25 de mayo de 2016

¿Dónde están Lucas y Sol?

Evidentemente no puedo saber ni siquiera si existen estudios de mercado de la serie que de alguna manera dicten los pasos a seguir en un sentido u otro. Quizás sería pedir demasiado para un simple producto de sobremesa, que a pesar de ser una de las series más longevas y que cuenta con un buen número de seguidores fieles, tampoco parece tener especial repercusión en el conjunto de la cadena. Buena prueba de ello es la nula publicidad que existe sobre la misma y el también nulo protagonismo que les dan a sus actores, a pesar de ser todos ellos magníficos profesionales. Por cierto, algo que no sucede en otros países donde también se emite.
Tampoco sé si se deciden los guiones siguiendo las tendencias de las redes sociales, que si bien es cierto que pueden haber influido en algún momento en tramas concretas, a mi parecer no siempre se pueden considerar fiables. Porque mucho ruido no tiene por qué ser necesariamente sinónimo de lo más seguido, ni el sentir mayoritario. Creo que hay una atomización de seguidores muy amplia, y que las simpatías están bastante repartidas. Y puedo decirlo con conocimiento de causa al llevar diversas páginas, lo que me hace ser testigo de que, en contra de lo que pueda parecer, la gente sigue fiel a personajes que en su momento tiraron del carro pero que ahora ya no parecen ser el principal motivo de atención por parte de los responsables de los guiones. Por ello tengo la convicción de que la audiencia de la serie está aprendiendo a ser más crítica y a no aceptar sin más cualquier experimento.
Bueno, en este punto aprovecho para introducir una consideración. Quizás lo dicho anteriormente no sea del todo cierto, porque también hay quien se lo toma muy a pecho (afortunadamente también son muy poc@s) No quiero entrar en polémicas, pero admito que no deja de causarme estupor encontrarme incluso con algo parecido a amenazas por lo que considero un tema insustancial (Y en el que por descontado no voy a entrar. Por lo que aquí empieza y aquí se termina, aunque las ganas de decirlo me han podido).
Lo que no se termina es el motivo de esta parrafada inicial, de lo que ya he hecho algún apunte. Y no voy a negar que lo que sigue está movido por mis simpatías particulares hacia determinados personajes, pero es un tema que hace muchos días tengo ganas de poner en palabras.
Voy a centrarme concretamente en Lucas y Sol, aunque ello no signifique que tenga menos en cuenta al resto de personajes. TODOS. Pero haciendo hincapié de manera especial en esta pareja y en el resto de habitantes de La Quinta, que considero que han sido un puntal importante para la serie en el último año y que no están viendo reconocido este particular.
Lucas y Sol fueron promovidos en su momento como protagonistas y creo que con méritos sobrados para serlo y con un buen planteamiento de inicio que considero podía dar bastante juego. Además de ser una pareja bastante atípica para lo que nos tienen acostumbrad@s: sin ninguna afectación a pesar de su estatus social (un médico era alguien muy considerado entre sus convecinos, además de una de las principales fuerzas vivas del pueblo, mientras que ella ahora es una rica hacendada). Y son divertidos, simpáticos y muy, muy naturales. Ella con una dura historia a sus espaldas que ha logrado superar gracias al amor de la familia y de Lucas, él un médico entregado y generoso, dotado de un gracejo que lo hace especial y que para algunos se ha tildado de ligereza, aunque creo que en este caso se confunden los términos. Pero por encima de todo, grandes actores a los que considero que hasta ahora no se ha sabido sacar el rédito suficiente, y que unos guiones sin demasiada sustancia están dejando en segundo plano. Por descontado no soy nadie para decirles a los guionistas como tienen que hacer su trabajo, pero es más que evidente que, en el caso concreto de Sol y Lucas, estos personajes han pasado a ser casi figuras decorativas a las que de vez en cuando les dan alguna escena, siempre bonitas pero siempre cortas,… o muchas veces incluso en off, haciendo que sea la imaginación de cada uno/a quien haga el trabajo.
Quizás también haya quien piense que la historia no ha funcionado, pero creo que ni siquiera les han dado una oportunidad de empezarla, desarrollarla y mostrar todo su potencial.    

23 de mayo de 2016

Y la bondad.....

“Y la bondad,…..se encuentra en la cabeza y en el corazón. Y según lo que decidas hacer todos los días, serás un hombre bueno. O no…” 
(De la película el Señor de los cielos) 
Pero ¿qué es ser una buena persona? ¿Se puede ser buena persona solo para ciertas cosas o se ha de serlo todo el tiempo? ¿Quién decide que alguien es buena persona o no lo es? ¿Las buenas personas nacen o se hacen?
Muchas preguntas con una respuesta complicada, porque considero que no todo el mundo lo percibe de la misma manera ya que puede depender del momento, la situación o la relación con la persona dadora, o con uno/a mismo.
Es cierto que la bondad es una cualidad, pero también es algo que se presta a múltiples interpretaciones y a veces se puede llegar a confundir con debilidad emocional. Si te comportas bien, eres generoso y  empático, eres bueno,…si te comportas muy, muy bien, puedes llegar incluso a ser tachado de demasiado bueno e incluso ingenuo,…. pero si te sales de lo que se considera correcto, no tragas con todo, dejas de ser bueno o directamente eres malo. Cierto que quizás sea simplificarlo demasiado porque se pueden añadir muchos matices a cada una de estas consideraciones, pero en líneas generales creo que vendría a ser esto.
De todas maneras pienso que ante todo una buena persona ha de serlo por propia convicción, no porque se lo pida la sociedad o porque crea que puede ayudarle de alguna manera. Y ha de serlo siendo consciente de adoptar actitudes y llevar a cabo acciones que, además de hacer sentir bien una/o mismo, hagan lo propio a los demás, sin esperar por ello nada a cambio. Porque entonces ya no es ser bueno sinó interesado.  
¿Quién sería el paradigma en PV?
Realmente casi todos los personajes han cometido en algún momento un error que los sitúa en la línea media (incluidos los que se supone han de dar ejemplo, como los sacerdotes). La dualidad existe en ellos y ellas, aunque la mayoría están más inclinados hacia lo que se podría considerar buenas personas: se portan bien con el prójimo y con los suyos, son generosos y saben dar cariño y apoyo de manera altruista.
Pero también existen los que están en el lado oscuro, con su máxima expresión en Francisca. Ciertamente ha habido otros (muchos), que han demostrado que el alma humana es impredecible y que algunas cosas que a la mayoría se nos antojan una barbaridad, para algunos y algunas no significan nada. El desprecio hacia la vida de los demás desgraciadamente es una realidad que salta con demasiada frecuencia ante nuestros ojos, empujada muchas veces por el fanatismo, el odio o el rencor. 
¿Hemos de añadir a Hernando a esta última lista? ¿Es Hernando una buena persona? Ahora mismo creo que no, a menos que me demuestre lo contrario.  
La verdad es que por mucho que me esfuerzo no consigo encontrar nada que me haga cambiar esta apreciación, porque hasta el momento no ha hecho nada para que, en mi opinión, pueda considerarlo así. Más bien al contrario. Comportarse bien con los más allegados, los que están bajo su responsabilidad, no es ser bueno, es hacer lo correcto. Pero con los demás, con la gente de su alrededor, se ha conducido exactamente como suele ser habitual en Francisca, la mala por excelencia: sin mostrar la más mínima consideración, sin sopesar las consecuencias de sus actos en el devenir futuro de muchas personas, sin construir puentes con nadie, más bien derruyendo cualquier intento de tenderlos,…. Y además ha cometido al menos un error importante y que va a lastrar su imagen futura: ha sido muy injusto, ya no sólo en su proceder con Severo, sino que encima ha aplicado el mismo rasero a todo el mundo, sin pararse a valorar si se llevaba por delante a algún inocente.
Y ahora es cuando me dicen que si hizo algo bueno y se movió en el tema del atentado. Ya hace días que veo esta justificación que considero totalmente incorrecta. No avisó a nadie, y por supuesto no era necesario que lo hiciera a Longinos porque éste ya estaba al caso. Lo que le pidieron es que hablara con Severo para que éste tomara medidas de precaución, cosa que es evidente que Hernando no hizo. De todas maneras también hay que decir que si hubiera hecho algo para ayudar sería realmente un necio al esforzarse en dar la imagen de persona sin escrúpulos. Algo que de haber sucedido tampoco le redimiría a mis ojos, porque antes ya cometió otro desaguisado que solo la suerte pudo enmendar, y sobre este tema sí que no hay dudas.  
Y vuelvo al tema del inicio. Los buenos y los malos.
Es claro quién encabeza los segundos, pero admito que no entiendo que pretenden con Hernando alineándolo en esta misma posición, con un comportamiento poco razonable y despiadado, que nunca puede ser justificado por el hecho de ser supuestamente un hombre atormentado. Dejando de lado los pocos méritos que hace para acercar posiciones con el resto de personajes, además es de los que menos interactúa, excepto con su entorno más inmediato y aún con ello sin demasiada fortuna. Y es algo que me cuesta comprender, aunque supongo que es un tema de impaciencia y que esto va a cambiar algún día.

(Otro día dedicaré este espacio a la relación con Camila y lo que pienso de ello, algo que supongo va a levantar alguna ampolla). 

20 de mayo de 2016

Poder ¿o suerte?

Cuando Martín llegó a PV, después del salto temporal, llevaba en su mochila una idea fija: reencontrarse con su familia y abrazar a su madre. Lo primero costó un tiempo, pero llegó,…. lo segundo fue imposible. Aunque todo ello trajo otro objetivo: el averiguar los pormenores de la muerte de Pepa, llegando a establecer la certeza de la implicación de Francisca. Sin embargo nunca llegó el momento para que Martín pudiera ver como la doña pagaba por ello. 
(En realidad ésta solo es una de las muchas cosas que nunca se han cerrado, de las que nunca más se supo)
Después pasaron otros y otras (enumerarlos harían la relación interminable), pero Francisca les fue apartando uno a uno de su camino sin ningún rasguño por su parte.
Entonces llega Severo, también con una idea concreta, pero esta vez con certezas y todos los ingredientes para que al fin se haga justicia: dinero, poder, influencias, buena posición, y sobretodo voluntad de hacer pagar a Francisca lo que le hizo a él y a su familia,….. Y además con la esperanza añadida para l@s espectadores de poder ver al fin a la doña morder el polvo. Sin embargo y a pesar de un buen intento y un fuerte revés al principio, Francisca vuelve a resurgir de sus cenizas, incluso con nuevos bríos. Mientras que Severo se queda otra vez en la casilla de salida, sin consumar su venganza, que ahora además ha pasado a ocupar un plano residual. Siempre presente, pero cada vez menos prioritaria, ni para él, ni aparentemente para los guionistas, que parecen preferir llenar páginas de guion con tramas tangenciales. Que, por supuesto, también tienen su razón de existir, especialmente las que se refieren a sentimientos importantes para sus protagonistas. Severo buscaba venganza, pero encontró en su lugar otras cosas infinitamente más valiosas: el amor de Candela, la amistad incondicional de Carmelo, el cariño de su hermana Sol, el respeto de todo un pueblo,…. y un hogar y una familia. La misma que ahora ha pasado al primer lugar de sus prioridades y que le ha convertido al mismo tiempo en el blanco de las críticas, no por el hecho de priorizar su seguridad, sino por cómo lo está haciendo, aliándose con su mayor enemiga. Pero ¿acaso la mayoría de las personas no se posicionarían de la misma manera que él ante el peligro, pactarían si fuera necesario con el diablo para salvaguardar a  los suyos?
Aunque mirándolo bien ¿qué ha hecho Severo tan terrible? ¿Escuchar a Francisca? Si, por supuesto nada bueno y algo sorprendente, especialmente con los antecedentes antes mencionados, pero hay temas acuciantes que precisan manga ancha y mirar hacia otro lado antes que perderse en reproches pasados. Y si, se está diciendo que le mangonea de alguna manera, algo que no se puede negar, ya que el objetivo es claro: enfrentarle a Hernando para que se maten entre ellos y así ver despejado su camino sin mancharse las manos y manteniendo la impunidad. Pero para que ello suceda hacen falta mucho más que palabras o papeles firmados, y hasta ahora solo hemos visto esto. Hay que doblegar también la conciencia de Severo y es algo mucho más complicado, a pesar de la ayuda inestimable del mismo Hernando, que está haciendo méritos más que sobrados para estar en el primer lugar de la lista.
Pero hablando de Hernando.
¿El objetivo de éste para ir a PV? Aparentemente tampoco él va a ser el vengador que se espera. Porque no parece tener nada que ver con Francisca, ya que nunca ha dejado entrever ningún interés especial ni nada que lo relacione con ella, ni en el pasado, ni en el presente, solo un vago comentario de ésta al encontrarse. Si, la excusa es que ha venido para vengar a los Mella, pero probablemente en algún momento habría llegado igualmente. Lo que se ve ahora mismo se circunscribe a un tema exclusivamente de negocios, aunque dicho con la boca pequeña porque aún han de salir muchos secretos. (Que, por cierto, he decidido que ni siquiera voy a perder el tiempo en conjeturar, y que ya se sabrán en su debido momento). 
Hasta el momento Hernando se mueve exclusivamente en el espacio de su casa, su familia  y su negocio, sin dejar asomar nada más, excepto a un hombre solitario y amargado, enamorado de una mujer a la que es incapaz de confiarse, y a la que ha puesto a prueba la paciencia y comprensión. Pero hasta aquí nada que suponga una excesiva novedad, algo que no hayamos visto anteriormente en otras versiones y con otros personajes. Por ello creo que están demorando demasiado la resolución de algunos secretos que podrían dar algo de vidilla a esta trama instalada en un bucle que no parece tener salida inmediata. Entiendo que hay que mantener la expectación y que la revelación de secretos la rompe de alguna manera, pero tampoco se puede tensar demasiado la cuerda de la paciencia de l@s espectadores. Dosificado,… y todos y todas tan contentos!! Porque a veces parece que se olvida que se trata de un producto supuestamente de entretenimiento y no para aumentar aún más la desazón, cuando la vida ya se encarga sola de hacerlo.

Nota: Cuando he escrito esto, aún no había visto que esta semana llega un nuevo personaje que parece tiene en el punto de mira a Francisca ¿Será esta vez la definitiva? 

11 de mayo de 2016

La venganza

Definición de venganza: “La venganza es una reprimenda que se ejerce sobre una persona o un grupo de ellas por una acción que es percibida como mala o dañina. El sujeto que se siente afectado decide vengarse y concreta una especie de reparación por el daño. La venganza supone una compensación por el agravio recibido”.
No sé si sería fácil hacer una telenovela sin que existieran en ésta sentimientos extremos que le dieran expectación. Y la venganza es uno de los recursos más utilizados, aunque también pienso que el más peligroso porque puede  normalizar algo que, de alguna manera, es un modo de pensar dañino. La venganza NUNCA tendría que ser un fin y NUNCA puede ser justificable. Y menos la venganza del tipo que vemos en la serie, que invariablemente busca el mal en su última acepción. No importa el dolor físico, ni moral, ni si se hace extensible a más personas que las directamente afectadas, sólo importa la satisfacción de ver al adversario sufriendo, hundido, o directamente muerto.
Y de una manera u otra, casi todos los personajes de la serie han pasado por ello. No obstante hay que hacer distinciones, porque hay venganzas que entiendo que no son exactamente esto, sino consecuencia de actos erróneos como pueden ser las infidelidades o acciones que afectan a la convivencia, y que generan situaciones complicadas en la que una o ambas partes se sienten ofendidas, a veces recíprocamente. Pero en este caso el tiempo suele ser el principal factor determinante para resolverlo, además de la buena voluntad y el saber hablarlo.
Sin embargo hay las otras venganzas, las que si buscan el mal aunque  implique sufrimiento físico. Y en la lista, con nombres destacados, están los tres terratenientes más conocidos de Puente Viejo. Por supuesto incluyo a  Severo, que también entra dentro de la categoría de personas con intenciones reprochables, aunque el destinatario sea alguien como Francisca que ha dejado un reguero de destrucción y muerte a su paso.
Pero Hernando se suma a la lista con un hecho diferencial. Si Severo o Francisca, cada uno por lo suyo, tienen motivos reales para buscar una reparación (insisto, NUNCA es justificación) Hernando basa su venganza en hechos de los que ni siquiera se ha molestado en tratar de averiguar su veracidad. Solo se mueve por indicios, no por pruebas, lo que además le coloca en posición de cometer una tremenda injusticia.
Hernando aún no ha demostrado que además sea una buena persona. Cuida de los suyos porque es su responsabilidad, muestra sentimientos tiernos hacia sus mujeres, pero fuera de todo esto se muestra implacable y duro, sin ejercer empatía con sus semejantes. Cuando mucho se muestra educado y cortés. Y todo esto lo coloca más cerca de la Montenegro que de Severo.
Es cierto que éste tampoco es un santo y que intentó arruinar a Francisca, pero asumió las consecuencias colaterales y no dejó que nadie más que la doña sufriera por sus acciones. Sin embargo los otros dos actúan diferente, porque ya sabemos que Francisca no se detiene ante nada, y lo mismo ha hecho hasta ahora Hernando. A éste no le importó dejar a La Quinta sin agua con el propósito de arruinar la hacienda y sin tener en cuenta el montón de personas que se verían perjudicadas (no Severo, suficientemente rico como para soportar este contratiempo). Pero infinitamente peor ha sido el mirar hacia otro lado cuando toda una familia estaba en peligro y podía hacer algo para evitarlo, lo que no dice nada a su favor. Más bien al contrario.
Y podremos entender que Severo no pueda perdonar esto último. 

10 de mayo de 2016

No tener miedo

No son palabras mías, sino del periodista Carles Capdevila. Pero la siguiente reflexión me parece muy interesante:
“No tener miedo de lo que dirán es esencial, porque perdemos tiempo, a veces años y en algún caso vidas enteras, bloqueados por la opinión de otros. Es imprescindible imaginar cómo serán recibidas nuestras palabras. Pero también lo es asumir las consecuencias sin miedo. No se trata de ser más frescos, más inmunes al otro, sino más responsables” (traducida del original en catalán).
Este es un blog de opinión que reconozco que cada vez deriva en mayor medida hacia opiniones personales y menos a lo que en principio estaba destinado: hablar de la serie El Secreto de Puente Viejo.
Pero se me antoja algo complicado separar ambas cosas sin que se visibilicen sentimientos propios, de lo contrario sería una enorme hipocresía y un intento de adular a quien lee lo que una escribe. Y no es, ni nunca ha sido, mi intención. Sin embargo he de admitir que también he cambiado la manera de entender este espacio,…..o puede que la que haya cambiado sea yo, empezando a ver las cosas de otro color.
Cierto que una ya no es una jovencita, pero precisamente por esto y porque los años la hacen a una más sabia (en el sentido de madurar), se acaba aprendiendo a valorar en su justa medida las cosas que son realmente importantes, y Puente Viejo es solo una distracción, sin más. O al menos tendría que serlo, por lo que las opiniones que afectan a este tema no tendrían que pasar del ámbito de desmenuzar determinados aspectos de la misma ficción. Que es cierto que pueden ser entendidos de diferente manera por las partes, pero sin ser necesario ir más allá y enfangarse además en discusiones estériles por defender puntos de vista diferentes, algo que me parece una enorme pérdida de tiempo y energías.
Por supuesto respeto quien quiera hacerlo, o lo crea conveniente para expresar su opinión. Pero siempre que se haga escuchando también con el mismo respeto las opiniones de los demás, sin pretender tener la razón inapelable.
También es cierto que hay quien lo vive con apasionamiento y a veces ello lleva a hacerlo tan propio que puede llegar a confundirse la línea entre ficción y realidad. Y se puede acabar mezclando también a los actores y actrices, que pueden verse abducidos de alguna manera por su personaje.
Naturalmente la mayoría de los seguidores de esta telenovela, y por extensión de todas, saben hacer esta distinción entre ficción y realidad. Quizás quien lo vive con mayor intensidad es quien se mueve por las redes sociales, donde es más fácil poder comentarlo con otras personas, conjeturar, dar opinión e incluso posicionarse con un tema o una trama concreta, dependiendo de las simpatías particulares de cada uno o una. Por cierto, también un lugar donde se conoce gente y se forjan amistades, algo que siempre habré de agradecer. Sin embargo, y paradójicamente, también se producen enemistades entre personas que no se conocen personalmente, porque aún con el nombre por delante, parece mucho más fácil decir según qué cosas en según qué espacios, sin que exista el “problema” del cara a cara físico.

(Espero que nadie se sienta aludido o aludida, porque estoy generalizando. Tampoco es mi pretensión censurar a nadie, porque como dicen “mi libertad se termina dónde empieza la de los demás”  y todo el mundo tiene derecho a expresarse como le parezca. Aunque después no comparta su punto de vista)   

5 de mayo de 2016

Miedo, temor,...¿.o sentido de la responsabilidad?

 “El miedo es el camino hacia el lado oscuro. El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. Percibo mucho miedo en ti”
-Yoda a Anakin Skywalker (Star Wars)
Pero ¿es miedo o temor lo que atenaza a Severo? ¿Qué diferencia hay entre un sentimiento y otro? ¿O acaso la línea es tan fina que es difícil diferenciarlo?
La definición de miedo es la del sentimiento que experimenta alguien ante la posibilidad de que le suceda algo contrario a lo que desea. La del temor es la de huir o evitar situaciones de peligro imaginario. Pero ambos sentimientos pueden hacer que una persona se quede quieta, ambos hacen dudar, por lo que es difícil establecer cuando el temor se convierte en miedo, o al contrario.
Lo que es claro es que Severo no es un hombre cobarde, sino que es una persona que ha sabido hacerle frente a la vida con determinación y coraje. Y que no se amilana fácilmente, aunque también es cierto que el poder puede ayudar en ocasiones y en ciertos casos. Pero ni siquiera él, con todo lo que tiene al alcance, puede controlarlo todo.
Y ahora Severo tiene mucho que perder, y no es un tema económico. Sabemos que el dinero para él solo ha sido un fin, no una ambición. Y si bien es cierto que el tener posibles le ha permitido lo que más deseaba en este mundo, que era reencontrarse con su hermana, ahora también es su talón de Aquiles al ponerlo en el punto de mira de los que odian a las élites. No importa que sea justo con sus subordinados, ni su generosidad, ni que sea una persona sin ínfulas, ni que su familia también tenga estas mismas cualidades: para los extremistas es un hombre rico y poderoso, y esto es suficiente para ser odiados.
Pero aún a pesar de que Severo ya ha asumido esto último, es mucho más difícil, por no decir insoportable, hacerlo del hecho de que ello le está poniendo en peligro no solo a él, sino principalmente a toda su familia. Algo que es claro que a casi todo el mundo (y ahora me refiero a la vida real) llevaría a mal traer, y que podría impulsar a tomar decisiones parecidas y extremas. Sean erróneas o no.
Tampoco hay que olvidar que, en el caso concreto de Severo, ha adolecido buena parte de su vida del calor de una familia, y que es ahora cuando puede disfrutarla. Tiene una esposa a la que le une un amor tierno y profundo, una hermana a la que adora, un cuñado con el que le une una muy buena relación y el compañero, casi hermano, que ha sido durante años su mejor apoyo para salir adelante y llegar a donde está. Es fácil entender que el solo pensamiento de que alguno de ellos pueda sufrir algún percance, debe ser insoportable.  
Y es evidente que le importa mucho el hecho de salvaguardar a todos los suyos, por lo que entra dentro de lo comprensible que no dude demasiado en tragarse su orgullo para hacer lo que crea conveniente por ellos. Es su responsabilidad, y a ello se aferra. Y si para conseguir su propósito ha de pactar con el diablo no parece que esto vaya a detenerle.
Sin embargo cuando este diablo tiene además forma de una mujer concreta, las cosas adquieren otra dimensión. Aunque siempre visto desde la óptica de los demás, incluid@s los espectadores. Porque en su determinación está permitiendo que Francisca le manipule. De manera sutil, pero implacable, como es ella. Haciendo al mismo tiempo que Severo dé la imagen de bobo, ingenuo o cualquier otra cosa peor, y con el agravante de que sabe cómo las gasta la doña, de que no puede confiar en ella. Encima aliarse con ella le lleva a enfrentarse con toda su familia, y probablemente en el futuro a Hernando Doscasas, porque es claro que este es el objetivo de Francisca. Y por encima de todo, olvidando que uno de los motivos que le llevaron a PV fue precisamente resarcirse de todo lo que ésta le había hecho pasar a él y a su familia, y que parece haber quedado en segundo plano. ¿Por qué? ¿Por intereses de la producción del programa, para dar entrada a otros, por agotamiento de ideas,….?
Y aquí llega además una protesta, de la que me hago eco, pues no es sólo mía. Demasiadas veces hemos visto como para dar protagonismo a uno o una se hunde en el fango a alguien más. Ahora le toca otra vez a Severo (y ya van…) Y creo que ya no es cansancio sino que llega mucho más lejos, que Francisca sea de las que invariablemente suela llevarse el gato al agua. Nadie, ni siquiera ella o alguien como ella, puede ganar siempre.
Y van a conseguir que la gente huya por agotamiento.   

(Por cierto: acabo de ver las audiencias del miércoles. Creo que si no se ponen las pilas todo esto va a tener pronto fecha de caducidad. Lo cual, ya lo digo, voy a lamentar profundamente). 

2 de mayo de 2016

Una señora y dos señores

Sí, tengo el blog muy descuidado. Y me piden que escriba sobre la serie, pero he de admitir que ahora mismo poco o nada me motiva lo suficiente para hacerlo. A fuer de ser sincera, ni siquiera las nuevas tramas lo consiguen.
Aun así es cierto que éstas quizás sean ahora mismo de lo poco que parece levantar ciertas expectativas, y no sólo en la pantalla sino también en las páginas de las redes sociales. (Por cierto, nada que se haya traducido en un aumento del número de espectadores, que continúa en niveles muy bajos respecto a lo que estábamos acostumbrad@s).
Pero, y a pesar de que suene un poco sorprendente, habida cuenta de mi estrecha y conocida relación con varias páginas, he optado por ir tomando una prudente distancia con el conjunto de la serie y aprendiendo a desprenderme de apasionamientos. Aunque quizás ayude precisamente el hecho de estar implicada en diversos sitios lo que me fuerza a tener una visión más global, que sin embargo no impide que al final también sea inevitable empatizar con determinados personajes. Además he de admitir que en mi caso tiene también su sitio un cierto desasosiego por la impresión que tramas que han conseguido mantener vivo mi interés hasta el momento están pasando ahora a segundo plano.
Por descontado tampoco pretendo convertirlo en una carrera para ver quien ocupa el primer puesto, simplemente me parece que es injusto relegar, de alguna manera, a quienes han llevado el peso de la serie en los últimos tiempos. Me refiero de manera particular a los de La Quinta. (Por supuesto es mi opinión y seguro que no es compartida por todo el mundo) Sin embargo es cierto que tampoco tendría que sorprender, porque es algo que ya hemos visto otras veces. Supongo que un tema básicamente motivado por estrategias de producción: promocionar a nuevos personajes, aunque ello lleve a hacer a un lado a los que se supone protagonistas. Por lo demás una apuesta arriesgada y que no siempre ha funcionado, aunque con las actuales tramas parece que si van por buen camino.
De todas maneras hay que reconocer que la serie andaba necesitada de un cambio de rumbo, especialmente después de la trama de Bosco, que acabó dando la puntilla y llevando a que mucha gente se cansara. La nueva trama de Los Manantiales podría decirse que ha traído la sensación de una cierta renovación, algo que si no estropean puede dar mucho de sí. Como podrían hacer todavía los personajes de La Quinta, a los que no me cansaré de repetir, considero que no han sabido sacar el provecho suficiente hasta el momento.
Ahora mismo la serie parece centrarse en tres pilares que son las tres haciendas, con tres personajes que, en teoría, están bastante a la par en cuando a riquezas y poder de influencia. Claro que cada uno a su manera. 
Pero vayamos por partes.
Leía no hace mucho que una de las cosas que más podían haber llegado a cansar a l@s espectadores es la permanente impunidad de Francisca y su omnipotencia, que sin embargo ahora tiene quién, en teoría, podría discutirla. Aunque la realidad se impone y es que, a pesar de un buen intento propiciado por Severo, seguimos como al principio. Las personas pueden mudar, sin embargo el personaje de Francisca sigue inmutable. 
De ahí que la llegada de los habitantes de La Quinta supusiera un halo de esperanza para que esto cambiara, algo que más de un año después se está viendo defraudado. El esperado pulso se ha convertido en poco más que algunos encontronazos dialécticos y muy de tarde en tarde. Cierto que también la irrupción de estos personajes ha supuesto un par de historias paralelas, románticas y preciosas, pero la expectativa de un duelo de poderosos, aun estando siempre latente, ha ido perdiendo fuerza.
Y no parece que vaya a cambiar con el nuevo dueño de Los Manantiales, enfrentado a todos. Por supuesto entiendo que la verdadera historia viene por el lado de la relación de Camila y Hernando y que lo demás es accesorio, pero no se puede obviar también la parte de relación social. Sin embargo parece que, de momento, Hernando no tiene ninguna intención de relacionarse con nadie fuera de sus dominios, atenazado por un rencor que le impide racionalizar.
Y así las cosas, tenemos a tres terratenientes que tienen en común, además de poder y dinero, rencores y cuentas pendientes entre ellos.
Ya puesta, me voy a otra cosa que también he leído, aunque no recuerdo donde. Una comparación más de los tres personajes, situando a Hernando en el punto medio entre la maldad de Francisca y la bondad de Severo. Vamos conociendo a un personaje dual que, aun demostrando su capacidad de tener sentimientos, incluso tiernos (aunque sólo cuando se trata de personas cercanas), no ha dudado en dejar asomar también su lado más oscuro e implacable, con al menos dos acciones reprochables y dirigidas ambas a la misma persona: Severo. Lo que no le hace precisamente acreedor de un lugar en los altares, y mucho menos de la posibilidad que algún día llegue a tener una relación amistosa con éste, más si Severo llegara a descubrir que el dueño de Los Manantiales era conocedor del peligro al que estaban expuestos él y su familia y no hizo nada para avisarle (ya no entro que habían otras personas igualmente conocedoras del tema y tampoco hicieron nada). Estos antecedentes no son fáciles de borrar, por mucho que después haga méritos para lo contrario. Porque sus actos inmisericordes podrían primero: haber dejado a La Quinta yerma y a un montón de personas sin sustento, y segundo, haber propiciado con su silencio la masacre de una familia a manos de unos terroristas.
Lo primero quizás podría ser perdonable, lo segundo nunca, por mucho que se intente justificar con las dudas que dejó entrever. Me pongo en el lugar de Severo (o de una persona en su situación) y jamás podría olvidar semejante afrenta. 

19 de abril de 2016

La violencia como arma

La violencia no puede ser jamás justificada como herramienta para conseguir unos fines. Y mucho menos cuando se trata de temas puramente ideológicos.
Admito que, como a Raimundo, alguno de los postulados anarquistas no me parecen tan mal en su planteamiento, pero nunca hasta el punto de aceptarlos como excusa para tratar de dar salida a una determinada manera de pensar, y utilizando además para ello métodos fuera de la ley o alejados de lo que se entiende por racional. Esto sería entonces imposición y coloca al mismo nivel que una dictadura. Nadie está en posesión de una verdad incuestionable, pero todo el mundo puede tener la suya y considerarla cierta (otra cosa es que sea fruto de razonamientos propios o por el contrario inducido a través del adoctrinamiento o el proselitismo)
Es verdad que a veces coartar la libertad y el bienestar de las personas puede llevar a extremos imprevisibles, (nunca, ya lo he dicho, justificables) pero cuando además se junta el odio y los deseos de venganza, el cóctel puede ser sumamente explosivo.
Todo esto viene a cuento de la trama de Rafaela  y sus ya previsibles intenciones. Pero antes de todo he de decir que es una trama que me produce sentimientos encontrados: por un lado me aburre soberanamente, (sin contar el juego que se traen con Ramiro y Matías) y por el otro me produce rechazo por lo que supone tanto en la ficción como podría ser en la vida real. Pero es que además concurre otro tema y es que se haya escogido como blanco precisamente a uno de los personajes que más me quiero: Severo.
Aunque es claro el porqué de la elección, aparte de los motivos de guion.
La Quinta Miel Amarga es la hacienda más vulnerable, porque también es la del propietario que menos ha de temer cualquier represalia. Es generoso y trata con justicia a sus empleados, con sueldos dignos y sin oprimirlos. Además es amable, simpático y cercano, a diferencia de los otros dos hacendados conocidos, Francisca y Hernando. En realidad creo que es un personaje muy humano, que se siente parte del pueblo llano y no tiene vanidades elitistas a pesar de su posición. Cierto que ahora es un rico terrateniente, pero lo que posee lo ha ganado a pulso y con esfuerzo, partiendo de cero, y por ello conoce realmente el valor de lo que tiene.
Así que todo esto desmonta cualquier posible tesis para ponerlo en el punto de mira para una acción de fuerza. Para decirlo clara y llanamente, para convertirlo en el objetivo de un acto terrorista.
Y aunque sea avanzarme a los acontecimientos (lo que tiene el leer los avances) hay otro tema al que quería hacer mención, porque también me produce rechazo. Ya que tan censurable como la acción de los terroristas, es la actitud de quien conoce las intenciones de éstos y no hace nada para poner sobre aviso a la posible víctima. Y me refiero a Hernando.
Lo siento, pero esto ya le está llevando al nivel más bajo de mis simpatías, aparte de situarlo a la misma altura moral que Francisca, ya que además es una mancha que no se va a borrar en el futuro. Nadie con un mínimo de conciencia permitiría una tropelía del calibre que se prevee, pudiendo hacer algo para evitarlo (aunque aún desconozco todo el entramado y las consecuencias, por lo que aún me estoy moviendo en el terreno de las conjeturas).
Pero de lo que si estoy segura es de que Severo jamás actuaría de esta manera, ni siquiera si el objetivo fuera la doña.                                              

15 de abril de 2016

La importancia de las cosas

Centenares de miles de familias con escasos recursos económicos o que directamente tienen que depender de la ayuda social, varios millones de trabajadores que cobran sueldos de miseria, jóvenes que han de emigrar para buscarse medios de vida, desahucios cada día, cientos de niños malnutridos, justicia a veces incomprensible, presión sobre las clases populares y más desfavorecidas, corrupción a todos los niveles,........ Todo esto y más en nuestro entorno más inmediato, y sin contar lo que sucede más allá de nuestras fronteras, que es igual de doloroso.
¿Y lo que parece que importa es lo que sucede, por ejemplo en GH, o los “problemas” que tienen los famosos de papel cuché,….,? ¿O lo que sucede en una serie, donde todo es ficción?
Realmente una a veces se ha de echar las manos a la cabeza cuando ve ciertas cosas. No es que me pretenda mejor que los demás, ni que tenga la razón, pero me indigna y me preocupa a partes iguales que seamos capaces de discutir por nimiedades y no por cosas realmente importantes que suceden a nuestro alrededor o en nuestra propia casa.
Claro que no voy a negar que alguna vez yo también he cedido a esta sinrazón, pero con el tiempo una acaba aprendiendo a valorar la importancia o no de las cosas. Y enzarzarse en discusiones por algo que no nos va ni nos viene, solo para alimentar el morbo y los bolsillos de unos cuantos, o como parece que sucede en las redes que hablan de PV, por algo que ni siquiera es real, es perder un tiempo precioso que se podría emplear en algo más constructivo.
Por supuesto entiendo que buscar sustraerse de la realidad por un rato no es nada malo. Y que buscarlo en las redes puede tener su parte de diversión y su parte de evasión, algo muy respetable, incluso a veces sano, siempre que se respeten unos ciertos límites. Hay mucha gente (la mayoría) que expresan sus opiniones con gran clarividencia y sin faltar para nada a la opinión de los demás. Pero a veces también hay quien acaba perdiendo la perspectiva y saliéndose de tiesto.
He de decir, antes de continuar, que este comentario ha venido motivado por algo que he leído, no porque haya visto nada en las páginas que co-administro y que pueda ser motivo de censura (que, por supuesto, no habríamos permitido. Somos muy cuidadosas con este tema y no nos tiembla el pulso para eliminar comentarios de mal gusto o que nos parecen inapropiados) Tampoco tengo información de primera mano sobre lo que ha provocado malestar, al parecer relacionado con algo fuera de tono que le ha llegado a un actor o actores de la serie. Por lo que, en última instancia, tampoco puedo decir si se trata de un tema al que valga la pena dedicarle un mínimo de tiempo, o es algo que se ha sobredimensionado, intencionadamente o no. Como he dicho antes, lo malo es que a veces tendemos a darle importancia a cosas cuando realmente no la tienen. Aparte de que somos capaces de ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.
Soy consciente de que quizás lo más deseable sería olvidar este tema y no por el contrario avivar otra vez una posible polémica, que encima considero poco racional. Pero creo que debía decirlo, y además disculparme por la parte que me toca, por si con algún post hemos podido propiciar esta situación. Cosa, por supuesto, muy lejos de nuestra intención. Y si algún actor o actriz, o alguien relacionado con la serie, lee estas líneas, le traslado mis más sinceras disculpas, y lamento la situación en la que al parecer se ha/han encontrado.
Hay suficientes cosas en la vida para lamentarse, como para añadirle presión por temas sin fuste que pueden afectar a la vida personal.

11 de abril de 2016

¿ Drama o comedia ? Esta es la cuestión

Una no deja de sorprenderse cuando lee con cierta asiduidad que los programas televisivos donde la tónica es la poca discriminación sobre contenidos, son los que tienen mayor éxito. Por supuesto todo el mundo es libre de elegir lo que quiere ver, pero no creo que este tipo de formatos aporte nada a nadie, salvo el morbo de meterse en vidas ajenas y encima tomarse el derecho a opinar sobre ello. Pero de todo hay en la viña del señor, y quizás deba ser así. Una televisión uniforme no podría convencer a todo el mundo, y hay que contentar a todo el espectro, aunque sea introduciendo programas vacíos de contenido.
Pero sin más comentarios, porque creo que queda bastante clara mi opinión al respecto.
Y terminado esta especie de alegato, voy a lo que quería decir realmente.
Ya en el terreno de la ficción, también hay todo tipo de gustos. Y centrándome en el terreno de las telenovelas hay quien se siente a gusto con dramas sentimentales, donde el sufrimiento está garantizado para todos, personajes y espectadores, mientras que hay quien agradece tramas más ligeras y distendidas, incluso con toques de humor. Y también hay quien gusta de todo ello, aunque sea en un mismo sitio, como actualmente parece suceder en PV. Que la serie esté concebida en formato drama (al menos en su principio) no creo que tenga que excluir momentos de distensión (claro que tampoco sin llegar al extremo de los Mirañar, que ya entra en el terreno del disparate y las más de las veces llega a cansar), y no veo nada mal que se sucedan situaciones de este tipo. Por ello, y aunque sean casos muy aislados, no logro entender que haya quien critique, por ejemplo, que haya un personaje como el de Lucas que se tome las cosas con un cierto humor, sin dramatizar, solo cuando la ocasión lo requiere. Y tampoco creo que por ello se le pueda encuadrar de frívolo, porque ha quedado suficientemente demostrado que no es así ni de lejos; simplemente es alguien que se toma la vida de otra manera.
¿Acaso no existen en la vida personas extrovertidas, con un buen ánimo, que son capaces de levantar el de los demás con su actitud? ¿Porque sea una novela presumiblemente del género dramático, hay que andar todos y todas con el mismo humor oscuro? ¿Acaso la vida no es lo suficientemente dura como para no buscar momentos de una cierta relajación, de olvidar por un rato la dura realidad?
Y pasando a otros habitantes de la Quinta. Es curioso que lo que se critica también, aunque igualmente de manera marginal, como el hecho de que Sol y Candela se hayan convertido de pronto en dos celestinas, sea precisamente lo que se pueda entroncar con el comienzo de este comentario. Aunque por supuesto haya diferencias, porque en el caso de ellas se trata de buenas intenciones para con un amigo (aunque no se pueda justificar que pretendan dirigir la vida de los demás). De todas maneras he de decir que desconozco si quien ve la serie da además pábulo a alguno de los programas del tipo que cito al principio.  
Solo una última reflexión. Creo que a veces (y me incluyo) nos centramos en lo que queremos ver, olvidando que a nuestro alrededor hay una realidad que se asemeja mucho a la ficción, y que si nos paramos a mirar podremos ver reflejadas muchas de las personas o situaciones que se dan en la serie.
¿De dónde sino iban a sacar los guionistas su inspiración?  

7 de abril de 2016

Un alegato para La Quinta

Podría decir que ahora tengo el corazón dividido. Me encanta la nueva trama de Los Manantiales, me encantan los nuevos personajes y las historias que traen consigo, pero sin embargo ello no me impide seguir viendo con los mejores ojos a los habitantes de la Quinta, de los que creo no decir nada aventurado al afirmar que han sido y siguen siendo uno de los motores principales de la serie. Y no voy a negar que especialmente han conseguido captar mi interés, y siguen haciéndolo.
Por ello veo con una cierta desazón (o quizás es solo mi apreciación) que, de alguna manera, han dejado de estar en primer plano a partir del momento en que tuvieron lugar las respectivas bodas. Por supuesto, y antes de continuar, he de apuntar que no es mi intención desmerecer a los demás personajes, pero considero que las expectativas creadas con esta trama se han ido diluyendo cuando aún hay muchos flecos que han quedado en el aire y que podrían dar juego.
En este momento los habitantes de La Quinta no tienen una especial visibilidad, exceptuando quizás Carmelo (lo que me parece estupendo, y sobretodo justo). Pero los demás, Lucas y Sol, y Candela y Severo, ahora más bien parecen dos aburridas parejas instaladas en la normalidad cotidiana del matrimonio y sin que haya lugar para escenas románticas como las de antaño, las que nos permitían disfrutar de su relación…..No solo nos negaron los momentos posteriores a sus bodas, su recién iniciado camino en su nuevo estado y sus reacciones a ello, sino que ahora, además del hecho de que los dos hombres apenas tienen trama, para más inri convierten a Sol y a Candela en una suerte de casamenteras, dispuestas a meterse en la vida de otros sin que se lo hayan pedido. Sea o no con buenas intenciones.
Llegados a este punto habrá quien diga que alcanzada la meta es difícil encontrar historias de peso para seguir manteniendo en alto el interés por las tramas de estas parejas. Que sin sufrimiento difícilmente se puede mantener la tensión. Pero me niego a aceptar esta justificación porque, aún sin entender nada de guiones, estoy convencida de que existen muchas otras líneas de actuación que pueden ser interesantes. Por ejemplo: en este momento existen tres grandes haciendas con sus propietarios enfrentados entre sí. Evidentemente lo que atrae son las historias románticas, esto no voy a negarlo, pero también existe el conflicto social y por ahí creo que podría haber aún mucha tela para cortar.
Así que relegarlos ahora a un segundo plano en detrimento de nuevos personajes creo que, además de injusto, sería un error, especialmente cuando sus seguidores se cuentan por miles y sus respectivas historias siguen provocando numerosos comentarios.
Por descontado puedo entender la decisión de dar empaque a los nuevos personajes, permitirles el protagonismo para que cuaje su historia, además de admitir que, según todos los indicios, esta vez si han dado en el clavo y están consiguiendo crear expectación. Y, por supuesto, creo en la máxima de “renovarse o morir”, pero creo que aún hay lugar para todos y todas. 

5 de abril de 2016

Más sobre Elías

Actuar como abogado del diablo a veces puede resultar un ejercicio arriesgado, pero a tenor de los comentarios que circulan por las redes deseo romper una lanza por Elías. Aunque es posible que con el tiempo tenga que tragarme mis palabras, pero de momento sigo pensando que no es tan mal tipo como se piensa o se dice.
¿Por qué me afirmo en esta convicción?
Evidentemente el principal “problema” es que Elías se haya fijado en quién no debía. Pero siempre se ha dicho que “el corazón tiene razones que la razón no entiende” y así parece en este caso. Y hasta aquí no creo que nadie pueda reprocharle nada por ser humano y por lo tanto susceptible de cometer errores. Otra cosa es que sea capaz de darse cuenta y parar antes de que sea demasiado tarde.
De todas maneras creo que sería muy ciego si no se apercibiera que se está metiendo en terreno pantanoso. Pero el hecho de hablar claramente con Camila demuestra que no es así. Aunque no sea algo probado, nadie con malas intenciones suele hacérselas saber al interesado (interesada en este caso), ni se muestra tan sincero al expresar sus sentimientos.
¿Que además dice en voz alta lo que piensa de su jefe? No es más ni menos de lo que dice todo el mundo, lo que Hernando ha permitido que todos y todas creyeran. Creo que es un error confundir la fidelidad con la sumisión ciega, y Elías no es como Mauricio y tiene ideas propias.
Que Hernando le haya dado trabajo a pesar de un supuesto pasado oscuro, no es suficiente motivo para que se mantenga callado y no diga lo que piense, un derecho inalienable a todo el mundo. De todas maneras tampoco creo que esté malmetiendo contra su jefe, porque nunca ha dicho nada para perjudicarlo, simplemente se ha limitado a asentir y hablar del carácter hosco y huraño del hombre de quién está a sus órdenes, y la poca propensión de éste a hacer amistades.  
Tampoco creo que se pueda hablar de que esté sembrando insidias, aunque si es posible que pueda aprovechar la situación para arrimar el agua a su molino. Pero nada de lo que dice se aleja de la realidad visible, la que como he dicho antes Hernando permite que todos y todas crean. Pienso que a veces se nos olvida que las y los espectadores vemos una realidad distinta de la que ven los personajes y no nos ponemos en la piel de éstos para juzgar, cosa que entiendo que a veces hace que cueste ser imparcial (por supuesto no estoy acusando a nadie, sólo me limito a hacer patente un hecho).  
¿Que se le está intentando comparar con Fernando Mesía? Creo que esta historia puede llegar a tener tintes parecidos, pero que al final son dos personajes muy distintos.
Fuera de lo principal que se le puede reprochar a Elías, que es el hecho de que se haya fijado en una mujer casada (otra cosa es cómo ha llegado a esta situación), el caso es que es un hombre que se ha ganado la simpatía de todo el pueblo por su carácter afable, aunque especialmente se ha ganado la gratitud de los de La Quinta (y aunque no lo sepan, de manera colateral de otra mucha gente) por un acto de generosidad que no llevaba otro ánimo que el de ayudar altruistamente.  Fernando nunca hizo nada que no tuviera un fin egoísta. Tampoco creo, hasta que se me demuestre lo contrario, que la relación de Elías con Beatriz y sus intentos para hacerle la vida más agradable, tengan un fin distinto del que hemos visto hasta ahora.
En realidad todo sería algo muy retorcido (que también es posible), teniendo en cuenta que no puede haberlo maquinado con antelación. No conocía a nadie, pues hay que remontarse a meses anteriores para recordar que Elías ya estaba contratado por los Mella (cierto que a propuesta de Hernando, aunque el químico no lo sabía), y que nada hacía presagiar el vuelco que iba a dar la situación.  
¿Que después de ver todo el cotarro ha visto la ocasión? Quizás. Pero ¿para qué?
Por cierto, en toda esta historia hay otro personaje que tiene mucho que decir: Camila ¿Por qué se da por sentado que Elías puede salirse con la suya? Creo que Camila es mucha mujer para permitirse un error del calibre de ser infiel a su esposo.
Aunque éste no le dé muchos motivos para no hacerlo.

28 de marzo de 2016

Elías, o una amistad peligrosa

¿Acaso se le puede censurar algo a Elías? Yo creo que no, al menos de momento.
Su relación con Camila ahora mismo la considero como parte del proceso natural derivado de dos personas que han simpatizado inmediatamente y que además se sienten solas, por lo que la mutua compañía les hace un bien a ambos. Ninguno de los dos ha propiciado la situación, simplemente las circunstancias han venido rodadas y les han llevado a establecer unos vínculos de amistad importantes. Que además ahora Elías albergue sentimientos que van más allá de la simple amistad es algo que ha surgido más tarde, y que para él ha sido inevitable. Camila es una mujer con muchas virtudes, incluida la belleza, y no deja indiferente a quien la conoce.
Hay sentimientos que no se pueden domeñar y Elías ha caído en las redes de los mismos. Además el hecho de que sea testigo de la actitud de Hernando para con su esposa, también puede ayudar a crear una corriente mayor de empatía. Pero aunque por supuesto puedo entender que haya quien piense que Elías pueda estar utilizando todo esto para aprovecharse de la situación y acercarse más a Camila, en mi posible ingenuidad solo veo que no hace ni más ni menos que lo ha hecho desde el primer momento: escuchar y ser el refugio de una persona que necesita poder hablar con alguien.
Tampoco se le podría reprochar que se haya enamorado de la mujer equivocada. Dicen que el corazón no atiende a razones, y el de Elías no tiene por qué ser una excepción. Otra cosa es que sea capaz de controlar sus sentimientos y no vaya más allá de lo que aconseja la razón. Camila es una mujer casada y por lo tanto comprometida de por vida. No puede cambiar esto por mucho que vea que ella no es feliz con su situación actual.
Pero evidentemente la posibilidad de que, aun siendo consciente de este obstáculo insalvable, Elías pueda finalmente dar el paso, ahora mismo le coloca en el punto de mira por lo que puede suponer de escollo en la relación (inexistente ahora mismo) entre Camila y Hernando. Sin embargo creo que nadie duda de ésta y de su integridad, de que no va a cometer un error irreparable. Algo que ninguno de los dos se puede permitir.
De todas maneras, y dejando aparte lo anterior, que es palpable que puede generar muchas antipatías, el caso es que Elías se ha revelado como una buena persona, amable, simpático y generoso. Un buen amigo también para Beatriz a la que apoya y de la que se preocupa. Y un inesperado aliado de Carmelo, al que ayudando altruistamente hace que ponga al mismo tiempo en peligro su trabajo e incluso su integridad física, porque no sabemos si Hernando sería capaz de ejecutar su amenaza, como tampoco sabemos la naturaleza de la mancha que Elías parece tener en su pasado (me imagino que debe ser algo por el estilo de haber estado en prisión).
Admito que Elías, a pesar de todo, me cae bien. Seguramente será porque estoy convencida que su papel está concebido para forzar la situación entre Hernando y Camila, como también estoy convencida (como he dicho anteriormente) que Camila, a pesar de que le cueste llegar al corazón de su esposo, no va a caer en la infidelidad.  De hecho ya se lo ha dicho a Elías: no va a desaprovechar ninguna ocasión para acercarse a su esposo, y mucho menos va a poner en peligro el camino ya andado. Que no es mucho, pero que le está permitiendo conocer detalles del auténtico Hernando, el que se esconde tras una fachada de hombre duro e implacable.

24 de marzo de 2016

Hernando y Camila

En estos días se está hablando mucho sobre la nueva trama de Los Manantiales. Y es cierto que ésta parece que ha levantado muchas expectativas, que espero fervientemente que no se vean defraudadas. Aunque también es verdad que quizás nos pueda la impaciencia y no sepamos aceptar que las cosas requieren un cierto tiempo para desarrollarse. Por supuesto puedo entender que en una ficción no es necesario recurrir a esto, y que compete al libre albedrío de los guionistas que las cosas sucedan con mayor o menor premura. Sin embargo, y teniendo en cuenta los antecedentes en la misma serie, podemos recordar que por ejemplo la historia de Martín y María no tuvo un final feliz hasta transcurrido al menos un año y medio. Por supuesto no pretendo decir que haya que esperar tanto, tensando al máximo la cuerda de la paciencia de los espectadores, pero ahora mismo creo que la secuencia de la trama de Los Manantiales se está desarrollando en su justa tempo.
Queremos ver escenas románticas pero, si se quiere seguir un orden natural, considero que el ritmo impreso es el correcto. De hecho creo que si fuera la vida real, la convivencia con Hernando ahora sería poco menos que insoportable, pero hay que tener en cuenta que Camila no puede abandonarle sin exponerse a ser acusada de un delito. Ya sabemos que en aquellos tiempos las mujeres no tenían ningún derecho, aunque Camila sea mucha mujer, y no sea ni sumisa, ni callada, como quizás esperaba Hernando. Que a tenor de lo visto, se tomó su matrimonio como una simple transacción. Sus diversos comentarios demuestran que no esperaba de su enlace con una mujer desconocida establecer nada más que el estatus de hombre casado, sin ir más allá. Pero las cosas es claro que se han torcido.
¿Sentimientos que podrían albergar los dos personajes? En este momento no creo que Camila esté enamorada de su esposo, no al menos en el sentido de no poder vivir sin él. Éste no le ha dejado ver más que en un par de ocasiones que no siempre es el hombre que pretende ser, pero hay un dicho que proclama que “una flor no hace primavera”  y hasta el momento las “flores” han sido más bien escasas. Está junto a él porque cree que es lo correcto y su deber, y además porfía por acercarse a él a pesar de sus continuos desplantes, pero ahora mismo poco sabe del verdadero Hernando como para imaginarse una vida de felicidad con él. Porque al fin y al cabo esto es el amor ¿no?
Sinceramente ¿alguien podría plantearse una vida al lado de un hombre huraño y, hasta que no demuestre lo contrario, vengativo y sin escrúpulos? (no hay que olvidar que sólo l@s espectadores hemos visto otras facetas del personaje). Es verdad que el corazón no atiende a razones y que a veces es posible tener sentimientos que se pueden antojar irracionales, pero son casos puntuales. El amor se alimenta de conocimiento del otro, de empatía,… de muchas cosas que ahora mismo no existen entre Hernando y Camila que, a pesar de ser un matrimonio, siguen siendo dos desconocidos el uno para el otro.
Bueno, quizás esta última afirmación no sea del todo correcta. Porque Hernando si ha podido apreciar la naturaleza de su esposa y es evidente que a él si le ha llegado más profundamente. Sería una persona muy insensible (y sabemos que no lo es) si no supiera ver la persona que hay en Camila. Es más, creo que de alguna manera incluso se siente orgulloso de ella al descubrir a una auténtica guerrera, que no se deja intimidar. Pero lo que sea que le impide dejar aflorar sus verdaderos sentimientos, hace difícil que se pueda acercar a ella. Conjeturo (aviso que es algo que no suele coincidir con el resultado final) que debe tratarse del temor a volver a sufrir lo mismo que algo que le sucedió en el pasado. Si es así, y hasta que sepa ver que la vida da segundas oportunidades que no pueden dejarse escapar, no podrá mirar de frente a su futuro. Y a Camila.

20 de marzo de 2016

Pasado, presente y futuro

Como dice Sandra Cervera en el anuncio, es bastante inevitable que el telespectador/a que sigue una serie acabe tomando partido por uno/s u otro/s personajes. Bien porque se sienta identificado/a con determinada manera de hacer, bien porque haya acabado sintiendo empatía con alguno o algunos.
Yo tampoco me puedo sustraer a ello y tener unas simpatías más acentuadas por unos o unas más que por otros. Que no quiere decir que no sepa apreciar, aparte de la profesionalidad de los actores y actrices que les dan vida, los buenos momentos que todos ellos aportan al conjunto. Nadie es imprescindible, ni está por encima, y todos/as son importantes en la misma medida. Incluidos los y las que están en segundo plano.
Y es precisamente a esto a lo que me quería referir.
Quien me sigue en este blog sabe, porque ya lo he dicho muchas veces, que no soy amiga de la nostalgia y que, aun teniendo muy presente la huella imborrable que han dejado algunos personajes que ya no están en la serie, y a los que reconozco su  aportación, es un tema que ya he dejado atrás. Por lo que establecer comparaciones no entra en mi ánimo. Ellos y ellas tuvieron su momento, y ahora hay otros y otras que han ocupado su lugar. Eso sí, con mayor o menor fortuna, todo hay que decirlo.
Pero estos últimos siguen ahí, y es responsabilidad de los guionistas darles un papel acorde al espacio en la serie que se supone destinado para ellos. Evidentemente también hay que tener en cuenta que los que escriben los guiones no son infalibles y que bien pueden equivocarse en sus percepciones sobre el futuro de las tramas que proponen, y que no siempre acaban funcionando. Pero ello afecta también a quienes se encargan de ponerlo en escena y que en último instancia son los que pagan el pato, porque por muy buen actor o actriz que se sea, sin un buen guion que sustente además una historia potente no se llega muy lejos. Algo que por cierto ha quedado suficientemente demostrado recientemente.
Así que cuando parece que se aúna todo, excelentes actores y actrices y una historia que a priori levanta muchas expectativas, pero que en el transcurso del tiempo acabas teniendo la sensación que no se está desarrollando en el sentido que se esperaba, es factible que esté sucediendo lo que he comentado antes.
Antes de continuar, he de decir que soy consciente de que quizás estoy levantando a liebre sin motivo, porque tampoco puedo afirmar con rotundidad que sea esto lo que sucede ahora. Como tampoco puedo conjeturar con que se trate de un agotamiento de ideas, porque es evidente que no es así si los responsables de la serie han sido capaces de concebir una nueva trama que a todas luces ha conseguido despertar interés. Mucho menos quiero pensar que existen motivos para dejar languidecer ciertas tramas, sino que simplemente se trata de un impasse para consolidar lo nuevo. 
Por supuesto tengo que admitir que la nueva trama que ahora copa los capítulos también me ha enganchado. ¡Y de qué manera!  Pero ello no es óbice para que mis simpatías por los demás sigan intactas. Y por ello el motivo que me impulsa a esta líneas.
Porque también creo fehacientemente que las otras tramas no están agotadas ni de lejos, y que el protagonismo de éstas sigue intacto a pesar de todo. Me refiero principalmente a la de La Quinta, que aun habiendo tenido sus personajes un periplo muy interesante por el lado romántico, con un desenlace precioso y digno de las mejores novelas, aún tienen que dejar ver con mayor contundencia el otro lado que se suponía venían a trabajar. Y no creo que sea incompatible una relación preciosa, con el hecho de sacar adelante los propósitos que los llevaron a PV: hacerle la vida al menos un poco incómoda a Francisca. Cierto que las cosas han cambiado, que ya no puede ser lo mismo porque ahora están Candela y Sol para impedir algunos actos que vayan más allá de lo razonable, pero no estaría mal que las expectativas que daban a Severo y Carmelo como los responsables de que la doña dejara de tener un poder omnímodo, se cumplieran al menos un poco.
Y de rebote quizás se devolviera también un poco de presencia al personaje de Francisca, cuyo papel considero que ahora mismo es de mera comparsa. En realidad ahora mismo sino fuera por Fe que le da un poco de vidilla, ni siquiera tendría ninguna relevancia, porque parece instalada en un bucle del que no parece poder salir.

13 de marzo de 2016

El tercero en discordia

Como toda pareja que se precie en PV, parece que también Hernando y Camila van a tener su tercero en discordia: Elías.
Es un tema recurrente en esta serie (y probablemente en la mayoría) pero algo que en mi opinión no es que sea absolutamente necesario para una relación, porque aparte de que una pareja se construye a través de muchas pequeñas y grandes cosas que da la vida misma, en ocasiones una tercera persona puede ser incluso peligroso. A la vida real me remito.
Desgraciadamente puede acabar siendo una fuente de problemas más profundos, que con mayor frecuencia de la deseable acaban en desgracia. Aunque por supuesto no pienso que sea esto lo que vaya a suceder con este trío, porque es claro que la idea es conseguir que Hernando reaccione y se acerque a su esposa.
Pero en este caso he de decir que, a diferencia de otros terceros, no puedo sentir que Elías sea un intruso, al menos en el sentido literal. Cierto que su concurso puede llegar a ser molesto para que podamos disfrutar (al menos en un futuro próximo) de la relación romántica (y previsiblemente tormentosa) que se adivina entre Hernando y Camila, como mínimo hasta que pase el tiempo necesario para que éste acepte sus propios sentimientos y dé el paso definitivo hacia su esposa. Mientras, aunque nunca una justificación para una infidelidad, el caso es que es el mismo Hernando el que está propiciando el acercamiento entre Elías y su esposa, al dejar a ésta prácticamente sola en una casa y un país extraños, lejos de todo lo que ha sido su vida hasta el momento.
Sin embargo hay otra consideración que creo igual o más importante: convenir que el químico pueda interponerse entre la pareja, es lo mismo que aceptar que Camila se va a dejar seducir, tomando partido por él y no por su marido. Y la Camila que ya conocemos, a pesar de que es una mujer de carácter que no deja que la manejen y además es fiel a sus convicciones, no es alguien que traicione lo que considera correcto. Es posible que en algún momento ésta pueda llegar a sentir que se ha equivocado en su elección, pero no creo que alguien como ella vaya a liarse la manta a la cabeza y meterse en una relación adúltera, siguiendo la estela de otras y otros personajes en la misma serie (aunque es verdad que, en algún caso, existía una justificación. No en todos)
Pero yendo a Elías.
En este caso no creo que se le pueda culpabilizar si llega a hacerse ilusiones, aunque también es cierto que no ha de perder de vista que Camila es la esposa de quien le ha contratado, que es una mujer comprometida de por vida. Pero Elías ha sido, y sigue siendo, el apoyo, el amigo, el cobijo en momentos de frustración,….incluso el consejero. Y aunque a veces dé la impresión que se toma atribuciones más allá de su estricto cometido, lo cierto es que es el único remanso que tanto Camila como Beatriz encuentran, tras la distancia que les impone Hernando.
Dicen que el roce hace el cariño, y a veces los sentimientos no se pueden controlar.