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22 de septiembre de 2015

Perdido el norte

Lo siento, pero Mauricio y su dolor no me producen ninguna lástima.
Durante años ha estado a la sombra de la Montenegro, siendo la mano ejecutora de sus desmanes, llegando muchas veces incluso al asesinato sin ningún remordimiento, permitiendo que le fuera arrebatada no solo la voluntad y la conciencia, sino incluso la libertad de pensar por sí mismo. En realidad lo veo como alguien servil y rastrero, que por su ama sería capaz de bajar a los mismísimos infiernos.
No voy a negar que durante este tiempo no haya hecho también alguna cosa buena y que en ocasiones haya demostrado que su corazón no es del todo de piedra, especialmente si se trataba de hacer algo por personas que le importaban de alguna manera. Pero aun ahora estamos viendo que la obediencia le ciega y que sería capaz de cualquier cosa por la fidelidad a una mujer que le da una de cal y una de arena, que un día le trata con una cierta cercanía y al siguiente casi a patadas, sin tener en cuenta que el hombre está a su lado por fidelidad y de manera altruista, incluso hasta el punto de poner dinero de su bolsillo para que ella y Raimundo no pasen penalidades.
Supongo que habrá quien diga que precisamente este corazón es lo que le ha hecho quedarse al lado de la doña cuando han ido mal dadas y todo el mundo la ha abandonado. Es cierto que hay algo de esto, pero también ha quedado claro que sin Francisca él no es nada, que su dependencia de ella es absoluta y que no concibe su vida sin estar a su servicio. Así que también se podría pensar que le ha cogido gusto al dominio de otros hombres, algo que le permitía su puesto en La Casona, y que ahora que es uno más, sin ningún privilegio especial, se siente perdido.
Dicen que con los años se ha ablandado y que es mejor persona, pero yo no lo creo así cuando vemos su disponibilidad a hacer lo que sea para vengar las supuestas afrentas a su señora, incluido el uso cruento de la fuerza. No es justificable, ni entendible.
Por cierto, tampoco estoy nada segura de desear que se líe con Fe. No creo que la chica se merezca semejante persona con un historial manchado de sangre. Es cierto que todo el mundo tiene derecho a una segunda oportunidad, aunque lo cierto es que el hecho de que nunca haya tenido el merecido castigo a sus actos y haya actuado con total impunidad, protegido por la doña, no sé si le hace acreedor a ello. Y por supuesto la justificación de que lo ha hecho obedeciendo órdenes no sirve, y nada hace pensar que si la doña le vuelve a pedir que cometa una salvajada, no siga obedeciendo sin cuestionarlo.
Así que de cambiar, nada de nada.   

20 de septiembre de 2015

Un paseo por PV

No sé si me han abandonado las musas (aunque suene algo pretencioso decirlo), o si se trata de que ya he dado mi opinión sobre los temas que considero más candentes y volver sobre lo mismo, aparte de no aportar nada nuevo, implicaría repetir argumentos ya esgrimidos. O quizás es que no haya demasiado sobre lo que opinar. El caso es que por más vueltas que le doy no consigo encontrar un tema que me llame la atención lo suficiente como para explayarme sobre ello.
Podría volver sobre el tema de Alfonso y su infidelidad, pero creo que no hay mucho más que decir, excepto que considero que han llegado demasiado lejos como para que pueda volver a mirar al hombre de la misma manera que antaño. Especialmente después de ser testigo de cómo excusa su mala conciencia traspasando las culpas a Emilia, lo que le convierte en una persona que no merece más que calificativos negativos. Por cierto, aprovecho para destacar la interpretación de Sandra Cervera, que si ya es una magnifica actriz siempre, en estos capítulos está destacando con autoridad.
También podría hablar de la hasta ahora mezquindad de Dolores, que ha necesitado que Gracia le pusiera las peras al cuarto para que aprendiera a respetarla, y de paso viera la realidad de su hijo y que finalmente aprendiera a anteponer el bienestar de éste a las habladurías y la moral imperante. Además de hacerse a la idea que no puede seguir pretendiendo tener a Hipólito bajo sus alas indefinidamente, porque éste ya es lo suficiente maduro para volar por si solo y buscar su lugar. El que parece haber encontrado al lado de Gracia, y con ello la felicidad que no está dispuesto a dejarse arrebatar, la que ha hecho que se haya puesto al mundo por montera.
Tampoco es fácil hablar de Rosario o de D. Anselmo, cuyos personajes son casi de relleno, igual que ahora mismo lo son los de Mariana y Nicolás, que han pasado a no tener casi visibilidad en las tramas. Igual que Ramiro, que aún ahora me pregunto cuál es el propósito por el que le trajeron a la serie. (Por supuesto no cuestiono al actor y me alegro que esté ahí)
O quizás el tema podría ser Francisca. Pero lo cierto es que no me apetece demasiado hablar de ella, y además me es bastante indiferente el desarrollo de su trama. Algo, esto último, que tampoco es muy original porque ya lo hemos visto con anterioridad y casi calcado, con algunas ligeras variantes en el caso de Raimundo, que otra vez tiene su parte de culpa en la desaparición de la doña. Lo cierto es que me da la sensación que para darle protagonismo a Francisca ya no saben que inventarse, lo que me ratifica al mismo tiempo que este personaje ha dejado de ser imprescindible. Es verdad que ha sido crucial para dar entrada a Severo y a su venganza, algo que aún ahora está en el aire, pero podría pasar a segundo plano porque éste tiene otros frentes mucho más interesantes para desarrollar que el de darle las vueltas a un tema ya gastado. Además los personajes que de alguna manera penden de Francisca, no es que disfruten precisamente de mejor concepto, ni protagonismo. Raimundo no goza de esto último más que en contadas ocasiones y Mauricio tres cuartos de lo mismo, aparte de que está quedando patente que éste tiene tanto de grandullón como de rastrero, confundiendo la fidelidad con la ciega obediencia.
¿Pero qué esto? Llegados a este punto si que descubro que hay de que escribir (de hecho es lo que estoy haciendo), y que hay temas que aún pueden dar mucho de sí. Por supuesto si no los estropean.

Está la incipiente historia de Lucas y Sol, una relación con dos personajes que derrochan complicidad, química y sentimientos. Una pareja que brilla con luz propia, dos personajes totalmente transparentes, sinceros, que llevan instalada la sonrisa y que saben sacarle jugo a la vida a través del buen humor. Que en sus escenas íntimas hacen brillar la ternura y la pasión, sin caer en el exceso. Y no es mojigatería, pero se agradece que sea así, porque también el romanticismo es importante
También está la aún más incipiente relación entre Severo y Candela. De hecho ni siquiera existe en el sentido literal del término, aunque ya se van sentando las bases para ello. Eso sí, de manera muy lenta (lentísima para mi gusto). A pesar de que es algo que es muy evidente para todo el mundo, excepto para los interesados, que parece que se resisten a admitirlo. Pero también en este caso la historia es interesante. Dos personas con un cierto bagaje, que están aprendiendo a conocerse y a establecer unos estrechos vínculos a través de la confianza mutua y el respeto, que gozan de la mutua compañía ….y que han sufrido mucho en la vida y ya merecen alcanzar la felicidad.
Y quizás en el futuro exista la pareja de Bosco y Berta. En realidad esta todavía es una conjetura, porque nada ha sucedido para pensar en esta posibilidad. Pero algo tendrán que hacer con Bosco, un personaje que ha sufrido muchos altibajos y que ahora vuelve a estar en la picota por su otra vez acercamiento a Francisca, a pesar de todo lo que ésta le ha hecho a él y a Inés, sin contar al resto de la familia.
Ah, me olvido de Matías y Prado!!. Pero esta pareja también anda en un impasse. Aunque también es cierto que su relación está condicionada por su edad y por tener vigilantes que les impiden ir demasiado lejos.
(Uf, no sabía que decir y casi, como diría Lucas, me ha salido el primer tomo del Quijote)

20 de julio de 2015

La dualidad de Mauricio

Por descontado que Fe merece ser feliz. Otra cosa es que le convenga alguien como Mauricio, un personaje difícil de catalogar, capaz de dar una de cal y una de arena. Capaz de mostrar solidaridad e incluso algo de buen corazón, para al minuto siguiente verlo convertido en un perro rastrero, en una herramienta ejecutora, alguien dispuesto a todo movido por una fidelidad rayana en la obsesión.
Y no me vale que diga que no conoce otra vida y que sin ello está perdido, que Francisca le ha dado trabajo, techo y comida, a cambio de servirla fielmente, porque ello implica que el hombretón solo es fachada. Ya que en la relación de Mauricio con la doña, lo que lleva implícito por su parte es no pensar, no decidir, no cuestionar, no tener escrúpulos,….. En definitiva, renunciar a tener su propia personalidad.
Aunque ahora quizás lo de Mauricio también sea comodidad, y el hecho de que se mantenga al lado de Francisca, a pesar de todo, es porque no desea empezar de nuevo. O quizás sea miedo a ello o a perder un estatus. O puede que sea una forma de masoquismo, que le impide alejarse de quien no duda en humillarle y tratarle a patadas cuando le conviene.
Aunque en última instancia hay que pensar en opciones prácticas. La primera, que conviene a los responsables de la serie para seguir manteniendo a Mauricio en un plano visible. Después que, y ya yendo al personaje, porque se puede permitir seguir en su misma posición ya que no tiene lo que los demás empleados de la hacienda: necesidades económicas, ni una familia que sacar adelante.
Y claro, también está el tema de la fidelidad ciega, la que obliga moralmente a cumplir los compromisos establecidos, aun a costa de renunciar a cualquier convicción, y pasando por encima de todo y todos. Pero quizás cabría preguntarse si la fidelidad ha de estar reñida con la conciencia. Si implica necesariamente ser ciego, sordo y mudo ante los desmanes y las injusticias, solo por la cuestión de haber hecho una especie de promesa a sí mismo y a otra persona.  
Porque también las promesas se pueden romper. 

27 de mayo de 2015

Nuevos aires

Considero que algo que necesita urgentemente la serie son relaciones frescas, aunque cuenten con el mismo ingrediente que caracteriza a todos los personajes nuevos como es el de tener uno o varios secretos.  
Y pienso que estos nuevos aires que se empieza a vislumbrar con algunas de las nuevas incorporaciones, pueden ser el revulsivo para sacar a ESPV de la atonía en la que está inmerso, que aunque no se ha traducido en una gran pérdida de espectadores, si es fácilmente visible en las redes sociales el poco interés que despierta en este momento.



La relación de Matías y Prado, y la de Hipólito y Gracia, junto con los escarceos de Fe y Mauricio (que parece que van camino de dejar de serlo para convertirse en algo más sólido), creo que pueden insuflar nueva vida a un producto que ahora mismo da la impresión de contar con una relación de personajes que andan todos como pollo sin cabeza. Y quizás podría incluir a otro tipo de pareja en esta lista, como son los habitantes de La Quinta Miel Amarga, pero es una trama que ahora mismo está como estancada hasta que previsiblemente se produzca un descalabro con la llegada de Sol, y también llegue el momento que Severo finalmente se ponga manos a la obra para llevar adelante sus planes. 
Todo ello porque no creo equivocarme en la apreciación que los que se suponían principales personajes, han dejado de contar para ello. Por lo que se hace casi imprescindible que se dé paso a algo diferente.  
Para ello, y sin querer minusvalorar a las parejas que ya existen, considero que todas las anteriores tienen ingredientes para volver a captar la atención del espectador, eso sí, cada una con una particularidad que la hace especial. No es lo mismo el ardor juvenil y la inocencia de un par de adolescentes, que la atracción de dos personas con un cierto bagaje a sus espaldas pero que aún conservan un cierto candor, que la relación de un hombre con un pasado aterrador y una chica que está de vuelta de casi todo, pero que ha conseguido con su actitud y su perseverancia ir cambiando a éste y remover su conciencia. Que dos hombres dispuestos a llevar a cabo una venganza, hablando de tú a tú con la doña (aún falta saber el papel de Sol en esta historia).  
Realmente deseo volver a ilusionarme con esta serie que me ha dado tanto. Y que vuelva la luz a las escenas y desaparezca este ambiente sombrío y eternamente instalado en lo dramático que sobrevuela la mayor parte del tiempo sobre los personajes. 

14 de abril de 2015

Pequeños pasos hacia la luz

Quería incidir en dos momentos del capítulo de ayer que me han llamado la atención. Aunque en realidad ha habido otro, el de Mariana y Nicolás, pero creo que esta pareja merece un comentario aparte.
Decía que:
Uno. Nadie, ni siquiera un caballo, se libra de la mala leche de Francisca.
Dos. Mauricio ha dicho en voz alta que cada vez más le cuesta obedecer las órdenes de su ama. Y es un comienzo, aunque el camino a recorrer para este hombre cuya lealtad ofusca su decisión, aún puede ser largo y tortuoso. Y a la postre, peligroso para su integridad física.
De todas maneras cada parece más evidente que la influencia de Fe está obrando un pequeño milagro. Y no sólo por el hecho de que Mauricio pueda albergar sentimientos hacia ella, sino porque le está dando otra visión de la lealtad. Para Fe la lealtad no es sumisión ciega, y la conciencia está por delante de todo. La chica le ha dado una lección al capataz de lo que es la integridad, de que no se pueden cerrar los ojos a una realidad que se agazapa tras los muros de La Casona: la doña es una bruja que no merece ni un segundo de los pensamientos de los demás. Y mucho menos que nadie se preocupe por ella.
Es cierto que Mauricio no ha conocido otro tipo de vida más allá de su trabajo para Francisca. Y que ha hecho de la máxima ver, oír y callar, además de obedecer, su forma de existencia, porque además le permite vivir sin grandes contratiempos y sin tener que pensar demasiado. Y creo quizás habría seguido así para siempre (eso sí con ocasionales momentos en los que su conciencia se ha rebelado), si ahora no existiera quien pone voz a lo que le grita su interior. Ello quizás unido al creciente ninguneo del que es objeto por parte de Francisca, a las humillaciones continuadas, que pueden acabar haciendo mella en una persona, y al fastidio por verse forzado a hacer cosas que van en contra de su voluntad y que considera una injusticia flagrante, hacen el resto.
Es evidente que la doña se está quedando sola, arriba y abajo. Aunque no es más que lo que se ha buscado con sus manejos. Puedes abusar de la gente, manipularla y someterla, pero no puedes tensar la cuerda, porque al final puede acabar rompiéndose. De hecho que la soledad sea su única compañía ni siquiera es justicia.
Una justicia que, por otra parte y de conocerse los hechos, probablemente recaería con con todo su peso sobre Mauricio, la mano ejecutora. No creo que sirviera lo de que ha actuado por mandado.

27 de marzo de 2015

Obediencia ciega

Una se pregunta qué es lo que mueve a  Mauricio a convertirse en un desalmado y eliminar todo escrúpulo para hacer lo que Francisca le ordena. Y no me refiero al día a día, sino a algo que en el caso de la doña es algo recurrente: los métodos expeditivos y extremos para sancionar cualquier error del calibre que sea, o sacarse de delante a cualquier persona que considere le ha fallado.

Y quizás podría intentar hacer el ejercicio de entender los términos de lealtad o fidelidad, la devoción que el hombre muestra a su ama. Pero me cuesta aceptar que ello esté por encima de su conciencia, que su obediencia ciega le impida rebelarse. Lo que además lo convierte en alguien excluyente, pues siendo leal a una persona es desleal a otras. Al menos es mi conclusión: no se puede estar en dos bandos a la vez.

Tampoco puedo meterme en conjeturas del porqué ha llegado a ello, solo lo que me dice la razón. Es cierto que muchas veces Mauricio ha dejado claro que sin su ama no es nada, que no conoce otra vida y que le debe gratitud. Sin embargo creo que este último sentimiento está mal entendido, porque si bien es cierto que la doña le ha procurado seguridad económica, también lo es que el capataz a cambio ha dejado la piel en ello (aunque no tanto como sus subordinados que probablemente la han dejado en sentido figurado y literal). En cuanto al resto tampoco es justificable y más bien pienso que es por la incertidumbre de no saber qué le puede deparar un cambio de vida, además de perder un cómodo estatus. Y evidentemente por encima de todo es consciente de las consecuencias de una decisión de este tipo y de lo que le puede deparar ya en el terreno físico. ( En otras palabras, lo mismo que les ha pasado a otros: desaparecer del mapa).

Por lo que esta lealtad en este momento ya tiene mucho más de coacción que otra cosa. 
Y lo siento. Pero ya no creo que Mauricio vaya a cambiar, aunque a veces deje entrever que su corazón no está muerto del todo y que ocasionalmente pueda sentir empatía hacia las personas. Algo que, por otra parte, al minuto siguiente se encarga de echar por tierra. Y creo además que el peso que arrastra sobre su conciencia lo ata ya de por vida, por lo que no deseo que Fe tenga que cargar con ello.

De hecho la pregunta que le ha hecho ésta al hombre demuestra bien a las claras que no es tan ingenua como se podría pretender al respecto del hombretón. Sabe muy bien a lo que puede llegar la fidelidad de éste a Francisca, incluido hacer uso de la fuerza. Y no creo que la chica, por mucho que sienta algo por Mauricio, pueda cerrar los ojos e ignorarlo. 

4 de marzo de 2015

Quitando estorbos

Desgraciadamente para los que tienen la mala suerte de cruzarse en su camino, Francisca siempre suele tener la última palabra. Algo que ya hace tiempo que cansa, pues por alguna razón inextricable parece inmune a cualquier contratiempo. Y para más inri, como dice mi amiga MarGonz, además posee el don de la clarividencia, pues suele anticiparse siempre a los pensamientos y a la voluntad de la gente. Aunque lo peor es que se cree imbuida de la potestad para decidir sobre la vida de los demás, apartando sin contemplaciones a quién le estorba. 
Aunque lo que es realmente repulsivo es ver como se acicala para acudir a una cita que la hace ilusionar, mientras decide sin ningún escrúpulo sobre la vida de una persona. Aun admitiendo que Amalia no es precisamente santo de mi devoción y que realmente puede suponer un peligro para Beltrán, estamos hablando de alguien de carne y hueso, no de algo insustancial. Y por si no fuera poco, con la complicidad de Mauricio, que cegado por una fidelidad casi al límite de lo rastrero, demuestra una total falta de sentimientos. Algo que, en mi opinión, le inhabilita para que algún día pueda llegar a ser para Fe algo más que el hombre que se acerca a su cocina para traerle regalos de vez en cuando, o para darle conversación. No creo que Fe se merezca semejante sujeto, con un amplio historial de maldades a su espalda, y que cuando actúa por mandado lo hace con una total falta de escrúpulos. Porque no es excusa que la doña se lo ordene, pues por encima de todo existe la conciencia.
¿Realmente hay alguien que siga pensando que Francisca puede tener un momento de felicidad, cuando su única misión en la vida parece ser la de hacer infelices a los demás? 

24 de enero de 2015

Las historias de amor de PV

No soy muy dada al tipo de series en el que se puede incluir PV, por lo que solo puedo conjeturar sobre la posibilidad de la existencia en el amplio abanico de propuestas de este género, y en cada una de las mismas, de una o varias historias de amor romántico, que además en algunos casos serán imposibles o difíciles de llegar a buen puerto. Vamos, como sucede en PV.
Pero seguramente también habrá historias  con finales felices, y espero que la de María y Martin sea una de ellas. Aunque el desenlace, que cada vez se vislumbra con mayor claridad, se antoje algo así como una despedida por la puerta falsa, al no poder seguir con sus vidas en PV (evidentemente las razones en la serie son unas y en la realidad, que es la que se impone, otras. Y probablemente la que se ha buscado era la mejor opción, antes que tirar de métodos más drásticos).
Martín y María, con su pequeña hija Esperanza, estarán juntos y serán felices. Pero lejos de los suyos.   
En realidad se podría decir que PV es un conglomerado del tipo de historias antes mencionadas, pero con un desarrollo muy diferenciado. No hay una igual a otra, ni un final igual a otro.
Aparte de la anterior, que considero una de las más preciosas que se han dado en la serie, al igual que sucede con la de Pepa y Tristán, actualmente existen otras que permiten seguir creyendo en el amor como núcleo central, aunque a veces quede obscurecido por las desgracias, que también son algo recurrente. Sin olvidar los guiños que se hacen al contexto histórico, pero que hacen de esta serie algo más que una simple telenovela.

Existe la historia de amor de Emilia y Alfonso, que ya está consolidada, igual que la de Pedro y Dolores (a su manera) o la de Mariana y Nicolás (que aún podría tener algún sobresalto, pues existe un secreto de éste que permanece latente, como es el de su origen y su familia). También las hay, que a pesar de haber sido muy bonitas en su momento, se han roto, como la de Hipólito y Quintina (también por razones ajenas a la serie), o las que aún no han empezado y que además parece que van a necesitar un empujón, como la de Fe y Mauricio.  Y, aunque ahora mismo no haya ningún indicio de que vaya a suceder, me gustaría pensar que en esta relación pueda incluirse también algún día a Candela, un personaje que aún puede tener su momento para vivir otra vez estos sentimientos.
Pero hay otras tres parejas de las que aún es más difícil predecir el futuro, porque además intervienen otros factores, como un tercero o tercera en discordia, o como en el caso de Raimundo y Francisca un montón enorme de desencuentros, malas decisiones, rencores extremos,...y especialmente y por parte de la mujer, un corazón endurecido e incapaz de aceptar sus errores.
Aunque creo que tendría que pasar algo muy excepcional para que estos últimos tuvieran otro final que no fuera seguir alejados. Quizás hubo un tiempo que les unió una gran historia de amor, pero no veo que ello tenga ninguna posibilidad de renacer. Dos personas maduras, con un amplio bagaje a sus espaldas, no creo que puedan aspirar a reeditar un amor de juventud, por muy grande que fuera, cuando después solo ha habido odio y rencor. Han pasado lustros alejados, no solo físicamente, y han tenido tiempo de sobra para dejar atrás lo que no pudo ser, por lo que tampoco creo que pueda seguir latente nada de todo ello. Ni siquiera lo que les unía, que era su hijo, ahora existe.
Al tema de Bosco e Inés, que aparentemente se pretende que sea la continuación de las historias protagonistas, tampoco le veo un futuro nada esperanzador. Es una historia que considero no se ha trabajado con mucho acierto y, de momento, no parece haber cuajado. Además al existir Amalia, el protagonismo se ha desplazado a ésta, y Bosco apenas parece recordar algo que sucedió en un visto y ni visto, una relación que se desvaneció en un suspiro. Aunque, en este caso, este supuesto amor, que más bien se antojó el descubrimiento de una experiencia en la que pienso que el deseo jugó un papel importante, es posible que pueda volver a renacer. Y quizás algún día pueda consolidarse y ser realmente lo que se pretende.  Aunque si hay algo de lo que no tengo muchas dudas, es que tendrán que esforzarse mucho para ni tan siquiera acercarse a emular a las parejas que les han precedido. Y en ello incluyo a Aurora y Conrado, la tercera pareja de la lista.
Admito que es sobre la que me cuesta más escribir, porque me tengo que debatir entre lo que ya  es sabido sobre su futuro, y lo que sucede actualmente. Aunque lo cierto es que la realidad de esta pareja tampoco es tan halagüeña. Y mucho menos la actitud de uno de sus componentes, Aurora, que parece que, de pronto, se haya vuelto una adolescente insegura con sus propios sentimientos. Algo que no hace un año tenía aparentemente muy claros, pero que ahora se mueven en un mar de dudas que desgraciadamente son perfectamente visibles para Conrado. Y cuesta entender la deriva a la que han abocado a esta pareja, sin darles apenas un momento de tregua, y mucho menos la posibilidad de que esta historia que un día vendieron como algo que tenía que hacer temblar los cimientos de la serie, pudiera desarrollarse para que ello fuera cierto. Porque algo que partió de una premisa novedosa, como era la relación entre madurez e inexperiencia, y que podía haber sido una historia con un gran recorrido, ha acabado siendo engullida por otras historias que se han tejido a su entorno y que no la han permitido avanzar. Y ahora que se vislumbra el final, no parece que vayan a enderezarlo.

22 de enero de 2015

Un personaje entrañable

No creo que Fe pudiera hacer carrera en el lado oscuro, porque es la persona que miente más mal en todo PV. Ni siquiera es capaz de sostener una mentira más de un minuto, porque se le nota tanto que los demás (versus Mauricio) no tardan en darse cuenta.
Bueno, quizás esto no sea tan exacto siempre, porque cuando hace falta y podría acarrear consecuencias Fe sabe lo que tiene que hacer. Pero, en especial Mauricio, parece que empieza a leer en ella, lo que podría ser además una señal de acercamiento entre ambos. Como otros signos que cada vez se dan con mayor frecuencia: un apretón cariñoso, un abrazo de consuelo, un regalo inesperado y de corazón, unas visitas cada vez más continuadas a la cocina, su defensa de ella a ultranza y en todas las ocasiones, su temor a que sufra algún mal trance, ….. Es evidente que se está instalando entre ambos algo más que camaradería, aunque creo que no avanza porque si bien Fe no se corta mucho en sus indirectas, el hombre está muerto de miedo porque ahora hay alguien que le demuestra algo más profundo que una simple amistad, un sentimiento que le ha sido ajeno hasta ahora. Mauricio siempre ha estado falto de cariño, y no conoce nada más que agachar la cerviz dejándose humillar por su ama, y obedecer sin cuestionar las órdenes, por muy duras que sean. Algo que desde hace un tiempo parece que está cambiando, ya que Mauricio está dejando asomar otra faceta que lo hace más humano, y que, lo reconozco, casi ha conseguido hacerme olvidar el pasado siniestro del hombre. Se está enfrentando a una segunda oportunidad y parece que va camino de aprovecharla, si algo no se tuerce. Y, estoy convencida, Fe puede ser el mejor soporte para que ello llegue a buen puerto.
Porque cada día que pasa creo que el personaje de Fe va cogiendo más fuerza, algo que, en este caso, parece que los guionistas han sabido compensar con más minutos en pantalla. Su presencia casi se ha hecho imprescindible en los capítulos, porque además de aportar frescura aún en las situaciones más adversas, se ha convertido, de alguna manera, en el nexo de unión entre La Casona y los demás personajes. Casi tanto como Francisca, pero en las antípodas de ésta.
Fe es buena, generosa y amiga de sus amigos. Diáfana en sus sentimientos y de un corazón puro y noble, incapaz de mantenerse al margen cuando alguien sufre. Porque incluso es capaz de sentir preocupación por su ama, cuando ésta aprovecha la mínima para humillarla y ningunearla, y por lo tanto no es merecedora de que la chica gaste ni un mínimo de comprensión con ella.
Pero Fe tiene algo más que Francisca no ha visto. Es lista como una pimienta y no se le escapa casi nada. Ello ha ayudado a María, y espero que sirva en el futuro para más temas, aunque Mauricio tenga que vivir en continua zozobra.
Sólo espero que el sufrimiento que ahora mismo padece por el tema de María, pueda desaparecer. Y que alguien le cuente lo que ha sucedido realmente con ésta. Fe lo merece más que nadie, porque también ha sido con su concurso que ha resplandecido la verdad. Aunque esto sólo haya de quedar de puertas adentro, porque dudo que Francisca pague alguna vez por lo que ha hecho. 

7 de enero de 2015

Los niños en PV

Risas infantiles, juegos en la plaza,…. Por unos días los niños han sido los protagonistas, aunque después es casi seguro que volverán a desaparecer de escena.
Muchas veces ha surgido la pregunta del porqué no se ven niños en PV, aunque supongo que el principal motivo es por un tema legal sobre los horarios de trabajo y el tiempo de grabación. El caso es que, exceptuando fechas concretas, no es fácil ver secuencias con ellos. Pero aunque es difícil justificarlo desde la óptica actual, hay algo más que ha sobrevolado estos días en el ambiente de la serie y que curiosamente tiene que ver con lo anterior, aunque también es posible que haya pasado bastante desapercibido: se trata del trabajo infantil, que en aquellos tiempos era algo que no suponía ningún escándalo, pero que hoy se ve de otra manera (aunque desgraciadamente aún saltan periódicamente noticias que hablan de niños y niñas trabajando en duras condiciones y desde la más tierna edad). Y en un ambiente rural, como se supone el de Puente viejo, me imagino que lo que sucedería es que los más mayores ya ayudaban en las labores agrícolas y las niñas (por aquello de los roles) en la casa y el cuidado de los hermanos menores.
Pero por mucho que su vida sea dura, no es fácil perder la ilusión de los primeros años, y la esperanza de verla cumplida. Sin embargo la dura realidad se impone, y la magia queda patente que sólo existe en los cuentos. Muchos niños, aún ahora, han de ver cómo los reyes magos pasan de largo de sus casas, sin entender el porqué.
No hay nada más bonito que la ilusión de un niño o una niña ante un paquete envuelto con papel de colores. La intriga, la sorpresa, y después la alegría ante el regalo.
Aunque esto no es sólo patrimonio de los niños. A veces también hay para los mayores, y la ilusión es igual de vívida. O sino que le pregunten a Fe. Aunque creo que a ella el mejor regalo que le pueden hacer los magos es que sus sueños se hagan realidad, y le traigan un muñeco grande de carne y hueso (aunque muñeco y Mauricio parezcan palabras incompatibles). 

2 de enero de 2015

Año nuevo ¿Vida nueva?

Un día más considero que las mejores escenas son las que han protagonizado María y Fe.
Es realmente interesante el giro que ha experimentado María en su comportamiento. Quizás porque las circunstancias adversas que el destino ha puesto ante ella, las decisiones erradas que ha tomado y que le provocaron grandes sufrimientos, la lucha por el gran amor de su vida, y también la maternidad, la han hecho madurar y han incrementado su fortaleza convirtiéndola en  una mujer con arrestos, pero también parece que le han enseñado el valor de buscar la ayuda de los demás. En el pasado veíamos a una chica que intentaba resolver sus problemas por sí misma, o que ocultaba a los demás lo que la hacía sufrir, limitándose a compartirlo en parte con su tía Mariana y solo porque ésta estaba demasiado cerca de ella para poder seguir manteniendo una apariencia de normalidad con ella.
Ahora aunque sigue manteniendo en la inopia a sus más allegados más cercanos por razones evidentes que podrían precipitar las cosas, ha buscado de motu propio las que considero mejores bazas para seguir adelante con su propósito de descubrir una verdad que cada vez se le presenta más clara y flagrante. Cierto que ello también da cuenta de la acentuación de un importante sentido de la prudencia, que le impide compartir con según quién lo que ahora son básicamente conjeturas, aunque también la confirmación de alguna sospecha. Es evidente que si sus padres, especialmente Alfonso, tuvieran aunque fuera una remota idea de lo que está moviendo a su hija, no se iban a quedar de brazos cruzados y quizás podrían precipitar el final de todo, incluida la posibilidad de encontrar respuesta al paradero de Martín.  
Otra cualidad que ahora hay que resaltar de María es una agudeza creciente que la lleva a ver más allá de las apariencias, además de una capacidad de fingimiento que no ha de ser fácil de llevar a cabo, si además incluye acciones que le repugnan. Pero en este caso parece que aquello de que el fin justifica los medios es superior a cualquier escrúpulo que pudiera tener.
Y ha encontrado la mejor aliada para refugiarse cuando necesita apoyo para seguir adelante.
Ya lo he dicho con anterioridad, pero la complicidad que se ha establecido entre ella y Fe considero que es de lo mejor que hay ahora en la serie. La chica se ha convertido en alguien imprescindible para María y la única que conoce toda la verdad, además de las intenciones que ésta tiene en mente.
Y Fe, aunque a veces deje traslucir temores, no va a dejarla sola en esta encrucijada. Porque en el fondo también tiene las mismas cualidades que ésta: arrestos y sagacidad.
Solo espero que, una vez resuelta esta trama, que parece va camino de suceder, siga teniendo la visibilidad que se ha ganado con creces.
La cocina de La Casona ha sido un lugar donde se han fraguado muchas tramas. También ha habido momentos de todo, aunque es evidente que la presencia de Fe ha permitido que este lugar recupere parte de la luz que había perdido. Por ello y en justicia, Fe no puede quedar sin su espacio de protagonismo, aunque esta vez abogo para que sea ella la destinataria. No está sola, aunque cene sola, porque aunque encerrada en estas paredes por sus obligaciones, fuera si tiene amigos que la quieren y la tienen en consideración. Pero tiene derecho a algo más, a tener vida propia y ser feliz, aunque en este caso el objeto de sus querencias no sea precisamente el mirlo blanco que le desean. Mauricio no es precisamente la mejor opción, por sus antecedentes más bien oscuros, pero también es cierto que todo el mundo tiene derecho a una segunda oportunidad y el capataz ha demostrado que es capaz de sentir arrepentimiento por alguno de sus actos, y escrúpulos ante algunas cosas, lo que lo hace razonablemente candidato a la posibilidad de cambiar para bien. Y quien mejor que Fe para llevarlo por este camino.
Solo falta que  Mauricio deje de ignorar las indirectas nada sutiles de la doncella, y permita hablar a su corazón.