31 de julio de 2017

¡¡¡Hasta siempre Fe!!!

“Te echaré de menos”
Lo ha dicho Francisca y esta vez incluso ha sido creíble, aunque no es algo habitual que la doña sea sincera con sus sentimientos. Y mucho menos tratándose de una sirvienta.
Pero es que Fe no ha sido una sirvienta al uso. Y tampoco un personaje al uso. Fe ha sido alguien especial, un personaje al que han sabido dotar de personalidad propia, y ello siendo aparentemente su papel de segunda fila. Pero el buen hacer de Marta, que ha sabido impregnarlo de un toque especial que dicen los que la conocen es también parte de su propia idiosincrasia, ha hecho que Fe sea uno de los personajes más queridos de la telenovela. De hecho también es de los pocos que durante todo este tiempo no ha mudado de manera de proceder, aún en los peores momentos cuando las cosas han ido para ella cuesta abajo.
Su desparpajo, su lucidez, su manera especial de decir las cosas en un lenguaje a veces complicado de entender, su trato con Francisca que le ha permitido decirle sin ambages lo que pensaba, pero de una manera que la doña difícilmente podía enfadarse con ella. Fe nunca se ha callado, pero parece que, de alguna manera, ha conseguido calar en Francisca. Aunque solo sea porque en el fondo le divierte la doncella y su manera de ser.
Pero sin embargo donde es seguro que ha calado sin reparos y de manera profunda es en la estima de l@s telespectadores. Seguramente debe ser de los pocos personajes de lo que es difícil leer una crítica negativa, porque Fe era, es, y será siempre un personaje entrañable, al que seguro que tod@s echararemos de menos.
Fe se marcha en busca de un futuro mejor, aunque ya sabemos que era algo inevitable por las circunstancias personales de Marta. Circunstancias agradables por descontado (un hijo siempre lo es) pero que la mantendrán alejada de la serie una larga temporada. Aunque esperamos que esta sea solo una marcha temporal y que podamos seguir gozando en el futuro de su buen hacer. 

27 de julio de 2017

El futuro de la serie

Es muy complicado pretender hacer este comentario sin que me salga algo de aspecto negativo, pero hablar de las actuales audiencias de El Secreto de Puente Viejo es lo que tiene. De hecho estas letras me las han sugerido las últimas cifras que he visto, que jamás habían sido tan bajas.
Por lo que es claro que algo no va bien, que la serie ya ha perdido la notoriedad de la que gozó en otras épocas y que la hizo un producto de culto, del que además han salido grandes actores y actrices, igual que ha dado a conocer a muchos otr@s. Pero la tendencia descendente de seguidores, que se ha acelerado en los últimos meses, indica que las cosas ya no son lo mismo que antaño, algo que por lo menos tendría que encender una luz de alarma para los responsables. Que parece hasta el momento han ignorado estas señales, igual que no han escuchado el clamor de las redes sociales y no han valorado suficientemente el poder multiplicador de las mismas (para bien o para mal). Aparte de ser un buen termómetro para hacerse una composición de lo que se cuece.  
¿Y qué decir de  la publicidad sobre la serie? Está demostrado que si funciona, aunque tengamos que remitirnos a  otros países,… porque lo que es en España, ni siquiera se ha intentado. ¿Será, como me dijo alguien no hace mucho, que en nuestro país no se ha creído necesario porque la serie es suficientemente conocida y no hace falta promoción? A la vista está que esto no es del todo cierto, cuando en Italia la promoción si funciona, lo que ha llevado a la telenovela y a sus actores a gozar de una enorme popularidad en aquel país.
En realidad ya empiezo a pensar que están dejando que PV vaya muriendo, para sacarla de la parrilla. Quizás siete años ya pesen, y se considere que hay que renovar los contenidos.
Pero admito que es una idea que me produce tristeza. Es como si algo muy cercano fuera languideciendo ante mis ojos y no pudiera hacer nada para remediar el inevitable final. No en vano han sido muchos años compartiendo tardes y noches, letras en foros, páginas de Facebook o en mi propio blog. Y es difícil pensar siquiera en tener que renunciar a ello, así como a l@s personas con las que he compartido estos espacios durante tanto tiempo.
Pero la vida sigue y nada es eterno.
Por supuesto no estoy en la mente de los responsables de la serie, ni siquiera puedo conjeturar nada sin riesgo a equivocarme, ni puedo achacar todo a los guionistas. Ah, por cierto, también entiendo que es un producto de sobremesa sin grandes pretensiones, o al menos las que suponen si tiene una serie de prime time,…. pero no por ello tendría que merecer menos consideración.
¿Otras razones? En mi opinión las hay, de hecho considero que la lista sería interminable. Aunque lo cierto es que me cuesta decir en qué momento puede haber empezado este declive de audiencia. Lo que sí es claro es que, con los datos en la mano, lo que empezó con unos datos bastante razonables en los primeros meses del año, ha acabado siendo en las últimas semanas un descenso de audiencia continuado, y que incluso podría bajar más coincidiendo con las vacaciones estivales.
¿Achacarlo en parte a la trama de Los Manantiales, que no ha funcionado como esperaban? Es posible, pero esto si es culpa de unos guiones que no les han dado tregua. Vale que la felicidad no vende (una afirmación con la que no coincido), que hay que meter caña a las situaciones porque de no ser así se podría caer en algo monótono que tampoco sirve para despertar expectativas, que hay que poner un poco de todo para hacerlo ameno…. Pero el problema es que para algunas cosas parece que no hay límite de tiempo y se alargan hasta el infinito, mientras que para otras se pone la directa sin reparar en los detalles y cayendo muchas veces incluso en incoherencias. Que las más de las veces acaba la historia con la visita a un cementerio que si dura mucho la serie tendrán que ampliar. Sin olvidar que a algunos personajes les han dado la vuelta como a un calcetín, volviéndolos antipáticos a la audiencia. O simplemente consiguiendo que al final se acaben ignorando. O desaprovechando talentos que podrían haber dado mucho más juego, mientras se ha mantenido personajes que han acabado con la paciencia y la tolerancia de l@s seguidores. O no permitiendo a los que aún siguen en la serie desarrollar todo su potencial, dándoles más protagonismo, mientras tenemos que aguantar medio capítulo de chorradas con los Mirañar. Que por descontado son un grupo de grandes actores, pero a los que les han destinado papeles que acaban cansando. Nadie puede ser tan tonto e inútil, y mucho menos en manada.  
Y en cuanto a los contenidos, dejando decenas de historias sin terminar, sin que podamos saber el porqué de una situación, acción o personaje (un ejemplo: ahora mismo recuerdo a Garrigues vistiendo a Emilia con un horrible vestido blanco. Nunca se supo que pretendía con ello). Preguntas sin respuesta, que se han dejado en un limbo al que no se sabe si accederá nadie alguna vez. O contribuyendo a la sensación (que también existe en la sociedad real), de que nada se puede hacer contra los poderosos, que la justicia es diferente según el tamaño del bolsillo, que la impunidad es posible y que la maldad siempre puede con la bondad.

11 de julio de 2017

Hernando Doscasas

Creo que la diferencia sustancial la marca el interactuar con otros personajes o en mantener a uno/s  en un círculo cerrado. Y considero que a Hernando le han condenado a permanecer en este segundo lugar, a vivir en un casi ostracismo. Que en los guiones han disfrazado de voluntario, pero que me parece que no es de recibo.
Porque pocas son las ocasiones en las que le hemos visto moverse en otros ambientes que no fueran los límites de su casa, incluso la mayor parte del tiempo pasándolo encerrado en su gabinete particular. Y menos aún lo hemos visto relacionarse más que esporàdicamente con otros personajes, aparte de su familia, Nicolás, D. Anselmo o  la gente que ha metido en su casa,…..y que a la postre han salido casi todos rana.
Es cierto que el Hernando del principio tampoco era la alegría de la huerta, y su disposición a hacer amigos, ni siquiera a empatizar con nadie, era nula. Incluso demostró que podía ser una persona muy rencorosa y mala cuando dejó que atentaran contra los habitantes de La Quinta sin mover un dedo, o durante meses ni siquiera intentó buscar otra versión a lo sucedido con sus amigos los Mella. O que, obnubilado por un pasado doloroso, no permitía ni siquiera que su esposa intentara un acercamiento. Pero con el tiempo esto se fue suavizando y afloró otro Hernando más cercano. Sin embargo, la situación de mantenimiento del personaje en un ámbito limitado no ha variado demasiado desde el principio, y esta es una de las cosas que puede haber contribuido a que la actual visión de éste haya ido decayendo. (Por supuesto solo algo achacable a los guiones, porque el actor hace solo su trabajo).
Algo parecido sucedió con el personaje de Inés,…. pero aquí se acaban las comparaciones. Porque mientras ésta desgraciadamente no gozó casi nunca del calor popular ya que el personaje no consiguió el propósito de calar en la audiencia, en el caso de la trama de Los Manantiales la situación considero que ha sido distinta. Al menos en los primeros meses, hasta que el giro de los guiones ha llevado a esta trama a sus cotas más bajas de popularidad,…..excepto claro está para sus incondicionales.
Giro radical de personalidad,  profusión de malvados que además dejan a los personajes como unos ingenuos, sufrimiento continuado, poca profundización en temas que podrían haber dado mucho más de sí, desaparición de personajes que podrían haber aportado mayor sustancia a esta trama, expectativas defraudadas,……esto es lo que es ahora mismo Los Manantiales. Por supuesto las otras tramas también  “disfrutan” de situaciones límite, pero quizás no con la asiduidad y machacamiento de ésta, que en el aproximadamente año y medio de vida que lleva en antena no ha vivido una tregua que pasara de un par de días.  Y algo que, en vista de los resultados de las audiencias, ha acabado pasando factura.
 Un apunte.

Si en este comentario me refiero solo a Hernando, es porque no deseo entrar en el tema de Beatriz, del que ya se han publicado una cantidad ingente de comentarios (pocos a favor). Pero si quería destacar que considero que si bien todos los habitantes de Los Manantiales han corrido una suerte pareja, la única que al final ha seguido manteniendo una cierta coherencia ha sido Camila. Aún con sus enormes lagunas, su persistente manía de no compartir sus cosas con quién realmente debería hacerlo (su esposo), sus continuadas dudas y su poca habilidad para manejar los asuntos de su casa, en especial a su hijastra,…...pero (casi) siempre intentando apoyar a su esposo, dándole su cariño y procurando su bienestar. Aunque éste no colabore demasiado, por un mal entendido sentido de protección que es posible que acabe trayendo consecuencias no muy agradables para la familia (esto es solo una conjetura mía, sin más fundamento que el haber sido testigo de las muchas veces que han sucedido cosas parecidas en la serie)

4 de julio de 2017

Volviendo a los orígenes


En un principio solo existía La Casona y su entorno, sin nadie más que les hiciera sombra……y parece que la idea es volver a esto. Con la única salvedad que ahora nos presentan a una Francisca diferente, más dulcificada, a la que incluso pretenden atribuirle algo de corazón. Sin embargo difícilmente nadie que haya visto la serie desde sus inicios va a comulgar con esta nueva faceta, conociendo toda la historia que lleva detrás esta mujer. Y sabiendo que muchas de las cosas que ponen en su boca están convenientemente tergiversadas y maquilladas, en especial lo que se refiere a sus hijos. Sin embargo obvian algo fundamental: l@s espectadores tenemos memoria.


Por supuesto entiendo que ahora es mucho más fácil intentar utilizar este recurso de retorno a los orígenes, cuando es evidente que ha habido un relevo en los seguidores. Al menos en España. Sin embargo no hay que olvidar (aunque en vista de la (nula) promoción, a veces no lo parece) que somos l@s seguidores españoles quienes decidimos si lo que se ve gusta o no, y de quienes depende la continuidad o no de la serie. De poco sirve que en otros países la telenovela tenga mucho éxito, si aquí no funciona.



Pero después de varios meses de caída de audiencia, parece que finalmente han caído en la cuenta de que era necesario un cambio de rumbo si querían seguir dándole continuidad. Lo que no sé si llega demasiado tarde, cuando ya se ha hecho muy patente la sangría de espectador@s decepcionados que han abandonado su visionado y a los que será complicado recuperar. 

Creo que durante mucho tiempo se ha vivido de rentas, sin al parecer prestar demasiada atención a las cifras de espectadores que indicaban que pasaba algo, e ignorado las opiniones de las redes sociales que dejaban ver la insatisfacción ante el desarrollo de las diferentes tramas. Y se ha estirado tanto de la cuerda, se han sucedido tantas desgracias y dado la vuelta a tantos personajes, que al final ha habido quien ha acabado tirando la toalla y emigrado hacia otros sitios. 

Pero aún quedamos los irreductibles, los que hemos visto la serie desde sus inicios(o casi), y que con pesar hemos ido constatando que la serie ha ido decayendo y perdiendo su esencia, con tramas cada vez más dispersas e intragables, y destrozando las expectativas creadas. 

Cierto que dicen que “hay que renovarse o morir”, además que seis años y medio de lo mismo tampoco es un plan a priori muy interesante. Pero también es un hecho lamentable que durante este tiempo los guionistas han tenido en sus manos, aparte de muy buenos actores, tramas que podrían haber dado mucho más juego, y que al final han quedado en poco o nada. Por ejemplo, nos trajeron a Severo con la idea de ser un contrapoder efectivo para la Montenegro. Un hombre tan poderoso como ella, pero que al final también ha sucumbido a este personaje que parece gozar de una bula especial para salir siempre de pie y sin apenas rasguños. 

Ahora incluso para escenificar este espacio que parece inviolable, además hacen desaparecer físicamente cualquier vestigio que pudiera hacer sombra, con la destrucción de La Quinta y la cada vez más posible marcha de los habitantes de Los Manantiales. Dejando solo La Casona en liza, como en los primeros tiempos. 

Pero volver a los primeros tiempos no significa repetir las historias. Si, quizás volver a la esencia rural, al pulso del pueblo llano, pueda generar nuevas expectativas. Pero quizás también sea el momento para aprovechar y rectificar algunos temas polémicos como el cupo de malvados o de desgracias, que puede que venda más que la felicidad, pero ha llegado a un punto que satura. Y creo que la misma sociedad (la real) pide que también en la ficción se rebaje el grado de impunidad del que gozan algun@s y se haga honor a la justicia de todo tipo. Empezando por aplicarla a los poderosos. 
Pero volviendo al tema de la renovación (o quizás mejor decir al retorno). Es posible que tampoco pueda ser lo mismo que antes, porque en los nuevos personajes hay algunas diferencias sustanciales.

Los Ortega :

Cierto que Saúl tiene muchos rasgos que caracterizaban a Tristán y que es obvio que pretenden volver a traer esta imagen, pero sólo habrá un único e irrepetible Capitán. Saúl es otra persona, con su propia personalidad, y creo que sería un error intentar reflejarlo en otra persona. Prudencio es diferente, pero los dos hermanos tienen rasgos comunes. Sin embargo lo esencial es que los Ortega son los protegidos y que Francisca no tiene poder sobre ellos, porque no son nada suyo. No puede dirigir sus vidas, ni siquiera chantajearlos,…. quizás solo en algún momento pueda llegar a hacerlo emocionalmente, como ha sucedido con otr@s que han estado a su estela, aunque esperemos que al menos con éstos no vuelvan a cometer el mismo error. Bueno quizás lo haga hasta que los chicos empiecen a dar muestras de pensar por sí mismos y a la doña le dé por indagar en el pasado de los hermanos, descubriendo algo que pueda utilizar contra ellos,…. y ya sabemos los pocos escrúpulos que gasta cuando se le tuercen sus planes!!.

Julieta:

Parece destinada a destacarse entre el pueblo llano por sus arrestos y determinación. También por su obstinación. Pero sería injusto para las demás mujeres, porque con estos rasgos nos encontramos con otros ejemplos. Ahora mismo dos mujeres llevan las riendas del pueblo, dos mujeres salidas del pueblo llano. Por lo que Julieta puede llegar a ser una líder de los destripaterrones, pero no veo cómo esto puede aportar riqueza, ni prosperidad al pueblo. Y esto es lo que necesita Puente Viejo a tenor de lo que estamos oyendo en estos días, cuando han desaparecido prácticamente dos grandes haciendas que daban trabajo a decenas de personas. Y cuando el país parece que tampoco despegaba.
De todas maneras y sin tener demasiados elementos de juicio para saber aún que nos deparará esta historia, admito que los nuevos me gustan por su frescura y espontaneidad. Pero no deseo ver a unos nuevos Pepa y Tristán, si no que deseo ver a Julieta y Saúl, con su propia entidad y sin tener que recurrir a comparaciones.

28 de junio de 2017

La revolución de Adela

Sin duda Puente Viejo ha sido y es una serie de grandes hombres, pero especialmente de grandes mujeres, algunas de las cuales han dejado huella. Y en la que otras aún siguen dejándola,….cierto que cada cual a su manera.
Por supuesto esto tiene mucho más mérito en una época en el que el papel de la mujer era poco más que anecdótico, y solo unas cuantas supieron (o pudieron) hacer frente al patriarcado establecido, que no permitía dar un paso sin el permiso de padres, maridos o familiares masculinos.
Mujeres con gran fortaleza como Pepa, que no se conformó con lo que parecía estarle destinado por su condición humilde. Como Aurora, que nos enseñó que se puede perseguir un sueño y alcanzarlo. Como María, que luchó para conseguir la felicidad, sin importarle los medios, ni el tener que renunciar a muchas cosas. Como Francisca que, aún con malas artes, supo hacerse un lugar en un mundo de hombres y además acumular poder sobre ellos (aunque esto último no es precisamente una buena cosa si no se sabe utilizar. Como sucede con ella). Como Sol, una mujer con coraje, valiente, que supo hacer frente al estigma de un pasado oscuro. Como Candela, una mujer con cultura, que supo salir adelante por sus propios medios y que ha sido siempre un ejemplo de generosidad, altruismo y un poco la madre de muchos, enfrentándose sin desfallecer a la adversidad. Como Emilia, una mujer de carácter y con un buen bagaje cultural, que ha conseguido cuotas de igualdad inimaginables en esta época.  Como Mariana, Fe, Rosario, Camila, Beatriz, Gracia, Dolores,…….todas con su propia idiosincrasia, todas ellas notables en su faceta particular. Y no, por supuesto no me olvido de las demás que han pasado por la serie, y cuya lista sería larga de enumerar.
Pero hoy quería traer a otra mujer que, sin hacer mucho ruido mediático, ha entrado con fuerza. Y no me refiero a la nueva incorporación, Julieta, si no a Adela.
En las pocas semanas que lleva en Puente Viejo ha puesto en marcha una verdadera revolución, que no tiene nada que ver con significarse como activista o como líder revolucionaria,…. aunque en realidad lo sea y no se esconda de ello.
Seguro que tod@s tenemos bastante claro que la cultura es importante para hacer avanzar la sociedad. Y Adela lucha para que sea así, para que todo el mundo tenga, mediante el saber, una oportunidad de crecimiento personal, de ampliar horizontes. Pero no solo se ha quedado ahí, sinó que está demostrando que con voluntad y esfuerzo también se puede hacer crecer a un pueblo. Y lo ha hecho poniéndose delante y asumiendo responsabilidades, buscando sin desfallecer el bien común, con nuevas ideas y propuestas, y sin dejar que la frenen los posibles obstáculos. Sin olvidar que es una mujer de carácter, con ideas muy claras y firmes convicciones, que tampoco se deja intimidar y que ha conseguido el respeto aparente de Francisca,…. cosa bastante difícil de ver.
En fin, un personaje que considero muy completo y del que espero grandes cosas. Sin olvidar su preciosa historia de amor con Carmelo, que han sabido llevar con acierto, sin concesiones al sentimentalismo barato, y dejándonos ver a dos personajes que han llevado ante todo siempre como bandera la sinceridad y el decirse las cosas por su nombre (vale, que Carmelo no lo hizo al principio, pero ha valido la pena el resultado). Una historia en la que ellos son los protagonistas, sin buscar la aprobación de nadie y con la libertad de amarse sin trabas. Y especialmente que nos han demostrado que su amor es de verdad, cuando Carmelo estaba dispuesto a renunciar a ella aceptando que lo que les separaba era infranqueable por su error, y Adela también estaba dispuesta a poner sus convicciones por delante de sus sentimientos, a pesar del enorme dolor que ello le suponía.  Y que con la generosidad de ella y la constancia de él, han podido vencer. 

21 de junio de 2017

Los hermanos Ortega

Siempre he creído que era capaz de poner suficiente distancia entre la ficción de la novela y la vida real, pero reconozco que la trama actual de Francisca está consiguiendo sacarme de quicio.
Y me sorprendo a mí misma con ello, porque nunca en estos seis años lo había conseguido con la misma intensidad que ahora. Así que pienso que no es solo la trama, si no el cansancio de ver siempre lo mismo, de ser testigo de como este personaje corrompe todo lo que tiene alrededor y siempre consigue salir airosa.
Con unos guiones a su servicio, ya han conseguido con ello destrozar al personaje de Raimundo, al que han convertido en un pelele incapaz de ver más allá de sus narices. Nunca está, nunca ve, nunca oye,….ahora solo lo hace a través de alguien que cuando se da la vuelta ya le está manipulando y engañando como a un pardillo. Un hombre que ha estado en prisión y desterrado por defender sus convicciones y que ahora se deja convencer sin apenas protestar, que pone el corazón antes que la razón, que ha aparcado sus ideales, que olvida la palabra dada, que prefiere mirar hacia otro lado, que es incapaz de hacer que sus razones sean escuchadas por Francisca,…….que parece convencido que con su cercanía y dándole su amor va a hacerla cambiar o al menos frenarla, cuando ello es imposible.
Y se está demostrando a cada día que pasa.
Por lo que me temo que los dos nuevos personajes que estarán en la órbita de la doña van a seguir el mismo camino. Con muchas reminiscencias del personaje de Bosco, veo en Saúl a una buena persona que seguro que en pocos días se va a enfrentar a todo el mundo para defender a su “benefactora”. De hecho ya han empezado con una trama similar, salvando a Francisca de morir en manos de malhechores (con algunos retoques viene a ser lo mismo en los dos casos). Y me temo que todo lo que va a venir a continuación va a ser de lo más previsible. Evidentemente esto solo son conjeturas, pero estoy segura que no voy muy desencaminada. Como también lo estoy que va a tener que pasar un buen tiempo hasta que Saúl descubra la verdadera naturaleza de la Montenegro.
Sin embargo si lo anterior incluso puedo aceptarlo como algo inevitable, no es lo mismo con la idea de que Francisca le vea como a un segundo Tristán. La sola idea ofende, primero porque no pueden apelar a la nostalgia en este caso, cuando Francisca trató tan mal a su hijo, olvidándose de él cuando más necesitaba su apoyo, cuando hizo todo lo posible para que no fuera feliz con las personas que él había escogido, cuando ha renegado incluso de toda su descendencia llegando al punto de intentar deshacerse de los hijos de éste. Pero especialmente porque creo que el personaje de Tristán es imposible de reemplazar, primero por su personalidad (por supuesto con sus carencias y virtudes), pero también por su carisma indiscutible.  
De Prudencio hay menos información, aunque ya sabemos que tiene un carácter diferente a su hermano (aquí las semejanzas con los Buendía). Y que es más ambicioso.
Por supuesto espero equivocarme, porque de entrada me gustan Saul y su hermano, y porque no quiero verlos andando el mismo camino que han seguido sus predecesores cuando se han cruzado con la Montenegro. Pero no esta vez no voy a ponerme expectativas, porque demasiadas veces se han frustrado.

19 de junio de 2017

Un personaje caído en desgracia

Solo en contadas ocasiones los personajes que abandonan la serie han conseguido salir de la misma por la puerta grande. De hecho una buena parte lo han hecho con los pies por delante, algo que solo puedo entender si de lo que se trata es de cerrar una trama de manera definitiva,….. a pesar de que existan multitud de soluciones menos cruentas. Sin olvidar que también hay algunas de estas historias que se han cerrado en falso, dejando a los telespectadores con una incógnita que presumiblemente jamás va a ser resuelta (la más flagrante, el destino del cuerpo de Pepa,…… aunque sea solo uno de un largo reguero de temas inacabados).
Pero hay algo más discutible, y que es recurrente: antes de desaparecer, y con casi toda probabilidad, estos personajes, y l@s telespectadores, vamos a ser testigos de cómo su imagen experimenta una decadencia (por llamarlo de manera benévola, aunque la palabra sería más bien destrozo). Bien sea dejándolos relegados/as en las tramas, o por un cambio de personalidad que hace que las/os espectadores los cuestionen y pasen a ser blanco de críticas negativas.
Y la primera idea que se te ocurre al respecto es descabellada y probablemente injusta: una venganza soterrada de la producción por estropear la planificación (siempre que el actor o actriz decida de manera unilateral abandonar la serie). Y sé que decir esto puede llevar a malentendidos, pero estoy convencida que muchos y muchas lo han pensado.
De todas maneras es complicado encontrar una explicación a la normal coincidencia de estas dos cosas: la marcha y anterior caída en desgracia de un personaje.
Evidentemente se puede entender que haya que darle tramas, y que no todo puede ser un camino de rosas en el desarrollo de las mismas. Además ya sabemos que “la felicidad no vende” (palabras de una guionista) pero, a la vista de las audiencias actuales, la infelicidad y el mal rollo acaba pasando factura también. Y un término medio no estaría mal, para variar.
Sin embargo lo peor es cuando acaban dotando al personaje de una personalidad totalmente distinta a la de su puesta en escena inicial. En este caso voy a referirme especialmente a Hernando, en quien estaban depositadas muchas expectativas por el planteamiento de su personaje, pero que a medida que han ido pasando los capítulos ha ido derivando en algo muy diferente.
Llegados a este punto quizás haya quien diga que si se crearon expectativas la culpa es de los espectadores, pero creo que nada más lejos de la realidad. Se vendió un producto a bombo y platillo, pero lo han acabado destrozando con tramas absurdas, con un vuelco en la manera de ser del personaje que ha terminado haciéndolo casi irreconocible. Por supuesto las personas cambian y es posible que las circunstancias también lo determinen, pero lo que siente y cree una persona, como ha modelado su personalidad, no cambia tan fácilmente. Y no se puede pasar de ser alguien con un carácter fuerte y dispuesto a hacer frente al mundo, a otra persona incapaz de razonar con claridad y moviéndose a impulsos. Vale que puede que siga conservando una manera de ser que le ha llevado a creer que no necesita a nadie para salir adelante,... pero nadie es una isla. Y menos ahora, cuando Hernando tiene una familia que sacar adelante y de la que dependen sus decisiones.
Y hay otro tema en esta historia: su relación con Camila.
Otra cosa que nos vendieron era la de una historia de amor, pero ha acabado siendo una historia sin más, en la que los desencuentros ganan por goleada a los momentos dulces. Por descontado no estoy pidiendo unas escenas acarameladas por sistema, ni siquiera que sea todo fácil, porque seguramente acabaríamos cansad@s también de ello, si no una tregua y algo más de felicidad. Que la vida está lo suficientemente achuchada como para encima sentarse ante el televisor y ver más de lo mismo. No se trata de huir de la realidad, solo de dejarla aparcada un rato,……que es lo que se supone ha de hacer una serie de entretenimiento.
Por supuesto, aunque el comentario sea sobre Los Manantiales, lo hago extensible al conjunto de la telenovela. 

11 de junio de 2017

Nuevas historias...o historias ya contadas

Aparte de adelantar acontecimientos, sería muy injusto y precipitado emitir juicios sin tener una base fiable. Porque por ahora solo tenemos retazos de noticias que como ha sucedido muchas veces suelen tender a magnificar los temas o les dan un enfoque que al final acaba teniendo una visión diametralmente opuesta a la de l@s telespectadores. Aunque también a veces (pocas) y sin esperarlo, pueden llegar a sorprender para bien.
Estoy hablando por supuesto de las nuevas tramas y lo que parece una vuelta al formato original de la serie, según apuntan los responsables. Pero si bien es cierto que muchas veces por parte de l@s seguidores se ha hablado (y quejado) de que la serie ha ido perdiendo con el tiempo su esencia original, parece que la interpretación que los responsables de El Secreto de Puente Viejo han hecho de esto se ha tomado al pie de la letra, en vista de lo que ahora nos plantean como nuevas tramas,…. que no dejan de parecer un remake de lo que ya hemos visto. Y que si bien es cierto que son situaciones  que en su momento funcionaron muy bien, no significa que vayan a volver a hacerlo necesariamente, porque influyen muchas más cosas que unos guiones. Ya que también se trata de los actores y actrices escogidos, y la originalidad de las tramas.  (Por supuesto no pretendo poner en cuestión a los que escriben los guiones, que supongo que lo hacen lo mejor que saben, como tampoco a los nuevos actores y actrices, que admito desconozco como trabajan)
Pero no creo que lo que espera la gente sea volver a revivir tramas parecidas a las del principio, sino otras cosas mucho más de fondo, como las historias románticas, la lucha de clases, la verdadera esencia de la vida cotidiana de un pueblo rural.  Porque quizás el error haya sido centrarlo demasiado en la clase social de los terratenientes y poco en la gente corriente, aunque ello no quita que también en estas tramas haya habido buenos momentos. Y espero sigan dándolos, ya que tanto La Quinta como Los Manantiales pueden seguir ofreciendo buenas historias.
La Casona es más previsible, porque quizás es la única trama que no ha variado ni un ápice y sus situaciones siguen instaladas en una espiral que tiende a retroalimentarse. Por lo que pienso que lo que dicen de darle más protagonismo a la doña (??????) viene a ser en realidad más de lo mismo. Aunque 1904 o incluso 1920, épocas en la que los caciques rurales hacían y deshacían a voluntad, no sea lo mismo que 1924, con un régimen recién instalado en el poder que tenía en mente acabar con los privilegios de una clase que era peligrosa para sus intereses. Los responsables de la serie parece que han olvidado este “pequeño detalle” y siguen mostrándonos a una Francisca omnipotente, con una influencia por encima de la presumible en una cacique local, y a la que nadie puede toser sin salir escaldado (o peor).
Así que estoy convencida que, excepto l@s seguidores de esta trama, pocos desean que esto siga así. Y creo que los responsables de la serie es otra cosa que no tienen muy clara.
Y voy a decir algo más, aunque me cueste un revolcón.
Alguien lo comentó en una de las páginas de Facebook sobre la inmunidad que parece tener Francisca. Ha quedado claro que si que puede ser desplazada con acierto por otro personaje tan odioso como ella, como lo ha demostrado un retorcido y atormentado Garrigues,  interpretado por un magnífico Carlos de Austria que ha defendido su papel con tal acierto que al final ha hecho casi buena a Francisca.
He dicho “casi”, que conste, porque últimamente han hecho esfuerzos para variar esta apreciación sobre la doña,…. pero no ha colado. Y además se están alzando voces reclamando que se acabe de una vez esta instalación de una imagen de estar por encima del bien y del mal, de caer siempre de pie, por muy reprochables o castigables que sean sus actos.
¿Será como decía el comentario que los responsables temen una reacción contraproducente en el caso de cambiar esto,…… o hay algo más? Porque si bien este personaje puede tener algunos miles de seguidores en España (igual que las otras tramas, que no se olvide) y much@s más en Italia o en otros países,…así como nadie niega la necesidad de un/a protagonista que represente la parte “mala” de la serie,….de recalcar por activa y pasiva que la actriz es muy profesional (lo mismo que los demás actores y actrices de la serie injustamente menos valorados, pero igual de excelentes en su trabajo) , creo que no han entendido algo fundamental que creo que hay que reivindicar: hay muchos más seguidores que siguen las otras tramas con la misma fidelidad (aunque quizás no sean tan ruidos@s) y es entre todos que la serie se mantiene en el candelero. Pero además somos l@s seguidores los que decidimos si algo gusta o no, y quienes tenemos en nuestras manos la continuidad de la serie (que conste que no es una amenaza, es un hecho constatable).
Por cierto, cuando hablo de seguidores me refiero en primer lugar a las/os españoles, que somos quienes en realidad hemos mantenido y mantenemos la serie en el candelero.

5 de junio de 2017

Un personaje intocable?

Hubo una época en que poner a caldo a Francisca Montenegro o simplemente verter un comentario negativo sobre ella, era casi un ejercicio de riesgo. Ahora creo que este tiempo ya ha pasado, aunque reconozco que de alguna manera aún sigo evitando hacerlo, quizás para no tener que hacer frente a comentarios cuya línea es muy previsible…. y poco apetecible de contestar.
Pero antes tengo que matizar (aunque lo crea innecesario) que hablo del personaje, ya que la profesionalidad de Maria Bouzas no está en cuestión, ni ahora, ni antes.
Si creo que puedo cuestionar al personaje, porque nadie en la serie tiene porque ser intocable, aunque en este caso concreto, lo parezca….. por alguna razón que desconozco. Considero que ninguno de ellos/as es imprescindible, y Francisca tampoco. De hecho ha quedado suficientemente demostrada esta posibilidad de ir por libre, porque en la trama de Los Manantiales se bastan ellos solitos para complicarse la vida.
Pero volviendo a Francisca.
Es evidente que este personaje no funciona independientemente y necesita de la capacidad de interactuar con otros porque, por muy protagonista que haya llegado a ser, por sí sola no tiene ningún recorrido. Aunque la pega es que esto también lleve implícito lo que parece el único papel posible para ella: sembrar el mal por doquier, sin atender a ninguna otra razón que a su propio beneficio.
Sin embargo hay algo aún peor: han instalado con ella la impunidad. Es posible que en el pasado y en la vida real, fuera posible encontrarse con una persona de estas características, especialmente en el caso de los caciques rurales, que mantenían con puño firme el control de los territorios que caían bajos sus manos. Pero aun así todo el mundo es susceptible de cometer alguna vez un error,…..menos Francisca Montenegro, que siempre acaba cayendo de pie.
Cierto que es una ficción y es difícil ponerse en la mente de los guionistas para saber el porqué de todo ello. Pero considero que con este personaje están tensando mucho la cuerda de la tolerancia de los espectadores, que aun siendo conscientes de que los tiempos han cambiado no pueden evitar sustraerse de la mentalidad actual.
La corrupción y el abuso de poder no son nada nuevo, y siempre han estado presentes. Pero viendo como esta lacra está instalada en todos los ámbitos de la sociedad, creo que tendría que existir un cierto cuidado en el desarrollo de algunas situaciones de la serie. Por supuesto no es muy fácil que una serie de sobremesa sea capaz de influir en la manera de entender las cosas, pero tampoco ayuda mucho que se instale una cierta resignación a la idea de que no se pueden cambiar las cosas. Por supuesto si se puede, y la impunidad no tendría que existir nunca, mucho menos ser justificada.
Vemos como el personaje de Francisca hace y deshace a voluntad, maneja a las personas a su antojo, decide sobre la vida y la muerte de la gente, se deshace de quién osa interponerse en su camino, olvida convenientemente el daño infringido y solo piensa en su propio ego, su ambición no tiene límites, predica una moral que no tiene y que arregla con donaciones para acallar una conciencia que tampoco tiene, manipula, engaña, …………..y seguro que aún me dejo cosas. Y, sin embargo, sorprendentemente aún hay quién la justifica por un matrimonio infeliz con un hombre maltratador.
No estoy de acuerdo. Y por descontado pienso que no merece ni un gramo de felicidad, ni de paz.
Cierto que una familia desestructurada puede forjar a personas desgraciadas y problemáticas. Pero no es justificable que lo tengan que pagar los demás. En la misma serie nos encontramos con otras historias parecidas de pasado infeliz y no han acabado de esta manera. No olvidemos que Severo puede “agradecerle” a ella una infancia de sufrimiento, Candela también tuvo que sufrir un marido maltratador, Carmelo no tuvo mejor suerte que Severo, Soledad tuvo que sufrir los maltratos y la incomprensión de su madre y los abusos de su padre, Martín tuvo una infancia solitaria y llena de represión, ……y ninguno de ellos salió mal.
Así que la justificación no sirve.
Y si, Francisca tendría que pagar por todo lo que ha hecho. La justicia es igual para todos y ella no tendría que ser una excepción. (Y, por supuesto, me refiero a la justicia de los hombres, porque la divina la dejo para quién crea en ello. A mí no me sirve)

31 de mayo de 2017

Amor....¿u otra cosa?

"No pongas el amor por encima de todo, ama con independencia, aléjate de quien no te conviene y sobre todo, ámate primero a ti mismo." (Walter Riso)
Claro que no todo el mundo va a estar de acuerdo con esta cita, depende de la visión que se tenga de este sentimiento. Porque lo primero que habría que entender es precisamente la palabra amor, con una definición tan amplia que es difícil de abarcar y que no siempre se circunscribe al amor romántico. Algo, esto último, que además en ocasiones se tiende a magnificar y se confunde con otros sentimientos mucho más prosaicos, quizás por la influencia de las novelas, películas o series de televisión que pueden distorsionar su verdadera esencia, pero también por la propia idiosincrasia de cada persona y como ha sido educada.

Por lo que creo que no todo vale a la hora de pretender trasladar a la ficción una historia supuestamente de amor.
Y sinceramente considero que si pretenden revivir con Beatriz y Matías las historias anteriores que han llevado a la telenovela a cuotas impensables de audiencia, se están equivocando. No es lo mismo, ni de lejos, aunque dé la impresión que se parte de bases parecidas.
Evidentemente cuando se escribe una historia no se puede saber con certeza la reacción del público y de si va a calar o no. No dudo que se haga con la mejor intención, pero los guionistas son humanos y pueden errar en la dirección de los guiones, llegando a veces tan lejos que es imposible, o muy difícil, rectificar. Y considero que con estos dos personajes han llegado a un punto que es muy complicado justificar su proceder, ni siquiera ver la relación que supuestamente les une, más allá del simple deseo físico.
En realidad ayer intentaba averiguar en que momento se ha visto este supuesto amor que les une,….y sinceramente no recuerdo nada tan intenso como para que pongan en su boca palabras como las que estamos oyendo últimamente. Como si el suyo fuera un sentimiento a prueba de todo obstáculo, cuando hemos visto que es tornadizo y no necesita mucho para irse en otra dirección.
Sin embargo lo que me disgusta más de esta historia es como simplifican un sentimiento tan bonito, poniéndolo al nivel de lo banal. Vale, quizás vaya a dar una imagen de mojigata, pero pienso que el amor es algo más que lujuria y sexo, y es esto lo que me trasladan con algunas tramas. Como ésta.
Cierto que en más de una ocasión se ha recurrido a la infidelidad para hilar historias, y que incluso se ha justificado como mal menor. Pero creo que la diferencia de esta trama con las anteriores radica en que los personajes llevan un bagaje no muy halagüeño, y por su actitud antojadiza no suscitan enormes simpatías (a la vista están los comentarios negativos que inundan las páginas), así como tampoco existen motivos para que se vea necesario liberarse de la pareja. Como si sucedía en los casos anteriores.
Además ¿dónde está la dignidad, el deber para con los demás, la coherencia con la palabra dada, la conciencia que visibiliza la posibilidad de hacer sufrir a otros u otras…….? Ser jóvenes e inexpertos (es un decir, en el caso de Matías) no exime de la responsabilidad, ni de tener suficiente pesquis como para saber lo que está bien o mal, ni justifica una actitud como la que vemos, en la que el egoísmo está más que latente. 

24 de mayo de 2017

Segundas partes...............

Creo sinceramente que se están equivocando, y mucho, con el personaje de Beatriz.
Sabemos la tendencia existente de recuperar escenas antiguas (por supuesto no me refiero a los fastidiosos y abusivos flashback con que nos “obsequian” cada tarde). Y vemos creo que con un cierto estupor, e inevitable resignación, la tendencia de remozar escenas ya visionadas, maquillándolas un poco…..pero que no tardan en reconocerse aún en otro formato. Sin embargo ya lo dice el refrán “segundas partes nunca fueron buenas”. Y aunque esta afirmación no sirve siempre, creo que en el caso de Beatriz si lo hace. ¡A la vista está que este personaje tiene en este momento muchos más detractores que defensores!
Creo que ha llegado a un punto en el que los espectadores han dejado de tragar con todo y demandan cosas diferentes y algo más originales. Ya lo he dicho en otras ocasiones: es evidente que el perfil de las y los seguidores no es el mismo que en los comienzos, y la influencia de las redes sociales tampoco. Y no digo que con esto se manipule a la gente, sinó que los seguidores de la serie, al menos los que se mueven por estos sitios, considero que ahora son más críticos y exigentes, algo que los responsables de la telenovela no parecen tener en cuenta. Por supuesto no quiero faltar a los que desde siempre han seguido la telenovela, pero al haber estado presente de manera efectiva durante tanto tiempo en estos medios, he podido apreciar un cierto cambio de inclinación en los gustos y en la manera de ver las cosas,…. quizás porque también la misma sociedad va cambiando imperceptiblemente.
No digo que el romanticismo esté desfasado, que el amor mueva muchas cosas, pero quizás la visión sobre esto haya cambiado. Al menos la mía, y más en el caso de un personaje como Beatriz, en el que este sentimiento incluso se me antoja pervertido (en el sentido de que no se ajusta a lo que creo que tendría que representar).
Hago un inciso para introducir un tema que es recurrente, que enlaza con lo que decía al principio de escenas ya vistas anteriormente. Es inevitable que alguien saque a relucir el tema de Tristán y Pepa, o María y Martín,…por hablar de los más representativos. En ambos casos el adulterio sobrevolaba, y es cierto que no suscitó demasiadas críticas…..más bien al contrario. Pero pienso que no se puede comparar ni de lejos con Beatriz y Matías. Los personajes que cito, aún sin pretender justificar la infidelidad, estaban mucho más trabajados y su personalidad mucho más consolidada, mientras que su relación con sus parejas era visiblemente infeliz, con tintes dramáticos incluso (Tristán casado con una desquiciada, Pepa mediante chantaje, María maltratada y violada sistemáticamente por su marido,….)
Nada de esto ocurre en el caso de Beatriz.
Ahora mismo en ella me es difícil establecer una diferenciación entre lo que en esta trama serían sentimientos del corazón y algo mucho más físico o terrenal. Me muevo entre la idea de un posible despecho por no haber sido capaz de volver a pillar a Matías, el capricho de una chica que ha perdido un juguete al que puede moldear a su gusto, el egoísmo por sus propios sentimientos, sin tener en cuenta el daño que pueda ocasionar a terceras (y cuartas) personas, la poca capacidad de raciocinio (aunque se pueda atribuir a partes iguales a su inexperiencia y a la manipulación de Lucía, pasando por desoír los consejos de quien la quiere bien, como sus padres), un cierto grado de soberbia que ha ido a más, aparejado con el cambio de aspecto,…..
Por supuesto no espero tampoco que sea una chica dócil y obediente, que acepte las cosas sin más. Pero hay límites, y con ella me da la impresión que los han traspasado.
Por cierto, otro tema relacionado. No entiendo las prisas por casar a Matías y por hacer descender también a éste a los infiernos. ¡¡Hubiese bastado con que pagara el pasaje a Marcela y santas pascuas!!
O no (si tenemos en cuenta los insistentes rumores de desaparición del personaje de Beatriz)

23 de mayo de 2017

No son perfectos, pero.....

A lo largo de estos seis años han pasado muchos personajes por la telenovela y la respuesta del público ha sido heterogénea al respecto del acierto en la elección y el desarrollo del papel representado por algunos de ellos. De hecho los ha habido que ni siquiera han conseguido calar en el gran público y que han pasado sin apenas dejar huella, personajes a los que ya ni se nombra, ni existen apenas en el recuerdo de la ficción.
Pero sin embargo también hay los que han conseguido crearse su espacio y convertirse con el paso del tiempo en casi determinantes en las tramas. Personajes con una personalidad rica en matices, y sin que hayan experimentado grandes cambios a lo largo de la telenovela.
Por supuesto entiendo que no todo el mundo lo cree así, y que existen diferentes corrientes de opinión, tantas como simpatías despierta una/un determinado personaje, y antipatías o indiferencia otro/a, (u otros).
Creo que la integridad de los hombres de La Quinta (por supuesto hablo de Severo y Carmelo, los auténticos dueños) está fuera de toda duda. Por descontado no son perfectos y también han cometido errores, pero si algo se puede decir de ellos es que no suelen desviarse de sus convicciones, valores y principios. Además hay algo que les hace más especiales: el vínculo que les une, una amistad inquebrantable forjada en la lucha, primero por la supervivencia, después por un futuro. Un vínculo tan sólido que pone en relieve el verdadero valor de la amistad, y que en el caso de Carmelo ha supuesto incluso asumir voluntariamente el ser denostado y tildado de traidor de manera injusta, cuando sólo actuaba movido por el único objetivo de salvaguardar a su amigo y a su familia.
Por supuesto hay otros hombres y mujeres en Puente Viejo que podrían entrar en la misma clasificación. Personas que contra viento y marea defienden lo que piensan, y además hacen bandera de ello. Pero voy a volver al principio, y a los hombres de La Quinta.
Es cierto que, como otras tramas, ésta también ha tenido que hacer frente a una cierta decepción por la pérdida de las expectativas creadas en cuanto a la que se creía su concepción inicial. Claro que quizás es porque los espectadores acabamos montándonos películas infundadas que jamás van a verse realizadas, quizás porque los responsables dejan que nos las hagamos, quizás porqué conviene que así sea para mantener más tiempo la tensión,…..pero también porqué las más de las veces dicen una cosa y, por lo que sea, la realidad acaba siendo muy distinta.
Pero, aun así, hay algo en La Quinta que se ha mantenido inalterable, y que considero que representa una diferencia sustancial con otras tramas protagonistas. Porque ni Severo, ni Carmelo, han mudado de personalidad, ni han hecho nada que les pusiera en el punto de mira y fuera reprochable. Si, quizás algunos tropiezos, pero nada que altere sus firmes principios.  
Vale, rectifico. Tildar de tropiezo a matar a un hombre (inocente o no, no hay diferencia) no entra dentro de la consideración anterior. Y, por supuesto, Carmelo tendría que pagar por ello, porque la impunidad no tendría que existir para nadie,…. aunque en Puente Viejo esto es casi una utopía, porque pocos se libran de tener esta mancha en su historial. Incluso algun@s, como la doña, no tendrían ni suficiente con diez vidas para enmendarlo. Pero aun así, Carmelo no ha perdido su verdadera esencia, la del hombre noble, generoso y leal del principio, la de la persona que ha aprendido a hacerse fuerte con la adversidad y que ha extraído una lección de ello que le permite ver a las personas desde su misma perspectiva, que cree en el valor de la justicia social. Que a pesar de haber llegado a tener un cierto poder sobre otros, jamás ha hecho uso de ello más que para defenderse. Pero ante todo una persona que tiene conciencia. Lo hemos visto (y seguimos viendo): mató a un hombre, dejándose llevar por la ira y el dolor, pero desde entonces este error no le ha dejado vivir y le impide ser feliz. Y no sólo porque ahora además esté Adela y la imposibilidad de amarla libremente, sinó porque los remordimientos ya hicieron mella en él desde el primer día (recordar la escena desgarradora de la confesión a Sol). Lo que demuestra que, a pesar de todo, es una persona íntegra, que ha aprendido a aceptar sus derrotas y lo que ha hecho mal, y que antepone los sentimientos de los demás a los suyos propios.
Casi el mismo perfil que Severo: un personaje con un enorme corazón, que no ha olvidado de donde viene y cómo ha llegado a donde está (olvidemos por un momento que ahora le han quitado todo injustamente, pero seguro que vuelve a recuperarlo). Que a pesar de haber escalado posiciones en la sociedad, jamás ha hecho uso de ello para someter a nadie, que trabajó duramente, no por la ambición de hacerse rico y tener resuelto su futuro, sinó para alcanzar lo que realmente deseaba con todas sus fuerzas: encontrar a su hermana. Generoso, cercano, fiel a unos principios en los que la prioridad son las personas,… amante, entregado y tierno esposo, probablemente un estupendo padre (¡¡que ganas de verlo en esta tesitura!!), amigo incondicional de sus amigos. Pero (siempre hay un pero) con un punto de impulsividad y tozudez, que mezclado con una cierta ingenuidad, a veces le hace vulnerable al confiar demasiado en algunas personas que no lo merecen. Y algo de lo que se aprovechan algunos (aunque espero que no vuelva a ser Francisca, porque ya sería el acabose) 

9 de mayo de 2017

Los Manantiales

Me cuesta recordar la última vez en la que el supuesto amor que dicen existe entre Hernando y Camila se me hiciera creíble. Naturalmente no espero que haya quién comparta esta sensación particular, pero lo cierto es que ya hace tiempo que ni siquiera consigo ver la química que se supone habría de existir entre ellos, y en cambio la imagen que me trasladan es de un cierto desapego, incluso frialdad. Si, se dirigen palabras cariñosas y se prodigan de vez en cuando arrumacos, pero incluso éstos me parecen ya forzados, como si se hubiera instalado entre ellos una cierta monotonía o rutina, como si hubiera un espacio entre ambos que se hace cada vez más insalvable.
Lo admito, ya no consiguen emocionarme.
Claro que la situación por la que atraviesa esta trama tampoco permite una gran intensidad romántica en las escenas, porque aparte de que no les han dado tregua, ahora además sobrevuela por encima la infidelidad. Y por ende la culpabilidad que impide que fluyan con naturalidad los sentimientos. No es fácil mirar al otro y sentir que podría leer en tu rostro la traición. Por descontado ahora estoy hablando de Hernando, aunque antes fue Camila la protagonista de la infidelidad. También es cierto que en el caso de ésta podría hablarse de una actuación forzada por las circunstancias (aunque no sea justificable, porque existían otras opciones que no fueron contempladas). Sin embargo lo de Hernando no tiene justificación por más que lo mires: nadie le forzó, ni le chantajeó (quizás si emocionalmente), ni él tampoco puso demasiado empeño en zafarse de la tela de araña en la que se vio envuelto.
Pero lo peor es que todo esto viene en un momento en que, siempre en mi opinión, la personalidad de los personajes de Los Manantiales se ha ido desvirtuando. Es cierto que empezar la casa por el tejado con un matrimonio por poderes y sin conocer al otro más que superficialmente, era un planteamiento complicado por lo novedoso, pero que podía dar mucho juego. Sin embargo, en el desarrollo de este guion quizás hayan errado en el planteamiento, y con los inconvenientes y tropiezos clamorosos de los que han ido sembrando el camino (por supuesto para nada pretendo sentar cátedra, entre otras cosas porque no entiendo nada de este tema). Porque a la larga se ha ido haciendo patente que con una base tan frágil cuesta más sentar los cimientos de algo sólido, tanto en la vida real como en la ficción. No bastan con los sentimientos, hay que regarlos y abonarlos, además de con el cariño, con la confianza y la sinceridad. Algo, esto último, de lo que carecen los protagonistas, y que es precisamente lo que creo que los espectadores están echando más en falta.
(Por cierto, no olvido, como ya he dicho en otras ocasiones, que lo que podría ser el “problema” es que los seguidores de la telenovela conocemos todos los entresijos, y por ello tenemos más elementos de juicio para poder hacernos una composición de lugar más exacta que los mismos protagonistas. Pero ello no tendría que afectar al seguimiento de las tramas, porque siempre ha sido así, y la serie ha vivido tiempos muy buenos a pesar de ello).
Pero volviendo en concreto a los habitantes de Los Manantiales.
Porque ya no se trata solo de la relación de pareja, sino de todo lo demás. Quizás haya de ser así, pero se ha hecho mucho uso de situaciones límite y llegado a un estado de saturación de la capacidad de aceptación de los seguidores de la serie, cansados ya de tramas de sufrimiento de los personajes. Una tónica que encima se extiende a las demás, con solo alguna notable excepción. Porque, aun admitiendo que una trama sin altibajos es una trama sin sustancia, quizás haya que valorar que lo poco aburre, mientras que lo mucho cansa. Y de lo segundo considero que ha habido más que suficiente, con situaciones extremas que no han permitido ni un respiro a los personajes, ni a los telespectadores.
Y de personajes (los de Los Manantiales) con un pasado de momentos de extrema dureza (aunque cada uno con su propia cruz) que presuntamente marcaron su vida, han derivado en seres manipulables y con incapacidad para ver más allá de sus narices. Hasta que es demasiado tarde. La lucidez no forma parte precisamente de sus virtudes, aunque hay que reconocer que quizás intervengan en ellos sentimientos como el cariño incondicional que a veces puede cegar. Como podría ser el caso de Camila, que no tendría por qué sospechar de una amiga de toda la vida y por ello es incapaz de relacionar el mal rollo de su casa con la estancia de Lucia en la misma (bueno, parece que ahora empieza a dudar de ello, pero poco todavía). 
Pero lo de Hernando y Beatriz es mucho peor.
Parece que Hernando ha llegado a la conclusión que huir de la realidad es la mejor manera para afrontar el tema de Lucía. Que relegándolo a un segundo plano, va a poder hacer borrón y cuenta nueva, sin sincerarse con su esposa, ni explicarle quién es realmente la que ella tiene por amiga. Adoptando por lo tanto una actitud de cobardía, de no hacer frente a sus errores y cavando, sin poder evitarlo, el fin de su matrimonio. Porque algún día inevitablemente Camila va a conocer la verdad, y entonces la traición va a pesar más que nada,….. a menos que sea él mismo quién se descubra.
Y si lo del padre es malo, lo de la hija no es mejor. Porque también influenciada por la misma persona, Lucía, la chica ha caído en una espiral que ha destrozado su imagen. La chica dulce y sociable de los comienzos, ha pasado a ser una persona egocéntrica, egoísta, que solo escucha lo que le conviene, que considera que tod@s han de bailar al son que ella toca, ……vamos, una adolescente malcriada, que encima no deja aconsejarse por quién realmente podría hacer algo por ella.
Y ahora es cuando me pregunto si todo esto no tendrá un fin diferente del que se podría hacer creer. Porque hemos visto muchas veces como se destrozaba un personaje antes de despedirlo definitivamente de la serie. Y ya empiezan a correr rumores (no sé si con fundamento o sólo si son derivados de conjeturas que han ido extendiéndose), en los que se apunta la posibilidad de que esta trama desaparezca, y con ella sus protagonistas.
Pero sea o no esto, lo que sí es más que evidente que la trama de Los Manantiales, tal como está concebida actualmente, no goza precisamente del agrado de buena parte de los seguidores de la serie, que habían puesto altas expectativas en la misma. Y que se han visto defraudadas. 

2 de mayo de 2017

El amor de tu vida

Evidentemente la manera de ser y de pensar de cada uno es fundamental para entender un determinado tema. Por ello puedo aceptar que haya gente que lea esto y no esté de acuerdo en nada, lo éste en algo o que comparta conmigo totalmente esta reflexión. Porque de todo hay en este mundo y, por descontado, respeto todas las opiniones.
En los últimos días se han escrito líneas y líneas de opiniones sobre Beatriz, Matías y Marcela, e incluso yo misma he sacado el tema en este mismo blog. Aunque la mayor parte estén centradas básicamente en las chicas, ya que lo de Matías lo considero mucho más sencillo: ha cometido un error y está dispuesto a asumir las consecuencias, aunque ello le comporte pasar por un mal trago primero, y después cargar con una responsabilidad para el resto de su vida. Pero aún con estas premisas nada halagüeñas, nada hace suponer que esto no pueda ser el comienzo de algo, en vez del final de todo. La vida se encarga de poner las cosas en su sitio, y lo que un día puede parecer negro, al siguiente puede adquirir otro color, que la situación a la que a priori se enfrenta Matías no pueda incluso llegar a ser algo bueno. Todos hemos visto que al chico tampoco le cuesta tanto mudar de parecer con respecto a sus sentimientos, porque hubo un  día en que Prado fue el amor de su vida y al siguiente ya se iba con Rafaela. Y cuando esto se terminó tampoco no tardó tanto en encontrar con quién sustituirlas en su corazón, así que es evidente que para él no es tan complicado romper los lazos y crear otros.
No menos se puede decir de Beatriz, que no dudó en sustituir a Matías cuando creyó que sus sentimientos hacia Damián eran más poderosos que lo que podía sentir por el chico que ahora parece que acapara toda su existencia. ¿Acaso esto no tiene aspecto de volubilidad?
Lo que me hace considerar que, al menos en ese caso, hablar de un amor que está por encima de todas las cosas y es para siempre, es como mínimo precipitarse. Bueno admito que soy muy escéptica en este tema y que no creo en ello, ni en la ficción, ni en la vida real, porque pienso que incluso el amor puede acabarse. Y a los diecisiete-diecinueve años, cuando aun prácticamente no has empezado a vivir, me parece que poc@s tienen una idea muy clara de que lo que significan las palabras “para toda la vida” o “el amor de mi vida”. Por descontado habrá quien haya conocido a esta edad (o antes) a quien considera su media naranja, y que la relación se haya consolidado,… siempre con más o menos intensidad según la manera de ser de cada uno o una, y de cómo hayan evolucionado las cosas en la pareja. Pero soy de las que piensan que un sentimiento de este calibre no puede crear sus bases en idealizaciones, ni en la idea romántica surgida de las novelas, sinó más bien en los sentimientos forjados a fuego lento y en base al conocimiento, la confianza, la aceptación del otro, lo que en conjunto crea unos cimientos más estables que los que simplemente puedan derivarse del acercamiento a la persona que pase en este momento por tu vida.
Por lo que oírle a Beatriz decir a Matías “yo soy el amor de tu vida y si te casas con otra vas a ser desgraciado” me parece cuando menos una afirmación rayana en lo pedante, aunque por supuesto es posible que ella crea que realmente es así. (Lo siento, pero esta es la sensación que me produce). Pero nadie puede saber lo que es mejor para el otro, ni nadie puede intentar coartar la libertad de decidir de otro,…. aunque piense que es un error. Porque tampoco puede tener la certeza de que vaya a suceder esto.
Por descontado una unión entre dos adolescentes tan jóvenes no es algo que considere una buena opción, aunque en este caso las circunstancias manden (supuestamente). Pero la responsabilidad ha de asumirse cuanto toca y no tiene edad. Así que pedirle a Matías que la eluda, ni que sea a medias, es precisamente esto, una irresponsabilidad o una falta de madurez. Por cierto, no hace mucho alguien recordaba las palabras de Nicolás empujando a su joven sobrino a pedir matrimonio a Beatriz. ¿Por qué ahora se ha de pensar que Beatriz es mejor que Marcela y vaya a ser mejor compañera, vistas las premisas anteriores? ¿Acaso el supuesto amor hace más maduras a las personas para adquirir un compromiso de por vida?  
Y además ¿alguien piensa en Marcela y en cómo ha de afrontar la vida si Matías finalmente desiste de unirse a ella? ¿Qué futuro le espera como madre soltera (siempre en el supuesto que esté embarazada? Y si no lo está ¿igualmente que futuro le espera, “manchada” de por vida por haberse liado con un hombre?

30 de abril de 2017

El alcalde y el cura

Cuando se les adjudicaron los papeles, ni al uno, ni al otro, les cayó en suerte uno de relevancia. Bueno, al menos relativa, si hay que hacer una comparación entre los que se supone ostentan el rol de primeros espadas y quienes conforman el resto del elenco de la telenovela. Aunque por supuesto todos y todas son importantes, pero es evidente que existen diferencias en cuanto a visibilidad se refiere.
Además, aunque en diferente medida, los dos no gozan precisamente de mucho predicamento en cuanto a los seguidores se refiere, no porque no sean dos grandes actores, sino porque sus papeles entrarían más dentro de la categoría de los de relleno. Y muchas veces, especialmente Onésimo (el personaje), es incluso cargante. Pero creo que todos y todas hemos ido viendo que no hay que ser protagonista para tener protagonismo.
Más cuando, a pesar de todo, sus escenas vienen a ser un respiro en medio de capítulos que van desde lo insustancial o lo devastador, sin casi término medio.
Lo cierto es que, de entrada, con ninguno de los dos se presagiaba nada especial, ni siquiera que fueran a tener una continuidad en la telenovela. Pero después se ha demostrado que la elección fue correcta, aunque también haya costado un tiempo y bastantes tragaderas. Y ahora, aunque cueste admitirlo, considero que incluso ya están haciendo sombra a los otros dos personajes que se supone venían a complementar: Hipólito y D. Anselmo.
Porque creo que son dos personajes con una interesante personalidad.  
A simple vista se podría calificar a Onésimo de cargante (como he dicho anteriormente) por sus ideas descabelladas, en línea de casi todo lo que sucede en el colmado, pero considero que subyace en el personaje algo más rico a destacar. Desconocemos los medios que tenía su familia (aunque me parece recordar que, por ejemplo, alguna vez comentó que había hecho clases de esgrima para ganarse la vida), pero lo que sí ha quedado patente es que es una persona con una enorme sed de conocimientos, que le ha llevado a saber un poco de todo (ha demostrado que sabe idiomas, que conoce otras culturas,…), algo que lo que pocos en PV pueden alardear. Por cierto, creo que Hipólito tampoco es tan tonto como a veces pretenden hacernos creer, lo que pasa es que a la sombra de su madre no ha crecido, y sigue siendo un niño grande con una cierta cultura. Tampoco se tendría mucho que objetar a la labor de Onésimo como alcalde, cargo que lleva medianamente bien en la medida que se lo permite el hecho de no poder tomar decisiones importantes sin antes consultar a los terratenientes y ser servil hasta extremos repelentes. Pero nada que no fuera realidad en aquellos tiempos. Si claro, también tiene defectos: no es muy trabajador, es bastante aprovechado, no se destaca por su arrojo, y a veces se cree más de lo que es. Pero admito que a medida que ha ido pasando el tiempo ha mejorado mucho mi apreciación sobre él, e incluso me parece divertido a veces. Aunque es muy posible que buena parte de “culpa” de ello la tenga Jose Gabriel Campos, el magnífico actor que defiende un papel que a veces puede no ser muy agradecido.
Y qué decir de Don Berengario. Reconozco que la primera impresión sobre este personaje no fue muy buena. Pero sin perder su esencia de religioso conservador, e incluso intransigente a veces, hemos ido conociendo a una persona que ha ido adaptándose a la vida del pueblo, aprendiendo a aceptar que las cosas a veces pueden ser de otra manera, sin salirse de la moral y buenas costumbres. Y también hemos visto al hombre capaz de dejar asomar su naturaleza, el que se deja llevar por sus pasiones más mundanas y que le permiten disfrutar también de la vida real, la de la calle. Le hemos visto ejercer su ministerio con dedicación y eficacia, sin desfallecer, ni dejarse avasallar, aunque a veces también haya mostrado su cara servil con especialmente Francisca. (Pero, aunque no sirva de justificación, no hay que olvidar que en aquellos tiempos los poderes eclesiástico y de los terratenientes constituían una fuerza de presión sobre el pueblo llano, y que por lo tanto sus lazos eran estrechos)
Sin embargo considero que uno de los mejores rasgos de este personaje es que su seriedad y su rotundidad en algunos momentos, suele acabar en escenas divertidas, en las que un enfado o una regañina pueden ser motivo de jocosidad, no por el hecho en sí, si no por las maneras. Porque no es que se trate de un personaje divertido, sino que hace divertidas escenas que a priori no tienen nada de ello. Aunque, como en el caso anterior, creo que tiene mucho que ver el estupendo actor que defiende a este personaje, Miguel Uribe. De hecho creo que D. Berengario no podía ser otro que él.