18 de diciembre de 2016

La realidad de las expectativas

Está volviendo a suceder. 
No es la primera vez en todos estos años que se levanta expectación con una nueva trama, y después ésta se va diluyendo a medida que pasan los meses y no sucede nada especialmente novedoso, si acaso a peor.
Ha sucedido con La Quinta, y  parece que Los Manantiales van por el mismo camino.
Pero reconozco que si a los primeros les dedico atención, a éstos últimos los tengo más relegados en mis escritos porque no acabo de encontrar un hilo del que tirar,….a pesar que al principio efectivamente mis expectativas eran altas con esta historia que aparentemente traía un aire fresco a la serie. Pero que a medida que han ido pasando los meses considero que ha ido decayendo para incorporarse a lo que acaba siendo previsible, con situaciones vividas anteriormente con otros personajes (aunque convenientemente maquilladas),…además de un guion en buena medida acomodaticio que parece limitarse a vomitar páginas de escenas de relleno, y de las continuas entradas y salidas de personajes sin darles tiempo a que desarrollen todo su hipotético potencial, como ha sucedido en el caso de Elías. Al respecto de éste, evidentemente no puedo hablar con conocimiento de causa ya que desconozco el contrato que tenía Jaime Lorente y si estaba prevista su salida en un tiempo determinado, pero el personaje tenía un elevado seguimiento (a pesar de ser el “malo”) y daba vida a esta trama. Con su salida apresurada, y casi por la puerta de atrás, se perdió un importante valor y una línea argumental de fuerte componente entre trágico y maquiavélico, que no sé si es posible recuperar  con Ismael, aunque por supuesto le voy a dar la oportunidad a guionistas, actor y personaje para que me sorprendan…..
El caso es que a veces tengo que recordarme que esto es una telenovela y que todo parecido con la realidad es pura coincidencia, aunque incluya temas cotidianos que sí que se ajustan a ésta. Pero también incoherencias y contenidos que se apartan de lo que se me antoja razonable, o que carecen de toda lógica. Y lo peor, es que en cierta manera también se normalizan cosas o actitudes que en la vida real son censurables como mínimo, cuando no directamente delictivas.
Pero porque es una ficción, soy consciente que buscarle un trasfondo más allá de lo que tendría que ser entretenimiento, no lleva a ninguna parte. Sin embargo, y a pesar de todo ello, hay una pequeña parte de los que vemos PV que a través de las páginas en las redes sociales encontramos un espacio para debatir, comentar, incluso polemizar o criticar sobre la deriva de las tramas y, por descontado, sobre la percepción particular al respecto de cada una de ellas o de los personajes que las sustentan. Y como supongo sucede a todos y todas (a menos que sean críticos de artes escénicas y consigan ser totalmente objetivos), yo también me dejo llevar por las simpatías que me inspiran determinados personajes. Porque es claro que en PV hay gustos para todo el mundo. Es fácil encontrar seguidor@s acérrimos de Francisca, cuando el personaje no goza de demasiada estima popular, así como hay detractores de Candela o de los Mirañar. Pero todo el mundo tiene su espacio y criterio, y hay que respetarlo. El pensamiento único no existe, solo diferentes maneras de entender las cosas, seguramente motivadas por muchos factores como la educación recibida, los valores adquiridos o la propia manera de ser de cada uno (y ya no entro en el grado de influencia de las redes sociales o de la televisión).
Pero volviendo al tema de Los Manantiales.
Tenían los argumentos, una situación y unos personajes con un aparente potencial. Pero la realidad ha acabado siendo otra. La trama de Los Manantiales, especialmente después de la marcha de Elías, ha ido perdiendo fuelle, lo mismo que la historia de Hernando y Camila, que a pesar de que partían de una premisa novedosa pues ellos no tenían que luchar para estar juntos, por lo que presumiblemente los obstáculos que pudieran surgir en su camino tenían que venir por otros derroteros, hasta ahora ha acabado siendo más de lo mismo. De lo mismo que ya hemos visto.
Bueno, quizás haya que matizarlo, porque cuando por alguna razón se vuelve a poner énfasis en la parte femenina, considero que el personaje de Camila se les ha quedado a medio camino (siempre según mi opinión). Ni tiene la fuerza de Sol, ni el ímpetu de Emilia, ni el carisma de otros personajes femeninos. Y lo peor, su perpetua instalación en la ocultación, en decir medias verdades, en no confiar plenamente en su esposo, en su nada entendida infidelidad con Néstor, en su continua huida hacia adelante,……..no ayudan a mejorar mi actual percepción del personaje.
Otra cosa es Hernando, un personaje mucho más rico en matices. Y con menos peros a sus espaldas.
Y Beatriz, que junto con Matías, ha conseguido crear una trama con potencial propio.

8 de diciembre de 2016

Adela y Carmelo

No lo digo yo, lo dicen los datos de audiencia. Claro que cada cual lo interpreta según sus simpatías y yo no soy una excepción, ni pretendo esconder mis preferencias. Pero es un hecho que, coincidencia o no, la semana en que Sol Santacruz ha sido la protagonista indiscutible (aunque sea por algo tan luctuoso como la muerte del personaje), las audiencias han vuelto a cifras de los mejores tiempos,...lo que da cuenta que, a pesar de todo, los habitantes de La Quinta, en este caso Sol en particular, tienen su legión de seguidores…… que ahora se han quedado un poco huérfanos.


Pero la vida sigue y en La Quinta se cuecen nuevas historias. Si Sol traía consigo una de poco usual, la de una mujer que tuvo que reinventarse y luchar con su pasado para construirse un futuro (que se ha visto truncado de manera violenta), ahora nos llega otra mujer que, en principio y si consiguen desarrollar esta historia sin caer otra vez en despropósitos, considero que puede dar mucho de sí. Secundando a un magnífico actor, Raúl Peña, al que por fin parece que se han decidido a dar valor, Ruth/ Adela llega para dar un nuevo aire a una parte de la telenovela que se encuentra situada ahora mismo en un bucle del que los responsables parecen incapaces de encontrar una salida.
Bueno, en realidad esta historia de Adela y Carmelo creo que puede tener entidad propia en su planteamiento, porque éste, a pesar de estar vinculado a La Quinta, acumula sobrados méritos para tener una trama específica.
Y la historia trae una novedad: a priori no se presenta como una posible historia de amor. Porque el punto de partida, lo que une a los protagonistas, no es una necesidad romántica, sino básicamente la de sentirse acompañados y encontrar consuelo en el otro. Aunque este consuelo tenga medidas diferentes, y el de Carmelo lleve aparejada la necesidad de reparación, lo que demuestra que en él la bondad prevalece a pesar de todo. Si, quizás la justicia no lo encuentre nunca y no vaya a pagar por su crimen, pero lo que es casi seguro es que los remordimientos y la culpa van a seguir mortificándolo el resto de su vida. Y, sin justificarlo, esto demuestra que tiene conciencia.
Admito que todo ello me ha creado unas expectativas. No solo porque permitirá dar algo más de relieve al personaje de Carmelo, sino porque me gusta la formulación de esta historia que se podría adivinar plagada de momentos de gran intensidad, especialmente cuando se pongan las cartas sobre la mesa,…como es de suponer que va a suceder tarde o temprano. Y admito que el personaje de Adela es culpable en buena parte de estas expectativas: una mujer fuerte, que a pesar del revés que el destino le ha procurado no se amedrenta, que se aferra a lo que tiene, que lucha por su hijo…..que a pesar de todo tiene un punto de optimismo, y que posee la facultad de dar sosiego  al alma atormentada de Carmelo. (Por cierto, muchos de estos rasgos me recuerdan a otra mujer de PV: Candela).
Espero de verdad que esta vez sepan conducirlo. Creo que los responsables tienen entre manos un buen material, una historia que puede ser potente, y que se sale un poco de las edulcoradas tramas de pareja que suelen ser el alma de las telenovelas. Por supuesto, que también un día  ellos también pueden llegar a convertirse en los protagonistas de una historia de amor, pero probablemente de algo atormentado, porque para poder vivirlo  tendrán que vencer aspectos no fáciles de resolver.