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14 de junio de 2018

El fin de los personajes


Independientemente que un actor o actriz marche de la telenovela de manera voluntaria o lo haga por “imperativo legal” (es decir que le enseñen la puerta), lo que no suele variar es que para su personaje, con alguna escasa excepción, esto suceda de manera dramática y sin un final acorde, o por lo menos proporcional, a lo que ha/n dado a la serie (por descontado me refiero a los guiones, el público es mucho más agradecido).
De hecho son contados a los que han permitido despedirse sin contratiempos,….solo dejando atrás una historia en Puente Viejo. Así, a bote pronto, recuerdo a Lucas, Rosario, Prado, Ramiro, Aurora, Soledad,….. También a los Doscasas, pero para ellos fue una despedida agridulce pues se marcharon sin que nadie fuera a su encuentro para decirles adiós, y después de que los guiones hubieran destrozado a sus personajes.
Pero ¿por qué es necesario utilizar recursos drásticos la mayor parte de las veces? Una explicación podría ser que se ha llegado a la conclusión que la mejor manera de cerrar un ciclo con un personaje es bajarlo a los infiernos antes de despedirlo, temporal o definitivamente. Dando por sentado que con ello la audiencia va a asumirlo mejor. Pero algo que no funciona siempre, porque interviene el grado de complicidad que se haya podido crear con el espectador, y a veces no se entienden determinadas derivas de las tramas para llegar a un fin concreto como es el cierre de las mismas.
¿Por qué matar a Sol si apenas dos meses más tarde también se fue Lucas? ¿No podían haber marchado los dos a Madrid?
¿Por qué Candela tuvo que permanecer dos meses en coma, antes de que Aida dejase temporalmente la serie por el permiso de maternidad? ¿Acaso no podía haber trabajado normalmente hasta el último minuto? ¿Por qué cuando volvió no le dieron ni un minuto de respiro, hasta que acabaron con el personaje?
¿Por qué no han permitido que Alfonso y Emilia marcharan normalmente, y en cambio han tenido que salir por piernas convertidos en asesinos, además de él ciego a causa de las palizas y ella embarazada de los que la violaron? ¿Acaso esto último, por ejemplo, no se lo podían haber ahorrado?
¿Porque Nicolás también tuvo que huir por haber matado a un hombre? ¿No habría sido más fácil que se hubiera ido tranquilamente a Murcia, a ocuparse de su patrimonio?
¿Por qué……………………………………?????????????
Evidentemente en todos los casos anteriores y en los que no he nombrado, el fin último es cerrar las puertas a un posible retorno. Porque es claro que aunque vivos, ni Alfonso, ni Emilia, ni Nicolás,….como tampoco María, que también tuvo que huir por haber intentado matar a Francisca, pueden volver sin temor a que la justicia caiga sobre ellos. Una justicia que en Puente Viejo es selectiva, solo para algunos, mientras que vemos como los poderosos salen impunes.

8 de junio de 2018

Una trama aborrecible, una despedida dolorosa


A estas alturas quizás no tendría que sorprender a nadie, pero el más difícil todavía parece que no tiene límite en Puente Viejo.
Como tampoco tendría que sorprender el hecho de que los actores y actrices que han decidido voluntariamente dejar el producto, tengan que salir por la puerta de atrás, con sus personajes huyendo por una cosa u otra,…. cuando no es con los pies por delante.
Y no sé si esto es una norma general a este tipo de productos o solo lo es de esta telenovela, pero me parece muy injusto especialmente para actores y actrices que lo han dado todo para sacar adelante unos guiones, y que con esta salida no se les da el reconocimiento que se merecen. De hecho más bien parece que los responsables de la serie quieren vengarse de ellos por "dejarles en la estacada". Sí, es cierto que los espectadores si se han despedido a su manera, pero no es lo mismo que algo con todos los honores que se merecen, en vez de casi de tapadillo. Los últimos, Candela, Nicolás, Nazaria (¿nunca sabremos que ha sido de ella?),…..y ahora Alfonso y Emilia. Porque él ciego a causa de los golpes, y ella embarazada producto de una violación en grupo, no es precisamente la mejor manera.
Pero aún peor que toda esta historia, que al fin y al cabo es una ficción (pero sin que por ello pretenda justificar nada), es el uso indiscriminado que se hace de situaciones abominables, solo con el único fin de alimentar el morbo,…. algo de que cuya intención no me cabe ninguna duda. Y lo lamento especialmente porque parece que con ello dan a entender, por supuesto sin pretender insultar a nadie, que consideran a los espectadores tan simples que no somos capaces de discriminar, y en cambio si de tragar con todo los que nos echen.
Ha dado la casualidad que esta misma semana en otra serie “La otra mirada” han sacado a colación el mismo tema, el de la violación, pero con un enfoque diametralmente opuesto y sin concesión al morbo. De hecho, y aunque la época es la misma que en Puente Viejo, y que al final la “culpable” también puede acabar siendo la mujer, algo que desgraciadamente no ha cambiado demasiado en la mentalidad patriarcal que aún persiste (incluso entre las mismas féminas), el caso es que en la serie mencionada si se ha llegado más allá, hablándolo, denunciándolo y poniendo en entredicho a una poderosa familia.
Evidentemente no olvido que el asesinato del general es básicamente lo que ha llevado a la pareja a tener que huir, por lo que aún considero más innecesario llegar a lo que han llegado: humillación para Emilia, y Alfonso que, encima de apaleado, tendrá que cargar con un niño que no es suyo…. De todas maneras decir que tengo claro que Alfonso no se lo va a reprochar a Emilia y que, de tener al bebé, lo va a acoger como si fuera suyo.
Pero no se trata de esto, si no de la utilización de temas muy sensibles y desgraciadamente de más actualidad de la deseada. Y sí, precisamente por esto no se puede eludir el debate, pero siempre desde la óptica de buscar la censura y de intentar cambiar las cosas, no para utilizarlo como recurso para alimentar la audiencia. No ayuda nada que con la excusa que es una ficción, se utilicen situaciones que solo merecen todo nuestro desprecio. Las personas, hombres y mujeres de cualquier edad y condición, somos libres sobre nuestro cuerpo y nadie tiene derecho a allanarlo contra nuestra voluntad. Por lo que no puede normalizarse ni siquiera como recurso, ni alegando que eran otros tiempos y la sociedad era distinta.
Así que desde este blog, aunque ya lo he hecho anteriormente, expreso mi más enérgica repulsa por esta trama.
Y solo me resta desearles a Fernando Coronado y Sandra Cervera mejor suerte en los proyectos que no dudo que a no tardar les van a salir ¡¡¡Dos magníficos profesionales como ellos no pueden ser desaprovechados!!!
¡¡ADIOS ALFONSO Y EMILIA!!!  
¡¡¡HASTA PRONTO FERNANDO Y SANDRA!!

31 de mayo de 2018

¡¡¡Hasta pronto Alfonso y Emilia!!!


A lo largo de la telenovela han sido muchas las despedidas, algunas que nos han cogido por sorpresa, otras anunciadas,….pero también muchas de ellas dolorosas por la desaparición de personajes que han llegado a calar, convertidos en tan cercanos que casi se antojan reales.
Lo peor es que este goteo en los últimos tiempos empieza a ser demasiado constante, además tratándose de personajes que han supuesto un importante bagaje para la telenovela y que han colaborado con su trabajo que ésta se haya hecho un lugar en las audiencias. Sin ellos, los grandes actores y actrices de la telenovela, las tramas tendrían otro color, por lo que el vacío que tod@s dejan con su marcha es importante.
Por supuesto nadie es imprescindible, pero lo que sí es claro que sus espacios van a echarse en falta. Sin ir más lejos solo en los últimos seis meses ha sucedido primero con Candela, después con Nicolás y ahora le toca el turno a Alfonso y Emilia, una pareja que nos ha dejado grandes momentos (y también alguno no tan bueno), pero algo esto último que nunca inclinaría la balanza en contra cuando han dado tanto a El Secreto de Puente Viejo. Claro que el concurso de Sandra y Fernando también ha sido fundamental para conseguirlo, porque sin su talento y profesionalidad no habría sido posible, cuando incluso a veces han tenido que defender guiones absurdos y muy discutibles.
Pero hoy toca despedirse de ellos, aunque sea con un ¡¡Hasta pronto!! Porque aunque no vuelvan a la telenovela, no les perderé de vista. Y espero que sigan el camino de otros grandes actores y actrices que fuera de este producto han seguido nuevas metas y conseguido el reconocimiento merecido.

8 de mayo de 2018

Una víctima invisible


Al escribir esto no puedo saber con certeza si lo que intento poner en palabras es un tema que ha coincidido en el tiempo con algo muy de actualidad, o si es un intento de denuncia.....o si es un recurso morboso que se les ha ocurrido a los guionistas considerando que así van a mantener a la audiencia (que también es muy posible). Pero dado que nunca se les ha dado muy bien el lanzar mensajes, me inclino a creer esto último.
Me refiero al tema de Alfonso y Emilia, aunque en particular lo que atañe a ésta.
Supongo que no todo el mundo que sigue la telenovela se pondrá a hacer disquisiciones sobre su situación, pero desgraciadamente es algo que pone sobre el tapete una situación muy dolorosa para muchas mujeres: el acabar siendo señaladas cuando son en realidad las víctimas. Y lo peor es cuando además esto sucede en el ámbito familiar.
No digo que Alfonso no pueda sentirse defraudado cuando cree haber visto lo que le han hecho ver, pero es injusto cuando pone en duda a su esposa. Tendría que conocerla lo suficiente como para, como mínimo, cuestionarlo. Aunque es posible encontrar una explicación por el hecho de que ahora está cegado físicamente, encontrándose en una situación que ha cambiado radicalmente su vida y que le llena de impotencia al convertirlo en dependiente, cuando siempre había sido una persona con carácter y emprendedor. Porque estar ciego (es de suponer que un dia esta situación se va a revertir) de momento le condena a una vida en la que está privado de la libertad que supone el poder moverse sin obstáculos, y es de entender que ello haya agriado su carácter.
No debe ser fácil asumir algo así.
Sin embargo, tanto o peor son las heridas que no se ven, y que difícilmente vayan a sanar nunca. Porque una agresión del tipo de la que ha sufrido Emilia, que no deja secuelas físicas pero si psíquicas, quizás se pueda llegar a aparcar en un rincón del pensamiento, pero nunca olvidar. Es una intrusión forzada a la intimidad de la persona, sin su consentimiento y empleando violencia (la intimidación también es violencia). Y además en buena parte de los casos provoca sentimientos de vergüenza, implicando que la persona se encierre en sí misma, dejando que esto la consuma. Por ello es bueno que ahora salgan muchas mujeres a explicar sus casos y poner en evidencia a sus torturadores.
Aunque entiendo que en el caso de Emilia esto va a ser más complicado, porque si en 2018 las mujeres agredidas aún siguen en muchos casos optando por callar los abusos (afortunadamente cada vez menos), no me imagino como debía ser en 1925, en unos tiempos en los que el patriarcado estaba mucho más arraigado y la mujer era un simple objeto. Que Alfonso y Emilia se hayan salido del estereotipo de matrimonio de la época y él siempre haya tratado a su esposa como una igual, no es óbice para que la sociedad no fuera a señalar (y siga haciéndolo) a una mujer que ha sido violentada, aun sabiendo en la situación en la que se encontraba cuando ha sucedido y su imposibilidad de escapar a ello (es de suponer que nunca se sabrá que Emilia fue narcotizada, como nunca se supo que pasó con Cristóbal Garrigues). También hay otro tema y es que la evidencia física hace que todo el mundo se haya fijado en Alfonso, sin tener en cuenta que Emilia también fue encarcelada y nadie sabe lo que ha sucedido en el tiempo que ha estado entre rejas. Pero que al volver a hacer vida “normal” (aunque sea en apariencia) parece que todos han asumido que Emilia fue tratada mejor que su esposo.
Lo que es claro que va a haber un antes y un después de esto. El general ha roto a dos personas y será difícil recomponer los pedazos. Solo el tiempo y mucha comprensión pueden lograrlo, y no será fácil. Por lo que me imagino que esto también podría ser el principio del fin de esta trama, algo de lo que ya hace mucho tiempo se viene hablando. Por supuesto algo que no me gusta ni siquiera contemplar, porque si ya es complicado encontrar algo que llame la atención en la telenovela, una nueva salida de personajes creo que podría ser la puntilla. Cierto que en otras series se producen renovaciones y no pasa nada, pero ello sucede periódicamente, mientras que en Puente Viejo esto solo pasa cuando un actor o actriz decide marcharse (o le despiden, como en algunos casos sonados), y hay que poner a alguien en el hueco que ha dejado. Y no siempre la fortuna acompaña a las/os nuevos.

4 de enero de 2016

Año nuevo, ¿vida nueva?

Por si no fuera suficiente haber hundido al personaje de Alfonso en la miseria, ahora parecen estar intentando que Emilia corra la misma suerte.
Pero tengo confianza en la integridad de ésta, y que no va a cometer el error de caer en lo mismo que la ha llevado a separarse de Alfonso.
Cierto que Emilia no muestra grandes signos de estar pasándolo mal, y lo que es más evidente es que además ha decidido que tiene que cambiar otras cosas, además de su situación como mujer separada. Pero no creo que ello incluya sustituir también sus afectos. Evidentemente cada persona lleva sus sentimientos, su sufrimiento, de la manera que le dicta su propia personalidad o carácter. Siempre nos han presentado a Emilia como una mujer fuerte, que ha sido educada para desenvolverse de manera independiente en una época en la que las mujeres pintaban poco o nada, que sabe sobreponerse a la adversidad y que rápidamente toma el toro por los cuernos, sin dejarse avasallar. Y así parece que ha sido con el tema de la infidelidad de Alfonso, sin permitir que sus sentimientos la coarten y la hundan en situaciones depresivas, aunque su mejor baza la ha encontrado al refugiarse en el trabajo y poniendo como prioridad la necesidad de tirar adelante con su negocio.  
Y así espero que siga, aunque actualmente tampoco veo demasiado peligro en Cesar, más que el que pueda surgir si el hombre, alentado por las muestras de confianza de Emilia, acaba sintiendo algo por ella. En este caso si podría haber conflicto, aunque dudo que ella siga el juego.
Tod@s sabemos el amor que Emilia siente por Alfonso y que ello sigue latente, pero parece que lo ha sepultado en algún lugar y ha decidido darse tiempo para curar las heridas. Y que la compañía de César ha sido una especie de bálsamo, porque el hombre sabe escuchar sin censurar, y además (y hasta que se demuestre lo contrario) es encantador, educado y sabe mantener una correcta distancia.
Sin embargo hay algo que chirria y que podría echar en tierra todo lo anterior: es el desapego que ella muestra hacia Alfonso, al que trata como a un vecino cualquiera, sin dar ninguna muestra de lo que les unió en otro tiempo. Y al mismo tiempo, y aunque ya sabemos lo poco que le importa las habladurías de la gente, me sorprende que no tenga problemas en mostrar públicamente sus simpatías y la nada habitual cercanía hacia un  hombre que hasta hace poco era un perfecto desconocido.
Lo cierto es que la relación que parecía inquebrantable de Emilia y Alfonso ha quedado seriamente tocada, y no veo una salida a corto plazo que permita albergar esperanzas de reconciliación. Más bien al contrario.

13 de noviembre de 2015

¿Acercamiento o impasse?

Se dice que el verdadero amor nunca muere, aunque esta sea una afirmación que considero cuando menos cuestionable (a menos que uno/a sea una romántica empedernida). De hecho considero que el amor también se puede acabar, como todo en la vida. Asimismo se dice que una situación límite puede volver a hacer volver a aflorar unos sentimientos que permanecían en stand by, y que podían haber quedado ahí para siempre de no darse unas determinadas circunstancias.
Esto último si lo creo posible, y vendría a ser lo que le sucede ahora a Emilia, que cuando ha visto que podía perder a Alfonso, se ha dado cuenta que no podía asumir alejarse de él. Pero creo que en esta situación se conjugan otros sentimientos y es que ni el odio, ni el rencor han hecho mella en ella, solamente la decepción, el desengaño e incluso la duda de si ha tenido parte de culpa en la situación.
Así que puedo entender que, en un momento crítico, Emilia solo piense en el bienestar de Alfonso y no en lo que ha sucedido entre ellos. Porque una cosa es que éste le haya ocasionado mucho dolor con su infidelidad, y otra es perderlo para siempre. Esto último es algo muy difícil de asumir, a pesar de que no hace mucho incluso se había planteado el pedirle que se fuera.
Sin embargo no creo que esta situación vaya a suponer borrón y cuenta nueva. Al menos considero que no tendría que ser así para un personaje como el de Emilia, con una personalidad fuerte e independiente. Evidentemente la intención de esta trama es reivindicar la figura de Alfonso, que interponiéndose entre una bala y su mujer, e impidiendo que ésta resultara herida, ha llevado a cabo un enorme acto de generosidad. Y, aunque sea adelantarme a los acontecimientos, veo muy posible que después de los cuidados y el mimo de su esposa el hombre acabe confundiendo los sentimientos, haciéndose una idea (creo que equivocada) de que ésta ha dejado atrás el error cometido por él. Pero esto es algo que creo no va a suceder, aunque también cabe la posibilidad de que las cosas hayan cambiado y ahora sea más fácil encontrar un punto de equilibrio que permita reconducir su relación. 
Pero jamás podrá volver a ser lo mismo. Quizás Emilia perdone, pero olvidar ya es otra cosa. Es cierto que el tiempo puede llegar a curar las heridas, pero siempre quedará la cicatriz para recordarlo. 

25 de octubre de 2015

Historias que se apagan

Incluso en el mundo real, cuatro años pueden dar para mucho y muy variado, para ir a mejor o a peor, para que la vida sufra un vuelco total o siga todo igual. Y PV no puede ser una excepción si quiere seguir en el candelero.
Así hemos visto como durante este tiempo se han sucedido muchas historias, se han acabado unas, algunas han quedado inconclusas, y también han empezado otras. Pero de la original ya no queda mucho, salvo la incombustible Francisca, el Raimundo que da vaivenes de un lado para otro, D. Anselmo siempre apagando fuegos y Rosario relegada a escasos momentos de visibilidad. Y, por supuesto, Alfonso y Emilia. Los demás, incluidos los Mirañar, Mauricio y Mariana, han desarrollado otras historias, o están en ello.
Y se están abriendo paso otras historias que han de tomar el relevo, que se supone tienen el reto de devolver la ilusión de aquellos momentos que los que andamos más bien escasos ahora. O de aquellos que se han perdido por situaciones quizás no muy bien calibradas. Y entre ellos destacar la trama actual de Alfonso y Emilia, que como pareja, ya no sólo romántica, tiene toda la pinta de haber perdido la valoración de la que gozaban antaño. Por supuesto diferenciando a los dos integrantes porque, por separado, mientras el personaje de Emilia se engrandece, el de Alfonso va a sufrir para recuperar aunque sea un mínimo de credibilidad (si es que lo consigue alguna vez).
Entiendo que la intención era volver a dar visibilidad a estos personajes, pero se ha recurrido a ponerles ante una situación compleja, ya no solo en la ficción sino que también lo sería en la vida real. Porque una infidelidad puede ser perdonada, pero difícilmente olvidada. Y encima, y aunque nunca se puede admitir una justificación, mucho menos cuando (como en este caso) es tan poco consistente. Lo único de bueno de todo ello ha sido volver a ver en acción a una gran actriz como Sandra Cervera, capaz de imprimir a su personaje una gran fuerza. La de Emilia, una mujer fuerte y de carácter, que sabe hacer frente a la vida con determinación y coraje, que lucha con fiereza por los suyos. Y que no se deja hundir por la adversidad.

6 de octubre de 2015

En caída libre

No soy ni de lejos alguien que sepa de crítica de cine o televisión, ni siquiera puedo pretender sentar cátedra por lo que escribo, ya que lo que pongo en palabras es lo que siento y por lo tanto es solo la opinión personal desde la óptica de un espectador corriente, sin entrar en otras valoraciones.
En realidad creo que esto da mucha más libertad, aunque lo cierto es que he de admitir que tampoco me siento capaz de meterme en la psicología de los personajes y buscarles las vueltas del porqué de tal o cual actitud, o ponerlo en otro contexto que no sea el que se visiona en pantalla, sin ir más allá. Por supuesto antes de escribir nada intento entender a cada personaje, pero no es fácil dejar de lado la opinión personal sobre cada tema o situación.
Así que, dejando sentadas estas bases, he de reconocer que la actitud de Alfonso me supera, incluso en el momento actual consigue provocarme daño a la vista en algunos momentos (prefiero decir esto a algo peor). Si, lo sé, es irracional, pero creo que han ido demasiado lejos y tampoco lo están arreglando ahora. Supongo que cuanto más alto está alguien, más dura es la caída, y creo que esto lo que ha pasado con este personaje.    
Evidentemente la situación entre Alfonso y Emilia no es que sea ajena a la vida real, y que esto no suceda en algunas parejas, con resultados dispares en su resolución. Incluso a veces desgraciadamente ya no sólo con una ruptura, si no yendo mucho más lejos. Pero no voy a entrar en ello.
Antes de continuar he de puntualizar que mi valoración sobre el personaje de Alfonso no está fundamentado en la solidaridad femenina, porque si la culpable de la situación fuera Emilia tampoco me dolerían prendas. Pero no es el caso, o al menos así lo creo.  
De hecho considero que Emilia es la única que hace algo para salvar lo que parece abocado al fracaso: salvar su matrimonio. Dejando incluso que anide en ella la duda de si tiene parte de culpa en lo que sucede, cuando tod@s sabemos que no es así. Claro que ella no sabe toda la verdad, la que nosotr@s conocemos, y así tampoco es fácil llegar a una conclusión. Como, y a pesar de que Emilia es una mujer con ideas algo avanzadas a la mentalidad de la época, tampoco puede sustraerse totalmente primero a su naturaleza, y después a lo que se espera de una mujer en 1922, ya que esta situación no se puede mirar desde la óptica actual pues el papel de la mujer tampoco es el mismo.    
Pero Alfonso es el que lo está haciendo muy mal. No sólo por su infidelidad, que no admite ninguna justificación más que por motivos carnales (lo que lo hace doblemente culpable), sinó por su cobardía al no ser capaz de dar la cara, a su manipulación de Emilia con la reafirmación de un amor que ahora es cuestionable, y a su huida hacia adelante esperando que las cosas se solucionen por si solas. Cosa que en contadas ocasiones sucede.
La verdad es que ha de suceder algo muy gordo para que Alfonso recupere la credibilidad. Y por ahora, nada hace suponer que pueda hacerlo.  

30 de septiembre de 2015

Tapando mentiras con medias verdades

No creo que este sea el camino, tapar una mentira con una media verdad.
Alfonso ha perdido la oportunidad de ser sincero del todo, y confiar en lo que le une a Emilia. Pero se ha portado como un cobarde, además de manipular los sentimientos de Emilia,… y ello le ha de pasar factura.
Alguien se preguntaba si es posible perdonar una infidelidad. Y admito que no sé cómo reaccionaría en este caso, porque puede haber muchos factores que condicionen el perdón, desde el arrepentimiento sincero, el propósito de enmienda (que tampoco implica necesariamente que, en caso de tentación, no se vuelva a caer), la recuperación de la confianza,… y lo que une con el otro, que si es fuerte puede vencer todos los obstáculos.
Pero lo que es evidente es que una infidelidad es algo que siempre estará ahí, que no se podrá borrar por mucho que se ponga tierra encima. 
Además creo que Alfonso ha cometido otro enorme error al no sincerarse. Porque Emilia ha vuelto a ser engañada. La verdad es que la escena de la “reconciliación”, que para algunos ha tenido tintes sublimes, para mí ha sido solo un ejercicio de hipocresía por parte de Alfonso, que ha tapado su desliz con una excusa banal. Que es cierto que fue el detonante de todo este proceso, por otra parte algo que nadie acabó de entender y mucho menos justificar, pero que no es excusa para lo que ha sucedido después. De hecho nada lo justifica, excepto el simple deseo carnal. Y lamento ser tan dura con el hombre, pero es que difícilmente conseguirá por mi parte recuperar el concepto que tenía anteriormente de él. Y mucho menos después de ver cómo ha vuelto a mentir a la mujer a la que dice amar desde siempre, pero a la que no ha tenido el suficiente respeto para serle fiel .
Además me ha dado la sensación de que encima ha puesto un tupido velo sobre el tema, como si los remordimientos hubieran dejado de existir y pretendiera olvidar todo para siempre. Como si la relación con Hortensia hubiera sido algo que sucedió en sueños y que una vez despierto ya no existiera.
Pero si existe, y ya se encargará el chantajista de hacérselo saber. 

20 de septiembre de 2015

Un paseo por PV

No sé si me han abandonado las musas (aunque suene algo pretencioso decirlo), o si se trata de que ya he dado mi opinión sobre los temas que considero más candentes y volver sobre lo mismo, aparte de no aportar nada nuevo, implicaría repetir argumentos ya esgrimidos. O quizás es que no haya demasiado sobre lo que opinar. El caso es que por más vueltas que le doy no consigo encontrar un tema que me llame la atención lo suficiente como para explayarme sobre ello.
Podría volver sobre el tema de Alfonso y su infidelidad, pero creo que no hay mucho más que decir, excepto que considero que han llegado demasiado lejos como para que pueda volver a mirar al hombre de la misma manera que antaño. Especialmente después de ser testigo de cómo excusa su mala conciencia traspasando las culpas a Emilia, lo que le convierte en una persona que no merece más que calificativos negativos. Por cierto, aprovecho para destacar la interpretación de Sandra Cervera, que si ya es una magnifica actriz siempre, en estos capítulos está destacando con autoridad.
También podría hablar de la hasta ahora mezquindad de Dolores, que ha necesitado que Gracia le pusiera las peras al cuarto para que aprendiera a respetarla, y de paso viera la realidad de su hijo y que finalmente aprendiera a anteponer el bienestar de éste a las habladurías y la moral imperante. Además de hacerse a la idea que no puede seguir pretendiendo tener a Hipólito bajo sus alas indefinidamente, porque éste ya es lo suficiente maduro para volar por si solo y buscar su lugar. El que parece haber encontrado al lado de Gracia, y con ello la felicidad que no está dispuesto a dejarse arrebatar, la que ha hecho que se haya puesto al mundo por montera.
Tampoco es fácil hablar de Rosario o de D. Anselmo, cuyos personajes son casi de relleno, igual que ahora mismo lo son los de Mariana y Nicolás, que han pasado a no tener casi visibilidad en las tramas. Igual que Ramiro, que aún ahora me pregunto cuál es el propósito por el que le trajeron a la serie. (Por supuesto no cuestiono al actor y me alegro que esté ahí)
O quizás el tema podría ser Francisca. Pero lo cierto es que no me apetece demasiado hablar de ella, y además me es bastante indiferente el desarrollo de su trama. Algo, esto último, que tampoco es muy original porque ya lo hemos visto con anterioridad y casi calcado, con algunas ligeras variantes en el caso de Raimundo, que otra vez tiene su parte de culpa en la desaparición de la doña. Lo cierto es que me da la sensación que para darle protagonismo a Francisca ya no saben que inventarse, lo que me ratifica al mismo tiempo que este personaje ha dejado de ser imprescindible. Es verdad que ha sido crucial para dar entrada a Severo y a su venganza, algo que aún ahora está en el aire, pero podría pasar a segundo plano porque éste tiene otros frentes mucho más interesantes para desarrollar que el de darle las vueltas a un tema ya gastado. Además los personajes que de alguna manera penden de Francisca, no es que disfruten precisamente de mejor concepto, ni protagonismo. Raimundo no goza de esto último más que en contadas ocasiones y Mauricio tres cuartos de lo mismo, aparte de que está quedando patente que éste tiene tanto de grandullón como de rastrero, confundiendo la fidelidad con la ciega obediencia.
¿Pero qué esto? Llegados a este punto si que descubro que hay de que escribir (de hecho es lo que estoy haciendo), y que hay temas que aún pueden dar mucho de sí. Por supuesto si no los estropean.

Está la incipiente historia de Lucas y Sol, una relación con dos personajes que derrochan complicidad, química y sentimientos. Una pareja que brilla con luz propia, dos personajes totalmente transparentes, sinceros, que llevan instalada la sonrisa y que saben sacarle jugo a la vida a través del buen humor. Que en sus escenas íntimas hacen brillar la ternura y la pasión, sin caer en el exceso. Y no es mojigatería, pero se agradece que sea así, porque también el romanticismo es importante
También está la aún más incipiente relación entre Severo y Candela. De hecho ni siquiera existe en el sentido literal del término, aunque ya se van sentando las bases para ello. Eso sí, de manera muy lenta (lentísima para mi gusto). A pesar de que es algo que es muy evidente para todo el mundo, excepto para los interesados, que parece que se resisten a admitirlo. Pero también en este caso la historia es interesante. Dos personas con un cierto bagaje, que están aprendiendo a conocerse y a establecer unos estrechos vínculos a través de la confianza mutua y el respeto, que gozan de la mutua compañía ….y que han sufrido mucho en la vida y ya merecen alcanzar la felicidad.
Y quizás en el futuro exista la pareja de Bosco y Berta. En realidad esta todavía es una conjetura, porque nada ha sucedido para pensar en esta posibilidad. Pero algo tendrán que hacer con Bosco, un personaje que ha sufrido muchos altibajos y que ahora vuelve a estar en la picota por su otra vez acercamiento a Francisca, a pesar de todo lo que ésta le ha hecho a él y a Inés, sin contar al resto de la familia.
Ah, me olvido de Matías y Prado!!. Pero esta pareja también anda en un impasse. Aunque también es cierto que su relación está condicionada por su edad y por tener vigilantes que les impiden ir demasiado lejos.
(Uf, no sabía que decir y casi, como diría Lucas, me ha salido el primer tomo del Quijote)

16 de septiembre de 2015

Cruzar la línea

Debo ser un bicho raro, pero lo cierto es que no necesito que alimenten mi morbo para encontrar interesante una serie. Creo que hay muchas otras razones para verla sin tener que depender de este recurso, especialmente cuando se puede distinguir perfectamente esto de lo que son las expectativas. Que aunque son términos que a veces se podrían confundir, considero que son dos cosas muy diferentes.
Pero no me considero una mojigata y puedo soportar escenas subidas de tono, aunque por supuesto es más fácil verlas si además están hechas con buen gusto y no sucede como con algunas de las que estamos viendo.

Me estoy refiriendo al tema de Alfonso, que admito me produce incluso un irracional dolor a la vista, por no hablar de repulsa directamente. Además con excusas que suenan vacuas y sin ninguna credibilidad, que parecen solo una mera autojustificación. Porque si realmente creyera lo que dice, no seguiría adelante, y mucho menos encima haciendo recaer las culpas en otro, en este caso a Emilia.
Y el paso que han dado con este personaje creo que ya no tiene vuelta atrás. Difícilmente en adelante se podrá mirarlo sin que venga a la retina su comportamiento actual y su facilidad para caer en la tentación. Ya no puede hablar de que no quiere traicionar a su esposa, cuando ya ha cruzado la línea en la que se establece esto, aunque parece que él cree que aún tiene vuelta atrás si no llega a consumar el adulterio. Nada más lejos de la realidad, porque desde el momento en que ha puesto los ojos en otra mujer, buscado el contacto físico con ella y dedicado atenciones que nada tienen que ver con el trato normal, el adulterio ya existe.
Es cierto que ha habido otros en PV y podría parecer que estoy aplicando doble rasero. Y la verdad es que cuesta justificar cualquier modo de adulterio, aunque a veces puede llegar a ser comprensible que ante situaciones extremas alguno de los componentes de la pareja busque la felicidad por otro lado. Este fue, por ejemplo, el caso de Maria, infelizmente casada con un hombre violento, mientras amaba a otro hombre. O el caso actual de Hipólito, que a pesar de su estado civil no ha dudado en agarrarse a la felicidad que se ha cruzado en su camino en la persona de una encajera. Pero en el caso de Emilia y Alfonso aparentemente no existía ningún condicionante para que se rompiera algo que parecía bien asentado, pues hasta hace bien poco eran la imagen de una pareja bien avenida, estable, incluso aburrida. (Por cierto, si se pretende usar esto último sería una excusa patética para justificar el arrebato, por llamarlo de alguna manera, de Alfonso).
Solo un último inciso, volviendo al principio. Creo que es posible hacer escenas algo más explicitas sin llegar a rayar lo pornográfico (quizás esta palabra es muy extrema, pero no encuentro otra definición que se ajuste).
Y esto lo hemos podido comprobar recientemente con Lucas y Sol inmersos en una situación íntima que creo que han llevado con exquisita delicadeza, en la que la ternura y la pasión se han expuesto a partes iguales sin caer en excesos. Casi la misma escena que vimos en el pasado con Martín y Maria, en la que las sensaciones fueron parecidas. Lo que demuestra que sí que es posible hacer las cosas de otra manera.  
Aunque también me pregunto si no interviene en ello la manera de hacer las cosas de los mismos actores. Pero esto ya es otra discusión. 

13 de septiembre de 2015

Se consuma la traición

Evidentemente desconozco el sistema por el cual se guían los que escriben las tramas de la serie y si tienen en cuenta todos los posibles flecos que se puedan derivar, cara al espectador/a, de la decisión de dar tal o cual rumbo a un personaje, pues pienso que de ello también depende en buena parte el índice de aceptación de todo el conjunto.
Pero tampoco puedo pretender que pongan en el equipo de guionistas a un entendido en psicología para asesorar sobre los límites de lo que puede hacerse o no, y para que después se pueda encontrar una respuesta que entre dentro de una lógica real y ser justificada. Además supongo que la mayor parte de la gente que ve la serie lo hacen como entretenimiento, o quizás como rutina, sin entrar en grandes valoraciones sobre lo que acontece. Sucede y ya está. Sin embargo también hay una gran masa en las redes sociales, blogs y sitios de opinión, que gustan de comentar, discutir y opinar sobre lo que se da en la serie. Y desde este punto de vista quizás sea posible imaginar que son como el altavoz del resto de gente invisible que no opinan pero que están ahí, y que no son menos importantes. Porque unos y otros hacen posible que un producto funcione.
Y a estas alturas quien haya llegado hasta aquí es probable que se pregunte a que viene este rollo.
Pues viene a cuento por el tema de Alfonso y su infidelidad. No creo haber visto nunca tanta unanimidad en todas las diferentes corrientes de seguidores y seguidoras, como en este caso. Y por descontado nadie encuentra justificación a ello, algo que pone al personaje de Alfonso a los pies de los caballos. Difícilmente redimible por otra parte, ya que es un borrón que, aún en el hipotético caso que Emilia llegue a  perdonarle, siempre quedará ahí. No se puede ignorar, ya que es una suerte de traición.
Ha caído la venda del hombre aparentemente sin tacha, que con Emilia formaban una bonita pareja, enamorada y estable. Una relación que inevitablemente va a sufrir un serio revés y no solamente a nivel de tramas. Porque será difícil volver a mirar a Alfonso con los mismos ojos, y no solo porque haya se haya dejado arrastrar por los instintos más primitivos, sino porque además lo haya consumado cuando él ha sido incapaz de asumir que Emilia hubiera caído en los brazos de otro hombre en el pasado (con la salvedad que sucedió antes de casarse con él, y que ella jamás le ha sido infiel). Y no le puede estar empujando una necesidad de afecto que no es tal, ni es excusa la vida monótona que lleva, porque esto último convertiría a la casi totalidad de los habitantes de PV en potenciales adúlteros.
Por cierto, antes he empleado la palabra consumado con total intención. Porque aunque quizás no lleguen hasta el final con Hortensia, igualmente la intención existe. Que aunque diga que piensa en Emilia, que la quiere y se siente culpable por mentirle y traicionarla, sin embargo nada de esto lo detiene. Ni siquiera Matías, su nuevo hijo, para el que va camino de ser un ejemplo lamentable.
Y ahora vuelvo al principio. Difícilmente se puede entender cuál es la pretensión de esta trama, porque darles vidilla a Alfonso y Emilia no parece exactamente lo que se va a conseguir. Sí que se hable de ellos, pero solo para poner a caldo a Alfonso.
Y no por solidaridad femenina hacia una mujer traicionada, ni por mojigatería.

21 de julio de 2015

Borrar recuerdos dolorosos

No creo que a estas alturas se pueda poner en duda el amor que se profesan Alfonso y Emilia, un sentimiento que se dice que lo cura todo y que está por encima de todo. Por lo que es bastante inconcebible que no haya sido capaz de borrar el recuerdo de días aciagos, igual que lo es que en Alfonso el recuerdo de aquellos tiempos siga siendo motivo de desasosiego, aunque haya callado sin dejar entrever nada.
Pero es bastante difícil de creer que, en dieciocho años, en ningún momento haya salido a relucir un tema que ya tendría que ser solo algo perteneciente al pasado. Y si lo hubiese hecho, sin que ello produzca sufrimiento, solo la sensación de un mal recuerdo que hay que dejar atrás.
Que suceda lleva a una consideración no muy agradable, y es que Alfonso está demostrando una falta de confianza que habría de inquietar a Emilia. Una pareja tendría que ser capaz de explicarse todo, y ello incluye cualquier tema, por espinoso que sea. Con esta actitud da la sensación que Alfonso que jamás ha perdonado del todo a la chica que un día lo dejó de lado para caer en las redes de un desaprensivo, y aunque después supo rectificar, quedó Maria para convertirse en el recuerdo viviente. Por supuesto no pongo en cuestión que Alfonso quiere a Maria como si fuera su propia hija.
Pero predicar con el ejemplo que ha puesto a Prado con respecto a perdonar y olvidar, no es precisamente lo que hace ahora mismo.
También es cierto que este mismo recuerdo es el que ha asaltado a l@s espectadores al reconocer en la trama de Matías, Prado y Sixto, la misma historia. Y hacer que Alfonso vuelva a revivir aquellos días es una buena excusa para dos cosas: para desviar la atención precisamente del hecho que significa repetir situaciones ya vividas, y por otra parte darles algo de visibilidad a una pareja que la tienen solo ocasionalmente.
De todas maneras espero que ello no signifique que pierdan de vista el principal problema y sepan dejan momentáneamente al margen los suyos. De hecho Emilia ya ha sabido sobreponerse y agarrar el toro por los cuernos amenazando a Sixto. Ahora Prado les necesita. Y también Matías.
Por cierto, y ya que hablo de este último. Creo que los guionistas han perdido una buena oportunidad de hacer más bonita esta trama de la llegada de Matías. Evidentemente no es lo mismo un bebé que un chico adolescente, pero admito que he echado en falta más escenas del estrechamiento de lazos entre padres e hijo.    

10 de julio de 2015

Vuelta al pasado

No es nada atípico que en esta serie se hagan reversiones al pasado, bien en forma de flashback o de recuerdo oral. Tampoco se trata de olvidar a quienes precedieron a los actuales integrantes de la misma, solo que a veces la continua mención cansa. Y no solo eso, sino que también el hecho de que vuelvan a dar situaciones calcadas a lo que ya se ha visto. Algo que evidentemente puede suceder ocasionalmente, aunque en esta serie se produzcan con inusitada frecuencia.
Sin embargo una cosa son los recuerdos, bueno o malos, y otra es haber guardado en la recamara algo durante todo este tiempo, para sacarlo ahora. Y es sorprendente que sea precisamente en una pareja como Emilia y Alfonso que esto suceda, cuando parecían tener una relación consolidada y sincera.
Bueno, a decir verdad quizás no sea exactamente así. Parece que Emilia ocultó durante años a Alfonso los verdaderos motivos para dejar a María en La Casona, impidiendo a éste ejercer de padre con todas las consecuencias. Algo que Alfonso supo perdonar, al conocer la verdad.
Sin embargo el tema de Severiano parecía ya cerrado y no se entiende que ahora se vuelva a desenterrar, y que además siga haciendo daño a Alfonso.
Nada se sabe del hombre durante este tiempo, ni siquiera que se haya interesado en algún momento por su hija (aunque desconozco si sabía que ésta existía). Y aunque entiendo el paralelismo que a Alfonso no le ha costado establecer, es algo del pasado que tendría que haber quedado atrás, porque no creo que tenga dudas acerca de los sentimientos de Emilia.
De todas maneras espero que los árboles no les impidan ver el bosque, y que hagan que este pasado aciago se quede dónde está. Además haciendo todo lo posible para que no vuelva a suceder, aunque sea con otros protagonistas.
En esta ocasión Alfonso si puede ejercer como el padre que es, velando por su hijo y no permitiendo que le hagan sufrir. Al igual que puede ejercer de tío responsable de Prado, especialmente teniendo en cuenta que ésta no es más que una adolescente sin mucha experiencia de la vida, a la que es fácil engatusar con palabras bonitas. Algo que Matías también sabe utilizar, aunque sus intenciones sean mucho más inocentes, lejos de pretender lo que mueve aparentemente a Sixto.
De hecho sería bastante irresponsable por parte de él y de Emilia, que viendo a las claras lo que sucede, además de conocerlo por boca de Matías, permitieran por omisión, que la chica cometa un error irreparable. Solo ellos pueden evitarlo, porque Prado en su tremenda ingenuidad está dejando que el calavera de Sixto la envuelva con su seducción.
Otra cosa es que desenterrando los fantasmas del pasado, olviden que tienen a su cargo a un par de jóvenes que les necesitan. 

21 de mayo de 2015

La familia Castañeda crece


Poco puedo añadir sobre el tema de Matías y Prado a lo que ya se ha escrito, en particular mi querida Mar en su blog.
Yo también coincido en las expectativas que ha despertado esta trama, que de entrada tiene unos ingredientes que captan la atención: juventud, inocencia y algo completamente nuevo: unos personajes que crean empatía inmediata y sin necesidad de caer en temas recurrentes. No hay amor a primera vista, sólo una especie de atracción que entra dentro de la normalidad de dos jóvenes que acaba de conocerse y comparten el mismo camino.
Si algo no lo estropea, considero que esta nueva posible pareja tiene muchas posibilidades. También es cierto que de alguna manera retrotrae a la de Martín y Maria, que considero supieron llevar con bastante tino (a pesar de los múltiples obstáculos que se sucedieron), cosa que no ha sucedido con tanta fortuna en otras posteriores.
Además Matías es quizás de los pocos personajes que han sabido adaptar a la edad que se supone que tiene. Y alguien que a pesar de haber pasado una vida de penalidades al lado de alguien no precisamente ejemplar, conserva intacta una naturaleza pura, además de una alegría contagiosa, una curiosidad innata, un carácter afable y cercano y una mente despierta. Y caudales de ternura. Sin olvidar que puede conseguir de rebote que otra trama como la de Emilia y Alfonso salga del sopor en la que está instalada. Convertidos en padres de un adolescente, su vida tiene todos los números para pasar a ser de todo menos tranquila, aunque seguro que van a disfrutar también de ejercer esta renovada condición, y volver a ser llamados no por su gentilicio si no por su parentesco.   
Por supuesto también hay que hacer inciso en el caso de Ivan, que ha demostrado que, a pesar de su juventud, tiene madera para llegar muy lejos. Y este también puede ser un factor importante.
De verdad que espero que esta trama algo de luz a la serie, junto con la de Hipólito y Gracia y con el concurso impagable de Fe, que cada día se supera. Sin ellos y sus momentos, ahora mismo sería muy difícil seguir la serie sin caer rendida al aburrimiento. Como dice mi querida Mar, poco de lo que sucede tiene sustancia y casi todo es oscuro y tenebroso, especialmente en lo que se refiere al Jaral, una casa cuyos habitantes viven sumidos en la congoja continua y que parecen haber contagiado al resto. Y ahora encima tenemos que unir a todo ello a los habitantes de la Quinta Miel Amarga. Mientras que paradójicamente, La Casona, el lugar de donde parten la mayoría de las desdichas para los demás, vive momentos especiales, que incluso se contagian a la parte baja de la casa, donde Fe y Mauricio no acabar de creer lo que sucede.  


30 de marzo de 2015

La decisión de una hija

Relativizar unos graves hechos solo porque uno/a está cansado de luchar, o porque desea pasar página e intentar ser feliz, puede ser una opción personal. Pero esperar que además sea comprendido creo que ya es pedir demasiado.

Por supuesto todo el mundo tiene derecho a tomar sus propias decisiones, pero ateniéndose a las consecuencias de ello. Porque si uno toma un determinado camino que afecta a otras personas, no puede esperar al mismo tiempo que su voluntad se imponga. Ya que también pueden existir otros criterios igual de válidos y razonables.

Que Raimundo esté dispuesto a perdonar y olvidar no implica que los demás también tengan que estar dispuestos a hacerlo sólo por él. Ni creo que deban hacerlo, porque el perdón se otorga de manera espontánea, y siempre que la otra parte haya dado muestras de arrepentimiento o de propósito de enmienda. Que la doña haya ido a pedir perdón a Emilia solo es una muestra más de su cinismo, cuando ya de entrada niega unos hechos probados, lo cual es un síntoma de no asunción de ello. Y por lo tanto no puede haber arrepentimiento.
Y, por descontado, no creo que Emilia sea irracional con su actitud. Evidentemente no puede pretender que Raimundo se plegue a su voluntad, porque éste ya es lo suficiente mayor como para tomar sus propias decisiones. Y quizás tampoco puede pedirle que escoja, por el mismo motivo. Pero si puede no estar de acuerdo con la decisión de su padre, y también está en su derecho a anteponer su dignidad y no aceptar que la mujer que ha arruinado su vida y la de su familia, ahora se acerque a ellos a través de Raimundo. 

Naturalmente en este pleito estoy a favor de Emilia. Porque no se trata solo de presunción de hechos sino de certezas comprobadas, lo que la doña ha perpetrado contra miembros de su familia. De su propia familia. Y evidentemente esto no se puede olvidar, ni mucho menos perdonar. Aunque se apele a la caridad cristiana, como ha hecho D. Anselmo, porque estas dos palabras no casan en absoluto con Francisca, y mucho menos con la idea que se deriva de ello.

Otra cosa es que Alfonso intente mediar. Evidentemente no creo que haya fisuras en su apoyo a su esposa en este tema, con la que comparte opinión, pero es claro que ve el dolor que causa a Emilia esta situación. Y entiendo que quiera que ésta salga de este pozo. Aunque ahora mismo solo veo una solución: que la convenza para que deje marchar a Raimundo, y que éste cargue con las consecuencias de su decisión. Y que mantenga una puerta abierta para que si éste se equivoca pueda volver.   

24 de enero de 2015

Las historias de amor de PV

No soy muy dada al tipo de series en el que se puede incluir PV, por lo que solo puedo conjeturar sobre la posibilidad de la existencia en el amplio abanico de propuestas de este género, y en cada una de las mismas, de una o varias historias de amor romántico, que además en algunos casos serán imposibles o difíciles de llegar a buen puerto. Vamos, como sucede en PV.
Pero seguramente también habrá historias  con finales felices, y espero que la de María y Martin sea una de ellas. Aunque el desenlace, que cada vez se vislumbra con mayor claridad, se antoje algo así como una despedida por la puerta falsa, al no poder seguir con sus vidas en PV (evidentemente las razones en la serie son unas y en la realidad, que es la que se impone, otras. Y probablemente la que se ha buscado era la mejor opción, antes que tirar de métodos más drásticos).
Martín y María, con su pequeña hija Esperanza, estarán juntos y serán felices. Pero lejos de los suyos.   
En realidad se podría decir que PV es un conglomerado del tipo de historias antes mencionadas, pero con un desarrollo muy diferenciado. No hay una igual a otra, ni un final igual a otro.
Aparte de la anterior, que considero una de las más preciosas que se han dado en la serie, al igual que sucede con la de Pepa y Tristán, actualmente existen otras que permiten seguir creyendo en el amor como núcleo central, aunque a veces quede obscurecido por las desgracias, que también son algo recurrente. Sin olvidar los guiños que se hacen al contexto histórico, pero que hacen de esta serie algo más que una simple telenovela.

Existe la historia de amor de Emilia y Alfonso, que ya está consolidada, igual que la de Pedro y Dolores (a su manera) o la de Mariana y Nicolás (que aún podría tener algún sobresalto, pues existe un secreto de éste que permanece latente, como es el de su origen y su familia). También las hay, que a pesar de haber sido muy bonitas en su momento, se han roto, como la de Hipólito y Quintina (también por razones ajenas a la serie), o las que aún no han empezado y que además parece que van a necesitar un empujón, como la de Fe y Mauricio.  Y, aunque ahora mismo no haya ningún indicio de que vaya a suceder, me gustaría pensar que en esta relación pueda incluirse también algún día a Candela, un personaje que aún puede tener su momento para vivir otra vez estos sentimientos.
Pero hay otras tres parejas de las que aún es más difícil predecir el futuro, porque además intervienen otros factores, como un tercero o tercera en discordia, o como en el caso de Raimundo y Francisca un montón enorme de desencuentros, malas decisiones, rencores extremos,...y especialmente y por parte de la mujer, un corazón endurecido e incapaz de aceptar sus errores.
Aunque creo que tendría que pasar algo muy excepcional para que estos últimos tuvieran otro final que no fuera seguir alejados. Quizás hubo un tiempo que les unió una gran historia de amor, pero no veo que ello tenga ninguna posibilidad de renacer. Dos personas maduras, con un amplio bagaje a sus espaldas, no creo que puedan aspirar a reeditar un amor de juventud, por muy grande que fuera, cuando después solo ha habido odio y rencor. Han pasado lustros alejados, no solo físicamente, y han tenido tiempo de sobra para dejar atrás lo que no pudo ser, por lo que tampoco creo que pueda seguir latente nada de todo ello. Ni siquiera lo que les unía, que era su hijo, ahora existe.
Al tema de Bosco e Inés, que aparentemente se pretende que sea la continuación de las historias protagonistas, tampoco le veo un futuro nada esperanzador. Es una historia que considero no se ha trabajado con mucho acierto y, de momento, no parece haber cuajado. Además al existir Amalia, el protagonismo se ha desplazado a ésta, y Bosco apenas parece recordar algo que sucedió en un visto y ni visto, una relación que se desvaneció en un suspiro. Aunque, en este caso, este supuesto amor, que más bien se antojó el descubrimiento de una experiencia en la que pienso que el deseo jugó un papel importante, es posible que pueda volver a renacer. Y quizás algún día pueda consolidarse y ser realmente lo que se pretende.  Aunque si hay algo de lo que no tengo muchas dudas, es que tendrán que esforzarse mucho para ni tan siquiera acercarse a emular a las parejas que les han precedido. Y en ello incluyo a Aurora y Conrado, la tercera pareja de la lista.
Admito que es sobre la que me cuesta más escribir, porque me tengo que debatir entre lo que ya  es sabido sobre su futuro, y lo que sucede actualmente. Aunque lo cierto es que la realidad de esta pareja tampoco es tan halagüeña. Y mucho menos la actitud de uno de sus componentes, Aurora, que parece que, de pronto, se haya vuelto una adolescente insegura con sus propios sentimientos. Algo que no hace un año tenía aparentemente muy claros, pero que ahora se mueven en un mar de dudas que desgraciadamente son perfectamente visibles para Conrado. Y cuesta entender la deriva a la que han abocado a esta pareja, sin darles apenas un momento de tregua, y mucho menos la posibilidad de que esta historia que un día vendieron como algo que tenía que hacer temblar los cimientos de la serie, pudiera desarrollarse para que ello fuera cierto. Porque algo que partió de una premisa novedosa, como era la relación entre madurez e inexperiencia, y que podía haber sido una historia con un gran recorrido, ha acabado siendo engullida por otras historias que se han tejido a su entorno y que no la han permitido avanzar. Y ahora que se vislumbra el final, no parece que vayan a enderezarlo.

22 de enero de 2015

Uno más de la familia

No se trata que haya que buscar un sustituto a María en el corazón de Emilia y Alfonso, pero creo que Matías se está haciendo un hueco importante en este lugar. Ambos tuvieron una buena intuición con el chico, y éste tomó la que probablemente será una de las mejores decisiones de su vida que fue la de quedarse a su lado.
Y las dos partes han ganado con ello. Uno ha conseguido un futuro, y Emilia y Alfonso una nueva oportunidad para ser padres. Especialmente Alfonso, que no pudo ejercer como tal en su momento, y que tuvo que ver como su hija crecía alejado de ellos.
También es cierto que Matías ya está un poco crecido, pero creo que la pareja aún están a tiempo para poder revivir la sensación de la paternidad y maternidad en un joven que aún necesita sentirse arropado y guiado, y que seguro que un día será un hombre de provecho del que ambos se sentirán orgullosos.
En realidad creo que los dos ya experimentan esta sensación.
Porque pienso que el chico cada día es más adorable, y que además hace todo lo posible para recompensar el cariño que le están demostrando todos. Emilia, Alfonso y el resto de la familia han sabido acogerle con los brazos abiertos, cuando sólo era un chico con mala fama y una corta vida llena de sufrimientos y malos tratos. El único problema (si es que se puede llamar así) es que es el típico adolescente con algunos pájaros en la cabeza, todo ello unido además a una labia con las chicas que le puede llevar a darse un buen tortazo. Pero nada que no se pueda solucionar con árnica y una buena reprimenda por parte de sus padres adoptivos. 
Matías es trabajador, honrado y posee un gran corazón, que le ha hecho merecedor del cariño de una familia que ya es la suya. Y que él considera suya, cuando sufre como ellos la pérdida de María y Esperanza.
Realmente es conmovedor ver cómo han calado en él las muestras de cariño que le prodigan Emilia y Alfonso. Algo que en sus pocos años de vida jamás pudo conocer y que ahora recibe a manos llenas, así como  la seguridad y el calor de un hogar.
Muchos paralelismos con Bosco, con quién en teoría comparte una edad similar (aunque no lo parezca) pero que los dos llevan de muy diferente manera. Porque la educación que está recibiendo Matías por parte de un maestro excepcional, le ha de llevar a ser un hombre libre y tener la capacidad de pensar por sí mismo. Además Emilia y Alfonso le dejan espacio para que cometa sus propios errores y sólo le corrigen, no le coartan. Cierto que sus respectivos futuros se presentan muy diferentes, porque el de Bosco está ligado a una hacienda y el de Matías a algo mucho más pequeño. Pero en el caso de este último se siguen los pasos que considero corresponden a un joven que está empezando a vivir y disfrutar de la vida, mientras que Bosco ya se ha saltado esta parte. 

16 de enero de 2015

Dicen que rectificar es de sabios

Dicen que rectificar es de sabios. No espero merecer este calificativo, algo que sería además muy arrogante por mi parte, pero después de leer algunos comentarios y llegar también por mi cuenta a la misma conclusión, creo que es posible que haya sido algo dura con Pedro en el tema de María.
Seguramente he caído como una pardilla en conclusiones precipitadas, y que sólo se trata de una trampa para engañar a la Montenegro y permitir que María escape. Lo único en lo que difiero de estos comentarios es en la posibilidad de que el alcalde esté compinchado con la familia de la chica. Más bien pienso que es un cómplice involuntario, especialmente porque las consecuencias de una acción de este calibre podría ser funestas para él y no creo que se arriesgue voluntariamente a ponerse en la picota. 
Pero admito que, en un caso u otro y de ser ciertas las conjeturas anteriores, incluso se le puede llegar a mirar con simpatía.
Otro error que he cometido es minusvalorar la inteligencia de Alfonso anteponiendo la de Francisca, cuando éste es una persona con una mente muy lúcida, y que para nada se atrevería a arriesgar la vida de su hija sin prever antes todos los flecos que se puedan derivar de su plan. Sin contar que los demás tampoco se quedan atrás para enmendar cualquier resquicio que pueda llegar a estropear lo que se proponen. Y, lo más importante, todos saben muy bien por dónde respiran la doña y Pedro, y que la mejor arma para vencer a Francisca es usar de sus mismas artes.
De todas maneras admito que quizás no habría llegado tan lejos en estas conclusiones sinó hubiera habido una escena en la que Emilia aparentemente ha cometido un desliz importante: hablar de dinero cerca de alguien que está escuchando de manera disimulada. Es cierto que solo estoy moviéndome por conjeturas, pero no creo que la mujer sea tan imprudente como para hacer algo así en un lugar público, sin que exista alguna intención oculta. 
Pero no voy a dejarme llevar por un regocijo anticipado sin saber si esto tiene visos de ser cierto o no, aunque de serlo creo que solo por ver la cara de la doña después de conocerlo bien merece seguir pegada al televisor. Espero que esta vez los guionistas sean capaces de dar una alegría al personal.