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14 de junio de 2018

El fin de los personajes


Independientemente que un actor o actriz marche de la telenovela de manera voluntaria o lo haga por “imperativo legal” (es decir que le enseñen la puerta), lo que no suele variar es que para su personaje, con alguna escasa excepción, esto suceda de manera dramática y sin un final acorde, o por lo menos proporcional, a lo que ha/n dado a la serie (por descontado me refiero a los guiones, el público es mucho más agradecido).
De hecho son contados a los que han permitido despedirse sin contratiempos,….solo dejando atrás una historia en Puente Viejo. Así, a bote pronto, recuerdo a Lucas, Rosario, Prado, Ramiro, Aurora, Soledad,….. También a los Doscasas, pero para ellos fue una despedida agridulce pues se marcharon sin que nadie fuera a su encuentro para decirles adiós, y después de que los guiones hubieran destrozado a sus personajes.
Pero ¿por qué es necesario utilizar recursos drásticos la mayor parte de las veces? Una explicación podría ser que se ha llegado a la conclusión que la mejor manera de cerrar un ciclo con un personaje es bajarlo a los infiernos antes de despedirlo, temporal o definitivamente. Dando por sentado que con ello la audiencia va a asumirlo mejor. Pero algo que no funciona siempre, porque interviene el grado de complicidad que se haya podido crear con el espectador, y a veces no se entienden determinadas derivas de las tramas para llegar a un fin concreto como es el cierre de las mismas.
¿Por qué matar a Sol si apenas dos meses más tarde también se fue Lucas? ¿No podían haber marchado los dos a Madrid?
¿Por qué Candela tuvo que permanecer dos meses en coma, antes de que Aida dejase temporalmente la serie por el permiso de maternidad? ¿Acaso no podía haber trabajado normalmente hasta el último minuto? ¿Por qué cuando volvió no le dieron ni un minuto de respiro, hasta que acabaron con el personaje?
¿Por qué no han permitido que Alfonso y Emilia marcharan normalmente, y en cambio han tenido que salir por piernas convertidos en asesinos, además de él ciego a causa de las palizas y ella embarazada de los que la violaron? ¿Acaso esto último, por ejemplo, no se lo podían haber ahorrado?
¿Porque Nicolás también tuvo que huir por haber matado a un hombre? ¿No habría sido más fácil que se hubiera ido tranquilamente a Murcia, a ocuparse de su patrimonio?
¿Por qué……………………………………?????????????
Evidentemente en todos los casos anteriores y en los que no he nombrado, el fin último es cerrar las puertas a un posible retorno. Porque es claro que aunque vivos, ni Alfonso, ni Emilia, ni Nicolás,….como tampoco María, que también tuvo que huir por haber intentado matar a Francisca, pueden volver sin temor a que la justicia caiga sobre ellos. Una justicia que en Puente Viejo es selectiva, solo para algunos, mientras que vemos como los poderosos salen impunes.

30 de marzo de 2018

Adiós Nicolás !!


Salir huyendo, o con los pies por delante y pasando a formar parte del nutrido grupo de inquilin@s del cementerio. También marchando rumbo a instituciones de salud mental. Y solo en contadas ocasiones los personajes que han salido de la telenovela lo han hecho de manera voluntaria, con razones justificadas y creíbles.
Por supuesto en todo caso me refiero a personajes, aunque también entre los actores y actrices han habido diversidad de situaciones (nada parecido a la ficción afortunadamente), y no tod@s se han marchado por propia decisión. Porque muchas veces y argumentando que el periplo del personaje había llegado a su fin (aunque a veces también porqué una trama no había dado el resultado esperado), hemos visto como dejaban la telenovela actores y actrices que quizás podrían haber dado más de sí, y que incluso habían conseguido hacerse un hueco con sus personajes entre los gustos de los seguidores.
Y ahora me dirán que en una telenovela hay que renovar las tramas y que es normal que entren y salgan personajes. No voy a ponerlo en cuestión, porque es cierto que no se puede seguir una sola línea argumental durante siete años sin aburrir al personal. Y sin embargo esta renovación no sucede del todo en Puente Viejo, donde las tramas parecen volver siempre al punto de partida, sin que ya creen expectación.
Claro que a veces tampoco hay más remedio que cerrar algunas, especialmente cuando un actor o actriz opta voluntariamente por buscar nuevos horizontes a su carrera profesional, como creo que ha sido el caso de Alejandro Siguenza.

Lo que no quita que no lamente profundamente la marcha de éste de la telenovela, aunque afortunadamente parece que pronto volverá a estar en la pequeña pantalla con otra serie y podremos volver a disfrutar de su buen hacer.
Pero principalmente lamento su marcha porque pienso que no han aprovechado lo suficiente su profesionalidad,… y solo en las últimas semanas, primero con la defensa de Severo y después con grandes y emotivas escenas antes de su despedida definitiva, han conseguido sacarlo de la especie de ostracismo en el que lo habían sumido, relegándolo a ser casi una figura decorativa.
Nicolás siempre ha sido un personaje querido, que salvo en contadas ocasiones ha sido puesto en entredicho. Además su unión con Mariana, otro personaje entrañable, nos dejó grandes escenas que siempre quedarán en el recuerdo de la telenovela. También su andadura como padre ha dejado tiernos momentos, más cuando Alejandro parece tener una especial mano con los niños. Y además ha demostrado, en cierta manera, que un personaje masculino puede salir adelante sin que tengan que colocarle un romance (aunque lo intentaron con Camila, pero Nicolás dejó patente que es un hombre de principios que jamás traicionaría a un amigo, aunque para él suponga un sacrificio renunciar a sus sentimientos).
Pero la suerte ya está echada y Nicolás ya ha pasado a formar parte de la historia de Puente Viejo. Solo que ha tenido que ser huyendo, no quizás de la peor manera como podría haber sido acabando definitivamente con el personaje, pero si como alguien obligado a escapar sin posibilidad de redimirse, perseguido por la amenaza no solo de la acción de la justicia, sinó también de la venganza de un despiadado y poderoso general que utiliza su poder para poder lavar el desprestigio que le ha causado su no menos despiadado y tenebroso hijo.
Y no se ha valorado que había otras opciones menos traumáticas. Podría haber marchado tranquilamente a Murcia con su hija, a gestionar su patrimonio o a ejercer la profesión de abogado que tan buenos resultados ha dado para Severo, pero han escogido la peor, la de cortar toda posibilidad de vuelta.
Así que me despido de Nicolás, esperando que Alejandro tenga mucha suerte en sus nuevos proyectos. Que seguro que va a ser así, porque cuando alguien lo vale, no hay duda del resultado.
Y aprovecho para hacer un inciso sobre lo que considero el actual panorama de ESDPV, que se vislumbra desalentador después de esta nueva marcha, solo cuatro meses después de otra despedida dolorosa de un personaje de larga trayectoria en la telenovela, Candela.
La trama de Nicolás ha llenado durante unas semanas un espacio importante de los capítulos y ahora esto va a dejar un vacío dificil de rellenar con tramas algo consistentes que ahora mismo considero que no existen en la telenovela. La trama de La Casona, que parece destinada a ser el eje central, no es suficiente para compensarlo, porque además no despierta precisamente demasiadas expectativas,….. mientras la otra que podría dar juego, la de Severo y su nueva partenaire Irene, no ha sido entendida por su irrupción metida con calzador y con una trama incoherente desde su inicio (que por supuesto, puede mejorar con el tiempo, dado que los dos actores son magníficos y esto ya es un plus). Y por lo que se refiere a los demás, muchos actores y muy buenos pero con tramas insulsas, mucho tendrían que cambiar las cosas para que no fuera más de lo mismo de lo que viene siendo desde hace tiempo.

7 de marzo de 2018

Y ahora Nicolàs.....


Llevamos unas cuantas semanas que casi da coraje leer los avances. Porque cuando crees que la telenovela ya no puede ir a peor, te encuentras con una nueva vuelta de tuerca que hace aún más intragable todo. Sin contar las despedidas, que cada vez son más frecuentes y menos espaciadas en el tiempo, dejando un panorama cada vez más desolador.
De hecho, ahora mismo, solo parece existir un escenario principal y es La Casona. Lejos quedan los tiempos en que el protagonismo era repartido, que existían La Quinta y Los Manantiales y había un poco más de todo. Pero en algún momento todo empezó a ir cuesta abajo,…… y sigue bajando, porque no hay trama que ahora mismo se pueda visionar sin entrar casi en depresión. Incluidos los Mirañar, que ya no consiguen ni siquiera ser graciosos.
Pero volviendo al tema depresión……
Cinco meses llevamos viendo a Severo penar, sin tregua y sin avanzar nada, hasta esta semana que parece que se va a solucionar lo de su hijo. Han necesitado todo este periodo, con tramas que no variaban de una semana a otra, para resolver un tema que podrían haber zanjado en mucho menos tiempo. Lo que me lleva a dos posibles conclusiones: que no sabían por dónde tirar con este personaje, o que estaban quemando etapas hasta que concluya el contrato del actor y darle el finiquito. Por supuesto espero que no sea esto último, porque aparte de que no deseo de ninguna manera que Chico desaparezca de la serie, dejarían demasiadas cosas en el tintero, entre otras la recuperación de los bienes de Severo o hacer justicia con la Montenegro.
Pero es que las otras tramas no son mejores. Ni en La Casona, ni en la casa de comidas, nadie puede estar ni mínimamente tranquilo. Todos son infelices de una manera u otra, todos tienen problemas en mayor o menor medida.
Y ahora leo que la despedida de Alejandro va a ser de todo menos dulce. Ya que su personaje, Nicolás, va a dar con sus huesos en la cárcel. Lo peor es que, y por la experiencia de casos anteriores, esto augura que va a salir, o con los pies por delante o por la puerta de atrás. Pocos se han librado de esto, así que mejor no esperar gran cosa ¡¡¡y a la mejor nos sorprenden y todo!! (Nótese el tono irónico, eh).
¿No era más fácil que cogiera el petate y se fuera a Murcia con su hija, a gestionar el patrimonio familiar, o a ejercer la profesión de abogado?
¿O se trata de otra cosa? ¿Quizás de escribir unos guiones para hacer que los que se van acaben totalmente desdibujados, y así conseguir hacer más llevadera la marcha del actor o actriz,….o resarcirse de la "deserción" de éste o ésta por medio de retorcer su trama hasta hacer desear que se acabe?
Sí claro, soy consciente de que estoy adelantando acontecimientos e igual las cosas no son lo que parecen en primer momento, pero es evidente que si Nicolás va a prisión todo va a complicarse mucho más. Aunque lo peor es que encima, y una vez más, parece que vuelve a instalarse la idea recurrente de que el poder está por encima de la justicia, y que los malos acaban venciendo. Desgraciadamente algo que empieza a ser la norma y no la excepción en esta telenovela. (Porque tod@s sabemos cómo va a terminar la trama actual de la condena a muerte a Francisca: un paripé para hacerla visible unos cuantos días, y después nada de nada, a seguir como siempre).
Admito que hoy, después de leer los avances, me han entrado unas enormes ganas de salir por patas de este sinsentido.  Y no lo haré porque aún queda Severo y porque me debo a las páginas que administro, pero cada vez se me hace más cuesta arriba.

6 de febrero de 2018

Romanticismo,....¿o algo diferente?


Aunque no en la medida que habría hecho falta, ni con la insistencia suficiente, se pedía una trama consistente para el personaje de Nicolás. Y finalmente llegó, aunque probablemente no como la mayoría esperaba. Porque no ha sido con un argumento romántico, sino con algo tan diferente como darle protagonismo a través de otra faceta como la de un profesional que hace su trabajo con dedicación y talento. Un trabajo, por cierto, que a lo largo de la telenovela ha tenido representantes más bien deplorables, por poco capaces o por ser precisamente capaces…..pero de dejarse comprar o manipular. Y que ha dejado la profesión ciertamente minusvalorada…..hasta que ha llegado Nicolás.
Pero esta introducción no es exactamente sobre un trabajo bien hecho, si no sobre el tema del argumento romántico para las telenovelas.
No es que yo sea precisamente de esta cuerda, pero creo que un toque de romanticismo (y con ello me refiero a algo con más de dos capítulos de recorrido) no le vendría mal a la telenovela. Claro que en un producto de este tipo tiene que haber un poco de todo, pero considero que tendría que existir un equilibrio entre tramas duras y más amables. Porque solo los Mirañar con sus extravagancias (que no siempre son tragables) rompen un esquema general en el que ahora mismo los dramas incluso se cabalgan unos con otros, dibujando un panorama bastante desolador.
Claro que también me pueden decir que en la vida real las situaciones duras superan a las demás y que la existencia de las personas no se caracteriza precisamente por ser siempre un camino de rosas, que en algún momento a todo el mundo le sucede algo malo o problemático. Y que también hay personas afortunadas y otras a las que persigue la mala suerte.
Pero estoy hablando de una ficción, de unas situaciones que provocan los responsables del producto y que pueden manejar a su antojo.
Hubo un tiempo en que en la telenovela existieron bonitas historias, entrelazadas por supuesto con tramas duras. Historias que llegaron incluso a mitificar el amor romántico, pero creíbles al fin y al cabo. Historias que ahora no se dan más que ocasionalmente, pero con personajes que ya no necesitan luchar por su relación. Y considero que en la lucha por el amor está buena parte del interés, aunque también, una vez logrado, haya que seguir abonando esto en el día a día, con escenas como las que nos han brindado alguno de los protagonistas que han pasado en este tiempo: Tristán con Pepa o Candela, Soledad y Juan, María y Martín, Severo y Candela, Hernando y Camila,…….y tantos otros que ya han desaparecido, pero que no se olvidan.
Por supuesto tampoco estoy pidiendo tramas edulcoradas, sino algo más amable en el despropósito que se ha convertido la telenovela.
Y aquí llego a donde pretendía, aunque admito que lo que sigue podría parecer que entra en contradicción con todo lo anterior. Pero es algo que también quería trasladar al comentario.
Si bien he hablado del romanticismo, creo que también es posible otra línea de actuación. Aunque parece que las dos cosas tienen que estar ligadas para que un personaje tenga visibilidad. De hecho Nicolás ha pasado bastante desapercibido desde la desaparición de Mariana, y  considero que existe la idea generalizada que solo a través de una relación puede volver a estar en primer plano. Pero ahora se ha demostrado que no tiene que ser precisamente así, que puede tener trama por sí solo.
Otro tanto sucede con Severo, sobre el que ya han empezado las especulaciones sobre un nuevo emparejamiento, cuando Candela aún está tan reciente en el recuerdo. Pero así como Nicolás puede volar por sí solo, sin pareja, creo que también Severo. De hecho es el único enemigo con un cierto poder que le queda a Francisca, y esta es una línea que se podría retomar y dar mucho juego. No olvidemos que la doña le ha arrebatado sus posesiones, que es el germen de casi todo lo que le ha pasado a él y a su familia, y que, aun teniendo claro que la venganza es mala consejera, Severo tiene derecho a recuperar lo que es suyo.
Y una cosa más al respecto de estos dos hombres. Aún con el riesgo de parecer clasista, considero que Fe, un personaje sobre el que se han hecho conjeturas ante la posibilidad de emparejarla con alguno de los dos, no encaja en absoluto con ninguno de ellos. De hecho ahora mismo no puedo ni imaginarme como podría llegar a ser posible, porque considero que Severo y Nicolás encarnan a dos tipos de personaje muy diferenciado de lo que es el de Fe.
Y no sigo, porque creo que acabaría metiéndome en un charco………………….primero porque aún tengo mis dudas sobre el destino de la relación entre Fe y Mauricio, y después porque intentando evitarlo, podría acabar siendo realmente clasista en mis opiniones al respecto de todo esto.
Y ello siendo consciente en todo momento, que quizás estoy poniendo la venda antes de la herida!!

29 de septiembre de 2017

¿Y Nicolás?

¿Y Nicolás? ¿Qué pasa con este personaje prácticamente (e injustamente) invisible?

Era de prever que después de la marcha de los habitantes de Los Manantiales (sobre cuya existencia, por cierto, se ha pasado con rapidez un tupido velo) se necesitara de un tiempo para reubicarlo. Demasiados meses anclado casi en exclusiva a esta trama hicieron que dejara de tener espacio propio, lo que considero muy injusto para un actor, Alejando Siguenza, que ha dado muestras sobradas de que puede llevar adelante cualquier proyecto con suficiente solvencia profesional.

Cierto que tampoco ha sido un personaje que haya estado siempre en primera plana, pero no porque no crea que no tienen suficientes recursos para él. Su papel en la telenovela es el de un hombre de buen porte (claro que la percha ayuda), joven y rico, además de libre. Que además tenga una hija pequeña no tendría que suponer ningún obstáculo para encontrar un papel adecuado que le dé más visibilidad. Porque verlo moverse por la serie solamente para acercarse a la casa de comidas y ocasionalmente convertirse en el confidente de Matías, considero que es malgastar el talento de este gran actor.

Tampoco voy a ponerme a dar ideas, primero porque no es mi trabajo y tampoco tengo suficiente imaginación, pero estoy segura que con los antecedentes antes mencionados se podría elaborar una buena historia y dar relieve a este personaje.

Así que espero que antes de que sea demasiado tarde, los responsables de la serie se den cuenta de que tienen al alcance este potencial inexplorado que podría dar algo más de vidilla a un producto en sus horas más bajas.

14 de agosto de 2017

Cualquier tiempo pasado fue mejor. O no.

Para mi sorpresa, ahora mismo lo mejor de la serie no es ésta en sí, si no los comentarios que suscita en las redes sociales y otros foros. Lo cual por supuesto, me parece estupendo. Porque también lleva aparejada la constatación que es posible tener opiniones discrepantes sobre cualquier tema, y defenderlo sin llegar al insulto y la descalificación. 
El ejemplo más ilustrativo ahora mismo son los ríos de tinta (en sentido metafórico) que está generando la historia de Beatriz, y por extensión de todo lo que atañe a Los Manantiales. Y que a pesar de las posiciones antagónicas que existen en torno a este tema, se siga hablando de ello con educación y respeto a las opiniones de los demás, con solo algún caso aislado y nada representativo de la gran mayoría.
Pero no es mi intención hablar de Beatriz. De hecho admito que es un tema que he estado esquivando, en especial porque ya casi se ha dicho todo en un sentido u otro. Vale, puede sonar también a cobardía, pero creo que quien me conoce ya sabe cómo pienso sobre ello y que no tengo muy buena opinión sobre la deriva de este personaje. Así que mejor pasar un tupido velo, más cuando es un personaje con fecha de caducidad próxima. 

Acabo de leer algunos razonados comentarios a raíz de una cuestión planteada en un post sobre la que parece la línea de las nuevas tramas: una especie de remake, apelando a la nostalgia de tiempos pasados. Intención que es bien visible para tod@s, no solo por la apariencia de los nuevos, si no también por la insistencia en establecer comparaciones, especialmente con Pepa y Tristán. Pero creo que los responsables de las serie lo tienen complicado si es esta la intención, porque ni los seguidores son los mismos, ni los que hay ahora se lo tragan todo. En realidad creo que tod@s nos hemos vuelto mucho más exigentes, mientras que los guiones parece que van en sentido inverso y los personajes son cada vez menos trabajados. Como si solo se tratara de rellenar un espacio por las tardes, sin más pretensiones.
Vale que es muy fácil hablar desde el desconocimiento del trabajo de los guionistas y del porqué de determinadas líneas de guion. Y también es fácil criticar cuando se considera que se han equivocado, olvidando que todo el mundo es susceptible de ello y que tampoco es fácil contentar a todos. Pero cuando el clamor ya hace tiempo que empieza a ser generalizado, es evidente que algo está fallando y quizás tendrían que escuchar o valorar la opinión de la otra parte. Porque en realidad han tenido muchas oportunidades para avanzar, para crear tramas potentes y originales a partir de incorporaciones que levantaron en su momento grandes expectativas…y que han desperdiciado. Quizás porque ha primado más la comercialización, o porque ha nublado la realidad el éxito obtenido en otros países, pero a la larga se está demostrando que ha sido un error.
Y ahora parece que con volver a una especie de planteamiento inicial de la serie, se pretende reconducirlo. Pero el estropicio ya está hecho. Hay un refrán que dice que “cualquier tiempo pasado fue mejor” y otro que dice que “segundas partes nunca fueron buenas”. Quizás son frases muy categóricas que no siempre se cumplen a rajatabla, pero creo que tendrían que mejorar mucho las cosas para que no se cumplan.
Porque el panorama es realmente desalentador. O cuando menos con pocas posibilidades para ser optimista en cuanto al desarrollo futuro. Todo parece volver a girar en torno a Francisca y su permanente capacidad para estropear las vidas de los demás, ya sea los que tiene cerca, manteniéndolos en la inopia y manejándolos a su antojo, ya sea apartando, sin reparar en los medios, a los que tienen la mala suerte de cruzarse en su camino. Con el solo hecho diferencial de, como decía un comentario (me parece que de Mariam), que ahora las perversiones salen de la cabeza de Prudencio, dejando a Francisca como colaboradora necesaria, pero sin ser la cabeza pensante más que en temas como el de Fe.  Y así pretendiendo aparentemente una especie de lavado de cara, que sin embargo no logra evitar que la gente siga recordando y especialmente siga deseando que se haga justicia, que desaparezca de una vez para siempre la impunidad instalada en torno a este personaje.
Justicia que, por cierto, parece que no llega para los de La Quinta, cuya actualidad se puede resumir ahora en pocas palabras: apariciones sin apenas fuste, cortas y escasas. Especialmente en el caso de Severo y Candela, que incluso muchos días ni siquiera salen en pantalla. Pero ¿alguien se ha molestado en valorar el impacto de estos personajes y el interés que siguen generando? ¿Alguien se ha dado cuenta que a día de hoy son los únicos con posibilidades para enfrentarse a Francisca? (y cuando digo alguien me refiero principalmente a los responsables de la serie). ¿Alguien recuerda que Severo y Carmelo recuperaron las fábricas y el dinero, y por lo tanto disponen de posibles?
Por cierto, algunos apuntes. O más bien preguntas.
-Vemos siempre a Hernando inundado de papeles para gestionar la empresa. ¿Por qué nunca vemos a Severo y Carmelo trabajando en la suya o suyas? ¿Por qué no vemos a Carmelo ejerciendo de alcalde y lo limitan solo a ser instrumento de venganza contra Francisca?
-Hay otro personaje con posibles en el pueblo: Nicolás. Y una se pregunta ¿que hace en Puente Viejo, si tiene todos sus negocios en Murcia? (Evidentemente Alejandro tiene un contrato que hay que cumplir, lo que hace que esté en la serie. Y espero que por muchos años) Pero también tiene suficiente entidad y tablas como para tener trama propia y no ser satélite de otros. Además ¿qué va a ser de este personaje cuando desaparezcan los de Los Manantiales?
-¿Por qué los del colmado tienen tanto protagonismo? Por supuesto me refiero a los personajes, porque los actores son estupendos. Pero en el plano real ¿es posible que cuatro personas puedan subsistir con los beneficios de un negocio como éste? ¿Es posible que en una sola familia se den tantos casos de tontería supina?
Y asi………………………………                                                  

31 de marzo de 2017

Todo un señor

Es alto, rubio, guapo, rico,…..es inteligente y tiene visión de las cosas. Además no hay que fijarse demasiado para darse cuenta de que todos sus ademanes indican una esmerada educación, igual que su porte señorial viene avalado por el hecho de haber crecido en un entorno en el que las apariencias si importaban. Un mundo que sin embargo no era el que le llenaba, ya que su verdadera vocación iba por otros caminos: el de poder disfrutar de la libertad de crear, de ver el mundo a través de su objetivo, de plasmar la belleza de las cosas, de capturar momentos únicos para la posterioridad,…
Nicolás es alguien con una personalidad muy interesante, cierto que no arrolladora, pero sí que lo hace valer. Y que si bien una vez se dejó superar por las circunstancias, por un dolor insoportable, se ha demostrado que puede mirar las cosas con perspectiva y sacar conclusiones muy acertadas. De hecho su intervención ha sido providencial en más de una ocasión, especialmente para los habitantes de Los Manantiales, con lo que parece existir una cada vez más estrecha relación.
Pero volviendo atrás.
Hace ya algunos meses escribí un comentario sobre este personaje y su papel en la serie. En aquel momento las cosas iban mal para él, estaba siendo cuestionada su actitud, y existía un enfrentamiento entre él y el mundo, personificado especialmente en la familia de Mariana. Y, como casi tod@s, me preguntaba cuál iba a ser la deriva de este personaje y si conseguirían encontrarle un lugar adecuado después de ver finalizado su rol principal, el que le llevó a la telenovela.
Ahora creo que si están consiguiendo encontrarle un lugar, y además con buena nota. En mi opinión, el personaje ha ganado en enteros y ahora permite lucirse mucho más a Alejandro, un gran actor del que considero han desaprovechado todo su potencial hasta ahora. Lamentablemente, todo hay que decirlo, porque ello deja patente que también su compañera Carlota lo estaba en los últimos tiempos. Su trama conjunta había pasado a ser de puro relleno y sin que aportara, más que ocasionalmente, algo de interés.
Y en este momento Nicolás se está haciendo un lugar importante en las tramas. Como padre entregado, tío, cuñado, amigo de sus amigos. Consejero las más de las veces, apoyo incondicional y la voz de la sensatez casi siempre. Y además con una particularidad que lo hace especial (al menos en este momento): mientras que a muchos de los hombres de PV los acaban retratando confiados, crédulos, ciegos y manipulables, (cierto que siempre movidos por el buen corazón, no por otros motivos) Nicolás parece más difícil de embaucar (que, por supuesto, no quiere decir que no sea posible).
La última trama es la mayor muestra de que su clarividencia alcanza lo que no siempre consiguen otros. Me refiero a la trama con Lucia, aunque también es cierto que tampoco es nada difícil apercibirse, porque la mujer no es nada sutil en sus manifestaciones y todo el mundo se ha podido dar cuenta de las intenciones que presumiblemente la mueven. (Aunque sabemos que las verdaderas son otras. Pero esto ya es otra historia).
Sin embargo también sabemos que el pasado, aún con la intención de dejarlo atrás, sigue pesando sobre Nicolás. Y que por ahora no tiene en mente rehacer su vida con otra persona. Por descontado tampoco es descartable que en algún momento los sentimientos se abran paso a través de su decisión, y llegue alguien que ponga más luz a su vida,….. aunque esta ahora se concentre en la pequeña Juanita y nadie más.
Pero hay otra consideración que no parece tenerse en cuenta.
Evidentemente soy consciente de que PV se trata de una ficción alimentada básicamente de historias de relaciones con trasfondo romántico, que después de muchos avatares consiguen salir adelante, pero siempre con un desarrollo tumultuoso y cargado de complicaciones añadidas. Sin embargo siempre es esto, relaciones de pareja. Y me pregunto si no es posible una trama diferente, que no sea acabar en lo mismo de siempre.
De verdad pienso que este personaje puede dar mucho juego sin meterlo en berenjenales de este tipo. Al menos por ahora, cuando en la serie no hay trama que no tenga un problema relacionado con sentimientos en cualquiera de sus expresiones. Y un respiro no vendría nada mal.

27 de marzo de 2017

Nicolás y su manera de educar a Juanita

A propósito de los reproches de Lucia a Nicolás, sobre llevar a Juanita al cementerio.
Hablemos de culturas, de la muerte y de llevar los niños al cementerio.
Es cierto que normalmente se evita llevar a los niños a estos lugares, a menos que sean lo suficientemente mayores para entender donde se encuentran. Pero considero que esto es solo para evitarles escenas dolorosas, no para alejarlos de una realidad. Y, por supuesto, estoy a favor de proteger a los niños en la medida de lo posible, porque además parece comprobado que, especialmente a temprana edad, pueden absorber fácilmente todo lo que sucede a su alrededor.
Sin embargo el concepto que se tiene sobre algo tan inevitable como el fin de una vida, creo que está bastante mitificado en algunas culturas,…. aunque algo está cambiando. Y tampoco es el mismo en todos los lugares, ni el hecho de la muerte se lleva de la misma manera, ni los lugares de enterramiento son siempre macabros. A modo de ejemplo: recuerdo haber visto en Suiza un cementerio sin muros, donde la gente podía pasear en medio de los mausoleos llenos de parterres con flores, o en Egipto donde he visto gente viviendo (curiosa situación) entre las tumbas del mayor cementerio de la ciudad. O en Méjico, donde en días señalados la gente se concentra en los cementerios para celebrar a los muertos con cantos y comidas. Incluso en nuestro propio país, por ejemplo en Barcelona que es donde me pilla más cerca, se hacen visitas guiadas a algunos cementerios importantes, donde hay auténticas obras de arte en forma de estatuas o monumentos funerarios.
Pero vuelvo al principio y sobre la conveniencia de llevar o no a Juanita a visitar la tumba de su madre. Considero que no se trata solo del lugar (por cierto, el cementerio de PV es un camposanto en el sentido estricto del término, lo que lo hace menos sombrío que un lugar cerrado, lleno de nichos) sino de la actitud de quien o quienes rodean al pequeño o pequeña. Porque no veo a Nicolás tan desesperado como para lanzarse a llorar encima de la tumba de su esposa cada vez que la visita. Más bien pienso que quizás hable con ella, le lleve flores y adopte una actitud de aceptación de algo inevitable. De esta manera no veo porque no puede llevarse consigo a su hija, que por cierto ahora es su razón de vivir.
Aunque en este caso hay otro tema de fondo. La voluntad del padre o madre y su responsabilidad sobre la educación de sus hijos, en la que nadie puede, ni debe, entrometerse (a menos que se produzca una situación de indefensión del menor). Y Lucía, alguien que tiene en un altar a la diosa de la muerte, que sigue ritos oscuros, no creo que sea precisamente la más indicada para dar lecciones, ni para otorgarse la potestad de decir a nadie lo que tiene que hacer, ni cómo debe hacerlo. Menos si es un casi desconocido para ella.
Cierto que al final todo esto parece que lo van a presentar como una manera de hacer que Nicolás encare el futuro de otra manera, y deje que el pasado vaya quedando atrás. Pero para mí, la visión ahora mismo de él no es la de alguien que se refugia en su dolor y sin mirar hacia adelante. Más bien es la de alguien que sigue con su vida, centrada ahora en su pequeña y en su familia. Pero también con momentos para su trabajo y sus amigos. Así que no veo muy bien a qué viene todo esto ¿O es que es una manera de decir que no hay otra opción que buscarle una pareja para que su vida sea presuntamente mejor?
Y sigo en mis trece. Por supuesto nadie tiene derecho a escoger por otros. Pero no me gusta Lucía para él, aunque mucho me temo que en los próximos días veremos cómo le seduce y le convierte en un juguete en sus manos. Y lo voy a lamentar, por dos razones: porque no quiero ver a Nicolás volver a sufrir, y porque pone en mal lugar al género masculino (y de rebote también al femenino, aunque por motivos diferentes)

9 de marzo de 2017

La cubana

Admito que no conozco el trabajo de la actriz que da vida a Lucía. Así que no puedo opinar sobre el mismo, ni sobre si lo que vemos en PV es su natural manera de desempeñarse o si solo se trata de que los guiones la obligan a exagerar su actitud, mostrándola efusiva, fogosa y extrovertida hasta límites que parecen no tener control. Y forzándola, en mi opinión, a dar una imagen de sobreactuación.
Por supuesto soy consciente que puede sonar a reproche, más cuando suele pasar que si esta misma manera de obrar viniera de un hombre probablemente sería vista de otra manera (el ejemplo, Matías). Ya que parece instalada la perversión de que esta actitud es algo intrínseco a la naturaleza masculina. Y al justificarlo de alguna manera, más cuando viene de las propias mujeres, se fomenta desgraciadamente el machismo,…. cosa por otra parte muy lejos de mi intención.
Por ello me acuso de caer ahora en esta contradicción, cuando tengo claro que cualquier mujer tiene los mismos derechos que un hombre a expresar lo que piensa. Lo que no quiere decir que ni uno, ni la otra, tengan derecho a incomodar injustificadamente a otra persona con comentarios fuera de lugar.
Sin embargo hay que tener en cuenta, en este caso, que también existe una diferencia entre decir lo que se piensa, y coquetear sin ningún reparo para obtener la atención del otro.
Llegados a este punto he de admitir que no me gusta Lucía para Nicolás.
Por supuesto soy consciente de que me estoy adelantando a los acontecimientos, y nadie (salvo los guionistas) conoce el rumbo que podría tomar esta hipotética relación, ni siquiera si existe la posibilidad. Como tampoco soy nadie para decir con quien debe estar cada persona (ni en la vida real, ni en la ficción). Sin embargo mis expectativas con la llegada de la cubana se han diluido inmediatamente, no solo con respecto al mismo personaje, sino también con respecto a la posibilidad de que surja algo con Nicolás, aun creyendo que el fotógrafo ha de tener otra oportunidad para rehacer su vida. Porque si bien dicen que los polos opuestos se atraen, en este caso no creo que ello pueda llegar a suceder, a menos que cambien mucho las cosas.
No es solo que sean muy diferentes, cosa que a priori no tendría que ser un obstáculo, sinó porque no me parece que Lucía sea una persona que se pueda adaptar fácilmente a una vida muy diferente a la que está acostumbrada. Si bien en toda relación, sea del tipo que sea, también se ha de aprender a ceder algunas veces, lo que no es posible es cambiar lo que es una persona, lo que lleva implícito en sus genes, lo que ha forjado su personalidad. Sin olvidar que Lucía siente nostalgia de su tierra y desea volver a ella (a menos que razones más poderosas la obliguen a quedarse)
De todas maneras esperaré acontecimientos. ¡¡ Igual me tengo que retractar de lo que he dicho anteriormente!!

9 de octubre de 2016

Del amor al odio hay un paso

No puedo evitar la sensación de no estar de acuerdo cada vez que oigo a alguien decir que Juanita tendría que estar con su familia. Pero no porque no haya de ser así, cosa que por descontado no voy a discutir, sino porque de alguna manera da la impresión que se olvida que la pequeña ya lo está. Y con quien debe: su padre.
No ayuda mucho a alejar estereotipos el que, de alguna manera, se pretenda dar la idea de que una niña al cuidado de un hombre no puede ir bien, y que una mujer puede hacerlo mejor. Considero que es algo que no tiene razón de ser, porque el género no tiene por qué influir en la posibilidad de hacerlo bien o mal. Más bien lo veo como una cuestión de roles preconcebidos.
Además Nicolás ya ha dado sobradas muestras de ser un padre responsable y entregado, cosa que no creo discuta nadie.
Sin embargo lo que considero peor de esta historia es el hecho de que además haya quien piense que los parientes más cercanos tienen derechos a la par que el padre. Y que en consecuencia están facultados para decidir el futuro de un menor, por mucho que sea de la familia.
Sin desmerecer la culpa que tiene Nicolás en la situación de las malas relaciones actuales entre él y los Castañeda, lo cierto es que ser culpado de la suerte de Mariana, incluso de tener relación directa con su muerte, no ayuda en lo más mínimo a que exista ningún tipo de comunicación con la familia de su difunta esposa. Dicen que del amor al odio hay un paso, y en este caso ha sucedido algo parecido. Nicolás ha pasado a ser un paria para la familia de Mariana, y con estos antecedentes veo bastante complicado tender puentes. Así que entiendo muy bien que desee mantener alejada a Juanita de quién pretende hacerle pasar por poco menos que un asesino. No considero que sea una actitud egoísta, ni siquiera intencionadamente cruel, porque, con el corazón en la mano, he de admitir que estoy convencida que actuaría de manera parecida. ¿Cómo va a dejarla en manos de quienes le acusan de haber matado directa o indirectamente a Mariana, y haber dejado sin madre a su hija?
He de puntualizar que cuando escribo esto ya he visto un avance en el que las cosas aún van a peor, con un Alfonso absolutamente desquiciado, sin control…..Jamás se puede justificar la violencia alegando un dolor cegador, nunca !!! Así que ver a Alfonso dispuesto a arrebatar la vida a su cuñado, y en consecuencia dejar sin padre a Juanita, es lo peor que puede ocurrírsele a nadie. Dejando aparte de que cometería un asesinato, en el caso de que no le pillaran ¿cómo podría mirar a su sobrina sabiendo que le ha dejado sin padre cuando ya antes se había quedado sin madre? 
Y privándola de uno de sus principales derechos.
Cierto que la Declaración de los Derechos del Niño no se promulgó hasta 36 años más tarde, pero no por el hecho de no estar escrito no era y es menos de sentido común que uno de los derechos fundamentales de un niño es el de vivir con sus progenitores y de mantener contacto directo con ellos.
Evidentemente se habla de padres (en singular o plural), por lo que se incluye el caso de la desaparición de uno de los dos, como sucede en el caso de Juanita. Pero Alfonso ahora parece haber llegado a la conclusión de que arrebatarle a la niña a su padre es un derecho que está por encima de los de la niña.
Cierto, quizás sea un poco radical con esta idea, pero admito que no me gusta en absoluto como llevan este asunto. Y seguiré defendiendo a Nicolás, porque pienso además que nunca un niño ha de ser moneda de cambio, ni una coartada.
Y, por cierto, también pienso que las desavenencias esconden algo más profundo, que seguramente (teniendo en cuenta como las gastan los guionistas) va a pasar totalmente al olvido en cuanto se decida cambiar la situación entre las dos familias. Algo que es de suponer va a suceder. Pero creo que sería diferente si fuera una situación real, cuando ha quedado clara la desconfianza mutua, llegando incluso al punto de mostrar odio hacia la otra parte.

26 de septiembre de 2016

Una lanza por Nicolás

Hace muchos meses que tengo aparcados los escritos en este blog, básicamente porque mi tiempo no da para más y he tenido que priorizar. Tampoco las tramas me motivan demasiado para escribir, más cuando la mayor parte derivan hacia situaciones extremas, y no creo que con la que nos está cayendo sea muy acertado contribuir con escritos que lleven este componente de negatividad. Pero el caso es que, en mi opinión, poco hay ahora mismo en la serie para motivos de alegría, ni siquiera en las tramas de relleno.
Sin embargo admito que echo en falta no poder opinar y explayarme en algunas cosas. Pero primero me debo a los seguidores de las páginas que co-administro, y después porque las grandes parrafadas no atraen la atención. Los mensajes han de ser cortos y concisos, sinó suelen ser ignorados.
Pero me apetece hablar de Nicolás, porque pocas voces se han alzado a su favor y en este caso me siento impelida a hacer de abogado del diablo intentando echar una mano al personaje, dentro de mis modestas capacidades. 
Es cierto que Nicolás no ha tenido mucho protagonismo por sí mismo, ya que su rol venía propiciado principalmente por el de Mariana. Sin ella será difícil encontrarle un sitio, más que el que se apunta: una situación extrema que le ha de permitir estar en el candelero unos días, y hacerle un espacio creíble para el futuro. O directamente puede que al final lo que se consiga es estropear al personaje, como desgraciadamente ha sucedido con otros a los que después ha sido difícil mirar como antaño. Entre ellos la misma Mariana (siento tener que decirlo, pero la mujer fuerte se fue convirtiendo en vulnerable, e incluso apocada en algunos temas, cosa que no se correspondía con el personaje de los primeros tiempos) Y, aunque desde la distancia y sin demasiadas alharacas, han continuado con ello al insinuarse que la chica no pudo superar un nuevo estatus de vida, lo que hizo que se alejara de su marido, dejando de confiar en él y acercándose a otras personas. ¿Qué Nicolás es culpable? Puede que en parte, al no darse cuenta de la situación y no poner de su parte para remediarla, pero no por ello se tendrían que sembrar dudas sobre su participación en la suerte que al final supuestamente ha corrido Mariana. Y conjeturar, ni que sea un momento, que él ha tenido algo que ver con la muerte de su esposa considero que ya es ir demasiado lejos (o lo sería si esto es lo que se proponen los guionistas). Por supuesto, y aunque después me tenga que dar con un canto en los dientes, ahora mismo no tengo ninguna duda de que es inocente de tal cosa, más teniendo en cuenta el amor que sentía por su esposa. ¿Qué es el causante de los roces que actualmente existen entre la familia de Mariana y él? Quizás si, por qué no hay que olvidar que llegó al pueblo con una idea preconcebida, pero tampoco hay que pasar por alto la desconfianza por parte de Rosario y del resto de la familia, que le consideran poco menos que culpable de la situación.
En realidad todo esto tendría una solución fácil: que Nicolás cogiera a su hija y se volviera a Murcia. Visto sin apasionamiento, nada le ata ya a Puente Viejo, mientras que en la ciudad tiene sus negocios y, por ende, el futuro de su hija. Si, alejaría a Juanita de su familia, pero es el padre de la niña y el único responsable de ella. Un padre con sus errores y aciertos, como todo ser humano.
Pero entiendo que hay una razón mucho más real que impide que esto suceda: el derecho de Alejandro Sigüenza a continuar trabajando en la serie. Por supuesto también existen los contratos que ligan, pero bien podría suceder que no fuera renovado como sucede en otras series. Como también existe para él el derecho inalienable de seguir si lo desea, mientras que su compañera se ha ido voluntariamente. No siempre sucede como en el caso de Jordi y Loreto, que lo pusieron más fácil al dejar los dos la serie al mismo tiempo.
Y tampoco están los tiempos para dejar un trabajo alegremente, más cuando el sector audiovisual tiene unos índices de paro tan elevados.
Una última consideración.
Quizás sea que no entiendo mucho el funcionamiento interno de una serie, y mucho menos de un producto diario que es posible que no dé lugar a que los responsables se puedan entretener en ahondar más en los personajes o en las situaciones. Lo que hace que se pierda la posibilidad de sacar todo el “jugo” a algunos de ellos (ahora mismo también pienso en Lucas y Sol). Pero considero que los guionistas pueden hacer bien su trabajo sin tener que recurrir a lo mismo de siempre. Demasiadas veces hemos visto los mismos argumentos (aunque convenientemente maquillados) y la situación de Nicolás tiene toda la pinta de seguir el camino de otros personajes. Aunque al menos hay una diferencia: en este caso no existe el egoísmo en el dolor y no ha dejado de lado a su hija. Al contrario, ahora mismo es su única razón de vivir.
Algo hemos avanzado. 

21 de junio de 2015

Un tio para Matías

No es que vaya a criticar la decisión de convertir a Nicolás en el confidente de Matías. En realidad me encanta que sea así, fundamentalmente por dos motivos: porque afianza la relación entre tío y sobrino, y porque permite al fotógrafo adquirir algo de protagonismo, del que andan faltados tanto él como Mariana, una pareja preciosa y con mucha química, pero que desgraciadamente han pasado a formar parte de la colección de floreros.
Pero lo cierto es que sorprende que no sean Emilia y Alfonso los que asuman este papel. Evidentemente no hay que dar nada por supuesto, menos en esta serie, pero parecía que la posibilidad de volver a ejercer la paternidad para la pareja iba a dar lugar a mayor protagonismo de la familia recién creada. Por descontado no voy a poner en duda el cariño que los dos le han cogido al chico y el hecho probado que ya le consideran como hijo propio (más después de haberle dado incluso sus apellidos), que saben tratarlo con comprensión y como corresponde a un adolescente inquieto y con pájaros en la cabeza, pero con un gran corazón,….pero me falta este punto de mayor intimidad entre padres e hijo. No pretendo insinuar que Emilia y Alfonso se desentienden del chico y no le procuran lo que está en sus manos, como tampoco que permanecen en la inopia cuando existe un problema con él. Pero es sorprendente que precisamente sea Nicolás quien haya sido el primero en ver cuando, como en esta ocasión, hay algo que inquieta a Matías, y por el contrario Emilia y Alfonso aún no den muestras de que se hayan apercibido.
Insisto, me gusta esta complicidad que se ha establecido entre  Nicolás y Matías, y que éste confíe en él y en su criterio para saber hacer frente a una situación que es nueva para un adolescente que aún no ha tenido tiempo de conocer el amor y lo que conlleva. 

15 de abril de 2015

El triunfo del amor

Quizás no existirá más remedio que agarrarse, como a una tabla de salvación, a los secundarios de lujo que hay en la serie. Y Nicolás y Mariana (o lo que es lo mismo Alejandro y Carlota) demuestran cada día que su lugar en las tramas merece ser de más enjundia.
De hecho han protagonizado la que considero una de las escenas más bonitas de los últimos tiempos, además cuando ya no existe nada que me llame demasiado la atención. Pienso que, por ejemplo, los que se pretenden pareja protagonista, Bosco e Inés, transitan por la serie sin mucho relieve, en parte por unos guiones que considero muy poco trabajados y en parte por los mismos actores. (Admito que me disgusta entrar en este tema, porque opinar sobre su trabajo no es mi talante. Sé que de estar en su lugar no me sentaría muy bien que alguien profano en la materia me criticara).
Tampoco el “romance” de la doña y Raimundo creo que sea la solución, básicamente porque tengo mis dudas de que atraiga más allá de lo que son sus incondicionales , ya que es evidente que a la gran mayoría nos parece como mínimo un sinsentido (por no emplear otros términos más gruesos). Y ahora encima ha terminado, aunque todavía es posible que no se haya dicho la última palabra, lo que en mi opinión aún podría echar más tierra sobre Raimundo (por si no tuviera suficiente). De hecho, y aunque lo lamente por Ramón, creo que lo mejor sería que Raimundo tomara las de Villadiego antes de que el personaje acabe con el actor.   
Es cierto que la actitud de Mariana ha dejado mucho que desear en los últimos días, por una obcecación absurda. Y que por su tontería podría haber acabado con una bonita historia, además de arruinar su futuro. Pero afortunadamente en este caso la conciencia y, en cierto modo la lealtad de un supuesto amigo, han hecho su trabajo y ha conseguido con la confesión de éste que las cosas volvieran a su lugar. El que le corresponde, y espero que definitivo.

Creo que en esta ocasión los guionistas se han esmerado con los guiones y han puesto en boca de un magnífico Alejando Siguenza, unas palabras preciosas que no puedo evitar reproducir: “este futuro intangible e inexistente del que hablas casi acaba con nuestro presente…..no me imagino un futuro sin ti. Eres el centro de mi existencia, el amor de mi vida y la dueña de un mundo en el que no hay cabida para nadie más”.  
Por supuesto no me olvido de Carlota, una magnifica actriz también relegada a un puesto de segunda fila, cuando considero que se merece un mejor lugar.   
Como he dicho anteriormente, pienso que han protagonizado una escena preciosa, que esta vez los guionistas han tenido a bien no dejar a medias. Evidentemente Nicolás y Mariana tienen mucho de lo que hablar y perdonar, pero en este caso si se puede decir que el amor ha triunfado por encima de todo. 

9 de abril de 2015

La familia, para bien o para mal

La primera sensación que me vino a la cabeza después de ver a Rosario arropando a su hija fue una mezcla de incredulidad y sorpresa, aun habiendo dejado claro la mujer que no comparte lo que ha hecho Mariana.
Pero después una se da cuenta de que simplemente lo que hizo Rosario es anteponer la familia a otras consideraciones. Porque no esté de acuerdo con su hija no puede abandonarla a su suerte. Menos ahora que está embarazada.
Más tarde esta misma reacción la vimos en Emilia, Alfonso y Matías, todos dispuestos a apoyar a Mariana. Para ellos también la familia es lo primero, aunque no comulguen con la decisión de la chica.
La familia, un concepto que parece que no a todos les afecta del mismo modo, y del que hay diversos ejemplos en la serie. Es cierto que una familia no se escoge, porque inevitablemente todos hemos nacido en el seno de una, pero sin tener voz ni voto en el asunto. Pero también es claro que la mera consanguinidad no es suficiente para establecer los lazos de afecto y solidaridad que se les supone a los/as que tienen vínculos familiares. Lo que acontezca y la interacción que exista entre los miembros de la misma unidad familiar sólo es fruto del comportamiento individual de cada uno, o, como en el caso de las clases altas que podemos apreciar en PV y que probablemente no dista mucho de la realidad, también confluyen las conveniencias sociales y una manera de entender la libertad de cada uno de los componentes.  
Solo Águeda, la madre de Pepa, rompió los esquemas. Pero las demás familias pudientes han mostrado una total ceguera y sordera ante los deseos de sus vástagos, anteponiendo a todo ello lo que supone conviene a sus intereses. Por mucho amor que digan tener por ellos, por mucho que se piense que la familia es el refugio y el lugar donde la afectividad tendría que ser la premisa, siempre aparecen en primer lugar las apariencias.
Y Nicolás no es ajeno a ello.
De todas maneras creo que algo habría de cambiar en esta novela. Por muy feminista que sea una, empieza a cansar (por lo reiterativo), que todos los hombres (o casi todos) sean manipulados por mujeres que les anulan la voluntad. Espero que Severo, al que aún no hemos visto en este trance, sea también la excepción. 

1 de abril de 2015

Un dolor insoportable

No me gusta la deriva del personaje de Mariana. Pero no sólo por su comportamiento inexplicable de todo punto, sino porque está alimentando un estereotipo de mujer con el que no puedo coincidir.
Claro que la situación de la mujer en 1922 no era la misma que ahora, que sus derechos y libertades eran casi inexistentes, y la idea patriarcal de la sociedad era la dominante. Pero quizás porque no es algo habitual en las mujeres de PV, esta actitud sumisa, abnegada y sacrificada de Mariana, algo que también comparte con Inés, aún hace más patente este tema. Por otra parte una cosa bastante inexplicable, teniendo en cuenta que la mayor parte de los hombres de la serie tampoco hacen nada para provocarla. Son hombres adelantados a su tiempo, que dejan espacio a sus mujeres.  
Así que evidentemente lo que tiene la chica es un grave problema de autoestima, alimentado por una clara fragilidad emocional que permite que sea manipulada sin grandes problemas. En realidad quizás haya sido siempre así, y la simpatía que despertaba este personaje no haya permitido verlo.   
No hace mucho leía un comentario al respecto de los problemas de Mariana, y ahora pienso que estaba cargado de razón. No pretendo meter más carga en contra de ésta, pero lo cierto es que sus dudas y sus silencios han propiciado muchas situaciones extremas que podrían haberse evitado. Por ejemplo, el no sacar a la luz los abusos que sufría María por parte de su marido, o más tarde el tema de la mujer (no recuerdo el nombre) que le hacía chantaje y que por poco le cuesta la vida a Nicolás,…… Y ahora esto, que podría haberse solucionado simplemente mostrándole confianza a su marido y no intentando arreglarle la vida con el pretexto que es lo que toca o lo que le conviene a éste. Obviando el amor que éste le ha demostrado y provocándole un dolor insoportable, además de la humillación que supone el sentirse traicionado.
Y como no puedo entender su actitud, tampoco puedo mostrar empatía hacia ella por su sufrimiento, ya que es algo que se ha provocado voluntariamente y conscientemente. Pero en lo que si tengo que incidir es en la dura escena que ha supuesto la ruptura de la pareja (ya no entro en la que se ha dado de Mariana con Genaro, que me ha parecido del todo patética).
Creo que jamás había mirado a Alejandro Siguenza/Nicolás con tanta admiración (al actor y al personaje). El dolor demostrado ha sido tan real, que incluso ha llegado un momento que he creído que iba a explotar de rabia. Pero Nicolás no es un hombre violento, y ha actuado como un caballero. No hay que olvidar que los hombres casados tenían la posibilidad de denunciar a sus esposas adúlteras, pero no creo que a éste ni siquiera se le haya pasado por la cabeza.
Solo algo más
Es evidente que esta situación si tiene vuelta de hoja, porque probablemente Genaro finalmente cuente la verdad. Pero lo que si tengo claro es que algo de este calibre va a pesar como una losa sobre Mariana el resto de su vida. Ya que la falta de confianza demostrada no va a ser fácil de olvidar, aunque no dudo que si de perdonar.    

22 de marzo de 2015

Una ofuscación peligrosa

Cuesta reconocer a la actual Mariana. Llena de dudas y haciéndose de menos ella misma.
Quizá habrá quien diga que es el amor el que guía sus pasos y que lo que le preocupa es que Nicolás sea feliz, pero en mi opinión ni siquiera parece capaz de plantearse que es solo él quien tiene la potestad de decidir sobre cómo quiere que sea su vida. Y especialmente no tiene en cuenta que un matrimonio se basa en la confianza, por lo que lo correcto sería hablar con su esposo de lo que le acongoja. Aparentemente la afirmación de éste de que ya es feliz con la vida que lleva no le basta, lo que implica que no confía en él lo suficiente para creerle. Y esta es una base muy frágil para consolidar una relación de pareja.
Llegar a conclusiones de algo que solo se imagina y sin tener en cuenta lo que piensa Nicolás, es cuando menos ya no un error, sino lo siguiente. Porque se arriesga no solo a ser desgraciada ella, sino también a convertirle a él en lo mismo, cuando su pretensión es precisamente lo contrario.
Mariana, la mujer fuerte y decidida que conocíamos, se ha dejado manipular. Casi rayando en la obsesión, parece incapaz de ver que realmente es ahora cuando Nicolás está decidiendo su destino. Es más que evidente que éste no estaba destinado a ser un abogado, algo que sin haberse mencionado es claro que era decisión de su familia y no suya, pero que él había acatado. De ahí que cuando el cine irrumpió en su vida no tuviera problemas para dejarlo atrás, porque era lo que realmente le llamaba, una vocación que probablemente desconocía que tenía. Sin embargo el amor llamó a su puerta y decidió que era el momento de plantar raíces, sin abandonar del todo el mundo del arte.
Es cierto que Genaro ha planteado a un hombre que, visto desde la perspectiva interesada, podría parecer que se deja llevar por los impulsos. Pero como he dicho antes, creo que es ahora cuando realmente es feliz con lo que hace. Y por descontado no creo que para serlo necesite una vida regalada, ni vivir a expensas de su acaudalada familia.
Es cierto que en Mariana también puede influir el miedo a perder a Nicolás, pero es evidente que no se da cuenta que precisamente el camino que lleva es el que puede hacer que suceda esto. Y lo peor, parece dispuesta a decidir por él.

6 de marzo de 2015

El dinero no trae la felicidad (casi nunca)

Nadie puede elegir su lugar de nacimiento ni su familia, pero si existe la posibilidad de cambiar esto en algún momento de la vida (aunque también es cierto que no todo el mundo dispone de estas opciones). Y tampoco siempre ha sido así, pues en ocasiones han pesado más las conveniencias que otras consideraciones, lo que casi siempre suele llevar a una vida de infelicidad.
Nicolás no ha elegido nacer en el seno de una familia rica, pero si lo ha hecho al escoger a la persona con la que quiere formar la suya propia. También ha elegido su lugar y lo que desea en el futuro, que no pasa por lo que quieren los demás para él. Es lo suficientemente mayor y libre como para buscar su propio destino.
Por ello las objeciones de Mariana me parecen excesivas, a pesar de que lo disfrace de altruismo y amor a su esposo. Es cierto que no es plato de gusto ser humillada y ninguneada por la familia de éste, pero es Nicolás y no los demás quienes le han de importar. Dejar que le afecte lo que le ha dicho su suegra, es lo mismo que darle la razón a ésta y someterse sumisa a los desplantes y vejaciones de ésta.
¿Dónde está la Mariana fuerte y decidida, que parecía difícil de amilanar?
Otra vez alguien está decidiendo por otro. ¿No sería más fácil hablarlo y escuchar la opinión de Nicolás al respecto? Porque con su actitud Mariana parece incluso dudar del amor de su esposo, anteponiendo la condición social de éste a los sentimientos que éste pueda albergar. Y cayendo además en un tópico, como creer que el dinero y el poder pueden traer implícita la felicidad, cuando es evidente que no es así, especialmente si nos atenemos a los casos conocidos. El más flagrante el de la doña.
También es verdad que quizás me estoy mostrando algo condescendiente con Nicolás, pero en este caso no creo que tenga la culpa del todo. Es cierto que ha ocultado algo a su esposa y que esta falta de sinceridad es censurable, pero intentando mantener alejada a Mariana de su familia, también le evitaba pasar por lo que evidentemente tenía la seguridad que iba a suceder en caso de que llegaran a establecer relación. Como así ha sucedido. Aunque por supuesto no se trata de que se avergüence de ella.
Nicolás ha encontrado el amor y la estabilidad en una chica humilde, pero que les da mil vueltas a todas las señoritingas con las que ha confraternizado en otros tiempos. Chicas frívolas e interesadas, cuya única misión en la vida es holgar a costa de los demás. Mariana es la antítesis a todo ello, además de ser una magnifica persona,  con un único defecto: ser cabezota.

18 de febrero de 2015

Casada con un hombre rico

No se puede edificar una relación sobre una mentira, y Nicolás ha cometido un error al no confiar a su esposa lo que sea que está ocultando. Porque es evidente que las excusas esgrimidas son solo una manera de desviar la atención, y que lo que realmente le sucede es mucho más grave. Ciertamente los silencios, aunque sean para auto convencerse de que es lo mejor para el otro, nunca son buenos. Mariana lo hizo con el tema de Micaela y casi le costó la vida, y ahora es Nicolás el que oculta algo, que es evidente que tiene que ver con su pasado. Bueno en realidad, y para ser exactos, lo de Nicolás viene de lejos, y ya se sabe que está relacionado con su familia.   
Tampoco sabría decir hasta que punto Mariana es cómplice de ello, al no haber insistido en indagar sobre el pasado de su marido y del porqué de la inexistencia de relación con su familia. Pero, además del amor, la confianza es fundamental en una relación, y esto puede ser la explicación de que la chica haya aceptado las razones sin cuestionarse nada. No tiene motivos para dudar de su esposo, y esto le ha permitido a Nicolás seguir ahondando aún más en las mentiras y que la bola se haga cada vez más grande.  
Porque es patente que éste proviene de una buena familia. Que su madre viaje con una sirvienta es una clara evidencia.  
De todas maneras, y aun entendiendo que es motivo de reproche y que es normal que Mariana se enfade mucho con él, tampoco veo que sea nada irreparable. Porque el hecho de que Nicolás la ama por encima de todo no creo que sea discutible, y ya lo ha demostrado renunciando a todo para estar con ella. Otra cosa es que piense que de alguna manera la protege al no contarle su pasado, que es evidente que quiere dejar atrás. Y que ello incluya romper además los lazos con su familia, aunque no cuesta mucho imaginar que sus motivos tendrán que ver con la incomprensión por parte de éstos sobre sus decisiones.
Por supuesto, Nicolás tenía que haber puesto al corriente a Mariana. Pero no creo que los sentimientos de ésta hubieran cambiado para nada, porque lo que es importante es la persona y no los bienes materiales.
De todas maneras hay algo bueno en todo esto. De ser cierto que Nicolás es rico y lo que implica para Mariana de estabilidad económica, lo que será verdaderamente jocoso es ver la cara de la doña cuando sepa que su antigua sirvienta no es una pobretona. Porque de lo que estoy segura es de que, a pesar de que habrá un desencuentro importante entre la pareja, el amor entre Nicolás y Mariana ganará la partida.