30 de abril de 2015

Nadie es imprescindible

Alguien decía no hace mucho que hay personajes que son imprescindibles, evidentemente refiriéndose a Francisca. Y no estoy de acuerdo, porque además es como decir que los responsables de la serie son incapaces de encontrar otros caminos. No es que sea un lince en la materia, ni mucho menos, pero estoy convencida de que si existen. Solo bastaría con dar un giro radical a la serie y dar presencia a otros personajes, injustamente relegados. 
Pero es cierto que ahora mismo, y a falta de algo mejor, Francisca es el elemento que amalgama las tramas (aunque sea para ponerle el acento negativo). Porque nada de lo que hace es para bien de nadie más que de ella misma, incluido su supuesto amor por Raimundo. Realmente me ha producido incluso hilaridad cuando ha dicho que “esta vez” no estaba dispuesta a dar su brazo a torcer y que sería Emilia quien tendría que ceder. Por más que rebusco en mi memoria no consigo recordar ningún momento en que no haya hecho su santa voluntad, por encima de todo y tod@s. Claro que es lo que tiene ser un cacique y además tener a su favor el miedo y la sumisión de un pueblo cobarde, incapaz de rebelarse y luchar por sus derechos y su libre albedrío.
Aunque después de todo parece que los tiempos no han cambiado tanto. Que Francisca “ordene” que no se haga ninguna manifestación, ni siquiera nada parecido, cada vez tiene más aspecto de reflejo de la realidad actual. Ahora mismo se puede leer que, por ejemplo, en Teruel han prohibido el lema sindical de la manifestación del 1 de mayo, o que la clase política dominante se ha sacado de la manga una ley (bien llamada mordaza) que prácticamente pena cualquier intento de alzar la voz. Lo que indica que caminamos otra vez hacia este pasado que creíamos haber dejado atrás, gracias a que alguien un día si se atrevió a alzar la voz.
Evidentemente hay que ponerse en la época y no se puede juzgar con el mismo rasero, pero admito que oír a Mauricio decir tranquilamente que se trata de obedecer o apechugar con las consecuencias (incluso pagando con la vida), me parece demasiada resignación. Especialmente teniendo en cuenta que, en contraposición, oímos hablar de Gandhi y de su revolución silenciosa y pacífica. Y admito que me siento decepcionada con la actitud de Hipólito, Gracia e incluso Fe, que parecen que abandonan a las primeras de cambio (aunque en el caso de esta última sea más bien por razones prácticas, y en todos ellos siga subyaciendo la semilla de la rebelión)
Pero voy a volver al principio, porque me he ido por los cerros de Úbeda y quería escribir sobre el tema de quien, a mi parecer, es imprescindible o no.
Aunque haya quien piense lo contrario (cuya opinión por supuesto respeto, pero no comparto), el personaje de Inés no ha conseguido calar demasiado en la audiencia. A las cifras de seguidor@s me remito. Como creo que tampoco lo han conseguido Bosco y Amalia, aunque el primero tenga un papel más relevante por su condición de hijo de unos personajes que han significado mucho en la serie.
Pero lo que si considero probado es que son un trío que se complementan y que, de desaparecer uno de ellos, el poco fuste que tiene esta trama va a esfumarse prácticamente del todo. Y no es que pida que Amalia siga, porque me parece un personaje absolutamente odioso e insoportable, sino porque si desaparece, el papel de Inés queda en nada. Ahora mismo lo único que hace visible a ésta es ser la tercera en discordia que casi exclusivamente se limita a amamantar, moverse en el Jaral con cara compungida, mantener en la inopia a Bosco sobre muchas cosas y siendo cómplice involuntario de Amalia, pero especialmente ser el saco de reproches para ésta. Que, por cierto, y aunque no es mi intención justificarla, también tiene su parte de razón (aunque sea una bruja manipuladora que ha conseguido atar a Bosco con engaños). El caso es que incluso puedo ver comprensible que piense que tiene derechos como esposa, y que considere que Inés intenta quitarle a su marido. Cosa de la que, por cierto, no es precisamente que éste sea inocente, ya que la prudencia tampoco parece ser su fuerte.  
De salir de escena Amalia, como se especula, no puedo ni siquiera imaginarme como se puede desarrollar una trama con dos personajes sin apenas carácter. Bueno, quizás si podría imaginarme a Bosco en otras tesituras, pero el caso es que, en mi opinión, el de Inés es un personaje plano, sin ninguna personalidad, y cuyo único fin parece que sea el de cuidar de un niño y tener escenas de amoríos. Por lo que, en consecuencia, no la veo nada más que como otro añadido a la lista de personajes que pululan por el Jaral sin aspiraciones y ni demasiada visibilidad.
De verdad pienso que si querían promocionar a esta pareja, tenían que haber creado a unos personajes con mayor carga de profundidad. Incluso ahora me parece empezar a intuir por qué están acercando Bosco a Severo, y es que es precisamente a través de éste como puede crecer en personalidad y hacerse fuerte. Con Inés lo veo imposible.   

29 de abril de 2015

Dejando que los sentimientos decidan

Creo que me he quedado tan sorprendida como Lucas cuando Aurora ha dicho que sí, sin apenas dudarlo. Aunque evidentemente esto no puede ser producto de un acto impulsivo, no al menos en un tema de este calibre.  
Creo que en el fondo Aurora sabía que llegaría este momento, más teniendo conocimiento de de lo que Lucas siente por ella y no siendo ajena a los mismos sentimientos. El hecho de que ya hace días que esté buscando respuestas en su interior, da cuenta del dilema en el que se agita y de la evidencia de que Lucas no le es indiferente (aunque en realidad éste, desde casi el mismo instante en que lo conoció, siempre ha sido alguien especial para ella). La Aurora que ahora vemos es una joven a la que asalta la incertidumbre y aparentemente incapaz de resolver lo que siente su corazón, dividido entre el recuerdo de Conrado y la realidad del hombre que ahora está a su lado.
Dilema que finalmente se ha resuelto por la vía rápida, al precipitar Lucas las cosas. O quizás precipitarlas los acontecimientos. Lo que es claro es que la vida de Aurora se enfrenta a grandes cambios, bien porque se una a Lucas, bien porque decida hacer algo por su futuro. O ambas cosas a la vez.
Y diré algo. Creo que hacen una bonita pareja, con una buena química. Por lo que lamentaría que lo que han empezado se fuera al traste, otra vez por las dudas de Aurora. Durante año y medio esta fue una situación que impidió que fructificase una relación en la que se habían puesto muchas esperanzas, y espero que los guionistas no sean tan crueles para volver a lo mismo.
Porque de lo que no hay necesidad es de estropear más a un personaje como Aurora, con vaivenes que la han vuelto casi irreconocible. Ha pasado de ser una chica que parecía que se iba a comer el mundo y muy madura para su edad, en una mujer insegura. También es cierto que ahora es alguien mucho más real y acorde a su edad, pues parece que la mayor parte del tiempo se olvida que se trata de chica que apenas tiene dieciocho años y toda una vida por delante. Y que puede esperar perfectamente a tomar decisiones que van a condicionar el resto de su vida.
Y también quizás l@s espectadores seamos muy exigentes en este aspecto, olvidando lo antes mencionado y dejando que las ideas románticas pasen por delante de lo que es la realidad. Y aunque en este caso se trate una ficción, tampoco puede apartarse mucho de ella si se quiere hacer un producto creíble.

27 de abril de 2015

Y quizás otros temas

El “quizás más” que incluyo en la presentación, es posible que ya haya llegado.
Porque reconozco la creciente dificultad que tengo para encontrar en la serie temas que me parezcan susceptibles de desarrollar en forma de escrito, y siempre acabo recurriendo a los mismos recursos. Que invariablemente suelen tener que ver con situaciones o hechos no muy amables.
Y lo lamento, porque El Secreto de Puente Viejo ha sido para mí algo más que una serie, ya me ha permitido conocer otro mundo (y cuando me refiero al universo puentevejero, es también a  lo que está detrás de él)  
Mi primera toma de contacto con PV fue hace tres años, cuando casi a continuación de empezar a seguir la serie, empecé a escribir en foros y otros lugares. Hasta que creé mi propio blog hace algo más de un año.
Y aún ahora me pregunto que me empujó a escribir, algo de lo que ni siquiera era consciente que podía hacer. Pero supongo que todo contribuyó: el ambiente existente, la camaradería, la empatía que derivó en amistades que aún hoy perduran y que siempre tendré que agradecer a la serie, la necesidad de compartir opiniones,..,en fin, agruparse en torno a un tema que levantaba pasiones, que trascendía a lo que era un simple espacio en la televisión.
Pero lamentablemente poco queda de aquello. A medida que han ido desapareciendo los principales protagonistas, los diferentes foros han ido languideciendo y los comentarios en las páginas apenas suscitan opiniones más allá de un par de líneas. Es cierto que la audiencia sigue manteniéndose en buenas cuotas, pero creo que ahora es más bien por fidelidad que no porque sea interesante lo que sucede.
Por ello pienso que falta un revulsivo que vuelve a levantar el interés, antes de que la gente decida coger el portante y trasladarse a otra parte. Y me incluyo en ello, más después de haber visto los primeros capítulos de la serie 6 Hermanas.
Evidentemente no se trata de escoger, porque hay medios para ver las dos series (una de ellas en diferido) pero lo cierto es que, en mi opinión, esta última demuestra que el drama no es necesario para vender y que se puede hacer un buen producto sin recurrir a los extremos. Aparte de que el tema principal es bastante novedoso (al menos en series españolas, ya que por otra parte es evidente que se inspira en la película Mujercitas), y tiene otros elementos que me parecen interesantes. Aunque es cierto que quizás aún sea pronto para hacerse una idea, y que las cosas siempre pueden estropearse. Pero la lucha de unas mujeres para hacerse un hueco en una sociedad altamente machista, el carácter que les han impreso a todas y cada una de ellas, con sus peculiaridades pero todas ellas fuertes y decididas, la ambientación cuidada,….. admito que me han enganchado, a pesar de haberme hecho el firme propósito (que al parecer no lo era tanto) de no volver a  caer en esto.   
Por supuesto no voy a dejar de ver PV, porque aún hay cosas que me interesan,  pero seguramente repartir el interés me permitirá dejar de lado cualquier atisbo de ansiedad que aún pudiera subsistir al respecto del devenir de la serie .

26 de abril de 2015

Creando conciencia

1922. Eran tiempos convulsos en España. Desde la crisis de 1917 existía una conflictividad social creciente, y el descrédito de los políticos era cada vez mayor.
(Bueno, quizás esto sea un bucle, porque parece que estoy hablando de la actualidad y no de hace noventa y tres años!!)
Pero decía que existía un gran descontento entre las clases populares ante la inactividad de los gobernantes, al mismo tiempo que crecía el poder de la corona, la iglesia y el ejército,  que se convirtió en la única entidad dispuesta a frenar las ansias revolucionarias del proletariado. Ya vimos un ejemplo de ello con la condena a Raimundo, por un artículo criticando a la clase política y sus manejos (Por cierto, ¿dónde queda ahora este hombre?…. en fin, voy a obviar cualquier comentario….)
Evidentemente esta conflictividad era más acentuada en las grandes urbes, donde vivía la mayor parte de la población y los obreros estaban más organizados. En los pueblos, especialmente en el ámbito rural donde el cacique local aún se movía a sus anchas, la gente estaba más sometida y la opinión de la masa manipulada y controlada. Pero también hasta allí llegaban los ecos de lo que sucedía y no todo el mundo se quedaba viéndolas pasar. Solo el miedo a las represalias directas podía frenar cualquier conato de protesta.

No, no es mi intención hacer un sesudo trabajo sobre historia, sino intentar poner este escrito en el contexto en el que se desarrollan los hechos. Porque si algo existe en la serie es que refleja bastante fielmente estos momentos y los hace visibles en las tramas.
Francisca durante años ha hecho y deshecho a su antojo, tiranizando y abusando de su poderío económico y su posición cercana a las élites, y utilizando todo ello para oprimir al pueblo (“su pueblo” según sus propias palabras). Pero incluso a un núcleo de población perdido en la España profunda llegan los ecos de los nuevos tiempos, y es inevitable que la posición de poder omnímodo se vaya debilitando ante el empuje de nuevas ideas y una mayor conciencia social. Las comunicaciones acercan a los pueblos y las noticias llegan con regularidad, lo que permite a la gente estar más informada de lo que acontece más allá de lo que hasta ahora les era posible.
Y con ello también lo es que se cobre conciencia que existe la posibilidad de cambiar las cosas, de buscar la justicia social, de empezar a pensar en plural y dejar de hacerlo en singular. Añadido al hecho de que con Severo y Carmelo han llegado aires nuevos al pueblo, ya que también han puesto de manifiesto otra forma de entender la reciprocidad amo y patrón. Pero parece que ahora mismo nadie está muy dispuesto a dar el paso al frente, a pesar de que todos son muy conscientes de que la dictadura de la doña coarta la existencia. Y no tendría que ser así, pues ésta no forma parte de ninguno de los estamentos públicos.
Y ahora es cuando hay que romper una lanza por Hipolito. Es evidente que es atolondrado, mimado hasta decir basta por una madre que lo ata en corto, que sus iniciativas no suelen tener mucho futuro, pero no se puede negar que tiene una buena cultura y que, quizás por los años dedicado a la política, un cierto criterio. Es cierto que también se deja arrastrar por la indolencia y el pasotismo, pero a veces también es capaz de sorprender. Más ahora cuando ha encontrado quien le apoya sinceramente. Porque puede que Gracia esté comprada para acercarse a él, pero creo que ha demostrado que también tiene conciencia social, que está dispuesta a luchar por los derechos de la gente. Sin miedo y sin dejarse avasallar.
Esta situación además deja ver dos cosas: que Hipólito no tiene prejuicios (o quizás mejor decir que es capaz de vencerlos) y que el hecho de que Gracia sea mujer es algo que puede ser un problema para algunos. Por ejemplo para Mauricio, que ha dejado ver su vena más machista, pero que ha recibido a cambio una justa réplica por parte de la interesada.
Admito que me está gustando el papel de Gracia, defendiendo sin temor los derechos de los trabajadores. En una época en la que las mujeres no contaban para casi nada, excepto para ser esposa y madre, es interesante ver una actitud parecida. Como la de Pilar Bravo, otra mujer excepcional. Por descontado no me olvido de las otras mujeres de la serie (con alguna excepción) que hace cien años abrieron el camino para dar a todas las generaciones futuras de féminas el papel que les corresponde.
Aunque aún quede mucho camino por recorrer.

24 de abril de 2015

Una exhibición de soberbia

Me había propuesto reprimirme con el tema de la doña y directamente pasar de ella y de todo lo que le concierne, pero no puedo evitar volver sobre ello ya que este personaje ha pasado de aburrirme a directamente fastidiarme en grado superlativo. De hecho ha llegado a tal punto que, aunque parezca una incongruencia y sin querer justificar de ninguna manera a Amalia, incluso me he posicionado al lado de ésta cuando la doña la ha increpado con una soberbia rayana en el desprecio más absoluto a la persona. Por supuesto no es nada que Amalia no se haya ganado con creces, pero en este momento he sentido que todo lo que ésta le ha dicho es lo que Francisca se merecía. Aunque, como siempre, la doña haya dicho la última palabra.
De todas maneras esta actitud en ella tampoco es nada nuevo. Pero ahora da la impresión de que los aires de superioridad se le han exacerbado, que está dispuesta a restregar su supuesta victoria ante todo el mundo. Aunque de manera especial ante los que lucharon por evitar que Raimundo cometiera un error. 
Con lo que queda patente, más que nunca, una cosa. Raimundo no es más que otro trofeo que añadir a su colección. Que los supuestos sentimientos que dice sentir por él, no son más que los mismos que podría albergar un niño con un juguete nuevo y deseado, el que ha conseguido después de ímprobos intentos y manipulaciones varias. Y que ahora puede exhibir como lo que he dicho anteriormente, un trofeo.  
Por si no fuera poco, parece que tener a Raimundo a su lado también le haya dado un chute de adrenalina, y que aunque dé la impresión que ello ha provocado que haya dulcificado su carácter, no creo equivocarme al decir que esto es solo de cara a la galería o de puertas adentro. Porque no hemos tardado en ver que sigue dando versiones opuestas (o arregladas a su conveniencia) de sus enfrentamientos con la gente, que sigue conspirando para hacer el mal, que compra voluntades y de paso intenta acallar su conciencia a base de sobornos (eso sí, camuflados de donativos) a las fuerzas vivas del pueblo,…..que sigue manteniendo con mano férrea el control de casi todo lo que se mueve a su alrededor.
Y ya sería hora de que esto fuera cambiando y que el pueblo tomara las riendas. 

23 de abril de 2015

Socios, pero amigos

Pocos personajes de la serie me llaman ahora mismo (en positivo) la atención. Y  entre ellos lo hacen de manera especial Severo y Candela, aunque actualmente sus tramas vayan por separado y sin atisbo de que pueda haber en el futuro algo más que una relación comercial.  
Y será quizás por esta especial predilección, por lo que soy consciente de que lo que escribo cada vez se centra más en estos personajes. Hoy, por ejemplo, me apetece escribir sobre la relación de amistad que se está forjando entre Severo y Bosco.
Parece que el sino de Bosco es vivir rodeados de mujeres, con especímenes de todo tipo (con perdón por la similitud). Que además le manipulan, engañan y mantienen en la inopia, sin que él sea consciente de ello. Puntualizando que básicamente son Francisca, Amalia e Inés (eso sí, con motivos muy diferentes en cada caso). Sin embargo es una situación que parece común a casi todos los hombres de la serie, lo que no deja de ser algo reprobable pues no deja en muy buen lugar a la condición femenina.   
Así que no me parece sorprendente que Bosco necesite a un igual para desahogarse, un amigo, un colega, alguien con quien sincerarse,……..Traicionado, a su entender, por Mauricio, el único en el que había puesto su confianza, parece que Severo va camino de sustituir a éste, aunque esta relación haya empezado por motivos no muy altruistas. Porque es cierto que ayudando al Jaral, Severo también se ayuda a sí mismo y perjudica a Francisca al mismo tiempo, cosa que ya viene bien a sus planes de venganza. También es posible que Bosco y Aurora no hayan llegado tan lejos como para valorar las consecuencias de la unión de las dos fincas y su repercusión en un tercero. Pero de todas maneras, y si llegaran a hacerlo, creo que nadie les podría reprochar que ante las expectativas halagüeñas creadas, siguieran adelante con sus planes, pues de ello depende su futuro y el de su familia. (Por descontado si fuera la otra parte, Francisca, la que tuviera que tomar una decisión, no creo que exista ninguna duda de que no se andaría con ningún escrúpulo).
Me alegra que Bosco y Severo estrechen lazos, y no sólo comerciales. Probablemente nunca llegarán a los términos de amistad en los que se mueven Severo y Carmelo, pues ésta ha sido forjada desde la infancia y ha tomado un papel que va más allá de los vínculos de sangre, que hace que sean más que amigos. Pero lentamente Bosco también se está abriendo paso en este espacio, a pesar de los recelos, e incluso de la supuesta diferencia de edad.
Considero que la sinceridad ha sido el elemento básico para ello. Ambos, sin apenas conocerse, han sido capaces de abrir su corazón y dejar salir sus cuitas. Creo que esto ha sido un elemento crucial para que Bosco haya descubierto a un hombre en quien depositar su confianza, y con el que ha descubierto que le unen muchas cosas. Incluida una misma responsable de que sus respectivas infancias fueran tan infelices.
Por supuesto, no puedo excluir a Carmelo de esta nueva situación. En realidad casi es imposible separarlo de Severo, pues tantos años de vida en común parece que también han hecho que su manera de pensar y obrar vaya en la misma dirección. Claro está, con sus propias particularidades. 
Feliç dia de St. Jordi- Feliz dia de San Jordi 

21 de abril de 2015

Poniendo palabras a la realidad

Antes que nada he puntualizar que no me gusta Amalia (por supuesto me estoy refiriendo al personaje, no a la actriz) Es más, pienso que convivir con alguien que atesora este carácter voluble, arrogante y desagradable, puede llegar a convertirse en un verdadero infierno, por mucha tolerancia que un@ pueda derrochar. Pero aun así considero que la actitud de Bosco e Inés cuando ella está cerca, también deja mucho que desear. Y, por descontado, no les ayuda ni a ellos ni a nadie, porque además y sin pretenderlo, están poniendo incluso a Beltrán en peligro. (Aunque es evidente que es un tema que ni siquiera se le ha pasado a nadie por la cabeza, aún menos a la pareja, por el hecho de andar metidos en una especie de torbellino emocional que les impide pensar con claridad).
También es cierto que nada hace suponer que Amalia sea peligrosa, excepto para ella misma. Lo que sí es patente es que, de los tres, ésta quizás es el personaje más complejo (aunque considero que también adolece de poco desarrollo en el guion). Incluso podría llegar a ser interesante si no fuera una desquiciada.
Pero volviendo al tema que me ocupa.
Ya lo he dicho en otras ocasiones. Creo que Bosco e Inés se han vuelto especialmente imprudentes en su manera de relacionarse. Y encima ésta se está otorgando unas atribuciones con el pequeño que no le corresponderían en derecho, lo que ahonda aún más el problema. Mirándolo fríamente, incluso puedo entender que Amalia esté furiosa, pues a nadie le agrada ser desplazado por una intrusa. Y mientras no se demuestre lo contrario, Inés es la tercera en discordia.
Es cierto que el hecho de que Amalia muestre tanto desapego por el niño probablemente influya en el instinto de protección que Inés muestra hacia Beltrán, pero parece que ésta a veces olvida que es sólo el ama de cría. Aunque por supuesto no estoy insinuando nada parecido a que se desentienda de éste y que no busque por encima de todo lo mejor para él, sólo que no intente pasar por encima de los padres. También es verdad que el hecho de que además sea pariente de una de las señoras de la casa le permite algo más de consideración, así que solo desde esta justificación se puede entender su posición algo más elevada que la de una simple sirvienta.  
Con este ejercicio pretendo encontrar una explicación de porque me parece que Inés no es tan inocente, aunque por supuesto cargar toda la culpa sobre ella sería una tremenda injusticia. Al igual que Bosco, ha sido manipulada y engañada, y esto les otorga a ambos una consideración (por cierto, Bosco doble o triplemente engañado. Y dudo que en mucho tiempo conozca toda la verdad, porque en esta serie ya sabemos el empeño que suele existir en contar medias verdades) Pero desde el punto de vida racional, el comportamiento de ambos no es muy correcto, teniendo en cuenta que él es un hombre casado y ella no puede aspirar a nada más que ser la amante. Poco importa el hecho de que Bosco no ame a su mujer y que no sea feliz en su matrimonio, porque nada puede cambiar el hecho de este compromiso, que en aquel tiempo era de por vida pues no existía el divorcio. Además de que estar juntos y buscarse no hará más que aumentar su infelicidad, pues les obliga a debatirse entre lo que hay que hacer y lo que desean.
Antes de continuar, un inciso. He llegado a preguntarme si no estaba usando un doble rasero, cuando antes acepté sin grandes problemas que esta situación sucediera con Martín y María. Pero con esta última había un tema añadido, y es que además estaba siendo víctima de malos tratos. Y pienso que ésta podría ser una diferencia sustancial.
Así que puedo entender la preocupación de Candela y que considere una insensata a su sobrina. Candela ha hecho lo que una persona que se preocupa por los suyos. Poner a Inés ante la situación, abrirle los ojos y obligarla a mirar lo que le depara el futuro si sigue albergando unas esperanzas infundadas.
Por cierto, me ha parecido una de las mejores escenas del capítulo. Una vez más, se ha demostrado que Aida de la Cruz merece mucha más visibilidad de la que le otorgan actualmente. Y ya puesta, y aunque hablar negativamente del trabajo de los actores es un ejercicio que intento evitar, creo que tendrían que saltarse las escenas de Fariba intentado parecer llorosa, pues considero que no es precisamente lo que mejor se le da. 

20 de abril de 2015

Intereses mutuos. Pero también amistad incipiente

Devolver al Jaral su antiguo esplendor.
Es la ardua tarea que se ha propuesto Bosco, pero pienso que no es solo por cumplir una promesa hecha a su hermana, sino porque siente que en lo que pone sus desvelos es algo que lo une realmente a su origen, a unos padres a los que no pudo conocer. Y  lo hará para él mismo, pero también por la familia que si está aquí, la verdadera. En la que no cuenta Francisca, si no los que le quieren, arropan y apoyan, los que representan su presente. Y también su futuro.
Un futuro, un proyecto, en el que puede volcar todos sus sueños, sin más cortapisas que las que vengan dadas por inconvenientes económicos o intangibles. Pero tiene a su favor varias cosas: un enorme tesón, curiosidad y ganas de aprender, conocimiento de la naturaleza y sus señales,….. A lo que ahora hay que añadir el apoyo de Severo. Que no es desdeñable, pues si bien es cierto que no es del todo altruista, si puede ayudarle en su propósito.

Y admito que aún a pesar de que en cierto modo Severo utiliza al chico, no me disgusta el cariz que está tomando la relación entre ambos. Sin poder llamarse aún amigos del todo, está creciendo entre ellos complicidad y respeto mutuo. Por lo que, a pesar de esta presunta manipulación (que, por otra parte tampoco es que le sea ajena a Bosco, pues sabe muy bien de que pie cojea Severo), estoy convencida de que el hombre es sincero cuando dice que quiere ayudar a prosperar a la familia del Jaral. Por lo que supongo que en este caso se podría decir que el altruismo no está condicionado sino que es una herramienta sobrevenida, ya que además estoy convencida que igualmente Severo habría prestado su ayuda.  
Severo no es el típico terrateniente al que nos tienen acostumbrad@s. Evidentemente, al ser de extracción baja, ha conocido las dos partes de la vida, y aunque ahora ha escalado posiciones y se ha convertido en alguien poderoso e influyente, no ha perdido sus orígenes. Por lo que creo que le es más fácil empatizar con los más desfavorecidos de la sociedad.
Aunque en realidad hay que decir que lo hace con todo el mundo. Otra cosa es que sea correspondido. 
Pero parece que Bosco ve más allá que el resto. Quizás sea por intereses mutuos, por necesidad de una referencia masculina (no un padre, sino un amigo), o simplemente porque ha descubierto que Severo no es como lo pintan, la confianza mutua parece que se va afianzando, hasta el extremo de llegar a sincerarse en temas personales. Y Severo es de los que no juzgan, sino de los que escuchan e intentan aconsejar. Aunque en temas del corazón parece que anda más bien pez, seguramente por miedo a sufrir.  
Como decía antes, me gusta esta relación de los dos hombres. Y ya puesta, creo realmente que se podría sacar mucho más partido de esta faceta de Bosco que en la de hombre enamorado (que ya he dicho en muchas ocasiones, no consigo creerme) .
Ah, un par de cosas más.
Una reflexión sobre Severo, antes de que se me olvide.
En vista de que Raimundo va a volver a cometer el error de regresar a los brazos de la doña, Severo va a perder una partida, pero va a ganar otra más personal. Podrá sacudirse los remordimientos por haber sacado a la luz un tema doloroso.
La otra consideración se refiere al tema de la prosperidad del Jaral. Al dar a entender que no se ha sacado el provecho adecuado a la finca, también de alguna manera dejan en entredicho la gestión hecha hasta ahora. Ya sé que es una serie y éste un tema accesorio, y que, por ejemplo, es cierto que se sabe que Tristán actuó con apatía y sin prestar a su finca más que la atención necesaria para subsistir. Pero después han estado Martín y Conrado, conjuntamente con Aurora, y por lo que se deduce tampoco han conseguido mucho. Y aparentemente lo que se da a entender es que Bosco es mucho más adecuado para este menester, lo que solamente se podría justificar porque es el único de todos que ha crecido en ello. Y no porque sea el más válido. 

18 de abril de 2015

¿Es sinceridad o teatro ?

Ni aun mostrándose aparentemente sincera, consigo creerme que Francisca esté siéndolo realmente. De natural miente con tanta convicción y desparpajo, y es capaz de tergiversar de tal manera las cosas, que incluso cuando ahora parece que esté diciendo la verdad una no puede evitar pensar (casi se puede decir que tener la certeza) que, otra vez, solo está dejando asomar “su verdad”. Que al final no es más que una manera de llevar el agua a su molino y enredar a quien sea con sus tretas, envolviéndolo en su tela de araña.
En realidad creo que más bien lo que pretende no es la remisión, sino encontrar a alguien que alivie su soledad al precio que sea, ahora que es consciente que su existencia se va acortando y que al final de su vida se va a ir sola. Y lo peor, sin nadie que la eche en falta.
La cierto es que no casa para nada con la mujer arrogante y despiadada que hemos visto hasta ahora, y es difícil creer que un reverdecido amor de juventud pueda obrar el milagro de hacerla cambiar. Por lo que verla andar arrastrándose, humillándose y pidiendo perdón, es algo que se antoja que no puede tener más que una segunda intención. Ya que además hemos visto que, a solas, sigue existiendo la auténtica Montenegro, la que se considera por encima del bien y del mal.
Aunque es evidente que con sus malas artes va a conseguir pillar otra vez a un Raimundo en horas bajas, que ha perdido toda la credibilidad, y que al parecer también el criterio. Porque no creo que exista amor tan fuerte capaz de pasar por encima de todo, solo con la justificación de que las cosas se han hecho llevadas por este sentimiento. Como si las personas agraviadas no los tuvieran, o fueran menos importantes.
Lo siento, pero no puedo sentir ni pena, ni compasión por una mujer de la que ahora pretenden dar una imagen de indefensión, cuando es evidente que no hay nada de esto.
Por cierto, la bajada de Raimundo a los infiernos parece que solo ha empezado su periplo. Ya se sabe que el “ahora me quedo, ahora me voy….”, va a ser “ahora vuelvo a La Casona para quedarme como un adosado, sin nada que hacer, sin moverme del sofá, sin relacionarme con nadie, dejando atrás todo (familia, amigos,..)….. y poniéndome el mundo por montera, pasarme por el forro cualquier escrúpulo”.
Y después, si aún queda algo que pueda merecer algún interés en esta trama, creo que puede ser la puntilla ver la reacción del hombre cuando Francisca se ponga manos a la obra con Severo, y probablemente de rebote reciban también Bosco y los demás habitantes del Jaral, ahora que ambas casas se están convirtiendo en aliadas. Y ver si se convierte en un parapeto o en un ariete, en un cómplice de los desmanes de la doña o en alguien capaz de impedirlo.
Me reservo el comentario, a la espera de los acontecimientos.

17 de abril de 2015

Los otros

Supongo que al final tanta insistencia en un tema puede acabar convirtiéndome en una pesada y pasarme factura, pero es que hay cosas en las serie que por mucho que lo intento no logro entender.
Es evidente que no todos los personajes gozan del mismo nivel de protagonismo, y que probablemente hay que hacerlo así porque si no sería un caos. Pero cuando los protagonistas no dan la talla esperada, creo que sería el momento de dejar asomar a quienes (en algún caso durante años) han estado ahí, en segunda fila, esperando una ocasión para hacer valer su enorme caudal profesional. Pero que es una oportunidad que nunca les acaba de llegar.

Y voy a seguir insistiendo hasta la extenuación con el tema de Candela, porque además creo que es de los personajes que más fácilmente permitirían una trama propia. Por supuesto no pretendo desmerecer a grandes secundarios como Rosario, D. Anselmo, Emilia y Alfonso, Matías, Mauricio, Fe ….Y también es cierto que hay otros como Los Mirañar, y Nicolás y Mariana, que ocasionalmente tienen sus minutos de gloria, pero que son más bien cortos y escasos.
Desde la muerte de Tristán, Candela se ha convertido en el hombro en el que apoyarse, la madre postiza, amiga, consejera, confidente,…. pero siempre para los demás, nunca para sí misma. Por si no fuera poco, con el montón de gente que ahora pulula por el Jaral, esta impresión aún es más acentuada. Y considero que ya sería hora que tuviera vida propia, aparte de la confitería.
De todas maneras reconozco que tampoco me desagradan estas facetas, que medio sobrevenidas, medio implícitas en su carácter, la hacen una mujer magnífica, de carácter y con arrestos. Capaz de poner las peras al cuarto cuando hace falta, y de mostrarse amorosa y solicita cuando lo requiere la ocasión. 
Por cierto, me ha gustado ver a Bosco compartiendo con ella sus cuitas, como si Candela también haya adoptado para él un rol importante.
Sin embargo lo que me parece más sorprendente es el destino del personaje de Lucas. Por descontado no voy a cuestionar a éste, porque ya he dicho muchas veces que me gusta. Pero admito que esperaba algo más, y viendo la escasa duración de sus apariciones todavía me estoy preguntando el porqué de su inclusión en las tramas. A la vista está que la intención no es la de permitirle un romance con Aurora, porque por la prevista marcha de ésta no hay tiempo material más que, si se da el caso, de hacer una chapuza. Y ni él, ni Aurora, se lo merecen. 

16 de abril de 2015

¿Basta con pedir perdón?

¿A estas alturas alguien puede creer realmente que lo que Francisca llama amor puede lograr ablandar su negro corazón? ¿Alguien aceptaría sin más que bastara con pedir perdón, cuando además los motivos no son ni el arrepentimiento, ni el propósito de enmienda, sino algo mucho más egoísta? ¿Qué es lo que garantiza que si Francisca no consigue salirse con la suya, no vuelva a las andadas? ¿Pueden olvidarse asesinatos, tentativas de ello, sufrimientos mil provocados por un rencor y odio rayanos en lo irracional? ¿Puede dejarse atrás el deseo de justicia o reparación, cuando durante años ha habido una actuación impune y al margen de la justicia, mientras que los agraviados nunca han obtenido reparación?  
Evidentemente Francisca nunca va a pagar por sus maldades, porque se ha cuidado muy mucho de guardarse las espaldas, y cuando ha sido necesario, incluso hacer recaer las culpas en otros para librarse ella. Así que por este lado la justicia nunca podrá hacer su trabajo. Otra cosa es que ello la lleve a la soledad más absoluta que es otra manera de hacer justicia, pero de la que se encarga el destino.
De todas maneras me parece incluso indecente que pretenda aquello (dicho vulgarmente) de “pelillos a la mar”, como si estos no hubieran tenido nombre y apellidos. Y en algunos casos una familia.
Creo que a estas alturas nadie puede creerse este giro radical que pretenden dar al personaje. Ha llegado demasiado lejos para ello, y aunque se diga que todo el mundo tiene derecho a una segunda oportunidad, en el caso de Francisca ya sería la de tropecientos y sigue igual. Así que el propósito de enmienda considero que es solo una falacia para introducir una historia que casi nadie cree, y mucho menos como para ser protagonista. Porque no se trata de que una historia de amor entre dos personas maduras no pueda calar, sino que el tema son más de mil capítulos de una fosa que es muy profunda y que ya es imposible de rellenar.
Necesariamente nadie se ha de volver malo por un desengaño amoroso, y por descontado no puede ser usado como justificación. Porque todo, incluido el dolor de una separación, puede ser aliviado con el tiempo. 

15 de abril de 2015

Una relación sin un horizonte cercano

Siguiendo el hilo de lo que he empezado en el comentario anterior, me he decidido a profundizar un poco más en mi opinión sobre la pareja Bosco e Inés
Hasta tres veces en el mismo capítulo se ha repetido idéntica conversación entre Bosco e Inés. ¿Es realmente necesario?
Recuerdo que no hace muchos días leía que en las series se ha demostrado necesario ir repitiendo algunos trazos de lo anterior, para que no se pierda el hilo. Quizás sea este el caso, pero lo poco agrada y lo mucho acaba cansando.
De verdad pienso que no lo están haciendo muy bien con estos personajes.
Quizás ahora, alejado de La Casona, el de Bosco ha adquirido algo más de protagonismo. Especialmente en sus enfrentamientos con Francisca, que empiezan a dejar entrever la herencia de sus padres, y también que por sus venas quizás corre algo más que horchata. De hecho admito que me gustó especialmente cuando puso de relieve ante la doña algo que ésta parece empeñada en negar: que él también es hijo de la partera. Sin embargo por lo que se refiere a su relación con su hermana, creo que no se ha apostado lo suficiente, cuando es una trama que podría haber dado bastante más juego.
El de Inés sin embargo no creo que haya mejorado mucho con respecto a los últimos meses. Quizás haya adoptado un aire un poco más vivaz cuando ahora se permite cuestionar a Amalia (siempre a sus espaldas), pero sigue con una postura sumisa, sin mirar a los ojos de su interlocutor y sin ningún signo de querer mejorar su situación, algo que me parece que no es muy eficaz para darle visibilidad.
Casi todos los personajes femeninos de la serie (con sus luces y sus sombras), han puesto de relieve un carácter rebelde, fuerte y decidido, que las ha llevado a ganarse su lugar. Incluso María, que en los primeros tiempos fue objeto de numerosas críticas por su apocamiento, al final acabó demostrando este carácter del que Inés creo que adolece por completo. Entiendo que pretendían crear un personaje que despertara empatía por su origen humilde y por llevar escrito en la frente el destino de no ser más que una sierva, pero creo que se han quedado ahí. Dicen que las comparaciones son odiosas, pero partiendo de esta misma premisa si consiguieron crear otro que llegó muy lejos: Pepa. Aunque evidentemente el remake no creo que sea posible.
Juntos la pareja tampoco mejora, al menos según mi opinión. Por mucho que lo he intentado, no consigo creerme su supuesta historia de amor, así como tampoco el pretendido instinto maternal de Inés. Sin embargo entiendo el fin último de esto, que es demostrar de alguna manera que existe un vínculo entre madre e hijo.
Aunque considero que, como otras cosas (entre ellas que todos vivan bajo el mismo techo) también es muy forzado. Lo que me lleva incluso a entender, aunque por supuesto no justifico en ningún caso, que Amalia quiera irse. Es cierto que es una mujer desquiciada, incluso peligrosa, pero no debe ser muy agradable bregar con la creciente temeridad (o poca prudencia) con la que Bosco e Inés se manejan, y que cada vez hace más patente para todo el mundo que hay algo entre ellos.
Y creo que olvidan que Bosco es un hombre comprometido, que muy a su pesar tiene un vínculo indisoluble que hace su relación inviable, por mucho que sus sentimientos les digan lo contrario.

El triunfo del amor

Quizás no existirá más remedio que agarrarse, como a una tabla de salvación, a los secundarios de lujo que hay en la serie. Y Nicolás y Mariana (o lo que es lo mismo Alejandro y Carlota) demuestran cada día que su lugar en las tramas merece ser de más enjundia.
De hecho han protagonizado la que considero una de las escenas más bonitas de los últimos tiempos, además cuando ya no existe nada que me llame demasiado la atención. Pienso que, por ejemplo, los que se pretenden pareja protagonista, Bosco e Inés, transitan por la serie sin mucho relieve, en parte por unos guiones que considero muy poco trabajados y en parte por los mismos actores. (Admito que me disgusta entrar en este tema, porque opinar sobre su trabajo no es mi talante. Sé que de estar en su lugar no me sentaría muy bien que alguien profano en la materia me criticara).
Tampoco el “romance” de la doña y Raimundo creo que sea la solución, básicamente porque tengo mis dudas de que atraiga más allá de lo que son sus incondicionales , ya que es evidente que a la gran mayoría nos parece como mínimo un sinsentido (por no emplear otros términos más gruesos). Y ahora encima ha terminado, aunque todavía es posible que no se haya dicho la última palabra, lo que en mi opinión aún podría echar más tierra sobre Raimundo (por si no tuviera suficiente). De hecho, y aunque lo lamente por Ramón, creo que lo mejor sería que Raimundo tomara las de Villadiego antes de que el personaje acabe con el actor.   
Es cierto que la actitud de Mariana ha dejado mucho que desear en los últimos días, por una obcecación absurda. Y que por su tontería podría haber acabado con una bonita historia, además de arruinar su futuro. Pero afortunadamente en este caso la conciencia y, en cierto modo la lealtad de un supuesto amigo, han hecho su trabajo y ha conseguido con la confesión de éste que las cosas volvieran a su lugar. El que le corresponde, y espero que definitivo.

Creo que en esta ocasión los guionistas se han esmerado con los guiones y han puesto en boca de un magnífico Alejando Siguenza, unas palabras preciosas que no puedo evitar reproducir: “este futuro intangible e inexistente del que hablas casi acaba con nuestro presente…..no me imagino un futuro sin ti. Eres el centro de mi existencia, el amor de mi vida y la dueña de un mundo en el que no hay cabida para nadie más”.  
Por supuesto no me olvido de Carlota, una magnifica actriz también relegada a un puesto de segunda fila, cuando considero que se merece un mejor lugar.   
Como he dicho anteriormente, pienso que han protagonizado una escena preciosa, que esta vez los guionistas han tenido a bien no dejar a medias. Evidentemente Nicolás y Mariana tienen mucho de lo que hablar y perdonar, pero en este caso si se puede decir que el amor ha triunfado por encima de todo

14 de abril de 2015

Pequeños pasos hacia la luz

Quería incidir en dos momentos del capítulo de ayer que me han llamado la atención. Aunque en realidad ha habido otro, el de Mariana y Nicolás, pero creo que esta pareja merece un comentario aparte.
Decía que:
Uno. Nadie, ni siquiera un caballo, se libra de la mala leche de Francisca.
Dos. Mauricio ha dicho en voz alta que cada vez más le cuesta obedecer las órdenes de su ama. Y es un comienzo, aunque el camino a recorrer para este hombre cuya lealtad ofusca su decisión, aún puede ser largo y tortuoso. Y a la postre, peligroso para su integridad física.
De todas maneras cada parece más evidente que la influencia de Fe está obrando un pequeño milagro. Y no sólo por el hecho de que Mauricio pueda albergar sentimientos hacia ella, sino porque le está dando otra visión de la lealtad. Para Fe la lealtad no es sumisión ciega, y la conciencia está por delante de todo. La chica le ha dado una lección al capataz de lo que es la integridad, de que no se pueden cerrar los ojos a una realidad que se agazapa tras los muros de La Casona: la doña es una bruja que no merece ni un segundo de los pensamientos de los demás. Y mucho menos que nadie se preocupe por ella.
Es cierto que Mauricio no ha conocido otro tipo de vida más allá de su trabajo para Francisca. Y que ha hecho de la máxima ver, oír y callar, además de obedecer, su forma de existencia, porque además le permite vivir sin grandes contratiempos y sin tener que pensar demasiado. Y creo quizás habría seguido así para siempre (eso sí con ocasionales momentos en los que su conciencia se ha rebelado), si ahora no existiera quien pone voz a lo que le grita su interior. Ello quizás unido al creciente ninguneo del que es objeto por parte de Francisca, a las humillaciones continuadas, que pueden acabar haciendo mella en una persona, y al fastidio por verse forzado a hacer cosas que van en contra de su voluntad y que considera una injusticia flagrante, hacen el resto.
Es evidente que la doña se está quedando sola, arriba y abajo. Aunque no es más que lo que se ha buscado con sus manejos. Puedes abusar de la gente, manipularla y someterla, pero no puedes tensar la cuerda, porque al final puede acabar rompiéndose. De hecho que la soledad sea su única compañía ni siquiera es justicia.
Una justicia que, por otra parte y de conocerse los hechos, probablemente recaería con con todo su peso sobre Mauricio, la mano ejecutora. No creo que sirviera lo de que ha actuado por mandado.

12 de abril de 2015

¿Hacia dónde va la serie?

Muy a mi pesar, al final he de admitir que empieza a calar en mí la sensación de que parece existir un cierto relajamiento por parte de los responsables de la serie, algo que está permitiendo que las tramas cada vez despierten menos interés. Es cierto también que los datos de share siguen siendo buenos y que la audiencia sigue fiel a pesar de lo dicho anteriormente. Sin embargo creo que la generalización de las quejas tendría que ser un toque de atención para los que tienen en sus manos este producto, más ahora cuando otras cadenas parecen querer apostar fuerte por series en la misma franja horaria que PV.

Claro que todas las cosas tienen un ciclo y que hay que evolucionar para no dejar de existir. Pero a la vista de los resultados esta evolución parece que no ha dado los resultados esperados, básicamente porque creo que más que ofrecer cosas nuevas lo que se busca es reeditar tramas que han funcionado anteriormente, pero que ahora ya no lo hacen porque han perdido la novedad. Dicho de manera cruda, es como si los que escriben los guiones hubieran tomado un sendero acomodaticio, sin perseguir nuevas vías.
PV empezó siendo una serie coral, en la que las historias de amor se entrecruzaban y daban este aire único que pronto convirtió a ésta en un referente. Y ello a pesar de que la cadena jamás ha apostado fuerte por este producto, ni le ha dado la propaganda de la que si goza en otros países. Pero aún así la serie se ha mantenido en primera línea, gracias a la fidelidad de un@s espectadores que pese a todo han seguido encontrando motivos para seguir. Aunque ahora mismo la pregunta es si no se trata también que la alternativa pésima de las otras cadenas no es lo que influye en esta motivación. Y este es el peligro: que ante la posibilidad de algo diferente, se produzca un trasvase de espectadores.
Porque ahora mismo, en mi opinión, la serie ha perdido su identidad.  Ya no hay grandes historias en la misma, y las que existen se estropean por aquello de que el drama vende. He de decirlo, pero creo que más bien el drama empieza a cansar. Es cierto que la vida está llena de momentos malos, no tan malos, pero también hay de buenos, y esto es algo que realmente escasea en PV.  
Que me libre quien sea de intentar decirles a los guionistas como tienen que hacer su trabajo, pero creo de verdad que debe existir la posibilidad de construir historias sin necesidad de que antes de empezar ya se tuerzan, o que una vez emprendido este camino se vean abocadas durante meses, o en algún caso años, a la agonía más absoluta, que desaparezca de una vez la sensación de que los malos siempre se salen con la suya, que los buenos siempre tienen las de perder, que hay personajes que son insustituibles (cosa que pienso que no es cierta, y en ello incluyo a Francisca) ,……. Y especialmente creo que la afirmación hecha por los guionistas de que leen las opiniones que se vierten en la redes y foros sobre la serie, también les tendría que permitir sacar conclusiones de por dónde van las simpatías, porque hay personajes que aún no siendo principales han calado hondo en la gente, y que creo podrían dar mucho mas de sí de lo que les permiten actualmente. Me refiero a Fe, a Candela y un posible romance con Severo, Mariana y Nicolás,…incluso Hipólito. Todos ellos relegados a ser meros comparsas, cuando podrían ser auténticos protagonistas y dar nueva luz  a la serie. 


10 de abril de 2015

Por ser diferente, no menos interesante

Quizás Lucas no se ajuste a los cánones tradicionales de los hombres de PV y esto pueda suponer un cierto rechazo por parte de algunos, pero no creo que su personaje sea menos interesante por ser diferente, o por la manera en que se toma la vida. Es más, considero que los rasgos de su carácter casi son de agradecer, porque sirven en muchas ocasiones para aligerar situaciones que invariablemente, y de no mediar su intervención, suelen derivarse hacia la tristeza u otros sentimientos como pesimismo, desesperanza o melancolía. Porque PV es una serie en al que las situaciones dramáticas están a la orden del día, y las ocasiones para sonreír contadas, aparte de lo que ocasionalmente suele derivarse de las barrabasadas de los Mirañar, de las salidas de Matías o de las ocurrencias de Fe, así que tampoco viene mal de vez en cuando algo de distensión. Pero especialmente hay que agradecerle a Lucas que haya conseguido que Aurora vuelva a encontrarle sentido a la vida.
De todas maneras me pregunto si no es posible que casi tod@s conozcamos a alguien que se parece a este hombre simpático, bromista, buena persona, extrovertido, que se toma las cosas sin darles más importancia de la que realmente merecen (lo que no implica necesariamente que se le pueda calificar de frívolo). Y franco, muy franco, incapaz de esconder lo que siente. Creo que casi tod@s coincidiríamos que esta persona es difícil que caiga mal.  
Evidentemente entiendo que haya personas a las que aun así este personaje no sea de su agrado, especialmente a l@s seguidores de la pareja Conrado y Aurora, que durante meses le han visto como era el que se interponía (de alguna manera) entre la pareja. Y naturalmente es totalmente respetable que esto suceda. Aunque no lo comparta, porque a mí sí que me gusta Lucas.
Y pienso que está actuando correctamente, dando espacio a Aurora y sin atosigarla. Le ha dicho que la quiere y que desea pasar el resto de su vida junto a ella, pero no ha hecho ni el más mínimo intento de ir más lejos, dejando que sea Aurora quién marque el rumbo de su relación.
De todas maneras Lucas y Aurora ahora ya tienen algo. Los lazos que hay entre ellos no son simplemente de amigos, sino que es evidente que van más allá.
Llegados a este punto supongo que habrá quien diga que nunca podrá existir nada más, porque Ariadna se marcha. Y es cierto que es algo complicado montar una historia en el poco tiempo que resta hasta que ello suceda en la serie, pero pienso que aún es posible ir un poco más lejos. Aunque he de matizar que no lo digo desde ninguna esperanza infundada, porque si bien me gustaría que fuera así, también entiendo que sería algo precipitado.
Sin embargo tampoco creo que nadie sepa con certeza si esta marcha será definitiva, lo que aún puede abrir una puerta a la posibilidad de que esta historia no se termine aquí. 

9 de abril de 2015

Una reacción no del todo previsible

Quizás podría llegar a entender que Emilia y Raimundo se sientan molestos por haber sido la herramienta de la venganza de Severo, pero hasta cierto punto. Que se muestren dignos y ofendidos hasta el extremo de romper toda relación con él y declararlo además persona non grata, me parece excesivo.
En mi opinión casi raya en lo obsceno que Raimundo ahora haga bandera de su dignidad herida, cuando no hace ni veinticuatro horas vivía en un mundo de fantasía con la mujer que pretendió acabar con la vida de su nieto Martín, volver loca a su nieta Aurora, que no hizo nada para ahorrarle sufrimientos a María y que además provocó su supuesta muerte y la de Esperanza. Que pretendió robarle a su nieto Bosco, y que contribuyó a la muerte de Pepa e indirectamente a la de su propio hijo Tristán. Sin contar otros hechos probados, pero que al parecer no cuentan lo suficiente para este hombre cuando se trata de dar rienda suelta a sus pasiones. Así que tampoco sería muy sorprendente que también esta vez decidiera que este amor enfermizo que dice sentir, volviera a ganar la partida. A pesar de que Francisca haya admitido indirectamente su culpa.
Desconozco como era Raimundo al principio de la serie, pero sí sé que no es el Raimundo que creía. Este hombre que ahora veo es alguien cegado por los instintos, que ya hace tiempo que parece haber olvidado toda precaución, e incluso la educación en muchas ocasiones. Especialmente cuando trata con Severo, que al contrario que él es capaz de no perder el temple y mostrar además una exquisita conducta.    
Es cierto que Severo es un forastero y que desconocen muchas cosas de él. Pero entre el desconocimiento de uno y el sobrado conocimiento de otra, parece que no lo tienen muy claro. Lo cual no es muy fácil de asimilar. Quizás en el caso de Emilia se entienda como una manera de dar apoyo a su padre, pero ni aun así.  
También es verdad que se podría discutir si Severo podía haber empleado otros métodos para vengarse de Francisca, y que no siempre se puede aplicar aquello de que el fin justifica los medios. También se podría hablar de si era necesario hacer partícipe de su descubrimiento a los afectados. Y por supuesto, admito que sus motivos no han sido del todo inocentes, aunque creo que realmente también piensa que debía compartir lo que sabe, y que está dispuesto a asumir las consecuencias de ello. Pero quizàs no ha calibrado con mucho tino esto último y la reacción de quienes tendrían que estarle, no agradecidos, pero tampoco lo contrario. Después de todo es un hombre con conciencia, y al que probablemente le va a doler ser apartado por algo que es consecuencia de los actos de otros.
El único consuelo es que ha ganado una batalla. Pero es evidente que aunque puede que haya ganado momentáneamente, es claro que Francisca no se va a quedar relamiéndose las heridas. Un escorpión herido es muy peligroso, y la doña es esto y mucho más, así que seguramente ya debe estar tramando como resarcirse. Y no será con métodos de guante blanco, porque ella no entiende de florituras.
Así que Severo y Carmelo harán bien en guardarse las espaldas. Aunque afortunadamente ellos son dos, y los lazos que los unen son fuertes, lo que de entrada pone en inferioridad de condiciones a la doña. 

La familia, para bien o para mal

La primera sensación que me vino a la cabeza después de ver a Rosario arropando a su hija fue una mezcla de incredulidad y sorpresa, aun habiendo dejado claro la mujer que no comparte lo que ha hecho Mariana.
Pero después una se da cuenta de que simplemente lo que hizo Rosario es anteponer la familia a otras consideraciones. Porque no esté de acuerdo con su hija no puede abandonarla a su suerte. Menos ahora que está embarazada.
Más tarde esta misma reacción la vimos en Emilia, Alfonso y Matías, todos dispuestos a apoyar a Mariana. Para ellos también la familia es lo primero, aunque no comulguen con la decisión de la chica.
La familia, un concepto que parece que no a todos les afecta del mismo modo, y del que hay diversos ejemplos en la serie. Es cierto que una familia no se escoge, porque inevitablemente todos hemos nacido en el seno de una, pero sin tener voz ni voto en el asunto. Pero también es claro que la mera consanguinidad no es suficiente para establecer los lazos de afecto y solidaridad que se les supone a los/as que tienen vínculos familiares. Lo que acontezca y la interacción que exista entre los miembros de la misma unidad familiar sólo es fruto del comportamiento individual de cada uno, o, como en el caso de las clases altas que podemos apreciar en PV y que probablemente no dista mucho de la realidad, también confluyen las conveniencias sociales y una manera de entender la libertad de cada uno de los componentes.  
Solo Águeda, la madre de Pepa, rompió los esquemas. Pero las demás familias pudientes han mostrado una total ceguera y sordera ante los deseos de sus vástagos, anteponiendo a todo ello lo que supone conviene a sus intereses. Por mucho amor que digan tener por ellos, por mucho que se piense que la familia es el refugio y el lugar donde la afectividad tendría que ser la premisa, siempre aparecen en primer lugar las apariencias.
Y Nicolás no es ajeno a ello.
De todas maneras creo que algo habría de cambiar en esta novela. Por muy feminista que sea una, empieza a cansar (por lo reiterativo), que todos los hombres (o casi todos) sean manipulados por mujeres que les anulan la voluntad. Espero que Severo, al que aún no hemos visto en este trance, sea también la excepción.