22 de marzo de 2015

Una ofuscación peligrosa

Cuesta reconocer a la actual Mariana. Llena de dudas y haciéndose de menos ella misma.
Quizá habrá quien diga que es el amor el que guía sus pasos y que lo que le preocupa es que Nicolás sea feliz, pero en mi opinión ni siquiera parece capaz de plantearse que es solo él quien tiene la potestad de decidir sobre cómo quiere que sea su vida. Y especialmente no tiene en cuenta que un matrimonio se basa en la confianza, por lo que lo correcto sería hablar con su esposo de lo que le acongoja. Aparentemente la afirmación de éste de que ya es feliz con la vida que lleva no le basta, lo que implica que no confía en él lo suficiente para creerle. Y esta es una base muy frágil para consolidar una relación de pareja.
Llegar a conclusiones de algo que solo se imagina y sin tener en cuenta lo que piensa Nicolás, es cuando menos ya no un error, sino lo siguiente. Porque se arriesga no solo a ser desgraciada ella, sino también a convertirle a él en lo mismo, cuando su pretensión es precisamente lo contrario.
Mariana, la mujer fuerte y decidida que conocíamos, se ha dejado manipular. Casi rayando en la obsesión, parece incapaz de ver que realmente es ahora cuando Nicolás está decidiendo su destino. Es más que evidente que éste no estaba destinado a ser un abogado, algo que sin haberse mencionado es claro que era decisión de su familia y no suya, pero que él había acatado. De ahí que cuando el cine irrumpió en su vida no tuviera problemas para dejarlo atrás, porque era lo que realmente le llamaba, una vocación que probablemente desconocía que tenía. Sin embargo el amor llamó a su puerta y decidió que era el momento de plantar raíces, sin abandonar del todo el mundo del arte.
Es cierto que Genaro ha planteado a un hombre que, visto desde la perspectiva interesada, podría parecer que se deja llevar por los impulsos. Pero como he dicho antes, creo que es ahora cuando realmente es feliz con lo que hace. Y por descontado no creo que para serlo necesite una vida regalada, ni vivir a expensas de su acaudalada familia.
Es cierto que en Mariana también puede influir el miedo a perder a Nicolás, pero es evidente que no se da cuenta que precisamente el camino que lleva es el que puede hacer que suceda esto. Y lo peor, parece dispuesta a decidir por él.

4 comentarios:

  1. Ana, me ecanta como escribes se nota que eres, como tu bién dices, una lectora apasionada. De lo contrario no harías tan ameno y comprensible lo que escribes. Enhorabuena.

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  2. si yo estuviese en el lugar de Nicolás,haría eso.no volvería a Murcia,pero me iría de la vida de Mariana para no regresar JAMÁS...

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    1. yo,como he dicho,también haría eso.no volvería a Murcia,pero me iría de Puente Viejo,y dejaría a Mariana.que se las apañara.

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  3. Es que en esta serie ninguna pareja puede ser feliz????ahhhh si (la bruja y el yayo) jajaja.Pobre Mariana ,cada trama peor que la enterior.Con lo lista que era antes y lo tonta que me lan han vuelto.A esta serie ,me niego que vuelvan M&M,por lo menos le dieron un final feliz y se fueron vivitos y coleando.Compensaria el que volvieran para volverlos a hacer sufrir??(segun los guionistas es lo que vende),yo me doy por contenta de ese final y deseando que jamas vuelvan a poner un pie en PV!!estoy segura que estropearian esta maravillosa historia.M&M en Cuba For ever!!!!

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