10 de mayo de 2015

El cartel para San Mamerto

Creo que solo Emilia conoce al verdadero Hipólito. Al menos es de las pocas personas que no le trata con condescendencia, ni se burla de él por sus ideas a veces alocadas; que sabe tratarle como un hombre, no como un niño grande. Es cierto que, aún a su edad, Hipólito no ha perdido un cierto punto de inocencia y candor, pero creo que es más por la férrea sobreprotección de su madre, y en menor medida de su padre (unido a que es evidente que a él mismo ya le viene bien está situación, más que nada por comodidad), que porque realmente sea corto de entendederas. Más de una vez ha demostrado que tiene una cierta cultura, que es una persona leída y que es capaz de pensar por sí mismo; así que las continuas alusiones a sus pocas luces, que en primer lugar suelen provenir de sus propios progenitores, además de no ser ciertas, son un insulto a un chico que puede dar mucho más de si de lo que casi tod@s piensan. Excepto Emilia, y quizás Mariana.
Emilia es una verdadera amiga, alguien que es capaz de dejar de lado (aunque sea momentáneamente) sus preocupaciones, para acudir al rescate de un amigo. Ha estado bien afeándole a Gracia el desprecio hecho a Hipólito, y hacerlo sin grandes aspavientos, pero logrando que la mujer fuera realmente consciente de su actitud injusta, aparte de que se diera cuenta del esfuerzo que ha supuesto para éste enfrentarse a sus miedos. Pero lo mejor de todo, ha sido hacerla consciente de algo mucho más importante: Hipólito la ha pintado con el corazón, lo que da cuenta de lo importante que es para él. Aunque aún no lo haya descubierto.
Aunque en realidad Gracia e Hipólito quizás sean tal para cual. Porque si él puede pecar a veces de algo ingenuo, ella no le va a la zaga.
Pero si lo piensas bien, ponerlos a la misma altura es totalmente injusto para el hombre. Evidentemente es algo sobre lo que se ha pasado muy de puntillas, porque Gracia precisamente ha hecho esto: caer en “gracia”. Pero se olvida que su interés por Hipólito, al menos al principio, no era gratuito, y que no es más que una persona contratada por Dolores para entretener a su hijo. Algo, por cierto, de lo que ésta no creo que haya calibrado las consecuencias, porque puede ser peor el remedio que la enfermedad, y cuando se descubra la verdad puede infligir más daño a su hijo.
Realmente es una de las cosas que se dan en esta serie y que acaba siendo motivo de reproche: que siempre haya quien piense que puede arreglar la vida de los demás, decidiendo lo que considera conveniente para éstos. Como si las personas no tuvieran su propio albedrío para escoger el camino a seguir.
Pero volviendo a Gracia. No es reprochable que desee cambiar su vida y prosperar, pero lo cierto es que ha sucumbido a los cantos de sirena con mucha facilidad y sin otra garantía que la palabra de un charlatán, además con unos propósitos no muy claros. También es cierto que desde tiempos inmemoriales el desnudo y el arte se han dado la mano para crear obras que han pasado a la posterioridad, y que no tienen nada de obsceno, pues los cuerpos masculino y femenino también pueden trasmitir belleza. Y quizás en este caso tachar al pintor de tener segundas intenciones quizás es ir un poco lejos, pero mejor no llegar a ello. O al menos esta es la conclusión a la que parece que ha llegado Hipólito.
Aunque tampoco se sabe cuánto tiene que ver en ello el hecho de preservar a la mujer de las habladurías que inevitablemente se iban a dar.

8 de mayo de 2015

Personajes que dan luz

Últimamente no me es fácil encontrar un tema del que escribir, sin volver una y otra vez sobre lo mismo: el trio Amalia, Inés y Bosco, o la relación de Francisca y Raimundo. Casi todos los demás personajes, con apariciones intermitentes y en muchos casos esporádicas, han acabado pareciendo de relleno. Incluso los de la Quinta Miel Amarga están estancados en un bucle del que no salen, con escenas iguales o parecidas día tras otro, cuando suponían la esperanza de much@s para que la doña mordiera de una vez el polvo.
Por el contrario, da la sensación que ahora lo único que se busca es la redención de Francisca, cuando dudo que a estas alturas haya muchos que crean que ello es posible, que el supuesto amor por Raimundo la ha vuelto blanda y con conciencia. Quizás sea posible que la cercanía del hombre consiga distraerla, pero tengo claro que, de ser así, sólo algo circunstancial.
Así que casi no hay más remedio que agarrarse a lo poco que pueden dar otras tramas de personajes supuestamente secundarios, pero que dan a la serie este toque que consigue de vez en cuando llamar la atención. Y esto considero que ahora mismo sólo lo consiguen Hipólito, Fe y Matías, cada cual a su manera peculiar.
Es cierto que las tramas de la familia Mirañar suelen ser desquiciadas pero, mirándolo fríamente, en realidad son las únicas que van cambiando (aunque a veces también se alarguen innecesariamente), ofreciendo momentos de todo tipo: hilarantes, imposibles,…. Y también tiernos. Especialmente Hipólito, que aún en su atolondramiento y con ideas un tanto peculiares (por decirlo de alguna manera) es también un personaje que creo que merece una especial atención. Por supuesto que tampoco sería lo mismo sin el concurso del magnífico actor que le da vida, Selu Nieto, probablemente uno de los mejores de la serie, secundado perfectamente por otros dos igual de talentosos: Maribel y Enric. Aunque quizás en justicia habría de hablar de tres, porque considero que Carmen (Gracia) no les va a la zaga.
La Casona sería un lugar mucho más lúgubre si no existiera Fe. Y aunque su papel no aporte mucho a la acción, si lo hace para conseguir arrancar una sonrisa cada día (incluida sorprendentemente a la doña). Sus salidas, su actitud irreverente, su verborrea ininteligible las más de las veces, su descarada curiosidad, su ternura, su lucidez,.. la hacen un personaje imprescindible, algo a lo que tampoco es ajeno el buen hacer de Marta . Aunque en este caso supongo que a no tardar va a suceder algo que va a dejarnos temporalmente sin ella (el embarazo de Marta cada día es más evidente, y llegará un momento en que será difícil de disimular. Y para cuando dé a luz a su bebé es claro que tendrá que dejar de rodar durante un tiempo).   
El tercero que creo a destacar es Matías. A pesar de la juventud de Iván, creo que como actor puede llegar muy lejos, porque considero que su talento es innegable. Y además con él han conseguido crear un personaje que se hace entrañable, por su inocencia y ternura, aunque a veces tenga un punto de pícaro. Lo que le hace aún más interesante. Considero que también en este caso fue un acierto introducir un nuevo personaje en la casa de comidas, que de rebote dé algo de vidilla a Emilia y Alfonso, cuyas tramas tampoco avanzan mucho normalmente (especialmente la de Alfonso). Lo de Emilia es caso aparte, aunque ya que he sacado el tema me gustaría hacer un inciso: no estoy de acuerdo en que la conviertan de alguna manera en la mala de la película. Ya lo dije y lo vuelvo a repetir: considero que tiene tanto derecho como Raimundo a tener sus propias convicciones, y no me da lástima éste porque ya es lo suficiente mayor para calibrar las consecuencias de sus actos y cargar con las consecuencias. Aunque si es cierto que Emilia está algo pesada con su proceder. Creo que tendría que aceptar la decisión de su padre (que no es lo mismo que perdonar a la doña), reconciliarse con él dejándolo irse, pero sin pretender entenderlo. Y seguir con su vida al margen de la pareja, centrándose principalmente en este nuevo hijo. 

6 de mayo de 2015

Perdonemos las ofensas... O no.

Muy bien!! Dejemos que Raimundo se haga solito la película y se quede en su universo particular, en el que solo parece ver a través de los ojos de Francisca.   
Evidentemente nadie ha de decirle lo que debe o no hacer (ni siquiera su hija) porque ya es lo suficientemente mayor para hacerse responsable de sus actos, y también lo es para ponerse el mundo por montera y no dejar que le coarten sus deseos, ni su libertad de decidir. Y también es cierto que puede pedir que le entiendan, aunque lo que no puede esperar es que, solo por el hecho de ser quien es, los demás le sigan la corriente y también decidan pasar página. 
Por mucho que se quiera a alguien y se desee su felicidad, hay un límite que no se puede traspasar, y es el de los sentimientos de cada uno. El tiempo puede curar las heridas, aliviar el dolor e incluso se pueden perdonar algunas cosas, pero es difícil olvidar, más cuando el agravio es del calibre de los que ha infringido Francisca.
Así que a l@s que piden que se comprenda a Raimundo, les diría que en justicia también hagan el mismo ejercicio con Emilia. No pienso que ésta sea obcecada, ni incapaz de dar su brazo a torcer, y tampoco veo por qué ser ha de ser ella la que ceda. Francisca le ha quitado a su madre, le ha alejado (quizás para siempre) de su hija, yerno y nieta, y ha estado a punto de acabar con su sobrina. Y ahora le ha quitado a su padre. Siendo esto sólo una parte, porque las tropelías de las que han sido objeto ella y su familia por parte de la doña, abarcan mucho más.
Es suficiente bagaje para varias vidas, así que entiendo muy bien su postura y además la aplaudo.
Sin tener en cuenta que tampoco ayuda mucho el hecho de que Francisca siga hurgando en la herida, haciéndose la mártir y acercándosele a la mínima con la excusa de pedir perdón, para dejarla después como la intransigente, cuando es claro que ya que sabe de antemano la respuesta que va a obtener. Ya que por descontado no creo que busque sinceramente congraciarse con Emilia, sino solo tener algo para arrimar el ascua a su molino, porque después invariablemente ya se encarga de ir a Raimundo con el cuento. Por supuesto con una versión arreglada a conveniencia.
Y logrando así que la brecha entre padre e hija vaya creciendo, consiguiendo que el hombre cada día dependa más de ella y menos de su familia. Sí, es cierto que con Raimundo es condescendiente y aparentemente intenta que éste acerque posiciones con los suyos. Pero si bien es posible que consiga envolver en su tela de araña a éste, no puede engañar a nadie más, porque además conoce bien a Emilia y sabe que ésta no es fácil que ceda. Así que empujar a Raimundo para que vaya a la fiesta de cumpleaños de su hija es evidente que es la última vuelta de tuerca. Y D. Anselmo sólo ha sido una pieza del engranaje, que ha venido bien a los propósitos. 

5 de mayo de 2015

Amor o deseo. Esta es la cuestión.

Partiendo de la base que solo l@s espectadores conocemos quien es y cómo se conduce la verdadera Amalia, me parece que Inés y Bosco tampoco están a la altura.
Es cierto que Bosco no es feliz en su matrimonio, pero una persona responsable carga con las consecuencias de sus actos. Y mientras no se sepa la verdad, está comprometido con su esposa y su hijo. Al que, por cierto, no sé si tiene muy en cuenta, pues de ser Beltrán realmente el hijo de Amalia y dejándose llevar por el deseo más que por la razón, Bosco está dejando de lado el bienestar del niño. Incluso ha llegado a plantearse huir con su amante, sin pensar en las consecuencias que ello puede acarrear para Beltrán.
El caso de Inés no es que sea mucho mejor. Aceptar ser la amante de un hombre casado, por mucho que diga quererle, significa que, olvidando todo escrúpulo, está dispuesta a quitarle el marido a otra mujer. La legitima. Y también apartar a un niño de su madre (puntualizo que estoy hablando desde la perspectiva de quien no conoce la verdad).
Por supuesto no pierdo de vista que esto es una novela, y que saltarse algunos pasos es una licencia que se pueden permitir en aras a dar más dramatismo a la acción. Pero en la vida real creo que esto sería muy diferente, más cuando la amante vive en la misma casa que la pareja, y todos son conscientes de lo que existe.
Y es cierto que Amalia es insoportable y que tod@s la toleran solo porque es la esposa de Bosco, pero precisamente esto último es el quid de la cuestión. Su unión está legitimada por la ley y la iglesia, y por mucho que tod@s se alineen con Inés y deseen su felicidad, ahora mismo nada cambia que la relación de la chica con Bosco es imposible. Y que repudiando a Amalia y dejando que se reconcoma sola, lo único que consiguen es que ésta sea más infeliz y aumente su desquiciamiento. (Vuelvo a remarcar que ahora mismo nadie ni siquiera sospecha lo que hay detrás de la apariencia de ésta). Por supuesto no es que Amalia me produzca lástima, porque en realidad mucho de lo que le sucede es consecuencia de sus actos, pero puedo entender sus celos y su frustración al ser consciente de que el amor de su esposo es para otra, y que no puede cambiar esto.
Pero volviendo a los amantes ¿es legítimo anteponer los sentimientos a todo lo demás? ¿Qué sentimientos unen a Inés y Bosco?
En mi opinión esta relación ha sido presentada como una relación más carnal que otra cosa. Ya lo he dicho en otras ocasiones: Bosco e Inés no se conocen, no han compartido nada más que unos momentos de pasión y poco más (no olvido que tienen un hijo, pero sólo ha sido consecuencia de esto último, no exactamente del deseo de tenerlo, ni de una decisión meditada). Es posible que ahora sus sentimientos mutuos hayan empezado a echar raíces, pero sigo pensando que entre ellos no existe una línea clara entre el amor y el deseo, porque el amor ha de estar basado en el conocimiento real de la persona y esto requiere un tiempo que no han tenido, mientras que el deseo procura la satisfacción inmediata y la necesidad de estar con la persona lo más cerca, oscuro y alejado de la gente posible.  
También es cierto que esta situación, o parecida,  ya es recurrente en las parejas de PV, y que la idea del romanticismo se cuela ante cualquier consideración. Además de que los lazos del matrimonio en esta serie son casi volátiles y en muchos casos solo un “problemilla” menor, que se suele resolver quitando de en medio al que sobra, habitualmente por la vía directa.
Pero lo que es realmente sorprendente es que pretendan hacer creer que en una época en la que las mujeres no tenían capacidad de decisión y el estigma social caía sobre la que se atrevía a saltarse las normas, casi todas ellas tengan otra vida, y sus familias una tolerancia digna de mención.
Creo en la libertad de la persona y su libre albedrío. Y también creo que todo el mundo tiene derecho a equivocarse e intentar rehacer su vida, pero no creo que estas ideas estuvieran muy arraigadas en 1922, salvo en algunos casos concretos de personas con posibles, que no tuvieran que depender del escrutinio popular. En un pueblo en el que se conocen todos, saltarse las conveniencias dictadas por los hombres y una poderosa iglesia, debía ser poco menos que impensable.
Solo una última consideración, aunque ya lo he dicho con anterioridad en otros comentarios, Creo que Inés y Amalia están inexorablemente ligadas la una a la otra. Si desaparece Amalia, el papel de Inés queda en casi nada, porque ésta encarna a un personaje que no tiene un carácter especial, y considero que está limitado a ser la mujer, la amante, la madre de…..con lo que solo pasaría a convertirse en otro elemento de decoración en el Jaral. Como desgraciadamente les sucede a Rosario y Candela. 

4 de mayo de 2015

Una venganza que no acaba de llegar

Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío, que apresurarse en llevarla a cabo no suele servir de mucho. Pero levantar expectativas a la larga puede ser incluso contraproducente.
Y de ambas cosas sabe la trama de Severo y Carmelo, por lo que no estaría mal que se encontrara un término medio a esta historia para darle un poco más de vidilla.
Hace más de seis meses que ambos se personaron en PV. Y fueron presentados como el contrapunto a la maldad de la doña, con la presunta idea de convertirlos en adalides de buena parte de espectadores, que esperamos ver morder el polvo a Francisca. Sin embargo a día de hoy esta trama poco o nada ha avanzado.
Evidentemente tampoco se trata de que lo resuelvan de un día para otro, pero ahora mismo todo parece estancado en la búsqueda de Sol y aparentemente se ha aparcado todo lo demás, convirtiendo a Severo en un personaje casi obsesivo, con un único tema. Afortunadamente está Carmelo para poner cordura, pero ni uno ni otro tienen tramas para echar cohetes. 
Aunque tampoco es difícil entender la impaciencia de Severo en encontrar a su hermana perdida, sin saber además la situación de ésta y como es actualmente su vida. Imaginar que puede estar necesitando su ayuda y no poder llegar hasta ella, a pesar de todo el empeño y dinero que ha puesto en ello. Y también es fácil comprender que cuando existen indicios de que la búsqueda se está terminando y que pronto podrá reunirse con Sol, se acreciente su desazón y sus ganas de volver a reencontrarse con la hermana a la que apartaron de su lado. (Para hablar en propiedad, que Francisca le arrebató al negarle ayuda a la madre de los chicos).
Pero lo poco impacienta y lo mucho cansa. Y aún admitiendo que ahora mismo es de lo poco que me interesa en la serie, alargar esta trama durante semanas y meses, en mi opinión empieza a ser cansino.
Es cierto que en este tiempo se han sucedido un par de cosas que hay que poner en la balanza de Severo, y en sus deseos de hacer pagar a Francisca el daño infringido. Ha conseguido apartar a Bosco de su lado, y se ha aliado con éste con la evidente intención de dejarla en desventaja y que no pueda competir en la venta de los productos agrícolas. Es un primer paso, pero insuficiente, porque además la doña tiene muchos recursos, y casi nunca por vías legales. De hecho aún no han recogido la cosecha, y sin pretender dar ideas a los guionistas (aunque ya sabemos que muchas veces han recurrido a historias pasadas), no olvido que en su momento la doña se encargó de arruinar las tierras de su hijo Tristán. Por lo que harán bien Severo y Bosco en no bajar la guardia, ya que sabemos que la doña siempre suele decir la última palabra.
Aunque algún día espero que las tornas se vuelvan contra ella, porque ni ella es infalible, ni puede ganar siempre.

2 de mayo de 2015

La delgada línea roja

He “sobrevivido” a la muerte de Pepa, la desaparición de Tristán se me hizo cuesta arriba (más sucediendo dos meses después de conocer al actor en persona. Por cierto una persona fantástica), la marcha de Martin y María me costó de aceptar, (también en este caso después de tener la oportunidad de conocer personalmente al actor)….. Después se marchó Conrado, igual que otros y otras que jugaron un papel importante en las tramas. Pero todos ellos son personajes de ficción y no ha sido tan difícil girar página. O al menos tendría que ser así.
Es cierto que unos marcaron más que otros y que, de vez en cuando, vuelven a la memoria, incluso con algo de añoranza, pero he aprendido que es un error darles una entidad mayor de la que corresponde a un personaje de ficción, que es cierto que puede haberte dado muy buenos momentos, e incluso puedo admitir que a algun@s he llegado a sentirlos casi como familiares, pero siempre con la idea de que no existen en realidad. Quien sí existe es el actor o actriz que le da vida, pero esto es una cosa distinta y no se puede confundir, ya que después se dan situaciones extremas como algunas que se han visto recientemente en alguna página de las redes sociales.
Porque existe una línea bien definida entre fan y fanátic@, pero a veces da la sensación que hay quien lo confunde, lo que puede llevar a añadir a ello la intolerancia. Entiendo que es inevitable que un@ se sienta más cercano a determinado/s  personajes, bien sea por afinidad o por una trama que se puede considerar más interesante, pero lo que creo que hay que evitar es traspasar ciertos límites y perder la perspectiva. Y, por descontado, lo último es dejar de lado el respeto a las opiniones ajenas que no sean coincidentes, el peldaño que considero que nunca hay que traspasar.
Otra cosa que puede suceder es que haya quién confunda al personaje con el actor o actriz, olvidando que solo representa un papel que le han encomendado. Cierto es que a veces en los comentarios se hace alguna referencia a la manera de trabajar de estos (puedo afirmar en mi caso que evito entrar en ello, aunque no niego que alguna vez también he caído. Sin embargo también reivindico mi derecho a opinar, aunque siempre intentando hacerlo de manera objetiva). Pero creo que en la mayor parte de los casos las referencias son al personaje, y ello da mucho más margen a la crítica. Por ejemplo, existe el caso de Amalia, que creo que sería paradigmático. No creo que haya quién no piense que es una bruja odiosa, pero Aida Flix es alguien muy diferente, a la vista de lo que se conoce de ella como persona. Alguien encantador y cercano, muy lejos del personaje al que representa.
En conclusión. Levantar encendidas polémicas, discursos reivindicativos o demás por un tema de ficción y por unos personajes que solo existen en la imaginación de los guionistas, me parece un ejercicio de todo punto inútil. No niego que no me guste polemizar en alguna ocasión, pero como he dicho antes, siempre intentado no perder la perspectiva.

30 de abril de 2015

Nadie es imprescindible

Alguien decía no hace mucho que hay personajes que son imprescindibles, evidentemente refiriéndose a Francisca. Y no estoy de acuerdo, porque además es como decir que los responsables de la serie son incapaces de encontrar otros caminos. No es que sea un lince en la materia, ni mucho menos, pero estoy convencida de que si existen. Solo bastaría con dar un giro radical a la serie y dar presencia a otros personajes, injustamente relegados. 
Pero es cierto que ahora mismo, y a falta de algo mejor, Francisca es el elemento que amalgama las tramas (aunque sea para ponerle el acento negativo). Porque nada de lo que hace es para bien de nadie más que de ella misma, incluido su supuesto amor por Raimundo. Realmente me ha producido incluso hilaridad cuando ha dicho que “esta vez” no estaba dispuesta a dar su brazo a torcer y que sería Emilia quien tendría que ceder. Por más que rebusco en mi memoria no consigo recordar ningún momento en que no haya hecho su santa voluntad, por encima de todo y tod@s. Claro que es lo que tiene ser un cacique y además tener a su favor el miedo y la sumisión de un pueblo cobarde, incapaz de rebelarse y luchar por sus derechos y su libre albedrío.
Aunque después de todo parece que los tiempos no han cambiado tanto. Que Francisca “ordene” que no se haga ninguna manifestación, ni siquiera nada parecido, cada vez tiene más aspecto de reflejo de la realidad actual. Ahora mismo se puede leer que, por ejemplo, en Teruel han prohibido el lema sindical de la manifestación del 1 de mayo, o que la clase política dominante se ha sacado de la manga una ley (bien llamada mordaza) que prácticamente pena cualquier intento de alzar la voz. Lo que indica que caminamos otra vez hacia este pasado que creíamos haber dejado atrás, gracias a que alguien un día si se atrevió a alzar la voz.
Evidentemente hay que ponerse en la época y no se puede juzgar con el mismo rasero, pero admito que oír a Mauricio decir tranquilamente que se trata de obedecer o apechugar con las consecuencias (incluso pagando con la vida), me parece demasiada resignación. Especialmente teniendo en cuenta que, en contraposición, oímos hablar de Gandhi y de su revolución silenciosa y pacífica. Y admito que me siento decepcionada con la actitud de Hipólito, Gracia e incluso Fe, que parecen que abandonan a las primeras de cambio (aunque en el caso de esta última sea más bien por razones prácticas, y en todos ellos siga subyaciendo la semilla de la rebelión)
Pero voy a volver al principio, porque me he ido por los cerros de Úbeda y quería escribir sobre el tema de quien, a mi parecer, es imprescindible o no.
Aunque haya quien piense lo contrario (cuya opinión por supuesto respeto, pero no comparto), el personaje de Inés no ha conseguido calar demasiado en la audiencia. A las cifras de seguidor@s me remito. Como creo que tampoco lo han conseguido Bosco y Amalia, aunque el primero tenga un papel más relevante por su condición de hijo de unos personajes que han significado mucho en la serie.
Pero lo que si considero probado es que son un trío que se complementan y que, de desaparecer uno de ellos, el poco fuste que tiene esta trama va a esfumarse prácticamente del todo. Y no es que pida que Amalia siga, porque me parece un personaje absolutamente odioso e insoportable, sino porque si desaparece, el papel de Inés queda en nada. Ahora mismo lo único que hace visible a ésta es ser la tercera en discordia que casi exclusivamente se limita a amamantar, moverse en el Jaral con cara compungida, mantener en la inopia a Bosco sobre muchas cosas y siendo cómplice involuntario de Amalia, pero especialmente ser el saco de reproches para ésta. Que, por cierto, y aunque no es mi intención justificarla, también tiene su parte de razón (aunque sea una bruja manipuladora que ha conseguido atar a Bosco con engaños). El caso es que incluso puedo ver comprensible que piense que tiene derechos como esposa, y que considere que Inés intenta quitarle a su marido. Cosa de la que, por cierto, no es precisamente que éste sea inocente, ya que la prudencia tampoco parece ser su fuerte.  
De salir de escena Amalia, como se especula, no puedo ni siquiera imaginarme como se puede desarrollar una trama con dos personajes sin apenas carácter. Bueno, quizás si podría imaginarme a Bosco en otras tesituras, pero el caso es que, en mi opinión, el de Inés es un personaje plano, sin ninguna personalidad, y cuyo único fin parece que sea el de cuidar de un niño y tener escenas de amoríos. Por lo que, en consecuencia, no la veo nada más que como otro añadido a la lista de personajes que pululan por el Jaral sin aspiraciones y ni demasiada visibilidad.
De verdad pienso que si querían promocionar a esta pareja, tenían que haber creado a unos personajes con mayor carga de profundidad. Incluso ahora me parece empezar a intuir por qué están acercando Bosco a Severo, y es que es precisamente a través de éste como puede crecer en personalidad y hacerse fuerte. Con Inés lo veo imposible.   

29 de abril de 2015

Dejando que los sentimientos decidan

Creo que me he quedado tan sorprendida como Lucas cuando Aurora ha dicho que sí, sin apenas dudarlo. Aunque evidentemente esto no puede ser producto de un acto impulsivo, no al menos en un tema de este calibre.  
Creo que en el fondo Aurora sabía que llegaría este momento, más teniendo conocimiento de de lo que Lucas siente por ella y no siendo ajena a los mismos sentimientos. El hecho de que ya hace días que esté buscando respuestas en su interior, da cuenta del dilema en el que se agita y de la evidencia de que Lucas no le es indiferente (aunque en realidad éste, desde casi el mismo instante en que lo conoció, siempre ha sido alguien especial para ella). La Aurora que ahora vemos es una joven a la que asalta la incertidumbre y aparentemente incapaz de resolver lo que siente su corazón, dividido entre el recuerdo de Conrado y la realidad del hombre que ahora está a su lado.
Dilema que finalmente se ha resuelto por la vía rápida, al precipitar Lucas las cosas. O quizás precipitarlas los acontecimientos. Lo que es claro es que la vida de Aurora se enfrenta a grandes cambios, bien porque se una a Lucas, bien porque decida hacer algo por su futuro. O ambas cosas a la vez.
Y diré algo. Creo que hacen una bonita pareja, con una buena química. Por lo que lamentaría que lo que han empezado se fuera al traste, otra vez por las dudas de Aurora. Durante año y medio esta fue una situación que impidió que fructificase una relación en la que se habían puesto muchas esperanzas, y espero que los guionistas no sean tan crueles para volver a lo mismo.
Porque de lo que no hay necesidad es de estropear más a un personaje como Aurora, con vaivenes que la han vuelto casi irreconocible. Ha pasado de ser una chica que parecía que se iba a comer el mundo y muy madura para su edad, en una mujer insegura. También es cierto que ahora es alguien mucho más real y acorde a su edad, pues parece que la mayor parte del tiempo se olvida que se trata de chica que apenas tiene dieciocho años y toda una vida por delante. Y que puede esperar perfectamente a tomar decisiones que van a condicionar el resto de su vida.
Y también quizás l@s espectadores seamos muy exigentes en este aspecto, olvidando lo antes mencionado y dejando que las ideas románticas pasen por delante de lo que es la realidad. Y aunque en este caso se trate una ficción, tampoco puede apartarse mucho de ella si se quiere hacer un producto creíble.

27 de abril de 2015

Y quizás otros temas

El “quizás más” que incluyo en la presentación, es posible que ya haya llegado.
Porque reconozco la creciente dificultad que tengo para encontrar en la serie temas que me parezcan susceptibles de desarrollar en forma de escrito, y siempre acabo recurriendo a los mismos recursos. Que invariablemente suelen tener que ver con situaciones o hechos no muy amables.
Y lo lamento, porque El Secreto de Puente Viejo ha sido para mí algo más que una serie, ya me ha permitido conocer otro mundo (y cuando me refiero al universo puentevejero, es también a  lo que está detrás de él)  
Mi primera toma de contacto con PV fue hace tres años, cuando casi a continuación de empezar a seguir la serie, empecé a escribir en foros y otros lugares. Hasta que creé mi propio blog hace algo más de un año.
Y aún ahora me pregunto que me empujó a escribir, algo de lo que ni siquiera era consciente que podía hacer. Pero supongo que todo contribuyó: el ambiente existente, la camaradería, la empatía que derivó en amistades que aún hoy perduran y que siempre tendré que agradecer a la serie, la necesidad de compartir opiniones,..,en fin, agruparse en torno a un tema que levantaba pasiones, que trascendía a lo que era un simple espacio en la televisión.
Pero lamentablemente poco queda de aquello. A medida que han ido desapareciendo los principales protagonistas, los diferentes foros han ido languideciendo y los comentarios en las páginas apenas suscitan opiniones más allá de un par de líneas. Es cierto que la audiencia sigue manteniéndose en buenas cuotas, pero creo que ahora es más bien por fidelidad que no porque sea interesante lo que sucede.
Por ello pienso que falta un revulsivo que vuelve a levantar el interés, antes de que la gente decida coger el portante y trasladarse a otra parte. Y me incluyo en ello, más después de haber visto los primeros capítulos de la serie 6 Hermanas.
Evidentemente no se trata de escoger, porque hay medios para ver las dos series (una de ellas en diferido) pero lo cierto es que, en mi opinión, esta última demuestra que el drama no es necesario para vender y que se puede hacer un buen producto sin recurrir a los extremos. Aparte de que el tema principal es bastante novedoso (al menos en series españolas, ya que por otra parte es evidente que se inspira en la película Mujercitas), y tiene otros elementos que me parecen interesantes. Aunque es cierto que quizás aún sea pronto para hacerse una idea, y que las cosas siempre pueden estropearse. Pero la lucha de unas mujeres para hacerse un hueco en una sociedad altamente machista, el carácter que les han impreso a todas y cada una de ellas, con sus peculiaridades pero todas ellas fuertes y decididas, la ambientación cuidada,….. admito que me han enganchado, a pesar de haberme hecho el firme propósito (que al parecer no lo era tanto) de no volver a  caer en esto.   
Por supuesto no voy a dejar de ver PV, porque aún hay cosas que me interesan,  pero seguramente repartir el interés me permitirá dejar de lado cualquier atisbo de ansiedad que aún pudiera subsistir al respecto del devenir de la serie .

26 de abril de 2015

Creando conciencia

1922. Eran tiempos convulsos en España. Desde la crisis de 1917 existía una conflictividad social creciente, y el descrédito de los políticos era cada vez mayor.
(Bueno, quizás esto sea un bucle, porque parece que estoy hablando de la actualidad y no de hace noventa y tres años!!)
Pero decía que existía un gran descontento entre las clases populares ante la inactividad de los gobernantes, al mismo tiempo que crecía el poder de la corona, la iglesia y el ejército,  que se convirtió en la única entidad dispuesta a frenar las ansias revolucionarias del proletariado. Ya vimos un ejemplo de ello con la condena a Raimundo, por un artículo criticando a la clase política y sus manejos (Por cierto, ¿dónde queda ahora este hombre?…. en fin, voy a obviar cualquier comentario….)
Evidentemente esta conflictividad era más acentuada en las grandes urbes, donde vivía la mayor parte de la población y los obreros estaban más organizados. En los pueblos, especialmente en el ámbito rural donde el cacique local aún se movía a sus anchas, la gente estaba más sometida y la opinión de la masa manipulada y controlada. Pero también hasta allí llegaban los ecos de lo que sucedía y no todo el mundo se quedaba viéndolas pasar. Solo el miedo a las represalias directas podía frenar cualquier conato de protesta.

No, no es mi intención hacer un sesudo trabajo sobre historia, sino intentar poner este escrito en el contexto en el que se desarrollan los hechos. Porque si algo existe en la serie es que refleja bastante fielmente estos momentos y los hace visibles en las tramas.
Francisca durante años ha hecho y deshecho a su antojo, tiranizando y abusando de su poderío económico y su posición cercana a las élites, y utilizando todo ello para oprimir al pueblo (“su pueblo” según sus propias palabras). Pero incluso a un núcleo de población perdido en la España profunda llegan los ecos de los nuevos tiempos, y es inevitable que la posición de poder omnímodo se vaya debilitando ante el empuje de nuevas ideas y una mayor conciencia social. Las comunicaciones acercan a los pueblos y las noticias llegan con regularidad, lo que permite a la gente estar más informada de lo que acontece más allá de lo que hasta ahora les era posible.
Y con ello también lo es que se cobre conciencia que existe la posibilidad de cambiar las cosas, de buscar la justicia social, de empezar a pensar en plural y dejar de hacerlo en singular. Añadido al hecho de que con Severo y Carmelo han llegado aires nuevos al pueblo, ya que también han puesto de manifiesto otra forma de entender la reciprocidad amo y patrón. Pero parece que ahora mismo nadie está muy dispuesto a dar el paso al frente, a pesar de que todos son muy conscientes de que la dictadura de la doña coarta la existencia. Y no tendría que ser así, pues ésta no forma parte de ninguno de los estamentos públicos.
Y ahora es cuando hay que romper una lanza por Hipolito. Es evidente que es atolondrado, mimado hasta decir basta por una madre que lo ata en corto, que sus iniciativas no suelen tener mucho futuro, pero no se puede negar que tiene una buena cultura y que, quizás por los años dedicado a la política, un cierto criterio. Es cierto que también se deja arrastrar por la indolencia y el pasotismo, pero a veces también es capaz de sorprender. Más ahora cuando ha encontrado quien le apoya sinceramente. Porque puede que Gracia esté comprada para acercarse a él, pero creo que ha demostrado que también tiene conciencia social, que está dispuesta a luchar por los derechos de la gente. Sin miedo y sin dejarse avasallar.
Esta situación además deja ver dos cosas: que Hipólito no tiene prejuicios (o quizás mejor decir que es capaz de vencerlos) y que el hecho de que Gracia sea mujer es algo que puede ser un problema para algunos. Por ejemplo para Mauricio, que ha dejado ver su vena más machista, pero que ha recibido a cambio una justa réplica por parte de la interesada.
Admito que me está gustando el papel de Gracia, defendiendo sin temor los derechos de los trabajadores. En una época en la que las mujeres no contaban para casi nada, excepto para ser esposa y madre, es interesante ver una actitud parecida. Como la de Pilar Bravo, otra mujer excepcional. Por descontado no me olvido de las otras mujeres de la serie (con alguna excepción) que hace cien años abrieron el camino para dar a todas las generaciones futuras de féminas el papel que les corresponde.
Aunque aún quede mucho camino por recorrer.

24 de abril de 2015

Una exhibición de soberbia

Me había propuesto reprimirme con el tema de la doña y directamente pasar de ella y de todo lo que le concierne, pero no puedo evitar volver sobre ello ya que este personaje ha pasado de aburrirme a directamente fastidiarme en grado superlativo. De hecho ha llegado a tal punto que, aunque parezca una incongruencia y sin querer justificar de ninguna manera a Amalia, incluso me he posicionado al lado de ésta cuando la doña la ha increpado con una soberbia rayana en el desprecio más absoluto a la persona. Por supuesto no es nada que Amalia no se haya ganado con creces, pero en este momento he sentido que todo lo que ésta le ha dicho es lo que Francisca se merecía. Aunque, como siempre, la doña haya dicho la última palabra.
De todas maneras esta actitud en ella tampoco es nada nuevo. Pero ahora da la impresión de que los aires de superioridad se le han exacerbado, que está dispuesta a restregar su supuesta victoria ante todo el mundo. Aunque de manera especial ante los que lucharon por evitar que Raimundo cometiera un error. 
Con lo que queda patente, más que nunca, una cosa. Raimundo no es más que otro trofeo que añadir a su colección. Que los supuestos sentimientos que dice sentir por él, no son más que los mismos que podría albergar un niño con un juguete nuevo y deseado, el que ha conseguido después de ímprobos intentos y manipulaciones varias. Y que ahora puede exhibir como lo que he dicho anteriormente, un trofeo.  
Por si no fuera poco, parece que tener a Raimundo a su lado también le haya dado un chute de adrenalina, y que aunque dé la impresión que ello ha provocado que haya dulcificado su carácter, no creo equivocarme al decir que esto es solo de cara a la galería o de puertas adentro. Porque no hemos tardado en ver que sigue dando versiones opuestas (o arregladas a su conveniencia) de sus enfrentamientos con la gente, que sigue conspirando para hacer el mal, que compra voluntades y de paso intenta acallar su conciencia a base de sobornos (eso sí, camuflados de donativos) a las fuerzas vivas del pueblo,…..que sigue manteniendo con mano férrea el control de casi todo lo que se mueve a su alrededor.
Y ya sería hora de que esto fuera cambiando y que el pueblo tomara las riendas. 

23 de abril de 2015

Socios, pero amigos

Pocos personajes de la serie me llaman ahora mismo (en positivo) la atención. Y  entre ellos lo hacen de manera especial Severo y Candela, aunque actualmente sus tramas vayan por separado y sin atisbo de que pueda haber en el futuro algo más que una relación comercial.  
Y será quizás por esta especial predilección, por lo que soy consciente de que lo que escribo cada vez se centra más en estos personajes. Hoy, por ejemplo, me apetece escribir sobre la relación de amistad que se está forjando entre Severo y Bosco.
Parece que el sino de Bosco es vivir rodeados de mujeres, con especímenes de todo tipo (con perdón por la similitud). Que además le manipulan, engañan y mantienen en la inopia, sin que él sea consciente de ello. Puntualizando que básicamente son Francisca, Amalia e Inés (eso sí, con motivos muy diferentes en cada caso). Sin embargo es una situación que parece común a casi todos los hombres de la serie, lo que no deja de ser algo reprobable pues no deja en muy buen lugar a la condición femenina.   
Así que no me parece sorprendente que Bosco necesite a un igual para desahogarse, un amigo, un colega, alguien con quien sincerarse,……..Traicionado, a su entender, por Mauricio, el único en el que había puesto su confianza, parece que Severo va camino de sustituir a éste, aunque esta relación haya empezado por motivos no muy altruistas. Porque es cierto que ayudando al Jaral, Severo también se ayuda a sí mismo y perjudica a Francisca al mismo tiempo, cosa que ya viene bien a sus planes de venganza. También es posible que Bosco y Aurora no hayan llegado tan lejos como para valorar las consecuencias de la unión de las dos fincas y su repercusión en un tercero. Pero de todas maneras, y si llegaran a hacerlo, creo que nadie les podría reprochar que ante las expectativas halagüeñas creadas, siguieran adelante con sus planes, pues de ello depende su futuro y el de su familia. (Por descontado si fuera la otra parte, Francisca, la que tuviera que tomar una decisión, no creo que exista ninguna duda de que no se andaría con ningún escrúpulo).
Me alegra que Bosco y Severo estrechen lazos, y no sólo comerciales. Probablemente nunca llegarán a los términos de amistad en los que se mueven Severo y Carmelo, pues ésta ha sido forjada desde la infancia y ha tomado un papel que va más allá de los vínculos de sangre, que hace que sean más que amigos. Pero lentamente Bosco también se está abriendo paso en este espacio, a pesar de los recelos, e incluso de la supuesta diferencia de edad.
Considero que la sinceridad ha sido el elemento básico para ello. Ambos, sin apenas conocerse, han sido capaces de abrir su corazón y dejar salir sus cuitas. Creo que esto ha sido un elemento crucial para que Bosco haya descubierto a un hombre en quien depositar su confianza, y con el que ha descubierto que le unen muchas cosas. Incluida una misma responsable de que sus respectivas infancias fueran tan infelices.
Por supuesto, no puedo excluir a Carmelo de esta nueva situación. En realidad casi es imposible separarlo de Severo, pues tantos años de vida en común parece que también han hecho que su manera de pensar y obrar vaya en la misma dirección. Claro está, con sus propias particularidades. 
Feliç dia de St. Jordi- Feliz dia de San Jordi 

21 de abril de 2015

Poniendo palabras a la realidad

Antes que nada he puntualizar que no me gusta Amalia (por supuesto me estoy refiriendo al personaje, no a la actriz) Es más, pienso que convivir con alguien que atesora este carácter voluble, arrogante y desagradable, puede llegar a convertirse en un verdadero infierno, por mucha tolerancia que un@ pueda derrochar. Pero aun así considero que la actitud de Bosco e Inés cuando ella está cerca, también deja mucho que desear. Y, por descontado, no les ayuda ni a ellos ni a nadie, porque además y sin pretenderlo, están poniendo incluso a Beltrán en peligro. (Aunque es evidente que es un tema que ni siquiera se le ha pasado a nadie por la cabeza, aún menos a la pareja, por el hecho de andar metidos en una especie de torbellino emocional que les impide pensar con claridad).
También es cierto que nada hace suponer que Amalia sea peligrosa, excepto para ella misma. Lo que sí es patente es que, de los tres, ésta quizás es el personaje más complejo (aunque considero que también adolece de poco desarrollo en el guion). Incluso podría llegar a ser interesante si no fuera una desquiciada.
Pero volviendo al tema que me ocupa.
Ya lo he dicho en otras ocasiones. Creo que Bosco e Inés se han vuelto especialmente imprudentes en su manera de relacionarse. Y encima ésta se está otorgando unas atribuciones con el pequeño que no le corresponderían en derecho, lo que ahonda aún más el problema. Mirándolo fríamente, incluso puedo entender que Amalia esté furiosa, pues a nadie le agrada ser desplazado por una intrusa. Y mientras no se demuestre lo contrario, Inés es la tercera en discordia.
Es cierto que el hecho de que Amalia muestre tanto desapego por el niño probablemente influya en el instinto de protección que Inés muestra hacia Beltrán, pero parece que ésta a veces olvida que es sólo el ama de cría. Aunque por supuesto no estoy insinuando nada parecido a que se desentienda de éste y que no busque por encima de todo lo mejor para él, sólo que no intente pasar por encima de los padres. También es verdad que el hecho de que además sea pariente de una de las señoras de la casa le permite algo más de consideración, así que solo desde esta justificación se puede entender su posición algo más elevada que la de una simple sirvienta.  
Con este ejercicio pretendo encontrar una explicación de porque me parece que Inés no es tan inocente, aunque por supuesto cargar toda la culpa sobre ella sería una tremenda injusticia. Al igual que Bosco, ha sido manipulada y engañada, y esto les otorga a ambos una consideración (por cierto, Bosco doble o triplemente engañado. Y dudo que en mucho tiempo conozca toda la verdad, porque en esta serie ya sabemos el empeño que suele existir en contar medias verdades) Pero desde el punto de vida racional, el comportamiento de ambos no es muy correcto, teniendo en cuenta que él es un hombre casado y ella no puede aspirar a nada más que ser la amante. Poco importa el hecho de que Bosco no ame a su mujer y que no sea feliz en su matrimonio, porque nada puede cambiar el hecho de este compromiso, que en aquel tiempo era de por vida pues no existía el divorcio. Además de que estar juntos y buscarse no hará más que aumentar su infelicidad, pues les obliga a debatirse entre lo que hay que hacer y lo que desean.
Antes de continuar, un inciso. He llegado a preguntarme si no estaba usando un doble rasero, cuando antes acepté sin grandes problemas que esta situación sucediera con Martín y María. Pero con esta última había un tema añadido, y es que además estaba siendo víctima de malos tratos. Y pienso que ésta podría ser una diferencia sustancial.
Así que puedo entender la preocupación de Candela y que considere una insensata a su sobrina. Candela ha hecho lo que una persona que se preocupa por los suyos. Poner a Inés ante la situación, abrirle los ojos y obligarla a mirar lo que le depara el futuro si sigue albergando unas esperanzas infundadas.
Por cierto, me ha parecido una de las mejores escenas del capítulo. Una vez más, se ha demostrado que Aida de la Cruz merece mucha más visibilidad de la que le otorgan actualmente. Y ya puesta, y aunque hablar negativamente del trabajo de los actores es un ejercicio que intento evitar, creo que tendrían que saltarse las escenas de Fariba intentado parecer llorosa, pues considero que no es precisamente lo que mejor se le da. 

20 de abril de 2015

Intereses mutuos. Pero también amistad incipiente

Devolver al Jaral su antiguo esplendor.
Es la ardua tarea que se ha propuesto Bosco, pero pienso que no es solo por cumplir una promesa hecha a su hermana, sino porque siente que en lo que pone sus desvelos es algo que lo une realmente a su origen, a unos padres a los que no pudo conocer. Y  lo hará para él mismo, pero también por la familia que si está aquí, la verdadera. En la que no cuenta Francisca, si no los que le quieren, arropan y apoyan, los que representan su presente. Y también su futuro.
Un futuro, un proyecto, en el que puede volcar todos sus sueños, sin más cortapisas que las que vengan dadas por inconvenientes económicos o intangibles. Pero tiene a su favor varias cosas: un enorme tesón, curiosidad y ganas de aprender, conocimiento de la naturaleza y sus señales,….. A lo que ahora hay que añadir el apoyo de Severo. Que no es desdeñable, pues si bien es cierto que no es del todo altruista, si puede ayudarle en su propósito.

Y admito que aún a pesar de que en cierto modo Severo utiliza al chico, no me disgusta el cariz que está tomando la relación entre ambos. Sin poder llamarse aún amigos del todo, está creciendo entre ellos complicidad y respeto mutuo. Por lo que, a pesar de esta presunta manipulación (que, por otra parte tampoco es que le sea ajena a Bosco, pues sabe muy bien de que pie cojea Severo), estoy convencida de que el hombre es sincero cuando dice que quiere ayudar a prosperar a la familia del Jaral. Por lo que supongo que en este caso se podría decir que el altruismo no está condicionado sino que es una herramienta sobrevenida, ya que además estoy convencida que igualmente Severo habría prestado su ayuda.  
Severo no es el típico terrateniente al que nos tienen acostumbrad@s. Evidentemente, al ser de extracción baja, ha conocido las dos partes de la vida, y aunque ahora ha escalado posiciones y se ha convertido en alguien poderoso e influyente, no ha perdido sus orígenes. Por lo que creo que le es más fácil empatizar con los más desfavorecidos de la sociedad.
Aunque en realidad hay que decir que lo hace con todo el mundo. Otra cosa es que sea correspondido. 
Pero parece que Bosco ve más allá que el resto. Quizás sea por intereses mutuos, por necesidad de una referencia masculina (no un padre, sino un amigo), o simplemente porque ha descubierto que Severo no es como lo pintan, la confianza mutua parece que se va afianzando, hasta el extremo de llegar a sincerarse en temas personales. Y Severo es de los que no juzgan, sino de los que escuchan e intentan aconsejar. Aunque en temas del corazón parece que anda más bien pez, seguramente por miedo a sufrir.  
Como decía antes, me gusta esta relación de los dos hombres. Y ya puesta, creo realmente que se podría sacar mucho más partido de esta faceta de Bosco que en la de hombre enamorado (que ya he dicho en muchas ocasiones, no consigo creerme) .
Ah, un par de cosas más.
Una reflexión sobre Severo, antes de que se me olvide.
En vista de que Raimundo va a volver a cometer el error de regresar a los brazos de la doña, Severo va a perder una partida, pero va a ganar otra más personal. Podrá sacudirse los remordimientos por haber sacado a la luz un tema doloroso.
La otra consideración se refiere al tema de la prosperidad del Jaral. Al dar a entender que no se ha sacado el provecho adecuado a la finca, también de alguna manera dejan en entredicho la gestión hecha hasta ahora. Ya sé que es una serie y éste un tema accesorio, y que, por ejemplo, es cierto que se sabe que Tristán actuó con apatía y sin prestar a su finca más que la atención necesaria para subsistir. Pero después han estado Martín y Conrado, conjuntamente con Aurora, y por lo que se deduce tampoco han conseguido mucho. Y aparentemente lo que se da a entender es que Bosco es mucho más adecuado para este menester, lo que solamente se podría justificar porque es el único de todos que ha crecido en ello. Y no porque sea el más válido. 

18 de abril de 2015

¿Es sinceridad o teatro ?

Ni aun mostrándose aparentemente sincera, consigo creerme que Francisca esté siéndolo realmente. De natural miente con tanta convicción y desparpajo, y es capaz de tergiversar de tal manera las cosas, que incluso cuando ahora parece que esté diciendo la verdad una no puede evitar pensar (casi se puede decir que tener la certeza) que, otra vez, solo está dejando asomar “su verdad”. Que al final no es más que una manera de llevar el agua a su molino y enredar a quien sea con sus tretas, envolviéndolo en su tela de araña.
En realidad creo que más bien lo que pretende no es la remisión, sino encontrar a alguien que alivie su soledad al precio que sea, ahora que es consciente que su existencia se va acortando y que al final de su vida se va a ir sola. Y lo peor, sin nadie que la eche en falta.
La cierto es que no casa para nada con la mujer arrogante y despiadada que hemos visto hasta ahora, y es difícil creer que un reverdecido amor de juventud pueda obrar el milagro de hacerla cambiar. Por lo que verla andar arrastrándose, humillándose y pidiendo perdón, es algo que se antoja que no puede tener más que una segunda intención. Ya que además hemos visto que, a solas, sigue existiendo la auténtica Montenegro, la que se considera por encima del bien y del mal.
Aunque es evidente que con sus malas artes va a conseguir pillar otra vez a un Raimundo en horas bajas, que ha perdido toda la credibilidad, y que al parecer también el criterio. Porque no creo que exista amor tan fuerte capaz de pasar por encima de todo, solo con la justificación de que las cosas se han hecho llevadas por este sentimiento. Como si las personas agraviadas no los tuvieran, o fueran menos importantes.
Lo siento, pero no puedo sentir ni pena, ni compasión por una mujer de la que ahora pretenden dar una imagen de indefensión, cuando es evidente que no hay nada de esto.
Por cierto, la bajada de Raimundo a los infiernos parece que solo ha empezado su periplo. Ya se sabe que el “ahora me quedo, ahora me voy….”, va a ser “ahora vuelvo a La Casona para quedarme como un adosado, sin nada que hacer, sin moverme del sofá, sin relacionarme con nadie, dejando atrás todo (familia, amigos,..)….. y poniéndome el mundo por montera, pasarme por el forro cualquier escrúpulo”.
Y después, si aún queda algo que pueda merecer algún interés en esta trama, creo que puede ser la puntilla ver la reacción del hombre cuando Francisca se ponga manos a la obra con Severo, y probablemente de rebote reciban también Bosco y los demás habitantes del Jaral, ahora que ambas casas se están convirtiendo en aliadas. Y ver si se convierte en un parapeto o en un ariete, en un cómplice de los desmanes de la doña o en alguien capaz de impedirlo.
Me reservo el comentario, a la espera de los acontecimientos.

17 de abril de 2015

Los otros

Supongo que al final tanta insistencia en un tema puede acabar convirtiéndome en una pesada y pasarme factura, pero es que hay cosas en las serie que por mucho que lo intento no logro entender.
Es evidente que no todos los personajes gozan del mismo nivel de protagonismo, y que probablemente hay que hacerlo así porque si no sería un caos. Pero cuando los protagonistas no dan la talla esperada, creo que sería el momento de dejar asomar a quienes (en algún caso durante años) han estado ahí, en segunda fila, esperando una ocasión para hacer valer su enorme caudal profesional. Pero que es una oportunidad que nunca les acaba de llegar.

Y voy a seguir insistiendo hasta la extenuación con el tema de Candela, porque además creo que es de los personajes que más fácilmente permitirían una trama propia. Por supuesto no pretendo desmerecer a grandes secundarios como Rosario, D. Anselmo, Emilia y Alfonso, Matías, Mauricio, Fe ….Y también es cierto que hay otros como Los Mirañar, y Nicolás y Mariana, que ocasionalmente tienen sus minutos de gloria, pero que son más bien cortos y escasos.
Desde la muerte de Tristán, Candela se ha convertido en el hombro en el que apoyarse, la madre postiza, amiga, consejera, confidente,…. pero siempre para los demás, nunca para sí misma. Por si no fuera poco, con el montón de gente que ahora pulula por el Jaral, esta impresión aún es más acentuada. Y considero que ya sería hora que tuviera vida propia, aparte de la confitería.
De todas maneras reconozco que tampoco me desagradan estas facetas, que medio sobrevenidas, medio implícitas en su carácter, la hacen una mujer magnífica, de carácter y con arrestos. Capaz de poner las peras al cuarto cuando hace falta, y de mostrarse amorosa y solicita cuando lo requiere la ocasión. 
Por cierto, me ha gustado ver a Bosco compartiendo con ella sus cuitas, como si Candela también haya adoptado para él un rol importante.
Sin embargo lo que me parece más sorprendente es el destino del personaje de Lucas. Por descontado no voy a cuestionar a éste, porque ya he dicho muchas veces que me gusta. Pero admito que esperaba algo más, y viendo la escasa duración de sus apariciones todavía me estoy preguntando el porqué de su inclusión en las tramas. A la vista está que la intención no es la de permitirle un romance con Aurora, porque por la prevista marcha de ésta no hay tiempo material más que, si se da el caso, de hacer una chapuza. Y ni él, ni Aurora, se lo merecen. 

16 de abril de 2015

¿Basta con pedir perdón?

¿A estas alturas alguien puede creer realmente que lo que Francisca llama amor puede lograr ablandar su negro corazón? ¿Alguien aceptaría sin más que bastara con pedir perdón, cuando además los motivos no son ni el arrepentimiento, ni el propósito de enmienda, sino algo mucho más egoísta? ¿Qué es lo que garantiza que si Francisca no consigue salirse con la suya, no vuelva a las andadas? ¿Pueden olvidarse asesinatos, tentativas de ello, sufrimientos mil provocados por un rencor y odio rayanos en lo irracional? ¿Puede dejarse atrás el deseo de justicia o reparación, cuando durante años ha habido una actuación impune y al margen de la justicia, mientras que los agraviados nunca han obtenido reparación?  
Evidentemente Francisca nunca va a pagar por sus maldades, porque se ha cuidado muy mucho de guardarse las espaldas, y cuando ha sido necesario, incluso hacer recaer las culpas en otros para librarse ella. Así que por este lado la justicia nunca podrá hacer su trabajo. Otra cosa es que ello la lleve a la soledad más absoluta que es otra manera de hacer justicia, pero de la que se encarga el destino.
De todas maneras me parece incluso indecente que pretenda aquello (dicho vulgarmente) de “pelillos a la mar”, como si estos no hubieran tenido nombre y apellidos. Y en algunos casos una familia.
Creo que a estas alturas nadie puede creerse este giro radical que pretenden dar al personaje. Ha llegado demasiado lejos para ello, y aunque se diga que todo el mundo tiene derecho a una segunda oportunidad, en el caso de Francisca ya sería la de tropecientos y sigue igual. Así que el propósito de enmienda considero que es solo una falacia para introducir una historia que casi nadie cree, y mucho menos como para ser protagonista. Porque no se trata de que una historia de amor entre dos personas maduras no pueda calar, sino que el tema son más de mil capítulos de una fosa que es muy profunda y que ya es imposible de rellenar.
Necesariamente nadie se ha de volver malo por un desengaño amoroso, y por descontado no puede ser usado como justificación. Porque todo, incluido el dolor de una separación, puede ser aliviado con el tiempo.