28 de mayo de 2018

Reitera, que algo queda


Me parece de lo más ilustrativo que Irene tenga que estar recalcando continuamente que no es la madre de Carmelito, un papel que tod@s parecen empeñados en endosarle. Igual como es ilustrativo que no acepte sin más este rol, indicando a mi parecer que tiene cariño por el niño pero que no lo siente tan cercano como para sentirse su madre,…..algo que no voy a negar que pueda llegar a suceder con el tiempo, pero que ahora , en mi opinión, se hace evidente que no existe.
Aunque lo realmente sorprendente en este caso en particular (no en el resto de la trama de este personaje que está llena de incoherencias) los guiones van en dirección opuesta a lo que es un recurso que me imagino puede ser común a las telenovelas: insistir en unas afirmaciones de algo que no está suficientemente trabajado, para que llegue un momento que se acepte sin cuestionarlo.
Irene niega lo que los demás insisten en atribuirle.
Claro que este recurso de la reiteración no es nada nuevo, incluso me imagino que es algo que está en los manuales de este tipo de producto. Pero la audiencia ha evolucionado y quizás tendrían que ponerlos al dia, porque ahora (al menos por lo que se mueve por las redes sociales) ya no se traga sin más. Últimamente lo hemos visto con Julieta, a la que han intentado convertir en una heroína y una supermujer, con habilidades casi sobrenaturales, capaz de hacer cosas que el resto de mortales solo consigue a base de experiencia y conocimiento del tema. Pero el empeño de todo el mundo en atribuirle que ha hecho grandes cosas para el pueblo se solapa con el hecho de que esto se limita a ayudar a construir cinco casas para necesitados (algo en lo que contribuyeron desinteresadamente mucha más gente, incluido el ayuntamiento) y una casa de acogida (por cierto, construida en tiempo récord, algo que considero que ni siquiera con los medios actuales sería posible) que además no aporta nada a la comunidad, más bien es un gasto y que encima sirvió para alojar a unos jornaleros, algo cuya responsabilidad recaía en un terrateniente concreto, la Montenegro. Y sin embargo cuando los personajes hablan de Julieta,  lo hacen como si su concurso hubiera sido transcendental para el futuro del pueblo,… cosa que no es cierta ni de lejos. Y aquí entra lo del tema de la reiteración, con lo que se insiste una y otra vez, evidentemente para dar más relieve al personaje.
Ahora hacen lo mismo con Irene, aunque el fin sea otro. Cuando apenas ha interactuado con nadie y cuyo único mérito conocido a favor de Puente Viejo ha sido intentar, sin llegar a conseguirlo, que le publicaran un artículo para poner en evidencia al general (no entro en el tema particular de Carmelito, que solo atañe a Severo y, quizás por extensión a los Leal), ya todo el mundo habla de que si se marcha la van a echar mucho en falta,… algo que más bien ahora suena a hipocresía. Pero lo más llamativo es el empeño de todo el mundo en atribuirle unos sentimientos que más bien están en el deseo, no en la realidad. O, para hablar en propiedad, es evidente que están en la intención de los guionistas, pero sin que se haya desarrollado una historia convincente para poder darle algo de base creíble.
Por supuesto no voy a negarles a los guionistas el derecho a utilizar este recurso de la reiteración, más cuando se trata de llevarlo a un producto que si bien da réditos económicos a la cadena y a la productora y también alimenta la audiencia de la tarde, fuera de su espacio no tiene demasiado recorrido. A los hechos me remito: es una telenovela casi desconocida fuera de su espacio, no existe la publicidad, la mayoría de actores y actrices también son desconocidos fuera de este sitio y si algunos han llegado más lejos ha sido cuando se han ido de la misma, o por su trabajo en el teatro. Tampoco existe ningún interés en promocionarlos, cuando ni desde la misma cadena se les invita a otros espacios……
Pero admito que aun así me gustaría ver algo más de coherencia en las tramas, que se primara algo más la realidad factible y se dejara de tomar al espectador como alguien que es capaz de tragarse todo sin cuestionar. Sí, es un producto de entretenimiento, pero ello no significa que el espectador no se merezca algo más. Especialmente el espectador fiel, el que lleva años siguiendo la telenovela.

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