18 de marzo de 2015

Desmoronándose un mundo y descubriendo otro

Quizás se podría haber esperado algo más de la revelación de los lazos de sangre que unen a Bosco y Aurora, y supongo que también lo más rentable habría sido saltarse algunos pasos e ir directamente a la parte emocional. Pero creo que algo de este calibre no ha de ser fácil de digerir, más cuando, como en el caso del chico, se desmorona todo tu mundo y además descubres que has sido engañado y manipulado vilmente.
Y también pienso que el conocimiento de su vínculo de hermanos no puede dar lugar a la misma reacción en ambos ni, de entrada, a una escena de amor fraternal más allá de una inmediata empatía que ambos ya tenían hacia el otro, pero de la que desconocían el motivo. Es una situación que todavía se ha construir, ya que no se conocen, ni han tenido tiempo de asimilar su nuevo estatus. Tampoco sus circunstancias son las mismas, pues Aurora tiene una familia, mientras que Bosco ha descubierto que es algo que le ha estado vetado durante mucho tiempo.
Por descontado no pretendo ningunear la situación, pero comprendo que, de entrada, no se hayan lanzado a los brazos del otro. Tiempo habrá para ello y para descubrir si son capaces de llegar a una relación como mínimo parecida a la que hemos vivido entre ella y Martín. Por cierto, una relación preciosa llena de amor fraternal y complicidad.  
Por ello considero que la escena ha estado en su justa medida, más teniendo en cuenta el carácter impulsivo de Bosco, que tiende a huir y buscar refugio en la soledad del bosque para aclarar sus pensamientos. Que no pienso que sea cobardía, sino algo inherente al carácter de alguien que ha pasado la mayor parte de su vida solo, y que ha aprendido a encontrar en la naturaleza el sosiego y las respuestas. Hay quien las busca en la religión, en apartarse del mundo, en gritarlo al viento,……o como él buscando la soledad del bosque. Y todo es igualmente lícito.
Y comprendo que Aurora se sienta a partes iguales sorprendida y desconcertada, especialmente cuando no hace más de dos años se creía hija única y ahora resulta que tiene tres hermanos. En poco tiempo su vida ha experimentado tantos momentos dolorosos y de sufrimiento, así como un vuelco tan importante, que no ha de ser fácil pensar con claridad.
Pero la vida continúa. Y aunque tristeza y alegría son dos conceptos antagónicos, quizás Bosco y Beltrán puedan traer otra vez a ella las ganas de vivir. 

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