24 de enero de 2016

Don Berengario

Alguien me acaba de pasar un enlace en el que se acusa nada más y nada menos a los guionistas de PV de hacer algo parecido a una cruzada de proselitismo antirreligioso, de intentar ridiculizar la religión (en este caso la católica) para intentar establecer una línea de pensamiento más radical y cercana a unos postulados que es evidente que no son del agrado del autor.
Creo que es ir un poco lejos. Con todo mi respeto, creo que es sobrestimar lo que es simplemente una serie a la que no presupongo más pretensión que la de entretener. Es cierto que viendo los programas de mayor audiencia (y PV tiene una audiencia estimable) una llega a la conclusión de que hay que tener en cuenta cualquier posibilidad y que es relativamente fácil llevar a los espectadores por donde se quiere. Aunque, por descontado, no pretendo generalizar, porque también hay quien no se deja manipular y tiene el suficiente criterio como para decidir el rumbo de sus preferencias.
Pero no creo que algo parecido a lo que menciono al principio sea el caso de PV, una serie en la que caben situaciones de todo tipo, donde conviven librepensadores con el más rancio conservadurismo, donde la libertad de las personas es vista desde diferentes ópticas, igual que el tema de los diferentes géneros y su papel en la sociedad de 1924,……..
Pero centrándome en el tema concreto que ha motivado este comentario, la llegada de D. Berengario, un cura diametralmente opuesto a lo que ha significado D. Anselmo, quisiera aportar mi punto de vista.
Seguro que muchos y muchas hemos oído hablar a nuestros padres y abuelos de como las gastaban los curas en otros tiempos. No hay que olvidar que junto con los terratenientes o dueños de fábricas y negocios, el sacerdote constituía la otra pata del poder en los pueblos, y juntos sometían a la gente a sus criterios restrictivos en cuanto a moral y buenas costumbres, amenazando a la gente con los tormentos de un hipotético infierno, o peor aún, con la cárcel o la estigmatización. Por descontado, siempre limitado al pueblo llano, porque los poderosos eran intocables (y tenemos buena muestra de ello con Francisca).
Así que probablemente el nuevo sacerdote encarna con mayor precisión que D. Anselmo lo que era la realidad en los pueblos, especialmente los de menor tamaño. También es cierto que tampoco en este caso se puede generalizar, y es posible que existieran sacerdotes mucho más benevolentes con sus convecinos, que fueran capaces de mirar hacia otro lado cuando estaba en juego la felicidad de éstos.
Porque no hay que olvidar que la iglesia no es un ente sobrenatural, y que la forman personas. Por lo tanto susceptibles de tener criterio propio, y de no dejarse llevar por soberbia o vanidad de poder. Pero desgraciadamente la imagen de la religión (de casi todas) ha sufrido un bajón de credibilidad a lo largo de los tiempos, motivado especialmente por la actitud o las declaraciones de algunos de sus miembros. Y no es necesario remontarse muy atrás para encontrar ejemplos.
“28 junio 2015."Los discapacitados y subnormales son seres inferiores como castigo de Dios a sus padres pecadores" (Javier Echevarría, nombrado obispo sinodal directamente por el papa y prelado superior del Opus Dei)
Otro tema es la utilización que se pueda hacer de la religión para mover masas crédulas. Y aquí entran Francisca y las supuestas apariciones, aunque la verdad prefiero no opinar demasiado porque es un tema que lo único que me produce es hilaridad. 

19 de enero de 2016

Un corazón compartimentado

Pienso que quitar la vida a alguien, ya sea involuntariamente o por accidente (y más a un ser querido) ha de conllevar un dolor insoportable para una persona corriente, además de mucho tiempo, ya no solo de intentar asimilarlo, sino de perdonarse a uno/a mismo (si es que ello es posible).
También es verdad que cada persona es diferente y puede llevar esta situación a su manera. Y por descontado nadie tiene el derecho a reprochar que sea de uno u otro modo, porque entra dentro de la libertad personal que sea así.
Dicho esto, y ya en el terreno de la ficción, voy a saltarme esta premisa de respeto, y tomarme la licencia de opinar sobre un personaje concreto y su deriva emocional poco creíble.
Entiendo que, en aras de seguir dando visibilidad a Francisca, se ha optado por aparcar su supuesto sufrimiento para permitir que vuelva a lo suyo, que es manipular, conspirar y hacer la vida imposible a cualquier persona que tenga la mala suerte de cruzarse en su camino. Que, por cierto y afortunadamente, cada vez son menos, porque todo el mundo está avisado de las consecuencias de ello, incluidos los recién llegados. Aunque también es verdad que su (mala) fama también ha traspasado los límites de sus “dominios”.
Pero sorprende que la misma Francisca que sufrió una catatonia por la muerte de su hijo Tristán (aunque siempre he pensado que era por los remordimientos, no por el dolor), cuando ha muerto Bosco, el nieto del que se llenaba la boca de querer más que a nada en el mundo, lo haya superado tan fácilmente. Más cuando es la (doble) responsable de esta pérdida. Lo que da lugar a pensar que en lugar de corazón tiene una especie de órgano compartimentado, con estancias estancas, que puede cerrar y abrir a voluntad.
Nada en su actitud actual hace pensar que el recuerdo de Bosco la atormente de alguna manera, aunque su más que empujón para sacarse a su tía de encima podría estar motivado por una especie de depresión que la hace desear estar sola para fustigarse (cosa que no hemos visto aún que haya sucedido). Pero tampoco es que sea una justificación muy convincente, y alejar a Eulalia más bien puede tratarse del deseo de librarse de testigos incómodos. Porque no ha tardado ni un día en volver a las andadas, y no ha variado ni un ápice sus malos propósitos, ahora ampliando el abanico a los Mella.
Insisto, me fastidia tanto retorcimiento, maldad y ruindad, que no deja títere con cabeza. Alguien que anda todo el día fabulando como puede hacerla más gorda, no tiene cabida en ninguna sociedad, ni real, ni ficticia.  

17 de enero de 2016

Cinco años casi

Empiezo contestando un comentario en este mismo blog.
Es cierto que ya no consigo encontrar temas de interés para seguir escribiendo. Tendría que volver una y otra vez a lo mismo, y no creo necesario reiterarme en mis opiniones sabid@s por los y las que amablemente se acercan a este rincón.
Así que paulatinamente he ido espaciando mis comentarios, esperando que se dé la ocasión para volver a retomar temas que aporten algo más que lo anteriormente ya he escrito. Aparte de que cada vez dispongo de menos tiempo debido a una mayor concentración en las diversas páginas de Facebook y Twitter que también gestiono.
Sin embargo si hay algo que me gustaría comentar, y que no atañe directamente a ningún personaje concreto.
Semana tras semana estamos viendo el goteo de actores y actrices de PV que van pasando por la televisión italiana, donde son agasajados como verdaderos ídolos, mientras en nuestro país la situación es diametralmente inversa y son totalmente ignorados, excepto cuando intervienen intereses promocionales de la productora. Por supuesto, intereses legítimos, pero que dan escasa visibilidad al elenco y al equipo.
Y este poco entusiasmo en promocionar ya no a los actores, sino incluso a la misma serie, es una queja que se ha alzado muchas veces por parte de muchos y muchas, pero que es algo que siempre ha caído en saco roto.
Evidentemente no es lo mismo una serie diaria y de tarde, que una destinada al prime time, para las cuales si suelen destinarse recursos de todo tipo. Pero entiendo que ello no ha de ser óbice para que la calidad no pueda ser la misma, que no sean igual de cuidadas, y por ello que ambas tengan la consideración que merecen. Sin embargo no es así, y la promoción normalmente suele ser prácticamente inexistente para el primer caso (excepto en sus inicios) mientras que para el segundo no se suelen escatimar espacios publicitarios y aparición de los actores en programas de gran audiencia.
Aunque también es cierto que serie y actores van indisolublemente unidos, así que cualquier publicidad no tendría sentido sin quienes le dan protagonismo.
Centrándome concretamente en PV
Pocas series llegan a cinco años con la salud de la que aún puede presumir El Secreto de Puente Viejo. Aunque quien ha sido fiel a este periplo desde el inicio podrá constatar el gran vuelco que se ha producido en la misma que la hace irreconocible, así como también la especie de desánimo general que se da en este momento y que se hace mucho más patente en las redes sociales. Hecho que paradójicamente no se traduce en disminución notable de l@s espectadores.
La lectura que hago de ello (que es personal y por lo tanto susceptible de ser enmendada) es que la gente sigue fiel por inercia. Otra lectura es que compensando el abandono de much@s seguidores y seguidoras, bien sea por cansancio o por la desaparición de los personajes que les han marcado, se ha producido una incorporación de nuevos espectadores que, sin verse lastrados por las tramas anteriores, se han enganchado sin problemas a las nuevas.
Y en el caso de los fieles se ha producido una especie de resignación. Pero si uno/a es capaz de dejar la nostalgia atrás, poner distancia con antiguos personajes, asimilar que todo es susceptible de renovarse y que hay que dar la oportunidad a otros para que demuestren su valía, quizás aún es posible seguir buscando lo que enganchó en otros tiempos. Por otra parte tarea harto complicada, si siguen empeñados en utilizar situaciones ya vividas y fácilmente reconocibles a pesar de ser maquilladas convenientemente.
Entiendo que en cinco años puede ser bastante complicado encontrar líneas de acción novedosas, pero estoy convencida que existen sin tener que recurrir a la comodidad de lo que he comentado anteriormente. Como también estoy convencida de que la gente agradecería un cambio en esta situación, que las tramas dejaran de ser totalmente previsibles y aportaran algo diferente: por ejemplo, que hicieran desaparecer o cambiaran el registro del personaje de Francisca, que ya se hace totalmente insufrible para la mayor parte de l@s espectadores. Pero este es solo un ejemplo y hay muchos más, que no creo necesario mencionar.

7 de enero de 2016

Abriendo los ojos

Probablemente la suerte también ayude, pero es evidente que no se llega a la posición de poder e influencia de Severo si no es a costa de capacidad de trabajo, de esfuerzo, de voluntad, pero también de visión empresarial, todo lo que permite finalmente llegar a ganarse un respeto y un lugar privilegiado en la sociedad. Por supuesto y en el caso de Severo, también hay que añadir que probablemente no hubiera llegado tan lejos sin el apoyo de un sagaz e infatigable amigo y ayudante, algo que los ha convertido en un equipo formidable. Sin embargo para llegar a conseguirlo no hay espacio a la ingenuidad, y si a poner los cinco sentidos en todo lo que atañe a las personas, tanto en las que te rodean como con las que te unen intereses comerciales. No se trata de desconfiar de todo el mundo, sino de valorar antes de actuar, sin dejarse llevar por impulsos o apariencias.  Y es lo que puede llevar que en ocasiones se tengan que dejar de lado los sentimientos para aplicar la razón, los escrúpulos para defender los propios intereses,…Conceptos antagónicos, pero que obligan a elegir.
Pero hay otras consideraciones que tienen que ver directamente con la persona y su manera de entender su lugar en el mundo. Centrándome en un nivel social concreto: el de los que gozan de seguridad económica elevada, con dos muestras bien diferenciadas en PV, (que también podrían extrapolarse a la actualidad, aunque es algo que no entiende de épocas)
El hecho es que, a pesar de todo lo que supone su magnífico estatus económico actual, Severo no se muestra como la típica persona adinerada que gusta de hacer ostentación de su poderío, más bien ha dado muestras de una enorme generosidad. Lo que da cuenta de que para él el dinero es solo un medio, no un fin, y por ello le da una importancia relativa. Evidentemente no desdeña tener una seguridad económica para él y los suyos, además de que también es una persona responsable que se preocupa de la gente que depende de él, y no gusta de arriesgarse a dejarlos en la estacada.
Sin embargo quizás esta manera de no sentirse atado a su dinero sea el problema, ya que a pesar de ser consciente de las consecuencias de ceder a un chantaje y de que puede que con ello arrastre a muchas personas de manera colateral, no parece importarle en exceso el desprenderse de parte de su fortuna a cambio de la tranquilidad de su hermana. Con lo que antepone sus sentimientos a otras consideraciones, y ello lo hace vulnerable.
Afortunadamente para él no está solo. Porque al antes mencionado Carmelo ahora hay que añadir a Candela, que está demostrando ser el perfecto complemento, al dejar patente que es una mujer con la mente bien amueblada, que tiene las cosas claras y que no tira la toalla fácilmente. Y ha sido ella quién ha encontrado el punto de inflexión para que Severo finalmente abandone sus pretensiones y, especialmente, abra los ojos con Eliseo.
Y así se acelere el fin de éste, que no necesariamente ha de pasar por finiquitarlo.

4 de enero de 2016

Año nuevo, ¿vida nueva?

Por si no fuera suficiente haber hundido al personaje de Alfonso en la miseria, ahora parecen estar intentando que Emilia corra la misma suerte.
Pero tengo confianza en la integridad de ésta, y que no va a cometer el error de caer en lo mismo que la ha llevado a separarse de Alfonso.
Cierto que Emilia no muestra grandes signos de estar pasándolo mal, y lo que es más evidente es que además ha decidido que tiene que cambiar otras cosas, además de su situación como mujer separada. Pero no creo que ello incluya sustituir también sus afectos. Evidentemente cada persona lleva sus sentimientos, su sufrimiento, de la manera que le dicta su propia personalidad o carácter. Siempre nos han presentado a Emilia como una mujer fuerte, que ha sido educada para desenvolverse de manera independiente en una época en la que las mujeres pintaban poco o nada, que sabe sobreponerse a la adversidad y que rápidamente toma el toro por los cuernos, sin dejarse avasallar. Y así parece que ha sido con el tema de la infidelidad de Alfonso, sin permitir que sus sentimientos la coarten y la hundan en situaciones depresivas, aunque su mejor baza la ha encontrado al refugiarse en el trabajo y poniendo como prioridad la necesidad de tirar adelante con su negocio.  
Y así espero que siga, aunque actualmente tampoco veo demasiado peligro en Cesar, más que el que pueda surgir si el hombre, alentado por las muestras de confianza de Emilia, acaba sintiendo algo por ella. En este caso si podría haber conflicto, aunque dudo que ella siga el juego.
Tod@s sabemos el amor que Emilia siente por Alfonso y que ello sigue latente, pero parece que lo ha sepultado en algún lugar y ha decidido darse tiempo para curar las heridas. Y que la compañía de César ha sido una especie de bálsamo, porque el hombre sabe escuchar sin censurar, y además (y hasta que se demuestre lo contrario) es encantador, educado y sabe mantener una correcta distancia.
Sin embargo hay algo que chirria y que podría echar en tierra todo lo anterior: es el desapego que ella muestra hacia Alfonso, al que trata como a un vecino cualquiera, sin dar ninguna muestra de lo que les unió en otro tiempo. Y al mismo tiempo, y aunque ya sabemos lo poco que le importa las habladurías de la gente, me sorprende que no tenga problemas en mostrar públicamente sus simpatías y la nada habitual cercanía hacia un  hombre que hasta hace poco era un perfecto desconocido.
Lo cierto es que la relación que parecía inquebrantable de Emilia y Alfonso ha quedado seriamente tocada, y no veo una salida a corto plazo que permita albergar esperanzas de reconciliación. Más bien al contrario.

3 de enero de 2016

¿Nuevos aires, o simplemente maquillaje?

La semana que viene se incorpora a la serie toda una familia, con lo que se inicia una nueva trama. Además ya se anuncia que también llegan con su propio secreto, lo que por cierto me hace mucha gracia porque ¿quién no tiene un pasado y algo que prefiere no pregonar?
Pero no pretendo entrar a considerar la conveniencia o no de que haya más dispersión de historias, ni por supuesto conozco los motivos que llevan a incorporar nuevos personajes, a menos que haya establecido un número concreto de tramas a desarrollar y se tenga que sustituir la del desaparecido Bosco por otra. O que se pretenda un lavado de cara a la serie y darle un nuevo enfoque, lo que implicaría también ir desdibujando las tramas actuales (cosa que tampoco iba a costar mucho, dada la situación en la que se encuentran). La realidad es que ya hay poco que pueda asociarse a la esencia inicial de la serie, salvo la incombustible Paca, que no ha evolucionado ni un ápice, y los Mirañar que, con algunos cambios en sus filas, siguen instalados en su orgía de disparatadas ocurrencias. Bueno, quizás en esta lista también se puedan incluir D. Anselmo y Rosario, pero sus tramas suelen ser de relleno y no aportan demasiado movimiento a las demás, y también Raimundo, que aunque tuvo su momento de gloria, ha vuelto a hacer mutis por el foro. Los demás personajes si han experimentado cambios y adaptado a nuevas historias, incluidos Alfonso y Emilia, que ahora andan de capa caída y con un desenlace a su historia difícil de prever.
Y ahora llego a lo que realmente quería exponer: la consideración de que más que iniciar nuevas historias, lo que creo que tendrían que hacer es desarrollar las actuales, resolver las situaciones anómalas, no insistir en tramas ya caducas, y dar más protagonismo a personajes que aun a estas alturas una se pregunta cuál es su cometido en la serie (por ejemplo Ramiro).
Y, sin pretender simplificarlo, ni mucho menos desmerecer otros personajes, considero que los responsables de la serie en estos momentos tienen entre manos lo que podrían ser dos buenas líneas de acción, pero que la deriva de la novela está dejando languidecer. Quizás el querer guionizarlo de manera parecida a la vida real (cosa por otra parte que parece que no hay inconveniente para saltarse a conveniencia), hace que todo se alargue lo que parece un tiempo infinito, que se den situaciones que en ocasiones se escapan a toda lógica, y ya no digo a una explicación razonable. Por supuesto entiendo que una rápida solución implicaría tener que buscar nuevos alicientes para mantener la tensión, pero también que no estaría mal un término medio. Estoy convencida que los guionistas tienen suficientes recursos e imaginación para encontrar historias interesantes (que dicho sea de paso, no tienen por qué pasar por la misma vía que lo anteriormente escrito y desarrollado. Creo que l@s espectadores ya estamos algo cansad@s de ver lo mismo, aunque sea maquillado convenientemente)
Pero me he desviado de a lo que me quería referir. A dos historias ligadas, la de Candela y Severo, y la de Lucas y Sol, que con su desarrollo individual estoy convencida que podrían volver a traer a la serie algo de la magia de antaño. Quizás no de la misma manera que lo han hecho otras, porque cada una de ellas ha sido única, pero retornando a aquello que marcó la serie y que ya hace tiempo se perdió. Porque ambas están en los comienzos de las que parecen tener todos los números para ser unas bonitas historias de amor (sin desmerecer las ya existentes), muy diferentes en su concepción, pero con un denominador común: la profundidad de los sentimientos de sus protagonistas.
Sin embargo, veo con impaciencia como la historia de Candela y Severo no avanza, coartada por la de Sol y Lucas. Por supuesto es entendible que alguien que ha pasado media vida buscando a su hermana, cuando finalmente lo consigue sienta que debe resarcirla por los años de sufrimiento, y hacer todo lo posible para que sea feliz. Pero ello hace que Severo deje de lado su felicidad, y su propia historia con Candela.
Tampoco la de Sol y Lucas parece que vaya a solucionarse fácilmente, aunque en este caso entiendo que el tema del marido es un recurso (ya utilizado antes) para alargar la trama y ponerle algo de morbo, antes de que lleguen a poder vivir su amor sin trabas. (Supongo que de aquí unos dos mil capítulos, visto lo visto)
Claro que entiendo que estas dos historias por si solas no pueden llevar una serie, y que hay que añadirle un envoltorio de otras que pueden ser igual de interesantes si consiguen darles una pátina de novedad o algo que las haga renacer. Pero no es el caso del recurso permanente que Francisca se entrometa en todo y acabe estropeándolo, que considero que ya ha dejado de ser nuevo para ser fastidioso, especialmente porque da la sensación que este personaje no tiene otras opciones (veremos cómo se las arreglan ahora que se ha quedado sin vínculos con nadie).
La gente que ve la serie tiene mucha paciencia, bien sea por fidelidad o porque es lo mejor que se da a esta hora, pero lo cierto es que por el camino ya se han quedado mucha gente cansada de ver siempre lo mismo, y solo nuevas incorporaciones de espectadores permiten seguir manteniendo el nivel de aceptación. Pero hasta para esto hay un límite.
También para la fidelidad. 

1 de enero de 2016

A rey muerto, rey puesto

A rey muerto, rey puesto

Esto es lo que parece que piensa Francisca, que ni siquiera ha esperado que el cadáver de Bosco se enfriara para volver a las andadas. Con lo que además para mi queda patente algo: que para ella el cariño es algo accesorio, que su principal prioridad es perpetuarse ella y su estirpe, al precio que sea.
Y oír decirle a Mauricio que nadie puede entender su dolor produce al mismo tiempo indignación e hilaridad. Lo primero porque al parecer presupone que nadie sufre como ella y olvida el reguero de desolación que ha causado, lo segundo porque pensándolo bien es una verdad como un templo: nadie puede entender el tipo de supuesto dolor que dice sufrir, porque no parece que haya necesitado mucho tiempo para sobreponerse a la pérdida de Bosco, y la apariencia es que ya ni siente, ni padece. Tampoco parece importarle el respeto a la voluntad de un muerto, solo porque cree que son más prioritarios sus intereses.
Realmente la personalidad de Francisca es compleja y peligrosa, algo que es innecesario remarcar. Lo curioso de este caso es que si fuera otro personaje casi con toda seguridad sería tachada de desequilibrada (y me remito a tod@s los que han pasado por la serie que han mostrado actitudes perversas, y que han sido calificados de tal). En cambio para Francisca parece existir una especie de resignación general, como si su actitud fuera inevitable, e incluso justificada. Y la verdad es que viendo algunos comentarios una casi se tiene que echar las manos a la cabeza, hasta recordar que se trata de una ficción y que quienes justifican algunas cosas se espera que lo hagan pensando en la ficción y no en la vida real. Por ejemplo, no hace mucho leía refiriéndose a León, el marido de Francisca que fue “convenientemente ayudado” a morir por ésta, que total se iba a morir igual. ¿En serio alguien puede pensar esto, aunque sea en broma, solo para defender a un personaje?
De hecho solo hace falta hacer una búsqueda por internet para encontrar la palabra para definir a una persona como Francisca: psicópata.
“Necesariamente no quiere decir que siempre sean personas malas, sino simplemente que no sienten empatía por el prójimo, ni remordimiento por sus actos, con todo lo que esto significa. Viven bajo sus propias reglas, y solo sienten culpa cuando rompen con su código. Para los psicópatas las personas son cosas, objetos que sirven para satisfacer sus propios intereses. Si su “programación” no implica lastimar al otro, no lo harán. Y podrán vivir en comunidad porque comprenden los códigos sociales. Se adaptan. Lo terrible sucede cuando no pueden evitar hacer daño. Porque la mayoría no comete delitos, aunque no tienen reparos en mentir, manipular o lastimar para conseguir lo que tienen en mente” (http://id.tudiscovery.com/20-claves-para-detectar-a-un-psicopata/)
¿A que la mayoría de rasgos coinciden?
En menos de una semana hemos visto a un personaje que parece haberse sacudido la culpa por haber sido la mano ejecutora (involuntaria, pero culpable por omisión) de la muerte de un ser querido, que obvia la última voluntad de un difunto y que se ha hecho con un niño con la sola idea de poseer un heredero de su sangre, al que poder forjar a su imagen y semejanza. Evidentemente porque el clasismo la lleva a creer que los Montenegro son superiores al resto de los mortales. Pero, ¿qué hay que tener para ser un auténtico Montenegro? Es evidente que ha de tener una buena educación, disciplina para seguir las normas de la sociedad (por supuesto la alta sociedad), tener capacidad de manipulación, poca conciencia,…y sobretodo tener poder, mucho poder, para hacer y deshacer a antojo. Y esto es lo que le puede esperar a Beltrán, incluido quizás cariño, pero posesivo y excluyente.
Y ahora viene aquello de que Francisca es la única familia consanguínea del chico (cosa que no es cierta), que ella puede darle estabilidad y seguridad, y que es complicado que Aurora pueda hacerse cargo de un niño y seguir al mismo tiempo con sus planes de futuro. Hay que admitir que todo ello es cierto. Pero también lo es que, a pesar de no ser familia directa, también Candela y Rosario pueden darle a Beltrán una buena educación, además del cariño y un entorno cálido y cercano. Porque los sentimientos no entienden de sangre, y ambas ya han demostrado con creces que es así.  Además hay razones en contra de Francisca y es que se trata de una mujer mayor (la esperanza de vida en 1922 estaba situada entre el 10%  y 13% de la población mayor de 60 años), y en cambio Aurora es joven y también tiene medios para darle una buena vida al niño.
Otro tema es la repentina necesidad de Francisca de tener un heredero. Durante más de 16 años ignoró a su hijo Tristán, a la pequeña Aurora, y dejó que su otra hija, Soledad, languideciera en un convento. Entonces no tenía herederos, ¿porqué ahora es diferente? ¿Será porque ve más cercano el final de sus días?
Y no lo dejo sin volver a una cuestión que ya he planteado en otras ocasiones. Reconozco que, cada vez más, me subleva leer aquello de que sin Francisca la serie no tiene sentido. Por supuesto no creo que sea más imprescindible que otros personajes. Y es cierto que en todas las series suele haber el contrapunto a la parte buena, pero no es fácil encontrar una que tenga un personaje que llegue hasta el punto de Francisca, o al menos que consiga salir siempre bien librado de todo. Por lo que creo que, como decía alguien en un comentario, la gente ya empieza a estar cansada de ello, y no tendría problemas en asumir que esta trama se fuera diluyendo, dejando que otras historias pudieran salir adelante sin que siempre pendiera la sombra de la doña para estropearlas.
¡Como si la vida misma no fuera suficiente para poner problemas!

2016-1923 La esperanza de un nuevo año feliz

FINAL DE AÑO
Ni el pormenor simbólico
de reemplazar un tres por un dos
ni esa metáfora baldía
que convoca un lapso que muere y otro que surge
ni el cumplimiento de un proceso astronómico
aturden y socavan
la altiplanicie de esta noche
y nos obligan a esperar
las doce irreparables campanadas.
La causa verdadera
es la sospecha general y borrosa
del enigma del Tiempo;
es el asombro ante el milagro
de que a despecho de infinitos azares,
de que a despecho de que somos
las gotas del río de Heráclito,
perdure algo en nosotros:
inmóvil. 
JORGE LUIS BORGES

!!!!FELIZ AÑO NUEVO !!!!!

27 de diciembre de 2015

Amigos sin derecho a roce

Primera premisa que creo que hay que valorar: un hombre puede ser amigo de una mujer sin que ello presuponga que existan, o vayan a existir en el futuro, segundas intenciones.
Segunda premisa: una mujer puede acercarse a un hombre y establecer vínculos de amistad con él sin que ello signifique que busque su cercanía para algo más. 
Y también puede que me esté equivocando, y que la intención de los guionistas con la trama de Emilia y César acabe convertida en otro desaguisado. Evidentemente existe el peligro de que el roce lleve a algo más. Pero, de momento, les doy un voto de confianza a ambos, primero porque César, a pesar de que en apariencia puede ser un tercero en discordia, el caso es que me cae bien, y ahora mismo (y mientras no se demuestre lo contrario) no lo veo como alguien que pretenda aprovecharse de la debilidad de otros. Segundo porque considero al personaje de Emilia como alguien con la cabeza bien asentada y, aunque independiente y poco dispuesta a dejar que la coaccionen los convencionalismos, tampoco la veo como para liarse la manta  a la cabeza y hacer lo mismo que la ha llevado a apartar a Alfonso de su lado.
Pero especialmente porque tapar un despropósito con otro significaría, en mi opinión, un enorme error de cálculo.
Lo cierto es que en los malos momentos un hombro sobre el que apoyarse creo que puede ser una buena cosa. Otro tema es quien es el escogido para ello, que normalmente suele ser alguien de entera confianza, ya que sincerarse, dejando los sentimientos al descubierto, no es fácil sin tener la absoluta seguridad de que el interlocutor sabrá escuchar, aconsejar y comprender. Sin embargo Emilia ha optado por un hasta hace poco desconocido, y encima hombre, lo que es algo cuando menos sorprendente, teniendo como tiene a gente con la que podría desahogarse, como su propio padre. Pero también es cierto que casi todos los que conforman su círculo más cercano tienen vínculos con Alfonso, y quizás esto la haya llevado a sincerarse con alguien que puede mirarlo con más perspectiva. O simplemente porque enseguida se ha establecido entre ella y César un feeling especial, que no hay que confundir con otros sentimientos.

22 de diciembre de 2015

La lògica se impone

Después de todo tampoco era tan difícil ¿no?
En realidad la actitud de Sol hasta el momento se me antoja fuera de toda lógica, más cuando las posibles víctimas de las intenciones de Eliseo son personas a las que ella quiere.
Por supuesto no tengo ninguna duda que la intención de esta trama es llenar espacio de los capítulos, porque de otra manera carece de sentido. Menos cuando nos han presentado a Sol como una mujer de carácter, no la pusilánime que ha sido en este tema hasta ahora (al menos de cara a la galería). Es cierto que a solas con el personaje mezquino de Eliseo se mostraba de otra manera, pero también con el trasfondo de lo que suponía ser mujer en 1922, con no demasiado espíritu crítico hacia lo que suponía la claudicación de sus derechos como persona. Aún con un punto rebelde, siempre parece acabar trascendiendo en Sol la sumisión debida al esposo, tal como estaba establecido en las leyes y en las normas de la época. Y ello a pesar de que se pretenda disfrazar de temor hacia las represalias de Eliseo si se niega a acatar sus deseos, algo que no voy a negar que también pueda influir.
Y solo el hecho de haber sido puesta entre la espada y la pared, entre el supuesto deber y la pérdida, aparte de saber que Francisca también anda de por medio, ha conseguido lo que no parecía posible: hacerla reaccionar y darse cuenta de que su actitud empeoraba aún más las cosas, no solo para ella, al estar expuesta a los caprichos y malos tratos de un esposo deleznable, sino para todos los suyos, a los que expone al no hacerlos participes de las amenazas de Eliseo. Por cierto, al que no doy más que una mínima credibilidad (como ya he dicho en otra ocasión) porque que se sepa está solo y no veo que podría hacer frente a todos los demás, siempre que éstos sepan realmente a qué atenerse, estén prevenidos y le tengan controlado. Severo, Carmelo, e incluso Lucas, son mucho más fuertes que el tipejo, y tienen muchos más medios, así que cuesta entender el porqué del miedo irracional de Sol, cuando su hermano y los demás podrían protegerla y protegerse fácilmente, y encima sacar al individuo de en medio. 

20 de diciembre de 2015

Los locos en PV

¿Quién es más peligroso, una mujer con problemas psicológicos u otra que carece de escrúpulos, que no siente empatía hacia casi nadie, que no duda en sacarse de delante a quien entorpece su camino? ¿Qué no duda en ejercer de juez, jurado y verdugo, decidiendo sobre la vida de otras personas?
¿Quién merece menos simpatías, una mujer que, aun con problemas de personalidad, está sola e indefensa (y ahora además sabiéndose en peligro), o un capataz desalmado que tiene una conciencia voluble, que por una fidelidad mal entendida puede incluso llegar a postularse para utilizar la fuerza contra personas que no tienen apenas posibilidades de defenderse?
Quizás existe la posibilidad de que Berta pueda representar un peligro para Beltrán, pero por lo que se ha visto hasta ahora nada indica que su problema sea de instintos violentos, más bien lo que parece tenerla coartada es el miedo a un fantasma del pasado. Por supuesto no pretendo minusvalorar un problema de este calibre, y es cierto que cualquier persona con desequilibrios psicológicos puede ser totalmente impredecible, por lo que no es nada recomendable que tenga a su cargo a alguien, mucho menos a un menor. Pero me da la impresión que en este caso de Berta los guionistas van un poco a salto de mata, porque no tiene mucho sentido la evolución del personaje. Se supone que antes de llegar a PV Berta ha estado sirviendo en casa de una gente pudiente sin ningún problema, sin que nadie haya detectado nada, y ahora, de pronto, se hace patente su desequilibrio mental y encima salen a la luz unos informes médicos que no se sabe quién ha pedido, ni porque, que la retratan como alguien que puede tener tendencias asesinas. Y encima que nadie, ni D. Anselmo que fue quien la encontró, la recomendó y la trajo al pueblo, ni Severo que la hizo investigar sin resultados relevantes, consiguiera sacar a la luz lo que Francisca con solo chasquear los dedos ha descubierto sobre el pasado de la chica.
Quizás el tema sea que el aire de la sierra también puede provocar efectos nocivos ¿o será el agua de la fuente?

14 de diciembre de 2015

Una vida en la palestra

Hay dos factores a tener en cuenta: uno que PV es una historia de ficción y que ello permite ciertas licencias, y el otro que probablemente cueste un poco meterse en la piel de una mujer de 1922 y aceptar no solo que existieran unas leyes que condicionaban totalmente los movimientos de las féminas, sino que incluso ellas mismas pudieran llegar a resignarse al papel impuesto por la sociedad y con respecto al hombre. Aunque es cierto que tampoco tenían muchas opciones, pues la desobediencia estaba penada con cárcel; y aún con ello hubo mujeres valientes que desafiaron leyes injustas y discriminatorias. Eso sí, normalmente se trataba de mujeres cultas, de familias pudientes, que solían poseer una esmerada educación y que generalmente vivían en grandes urbes; así que los ecos de las sufragistas difícilmente llegaban a los núcleos de población rural, donde además la religión seguía imponiendo sus criterios y amordazando cualquier conato de protesta.
Aún así cuesta entender la deriva del personaje de Sol, cuando no nació pobre y hasta una cierta edad tuvo una buena educación que tendría que haber dejado un poso. Aunque en cierto momento todo ello se viera interrumpido al quedar huérfana y ser internada en un hospicio, donde es sabido que predominaban unas maneras de educar que nada tenían que ver con moldear personas con criterio, más bien al contrario, hacer de las niñas mujeres sumisas y obedientes a los hombres, tal como se estipulaba con las leyes y las normas de una sociedad predominantemente machista y misógina.
Sin embargo lo que sucedió después con ella, y cómo su vida llegó a hundirse más al tomar el camino de la prostitución, no lo recuerdo, aunque supongo que Eliseo tuvo mucho que ver.
Antes de continuar he de decir que sé que estoy intentando hacer un ejercicio algo arriesgado, porque quizás no logre hacerme entender o no ser capaz de plasmar lo que quiero decir sin meterme en un fregado. También he de decir que no es mi pretensión poner en entredicho a quien se dedica a esta que considero mal llamada “profesión”, aunque sé que no todas las mujeres lo hacen de manera voluntaria, que muchas son explotadas por individuos sin escrúpulos y convertidas en meros instrumentos de placer. Y sigo pensando que los principales culpables de que esto exista no son sólo los proxenetas, madames o propietarios de burdeles y casas de citas, sino los que utilizan estos servicios y que no reparan que en cierto modo es una manera de degradar a la mujer. Como tampoco tengo muy claro si reivindicaciones feministas y prostitución pueden ser compatibles; o al menos no lo eran en aquel tiempo en el que, por cierto, estas prácticas eran penadas para las mujeres, mientras que para los hombres la manga ancha era considerable.  
Pero volviendo a Sol. Pienso que en estos años que se dedicó (obligada) a vender su cuerpo no estaba en una situación muy propicia para alimentar el espíritu, ni creo que dedicara tiempo a culturizarse y a forjar un criterio crítico con algunos aspectos de su entorno y que le incumbían. Si acaso alimentar una cierta rebeldía, pero que vimos que tampoco era suficiente para salir del lugar en el que la explotaban. ¿Cobardía, miedo a lo desconocido, acomodo,…? ¿O simplemente que no creía tener otras opciones? (De hecho esta última pregunta se podría responder cuando ella misma se infravalora por su pasado, y por considerar que jamás se podrá librar de este estigma).  
Evidentemente no voy a negar que sea una mujer de carácter fuerte, que pretende ser independiente. Pero al final ha demostrado que no lo es tanto al aceptar los roles establecidos: primero poniéndose bajo la protección de su hermano y Carmelo (que no se han manifestado para nada como los típicos machos dominantes, sino que saben dejar espacio a sus mujeres), y después dejándose manejar por un malnacido, del que no deja de sorprender que sea capaz de amilanarla con unas amenazas que no llegarían más lejos de esto si se sincerara con la persona adecuada (que no ha de ser D. Anselmo, porque ello no soluciona nada), o que tomara cartas en el asunto. Solución por cierto, que no creo que sea la de alejar a todo el mundo para protegerlos, y que podría ser mucho más efectiva si pusiera sobre aviso a los amenazados.
Sin embargo esta situación no es nueva. Ya lo hemos visto antes, y con la misma impresión por parte de l@s espectadores con respecto a ciertas actitudes. De hecho María hizo lo mismo con respecto a Fernando, cuando podría haberse ahorrado muchos sufrimientos si hubiera confesado a Francisca lo que le estaba haciendo éste. Ahora sucede lo mismo con Sol, cuando no considero a Eliseo con suficientes medios como para llevar a cabo sus amenazas. De hecho pienso que si ello llega a materializarse, parte de culpa la tendría Sol por permitirlo.
Pero esto es una novela, y quizás una cierta coherencia es pedir demasiado. 

11 de diciembre de 2015

Y la lista sigue creciendo!

Calculando así por encima, aunque de manera un tanto optimista y en base a los resultados de las recientes elecciones municipales de PV, la población total de este pueblo debe rondar alrededor de los 800-900 habitantes. Pero lo que a priori podría parecer un sitio tranquilo, unido a que es lugar de paso alejado de los grandes núcleos de población, en realidad ha acabado siendo algo parecido al salvaje oeste, un lugar donde el índice de incursiones dolosas de gente de mal vivir no parece tener fin. Y para mayor regodeo, lo más habitual es que encima cada personaje nuevo traiga detrás de sí alguien de este calibre.
Evidentemente entiendo que es una situación alejada de la realidad y motivada por los intereses de la serie, que necesita que sucedan cosas para seguir estando en el candelero. Pero pienso que ya se está abusando de algunos temas, y no lo digo en plan de censura por el tema en concreto (aunque en realidad algo hay de ello), sino por la reiteración, y también porque parece circunscribirse a un género determinado.
No me voy a poner a enumerar los casos de desquiciamiento, locura, desvaríos y trastornos psicológicos varios que han jalonado durante cuatro años esta serie, porque seguro que me iba a dejar algunos. Pero lo que sí da la sensación de ser un denominador común que esto, además de suceder con una frecuencia que destroza cualquier estadística, afecte mayoritariamente a mujeres, mientras que en los hombres que se han puesto en el lado oscuro la apuesta es por lo malvado y retorcido. Que evidentemente también puede ser un factor de locura,  y en esto no se distinguen hombres y mujeres, cuando se trata de personas que presentan una baja respuesta a las amenazas, son fríos, su agresividad no tiene límites y solo valoran las posibles consecuencias positivas de sus actos, por muy maquiavélicos que sean. Son personas sin empatía, que además no aprenden de los castigos y errores, y no sienten la necesidad de modificar su conducta, malvados por naturaleza o por las circunstancias (algo que, por supuesto, no puede admitir jamás ninguna justificación).
Ahora llega Berta. Pero en el caso de ésta, además de interrogantes creo que hay que añadir otras cosas.
Y la primera cosa es: o Bosco es gafe (de hecho parece llevarlo impreso desde su mismo nacimiento), o han decidido ensañarse con él. En principio parecía que la última idea era la de darle al fin la tranquilidad afectiva, después de una primera mujer desquiciada (por cierto, creo que perdieron la oportunidad con Aida Flix, que seguro hubiera dado mejores resultados escénicos que la equivocada apuesta por Fariba), después se cargan en pocos meses a su segunda mujer, y cuando parecía que podría llegarle la estabilidad y recomponer su vida sentimental, le “colocan” a otra mujer con problemas psicológicos. Sin contar que el chico está bajo la égida de otra mujer no menos retorcida, que le manipula a voluntad para sus propios fines.  
Lo cierto es que me cuesta entender que es lo que se proponen con esta trama. Evidentemente uno de los fines es devolver a Bosco a La Casona para dar visibilidad a Francisca, aunque con ello lo único que consiguen es hundir la poca credibilidad del chico. Pero aún es mayor el interrogante sobre Berta y su papel final en esta historia, que espero que no sea sólo el anteriormente mencionado. Sería un total sinsentido levantar expectativas para después volver al punto de partida, ya que creo que ello además iba a significar el final del personaje de Bosco.  
¿O es esto lo que se pretende? 

6 de diciembre de 2015

Un Sol que se apaga

Una se pregunta ¿en qué momento se decidió que la mujer era inferior al hombre, que había de estar sometida a su voluntad? ¿Quién y cuando llegó a la conclusión de que las mujeres queremos ser princesas?
Sorprende descubrir hechos como que en el concilio de Nicea, en el año 325, se llegó plantear la cuestión de si las mujeres tenían alma o no, y sólo por dos votos se resolvió a favor.  O que aún avanzado el siglo XX había quien sostenía que el hombre era superior a la mujer tanto física como intelectualmente. Aunque ya antes el derecho romano había definido a las mujeres como el “fragilitas sexus” (sexo frágil), lo que en cierta manera puede ser el inicio de la idea de que la mujer necesita de alguien que cuide o vele por ella, Y que, generalmente, este alguien debe ser del género masculino.
Aunque una de los mejores compendios de este pensamiento llegó de la mano de un teólogo, Santo Tomás de Aquino, que en el siglo XIII sistematizó la idea general sobre la mujer, y que la Iglesia Católica se ocupó de seguir manteniendo vigente hasta fechas bien recientes. Aunque el hecho de que sea una institución en buen grado misógina, donde las mujeres solo tienen un papel bastante residual, puede explicar en buena parte todo esto. (Un resumen en: http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/72697-santo-tomas-mujeres-sexo/. Y un aviso para navegantes: el enlace anterior en algún caso puede provocar un serio ataque de hilaridad).  También un inciso importante: aunque en este caso lo haya limitado a la religión católica, las otras confesiones, con diferentes matices, también han hecho uso de argumentos parecidos. Y desgraciadamente aún siguen haciéndolo, porque la religión ha llegado a jugar un papel importante en la sociedad, ha influido en los gobiernos y, aun hoy en algunos países las leyes funcionan a su dictado.
Afortunadamente y de manera progresiva, la situación de la mujer en la sociedad ha ido cambiando, pero que aún siga presente en nuestros días parte de esta manera de entender el género femenino es cuando menos preocupante. Y hay muchos factores que han conseguido perpetuarlo, entre ellos y aunque duela reconocerlo, pero sin pretender generalizar, las mismas mujeres es posible que tengamos parte de culpa. Porque hemos caído en la trampa, unas veces utilizando la supuesta fragilidad para nuestros fines, pero otras dejando que esta actitud se instale en nuestras vidas, aceptando roles establecidos.

Pero como el objetivo de este blog no es hacer comentarios sesudos (que, por otra parte tampoco me creo capacitada de hacer), y aunque no voy a negarme el derecho a incursionar en temas que las mismas tramas me sugieren, voy a intentar comentar lo que me ha llevado hasta aquí: la trama de Sol y el chulo.
Es cierto que nos presentan a una chica de carácter fuerte, que ha tenido una vida dura y que se ha visto obligada a valerse por sí misma. O no. Porque esta afirmación se puede cuestionar cuando la mayor parte de su vida ha sido de dependencia, aunque también hay que decir que no voluntaria, si no forzada por las circunstancias. Y probablemente habría seguido siendo así de no haber sido arrancada de ello también por la fuerza, aunque por supuesto con fines muy distintos de los que la habían retenido hasta el momento.
Pero el caso es que ha pasado a depender de otros hombres. Sin embargo hay una diferencia sustancial porque, hasta la llegada de Eliseo, ninguno de ellos, los que ahora están a su lado, ha dado muestras de intentar coartarle su libre albedrío, su libertad, su independencia,…., lo que unido a su actual solvencia económica la sitúa en una posición que le permitiría no tener que depender de nadie.
Pero con las leyes hechas por hombres para los hombres, se ha topado. Leyes injustas, que colocaban a la mujer en una situación de total vulnerabilidad.
Y es cuando tod@s hemos acudido en tropel a dar nuestra opinión sobre la actitud que tendría que tomar Sol en su actual situación, cuando se hace patente que no es fácil ser consecuente con la mentalidad de 1922 y mirarlo desde esta perspectiva. El divorcio no existía y la mujer estaba sometida a los deseos del esposo. Una vez unidos por el vínculo del matrimonio el marido se convertía en el dueño y señor, y la mujer no podía objetar nada. Pero Sol no es el prototipo de mujer sumisa, tiene un carácter fuerte y difícil de doblegar, y probablemente esto es lo que se esperaba de ella. Por lo que es difícil de entender (salvo si se concluye que conviene a los responsables de la serie que la pareja Lucas y Sol pase por situaciones límite, y así no caer en la monotonía) que la chica se deje amedrentar y además sea incapaz de confiarse con nadie. Eliseo no tiene tanto poder, es un hombre al que pretenden mostrar con mucha capacidad de hacer daño, pero que una se pregunta cómo puede conseguir sus propósitos si está solo. De hecho, con sólo levantar un dedo, Severo y Carmelo se lo iban a cepillar sin problemas, por lo que la actitud de Sol cuando menos es bastante irracional. Poniendo a todos en alerta, ¿que podría hacer Eliseo? Y especialmente ¿no es ser muy necio que, pudiendo evitarlo, alguien permita que un indeseable le destroce la vida, arruine su futuro, y de rebote haga lo mismo a otros? 

2 de diciembre de 2015

Casi un matrimonio

Quizás es como ha de ser, aunque no lo comprenda.
Porque admito mi total analfabetismo sobre cómo se estructura una serie y si es  realmente necesario que las tramas se alarguen sin más motivación que la de llenar capítulos. Pero lo que sí sé seguro es que en este momento ello provoca que la expectativa que me generaba antaño la serie ya no suceda, sino más bien impaciencia. Y, ¿porque no?, una cierta perplejidad de que se empiecen las cosas y después dé la sensación que se dejan aparcadas, sin que se vea un horizonte cercano para resolverlas.
Tal sucede con Candela y Severo.
Hicieron falta largos meses de encuentros, confidencias, acercamientos y que Candela estuviera al borde de la muerte, para que se produjera el esperado momento de que la relación diera un paso más.  Pero después parece que se haya quedado ahí.
Cierto que esta situación puede generar que se vivan con mayor intensidad los que me parecen escasos momentos entre esta deliciosa pareja, pero creo que no están sacando a esta trama el rendimiento que sería deseable en este momento.
De hecho, y aunque casi cada día hay alguna escena en la que se demuestran sus sentimientos, pero que normalmente no dura más que unos segundos, por lo demás han pasado a ser una pareja que, sin haberse cruzado los votos, no se diferencia de cualquier matrimonio. Porque no viven todavía bajo el mismo techo, pero su relación está tan normalizada que si alguna vez (que espero que sea pronto) deciden que ha llegado el momento de establecer lazos más sólidos pasando a ser marido y mujer ante la ley, pienso que su devenir diario no se va a diferenciar en casi nada.  
Aunque por otra parte soy consciente que  pedir que les den más vidilla hace que al mismo tiempo tenga que encomendarme a……… no sé muy bien quién o qué,  pero a alguien o algo,…. para que no se les ocurra a los guionistas ir por el camino recurrente de crear un mal rollo entre ellos o de provocar alguna situación límite. Los personajes respectivos ya han sufrido lo suficiente para que ahora les nieguen a posibilidad de un remanso de paz y felicidad.
Y estoy convencida que también se pueden escribir buenas historias a partir de ello. 

1 de diciembre de 2015

Familia de primera, familia de segunda.....

Por enésima vez me he propuesto el difícil ejercicio de intentar entender a Bosco aunque, con los últimos acontecimientos, si antes era un objetivo complicado, ahora se antoja un imposible. Ya que su actitud actual ahora no solo le hace parecer inocente y bobo, sino que también hay que añadirle el calificativo de injusto.
Es cierto que las apariencias señalan a Severo, pero dejarse llevar por ello y sin pruebas irrefutables de la intervención del hombre en los hechos que le imputa, señalarle con el dedo acusador movido solo por la palabra de alguien que además es una evidente antagonista, y sin ni siquiera ofrecerle a éste el beneficio de la duda, es incurrir en una flagrante injusticia. O un enorme error que le puede costar una buena y desinteresada amistad, que ha quedado demostrada con creces.
Por supuesto habrá quien diga que la familia es lo primero, y que no es objetable que Bosco le dé mucho valor a ello porque ha carecido durante la mayor parte de su vida de una referencia de este tipo, así que es lógico que establezca una prioridad en sus afectos. Pero Francisca no es la única familia que tiene, aunque a veces parece querer ignorarlo. Aparte de Beltrán, Aurora, Martín, un hermano que no conocemos, una sobrina, tíos, primos, y Candela y Rosario, existe su abuelo, pero parece que con todos ellos el tema familiar lo ve de otra manera. También es cierto que Francisca es a quien le está más agradecido pues le sacó de la miseria (dejemos aparte los intereses que hubo en ello, y los que sigue habiendo, por lo que el altruismo no existe en este caso. Aunque Bosco desconozca este particular).
Pero Raimundo, aparte de ser un hombre de reconocido criterio, cabal  y  con una cabeza bien amueblada, también es alguien muy cercano para él. Y como mínimo tendría que respetar su criterio y experiencia. De hecho, al igual que los demás (exceptuando Francisca) no intenta manipularle, ni dirigir sus pasos, y por encima de todo no intenta comprar su afecto. Pero, a tenor de los resultados, el hombre no consigue tener mucho ascendiente sobre su nieto, que parece que está interpretando los consejos de su abuelo a su manera. Manera obnubilada y sin resquicio de intentar por lo menos escuchar y valorar que puede haber de cierto en las palabras de éste, con lo que queda claro que la telaraña que Francisca está tejiendo a su alrededor haciéndose pasar por una anciana desvalida, empieza  a dar los resultados esperados. Ahora solo falta que el chico decida trasladarse a La Casona para completar el desaguisado. 

26 de noviembre de 2015

Alegato para Emilia

Desconozco la edad de las personas que comentan sobre la trama de Alfonso y Emilia, pero no creo que esto sea lo más importante, ni decisivo, para explicar unas determinadas opiniones. El tema de fondo es que, sin querer entrar en descalificaciones y haciendo constar que es solo mi opinión, me estoy dando cuenta que se aplica un rasero diferente en el caso de uno y el otro, que trasladado a la vida real hace que se haga patente que, de alguna manera, aún perdura en nuestra sociedad un cierto sentimiento patriarcal, y que ello no distingue en edades, ni en géneros.
En estos días que se habla del tema del machismo y de sus consecuencias, una se da más cuenta de que hay actitudes que se siguen llevando implícitas en nuestra cultura, y que ésta sigue siendo en buena parte misógina, de hombres para mujeres. Por supuesto se ha avanzado mucho en temas de igualdad, pero si las mismas mujeres no tomamos conciencia que de alguna manera somos cómplices de ello y no nos levantamos para cambiar mentalidades que aún perduran, nunca se podrá avanzar lo suficiente.
Todo ello viene a cuento por lo que encabeza este comentario. En realidad no deja de sorprenderme que haya quien piense que Emilia se está pasando con Alfonso y que tendría que ceder. Incluso he llegado a leer que tampoco es para tanto lo que ha hecho el hombre, afirmación que, por supuesto, no comparto en absoluto. Porque no es solo el hecho, sino que se trata de una traición, se mire por donde se mire, y además el hombre no ha reparado en el daño que podía infringir, anteponiendo sus instintos primarios a todo lo demás. Lo que hace aún más injustificable su proceder, si es que se puede justificar de alguna manera que después de intentar traspasar su sentimiento de culpa a Emilia por un tema del pasado, mentirle durante semanas, dejarla plantada en más de una ocasión, rechazar sus intentos de acercamiento y finalmente consumar su infidelidad, ahora pida hacer borrón y cuenta nueva de la noche a la mañana, pretendiendo que Emilia no se lo tenga en cuenta.
Por supuesto me alineo al lado de Emilia, y puedo entender cómo se siente. Otra cosa es que en este caso de ficción, la trama pueda antojarse larga y aburrida pero, vista desde una óptica de la vida real, a mi entender está siguiendo una progresión lógica. Porque aquello de que el amor lo puede perdonar todo no creo que sea una afirmación que no pueda ser discutida, aunque también es cierto que hay que distinguir cada situación o contexto. Y el amor también se puede acabar, o al menos experimentar un cambio. Pero lo que no se puede pedir es que en nombre de este sentimiento se gire la vista hacia otro lado.   
También dicen que el tiempo puede curar las heridas. Y en todo caso Emilia es lo que està pidiendo: tiempo

20 de noviembre de 2015

No es la misma

Supongo que uno de los principales errores de los que vemos la serie casi desde sus comienzos, es intentar establecer comparaciones con lo que actualmente sucede en la misma. El caso es que en este momento no tiene demasiado que ver, opinión con la que creo coincido con bastante gente. Aunque tampoco tendría que ser nada sorprendente que se hayan producido cambios porque después del tiempo transcurrido es lógico que las cosas no sean las mismas. Incluso es posible que esto sea bueno si se quiere mantener el interés del espectador. Sin embargo mi impresión es que no siempre ello se traduce en cosas novedosas, vista la tendencia a repetir tramas. Eso sí, maquillándolas un poco, pero fácilmente reconocibles igualmente, con lo que conlleva de previsibilidad.
También los nexos que existen desde el principio con algunos personajes impiden, de alguna manera, hacer borrón y cuenta nueva, mirarlo con ojos diferentes. El “problema” que impide una total desconexión es que se puede decir que estos personajes han pasado a formar parte del paisaje de la serie, aunque con el lastre de su poca evolución en casi cinco años, ya que siguen moviéndose por los mismos parámetros que al principio. Evidentemente algo que solo puede entenderse porque, con alguna excepción puntual, buena parte de ellos solo tienen protagonismo ocasional, y sus tramas como único objetivo el de dar cobertura a todo el entramado. 
No olvido que muchos de los cambios también han venido forzados por la necesidad, porque protagonistas destacados se han marchado y ha sido perentorio crear nuevas historias. Con desigual fortuna, todo hay que decirlo. Porque si bien el salto temporal trajo consigo un par de ellas que consiguieron calar hondo, tres si contamos la preciosa relación de Tristán y Martín, después de que éstas hayan visto su fin todo ha experimentado una cierta decadencia, ante la que parece intención de volver a recurrir a personajes que considero ya en proceso de caducidad. Lo que en mi opinión es un error de cálculo, aunque sorprendentemente esto no influya en los índices de audiencia (cosa de la que, por supuesto, me alegro), aunque sí parece haber socavado el ánimo de l@s espectadores fieles a la serie, algo fácilmente reconocible en las redes sociales.
Sin embargo creo que ahora los responsables de la serie vuelven a tener entre sus manos dos buenas posibilidades de que la serie recupere algo de su antiguo esplendor: las parejas de Lucas y Sol, y la de Candela y Severo. No incluyo a Bosco porque en mi opinión es un personaje que difícilmente tiene posibilidades de salida en el futuro, ya que más bien parecen empeñados en convertirlo en un adosado de otros y sin darle una trama acorde que le permita desarrollar su propia personalidad.
No volveré a insistir en el tema del porque creo que sucede esto último y en el error que a mi entender ello supone, pero sí creo que debo hacerlo en el caso de las otras dos parejas que llevan mayor protagonismo. Sin, por supuesto, hacer de menos a las otras como Mariana y Nicolás, o Gracia e Hipólito, o Prado y Matías, o incluso a Emilia y Alfonso, aunque éstos ahora anden en horas bajas. Porque estoy de acuerdo que relaciones edulcoradas, sin ningún bache, tampoco tendrían mucho interés, y que la misma realidad se empeña en dejar claro que no todo es un camino de rosas, algo a lo que la serie no tiene por qué ser ajena. Pero creo que tampoco estaría mal que esto se dosificara, y que siempre hubiera algo a lo que agarrarse para no tener que estar continuamente en la zozobra.
Traducido: me gustaría ver más amor y menos odio. Por descontado hay que situarse en el contexto de 1922 y hacerse a la idea del poder de los terratenientes, lo que implica aceptar que Francisca pueda hacer y deshacer a su antojo casi siempre. Igual que Severo (aunque con diferente talante, todo hay que decirlo). Y aquí he introducido el elemento discordante al que me refería anteriormente como en proceso de caducidad: la doña. Admito que hasta el momento había pasado bastante de ella y de sus desmanes, pero ahora me cansa, me irrita, me aburre, me fastidia sobremanera ver como vuelve a tener el mismo papel de siempre ¿En serio no es posible que haya algo más que pueda hacerse con este personaje? Y además hago esta pregunta con un cierto conocimiento de causa, al haber leído los avances de la semana que viene, en los que al parecer se vuelven a producir situaciones de abuso de confianza y de manipulación llevada al extremo y en todos los frentes. Pero lo que es aún peor, volviendo a trasladar de alguna manera la sensación de impunidad asociada al poder y al dinero, además de una capacidad casi sobrenatural de maquinar continuamente maldades, que es lo que caracteriza a este personaje. 

16 de noviembre de 2015

Cayendo en la trampa

Es difícil entrar en el tema de Bosco sin acabar concurriendo en los mismos calificativos que se suelen emplear en la mayor parte de los sitios para referirse a este personaje. Y para mi es evidente que esto no va a mejorar con la que parece va a ser la propuesta para él en las próximas semanas.
La verdad es que me cuesta meterme en su piel y tratar de entender la deriva a la que pretenden llevarlo. Eso sí, reafirmandome en mi convicción que el motivo de que le vuelvan a acercar a Francisca no es solo para darle los minutos de pantalla que corresponden a un protagonista, sino para poder darle visibilidad a la doña, que sin este recurso difícilmente tiene nada más que aportar a las tramas. Pero, siempre en mi opinión, si los responsables de la serie siguen con el camino emprendido, no veo nada fácil que vayan a conseguir despertar ningún interés por esta trama concreta, con escenas calcadas día sí, día también. En realidad, y por lo que ya se ha visto, se vuelve a más de lo mismo: pueden cambiar los perceptores de las maquinaciones de la doña, sin embargo el resultado y la manera de llevarlo a cabo no cambia. Y ahora hablo por mí, aunque ya lo he dicho en otras ocasiones: aun entendiendo que ha de haber un contrapunto y que la vida no es un camino de rosas, volver a ver a Francisca destrozando vidas a su antojo y sin que nadie la tosa, ha acabado por hartarme del todo de este personaje.
Pero volviendo al principio.
Insistir en la idea de que Bosco es un personaje que ya nació con mal pie, solo es remarcar una obviedad. Como lo es que el posterior desarrollo de su trama no mejoró esta apreciación, ni siquiera creo que vaya a conseguirlo ahora, porque con él parece que salen de Málaga para meterse en Malagón. No fue creíble su nacimiento, ni la velocidad de crucero que imprimieron para convertirle en alguien acorde con la posición de su familia, ni la relación igual de precipitada con Inés que se saldó con lo que considero un estrepitoso fracaso, ni que pretendan que unos días sea alguien que hay que entender porque es supuestamente joven y manipulable, mientras que en otras ocasiones es lo suficientemente mayor para temas que requieren una experiencia que él no ha podido adquirir precisamente por su supuesta edad. Sin entrar en el tema de dos matrimonios y un hijo, bastante antes de cumplir los veinte años……
Pero ahora parece que además va a tener que hacer acopio del don de la ubicuidad y estar en todas partes.
Entiendo que hacer marchar a Bosco de La Casona en su momento pudo ser considerado necesario para las tramas, y que ahora se ven en la disyuntiva de encontrar una manera lo suficientemente creíble para que vuelva a tener un nexo de unión con esta casa, aparte del familiar. Sin embargo sacarlo del Jaral creo que sería demasiado arriesgado y poco entendible, teniendo en cuenta que es la casa de su familia y él es el principal, y en este momento, único responsable.
Pero tomando pulpo como animal de compañía y  aceptando que Bosco ha sido capaz en poco tiempo no sólo de culturizarse, sino también de tomar las riendas de una finca con destreza y sabiendo de cultivos y administración como el que más, además de otorgarle una capacidad de trabajo superior a la media, quizás no habría de ser muy sorprendente que sucediera algo que ahora mismo puede antojarse impensable. Porque su personalidad no ha evolucionado al mismo ritmo y sigue sin tener criterio propio cuando se trata de su abuela. De hecho sigue a años luz de sus hermanos, ambos con una personalidad marcada, lúcida y crítica, como corresponde a unos padres como Tristán y Pepa. Y además Francisca debe tener alguna especie de atracción fatal, que hace que los más vulnerables caigan bajo su influjo.
Bosco no es ciego y ve (e incluso ha sido cómplice) de los desmanes de ésta, pero como con él se porta bien parece que prefiere mirar hacia otro lado, además de tener siempre en mente un agradecimiento que le nubla los sentidos y le impide ver la realidad.  De hecho si alguna vez le ha hecho a su abuela un reproche por algo, nunca llega demasiado lejos. Y lo que es claro es que Francisca se aprovecha de ello para llevarlo a su terreno, sin tener ningún escrúpulo en manipularlo, aunque suponga alejarlo de su entorno y que pierda cosas importantes por el camino.
Pero especialmente impidiendo que este personaje tenga su propia historia.