15 de enero de 2015

Arriba y abajo

Después de que los acontecimientos se hayan precipitado, parece que no tiene mucho sentido que tanto D. Anselmo como Fe sigan manteniéndose callados por lealtad a María. En realidad, en uno y otro caso, no han tenido más remedio que poner al corriente a los demás de lo que conocen sobre la situación. Son las dos únicas personas, aparte de María (y, por supuesto la doña, que es la que la ha provocado), que conocen todos los entresijos del tema.
Pero desgraciadamente no pueden hacer mucho más, porque se enfrentan a dos personas maquiavélicas, que seguramente no han dejado ninguna huella que permita relacionarlas. Si, tienen documentos que acreditan que el cubano es un delincuente peligroso, hechos consumados como un ataúd vacío, pero no tienen pruebas físicas de la implicación de Francisca en la presencia de Leonardo en el pueblo. Supongo que un buen detective, con medios y experiencia, podría conseguir descubrir algo; pero ya sabemos que no será así y que nunca se sabrá que ha sido la doña quién ha descerrajado un tiro al cubano.
Así que pedir a Fe que hable, como he leído en algún sitio, es lo mismo que pedirle que se meta en un berenjenal del que va a salir escaldada, sin trabajo y sin posibilidad de volverlo a encontrar. O algo peor. Porque la palabra de una sirvienta contra la de una todopoderosa terrateniente es menos que nada.
Es triste, pero es así, a menos que suceda algo con lo que no contamos (básicamente que los guionistas decidan hacer algo diferente y den una vuelta de tuerca a la doña) 
¿Quién le iba a decir a Fe que meterse en La Casona era lo mismo que hacerlo en un avispero? Es cierto que su natural manera de ser le permite que el ambiente enrarecido que se respira en este lugar no la afecte en demasía, pero también tiene un enorme corazón y es evidente que ello no le permite mantenerse ajena a lo que sucede en las estancias superiores de la casa. Especialmente si las que padecen son personas por las que ha llegado a sentir verdadero aprecio, como María. De hecho, las escenas con ésta y la relación que se ha forjado entre ambas, considero que es una de las mejores cosas de las que han pasado últimamente en la serie, porque además han dejado surgir la faceta de Fe más personal: la de una mujer integra, fuerte, perspicaz y valiente, capaz de ponerse en riesgo por alguien a quién ha dado su amistad, algo que es recíproco.  
A estas alturas ya no creo necesario reiterar que el personaje de Fe, a pesar de considerarse secundario, es uno de los que está manteniendo el interés. De hecho debe ser de los pocos de los que no he leído ningún comentario negativo. Ni del personaje ni, por supuesto, de la actriz que lo defiende, y de la que es una obviedad volver a decir que ha sido todo un descubrimiento. 
Creo que con este personaje se puede retratar además una sociedad en la que las diferencias estaban muy marcadas, especialmente en los ambientes más alejados de la capital, en los ambientes rurales dónde los poderosos se aferraban a los modos y costumbres de otros tiempos. Porque mientras en algunas casas pudientes de las ciudades los sirvientes recibían un trato más cercano (Amalia lo comentó en una ocasión), Francisca, imbuida del poder de una terrateniente feudal, sigue tratándolos como esclavos.
Pero Fe viene de la capital y parece no impresionarse demasiado por estos modos ancestrales. Sin perder de vista que la doña es quien le proporciona el sustento, no ha perdido el tono irreverente que la hace diferente, pero ha aprendido a utilizarlo y torear al mismo tiempo a  su ama sin que ésta se lo tenga en cuenta. Incluso a veces parece que a ésta le divierte la manera de hacer de la chica (no dudo que, tras la cámaras, la diversión está asegurada)
De ahí que Fe pueda ser testigo de cosas y hechos que, de otra manera, no serían posibles. “Ver, oír y callar” es el lema. Pero Fe ve muchas cosas, incluida una escena trepidante como la de Emilia poniendo a caldo a la doña y sin ceder ni un palmo, escucha cosas aquí y allá que sirven para ayudar a los demás, y calla cuando hace falta.
Y no sé qué le deparan los guionistas, pero pienso que incluso su papel podría ser importante para el desenlace de la trama de María. Porque no hay que olvidar que la doña desconoce lo que sabe la sirvienta, y Fe tiene acceso a todas las estancias. 
(Si, lo admito, de ilusión también se vive!!) 

14 de enero de 2015

Los vengadores

Si bien la prudencia me dice que aún es pronto para formarse una idea de Severo y Carmelo (aunque también ayuda el estar escarmentada por unos guiones que después estropean a los personajes), el corazón va en otro sentido y ya ha tomado partido por ellos. En realidad ahora mismo los veo como la única posibilidad factible de que Francisca sea descabalgada de su trono particular, y deje de ser la omnipotente mujer que manda, ordena y destruye todo lo que se cruza en su camino.
Sé que lo he dicho en otras ocasiones y es reiterarme, pero me cansa, me aburre, me hastía, me…(se me han acabado los calificativos suaves!), el ver a Francisca que, incluso herida y doliente, es capaz de seguir alimentando su mala baba. En realidad quizás María lo que ha hecho ha sido azuzar a la bestia, y ya lo dicen que cuando un animal está herido es cuando es más peligroso.
No sé qué pretenden los guionistas con esto, pero en mi caso admito que ya he llegado al límite y ya me cuesta incluso mirar las escenas en las que sale.
Pero bueno. Decía que Severo y Carmelo quizás puedan representar una esperanza para que las cosas cambien de alguna manera. Algo que ahora mismo, y en mi opinión, lo considero casi una necesidad si los responsables de la serie quieren seguir manteniendo los buenos niveles de audiencia. Aunque es evidente que estos dos personajes no son suficientes para enderezar algo que cada vez se me antoja que va más a la deriva, y que no parece tener trazas de mejorarse, cuando ya se intuye en el horizonte un nuevo drama: el de Conrado y Aurora.
Con unas Inés y Amalia desquiciantes, cuyas escenas parecen calcadas un día y otro, con un Bosco con un papel irrelevante y dependiente de otros, no parece que la serie tengan muchas posibilidades de despertar interés, más cuando se espera de estos personajes que sean los que tiren de la misma. Cierto que también están otros que ocasionalmente dan algún respiro: Fe, Emilia y Alfonso,…..pero son personajes secundarios a los que no dan protagonismo, salvo en contadas ocasiones, y por lo tanto, no bastan para mantener el aliciente.
Y por si no fuera poco, ahora tenemos a un Raimundo al que parece que los años le están pasando factura. De verdad que cuesta entender la perra que le ha dado con los nuevos habitantes de Miel Amarga. Parece que aquello de dar una oportunidad en este caso no va con él y ya ha decidido que no son de confianza, sólo por el hecho de unas palabras de Mauricio que relacionaban a la doña con los nuevos inquilinos de la finca y dando por sentado que la razón la tiene la doña. Pero lo peor de todo es que tomando como excusa la preocupación por el futuro del pueblo, pero que en el fondo no es más que un intento de proteger a la arpía de Francisca, el hombre se sienta en el derecho de pedir explicaciones, y lo haga además de una manera que a mí me da una sensación más de arrogancia que no la consecuencia de un carácter fuerte.
Evidentemente Severo necesita tenerlo de su lado, por las razones que tod@s sabemos, y quizás por ello pueda mantener su temple y pasar por alto esta manera de proceder, pero en circunstancias normales, y sin perder la educación, lo lógico sería que le enseñara el camino de la puerta.
En fin. Lo siento, pero no puedo evitar despotricar otro día más.
Y van……
Por cierto, y aunque me salga del guion. Parece que Francisca ignora que Martín ha vuelto, porque ni siquiera ha dado muestras de ello (aunque puede que sea porque le conviene no hacerlo) . Y no sé si sentirme aliviada por ello.  

13 de enero de 2015

Mala hierba nunca muere

No sabría decir si estoy defraudada o indignada después del capítulo de hoy. Pero entiendo que aplazar el desenlace de la escena del disparo y el grito posterior hecho por la voz inconfundible de Martín, que ha impedido que María siguiese con su determinación de acabar lo que había empezado, es probablemente una argucia de los guionistas para mantener la tensión. Y de rebote la audiencia. También es posible que yo misma me hubiera creado unas expectativas sin fundamento, cuando ya tendría que estar escarmentada de ver cómo las gastan. Y en este caso indignarse no tiene ningún sentido, más cuando se trata de una ficción y es normal que se tomen licencias.
Así que me imagino que tendremos que armarnos de paciencia y esperar el momento que consideren más oportuno para que se produzca la escena tan esperada del reencuentro entre Martín y María. Aun teniendo la certeza casi absoluta de que es la antesala de la despedida de ambos de la serie.
Sin embargo, y casi sin creer lo que voy a decir, creo que finalmente será un alivio verlos marchar de PV con su hijita. Sólo así tendrán la posibilidad de ser felices, y vivir en paz. Y l@s espectadores descansar de tantas desgracias como las que se han vivido junto a esta pareja hasta que han conseguido llegar al culmen de su historia de amor, y además poder dejarlos marchar sin tener que pasar por otra situación dramática, algo que viene siendo habitual en el desenlace de muchas de las tramas.
Pero sin perder la perspectiva de que este final de historia está forzado por hechos externos a la serie, como es la marcha de los actores, admito que también me molesta, como parece en este caso y a menos que se produzca algún hecho inesperado, que tengan que terminar con una especie de huida de un lugar en el que la sombra alargada de la Montenegro hace y deshace a voluntad, ayudada por la sumisión de unos vecinos incapaces de rebelarse a sus desmanes, que con ello encima se convierten en sus cómplices.
Algo que es claro que va a volver a suceder una y otra vez mientras no desaparezca este personaje abyecto, al que además la suerte suele acompañar. De hecho no habría de sorprender en absoluto que Francisca sobreviva al disparo, por lo dicho anteriormente o también porque es posible que las balas reboten al ser toda ella de piedra.
Y que es de este material lo vuelve a demostrar en esta ocasión. No hace ni unas horas que le dijo a María (y después volvió a reiterar) que la quería, pero ya vuelve a demostrar que esta querencia para ella tiene un significado diferente al del resto del mundo, que la acepción correcta es cuando se refiere a posesión. Porque ha quedado en evidencia que la ha perdido para siempre, pero si no la puede tener ella, no la tendrá nadie (o al menos así lo cree). Y lo ha vuelto a hacer: mentir, manipular y dejarse llevar por sus deseos de venganza, atribuyendo a María incluso lo que no ha hecho. Algo que, por cierto (y tal como me ha hecho ver Rebeca en un comentario) es un hecho fácilmente demostrable, pues los disparos han partido de dos armas diferentes. Un dato importante que, por supuesto, los investigadores van a pasar por alto, como suele suceder habitualmente cuando se trata de Francisca.
Pero a todo esto ¿Qué ha sido de Martín, María y Esperanza?
Es evidente que los hechos han avanzado antes de dejar saber a l@s espectadores cómo fue el encuentro de la pareja. Y que toda la familia, y probablemente D. Anselmo, están al corriente de lo sucedido en realidad y los están manteniendo ocultos hasta que se aclare todo, o consigan dejarlos sanos y salvos en un lugar seguro y lejos de las garras de la Montenegro. De hecho, y como también comentaba Rebeca, D. Anselmo quizás tiene en sus manos el evitar que además María se convierta en prófuga de la justicia, ya que dispone de algunas pruebas como el ataúd lleno de tierra o los papeles del historial delictivo de Leonardo, así como su verdadera identidad. Pero es cierto que esto es algo que de por sí no disculpa totalmente a María, ni compromete a Francisca, aunque si deja muchas dudas y tampoco ésta queda en muy buen lugar al haber acogido en su casa a un delincuente y permitir que pasara por su nieto. Porque nadie que la conozca creería que se ha dejado engatusar tan fácilmente.
De todas maneras creo que voy a dejarme de conjeturas porque, como comentaba alguien, esta trama se ha vuelto tan enrevesada que a ver como la solucionan. Porque ya sería el acabose que Martín y María quedaran otra vez como los culpables, y la doña se vuelva a ir de rositas. 

12 de enero de 2015

A veces la cuerda también se rompe

No pienso que María sea débil por dejarse llevar por su rabia. Más bien creo lo contrario, aunque, por supuesto, tampoco soy partidaria de que nadie se tome la justicia por su mano. Básicamente por las consecuencias que ello pueda acarrear a quién lo lleve a cabo, pero también porque aunque piense que Francisca ha hecho méritos más que suficientes para merecer lo que le pase, creo que son la ley y la justicia quienes han de tener la última palabra (sin embargo ya sabemos que la justicia puede ser ciega en ocasiones, especialmente si intervienen el poder y el dinero) 
Lo que es claro es que ya hace tiempo que la doña está minusvalorando a la chica y su capacidad de aguante, así como su ascendencia sobre ella, que ahora es cero o menos.
De todas maneras admito que me ha sorprendido que María disparase, y que además estuviera dispuesta a rematar la faena. Evidentemente se han sucedido muchas cosas para obnubilar su mente y empujarla a hacer lo que ha hecho. Primero la posibilidad de perder otra vez a su hija, quizás para siempre, y después la confesión de Leonardo que supone tener que renunciar a la esperanza que había renacido en ella de recuperar a Martín, además de la confirmación de la implicación de Francisca. Es demasiado para procesarlo de una sola vez.
Un inciso. Creo que es la primera vez que permiten que una trama (la de Leonardo)  llegue al final. En esta serie es bastante corriente que los muertos se lleven a la tumba algo crucial, pero esta vez los guionistas le han dado tiempo a que confesase lo de Francisca. ¡¡Inaudito!! Aunque también es evidente que todo esto tiene una finalidad, aunque no me gusta lo que se entrevé, ya que significaría que Francisca, de alguna manera, va a volver a ganar la partida.
Porque de lo que no tengo dudas es de que el paso por la serie de ésta malvada mujer aún no se ha acabado, y que también se va a librar de esta situación. Pero espero que con una lección aprendida, que es que no se puede tensar mucho la cuerda porque a veces puede llegar a romperse.
Aunque también es probable que yo sea una ilusa.
Pero lamentablemente si este no es el fin de Francisca, si tiene todos los indicios para ser el final del recorrido en la serie de una de las historias de amor más preciosas que se han dado en la pequeña pantalla. 
Hemos pasado casi setecientos capítulos oyendo su voz, por lo tanto es inconfundible. Y estoy convencida que el “Noooooo!!” de Martín ha conseguido hacer subir la adrenalina a much@s.
¡Ya vuelve a estar aquí, en busca de sus dos chicas y cumpliendo la promesa que le hizo a María antes de partir!   
"Ni la más feroz de las tempestades , ni el más vil de los malvados me impedirá volver junto a ti. Te lo juro". 
Y ha de cumplirlo. 

11 de enero de 2015

Maldad o locura

Desgraciadamente no dudo que existan personas como Francisca o Amalia. Personas que bajo una apariencia de normalidad, son capaces de los actos más abyectos. Que en aras de su propio interés egoísta son capaces de mostrar un desprecio absoluto hacia sus semejantes, hacia cualquier persona que se interpone en su camino, sin importar que sea cercana o desconocida.
Son mentes difíciles de calificar, y menos de entender sus entresijos. Porque cuesta comprender que, como en este caso, puedan hablar de un asesinato sin mostrar la más mínima empatía hacia la víctima, a la que sólo, como si fuera una justificación, le dan la categoría de daño colateral.
Pero tan demoledora es la frialdad de Amalia ante el asesinato premeditado de su padre, como la actitud entre sorprendida y divertida de Francisca, que ve como ésta es capaz de tener una mente tan retorcida como la suya, como comparte con ella la capacidad de prever la reacción de sus víctimas y utilizarla en su beneficio, y por si no fuera poco, hacerse con la voluntad de éstas por medio de la manipulación.
Quizás haya quien piense que además Amalia deja ver un punto de desquiciamiento. Y es cierto que parece que ha interiorizado tanto sus mentiras que incluso da la sensación que empieza a creerlas, pero esto de por si no necesariamente ha de constituir locura, sino más bien, y sin pretender justificarlo, lo considero autoengaño para darse una coartada a sí misma. Lo que dice que existe una lucidez.
Por cierto que no veo gran diferencia con Francisca. Porque al final las dos creen que no cometen desmanes, sino que están haciendo lo correcto para proteger sus intereses o protegerse a sí mismas. Poco les importa el medio para llevarlo a cabo, manipulando, engañando, fingiendo, haciéndose la víctima cuando son el verdugo,…….
Y, al mismo tiempo, convirtiéndose en  dos personas muy peligrosas.
Pero volviendo al tema de la posibilidad de que en el fondo sean dos mentes con un problema, habría que preguntarse dónde está la frontera entre la cordura y el otro lado. Objetivamente es difícil establecer donde termina una y empieza otro, más cuando, como en este caso, los signos externos no lo evidencian.
O acaso habría que preguntarse si la maldad, genética o adquirida, puede ser parte de la locura.                                                                                                                                        

9 de enero de 2015

Uno menos

Cada vez entiendo menos la deriva de la serie. No puedo ni imaginarme lo que va  a ser de la misma cuando no estén (como parece muy probable) María, Martín y Conrado.
Parecía claro que una vez desaparecidos Pepa y Tristán, el eje central tenían que ocuparlo sus hijos, por aquello de no perder el nexo con la historia original. Pero a la vista está que ello cada vez se antoja más imposible, a menos que den una vuelta de tuerca importante.
La historia de Martín parece que se acerca a su fin, la de Aurora ahora mismo està llena de incógnitas, y la otra trama que se supone ha de tener un peso específico, el tándem de Bosco, Inés y Amalia, no parece que haya calado mucho, además de antojarse un remake sin sustancia de la historia de Pepa, que considero difícilmente repetible. 
No voy a poner en cuestión la profesionalidad de los actores (aunque tenga mi propia opinión sobre la manera de trabajar de cada uno de ellos, y que en algún caso no es muy favorable), pero si el desarrollo de sus respectivos personajes, que ahora mismo veo muy complicado que algún día puedan llegar a ser algo más que lo que son ahora: meros comparsas. Un Bosco alelado y sin personalidad, supeditado por completo a la voluntad de Francisca y Amalia, y que, por ejemplo, es incapaz ni siquiera de cuestionar la sorprendente actitud de ésta última y su supuesto bebé. Una Inés de la que puedo entender su desesperación y temor, pero que también se deja llevar sin preguntarse nada. Pero especialmente de una Amalia que parece no detenerse ante nada, y está dejando ver una mente retorcida, cercana al desquiciamiento, que está haciendo méritos más que sobrados para ponerse a la altura de Francisca.
Es probable que el cupo de malvados se hubiera quedado algo cojo últimamente, y parece que había que llenar el hueco dejado por Olmo, Fernando y compañía. Cierto que aún está ocasionalmente Fulgencio, pero parece que aún había sitio para más.
Quizás me sucede como al personaje de María, que he llegado a un punto que todo lo que huela a Casona ya me resulta repulsivo. Por muy bien que trabaje María Bouzas, Francisca ya me resulta cargante y digna de hartazgo, especialmente por el empecinamiento de los guionistas en hacer que todo le salga a pedir de boca y no pague nunca por sus desmanes.
Y si bien de todos los personajes anteriores el de Bosco quizás es el que me resulte menos antipático, y que incluso en ocasiones me dé pena por la manera en que lo están utilizando, creo que no seré capaz de mirarlo sin ojos críticos hasta que se libere del yugo de Francisca y esté con su verdadera familia. O quizás también porque ahora mismo no parece tener nada que ver con sus hermanos, que desde el principio mostraron una personalidad mucho más acusada.
Otro cantar son Inés y Amalia, de las que me veo incapaz de aguantar mucho más, especialmente después de los últimos acontecimientos. Ahora con la trama del asesinato de Melchor (¡¡muy oportuno que se carguen a alguien con este nombre justo después de reyes!!), un tema que me parece un sinsentido (el del asesinato). Amalia y Francisca tendrán que inventar una historia muy complicada para explicar cómo la chica se ha cargado a este hombre y el porqué. De lo que no tengo dudas es que también esta vez el más débil (Inés) se va a llevar la peor parte.
Y como todos estos temas suelen llevar tropecientos capítulos, lo dicho. No creo que pueda con ello. 

El principio del fin

No es la primera vez que sucede que cuando nada parece presagiarlo se produce una escena de las que hace tiempo se ha perdido la cuenta.
Antes de todo decir que, aparte de la sorpresa que ha supuesto una escena de amor después de semanas de sequía, lo realmente anecdótico es la recuperación casi milagrosa de Aurora, que es capaz de tener una conversación importante sin experimentar apenas vacilaciones, cuando poco más tarde, y dentro del mismo día, sucede lo contrario. Creo que grabar capítulos a trozos debe hacer que se produzcan estas incoherencias de guion, cosa que no dice mucho a favor de quienes controlan este tema (porque supongo que alguien debe hacerlo).
Sin embargo, y a pesar de que la escena ha sido preciosa y romántica, me ha quedado también una sensación de desolación por Conrado. La madurez y la experiencia llevan a estas cosas, y creo que hoy éste ha sido más consciente que nunca de que su amor ha dejado de ser correspondido en la misma medida, que se ha abierto una brecha insondable entre él y Aurora que es difícil recomponer. Algo que, por supuesto, no ha dejado entrever pero creo que está ahí, aunque ello no le ha de impedir luchar con todas sus fuerzas por la mujer a la que ama. 
Alguien ha dicho algo así como que la enajenación podía llevar a una persona a que cuanto más quiera a alguien, más se aleje de ella. No sé si esto tiene base científica o no, pero es evidente que como excusa vale para justificar el alejamiento de Conrado por parte de Aurora.
Porque también creo que ha quedado patente que los sentimientos de Aurora han variado, y que ahora no es muy sincera en sus muestras de afecto. Al menos después de que Conrado se haya alejado.
Aunque lo cierto es que tampoco veo que sienta nada especial por Lucas, salvo agradecimiento y amistad. Creo que ahora mismo Aurora experimenta una confusión de sentimientos y que no sabe muy bien que camino tomar. Pero espero que lo aclare pronto porque está en juego mucho más que lo que siente ella. No puede engañarse y engañar al mismo tiempo a dos hombres.  

8 de enero de 2015

Un forastero llega al pueblo

Lamento la dureza de este comentario.
Admito que el hecho de que Ramón vuelva a tener un cierto protagonismo me parece que que no es más que hacer justicia a un gran actor muy desaprovechado en la serie, pero sin embargo, y al mismo tiempo, he de decir que me parece una insensatez lo que se intuye pretenden con su personaje para que vuelva a tener una cierta visibilidad.
La doña se basta y sobra para cuidarse ella sola y no creo que necesite, ni merezca, ni un microgramo de preocupación por parte de nadie y mucho menos de Raimundo, que ha visto como esta mujer arremetía una y otra vez contra su propia familia, haciéndoles daño sin contemplaciones. Sus hijos, y después sus nietos, han sufrido las consecuencias y aún siguen sufriéndolas, por lo que el único sentimiento que puede provocar la doña es el de repudio y desprecio.  
Por muy profundo que fuera el amor que un día Raimundo sintió por Francisca, y del que aún parece quedan rescoldos, cuesta creer que sea lo suficientemente fuerte como para convertir a este hombre, al que todos consideran inteligente y sensato, en un calzonazos (dicho vulgarmente y sin ánimo de ofender a nadie).  
Y hay otra cosa.
Raimundo está juzgando a Severo sin conocerlo. Lo cual además de injusto es arbitrario, porque además está basado en simples conjeturas. Es cierto que no es muy normal que el hombre conozca la vida y milagros de las personas con las que supuestamente se va a relacionar a partir de ahora, pero lo que en Severo es motivo de desconfianza, en Francisca parece que se entiende por normalidad. ¿Y no es acaso lo mismo? Si, a la doña la conocen todos y saben de que pie calza, incluso aceptan sumisos sus desmanes, y Severo sólo es un forastero que acaba de llegar al pueblo, envuelto en un halo de misterio. Pero éste tiene derecho como todo el mundo a un margen de confianza, hasta que se demuestre lo contrario.
¿Qué Severo intenta congraciarse con sus paisanos? Sí, es posible que detrás de su actitud hayan unos intereses ocultos y un plan para poner en evidencia a Francisca, pero ¿quizás no es esto lo que esperaban (esperábamos) todos? En realidad esto a la larga incluso puede traer beneficios a un pueblo que, hasta ahora, ha sido explotado por una cacique sin escrúpulos. 

Una verdad a medias

“Casi” ha dicho la verdad. Pero este matiz es importante cuando lo que realmente ha hecho Francisca ha sido adecuar los hechos a su conveniencia. Eso sí, con una rapidez de reflejos impresionante, ya que creo ha visto la determinación en María y la posibilidad de que cumpla sus amenazas. Y pienso que por primera vez ha sido consciente de que ésta ha cambiado con respecto a ella y que ha desaparecido todo vestigio de la chica a la que manipuló durante años. Esta vez quizás no lo va a tener tan fácil. Ni siquiera creo que María haya dado crédito a sus argumentos, porque no se puede engañar indefinidamente a quién conoce muy bien y ha visto de lo que es capaz esta pérfida mujer, a alguien que ha sufrido en sus propias carnes su ira y su venganza. A quién además ahora sabe con certeza que sus sospechas eran ciertas, y ha visto renacer sus esperanzas. Aunque me imagino también las ganas que María ahora debe tener de saltarle al cuello a quien ha permitido que padeciera un sufrimiento innecesario, y encima se ha recreado en ello. 
¡Martín vive! Su amado esposo, su compañero, el hombre de su vida, ha cumplido su promesa y no la ha dejado sola. Pero…. María no puede bajar la guardia, ni dar rienda suelta a su alegría, porque esto es solo el principio. Y, aunque difícil de tragar, entiendo que se haya aliado con Francisca de alguna manera, ni que sólo sea para ganar tiempo y encontrar la manera de liberar a Martín de su cautiverio, pero especialmente arrancar a Esperanza de la garras de Leonardo. Por cierto, creo que a la doña realmente le ha sentado mal que éste haya raptado a la niña, aunque es claro que los motivos que la mueven no tienen nada que ver con sentimientos puros. 
Otra cosa es que María pueda sola con ello. Cierto que tiene a Fe como cómplice y aliada, pero poco puede hacer la doncella más que ser su apoyo y su sombra. También tiene a D. Anselmo, que conoce los entresijos del tema. Pero ante un par de desalmados que no se detienen ante nada, ni nadie, creo que no estaría de más que María diera un paso adelante. Cierto que es complicado, porque Leonardo es la diferencia entre la vida y la muerte de Martín, y la suerte de Esperanza. Por ello hay que andar con pies de plomo y atar todos los cabos antes de mover ningún hilo, pero creo que ha llegado el momento que la policía intervenga para restituir las cosas. Empezando por buscar a Leonardo y liberar a Esperanza. Y después buscar a sus cómplices en Cuba.
Y de paso, hacer que María descubra toda la verdad con respecto a su madrina.
Lo cierto es que espero con impaciencia lo que le ha reservado Severo a la doña , y que, de una vez por todas, ésta empiece a padecer, aunque sea una décima parte, de lo que ha hecho sufrir a los demás.
(Que digo, ¿una décima parte? No, ¡más bien multiplicada por mil!!....) 

7 de enero de 2015

Los niños en PV

Risas infantiles, juegos en la plaza,…. Por unos días los niños han sido los protagonistas, aunque después es casi seguro que volverán a desaparecer de escena.
Muchas veces ha surgido la pregunta del porqué no se ven niños en PV, aunque supongo que el principal motivo es por un tema legal sobre los horarios de trabajo y el tiempo de grabación. El caso es que, exceptuando fechas concretas, no es fácil ver secuencias con ellos. Pero aunque es difícil justificarlo desde la óptica actual, hay algo más que ha sobrevolado estos días en el ambiente de la serie y que curiosamente tiene que ver con lo anterior, aunque también es posible que haya pasado bastante desapercibido: se trata del trabajo infantil, que en aquellos tiempos era algo que no suponía ningún escándalo, pero que hoy se ve de otra manera (aunque desgraciadamente aún saltan periódicamente noticias que hablan de niños y niñas trabajando en duras condiciones y desde la más tierna edad). Y en un ambiente rural, como se supone el de Puente viejo, me imagino que lo que sucedería es que los más mayores ya ayudaban en las labores agrícolas y las niñas (por aquello de los roles) en la casa y el cuidado de los hermanos menores.
Pero por mucho que su vida sea dura, no es fácil perder la ilusión de los primeros años, y la esperanza de verla cumplida. Sin embargo la dura realidad se impone, y la magia queda patente que sólo existe en los cuentos. Muchos niños, aún ahora, han de ver cómo los reyes magos pasan de largo de sus casas, sin entender el porqué.
No hay nada más bonito que la ilusión de un niño o una niña ante un paquete envuelto con papel de colores. La intriga, la sorpresa, y después la alegría ante el regalo.
Aunque esto no es sólo patrimonio de los niños. A veces también hay para los mayores, y la ilusión es igual de vívida. O sino que le pregunten a Fe. Aunque creo que a ella el mejor regalo que le pueden hacer los magos es que sus sueños se hagan realidad, y le traigan un muñeco grande de carne y hueso (aunque muñeco y Mauricio parezcan palabras incompatibles). 

6 de enero de 2015

Y se hizo la luz

Era un hecho que no admitía dudas sobre su consecución, básicamente por lo que considero necesidades de guion. Es evidente que una de las protagonistas no podía permanecer en estado semi-vegetativo por mucho tiempo y tenía que recuperar el espacio perdido. Pero también lo es que van a cambiar muchas cosas, como si el tiempo que ha vivido en un lugar intemporal hubiera modificado algunos sentimientos en Aurora, diluyendo unos y magnificando otros.
Y ya se vislumbra un claro perdedor: Conrado. Que aunque no quiera hacerlo patente, creo que ya intuye que cada vez más está pasando a ser un convidado de piedra en esta historia.
Por cierto, discrepo de alguna opinión al respecto de la actitud de Rubén/Conrado en estos últimos capítulos. En primer lugar porque acusarlo de pasotismo cuando su salida de la serie parece cada vez más cercana, es lo mismo que dudar de la profesionalidad del actor. Y después porque considero que una actitud como la que muestra el personaje no es más que el resultado de ver como se derrumba su mundo y las circunstancias le alejan de Aurora, a pesar de haber luchado por ella. Otra cosa es que además todo ello viene acompañado de una cada vez más escasa presencia en escena y sólo de manera tangencial. Su protagonismo ha pasado a segundo plano, aunque espero que ello se corrija antes de su desaparición definitiva. 
Parece que la luz se va abriendo paso en la mente de Aurora. Como si de un interruptor se tratara, algo ha hecho que de pronto se hiciera clic y la corriente volviera a fluir. Lentamente eso si, como en una bombilla de bajo consumo que va cogiendo fuerza a medida que pasan los minutos.
Claro que tampoco van a ser minutos, sino días, pero ahora las esperanzas ya han dejado paso a la evidencia: lo de Aurora no era irreversible y puede recuperarse. Otra cosa es que lo consiga sin secuelas.
Parece que la terquedad de Lucas, unida a una terapia específica, ha dado resultados. Dejando claro además que el cariño puede ayudar, pero la recuperación espontánea no puede ser efectiva sin mediar además una rehabilitación intensiva y especializada. Y que la interferencia (eso sí, bien intencionada) de la familia, en este caso podría haber dado al traste con todo.
Creo que Aurora, a pesar de todo, está de suerte. Tiene a su lado, además de muchas personas que la quieren, a dos hombres maravillosos que además sienten algo especial por ella. Pero a los que aún no veo como a rivales, porque no creo que esté en el ánimo de Lucas hacer a un lado a Conrado.
Aún es pronto para hacer conjeturas, pero creo que ambos aman lo suficiente a la chica como para dejar que sea ella la que decida.
Es evidente que en el fondo está la salida de Conrado de la serie y la búsqueda de la manera menos traumática de llevarlo a cabo. Dejando que se vaya alejando poco a poco, aunque sea de manera dolorosa. Y al mismo tiempo, dando de alguna manera continuidad a la trama de Aurora, que no hay que olvidar que sería junto con Martín, el eje principal de la serie. Y al que supongo algún día se va a unir también Bosco, cuando consiga despegarse de las faldas de la doña.
Pero esto ya es otra historia. 

4 de enero de 2015

Una gran olvidada

Tienes razón, mi querida o querido anónimo, que amablemente has dejado un comentario en mi blog. Candela también existe, aunque este personaje haya quedado relegado a un segundo plano y sin apenas escenas relevantes.
Ahora mismo es sólo la sustituta de una figura materna para Aurora y Martín. Pero a la que hay que reconocer que ejerce su papel a la perfección, comportándose como lo haría una autentica progenitora. Y que además ha quedado claro que no lo hace por cumplir una promesa hecha a su difunto esposo y padre de los chicos, sino porque realmente los quiere como si fueran  propios.
Pero este papel no tiene mucho recorrido, ni permite ni a la actriz ni al personaje desarrollarse y mostrar más facetas. Es cierto que al morir Tristán también desapareció el supuesto leiv motiv que la hizo irrumpir en escena, y que esta nueva situación llevó aparejada una pérdida de visibilidad al desplazarse la atención hacia otros personajes. Candela dejaba de ser la pareja de uno de los protagonistas, para ser alguien que estaba ahí. Pero ya en otro plano.
Sin embargo, y a pesar de ello, ha logrado hacerse un lugar y además ganarse el aprecio de l@s espectadores, algo a lo que no es ajeno el buen hacer de Aida. Eso sí, después de un arduo esfuerzo, porque no hay que olvidar que este personaje no lo ha tenido fácil, porque ya de entrada tuvo que superar el duro escollo que le supuso el rechazo de una parte de l@s espectadores, que no aceptaban que viniera a ocupar un lugar en el corazón de Tristán, algo que consideraban exclusivo de Pepa. Aún recuerdo los enconados debates que se dieron entre partidarios y detractores, y los epítetos que se le dedicaron.
Pero esto ya ha quedado atrás.
Sin embargo lo que es evidente es que este personaje ahora mismo no tiene casi visibilidad. Y menos trama propia. De hecho en los últimos tiempos solo ha tenido momentos de protagonismo en contadas ocasiones y siempre en momentos difíciles. Quizás ya le toca que se vuelva la vista hacia ella y le den algo más que escenas secundarias. Se trata de una mujer aún joven y que tiene todavía mucha vida por delante como para resignarse a una existencia de viuda doliente.
Cierto que quizás ello le baste. Hay muchas maneras de llenar el espacio vital. Y quizás tampoco sea necesario para recuperar protagonismo que la solución pase por encontrar una pareja para rehacer su vida, más después de dos intentos acabados de manera dolorosa. Pero creo que estaría bien que el amor volviera a llamar a su puerta.
Y aquí entran las conjeturas, que son de mi propia cosecha y sin ninguna base.
Evidentemente la razón de la llegada de Severo y Carmelo al pueblo es vengarse de Francisca. Pero no puedo negar que la idea de que el primero pudiera además llegar a tener algo que ver con Candela me parece de lo más interesante. Sería realmente digno de regocijo que ésta pudiera situarse, aunque fuera a través de otra persona, a la altura de la doña. Por descontado siempre que además fuera feliz, y sin que nadie la utilizara para sacar adelante sus planes. Sin embargo también hay que contar con Carmelo. 

2 de enero de 2015

Año nuevo ¿Vida nueva?

Un día más considero que las mejores escenas son las que han protagonizado María y Fe.
Es realmente interesante el giro que ha experimentado María en su comportamiento. Quizás porque las circunstancias adversas que el destino ha puesto ante ella, las decisiones erradas que ha tomado y que le provocaron grandes sufrimientos, la lucha por el gran amor de su vida, y también la maternidad, la han hecho madurar y han incrementado su fortaleza convirtiéndola en  una mujer con arrestos, pero también parece que le han enseñado el valor de buscar la ayuda de los demás. En el pasado veíamos a una chica que intentaba resolver sus problemas por sí misma, o que ocultaba a los demás lo que la hacía sufrir, limitándose a compartirlo en parte con su tía Mariana y solo porque ésta estaba demasiado cerca de ella para poder seguir manteniendo una apariencia de normalidad con ella.
Ahora aunque sigue manteniendo en la inopia a sus más allegados más cercanos por razones evidentes que podrían precipitar las cosas, ha buscado de motu propio las que considero mejores bazas para seguir adelante con su propósito de descubrir una verdad que cada vez se le presenta más clara y flagrante. Cierto que ello también da cuenta de la acentuación de un importante sentido de la prudencia, que le impide compartir con según quién lo que ahora son básicamente conjeturas, aunque también la confirmación de alguna sospecha. Es evidente que si sus padres, especialmente Alfonso, tuvieran aunque fuera una remota idea de lo que está moviendo a su hija, no se iban a quedar de brazos cruzados y quizás podrían precipitar el final de todo, incluida la posibilidad de encontrar respuesta al paradero de Martín.  
Otra cualidad que ahora hay que resaltar de María es una agudeza creciente que la lleva a ver más allá de las apariencias, además de una capacidad de fingimiento que no ha de ser fácil de llevar a cabo, si además incluye acciones que le repugnan. Pero en este caso parece que aquello de que el fin justifica los medios es superior a cualquier escrúpulo que pudiera tener.
Y ha encontrado la mejor aliada para refugiarse cuando necesita apoyo para seguir adelante.
Ya lo he dicho con anterioridad, pero la complicidad que se ha establecido entre ella y Fe considero que es de lo mejor que hay ahora en la serie. La chica se ha convertido en alguien imprescindible para María y la única que conoce toda la verdad, además de las intenciones que ésta tiene en mente.
Y Fe, aunque a veces deje traslucir temores, no va a dejarla sola en esta encrucijada. Porque en el fondo también tiene las mismas cualidades que ésta: arrestos y sagacidad.
Solo espero que, una vez resuelta esta trama, que parece va camino de suceder, siga teniendo la visibilidad que se ha ganado con creces.
La cocina de La Casona ha sido un lugar donde se han fraguado muchas tramas. También ha habido momentos de todo, aunque es evidente que la presencia de Fe ha permitido que este lugar recupere parte de la luz que había perdido. Por ello y en justicia, Fe no puede quedar sin su espacio de protagonismo, aunque esta vez abogo para que sea ella la destinataria. No está sola, aunque cene sola, porque aunque encerrada en estas paredes por sus obligaciones, fuera si tiene amigos que la quieren y la tienen en consideración. Pero tiene derecho a algo más, a tener vida propia y ser feliz, aunque en este caso el objeto de sus querencias no sea precisamente el mirlo blanco que le desean. Mauricio no es precisamente la mejor opción, por sus antecedentes más bien oscuros, pero también es cierto que todo el mundo tiene derecho a una segunda oportunidad y el capataz ha demostrado que es capaz de sentir arrepentimiento por alguno de sus actos, y escrúpulos ante algunas cosas, lo que lo hace razonablemente candidato a la posibilidad de cambiar para bien. Y quien mejor que Fe para llevarlo por este camino.
Solo falta que  Mauricio deje de ignorar las indirectas nada sutiles de la doncella, y permita hablar a su corazón.

1 de enero de 2015

Adiós Quintina !!

Reconozco que no he prestado tanta atención al personaje de Quintina como para ahora pretender mostrarme dolida por su desaparición de la serie. Sería muy hipócrita por mi parte el hacerlo, aunque si creo que le debo unas líneas.
Es verdad que durante el tiempo que ha estado en PV este personaje ha pasado por diversas fases, desde momentos bonitos hasta otros que mejor olvidar, y que se concentran de manera especial en las últimas semanas.
Pero Quintina ha sido en su momento la mejor amiga, confidente, la amante esposa y la que mayormente ponía la sensatez en la extravagante familia Mirañar. También es cierto que no ha sido la gran protagonista de ningún hecho excepcional, aunque si la de una bonita historia de amor con un simplón y buenazo chico, al que ahora va a dejar, de alguna manera, solo.
Pero, como en otros casos, las circunstancias mandan y la decisión personal de un actor se impone a las tramas. Decisión que, por supuesto, nadie puede censurar. Pero que es posible que haya hecho variar algunos planteamientos.
Lo único que considero que se puede discutir en esta ocasión es la manera de despedir al personaje. Casi por la puerta de atrás. Hay que agradecer al menos que no haya sido de manera violenta, y admito que tampoco esperaba una marcha lacrimógena, pero de pronto ha hecho mutis por el foro, sin más, después de otra trama desquiciada.
He de hacer una puntualización. Evidentemente estas consideraciones están hechas desde la perspectiva de quien sabe que la marcha de Blanca Parés es definitiva. Hoy mismo se despedía de la serie desde su página de Facebook. Pero para los que no siguen las redes sociales, aún ha de faltar para que se sepa el porqué de la desaparición del personaje de Quintina, que además ya se sabe que no la va a dejar en muy bien lugar. Esto último es lo que considero de manera negativa.
Aunque es posible que no hubieran demasiadas opciones para solventar de manera no traumática esta marcha, y admito que tampoco me siento capaz de dar ninguna idea alternativa.
Buena suerte Blanca en tus nuevos proyectos!! 

31 de diciembre de 2014

Feliz 2015 !!! (o 1922)


La soledad de los malvados

Como dijo John Donne “Ningún hombre es una isla, entera en sí. Cada hombre es pieza de un continente, parte del total”.
Por ello se puede decir que nadie está del todo solo, aunque viva en soledad.
Recuerdo cuando hace años estuve en Siria, desgraciadamente un país que sale mucho en las noticias pero no precisamente por nada bueno, que me contaron la historia de un asceta que vivó 37 años en una plataforma de una columna, a 17 metros de alto. Evidentemente esta es una opción muy drástica para vivir alejado del resto del mundo. Pero era su opción.
Cierto que también existen las circunstancias que pueden forzar a ello (como le sucede a Inés), el comportamiento y la mala relación con los demás que puede llevar al ostracismo (como a Mauricio, aunque ello parece que se está corrigiendo) o, como el anterior ejemplo, que es quien decide estar solo por propia voluntad.
Pero cuando llegan estas fiestas, en las que el mismo ambiente parece que lleva a buscar la paz, la armonía y el calor de los demás, es cuando creo que la soledad se debe hacer más dura de soportar.
Por ello mi mayor deseo es que nadie, nunca más, se sienta solo.
Bueno, quizás y aunque sea un mal deseo, no estaría mal que la doña supiese lo que es esta sensación.
No deja de sorprender que siempre haya algo más que añadir a su lista. Su camino parece enlosado de muertes y destrucción, de insensibilidad y desprecio a los semejantes, de hipocresía y tiranía, de manipulación,……pero ahora, por primera vez, parece que se vuelven las tornas y siente insegura, que cree realmente que Severo es capaz de cumplir su amenaza, o al menos hacer todo lo posible para que no tenga paz.
Por fin la justicia puede llegar a ella, y no precisamente para estar de su lado. 

30 de diciembre de 2014

Salirse de la reglas

Realmente cuesta creer que pueda existir la más mínima posibilidad de que una persona en la situación de Aurora consiga recuperarse mínimamente, y aún menos que vuelva a parecerse a lo que fue un su día. Quizás, y sólo después de una larga rehabiltación, es posible que pueda volver a hablar, a comportarse, incluso veo factible que pueda hacer una vida medianamente normal, pero de ninguna manera que vuelva la Aurora que conocimos.
Ante todo tengo que decir que considero que Ariadna está bordando un papel que hace de manera totalmente creíble. No debe ser fácil meterse en la piel de una persona con las entendederas perdidas, y además sin caer en la sobreactuación. Pero dicho esto, pienso que es lamentable que hayan decidido llegar tan lejos con este personaje, y de paso estropear una historia de amor.
Pero no voy a volver sobre ello, porque ya lo he hecho muchas veces. Ni tampoco de lo que es probable que se esté gestando alrededor del personaje de Lucas, que es evidente que va a apartar a Conrado. Tampoco del dolor que supondría para Martín ver a su hermana en esta situación.
Mi intención inicial era hablar de la gente que rodea a Aurora, de su familia.  
No es fácil ver sufrir a un ser querido. Como tampoco contemplar sin inmutarse unos métodos que pueden antojarse drásticos. Y es cierto que puede haber visiones contrapuestas sobre la manera de actuar en una situación parecida, especialmente porque la mente humana es muy compleja y no es fácil saber si se actúa de manera correcta en cada caso. Como también es verdad que hay personas que tienden a sobreproteger, a moverse por el corazón y no por la cabeza. Y a veces con resultados contraproducentes, como se demuestra en el caso de Aurora, que a base de permitirle todo lo que se le antoja, se está convirtiendo en una persona díscola, caprichosa, y lo que es mucho peor, violenta.
Y creo que Lucas va bien encaminado, al luchar para que la chica vuelva a adaptarse a lo que era su vida antes de cruzarse con Fulgencio y que éste se la arruinara. 
Pero por descontado, Tambièn puedo entender a Rosario. Es una abuela, no tan diferente de otras, que no dudan en dar a sus nietos los caprichos que les están vedados por sus padres. No es lo mismo en este caso, pero parecido. Otra cosa es que ello sea bueno para el receptor de sus desvelos. 

29 de diciembre de 2014

¿ El futuro de la serie ?

He leído con un cierto estupor un comentario en el que se afirmaba que María Bouzas, Fariba, y también Aida, eran la gran esperanza de la serie. No comparto esta opinión. Es más, creo poder afirmar, sin temor a equivocarme en demasía, que esto está muy lejos de ser el sentir general. Como también creo que por parte de l@s espectadores (supongo que por la de los guionistas es diferente), ni en las más remotas quinielas se llega a tener en cuenta al personaje concreto de Inés como hilo conductor de ninguna trama, y menos como protagonista principal. Diferente es el caso de Francisca, de la que nadie discute su protagonismo, aunque sea para llevar el mal a todo lo que toca, o a quien tiene la desgracia de acercársele.
Lamento la dureza de este comentario, que por descontado es sólo mi opinión. Pero en el supuesto de que me esté equivocando y sea esto lo que nos espera en los próximos meses, admito que tampoco me apetece en absoluto verlo.
En realidad no llego ni siquiera a imaginarme cual puede ser la pretensión de la trama de Inés y Amalia. Me parece muy poco normal que la historia de la primera, que los responsables de la serie aparentemente venden como la de una futura protagonista, se limite a hacerla llegar al pueblo, que se enrede con un desconocido, se quede embarazada y a continuación desaparezca de escena durante semanas. No entiendo nada de guiones, pero me parece que, aparte de la profesionalidad del actor o actriz, la visibilidad también es importante para hacerse un hueco en el ánimo de l@s espectadores. En cambio Amalia, que supuestamente es la tercera en discordia, acapara todo el protagonismo al lado del que ahora se supone actor principal.
Me imagino que la pretensión al enseñarnos ocasionales escenas en las que Inés cada vez más se va hundiendo en la desesperación, es un intento de corregir todo esto, además de buscar la empatía del espectador. Y no habría problemas para ello si esta situación fuera real, pues es algo que no es justificable de ninguna de las maneras. Pero admito que en este caso concreto de ficción, soy incapaz de sentir nada más que un absoluto desinterés por una trama que además tiene unas notables coincidencias con la de Pepa y su hijo Martín. Eso sí, salvando las distancias, porque veo bastante improbable que esta enganche de la misma manera.
Ni Fariba se puede comparar a Megan, ni l@s espectadores tienen las mismas expectativas. Y, por descontado, la historia de Martín es irrepetible. 

28 de diciembre de 2014

La mejor aliada

No puedo estar más de acuerdo con alguien que no hace mucho comentaba el acierto de juntar en escena a Loreto y Marta. De vez en cuando en la serie se han dado descubrimientos de este tipo entre parejas no convencionales, en las que la complicidad entre actores o actrices fluye sin casi pretenderlo.
Sucedió entre Jordi y Àlex, que nos brindaron un montón de escenas preciosas entre padre e hijo, en las que ambos actores dejaron aflorar con total credibilidad unos sentimientos que llegaban a emocionar. Y también sucedió entre la misma Marta y Carlota, una bonita amistad que hizo que la cocina de La Casona llegara a ser un lugar muy diferente del que existía antes de la llegada de esta doncella pizpireta y sin pizca de malicia. Por cierto, situación que después volvió a desaparecer con Inés, que básicamente solo llevó tristeza y malos rollos a este lugar.
Y ahora toca el turno con Loreto y Marta.
No creo que tenga que decir que Loreto ha experimentado una gran progresión como actriz y es en estos momentos una de las mejores bazas de la serie, pero el caso es que una hasta ahora gran desconocida Marta Tomasa también ha demostrado que no le va a la zaga, haciéndose un hueco importante en la serie por méritos propios y, por supuesto, por su gran talento, sin olvidar unos guiones que saben sacarle el mayor jugo a su personaje. Porque parece que los guionistas se han encontrado de pronto con un filón, al descubrir un potencial inesperado en esta sirvienta atípica, unido al de la actriz que le da vida.
Juntas Loreto y Marta (o lo que es lo mismo María y Fe) están dejando estos días unas escenas muy interesantes, en las que las dos actrices están bordando su papel.
Es cierto que Loreto lleva mucho más bagaje en la serie, y que han sido ella y Jordi quienes han  llevado el mayor peso de la misma durante casi dos años y con notable éxito, dejando además de paso un montón de escenas preciosas. Pero eran un todo, y al desaparecer una parte probablemente much@s de l@s espectadores se preguntaron que iba a ser de María sin Martín, y por donde iba a ir su trama a partir de este momento. Sin embargo pronto se resolvió esta cuestión y afortunadamente también ha servido para reivindicar un personaje denostado en multitud de ocasiones. Sin embargo la determinación de María para descubrir el paradero de su esposo, del que ahora tiene fundadas razones para creer que sigue vivo, pero llevándolo a cabo de manera encubierta y sin revelar sus planes a nadie, es evidente que no tiene muchas posibilidades de salir adelante sin ayuda, y por ello la complicidad de Fe va a ser determinante. Una complicidad que, por otra parte, ha surgido sin ser buscada. Pero la chica es todo un carácter, además de tener un enorme corazón, y alguien que no duda en aliarse con quien considera puede necesitar su ayuda, sin que el temor a su propia integridad física la frene.
También es cierto que es, junto con María, la única que conoce casi todos los entresijos de la historia, además de ser la mejor baza para conseguir llegar hasta el fondo de la misma y desenmascarar a los presuntos culpables.
Repito. ¡Grandes Loreto y Marta !

27 de diciembre de 2014

Engañado y manipulado

Siento una cierta pena por Bosco,  por lo que le están haciendo.
Si se olvida su aspecto real de treintañero, un hecho que impide ver las cosas desde la perspectiva que correspondería a la edad que pretenden que represente en la serie, nos tendríamos que encontrar ante la visión de alguien muy joven, que ha vivido al margen de la sociedad, y sabe poco de las personas y de dónde son capaces de llegar.
Cierto que es un chico avispado que aprende rápido y que asimila sin problemas su nueva situación, aunque desgraciadamente con la misma velocidad también se le haya pegado algún mal uso que le convierte en ocasiones en el prototipo de señorito venido a más. Pero sigue conservando una cierta ingenuidad e inocencia, que le impide cuestionarse algunas cosas que están bien a la vista. Como, por ejemplo, el hecho de que todo el mundo hable mal de Francisca y sin embargo él piense que los equivocados son los otros y no la mujer que le ha acogido, o que acepte a pies juntillas la versión de ésta sin siquiera preguntarse si hay algo más. Pero entiendo que es la gratitud la que juega un papel fundamental en esta situación y  en su fidelidad, por lo que en consecuencia la palabra de Francisca es incuestionable para él. Y es gracias a ello como la doña ha conseguido anular casi completamente su voluntad y convertirlo en alguien moldeable, con la previsión de que sea en el futuro su imagen y semejanza: un verdadero Montenegro.
De todas maneras, y volviendo al tema de la edad, creo que este personaje tiene algunos fallos, empezando por su irrupción en escena, con una historia increíble. Es evidente que la necesidad apremiaba, y que se trataba de meter a toda prisa a un personaje que había de sustituir en su día a los principales, pero que para no perder la esencia de la serie tenía que tener un nexo conector con ellos. Y hasta aquí creo que todo el mundo ha comulgado con ruedas de molino y aceptado con resignación este hecho.
Pero inmediatamente también se ha obviado el tema de la edad. Supongo que se trataba de escoger entre un actor con un cierto bagaje y que pudiera llevar el peso de una trama principal, o uno que se correspondiera con los años del personaje pero que evidentemente no tenía tiempo de haber cogido experiencia. Y optaron por lo primero, aunque en este caso la imagen del actor dificilmente se correspondiera con la edad pretendida en el personaje.
Era una apuesta arriesgada, que por cierto hay que recordar que funcionó muy bien con Àlex y Jordi que, a pesar de que se llevan creo que un par de años, no tuvieron problemas para hacer creíble el papel de padre e hijo, y además con sobresaliente. Igual pasa con Emilia Y María. Pero creo que con Francisco esto no sucede, básicamente porque tampoco hay un referente adecuado que oponerle, además de que no hay relación con nadie de su supuesta edad.
Nada hace ver que se trate de alguien muy joven, pues sus actos y personalidad son de una persona mucho mayor: se supone que no tiene ni dieciocho años, además de muy poca experiencia de la vida, pero sin embargo ya lleva la responsabilidad de una finca, está casado y ahora va a ser padre. Quizás a principios de siglo XX las cosas se hacían de otra manera, pero me inclino a creer que aún en aquellos tiempos todo esto también sería considerado muy prematuro.
A estas alturas me doy cuenta de que me he perdido por los cerros de Úbeda y no he explicado el porqué de este sentimiento de pena que me sugiere Bosco.
Es cierto que ya es lo suficientemente mayor para tener criterio propio, pero me disgusta ver como su inocencia e ingenuidad le están jugando una mala pasada. Ahora ya no se trata solo de que sea Francisca la que le esté manipulando y haciendo de él lo que se le antoja, sino que su propia esposa también se ha unido a este juego de engaños. En cierta manera me recuerda a su padre Tristán, que también pasó por una situación semejante (las historias se repiten más de lo deseable en esta serie), y en la que Francisca también tuvo un papel destacado. Ya se sabe que todo lo que toca esta mujer se estropea, con alguna honrosa excepción, y Bosco va camino de ser otra víctima.
Pero no es sólo el engaño al que está siendo sometido en este caso, sino todo lo demás. Bosco ha formado su propia familia, pero tiene otra que le está siendo negada. Y nada hace suponer que esto vaya a cambiar, ni que en mucho tiempo podamos ver el abrazo de Bosco a sus hermanos. De hecho con Martín no creo que ni siquiera vaya a producirse.