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14 de junio de 2018

El fin de los personajes


Independientemente que un actor o actriz marche de la telenovela de manera voluntaria o lo haga por “imperativo legal” (es decir que le enseñen la puerta), lo que no suele variar es que para su personaje, con alguna escasa excepción, esto suceda de manera dramática y sin un final acorde, o por lo menos proporcional, a lo que ha/n dado a la serie (por descontado me refiero a los guiones, el público es mucho más agradecido).
De hecho son contados a los que han permitido despedirse sin contratiempos,….solo dejando atrás una historia en Puente Viejo. Así, a bote pronto, recuerdo a Lucas, Rosario, Prado, Ramiro, Aurora, Soledad,….. También a los Doscasas, pero para ellos fue una despedida agridulce pues se marcharon sin que nadie fuera a su encuentro para decirles adiós, y después de que los guiones hubieran destrozado a sus personajes.
Pero ¿por qué es necesario utilizar recursos drásticos la mayor parte de las veces? Una explicación podría ser que se ha llegado a la conclusión que la mejor manera de cerrar un ciclo con un personaje es bajarlo a los infiernos antes de despedirlo, temporal o definitivamente. Dando por sentado que con ello la audiencia va a asumirlo mejor. Pero algo que no funciona siempre, porque interviene el grado de complicidad que se haya podido crear con el espectador, y a veces no se entienden determinadas derivas de las tramas para llegar a un fin concreto como es el cierre de las mismas.
¿Por qué matar a Sol si apenas dos meses más tarde también se fue Lucas? ¿No podían haber marchado los dos a Madrid?
¿Por qué Candela tuvo que permanecer dos meses en coma, antes de que Aida dejase temporalmente la serie por el permiso de maternidad? ¿Acaso no podía haber trabajado normalmente hasta el último minuto? ¿Por qué cuando volvió no le dieron ni un minuto de respiro, hasta que acabaron con el personaje?
¿Por qué no han permitido que Alfonso y Emilia marcharan normalmente, y en cambio han tenido que salir por piernas convertidos en asesinos, además de él ciego a causa de las palizas y ella embarazada de los que la violaron? ¿Acaso esto último, por ejemplo, no se lo podían haber ahorrado?
¿Porque Nicolás también tuvo que huir por haber matado a un hombre? ¿No habría sido más fácil que se hubiera ido tranquilamente a Murcia, a ocuparse de su patrimonio?
¿Por qué……………………………………?????????????
Evidentemente en todos los casos anteriores y en los que no he nombrado, el fin último es cerrar las puertas a un posible retorno. Porque es claro que aunque vivos, ni Alfonso, ni Emilia, ni Nicolás,….como tampoco María, que también tuvo que huir por haber intentado matar a Francisca, pueden volver sin temor a que la justicia caiga sobre ellos. Una justicia que en Puente Viejo es selectiva, solo para algunos, mientras que vemos como los poderosos salen impunes.

30 de noviembre de 2017

El adiós a Candela

Si, vale. Quizás ahora penséis que no soy coherente con mis decisiones. Pero si, he dejado de ver la telenovela, aunque no de seguir lo que se cuece en la misma. Es complicado desprenderse de algo que ha sido tan familiar durante seis años, pero estoy en ello. Sin embargo, y aunque se vea como un intento de justificar mi presencia aquí, tampoco puedo desengancharme del todo de la telenovela porque aún tenemos con Mercé el compromiso con la administración de varias páginas, aunque sea solo con mínimos. Y especialmente, en mi caso, porque aún está Chico (aunque me imagino que su personaje también tiene fecha de caducidad, porque sin Candela es difícil que consigan sacarlo adelante). Y porque, lo admito, este blog se ha convertido en un lugar que me produce muchas satisfacciones, no solo por el hecho de permitirme exponer mis opiniones, sinó por lo de que éstas sean leídas. De hecho, y no es para ponerme medallas, el último comentario ronda cerca las 2000 entradas (aunque algunos incluso hayan estado cerca de las 3000), lo que me lleva a daros las gracias de todo corazón. 

Pero a lo que iba.
Después de ver el comentario de Mercè/MarGonz, he decidido aportar también mi granito de arena, aunque mucho de lo que sigue ya lo haya manifestado en otras ocasiones.Y, por cierto, suscribo sus palabras una a una. 
Teníamos delante de nuestras narices las señales,… pero, o no las quisimos ver, o eran tan inconcebibles que ni siquiera podíamos imaginar la deriva que iba a seguir la telenovela.
Bueno, quizás esto sea verdad en parte. Porque la otra si la veíamos, porque es claro que se trata de meter, aunque sea con calzador, una trama de la que en el momento actual existen pocos defensores,…. más bien al contrario.
El expolio de La Quinta, que ésta pasara a manos de Francisca, y que después la hacienda fuera destruida por una bomba, era una señal evidente de que esta trama iba camino a su final. Aunque es claro que nadie podía imaginar que además habían concebido una tragedia para finiquitarla, y que ello significaba hacer desaparecer uno de los personajes más queridos y de largo recorrido en la serie: Candela.
Una desaparición que nadie, o casi nadie, entiende. A menos que se vea como una manera de apartar a un personaje para que no haga sombra a quién se desea dar notoriedad.
Por supuesto no voy a hacer un drama de esta situación, porque al fin y al cabo es algo que solo existe en la ficción. Pero lo que no es ficción, y lamento, son los daños colaterales, con la injusticia que supone el dejar sin trabajo a una persona en un sector, el del audiovisual, ya de por sí muy castigado por unos altos índices de paro. Y no me consuela que la misma Aida lo justifique, aunque creo que más que nada por aquello de ser políticamente correcta. Si, los actores probablemente tienen asumido que cualquier trabajo tiene fecha de caducidad y que llega un día en que su papel se acaba, bien sea porque el producto llega a su final o porque su personaje deja de tener sentido. Pero en el caso de Candela no es ni lo uno, ni lo otro. Así que debe haber otra razón, por ejemplo la que he expuesto en un párrafo anterior.
Por cierto, tambien estoy segura que una decisión de este tipo no se toma de un día para otro. Es evidente que hace meses que se puso sobre la mesa, aunque no sabremos nunca si fue antes o después de que se dieran cuenta que la nueva trama de los hermanos Ortega y SuperJulieta, no engancha para nada. De hecho me sumo al comentario anteriormente mencionado de Margonz/Mercé, en el sentido de que la audiencia también tiene algo que decir, aunque se la ignore. Porque por mucho que los índices de seguimiento sigan manteniéndose (eso si,en niveles bajos), la sensación general no es precisamente de que sea porque gusta lo que se ve, sinó más bien por fidelidad,……o porque a esta hora lo que echan en las otras cadenas es mucho peor. 

Y como dicen, “de perdidos al rio”, aprovecho para introducir temas que a veces a una le cuesta poner sobre el papel, por aquello de herir susceptibilidades o crear polémicas innecesarias.
Vistos los comentarios en algunos muros de los guionistas (que he obviado contestar, porque al fin y al cabo son lugares personales y tienen todo el derecho a opinar lo que se les antoje), incluso me ha llevado a pensar que en esta decisión podrían haber influido factores externos, ajenos a la telenovela. O que hay algo que no quiero ni imaginar, pero de lo que también se han hecho eco algunos comentarios, que afectaría a la vida personal de la actriz afectada, como las trabas para que ésta pudiera conciliar la vida laboral con el cuidado de su hijo. Algo que desgraciadamente nuestra sociedad aún no ha conseguido solucionar y que impide a muchas mujeres contribuir a la economía familiar, a pesar de que las parejas o la familia también se impliquen en el cuidado de los niños.
Otro tema es el de si con una sola trama basta para mantener la serie. Pero vista la deriva, parece que es lo que se pretende: condensar todo en una y que gire todo alrededor de un personaje que es evidente que goza del favor de los guionistas,… por lo que sea. Pero lo que realmente me produce hilaridad es que también pretendan venderlo como una renovación de las tramas, cuando a la vista está que esto no es así. Si se habla de renovación esto afecta al conjunto, no a una sola parte. Véase sinó en la misma cadena la telenovela Amar es para siempre, en la que solo mantienen el mismo hilo argumental para personajes de segundo plano, mientras que los protagonistas se renuevan cada año. Los buenos y los malos. Y no pasa nada.
Pero antes de seguir, me permito reproducir parte de un artículo que me pareció interesante (y que no sé de donde saqué), pero en el que quedan claras algunas cosas al respecto de las telenovelas:
“Rebautizado con cierto desdén como 'culebrón' es la gran aportación de Latinoamérica al mundo de la ficción: la primera telenovela se grabó en 1957. Entre las señas de identidad de la telenovela destacan la sublimación de las grandes pulsiones humanas hasta límites insospechados (el amor, la traición, la pasión, la ambición, la lealtad... aliñado todo con raptos, fugas, duelos, envenenamientos...), el marcado dualismo entre buenos y malos, los primeros 'buenísimos' y los segundo 'malísimos'; el físico de los protagonistas: el de ellos, de 'cuerpo danone'; el de ellas, de chica 'play boy'. Otros elementos característicos de la telenovela son la orfandad de uno de los protagonistas y la relación joven pobre/chica rica o joven rico/chica pobre. Este género audiovisual se ha convertido por derecho propio en el heredero de los folletines literarios de finales del siglo XIX.
La telenovela como objeto de estudio ha oscilado entre 'el mal de ojo de los intelectuales' y ser 'otra manera de contar la realidad'. Y un elemento que suele pasar desapercibido (quizá porque a España no llegan) es que muchas telenovelas tratan de temas de actualidad que sirven para una gran parte de la población (latinoamericana) como elemento de foro público: la violencia sexual, el narcotráfico, la delincuencia de cuello blanco, la explotación de la mujer en el mundo laboral, la crisis emocional y moral de los jóvenes...”


Sí, todo ello se refleja fielmente en el Secreto de Puente Viejo. Lo que no dice en ninguna parte es que este dualismo se tenga que mantener siempre con los mismos personajes. De hecho en Puente Viejo tuvimos por ejemplo un malo, malísimo, que podría haber dado mucho juego: Garrigues. Pero del que también decidieron prescindir y de mala manera, haciéndolo salir por la puerta de atrás como tantos otros y otras…. siempre en beneficio de quién ya sabemos.

Bueno, ya me he explayado bastante. Aunque seguro que aún me dejo cosas en el tintero, que me van a venir a la mente después.

Gracias por haber llegado hasta aquí, y por vuestra comprensión.
Os quiero

26 de septiembre de 2017

En el punto de mira

No hace mucho una persona muy cercana, y conocedora del país, me hablaba de como la sociedad en Dinamarca da mucha importancia a la privacidad, y que es difícil que alguien se meta en intimidades de otras personas. Por cierto, se trata de (otro) joven talento con una alta cualificación, que desgraciadamente ha tenido que emigrar ante la falta de oportunidades en nuestro país.
Pero no es este el tema que me ocupa.
Es evidente que nuestra sociedad está a años luz de la danesa. Solo hay que ver la temática de los programas de máxima audiencia para darse cuenta que es precisamente el cotilleo lo que llama la atención. Pero no voy a ponerme estupenda por ello, porque cada cual es libre de elegir sus preferencias, aunque no entiendo, ni comparto en absoluto, esta manera de hacer las cosas, que no aporta cultura y si borreguismo (espero que nadie se ofenda por esta palabra). Y sí, soy consciente de que puedo estar contradiciéndome, pero en mi descargo añadir que solo se trata de una opinión sin prejuzgar a nadie.
Y si la televisión se aprovecha de ello, no menos sucede en un pueblo pequeño donde es difícil dar un paso sin que alguien lo sepa. Sin embargo lo peor no es esto, si no que encima haya quien se considere con derecho a opinar sobre vidas ajenas, cuando muchas veces se hace patente aquello de “ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”. Esto sería el cotilleo, que muchas veces traspasa la línea de una simple opinión y puede convertirse, amplificado por el desconocimiento de la realidad y las diferentes versiones añadidas, en algo dañino para la víctima de las habladurías. Rompiendo el principio de nadie es “culpable hasta que se demuestre lo contario”, e instalando la necesidad de la víctima de tener que explicarse y además probar su inocencia. O esperar que salga otra habladuría que desvíe la atención.
Esto es lo que ahora le sucede a Candela.
No importa su trayectoria, ni la certeza de que es una persona sin doblez, generosa y altruista, que no duda en ayudar en la medida de sus posibilidades a quien sea. Que no suele ser alguien que juzgue a la ligera, ni que se involucre en cotilleos. Ni parece importar que se sepa que en el pasado fue víctima de malos tratos, y que ha sabido superarlo a fuerza de voluntad y de echarle arrestos. Ahora buena parte del pueblo parece que solo la ve como a una persona egoísta, que es incapaz de olvidar y mucho menos perdonar a alguien que le ha hecho mucho daño en el pasado. Pero que aparentemente ha vuelto a ella para implorarle su perdón.
Evidentemente todo el mundo tiene la posibilidad de cambiar, de arrepentirse de sus acciones e intentar enmendarlas, pero puedo entender a Candela. Venancia muchas veces utilizó en el pasado argucias semejantes a las del cuento del lobo y las ovejas, como para fiarse ahora de que no es lo mismo. Aparte de que le negó el socorro cuando acudió a pedirle ayuda, lo que la convierte a priori en una mala persona. Que el maltratador sea alguien de tu sangre, no tendría que impedir que se haga lo correcto.
Y puedo entender que a Candela le sea difícil pasar página con esta mujer, y que no sienta lástima por ella. Lo ha dicho: “se cosecha lo que se siembra” y aunque es algo muy categórico,  no deja de tener su sentido si me atengo a los hechos que la misma Candela ha puesto sobre la mesa. Sin embargo, aunque empujada por Severo, tampoco la va a dejar en la estacada.
¿Que Venancia ahora es sincera? Puede, aunque teniendo en cuenta como las gastan en esta serie, lo dudo. Sin embargo tampoco puedo imaginarme que retorcidos motivos se podrían esperar de esta visita a su exnuera ¿Volver a hacerle la vida imposible, en base a algo del pasado? ¿No fue suficiente con lo que ya le hizo?
Por cierto, lo único bueno (si es que se puede llamar así) en toda esta historia, es que están devolviendo la visibilidad a estos personajes, en mi opinión injustamente relegados a un segundo plano durante muchos meses. Unos actores de primera fila que merecen mucho más que las tramas de relleno que les han reservado durante tanto tiempo. 

28 de agosto de 2017

Severo y la venganza

¿Se le puede pedir a Severo que abandone sus ansias de venganza hacia Francisca, que olvide todos los agravios que ésta le ha infringido a él y a su familia? ¿Qué en nombre del amor y la paz para los suyos, abandone la partida, dejando que gane la doña?
Vale, la venganza es mala consejera y puede llevar a una persona a un camino de perdición. Pero aun así considero lícito que Severo desee recuperar lo que es suyo, lo que Francisca le ha arrebatado, como que espere que algún día la justicia terrenal se imponga. Ya que se trata de algo que atañe mucho más a los sentimientos, no solo de que le sea devuelto lo que ha ganado a base de trabajo y esfuerzo. No ha de ser fácil pasar página cuando Francisca es la culpable de que en su infancia y adolescencia se viera privado del calor de una familia, y que más tarde le fuera arrebatado su patrimonio como consecuencia de las malas artes de ésta. Por cierto, algo (lo de las vacunas) que parece que ha pasado, como tantas otras cosas, a un espacio intemporal en el que nadie parece reparar.
Pero parece que Candela, a pesar de haber dado su palabra de no insistir sobre el tema, va a volver a pedirle a Severo que hagan las maletas y que, sin volver la vista atrás, abandonen Puente Viejo. Una petición legítima, que podría parecer egoísta si no supiéramos que es también el deseo de recuperar la paz y vivir una vida feliz de familia.
Paz que solo lograrán si se alejan de Francisca.
Pero no voy a negar que es una idea que no me apetece para nada. Aunque en vista del panorama quizás sea más fácil esto que esperar a que se vuelva otra vez el sufrimiento a esta familia. O peor aún, que destrocen a los personajes, como desgraciadamente venimos viendo últimamente. No quiero ser pájaro de mal agüero, pero reconozco que me han contagiado las aprensiones, más cuando ponen en boca de los personajes este tema. Porque ya es habitual que se incluyan pistas en los diálogos que al final acaban convirtiéndose en situaciones concretas. Y si lo unimos al hecho, también recurrente, de la invisibilidad gradual de un determinado personaje antes de que desaparezca definitivamente, el panorama empeora. Porque Severo ha pasado de ser un rico hacendado, alguien que podía hacer sombra a Francisca, a convertirse en un hombre que ha visto esfumarse casi todo, y ser simplemente ahora el amigo del alcalde que sale un par de minutos a su lado en cada episodio. Ya no hablo de que hayan finiquitado el escenario en el que lo hemos visto habitualmente en estos tres años: La Quinta, y que además ya no existan apenas escenas íntimas con Candela. 
Todo esto me apena, primero porque considero que no es justo, pero además porque creo que están desperdiciando muchas posibilidades con esta trama y estos actores.
Evidentemente esto son solo conjeturas, sin ninguna base concreta, solo los antecedentes antes expuestos. Y quizás sea poner la venda antes que la herida, y que esto sea solo algo temporal y volvamos a ver a estos actores en el lugar que les corresponde. Más cuando ahora va a quedar un gran vacío en las tramas con la marcha de los habitantes de los Manantiales. Por cierto, algo que me revienta por partida doble: porque finiquitan esta última trama a la brava y dejando muchos flecos, y porque significaría que para recuperar el protagonismo merecido los de La Quinta tienen que apartar a otros, cuando ellos han mantenido la serie en el candelero durante meses y han dado cuerda a la trama de Francisca. Porque no nos engañemos, son dos tramas que se retroalimentan y la de Francisca quedaría en nada o casi nada si no tuviera a Severo para incordiarse mutuamente,  o a Candela para intentar humillarla periódicamente con sus visitas a la confitería. Algo totalmente lamentable, porque denota también falta de imaginación por parte de los responsables de los guiones.
Y al hilo de esto, quiero incluir algo en este comentario.
Me gustan las series, pero no soy muy habitual a las telenovelas (de hecho solo sigo Puente Viejo). Sin embargo estos días de vacaciones he tenido ocasión de ver ocasionalmente otra y me he quedado sorprendida (gratamente) de ver que las cosas se pueden hacer de otra manera. Me refiero a Amar es para siempre. Tramas bastante rápidas y creíbles, resolución de situaciones en tiempo prudencial (excepto un asesinato que requiere un periodo más largo), pero ante todo no he encontrado casi nada que me haya hecho cuestionar la coherencia de lo que veía. Y los flashbacks inexistentes o cortos como dice su propia palabra, no escenas completas como nos tienen acostumbrad@s en Puente Viejo.
Tampoco hay un malo de referencia, y cuando lo hay tiene su talón de Aquiles, lo que viene a desmentir la necesidad de que exista esta figura de manera constante y sea siempre la misma. Claro que tiene que existir un elemento distorsionador, pero dentro de unos cauces que no se aparten mucho de la realidad, lejos de la impunidad de la que goza Francisca. Incluso las situaciones que se pretenden distendidas suelen huir del recurso fácil y entran dentro de la normalidad, lejos de los sinsentidos a los que nos tienen acostumbrados con los Mirañar. Igual que las historias de amor que se viven sin estrépito, con romanticismo, pero sin caer en los tópicos, ni en el edulcoramiento.
Lo dicho. A la vista está que las cosas se pueden hacer de otra manera.

17 de agosto de 2017

"La molinera"

Vaya por delante que no pretendo ponerme ninguna medalla al mérito, porque estoy segura que más de una vez yo también he caído en la trampa de utilizar un mote en vez del nombre de un personaje. E incluso es muy posible que en más de una ocasión me haya movido a ello algún sentimiento no muy sano,…… algo que por otra parte, y pensándolo bien, es bastante irracional (por no decir otra palabra menos apropiada).
Y también admito que en el caso de algún personaje ni siquiera ha llegado a molestarme demasiado el uso de esta manera de dirigirse a él o ella, aún con la certeza de que el apelativo no es precisamente para indicar su condición o su profesión.
Pero lo cierto es que mi tendencia natural es evitar utilizar este recurso, porque soy consciente que en ocasiones y según el contexto, puede llegar a implicar incluso algo despectivo para quien va dirigido. Aunque sea un personaje, pero considero que ello no lo hace menos injustificable. De hecho vemos como esto se utiliza de manera recurrente por parte de Francisca, siempre en sentido peyorativo. También que el blanco de ello muchas veces es Candela, que pasa por ser “la panadera”, “la confitera” “la diminuta esposa” “la mujer del galletero”. O como Carmelo es “el tullido” “el perrito faldero”,…….por poner algunas lindezas. Aunque tampoco es exclusivo de este personaje y otr@s también caen en este juego.
Y por supuesto y aunque no sea de mi agrado, no puedo por menos que aceptar que solo son  palabras de un guion, que únicamente suelen pretender crear un escenario de tensión las más de las veces.
Donde ya no me parece tan fácil de aceptar es además encontrarlo en los comentarios de estas escenas. Y aunque parezca una contradicción con mi anterior comentario en este blog sobre el respeto en los comentarios, y aunque habitualmente los motes suelen estar incluidos en un contexto bastante considerado, lo cierto es que para algunos personajes vuelven a estar en el orden del día, y no precisamente para cantarles las alabanzas. En particular para Marcela, pero también para Matías y Emilia.  
Recuerdo muy bien cuando llegó Aida/ Candela a la serie, y el tiempo que tuvo que bregar hasta hacerse un lugar en la estima de l@s espectadores. Porque no solo tuvo que luchar en la ficción, donde tuvo que vérselas con un sector que no aceptaba que ocupase el lugar de otra mujer en el corazón de Tristán, si no que esta lucha también se trasladó a la realidad, principalmente por no encajar en los cánones estéticos que se suponen a una pareja de ficción. Como si el aspecto exterior fuese esencial, y  la profesionalidad y el buen hacer del actor o actriz se le supusiera o fuera algo accesorio. Por cierto, esto último algo en lo que me gustaría hacer hincapié, porque l@s espectadores, aun con diferentes sensibilidades, considero que sabemos apreciar cuando un actor o actriz hace su trabajo con más o menos acierto. Simplificarlo por una cara bonita o un aspecto deslumbrante, es minusvalorar el criterio de la gente que apuesta por un producto.
Pero volviendo a Marcela y los suyos.
Salvando las distancias con Candela, Marcela se enfrenta también a una situación parecida a este personaje: está ocupando el lugar de otra mujer. O simplemente las circunstancias (y no hay que olvidar, la marcha de la otra actriz) han propiciado esta situación, por otro lado irreversible, por mucho que haya quién lo considere imperdonable. Pero coincidiendo con ello, Marcela ha perdido su nombre y ahora es solo “la molinera”, por lo demás una profesión absolutamente respetable. Aunque la utilización de este apelativo no siempre tiene connotaciones agradables, y últimamente se suele emplear para denostar al personaje o hacerlo de menos.
Tres cuartos de lo mismo con Matías, que ahora suele ser conocido más como  “el oro molido”. Olvidando que ha cometido muchos y graves errores, pero que ahora intenta enmendarlos de la que considera la mejor manera posible. Aunque ello le suponga una renuncia. Pero la vida también es saber aceptar que no siempre se puede hacer lo que uno/a quiere, para en su caso si hacer lo correcto. 

26 de marzo de 2017

Adela

Aunque no es mi pretensión insinuar una postura generalizada, que considero inexistente, sí parece que hay quienes no acaban de aceptar al personaje de Adela… Cierto que tampoco es que ello sea un caso excepcional, pues casi todos los personajes tienen sus seguidores y sus detractores, ya que no todo el mundo los entiende de la misma manera, y no todo el mundo se siente identificado con la manera de ser o proceder de los mismos.
Sin embargo admito que a mi si me gusta Adela. Porque creo que es un personaje al que han dotado de una rica personalidad, alejada de los tópicos de los que pocas mujeres de su época podían mantenerse al margen. Una mujer independiente y fuerte que no se amilana, que mantiene unas fuertes convicciones y que lucha por defenderlas. Que cree en la igualdad por encima de clases sociales y géneros. Y que tiene muy claro que la cultura y la libertad pueden estar asociadas, pues permiten liberar de las cadenas de la ignorancia e impiden que los que tienen medios y poder los utilicen para someter a las personas.
Pero considero que hay mucho más a su favor.
Al contrario de otros y otras que se han ganado una merecida mala fama por acciones cuyo resultado invariablemente acaba suponiendo el sufrimiento de alguien, Adela ha llegado a PV no buscando nada más que el derecho a una nueva vida, no se ha entrometido en ninguna relación, no se dedica a hacerle la rosca a nadie, intenta ayudar a todo el mundo en la medida de sus posibilidades y sin esperar nada a cambio, no se lamenta de su situación y se esfuerza por hacerse un sitio que le permita vivir dignamente. Sí, es cierto que aceptó la ayuda de Carmelo, pero su interés no creo que fuera más allá de encontrar una salida a una situación desesperada. Además hay que tener en cuenta que en aquellos tiempos, una mujer sola con un hijo adolescente, para más inri viuda de un revolucionario, no lo debía tener fácil para salir adelante, aunque estoy convencida que tarde o temprano, alguien con tan fuerte personalidad, habría conseguido superar su situación por sus propios medios. Por cierto, me recuerda un poco a Candela, con quien considero comparte bastantes paralelismos. Incluidas las reticencias y la contestación que ésta (el personaje y la actriz) tuvieron que superar al principio.
Y me pregunto si quizás parte de estas reticencias provienen de la manera en que se relaciona ahora con Carmelo, un personaje muy querido por l@s seguidores de la telenovela. Pero su postura al alejarlo entiendo que entra de un planteamiento razonable. Estoy convencida que nadie (o casi nadie) iba a aceptar sin más que la persona que le ha destrozado la vida, matando a sangre fría a una persona muy querida y cercana, pueda llegar a formar parte integrante de su presente y, aun menos, de su futuro. Aunque la vida da muchas vueltas y si bien no se puede olvidar, si se puede llegar a perdonar.
Y en esto baso mi esperanza: poder ver algún día como Adela cura el corazón de Carmelo, y le da la paz que necesita y la felicidad que merece.

31 de enero de 2017

La "muerte" de Candela

Había concebido este escrito como una manera personal de hacer patente mi desacuerdo por la actual trama de La Quinta, y la que se presume ficticia muerte de Candela y su bebé.
Antes puntualizar que entiendo que se tenía de buscar un buen argumento para justificar la ausencia de Aida durante algunos meses, y que una de las maneras era que no fuera necesario tener en cuenta al personaje más que para el recuerdo. Pero seguro que había muchas otras, y considero que han optado por la más drástica.
Evidentemente el fondo de la cuestión es el de mantener el misterio para elevar la tensión y así tener pillada a la audiencia, provocando que sigamos pegados al televisor para conocer el desenlace. Pero otra cosa es que esté muy de acuerdo con el método empleado, porque de alguna manera supone jugar con los sentimientos de l@s espectadores y del resto de personajes, además de crear desconcierto por lo que parece y lo que podría ser. Vale que es una ficción, pero el “todo vale” creo que no es la manera.
Sin embargo no es la primera vez que se utiliza este recurso en la telenovela. Durante semanas no supimos que había sido de Esperanza, la hija de Martín y María, hasta que reaparició en los brazos de Candela. Y ahora otra vez Candela está en el meollo de la cuestión, incluso hay también un niño de por medio como entonces,…. aunque el contexto sea muy diferente.
Pero volviendo a la cuestión planteada.
Alguien lo decía en un comentario ¿es necesario matar a un personaje para librarlo de las garras de Francisca y Garrigues? (porque ahora son dos los compinchados)? ¿Nadie puede toserles a ninguno de los dos? Así están creando una imagen de impunidad que no creo que sea muy adecuada, especialmente porque, de alguna manera, están normalizándolo y haciendo que la gente lo vea como algo contra lo que no se puede hacer nada.
Pues si se puede hacer, porque para esto existen las leyes, y también la fuerza de la gente.
No pretendo dar un discurso político, ni de ninguna clase, y soy consciente del contexto de la época, en la que los poderes fácticos: militar, eclesiástico y económico, lo mangoneaban todo. Y el golpe de estado no cambió mucho las cosas, porque los terratenientes al final siguieron mandando, aunque maquillados bajo otro paraguas. El dinero siempre ha sido poderoso caballero.
Pero se trata de una ficción, y aunque la pretensión de la telenovela es claro que no es exactamente  la de educar, creo que en una época en la que lo fácil e insustancial es lo que se lleva la audiencia, los programas basura tienen un seguimiento difícilmente entendible y se olvidan fácilmente los “pecadillos” de los famosos porque el morbo puede más, no estaría de más que se realzara el valor de la justicia, de la equidad, de que las cosas se pueden hacer de otra manera. Y que la maldad no siempre prevalece.

6 de marzo de 2016

Una sociedad de apariencias

Estamos en una sociedad en la que parece que las apariencias si importan. Las apariencias sobre lo que pensamos que los demás esperan de nosotros, pero también de algo tan incierto como el aspecto físico de los demás, dejándonos llevar por primera impresiones aún desconociendo la verdadera esencia y las características de la personalidad de éstos.
¿Realmente es tan importante, o es que nos dejamos llevar por estereotipos que la opinión de alguien ha formulado como modelos a seguir?
Esta reflexión viene a colación por el tema recurrente (cierto que cada vez menos), de la diferencia de altura entre Candela y Severo (o lo que es lo mismo, entre Chico y Aida). Aun habiéndose ganado con creces ambos la simpatía de las y los espectadores, la diferencia notable de estatura entre los dos sigue saliendo intermitentemente en los comentarios, y no siempre en positivo.
Y admito que es un tema que me molesta, no solo por mis manifiestas simpatías hacia ambos, sino especialmente por lo que implica de discriminación. Y porque pienso que aun estando satisfecha con su cuerpo, una persona puede sentirse molesta, incluso herida, ante este tipo de opiniones. Aunque sean hechas sin mala intención. Porque no hay que olvidar que por ejemplo en el caso de Aida, que es quién suele acaparar los comentarios de este tipo, no estamos hablando de un personaje sino ante todo de una persona real que tiene sentimientos, que puede haber asumido su aspecto como sería lo normal en la mayoría de la gente, pero que no tiene por qué asumir también una especie de coerción por ser como es. Ni en la vida real, ni en la ficción.
Y siguiendo con el tema ficción. No puedo imaginarme que se tengan que plantear unos cánones según el tamaño, para que quede bien estéticamente aunque sea en detrimento de otras consideraciones. Porque nada garantiza que dos personas que queden bien en pantalla, sean compatibles profesionalmente. Por supuesto no digo que el aspecto físico no sea un plus, pero también lo es la profesionalidad, el saber estar, la química,……..y esto no entiende de tallas.
Y las mismas consideraciones sirven en la vida real.
Dicen que en el tarro pequeño está la buena confitura. Tampoco pretendo ahora hacer apología para las personas de tamaño pequeño, pero ni a ellas o ellos, como tampoco a los demasiado altos, se les puede negar relacionarse siguiendo los dictados del corazón, del conocimiento del otro,…  dejando de lado el aspecto externo que es (o tendría que ser) mucho menos importante. 

17 de febrero de 2016

¡Don Anselmo no se va!

Podría haber comentado esto en algunas de las páginas de Facebook que administro conjuntamente con una amiga, pero como se trata de una opinión personal considero que debo hacerlo desde mi blog, algo que además me permite explayarme más extensamente.
Es sobre el tema de D. Anselmo, su posible marcha del pueblo y la reacción de los habitantes de PV a ello.  
Evidentemente hay que diferenciar al hombre del sacerdote, la persona del representante de una institución que en aquellos tiempos era uno de poderes fácticos, con la potestad incluso de administrar justicia terrenal.
Como persona D. Anselmo representa a la mejor parte de la sociedad, a los que se preocupan y están cerca de sus semejantes, además de procurar su bienestar. La parte a reprocharle es que, en ocasiones, haya mirado hacia otro lado cuando se trata de los desmanes de Francisca, que además compra su benevolencia con generosas donaciones. Sin embargo en justicia también hay que reconocerle que jamás ha tomado nada para beneficio propio, y que todo lo que recauda acaba en manos de los necesitados. Así que digamos que, sin que se puedan llegar a justificar algunas cosas, es posible aceptar que  D. Anselmo haya tomado la opción del sentido práctico obviando lo ortodoxo.
Como sacerdote tampoco nada que reprochar, aunque pienso que no se ajusta demasiado a los cánones de la época. Un ministro de la iglesia con una mente tan abierta debía ser una rareza, aunque tampoco es imposible que existiera. En realidad, y por lo que he oído de mis mayores, el tipo usual de sacerdote se acercaba mucho más a D. Berengario, aunque creo que en este caso han ido al otro extremo.
Antes de continuar he de puntualizar que me declaro abiertamente atea, y que por lo tanto mi opinión puede estar condicionada. Aunque tampoco me caen los anillos en reconocer que existen personas en las diferentes confesiones que ejercen su ministerio con total dedicación y servicio a los demás, tal como se supone ha de ser. Tal como hace D. Anselmo. Y es muy posible que, de estar allí, yo también me hubiera alineado con los que desean que el hombre (más que el sacerdote) siga en el pueblo. Especialmente cuando la alternativa es quién es, alguien que ha entrado con imposiciones, una situación que la gente tiende a rechazar. Abiertamente o no.
Nada que objetar pues a ello. Mis objeciones (valga la redundancia) van en un sentido muy diferente.
Mirándolo desde la óptica de los guiones, creo que puedo entender una de las derivaciones de esta trama, aunque no sé si la intención de quienes los han escrito va en la línea de lo que pretendo poner sobre el tapete. Y sé que me estoy poniendo muy quisquillosa, y que una vez más le estoy buscando cinco pies al gato cuando no se trata más que una ficción y de rellenar minutos de capítulos, además de dar visibilidad a un determinado personaje que, por supuesto, la merece igual que los demás. Y sé también que no todo el mundo estará de acuerdo con mi opinión, incluso es posible que no exista nadie que coincida con ello. Pero ello no me ha de condicionar a la hora de exponerla.
Se trata del papel de las mujeres en esta historia. Es muy loable que pretendan darles notoriedad, pero también es sabido que en aquellos tiempos (e incluso hasta mucho más tarde) su opinión no contaba mucho, pero eran el principal aliado de la iglesia. Ya en 1910 una nota de esta institución decía, refiriéndose al papel de las mujeres: “para qué nos serviría el voto: para arrojar en la balanza de la opinión cotizable, en la bolsa política, millones de sufragios en pro de la Santa Religión, que es y fue y será, esencia espiritual de la mujer española en todo lugar, situación y tiempo”
Otro ejemplo: el discurso de Victoria Kent, que el 1 de octubre de 1931 pidió que se aplazara la concesión del voto a las mujeres, porque en su opinión no estaban preparadas para votar responsablemente debido a la influencia de la Iglesia, por lo que su voto sería conservador y perjudicaría a los partidos de izquierdas. Para Victoria Kent una de las pruebas del alineamiento mayoritario de las mujeres con la derecha antirrepublicana sería la entrega al Presidente de las Cortes de un millón y medio de firmas de mujeres católicas pidiendo el cambio del proyecto de Constitución para que se respetaran los «derechos de la Iglesia (fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Sufragio_femenino)
Pero vuelvo al inicio, y soy consciente de que en esta historia hay que anteponer el hombre al sacerdote. Sin embargo no acaba de cuadrarme el papel secundario y pasivo del género masculino en todo esto, y que dejen llevar toda la iniciativa a las mujeres. Sabemos que en la época el papel femenino se limitaba casi exclusivamente al de ser obedientes y sumisas, aunque también es cierto que en PV las mujeres protagonistas son fuertes e independientes, mientras que sus hombres son progresistas y de ideas liberales, avanzados a su tiempo. Pero considero que esto no era lo corriente, si no la excepción.
Por descontado me alegra ver a mujeres resueltas, que en la cabeza de la protesta esté Candela, ver a Dolores, Mariana y Gracia  manifestarse sin temor, poniendo en sus palabras el sentir de todos y todas, a Rosario siendo la parte calmada y a Emilia, una atea confesa, defendiendo a D. Anselmo, al hombre. Sin embargo admito que este post lo ha provocado en mayor medida la escena siguiente. No acaba de cuadrarme que todo un obispo se digne a sentarse con unas mujeres para discutir un tema que va más allá de las atribuciones de éstas. Aunque me disguste tener que decirlo, creo que lo más lógico en esta situación (y repito, en aquella época), habría sido que, por ejemplo Severo, se hubiera alzado como interlocutor.  
Pero esto es una ficción, y se admiten licencias. 

14 de febrero de 2016

Evolucionar o languidecer

Veo con estupor como hay quien se toma la serie como algo personal, sin tener en cuenta que se trata de una ficción, y que si bien en la misma se pueden dar incoherencias, tramas infumables, situaciones inverosímiles y momentos aburridos, tampoco es nada inusual. Estoy convencida de que en la mayoría de telenovelas se producen estos momentos; pero aunque admito que yo también me muestro quisquillosa a veces con algunas tramas, tengo muy claro que estoy viendo un producto ficticio escrito por personas, y que como tal sujeto a la posibilidad de equivocarse o acertarla de pleno. Porque aunque exista la experiencia, los estudios de opinión,…. nadie, ni siquiera los guionistas o los responsables de la serie, pueden saber con total seguridad si una nueva historia va a cuajar o no entre el público. Un público, por otra parte, que considero que cada día es más exigente y crítico, y que tiene muy claro lo que le gusta y lo que no.
Lo he escrito antes y hay razones para afirmarlo. El Puente Viejo que ahora vemos poco o nada tiene que ver con el que hace cinco años irrumpió en las pantallas. Pero no creo que sea nada malo, al contrario. Porque entiendo que, como todo en la vida, necesita una evolución, no quedarse estancado; y especialmente no es una buena opción acomodarse y vivir de rentas. Considero que las y los espectadores demandan cosas nuevas, no seguir en un bucle viendo siempre lo mismo, algo por otra parte que llegaría a ser muy monótono y aburrido. Ya pasa con bastante frecuencia que se utilizan recursos anteriores muy reconocibles, y ello es suficiente motivo de crítica como para permitirse convertirlo en un modo de acción usual.
Así que ya hace tiempo aprendí a abrir mis expectativas y permitir a las nuevas tramas la posibilidad de seducirme. Solo es cuestión de darles una oportunidad, aunque admito que ha habido de todo en los últimos tiempos y no ha sido fácil tragar con algunas cosas. Pero la misma inercia de la serie y la clara opción de los televidentes, manifestada especialmente a través de las redes sociales, han puesto las cosas en su sitio y han propiciado que se enderezara el rumbo.
Y es en este momento cuando irrumpen en la serie nuevas propuestas.
Por supuesto mi fidelidad sigue con los que monopolizan mis simpatías, y como he puesto de manifiesto otras veces: las parejas de Lucas y Sol, y Severo y Candela, como también Carmelo. Pero ello no impide que añada a ello a los nuevos Hernando y Camila, y a los que les acompañan. De hecho admito que, sin haber visto casi nada de ellos, ya han conseguido despertar mi interés, incluso con el carácter manifiestamente arisco y poco dado a hacer amigos del primero. En realidad creo que este elemento diferenciador, siempre que sea llevado hasta un límite razonable, es algo que hace aún más interesante esta nueva línea de acción de la novela.
Solo una última cosa. Los que habitualmente se acercan a este espacio, y a los que aprovecho para reiterar mi más sincero agradecimiento, creo que saben que ni el objetivo de este blog, ni el ánimo con el que está planteado, es el de hacerles la rosca a los guionistas o a los actores, ni por descontado se trata de buscar el reconocimiento de éstos (algo que por supuesto, y si llega a suceder, agradezco profundamente). Además soy consciente de mis limitaciones, y de que mis comentarios son sólo reflexiones de una seguidora de la serie que se guía por lo que ve; eso si, intentando siempre desde una óptica particular, hacer una crítica constructiva o dar una opinión.

9 de febrero de 2016

Puente nuevo

Parece que ahora llega a PV un nuevo inquilino que dará mucho que hablar.
Y (aunque tampoco serviría de mucho), por supuesto nada que objetar al hecho de que se busquen nuevas historias para mantener el interés de la serie. Entiendo que, en vista de que algunas no han funcionado como se esperaba, se busquen otras líneas de acción para que la serie no quede estancada, ya que es evidente que con los personajes habituales ya no se puede construir mucho más. Incluida Francisca, cuyo papel no avanza lo más mínimo y, en mi opinión, su intervención en las tramas ahora es más bien de relleno. Además que considero que las otras historias tienen suficiente entidad para marchar por si solas.
Por lo que, como ya he escrito en otras ocasiones, no sé si los guionistas son muy conscientes de que con la idea de introducir nuevas situaciones, también están perdiendo la oportunidad de desarrollar un poco más a conciencia las que han empezado pero que, de alguna manera, están dejando languidecer.
No es una concesión a la nostalgia, pero una recuerda como en otros tiempos las tramas eran mucho más elaboradas, y como se conseguía mantener un alto interés por ellas. Básicamente me refiero a Tristán y Pepa, y Martín y María, aunque también ha habido otras historias que, sin llegar quizás al grado de las anteriores, también han conseguido acaparar miles de seguidores. Pero creo que todo esto ha cambiado y ahora se priman más otras cosas, moviéndose todo más por la superficie y sin dejar que situaciones que podrían ser interesantes avancen demasiado antes de ponerles freno bruscamente. Cuando no, estropeándolas parcial o definitivamente.
Sin embargo sigo conservando la esperanza de que todo esto se enderece.
Y soy consciente de lo que voy a decir a continuación no es el sentir general, y que entre los seguidores de la serie hay muchas sensibilidades diferentes, por supuesto todas ellas igual de respetables. Pero, en mi opinión, aparte de personajes entrañables que de vez en cuando aportan bonitas escenas u otros que están muy desaprovechados (léase Carmelo o Ramiro), hay dos parejas que podrían traer a la serie algo de lo decia anteriormente. De hecho, la de Lucas y Sol parece que está destinada a ser la protagonista, pero a tenor de los acontecimientos considero que la supera en visibilidad la de Candela y Severo. Y admito que me encanta que suceda esto, porque creo que, aparte de forjar una pareja de lo más interesante ya que aporta madurez y sensibilidad al mismo tiempo, también considero que ya tocaba que el personaje de Candela tuviera algo más de vidilla.
Desarrollar la historia de estas dos parejas (por descontado sin volver a recurrir a los estereotipos habituales a los que ya nos tienen acostumbrados) podría sacar un poco de la apatía general en la que se mueve ahora la serie, y que supongo pretenden superar con las nuevas incorporaciones. Creo que no digo nada nuevo al afirmar que en estos momentos la fidelidad de las y los espectadores está por encima del interés que provocan las tramas, con alguna excepción puntual como las que menciono anteriormente, que sin embargo también ponen a prueba la paciencia de muchos y muchas con sus innumerables vaivenes. Y considero que las simpatías que despiertan ambas parejas, son suficiente reclamo como para que se construya alrededor de ellos bonitas historias.
Aún están a tiempo para ello. 

6 de febrero de 2016

El secuestro de Sol y Candela

Entiendo que a veces puede considerarse necesario añadir dosis adicionales de dramatismo a escenas que ya de por si tienen una importante carga de ello. Además que, no teniéndome por una mojigata, puedo comprender que no se soslayen temas espinosos, muy presentes en la vida real. Siempre, claro está, que éstos sean tratados con suficiente mano izquierda como para que quede meridianamente claro que la pretensión es más una denuncia que un recurso fácil para dar morbo a un producto televisivo. Porque no todo vale (a pesar de que no siempre se pueda entender así a tenor de algunos programas basura), y menos se puede aceptar cuando hay temas muy sensibles que desgraciadamente no pierden actualidad.
Solo con estas premisas se podría justificar toda la historia del secuestro de Sol y Candela, una trama que creo que incluso al más tolerante de los espectadores es capaz de provocarle repulsa. Tratándose del retrato de un execrable sujeto que no tiene escrúpulos en utilizar a las personas, en este caso mujeres, para vivir cómodamente a sus expensas, sometiéndolas y humillándolas, sin que éstas tengan la posibilidad de escapar a un destino sin futuro. Y encima víctimas de una degradante situación de maltrato, viviendo en una evidente inferioridad de condiciones y sin posibilidad de luchar por ellas mismas, ante el número superior de agresores que las controlan, hombres con un exacerbado sentido machista que consideraban a las mujeres (algo que desgraciadamente aún sucede) como objetos de carne pero sin voluntad propia, como seres inferiores ante la supuesta supremacía del género masculino.
Pero en este caso en particular, y aparte de que ha quedado claro que hay otras cosas, aparte del dinero, que mueven a un sujeto de la calaña de Eliseo, también las hay que escapan a la lógica.
Es evidente que Eliseo es un tipo acostumbrado a vivir a costa de los (las) demás, utilizando para ello la fuerza bruta, la falta de escrúpulos y de integridad, pero también es claro que es un estúpido integral que no piensa más allá de sus narices. Quizás he visto demasiadas películas del género policíaco, pero en ninguna recuerdo haber visto que un secuestrador mantenga a sus víctimas expuestas a sufrir daños, antes de recibir el montante pedido por su liberación. No ha sucedido aún (y ya sabemos que esta historia no va a ir muy lejos), pero lo normal sería que antes de soltar el dinero el extorsionado haga valer su derecho, y también su obligación, de pedir garantías sobre la integridad de las personas que están retenidas. Y es claro que Severo no es tan ingenuo como para fiarse de un sujeto que además ya le ha engañado antes, y que sería muy capaz de coger el dinero y largarse sin dejar ir a las chicas.

2 de diciembre de 2015

Casi un matrimonio

Quizás es como ha de ser, aunque no lo comprenda.
Porque admito mi total analfabetismo sobre cómo se estructura una serie y si es  realmente necesario que las tramas se alarguen sin más motivación que la de llenar capítulos. Pero lo que sí sé seguro es que en este momento ello provoca que la expectativa que me generaba antaño la serie ya no suceda, sino más bien impaciencia. Y, ¿porque no?, una cierta perplejidad de que se empiecen las cosas y después dé la sensación que se dejan aparcadas, sin que se vea un horizonte cercano para resolverlas.
Tal sucede con Candela y Severo.
Hicieron falta largos meses de encuentros, confidencias, acercamientos y que Candela estuviera al borde de la muerte, para que se produjera el esperado momento de que la relación diera un paso más.  Pero después parece que se haya quedado ahí.
Cierto que esta situación puede generar que se vivan con mayor intensidad los que me parecen escasos momentos entre esta deliciosa pareja, pero creo que no están sacando a esta trama el rendimiento que sería deseable en este momento.
De hecho, y aunque casi cada día hay alguna escena en la que se demuestran sus sentimientos, pero que normalmente no dura más que unos segundos, por lo demás han pasado a ser una pareja que, sin haberse cruzado los votos, no se diferencia de cualquier matrimonio. Porque no viven todavía bajo el mismo techo, pero su relación está tan normalizada que si alguna vez (que espero que sea pronto) deciden que ha llegado el momento de establecer lazos más sólidos pasando a ser marido y mujer ante la ley, pienso que su devenir diario no se va a diferenciar en casi nada.  
Aunque por otra parte soy consciente que  pedir que les den más vidilla hace que al mismo tiempo tenga que encomendarme a……… no sé muy bien quién o qué,  pero a alguien o algo,…. para que no se les ocurra a los guionistas ir por el camino recurrente de crear un mal rollo entre ellos o de provocar alguna situación límite. Los personajes respectivos ya han sufrido lo suficiente para que ahora les nieguen a posibilidad de un remanso de paz y felicidad.
Y estoy convencida que también se pueden escribir buenas historias a partir de ello. 

4 de noviembre de 2015

Atesorar la felicidad

La felicidad es un estadio que en PV suele ser efímero. Y no importa que ello ocurra por el mismo discurrir de la existencia, o por agentes o factores ajenos, porque el resultado siempre acaba siendo el mismo. Ver penar a los que la vida ya ha maltratado lo suficiente, y que sigue empeñada en hacerlo.
Así que cuando se dan momentos de felicidad, es importante atesorarlos, porque indefectiblemente acaban teniendo una contrapartida dolorosa en un futuro.
Ahora estamos en un impasse y puede que la balanza esté equilibrada. Se han roto unas parejas antiguas y han surgido de nuevas, con aires renovados y que traen consigo un hilo de esperanza para recuperar el tono perdido de la serie, el halo de romanticismo del que adolece ahora mismo. Y lo que es aún mejor, al mismo tiempo han sacado del ostracismo a un personaje que parecía perdido entre las cuatro paredes del Jaral: Candela.
Aun recuerdo su llegada a la serie y la controversia que generó en un sector concreto, pues llegaba para ser la sustituta de un personaje emblemático: Pepa. Y recuerdo los virulentos ataques que sufrió, llegando incluso a afectar a la misma actriz. Afortunadamente todo quedó atrás y Candela se ha forjado un lugar indiscutible en la serie y en la estima de l@s seguidor@s. Igual que en el corazón de Severo.
Y admito que los dos se lo han hecho en el mío. Me parecen una pareja preciosa, con una relación serena y reposada, madura y al mismo tiempo que respiran un cierto aire de adolescencia, con la pasión justa pero con una ternura infinita, con una química incuestionable…. Dos personas que han aprendido a conocerse bien y a valorar sus virtudes y defectos. Y dos personas que a pesar de sus respectivas y duras existencias pasadas, han sabido renacer con el amor, y se aferran a éste en pro de alcanzar juntos una felicidad para la que ambos seguro que van a luchar con uñas y dientes, aun cuando previsiblemente y, en primer lugar, vaya a ser Francisca quien intente interponerse o impedirlo. 

27 de octubre de 2015

Luchar por el amor

Creo que en todo el tiempo que llevo viendo PV, nunca había visto una declaración de amor tan……diferente!! Además de vehemente, sincera y valiente. Y lo mejor es que encima y probablemente sin proponérselo, Candela le ha devuelto las tornas a Severo y la pelota ha quedado en el tejado de éste.
La verdad es que esperaba, como creo que casi tod@s, una reacción de Candela, pero nunca de este calibre. Aunque quizás era previsible, porque ya sabemos que en el fondo es una mujer de arrestos, a la que no es fácil acobardar. Pero si al principio fue el miedo de volver a sufrir, pronto ello ha sido reemplazado por otro sentimiento igual de fuerte y limitativo: el de no querer hacer daño a otra persona. 
¿Cuál ha sido el detonante para que al final haya decidido luchar? ¿Las palabras de Lucas, el sentirse cobarde por no afrontar sus sentimientos, la frustración por haberse equivocado, la decepción porque Severo aparentemente la haya sustituido tan pronto,….?  Probablemente haya sido todo en conjunto. Pero me alegro que al final haya decidido ser egoísta y pensar en sí misma.
Llevamos meses y meses, por no decir casi años, viendo a Candela casi como un objeto decorativo en el Jaral, destinada solo a pensar en los demás, y resignada a su situación, sin plantearse otro futuro que el de ser la “viuda de ..”.  Pero al final el amor ha vuelto a llamar a su puerta y es su momento, el tren que no puede dejar escapar.
Y Severo tiene todos los ingredientes para sacarla de su ostracismo y convertirla en mucho más, aunque también es cierto que Candela es una mujer independiente que hasta ahora no ha necesitado a nadie para salir adelante. Sin embargo hay otros aspectos de la vida que le han sido esquivos, como el amor. No el de los allegados, amigos o parientes (que si lo ha tenido), sinó el amor romántico, el que hace estremecer, el que llena de emociones. Y Candela es aún joven para renunciar a ello y puede encontrarlo en Severo, un buen hombre, generoso, tierno y afectuoso, que seguro puede hacerla muy feliz. Que es además un hombre poderoso y con posibles, que aparte de darle seguridad también la colocará a la altura de la Montenegro. Y si todo lo primero me llena de satisfacción, lo último más aún.

20 de octubre de 2015

¿Que pasa con Candela?

Creo que andaba equivocada. Los guionistas no pueden ser los mismos que nos deleitaron en otros tiempos con unas historias que consiguieron despertar pasiones. Porque el giro en que está inmerso la serie, optando por tramas con contenido calcado a tiempos pasados pero con mucha menos fuerza, con algunas secuencias que se persiguen dramáticas pero que al menos en mi caso ya no consiguen ni despertarme la más mínima emoción, me permite llegar a esta conclusión. Bueno, quizás no sea del todo exacto porque, a fuer de ser sincera, es cierto que Lucas y Sol si lo consiguen en alguna ocasión. Y de hecho, ahora mismo, creo que es lo más parecido (sino lo único) al PV que casi tod@s conocemos y al que casi tod@s nos enganchamos. 

Aparentemente han decidido desdramatizar tanto el serial que, salvo en algún caso puntual, el resto de lo que ahora acontece y a pesar de que es cierto que en algunos casos tiende a hacer sonreír, también está cayendo en el absurdo. 

Como en el caso de Candela.

Lo admito, puede que me esté volviendo muy exigente y quisquillosa, pero lo que al principio me hizo gracia, ahora ya no. No me gusta verla haciendo lo que dista mucho de ser su manera de proceder habitual. Por supuesto no es mi pretensión pedir que se tire de los pelos por la actual actitud displicente de Severo, que parece que ha encontrado recambio enseguida para ella, pero la actitud que muestra tampoco cuadra. Candela es una mujer que nunca ha dudado en coger al toro por los cuernos y hablar sin cortapisas, sin dejar nada en el tintero. 

Es cierto que con los años las personas tienden a ver las cosas de otra manera y, por experiencia propia, es cierto que se aprende a tomarlo casi todo con otra actitud. Lo que antes podía ser importante, ahora es posible que se vea de otro color. Por descontado no digo que un desengaño amoroso no pueda afectar lo mismo a un/a adolescente que a una persona madura, pero los años aportan experiencia para saber mejor cómo asumirlo. O no. 

Es así solo como puedo entender que Candela no se haya deprimido, pero tampoco comprendo que haya optado por tomar una actitud casi infantil, de continua rabieta y de salir huyendo de Severo, en vez de encararse con él y ponerle los puntos sobre las íes, de luchar por el hombre al que ama. También es cierto que es difícil pretender que haría yo en esta misma situación, porque es algo complicado cuando interviene otra mujer (o al menos esto es lo que parece) y Candela no es persona de hacer daño a nadie conscientemente. 

Pero esta trama ha conseguido impacientarme, porque no entiendo nada. No entiendo (ya lo he dicho antes) a Candela, no entiendo a Melisa y sus ansias de hacerse amiga de la confitera, pero especialmente no entiendo a Severo. Y no me gusta que, si podemos suponer que todo es una treta para hacer abrir los ojos a Candela, éste utilice métodos tan poco ortodoxos. Cierto que Candela tiene que superar sus miedos a volver a sufrir y solo lo hará cuando esté muy segura de que hay una esperanza para ella, pero por el camino que van no veo como podrá conseguirlo. Me parece una utilización burda de los celos y no me gusta para nada que la manipule. Ya lo dije en otra ocasión: creo que Severo (de ser ciertas las conjeturas de una trampa) está jugando con fuego. Y a veces esto puede acabar en un incendio de consecuencias desastrosas. O no.

16 de octubre de 2015

El ciclo de la serie

Llevar la administración (aunque sea de manera compartida) de varias páginas de Facebook y además un blog propio, y que todo ello esté activo mínimamente, es una ardua tarea que no siempre es posible llevar a cabo con buen término. Pero si además le añadimos que la serie no está precisamente para echar cohetes y que es difícil encontrar algo a lo que agarrarse, aún hace más complicado todo. Quizás es por esto que este blog ha acabado convirtiéndose en un lugar al que solo me acerco ocasionalmente, porque admito que no hay casi nada que me motive a seguir escribiendo. 
No reconozco a esta serie. Evidentemente, como todo en la vida, las cosas tienen un ciclo (igual que las tramas) y hay que renovarse, pues de lo contrario se puede caer en la monotonía. Pero una renovación, en mi opinión, exige también ver cosas nuevas, algo que considero que en PV no está sucediendo. Cierto que hay parejas nuevas y nuevas situaciones, pero asistimos a un deja vû continuo (y no me refiero sólo a los fastidiosos flashbacks con los que nos bombardean), y con situaciones totalmente previsibles por haber sido ya utilizadas en otras ocasiones, aunque sea con distintos personajes.
Realmente me da la impresión que están dejando languidecer la serie. Es verdad que esto no se puede corroborar con los datos de audiencia que siguen siendo muy buenos, pero creo que alguien tendría que preguntarse por qué y a pesar de ello, esta situación no se refleja en las diferentes páginas y foros que existen en las redes sociales y que podrían ser un termómetro de lo que se cuece. No voy a apelar al recurso de la nostalgia, porque ya hace tiempo aprendí que nada es eterno, pero creo que no estaría de más que los responsables se dieran una vuelta y podrían comprobar que lo que en otros tiempos era un bullir de comentarios, ahora es casi un desierto. Solo hay unas pocas páginas con una cierta actividad, pero que han de hacer auténticos malabarismos para seguir en la brecha.
Pero yendo a la serie y las tramas actuales. Reconozco que no estoy muy al día en tema de telenovelas del tipo de PV, que se podrían encuadrar más bien en el género de drama que en el de comedia. Y quizás por ello me cuesta entender la deriva de todo, con pocos motivos de alegría y mucho de sufrimiento de los personajes. Es por esto que no me voy a privar de expresar mi creencia de que algo más dosificado, que no se diera todo al mismo tiempo, estaría bien.
En este momento es difícil encontrar una pareja (porque entiendo que básicamente de esto trata la serie: de relaciones de parejas) que aporte algo de alegría o de lo que en otros tiempos era la esencia de la serie (y repito que no creo en la nostalgia, aunque parezca lo contrario). Es cierto que los guionistas no son infalibles, que pueden equivocarse como todo el mundo y que es difícil que puedan saber de antemano que va a gustar y que no. Evidentemente son un equipo, pero considero que se basan igual que todo el mundo en apreciaciones personales, que pueden o no coincidir con lo que desea el público que ve la serie. También es cierto que en todo lo largo de este tiempo de emisión se han introducido personajes que han funcionado y que lo han hecho con gran éxito, y esto, aunque sea decir algo evidente, también es obra de los guionistas. Y, por cierto, también del equipo de cásting, que también tienen mucho que ver.
Pero ahora mismo la serie parece un campo de batalla más que otra cosa. Y personajes hasta ahora muy valorados están viendo como ello se está perdiendo, en algún caso incluso se antoja irremediablemente, por tramas llevadas al límite (caso de Alfonso y Bosco. Aunque a este último parece que quieren darle otra oportunidad). En otros se ha perdido la ocasión de darles un giro que permitiera hacerlos más digeribles, como es el caso de Francisca, pero parece que este personaje va a volver a las andadas con renovados bríos. Lo que admito, la única cosa que me produce es fastidio, aún antes de que ello suceda. Y ya no hablo de los que directamente han hecho mutis por el foro, como Mariana y Nicolás…..
Dejando aparte el caso de Lucas y Sol, que parece que va camino de solucionarse para regocijo de tod@s, y que quizás es la única trama que, en mi opinión, tiene coherencia, considero que el caso más flagrante de lo que digo es el de Severo y Candela. 
Me duele (si, ya lo sé, es un sinsentido) lo que están haciendo con ambos, convirtiéndolos ahora en dos personajes poco creíbles. No es posible que el despecho haya lanzado a Severo a los brazos de una total desconocida, y que además en dos días (literales) haya establecido con ésta unos lazos que con Candela, aún a pesar de los meses que llevan de confidencias y del supuesto amor que ha dicho profesarle, no hemos visto aún: tuteo, cariños,…….. Por no hablar de su insensibilidad desconcertante, que no cuadra con el hombre que conocemos.  
Por otra parte el destrozo que hacen con Candela no se queda atrás. Quizás pretendan librar a esta trama de elementos dramáticos y darle un toque más ligero, pero tampoco cuadra con ella la actitud que le han hecho adoptar, más de una chiquilla enrabietada que la de una mujer madura y de carácter, que no se deja embaucar por las apariencias. En mi opinión lo lógico (que no suele ser lo que es habitual en las tramas) es que Candela primero se hubiera deprimido y después se hubiera rebelado, no permitiendo que Severo se hiciera con conclusiones que distan mucho de ser ciertas. Porque una cosa es tener buen corazón, y otra es dejar escapar la oportunidad de ser feliz por razones estúpidas (lo siento, es la única palabra que se me ocurre).
Por cierto, aún no se sabe si al final todo va a ser una treta de Severo. Pero si lo es, es para matarlo, porque no se puede jugar con los sentimientos de nadie y menos con los de una persona que ya ha tenido en su vida dosis más que suficientes de sufrimiento .