teniendo si nos acercamos a sus páginas de Facebook y comprobamos que cualquier comentario suscita un montón de MG.