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31 de julio de 2017

¡¡¡Hasta siempre Fe!!!

“Te echaré de menos”
Lo ha dicho Francisca y esta vez incluso ha sido creíble, aunque no es algo habitual que la doña sea sincera con sus sentimientos. Y mucho menos tratándose de una sirvienta.
Pero es que Fe no ha sido una sirvienta al uso. Y tampoco un personaje al uso. Fe ha sido alguien especial, un personaje al que han sabido dotar de personalidad propia, y ello siendo aparentemente su papel de segunda fila. Pero el buen hacer de Marta, que ha sabido impregnarlo de un toque especial que dicen los que la conocen es también parte de su propia idiosincrasia, ha hecho que Fe sea uno de los personajes más queridos de la telenovela. De hecho también es de los pocos que durante todo este tiempo no ha mudado de manera de proceder, aún en los peores momentos cuando las cosas han ido para ella cuesta abajo.
Su desparpajo, su lucidez, su manera especial de decir las cosas en un lenguaje a veces complicado de entender, su trato con Francisca que le ha permitido decirle sin ambages lo que pensaba, pero de una manera que la doña difícilmente podía enfadarse con ella. Fe nunca se ha callado, pero parece que, de alguna manera, ha conseguido calar en Francisca. Aunque solo sea porque en el fondo le divierte la doncella y su manera de ser.
Pero sin embargo donde es seguro que ha calado sin reparos y de manera profunda es en la estima de l@s telespectadores. Seguramente debe ser de los pocos personajes de lo que es difícil leer una crítica negativa, porque Fe era, es, y será siempre un personaje entrañable, al que seguro que tod@s echararemos de menos.
Fe se marcha en busca de un futuro mejor, aunque ya sabemos que era algo inevitable por las circunstancias personales de Marta. Circunstancias agradables por descontado (un hijo siempre lo es) pero que la mantendrán alejada de la serie una larga temporada. Aunque esperamos que esta sea solo una marcha temporal y que podamos seguir gozando en el futuro de su buen hacer. 

5 de marzo de 2016

Una doncella especial

Dos años llevando este blog, más otro en un foro, me han hecho perder la cuenta de lo que he escrito. Así que creo que alguna vez ya llego a reiterarme, por lo que pido disculpas a quienes amablemente se acercan a este rincón, al tiempo que vuelvo a darles mis más sinceras gracias. 
De todas maneras voy a seguir intentando aportar algo nuevo en mis opiniones (que, por supuesto, salen únicamente de mi valoración personal sobre tramas o situaciones de la serie)
Dicen que a fuerza de repetir las cosas acaban convirtiéndose en verdad, por lo que a fuerza de machacar con que Francisca es imprescindible en la serie, da la sensación que todo el mundo ha acabado haciendo de ello un dogma que no parece admitir discusión. Pero en mi opinión ha dejado de ser así (aunque es cierto que durante mucho tiempo el papel de Francisca si ha sido hilo conductor) pero ahora su papel tiene una relevancia relativa. De hecho me da la impresión que los responsables de la serie han agotado las ideas para darle visibilidad. Y buena prueba de ello es la última ocurrencia, la de boicotear unas bodas, que me parece de lo más estúpida (lo siento, pero no se me ocurre otro calificativo más adecuado).
Pero no es de Francisca de quien quería hablar, sino de Fe, aunque estén relacionadas y mucho.  En realidad considero que, a estas alturas, es el papel de Fe el que se ha convertido en imprescindible para dar vida a los personajes de la doña y Mauricio. Solo la pizpireta doncella es capaz de cambiar el chip que parece instalado en estos dos personajes, e insuflarles algo de novedad en sus míseras existencias (o lo que es lo mismo, darles unos guiones algo más interesantes que lo que ha sido la constante en todo este tiempo. Porque también la rutina acaba produciendo hastío)
No voy a volver al tema de que la serie ha experimentado un cambio radical, porque este extremo es bien visible. Como también lo es que un remake de las situaciones del principio de la serie ya no tiene sentido en este nuevo PV, donde el concurso de la cacique ya no es necesario pues las diferentes tramas ya se desarrollan por si solas. Francisca ya no es la omnipresente, es simplemente una más que de vez en cuando mete baza.
Y ahí es donde entra Fe.
La mejor muestra es el trato que se le dispensa. En  las casas señoriales se trataba a los sirvientes con una cierta amabilidad, pero siempre manteniendo la distancia que se supone entre señor y siervo, por lo que difícilmente se le permitiría a una sirvienta que se tomara las libertades que se toma Fe. Si, quizás sea porque en el fondo a la doña pesa la soledad, y además la chica le divierte. Pero aun así no se entiende que siendo Francisca tan poco dada a aceptar cualquier virtud de los demás, tenga tanta mano ancha con ella.
Por lo que he llegado a la conclusión antes mencionada. No se trata de que Francisca se haya vuelto benevolente, sino porque se constata que el personaje de Fe ha calado en la audiencia, y porque da vida a La Casona y a sus habitantes. De hecho cuando volvió supuestamente del balneario después de meses de ausencia (por los motivos que ya sabemos tod@s), Fe podría haberse ido a cualquier otro lugar, pero volvió a La Casona. Con lo que se hace evidente que sin ella la atmósfera sombría que envuelve a la casa y a sus habitantes sería totalmente impenetrable
(Eufemismo para no decir lo que realmente creo que sería: aburrido hasta el sopor).

24 de junio de 2015

¡¡Hasta pronto Fe!!

Era algo cantado por razones obvias, pero aun así cuesta hacerse a la idea de un PV sin el toque fresco que Fe aporta a la serie. Ya no digo a La Casona, donde sin el concurso de esta pizpireta doncella todo será aún mucho más lúgubre de lo que ya es normalmente.
Creo que cuando Marta llegó a la serie, nada ni nadie se imaginaba lo que iba a significar en el futuro, y la unanimidad que ha conseguido despertar con un personaje que sólo acapara elogios. Para Marta por su enorme profesionalidad y buen hacer, para los guionistas por haber construido un personaje único, y para Fe por deleitarnos cada tarde con sus salidas ocurrentes que no dejan de sorprender y consiguen sacar una sonrisa (o directamente una risa), por sus a veces destrozo del lenguaje hecho con el mayor gracejo, por su irreverencia, perspicacia,  por su buen corazón y generosidad, ……..Una doncella incluso capaz de hacer sonreír a alguien con el corazón de piedra, pero que sorprendentemente no consigue ser tan dura con la chica como suele ser habitual en su trato al servicio. Y también la mujer que ha conseguido lo que parecía imposible: que un hombre marcado por un pasado aterrador, ahora escuche a su conciencia, además de haber conseguido conquistarle también el corazón. (Cierto que a veces una llega a pensar que Mauricio es demasiado rastrero en su actitud con la doña como para merecerse alguien como Fe, pero en este caso la doncella sería como la segunda oportunidad y quien sabe, si no la definitiva).
Fe se marcha y deja atrás muy buenos recuerdos y un vacío importante. Pero esperemos que su promesa de volver en otoño se cumpla, y podamos volver a disfrutar de Marta y su personaje.
Mientras le deseo que disfrute del nuevo proyecto que junto con Jordi van a empezar en julio, y que probablemente sea el más importante de sus vidas.
Hasta pronto Fe !! 

18 de junio de 2015

Se vuelven las tornas

Pues no lo siento en absoluto y no me da ninguna pena que Francisca haya sufrido un revés y ahora esté asustada. Ha paseado su soberbia por estos mundos durante años, ha cometido mil desmanes impunemente, ha humillado y abusado de su posición, así que una cura de humildad le vendrá de perlas.
De hecho aún sigue demostrando una actitud caciquil de lo más subido de tono. Tanto que incluso Mauricio parece cuestionarla, básicamente porque a diferencia de ella conoce muy bien el otro lado de la situación y sabe a lo que se enfrentan los obreros y empleados. Por lo demás, gente explotada sin ningún escrúpulo, que no tiene por qué estar agradecida por el hecho de recibir un mísero jornal que se ganan con su esfuerzo. Parece que la doña olvida que sus empleados no son animales de carga sino personas, y que tienen familias que sustentar, que el pan no cae del cielo.   
Y que Severo se aprovecha de la situación, es cierto. Pero solo sería reprochable hasta cierto punto, si se limitara a regodearse viendo como la doña cae en desgracia, y se cruzara de brazos ante los daños colaterales. Por cierto, ¿alguien duda de cuál iba a ser la actitud de Francisca si la situación fuera a la inversa? Pero Severo carga con las consecuencias de sus actos y piensa en los demás. Además de que, aunque su actitud pueda parecer interesada, el caso es que él y Carmelo han demostrado en otras ocasiones su generosidad, además de que tienen conciencia (cierto que la misma de la que se olvidan cuando se trata de la doña, algo perfectamente comprensible). Lo que es casi seguro es que a los trabajadores a los que pretenden ayudar no se van a cuestionar los motivos si ello les permite seguir llevando el sustento a sus familias, sin obviar que cualquier atisbo de lealtad (que la doña no ha hecho nada para merecer) no les va a llevar comida a la mesa.  
De todas maneras y dando por hecho que Severo está detrás de toda esta situación, y aún considerado la venganza como algo no muy loable, ¿quién puede censurarle que desee hacer pagar a la doña los daños infringidos a él y a su familia, y que utilice los medios que tiene a su alcance? Además en este “juego” de venganzas, en el que la doña es una experta, Severo establece una diferencia sustancial porque sus métodos no son cruentos. Aunque igual de efectivos, ya que ha sabido dirigirlos directamente a la línea de flotación. Y por mucho que las cosas se vuelvan a enderezar para la doña, nunca volverá a ser lo mismo, porque su reputación ha quedado marcada para siempre. Aunque se demuestre su inocencia, es más que probable que su poder e influencia dejen de ser lo que eran.
Y aunque evidentemente no se da cuenta, Francisca está perdiendo otra cosa: sus empleados están dejando de tenerle miedo. El mejor ejemplo, Fe. Lo cierto es que ésta ha dejado claro en multitud de ocasiones que lo único que espera de la “Paca “es un jornal, y que su lealtad no pasa de las puertas de La Casona. Pero realmente hoy lo ha demostrado y ha estado magnífica, dando un paso al frente y defendiendo sus derechos y los de sus compañeras.
¡¡Bravo por las mujeres con coraje!!

29 de mayo de 2015

Y vuelta la mula al trigo.......

¿De qué puedo escribir sobre ESDPV, sin repetirme como un eco? ¿De personajes invisibles o que están perdiendo credibilidad a marchas forzadas, de protagonistas que han dejado de serlo, de tramas sin sustancia, de expectativas que no acaban de cuajar o de planes que nunca llegan a ponerse en marcha, de actores o actrices desaprovechados, de situaciones reiterativas o surrealistas, ………? Porque realmente considero que ahora mismo no hay mucho más que esto, pero sin embargo me niego a tirar la toalla. Aún no, aunque admito que a veces miro la serie, pero no la veo. Es decir, tengo la televisión puesta pero la mente en otro sitio, ya que mi interés por las tramas ha menguado mucho.
Salvo en algunos casos concretos.
Supongo que mi mayor “error” (si es que puede llamarse así) ha sido engancharme a otra serie “Seis hermanas” donde a mi parecer las situaciones transcurren a un ritmo razonable y coherente. Cierto que las comparaciones son odiosas y las dos series son muy diferentes, pero en la de las hermanas (aparte del planteamiento novedoso)  las situaciones dramáticas pienso que están llevadas en su justa mesura y se combinan con toques de humor que hacen que todo sea más ligero. Sin olvidar lo que la envuelve: los actores y actrices, los decorados, el vestuario,…todo muy cuidado y con mucha luz. Por supuesto admito que también influye el hecho de que Àlex Gadea, mi querido y añorado Tristán, esté en el reparto, aunque ello me ha permitido conocer a otros actores y actrices de un gran nivel interpretativo.
Sin embargo no es mi intención al escribir esto, hablar de esta última serie. Aunque recomiendo su visionado si se desea ver algo distinto, en el que el drama no es el argumento principal, y lo coral está por encima de protagonismos.
Pero este blog está destinado principalmente a hablar de PV, y a ello me remito.
Creo que es el tercer comentario seguido en el que hablo de Candela, pero después del episodio de ayer no pude evitar pensar que le están haciendo un flaco favor, y que incluso su personaje lamentablemente también empieza a producirme cansancio, a pesar de que siempre (y lo reitero) ha sido de mi agrado. Parece que ahora su papel gire exclusivamente en torno a Inés, dejando a un lado ya no su propia vida, sino también la de las otras personas de su entorno.
Evidentemente es lógico que tome partido por ésta y que ponga todo su empeño en librar a su sobrina de la cárcel. También que busque aliados, porque enfrentarse ella sola al aparato judicial sin contar con pruebas que permitan exculpar a Inés, es una ardua tarea. Aunque la línea que han tomado tampoco creo que vaya a servir, porque el hecho que se pruebe que Amalia ha engañado a la chica para quitarle a su hijo no lo considero suficiente para que Inés quede automáticamente exonerada por el supuesto de haber intentado enterrar vivo a un niño. (Que sea la verdadera madre no quiere decir que no pueda suceder esto. Esta misma semana ha saltado a las noticias una mujer que ha matado a su bebé de seis meses, movida por un episodio de depresión o de enajenación). Sólo una confesión completa de Amalia  podría librarla de esta acusación, porque es evidente que la otra persona que conoce los hechos, Francisca, no va a abrir la boca para decir que sabía de ello. Y no hay que olvidar que también hay pendiente el tema del intento de asesinato de Amalia, un hecho probado del que no existen dudas, ni sobre la autoría ni la intencionalidad. Y ello sin contar que también pende el asesinato de Melchor, el padre de ésta.   
La justicia ha de ser igual para tod@s y , aunque sea ficción, me parece que no se puede trasladar la sensación de que alguien, por el sólo hecho de que todos piensen que es una buena persona, puede librarse de pagar por un delito.
En realidad pienso que hacer que Inés atentara contra Amalia fue otro de los errores en los que han hecho incurrir a este personaje. Probablemente la sensación que se quería trasladar era la de una madre luchando por su hijo, pero considero que había otras maneras de hacerlo sin meterse en un berenjenal difícil de justificar después de manera coherente.     
Hay otra cosa en la que tampoco me he sentido a gusto con Candela. Como he dicho antes, puedo entender que busque la complicidad de quien puede ayudarla, pero la escena en la plaza con Fe y Aurora, o antes en el dispensario, me ha parecido más bien un episodio de cotillas hablando mal de una persona (por supuesto no voy a censurar que despotriquen contra Amalia). Una situación que empieza ser algo habitual, aunque tengo que romper una lanza a favor de Aurora, que es la única que parece sopesar todos los pros y contras e intenta ser justa en sus valoraciones. Y la única que piensa también en Bosco y sus sentimientos, aunque también le oculte cosas importantes a su hermano.  
Por último.
Admito que ahora mismo estoy deseando casi desesperadamente que esto se acabe. Que Amalia desaparezca de una vez y para siempre, y que se haga algo con el tema de Inés, un personaje que considero que en este momento no aporta nada. De hecho su presencia física en los episodios es casi testimonial, algo que paradójicamente no sucede con Amalia.

27 de mayo de 2015

Nuevos aires

Considero que algo que necesita urgentemente la serie son relaciones frescas, aunque cuenten con el mismo ingrediente que caracteriza a todos los personajes nuevos como es el de tener uno o varios secretos.  
Y pienso que estos nuevos aires que se empieza a vislumbrar con algunas de las nuevas incorporaciones, pueden ser el revulsivo para sacar a ESPV de la atonía en la que está inmerso, que aunque no se ha traducido en una gran pérdida de espectadores, si es fácilmente visible en las redes sociales el poco interés que despierta en este momento.



La relación de Matías y Prado, y la de Hipólito y Gracia, junto con los escarceos de Fe y Mauricio (que parece que van camino de dejar de serlo para convertirse en algo más sólido), creo que pueden insuflar nueva vida a un producto que ahora mismo da la impresión de contar con una relación de personajes que andan todos como pollo sin cabeza. Y quizás podría incluir a otro tipo de pareja en esta lista, como son los habitantes de La Quinta Miel Amarga, pero es una trama que ahora mismo está como estancada hasta que previsiblemente se produzca un descalabro con la llegada de Sol, y también llegue el momento que Severo finalmente se ponga manos a la obra para llevar adelante sus planes. 
Todo ello porque no creo equivocarme en la apreciación que los que se suponían principales personajes, han dejado de contar para ello. Por lo que se hace casi imprescindible que se dé paso a algo diferente.  
Para ello, y sin querer minusvalorar a las parejas que ya existen, considero que todas las anteriores tienen ingredientes para volver a captar la atención del espectador, eso sí, cada una con una particularidad que la hace especial. No es lo mismo el ardor juvenil y la inocencia de un par de adolescentes, que la atracción de dos personas con un cierto bagaje a sus espaldas pero que aún conservan un cierto candor, que la relación de un hombre con un pasado aterrador y una chica que está de vuelta de casi todo, pero que ha conseguido con su actitud y su perseverancia ir cambiando a éste y remover su conciencia. Que dos hombres dispuestos a llevar a cabo una venganza, hablando de tú a tú con la doña (aún falta saber el papel de Sol en esta historia).  
Realmente deseo volver a ilusionarme con esta serie que me ha dado tanto. Y que vuelva la luz a las escenas y desaparezca este ambiente sombrío y eternamente instalado en lo dramático que sobrevuela la mayor parte del tiempo sobre los personajes. 

8 de mayo de 2015

Personajes que dan luz

Últimamente no me es fácil encontrar un tema del que escribir, sin volver una y otra vez sobre lo mismo: el trio Amalia, Inés y Bosco, o la relación de Francisca y Raimundo. Casi todos los demás personajes, con apariciones intermitentes y en muchos casos esporádicas, han acabado pareciendo de relleno. Incluso los de la Quinta Miel Amarga están estancados en un bucle del que no salen, con escenas iguales o parecidas día tras otro, cuando suponían la esperanza de much@s para que la doña mordiera de una vez el polvo.
Por el contrario, da la sensación que ahora lo único que se busca es la redención de Francisca, cuando dudo que a estas alturas haya muchos que crean que ello es posible, que el supuesto amor por Raimundo la ha vuelto blanda y con conciencia. Quizás sea posible que la cercanía del hombre consiga distraerla, pero tengo claro que, de ser así, sólo algo circunstancial.
Así que casi no hay más remedio que agarrarse a lo poco que pueden dar otras tramas de personajes supuestamente secundarios, pero que dan a la serie este toque que consigue de vez en cuando llamar la atención. Y esto considero que ahora mismo sólo lo consiguen Hipólito, Fe y Matías, cada cual a su manera peculiar.
Es cierto que las tramas de la familia Mirañar suelen ser desquiciadas pero, mirándolo fríamente, en realidad son las únicas que van cambiando (aunque a veces también se alarguen innecesariamente), ofreciendo momentos de todo tipo: hilarantes, imposibles,…. Y también tiernos. Especialmente Hipólito, que aún en su atolondramiento y con ideas un tanto peculiares (por decirlo de alguna manera) es también un personaje que creo que merece una especial atención. Por supuesto que tampoco sería lo mismo sin el concurso del magnífico actor que le da vida, Selu Nieto, probablemente uno de los mejores de la serie, secundado perfectamente por otros dos igual de talentosos: Maribel y Enric. Aunque quizás en justicia habría de hablar de tres, porque considero que Carmen (Gracia) no les va a la zaga.
La Casona sería un lugar mucho más lúgubre si no existiera Fe. Y aunque su papel no aporte mucho a la acción, si lo hace para conseguir arrancar una sonrisa cada día (incluida sorprendentemente a la doña). Sus salidas, su actitud irreverente, su verborrea ininteligible las más de las veces, su descarada curiosidad, su ternura, su lucidez,.. la hacen un personaje imprescindible, algo a lo que tampoco es ajeno el buen hacer de Marta . Aunque en este caso supongo que a no tardar va a suceder algo que va a dejarnos temporalmente sin ella (el embarazo de Marta cada día es más evidente, y llegará un momento en que será difícil de disimular. Y para cuando dé a luz a su bebé es claro que tendrá que dejar de rodar durante un tiempo).   
El tercero que creo a destacar es Matías. A pesar de la juventud de Iván, creo que como actor puede llegar muy lejos, porque considero que su talento es innegable. Y además con él han conseguido crear un personaje que se hace entrañable, por su inocencia y ternura, aunque a veces tenga un punto de pícaro. Lo que le hace aún más interesante. Considero que también en este caso fue un acierto introducir un nuevo personaje en la casa de comidas, que de rebote dé algo de vidilla a Emilia y Alfonso, cuyas tramas tampoco avanzan mucho normalmente (especialmente la de Alfonso). Lo de Emilia es caso aparte, aunque ya que he sacado el tema me gustaría hacer un inciso: no estoy de acuerdo en que la conviertan de alguna manera en la mala de la película. Ya lo dije y lo vuelvo a repetir: considero que tiene tanto derecho como Raimundo a tener sus propias convicciones, y no me da lástima éste porque ya es lo suficiente mayor para calibrar las consecuencias de sus actos y cargar con las consecuencias. Aunque si es cierto que Emilia está algo pesada con su proceder. Creo que tendría que aceptar la decisión de su padre (que no es lo mismo que perdonar a la doña), reconciliarse con él dejándolo irse, pero sin pretender entenderlo. Y seguir con su vida al margen de la pareja, centrándose principalmente en este nuevo hijo. 

14 de abril de 2015

Pequeños pasos hacia la luz

Quería incidir en dos momentos del capítulo de ayer que me han llamado la atención. Aunque en realidad ha habido otro, el de Mariana y Nicolás, pero creo que esta pareja merece un comentario aparte.
Decía que:
Uno. Nadie, ni siquiera un caballo, se libra de la mala leche de Francisca.
Dos. Mauricio ha dicho en voz alta que cada vez más le cuesta obedecer las órdenes de su ama. Y es un comienzo, aunque el camino a recorrer para este hombre cuya lealtad ofusca su decisión, aún puede ser largo y tortuoso. Y a la postre, peligroso para su integridad física.
De todas maneras cada parece más evidente que la influencia de Fe está obrando un pequeño milagro. Y no sólo por el hecho de que Mauricio pueda albergar sentimientos hacia ella, sino porque le está dando otra visión de la lealtad. Para Fe la lealtad no es sumisión ciega, y la conciencia está por delante de todo. La chica le ha dado una lección al capataz de lo que es la integridad, de que no se pueden cerrar los ojos a una realidad que se agazapa tras los muros de La Casona: la doña es una bruja que no merece ni un segundo de los pensamientos de los demás. Y mucho menos que nadie se preocupe por ella.
Es cierto que Mauricio no ha conocido otro tipo de vida más allá de su trabajo para Francisca. Y que ha hecho de la máxima ver, oír y callar, además de obedecer, su forma de existencia, porque además le permite vivir sin grandes contratiempos y sin tener que pensar demasiado. Y creo quizás habría seguido así para siempre (eso sí con ocasionales momentos en los que su conciencia se ha rebelado), si ahora no existiera quien pone voz a lo que le grita su interior. Ello quizás unido al creciente ninguneo del que es objeto por parte de Francisca, a las humillaciones continuadas, que pueden acabar haciendo mella en una persona, y al fastidio por verse forzado a hacer cosas que van en contra de su voluntad y que considera una injusticia flagrante, hacen el resto.
Es evidente que la doña se está quedando sola, arriba y abajo. Aunque no es más que lo que se ha buscado con sus manejos. Puedes abusar de la gente, manipularla y someterla, pero no puedes tensar la cuerda, porque al final puede acabar rompiéndose. De hecho que la soledad sea su única compañía ni siquiera es justicia.
Una justicia que, por otra parte y de conocerse los hechos, probablemente recaería con con todo su peso sobre Mauricio, la mano ejecutora. No creo que sirviera lo de que ha actuado por mandado.

18 de marzo de 2015

Un par de consejeros

¿Qué tienen en común D. Anselmo y Fe?  Pues prácticamente nada, excepto que a los dos les ha tocado en suerte convertirse en consejeros en otros tantos asuntos espinosos. Y también que no se andan con rodeos a la hora de decir lo que piensan.
En realidad a D. Anselmo este papel no le es ajeno, por su condición de sacerdote y consejero espiritual, pero parece que últimamente también ha de serlo en el terreno sentimental, aunque en su caso tenga que hacer uso del razonamiento lógico. Y, por supuesto, éste dice que ha de hacer ver a Raimundo lo que es de todo punto previsible: que no puede salir nada bueno de que vuelva a los brazos de Francisca, ya que ambos ya se han hecho tanto daño como para varias vidas y esto deja un huella indeleble. Aunque ahora anden como un par de colegiales con zapatos nuevos. Además de que ponerse el mundo por montera, tal como ha pedido Francisca, no es fácil cuando hay otra gente implicada.  
Y Fe anda en las mismas, tratando de poner cordura en algo tan difícil como los sentimientos de otra persona, en este caso Inés. Porque dejando aparte todos los flecos del asunto que tanto ella como la chica desconocen, el caso es que Inés ahora mismo no tiene ninguna posibilidad con Bosco, por lo tanto seguir alimentando una esperanza que no tiene ningún futuro es tarea vana. Realmente cuesta imaginar que puede esperar ahora mismo, cuando Bosco le ha dejado bastante claro que su relación ahora se limita a lo que se relaciona con el niño. Y todo esto es lo que Fe está intentado hacerle entender (sin mucho éxito hasta ahora) 

10 de marzo de 2015

Una pareja singular

Por separado suelen ser divertidos (aunque hay que puntualizar que de diferente manera), pero juntos no hay duda que pueden llegar a serlo mucho más.
Marta y Selu son dos actores completos, que igual hacen reír que provocan ternura u otras sensaciones, pero creo que la faceta que se les da mejor es la de hacer reír. Evidentemente los guiones tienen mucho que ver, pero creo que los responsables de la serie han sabido encontrar el potencial de estos dos monstruos de la interpretación y sacarle el máximo jugo posible a unas situaciones que con otros seguro que no serían ni de lejos tan divertidas.
Es difícil encontrar en PV algo que consiga siquiera hacer esbozar una sonrisa, porque la mayoría de momentos entran más en el terreno de lo dramático. E Hipólito y Fe no son ajenos a ello y también han pasado por momentos malos, pero siempre el carácter impreso a estos dos personajes ha estado presente, logrando que situaciones límite no lo parecieran tanto. También es cierto que hay muchos aspectos de la personalidad de cada uno que los hacen diferentes, porque en Fe está la lucidez y la valentía, mientras que Hipólito, que a pesar de todo es una persona culta e inteligente (aunque no lo parezca), las más de las veces se comporta como un chiquillo malcriado, pero adorable. Lo que los une es, además de la bondad intrínseca, el hecho de que son genuinos y sin doblez, incluso algo ingenuos a pesar de su ya más que lejana adolescencia.

Admito que hace un par de días que sus escenas me parecen un aliento de aire fresco. La sonrisa picarona de Fe aceptando el “chantaje” de Dolores, su inmensa paciencia aguantando el chaparrón declamatorio de Hipólito sobre Platón en una jerga ininteligible, o cuando éste desea estar a la altura pero el pobre no lo consigue ni de lejos,……o cuando pone ante Dolores la realidad que ésta se empeña en no querer ver: ha de dejar ir a su hijo y no intentar arreglarle la vida. Hipólito de esta manera no dejará nunca de ser un niño grande. 

15 de febrero de 2015

Robando la identidad

Así, a bote pronto, me ha dejado totalmente indiferente que Francisca haya decidido que había llegado el momento que Bosco dispusiera de una identidad legal. Pero después me he dado cuenta que pueden haber otras implicaciones. Porque creo que no se trata solo de altruismo, ni consecuencia del cariño que dice profesar al chico, sino que esconde algo mucho más egoísta. Dándole su apellido se asegura el tenerle atado de alguna manera, aunque ello signifique al mismo tiempo quitarle su verdadera identidad. Adoptando a su propio nieto, y sobre el papel, Bosco será un Montenegro. Aunque es un Castro, y por mucho que la doña quiera negarlo, también es un hijo de la odiada partera.
Pero hay algo más, porque al mismo tiempo Francisca también se ha asegurado la descendencia, con el pequeño Beltrán. Otra identidad robada. Ahora padre e hijo comparten además de sangre, el vivir una mentira. Evidentemente en el desconocimiento.
Sin embargo para Francisca todo esto es un arma de doble filo, porque no existe ninguna seguridad de que consiga mantener indefinidamente a Bosco en la ignorancia. No digo que no sea posible, pero a menos que encuentre el remedio para borrar las delatoras pecas, nada garantiza que en algún momento alguien vea las de Bosco o el niño. Y este alguien ate cabos o haga algún comentario. De hecho ya sucedió con Mauricio, y ha estado a punto de suceder con Aurora y el pequeño.
Y Francisca sabe muy bien que si algún día ello sucede, va a perder a Bosco y todos sus planes se van a ir al traste. Ha jugado muy fuerte ocultándole la verdad sobre sus orígenes y no veo fácil que el chico, en el caso de descubrirlo, pueda perdonarle fácilmente que le haya negado a su familia. Aunque peor que esto puede ser el hecho que descubra que además Francisca le ha arrebatado a la mujer a la que supuestamente ama, y que además lo haya hecho por medios violentos; y sin olvidar que se ha aliado con Amalia en esto, convirtiéndolo ambas en víctima de un engaño. Dejándolo tanto en evidencia, que si algún día llega a conocer toda la verdad creo que la reacción natural va a ser la de darse de golpes contra la pared por su grado superlativo de ingenuidad  y alelamiento.
Por ello me uno a las voces que claman para que hagan algo por este personaje antes de que sea demasiado tarde. Es un hecho consumado, aunque difícilmente entendible, que casi todos los personajes han de bajar al infierno antes de ser rescatados y vueltos a recuperar en  tramas más amables. Ha sucedido con casi todos los principales, pero creo que esto llega a un punto que ya no se entiende. Hay un refrán que dice que “tanto va el cántaro a la fuente…” y creo que esta situación antes mencionada no se puede convertir en algo reiterado, más cuando en el caso de Bosco y su trama tampoco es que haya despertado un enorme interés.
Y realmente lo lamento, porque no olvido de quien es hijo, aunque a veces parece más bien (como decía alguien en un foro) el hermano listo de Hipólito. Porque de los tres hermanos, es el único que no tiene ninguna credibilidad, dada su incapacidad de pensar por sí mismo. Lo que le confiere una escasa personalidad.
De todas maneras si hay algunas escenas en las que creo que Bosco se reivindica, aunque también influye su partenaire. Y no, no se trata de cuando está con María Bouzas, porque esta lo engulle literalmente, sino que me refiero a Marta. No se trata de nada romántico evidentemente, pero con la trama del pequeño tienen ahora bastantes escenas juntos, y en mi opinión los dos actores encajan muy bien. Si hablamos de sus personajes, Bosco confía plenamente en la doncella para sacar adelante a su hijo y además creo que se siente cómodo con ella, mientras que Fe  ha sacado su faceta más maternal y tierna con el pequeño, lo que hace que tengan un objetivo común. No son señor y doncella, sino dos personas que luchan por la vida de un niño. 

9 de febrero de 2015

Nuevos viejos tiempos

Después de la despedida de Jordi y Loreto, o lo que es lo mismo Martín y María, me ha invadido una especie de nostalgia. Que es algo que me sorprende a mi misma, porque vivir del pasado es algo que intento evitar a toda costa, aparte de que entiendo que la marcha de esta pareja era inevitable por temas ajenos a la serie. Pero creo que hay un motivo para que sienta este deseo de recurrir al visionado de sus escenas, además de las de Martín con Tristán, y son dos cuestiones: porque lo que veo actualmente no me atrae en demasía, y porque la serie ya no es ni reconocible.
Por descontado también creo firmemente en la máxima de renovarse o morir, y ello vale para todo. Y PV no puede ser como al principio, porque hay otros personajes y también han pasado un montón de años en la ficción, desde que Pepa y Tristán iniciaron esta historia. La sociedad de la época en la que transcurre la acción ya no es la misma, y en consecuencia también los valores tendrían que haber experimentado cambios (aunque en algún caso parezca que sigan anclados y no haya pasado el tiempo). De hecho esto es algo que siempre (y no sólo en 1922) ha convenido a los que manejan los hilos, porque la evolución puede llevar consigo también el cambio de mentalidad, y que la gente piense por si misma siempre es peligroso para el establishment. Sin embargo también es inevitable que exista quien haga uso de esta cualidad. No todo el mundo es acomodaticio, ni se deja llevar por las conveniencias sociales o las normas establecidas. Y también hay quien no se deja manipular, ni se fía de las apariencias.
El último ejemplo de ello es Fe. No creo que nadie en La Casona, exceptuando quizás Mauricio (que también desconoce algunas cosas de ella) tenga ni idea de la verdadera naturaleza de la chica. Es evidente que los de la casa, en mayor o menor medida, la consideran la sirvienta que es además la gobernanta, cocinera, doncella y chica para todo, alguien eficiente y leal. Pero no creo que nadie de los de la planta de arriba tenga ni la más remota sospecha que, detrás de todo ello, se encuentra además una mente lúcida y clarividente, a la que no se le escapa nada y que es capaz de ver más allá de lo que pretenden. De hecho es la única persona de las que no están en “el ajo” que ha puesto en cuestión el tema de Amalia y su “parto”.   
Y de aquí a que descubra la verdad va un suspiro. Ya sabemos que Fe no se rinde fácilmente y que, por mucho que Mauricio le pida prudencia, no va a dejar de abrir los ojos y buscar respuestas. Aunque de momento su atención esté fijada en el pequeño ser que, afortunadamente para él, ha caído en sus brazos. Y ya sabemos que solamente el padre del pequeño va a hacerle sombra en el cariño hacia éste, porque Fe no hay duda que va a ser la nueva versión de Rosario, la mujer que en los principios de la serie cuidaba de un pequeño Martín que sólo podía contar con ella y con su padre Tristán. 
Vamos, que también en este caso se repite la historia. 

25 de enero de 2015

Una fecha en la pared

Si una permanece atenta a las escenas de la serie, siempre hay pequeños detalles o hechos que aparentemente no tienen ninguna trascendencia, pero que al final acaban siendo una pista de cosas que van a suceder en PV en un futuro más o menos cercano.
Sin embargo admito que habitualmente no les presto demasiada atención, y solo reparo en ello si alguien lo insinúa, o cuando se descubre una razón que hace que se entienda una cosa o hecho concreto.
Como el tema de la fecha en la pared. Reconozco que ni siquiera se me pasó por la cabeza un motivo para que Inés cambiara el habitual palito por unos números, y lo atribuí al lógico aburrimiento al estar sola y confinada durante tanto tiempo.
Pero parece que este es el hilo del que se va a tirar (o uno de ellos) para que una trama que parece estancada desde hace semanas, tenga un giro que la haga salir del sopor en la que considero está sumida.
Y aparentemente va a ser Fe quién va a alzar la liebre, e incluso llegar a descubrir lo que ha sucedido en las catacumbas, aunque Mauricio también puede jugar un papel importante. Y puede que también suceda lo que alguien insinuó en un comentario leído en las redes sociales: que el hombre se vea obligado a escoger entre su fidelidad a la doña, o sus sentimientos hacia la doncella. En realidad no tengo muchas dudas de, si ello llega a suceder, cuál va a ser el sentido de su elección, aunque también es cierto que tendrán que jugar otros factores, como la posibilidad de que la doña sepa que Fe ha descubierto su secreto y quiera deshacerse de ella, o que todo ello no llegue antes al conocimiento de Bosco.
De todas maneras Fe se está revelando como una sagaz detective. Es cierto que su situación es privilegiada para ello, pues al tener libre acceso a toda la casa y además ser minusvalorada por su ama, que no sospecha ni de lejos que Fe es mucho más despierta de lo que deja ver, ésta puede ser testigo muda de conversaciones o de cosas que después pueden ser muy útiles. Aunque también es cierto que juega un papel importante en ello la curiosidad y también la audacia, que espero no le jueguen una mala pasada.
Lo cierto es que, cada día que pasa, hay nuevos elementos para añadir a la lista de cosas positivas de este personaje. Porque su buen corazón, el que tod@s sabemos que tiene, está pasándole también factura y ahora la invade una inmensa zozobra por la “supuesta” muerte de María y Esperanza. Aunque espero que algún día alguien la ponga en antecedentes, pues ha tenido un papel importante en esta trama.  
Por cierto, y volviendo al tema catacumbas. Me llamó la atención el cómo se referían a ellas por un nombre que he de admitir que jamás había oído: “espeluncas”. Y la curiosidad me hizo encontrar, además de la definición correcta como cueva, de un texto que me hace gracia compartir y que encontré en un blog
“Las espeluncas que pasteurizan la desamortización del dextrocalio, no argumentan la saponificación de la sinéresis. Aforando subvalveas y exviajados en la leticenia emboica de los hemalios, no palentografiamos el ecubeo de las murtas. Asaz, desconsiderado y ambrósico, el prontuario descabezado de la pronuba no desconceptualiza su vivencial atavismo, sino que desentumecense los silurgos similicandentes que nos venían antiliquizando. …….”
Nota : ¡¡A que después de esto, el lenguaje de Fe ya no se antoja tan raro!!

24 de enero de 2015

Las historias de amor de PV

No soy muy dada al tipo de series en el que se puede incluir PV, por lo que solo puedo conjeturar sobre la posibilidad de la existencia en el amplio abanico de propuestas de este género, y en cada una de las mismas, de una o varias historias de amor romántico, que además en algunos casos serán imposibles o difíciles de llegar a buen puerto. Vamos, como sucede en PV.
Pero seguramente también habrá historias  con finales felices, y espero que la de María y Martin sea una de ellas. Aunque el desenlace, que cada vez se vislumbra con mayor claridad, se antoje algo así como una despedida por la puerta falsa, al no poder seguir con sus vidas en PV (evidentemente las razones en la serie son unas y en la realidad, que es la que se impone, otras. Y probablemente la que se ha buscado era la mejor opción, antes que tirar de métodos más drásticos).
Martín y María, con su pequeña hija Esperanza, estarán juntos y serán felices. Pero lejos de los suyos.   
En realidad se podría decir que PV es un conglomerado del tipo de historias antes mencionadas, pero con un desarrollo muy diferenciado. No hay una igual a otra, ni un final igual a otro.
Aparte de la anterior, que considero una de las más preciosas que se han dado en la serie, al igual que sucede con la de Pepa y Tristán, actualmente existen otras que permiten seguir creyendo en el amor como núcleo central, aunque a veces quede obscurecido por las desgracias, que también son algo recurrente. Sin olvidar los guiños que se hacen al contexto histórico, pero que hacen de esta serie algo más que una simple telenovela.

Existe la historia de amor de Emilia y Alfonso, que ya está consolidada, igual que la de Pedro y Dolores (a su manera) o la de Mariana y Nicolás (que aún podría tener algún sobresalto, pues existe un secreto de éste que permanece latente, como es el de su origen y su familia). También las hay, que a pesar de haber sido muy bonitas en su momento, se han roto, como la de Hipólito y Quintina (también por razones ajenas a la serie), o las que aún no han empezado y que además parece que van a necesitar un empujón, como la de Fe y Mauricio.  Y, aunque ahora mismo no haya ningún indicio de que vaya a suceder, me gustaría pensar que en esta relación pueda incluirse también algún día a Candela, un personaje que aún puede tener su momento para vivir otra vez estos sentimientos.
Pero hay otras tres parejas de las que aún es más difícil predecir el futuro, porque además intervienen otros factores, como un tercero o tercera en discordia, o como en el caso de Raimundo y Francisca un montón enorme de desencuentros, malas decisiones, rencores extremos,...y especialmente y por parte de la mujer, un corazón endurecido e incapaz de aceptar sus errores.
Aunque creo que tendría que pasar algo muy excepcional para que estos últimos tuvieran otro final que no fuera seguir alejados. Quizás hubo un tiempo que les unió una gran historia de amor, pero no veo que ello tenga ninguna posibilidad de renacer. Dos personas maduras, con un amplio bagaje a sus espaldas, no creo que puedan aspirar a reeditar un amor de juventud, por muy grande que fuera, cuando después solo ha habido odio y rencor. Han pasado lustros alejados, no solo físicamente, y han tenido tiempo de sobra para dejar atrás lo que no pudo ser, por lo que tampoco creo que pueda seguir latente nada de todo ello. Ni siquiera lo que les unía, que era su hijo, ahora existe.
Al tema de Bosco e Inés, que aparentemente se pretende que sea la continuación de las historias protagonistas, tampoco le veo un futuro nada esperanzador. Es una historia que considero no se ha trabajado con mucho acierto y, de momento, no parece haber cuajado. Además al existir Amalia, el protagonismo se ha desplazado a ésta, y Bosco apenas parece recordar algo que sucedió en un visto y ni visto, una relación que se desvaneció en un suspiro. Aunque, en este caso, este supuesto amor, que más bien se antojó el descubrimiento de una experiencia en la que pienso que el deseo jugó un papel importante, es posible que pueda volver a renacer. Y quizás algún día pueda consolidarse y ser realmente lo que se pretende.  Aunque si hay algo de lo que no tengo muchas dudas, es que tendrán que esforzarse mucho para ni tan siquiera acercarse a emular a las parejas que les han precedido. Y en ello incluyo a Aurora y Conrado, la tercera pareja de la lista.
Admito que es sobre la que me cuesta más escribir, porque me tengo que debatir entre lo que ya  es sabido sobre su futuro, y lo que sucede actualmente. Aunque lo cierto es que la realidad de esta pareja tampoco es tan halagüeña. Y mucho menos la actitud de uno de sus componentes, Aurora, que parece que, de pronto, se haya vuelto una adolescente insegura con sus propios sentimientos. Algo que no hace un año tenía aparentemente muy claros, pero que ahora se mueven en un mar de dudas que desgraciadamente son perfectamente visibles para Conrado. Y cuesta entender la deriva a la que han abocado a esta pareja, sin darles apenas un momento de tregua, y mucho menos la posibilidad de que esta historia que un día vendieron como algo que tenía que hacer temblar los cimientos de la serie, pudiera desarrollarse para que ello fuera cierto. Porque algo que partió de una premisa novedosa, como era la relación entre madurez e inexperiencia, y que podía haber sido una historia con un gran recorrido, ha acabado siendo engullida por otras historias que se han tejido a su entorno y que no la han permitido avanzar. Y ahora que se vislumbra el final, no parece que vayan a enderezarlo.

22 de enero de 2015

Un personaje entrañable

No creo que Fe pudiera hacer carrera en el lado oscuro, porque es la persona que miente más mal en todo PV. Ni siquiera es capaz de sostener una mentira más de un minuto, porque se le nota tanto que los demás (versus Mauricio) no tardan en darse cuenta.
Bueno, quizás esto no sea tan exacto siempre, porque cuando hace falta y podría acarrear consecuencias Fe sabe lo que tiene que hacer. Pero, en especial Mauricio, parece que empieza a leer en ella, lo que podría ser además una señal de acercamiento entre ambos. Como otros signos que cada vez se dan con mayor frecuencia: un apretón cariñoso, un abrazo de consuelo, un regalo inesperado y de corazón, unas visitas cada vez más continuadas a la cocina, su defensa de ella a ultranza y en todas las ocasiones, su temor a que sufra algún mal trance, ….. Es evidente que se está instalando entre ambos algo más que camaradería, aunque creo que no avanza porque si bien Fe no se corta mucho en sus indirectas, el hombre está muerto de miedo porque ahora hay alguien que le demuestra algo más profundo que una simple amistad, un sentimiento que le ha sido ajeno hasta ahora. Mauricio siempre ha estado falto de cariño, y no conoce nada más que agachar la cerviz dejándose humillar por su ama, y obedecer sin cuestionar las órdenes, por muy duras que sean. Algo que desde hace un tiempo parece que está cambiando, ya que Mauricio está dejando asomar otra faceta que lo hace más humano, y que, lo reconozco, casi ha conseguido hacerme olvidar el pasado siniestro del hombre. Se está enfrentando a una segunda oportunidad y parece que va camino de aprovecharla, si algo no se tuerce. Y, estoy convencida, Fe puede ser el mejor soporte para que ello llegue a buen puerto.
Porque cada día que pasa creo que el personaje de Fe va cogiendo más fuerza, algo que, en este caso, parece que los guionistas han sabido compensar con más minutos en pantalla. Su presencia casi se ha hecho imprescindible en los capítulos, porque además de aportar frescura aún en las situaciones más adversas, se ha convertido, de alguna manera, en el nexo de unión entre La Casona y los demás personajes. Casi tanto como Francisca, pero en las antípodas de ésta.
Fe es buena, generosa y amiga de sus amigos. Diáfana en sus sentimientos y de un corazón puro y noble, incapaz de mantenerse al margen cuando alguien sufre. Porque incluso es capaz de sentir preocupación por su ama, cuando ésta aprovecha la mínima para humillarla y ningunearla, y por lo tanto no es merecedora de que la chica gaste ni un mínimo de comprensión con ella.
Pero Fe tiene algo más que Francisca no ha visto. Es lista como una pimienta y no se le escapa casi nada. Ello ha ayudado a María, y espero que sirva en el futuro para más temas, aunque Mauricio tenga que vivir en continua zozobra.
Sólo espero que el sufrimiento que ahora mismo padece por el tema de María, pueda desaparecer. Y que alguien le cuente lo que ha sucedido realmente con ésta. Fe lo merece más que nadie, porque también ha sido con su concurso que ha resplandecido la verdad. Aunque esto sólo haya de quedar de puertas adentro, porque dudo que Francisca pague alguna vez por lo que ha hecho. 

15 de enero de 2015

Arriba y abajo

Después de que los acontecimientos se hayan precipitado, parece que no tiene mucho sentido que tanto D. Anselmo como Fe sigan manteniéndose callados por lealtad a María. En realidad, en uno y otro caso, no han tenido más remedio que poner al corriente a los demás de lo que conocen sobre la situación. Son las dos únicas personas, aparte de María (y, por supuesto la doña, que es la que la ha provocado), que conocen todos los entresijos del tema.
Pero desgraciadamente no pueden hacer mucho más, porque se enfrentan a dos personas maquiavélicas, que seguramente no han dejado ninguna huella que permita relacionarlas. Si, tienen documentos que acreditan que el cubano es un delincuente peligroso, hechos consumados como un ataúd vacío, pero no tienen pruebas físicas de la implicación de Francisca en la presencia de Leonardo en el pueblo. Supongo que un buen detective, con medios y experiencia, podría conseguir descubrir algo; pero ya sabemos que no será así y que nunca se sabrá que ha sido la doña quién ha descerrajado un tiro al cubano.
Así que pedir a Fe que hable, como he leído en algún sitio, es lo mismo que pedirle que se meta en un berenjenal del que va a salir escaldada, sin trabajo y sin posibilidad de volverlo a encontrar. O algo peor. Porque la palabra de una sirvienta contra la de una todopoderosa terrateniente es menos que nada.
Es triste, pero es así, a menos que suceda algo con lo que no contamos (básicamente que los guionistas decidan hacer algo diferente y den una vuelta de tuerca a la doña) 
¿Quién le iba a decir a Fe que meterse en La Casona era lo mismo que hacerlo en un avispero? Es cierto que su natural manera de ser le permite que el ambiente enrarecido que se respira en este lugar no la afecte en demasía, pero también tiene un enorme corazón y es evidente que ello no le permite mantenerse ajena a lo que sucede en las estancias superiores de la casa. Especialmente si las que padecen son personas por las que ha llegado a sentir verdadero aprecio, como María. De hecho, las escenas con ésta y la relación que se ha forjado entre ambas, considero que es una de las mejores cosas de las que han pasado últimamente en la serie, porque además han dejado surgir la faceta de Fe más personal: la de una mujer integra, fuerte, perspicaz y valiente, capaz de ponerse en riesgo por alguien a quién ha dado su amistad, algo que es recíproco.  
A estas alturas ya no creo necesario reiterar que el personaje de Fe, a pesar de considerarse secundario, es uno de los que está manteniendo el interés. De hecho debe ser de los pocos de los que no he leído ningún comentario negativo. Ni del personaje ni, por supuesto, de la actriz que lo defiende, y de la que es una obviedad volver a decir que ha sido todo un descubrimiento. 
Creo que con este personaje se puede retratar además una sociedad en la que las diferencias estaban muy marcadas, especialmente en los ambientes más alejados de la capital, en los ambientes rurales dónde los poderosos se aferraban a los modos y costumbres de otros tiempos. Porque mientras en algunas casas pudientes de las ciudades los sirvientes recibían un trato más cercano (Amalia lo comentó en una ocasión), Francisca, imbuida del poder de una terrateniente feudal, sigue tratándolos como esclavos.
Pero Fe viene de la capital y parece no impresionarse demasiado por estos modos ancestrales. Sin perder de vista que la doña es quien le proporciona el sustento, no ha perdido el tono irreverente que la hace diferente, pero ha aprendido a utilizarlo y torear al mismo tiempo a  su ama sin que ésta se lo tenga en cuenta. Incluso a veces parece que a ésta le divierte la manera de hacer de la chica (no dudo que, tras la cámaras, la diversión está asegurada)
De ahí que Fe pueda ser testigo de cosas y hechos que, de otra manera, no serían posibles. “Ver, oír y callar” es el lema. Pero Fe ve muchas cosas, incluida una escena trepidante como la de Emilia poniendo a caldo a la doña y sin ceder ni un palmo, escucha cosas aquí y allá que sirven para ayudar a los demás, y calla cuando hace falta.
Y no sé qué le deparan los guionistas, pero pienso que incluso su papel podría ser importante para el desenlace de la trama de María. Porque no hay que olvidar que la doña desconoce lo que sabe la sirvienta, y Fe tiene acceso a todas las estancias. 
(Si, lo admito, de ilusión también se vive!!) 

7 de enero de 2015

Los niños en PV

Risas infantiles, juegos en la plaza,…. Por unos días los niños han sido los protagonistas, aunque después es casi seguro que volverán a desaparecer de escena.
Muchas veces ha surgido la pregunta del porqué no se ven niños en PV, aunque supongo que el principal motivo es por un tema legal sobre los horarios de trabajo y el tiempo de grabación. El caso es que, exceptuando fechas concretas, no es fácil ver secuencias con ellos. Pero aunque es difícil justificarlo desde la óptica actual, hay algo más que ha sobrevolado estos días en el ambiente de la serie y que curiosamente tiene que ver con lo anterior, aunque también es posible que haya pasado bastante desapercibido: se trata del trabajo infantil, que en aquellos tiempos era algo que no suponía ningún escándalo, pero que hoy se ve de otra manera (aunque desgraciadamente aún saltan periódicamente noticias que hablan de niños y niñas trabajando en duras condiciones y desde la más tierna edad). Y en un ambiente rural, como se supone el de Puente viejo, me imagino que lo que sucedería es que los más mayores ya ayudaban en las labores agrícolas y las niñas (por aquello de los roles) en la casa y el cuidado de los hermanos menores.
Pero por mucho que su vida sea dura, no es fácil perder la ilusión de los primeros años, y la esperanza de verla cumplida. Sin embargo la dura realidad se impone, y la magia queda patente que sólo existe en los cuentos. Muchos niños, aún ahora, han de ver cómo los reyes magos pasan de largo de sus casas, sin entender el porqué.
No hay nada más bonito que la ilusión de un niño o una niña ante un paquete envuelto con papel de colores. La intriga, la sorpresa, y después la alegría ante el regalo.
Aunque esto no es sólo patrimonio de los niños. A veces también hay para los mayores, y la ilusión es igual de vívida. O sino que le pregunten a Fe. Aunque creo que a ella el mejor regalo que le pueden hacer los magos es que sus sueños se hagan realidad, y le traigan un muñeco grande de carne y hueso (aunque muñeco y Mauricio parezcan palabras incompatibles). 

2 de enero de 2015

Año nuevo ¿Vida nueva?

Un día más considero que las mejores escenas son las que han protagonizado María y Fe.
Es realmente interesante el giro que ha experimentado María en su comportamiento. Quizás porque las circunstancias adversas que el destino ha puesto ante ella, las decisiones erradas que ha tomado y que le provocaron grandes sufrimientos, la lucha por el gran amor de su vida, y también la maternidad, la han hecho madurar y han incrementado su fortaleza convirtiéndola en  una mujer con arrestos, pero también parece que le han enseñado el valor de buscar la ayuda de los demás. En el pasado veíamos a una chica que intentaba resolver sus problemas por sí misma, o que ocultaba a los demás lo que la hacía sufrir, limitándose a compartirlo en parte con su tía Mariana y solo porque ésta estaba demasiado cerca de ella para poder seguir manteniendo una apariencia de normalidad con ella.
Ahora aunque sigue manteniendo en la inopia a sus más allegados más cercanos por razones evidentes que podrían precipitar las cosas, ha buscado de motu propio las que considero mejores bazas para seguir adelante con su propósito de descubrir una verdad que cada vez se le presenta más clara y flagrante. Cierto que ello también da cuenta de la acentuación de un importante sentido de la prudencia, que le impide compartir con según quién lo que ahora son básicamente conjeturas, aunque también la confirmación de alguna sospecha. Es evidente que si sus padres, especialmente Alfonso, tuvieran aunque fuera una remota idea de lo que está moviendo a su hija, no se iban a quedar de brazos cruzados y quizás podrían precipitar el final de todo, incluida la posibilidad de encontrar respuesta al paradero de Martín.  
Otra cualidad que ahora hay que resaltar de María es una agudeza creciente que la lleva a ver más allá de las apariencias, además de una capacidad de fingimiento que no ha de ser fácil de llevar a cabo, si además incluye acciones que le repugnan. Pero en este caso parece que aquello de que el fin justifica los medios es superior a cualquier escrúpulo que pudiera tener.
Y ha encontrado la mejor aliada para refugiarse cuando necesita apoyo para seguir adelante.
Ya lo he dicho con anterioridad, pero la complicidad que se ha establecido entre ella y Fe considero que es de lo mejor que hay ahora en la serie. La chica se ha convertido en alguien imprescindible para María y la única que conoce toda la verdad, además de las intenciones que ésta tiene en mente.
Y Fe, aunque a veces deje traslucir temores, no va a dejarla sola en esta encrucijada. Porque en el fondo también tiene las mismas cualidades que ésta: arrestos y sagacidad.
Solo espero que, una vez resuelta esta trama, que parece va camino de suceder, siga teniendo la visibilidad que se ha ganado con creces.
La cocina de La Casona ha sido un lugar donde se han fraguado muchas tramas. También ha habido momentos de todo, aunque es evidente que la presencia de Fe ha permitido que este lugar recupere parte de la luz que había perdido. Por ello y en justicia, Fe no puede quedar sin su espacio de protagonismo, aunque esta vez abogo para que sea ella la destinataria. No está sola, aunque cene sola, porque aunque encerrada en estas paredes por sus obligaciones, fuera si tiene amigos que la quieren y la tienen en consideración. Pero tiene derecho a algo más, a tener vida propia y ser feliz, aunque en este caso el objeto de sus querencias no sea precisamente el mirlo blanco que le desean. Mauricio no es precisamente la mejor opción, por sus antecedentes más bien oscuros, pero también es cierto que todo el mundo tiene derecho a una segunda oportunidad y el capataz ha demostrado que es capaz de sentir arrepentimiento por alguno de sus actos, y escrúpulos ante algunas cosas, lo que lo hace razonablemente candidato a la posibilidad de cambiar para bien. Y quien mejor que Fe para llevarlo por este camino.
Solo falta que  Mauricio deje de ignorar las indirectas nada sutiles de la doncella, y permita hablar a su corazón.