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5 de junio de 2017

Un personaje intocable?

Hubo una época en que poner a caldo a Francisca Montenegro o simplemente verter un comentario negativo sobre ella, era casi un ejercicio de riesgo. Ahora creo que este tiempo ya ha pasado, aunque reconozco que de alguna manera aún sigo evitando hacerlo, quizás para no tener que hacer frente a comentarios cuya línea es muy previsible…. y poco apetecible de contestar.
Pero antes tengo que matizar (aunque lo crea innecesario) que hablo del personaje, ya que la profesionalidad de Maria Bouzas no está en cuestión, ni ahora, ni antes.
Si creo que puedo cuestionar al personaje, porque nadie en la serie tiene porque ser intocable, aunque en este caso concreto, lo parezca….. por alguna razón que desconozco. Considero que ninguno de ellos/as es imprescindible, y Francisca tampoco. De hecho ha quedado suficientemente demostrada esta posibilidad de ir por libre, porque en la trama de Los Manantiales se bastan ellos solitos para complicarse la vida.
Pero volviendo a Francisca.
Es evidente que este personaje no funciona independientemente y necesita de la capacidad de interactuar con otros porque, por muy protagonista que haya llegado a ser, por sí sola no tiene ningún recorrido. Aunque la pega es que esto también lleve implícito lo que parece el único papel posible para ella: sembrar el mal por doquier, sin atender a ninguna otra razón que a su propio beneficio.
Sin embargo hay algo aún peor: han instalado con ella la impunidad. Es posible que en el pasado y en la vida real, fuera posible encontrarse con una persona de estas características, especialmente en el caso de los caciques rurales, que mantenían con puño firme el control de los territorios que caían bajos sus manos. Pero aun así todo el mundo es susceptible de cometer alguna vez un error,…..menos Francisca Montenegro, que siempre acaba cayendo de pie.
Cierto que es una ficción y es difícil ponerse en la mente de los guionistas para saber el porqué de todo ello. Pero considero que con este personaje están tensando mucho la cuerda de la tolerancia de los espectadores, que aun siendo conscientes de que los tiempos han cambiado no pueden evitar sustraerse de la mentalidad actual.
La corrupción y el abuso de poder no son nada nuevo, y siempre han estado presentes. Pero viendo como esta lacra está instalada en todos los ámbitos de la sociedad, creo que tendría que existir un cierto cuidado en el desarrollo de algunas situaciones de la serie. Por supuesto no es muy fácil que una serie de sobremesa sea capaz de influir en la manera de entender las cosas, pero tampoco ayuda mucho que se instale una cierta resignación a la idea de que no se pueden cambiar las cosas. Por supuesto si se puede, y la impunidad no tendría que existir nunca, mucho menos ser justificada.
Vemos como el personaje de Francisca hace y deshace a voluntad, maneja a las personas a su antojo, decide sobre la vida y la muerte de la gente, se deshace de quién osa interponerse en su camino, olvida convenientemente el daño infringido y solo piensa en su propio ego, su ambición no tiene límites, predica una moral que no tiene y que arregla con donaciones para acallar una conciencia que tampoco tiene, manipula, engaña, …………..y seguro que aún me dejo cosas. Y, sin embargo, sorprendentemente aún hay quién la justifica por un matrimonio infeliz con un hombre maltratador.
No estoy de acuerdo. Y por descontado pienso que no merece ni un gramo de felicidad, ni de paz.
Cierto que una familia desestructurada puede forjar a personas desgraciadas y problemáticas. Pero no es justificable que lo tengan que pagar los demás. En la misma serie nos encontramos con otras historias parecidas de pasado infeliz y no han acabado de esta manera. No olvidemos que Severo puede “agradecerle” a ella una infancia de sufrimiento, Candela también tuvo que sufrir un marido maltratador, Carmelo no tuvo mejor suerte que Severo, Soledad tuvo que sufrir los maltratos y la incomprensión de su madre y los abusos de su padre, Martín tuvo una infancia solitaria y llena de represión, ……y ninguno de ellos salió mal.
Así que la justificación no sirve.
Y si, Francisca tendría que pagar por todo lo que ha hecho. La justicia es igual para todos y ella no tendría que ser una excepción. (Y, por supuesto, me refiero a la justicia de los hombres, porque la divina la dejo para quién crea en ello. A mí no me sirve)

8 de febrero de 2017

Dos malvados, dos.

Francisca y Garrigues tienen muchas cosas en común. Ambos son malvados, retorcidos, manipuladores, disfrutan con el sufrimiento ajeno, se sienten seguros al lado del poder y ejerciéndolo con mano dura. También tienen un pasado doloroso (que nunca puede justificar un proceder como el que nos enseñan) y son personas resentidas con la vida.
Pero aunque suene a reiteración con el tema, la impunidad con la que manejan estos personajes no me gusta para nada. Es una ficción, y entiendo que es un recurso, pero (insisto) no se puede crear la sensación de que hay que resignarse a que las cosas sean así.
Sin embargo hay algo que les diferencia. Mientras que a Francisca sus manejos le salen bien siempre, aunque ello signifique que alguien salga damnificado, o peor aún, con los pies por delante,.... lo que sea que haya hecho acaba siendo pasado y enterrado como si tuviera bula para hacer lo que le dé la gana, humillar a quien sea y pisotear sin contemplaciones a quién se interponga en su camino,….en el caso de Garrigues, aunque hasta ahora también se haya salido siempre con la suya utilizando los mismos métodos que la doña, sus acciones están en primer plano y se pide una reparación inmediata. Y ello pasa tanto entre los personajes de la telenovela, como entre los espectadores, que si bien es cierto que también demandan un desagravio hacia los personajes que han sufrido en sus carnes los manejos tanto del uno como de la otra, aceptan, de alguna manera, que en el caso de Francisca ello quizás no vaya a suceder nunca.
En el caso de Garrigues ni se contempla que salga indemne.
Evidentemente juega un papel importante el hecho de que el personaje de Francisca esté desde el principio de los tiempos y se haya convertido en un referente para muchos (que necesariamente no quiere decir que sea intocable). Por cierto, he de puntualizar que siempre me estoy refiriendo al personaje, nunca a la actriz, que merece toda mi consideración.
Y ahora, por alguna razón que escapa a mi entender, a menos que se pueda considerar un recurso para elevar la tensión al máximo, parece que están pugnando por alimentar la parte más negativa de estos dos personajes. De hecho en el caso de Garrigues tampoco es tan difícil porque no se ha visto nada bueno en él, pero en el de Francisca (a la que ahora vemos en dos versiones contrapuestas, la de amante compañera de Raimundo, al que cuando vuelve la espalda miente descaradamente con Garrigues, y la retorcida, la que lleva semanas con una insistencia en el mismo tema como si no hubiera un mañana: Severo, Severo, Severo………,) pues es más complicado atisbarlo cuando su papel en ocasiones puede parecer más amable, aunque sea un espejismo que no tarda en desaparecer cuando la vemos conspirar y desear abiertamente el mal de otros, incluso regodearse en ello. 
Y es entonces cuando vuelve a surgir la pregunta del millón: ¿si La Quinta desapareciera, cuál iba a ser el papel de Francisca en esta historia?
Antes de poner fin a este comentario, quería añadir otra cosa. Es solo mi opinión, pero creo que el personaje de Garrigues es uno de los más bien estructurados de los últimos tiempos. Es un malvado en toda la acepción y sin matices, sin concesión a pensar que puede ser alguien diferente a lo que se pretende. Es decir, un malo con todas las letras.
Por supuesto no pretendo a aplaudir la conducta del personaje, que me parece del todo despreciable, solo la construcción de éste. Pero si aplaudo especialmente el trabajo de Carlos de Austria, que lo hace totalmente creíble.

2 de mayo de 2016

Una señora y dos señores

Sí, tengo el blog muy descuidado. Y me piden que escriba sobre la serie, pero he de admitir que ahora mismo poco o nada me motiva lo suficiente para hacerlo. A fuer de ser sincera, ni siquiera las nuevas tramas lo consiguen.
Aun así es cierto que éstas quizás sean ahora mismo de lo poco que parece levantar ciertas expectativas, y no sólo en la pantalla sino también en las páginas de las redes sociales. (Por cierto, nada que se haya traducido en un aumento del número de espectadores, que continúa en niveles muy bajos respecto a lo que estábamos acostumbrad@s).
Pero, y a pesar de que suene un poco sorprendente, habida cuenta de mi estrecha y conocida relación con varias páginas, he optado por ir tomando una prudente distancia con el conjunto de la serie y aprendiendo a desprenderme de apasionamientos. Aunque quizás ayude precisamente el hecho de estar implicada en diversos sitios lo que me fuerza a tener una visión más global, que sin embargo no impide que al final también sea inevitable empatizar con determinados personajes. Además he de admitir que en mi caso tiene también su sitio un cierto desasosiego por la impresión que tramas que han conseguido mantener vivo mi interés hasta el momento están pasando ahora a segundo plano.
Por descontado tampoco pretendo convertirlo en una carrera para ver quien ocupa el primer puesto, simplemente me parece que es injusto relegar, de alguna manera, a quienes han llevado el peso de la serie en los últimos tiempos. Me refiero de manera particular a los de La Quinta. (Por supuesto es mi opinión y seguro que no es compartida por todo el mundo) Sin embargo es cierto que tampoco tendría que sorprender, porque es algo que ya hemos visto otras veces. Supongo que un tema básicamente motivado por estrategias de producción: promocionar a nuevos personajes, aunque ello lleve a hacer a un lado a los que se supone protagonistas. Por lo demás una apuesta arriesgada y que no siempre ha funcionado, aunque con las actuales tramas parece que si van por buen camino.
De todas maneras hay que reconocer que la serie andaba necesitada de un cambio de rumbo, especialmente después de la trama de Bosco, que acabó dando la puntilla y llevando a que mucha gente se cansara. La nueva trama de Los Manantiales podría decirse que ha traído la sensación de una cierta renovación, algo que si no estropean puede dar mucho de sí. Como podrían hacer todavía los personajes de La Quinta, a los que no me cansaré de repetir, considero que no han sabido sacar el provecho suficiente hasta el momento.
Ahora mismo la serie parece centrarse en tres pilares que son las tres haciendas, con tres personajes que, en teoría, están bastante a la par en cuando a riquezas y poder de influencia. Claro que cada uno a su manera. 
Pero vayamos por partes.
Leía no hace mucho que una de las cosas que más podían haber llegado a cansar a l@s espectadores es la permanente impunidad de Francisca y su omnipotencia, que sin embargo ahora tiene quién, en teoría, podría discutirla. Aunque la realidad se impone y es que, a pesar de un buen intento propiciado por Severo, seguimos como al principio. Las personas pueden mudar, sin embargo el personaje de Francisca sigue inmutable. 
De ahí que la llegada de los habitantes de La Quinta supusiera un halo de esperanza para que esto cambiara, algo que más de un año después se está viendo defraudado. El esperado pulso se ha convertido en poco más que algunos encontronazos dialécticos y muy de tarde en tarde. Cierto que también la irrupción de estos personajes ha supuesto un par de historias paralelas, románticas y preciosas, pero la expectativa de un duelo de poderosos, aun estando siempre latente, ha ido perdiendo fuerza.
Y no parece que vaya a cambiar con el nuevo dueño de Los Manantiales, enfrentado a todos. Por supuesto entiendo que la verdadera historia viene por el lado de la relación de Camila y Hernando y que lo demás es accesorio, pero no se puede obviar también la parte de relación social. Sin embargo parece que, de momento, Hernando no tiene ninguna intención de relacionarse con nadie fuera de sus dominios, atenazado por un rencor que le impide racionalizar.
Y así las cosas, tenemos a tres terratenientes que tienen en común, además de poder y dinero, rencores y cuentas pendientes entre ellos.
Ya puesta, me voy a otra cosa que también he leído, aunque no recuerdo donde. Una comparación más de los tres personajes, situando a Hernando en el punto medio entre la maldad de Francisca y la bondad de Severo. Vamos conociendo a un personaje dual que, aun demostrando su capacidad de tener sentimientos, incluso tiernos (aunque sólo cuando se trata de personas cercanas), no ha dudado en dejar asomar también su lado más oscuro e implacable, con al menos dos acciones reprochables y dirigidas ambas a la misma persona: Severo. Lo que no le hace precisamente acreedor de un lugar en los altares, y mucho menos de la posibilidad que algún día llegue a tener una relación amistosa con éste, más si Severo llegara a descubrir que el dueño de Los Manantiales era conocedor del peligro al que estaban expuestos él y su familia y no hizo nada para avisarle (ya no entro que habían otras personas igualmente conocedoras del tema y tampoco hicieron nada). Estos antecedentes no son fáciles de borrar, por mucho que después haga méritos para lo contrario. Porque sus actos inmisericordes podrían primero: haber dejado a La Quinta yerma y a un montón de personas sin sustento, y segundo, haber propiciado con su silencio la masacre de una familia a manos de unos terroristas.
Lo primero quizás podría ser perdonable, lo segundo nunca, por mucho que se intente justificar con las dudas que dejó entrever. Me pongo en el lugar de Severo (o de una persona en su situación) y jamás podría olvidar semejante afrenta. 

1 de noviembre de 2015

Los otros

Dicen que a fuerza de repetir una cosa, ésta puede llegar a convertirse en una verdad absoluta e incuestionable.
Y así creo que puede llegar a suceder al menos con dos afirmaciones que se dan con una cierta frecuencia en ESDPV: que el personaje de Francisca es imprescindible en la serie, y que María Bouzas es la mejor actriz de la misma, casi a la altura de un mito. En mi opinión, y a riesgo de meterme en un cenagal, creo que no es ni una cosa ni la otra.
Pero antes de que se me malinterprete, he de decir al respecto de lo segundo que no cuestiono la profesionalidad de María, pero si considero que en ESDPV hay otros actores y actrices que están a su misma altura, pero de los que no se habla con la misma consideración. Claro que no es sorprendente habida cuenta que ésta es una de las protagonistas principales, lo que le da mayor visibilidad. Sin embargo creo firmemente que sin tener tantas posibilidades de lucirse, hay otros y otras que están demostrando también su gran valía. Actores y actrices de los que se habla poco, o muy de tarde en tarde por situaciones concretas. Ciñéndome al género femenino está, por citar a alguna, Maribel Ripoll, una actriz que ha demostrado que puede tener muchos registros y que defiende con gran profesionalidad un personaje con variedad de matices, que un día puede ser odiosa y al siguiente incluso despertar ternura. Pero ésta es sólo un ejemplo, porque hay otras que considero merecen igual relieve: Sandra Cervera, Aida de la Cruz, Carmen Canivell, Adriana Torrebejano, Carlota Baró,…..
El otro tema es la prescindibilidad o no. A pesar de lo que puedan decir, me reafirmo en mi convicción de que este personaje no tiene porque ser imprescindible, y estoy segura que, en caso de desaparecer, los guionistas sabrán encontrar la manera de cubrir el vacío. Otros personajes importantes se han ido y la serie continúa igual de viva. Pero es que además, y a pesar de que haya quien afirma lo contrario, Francisca no ha sido nunca la protagonista, si no un personaje que viene a tener como único objetivo ser el elemento perturbador para otras tramas. Tristán y  Pepa fueron los auténticos protagonistas de la primera parte y sin ellos la serie no hubiera tenido sentido, igual que Martín y María lo fueron después del salto temporal. Otra cosa es quién se puede considerar ahora para este papel relevante, pero por descontado no pienso que sean Francisca y su limitado entorno. De hecho creo que las que tienen todos los números para ello son las parejas de Lucas y Sol, y la de Candela y Severo. Incluso puede que en un futuro la de Bosco y Berta. Francisca sólo es de prever que sea la que venga a estropear cualquier atisbo de felicidad que se pueda dar para los anteriores.
Algo que, en mi opinión, además ha llegado a ser tan cansino y previsible que ya ni siquiera merece perder demasiado tiempo con ello, salvo para ponerlo a caldo. Creo que no se puede vivir de rentas en una serie, que hay que buscar temas que signifiquen una novedad y que atraigan al espectador/a, y la actitud de Francisca viene a  ser de todo menos nueva. En realidad, y ahora hablo por mí, cada vez me fastidia más verla hacer lo único que sabe y para lo que parece predestinada: hacer la vida imposible a los demás.
Evidentemente si fuera todo edulcorado y sin sobresaltos, sería muy aburrido. Hay que meter tensión para mantener la expectativa, pero creo que much@s convendrán conmigo que lo de Francisca ya está muy visto, que más que interés provoca todo lo contrario. En resumen, este tipo de tramas están más que gastadas como para esperar el desenlace, que como he dicho anteriormente, ni siquiera es necesario conjeturar porque es de lo más previsible.
Pero mucho me temo, a tenor de los avances, que vamos a tener otra vez la dosis de mala baba correspondiente, en forma de patéticas maldiciones, engaños y manipulaciones, tergiversaciones venganzas,…Y a la larga, actos más cruentos que es la especialidad de la casa. 

30 de octubre de 2015

La viuda negra

¿Para qué callarlo? Admito que me fastidia enormemente ver a Francisca otra vez haciendo lo único que sabe: malmeter y conspirar para hacer daño. También manipular a cualquier incauto que le dé aunque sea un mínimo de credibilidad, y por supuesto me refiero a Bosco en primer lugar. Porque mucho me temo que la idea es que éste acabe volviendo al redil de La Casona, al menos hasta que descubra lo que Francisca hizo con Inés. Ya que si bien la lógica dice que Bosco ha de vivir en su propia casa, el Jaral, y que ha de ocuparse de sus tierras y de su familia, la realidad es que el personaje es un chico débil de carácter en cuanto se refiere a su abuela, por la que probablemente siente cariño, pero a la que da la impresión que se acerca más por considerar que está en deuda con ella que por los lazos de sangre.
Evidentemente con Bosco lo más difícil es recordar que se trata de un chico muy joven, ya que el principal hándicap es su aspecto, que es obvio decir que es el de la edad real del actor. Por supuesto no voy a meterme con la profesionalidad de Francisco Ortiz y además tiene el derecho inalienable de toda persona a disfrutar de un trabajo renumerado, pero creo (como casi todo el mundo) que se equivocaron en el cásting y tenían que haber elegido a un chico que diera más el pego por la edad. Así es complicado razonar que sus supuestos pocos años hacen que sea más vulnerable a los engaños, que el hecho de haber vivido apartado de la civilización le ha impedido conocer en profundidad el alma de las personas y ver en ellas la maldad. De todas maneras también es factible pensar que el haber vivido tanto tiempo al lado de las buenas mujeres del Jaral, y en los últimos tiempos haber cultivado la amistad de Lucas, Severo y Carmelo, han ayudado a compensar lo que podría haberle imbuido Francisca cuando lo recogió y durante el tiempo que estuvo bajo su influencia. Tiempo que por poco no hace de él un villano como su abuela.
Pero volviendo a Francisca.
Parece que la cura de humildad ha obrado el efecto contrario al que se pretendía. Porque en realidad lo que ha hecho ha sido retroalimentar a la bestia (con perdón de éstas) y hacer que Francisca aún haya acentuado su lado más oscuro. Ahora ya no se trata sólo de soberbia, altanería y orgullo, sino que también su venganza se ha universalizado. Lo hemos visto en La Casona, donde trata como una negrera a sus sirvientas, donde la consideración a Mauricio ha desaparecido como por ensalmo, olvidando la fidelidad ciega de éste y lo que ha hecho por ella, y también lo hemos visto en sus decisiones arbitrarias contra el pueblo (aunque me pregunto hasta dónde llega su poder, y si puede hacer y deshacer a voluntad sin que nadie pueda toserle. De hecho lo dudo). Pero es evidente que lo peor está aún por llegar, y esto me produce cansancio solo de pensarlo.
Para algun@s la soledad es mala compañía y lo peor es que da mucho tiempo para pensar, lo que en Francisca supone un peligro añadido. Berta por un lado, Candela y Severo por otro,….son algunos de los que seguramente tienen todos los números para situarse ahora en su punto de mira. Pero también existe el engaño a Bosco sobre los verdaderos motivos del abandono de Raimundo, y la facilidad con que se ha consolado por esta situación y que demuestra a las claras que el amor que dice sentir por el hombre es algo que viene y va como la marea, dependiendo, no de los sentimientos, sino básicamente de otros factores que nada tienen que ver con ello. 

25 de octubre de 2015

Francisca pierde una jugada

Últimamente tardo tanto entre un comentario y otro, que cuando vuelvo a encontrar un motivo para escribir ya ha sucedido algo en la serie que me ha hecho mudar otra vez de parecer al respecto de la misma. Un día me aburre y puede que al siguiente, o al otro, vuelva a encontrar motivos para pensar que aún es posible que algo se enderece, que algo parecido a las bonitas historias que me engancharon a esta serie pueden volver a repetirse. O puede que lo que suceda es que vuelva a desilusionarme y vuelta a lo anterior.
Sin embargo sigo ahí.
Porque si bien es claro que la serie ha cambiado, las historias de amor, odio, conflictos, desencuentros, traiciones,….son universales y no tienen edad, ni época, ni saben de clases sociales. Y estoy convencida que pueden volver a escribirse, por supuesto en la piel de otros personajes y en otro contexto, pero con la misma intensidad y fuerza que le pueden imprimir unos buenos guiones y unos no menos buenos actores. Y de éstos y éstas hay muchos en PV, de los antiguos y de los que se han incorporado en fechas más recientes.
Sin embargo también cada vez estoy más convencida que también es momento de hacer borrón y cuenta nueva, porque seguir anclados en el pasado solo puede generar apatía e inercia. Por lo que me parece una buena decisión el  introducir savia nueva, además de darle un giro a las tramas, manteniendo la esencia de la serie como son las historias de amor como eje principal, pero no único. Por cierto que no pretendo insinuar que además hayan de ser más amables, porque si no reflejaran situaciones verosímiles y realistas no tendrían ninguna credibilidad, pero sí sin llegar a extremos. Y quizás el toque de atención de la CNMC pueda ayudar a ello.
Pero mientras exista Francisca no va a ser posible este desenganche, porque es un personaje que ata al pasado, y además lo hace de manera que impide que las cosas se renueven. Evidentemente historias edulcoradas y sin conflicto no tendrían mucho recorrido, y es necesario que haya altibajos y situaciones casi al límite para darles intensidad. Pero lo de Francisca clama al cielo, porque ya aún antes de que vuelva a recuperar su dinero, ya sabemos que va a volver a ser con toda probabilidad este elemento distorsionador, la que va a volver a meterse por en medio y además arrasando con todo lo que se interpone en su camino. Vamos, la Francisca que no va a cambiar nunca, que se cree por encima del bien y del mal, que ha hecho de la mentira y del engaño su modus operandi , de la venganza su objetivo, que piensa que las personas son marionetas en sus manos, …..y que considera que todo mal puede ser perdonado, aunque se reincida una y otra vez. La Francisca que parece incombustible, que siempre acaba saliendo bien librada de todas las situaciones, como si por alguna razón tuviera bula (y no sólo en las tramas). Solo espero que la balanza esté ahora más equilibrada con Severo, que éste sea el contrapunto al disponer de la misma fortaleza económica y poder que la doña, aunque con la enorme diferencia en la maneras de entender la relación con la sociedad.
Y que la doña no va a cambiar ha quedado muy claro con su última jugada. Ni siquiera el supuesto amor que proclama por Raimundo ha podido con su egocentrismo, con su inveterada idea de que nada puede escapar a su control, con la seguridad de que su voluntad es ley y que todo el mundo ha de entenderlo así y aceptarlo. Pero lo peor es que parece estar segura que puede jugar también con los sentimientos y que los suyos están por encima. Sin embargo esta vez se ha equivocado, aunque la deriva de Raimundo en este tema no permita que nadie ponga la mano en el fuego por él. Pero lo ha traicionado con un tema muy sensible, además que deja en evidencia que sólo esperaba de él su compañía y cercanía, no compartir con él nada más.
Pero nadie se lleva de esta vida más que su cuerpo terrenal, es en lo que tod@s somos iguales. Y si existe un infierno, en el mismo las riquezas no tienen cabida. 

8 de octubre de 2015

Cuatro meses

Principios del mes de junio. Los bienes de Francisca son embargados y queda en la ruina.
Han pasado cuatro meses y la vida sigue en PV sin que ella haya intervenido para nada. Incluso Severo ha tenido tiempo de hacer otras cosas y vivir otras situaciones, aparte, claro está, de no perder nunca de vista a la Montenegro. La gente sigue con su día a día, las historias su curso al margen de ella, sus empleados encontraron otros trabajos, y casi nadie parece echarla en falta. Diría que incluso la mayoría se han sentido aliviados con su supuesta muerte.
Vale si, algo ha cambiado. Bosco ha vuelto al redil, lo que me parece un enorme despropósito porque al mismo tiempo ha perdido la posibilidad de recuperar protagonismo. De hecho y viendo a los tres hombres, Raimundo, Mauricio y Bosco buscar a la doña, una no puede estarse de preguntar qué es lo que se espera de ellos, porque la evidencia es que todos penden de un solo personaje. Ahora mismo sin Francisca ninguno de los tres tiene nada que hacer, y aún con ella, y en mi opinión, su papel respectivo no tiene ningún interés.
No voy a negar que ahora mismo la serie me aburre. De hecho si no fuera por Severo y Candela, Lucas y Sol, y poco más, creo que ya habría tirado la toalla. Y ello a pesar de que ninguna de las parejas está actualmente en un buen momento.
Pero cuatro años de fidelidad a un producto televisivo creo que ya son muchos y empiezan a pasar factura. Porque además estoy viendo que, de alguna manera y a pesar de algunas protestas tímidas (que por otra parte la mayor parte de las veces parecen caer en saco roto), nos hemos instalado en la conformidad (y en ello me incluyo) y aceptamos pulpo como animal de compañía. Situaciones que se repiten, tramas con un final totalmente previsible, otras que se dejan sin resolver y pasan directamente al olvido, muertos a doquier y malos que se libran mientras los buenos lo pasan mal por cosas que no han hecho……sin olvidar a los personajes que se están quedando en el camino, destrozados por tramas que se me antojan absurdas o simplemente relegados a un segundo o tercer plano.
Sin embargo aún conservo una pizca de interés por lo antes mencionado y es por ello que me niego a aceptar que las cosas ya no pueden cambiar, que esta rutina establecida es la única que puede seguir siendo factible,….que por ejemplo, y tomando el más flagrante de éstos, que el destino de Francisca no se vea de otra manera que de la derivada de superar una y otra vez lo que a un simple mortal le es vedado (incluidos los daños físicos, ya que más bien la hacen parecer una supernena) y hacer lo que mejor se le da: vivir para la venganza, dañar (o directamente acabar) con el que se cruza en su camino, y abducir a todos los que están en su entorno. De hecho creo que la lógica está reñida con todo esto, solo para dar realce a un personaje que considero caducado. Por ello cada vez que leo que sin Francisca la serie no tiene sentido, siento que es solo lo que han conseguido que la gente acabe creyendo a fuerza de ir diciéndolo. Por supuesto no pretendo censurar a nadie por ello, porque cada cual es libre de creer lo que quiera y no estoy yo para enmendar la plana. Solo es mi opinión, que no tiene por qué coincidir con nadie. Pero reivindico mi derecho a pensar de esta manera, que por otra parte es una convicción total. Por cierto, basada en hechos probados ¿Cuántas veces a lo largo de este tiempo se ha marchado un personaje que se consideraba insustituible? Y la serie sigue ahí, con magníficos datos de audiencia.  
Por descontado acepto que en toda serie ha de haber dos partes contrapuestas porque de lo contrario no tendría vida, pero ¿cuatro años de lo mismo y sin variar un ápice?  

20 de septiembre de 2015

Un paseo por PV

No sé si me han abandonado las musas (aunque suene algo pretencioso decirlo), o si se trata de que ya he dado mi opinión sobre los temas que considero más candentes y volver sobre lo mismo, aparte de no aportar nada nuevo, implicaría repetir argumentos ya esgrimidos. O quizás es que no haya demasiado sobre lo que opinar. El caso es que por más vueltas que le doy no consigo encontrar un tema que me llame la atención lo suficiente como para explayarme sobre ello.
Podría volver sobre el tema de Alfonso y su infidelidad, pero creo que no hay mucho más que decir, excepto que considero que han llegado demasiado lejos como para que pueda volver a mirar al hombre de la misma manera que antaño. Especialmente después de ser testigo de cómo excusa su mala conciencia traspasando las culpas a Emilia, lo que le convierte en una persona que no merece más que calificativos negativos. Por cierto, aprovecho para destacar la interpretación de Sandra Cervera, que si ya es una magnifica actriz siempre, en estos capítulos está destacando con autoridad.
También podría hablar de la hasta ahora mezquindad de Dolores, que ha necesitado que Gracia le pusiera las peras al cuarto para que aprendiera a respetarla, y de paso viera la realidad de su hijo y que finalmente aprendiera a anteponer el bienestar de éste a las habladurías y la moral imperante. Además de hacerse a la idea que no puede seguir pretendiendo tener a Hipólito bajo sus alas indefinidamente, porque éste ya es lo suficiente maduro para volar por si solo y buscar su lugar. El que parece haber encontrado al lado de Gracia, y con ello la felicidad que no está dispuesto a dejarse arrebatar, la que ha hecho que se haya puesto al mundo por montera.
Tampoco es fácil hablar de Rosario o de D. Anselmo, cuyos personajes son casi de relleno, igual que ahora mismo lo son los de Mariana y Nicolás, que han pasado a no tener casi visibilidad en las tramas. Igual que Ramiro, que aún ahora me pregunto cuál es el propósito por el que le trajeron a la serie. (Por supuesto no cuestiono al actor y me alegro que esté ahí)
O quizás el tema podría ser Francisca. Pero lo cierto es que no me apetece demasiado hablar de ella, y además me es bastante indiferente el desarrollo de su trama. Algo, esto último, que tampoco es muy original porque ya lo hemos visto con anterioridad y casi calcado, con algunas ligeras variantes en el caso de Raimundo, que otra vez tiene su parte de culpa en la desaparición de la doña. Lo cierto es que me da la sensación que para darle protagonismo a Francisca ya no saben que inventarse, lo que me ratifica al mismo tiempo que este personaje ha dejado de ser imprescindible. Es verdad que ha sido crucial para dar entrada a Severo y a su venganza, algo que aún ahora está en el aire, pero podría pasar a segundo plano porque éste tiene otros frentes mucho más interesantes para desarrollar que el de darle las vueltas a un tema ya gastado. Además los personajes que de alguna manera penden de Francisca, no es que disfruten precisamente de mejor concepto, ni protagonismo. Raimundo no goza de esto último más que en contadas ocasiones y Mauricio tres cuartos de lo mismo, aparte de que está quedando patente que éste tiene tanto de grandullón como de rastrero, confundiendo la fidelidad con la ciega obediencia.
¿Pero qué esto? Llegados a este punto si que descubro que hay de que escribir (de hecho es lo que estoy haciendo), y que hay temas que aún pueden dar mucho de sí. Por supuesto si no los estropean.

Está la incipiente historia de Lucas y Sol, una relación con dos personajes que derrochan complicidad, química y sentimientos. Una pareja que brilla con luz propia, dos personajes totalmente transparentes, sinceros, que llevan instalada la sonrisa y que saben sacarle jugo a la vida a través del buen humor. Que en sus escenas íntimas hacen brillar la ternura y la pasión, sin caer en el exceso. Y no es mojigatería, pero se agradece que sea así, porque también el romanticismo es importante
También está la aún más incipiente relación entre Severo y Candela. De hecho ni siquiera existe en el sentido literal del término, aunque ya se van sentando las bases para ello. Eso sí, de manera muy lenta (lentísima para mi gusto). A pesar de que es algo que es muy evidente para todo el mundo, excepto para los interesados, que parece que se resisten a admitirlo. Pero también en este caso la historia es interesante. Dos personas con un cierto bagaje, que están aprendiendo a conocerse y a establecer unos estrechos vínculos a través de la confianza mutua y el respeto, que gozan de la mutua compañía ….y que han sufrido mucho en la vida y ya merecen alcanzar la felicidad.
Y quizás en el futuro exista la pareja de Bosco y Berta. En realidad esta todavía es una conjetura, porque nada ha sucedido para pensar en esta posibilidad. Pero algo tendrán que hacer con Bosco, un personaje que ha sufrido muchos altibajos y que ahora vuelve a estar en la picota por su otra vez acercamiento a Francisca, a pesar de todo lo que ésta le ha hecho a él y a Inés, sin contar al resto de la familia.
Ah, me olvido de Matías y Prado!!. Pero esta pareja también anda en un impasse. Aunque también es cierto que su relación está condicionada por su edad y por tener vigilantes que les impiden ir demasiado lejos.
(Uf, no sabía que decir y casi, como diría Lucas, me ha salido el primer tomo del Quijote)

6 de septiembre de 2015

Cada cual en su casa

Admito que la escena me ha superado.
Porque ver a Francisca sentada tranquilamente en el sillón del Jaral, es casi una visión profanadora.
Es cierto que ha sido invitada, pero esto no es óbice para que no esté muy presente el hecho de lo que ella ha supuesto para los habitantes de esta casa, los pasados y presentes, la mayor parte de los cuales han sufrido las consecuencias de torcer su voluntad. Incluido el nieto que ahora parece que de pronto ha perdido la memoria.
Encima, aunque se pueda llegar a entender que sea el agradecimiento lo que ha llevado a Bosco a mudar de sentimientos hacia ella, el caso es que tampoco éste parece tener mucho pesquis, además de una escasa sensibilidad, al obligar a enfrentarse a los otros habitantes de la casa a una situación cuando menos incómoda. Quitándoles en cierta manera el derecho a Candela y Rosario de opinar quien es bienvenido y quién no.  
Porque el Jaral también es de Candela, la mujer a la que Francisca intentó dejar sin negocio ni sustento, a la que hizo todo lo posible para alejarla del hombre que ésta quería y que, en parte por su concurso al dar cobertura a la loca e impostora Jacinta, hizo indirectamente que perdiera a éste.
Vale, en este punto hay que hacer el inciso que Tristán tenía que morir porque el actor había decidido abandonar la serie. Pero en el terreno de la ficción, es innegable que Francisca dejó que una chica que mostraba todos los signos de estar ida de la olla, mantuviera engañado a su hijo. Aceptando a una impostora como nieta, solo para que la verdadera Aurora, que enseguida demostró que no podía ser manejada, no consiguiera llegar a dónde le correspondía por derecho. En las manos de la doña estaba desenmascarar a la impostora, pero ésta permitió que Jacinta llegara a confundir realidad y delirios, lo que al final tuvo un desenlace funesto. 
Pero el Jaral también es la casa de Martín y Aurora, los nietos que Francisca no quiso reconocer y de los que intentó deshacerse por todos los medios, hasta el extremo de contratar un sicario para que asesinara a Martín (afortunadamente un golpe fallido, aunque ella ignore este extremo), o de intentar acabar con Aurora dejándola muerta en vida (asimismo fallido)
O también es la casa de María y Esperanza, la mujer e hija de su nieto, a las que ella cree muertas, aunque en realidad huyeron obligadas ante la persecución de alguien que se llenaba la boca de palabras de cariño, pero que demostró que solo la movía un interés egoísta.
Pero El Jaral es ante todo la casa de Tristán y Pepa.
De Tristán, el hijo que Francisca decía querer pero al que solo procuró infelicidad, haciendo todo lo posible para apartarlo de la mujer a la que amaba. Y que cuando éste consiguió su propósito, le quitó el sosiego, arruinó su casa, intentó interrumpir el embarazo de su esposa y al final acabó con ésta.
O sobretodo de Pepa, la mujer que, a pesar de estar muerta, aún consigue atormentar a Francisca. La humilde comadrona que empezó toda esta historia, y que con el tiempo llegó a ser la señora del Jaral, al heredarlo de su madre.
Así que hay motivos más que sobrados para que esta miserable mujer, que aparentemente ahora pretenden redimir (algo bastante difícil de colar a estas alturas), se abstenga de poner los pies en una casa donde cada rincón habla de sus pasados desmanes. En realidad, solo entendiendo que no tiene conciencia, es posible hacerse una idea de cómo puede ser capaz de permanecer entre estas paredes sin sentir que la persigue la sombra de los que ha agraviado de alguna manera.

30 de agosto de 2015

Todas las mujeres valientes

No es algo generalizado, ni siquiera pasa de unos cuantos comentarios en las redes y básicamente siempre del mismo sector de la audiencia, pero aún así creo que debo romper una lanza por Candela y las otras mujeres, que han sido contrapuestas en negativo a la figura de Francisca por el solo hecho de que ella ha salido a buscar a Bosco y las demás han dejado que fueran las partidas quien hicieran este trabajo. Por cierto, puntualizar algo que parece haberse dejado de lado, con el evidente propósito de ensalzar aún más la acción de Francisca. Sin negar que su intervención ha sido decisiva para salvar la vida de Bosco y por ende la de Beltrán (ya no entro en el tema de que las partidas no lo han encontrado porque ella misma cuidó de desviar la atención), hay que destacar que nadie, ni siquiera ella, podía saber que Bosco se había accidentado y necesitaba ayuda. Así que cuando se lanzó al monte, es de suponer que su pretensión era intentar convencerlo para que depusiera de sus intenciones y volviera a casa, porque solo de haber intuido que Bosco estaba en problemas habría sido una enorme irresponsabilidad por su parte intentar solucionarlo ella sola.
Entiendo que esto es una serie y que en la vida real sería muy poco probable que se diera una situación de este tipo. Y me imagino, como todos lo que ven la serie, que el verdadero propósito es propiciar un acercamiento de Francisca y Bosco, algo que ya está provocando multitud de comentarios, la mayoría contrarios a ello. Nadie olvida lo que es y lo que ha hecho Francisca, incluido a su propio nieto al que dice querer, pero al que no dudó en hacer infeliz secuestrando a la mujer a la que amaba, y manteniéndole en la inopia sobre su verdadera familia.
Pero de lo que se trataba el comentario es la actitud de las otras mujeres, haciendo especial incidencia en Rosario y Candela. No creo que estas alturas haya nadie que pueda reprochar algo a estas dos mujeres valientes y corajudas, dispuestas siempre a darlo todo por los demás.
Y si de lo que se trata es de buscarle las vueltas, Francisca incluso puede salir perdiendo con las comparaciones, y no solo por el tema de su manera de proceder. Cierto que es una mujer de armas tomar, que ha tenido que bregar en un mundo dominado por el género masculino. Pero esto no la diferencia de Candela y Rosario, que en condiciones quizás incluso más difíciles, también se han visto abocadas a salir adelante por sus propios medios y sin hombre que las ayudara.
Lo que si marca la diferencia, aunque en este caso limitándome a Candela, es otro tema que desgraciadamente sigue muy vigente: la violencia de género. Ambas mujeres comparten el horror de haber pasado por este trance, pero ahí radica precisamente lo que hace a Candela mucho más valiente que Francisca. Porque ella tuvo el coraje de decir basta y tomar las riendas de su vida, haciendo lo único posible en aquellos tiempos: dejar atrás a su maltratador y empezar una nueva vida lejos de éste, llevándose además a su hijo. Un niño que posiblemente podría haber quedado marcado de por vida, porque aunque la parte visible de esta lacra sean particularmente los integrantes de la pareja, es claro que los niños sufren en igual medida las consecuencias de ello.
En cambio Francisca optó por callar y aguantar. Es cierto que nadie puede juzgar las razones que llevan a una mujer a adoptar esta actitud, pero en Francisca podrían haber influido además otros factores como son las conveniencias de la clase a la que pertenecía y el hecho de que era aceptado socialmente el hecho de la dominación del marido. Sin embargo no es admisible que esta suerte de resignación por su parte, que también podría confundirse con cobardía, hiciera que girase la vista en el maltrato infringido también a sus hijos, hasta el punto de ignorar el estupro continuado al que era sometida su hija Soledad, incluso con el agravante que ella misma también la maltrataba. O el menoscabo al que era sometido Tristán que, en cuanto tuvo la primera ocasión, optó por poner tierra de por medio para alejarse del  despótico hombre al que creía su padre.
Por ello cada vez que alguien intenta justificar a Francisca con la excusa de su duro pasado, creo que tendría que mirar antes a Candela y constatar que las consecuencias de ello no se tienen que traducir necesariamente en hacerlo pagar a los demás, cuando ella misma podría haber cambiado las cosas.

23 de agosto de 2015

Justicia y venganza

De verdad que no acabo de comprender las expresiones del tipo: “Severo se está pasando” o “después vendrá lo mejor, que es la venganza”
Ante todo tengo que dejar claro que la venganza, sea del tipo que sea y venga de donde venga, no me parece una buena cosa. Pero tampoco voy a ser tan hipócrita como para negar que probablemente en más de una ocasión me ha asaltado este deseo. Por supuesto, sin que tome ni de lejos la forma de lo que parece la tónica en la serie.
Pero yendo al asunto que hoy me ocupa, me he propuesto realizar un ejercicio de poner algunas cosas en lo que creo su contexto lógico. Aunque sabiendo que la lógica no siempre sirve en esta serie, y que muchas veces es sustituida por licencias clamorosas.
A lo que iba.
De la primera afirmación hay que decir que cuando menos me parece sorprendente que se piense así, cuando en realidad Severo ni siquiera se ha molestado en despeinarse para llevar a cabo sus propósitos, y además lo hecho sin utilizar métodos cruentos (si, como los que emplea la doña, que por ejemplo, no hace mucho intentó acabar con su vida y la de Carmelo ordenando sabotear el coche de éstos para provocar un accidente). Porque en realidad diciéndolo se está cuestionando la acción de la justicia, que es quien ha puesto a la doña en tal aprieto. Severo solo ha tenido que hacer llegar la información al sitio adecuado, sentarse y esperar que la ley hiciera su trabajo, por lo que las armas utilizadas no pueden ser discutidas. Y es cierto que la justicia no es infalible, porque quien la administra son personas y como tal pueden equivocarse, pero nunca se llegaría hasta el extremo de dictar una resolución, ni mucho menos ejecutarla, sin que haya existido antes todo un proceso de investigación y se haya probado la existencia del delito. O como en este caso, la intención de delinquir.
Así que quien ha llegado lejos ha sido la justicia, no Severo.
Y de ahí la afirmación de éste de que una vez puesto en marcha no podría pararse. La acción de la justicia no admitiría esto, porque además en un caso como el de Francisca se trata de un delito tributario y es contra el estado.
Otra cosa es que, aun disponiendo de esta información, Severo hubiera optado por callarse y no usarla. (Por cierto ¿alguien duda cual habría sido la decisión de Francisca si el tema hubiera sido a la inversa?). Entonces es posible que nunca hubiera salido a la luz este tema, como tantos otros que han quedado en el camino sembrado de cadáveres y otros delitos de la doña, porque desgraciadamente el poder ha sido siempre para ella sinónimo de impunidad.
O quizás solo era cuestión de tiempo que se supiera.
Lo que si queda claro es que ahora Francisca ha quedado tocada y estigmatizada. ¿Quién querrá acercarse a alguien que ha intentado traicionar a la patria? Como también queda en evidencia que la situación a la que está abocada no es más que una mínima correspondencia por todo lo que ha hecho, cuando otros por mucho menos han acabado sus días en manos del verdugo.
El otro tema es el de la venganza que, si alguna vez recupera una mínima parte de su fortuna y poder, puede ejercer sobre Severo. Admito que solo de pensarlo se me revuelve algo, y no solo porque sea éste el posible destinatario, sino porque no deseo volver a verla haciendo lo único que sabe hacer. Y no me apetece porque sabemos los métodos que suele emplear: los mismos que Atila, que por donde pasaba lo dejaba todo arrasado.
Y sobretodo no me apetece porque pienso que si consuma su venganza, esto va a ser una espiral sin fin. Por descontado no me parece justificable que se utilice la venganza para satisfacer supuestos agravios, pero si la doña vuelve a las andadas es evidente que Severo no se va a quedar de brazos cruzados, y nadie podría reprochárselo. A menos que, por supuesto, se haga lo mismo con Francisca.
Y me temo que si llega a suceder lo anteriormente expuesto, esto no vaya a terminar hasta que caiga uno de los dos. Que tod@s sabemos quién puede ser, dado el talante expeditivo de una de las partes.
¿Es esto lo que se desea?

19 de agosto de 2015

La vida sin Francisca

Mucho se ha hablado de la supuesta importancia del personaje de Francisca para la existencia de la serie. Pero ya lo dije una vez, y vuelvo a reafirmarme en ello, creo que se ha magnificado este personaje en demasía, y en detrimento de otros que merecen igual consideración y que también podrían haber dado juego. Aunque nunca podremos saberlo porque no han tenido la oportunidad de demostrarlo.
Es cierto que el concurso de una villana, y más del calibre de la que me ocupa, ha sido durante mucho tiempo el motor principal de la serie y ha movido tramas que de otra manera quizás no habrían tenido tanta fuerza. La última la de Severo, y el hecho de haberse convertido en motivo de su venganza.
Pero considero que una vez superado este último trámite y culminado el propósito, se está demostrando que la serie también puede funcionar muy bien sin que ahora Francisca sea el centro de atención. Sus apariciones esporádicas, salvo algún encontronazo importante y sus salidas de tono, ya no aportan nada más que sopor. Salvo para algun@s incondicionales, creo que su situación no preocupa a nadie, ni da pena, ni provoca interés. En realidad pienso que es el sentir general el de que se ha hecho justicia a todos los agraviados que durante años han sido víctimas de esta despreciable mujer. Y con ello me refiero a lo que creen tanto los habitantes de PV como l@s espectadores.
También creo que si entra en los planes de los responsables de la serie el revertir esta situación para que en el futuro ésta vuelva a las andadas, después de esto va a ser algo difícil de entender. Porque no se trataba de dar una lección a Francisca, algo que tod@s saben que no es posible porque no va a cambiar nunca, sino de terminar con ella para siempre. Al menos con su forma de vida. De todas maneras, y aún en el hipotético caso de que logre recuperar algo de su fortuna, nada volverá a ser como antes. Su poder se sustentaba principalmente en el temor y nadie volverá a sentir esto por ella, porque ahora saben que es vulnerable. Además que algo tan importante para alguien que aspira a ser reconocido en sociedad como es la reputación, ha quedado manchado para siempre.
Ahora, imposibilitada de meter baza, ni de maquinar desmanes, el personaje no se diferencia demasiado de cualquier otro. Y esto permite que la vida de PV adquiera otro color, más claro y luminoso, que se desarrollen historias que si atrapan al espectador/a. Dejando ya atrás el desgraciado final del personaje de Inés y sin saber lo que va a ser de Bosco, están empezando a surgir con fuerza nuevas relaciones que levantan expectativas y fundadas esperanzas de mejores tiempos para la serie. Y quizás sea precisamente porque se da esta circunstancia de no interferencia de la doña. Lo que creo que demuestra mi teoría anterior de que no necesariamente ésta ha de constituirse en el centro de todas las tramas para que la maquinaria de la serie funcione, igual que creo demuestra que las tramas amables también tienen cabida y no necesariamente el drama ha de ser el eje fundamental. 
De hecho la vida misma se encarga de poner la zancadilla y no siempre es necesario el concurso de terceras personas para que las cosas se tuerzan. 

8 de agosto de 2015

Justicia. Aunque a medias

Si para una persona corriente ya supone un descalabro considerable verse en la tesitura de tener que cambiar radicalmente los hábitos de vida, para alguien que con solo chascar los dedos tenía el mundo a sus pies debe ser algo inimaginable. Aquello de “mando, ordeno y que se haga pronto por aquí, un quítame de en medio este estorbo por allá……..y después unas pesetillas para aliviar la conciencia por acullá”, ha pasado a convertirse en NADA. 
Al menos esta vez aquello de que las malas acciones acaban revertiendo en quien las ejecuta, parece que se está haciendo realidad. Aunque haya costado lo indecible, y por el camino hayan quedado multitud de damnificados que nunca podrán ver como al fin se impone algo de justicia.
Porque lo que es claro que aun en el caso de que alguna vez recupere aunque sea una mínima parte de su fortuna, para Francisca nada va ser lo mismo. Y quien piense que, a pesar de todo, aún ha quedado un resquicio para ella y que una supuesta felicidad ha llamado a su puerta, creo que anda muy errad@. Cierto que la felicidad puede sobrevenir de muchas maneras y aunque las materiales también pueden ayudar, no es la primera opción. Pero para Francisca, que siempre ha vivido en la opulencia, es evidente que la seguridad económica también juega un papel importante, que unido al alma emponzoñada además por la soberbia y los deseos de venganza impide conseguir aunque sea un mínimo estadio de felicidad. No al menos en los términos en que se entiende. Ni siquiera creo que el hecho de que el hombre del que se afana en proclamar como el gran amor de su vida sea ahora su esposo, y estén ligados por un vínculo inquebrantable, vaya a cambiar gran cosa el panorama, porque a muy poc@s se les escapa que la Francisca que tod@s conocemos sigue ahí agazapada, esperando su momento. Lo único que consuela de todo ello, es que la falta de medios actual le impide pasar a la acción. Y que dure!!.
En realidad sigo preguntándome adonde pretenden llevar con esta trama. Evidentemente nadie lamenta la actual situación de Francisca, algo esperado y demandado desde hace años. Tanta maldad gratuita ha acabado por cansar a los espectadores, hartos de ver la impunidad con la doña se ha movido durante este tiempo. Pero por alguna razón parece que romper con todo no es posible, y que se ha considerado necesario dejar un resquicio y buscar la manera de maquillar su imagen dotándola de algo de humanidad, por otra parte imposible de creer cuando una y otra vez vuelve a dejar ver su verdadera catadura. Francisca no va a cambiar, ni creo que tampoco nadie fuera a creer a estas alturas en una conversión casi milagrosa. Creo que han llevado demasiado lejos a este personaje para que resulte creíble algo de este estilo.
¿Que pretenden que además su historia con Raimundo despierte algún interés más allá de sus incondicionales? Creo que es un intento bastante vano, no porque un amor de madurez no tenga cabida, sino por lo dicho anteriormente de poco creíble, mas con los antecedentes de esta pareja. Además pienso que la gente está demandando otro tipo de historias que no vengan tan condicionadas por la trayectoria conocida de los personajes.
Otra cosa es que se trate de convenir en un clamor, que no se puede considerar ni de lejos generalizado, (aunque por supuesto totalmente respetable), como es el de l@s fans de la pareja Francisca-Raimundo. Creo que difícilmente se podría hablar de esta posibilidad, que por cierto se ha barajado por parte de algún actor (quiero creer que solo a modo de comentario casual), porque de serlo sería un agravio comparativo para otros colectivos, bastantes más numerosos, que han existido o existen en la serie, y para los que se tendría que exigir el mismo respeto.
Claro que entiendo que no se puede tener content@ a todo el mundo y menos al mismo tiempo. 

28 de julio de 2015

Duelo de titanes

Es claro que para sobrevivir en un mundo reservado al género masculino, la Paca ha tenido que echar mano de arrestos y de determinación. Aunque hay que decir que tampoco empezó desde cero, pues el dinero y el poder ya le venían dados por su familia. Solo ha tenido que manejarlo todo con mano férrea, algo que hay que reconocerle ha hecho bien. Aunque sus métodos ya sean otro tema.
Pero tampoco jamás se había encontrado con alguien que pudiera hacerle sombra. Desencuentros los ha tenido a decenas durante estos años, y personas que se le han enfrentado también. Pero nunca había perdido una batalla, ni nadie había conseguido hacerle morder el polvo como sucede actualmente. 

A veces me pregunto si los guionistas echan mano de profesionales o de documentación especializada para configurar las personalidades de los personajes. Y el hecho de que Francisca diga varias veces en cada capítulo “Yo soy Francisca Montenegro”, como para reafirmarse, así me lo hace creer.
Y en este punto es donde se manifiestan más claramente las diferentes idiosincrasias de dos poderosos, que llevan su estatus de diferente manera. Nunca  hemos oído que Severo haya hecho uso de estos términos, aunque se haya demostrado que su poder es análogo al de la doña. Si no más. Pero Severo es más humilde, probablemente porque él conoce la otra cara de la moneda y se ha tenido que ganar su lugar a pulso. El sí que ha empezado desde cero, escalando posiciones y forjándose un lugar privilegiado en la sociedad a base de tesón y esfuerzo. 
Además Francisca tiene marcada a fuego la soberbia. Y es esta misma soberbia la que la mantiene en pie, sin ceder un milímetro, a pesar de que ahora no tiene nada. Pero la que la hace no parecer dispuesta a dejar que crean que la han vencido.
Y por ello, y a pesar de que está viendo de primera mano que con Severo no se juega, sigue minusvalorándolo y pensando que algún día podrá devolverle el golpe. Algo que no digo que no sea posible, porque ya sabemos de los sucios métodos que emplea, pero creo que a partir de ahora lo tendrá mucho más complicado porque además está olvidando su posición actual, y que probablemente, aunque recupere su dinero, nunca podrá hacerlo del prestigio perdido. (También es verdad que con dinero de por medio no hay problema para lograr cualquier cosa tangible, y de esto la doña sabe mucho).  
De todas maneras Severo ha demostrado que cuando es necesario también puede tener la cabeza fría (y si no ahí está siempre Carmelo para recordárselo y para temperar sus ansias). A su inicial arrebato de ira y dejándose llevar por la provocación de la doña, le ha seguido la prudencia. Aunque lo mejor de todo es la constatación de que nadie en estos años ha podido amenazar a Francisca con tantas posibilidades de éxito.
En realidad ahora mismo no puedo imaginarme volver al escenario anterior, con Francisca otra vez volviendo a las andadas y destrozando vidas y personas. Creo que sería demasiado pedir para el cuerpo 

27 de julio de 2015

PV son muchas historias

Supongo que tendría que dejar zanjado el tema, tal como me propuse. Pero siempre acabo volviendo…..
Y si, aceptando pulpo como animal de compañía, Francisca es un personaje importante para la serie..., pero especialmente para estropear cualquier historia que se prevea que pueda llevar la felicidad a alguien.
Desconozco si la “biblia” de los guionistas dice que es absolutamente necesario que en todas las series exista un villano para dar relieve a los demás personajes. Probablemente es la mejor manera y la más rápida, como también es posible que tenga que existir algún tipo de antagonismo porque de lo contrario sería muy aburrido. Pero creo que en el caso de Francisca se les ha ido la mano.
Lo que si tengo claro es que ese personaje se ha acabado mitificando. Y el caso es que por sí mismo no sería nada, ni la serie tendría ningún sentido si no existiera algo más que le dé vida a ésta. No creo que de haber sido la doña el eje central PV hubiera tenido mucho recorrido, porque lo que mayormente provoca este personaje es fastidio por su continuada mala baba. Considero que lo que realmente ha levantado el interés y ha mantenido la serie en primer plano no ha sido esta trama, sino las historias paralelas de amor que se han dado y siguen dando. Estas son las que han levantado pasiones, que han hecho correr ríos de tinta y que han alimentado decenas de foros, blogs y páginas de internet. También es cierto que el personaje de Francisca siempre ha estado bien presente, pero solo como elemento distorsionador.
Y que a estas alturas pretendan cambiar esto y que ella pase también a esta otra línea, reviviendo una supuesta historia de amor con Raimundo, lo considero como mínimo algo extemporáneo. Porque en cuatro años esto es algo que solo ha sobrevolado de manera fugaz……y únicamente como un tema del pasado. Nada en este tiempo ha dejado entrever que esta pareja tuviera todavía alguna posibilidad, que siguiera existiendo entre ellos algo más que los recuerdos compartidos de cincuenta años atrás. Y no han ido más allá, excepto para alimentar desencuentros, rencor y odio.
Hasta ahora.
No voy a entrar en el por qué, y las justificaciones que se dan a ello. Hay varias versiones , todas ellas respetables, y cada cual lo ve a su manera. Incluso pienso que pudiera existir la posibilidad de que fuera necesario darle vidilla a Raimundo, aunque, de ser cierto, considero que ha sido peor el remedio que la enfermedad. Al menos para este personaje.
De todas maneras tampoco creo que este romance otoñal vaya a levantar muchas pasiones, excepto para l@s incondicionales. Francisca ha ido demasiado lejos y generado demasiadas antipatías (siempre estoy hablando del personaje, no de la actriz). No se puede borrar de un plumazo la larga lista de desmanes que le hemos visto cometer, (que, por cierto, incluyen también a Raimundo, pero que éste parece no tener en cuenta). Así que, como creo que va a suceder con la gran mayoría de espectadores, no puedo hacer sino mirar con distancia esta trama.
La otra cosa que tengo clara es que ha sido un acierto introducir a alguien que esté a la altura del poder que hasta ahora ostentaba Francisca. Alguien que esté capacitado y tiene los medios para hacerle morder el polvo y dejar en entredicho todo lo que la doña ha sido hasta el momento. Alguien que, de alguna manera, dé voz a la legión de agraviados, muertos, tiranizados y humillados por la doña, y también a l@s telespectadores que desean que viva en sus propias carnes, aunque nunca será más que una ínfima parte, las penalidades que ha procurado  a otros.  
 ¿Qué ahora se va a casar con Raimundo? Pues muy bien, tampoco creo que vaya a cambiar nada.
Lo que si puede cambiar la serie, aparte de las historias que ya existen, son las otras que se adivinan. Amores juveniles, y no tanto, que se van forjando y que pueden devolver a la serie algo de lo que fue antaño. Lucas y Sol, una pareja que ya está encandilando, Matías y Prado como el amor juvenil y fresco (a pesar de que la chica quede como un poco veleta, pero se pueda disculpar un poco por su ingenuidad e inexperiencia), Hipólito y Gracia, que algún día tendrán que dar un paso al frente aunque su futuro juntos sea más que incierto,…Y por supuesto, Candela y Severo, una pareja que también puede dar mucho juego. Aprovecho para decir que, a pesar de algunos comentarios, estoy convencida que Candela puede ser la digna pareja de Severo. Que éste alimente rencor hacia Francisca, y que sus desvelos vayan en el sentido de vengarse de ésta, no lo hace necesariamente mala persona. Una mala persona es aquella que no repara en nada ni nadie, que arrasa con todo sin importarle a quien daña, (vamos, el prototipo de Francisca). Severo ha demostrado que el resto del tiempo que no dedica a hacerle la puñeta a Francisca, puede ser alguien con quien contar. Y, por supuesto, Candela no es ajena a las intenciones de Severo  y sabe, al igual que todos, lo que lleva a éste a hacer lo que hace. Y nadie ha visto que se lo reproche, al igual que ha hecho Bosco. Que, por cierto, si se alió con Severo fue con el consenso de toda la familia, incluida Candela.     

15 de julio de 2015

Una vuelta de tuerca más

Pasas unos cuantos días sin saber mucho de qué hablar para no volver a lo mismo que en comentarios anteriores y de pronto, y en un solo episodio, se producen al menos tres escenas dignas de mención. O incluso más.
Aunque evidentemente la que se lleva la palma es la de Severo y Francisca.
Es cierto que en esta ocasión Severo tenía la oportunidad de demostrar que no es como la doña. Y por descontado que no lo es, excepto por los deseos de venganza y la satisfacción posterior que ha mostrado al saber que ha ganado la batalla. Por lo demás creo que anda muy lejos de ser como alguien que no se corta humillando a los demás, que no duda en emplear cualquier método, incluido el asesinato, para hacer valer su voluntad, que trata con despotismo a casi todo el mundo, que no le tiembla el pulso para maquinar una venganza por cualquier cosa que considere una afrenta, por nimia que sea,.... que miente, manipula,……..
Severo solo tiene una meta, ahora que ha recuperado a su hermana. Que Francisca sufra en sus propias carnes lo que le hizo padecer a él y a su familia, que sepa lo que son las privaciones y sentir que la sociedad le ha vuelto la espalda.
Y tiene el poder para hacer que esto suceda, y lo usa con todas las consecuencias.  
De todas maneras me pregunto que podría ganar mostrándose ahora generoso, aparte de la satisfacción de humillar aún más la doña y dejarla en evidencia, o la de no tener que bregar con su propia conciencia. No creo que fuera a conseguir nada, ni siquiera algo parecido a gratitud por parte de Francisca, sólo una tregua en sus escaramuzas. Porque si alguna vez ésta recupera algo de su antiguo poder (que lo dudo), es evidente que no va a soportar ver a alguien que ha demostrado tener el poderío suficiente como para hacerle agachar la cerviz. 
Pero alguien decía que la venganza se vuelve siempre contra quién la perpetra. Y quizás algún día Severo también tenga que pagar por ello, aunque espero que sea a manos del destino. Porque ni siquiera plantearse que Francisca actúe otra vez como ejecutora, me revuelve las tripas, ya que representaría que no ha aprendido nada, que todas sus lágrimas son de cocodrilo, que todas sus lamentaciones son sólo apariencia para dar lástima o para retener a Raimundo, …. Y creo que ya está bien de este color. 
De todas maneras hay que poner en cuarentena el dicho anterior, cuando Francisca lleva años haciendo de las suyas y sólo ahora está pagando por una ínfima parte de lo que ha perpetrado. Por lo que quienes creen que Severo se está extralimitando, pienso que tendrían que recordar esto.
Entiendo que Severo es casi un recién llegado y que Francisca tiene ya un lugar indiscutible en este serial, pero ello no justifica que lo que sirva para una, no lo haga para el otro. Aunque la venganza sea siempre mala consejera, pero que tire la primera piedra quien no haya sentido alguna vez ganas de hacer pagar alguna cosa a alguien. Por descontado, con métodos incruentos.
Admito que estoy disfrutando tanto como el personaje de Severo. Ver a Francisca humillada y suplicando, es realmente un placer. Largamente esperado.