17 de noviembre de 2014

Una triste despedida

Dejando aparte el tema del sufrimiento de María, que no es menospreciable, y que difícilmente dejará de ser visible en los próximos días o semanas, creo que hoy hay que hacer una mención aparte a Aurora y Conrado. Aunque por separado (algo que, por cierto, tampoco es tan diferente de lo que estamos viendo últimamente. Modo ironía eh…..) .
No tengo mucha información sobre ello, pero me parece que tampoco es tan raro que permitan salir de su encierro a alguien para poder despedir a un familiar cercano. Así que el que le hayan negado a Aurora acudir al entierro de su hermano, ni que fuera acompañada por los civiles, solo lo veo como una vuelta de tuerca más, como una argucia para añadir dramatismo al tema. Cosa que tampoco estoy en condiciones de criticar, porque además este es uno de los métodos recurrentes (y demasiado habituales) de la serie. Como si no fueran suficientes las escenas del supuesto entierro de Martín, en las que aún a pesar del convencimiento entre buena parte de l@s espectadores de que estaban cubriendo de tierra un ataúd sin cadáver, no se pueden negar las emociones, desde el dolor de María y los allegados del chico, hasta la impasibilidad de una maquiavélica Francisca, cuya presencia en este acto difícilmente se puede explicar. Porque es evidente que para ésta no se trataba de cumplir con las apariencias, ni de dar apoyo en estos momentos a su ahijada, sino de algo mucho más tenebroso y de lo que ni siquiera deseo conjeturar. Verla a ella y al impostor al borde de la tumba fingiendo algo que están lejos de sentir, además de la sola idea de que supuestamente están permitiendo que un sufrimiento gratuito inunde a todos los que querían a Martín, me parece realmente vomitivo y despreciable.   
Pero escribía sobre Aurora.
No conoció a su madre, perdió a su padre cuando empezaba a disfrutar del refugio y el calor de sus brazos, y ahora es su querido hermano el que la abandona. Este hermano del que desconocía la existencia hasta hace bien poco y con quien en el poco tiempo que han podido estar juntos ha forjado unos lazos inquebrantables, el que junto con Conrado es uno de hombres más importantes de su vida. Y aunque aún tiene a éste, entiendo su sensación de desamparo al sentir que Martín la ha abandonado, y que con él desaparece también de alguna manera el vínculo directo con su pasado y con sus padres. Porque su hermano, a diferencia de ella, si pudo conocerlos y disfrutar de ellos.
Realmente la escena de la despedida me ha parecido sobrecogedora y bien construida, en la que el espíritu rebelde de la chica, y su necesidad anímica, han podido más que cualquier temor sobre las consecuencias de sus actos.
Y casi tan duro como esta escena, ha sido la de la decisión de Conrado.
Aun sabiendo que la culpable de la situación es Francisca, y que no puede esperar nada de una mujer que es capaz de poner a alguien de su sangre en peligro de muerte y sin que le tiemble el pulso, no ha dudado en humillarse y apelar a cualquier recoveco de humanidad que aún pueda quedar en esta mujer. Pero difícilmente se puede esperar algo así de alguien que además es capaz de refocilarse al ver como una persona, a quien considera su enemigo, agacha la cabeza y suplica su ayuda, sabiendo que lo que realmente desea su interlocutor es saltarle al cuello pero que ha de aguantarse las ganas. La vida de Aurora está en juego y no es el momento de arruinar cualquier posibilidad que exista para ella. Otra prueba más del amor de Conrado, que antepone sus sentimientos a otras consideraciones. 
Quizás ya haya tiempo para devolver las tornas (o no). 

1 comentario:

  1. La escena de Aurora en la tumba de su hermano ha sido preciosa...
    Y cómo queda tumbada abrazada a él...(bueno, a la tumba, porq él ahi no esta.... xD!)

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