18 de diciembre de 2016

La realidad de las expectativas

Está volviendo a suceder. 
No es la primera vez en todos estos años que se levanta expectación con una nueva trama, y después ésta se va diluyendo a medida que pasan los meses y no sucede nada especialmente novedoso, si acaso a peor.
Ha sucedido con La Quinta, y  parece que Los Manantiales van por el mismo camino.
Pero reconozco que si a los primeros les dedico atención, a éstos últimos los tengo más relegados en mis escritos porque no acabo de encontrar un hilo del que tirar,….a pesar que al principio efectivamente mis expectativas eran altas con esta historia que aparentemente traía un aire fresco a la serie. Pero que a medida que han ido pasando los meses considero que ha ido decayendo para incorporarse a lo que acaba siendo previsible, con situaciones vividas anteriormente con otros personajes (aunque convenientemente maquilladas),…además de un guion en buena medida acomodaticio que parece limitarse a vomitar páginas de escenas de relleno, y de las continuas entradas y salidas de personajes sin darles tiempo a que desarrollen todo su hipotético potencial, como ha sucedido en el caso de Elías. Al respecto de éste, evidentemente no puedo hablar con conocimiento de causa ya que desconozco el contrato que tenía Jaime Lorente y si estaba prevista su salida en un tiempo determinado, pero el personaje tenía un elevado seguimiento (a pesar de ser el “malo”) y daba vida a esta trama. Con su salida apresurada, y casi por la puerta de atrás, se perdió un importante valor y una línea argumental de fuerte componente entre trágico y maquiavélico, que no sé si es posible recuperar  con Ismael, aunque por supuesto le voy a dar la oportunidad a guionistas, actor y personaje para que me sorprendan…..
El caso es que a veces tengo que recordarme que esto es una telenovela y que todo parecido con la realidad es pura coincidencia, aunque incluya temas cotidianos que sí que se ajustan a ésta. Pero también incoherencias y contenidos que se apartan de lo que se me antoja razonable, o que carecen de toda lógica. Y lo peor, es que en cierta manera también se normalizan cosas o actitudes que en la vida real son censurables como mínimo, cuando no directamente delictivas.
Pero porque es una ficción, soy consciente que buscarle un trasfondo más allá de lo que tendría que ser entretenimiento, no lleva a ninguna parte. Sin embargo, y a pesar de todo ello, hay una pequeña parte de los que vemos PV que a través de las páginas en las redes sociales encontramos un espacio para debatir, comentar, incluso polemizar o criticar sobre la deriva de las tramas y, por descontado, sobre la percepción particular al respecto de cada una de ellas o de los personajes que las sustentan. Y como supongo sucede a todos y todas (a menos que sean críticos de artes escénicas y consigan ser totalmente objetivos), yo también me dejo llevar por las simpatías que me inspiran determinados personajes. Porque es claro que en PV hay gustos para todo el mundo. Es fácil encontrar seguidor@s acérrimos de Francisca, cuando el personaje no goza de demasiada estima popular, así como hay detractores de Candela o de los Mirañar. Pero todo el mundo tiene su espacio y criterio, y hay que respetarlo. El pensamiento único no existe, solo diferentes maneras de entender las cosas, seguramente motivadas por muchos factores como la educación recibida, los valores adquiridos o la propia manera de ser de cada uno (y ya no entro en el grado de influencia de las redes sociales o de la televisión).
Pero volviendo al tema de Los Manantiales.
Tenían los argumentos, una situación y unos personajes con un aparente potencial. Pero la realidad ha acabado siendo otra. La trama de Los Manantiales, especialmente después de la marcha de Elías, ha ido perdiendo fuelle, lo mismo que la historia de Hernando y Camila, que a pesar de que partían de una premisa novedosa pues ellos no tenían que luchar para estar juntos, por lo que presumiblemente los obstáculos que pudieran surgir en su camino tenían que venir por otros derroteros, hasta ahora ha acabado siendo más de lo mismo. De lo mismo que ya hemos visto.
Bueno, quizás haya que matizarlo, porque cuando por alguna razón se vuelve a poner énfasis en la parte femenina, considero que el personaje de Camila se les ha quedado a medio camino (siempre según mi opinión). Ni tiene la fuerza de Sol, ni el ímpetu de Emilia, ni el carisma de otros personajes femeninos. Y lo peor, su perpetua instalación en la ocultación, en decir medias verdades, en no confiar plenamente en su esposo, en su nada entendida infidelidad con Néstor, en su continua huida hacia adelante,……..no ayudan a mejorar mi actual percepción del personaje.
Otra cosa es Hernando, un personaje mucho más rico en matices. Y con menos peros a sus espaldas.
Y Beatriz, que junto con Matías, ha conseguido crear una trama con potencial propio.

8 de diciembre de 2016

Adela y Carmelo

No lo digo yo, lo dicen los datos de audiencia. Claro que cada cual lo interpreta según sus simpatías y yo no soy una excepción, ni pretendo esconder mis preferencias. Pero es un hecho que, coincidencia o no, la semana en que Sol Santacruz ha sido la protagonista indiscutible (aunque sea por algo tan luctuoso como la muerte del personaje), las audiencias han vuelto a cifras de los mejores tiempos,...lo que da cuenta que, a pesar de todo, los habitantes de La Quinta, en este caso Sol en particular, tienen su legión de seguidores…… que ahora se han quedado un poco huérfanos.


Pero la vida sigue y en La Quinta se cuecen nuevas historias. Si Sol traía consigo una de poco usual, la de una mujer que tuvo que reinventarse y luchar con su pasado para construirse un futuro (que se ha visto truncado de manera violenta), ahora nos llega otra mujer que, en principio y si consiguen desarrollar esta historia sin caer otra vez en despropósitos, considero que puede dar mucho de sí. Secundando a un magnífico actor, Raúl Peña, al que por fin parece que se han decidido a dar valor, Ruth/ Adela llega para dar un nuevo aire a una parte de la telenovela que se encuentra situada ahora mismo en un bucle del que los responsables parecen incapaces de encontrar una salida.
Bueno, en realidad esta historia de Adela y Carmelo creo que puede tener entidad propia en su planteamiento, porque éste, a pesar de estar vinculado a La Quinta, acumula sobrados méritos para tener una trama específica.
Y la historia trae una novedad: a priori no se presenta como una posible historia de amor. Porque el punto de partida, lo que une a los protagonistas, no es una necesidad romántica, sino básicamente la de sentirse acompañados y encontrar consuelo en el otro. Aunque este consuelo tenga medidas diferentes, y el de Carmelo lleve aparejada la necesidad de reparación, lo que demuestra que en él la bondad prevalece a pesar de todo. Si, quizás la justicia no lo encuentre nunca y no vaya a pagar por su crimen, pero lo que es casi seguro es que los remordimientos y la culpa van a seguir mortificándolo el resto de su vida. Y, sin justificarlo, esto demuestra que tiene conciencia.
Admito que todo ello me ha creado unas expectativas. No solo porque permitirá dar algo más de relieve al personaje de Carmelo, sino porque me gusta la formulación de esta historia que se podría adivinar plagada de momentos de gran intensidad, especialmente cuando se pongan las cartas sobre la mesa,…como es de suponer que va a suceder tarde o temprano. Y admito que el personaje de Adela es culpable en buena parte de estas expectativas: una mujer fuerte, que a pesar del revés que el destino le ha procurado no se amedrenta, que se aferra a lo que tiene, que lucha por su hijo…..que a pesar de todo tiene un punto de optimismo, y que posee la facultad de dar sosiego  al alma atormentada de Carmelo. (Por cierto, muchos de estos rasgos me recuerdan a otra mujer de PV: Candela).
Espero de verdad que esta vez sepan conducirlo. Creo que los responsables tienen entre manos un buen material, una historia que puede ser potente, y que se sale un poco de las edulcoradas tramas de pareja que suelen ser el alma de las telenovelas. Por supuesto, que también un día  ellos también pueden llegar a convertirse en los protagonistas de una historia de amor, pero probablemente de algo atormentado, porque para poder vivirlo  tendrán que vencer aspectos no fáciles de resolver. 

30 de noviembre de 2016

El rumbo de La Quinta Miel Amarga

Alguien en un comentario decía que tenía la sensación que, de manera gradual, estaban por la labor de ir vaciando de contenido a la trama de La Quinta, como antes lo hicieran con la de El Jaral. Y a día de hoy, a la vista de la situación, comparto esta sensación más que nunca.

Primero fueron los cuadros, objetos y muebles,….y después la armonía familiar, que se ha ido diluyendo con la desaparición una a una de las mujeres de la casa. No hace ni dos meses que en La Quinta aún se respiraba felicidad, y el futuro (a pesar de los problemas económicos que arrastran injustamente desde hace tiempo) se presentaba cuando menos esperanzador, con tres parejas felices, un bebé que alegraba la existencia y otro en camino.

Ahora, casi tan vacía como sus desangeladas estancias, La Quinta sobrevive apenas a los reproches, malentendidos y sufrimiento de sus habitantes. Y no parece que en un futuro próximo esto vaya a cambiar, si acaso a peor. Porque el panorama es desalentador: Carmelo y Lucas viudos, y Severo llorando a su hermana y con su esposa y su bebé nonato debatiéndose entre la vida y la muerte. Además a todo ello hay que sumar la falta de entendimiento y el distanciamiento entre los tres hombres, cuando en realidad va a ser ahora cuando más se necesiten mutuamente.
¡¡Pero parece que la máxima de que “el sufrimiento vende” funciona!! En realidad no deja de sorprenderme que a pesar de las quejas cada vez más abundantes, del desánimo visible y creciente en las páginas de las redes sociales, de la voluntad manifestada por muchos y muchas de dejar de ver la telenovela por su continuada tendencia a las desgracias, ésta no pierda fuelle y aún haya días que crezca en número de visionados. Cosa que, por descontado, no puede menos que alegrarme, más que nada por los actores, que merecen seguir en el candelero a pesar de unos guiones cada vez más absurdos y repetitivos, que sin embargo ellos y ellas defienden con total profesionalidad y acierto en casi todos los casos.

Pero volviendo a La Quinta y, como decía antes, el que parece su camino inexorable hacia el abismo…, a menos que suceda algo que enderece el rumbo que ha tomado esta trama.

Antes que nada he de admitir que lo que más me revienta es ver cómo la responsable de buena parte de lo que acontece a esta casa sigue una y otra vez volviendo a levantar cabeza, sin perder su poder y su altanería. Como si por algún motivo fuera intocable o estuviera blindada. Y en cambio, y aun conociendo la responsabilidad de Francisca en casi todo lo que pasa a los habitantes de La Quinta, éstos no puedan hacer nada para revertir su propia situación. Incluso se llega a insinuar que la muerte de Sol pudiera tener que ver con ella indirectamente, pues el veneno podría ir destinado a la la doña) De hecho parece como si todos los desmanes de Francisca hubieran pasado a otra dimensión y nadie se acordara de ellos. ¿Por qué, por ejemplo, se molestaron en dar unas características especiales al hombre que adulteró las vacunas, si después no se ha hablado más de ello? Y esto es sólo una de las múltiples ocasiones en las que se ha dado algo parecido, y que después ha quedado sepultado en el baúl del olvido.

Solo queda un pequeño resquicio para la esperanza. Aunque, en caso de que haya alguna posibilidad de que salgan del pozo en el que están sumidos, también es de suponer que va a tener que pasar mucho tiempo antes de que en La Quinta se pueda volver a respirar algo de paz. Pero algún día Candela va a volver a abrir los ojos y va a traer al mundo a su pequeña, Severo va a conseguir recuperar su imperio, Lucas se marchará a cumplir su sueño, aunque lo haga derrotado por la muerte de su esposa, y Carmelo puede que consiga tranquilizar algo su conciencia (aunque seguro que la muerte de Leónidas le va a pesar toda la vida) y volver a empezar, quizás con la ayuda de Adela.  

Y a estas posibilidades me agarro para creer que La Quinta aún puede dar momentos interesantes, que no está todo perdido.
Y Adela puede ser un revulsivo. Una maestra, una mujer culta, que lucha por unos ideales y que cree en el poder de la cultura…que tiene muy claro que solo a través de llevarla a todo el mundo se puede construir un país libre. Ella misma lo ha dicho:

“Nuestros capitostes no son tontos. Saben que un país instruido es más difícil de someter”

Por cierto, muy interesante descubrir esta parte de nuestra historia. Con Giner de los Ríos, creador de la Institución Libre de Enseñanza y de las Misiones Pedagógicas, y que fue un importante impulsor de la modernización de la enseñanza, con una visión universal del derecho a la educación.

Recojo un fragmento que explica su obra:

“Giner y sus seguidores, hicieron de ella (de la ILE) un hogar de paz, pensamiento libre, nuevas ideas y respeto mutuo. Estaba destinada a ser una de las mayores fuentes de renovación, pero sólo a través de su ejemplo, sus logros, sus publicaciones y sus discípulos, porque decidió rechazar el apoyo estatal y abstenerse de tomar partido en la lucha política, aunque los maestros, familias y niños, cada uno individualmente, tenía libertad para asociarse y ayudar a su religión, partido o doctrinas profesadas”

Lo admito. Me gusta esta línea de trama, y por ello daré un voto de confianza a los guionistas. Porque si bien nace compleja, puede llegar a ser muy interesante. Aunque también hay que decir que la petición largamente expresada por muchos y muchas de permitir que Carmelo tenga visibilidad propia, es un plus añadido. Como que podamos disfrutar del buen hacer de Raúl Peña, injustamente relegado en los últimos tiempos a un papel casi invisible. 

28 de noviembre de 2016

Adiós Sol, hola Adriana !!

La hipocresía y la doble moral de la sociedad, el diferente rasero en cuanto a la condición femenina se refiere, el estigma que supone salirse de las normas establecidas, la presión de los estamentos religiosos y caciquiles, el ser el punto de mira de las habladurías,…..a todo esto se ha tenido que enfrentar Sol Santacruz, una mujer de carácter que ha sabido estar por encima de ello y además hacer que la gente olvidara su pasado, para descubrir que detrás de algo doloroso, y para algunos vergonzante, existía una mujer íntegra que supo enfrentarse a la adversidad.
Por supuesto también habrá quien diga que tenía otras opciones, pero ya sabemos que su malhadado destino fue caer en manos de un proxeneta que la acabó utilizando para sus propósitos. Y aquí es donde radica buena parte de la doble moral, que hace que una mujer en esta tesitura sea denostada y rebajada su condición, mientras que el que creo que realmente tendría que ser señalado, el hombre (o los hombres que requieren estos servicios), suelen ser tratados con benevolencia. De hecho la prostitución no existiría si no existiera demanda, porque deben ser pocas las mujeres que la practican de manera voluntaria.
Sin embargo Sol Santacruz no se hundió, ni se dejó arrastrar del todo ante lo que parecía su destino inexorable. Supo hacerse fuerte y además forjarse una coraza, pero nunca se perdió a la Sol de sus primeros años, la que fue feliz junto a sus padres y hermano, la que recibió una educación en valores que jamás dejó atrás y que volvieron a emerger cuando su vida volvió a asentarse en el amor, la felicidad  y la libertad de la que ahora gozaba.
También es cierto que el único reproche que se le puede hacer es que no intentara escapar de su prisión, que aparentemente no se planteara otra vida que la que tenía antes de que su hermano volviera a encontrarla, pero quizás no era tan fácil para ella sin ayuda externa. Sin que lo justifique del todo, hay que tener en cuenta que había llegado a la conclusión que estaba sola en el mundo, que Severo la había abandonado.
Pero ahora se va a enfrentar al último golpe del destino. Y esta vez de manera definitiva, porque va a suponer el final,…. cuando solo era el comienzo.
Sol Santacruz, una mujer con una fuerte personalidad, corajuda, valiente y decidida, con un gran corazón y sensibilidad, amante esposa, madre, hermana, amiga,…… va a desaparecer para siempre, a causa de un sinsentido. Y va a dejar a los suyos hundidos aún más de lo que ya están por todo lo que está pasando en esta casa, que ya empieza a hacer honor a su nombre.
Sirva este escrito como mi pequeño homenaje a este personaje que nos ha hecho pasar tan buenos momentos, que junto con Lucas nos han dejado escenas preciosas, igual que con el pequeño Marcos,….. pero que al final de su periplo hacen desaparecer de una manera que se me antoja bastante injusta (no entro en el tema de los motivos que concurren para que la actriz haya tomado la decisión de dejar la serie) Como considero que injusto era el sitio al que la habían relegado en los últimos tiempos, sin tener en cuenta que durante muchos meses fueron la familia de Miel Amarga los que llevaron el timón y consiguieron mantener el interés de la serie. Y si algo de esto se ha perdido, no es por los magníficos profesionales que conforman esta trama, si no por guiones absurdos y sin fuste.
¿Qué hay que renovarse? Por supuesto.
¿Qué hay que dejar que entren nuevos personajes? Por descontado.
Pero esto no creo que signifique que haya que dejar relegados a otros. Por la misma regla de tres, Francisca por ejemplo, tendría que dejar su protagonismo y cederlo a otros, más cuando su papel está ya más que gastado. (Estoy hablando del personaje, no de la actriz, que por descontado merece toda mi consideración).
No puedo terminar este comentario sin dedicarle también un espacio a quien tiene el mayor porcentaje de mérito en el cariño y la consideración que se le ha tomado a este personaje (y no son los guionistas): Adriana Torrebejano, una profesional como la copa de un pino, una gran actriz y persona, que nos ha dejado con un magnífico sabor de boca con su buen hacer, a la altura de las grandes de la escena, además de su alegría y permanente buen humor, con su sempiterna sonrisa. Y que seguro que en el futuro nos la encontraremos en importantes escenarios, como corresponde a su talento.
Gracias Adriana por todo !! 

24 de noviembre de 2016

La impunidad

Normalizar, insensibilizar,......esta es  la intención que a veces parece desprenderse de algunas tramas de la serie.
Porque en ocasiones (entiendo que por supuestas exigencias del guion) se pasa por encima de situaciones que en la vida real no tendrían cabida. Ni en 1923, ni ahora. Un crimen era y es siempre un acto reprobable, por mucho que se lo quiera disfrazar de intento de reparación. Nunca puede ser justificable tomarse la justicia por propia mano, menos cuando se dan situaciones como las que suelen acompañar a Francisca, que ni siquiera son justicia, sino venganza pura y dura, o una manera expeditiva de allanarse o despejarse el camino. O como las circunstancias que ahora acompañan a Carmelo.
La cuestión es que éste ha matado a una persona, independientemente de que la misma sea inocente o no. Nadie tiene derecho a arrebatar una vida, pues para ello ya existe la justicia. Que si bien es cierto que a veces da la sensación que ésta no siempre acierta, también es (o tendría que ser) la garante de que exista la paz social. Y ya no entro en situaciones particulares de la judicatura, que a veces provocan sonrojo y vergüenza ajena. Pero no se puede generalizar, y tampoco es el tema de este comentario.
No voy a negar que me encanta el personaje de Carmelo, sin embargo no puedo justificar su proceder, aunque lo haya llevado a cabo cegado por el dolor. Ha cometido un error imperdonable, y tendría que pagar por ello. También es cierto que los remordimientos son una buena manera para reparar en parte el daño,… aunque también me pregunto si no se hubiese apresado al verdadero culpable, si éstos existirían. Lo que de hecho le iba a colocar a la misma altura que Francisca, de la que ya sabemos que no tiene conciencia, lo mismo que su lacayo Mauricio.
No mejora el relato el hecho de que se insinúe que en el pasado, y para abrirse camino en la vida, Carmelo ya ha cometido actos de esta naturaleza. Sabemos de su dura infancia y de que ha tenido que luchar para salir adelante, pero nunca se puede aceptar la impunidad, una constante que ya se da en Francisca.
De todas maneras Carmelo, a pesar de todo, también es muy diferente de ésta. Al menos el Carmelo que nos han presentado hasta ahora. Es cierto que es duro, implacable a veces, pero también tiene conciencia. Además lo hemos visto en infinidad de ocasiones razonar con prudencia, mostrarse con generosidad, realzar junto con Severo los valores de la amistad, ser solidario con los menos favorecidos, ser cariñoso y comprensivo……… Pero a veces la gota desborda el vaso y ahora parece que lo veremos en otra faceta, esta vez negativa. Porque además los remordimientos le llevan a ser injusto con los suyos.
Así que espero que, de alguna manera, tenga que redimir su execrable acto.

Aprovechando el sentido de este comentario, me gustaría abundar en lo que decía al principio. Porque pienso que no por el hecho de que se trate de una telenovela, tendrían que tener bula para saltarse las normas.
No pretendo dar lecciones de moral, ni nada por el estilo. Pero sabemos de la influencia de la televisión y que, de alguna manera, puede llegar a normalizar cosas que no tendrían que ser admitidas. Y la impunidad, especialmente sabiendo que existen motivos para que no sea posible, es una de ellas. Lo vemos en la vida real y lo vemos en la ficción.
Pero lo peor es que parece que en esto también hay diferencias: la clase social sí importa, y en esta telenovela se hace más patente. Tanto que, a pesar de que exista una parte importante de l@s telespectadores que se muestra fastidiada, por ejemplo, de la actitud de Francisca y sus secuaces, también parece haber una cierta permisividad (o quizás mejor tolerancia) para seguir aceptando sus desmanes. Como si fuera algo que no se puede cambiar, como si no existiera otra opción.
Y siempre existen otras opciones.
Por supuesto ello vale para todos. Y desgraciadamente hemos visto desfilar mucho de esto por PV.

14 de noviembre de 2016

Un hombre complejo

En breve se cumplirá un año que mi querida amiga Mercè y yo tuvimos la fortuna de poder asistir en Barcelona a una representación de teatro de la compañía 300 Pistolas, con Álvaro Morte como principal protagonista y director. Una obra que nos permitió pasar un rato muy agradable y divertido,… aunque siendo sincera he de admitir que a pesar de disfrutar mucho de la obra Tres Sombreros de Copa, en cambio me es muy complicado opinar sobre el trabajo de los actores de la misma……. exceptuando a Álvaro. Sé que no es justo, pero no pude evitar fijarme más en éste que en los demás…..Así que cuál no fue mi sorpresa al descubrir unos pocos meses más tarde que, además de Álvaro, otro actor de esta misma compañía pasaba a formar parte del elenco de Puente Viejo. Me refiero a Carlos de Austria, el malvado y maltratador Cristóbal.
Un personaje que, en mi opinión, han conseguido hacer muy creíble. Un hombre complejo, sin escrúpulos, manipulador, con una mente retorcida,… con unas convicciones religiosas ultraortodoxas e intolerantes (las mismas que sin embargo no le impiden ejecutar actos deleznables), con debilidades que se encarga muy mucho de mantener ocultas, y alguien atormentado por un pasado siniestro que, sin ser justificable en ningún caso, si podría hacer algo entendible su manera de proceder.
Un personaje que seguramente va a dejar huella.
Lo que es claro es que no despierta ninguna simpatía, pero que también ha conseguido eclipsar en buena parte al personaje de Francisca, algo que nadie había conseguido hasta ahora. Además de que en un intento (vano, al menos por lo que a mí se refiere) de hacer “buena” a ésta, bien sea a través de intentar crear empatía hacia el mismo género, bien presentándola como una mujer mayor y desamparada (???) invocando a la compasión, o a través de ella haciendo visible una lacra social que aún está muy presente en nuestros días,…..han convertido a Cristóbal  en el reflejo del hombre que más se acerca a la realidad que conocemos de aquellos tiempos : dominante y machista casi a partes iguales, aunque fuera porque la sociedad tampoco parecía entender otras maneras de proceder.
También es cierto que no se puede generalizar, y no digo que todos los hombres tuvieran instintos tan primarios como los de Garrigues,…es más, seguro que también existían los que a pesar de las normas sociales o los roles establecidos trataban a las mujeres con consideración. Pero a raíz de un comentario en Facebook he caído en la cuenta de algo que se puntualiza con mucho acierto: si bien da la sensación que los guiones parecen destinados a evidenciar la imagen más aproximada posible de la mujer en los primeros albores del siglo XX, la de los hombres generalmente acaba alejándose bastante de la realidad social de la época.
(Claro que hablamos de una telenovela, y que es normal ver que los escenarios se exacerban para dar mayor dramatismo, pero creo que tampoco es pedir demasiado que se sea coherente en todos los casos).
Y no puedo terminar este comentario sin añadir algo sobre el actor.
Porque evidentemente un tanto por ciento elevado del mérito sobre la credibilidad del personaje es de Carlos de Austria, que se ha destacado como el que considero un excelente profesional, y que seguro tiene un prometedor futuro en su carrera.  

NOTA: en este post hago alusión a un comentario, pero no recuerdo el nombre de quién lo hizo. Ruego a quien sea me disculpe por esto.

13 de noviembre de 2016

Ser mujer en PV

Desde 1923 los tiempos han cambiado bastante para las mujeres (aunque es cierto que aún queda mucho trabajo por hacer) pero hay que retrotraerse a los tiempos en los que trascurre la acción de PV para poder opinar con un cierto criterio sobre algunas actitudes que vemos actualmente en la telenovela, y que dan cuenta de que tanto la mentalidad  de la sociedad en general, como la de las mujeres en particular, estaba muy alejada de lo que es ahora. La liberación de la mujer era una utopía, y las reivindicaciones y derechos de este colectivo casi inexistentes,…. salvo que vivieran en un entorno con mentes más abiertas y dispusieran de posibilidades de moverse con una cierta libertad, con permiso (o permisividad) de padres, maridos o familiares,… porque siempre eran los hombres quienes tenían la absoluta potestad sobre ellas. No se puede olvidar que no tenían derecho ni a quejarse, hasta el punto que si la mujer se rebelaba contra, por ejemplo, un marido maltratador, y tomaba la decisión de abandonarlo (aunque fuera para preservar la vida), podía ser encarcelada,… mientras que él apenas recibía una amonestación, cuando no incluso sus acciones se consideraban justificadas.
Pero a pesar de estas consideraciones es difícil sustraerse a cuestionar algunas conductas que vemos en la telenovela, casi siempre relacionadas con el sexo femenino (que no necesariamente ha de significar que sea también el sexo débil). Porque se podían acatar los cánones establecidos, pero hasta el punto de la sumisión absoluta es más que discutible. Una mujer es ante todo una persona con capacidad de raciocinio, y por ello también con la posibilidad de manejar las situaciones utilizando armas y recursos que no necesariamente han de pasar por lo establecido. De hecho, considero que la sumisión puede acabar siendo el recurso más fácil al que acceder, pero no necesariamente el más seguro. Porque cuanto más débil te vea el oponente, más se afianza su poder sobre ti.
(Por supuesto no pretendo poner en cuestión a quién toma esta opción, porque cada persona es un mundo, y cada situación hay que valorarla en su contexto. Ya que a veces es posible que las opciones no existan, o al menos no a corto o medio plazo)
Ahora tenemos a Camila en esta tesitura, además de Emilia y Francisca (aunque sus respectivas situaciones tengan diferencias) Pero me cuesta tragar con todo ello, y especialmente que se utilice como un recurso habitual en la telenovela, instalando de alguna manera una visión de las mujeres como simples objetos, mientras que la de los hombres sea la de tener como meta en la vida un solo objetivo: humillar y someter al sexo femenino. (Aunque también existan siempre honrosas excepciones).
Por supuesto no estoy pretendiendo acusar a los guionistas de misóginos, ni machistas, ni nada por el estilo. Entiendo que solo se pretende trasladar el reflejo de la sociedad de la época, pero no todos los hombres debían ser iguales, ni todas las mujeres sumisas. Aunque es de suponer que también ayudaba una mayor cultura o medios económicos, o la proximidad a lugares donde existían más posibilidades de encontrar eco a cualquier atisbo de rebeldía…. por lo que las mujeres que habitaban en el interior de las provincias o en el entorno rural, lo tenían mucho más complicado.
También hay quien dice que las mismas mujeres somos nuestras peores enemigas, y que no siempre utilizamos el mismo rasero con un hombre que con alguien de nuestro propio género. Puede que esto tenga algo de verdad, pero quizás porque somos más exigentes también.
Y centrándome únicamente en el personaje de Camila.
Admito que la deriva de este personaje no es de mi agrado (cada vez menos). Evidentemente las acciones actuales de ésta están concebidas en función de dar un mayor dramatismo a las tramas, pero considero que han optado por convertirla en alguien que es incapaz de razonar con algo de astucia, y en cambio dejarse vencer por el miedo o la desconfianza. Y lo que es peor, sometiéndose. Porque hay personas (como he dicho antes) que quizás no tengan opciones, pero es claro que ella si las tiene,…o tenía. Lo siento, pero pienso que su supuesto sacrificio no sirve para nada, cuando lo único que hace es dar largas y mentir a todo el mundo, dejándose además arrastrar al fango con la única idea de erigirse en salvadora de su familia, y sin valorar la medida de sus verdaderas fuerzas o posibilidades. O lamentarse en silencio o con el padre Anselmo (por cierto ¿soy la única que piensa que están abusando de estas escenas, que se dan cada día repetidas y sin variar apenas los diálogos?).  

7 de noviembre de 2016

Los otros actores y actrices de PV

Leo la frase: “No culpes a nadie por decepcionarte, asume que esperabas demasiado de ellos” Pero añadiría: “Y alégrate cuando no esperabas nada y descubres que si existe algo más”
Una tarde de pronto me encontré con un actor desconocido en la pantalla del televisor. Nada nuevo por lo demás, porque para mí muchos lo han sido y otros muchos lo siguen siendo, lo admito. Pero resultó ser el amigo de un conocido de una amiga, y el compañero de trabajo de una amiga de mi sobrina.Si, parece un trabalenguas y además todo queda como muy lejano, pero, aparte de que me sorprendió gratamente su trabajo y su buen hacer, todo lo demás contribuyó a aumentar mi curiosidad y tratar de conocerle un poco mejor.
Es evidente que de esto a cotillear va un paso porque, aún actor, ante todo es una persona con una vida privada. Y la única manera de conocerle es a través de lo que él permite que se sepa,…como ha de ser. Y al final Alain Hernández ha resultado ser alguien que a pesar de tener en su haber el hecho de ser el coprotagonista de una de las películas españolas más taquilleras de los últimos tiempos,” Palmeras en la nieve”,  y no parar de trabajar en nuevos proyectos igual de interesantes (series de televisión incluidas), además de participar activamente en numerosas actividades con fines sociales, no ha cambiado de manera de ser y proceder. Al menos no de manera visible, porque sigue interactuando sin mostrar el más mínimo rastro de vanidad, ni de que el ego se le haya subido a la cabeza. Por cierto, una curiosidad: también es el propietario de Trastu, un perro con el que mantiene unas divertidas conversaciones, y que casi es tan famoso como él en las redes sociales en las que Alain se mueve. 

Si, supongo que a más de uno le sorprenderá este artículo, más que nada porqué es probable que el personaje haya pasado para la mayoría al baúl de los recuerdos,…como tantos otros. Así que ¿por qué he escogido este actor y este tema? Principalmente por dos motivos: porque en un comentario anterior me refería a los actores y actrices que han pasado fugazmente por Puente Viejo (con desigual fortuna, todo hay que decirlo), y porque precisamente me fijé en él a través de su paso por la telenovela, en una intervención de pocas semanas y dando vida a un personaje odioso, Ricardo, el marido maltratador de Candela. Su buen hacer fue suficiente para llamar mi atención,…no solo su físico, que es algo que no tendría que ser importante. En realidad, y a pesar de ser un actor atrayente, no es guapo en el sentido literal del término, al menos según los cánones establecidos (que, por supuesto, no tendrían que ser importantes a la hora de evaluar la profesionalidad, y mucho menos la persona). Además he podido constatar, a través de sus comentarios en las redes, que es un hombre divertido, encantador y cercano,.. nada que ver con algunos y algunas que a veces parecen sentirse encumbrados a un espacio superior (espero que nadie se dé por aludido, estoy generalizando).
Por supuesto todo esto es una opinión personal. Y entiendo la posibilidad de que no haya muchos que le hayan seguido la estela, excepto quizás en Catalunya, donde es conocido por su intervención en una serie de éxito.
De todas maneras que me haya centrado en él y no en otro u otra, no significa que los demás no merecen para mí el mismo reconocimiento. Por lo que me gustaría extenderlo a todos los que no han sido todo lo protagonistas que merecían (los últimos, Ágnes LLobet y Jaime Lorente). Y a los que quizás después no han tenido las mismas oportunidades de trabajo, que han desaparecido de los canales de interés de las productoras y de los que se sabe poco o nada, al menos en los circuitos más comerciales. Sí, quizás a alguno o alguna lo podamos ver aún en algún otro sitio, pero ya sabemos los problemas que tiene la cultura en este país, y lo difícil que es salir adelante en cualquier medio. 

NOTA. Acabo de acordarme de otro dato de este actor: está nominado al Goya de mejor actor revelación, por la película "El rey tuerto"

6 de noviembre de 2016

Mencía, una presencia efímera

Es de suponer que todo (o casi todo) lo que sucede en PV tiene una razón de ser y, aunque sea a la larga, que cabe la posibilidad se entienda el porqué. Ya que solo haciéndose esta reflexión se pueden entender algunas situaciones o detalles que parecen fuera de toda lógica, o que no acabas de comprender a qué vienen, o porqué los han puesto de manifiesto (me refiero, por ejemplo, a rasgos concretos de personas o cosas, como una cicatriz en la cara, un parche en un ojo, un coche con un faro roto…).
Ahora ha sucedido algo de ello con el asesinato de Mencía, y ya veremos en qué se concreta y si sirve de algo. Lo cierto es que ya hemos visto en infinidad de ocasiones que estos detalles o circunstancias acaban desapareciendo en un agujero oscuro, y nunca más se supo de ellos, por lo que tampoco sería sorprendente que esto se volviera a dar.
Pero hablemos de este personaje concreto: Mencía
Hace pocos días hemos sabido que han dado a la telenovela Secreto de Puente Viejo el premio Iris de la Academia por su contribución a la difusión del sector audiovisual, por su proyección internacional y por ser una cantera de estupendos actores y actrices. Pero no hay que olvidar que hay quien también llegó a la telenovela con un buen currículo a sus espaldas, algo que considero no siempre se ha valorado en su justa medida. Es lo que creo que ha sucedido con algunos actores y actrices que han pasado por PV, y en concreto con Agnés LLobet, cuyo papel en la telenovela ha sido el de protagonizar una de las tramas amorosas más rápidas que se han dado en cuanto a evolución, así como de las más cortas con respecto a su desenlace. Y que ha supuesto además que la actriz no haya tenido apenas ocasión de mostrar sus dotes interpretativas.
Admito que no acabo de entender que pretendían con su aparición y el sentido de su papel. Igual como he de decir que no es que me haya llegado a convencer como pareja de Carmelo, porque ha sido una relación tan efímera que ni siquiera hemos tenido ocasión de ver un par de escenas en las que se demostraran el amor que supuestamente había nacido y se había fortalecido entre ellos. Evidentemente aquí entra en juego mi escepticismo sobre las posibilidades de crear efectivamente un vínculo estrecho del calibre de una relación amorosa con planes de futuro incluidos, sin apenas conocer nada del otro. Quizás si existan éstas, sin embargo los fundamentos los considero demasiado frágiles como para sentar una base sólida. Aún así pienso que Carmelo y Mencía merecían la oportunidad de tener un cierto recorrido, sin obviar el hecho de que me parece muy cruel que el destino que le tienen reservado al personaje de Carmelo sea el de hacerle desaparecer trágicamente a todas las mujeres que representan algo en su vida.
Por supuesto en la vida real pueden suceder estas cosas, porque a veces la realidad supera a la ficción. Pero precisamente porque se trata de una novela y se pueden dar las licencias que se crean necesarias, pienso que no es demasiado pedir que se llegue a un equilibrio y se deje de machacar con situaciones límite. De hecho, y ya que he empezado el tema (y aunque me desvíe de la cuestión principal del comentario) aprovecho para mostrar mi queja precisamente por esto. Me da la impresión que los creadores piensan que el morbo es una buena herramienta, y que los espectadores demandan de ello. Y no creo que sea así precisamente.

28 de octubre de 2016

No siempre han de ganar los malos

Después de leer como se estructura una telenovela, creo que entiendo un poco más lo que es una trama de este género. Pero ello no implica necesariamente que tenga que aceptar sin cuestionar la falta de coherencia, de lógica y de continuidad de algunas de las cosas que suceden en PV  (puntualizando que desconozco si es la tónica general de todas las telenovelas.)
Ahora también sé que no es lo mismo una serie que una telenovela, y que si a la primera se le puede exigir lo anterior, para la segunda el tema es más laxo y las licencias están más a la orden del día.
Vale, es cierto que hay que partir de la base que una y otra son productos de ficción, y que por ello es una tontería perder el tiempo buscándole cinco pies al gato. Y que, por descontado, sería mucho más fácil sentarse ante la pantalla y aceptar sin más lo que echen (cosa que, por cierto, hago solo con PV, porque para lo demás mis criterios televisivos son bastante más restrictivos). Pero evidentemente si deseo seguir viendo la telenovela no me queda otra que apechugar. O apagar el aparato y buscarme otra ocupación que me aporte algo más o  me divierta,…. que la vida está suficientemente achuchada como para preocuparse por cosas que encima no llevan a ninguna parte. 
Pero sigo aquí (una es bastante masoquista). Y no puedo sustraerme a buscar más allá, quizás porque después de cinco años que llevo viendo PV, los personajes han pasado a formar parte de mi cotidianidad (algo que ya estoy empezando a valorar si no hay que ir cambiando). Y porque creo que la diferente apreciación del género en el que se sustenta PV no tiene por qué estar reñido con la lógica evolución de cualquier situación.
Quizás el tema sea que los que nos movemos en las redes sociales solemos tener más información que los personajes, y que ello implica una impaciencia que estos no viven y que llevan a otro ritmo. Con el añadido que además tendemos a trasladarles nuestras propias sensaciones y emociones, dependientes de gustos, manías y preferencias adquiridas con el paso de los años, incluso de que los actores nos caigan bien, mal o peor,….y sin tener en cuenta que cada persona (real o imaginaria) es un mundo, y reacciona de diferente manera según su criterio o decisión. Por lo que nadie puede hablar por él o ella, aunque tampoco se puede negar a nadie el derecho de opinar y pensar diferente.
Aunque en realidad la queja real no viene por esto, sino por la evolución de alguna de las tramas, que no dependen solo de la reacción de los personajes. No puede servir de excusa que cuando parece que se hayan agotado todos los recursos para algunos de éstos, encima dejándolos las más de las veces a los pies de los caballos, se opte por pasar página en falso, quedando en el aire un montón de interrogantes que suelen quedar sin respuesta indefinidamente. Igual que se empiece una línea de trama promoviendo grandes expectativas, y con el tiempo ésta se vaya diluyendo sin encontrar unos argumentos mínimamente coherentes. No creo que sea nada malo pedir precisamente esto, coherencia,...además de lógica.
Porque no me basta con que pretendan trasladarse situaciones o hechos cotidianos intentando darle a todo un aire de una cierta normalidad en los tiempos y situaciones, y añadiendo temas objeto de denuncia social para darle algo más de contenido. Pero los malos tratos, abusos, violencia verbal y de género, represión, tiranía, asesinatos, violaciones, misoginia, injusticias, machismo, mentiras,…. han llegado en PV a un punto en que esto parece ser la regla y no la excepción. Y creo que, como dice la voz popular, lo poco gusta, pero lo mucho cansa, más cuando los resultados siempre parecen estar en función de dar cobertura a la parte oscura de las personas, y son invariablemente nefastos para la parte “buena”.
Será porque soy ingenua, pero aún creo que en la vida real no siempre prevalecen los malos. ¡A veces también pierden, los pillan y les hacen pagar!

24 de octubre de 2016

La permanencia de los personajes

Poc@s parecen poner en entredicho la afirmación de que Francisca Montenegro sigue siendo una de las principales protagonistas de la telenovela, un personaje que lleva desde el inicio en primera línea, pero del que no han variado ni un ápice su línea de acción a lo largo de los casi seis años en pantalla…..Y del que sin embargo aparentemente no se cuestiona su permanencia, a pesar del desgaste y cansancio que ya provoca.
No obstante no es mi intención discutir esto último….. si no que lo que me trae es lo otro. El de la permanencia o no de los personajes.
Por supuesto no pretendo nada más que dar mi opinión. Y por ello antes de meterme en este fregado he estado buscando información, leyendo blogs y páginas sobre el tema de cómo se estructuran los formatos de televisión, para tratar de entender la lógica de una telenovela. Por cierto, añadir que precisamente Puente Viejo es esto, una telenovela y no una serie, como erróneamente la solemos cualificar. Y ello queda reflejado en este fragmento extraído de un artículo del periódico el Mundo:
“Entre las señas de identidad de la telenovela destacan la sublimación de las grandes pulsiones humanas hasta límites insospechados (el amor, la traición, la pasión, la ambición, la lealtad... aliñado todo con raptos, fugas, duelos, envenenamientos...), el marcado dualismo entre buenos y malos, los primeros 'buenísimos' y los segundo 'malísimos'; el físico de los protagonistas: el de ellos, de 'cuerpo danone'; el de ellas, de chica 'playboy'. Otros elementos característicos de la telenovela son la orfandad de uno de los protagonistas y la relación joven pobre/chica rica o joven rico/chica pobre…..
..las telenovelas transitan preferentemente por el camino del melodrama.
…. muchas telenovelas tratan de temas de actualidad que sirven para una gran parte de la población como elemento de foro público: la violencia sexual, el narcotráfico, la delincuencia de cuello blanco, la explotación de la mujer en el mundo laboral, la crisis emocional y moral de los jóvenes...”
¿Ah que suena todo esto?.
Vale, antes de continuar he de disculparme por mi reiterada tendencia a perder momentáneamente el hilo y meterme en disquisiciones, antes de entrar realmente en lo que deseo trasladar. Y en este caso, y como he dicho antes, es el de la permanencia de los personajes o la necesidad de renovarlos.
Se ha hablado muchas veces de la llamada “biblia” de los guiones, como punto de partida de las tramas. Y que la misma condiciona el devenir de éstas con un tiempo de antelación suficiente como para planificar lo que sucederá en varios meses. Así que, aunque los espectadores no lo sepamos, ya está decidido si uno o varios personajes siguen contando para el futuro de la telenovela, o si por el contrario tienen fecha de caducidad. Venga motivado por decisión propia de los actores o actrices, o porqué se haya decidido dar un lavado de cara a las tramas, renovando a algunos de los personajes principales.
Por supuesto también debe contar si una determinada trama no funciona, cuando una línea de actuación no da el resultado previsto. Pero he de decir que considero que no siempre se puede culpar de ello a la profesionalidad o no de los actores escogidos, sino que más bien pienso que buena parte de la responsabilidad recae en unos guionistas que a veces no han sabido aprovechar el talento cuando lo han tenido, o tienen, a su alcance.
Lo que no me vale es la justificación esgrimida por algunos de que ha pasado ya el momento de unos y hay que dejar paso a otros. Hay algunas telenovelas que renuevan la línea argumental y el elenco cada temporada, pero no es el caso de Puente Viejo, que sigue teniendo en sus filas a buena parte de los personajes que la iniciaron y ello no parece óbice para que sigan. De hecho en todos estos años sólo se ha producido un cambio importante (aunque parcial) con el salto temporal. Así que ¿por qué ahora algunas tramas parecen tener fecha de caducidad, aún sin haber exprimido todo su potencial?
Si, en el fondo de todo esto subyace algo de lo que vengo quejándome desde hace semanas: el casi ostracismo al que tienen sometidos a los integrantes de Miel Amarga, que algunos días aparecen tan poco tiempo en pantalla que da la impresión que tienen un guion por compromiso (ejemplo: lunes día 24= 3,01 minutos totales, y a partir del minuto 33 del capítulo).
¿Será que quieren acabar con esta trama?
Y es entonces cuando me doy cuenta que algunos comentarios pueden andar bien encaminados, y también un posible motivo porqué la trama del Puño de Dios se haya alargado hasta la saciedad. (Puntualizar que como gurú o adivina, soy un cero a la izquierda y no acierto ni una) Pero sigo……..Si Aida está realmente embarazada en la vida real, se han visto en la necesidad de esperar todo el proceso de gestación, y después han tenido que buscar un argumento para su desaparición cuando dé a luz. Y la excusa perfecta es alejarla de PV una temporada, para ponerla a salvo a ella y a la niña (por cierto, quiero creer esto y no una solución más radical, porque ya sería el acabose). Y tomo el resto del comentario de alguien (que me disculpe pero no recuerdo su nombre) que predijo el futuro de esta trama: Severo siguiendo a su esposa e hija, Carmelo huyendo de un pueblo que sólo le trae malos recuerdos y Lucas aceptando el puesto en Madrid, llevándose consigo a Sol y Marcos.
Y fin de la trama de Miel Amarga.
Por cierto, también quiero añadir una curiosidad: el contrato de los actores, desde criterios económicos y de presupuesto.
Según el decálogo para escribir una telenovela o serie, es necesario darle a cada actor o actriz un determinado número de secuencias, dependiendo del tipo de contrato que haya firmado: si es por meses hay que sacarle en muchas escenas para amortizar el gasto, si cobra por sesiones al contrario. Así que, según la ley de Murphy, el primero será el protagonista, y el segundo un secundario.
Que cada cual saque sus conclusiones….
Y acabo con una frase lapidaria de Paddy Chayefsku “No te fíes de un guionista que habla de arte. Fíate de los que hablan de DINERO”.

17 de octubre de 2016

El Secreto de Puente Viejo ahora

Empieza a ser un comentario habitual en las páginas sobre la serie que existen en las redes, que El Secreto de Puente Viejo ha tomado un rumbo que no tiene nada que ver con lo que fueron sus inicios.
Pero pienso que tampoco es que sea nada malo, aunque si una percepción que comparto, como la de que ahora esto sucede a un ritmo más rápido, con la desaparición de personajes, una mayor rotación (normalmente de secundarios, aunque por ejemplo en el caso de Elías no sé si se puede circunscribir a esta categoría) y un cambio radical de escenarios. A lo que hay que añadir que parece que algunas de las tramas que en su día supusieron un pilar importante para mantener la novela en un buen nivel de aceptación, ahora se han instalado en un bucle del que desafortunadamente no parecen encontrar una salida,… mientras que las demás siguen por la inercia propia de la serie.
Por supuesto estas últimas constataciones es lo que más lamento de esta nueva situación, porque supone que hay grandes actores y actrices que ahora mismo están relegados a salir, en el mejor de los casos, cinco minutos por capítulo y en escenas sin mayor fuste. Lo que significa un enorme potencial desaprovechado.
De todas maneras es lógico que en seis años se hayan producido cambios, porque el dicho “renovarse o morir” también vale para PV. Como también entra dentro de una posible normalidad que por el camino se hayan quedado algunos personajes destacados (bien por decisión de los mismos actores o por exigencias del guion), así como también un buen caudal de espectadores (porque aunque sigue siendo una serie con mucha aceptación, el caso es que se han perdido varios cientos de miles de espectadores desde los tiempos de Martín y María), pero también es verdad que se ha compensado en parte con la incorporación de nuevos seguidores. Sin embargo, éstos y l@s incondicionales es muy posible que coincidan en algo: el deseo de ver más amor y menos sufrimiento, que para esto último ya está la vida real. Porque en la serie se ha pasado de las grandes pasiones románticas (es cierto que trufadas también por elementos violentos en más de una ocasión), a que esto último sea la tónica dominante. En este momento sobrevuela en casi todas los capítulos un halo de inseguridad y de violencia, de odio, rencores y venganzas, de padecimiento gratuito,……Cierto que la vida no es de color de rosa y que es posible que muchas de las situaciones tengan su reflejo en la vida real,…. pero todas al mismo tiempo y en tan poco espacio físico, parece algo un poco forzado.
Y ahora es cuando alguien dice que precisamente estas tensiones son las que da vida a una serie, que el amor solo no vende. Y es muy posible que sea cierto, que una trama edulcorada también acabaría causando cansancio. Pero seguro que existe un término medio, que ahora mismo se me antoja inexistente, cuando todo (o casi todo) está envuelto en situaciones negativas. De las tres grandes líneas de acción (las tres haciendas) ninguna escapa a una buena dosis de ello, y del resto de los habitantes de PV, incluso en la casa de comidas disfrutan (es un decir) de lo mismo.
Otro tema es la sensación de deja vû que parece instalada. Muchas de las situaciones actuales parecen calcadas de algo que ya hemos visto con anterioridad, aunque  convenientemente adaptadas a otros personajes. Con lo que el factor sorpresa también ha desaparecido, al convertirse en previsible (de hecho lo sorprendente ha acabado siendo precisamente que no suceda). A lo que hay que añadir la impresión de que algunas historias han sido cerradas en falso, o de una falta de lógica en otras, que acaba suscitando más preguntas que respuestas. Como si los responsables de los guiones hubieran decidido tirar por la vía recta. Pero el hecho de que sea una ficción, y por lo tanto susceptible de no darle vueltas porque es algo inútil, no invalida que algunas y algunos busquen también coherencia en lo que se escribe y se lleva a la pantalla.  
Y termino.
Lamento la carga de negatividad de este comentario, pero es lo que siento ahora. Y creo que también much@s, un hecho que se nota en las diferentes páginas, donde se ha perdido mucho del componente dinámico de otros tiempos. La gente sigue comentando, pero se nota un descenso del interés. 

9 de octubre de 2016

Del amor al odio hay un paso

No puedo evitar la sensación de no estar de acuerdo cada vez que oigo a alguien decir que Juanita tendría que estar con su familia. Pero no porque no haya de ser así, cosa que por descontado no voy a discutir, sino porque de alguna manera da la impresión que se olvida que la pequeña ya lo está. Y con quien debe: su padre.
No ayuda mucho a alejar estereotipos el que, de alguna manera, se pretenda dar la idea de que una niña al cuidado de un hombre no puede ir bien, y que una mujer puede hacerlo mejor. Considero que es algo que no tiene razón de ser, porque el género no tiene por qué influir en la posibilidad de hacerlo bien o mal. Más bien lo veo como una cuestión de roles preconcebidos.
Además Nicolás ya ha dado sobradas muestras de ser un padre responsable y entregado, cosa que no creo discuta nadie.
Sin embargo lo que considero peor de esta historia es el hecho de que además haya quien piense que los parientes más cercanos tienen derechos a la par que el padre. Y que en consecuencia están facultados para decidir el futuro de un menor, por mucho que sea de la familia.
Sin desmerecer la culpa que tiene Nicolás en la situación de las malas relaciones actuales entre él y los Castañeda, lo cierto es que ser culpado de la suerte de Mariana, incluso de tener relación directa con su muerte, no ayuda en lo más mínimo a que exista ningún tipo de comunicación con la familia de su difunta esposa. Dicen que del amor al odio hay un paso, y en este caso ha sucedido algo parecido. Nicolás ha pasado a ser un paria para la familia de Mariana, y con estos antecedentes veo bastante complicado tender puentes. Así que entiendo muy bien que desee mantener alejada a Juanita de quién pretende hacerle pasar por poco menos que un asesino. No considero que sea una actitud egoísta, ni siquiera intencionadamente cruel, porque, con el corazón en la mano, he de admitir que estoy convencida que actuaría de manera parecida. ¿Cómo va a dejarla en manos de quienes le acusan de haber matado directa o indirectamente a Mariana, y haber dejado sin madre a su hija?
He de puntualizar que cuando escribo esto ya he visto un avance en el que las cosas aún van a peor, con un Alfonso absolutamente desquiciado, sin control…..Jamás se puede justificar la violencia alegando un dolor cegador, nunca !!! Así que ver a Alfonso dispuesto a arrebatar la vida a su cuñado, y en consecuencia dejar sin padre a Juanita, es lo peor que puede ocurrírsele a nadie. Dejando aparte de que cometería un asesinato, en el caso de que no le pillaran ¿cómo podría mirar a su sobrina sabiendo que le ha dejado sin padre cuando ya antes se había quedado sin madre? 
Y privándola de uno de sus principales derechos.
Cierto que la Declaración de los Derechos del Niño no se promulgó hasta 36 años más tarde, pero no por el hecho de no estar escrito no era y es menos de sentido común que uno de los derechos fundamentales de un niño es el de vivir con sus progenitores y de mantener contacto directo con ellos.
Evidentemente se habla de padres (en singular o plural), por lo que se incluye el caso de la desaparición de uno de los dos, como sucede en el caso de Juanita. Pero Alfonso ahora parece haber llegado a la conclusión de que arrebatarle a la niña a su padre es un derecho que está por encima de los de la niña.
Cierto, quizás sea un poco radical con esta idea, pero admito que no me gusta en absoluto como llevan este asunto. Y seguiré defendiendo a Nicolás, porque pienso además que nunca un niño ha de ser moneda de cambio, ni una coartada.
Y, por cierto, también pienso que las desavenencias esconden algo más profundo, que seguramente (teniendo en cuenta como las gastan los guionistas) va a pasar totalmente al olvido en cuanto se decida cambiar la situación entre las dos familias. Algo que es de suponer va a suceder. Pero creo que sería diferente si fuera una situación real, cuando ha quedado clara la desconfianza mutua, llegando incluso al punto de mostrar odio hacia la otra parte.

6 de octubre de 2016

Adiós Elias !!

La palabra psicópata seguramente trae para la mayoría la imagen de una/un individuo siniestro y violento.
De hecho la definición que se hace de este tipo de persona es la de alguien a quien le falta capacidad para ponerse en el lugar de los demás, no sintiendo emociones hacia las personas que le rodean. Son sujetos que no tienen remordimientos, y que hacer daño a otros, de la manera que sea, no les genera ningún problema de conciencia. Pero que no necesariamente han que tener el aspecto diabólico de Freddy Krueger, si no que pueden esconder su condición bajo una apariencia amable, incluso seductora, adaptándose como camaleones a la situación que les conviene para sus intereses.
Admito que Elías al principio consiguió engañarme. Nada que sospechar de un hombre que se mostraba encantador con Beatriz y que consiguió ganarse su confianza y la de Camila. Un hombre que, arriesgándose a perder su trabajo, ayudó a Carmelo a buscar agua y lo hizo sin esperar una recompensa por ello (bueno, quizás el agradecimiento, aunque nunca llegó a utilizar esta baza). Y que sólo cuando empezó a dejar que sus bajos instintos tomaran el mando, dejó asomar sus verdaderas intenciones.
No voy a adentrarme en disquisiciones psicológicas porque confieso mi total ignorancia sobre el tema, así que mi comentario solo puede ir en la dirección de lo que me dictaba la visión de la situación y el cambio brutal de este personaje, dejando asomar la que parecía su verdadera personalidad: una persona desquiciada, que no distinguía la realidad de sus deseos, y que además era capaz de justificar sus acciones violentas sin mostrar el más mínimo arrepentimiento.
No es el primero que irrumpe con estas características en la serie: ha habido otras y otros con igual sed de mal. Incluso Francisca entraría dentro de esta definición, aunque lo suyo es difícil de cualificar cuando a veces aparece como por ensalmo otra persona que parece que incluso tenga sentimientos. Una visión que, por cierto, suele ser fugaz, para reaparecer en su lugar la misma Francisca de siempre, despiadada y rencorosa.
Pero hablaba de Elías, un personaje que ha tenido un final abrupto, incapaz de asumir un error. O quizás por la cobardía de saberse perdido sin remedio.
Sin embargo lo que me desconcierta más de esta historia es precisamente que la hayan finiquitado tan rápido y sin sacarle más rendimiento (que considero que lo tenía). Y además que hayan acabado con el personaje, y por ende con el trabajo de un estupendo actor como Jaime Llorente, casi por la puerta de atrás y sin posibilidad de retorno.
Cierto que también hemos asistido al cambio gradual de personalidad del químico, y hemos visto su verdadera apariencia, pero una vez puesta al descubierto para todos (y no solo para los espectadores) pienso que no han permitido que desarrollara todo el potencial. ¡¡Y a otra cosa mariposa!!
Mientras la trama de La Quinta se ha convertido en una historia interminable y sin apenas sustancia, provocando que seis personajes dejen de provocar interés por lo repetitivo de sus escenas (salvo a las y los que nos mantenemos fieles a esta trama), hemos de asistir casi atónitos al final de una figura que si había conseguido despertar, aunque fuera sentimientos encontrados, y en consecuencia hacer correr ríos de tinta. Un personaje del que seguramente nadie esperaba un desenlace tan rápido, y además sin luz ni taquígrafos. 
Pero supongo que tendremos que acostumbrarnos a esta nueva manera de entender la serie. O apagar y buscar otras distracciones.