Acabo de
darme cuenta. O quizás sería mejor decir que ya hace tiempo que soy consciente,
y que incluso me he dejado llevar por la corriente general, pero hasta hoy no
lo he visto con toda su crudeza. La gente que ve la serie ha perdido incluso el
sentido del humor con respecto a esta.
(Por supuesto
solo puedo referirme a las personas que utilizan las redes sociales, nunca al
grueso de los telespectadores que siguen la telenovela y la opinión de los
cuales no está reflejada más que en los datos de audiencia. Que por cierto siguen
siendo buenos, aunque bastante alejados de las cifras de los mejores tiempos).
Hay algo
constatable.
La tipología
de los comentarios sobre la serie ha ido derivando a peor, básicamente porque
no podría ser de otra manera dado el contexto en el que han ido sucediéndose
las tramas, donde prima el sufrimiento, la maldad y ya no parece existir lugar
para los momentos dulces.
Lo he dicho
muchas veces, y lo vuelvo a repetir. Entiendo que la posibilidad de alimentar
la tensión, y por consiguiente las ganas de ver los siguientes capítulos, solo
es efectiva cuando las tramas tienen algo que hace desear un desenlace, feliz
en algunos casos, aunque en la mayoría no sea del todo posible al tratarse de situaciones
complejas, con uno o más individuos que se dedican a derramar maldades a
doquier. Y en las que invariablemente los “buenos” siempre acaban llevándose la
peor parte.
Evidentemente
el poder y el dinero son una baza importante que compra voluntades y asienta a
quién ostenta esto en una posición privilegiada, incluso de impunidad. Así ha
sido siempre, y desgraciadamente sigue siendo, aunque también es verdad que
ahora la gente no calla como en los tiempos en los que se sucede la acción de
la telenovela.
Quizás por
esto sucede la actual contestación hacia las situaciones de la misma. Sin perder
de vista que es una ficción, creo que la mayoría lo interpretamos con ojos
actuales, sin poner el foco en que se trata de una historia de hace más de
noventa años. Pero esto es solo la parte que se corresponde a las diferentes
tramas. La otra más tangible, la de los guiones repetitivos o que se consideran
sin demasiada coherencia, es algo diferente, y en ello ya intervienen otros
factores como el cansancio, las pocas expectativas, los continuos flashbacks
(incluso de situaciones ocurridas en el mismo episodio), el escaso ritmo, el
poco cuidado en los detalles,…… todo ello hace cuestionar con mucha más asiduidad lo que se ve. Claro que entiendo como inevitable que en seis años de
emisión llegue un momento en que cueste encontrar algo que ya no se haya vivido
anteriormente, porque también la vida real a veces puede llevar a ello, pero
creo que asimismo es del todo lícito pedir que vayan más allá. Que claro,
tampoco es garantía de acierto, porque los gustos de los telespectadores son
muy diversos, y es difícil (por no decir imposible) contentar a todo el mundo.
La parte
positiva de las opiniones en las redes es que, aunque minoritaria en cuanto a
audiencia, puede dar una idea de lo que piensa la gente con respecto a temas
determinados. Y no se tendría que minusvalorar, porque el poder de estos medios
es evidente.
También hay
otra cuestión que no puedo dejar al margen y es la rotación de los actores y
actrices, en algunos casos voluntaria, que puede motivar cambios no deseados en
los guiones preestablecidos. Esto es algo que me hizo notar no hace mucho alguien
cercano a la telenovela, y que explicaría en parte la que parece improvisación
de algunas tramas o las apariciones de algunos personajes que aún ahora una se
pregunta a que vinieron. Pero ello no prima para que quienes tienen el trabajo
de buscar soluciones no pongan en ello el máximo empeño e imaginación. Aunque por descontado no soy nadie para decirles como han de hacer su trabajo, solo es una petición.
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