5 de marzo de 2015

Una amistad fuerte e incondicional


Uno de los factores que considero que hacen diferente la trama de La Quinta Miel Amarga es el hecho de que los señores de esta hacienda sean dos amigos, y que su relación sea tan fuerte e incondicional.
Una relación de amistad forjada con en el sufrimiento compartido de una vida de penalidades que afortunadamente han dejado atrás, y un sentimiento que los dos han aprendido a valorar y a cultivar, apoyándose el uno en el otro y buscando la complicidad. Pero algo que no tiene por qué tener otras connotaciones, cuando los dos se conocen desde pequeños, y saben muy bien lo que piensa y lo que siente el otro. De ahí que Severo se muestre feliz al ver ilusionado a su amigo por algo que los dos habían dejado de lado hasta ahora. Quizás el agua de PV, o el aire, o simplemente haber dejado atrás la ciudad y entrar en contacto con otras formas de vida (con alguna excepción de tod@s sabida), han hecho cambiar de mentalidad a los dos sin proponérselo. Y la idea de renunciar a vivir otra vida diferente de a la que estaban dispuestos, ahora se empieza a antojar absurda. ¿Porque renunciar a intentar ser felices de otra manera? Evidentemente para ellos, y creo que queda bien demostrado, el dinero solo es estabilidad económica y una cierta tranquilidad, pero pienso que la ambición no es su modo de vida. Son hombres de negocios que disfrutan con su trabajo, y además saben hacerlo, pero tienen conciencia y saben manejar su poder. 
Es cierto que el amor tampoco es la panacea, porque también puede implicar sufrimiento y sinsabores, pero creo que son dos hombres fuertes, que saben capear las dificultades. Y además si algo caracteriza a este par es también la franqueza y la sinceridad, unas cualidades que en PV no abundan en demasía (especialmente la segunda). ¿Cuántos malentendidos y malos rollos se evitarían si la gente hablara cuando debe y explicara lo que siente, en vez de callar y dejar que el otro haga sus cábalas? Al menos entre Severo y Carmelo esto no sucede, y ambos son capaces de dejar traslucir todo lo que piensan.
Otra cosa es que parezca que se hayan acomodado tanto, que la idea inicial por la que llegaron a PV parece que ya no es una prioridad. Evidentemente las expectativas siguen ahí, pero a un ritmo mucho más lento de lo deseable por una gran parte de la audiencia que espera ver como Francisca empieza a morder el polvo. Y no dudo que va a suceder, porque si bien siempre parece que va un paso por delante, ni Severo ni Carmelo son unos ingenuos, ni son tontos.

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