18 de junio de 2018

Recursos como norma, no como excepción


Ya he escrito antes sobre la manera poco ortodoxa, o la mayoría de las veces directamente retorcida, de despedir a los personajes. Y en consecuencia a los actores o actrices que les han dado vida. También he hablado de la distancia que considero existe entre la ficción y la realidad de la sociedad en los tiempos en los que transcurre la telenovela.
Pero hay más aspectos a destacar sobre la misma…..aunque remarcando, como ya he hecho infinidad de veces, que soy consciente de ESDPV es una ficción y que los recursos que se emplean pueden formar parte habitual de estos productos,….aun cuando como en este caso se llegue a abusar de ello.
Porque precisamente en esto de los recursos empleados, pretendo incidir en esta entrada del blog.
Recursos que a veces ponen a prueba la capacidad de sorpresa, de tolerancia, y especialmente de criterio, del espectador. Aunque quiero creer que la gente que mira la telenovela sigue teniendo de esto último, a pesar de que en general estén desapareciendo los programas que ayudan a seguir formándolo, y al mismo tiempo creciendo exponencialmente los que son simple y llanamente productos que vulgarizan la realidad. De todas maneras también quiero creer que el mundo burdo, oscuro, sucio y bajo que es cada vez más signo de identidad de la telenovela y en general de muchos productos de la televisión, no es lo que quiere la mayoría. Que las fórmulas agresivas, polémicas, o directamente aberrantes que se utilizan cada vez con mayor frecuencia con el evidente ánimo de captar a la audiencia, acaben pasando factura a quién las utiliza (vale, puede que sea una ingenua o una ilusa, pero no pierdo la esperanza)
Pero centrándome en la telenovela
Quizás lo más exasperante sean los cambios de personalidad de los personajes. Claro que con el tiempo y las circunstancias las personas pueden cambiar, pero si en la vida real es algo que efectivamente puede suceder, en ESPDV ocurre con más frecuencia de lo habitual y normalmente de manera poco creíble. Esto ha sucedido con, por ejemplo, Severo, un personaje que ha perdido el carisma y la imagen de cuando llegó a la serie convertido en un vengador y dispuesto a hacerle sombra a la doña,…..algo que ahora parece que sucedió no solo en esta historia, si no en otra galaxia. También está Raimundo, que no importa lo que haga o deje de hacer Francisca (incluso a él mismo), que siempre acaba mirando hacia otro lado, cuando siempre lo presentaron como un hombre que no toleraba las injusticias. O Adela, a la que han pasado de ser una mujer con inquietudes, a una metomentodo. Tampoco olvido a los dos sacerdotes, que son capaces de censurar los asesinatos pero al mismo tiempo encontrar la manera de perdonarlos, o de justificar los amancebamientos, aunque sean adúlteros. O Carmelo, un asesino al que no le importa convertirse en cómplice de otros asesinos,…instalando en cierta manera el principio de que las personas se pueden tomar la justicia por su mano cuando falla lo demás, o cuando las cosas llegan al límite. (Es cierto que es la manera más fácil de acabar con un personaje, pero también es un tema peligroso porque asume la impunidad como algo normalizado).
Están también a los que les “colocan” personalidades que no encajan con lo que sería la realidad. Básicamente mujeres, a las que atribuyen cualidades muy superiores a las de cualquier mortal. Lo vimos con Aurora, que sin estudios era capaz de hacer el trabajo de un médico, o con Julieta que lee planos y levanta casas sin ninguna experiencia en el campo de la construcción.
Después existen los que al principio parecen buenos y después resultan unos psicópatas, aunque también es cierto que en este caso se puede entender mejor porque es un rasgo de la personalidad de quién sufre esta patología. Pero lo que ya no se puede entender tanto es que sean tan abundantes en ESPDV, ni por qué recalan todos en el mismo sitio, (a menos que sea porque en siete años y pico ya se hayan agotado todas las ideas).
También están los que han pasado por traumas físicos y han mudado totalmente. Un golpe en la cabeza convirtió a Raimundo en amnésico y violento, cosa que es posible en la vida real, mientras ya no lo es tanto que otro golpe le volviera a la normalidad. Otro tanto sucedió con Olmo, que se volvió “bueno”  también a consecuencia de un golpe. Por cierto, no sé si también encajar a Fernando en este apartado, porque parece que está desarrollando una cosa parecida a su padre, aunque en este caso aún es pronto para saber que es lo que pretenden con este personaje.
Capítulo aparte merecen los enamoramientos exprés, sin que exista el cortejo, ni ninguna base previa. Evidentemente con la idea de que el romanticismo también juega su papel en este producto, aunque sea introduciendo las historias de manera forzada y sin ninguna coherencia.
De todas maneras si algo gana por goleada son los ciegos que vuelven a ver: Raimundo, Quintina, Carmelo y ahora presuntamente Alfonso. O los heridos que se curan en un plis-plas. O los enfermos graves que se levantan como nuevos en unos pocos dias. O los que sufren una apoplejía (como la doña) que a los dos dias ya la vimos como una rosa y sin ninguna secuela,……O…….
Y no, no me olvido de las cosas que han quedado por el camino sin resolver y que es muy probable que sigan así: a los múltiples asesinatos que han quedado impunes, hay que añadir por ejemplo, el destino del cuerpo de Pepa, quién es el cómplice de Venancia, el tema de las vacunas que arruinó la vida de los habitantes de La Quinta, el paradero de Nazaria, la relación exacta entre Elías y Damián, ……………………solo por mencionar una ínfima parte.
En resumen. Todo un despropósito, aderezado con los pésimos valores que está transmitiendo esta serie.

No hay comentarios:

Publicar un comentario