Mostrando entradas con la etiqueta Gracia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gracia. Mostrar todas las entradas

20 de septiembre de 2015

Un paseo por PV

No sé si me han abandonado las musas (aunque suene algo pretencioso decirlo), o si se trata de que ya he dado mi opinión sobre los temas que considero más candentes y volver sobre lo mismo, aparte de no aportar nada nuevo, implicaría repetir argumentos ya esgrimidos. O quizás es que no haya demasiado sobre lo que opinar. El caso es que por más vueltas que le doy no consigo encontrar un tema que me llame la atención lo suficiente como para explayarme sobre ello.
Podría volver sobre el tema de Alfonso y su infidelidad, pero creo que no hay mucho más que decir, excepto que considero que han llegado demasiado lejos como para que pueda volver a mirar al hombre de la misma manera que antaño. Especialmente después de ser testigo de cómo excusa su mala conciencia traspasando las culpas a Emilia, lo que le convierte en una persona que no merece más que calificativos negativos. Por cierto, aprovecho para destacar la interpretación de Sandra Cervera, que si ya es una magnifica actriz siempre, en estos capítulos está destacando con autoridad.
También podría hablar de la hasta ahora mezquindad de Dolores, que ha necesitado que Gracia le pusiera las peras al cuarto para que aprendiera a respetarla, y de paso viera la realidad de su hijo y que finalmente aprendiera a anteponer el bienestar de éste a las habladurías y la moral imperante. Además de hacerse a la idea que no puede seguir pretendiendo tener a Hipólito bajo sus alas indefinidamente, porque éste ya es lo suficiente maduro para volar por si solo y buscar su lugar. El que parece haber encontrado al lado de Gracia, y con ello la felicidad que no está dispuesto a dejarse arrebatar, la que ha hecho que se haya puesto al mundo por montera.
Tampoco es fácil hablar de Rosario o de D. Anselmo, cuyos personajes son casi de relleno, igual que ahora mismo lo son los de Mariana y Nicolás, que han pasado a no tener casi visibilidad en las tramas. Igual que Ramiro, que aún ahora me pregunto cuál es el propósito por el que le trajeron a la serie. (Por supuesto no cuestiono al actor y me alegro que esté ahí)
O quizás el tema podría ser Francisca. Pero lo cierto es que no me apetece demasiado hablar de ella, y además me es bastante indiferente el desarrollo de su trama. Algo, esto último, que tampoco es muy original porque ya lo hemos visto con anterioridad y casi calcado, con algunas ligeras variantes en el caso de Raimundo, que otra vez tiene su parte de culpa en la desaparición de la doña. Lo cierto es que me da la sensación que para darle protagonismo a Francisca ya no saben que inventarse, lo que me ratifica al mismo tiempo que este personaje ha dejado de ser imprescindible. Es verdad que ha sido crucial para dar entrada a Severo y a su venganza, algo que aún ahora está en el aire, pero podría pasar a segundo plano porque éste tiene otros frentes mucho más interesantes para desarrollar que el de darle las vueltas a un tema ya gastado. Además los personajes que de alguna manera penden de Francisca, no es que disfruten precisamente de mejor concepto, ni protagonismo. Raimundo no goza de esto último más que en contadas ocasiones y Mauricio tres cuartos de lo mismo, aparte de que está quedando patente que éste tiene tanto de grandullón como de rastrero, confundiendo la fidelidad con la ciega obediencia.
¿Pero qué esto? Llegados a este punto si que descubro que hay de que escribir (de hecho es lo que estoy haciendo), y que hay temas que aún pueden dar mucho de sí. Por supuesto si no los estropean.

Está la incipiente historia de Lucas y Sol, una relación con dos personajes que derrochan complicidad, química y sentimientos. Una pareja que brilla con luz propia, dos personajes totalmente transparentes, sinceros, que llevan instalada la sonrisa y que saben sacarle jugo a la vida a través del buen humor. Que en sus escenas íntimas hacen brillar la ternura y la pasión, sin caer en el exceso. Y no es mojigatería, pero se agradece que sea así, porque también el romanticismo es importante
También está la aún más incipiente relación entre Severo y Candela. De hecho ni siquiera existe en el sentido literal del término, aunque ya se van sentando las bases para ello. Eso sí, de manera muy lenta (lentísima para mi gusto). A pesar de que es algo que es muy evidente para todo el mundo, excepto para los interesados, que parece que se resisten a admitirlo. Pero también en este caso la historia es interesante. Dos personas con un cierto bagaje, que están aprendiendo a conocerse y a establecer unos estrechos vínculos a través de la confianza mutua y el respeto, que gozan de la mutua compañía ….y que han sufrido mucho en la vida y ya merecen alcanzar la felicidad.
Y quizás en el futuro exista la pareja de Bosco y Berta. En realidad esta todavía es una conjetura, porque nada ha sucedido para pensar en esta posibilidad. Pero algo tendrán que hacer con Bosco, un personaje que ha sufrido muchos altibajos y que ahora vuelve a estar en la picota por su otra vez acercamiento a Francisca, a pesar de todo lo que ésta le ha hecho a él y a Inés, sin contar al resto de la familia.
Ah, me olvido de Matías y Prado!!. Pero esta pareja también anda en un impasse. Aunque también es cierto que su relación está condicionada por su edad y por tener vigilantes que les impiden ir demasiado lejos.
(Uf, no sabía que decir y casi, como diría Lucas, me ha salido el primer tomo del Quijote)

14 de julio de 2015

Buscando una salida

Decir que existe una reiterada tendencia (o al menos la sensación) de alargar las tramas hasta límites infinitesimales, hasta que l@s telespectadores quedamos casi agotad@s de tanto esperar, no creo que sea nada nuevo. Y en el caso de Hipólito y Gracia va camino de suceder algo de ello, como si los responsables de la serie se dieran tiempo para encontrar una salida razonable.
Lo cierto es que habrá que hilar muy fino para que se dé esta circunstancia, porque es bastante improbable que esta pareja logre consolidar su relación de manera legal, al ser él un hombre casado. Ya que por muy enamorados que estén, es impensable que vivan amancebados y siendo el foco de los chismorreos de todo el mundo, más en un pueblo pequeño como PV. Ni, por supuesto, creo que D. Anselmo tenga tanta manga ancha como para volver la vista hacia otra parte, especialmente teniendo en cuenta que la iglesia era valedora de la moral imperante y sus representantes uno de los poderes que controlaban la vida de la gente. También es cierto que este sacerdote en particular es bastante permisivo, y que esta situación no es nueva para él pues ya la ha vivido con anterioridad con Martín y María y con Bosco e Inés (ahora no recuerdo si ha habido otros casos) pero en los anteriores era mucho más flagrante pues ya había niños de por medio. Hipólito y Gracia son otra cuestión.
Sin embargo en algún momento, tendrán que encontrar la manera para que esta pareja pueda estar junta, o en caso contrario acabar esta trama. Es evidente que la mejor solución sería que Quintina pasara a mejor vida, pero debe haber otra manera cuando la dejaron marchar sin cargársela. 
Quizás sólo la terquedad de Gracia o la indiferencia, que no es tal, de Hipolito, consigan salvar todos los obstaculos

7 de junio de 2015

Mujeres en Puente Viejo

Gracia, Prado, Sol……
Cuando los guionistas deciden crear un nuevo personaje y han de ponerle nombre, me pregunto si no entra en consideración la futura idiosincrasia de éste o ésta. Porque no creo que sea casualidad que después el nombre se ajuste con bastante precisión a las características del personaje, aunque también es cierto que no siempre ha acabado siendo así, ni siempre se puede extraer otro significado literal al nombre.
Pero en el de estas tres mujeres creo que, de entrada, la etimología de sus respectivos apelativos se corresponde perfectamente. Gracia ha traído precisamente la gracia (valga la redundancia) con su carácter alegre y risueño, Prado la frescura de la inocencia, y Sol, aunque probablemente haya de pasar aún un tiempo para ver el personaje en todo su contexto, también parece que va a suponer un rayo de esperanza (especialmente para ESDPV, más después de ver los últimos buenos datos de share que coinciden con la aparición de ésta y de Prado. Lo que me hace pensar que en buena parte puede ser que se haya percibido como una posibilidad de hacer realidad el deseo de l@s seguidores de la serie de ver situaciones nuevas, no tramas que reediten historias del pasado y que impiden tener expectativas al ser totalmente previsibles).
Es un hecho que ESDPV es una serie de mujeres. Y que algunas de ellas han conseguido dejar huella, o siguen siendo parte imprescindible en el serial, incluso anulando en buena parte el protagonismo de los hombres. Que no quiere decir que no haya habido personajes masculinos que hayan marcado y mucho (en mi caso admito que Tristán y Martín). Pero sin desmerecer a todos los están actualmente, en especial las féminas, muchas de las cuales han dado muestras de estar sobradamente dispuestas a hacer valer unos derechos que en aquellos tiempos estaban muy lejos de tener, creo que ahora mismo hace falta otro personaje con carácter, alguien que consiga despertar otra vez la ilusión y poner el listón alto.
Ciñéndome exclusivamente a los personajes de los que quería hacer hincapié, evidentemente es difícil que Gracia o Prado se erijan como protagonistas, porque su papel va en otra dirección. Pero creo que Sol podría ser quien cogiera el relevo de Pepa, de la Aurora de los primeros tiempos, de la María que vimos desaparecer camino de Cuba del brazo de Martín,……Mujeres valientes y corajudas, que supieron hacerle frente a los vaivenes de la vida, e invariablemente todas ellas a Francisca (por cierto, otra mujer especial. Pero también otra historia)
De todas maneras quizás me estoy adelantando a los acontecimientos, y el papel reservado a este personaje vaya por otros derroteros. Pero pienso que con Sol tienen una oportunidad de enderezar el rumbo de una serie que, ahora mismo no tiene nada que ver con lo que era y a la que en mi opinión (que creo que es bastante generalizada), le vendría bien algo de vidilla, que por supuesto no pase necesariamente por situaciones dramáticas extremas como las que parecen implícitas a todos los personajes. Creo que hay otras maneras de suscitar interés (aunque por supuesto no pretendo hacer el trabajo de los guionistas)  

27 de mayo de 2015

Nuevos aires

Considero que algo que necesita urgentemente la serie son relaciones frescas, aunque cuenten con el mismo ingrediente que caracteriza a todos los personajes nuevos como es el de tener uno o varios secretos.  
Y pienso que estos nuevos aires que se empieza a vislumbrar con algunas de las nuevas incorporaciones, pueden ser el revulsivo para sacar a ESPV de la atonía en la que está inmerso, que aunque no se ha traducido en una gran pérdida de espectadores, si es fácilmente visible en las redes sociales el poco interés que despierta en este momento.



La relación de Matías y Prado, y la de Hipólito y Gracia, junto con los escarceos de Fe y Mauricio (que parece que van camino de dejar de serlo para convertirse en algo más sólido), creo que pueden insuflar nueva vida a un producto que ahora mismo da la impresión de contar con una relación de personajes que andan todos como pollo sin cabeza. Y quizás podría incluir a otro tipo de pareja en esta lista, como son los habitantes de La Quinta Miel Amarga, pero es una trama que ahora mismo está como estancada hasta que previsiblemente se produzca un descalabro con la llegada de Sol, y también llegue el momento que Severo finalmente se ponga manos a la obra para llevar adelante sus planes. 
Todo ello porque no creo equivocarme en la apreciación que los que se suponían principales personajes, han dejado de contar para ello. Por lo que se hace casi imprescindible que se dé paso a algo diferente.  
Para ello, y sin querer minusvalorar a las parejas que ya existen, considero que todas las anteriores tienen ingredientes para volver a captar la atención del espectador, eso sí, cada una con una particularidad que la hace especial. No es lo mismo el ardor juvenil y la inocencia de un par de adolescentes, que la atracción de dos personas con un cierto bagaje a sus espaldas pero que aún conservan un cierto candor, que la relación de un hombre con un pasado aterrador y una chica que está de vuelta de casi todo, pero que ha conseguido con su actitud y su perseverancia ir cambiando a éste y remover su conciencia. Que dos hombres dispuestos a llevar a cabo una venganza, hablando de tú a tú con la doña (aún falta saber el papel de Sol en esta historia).  
Realmente deseo volver a ilusionarme con esta serie que me ha dado tanto. Y que vuelva la luz a las escenas y desaparezca este ambiente sombrío y eternamente instalado en lo dramático que sobrevuela la mayor parte del tiempo sobre los personajes. 

10 de mayo de 2015

El cartel para San Mamerto

Creo que solo Emilia conoce al verdadero Hipólito. Al menos es de las pocas personas que no le trata con condescendencia, ni se burla de él por sus ideas a veces alocadas; que sabe tratarle como un hombre, no como un niño grande. Es cierto que, aún a su edad, Hipólito no ha perdido un cierto punto de inocencia y candor, pero creo que es más por la férrea sobreprotección de su madre, y en menor medida de su padre (unido a que es evidente que a él mismo ya le viene bien está situación, más que nada por comodidad), que porque realmente sea corto de entendederas. Más de una vez ha demostrado que tiene una cierta cultura, que es una persona leída y que es capaz de pensar por sí mismo; así que las continuas alusiones a sus pocas luces, que en primer lugar suelen provenir de sus propios progenitores, además de no ser ciertas, son un insulto a un chico que puede dar mucho más de si de lo que casi tod@s piensan. Excepto Emilia, y quizás Mariana.
Emilia es una verdadera amiga, alguien que es capaz de dejar de lado (aunque sea momentáneamente) sus preocupaciones, para acudir al rescate de un amigo. Ha estado bien afeándole a Gracia el desprecio hecho a Hipólito, y hacerlo sin grandes aspavientos, pero logrando que la mujer fuera realmente consciente de su actitud injusta, aparte de que se diera cuenta del esfuerzo que ha supuesto para éste enfrentarse a sus miedos. Pero lo mejor de todo, ha sido hacerla consciente de algo mucho más importante: Hipólito la ha pintado con el corazón, lo que da cuenta de lo importante que es para él. Aunque aún no lo haya descubierto.
Aunque en realidad Gracia e Hipólito quizás sean tal para cual. Porque si él puede pecar a veces de algo ingenuo, ella no le va a la zaga.
Pero si lo piensas bien, ponerlos a la misma altura es totalmente injusto para el hombre. Evidentemente es algo sobre lo que se ha pasado muy de puntillas, porque Gracia precisamente ha hecho esto: caer en “gracia”. Pero se olvida que su interés por Hipólito, al menos al principio, no era gratuito, y que no es más que una persona contratada por Dolores para entretener a su hijo. Algo, por cierto, de lo que ésta no creo que haya calibrado las consecuencias, porque puede ser peor el remedio que la enfermedad, y cuando se descubra la verdad puede infligir más daño a su hijo.
Realmente es una de las cosas que se dan en esta serie y que acaba siendo motivo de reproche: que siempre haya quien piense que puede arreglar la vida de los demás, decidiendo lo que considera conveniente para éstos. Como si las personas no tuvieran su propio albedrío para escoger el camino a seguir.
Pero volviendo a Gracia. No es reprochable que desee cambiar su vida y prosperar, pero lo cierto es que ha sucumbido a los cantos de sirena con mucha facilidad y sin otra garantía que la palabra de un charlatán, además con unos propósitos no muy claros. También es cierto que desde tiempos inmemoriales el desnudo y el arte se han dado la mano para crear obras que han pasado a la posterioridad, y que no tienen nada de obsceno, pues los cuerpos masculino y femenino también pueden trasmitir belleza. Y quizás en este caso tachar al pintor de tener segundas intenciones quizás es ir un poco lejos, pero mejor no llegar a ello. O al menos esta es la conclusión a la que parece que ha llegado Hipólito.
Aunque tampoco se sabe cuánto tiene que ver en ello el hecho de preservar a la mujer de las habladurías que inevitablemente se iban a dar.

26 de abril de 2015

Creando conciencia

1922. Eran tiempos convulsos en España. Desde la crisis de 1917 existía una conflictividad social creciente, y el descrédito de los políticos era cada vez mayor.
(Bueno, quizás esto sea un bucle, porque parece que estoy hablando de la actualidad y no de hace noventa y tres años!!)
Pero decía que existía un gran descontento entre las clases populares ante la inactividad de los gobernantes, al mismo tiempo que crecía el poder de la corona, la iglesia y el ejército,  que se convirtió en la única entidad dispuesta a frenar las ansias revolucionarias del proletariado. Ya vimos un ejemplo de ello con la condena a Raimundo, por un artículo criticando a la clase política y sus manejos (Por cierto, ¿dónde queda ahora este hombre?…. en fin, voy a obviar cualquier comentario….)
Evidentemente esta conflictividad era más acentuada en las grandes urbes, donde vivía la mayor parte de la población y los obreros estaban más organizados. En los pueblos, especialmente en el ámbito rural donde el cacique local aún se movía a sus anchas, la gente estaba más sometida y la opinión de la masa manipulada y controlada. Pero también hasta allí llegaban los ecos de lo que sucedía y no todo el mundo se quedaba viéndolas pasar. Solo el miedo a las represalias directas podía frenar cualquier conato de protesta.

No, no es mi intención hacer un sesudo trabajo sobre historia, sino intentar poner este escrito en el contexto en el que se desarrollan los hechos. Porque si algo existe en la serie es que refleja bastante fielmente estos momentos y los hace visibles en las tramas.
Francisca durante años ha hecho y deshecho a su antojo, tiranizando y abusando de su poderío económico y su posición cercana a las élites, y utilizando todo ello para oprimir al pueblo (“su pueblo” según sus propias palabras). Pero incluso a un núcleo de población perdido en la España profunda llegan los ecos de los nuevos tiempos, y es inevitable que la posición de poder omnímodo se vaya debilitando ante el empuje de nuevas ideas y una mayor conciencia social. Las comunicaciones acercan a los pueblos y las noticias llegan con regularidad, lo que permite a la gente estar más informada de lo que acontece más allá de lo que hasta ahora les era posible.
Y con ello también lo es que se cobre conciencia que existe la posibilidad de cambiar las cosas, de buscar la justicia social, de empezar a pensar en plural y dejar de hacerlo en singular. Añadido al hecho de que con Severo y Carmelo han llegado aires nuevos al pueblo, ya que también han puesto de manifiesto otra forma de entender la reciprocidad amo y patrón. Pero parece que ahora mismo nadie está muy dispuesto a dar el paso al frente, a pesar de que todos son muy conscientes de que la dictadura de la doña coarta la existencia. Y no tendría que ser así, pues ésta no forma parte de ninguno de los estamentos públicos.
Y ahora es cuando hay que romper una lanza por Hipolito. Es evidente que es atolondrado, mimado hasta decir basta por una madre que lo ata en corto, que sus iniciativas no suelen tener mucho futuro, pero no se puede negar que tiene una buena cultura y que, quizás por los años dedicado a la política, un cierto criterio. Es cierto que también se deja arrastrar por la indolencia y el pasotismo, pero a veces también es capaz de sorprender. Más ahora cuando ha encontrado quien le apoya sinceramente. Porque puede que Gracia esté comprada para acercarse a él, pero creo que ha demostrado que también tiene conciencia social, que está dispuesta a luchar por los derechos de la gente. Sin miedo y sin dejarse avasallar.
Esta situación además deja ver dos cosas: que Hipólito no tiene prejuicios (o quizás mejor decir que es capaz de vencerlos) y que el hecho de que Gracia sea mujer es algo que puede ser un problema para algunos. Por ejemplo para Mauricio, que ha dejado ver su vena más machista, pero que ha recibido a cambio una justa réplica por parte de la interesada.
Admito que me está gustando el papel de Gracia, defendiendo sin temor los derechos de los trabajadores. En una época en la que las mujeres no contaban para casi nada, excepto para ser esposa y madre, es interesante ver una actitud parecida. Como la de Pilar Bravo, otra mujer excepcional. Por descontado no me olvido de las otras mujeres de la serie (con alguna excepción) que hace cien años abrieron el camino para dar a todas las generaciones futuras de féminas el papel que les corresponde.
Aunque aún quede mucho camino por recorrer.

27 de marzo de 2015

Gracia, la encajera

No es fácil hablar de según que temas de la serie sin caer en incoherencias. Esto último porque a veces, y sin caer en la cuenta, lo que sirve para unos se veta para otros. Ya que una puede estar dando manga ancha en un caso, y en cambio mirar otro con ojos críticos.
En el caso de Hipólito no sé muy bien por que lado tirar. Como tampoco se exactamente lo que puede pretender Dolores, una beata retrógrada casi siempre, pero que cuando le conviene barre para casa y se salta todo lo que habitualmente censura a los demás. 

Entiendo que el amor de madre también puede jugar su parte, pero como en tantos otros casos que se han dado en la serie, siempre hay quien está dispuesto a decidir por los demás, tenga éste pocos o muchos años. Y Dolores, a tenor de lo visto, parece que también está dispuesta a decidir por su hijo.

Aunque cuesta llegar a la conclusión de que un desengaño amoroso se puede solucionar con una nueva relación. Que además puede tener de entrada un inconveniente importante como es el estado civil de Hipólito, que mientras no se produzcan cambios sigue siendo el de casado. Por lo que toda relación con otra mujer tiene sus limitaciones, y saltarlas significa entrar dentro del terreno del adulterio o amancebamiento. ¿Dolores desea que su hijo esté en el centro del chismorreo ?  

Lo que es evidente es que si ésta tiene algo que ver con la llegada de Gracia, no lo ha hecho para que su hijo tenga una amiga. Hipólito ya tiene en Emilia o Mariana dos confidentes, y no necesita a una desconocida para contarle sus penas. Así que supongo que debe haber algo más en esta historia.