Mostrando entradas con la etiqueta Hipólito. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hipólito. Mostrar todas las entradas

20 de septiembre de 2015

Un paseo por PV

No sé si me han abandonado las musas (aunque suene algo pretencioso decirlo), o si se trata de que ya he dado mi opinión sobre los temas que considero más candentes y volver sobre lo mismo, aparte de no aportar nada nuevo, implicaría repetir argumentos ya esgrimidos. O quizás es que no haya demasiado sobre lo que opinar. El caso es que por más vueltas que le doy no consigo encontrar un tema que me llame la atención lo suficiente como para explayarme sobre ello.
Podría volver sobre el tema de Alfonso y su infidelidad, pero creo que no hay mucho más que decir, excepto que considero que han llegado demasiado lejos como para que pueda volver a mirar al hombre de la misma manera que antaño. Especialmente después de ser testigo de cómo excusa su mala conciencia traspasando las culpas a Emilia, lo que le convierte en una persona que no merece más que calificativos negativos. Por cierto, aprovecho para destacar la interpretación de Sandra Cervera, que si ya es una magnifica actriz siempre, en estos capítulos está destacando con autoridad.
También podría hablar de la hasta ahora mezquindad de Dolores, que ha necesitado que Gracia le pusiera las peras al cuarto para que aprendiera a respetarla, y de paso viera la realidad de su hijo y que finalmente aprendiera a anteponer el bienestar de éste a las habladurías y la moral imperante. Además de hacerse a la idea que no puede seguir pretendiendo tener a Hipólito bajo sus alas indefinidamente, porque éste ya es lo suficiente maduro para volar por si solo y buscar su lugar. El que parece haber encontrado al lado de Gracia, y con ello la felicidad que no está dispuesto a dejarse arrebatar, la que ha hecho que se haya puesto al mundo por montera.
Tampoco es fácil hablar de Rosario o de D. Anselmo, cuyos personajes son casi de relleno, igual que ahora mismo lo son los de Mariana y Nicolás, que han pasado a no tener casi visibilidad en las tramas. Igual que Ramiro, que aún ahora me pregunto cuál es el propósito por el que le trajeron a la serie. (Por supuesto no cuestiono al actor y me alegro que esté ahí)
O quizás el tema podría ser Francisca. Pero lo cierto es que no me apetece demasiado hablar de ella, y además me es bastante indiferente el desarrollo de su trama. Algo, esto último, que tampoco es muy original porque ya lo hemos visto con anterioridad y casi calcado, con algunas ligeras variantes en el caso de Raimundo, que otra vez tiene su parte de culpa en la desaparición de la doña. Lo cierto es que me da la sensación que para darle protagonismo a Francisca ya no saben que inventarse, lo que me ratifica al mismo tiempo que este personaje ha dejado de ser imprescindible. Es verdad que ha sido crucial para dar entrada a Severo y a su venganza, algo que aún ahora está en el aire, pero podría pasar a segundo plano porque éste tiene otros frentes mucho más interesantes para desarrollar que el de darle las vueltas a un tema ya gastado. Además los personajes que de alguna manera penden de Francisca, no es que disfruten precisamente de mejor concepto, ni protagonismo. Raimundo no goza de esto último más que en contadas ocasiones y Mauricio tres cuartos de lo mismo, aparte de que está quedando patente que éste tiene tanto de grandullón como de rastrero, confundiendo la fidelidad con la ciega obediencia.
¿Pero qué esto? Llegados a este punto si que descubro que hay de que escribir (de hecho es lo que estoy haciendo), y que hay temas que aún pueden dar mucho de sí. Por supuesto si no los estropean.

Está la incipiente historia de Lucas y Sol, una relación con dos personajes que derrochan complicidad, química y sentimientos. Una pareja que brilla con luz propia, dos personajes totalmente transparentes, sinceros, que llevan instalada la sonrisa y que saben sacarle jugo a la vida a través del buen humor. Que en sus escenas íntimas hacen brillar la ternura y la pasión, sin caer en el exceso. Y no es mojigatería, pero se agradece que sea así, porque también el romanticismo es importante
También está la aún más incipiente relación entre Severo y Candela. De hecho ni siquiera existe en el sentido literal del término, aunque ya se van sentando las bases para ello. Eso sí, de manera muy lenta (lentísima para mi gusto). A pesar de que es algo que es muy evidente para todo el mundo, excepto para los interesados, que parece que se resisten a admitirlo. Pero también en este caso la historia es interesante. Dos personas con un cierto bagaje, que están aprendiendo a conocerse y a establecer unos estrechos vínculos a través de la confianza mutua y el respeto, que gozan de la mutua compañía ….y que han sufrido mucho en la vida y ya merecen alcanzar la felicidad.
Y quizás en el futuro exista la pareja de Bosco y Berta. En realidad esta todavía es una conjetura, porque nada ha sucedido para pensar en esta posibilidad. Pero algo tendrán que hacer con Bosco, un personaje que ha sufrido muchos altibajos y que ahora vuelve a estar en la picota por su otra vez acercamiento a Francisca, a pesar de todo lo que ésta le ha hecho a él y a Inés, sin contar al resto de la familia.
Ah, me olvido de Matías y Prado!!. Pero esta pareja también anda en un impasse. Aunque también es cierto que su relación está condicionada por su edad y por tener vigilantes que les impiden ir demasiado lejos.
(Uf, no sabía que decir y casi, como diría Lucas, me ha salido el primer tomo del Quijote)

20 de agosto de 2015

El más disparatado y extravagante

A veces es difícil soportar las ocurrencias de los Mirañar, especialmente de Hipólito, pero lo cierto es que, siguiendo en la línea del comentario anterior, creo que este personaje, sin ser imprescindible, si es importante para la serie. Y ello sin ser protagonista.
Dejando aparte el hecho de que considero que Selu es uno de los mejores actores del serial, aunque injustamente relegado al papel de comparsa, el caso es que es de los pocos que consiguen siempre sacar una sonrisa y aligerar las tramas. Porque une las ocurrencias más disparatadas y los sinsentidos más extravagantes, con un corazón de oro y una ingenuidad de niño en un cuerpo de hombre, que impide que nadie pueda dejarle de lado. También es alguien capaz de dar muestras de que no es un inculto, y que cuando hace falta también sabe utilizar el cerebro para otras cosas que no sea para meterse en fregados.
Es cierto que a veces impacienta con las tramas que le endosan, que pueden alargarse sin venir a cuento incluso durante semanas. Y tampoco es un personaje que tenga gran seguimiento, lo que no deja de ser bastante sorprendente teniendo en cuenta que está participando en la serie desde el primer momento. También él ha tenido bonitos momentos, escenas preciosas de amor, así como otros momentos menos buenos donde le ha hecho falta el apoyo de un amigo o amiga, o de su familia. Pero la especial idiosincrasia de este personaje y de su entorno más directo, junto con lo que comentaba anteriormente de guiones que se enzarzan en situaciones descabelladas y surrealistas que se alargan hasta el infinito, quizás ha impedido que su recorrido en la serie tenga la repercusión que se merece.
De todas maneras, y aunque a estas alturas sea difícil cambiar la personalidad de este peculiar personaje, incluso quizás fuera un error hacerlo porque es alguien único y especial, lo cierto es que considero que a veces se cargan un poco las tintas con él. No hace mucho era D. Anselmo quien incurría en ello, persiguiéndole a él y a Gracia, cuando es una situación que en otros casos no se podría decir que ignoraba del todo, pero de la que si era mucho más indulgente. Ya no digo de la actitud de sus propios padres, que a pesar del cariño, son los primeros en restarle méritos, o los primeros en ningunearle. ¿O acaso todo el mundo se muestra valiente con este chico, solo por su carácter inocente, sin doblez, ni maldad alguna? (Bueno, quizás no sea todo el mundo, porque también hay excepciones, como por ejemplo Emilia y Mariana).

6 de agosto de 2015

La libertad de escoger

Al tratarse de algo que atañe a los Mirañar es posible que pase más desapercibido, pero considero que el tema de los devaneos de Pedro con el comunismo, aunque tratado desde una óptica aparentemente frívola, en el fondo encierra una importante crítica social.
Evidentemente solo pretendo dar una opinión desde mis propias convicciones, que se acercan a los postulados que ha abrazado Pedro, aunque mi ideología no se sitúa en el entorno comunista. Pero si creo en algo de lo que predica, como es el libre albedrío de las personas para decidir sobre sus propias vidas sin que nadie interfiera, a menos que sea absolutamente necesario, y siempre para ayudar, no para intentar meter baza.
Por descontado tengo en cuenta el momento de la acción, y la influencia que ejercía la iglesia sobre la sociedad de la época. Y tengo claro que ante todo se situaban las apariencias por encima de las personas, aunque aquellas vinieran a través de reglas establecidas dictadas por alguien muy alejado de la realidad del pueblo llano. Algo que desgraciadamente casi siempre ha sido así, pues creo que la sensación generalizada es que a veces los políticos viven a espaldas de lo que piden los ciudadanos. También la iglesia, que además durante años ha marchado al unísono con los gobiernos, pero que no ha evolucionado al mismo ritmo que la sociedad (aunque ahora se perciba una tímida apertura).  
De todas maneras he de decir que el papel que le atribuyen a D. Anselmo me parece histriónico, exagerado casi hasta el punto del ridículo. Por supuesto, entiendo que en aquellos tiempos la separación iglesia–estado era inexistente y que la iglesia además de ser un poder establecido, al estar en primera línea ante las personas era la principal garante de preservar la moral y las buenas costumbres. Papel que, por cierto, se atribuyeron ante el inmovilismo popular, no porque tenga que ser así, pues a diferencia de los gobiernos que son elegidos por el pueblo, los representantes religiosos no son escogidos por votación popular, ni siquiera por los que realmente representan. Además el intento de imponer una determinada manera de pensar, algo que entra dentro del terreno de las convicciones personales, me parece de todo punto una intromisión inaceptable.  
Por lo que la persecución a la que el sacerdote somete a Hipólito, además de las maneras bruscas de tratarle, me producen una sensación de rechazo, y no solo porque el blanco de las mismas sea un chico bueno, que merece ser feliz. Y me alegro que tanto Pedro como Hipólito le planten cara y en este caso no se sometan a su arbitrariedad, pues se trata de un asunto que solo le atañe a éste y Gracia, y en última instancia también a los padres del chico. Por supuesto no le niego al sacerdote el derecho a opinar, pero si a intentar dirigir la vida de los demás.  
Sin embargo intento ponerme en su lugar y en lo que representa, y sé que tampoco se podría pedir tolerancia así por las bravas, aunque en más de una ocasión ha demostrado que puede tenerla. Recordemos las ocasiones que miró hacia otro lado con Pepa y Tristán, Martín y Maria e incluso Bosco e Inés, por citar a algunos. Y que durante años ha encubierto a Francisca y sus desmanes, algo bastante peor que aceptar que unas parejas vivan amancebadas.  
Y defiendo que Hipólito y Gracia puedan vivir sin sobresaltos su amor, sin tener que estar siempre en el punto de mira. Aunque también es cierto que ignorar lo que puedan decir los demás es una buena solución. Porque llegará un punto en el que  beat@s y metomentod@s se cansaran de este tema, o encontrarán otra víctima a la que dirigir sus dardos.
Por cierto, acabo de leer una cita que se adapta perfectamente a lo que estoy intentando expresar: “Para ser feliz debes aprender a ignorar a mucha gente” (de autor desconocido)
¡A lo mejor tendríamos que pasarle esta reflexión también a Sol!

14 de julio de 2015

Buscando una salida

Decir que existe una reiterada tendencia (o al menos la sensación) de alargar las tramas hasta límites infinitesimales, hasta que l@s telespectadores quedamos casi agotad@s de tanto esperar, no creo que sea nada nuevo. Y en el caso de Hipólito y Gracia va camino de suceder algo de ello, como si los responsables de la serie se dieran tiempo para encontrar una salida razonable.
Lo cierto es que habrá que hilar muy fino para que se dé esta circunstancia, porque es bastante improbable que esta pareja logre consolidar su relación de manera legal, al ser él un hombre casado. Ya que por muy enamorados que estén, es impensable que vivan amancebados y siendo el foco de los chismorreos de todo el mundo, más en un pueblo pequeño como PV. Ni, por supuesto, creo que D. Anselmo tenga tanta manga ancha como para volver la vista hacia otra parte, especialmente teniendo en cuenta que la iglesia era valedora de la moral imperante y sus representantes uno de los poderes que controlaban la vida de la gente. También es cierto que este sacerdote en particular es bastante permisivo, y que esta situación no es nueva para él pues ya la ha vivido con anterioridad con Martín y María y con Bosco e Inés (ahora no recuerdo si ha habido otros casos) pero en los anteriores era mucho más flagrante pues ya había niños de por medio. Hipólito y Gracia son otra cuestión.
Sin embargo en algún momento, tendrán que encontrar la manera para que esta pareja pueda estar junta, o en caso contrario acabar esta trama. Es evidente que la mejor solución sería que Quintina pasara a mejor vida, pero debe haber otra manera cuando la dejaron marchar sin cargársela. 
Quizás sólo la terquedad de Gracia o la indiferencia, que no es tal, de Hipolito, consigan salvar todos los obstaculos

27 de mayo de 2015

Nuevos aires

Considero que algo que necesita urgentemente la serie son relaciones frescas, aunque cuenten con el mismo ingrediente que caracteriza a todos los personajes nuevos como es el de tener uno o varios secretos.  
Y pienso que estos nuevos aires que se empieza a vislumbrar con algunas de las nuevas incorporaciones, pueden ser el revulsivo para sacar a ESPV de la atonía en la que está inmerso, que aunque no se ha traducido en una gran pérdida de espectadores, si es fácilmente visible en las redes sociales el poco interés que despierta en este momento.



La relación de Matías y Prado, y la de Hipólito y Gracia, junto con los escarceos de Fe y Mauricio (que parece que van camino de dejar de serlo para convertirse en algo más sólido), creo que pueden insuflar nueva vida a un producto que ahora mismo da la impresión de contar con una relación de personajes que andan todos como pollo sin cabeza. Y quizás podría incluir a otro tipo de pareja en esta lista, como son los habitantes de La Quinta Miel Amarga, pero es una trama que ahora mismo está como estancada hasta que previsiblemente se produzca un descalabro con la llegada de Sol, y también llegue el momento que Severo finalmente se ponga manos a la obra para llevar adelante sus planes. 
Todo ello porque no creo equivocarme en la apreciación que los que se suponían principales personajes, han dejado de contar para ello. Por lo que se hace casi imprescindible que se dé paso a algo diferente.  
Para ello, y sin querer minusvalorar a las parejas que ya existen, considero que todas las anteriores tienen ingredientes para volver a captar la atención del espectador, eso sí, cada una con una particularidad que la hace especial. No es lo mismo el ardor juvenil y la inocencia de un par de adolescentes, que la atracción de dos personas con un cierto bagaje a sus espaldas pero que aún conservan un cierto candor, que la relación de un hombre con un pasado aterrador y una chica que está de vuelta de casi todo, pero que ha conseguido con su actitud y su perseverancia ir cambiando a éste y remover su conciencia. Que dos hombres dispuestos a llevar a cabo una venganza, hablando de tú a tú con la doña (aún falta saber el papel de Sol en esta historia).  
Realmente deseo volver a ilusionarme con esta serie que me ha dado tanto. Y que vuelva la luz a las escenas y desaparezca este ambiente sombrío y eternamente instalado en lo dramático que sobrevuela la mayor parte del tiempo sobre los personajes. 

10 de mayo de 2015

El cartel para San Mamerto

Creo que solo Emilia conoce al verdadero Hipólito. Al menos es de las pocas personas que no le trata con condescendencia, ni se burla de él por sus ideas a veces alocadas; que sabe tratarle como un hombre, no como un niño grande. Es cierto que, aún a su edad, Hipólito no ha perdido un cierto punto de inocencia y candor, pero creo que es más por la férrea sobreprotección de su madre, y en menor medida de su padre (unido a que es evidente que a él mismo ya le viene bien está situación, más que nada por comodidad), que porque realmente sea corto de entendederas. Más de una vez ha demostrado que tiene una cierta cultura, que es una persona leída y que es capaz de pensar por sí mismo; así que las continuas alusiones a sus pocas luces, que en primer lugar suelen provenir de sus propios progenitores, además de no ser ciertas, son un insulto a un chico que puede dar mucho más de si de lo que casi tod@s piensan. Excepto Emilia, y quizás Mariana.
Emilia es una verdadera amiga, alguien que es capaz de dejar de lado (aunque sea momentáneamente) sus preocupaciones, para acudir al rescate de un amigo. Ha estado bien afeándole a Gracia el desprecio hecho a Hipólito, y hacerlo sin grandes aspavientos, pero logrando que la mujer fuera realmente consciente de su actitud injusta, aparte de que se diera cuenta del esfuerzo que ha supuesto para éste enfrentarse a sus miedos. Pero lo mejor de todo, ha sido hacerla consciente de algo mucho más importante: Hipólito la ha pintado con el corazón, lo que da cuenta de lo importante que es para él. Aunque aún no lo haya descubierto.
Aunque en realidad Gracia e Hipólito quizás sean tal para cual. Porque si él puede pecar a veces de algo ingenuo, ella no le va a la zaga.
Pero si lo piensas bien, ponerlos a la misma altura es totalmente injusto para el hombre. Evidentemente es algo sobre lo que se ha pasado muy de puntillas, porque Gracia precisamente ha hecho esto: caer en “gracia”. Pero se olvida que su interés por Hipólito, al menos al principio, no era gratuito, y que no es más que una persona contratada por Dolores para entretener a su hijo. Algo, por cierto, de lo que ésta no creo que haya calibrado las consecuencias, porque puede ser peor el remedio que la enfermedad, y cuando se descubra la verdad puede infligir más daño a su hijo.
Realmente es una de las cosas que se dan en esta serie y que acaba siendo motivo de reproche: que siempre haya quien piense que puede arreglar la vida de los demás, decidiendo lo que considera conveniente para éstos. Como si las personas no tuvieran su propio albedrío para escoger el camino a seguir.
Pero volviendo a Gracia. No es reprochable que desee cambiar su vida y prosperar, pero lo cierto es que ha sucumbido a los cantos de sirena con mucha facilidad y sin otra garantía que la palabra de un charlatán, además con unos propósitos no muy claros. También es cierto que desde tiempos inmemoriales el desnudo y el arte se han dado la mano para crear obras que han pasado a la posterioridad, y que no tienen nada de obsceno, pues los cuerpos masculino y femenino también pueden trasmitir belleza. Y quizás en este caso tachar al pintor de tener segundas intenciones quizás es ir un poco lejos, pero mejor no llegar a ello. O al menos esta es la conclusión a la que parece que ha llegado Hipólito.
Aunque tampoco se sabe cuánto tiene que ver en ello el hecho de preservar a la mujer de las habladurías que inevitablemente se iban a dar.

8 de mayo de 2015

Personajes que dan luz

Últimamente no me es fácil encontrar un tema del que escribir, sin volver una y otra vez sobre lo mismo: el trio Amalia, Inés y Bosco, o la relación de Francisca y Raimundo. Casi todos los demás personajes, con apariciones intermitentes y en muchos casos esporádicas, han acabado pareciendo de relleno. Incluso los de la Quinta Miel Amarga están estancados en un bucle del que no salen, con escenas iguales o parecidas día tras otro, cuando suponían la esperanza de much@s para que la doña mordiera de una vez el polvo.
Por el contrario, da la sensación que ahora lo único que se busca es la redención de Francisca, cuando dudo que a estas alturas haya muchos que crean que ello es posible, que el supuesto amor por Raimundo la ha vuelto blanda y con conciencia. Quizás sea posible que la cercanía del hombre consiga distraerla, pero tengo claro que, de ser así, sólo algo circunstancial.
Así que casi no hay más remedio que agarrarse a lo poco que pueden dar otras tramas de personajes supuestamente secundarios, pero que dan a la serie este toque que consigue de vez en cuando llamar la atención. Y esto considero que ahora mismo sólo lo consiguen Hipólito, Fe y Matías, cada cual a su manera peculiar.
Es cierto que las tramas de la familia Mirañar suelen ser desquiciadas pero, mirándolo fríamente, en realidad son las únicas que van cambiando (aunque a veces también se alarguen innecesariamente), ofreciendo momentos de todo tipo: hilarantes, imposibles,…. Y también tiernos. Especialmente Hipólito, que aún en su atolondramiento y con ideas un tanto peculiares (por decirlo de alguna manera) es también un personaje que creo que merece una especial atención. Por supuesto que tampoco sería lo mismo sin el concurso del magnífico actor que le da vida, Selu Nieto, probablemente uno de los mejores de la serie, secundado perfectamente por otros dos igual de talentosos: Maribel y Enric. Aunque quizás en justicia habría de hablar de tres, porque considero que Carmen (Gracia) no les va a la zaga.
La Casona sería un lugar mucho más lúgubre si no existiera Fe. Y aunque su papel no aporte mucho a la acción, si lo hace para conseguir arrancar una sonrisa cada día (incluida sorprendentemente a la doña). Sus salidas, su actitud irreverente, su verborrea ininteligible las más de las veces, su descarada curiosidad, su ternura, su lucidez,.. la hacen un personaje imprescindible, algo a lo que tampoco es ajeno el buen hacer de Marta . Aunque en este caso supongo que a no tardar va a suceder algo que va a dejarnos temporalmente sin ella (el embarazo de Marta cada día es más evidente, y llegará un momento en que será difícil de disimular. Y para cuando dé a luz a su bebé es claro que tendrá que dejar de rodar durante un tiempo).   
El tercero que creo a destacar es Matías. A pesar de la juventud de Iván, creo que como actor puede llegar muy lejos, porque considero que su talento es innegable. Y además con él han conseguido crear un personaje que se hace entrañable, por su inocencia y ternura, aunque a veces tenga un punto de pícaro. Lo que le hace aún más interesante. Considero que también en este caso fue un acierto introducir un nuevo personaje en la casa de comidas, que de rebote dé algo de vidilla a Emilia y Alfonso, cuyas tramas tampoco avanzan mucho normalmente (especialmente la de Alfonso). Lo de Emilia es caso aparte, aunque ya que he sacado el tema me gustaría hacer un inciso: no estoy de acuerdo en que la conviertan de alguna manera en la mala de la película. Ya lo dije y lo vuelvo a repetir: considero que tiene tanto derecho como Raimundo a tener sus propias convicciones, y no me da lástima éste porque ya es lo suficiente mayor para calibrar las consecuencias de sus actos y cargar con las consecuencias. Aunque si es cierto que Emilia está algo pesada con su proceder. Creo que tendría que aceptar la decisión de su padre (que no es lo mismo que perdonar a la doña), reconciliarse con él dejándolo irse, pero sin pretender entenderlo. Y seguir con su vida al margen de la pareja, centrándose principalmente en este nuevo hijo. 

26 de abril de 2015

Creando conciencia

1922. Eran tiempos convulsos en España. Desde la crisis de 1917 existía una conflictividad social creciente, y el descrédito de los políticos era cada vez mayor.
(Bueno, quizás esto sea un bucle, porque parece que estoy hablando de la actualidad y no de hace noventa y tres años!!)
Pero decía que existía un gran descontento entre las clases populares ante la inactividad de los gobernantes, al mismo tiempo que crecía el poder de la corona, la iglesia y el ejército,  que se convirtió en la única entidad dispuesta a frenar las ansias revolucionarias del proletariado. Ya vimos un ejemplo de ello con la condena a Raimundo, por un artículo criticando a la clase política y sus manejos (Por cierto, ¿dónde queda ahora este hombre?…. en fin, voy a obviar cualquier comentario….)
Evidentemente esta conflictividad era más acentuada en las grandes urbes, donde vivía la mayor parte de la población y los obreros estaban más organizados. En los pueblos, especialmente en el ámbito rural donde el cacique local aún se movía a sus anchas, la gente estaba más sometida y la opinión de la masa manipulada y controlada. Pero también hasta allí llegaban los ecos de lo que sucedía y no todo el mundo se quedaba viéndolas pasar. Solo el miedo a las represalias directas podía frenar cualquier conato de protesta.

No, no es mi intención hacer un sesudo trabajo sobre historia, sino intentar poner este escrito en el contexto en el que se desarrollan los hechos. Porque si algo existe en la serie es que refleja bastante fielmente estos momentos y los hace visibles en las tramas.
Francisca durante años ha hecho y deshecho a su antojo, tiranizando y abusando de su poderío económico y su posición cercana a las élites, y utilizando todo ello para oprimir al pueblo (“su pueblo” según sus propias palabras). Pero incluso a un núcleo de población perdido en la España profunda llegan los ecos de los nuevos tiempos, y es inevitable que la posición de poder omnímodo se vaya debilitando ante el empuje de nuevas ideas y una mayor conciencia social. Las comunicaciones acercan a los pueblos y las noticias llegan con regularidad, lo que permite a la gente estar más informada de lo que acontece más allá de lo que hasta ahora les era posible.
Y con ello también lo es que se cobre conciencia que existe la posibilidad de cambiar las cosas, de buscar la justicia social, de empezar a pensar en plural y dejar de hacerlo en singular. Añadido al hecho de que con Severo y Carmelo han llegado aires nuevos al pueblo, ya que también han puesto de manifiesto otra forma de entender la reciprocidad amo y patrón. Pero parece que ahora mismo nadie está muy dispuesto a dar el paso al frente, a pesar de que todos son muy conscientes de que la dictadura de la doña coarta la existencia. Y no tendría que ser así, pues ésta no forma parte de ninguno de los estamentos públicos.
Y ahora es cuando hay que romper una lanza por Hipolito. Es evidente que es atolondrado, mimado hasta decir basta por una madre que lo ata en corto, que sus iniciativas no suelen tener mucho futuro, pero no se puede negar que tiene una buena cultura y que, quizás por los años dedicado a la política, un cierto criterio. Es cierto que también se deja arrastrar por la indolencia y el pasotismo, pero a veces también es capaz de sorprender. Más ahora cuando ha encontrado quien le apoya sinceramente. Porque puede que Gracia esté comprada para acercarse a él, pero creo que ha demostrado que también tiene conciencia social, que está dispuesta a luchar por los derechos de la gente. Sin miedo y sin dejarse avasallar.
Esta situación además deja ver dos cosas: que Hipólito no tiene prejuicios (o quizás mejor decir que es capaz de vencerlos) y que el hecho de que Gracia sea mujer es algo que puede ser un problema para algunos. Por ejemplo para Mauricio, que ha dejado ver su vena más machista, pero que ha recibido a cambio una justa réplica por parte de la interesada.
Admito que me está gustando el papel de Gracia, defendiendo sin temor los derechos de los trabajadores. En una época en la que las mujeres no contaban para casi nada, excepto para ser esposa y madre, es interesante ver una actitud parecida. Como la de Pilar Bravo, otra mujer excepcional. Por descontado no me olvido de las otras mujeres de la serie (con alguna excepción) que hace cien años abrieron el camino para dar a todas las generaciones futuras de féminas el papel que les corresponde.
Aunque aún quede mucho camino por recorrer.

27 de marzo de 2015

Gracia, la encajera

No es fácil hablar de según que temas de la serie sin caer en incoherencias. Esto último porque a veces, y sin caer en la cuenta, lo que sirve para unos se veta para otros. Ya que una puede estar dando manga ancha en un caso, y en cambio mirar otro con ojos críticos.
En el caso de Hipólito no sé muy bien por que lado tirar. Como tampoco se exactamente lo que puede pretender Dolores, una beata retrógrada casi siempre, pero que cuando le conviene barre para casa y se salta todo lo que habitualmente censura a los demás. 

Entiendo que el amor de madre también puede jugar su parte, pero como en tantos otros casos que se han dado en la serie, siempre hay quien está dispuesto a decidir por los demás, tenga éste pocos o muchos años. Y Dolores, a tenor de lo visto, parece que también está dispuesta a decidir por su hijo.

Aunque cuesta llegar a la conclusión de que un desengaño amoroso se puede solucionar con una nueva relación. Que además puede tener de entrada un inconveniente importante como es el estado civil de Hipólito, que mientras no se produzcan cambios sigue siendo el de casado. Por lo que toda relación con otra mujer tiene sus limitaciones, y saltarlas significa entrar dentro del terreno del adulterio o amancebamiento. ¿Dolores desea que su hijo esté en el centro del chismorreo ?  

Lo que es evidente es que si ésta tiene algo que ver con la llegada de Gracia, no lo ha hecho para que su hijo tenga una amiga. Hipólito ya tiene en Emilia o Mariana dos confidentes, y no necesita a una desconocida para contarle sus penas. Así que supongo que debe haber algo más en esta historia. 

10 de marzo de 2015

Una pareja singular

Por separado suelen ser divertidos (aunque hay que puntualizar que de diferente manera), pero juntos no hay duda que pueden llegar a serlo mucho más.
Marta y Selu son dos actores completos, que igual hacen reír que provocan ternura u otras sensaciones, pero creo que la faceta que se les da mejor es la de hacer reír. Evidentemente los guiones tienen mucho que ver, pero creo que los responsables de la serie han sabido encontrar el potencial de estos dos monstruos de la interpretación y sacarle el máximo jugo posible a unas situaciones que con otros seguro que no serían ni de lejos tan divertidas.
Es difícil encontrar en PV algo que consiga siquiera hacer esbozar una sonrisa, porque la mayoría de momentos entran más en el terreno de lo dramático. E Hipólito y Fe no son ajenos a ello y también han pasado por momentos malos, pero siempre el carácter impreso a estos dos personajes ha estado presente, logrando que situaciones límite no lo parecieran tanto. También es cierto que hay muchos aspectos de la personalidad de cada uno que los hacen diferentes, porque en Fe está la lucidez y la valentía, mientras que Hipólito, que a pesar de todo es una persona culta e inteligente (aunque no lo parezca), las más de las veces se comporta como un chiquillo malcriado, pero adorable. Lo que los une es, además de la bondad intrínseca, el hecho de que son genuinos y sin doblez, incluso algo ingenuos a pesar de su ya más que lejana adolescencia.

Admito que hace un par de días que sus escenas me parecen un aliento de aire fresco. La sonrisa picarona de Fe aceptando el “chantaje” de Dolores, su inmensa paciencia aguantando el chaparrón declamatorio de Hipólito sobre Platón en una jerga ininteligible, o cuando éste desea estar a la altura pero el pobre no lo consigue ni de lejos,……o cuando pone ante Dolores la realidad que ésta se empeña en no querer ver: ha de dejar ir a su hijo y no intentar arreglarle la vida. Hipólito de esta manera no dejará nunca de ser un niño grande. 

24 de febrero de 2015

El valor de la amistad

Puente Viejo no es solamente las historias de amor. Paralelas a estas se producen otras que periódicamente saltan a escena, y que demuestran también otros valores como el de la amistad. La verdadera amistad, la que no tiene otra intención que la de estar ahí para lo que haga falta, y que no tiene condicionantes ni de edad, ni de género. También es cierto que, como el caso de Emilia e Hipólito, influyen también otros factores como es la ternura que provoca el personaje del hombre, un niño grande al que todos perdonan y entienden sus ideas descabelladas, pero que ha dejado traslucir muchas veces que no es tan borrico como se pretende.
Quizás por la misma idea, la gente no se apercibe lo suficiente de que Hipólito es una persona como las otras, que también sufre y tiene malos momentos. Porque sea alguien divertido y estrafalario no significa que sea más insensible a los hechos que le atañen. Más en este caso, cuando ha sido traicionado y humillado.
Y no es que escenas entre Emilia e Hipólito sean nada nuevo. Siempre han tenido una amistad especial que se denota en el cariño con el que se tratan. Hipólito suele llamarla “bella Emilia” y ésta no duda en devolverle el requiebro con una luminosa sonrisa.  
Pienso que la escena vivida en el colmado ha sido preciosa. Es verdad que Dolores está preocupada por su hijo, porque es consciente de por lo que está pasando éste. Y a su manera está intentando ayudarle, aunque no lo haga con mucho tino. Por ello el valor de la amistad de Emilia cobra mucha más fuerza, porque aun siendo de edades parecidas, ésta es casi como la hermana mayor. 

24 de enero de 2015

Las historias de amor de PV

No soy muy dada al tipo de series en el que se puede incluir PV, por lo que solo puedo conjeturar sobre la posibilidad de la existencia en el amplio abanico de propuestas de este género, y en cada una de las mismas, de una o varias historias de amor romántico, que además en algunos casos serán imposibles o difíciles de llegar a buen puerto. Vamos, como sucede en PV.
Pero seguramente también habrá historias  con finales felices, y espero que la de María y Martin sea una de ellas. Aunque el desenlace, que cada vez se vislumbra con mayor claridad, se antoje algo así como una despedida por la puerta falsa, al no poder seguir con sus vidas en PV (evidentemente las razones en la serie son unas y en la realidad, que es la que se impone, otras. Y probablemente la que se ha buscado era la mejor opción, antes que tirar de métodos más drásticos).
Martín y María, con su pequeña hija Esperanza, estarán juntos y serán felices. Pero lejos de los suyos.   
En realidad se podría decir que PV es un conglomerado del tipo de historias antes mencionadas, pero con un desarrollo muy diferenciado. No hay una igual a otra, ni un final igual a otro.
Aparte de la anterior, que considero una de las más preciosas que se han dado en la serie, al igual que sucede con la de Pepa y Tristán, actualmente existen otras que permiten seguir creyendo en el amor como núcleo central, aunque a veces quede obscurecido por las desgracias, que también son algo recurrente. Sin olvidar los guiños que se hacen al contexto histórico, pero que hacen de esta serie algo más que una simple telenovela.

Existe la historia de amor de Emilia y Alfonso, que ya está consolidada, igual que la de Pedro y Dolores (a su manera) o la de Mariana y Nicolás (que aún podría tener algún sobresalto, pues existe un secreto de éste que permanece latente, como es el de su origen y su familia). También las hay, que a pesar de haber sido muy bonitas en su momento, se han roto, como la de Hipólito y Quintina (también por razones ajenas a la serie), o las que aún no han empezado y que además parece que van a necesitar un empujón, como la de Fe y Mauricio.  Y, aunque ahora mismo no haya ningún indicio de que vaya a suceder, me gustaría pensar que en esta relación pueda incluirse también algún día a Candela, un personaje que aún puede tener su momento para vivir otra vez estos sentimientos.
Pero hay otras tres parejas de las que aún es más difícil predecir el futuro, porque además intervienen otros factores, como un tercero o tercera en discordia, o como en el caso de Raimundo y Francisca un montón enorme de desencuentros, malas decisiones, rencores extremos,...y especialmente y por parte de la mujer, un corazón endurecido e incapaz de aceptar sus errores.
Aunque creo que tendría que pasar algo muy excepcional para que estos últimos tuvieran otro final que no fuera seguir alejados. Quizás hubo un tiempo que les unió una gran historia de amor, pero no veo que ello tenga ninguna posibilidad de renacer. Dos personas maduras, con un amplio bagaje a sus espaldas, no creo que puedan aspirar a reeditar un amor de juventud, por muy grande que fuera, cuando después solo ha habido odio y rencor. Han pasado lustros alejados, no solo físicamente, y han tenido tiempo de sobra para dejar atrás lo que no pudo ser, por lo que tampoco creo que pueda seguir latente nada de todo ello. Ni siquiera lo que les unía, que era su hijo, ahora existe.
Al tema de Bosco e Inés, que aparentemente se pretende que sea la continuación de las historias protagonistas, tampoco le veo un futuro nada esperanzador. Es una historia que considero no se ha trabajado con mucho acierto y, de momento, no parece haber cuajado. Además al existir Amalia, el protagonismo se ha desplazado a ésta, y Bosco apenas parece recordar algo que sucedió en un visto y ni visto, una relación que se desvaneció en un suspiro. Aunque, en este caso, este supuesto amor, que más bien se antojó el descubrimiento de una experiencia en la que pienso que el deseo jugó un papel importante, es posible que pueda volver a renacer. Y quizás algún día pueda consolidarse y ser realmente lo que se pretende.  Aunque si hay algo de lo que no tengo muchas dudas, es que tendrán que esforzarse mucho para ni tan siquiera acercarse a emular a las parejas que les han precedido. Y en ello incluyo a Aurora y Conrado, la tercera pareja de la lista.
Admito que es sobre la que me cuesta más escribir, porque me tengo que debatir entre lo que ya  es sabido sobre su futuro, y lo que sucede actualmente. Aunque lo cierto es que la realidad de esta pareja tampoco es tan halagüeña. Y mucho menos la actitud de uno de sus componentes, Aurora, que parece que, de pronto, se haya vuelto una adolescente insegura con sus propios sentimientos. Algo que no hace un año tenía aparentemente muy claros, pero que ahora se mueven en un mar de dudas que desgraciadamente son perfectamente visibles para Conrado. Y cuesta entender la deriva a la que han abocado a esta pareja, sin darles apenas un momento de tregua, y mucho menos la posibilidad de que esta historia que un día vendieron como algo que tenía que hacer temblar los cimientos de la serie, pudiera desarrollarse para que ello fuera cierto. Porque algo que partió de una premisa novedosa, como era la relación entre madurez e inexperiencia, y que podía haber sido una historia con un gran recorrido, ha acabado siendo engullida por otras historias que se han tejido a su entorno y que no la han permitido avanzar. Y ahora que se vislumbra el final, no parece que vayan a enderezarlo.