28 de agosto de 2017

Severo y la venganza

¿Se le puede pedir a Severo que abandone sus ansias de venganza hacia Francisca, que olvide todos los agravios que ésta le ha infringido a él y a su familia? ¿Qué en nombre del amor y la paz para los suyos, abandone la partida, dejando que gane la doña?
Vale, la venganza es mala consejera y puede llevar a una persona a un camino de perdición. Pero aun así considero lícito que Severo desee recuperar lo que es suyo, lo que Francisca le ha arrebatado, como que espere que algún día la justicia terrenal se imponga. Ya que se trata de algo que atañe mucho más a los sentimientos, no solo de que le sea devuelto lo que ha ganado a base de trabajo y esfuerzo. No ha de ser fácil pasar página cuando Francisca es la culpable de que en su infancia y adolescencia se viera privado del calor de una familia, y que más tarde le fuera arrebatado su patrimonio como consecuencia de las malas artes de ésta. Por cierto, algo (lo de las vacunas) que parece que ha pasado, como tantas otras cosas, a un espacio intemporal en el que nadie parece reparar.
Pero parece que Candela, a pesar de haber dado su palabra de no insistir sobre el tema, va a volver a pedirle a Severo que hagan las maletas y que, sin volver la vista atrás, abandonen Puente Viejo. Una petición legítima, que podría parecer egoísta si no supiéramos que es también el deseo de recuperar la paz y vivir una vida feliz de familia.
Paz que solo lograrán si se alejan de Francisca.
Pero no voy a negar que es una idea que no me apetece para nada. Aunque en vista del panorama quizás sea más fácil esto que esperar a que se vuelva otra vez el sufrimiento a esta familia. O peor aún, que destrocen a los personajes, como desgraciadamente venimos viendo últimamente. No quiero ser pájaro de mal agüero, pero reconozco que me han contagiado las aprensiones, más cuando ponen en boca de los personajes este tema. Porque ya es habitual que se incluyan pistas en los diálogos que al final acaban convirtiéndose en situaciones concretas. Y si lo unimos al hecho, también recurrente, de la invisibilidad gradual de un determinado personaje antes de que desaparezca definitivamente, el panorama empeora. Porque Severo ha pasado de ser un rico hacendado, alguien que podía hacer sombra a Francisca, a convertirse en un hombre que ha visto esfumarse casi todo, y ser simplemente ahora el amigo del alcalde que sale un par de minutos a su lado en cada episodio. Ya no hablo de que hayan finiquitado el escenario en el que lo hemos visto habitualmente en estos tres años: La Quinta, y que además ya no existan apenas escenas íntimas con Candela. 
Todo esto me apena, primero porque considero que no es justo, pero además porque creo que están desperdiciando muchas posibilidades con esta trama y estos actores.
Evidentemente esto son solo conjeturas, sin ninguna base concreta, solo los antecedentes antes expuestos. Y quizás sea poner la venda antes que la herida, y que esto sea solo algo temporal y volvamos a ver a estos actores en el lugar que les corresponde. Más cuando ahora va a quedar un gran vacío en las tramas con la marcha de los habitantes de los Manantiales. Por cierto, algo que me revienta por partida doble: porque finiquitan esta última trama a la brava y dejando muchos flecos, y porque significaría que para recuperar el protagonismo merecido los de La Quinta tienen que apartar a otros, cuando ellos han mantenido la serie en el candelero durante meses y han dado cuerda a la trama de Francisca. Porque no nos engañemos, son dos tramas que se retroalimentan y la de Francisca quedaría en nada o casi nada si no tuviera a Severo para incordiarse mutuamente,  o a Candela para intentar humillarla periódicamente con sus visitas a la confitería. Algo totalmente lamentable, porque denota también falta de imaginación por parte de los responsables de los guiones.
Y al hilo de esto, quiero incluir algo en este comentario.
Me gustan las series, pero no soy muy habitual a las telenovelas (de hecho solo sigo Puente Viejo). Sin embargo estos días de vacaciones he tenido ocasión de ver ocasionalmente otra y me he quedado sorprendida (gratamente) de ver que las cosas se pueden hacer de otra manera. Me refiero a Amar es para siempre. Tramas bastante rápidas y creíbles, resolución de situaciones en tiempo prudencial (excepto un asesinato que requiere un periodo más largo), pero ante todo no he encontrado casi nada que me haya hecho cuestionar la coherencia de lo que veía. Y los flashbacks inexistentes o cortos como dice su propia palabra, no escenas completas como nos tienen acostumbrad@s en Puente Viejo.
Tampoco hay un malo de referencia, y cuando lo hay tiene su talón de Aquiles, lo que viene a desmentir la necesidad de que exista esta figura de manera constante y sea siempre la misma. Claro que tiene que existir un elemento distorsionador, pero dentro de unos cauces que no se aparten mucho de la realidad, lejos de la impunidad de la que goza Francisca. Incluso las situaciones que se pretenden distendidas suelen huir del recurso fácil y entran dentro de la normalidad, lejos de los sinsentidos a los que nos tienen acostumbrados con los Mirañar. Igual que las historias de amor que se viven sin estrépito, con romanticismo, pero sin caer en los tópicos, ni en el edulcoramiento.
Lo dicho. A la vista está que las cosas se pueden hacer de otra manera.

26 de agosto de 2017

El fin de Los Manantiales

Inexorablemente se acerca el fin de una trama que levantó muchas expectativas y que al final ha acabado siendo un gran fiasco por la manera en la que la han llevado, por haber destrozado a casi todos los personajes principales (y algunos de subordinados), pero especialmente por la sorprendente decisión de finiquitarla un año y medio después de su irrupción en pantalla. Y encima inmersa en una espiral de situaciones complejas que van a quedar sin resolver. Además la sensación generalizada es que, de alguna manera, los protagonistas de Los Manantiales se van por la puerta de atrás como si huyeran, cuando en realidad quizás la respuesta sea la manifestación de una manera abrupta de resolver una situación que a los guionistas se les ha escapado de las manos.
Estoy convencida de que casi nadie esperaba algo parecido, a pesar de lo que hemos estado viendo en los últimos meses o semanas, con situaciones incomprensibles que han llevado a dar la vuelta a la personalidad de los personajes de Los Manantiales y situarlos en las antípodas de lo que fueron en sus inicios. Nada irremediable si se atajaba a tiempo…como hemos visto en otros personajes y con situaciones incluso más complicadas. ¿Acaso no nos hemos tragado un montón de sapos hasta ahora? Protestando, poniéndolo en cuestión y no aceptando según qué cosas,…pero al final dejándolo por imposible, y porque no vale la pena hacerse mala sangre por una ficción.
Sin embargo, y visto en perspectiva, se acaban descubriendo señales de que quizás en esta trama algo no funcionaba de la manera esperada y que algo de este estilo podía suceder, aunque atreverse a conjeturar el motivo que finalmente ha desembocado en el cierre sería un poco aventurado. Creo que más bien son un montón de cosas,…. aunque lo seguro es que nunca sabremos las verdaderas causas. Pero, por ejemplo, ¿alguien entiende porque Hernando apenas interactuaba con el resto de personajes, porque su espacio vital no se alejaba apenas de los confines de su casa? Una acaba llegando a la conclusión de que con este personaje, por los motivos que sean, han acabado utilizando el mismo recurso que con Inés: condenarlo al ostracismo. Cosa que con Camila ha sucedido en menor medida y que en Beatriz ha ido en otra dirección, pero con la misma (mala) fortuna.
¿Qué los actores no han estado a la altura de lo que se esperaba de ellos? También en esto hay diversidad de opiniones y no voy a entrar en ello, porque creo que el hecho de que la trama no haya dado el resultado esperado (algo por otra parte bastante cuestionable si me atengo a la visibilidad y seguimiento en las páginas de las redes sociales) no se puede cargar sobre las espaldas de ellos y ellas, sino que tienen buena parte de culpa unos guiones funestos (nunca mejor dicho por sus contenidos), que en base a la que parece la visión extendida de que se ha machacar sin piedad para mantener la tensión, han acabado malogrando la oportunidad de darnos algo diferente. Y dejando detrás un panorama desolador.
Porque, sin la trama de Los Manantiales, se reduce considerablemente el espectro de lo que se avecina. De hecho si ahora los capítulos se dividían entre estas escenas, las del colmado y las de La Casona, con apenas un par de minutos diarios para los de La Quinta y un poco de espacio para el resto….¿ahora que va a quedar? ¿La Casona va a copar todo el protagonismo? Quizás sea este el propósito, pero el caso es que Julieta y Saúl, con Prudencio, por si solos no creo que puedan llevar el peso de los capítulos, porque además no parece que, de momento, hayan calado demasiado en la audiencia.
Pero volviendo a este fin de etapa.
El experimento de los Manantiales a priori tenía todos los ingredientes para ser una gran historia, al desmarcarse de los cauces habituales en los que la serie se había movido hasta entonces. Por primera vez una trama estaba desvinculada del resto y andaba de manera independiente, desarrollando sus situaciones sin la intervención de las otras, y en especial de Francisca, la especialista en corromper todo lo que toca y hacer desgraciados a todos los que se mueven a su alrededor. Sin embargo al final tampoco ha hecho falta la intervención de ésta porque el resultado ha sido el mismo, con la diferencia que Los Manantiales lo han conseguido por sí mismos y además haciendo acopio de todos los errores imaginables. Desde la falta de confianza hasta la ingenuidad, pasando por el orgullo mal entendido, vivir vidas aparte del resto de la familia, no saber atajar las cosas a tiempo, desoír los buenos consejos de quienes les querían bien,…………..hasta llegar a un punto de no retorno. Que ha llevado a su despedida.
Aunque esto tenga además efectos colaterales, porque lamentablemente parece que está arrastrando también a un bajón de la audiencia, cansada ya de ver como las cosas no se resuelven o lo hacen de la peor manera posible.

17 de agosto de 2017

"La molinera"

Vaya por delante que no pretendo ponerme ninguna medalla al mérito, porque estoy segura que más de una vez yo también he caído en la trampa de utilizar un mote en vez del nombre de un personaje. E incluso es muy posible que en más de una ocasión me haya movido a ello algún sentimiento no muy sano,…… algo que por otra parte, y pensándolo bien, es bastante irracional (por no decir otra palabra menos apropiada).
Y también admito que en el caso de algún personaje ni siquiera ha llegado a molestarme demasiado el uso de esta manera de dirigirse a él o ella, aún con la certeza de que el apelativo no es precisamente para indicar su condición o su profesión.
Pero lo cierto es que mi tendencia natural es evitar utilizar este recurso, porque soy consciente que en ocasiones y según el contexto, puede llegar a implicar incluso algo despectivo para quien va dirigido. Aunque sea un personaje, pero considero que ello no lo hace menos injustificable. De hecho vemos como esto se utiliza de manera recurrente por parte de Francisca, siempre en sentido peyorativo. También que el blanco de ello muchas veces es Candela, que pasa por ser “la panadera”, “la confitera” “la diminuta esposa” “la mujer del galletero”. O como Carmelo es “el tullido” “el perrito faldero”,…….por poner algunas lindezas. Aunque tampoco es exclusivo de este personaje y otr@s también caen en este juego.
Y por supuesto y aunque no sea de mi agrado, no puedo por menos que aceptar que solo son  palabras de un guion, que únicamente suelen pretender crear un escenario de tensión las más de las veces.
Donde ya no me parece tan fácil de aceptar es además encontrarlo en los comentarios de estas escenas. Y aunque parezca una contradicción con mi anterior comentario en este blog sobre el respeto en los comentarios, y aunque habitualmente los motes suelen estar incluidos en un contexto bastante considerado, lo cierto es que para algunos personajes vuelven a estar en el orden del día, y no precisamente para cantarles las alabanzas. En particular para Marcela, pero también para Matías y Emilia.  
Recuerdo muy bien cuando llegó Aida/ Candela a la serie, y el tiempo que tuvo que bregar hasta hacerse un lugar en la estima de l@s espectadores. Porque no solo tuvo que luchar en la ficción, donde tuvo que vérselas con un sector que no aceptaba que ocupase el lugar de otra mujer en el corazón de Tristán, si no que esta lucha también se trasladó a la realidad, principalmente por no encajar en los cánones estéticos que se suponen a una pareja de ficción. Como si el aspecto exterior fuese esencial, y  la profesionalidad y el buen hacer del actor o actriz se le supusiera o fuera algo accesorio. Por cierto, esto último algo en lo que me gustaría hacer hincapié, porque l@s espectadores, aun con diferentes sensibilidades, considero que sabemos apreciar cuando un actor o actriz hace su trabajo con más o menos acierto. Simplificarlo por una cara bonita o un aspecto deslumbrante, es minusvalorar el criterio de la gente que apuesta por un producto.
Pero volviendo a Marcela y los suyos.
Salvando las distancias con Candela, Marcela se enfrenta también a una situación parecida a este personaje: está ocupando el lugar de otra mujer. O simplemente las circunstancias (y no hay que olvidar, la marcha de la otra actriz) han propiciado esta situación, por otro lado irreversible, por mucho que haya quién lo considere imperdonable. Pero coincidiendo con ello, Marcela ha perdido su nombre y ahora es solo “la molinera”, por lo demás una profesión absolutamente respetable. Aunque la utilización de este apelativo no siempre tiene connotaciones agradables, y últimamente se suele emplear para denostar al personaje o hacerlo de menos.
Tres cuartos de lo mismo con Matías, que ahora suele ser conocido más como  “el oro molido”. Olvidando que ha cometido muchos y graves errores, pero que ahora intenta enmendarlos de la que considera la mejor manera posible. Aunque ello le suponga una renuncia. Pero la vida también es saber aceptar que no siempre se puede hacer lo que uno/a quiere, para en su caso si hacer lo correcto. 

14 de agosto de 2017

Cualquier tiempo pasado fue mejor. O no.

Para mi sorpresa, ahora mismo lo mejor de la serie no es ésta en sí, si no los comentarios que suscita en las redes sociales y otros foros. Lo cual por supuesto, me parece estupendo. Porque también lleva aparejada la constatación que es posible tener opiniones discrepantes sobre cualquier tema, y defenderlo sin llegar al insulto y la descalificación. 
El ejemplo más ilustrativo ahora mismo son los ríos de tinta (en sentido metafórico) que está generando la historia de Beatriz, y por extensión de todo lo que atañe a Los Manantiales. Y que a pesar de las posiciones antagónicas que existen en torno a este tema, se siga hablando de ello con educación y respeto a las opiniones de los demás, con solo algún caso aislado y nada representativo de la gran mayoría.
Pero no es mi intención hablar de Beatriz. De hecho admito que es un tema que he estado esquivando, en especial porque ya casi se ha dicho todo en un sentido u otro. Vale, puede sonar también a cobardía, pero creo que quien me conoce ya sabe cómo pienso sobre ello y que no tengo muy buena opinión sobre la deriva de este personaje. Así que mejor pasar un tupido velo, más cuando es un personaje con fecha de caducidad próxima. 

Acabo de leer algunos razonados comentarios a raíz de una cuestión planteada en un post sobre la que parece la línea de las nuevas tramas: una especie de remake, apelando a la nostalgia de tiempos pasados. Intención que es bien visible para tod@s, no solo por la apariencia de los nuevos, si no también por la insistencia en establecer comparaciones, especialmente con Pepa y Tristán. Pero creo que los responsables de las serie lo tienen complicado si es esta la intención, porque ni los seguidores son los mismos, ni los que hay ahora se lo tragan todo. En realidad creo que tod@s nos hemos vuelto mucho más exigentes, mientras que los guiones parece que van en sentido inverso y los personajes son cada vez menos trabajados. Como si solo se tratara de rellenar un espacio por las tardes, sin más pretensiones.
Vale que es muy fácil hablar desde el desconocimiento del trabajo de los guionistas y del porqué de determinadas líneas de guion. Y también es fácil criticar cuando se considera que se han equivocado, olvidando que todo el mundo es susceptible de ello y que tampoco es fácil contentar a todos. Pero cuando el clamor ya hace tiempo que empieza a ser generalizado, es evidente que algo está fallando y quizás tendrían que escuchar o valorar la opinión de la otra parte. Porque en realidad han tenido muchas oportunidades para avanzar, para crear tramas potentes y originales a partir de incorporaciones que levantaron en su momento grandes expectativas…y que han desperdiciado. Quizás porque ha primado más la comercialización, o porque ha nublado la realidad el éxito obtenido en otros países, pero a la larga se está demostrando que ha sido un error.
Y ahora parece que con volver a una especie de planteamiento inicial de la serie, se pretende reconducirlo. Pero el estropicio ya está hecho. Hay un refrán que dice que “cualquier tiempo pasado fue mejor” y otro que dice que “segundas partes nunca fueron buenas”. Quizás son frases muy categóricas que no siempre se cumplen a rajatabla, pero creo que tendrían que mejorar mucho las cosas para que no se cumplan.
Porque el panorama es realmente desalentador. O cuando menos con pocas posibilidades para ser optimista en cuanto al desarrollo futuro. Todo parece volver a girar en torno a Francisca y su permanente capacidad para estropear las vidas de los demás, ya sea los que tiene cerca, manteniéndolos en la inopia y manejándolos a su antojo, ya sea apartando, sin reparar en los medios, a los que tienen la mala suerte de cruzarse en su camino. Con el solo hecho diferencial de, como decía un comentario (me parece que de Mariam), que ahora las perversiones salen de la cabeza de Prudencio, dejando a Francisca como colaboradora necesaria, pero sin ser la cabeza pensante más que en temas como el de Fe.  Y así pretendiendo aparentemente una especie de lavado de cara, que sin embargo no logra evitar que la gente siga recordando y especialmente siga deseando que se haga justicia, que desaparezca de una vez para siempre la impunidad instalada en torno a este personaje.
Justicia que, por cierto, parece que no llega para los de La Quinta, cuya actualidad se puede resumir ahora en pocas palabras: apariciones sin apenas fuste, cortas y escasas. Especialmente en el caso de Severo y Candela, que incluso muchos días ni siquiera salen en pantalla. Pero ¿alguien se ha molestado en valorar el impacto de estos personajes y el interés que siguen generando? ¿Alguien se ha dado cuenta que a día de hoy son los únicos con posibilidades para enfrentarse a Francisca? (y cuando digo alguien me refiero principalmente a los responsables de la serie). ¿Alguien recuerda que Severo y Carmelo recuperaron las fábricas y el dinero, y por lo tanto disponen de posibles?
Por cierto, algunos apuntes. O más bien preguntas.
-Vemos siempre a Hernando inundado de papeles para gestionar la empresa. ¿Por qué nunca vemos a Severo y Carmelo trabajando en la suya o suyas? ¿Por qué no vemos a Carmelo ejerciendo de alcalde y lo limitan solo a ser instrumento de venganza contra Francisca?
-Hay otro personaje con posibles en el pueblo: Nicolás. Y una se pregunta ¿que hace en Puente Viejo, si tiene todos sus negocios en Murcia? (Evidentemente Alejandro tiene un contrato que hay que cumplir, lo que hace que esté en la serie. Y espero que por muchos años) Pero también tiene suficiente entidad y tablas como para tener trama propia y no ser satélite de otros. Además ¿qué va a ser de este personaje cuando desaparezcan los de Los Manantiales?
-¿Por qué los del colmado tienen tanto protagonismo? Por supuesto me refiero a los personajes, porque los actores son estupendos. Pero en el plano real ¿es posible que cuatro personas puedan subsistir con los beneficios de un negocio como éste? ¿Es posible que en una sola familia se den tantos casos de tontería supina?
Y asi………………………………                                                  

7 de agosto de 2017

¿Que pasa con los de La Quinta?

Tampoco es que sea un tema vital, pero a la vista de cómo un determinado personaje evoluciona o retrocede en visibilidad, de cómo ocupa más o menos espacio en los capítulos, de cómo es enviado al ostracismo o directamente al paro, sin olvidar que algunos/as han tomado por propia iniciativa el camino de dejar la serie, hace que una acabe preguntándose que hay más allá de la ficción. Aunque también es más que probable que cualquier conjetura que pueda surgir al respecto, tenga poco o nada que ver con la realidad. Pero no deja de sorprender que actores o actrices a los que se les suponía un mayor recorrido en la serie, hayan acabado su periplo antes de lo esperado y llevándose con ellos las expectativas creadas.
Admito que ahora ando algo desconcertada con la manera que está quedando el  panorama en la serie. Por supuesto nada que objetar a la presencia constante de los nuevos personajes, a los que entiendo hay que dar protagonismo, ni a que los que ya están sigan teniendo su espacio,….quizás si algunas objeciones con el espacio que ocupan las tonterías de los Mirañar, y muchas más por el ensañamiento con los personajes de Los Manantiales a los que están hundiendo con tramas incalificables, cuando además parece que tienen los días contados en la telenovela.
Sin embargo no es de ellos de quien quería hacer hincapié, si no de otra trama de la que no se sabe muy bien que se espera de ello: la de La Quinta. De hecho las conclusiones se antojan más bien desalentadoras.
Porque no es de recibo ver como la han ido desmantelando, empezando por quitarles el escenario habitual en el que se han movido hasta ahora y cortando de raíz la posibilidad de que vuelvan al mismo, haciendo que cambie de manos. Sin embargo aún más llamativa (aunque suene a paradoja) es la casi invisibilidad de los cuatro personajes, que salen dos minutos contados por capítulo y casi siempre al final del mismo (y eso cuando salen, porque hay días que ni rastro). Si, han hecho alcalde a Carmelo, pero ni siquiera esto es suficiente para que tengan más espacio. 
Aunque soy consciente de lo que supone pedir más tramas para ellos, porque indefectiblemente esto acaba dibujando un escenario que suele desembocar en situaciones con sufrimiento gratuito. De hecho, ahora mismo, lo poco que hay de esta trama ya supone que existan roces entre una de las mejores parejas de la telenovela, la de Severo y Candela. Que nos han brindado grandes momentos, y sin necesidad de acudir a extremos apasionados, demostrando que hay otras maneras de amar, de hacerlo con intensidad, pero con ternura, dulzura y cariño infinito.
Vale, que todo no se ha centrar en el romanticismo y que se supone el contexto de la telenovela abarca todo un conjunto de vivencias de un pueblo, con sus múltiples situaciones y conflictos. Pero por esto mismo no se entiende mucho como se han dejado perder muchas posibilidades, empezando con la que podría haber sido una buena lucha de poder entre dos personajes poderosos……tal como parecía planteado al principio de la llegada de los de La Quinta. Pero que ha acabado en nada.
Bueno si, con Francisca volviendo a copar todo el protagonismo.  
Y ahora es cuando viene aquello de que ésta es la protagonista indiscutible de la novela, algo en lo que discrepo. Lo he dicho muchas veces y lo repito: nadie es imprescindible. Y de hecho se demostró cuando abandonó la serie la actriz que llevaba el peso de la misma, Megan Montaner, o cuando le siguió el otro protagonista Àlex Gadea. O más tarde cuando los dos actores que llevaron la telenovela a las cotas más elevadas de audiencia, Jordi Coll y Loreto Mauleón, tomaron también el mismo camino. La novela siguió manteniendo sus buenos niveles de aceptación…..hasta las últimas semanas, cuando el estropicio ya está hecho y quizás ya sea demasiado tarde.
Pero al final y después de mucho tiempo demandándolo los espectadores, parece que los responsables han caído en la cuenta que había de dar un golpe de timón y han optado por una especie de vuelta a los orígenes. Aunque haya sido en el sentido literal del término, lo que no lo hace tampoco especialmente atrayente, primero porque todo se hace muy previsible, pero también porque con la anunciada desaparición de Los Manantiales queda un escenario muy delimitado y concentrado en solo dos partes bien definidas. Por una parte el pueblo representado por todo lo que rodea la casa de comidas, el colmado y ocasionalmente la confitería, y por otra La Casona y Francisca como única terrateniente destacada. Manejando otra vez las vidas de todo Puente Viejo, al manejar la mayor parte de la economía productiva. Y lo peor, instalada en su impunidad, pretendiendo dar una imagen de no haber roto un plato en su vida y secundada por un Raimundo desconocido, que a veces parece volver a ser el hombre justiciero que conocimos, pero que al minuto siguiente ya se le ha olvidado todo lo que es y lo que representa Francisca.
Y es aquí donde vuelvo a poner en cuestión la poca visibilidad de los de La Quinta, los únicos que realmente podrían aportar algo de vidilla a la serie, dándole caña a Francisca. Porque no nos engañemos, pueden enfrentarla muchos (incluida Julieta), pero nadie tiene suficiente poder y medios para hacerle morder el polvo. Salvo quizás Severo y Carmelo.
Si no es así, y su historia sigue en la misma línea de las últimas semanas, mucho me temo que La Quinta y su gente también van a terminar condenados a ser absorbidos por la monotonía. Aunque espero que esta situación sea solo un impasse y vuelvan a recuperar un merecido protagonismo, porque no en vano fueron los que sostuvieron las tramas durante mucho tiempo, y además con un notable eco mediático. De hecho aún lo siguen teniendo si nos acercamos a sus páginas de Facebook y comprobamos que cualquier comentario suscita un montón de MG. 

31 de julio de 2017

¡¡¡Hasta siempre Fe!!!

“Te echaré de menos”
Lo ha dicho Francisca y esta vez incluso ha sido creíble, aunque no es algo habitual que la doña sea sincera con sus sentimientos. Y mucho menos tratándose de una sirvienta.
Pero es que Fe no ha sido una sirvienta al uso. Y tampoco un personaje al uso. Fe ha sido alguien especial, un personaje al que han sabido dotar de personalidad propia, y ello siendo aparentemente su papel de segunda fila. Pero el buen hacer de Marta, que ha sabido impregnarlo de un toque especial que dicen los que la conocen es también parte de su propia idiosincrasia, ha hecho que Fe sea uno de los personajes más queridos de la telenovela. De hecho también es de los pocos que durante todo este tiempo no ha mudado de manera de proceder, aún en los peores momentos cuando las cosas han ido para ella cuesta abajo.
Su desparpajo, su lucidez, su manera especial de decir las cosas en un lenguaje a veces complicado de entender, su trato con Francisca que le ha permitido decirle sin ambages lo que pensaba, pero de una manera que la doña difícilmente podía enfadarse con ella. Fe nunca se ha callado, pero parece que, de alguna manera, ha conseguido calar en Francisca. Aunque solo sea porque en el fondo le divierte la doncella y su manera de ser.
Pero sin embargo donde es seguro que ha calado sin reparos y de manera profunda es en la estima de l@s telespectadores. Seguramente debe ser de los pocos personajes de lo que es difícil leer una crítica negativa, porque Fe era, es, y será siempre un personaje entrañable, al que seguro que tod@s echararemos de menos.
Fe se marcha en busca de un futuro mejor, aunque ya sabemos que era algo inevitable por las circunstancias personales de Marta. Circunstancias agradables por descontado (un hijo siempre lo es) pero que la mantendrán alejada de la serie una larga temporada. Aunque esperamos que esta sea solo una marcha temporal y que podamos seguir gozando en el futuro de su buen hacer. 

27 de julio de 2017

El futuro de la serie

Es muy complicado pretender hacer este comentario sin que me salga algo de aspecto negativo, pero hablar de las actuales audiencias de El Secreto de Puente Viejo es lo que tiene. De hecho estas letras me las han sugerido las últimas cifras que he visto, que jamás habían sido tan bajas.
Por lo que es claro que algo no va bien, que la serie ya ha perdido la notoriedad de la que gozó en otras épocas y que la hizo un producto de culto, del que además han salido grandes actores y actrices, igual que ha dado a conocer a muchos otr@s. Pero la tendencia descendente de seguidores, que se ha acelerado en los últimos meses, indica que las cosas ya no son lo mismo que antaño, algo que por lo menos tendría que encender una luz de alarma para los responsables. Que parece hasta el momento han ignorado estas señales, igual que no han escuchado el clamor de las redes sociales y no han valorado suficientemente el poder multiplicador de las mismas (para bien o para mal). Aparte de ser un buen termómetro para hacerse una composición de lo que se cuece.  
¿Y qué decir de  la publicidad sobre la serie? Está demostrado que si funciona, aunque tengamos que remitirnos a  otros países,… porque lo que es en España, ni siquiera se ha intentado. ¿Será, como me dijo alguien no hace mucho, que en nuestro país no se ha creído necesario porque la serie es suficientemente conocida y no hace falta promoción? A la vista está que esto no es del todo cierto, cuando en Italia la promoción si funciona, lo que ha llevado a la telenovela y a sus actores a gozar de una enorme popularidad en aquel país.
En realidad ya empiezo a pensar que están dejando que PV vaya muriendo, para sacarla de la parrilla. Quizás siete años ya pesen, y se considere que hay que renovar los contenidos.
Pero admito que es una idea que me produce tristeza. Es como si algo muy cercano fuera languideciendo ante mis ojos y no pudiera hacer nada para remediar el inevitable final. No en vano han sido muchos años compartiendo tardes y noches, letras en foros, páginas de Facebook o en mi propio blog. Y es difícil pensar siquiera en tener que renunciar a ello, así como a l@s personas con las que he compartido estos espacios durante tanto tiempo.
Pero la vida sigue y nada es eterno.
Por supuesto no estoy en la mente de los responsables de la serie, ni siquiera puedo conjeturar nada sin riesgo a equivocarme, ni puedo achacar todo a los guionistas. Ah, por cierto, también entiendo que es un producto de sobremesa sin grandes pretensiones, o al menos las que suponen si tiene una serie de prime time,…. pero no por ello tendría que merecer menos consideración.
¿Otras razones? En mi opinión las hay, de hecho considero que la lista sería interminable. Aunque lo cierto es que me cuesta decir en qué momento puede haber empezado este declive de audiencia. Lo que sí es claro es que, con los datos en la mano, lo que empezó con unos datos bastante razonables en los primeros meses del año, ha acabado siendo en las últimas semanas un descenso de audiencia continuado, y que incluso podría bajar más coincidiendo con las vacaciones estivales.
¿Achacarlo en parte a la trama de Los Manantiales, que no ha funcionado como esperaban? Es posible, pero esto si es culpa de unos guiones que no les han dado tregua. Vale que la felicidad no vende (una afirmación con la que no coincido), que hay que meter caña a las situaciones porque de no ser así se podría caer en algo monótono que tampoco sirve para despertar expectativas, que hay que poner un poco de todo para hacerlo ameno…. Pero el problema es que para algunas cosas parece que no hay límite de tiempo y se alargan hasta el infinito, mientras que para otras se pone la directa sin reparar en los detalles y cayendo muchas veces incluso en incoherencias. Que las más de las veces acaba la historia con la visita a un cementerio que si dura mucho la serie tendrán que ampliar. Sin olvidar que a algunos personajes les han dado la vuelta como a un calcetín, volviéndolos antipáticos a la audiencia. O simplemente consiguiendo que al final se acaben ignorando. O desaprovechando talentos que podrían haber dado mucho más juego, mientras se ha mantenido personajes que han acabado con la paciencia y la tolerancia de l@s seguidores. O no permitiendo a los que aún siguen en la serie desarrollar todo su potencial, dándoles más protagonismo, mientras tenemos que aguantar medio capítulo de chorradas con los Mirañar. Que por descontado son un grupo de grandes actores, pero a los que les han destinado papeles que acaban cansando. Nadie puede ser tan tonto e inútil, y mucho menos en manada.  
Y en cuanto a los contenidos, dejando decenas de historias sin terminar, sin que podamos saber el porqué de una situación, acción o personaje (un ejemplo: ahora mismo recuerdo a Garrigues vistiendo a Emilia con un horrible vestido blanco. Nunca se supo que pretendía con ello). Preguntas sin respuesta, que se han dejado en un limbo al que no se sabe si accederá nadie alguna vez. O contribuyendo a la sensación (que también existe en la sociedad real), de que nada se puede hacer contra los poderosos, que la justicia es diferente según el tamaño del bolsillo, que la impunidad es posible y que la maldad siempre puede con la bondad.

11 de julio de 2017

Hernando Doscasas

Creo que la diferencia sustancial la marca el interactuar con otros personajes o en mantener a uno/s  en un círculo cerrado. Y considero que a Hernando le han condenado a permanecer en este segundo lugar, a vivir en un casi ostracismo. Que en los guiones han disfrazado de voluntario, pero que me parece que no es de recibo.
Porque pocas son las ocasiones en las que le hemos visto moverse en otros ambientes que no fueran los límites de su casa, incluso la mayor parte del tiempo pasándolo encerrado en su gabinete particular. Y menos aún lo hemos visto relacionarse más que esporàdicamente con otros personajes, aparte de su familia, Nicolás, D. Anselmo o  la gente que ha metido en su casa,…..y que a la postre han salido casi todos rana.
Es cierto que el Hernando del principio tampoco era la alegría de la huerta, y su disposición a hacer amigos, ni siquiera a empatizar con nadie, era nula. Incluso demostró que podía ser una persona muy rencorosa y mala cuando dejó que atentaran contra los habitantes de La Quinta sin mover un dedo, o durante meses ni siquiera intentó buscar otra versión a lo sucedido con sus amigos los Mella. O que, obnubilado por un pasado doloroso, no permitía ni siquiera que su esposa intentara un acercamiento. Pero con el tiempo esto se fue suavizando y afloró otro Hernando más cercano. Sin embargo, la situación de mantenimiento del personaje en un ámbito limitado no ha variado demasiado desde el principio, y esta es una de las cosas que puede haber contribuido a que la actual visión de éste haya ido decayendo. (Por supuesto solo algo achacable a los guiones, porque el actor hace solo su trabajo).
Algo parecido sucedió con el personaje de Inés,…. pero aquí se acaban las comparaciones. Porque mientras ésta desgraciadamente no gozó casi nunca del calor popular ya que el personaje no consiguió el propósito de calar en la audiencia, en el caso de la trama de Los Manantiales la situación considero que ha sido distinta. Al menos en los primeros meses, hasta que el giro de los guiones ha llevado a esta trama a sus cotas más bajas de popularidad,…..excepto claro está para sus incondicionales.
Giro radical de personalidad,  profusión de malvados que además dejan a los personajes como unos ingenuos, sufrimiento continuado, poca profundización en temas que podrían haber dado mucho más de sí, desaparición de personajes que podrían haber aportado mayor sustancia a esta trama, expectativas defraudadas,……esto es lo que es ahora mismo Los Manantiales. Por supuesto las otras tramas también  “disfrutan” de situaciones límite, pero quizás no con la asiduidad y machacamiento de ésta, que en el aproximadamente año y medio de vida que lleva en antena no ha vivido una tregua que pasara de un par de días.  Y algo que, en vista de los resultados de las audiencias, ha acabado pasando factura.
 Un apunte.

Si en este comentario me refiero solo a Hernando, es porque no deseo entrar en el tema de Beatriz, del que ya se han publicado una cantidad ingente de comentarios (pocos a favor). Pero si quería destacar que considero que si bien todos los habitantes de Los Manantiales han corrido una suerte pareja, la única que al final ha seguido manteniendo una cierta coherencia ha sido Camila. Aún con sus enormes lagunas, su persistente manía de no compartir sus cosas con quién realmente debería hacerlo (su esposo), sus continuadas dudas y su poca habilidad para manejar los asuntos de su casa, en especial a su hijastra,…...pero (casi) siempre intentando apoyar a su esposo, dándole su cariño y procurando su bienestar. Aunque éste no colabore demasiado, por un mal entendido sentido de protección que es posible que acabe trayendo consecuencias no muy agradables para la familia (esto es solo una conjetura mía, sin más fundamento que el haber sido testigo de las muchas veces que han sucedido cosas parecidas en la serie)

4 de julio de 2017

Volviendo a los orígenes


En un principio solo existía La Casona y su entorno, sin nadie más que les hiciera sombra……y parece que la idea es volver a esto. Con la única salvedad que ahora nos presentan a una Francisca diferente, más dulcificada, a la que incluso pretenden atribuirle algo de corazón. Sin embargo difícilmente nadie que haya visto la serie desde sus inicios va a comulgar con esta nueva faceta, conociendo toda la historia que lleva detrás esta mujer. Y sabiendo que muchas de las cosas que ponen en su boca están convenientemente tergiversadas y maquilladas, en especial lo que se refiere a sus hijos. Sin embargo obvian algo fundamental: l@s espectadores tenemos memoria.


Por supuesto entiendo que ahora es mucho más fácil intentar utilizar este recurso de retorno a los orígenes, cuando es evidente que ha habido un relevo en los seguidores. Al menos en España. Sin embargo no hay que olvidar (aunque en vista de la (nula) promoción, a veces no lo parece) que somos l@s seguidores españoles quienes decidimos si lo que se ve gusta o no, y de quienes depende la continuidad o no de la serie. De poco sirve que en otros países la telenovela tenga mucho éxito, si aquí no funciona.



Pero después de varios meses de caída de audiencia, parece que finalmente han caído en la cuenta de que era necesario un cambio de rumbo si querían seguir dándole continuidad. Lo que no sé si llega demasiado tarde, cuando ya se ha hecho muy patente la sangría de espectador@s decepcionados que han abandonado su visionado y a los que será complicado recuperar. 

Creo que durante mucho tiempo se ha vivido de rentas, sin al parecer prestar demasiada atención a las cifras de espectadores que indicaban que pasaba algo, e ignorado las opiniones de las redes sociales que dejaban ver la insatisfacción ante el desarrollo de las diferentes tramas. Y se ha estirado tanto de la cuerda, se han sucedido tantas desgracias y dado la vuelta a tantos personajes, que al final ha habido quien ha acabado tirando la toalla y emigrado hacia otros sitios. 

Pero aún quedamos los irreductibles, los que hemos visto la serie desde sus inicios(o casi), y que con pesar hemos ido constatando que la serie ha ido decayendo y perdiendo su esencia, con tramas cada vez más dispersas e intragables, y destrozando las expectativas creadas. 

Cierto que dicen que “hay que renovarse o morir”, además que seis años y medio de lo mismo tampoco es un plan a priori muy interesante. Pero también es un hecho lamentable que durante este tiempo los guionistas han tenido en sus manos, aparte de muy buenos actores, tramas que podrían haber dado mucho más juego, y que al final han quedado en poco o nada. Por ejemplo, nos trajeron a Severo con la idea de ser un contrapoder efectivo para la Montenegro. Un hombre tan poderoso como ella, pero que al final también ha sucumbido a este personaje que parece gozar de una bula especial para salir siempre de pie y sin apenas rasguños. 

Ahora incluso para escenificar este espacio que parece inviolable, además hacen desaparecer físicamente cualquier vestigio que pudiera hacer sombra, con la destrucción de La Quinta y la cada vez más posible marcha de los habitantes de Los Manantiales. Dejando solo La Casona en liza, como en los primeros tiempos. 

Pero volver a los primeros tiempos no significa repetir las historias. Si, quizás volver a la esencia rural, al pulso del pueblo llano, pueda generar nuevas expectativas. Pero quizás también sea el momento para aprovechar y rectificar algunos temas polémicos como el cupo de malvados o de desgracias, que puede que venda más que la felicidad, pero ha llegado a un punto que satura. Y creo que la misma sociedad (la real) pide que también en la ficción se rebaje el grado de impunidad del que gozan algun@s y se haga honor a la justicia de todo tipo. Empezando por aplicarla a los poderosos. 
Pero volviendo al tema de la renovación (o quizás mejor decir al retorno). Es posible que tampoco pueda ser lo mismo que antes, porque en los nuevos personajes hay algunas diferencias sustanciales.

Los Ortega :

Cierto que Saúl tiene muchos rasgos que caracterizaban a Tristán y que es obvio que pretenden volver a traer esta imagen, pero sólo habrá un único e irrepetible Capitán. Saúl es otra persona, con su propia personalidad, y creo que sería un error intentar reflejarlo en otra persona. Prudencio es diferente, pero los dos hermanos tienen rasgos comunes. Sin embargo lo esencial es que los Ortega son los protegidos y que Francisca no tiene poder sobre ellos, porque no son nada suyo. No puede dirigir sus vidas, ni siquiera chantajearlos,…. quizás solo en algún momento pueda llegar a hacerlo emocionalmente, como ha sucedido con otr@s que han estado a su estela, aunque esperemos que al menos con éstos no vuelvan a cometer el mismo error. Bueno quizás lo haga hasta que los chicos empiecen a dar muestras de pensar por sí mismos y a la doña le dé por indagar en el pasado de los hermanos, descubriendo algo que pueda utilizar contra ellos,…. y ya sabemos los pocos escrúpulos que gasta cuando se le tuercen sus planes!!.

Julieta:

Parece destinada a destacarse entre el pueblo llano por sus arrestos y determinación. También por su obstinación. Pero sería injusto para las demás mujeres, porque con estos rasgos nos encontramos con otros ejemplos. Ahora mismo dos mujeres llevan las riendas del pueblo, dos mujeres salidas del pueblo llano. Por lo que Julieta puede llegar a ser una líder de los destripaterrones, pero no veo cómo esto puede aportar riqueza, ni prosperidad al pueblo. Y esto es lo que necesita Puente Viejo a tenor de lo que estamos oyendo en estos días, cuando han desaparecido prácticamente dos grandes haciendas que daban trabajo a decenas de personas. Y cuando el país parece que tampoco despegaba.
De todas maneras y sin tener demasiados elementos de juicio para saber aún que nos deparará esta historia, admito que los nuevos me gustan por su frescura y espontaneidad. Pero no deseo ver a unos nuevos Pepa y Tristán, si no que deseo ver a Julieta y Saúl, con su propia entidad y sin tener que recurrir a comparaciones.

28 de junio de 2017

La revolución de Adela

Sin duda Puente Viejo ha sido y es una serie de grandes hombres, pero especialmente de grandes mujeres, algunas de las cuales han dejado huella. Y en la que otras aún siguen dejándola,….cierto que cada cual a su manera.
Por supuesto esto tiene mucho más mérito en una época en el que el papel de la mujer era poco más que anecdótico, y solo unas cuantas supieron (o pudieron) hacer frente al patriarcado establecido, que no permitía dar un paso sin el permiso de padres, maridos o familiares masculinos.
Mujeres con gran fortaleza como Pepa, que no se conformó con lo que parecía estarle destinado por su condición humilde. Como Aurora, que nos enseñó que se puede perseguir un sueño y alcanzarlo. Como María, que luchó para conseguir la felicidad, sin importarle los medios, ni el tener que renunciar a muchas cosas. Como Francisca que, aún con malas artes, supo hacerse un lugar en un mundo de hombres y además acumular poder sobre ellos (aunque esto último no es precisamente una buena cosa si no se sabe utilizar. Como sucede con ella). Como Sol, una mujer con coraje, valiente, que supo hacer frente al estigma de un pasado oscuro. Como Candela, una mujer con cultura, que supo salir adelante por sus propios medios y que ha sido siempre un ejemplo de generosidad, altruismo y un poco la madre de muchos, enfrentándose sin desfallecer a la adversidad. Como Emilia, una mujer de carácter y con un buen bagaje cultural, que ha conseguido cuotas de igualdad inimaginables en esta época.  Como Mariana, Fe, Rosario, Camila, Beatriz, Gracia, Dolores,…….todas con su propia idiosincrasia, todas ellas notables en su faceta particular. Y no, por supuesto no me olvido de las demás que han pasado por la serie, y cuya lista sería larga de enumerar.
Pero hoy quería traer a otra mujer que, sin hacer mucho ruido mediático, ha entrado con fuerza. Y no me refiero a la nueva incorporación, Julieta, si no a Adela.
En las pocas semanas que lleva en Puente Viejo ha puesto en marcha una verdadera revolución, que no tiene nada que ver con significarse como activista o como líder revolucionaria,…. aunque en realidad lo sea y no se esconda de ello.
Seguro que tod@s tenemos bastante claro que la cultura es importante para hacer avanzar la sociedad. Y Adela lucha para que sea así, para que todo el mundo tenga, mediante el saber, una oportunidad de crecimiento personal, de ampliar horizontes. Pero no solo se ha quedado ahí, sinó que está demostrando que con voluntad y esfuerzo también se puede hacer crecer a un pueblo. Y lo ha hecho poniéndose delante y asumiendo responsabilidades, buscando sin desfallecer el bien común, con nuevas ideas y propuestas, y sin dejar que la frenen los posibles obstáculos. Sin olvidar que es una mujer de carácter, con ideas muy claras y firmes convicciones, que tampoco se deja intimidar y que ha conseguido el respeto aparente de Francisca,…. cosa bastante difícil de ver.
En fin, un personaje que considero muy completo y del que espero grandes cosas. Sin olvidar su preciosa historia de amor con Carmelo, que han sabido llevar con acierto, sin concesiones al sentimentalismo barato, y dejándonos ver a dos personajes que han llevado ante todo siempre como bandera la sinceridad y el decirse las cosas por su nombre (vale, que Carmelo no lo hizo al principio, pero ha valido la pena el resultado). Una historia en la que ellos son los protagonistas, sin buscar la aprobación de nadie y con la libertad de amarse sin trabas. Y especialmente que nos han demostrado que su amor es de verdad, cuando Carmelo estaba dispuesto a renunciar a ella aceptando que lo que les separaba era infranqueable por su error, y Adela también estaba dispuesta a poner sus convicciones por delante de sus sentimientos, a pesar del enorme dolor que ello le suponía.  Y que con la generosidad de ella y la constancia de él, han podido vencer. 

21 de junio de 2017

Los hermanos Ortega

Siempre he creído que era capaz de poner suficiente distancia entre la ficción de la novela y la vida real, pero reconozco que la trama actual de Francisca está consiguiendo sacarme de quicio.
Y me sorprendo a mí misma con ello, porque nunca en estos seis años lo había conseguido con la misma intensidad que ahora. Así que pienso que no es solo la trama, si no el cansancio de ver siempre lo mismo, de ser testigo de como este personaje corrompe todo lo que tiene alrededor y siempre consigue salir airosa.
Con unos guiones a su servicio, ya han conseguido con ello destrozar al personaje de Raimundo, al que han convertido en un pelele incapaz de ver más allá de sus narices. Nunca está, nunca ve, nunca oye,….ahora solo lo hace a través de alguien que cuando se da la vuelta ya le está manipulando y engañando como a un pardillo. Un hombre que ha estado en prisión y desterrado por defender sus convicciones y que ahora se deja convencer sin apenas protestar, que pone el corazón antes que la razón, que ha aparcado sus ideales, que olvida la palabra dada, que prefiere mirar hacia otro lado, que es incapaz de hacer que sus razones sean escuchadas por Francisca,…….que parece convencido que con su cercanía y dándole su amor va a hacerla cambiar o al menos frenarla, cuando ello es imposible.
Y se está demostrando a cada día que pasa.
Por lo que me temo que los dos nuevos personajes que estarán en la órbita de la doña van a seguir el mismo camino. Con muchas reminiscencias del personaje de Bosco, veo en Saúl a una buena persona que seguro que en pocos días se va a enfrentar a todo el mundo para defender a su “benefactora”. De hecho ya han empezado con una trama similar, salvando a Francisca de morir en manos de malhechores (con algunos retoques viene a ser lo mismo en los dos casos). Y me temo que todo lo que va a venir a continuación va a ser de lo más previsible. Evidentemente esto solo son conjeturas, pero estoy segura que no voy muy desencaminada. Como también lo estoy que va a tener que pasar un buen tiempo hasta que Saúl descubra la verdadera naturaleza de la Montenegro.
Sin embargo si lo anterior incluso puedo aceptarlo como algo inevitable, no es lo mismo con la idea de que Francisca le vea como a un segundo Tristán. La sola idea ofende, primero porque no pueden apelar a la nostalgia en este caso, cuando Francisca trató tan mal a su hijo, olvidándose de él cuando más necesitaba su apoyo, cuando hizo todo lo posible para que no fuera feliz con las personas que él había escogido, cuando ha renegado incluso de toda su descendencia llegando al punto de intentar deshacerse de los hijos de éste. Pero especialmente porque creo que el personaje de Tristán es imposible de reemplazar, primero por su personalidad (por supuesto con sus carencias y virtudes), pero también por su carisma indiscutible.  
De Prudencio hay menos información, aunque ya sabemos que tiene un carácter diferente a su hermano (aquí las semejanzas con los Buendía). Y que es más ambicioso.
Por supuesto espero equivocarme, porque de entrada me gustan Saul y su hermano, y porque no quiero verlos andando el mismo camino que han seguido sus predecesores cuando se han cruzado con la Montenegro. Pero no esta vez no voy a ponerme expectativas, porque demasiadas veces se han frustrado.

19 de junio de 2017

Un personaje caído en desgracia

Solo en contadas ocasiones los personajes que abandonan la serie han conseguido salir de la misma por la puerta grande. De hecho una buena parte lo han hecho con los pies por delante, algo que solo puedo entender si de lo que se trata es de cerrar una trama de manera definitiva,….. a pesar de que existan multitud de soluciones menos cruentas. Sin olvidar que también hay algunas de estas historias que se han cerrado en falso, dejando a los telespectadores con una incógnita que presumiblemente jamás va a ser resuelta (la más flagrante, el destino del cuerpo de Pepa,…… aunque sea solo uno de un largo reguero de temas inacabados).
Pero hay algo más discutible, y que es recurrente: antes de desaparecer, y con casi toda probabilidad, estos personajes, y l@s telespectadores, vamos a ser testigos de cómo su imagen experimenta una decadencia (por llamarlo de manera benévola, aunque la palabra sería más bien destrozo). Bien sea dejándolos relegados/as en las tramas, o por un cambio de personalidad que hace que las/os espectadores los cuestionen y pasen a ser blanco de críticas negativas.
Y la primera idea que se te ocurre al respecto es descabellada y probablemente injusta: una venganza soterrada de la producción por estropear la planificación (siempre que el actor o actriz decida de manera unilateral abandonar la serie). Y sé que decir esto puede llevar a malentendidos, pero estoy convencida que muchos y muchas lo han pensado.
De todas maneras es complicado encontrar una explicación a la normal coincidencia de estas dos cosas: la marcha y anterior caída en desgracia de un personaje.
Evidentemente se puede entender que haya que darle tramas, y que no todo puede ser un camino de rosas en el desarrollo de las mismas. Además ya sabemos que “la felicidad no vende” (palabras de una guionista) pero, a la vista de las audiencias actuales, la infelicidad y el mal rollo acaba pasando factura también. Y un término medio no estaría mal, para variar.
Sin embargo lo peor es cuando acaban dotando al personaje de una personalidad totalmente distinta a la de su puesta en escena inicial. En este caso voy a referirme especialmente a Hernando, en quien estaban depositadas muchas expectativas por el planteamiento de su personaje, pero que a medida que han ido pasando los capítulos ha ido derivando en algo muy diferente.
Llegados a este punto quizás haya quien diga que si se crearon expectativas la culpa es de los espectadores, pero creo que nada más lejos de la realidad. Se vendió un producto a bombo y platillo, pero lo han acabado destrozando con tramas absurdas, con un vuelco en la manera de ser del personaje que ha terminado haciéndolo casi irreconocible. Por supuesto las personas cambian y es posible que las circunstancias también lo determinen, pero lo que siente y cree una persona, como ha modelado su personalidad, no cambia tan fácilmente. Y no se puede pasar de ser alguien con un carácter fuerte y dispuesto a hacer frente al mundo, a otra persona incapaz de razonar con claridad y moviéndose a impulsos. Vale que puede que siga conservando una manera de ser que le ha llevado a creer que no necesita a nadie para salir adelante,... pero nadie es una isla. Y menos ahora, cuando Hernando tiene una familia que sacar adelante y de la que dependen sus decisiones.
Y hay otro tema en esta historia: su relación con Camila.
Otra cosa que nos vendieron era la de una historia de amor, pero ha acabado siendo una historia sin más, en la que los desencuentros ganan por goleada a los momentos dulces. Por descontado no estoy pidiendo unas escenas acarameladas por sistema, ni siquiera que sea todo fácil, porque seguramente acabaríamos cansad@s también de ello, si no una tregua y algo más de felicidad. Que la vida está lo suficientemente achuchada como para encima sentarse ante el televisor y ver más de lo mismo. No se trata de huir de la realidad, solo de dejarla aparcada un rato,……que es lo que se supone ha de hacer una serie de entretenimiento.
Por supuesto, aunque el comentario sea sobre Los Manantiales, lo hago extensible al conjunto de la telenovela. 

11 de junio de 2017

Nuevas historias...o historias ya contadas

Aparte de adelantar acontecimientos, sería muy injusto y precipitado emitir juicios sin tener una base fiable. Porque por ahora solo tenemos retazos de noticias que como ha sucedido muchas veces suelen tender a magnificar los temas o les dan un enfoque que al final acaba teniendo una visión diametralmente opuesta a la de l@s telespectadores. Aunque también a veces (pocas) y sin esperarlo, pueden llegar a sorprender para bien.
Estoy hablando por supuesto de las nuevas tramas y lo que parece una vuelta al formato original de la serie, según apuntan los responsables. Pero si bien es cierto que muchas veces por parte de l@s seguidores se ha hablado (y quejado) de que la serie ha ido perdiendo con el tiempo su esencia original, parece que la interpretación que los responsables de El Secreto de Puente Viejo han hecho de esto se ha tomado al pie de la letra, en vista de lo que ahora nos plantean como nuevas tramas,…. que no dejan de parecer un remake de lo que ya hemos visto. Y que si bien es cierto que son situaciones  que en su momento funcionaron muy bien, no significa que vayan a volver a hacerlo necesariamente, porque influyen muchas más cosas que unos guiones. Ya que también se trata de los actores y actrices escogidos, y la originalidad de las tramas.  (Por supuesto no pretendo poner en cuestión a los que escriben los guiones, que supongo que lo hacen lo mejor que saben, como tampoco a los nuevos actores y actrices, que admito desconozco como trabajan)
Pero no creo que lo que espera la gente sea volver a revivir tramas parecidas a las del principio, sino otras cosas mucho más de fondo, como las historias románticas, la lucha de clases, la verdadera esencia de la vida cotidiana de un pueblo rural.  Porque quizás el error haya sido centrarlo demasiado en la clase social de los terratenientes y poco en la gente corriente, aunque ello no quita que también en estas tramas haya habido buenos momentos. Y espero sigan dándolos, ya que tanto La Quinta como Los Manantiales pueden seguir ofreciendo buenas historias.
La Casona es más previsible, porque quizás es la única trama que no ha variado ni un ápice y sus situaciones siguen instaladas en una espiral que tiende a retroalimentarse. Por lo que pienso que lo que dicen de darle más protagonismo a la doña (??????) viene a ser en realidad más de lo mismo. Aunque 1904 o incluso 1920, épocas en la que los caciques rurales hacían y deshacían a voluntad, no sea lo mismo que 1924, con un régimen recién instalado en el poder que tenía en mente acabar con los privilegios de una clase que era peligrosa para sus intereses. Los responsables de la serie parece que han olvidado este “pequeño detalle” y siguen mostrándonos a una Francisca omnipotente, con una influencia por encima de la presumible en una cacique local, y a la que nadie puede toser sin salir escaldado (o peor).
Así que estoy convencida que, excepto l@s seguidores de esta trama, pocos desean que esto siga así. Y creo que los responsables de la serie es otra cosa que no tienen muy clara.
Y voy a decir algo más, aunque me cueste un revolcón.
Alguien lo comentó en una de las páginas de Facebook sobre la inmunidad que parece tener Francisca. Ha quedado claro que si que puede ser desplazada con acierto por otro personaje tan odioso como ella, como lo ha demostrado un retorcido y atormentado Garrigues,  interpretado por un magnífico Carlos de Austria que ha defendido su papel con tal acierto que al final ha hecho casi buena a Francisca.
He dicho “casi”, que conste, porque últimamente han hecho esfuerzos para variar esta apreciación sobre la doña,…. pero no ha colado. Y además se están alzando voces reclamando que se acabe de una vez esta instalación de una imagen de estar por encima del bien y del mal, de caer siempre de pie, por muy reprochables o castigables que sean sus actos.
¿Será como decía el comentario que los responsables temen una reacción contraproducente en el caso de cambiar esto,…… o hay algo más? Porque si bien este personaje puede tener algunos miles de seguidores en España (igual que las otras tramas, que no se olvide) y much@s más en Italia o en otros países,…así como nadie niega la necesidad de un/a protagonista que represente la parte “mala” de la serie,….de recalcar por activa y pasiva que la actriz es muy profesional (lo mismo que los demás actores y actrices de la serie injustamente menos valorados, pero igual de excelentes en su trabajo) , creo que no han entendido algo fundamental que creo que hay que reivindicar: hay muchos más seguidores que siguen las otras tramas con la misma fidelidad (aunque quizás no sean tan ruidos@s) y es entre todos que la serie se mantiene en el candelero. Pero además somos l@s seguidores los que decidimos si algo gusta o no, y quienes tenemos en nuestras manos la continuidad de la serie (que conste que no es una amenaza, es un hecho constatable).
Por cierto, cuando hablo de seguidores me refiero en primer lugar a las/os españoles, que somos quienes en realidad hemos mantenido y mantenemos la serie en el candelero.

5 de junio de 2017

Un personaje intocable?

Hubo una época en que poner a caldo a Francisca Montenegro o simplemente verter un comentario negativo sobre ella, era casi un ejercicio de riesgo. Ahora creo que este tiempo ya ha pasado, aunque reconozco que de alguna manera aún sigo evitando hacerlo, quizás para no tener que hacer frente a comentarios cuya línea es muy previsible…. y poco apetecible de contestar.
Pero antes tengo que matizar (aunque lo crea innecesario) que hablo del personaje, ya que la profesionalidad de Maria Bouzas no está en cuestión, ni ahora, ni antes.
Si creo que puedo cuestionar al personaje, porque nadie en la serie tiene porque ser intocable, aunque en este caso concreto, lo parezca….. por alguna razón que desconozco. Considero que ninguno de ellos/as es imprescindible, y Francisca tampoco. De hecho ha quedado suficientemente demostrada esta posibilidad de ir por libre, porque en la trama de Los Manantiales se bastan ellos solitos para complicarse la vida.
Pero volviendo a Francisca.
Es evidente que este personaje no funciona independientemente y necesita de la capacidad de interactuar con otros porque, por muy protagonista que haya llegado a ser, por sí sola no tiene ningún recorrido. Aunque la pega es que esto también lleve implícito lo que parece el único papel posible para ella: sembrar el mal por doquier, sin atender a ninguna otra razón que a su propio beneficio.
Sin embargo hay algo aún peor: han instalado con ella la impunidad. Es posible que en el pasado y en la vida real, fuera posible encontrarse con una persona de estas características, especialmente en el caso de los caciques rurales, que mantenían con puño firme el control de los territorios que caían bajos sus manos. Pero aun así todo el mundo es susceptible de cometer alguna vez un error,…..menos Francisca Montenegro, que siempre acaba cayendo de pie.
Cierto que es una ficción y es difícil ponerse en la mente de los guionistas para saber el porqué de todo ello. Pero considero que con este personaje están tensando mucho la cuerda de la tolerancia de los espectadores, que aun siendo conscientes de que los tiempos han cambiado no pueden evitar sustraerse de la mentalidad actual.
La corrupción y el abuso de poder no son nada nuevo, y siempre han estado presentes. Pero viendo como esta lacra está instalada en todos los ámbitos de la sociedad, creo que tendría que existir un cierto cuidado en el desarrollo de algunas situaciones de la serie. Por supuesto no es muy fácil que una serie de sobremesa sea capaz de influir en la manera de entender las cosas, pero tampoco ayuda mucho que se instale una cierta resignación a la idea de que no se pueden cambiar las cosas. Por supuesto si se puede, y la impunidad no tendría que existir nunca, mucho menos ser justificada.
Vemos como el personaje de Francisca hace y deshace a voluntad, maneja a las personas a su antojo, decide sobre la vida y la muerte de la gente, se deshace de quién osa interponerse en su camino, olvida convenientemente el daño infringido y solo piensa en su propio ego, su ambición no tiene límites, predica una moral que no tiene y que arregla con donaciones para acallar una conciencia que tampoco tiene, manipula, engaña, …………..y seguro que aún me dejo cosas. Y, sin embargo, sorprendentemente aún hay quién la justifica por un matrimonio infeliz con un hombre maltratador.
No estoy de acuerdo. Y por descontado pienso que no merece ni un gramo de felicidad, ni de paz.
Cierto que una familia desestructurada puede forjar a personas desgraciadas y problemáticas. Pero no es justificable que lo tengan que pagar los demás. En la misma serie nos encontramos con otras historias parecidas de pasado infeliz y no han acabado de esta manera. No olvidemos que Severo puede “agradecerle” a ella una infancia de sufrimiento, Candela también tuvo que sufrir un marido maltratador, Carmelo no tuvo mejor suerte que Severo, Soledad tuvo que sufrir los maltratos y la incomprensión de su madre y los abusos de su padre, Martín tuvo una infancia solitaria y llena de represión, ……y ninguno de ellos salió mal.
Así que la justificación no sirve.
Y si, Francisca tendría que pagar por todo lo que ha hecho. La justicia es igual para todos y ella no tendría que ser una excepción. (Y, por supuesto, me refiero a la justicia de los hombres, porque la divina la dejo para quién crea en ello. A mí no me sirve)

31 de mayo de 2017

Amor....¿u otra cosa?

"No pongas el amor por encima de todo, ama con independencia, aléjate de quien no te conviene y sobre todo, ámate primero a ti mismo." (Walter Riso)
Claro que no todo el mundo va a estar de acuerdo con esta cita, depende de la visión que se tenga de este sentimiento. Porque lo primero que habría que entender es precisamente la palabra amor, con una definición tan amplia que es difícil de abarcar y que no siempre se circunscribe al amor romántico. Algo, esto último, que además en ocasiones se tiende a magnificar y se confunde con otros sentimientos mucho más prosaicos, quizás por la influencia de las novelas, películas o series de televisión que pueden distorsionar su verdadera esencia, pero también por la propia idiosincrasia de cada persona y como ha sido educada.

Por lo que creo que no todo vale a la hora de pretender trasladar a la ficción una historia supuestamente de amor.
Y sinceramente considero que si pretenden revivir con Beatriz y Matías las historias anteriores que han llevado a la telenovela a cuotas impensables de audiencia, se están equivocando. No es lo mismo, ni de lejos, aunque dé la impresión que se parte de bases parecidas.
Evidentemente cuando se escribe una historia no se puede saber con certeza la reacción del público y de si va a calar o no. No dudo que se haga con la mejor intención, pero los guionistas son humanos y pueden errar en la dirección de los guiones, llegando a veces tan lejos que es imposible, o muy difícil, rectificar. Y considero que con estos dos personajes han llegado a un punto que es muy complicado justificar su proceder, ni siquiera ver la relación que supuestamente les une, más allá del simple deseo físico.
En realidad ayer intentaba averiguar en que momento se ha visto este supuesto amor que les une,….y sinceramente no recuerdo nada tan intenso como para que pongan en su boca palabras como las que estamos oyendo últimamente. Como si el suyo fuera un sentimiento a prueba de todo obstáculo, cuando hemos visto que es tornadizo y no necesita mucho para irse en otra dirección.
Sin embargo lo que me disgusta más de esta historia es como simplifican un sentimiento tan bonito, poniéndolo al nivel de lo banal. Vale, quizás vaya a dar una imagen de mojigata, pero pienso que el amor es algo más que lujuria y sexo, y es esto lo que me trasladan con algunas tramas. Como ésta.
Cierto que en más de una ocasión se ha recurrido a la infidelidad para hilar historias, y que incluso se ha justificado como mal menor. Pero creo que la diferencia de esta trama con las anteriores radica en que los personajes llevan un bagaje no muy halagüeño, y por su actitud antojadiza no suscitan enormes simpatías (a la vista están los comentarios negativos que inundan las páginas), así como tampoco existen motivos para que se vea necesario liberarse de la pareja. Como si sucedía en los casos anteriores.
Además ¿dónde está la dignidad, el deber para con los demás, la coherencia con la palabra dada, la conciencia que visibiliza la posibilidad de hacer sufrir a otros u otras…….? Ser jóvenes e inexpertos (es un decir, en el caso de Matías) no exime de la responsabilidad, ni de tener suficiente pesquis como para saber lo que está bien o mal, ni justifica una actitud como la que vemos, en la que el egoísmo está más que latente.