9 de junio de 2015

Nuevos escenarios, nuevas tramas

Quizás sea un poco pronto para lanzar las campanas al vuelo, pero por lo poco que se ha visto, creo que por primera vez en mucho tiempo nos encontramos ante un escenario interesante y diferente, con tramas que prometen algo de vidilla.
Pero especialmente de lo que creo que se trata es de la irrupción de un nuevo personaje que al menos lleva aparejado carácter y personalidad, aparte del descubrimiento por mi parte de una actriz que, ya de entrada, me ha dado muy buenas sensaciones por su manera de trabajar. Como he dicho quizás sea adelantar acontecimientos, pero reconozco que las expectativas que me produce esta trama han conseguido que vuelva a mirar la serie con algo de interés. Porque considero que además en este caso lo están haciendo bastante bien, sin dar lugar a sentimentalismos gratuitos y dejando que el reencuentro de Severo y Sol transcurra por cauces que entrarían dentro de la normalidad de dos personas que han estado mucho tiempo alejadas, tienen que volver a conocerse y reparar los puentes que se han roto con el tiempo y los sufrimientos.
Me gusta el carácter que han impreso a Sol, fuerte y decidida, que es capaz de hablar de su pasado sin ambages ni paños calientes, ni dejando lugar a que la compadezcan. Evidentemente no está orgullosa de lo que hace, pero tampoco parece avergonzada de haber sabido aprovecharse de su destino y ponerlo a su favor. Aunque sea convirtiéndose en un objeto de deseo y, a pesar de no querer reconocerlo, habiendo perdido su libertad por el camino.  
Sin embargo no quiero crearme expectativas, que después acaban yéndose al traste. Ya ha sucedido en anteriores ocasiones, e incluso con Severo y Carmelo que ya llevan varios meses en la serie gestando una venganza que no acaba de llegar. Hasta ahora, que parece que por fin algo se mueve, coincidiendo con la aparición de Sol.
De verdad que espero que el camino emprendido siga el curso aparentemente trazado, porque admito que también Severo y Carmelo entran en mi consideración. Creo que la irrupción de Sol en la Quinta y en PV puede dar lugar a escenas interesantes. Ya no sólo por el hecho de que los hermanos tengan que empezar casi de cero, sino por la interacción de la mujer con Carmelo y los demás habitantes del pueblo. Porque alguien con el carácter de Sol, tiene todos los visos de ser el detonante de un terremoto de imprevisibles consecuencias.
Ya lo he dicho en anteriores comentarios. Creo que con Sol y los de La Quinta, los guionistas tienen una oportunidad de oro para dar nuevo brillo a la serie, que últimamente anda algo apagada con tramas sin fuste. Por fortuna exceptuando las ocasionales apariciones de Fe, y la irrupción de Gracia y Prado, con sus respectivos partenaires.
Y lo lamento por el resto de actores, pero no consiguen sacarme del sopor que me producen sus respectivas tramas.
¡Voto porque también a ellos les den nueva vida!.

¿Es el fin ?

Admito que mis expectativas sobre la serie son más bien limitadas, pero también que aún conservo una mínima esperanza que se enderece algo con los nuevos personajes. Porque por lo que se refiere a los existentes, creo que poco se puede hacer ya con sus respectivos papeles. Y entre éstos pienso que hay que incluir a Bosco e Inés.
Creo que a medida que trascurren los capítulos es un hecho que cada vez se hace más patente. Pero me imagino que debe ser complicado cambiar el rumbo de un personaje una vez establecidas unas pautas de acción al respecto. No se puede modificar fácilmente ni el carácter, ni la trayectoria cuando, como en el caso que me ocupa, ya se ha completado parte del camino. Evidentemente no sería creíble un cambio de manera de proceder ni en Bosco, ni en Inés, dos personajes que, en mi opinión, al pretender convertirlos en un remake de Pepa y Tristán, han perdido cualquier posibilidad de adquirir una identidad propia (aparte de que tampoco creo posible que pudieran acercarse mínimamente a ellos y a su historia).
Al final se ha demostrado que nada que ver con las anteriores parejas protagonistas, donde los integrantes han tenido una marcada personalidad, además de mucho más escenario por recorrer. El ejemplo más paradigmático de esto que digo de Inés y Bosco es el de la chica, que ni siquiera ha tenido tiempo de interactuar con casi nadie, pues del tiempo que lleva en pantalla diría que el 90% lo ha pasado encerrada y sola, con apenas una docena de interlocutores y aún de manera escalonada. Tampoco la supuesta historia de amor con Bosco ha calado demasiado, pues aún a estas alturas no existe el conocimiento entre ambos como para poder hablar con propiedad de este sentimiento, algo que cuesta encontrar en unas escenas en las que la química que tendría que desprenderse brilla por su ausencia (al menos esta es mi percepción). No voy a negar que exista el amor a primera vista, pero se ha de abonar para que fructifique, y ello no ha sucedido, básicamente porque ni siquiera les han dado tiempo. Porque no se puede confundir el amor con la pasión, y esto último es lo único que, en mi opinión, transmiten.
Considero que esta historia ya nació con poco crédito, y no se ha conseguido remontar. De hecho y aún con Inés en los títulos de crédito como protagonista,  pienso que es la tercera en discordia, Amalia, quien se ha llevado este papel al lado de Bosco. Es un personaje, en mi opinión, mucho más trabajado y que aparte de que ha copado mucho tiempo de pantalla, probablemente será más recordado, principalmente porque su papel es complejo y duro. Prueba de ello es que ha conseguido despertar la antipatía de casi todo el mundo (el personaje, no la actriz), y ello a pesar de que no le llega ni a la suela del zapato a la doña en cuanto a maldad. 
Por todo ello y ante la previsible desaparición de Amalia, me pregunto cuál puede ser el futuro de la pareja en cuestión. Ésta es la que daba un poco de vidilla (aunque fuera para tocar las narices), pero ahora no puedo imaginarme que pueden dar de sí dos personajes de los que sólo hemos visto escenas todas en el mismo sentido. Y fuera de ello la nada. O casi nada.
Por cierto, no puedo dejar sin expresar mi opinión sobre la escena de la confesión de los “crímenes” de Amalia. Lo sé, no creo que haya que remarcar que Inés no es santo de mi devoción, pero creo que ha sido algo tan forzado como poco creíble lo que han puesto en boca de Amalia. Por ejemplo, ¿alguien puede creer que se expusiera deliberadamente a que Inés la estrangulara? 

7 de junio de 2015

Mujeres en Puente Viejo

Gracia, Prado, Sol……
Cuando los guionistas deciden crear un nuevo personaje y han de ponerle nombre, me pregunto si no entra en consideración la futura idiosincrasia de éste o ésta. Porque no creo que sea casualidad que después el nombre se ajuste con bastante precisión a las características del personaje, aunque también es cierto que no siempre ha acabado siendo así, ni siempre se puede extraer otro significado literal al nombre.
Pero en el de estas tres mujeres creo que, de entrada, la etimología de sus respectivos apelativos se corresponde perfectamente. Gracia ha traído precisamente la gracia (valga la redundancia) con su carácter alegre y risueño, Prado la frescura de la inocencia, y Sol, aunque probablemente haya de pasar aún un tiempo para ver el personaje en todo su contexto, también parece que va a suponer un rayo de esperanza (especialmente para ESDPV, más después de ver los últimos buenos datos de share que coinciden con la aparición de ésta y de Prado. Lo que me hace pensar que en buena parte puede ser que se haya percibido como una posibilidad de hacer realidad el deseo de l@s seguidores de la serie de ver situaciones nuevas, no tramas que reediten historias del pasado y que impiden tener expectativas al ser totalmente previsibles).
Es un hecho que ESDPV es una serie de mujeres. Y que algunas de ellas han conseguido dejar huella, o siguen siendo parte imprescindible en el serial, incluso anulando en buena parte el protagonismo de los hombres. Que no quiere decir que no haya habido personajes masculinos que hayan marcado y mucho (en mi caso admito que Tristán y Martín). Pero sin desmerecer a todos los están actualmente, en especial las féminas, muchas de las cuales han dado muestras de estar sobradamente dispuestas a hacer valer unos derechos que en aquellos tiempos estaban muy lejos de tener, creo que ahora mismo hace falta otro personaje con carácter, alguien que consiga despertar otra vez la ilusión y poner el listón alto.
Ciñéndome exclusivamente a los personajes de los que quería hacer hincapié, evidentemente es difícil que Gracia o Prado se erijan como protagonistas, porque su papel va en otra dirección. Pero creo que Sol podría ser quien cogiera el relevo de Pepa, de la Aurora de los primeros tiempos, de la María que vimos desaparecer camino de Cuba del brazo de Martín,……Mujeres valientes y corajudas, que supieron hacerle frente a los vaivenes de la vida, e invariablemente todas ellas a Francisca (por cierto, otra mujer especial. Pero también otra historia)
De todas maneras quizás me estoy adelantando a los acontecimientos, y el papel reservado a este personaje vaya por otros derroteros. Pero pienso que con Sol tienen una oportunidad de enderezar el rumbo de una serie que, ahora mismo no tiene nada que ver con lo que era y a la que en mi opinión (que creo que es bastante generalizada), le vendría bien algo de vidilla, que por supuesto no pase necesariamente por situaciones dramáticas extremas como las que parecen implícitas a todos los personajes. Creo que hay otras maneras de suscitar interés (aunque por supuesto no pretendo hacer el trabajo de los guionistas)  

5 de junio de 2015

¿Nuevos tiempos para la serie?

Me estoy preguntando si el problema no será mi inexperiencia en telenovelas y quizás el funcionamiento de las tramas y vericuetos que se utilizan en PV sean argumentos recurrentes de manual, por lo que a veces da la apariencia que no difieren demasiado entre una y otra serie (de hecho una acaba sorprendiéndose de las similitudes, aunque sea leyendo superficialmente sobre lo que se cuece en estos productos) También es claro que hay que diferenciar entre las que tienen como único objetivo llenar una franja de programación (otra cosa es la calidad y el esmero con que son tratados cada una), y productos que pretenden ir un poco más allá, poniendo énfasis en la realidad (o lo que es lo mismo, evitando en la medida de lo posible las licencias que si tienen las anteriores), además de dar entrada a fórmulas innovadoras. Y que, por cierto, están funcionando muy bien y llevando a la ficción nacional a un nivel muy importante de aceptación, incluso en otros países.
Evidentemente PV se sitúa entre los primeros, aunque también haya traspasado fronteras con éxito. Pero entiendo que se trata de un producto cuya pretensión no es lanzar un mensaje, sino entretener, hacer que uno/a se siente delante del televisor un rato para ver las aventuras y desventuras (en el caso que me ocupa más de lo segundo que de lo primero) de un grupo de gentes de un pueblo ubicado quién sabe dónde, pero sin más intención que mantener una expectativa para el día o la semana siguiente. Hacer que la gente se emocione, enfade, simpatice u odie a los personajes en función de lo que ve o de lo que éstos transmiten, pero sin ir más allá. Quizás esto es lo que ha de pretender una telenovela y no habría que buscarle más profundidad, y menos intentar que los personajes se conduzcan con una cierta coherencia, más cuando la ficción permite licencias que en la vida real serían impensables. 

Pero, como en todo, hay espectadores con diferente sensibilidad que en algunos casos, a pesar de entender que se trata de una ficción, piden además que se use la lógica y que las licencias sean más creíbles. Pero especialmente que no se haga uso de ello solo para que las tramas se eternicen y con ello llenar capítulos. De hecho algunas de aquellas claman al cielo, como unos lunares hereditarios (¿), una mujer que resucita para dar a luz un bebé, o el recurso de la llamada de la sangre que más bien parece que alguno/as lo lleven escrito en la cara,…… Cierto que hay que aceptar muchas veces comulgar con ruedas de molino, pero solo hasta cierto punto.
Sin embargo ahora, después de muchas semanas de calma chicha (por no utilizar el término aburrimiento), parece que se va a producir un cierto cambio de rumbo, haciendo que finalmente algo se mueva y  generando además unas ciertas expectativas, que espero que cuajen y no suceda como en anteriores ocasiones.
Tramas como la de Hipólito y Gracia, o la de los nuevos Castañeda, así como la llegada de Sol y una posible mala época de Francisca (algo que se ha demandado con insistencia, pero que veremos hasta donde llega y cuánto dura), creo que pueden conseguirlo. Aunque haya que lamentar también la marcha temporal o definitiva de Aurora, y probablemente también la de Fe (aunque ésta por motivos ya bien visibles).  
Y, por supuesto, no me olvido de insistir en el tema de los actuales personajes invisibles de la serie, y que creo que merecen más protagonismo: Candela, Mariana y Nicolás, Lucas, ……..

3 de junio de 2015

Una lanza por Bosco

Esto es un mea culpa.
Porque los/as que alguna vez hemos tachado a Bosco de poco lúcido, quizás no hayamos sido muy just@s. O al menos pienso que yo no lo he sido.
Es cierto que el chico peca por exceso de confianza, pero esto no tendría que ser del todo reprochable. Más bien a quien se tendría que reprobar es a tod@s los que de una manera u otra le han mentido, manipulado o mantenido en la inopia. Incluida Inés.
Evidentemente Amalia se lleva la palma, pero no son menos culpables quienes dejan que siga viviendo en la ignorancia. Si es lo suficientemente mayor para haberse casado, tener relaciones con mujeres y hacerse cargo de un hijo y una finca, también lo tendría que ser para asumir la situación y tomar sus propias decisiones en consecuencia. Lo que se trata (antes y ahora) es de que están decidiendo por él, como antes sucedió con su padre.
Admito que después de la escena de la plaza con Mariana y Nicolás, mi percepción de Bosco está cambiando. Y ha pasado a ser de una cierta empatía, principalmente porque una se da cuenta lo que éste se ha perdido y está perdiendo. No ha tenido infancia, ni adolescencia y apenas juventud, y su vida siempre ha sido manejada por otros.
Sin embargo lo que no se le puede negar es que se toma sus responsabilidades en serio. Por ello no tendría que ser sorprendente que, en primera instancia, defienda con fiereza a su esposa, en orden a la información que ahora mismo posee y a la desconfianza que le supone el haber sido engañado sistemáticamente por unos y otros. Lo cierto es que me he sorprendido a mí misma poniéndome de su lado, porque sus argumentos eran del todo convincentes y no hacía más que lo que le dictaba su conciencia: defender a la que es su esposa, la que cree madre de su hijo. En consecuencia lo que considera le corresponde hacer, aunque también influya el hecho de que ya debe estar cansado de esta situación de tensión continua y desea vivir en paz. Y para ello lo único que sirve es alejarse, y esperar que Amalia se tranquilice.
Esto desde su punto de vista, porque la realidad es bien distinta.
Porque Amalia ahora es peligrosa, aunque quizás no sea del todo culpa suya. Es cierto que arrastra un trauma por su accidente, pero que se haya vuelto intrigante y manipuladora creo que sólo es producto de las circunstancias, y el menos culpable es Bosco que ha hecho todo lo posible por acercarse a ella y cumplir con sus deberes de esposo. Evidentemente Amalia no es la alegría de la huerta, y su carácter es insoportable, pero aparte de Aurora, que si ha intentado tender puentes con ella (básicamente deseando la felicidad de su hermano) l@s demás enseguida han tirado la toalla.
Por supuesto no pretendo decir que la culpa sea de ést@s, porque es difícil convivir con una persona de estas características. Pero cuando se habla de sus malvados actos, una se da cuenta que hasta el momento lo que ha hecho ha sido aprovecharse de las circunstancias, y después explotarlas en su beneficio. Porque parece que se olvida que es Francisca quién la trajo al pueblo con el único propósito de unir un apellido ilustre al suyo (no para que Bosco fuera feliz), y también quién recluyó a Inés en una mazmorra con la intención de quitarle al niño y después acabar con ella. Lo que implica que, de una manera u otra, Inés se iba a quedar sin su hijo. (Cuidado, que no intento justificar a nadie. Solo pongo los hechos en su contexto). Que después Amalia lo descubriera todo y manejara la situación a su favor es otra cosa, porque ello si da cuenta de que la chica dulce que llegó a PV ha derivado en una mente retorcida, que demuestra al mismo tiempo que es una alumna aventajada de Francisca. Y que lo que al principio parecía una lucha por mantener a su esposo a su lado, se ha convertido en algo mucho más siniestro. Sin embargo, y mirándolo fríamente (pero repito, sin pretender justificarlo), lo que ha hecho Amalia no puede ser condenado por la ley, porque en puridad no ha secuestrado al niño ya que no lo ha alejado de su padre. Otra cosa es la inducción al asesinato de Melchor (algo por cierto, muy difícil de demostrar) y el posterior ocultamiento de esto y del cadáver, lo que la convierte en cómplice. Aunque la mano que empuñaba el revólver era la de Inés, y por lo tanto seguro que esto va a pasar al olvido, porque daría lugar a una larga condena, o a algo peor para ésta (sin olvidar que esto también implicaría a Francisca, ya que el asesinato sucedió en las mazmorras de La Casona. Demasiadas explicaciones.....).

2 de junio de 2015

Felicidad o normas establecidas: esta es la cuestión

Algo ha quedado patente: el poder de la iglesia para erigirse en fustigador y velador sobre la moral y las buenas costumbres que la sociedad impone. Algo que tampoco ha cambiado tanto, a pesar de haber pasado varias décadas desde que se sucede la acción. Aunque lo que sí creo que ha cambiado es la manera en que las personas lo perciben y lo aceptan. Al menos en gran parte del primer mundo.
El fuego del infierno y la amenaza de perder la paz eterna no creo que actualmente sirvan para amedrentar a nadie, salvo a los más fervientes devotos. La libertad personal se impone a los dictados externos que podrían venir de una institución cuyos máximos dirigentes todavía dan consignas retrogradas, que parecen ancladas en otros tiempos. Por supuesto sin generalizar, porque también en la iglesia católica (y en todas las demás confesiones) existen quienes viven a pie de calle y conocen la realidad.
Aunque D. Anselmo sea un sacerdote que en múltiples ocasiones ha mostrado un grado de tolerancia no muy acorde con la mentalidad de la época en la que trascurren los hechos, el caso es que no puede evitar meter baza en temas que no tendrían que pasar del terreno personal. No en vano representa a unos de los poderes que manejaban los hilos.
De todas maneras, quien vive en un pueblo pequeño (como es mi caso y el de PV) sabe que aún en el momento actual, está más expuesto al escrutinio popular que alguien de ciudad cuyo anonimato está casi garantizado. Así que sólo resta escoger entre decidir por una/o misma sin tener en cuenta la opinión de los demás, o dejarse condicionar por lo que dirán.
Y en el caso de Hipólito y Gracia además hay otro tema. Está en juego la felicidad de ambos, en contraposición a las normas establecidas. Sin contar que además son personas ajenas a los interesados quienes pretenden decidir por ellos.
¿Qué es más importante, dejar escapar la posibilidad de ser feliz, o acatar unas pautas de moral pensadas para coartar la libertad de las personas?

31 de mayo de 2015

Otra vez la venganza....

Dicen que el amor puede impulsar a hacer locuras. De hecho en PV hemos tenido una muestra de casi todas las posibilidades que puedan existir de ello y sin distinguir edad, condición social o sexo. Pero a lo visto aún había otra, aunque es una de la que muy pocos pueden disponer: gastar el dinero a manos llenas, sin reparar en nada, solo para agasajar a la persona depositaria de sus desvelos.
Aunque en el caso de la doña es muy probable que hacer esto sea solo vaya a suponer un ligero socavón en su fortuna, cuando se ha vanagloriado una y otra vez que tiene dinero para pasar sin privaciones siete vidas. Pero ¿de dónde proviene su dinero? Probablemente de lo que pudo haber heredado de su esposo, más lo que ha ido amasando durante años con propiedades, valores, participaciones y otros, además de lo que le pueda reportar la finca. Sin embargo no se le conoce ningún negocio industrial, porque el tema de la fábrica textil ha hecho mutis por el foro y ya no se habla de ello, además de que ya era algo ruinoso. Así que se supone que la mayor parte de lo que posee es intangible, y que para convertirlo en efectivo tiene que venderlo. De hecho ya tuvimos un ejemplo cuando Leonardo el cubano le hizo chantaje, y tuvo que vender varias propiedades para reunir el importe.
De todas maneras Francisca también debe disponer de un cierto capital en efectivo que le permite afrontar los gastos más directos, como los de la hacienda y los suyos personales. Si no fuera así no creo que obrase tan a la ligera y de manera tan despreocupada, cuando además la imagen que se tiene de ella es la de verla regatear cada céntimo y recortar cada soldada de sus jornaleros o empleados, solo para acumular más a su favor. Lo que hace aún más sorprendente su actual desprendimiento, que es claro que no se puede achacar a que el dinero haya dejado de importarle o se haya vuelto solidaria de repente, sino más bien al deseo de comprar con ello la voluntad de Raimundo, que ahora junto con D. Anselmo (al que también ha conseguido encandilar con su supuesta generosidad), son los únicos que parecen creer que está cambiando.
Y que no lo ha hecho se ha evidenciado otra vez, aunque solo l@s espectadores seamos testigos de ello. El término venganza en la doña siempre tiene connotaciones que van más allá de hacer pagar una supuesta afrenta. En su caso siempre tiene la última palabra, y suele ser definitiva. Y, otra vez, Severo vuelve a ser el blanco. Por cierto, no deja de ser sorprendente que sea tan olvidadiza y no tenga en cuenta que esta guerra la ha empezado ella, que por su causa la familia de Severo fue desmembrada, y éste y su hermana tuvieron que ver cómo primero su padre y después su madre, sucumbían a los manejos de Francisca, antes de que les sucediera lo mismo a ello y se vieran separados a la fuerza. Parece que para la doña esto no existe, y sólo ella es la agraviada.
He llegado a la conclusión que lo suyo más bien va encaminado a satisfacer una morbosa satisfacción periódica de ver sufrir a alguien. Sólo en los últimos meses hemos asistido a una auténtica sucesión de desmanes, aunque con resultados desiguales, algunos consumados y otros en grado de tentativa: asesinato de Bernarda, intento de deshacerse de Aurora quebrantando su lucidez, encargo de asesinato de Martín, intento de encarcelamiento de María, internamiento de Fulgencio en un manicomio, engaño y manipulación de Bosco, intento de asesinato de Amalia, secuestro de Inés con finalidad incierta, asesinatos de Sabina, Silverio y Leonardo (éste último por su propia mano), absoluta indiferencia sobre la suerte corrida por María y Esperanza, a las que cree muertas,……y ahora encargo de asesinato de Severo y Carmelo. Por cierto, hecho a Mauricio que, una vez más, ha demostrado que solo es un perro fiel con conciencia voluble. (La verdad es que me ha hecho volver a preguntarme si deseo que Fe se haga con semejante animal)
En vista de todo ello, solo me resta una cuestión que me ronda hace días y que también tiene que ver con Francisca y la comparación que se hace de Amalia con ella.
Hay quien habla de que ésta es más mala que la doña. No comparto esta opinión, porque antes de que consiga reunir semejante historial (del que falta todo lo sucedido a lo anteriormente mencionado, y que es igual de voluminoso. Recordar, por ejemplo, la implicación de Francisca en la muerte de Pepa, la muerte de su esposo León, el encargo de asesinato de Fernando….) creo que a Amalia aún le quedaría bastante camino por recorrer. Aunque lo cierto es que ya se ha mostrado como una alumna aventajada de la doña.

29 de mayo de 2015

Y vuelta la mula al trigo.......

¿De qué puedo escribir sobre ESDPV, sin repetirme como un eco? ¿De personajes invisibles o que están perdiendo credibilidad a marchas forzadas, de protagonistas que han dejado de serlo, de tramas sin sustancia, de expectativas que no acaban de cuajar o de planes que nunca llegan a ponerse en marcha, de actores o actrices desaprovechados, de situaciones reiterativas o surrealistas, ………? Porque realmente considero que ahora mismo no hay mucho más que esto, pero sin embargo me niego a tirar la toalla. Aún no, aunque admito que a veces miro la serie, pero no la veo. Es decir, tengo la televisión puesta pero la mente en otro sitio, ya que mi interés por las tramas ha menguado mucho.
Salvo en algunos casos concretos.
Supongo que mi mayor “error” (si es que puede llamarse así) ha sido engancharme a otra serie “Seis hermanas” donde a mi parecer las situaciones transcurren a un ritmo razonable y coherente. Cierto que las comparaciones son odiosas y las dos series son muy diferentes, pero en la de las hermanas (aparte del planteamiento novedoso)  las situaciones dramáticas pienso que están llevadas en su justa mesura y se combinan con toques de humor que hacen que todo sea más ligero. Sin olvidar lo que la envuelve: los actores y actrices, los decorados, el vestuario,…todo muy cuidado y con mucha luz. Por supuesto admito que también influye el hecho de que Àlex Gadea, mi querido y añorado Tristán, esté en el reparto, aunque ello me ha permitido conocer a otros actores y actrices de un gran nivel interpretativo.
Sin embargo no es mi intención al escribir esto, hablar de esta última serie. Aunque recomiendo su visionado si se desea ver algo distinto, en el que el drama no es el argumento principal, y lo coral está por encima de protagonismos.
Pero este blog está destinado principalmente a hablar de PV, y a ello me remito.
Creo que es el tercer comentario seguido en el que hablo de Candela, pero después del episodio de ayer no pude evitar pensar que le están haciendo un flaco favor, y que incluso su personaje lamentablemente también empieza a producirme cansancio, a pesar de que siempre (y lo reitero) ha sido de mi agrado. Parece que ahora su papel gire exclusivamente en torno a Inés, dejando a un lado ya no su propia vida, sino también la de las otras personas de su entorno.
Evidentemente es lógico que tome partido por ésta y que ponga todo su empeño en librar a su sobrina de la cárcel. También que busque aliados, porque enfrentarse ella sola al aparato judicial sin contar con pruebas que permitan exculpar a Inés, es una ardua tarea. Aunque la línea que han tomado tampoco creo que vaya a servir, porque el hecho que se pruebe que Amalia ha engañado a la chica para quitarle a su hijo no lo considero suficiente para que Inés quede automáticamente exonerada por el supuesto de haber intentado enterrar vivo a un niño. (Que sea la verdadera madre no quiere decir que no pueda suceder esto. Esta misma semana ha saltado a las noticias una mujer que ha matado a su bebé de seis meses, movida por un episodio de depresión o de enajenación). Sólo una confesión completa de Amalia  podría librarla de esta acusación, porque es evidente que la otra persona que conoce los hechos, Francisca, no va a abrir la boca para decir que sabía de ello. Y no hay que olvidar que también hay pendiente el tema del intento de asesinato de Amalia, un hecho probado del que no existen dudas, ni sobre la autoría ni la intencionalidad. Y ello sin contar que también pende el asesinato de Melchor, el padre de ésta.   
La justicia ha de ser igual para tod@s y , aunque sea ficción, me parece que no se puede trasladar la sensación de que alguien, por el sólo hecho de que todos piensen que es una buena persona, puede librarse de pagar por un delito.
En realidad pienso que hacer que Inés atentara contra Amalia fue otro de los errores en los que han hecho incurrir a este personaje. Probablemente la sensación que se quería trasladar era la de una madre luchando por su hijo, pero considero que había otras maneras de hacerlo sin meterse en un berenjenal difícil de justificar después de manera coherente.     
Hay otra cosa en la que tampoco me he sentido a gusto con Candela. Como he dicho antes, puedo entender que busque la complicidad de quien puede ayudarla, pero la escena en la plaza con Fe y Aurora, o antes en el dispensario, me ha parecido más bien un episodio de cotillas hablando mal de una persona (por supuesto no voy a censurar que despotriquen contra Amalia). Una situación que empieza ser algo habitual, aunque tengo que romper una lanza a favor de Aurora, que es la única que parece sopesar todos los pros y contras e intenta ser justa en sus valoraciones. Y la única que piensa también en Bosco y sus sentimientos, aunque también le oculte cosas importantes a su hermano.  
Por último.
Admito que ahora mismo estoy deseando casi desesperadamente que esto se acabe. Que Amalia desaparezca de una vez y para siempre, y que se haga algo con el tema de Inés, un personaje que considero que en este momento no aporta nada. De hecho su presencia física en los episodios es casi testimonial, algo que paradójicamente no sucede con Amalia.

28 de mayo de 2015

Dos amigos para toda la vida

Dicen que el amor logra ganar muchas batallas y derribar muchos muros, pero parece que también puede conseguirlo una amistad profunda y sincera.
Porque ha sido cuando Carmelo ha estado en peligro, cuando Severo se ha dado cuenta de que la amistad de éste seguía estando por encima de todo, que Carmelo seguía ahí a su lado, y que su apoyo incondicional es lo único de valor que ha tenido desde que ambos eran niños. Además que estos lazos fraternales les han permitido crecer y asentarse en su actual posición.
De hecho se ha evidenciado de manera cristalina que los vínculos que les unen son más fuertes que cualquier obstáculo que se pueda interponer en su camino, y que estos lazos podrían ser considerados mucho más que de una amistad entrando casi en la categoría de hermanos, no de sangre, pero sí de corazón.  
Mientras no exista nadie más, y con ello me refiero a la posibilidad de que encaucen sus vidas por separado con otras personas, siempre se necesitarán y tendrán el uno al otro. E incluso aunque se dé este caso.
Aunque me sigue sorprendiendo que se dé la impresión que ambos han optado por aceptar la vida que tienen ahora, sin plantearse otros escenarios para el futuro. Estos días pasados Severo hablaba de dejar todo a su hermana, sin siquiera imaginar la posibilidad de dejarlo a una hipotética descendencia. Y el caso es que él y Carmelo son dos hombres jóvenes que todavía disponen de toda una vida por delante (siempre que la Montenegro lo permita), y que pueden tener otros horizontes, aparte de intentar prosperar en los negocios. Esto último no tendría por qué ser una meta, sino un medio. 
No creo que el trabajo les dé felicidad, sólo ocupa su tiempo. Porque ni Severo ni Carmelo parecen los típicos empresarios que sólo viven para acumular dinero y poder. Creo que les falta algo más, y esto sólo lo podrán encontrar mezclándose con la gente, y buscando su propio lugar en la vida en el que intervengan más los sentimientos y no tanto otras cosas más superficiales o materiales.
Y ya que estoy metida y dando vueltas antes de llegar a la cuestión, mejor me tiro de cabeza. ¿Qué tal si van pensando otra vez en la posibilidad de incluir a Candela en esto? Eso sí, sin que se vuelva a convertir en un hombro en el que apoyarse, o al menos que sólo lo haga en parte. Todos merecen ser felices, y especialmente Candela.  

27 de mayo de 2015

¡Basta ya de floreros!!

Definitivamente tendré que darles la razón a quienes opinan que los actores dan la impresión de trabajar con un cierto desencanto. Y no es para menos, porque entiendo que les cueste ilusionarse con las tramas que tiene actualmente la serie, salvando algunos casos puntuales que empiezan a despuntar y que permiten mantener la esperanza.
Y si en comentarios anteriores ya he hablado de este tema en relación con algunos personajes concretos, hoy me he decidido por otro de ellos. Otra para ser exactos.
Reconozco el esfuerzo que hacen algunos actores y actrices para sacar adelante su papel, pero tengo que añadir a mi lista de los que no sólo mantienen en la invisibilidad, sino que cuando los sacan de la misma es para tramas absurdas, a Aida de la Cruz. O lo que es lo mismo,  a Candela, un personaje que desde siempre me ha gustado, pero que últimamente parece no contar nada más que para ser paño de lágrimas de los demás y verse inmersa en situaciones que la privan de tener vida propia. Como la escena de hoy con Inés, que pienso que además no favorece a ninguna de las dos.
No puedo evitar retrotraerme a situaciones parecidas, que ha habido muchas y diversas. Recuerdo las escenas de la cárcel con Pepa y Tristán, de este último con su hijo de pequeño o de mayor, de Martín y María, o al revés cuando ésta era la prisionera. También las de Conrado y Aurora, o incluso éste con Isidro. Todas ellas cargadas de emotividad y que fácilmente quedan en el recuerdo. Pero dudo mucho que la de Inés y Candela sea recordada más allá del minuto siguiente después de suceder la acción, y no por culpa de las actrices, sino de un guion no muy currado que además incluye unos diálogos reiterativos y sin sustancia, que encima contienen mucha imprecisiones como si la historia se pudiera variar a medida que convenga. Diálogos en los que, por cierto, ha habido algo que si me ha llamado la atención, aunque sea sólo un detalle. Inés ha dicho: “¡lo que digo es tan cierto como que hay dios en el cielo, y diablo en los infiernos!” Evidentemente esto entra del terreno de las creencias de cada uno, y además en aquella época la religión influía mucho más en la vida de las personas que en la actualidad. Pero fiar su palabra a unos entes sobrenaturales que nadie ha visto, es lo mismo que pedir un acto de fe incondicional que no todo el mundo está dispuesto a hacer. Otro tema es lo que ha contado a su tía, que volvía a incurrir en una versión sesgada de los hechos. Y ocultándole cosas, como la verdadera implicación de Amalia. Pero lo que me ha parecido más surrealista es que dijera que el mismo captor había dejado caer la pistola con la que supuestamente fue abatido, y Candela ni siquiera haya parpadeado.  
Y ésta no se queda atrás. Entiendo que todo el mundo quiere deshacerse de Amalia (incluid@s los espectadores), pero sigo pensando que Inés ha cometido un delito punible, aunque parece que por el hecho de haber sido solo en tentativa tiene una importancia relativa. Y no me gusta que Candela caiga también en estas consideraciones y reste importancia al error de su sobrina.  
Otra cosa será la confesión de la verdadera muerte que se puede atribuir a Inés. Pero que, estoy convencida, también va a caer en saco roto porque sería el fin de la chica.
Lo dicho, y volviendo al principio. Pienso que lo están haciendo muy mal con Candela y, en consecuencia, con Aida de la Cruz. Hace meses que sus escenas son de simple relleno (desgraciadamente como sucede en otros casos) y pienso que ya sería el momento de dar un golpe de timón a su personaje. El Jaral ya tiene suficientes floreros.  

Nuevos aires

Considero que algo que necesita urgentemente la serie son relaciones frescas, aunque cuenten con el mismo ingrediente que caracteriza a todos los personajes nuevos como es el de tener uno o varios secretos.  
Y pienso que estos nuevos aires que se empieza a vislumbrar con algunas de las nuevas incorporaciones, pueden ser el revulsivo para sacar a ESPV de la atonía en la que está inmerso, que aunque no se ha traducido en una gran pérdida de espectadores, si es fácilmente visible en las redes sociales el poco interés que despierta en este momento.



La relación de Matías y Prado, y la de Hipólito y Gracia, junto con los escarceos de Fe y Mauricio (que parece que van camino de dejar de serlo para convertirse en algo más sólido), creo que pueden insuflar nueva vida a un producto que ahora mismo da la impresión de contar con una relación de personajes que andan todos como pollo sin cabeza. Y quizás podría incluir a otro tipo de pareja en esta lista, como son los habitantes de La Quinta Miel Amarga, pero es una trama que ahora mismo está como estancada hasta que previsiblemente se produzca un descalabro con la llegada de Sol, y también llegue el momento que Severo finalmente se ponga manos a la obra para llevar adelante sus planes. 
Todo ello porque no creo equivocarme en la apreciación que los que se suponían principales personajes, han dejado de contar para ello. Por lo que se hace casi imprescindible que se dé paso a algo diferente.  
Para ello, y sin querer minusvalorar a las parejas que ya existen, considero que todas las anteriores tienen ingredientes para volver a captar la atención del espectador, eso sí, cada una con una particularidad que la hace especial. No es lo mismo el ardor juvenil y la inocencia de un par de adolescentes, que la atracción de dos personas con un cierto bagaje a sus espaldas pero que aún conservan un cierto candor, que la relación de un hombre con un pasado aterrador y una chica que está de vuelta de casi todo, pero que ha conseguido con su actitud y su perseverancia ir cambiando a éste y remover su conciencia. Que dos hombres dispuestos a llevar a cabo una venganza, hablando de tú a tú con la doña (aún falta saber el papel de Sol en esta historia).  
Realmente deseo volver a ilusionarme con esta serie que me ha dado tanto. Y que vuelva la luz a las escenas y desaparezca este ambiente sombrío y eternamente instalado en lo dramático que sobrevuela la mayor parte del tiempo sobre los personajes. 

25 de mayo de 2015

Personajes invisibles

No es mi intención meterme en polémicas, pero creo que ya ha pasado suficiente tiempo desde la marcha definitiva de Rubén Serrano como para que esta situación se haya asumido y se pueda hablar de ello sin grandes problemas. Es algo que se acabó y ya no hay vuelta atrás. 

Pero queda Aurora. Y mientras no se produzca también su marcha, no es mi intención privarme de exponer mi opinión acerca de ella y Lucas, un tema que no tiene por qué ser tabú, ni dejarlo de lado por razones que no considero necesario mencionar. Además hay todo un sector que siente interés por esta pareja (entre l@s que me incluyo), y considero que merece igual respeto que todos los demás. 

Un sector que por cierto, ha sabido encajar bien los derroteros de esta trama, y un desenlace que puede ser un impasse o algo definitivo. Aunque quizás tenga mucho que ver la manera cómo lo han desarrollado, pues no ha sido traumático ni ha supuesto ningún drama para nadie, porque nadie ha salido perdiendo. 

En realidad Aurora puede considerarse afortunada, porque tiene a su lado un hombre fantástico, que ha sido capaz de dejar a un lado cualquier tentación egoísta y renunciar por amor a la mujer que quiere. Por cierto, una renuncia que después se ha mostrado inútil, pues los motivos han dejado de serlo. 
Pero la verdad es que a estas alturas creo que aún debemos ser much@s (y no solo l@s conradoauroristas) que nos preguntamos a que vino la historia de un noviazgo exprés y una boda fallida, y todo ello a escasos dos meses de la desaparición del que se vendía como el gran amor de la vida de Aurora. Visto en perspectiva no tiene ningún sentido, más después de ver los derroteros que han tomado a continuación y el comportamiento actual de la pareja, que actúa como si nada de todo ello hubiera existido y solo hubiera sido una chiquillada irreflexiva. 

Bueno, para ser más exactos es más bien poco lo que se está viendo de su relación, pero también de escenas de otro tipo, porque ambos personajes han pasado casi a segundo plano. Algo que quizás podría entenderse en el caso de Lucas, cuya inclusión en las tramas se antoja algo complicado de encontrarle una explicación. No acabo de creerme que el objetivo era el de poner un obstáculo en la relación de Conrado y Aurora, cuando era un secreto a voces desde meses atrás que Rubén abandonaba la serie y que el final sería definitivo, por lo que no considero que fuera necesario enredarlo más. Evidentemente existe la idea de que una relación placida es una relación aburrida, y que hay que meterle cizaña para que se revitalice, pero precisamente la de Conrado y Aurora era de todo menos plácida. Además sigo pensando, a pesar de que hay muchas personas que opinen lo contrario, que Lucas jamás fue este obstáculo y que además no hizo nada para entrometerse. Lucas no llegó a PV por su propia voluntad, sinó que fue llamado por Conrado, lo que ya de entrada descarta una voluntad desestabilizadora de la pareja, más cuando ni siquiera sabía si podría ayudar a Aurora a recuperarse. Y es cierto que una vez curada ésta podría haber tomado su camino, pero no creo que las cosas hubieran sido muy diferentes, porque si bien Conrado parecía tener muy claros sus sentimientos, no así era el caso de ella. La chica dio muestras muy claras de estar confusa al respecto de sus sentimientos hacia los dos hombres de su vida, pues no hay que olvidar que incluso cuando Conrado aún estaba vivo, Aurora ya expresó en privado sus dudas sobre la naturaleza de sus sentimientos hacia Lucas. Evidentemente cuando existe algo así no se trata solo de sentimientos de amistad, sino de algo más profundo. O que Aurora, a pesar de haber dado muestras de madurez para otras cosas, en este tema aún le falta mucho por aprender. 

Aunque el error principal que veo en esta trama es no haber dado un tiempo prudencial para que se desarrollara una relación. Pero no para impedir que exista, pues lo que no es lógico es que se pida que Aurora preserve la memoria de Conrado para los restos. Quizás peque de poca romántica, o de demasiado escéptica sobre el tema de los amores que perduran por encima de todo y para toda la vida, por lo que no veo ningún motivo para que una persona no pueda rehacer su vida y volver a enamorarse con la misma intensidad. Más cuando se ha tratado del primer amor y además es el caso de una persona muy joven. 

Lo que falta por saber es si esta relación tiene futuro o quedará como una anécdota más. Creo que Lucas quiere sinceramente a Aurora y desea pasar el resto de su vida junto a ella, pero cometió un error al proponerle matrimonio sin esperar más tiempo, dejando que una confusa Aurora se dejara llevar por un impulso. Y después podría censurársele que además permitiera que las cosas llegaran tan lejos, para después echarse atrás en el último momento. Pero lo cierto es que no hay nada perdido, porque no se ama más por estar casado, ni son necesarios los lazos del matrimonio para que exista algo profundo entre dos personas. 

23 de mayo de 2015

Un rival en horas bajas

No hace mucho en una de las páginas de Facebook de las que participo en la administración, alguien dejó un comentario que me pareció un símil muy gráfico de cómo dan la apariencia de desarrollarse algunas situaciones en PV. Decía que le recordaban las redacciones que hacía de la escuela: las empezaba con mucho entusiasmo, pero lo iba perdiendo a medida que iba escribiendo, hasta terminarlas deprisa y corriendo y de cualquier manera. Pensé que tenía mucha razón, y que a veces ponen en escena algunos personajes, les dan una determinada trama y después da la impresión que no saben qué hacer con ellos, decepcionando ya de entrada las expectativas creadas.
Algo así está pasando con Carmelo y Severo. Aunque más bien con este último, que se supone era el que, sin desmerecer el concurso de su amigo y compañero, había de ser el que diera un vuelco a la serie, convirtiéndose en el único capaz de hacerle sombra a quien durante años se ha encargado de mover los hilos en PV. El digno rival para la doña que tanto se ha demandado.
Pero……….
¿Qué ha pasado con el hombre que allá por el mes de noviembre del año pasado, llegó a PV dispuesto a consumar una venganza largamente cocinada? ¿Qué ha sido del que intentaba consolar y dar consejos a su mejor amigo cuando éste perdió de manera violenta a la mujer de la que supuestamente se había enamorado, a manos de los secuaces de Francisca? ¿Del que se ha convertido en uno de los principales apoyos de Bosco fuera de su familia, y un buen amigo para él? ¿Del hombre generoso, educado, afable, y el brillante y emprendedor empresario que fue capaz, partiendo de cero, de acumular una fortuna considerable y un estatus de poder importante?
Es difícilmente reconocible en el hombre huraño, mal encarado y calavera que vemos ahora, alguien dispuesto a ponerse el mundo por montera y dejarse arrastrar al fango, con el único objetivo de calmar la pena que le consume y que le nubla las entendederas. Alguien al que parece que ha dejado de importarle todo y todos, incluido el amigo que siempre ha estado a su lado y al que ahora trata casi a patadas.
Quizás sea comprensible que después de alimentar durante años la esperanza de poder cumplir su promesa y volver a reunirse con su hermana, abocado ahora a la certeza de que no va a poder hacerlo nunca, el golpe sea muy difícil de sobrellevar. Más cuando parecía que después de años jalonados de múltiples desengaños, ahora la pista se antojaba creíble y la posibilidad abierta. Y descubrir que todo se ha acabado de la peor manera, es posible que pueda ser mucho más doloroso que el sufrimiento continuado de seguir viviendo dándole la espalda a una realidad tozuda empeñada en impedirle reencontrarse con la única persona con la que tiene lazos de sangre.
Es como si durante años los sentimientos se hubieran ido acumulando y ahora las compuertas se hayan abierto dejando salir todo lo que retenían. Que podría haber sido alegría o alivio, pero en este caso ha sido un inmenso dolor.
Sin embargo sorprende que se haya demostrado tan frágil alguien que durante años ha tenido que luchar contra la adversidad, y ha salido adelante con resultados tan brillantes. ¿O habría que suponer que no lo habría logrado sin el concurso del amigo que ahora mismo parece que tiene como única misión sacarle las castañas del fuego y ser la voz de su conciencia?
Pero volviendo al tema concreto de estos personajes.
Admito que fui de l@s que creyó en las posibilidades de éstos y de l@s cada vez menos numeros@s que aún sigo creyendo, aunque en mi caso y ahora mismo más por deseo de que sea realmente como lo presentaron que por lo que se está viendo, que parece instalado en un bucle desde hace meses. Evidentemente tampoco se podía esperar que llegaran y arrasaran, pero estamos presenciando que otra vez Francisca vuelve a ganar la partida. Y esto empieza a ser exasperante, no por el hecho en sí, que ya es algo a lo que a pesar de que nunca será aceptable, ya estamos habituados, sino por lo que decía antes de que habían sido creadas unas expectativas que se están viendo defraudadas.
¡Y tanto va el cántaro a la fuente…………..!

22 de mayo de 2015

La deriva de un personaje

A ver, seamos serios. Inés ha cometido un intento de asesinato y esto, se vea justificable o no a ojos de la gente, es un delito punible. Intentar solucionar las cosas por medio de la violencia no es la manera, como tampoco tomar la justicia por su mano, de lo contrario esto acabaría siendo algo parecido al salvaje oeste. Si bien es cierto que desgraciadamente aún hay lugares en el mundo donde se ve como un hecho normalizado, aunque no se trate de nada parecido a la justicia sino de venganza, fanatismo o algo peor, en este caso se supone que estamos en un país civilizado (incluso en 1920) y existen unas leyes que hay que acatar y unas penas para quién se las salta.
Por supuesto no olvido que siempre hay quien se escapa a estas consideraciones, y aunque nunca voy a justificarlo (más bien todo lo contrario), si se puede llegar a entender el porque sucede. El poder y el dinero siempre han estado al lado de los poderosos, y tod@s hemos podido apreciar que desgraciadamente muchas veces éstos salen impunes o bien librados de delitos que, en el mismo caso y para las clases más desfavorecidas, suponen una condena considerable. No siempre se tiene la sensación de que la justicia sea esto, justa.
Y por descontado entiendo que los habitantes del Jaral estén hartos de Amalia y deseen no tener que tratar con ella. También entiendo que se hayan puesto del lado de Inés, pues los hechos mandan y es claro que hay algo que no encaja en las diferentes versiones. Pero a lo sumo que pueden aspirar, cuando un caso es tan claro como este, es a que la pena sea lo más benevolente posible, especialmente teniendo en cuenta que Inés tampoco se muestra arrepentida de haber intentado acabar con Amalia. Lo que, por cierto, no dice mucho a favor de la chica, pues la retrata como alguien sin muchos escrúpulos.
Espero que se entienda que no estoy utilizando un doble rasero y que me olvido de que la doña entra también en estas consideraciones. Creo firmemente que tendría que pagar por sus delitos, aunque no habría suficiente condena para ella, ni iba a purgarlo en siete vidas, pero lo que es claro es que ella si ha sabido cubrirse las espaldas y eliminar todas las pruebas que la puedan incriminar. Es demasiado lista y retorcida para dejarse pillar, cosa que no sucede con Inés, que se ha dejado llevar por los instintos sin calibrar las consecuencias.
Pero si Martín estuvo a punto de pagar con su vida, María con diez años de reclusión y Aurora con su cordura, todos ellos por delitos que o no habían cometido o no eran por actos de violencia, Inés que si lo ha cometido tendría que pagar por ello.
Por supuesto tengo que reiterar que no pierdo de vista que se trata de una ficción en la que la lógica no siempre impera, pero lo estoy poniendo en el contexto de la realidad y considero un error trasladar el mensaje de que hay hechos a los que se puede restar importancia o que pueden quedar impunes solo porque al responsable se le supone una cierta bondad. 
Mi impresión es que han ido demasiado lejos con este personaje. Mirado en perspectiva el papel que le tocado a Fariba pienso que no es nada agradecido, y como ya he dicho en otras ocasiones no muy desarrollado en cuanto a personalidad. Además, en el tiempo que lleva en PV, su personaje ha vivido casi siempre recluido o apartado de la sociedad, en ambientes lóbregos. Primero en la cocina de La Casona sin poder ver a nadie, en especial a la única familia que tiene que es Candela, después en unas catacumbas durante semanas, para a continuación vivir en soledad en una barraca aislada. Y ahora, con un pequeño impase de una cierta libertad, encerrada otra vez en una celda. Ya no digo de los diálogos que le han escrito, que han sido prácticamente calcados día tras día durante todo este tiempo.
La verdad es que no entiendo la deriva a la que es sometido este personaje, especialmente si se pretendía convertirla en una protagonista principal, cosa que a la vista está que no ha sucedido. Por descontado no la veo llevando parte del peso de la serie, y mucho menos en el puesto de señora del Jaral, para lo que considero se requeriría de un personaje con más fuerza.
Aunque pienso que parte de “culpa” también la tiene su supuesto partenaire y la presunta historia de amor que muy pocos entienden como tal, y que más bien se ve como pasión. Lo que le resta muchos enteros.
En cambio por separado y en otro contexto, considero que el personaje de Bosco si tiene algunas escenas interesantes, especialmente en los últimos tiempos con Severo y Carmelo (aunque a veces parece un intento de reedición de la historia de Tristán y Martin, cosa bastante imposible de llevar a cabo). No sucede otro tanto con la interacción con Aurora, con la que veo una actitud que no acaba de aportarme la sensación de fraternidad que se pretende (claro que con Martín se puso el listón muy alto en este tema y es inevitable establecer comparaciones).
Ah, sí otro tema que por poco se me pasa por alto. Entiendo que haya quien piense que Bosco está alunado por hacer caso de su esposa (aunque creo que a veces se olvida que tampoco dispone de la misma información que l@s espectadores, que todo el mundo le esconde cosas, así que ha de creer en lo que le dicen, además con cuentagotas). Pero si bien es posible que se le pueda censurar por ello e incluso impacientarse por su actitud, pienso que nunca lo habría de ser por que asuma su responsabilidad como marido, cuya obligación a los ojos de los hombres es ponerse al lado de la mujer con la que está desposado. Por mucho que no sienta nada por ella, está atado a Amalia, quiera o no.
En resumen y volviendo al principio. No veo muchas salidas interesantes al personaje de Inés, aunque pienso que aún podría ser posible recuperar al de Bosco.
Y puesta ya a ello, volver a reiterar lo mismo. ¿Qué pasa con Candela, Rosario, Lucas, Mariana y Nicolás, por ejemplo…? Han pasado de ser secundarios de lujo, a pasar casi desapercibidos, con apariciones a lo sumo de tres minutos de relleno en cada capítulo. 

21 de mayo de 2015

La familia Castañeda crece


Poco puedo añadir sobre el tema de Matías y Prado a lo que ya se ha escrito, en particular mi querida Mar en su blog.
Yo también coincido en las expectativas que ha despertado esta trama, que de entrada tiene unos ingredientes que captan la atención: juventud, inocencia y algo completamente nuevo: unos personajes que crean empatía inmediata y sin necesidad de caer en temas recurrentes. No hay amor a primera vista, sólo una especie de atracción que entra dentro de la normalidad de dos jóvenes que acaba de conocerse y comparten el mismo camino.
Si algo no lo estropea, considero que esta nueva posible pareja tiene muchas posibilidades. También es cierto que de alguna manera retrotrae a la de Martín y Maria, que considero supieron llevar con bastante tino (a pesar de los múltiples obstáculos que se sucedieron), cosa que no ha sucedido con tanta fortuna en otras posteriores.
Además Matías es quizás de los pocos personajes que han sabido adaptar a la edad que se supone que tiene. Y alguien que a pesar de haber pasado una vida de penalidades al lado de alguien no precisamente ejemplar, conserva intacta una naturaleza pura, además de una alegría contagiosa, una curiosidad innata, un carácter afable y cercano y una mente despierta. Y caudales de ternura. Sin olvidar que puede conseguir de rebote que otra trama como la de Emilia y Alfonso salga del sopor en la que está instalada. Convertidos en padres de un adolescente, su vida tiene todos los números para pasar a ser de todo menos tranquila, aunque seguro que van a disfrutar también de ejercer esta renovada condición, y volver a ser llamados no por su gentilicio si no por su parentesco.   
Por supuesto también hay que hacer inciso en el caso de Ivan, que ha demostrado que, a pesar de su juventud, tiene madera para llegar muy lejos. Y este también puede ser un factor importante.
De verdad que espero que esta trama algo de luz a la serie, junto con la de Hipólito y Gracia y con el concurso impagable de Fe, que cada día se supera. Sin ellos y sus momentos, ahora mismo sería muy difícil seguir la serie sin caer rendida al aburrimiento. Como dice mi querida Mar, poco de lo que sucede tiene sustancia y casi todo es oscuro y tenebroso, especialmente en lo que se refiere al Jaral, una casa cuyos habitantes viven sumidos en la congoja continua y que parecen haber contagiado al resto. Y ahora encima tenemos que unir a todo ello a los habitantes de la Quinta Miel Amarga. Mientras que paradójicamente, La Casona, el lugar de donde parten la mayoría de las desdichas para los demás, vive momentos especiales, que incluso se contagian a la parte baja de la casa, donde Fe y Mauricio no acabar de creer lo que sucede.  


20 de mayo de 2015

Un arrepentimiento para salir del paso

Esta vez voy a dejar salir mi lado más irreverente.
Entiendo que eran otros tiempos y otra mentalidad, y que probablemente los guiones se ajustan a la manera de pensar de la época, por lo que establecer comparaciones con la actualidad no viene al caso. Pero en el trasfondo subyace algo que creo que no se ha perdido del todo: el poder de la iglesia.
Ante todo he de manifestar que creo en primer lugar en la libertad individual y en el respeto a las personas, pero no necesariamente en las ideas, que considero que pueden ser aplaudidas, cuestionadas, mejoradas o incluso combatidas. Nunca ser tomadas necesariamente como acto de fe, porque de esta manera se puede llegar incluso a anular la voluntad y llegar a darse ideas extremas, que desgraciadamente aún en la actualidad siguen vigentes. Incluso en alza en según qué países (más en unos que en otros)
Por supuesto no pretendo generalizar, ni desvirtuar unas creencias pues, aunque no crea en ello, acepto que la religión cumple también con una misión. Y, por supuesto, es un hecho que en el seno de las diferentes confesiones hay personas realmente válidas, aunque no más que en otros estamentos de la sociedad.
Lo que me ha llevado a hacer esta reflexión es el hecho de, en este caso de D. Anselmo y Francisca, imbuido de un poder que no tiene nada que ver con la justicia, el sacerdote tenga el privilegio de perdonar e incluso mantener al margen de la ley, hechos punibles y, por supuesto, denunciables. Lo que además de convertirlo en cómplice (involuntario eso sí), provoque que para salvaguardar a una persona, permita que se haga daño a otra. Claro que habrá quien lo justifique con el secreto de confesión, igual que, por ejemplo, un abogado o un médico se ceñirían al secreto profesional, pero creo que por encima debería existir la conciencia individual de cada persona. 
Y ahora voy al meollo de lo que realmente pretendía comentar.
Evidentemente no está muy lejos de la realidad, y por ello no sé calificativo darle. Quizás el que mejor cuadre sea el de denigrante que alguien como Francisca pueda sentirse liberada de sus culpas solo por el hecho de acercarse a un confesionario, soltar que se arrepiente en este momento, justificar sus actos como si lo de “ojo por ojo” no fuera reprochable, y esperar el perdón de un ente que existe sólo para los creyentes. Y al darse la vuelta volver a las andadas, como si la confesión hubiera supuesto borrón y cuenta nueva, como si usar de este método otorgara impunidad para que sus múltiples crímenes jamás puedan ser juzgados por los hombres.
Y lo siento, pero el papel de D. Anselmo en este tema tampoco me gusta. Evidentemente no puede ir por ahí soltando lo que sabe (probablemente es el único que conoce todos los desmanes de Francisca), pero tampoco mantenerse al margen. Puede hacer muchas cosas sin traicionar el secreto de confesión, pero las más de las veces se ha quedado de brazos cruzados, lo que me parece también reprobable. Por cierto, al parecer no todos sus fieles merecen la misma atención, pues ni siquiera se ha acercado a la Quinta para interesarse por los problemas de Severo. Solo se ha limitado a hablarlo con otras personas. 

19 de mayo de 2015

Una tregua salomónica

Para la salud mental de tod@s, incluida la de los espectadores, ha sido bueno que se cerraran semanas de darle vueltas a lo mismo, y Emilia y Raimundo acercaran posiciones, dejando de lado sus querellas. Y además considero que han sabido encontrar la fórmula correcta, porque ninguno de los dos se ha visto forzado a renunciar a sus propias convicciones.
En días pasados ya expuse mi opinión de que no me gustaba el hecho de que indirectamente se diera la impresión que era Emilia la que no daba su brazo a torcer, a pesar de que es la que tiene más motivos para sentirse traicionada. Ahora lo han enmendado, porque ésta, sin ceder en sus sentimientos de rencor hacia la doña, ha sabido encontrar el punto medio con el que reunirse con su padre. No dejando que Francisca condicione su relación con Raimundo, pero manteniendo una postura inalterable en cuanto a su rechazo del hecho que éste conviva con la mujer que les ha hecho tanto daño a ella y a su familia.
No creo que nadie pueda censurarla porque en su corazón no haya lugar para el perdón a Francisca, por mucho que Raimundo parezca haber perdido la memoria. Considero que todas las personas tienen derecho a tener sus propias opiniones y sentimientos, y no ha lugar para que tengan que seguir el dictado de los demás solo por el hecho de que les una un lazo familiar. Emilia puede aceptar la decisión de Raimundo, dejar que éste siga el camino que ha elegido, sin intentar entrometerse ni convencerlo, pero no tiene por qué ceder también en lo que siente hacia la doña.  
Otro tema es Raimundo.
Aunque él piense que por primera vez está haciendo lo que desea, me vienen a la mente varias cosas.
La primera es que si bien al parecer piensa que ahora está siguiendo lo que le dicta su corazón, no creo que pueda afirmar que realmente se siente realizado cuando ello le ha llevado a alejarse de su familia y amigos. Por supuesto, a estas alturas de su vida no se le puede censurar que sea egoísta y desee agotar los últimos cartuchos para intentar ser feliz, pero ¿lo será realmente si una parte de su existencia queda relegada a segundo plano?
Otro tema es lo que implica la afirmación anterior. Es cierto que hacer lo que uno/a desea es una aspiración, aunque la mayoría de las personas no consiguen jamás este propósito. La vida con frecuencia suele llevar por derroteros no previstos y provocando que lo que se anhele tenga que posponerse o dejar en manos de un futuro incierto. Pero afirmando que es ahora cuando hace lo que realmente quiere, de alguna manera está dando carpetazo a su vida anterior, en la que, sin pretender tergiversar las cosas, parece que no cuentan los buenos momentos vividos por ejemplo, con sus hijos.
Y vuelvo a lo anterior. Quizás no era esta la vida que Raimundo había pensado, el futuro que había anhelado, pero la vida escoge por uno/a y hay que aceptarlo. Aunque por supuesto no pretendo decir que haya que resignarse, además cuando se presenta la oportunidad de cambiarlo.  
Pero hay otro tema de fondo y que englobaría los dos anteriores. ¿No será que está cansado de su vida y desea darle un cambio, agarrándose a algo feliz que sucedió en el pasado, pero que ya no puede reeditarse? Por mucho que se empeñe, ni él ni Francisca son los mismos, han sucedido muchas cosas en estos años, muchos desencuentros, y además hay muchas cosas entre ellos que silencian. Por cierto, casi tuve un sobresalto cuando Francisca sacó el tema de María y Esperanza, porque por un momento tuve la sensación que Raimundo iba a contarle la verdad. Cosa que tuvo la lucidez suficiente para no hacer. Otro cantar es Francisca, que sigue con sus manejos al margen de Raimundo, diciéndole una cosa y haciendo otra. Y lo peor es que éste lo sospecha, pero al parecer prefiere mirar hacia otro lado.