8 de abril de 2015

Tres son multitud

Como ya dije en otro comentario, pienso que es difícil no dejarse llevar por las simpatías hacia un/a determinado personaje. Y reconozco que no soy una excepción, y que hay algunos que me llaman la atención más que otros.
Pero me propuse que este blog fuera plural en sus comentarios, y que todos los personajes tuvieran su lugar en el mismo. También es cierto que he dejado bastante relegados a algunos, porque me es difícil escribir sobre temas que no me despiertan demasiado interés. Pero hoy estoy dispuesta a corregirlo, aunque básicamente es por justicia hacia los actores que defienden su papel y que merecen todo mi respeto.
Hablo de Inés y Bosco. Y la tercera en discordia, Amalia.

Admito que esta supuesta historia de amor no ha conseguido engancharme, no porque no sea posible, sino porque pienso que no está muy trabajada. Demasiado rápida (aunque es cierto que existe el amor a primera vista), demasiado metida con calzador (incluido un hijo), demasiado parecida a la de Pepa (dicen que segundas partes nunca fueron buenas)…. Pero especialmente porque creo que además ha sido demasiado previsible, y sin ningún instante que haya merecido especial mención. Por ejemplo, el personaje de Inés considero que apenas ha conseguido destacar. Ha estado recluida casi desde el minuto uno, primero en la cocina de La Casona, después en la cueva y más tarde en la casa de los aparceros, sin relacionarse con casi nadie durante semanas, y con unos diálogos calcados días tras día, lo que considero una trama sin aliciente. Y Bosco, casi lo mismo, aunque en el piso de arriba de La Casona. Ya no digo de Amalia, que va de mal en peor.
Y en mi opinión, tampoco ha mejorado mucho con el cambio de escenario. Ahora con un contexto igual de asfixiante, con todo el mundo en el mismo sitio.
Ya lo he dicho anteriormente, pero considero un error que Inés viva en el Jaral, cruzándose continuamente con Bosco y teniendo que soportar las miradas de reproche de Amalia. Por supuesto no voy a justificar a ésta, porque tod@s sabemos cómo las gasta y lo mala pécora que es, pero supongo que cualquier mujer actuaria de la misma manera si tuviera que convivir con la que sabe es la que acapara los pensamientos de su esposo. Aunque reconozco que también me cansa ver todo el tiempo la cara de amargada de Amalia, y el permanente mal humor que hace pagar a todo el mundo.
Volviendo a Inés, admito que no acabo de decidirme al respecto de su comportamiento. Entre luchar por sus sentimientos y hacerlo aun sabiendo que no tiene esperanzas, no sé que pensar al respecto. No voy a negar que Inés es una buena persona y que merece ser feliz (como todo el mundo), pero ahora mismo se está entrometiendo conscientemente en un matrimonio, a pesar que intente justificarse en la certeza de que Bosco no es feliz, que la quiere a ella y no a Amalia. Pero le está incitando, de alguna manera, al adulterio. Y está alimentando esperanzas que en la situación actual de Bosco no tienen razón de ser, dejando que la ciegue el amor por un hombre atado a su responsabilidad como esposo.
Y Bosco. Otro que tal baila y que, por supuesto, tampoco tiene un comportamiento inocente. Es evidente que no es feliz con una mujer a la que no quiere y a la que padece con sus constantes cambios de humor, que no está muy por la labor de madre y esposa. Pero parece que ello, y su enamoramiento hacia Inés, le está llevando a que ahora opte por dejar que todo fluya, sin pararse a pensar en las consecuencias de sus actos. Lo cual tampoco es muy responsable.
Al final la pregunta es ¿hay que hacerle caso al corazón o la razón?
Por cierto. ¿Me he perdido algo, o Inés no estaba siendo buscada por la justicia por el robo de unas joyas? 

7 de abril de 2015

Quizàs el principio de una historia

Creo que es bastante inevitable acabar decantando las simpatías hacia un determinado personaje (en esta serie o en cualquier otra), o al menos centrar la atención en él o ella. También hay el/la que ha empezado mal, pero finalmente ha acabado ganándose el apoyo popular. El caso más paradigmático, y ciñéndome a PV: Candela. En realidad no recuerdo que ninguna otra figura principal de esta serie haya sido sometida a un escrutinio tan duro en sus primeros tiempos, donde actriz y personaje tuvieron que soportar todo tipo de comentarios y motes desagradables, algunos casi rayando la impertinencia y la irracionalidad (especialmente teniendo en cuenta que se trata de una ficción). Hasta llegar al momento actual, en el que todo ello ha dado un giro radical y creo que existen pocos que no sientan que Candela se merece un lugar mucho más destacado en las tramas.
Ahora ha llegado Severo. Y aunque nada haga pensar por el momento que vaya a existir algo romántico entre ellos, va creciendo el clamor de que así sea. Ni siquiera nadie parece ya reparar en algo tan accesorio como el aspecto físico (un tema que también llenó páginas), para centrarse en lo que realmente cuenta: los sentimientos. Y para esto no hay barreras. No las hubo en su momento y tampoco han de existir ahora, salvo las que pueden poner los hombres. O quizás para ser exactos, una mujer que no dudo que se va a encargar de hacerlo, siempre en el caso de que llegue a existir algo entre esta pareja.
Es claro que Tristán supuso un punto y aparte en la existencia de Candela, pero ya ha pasado el tiempo. Y aunque siempre quedará el recuerdo, nada impide que ésta pueda rehacer su vida con otro hombre. Evidentemente no cualquier hombre, porque también ella ha tenido una historia negativa, tanto como para estar prevenida. Pero Severo no es cualquier hombre, y creo que podría nacer una historia muy bonita con él.
Admito que por un momento incluso me he retrotraído a una escena similar a la que hemos visto en la confitería. Pero con otra persona, Tristán, con el que Severo guarda algún parecido. Sé que es algo recurrente en la serie, que algunas escenas sean similares, que produzcan la sensación de haberlas visto ya. Y esta vez ha vuelto a suceder, pero el hombre que tiene delante Candela, aunque atormentado por una venganza, no es huraño, ni precisa ayuda para encontrar su lugar en la vida. Aunque quizás si necesite algo más profundo, porque es claro que si bien tiene dinero y poder, carece de algo que todo ser humano desea: sentirse querido y querer. Aunque ello le haga más vulnerable.  

6 de abril de 2015

Dos hermanos que se estàn conociendo

Ha vivido casi toda su vida en régimen de esclavitud, así que tampoco es muy sorprendente que Bosco se haya adaptado rápidamente a otra vida en la que aquello queda muy lejos, y en la que recibe el cariño que hasta ahora le ha sido negado (exceptuando el poco que le pudo dar su madre adoptiva y el que ha recibido en el tiempo que ha estado junto a Francisca, que ya sabemos que no era del todo altruista).
Por ello creo que es ahora cuando realmente goza de su vida, porque incluso estando bajo la protección de la Montenegro adolecía de cosas que ahora tiene: el calor y cariño de una gran familia, y una total libertad. Es dueño de sus actos y sus acciones y no ha de rendir cuentas a nadie. Pero especialmente tiene quien le quiere por lo que es, no por lo que representa.
Y quizás es el momento de reeditar otra de las cosas que han logrado hacer especial PV: el otro amor, el de padres y hermanos. Aunque entiendo que va a ser muy difícil ni siquiera acercarse a las escenas de Tristán y Martín, o las de éste último con Aurora, porque en mi opinión el personaje de Bosco no ha sido tan trabajado como los anteriores y carece de profundidad, acentuado por el hecho de que hasta ahora le ha sido imposible crecer por estar bajo la sombra de Francisca, que coartaba totalmente su visibilidad. De hecho es algo que ha sucedido con todos los que han estado bajo la égida de esta mujer, que quedan ensombrecidos ante su personalidad arrolladora. O lo que es lo mismo, bajo la “tiranía” de la profesionalidad de María Bouzas.
Evidentemente Bosco y Aurora necesitan un tiempo para conocerse y acostumbrarse el uno al otro. Pero no creo que vaya a ser difícil, porque Bosco también ha ganado algo más que una hermana: ha encontrado a una persona de su edad con la que poder hablar y confiarse, a la que esperar por la noche y sentarse tranquilamente para conversar de la familia, de la vida y de sus sentimientos, en la que apoyarse y a la que apoyar. Y Aurora vuelve a tener a alguien muy cercano con el que compartir momentos especiales, un hermano que no viene a ocupar un lugar imposible de sustituir, pero sí que puede intentar llenar el vacío dejado por Martín.

5 de abril de 2015

El amor puede ser ciego

Ningún poder humano puede jamás violentar el sagrario impenetrable de la libertad del corazón. Fénelon (1651-1715) Escritor y teólogo francés
Dicen que el amor es ciego y que a su influencia se puede deber la mayor felicidad, pero también que en ocasiones puede llevar a hacer cometer actos irreflexivos. No necesariamente en la misma proporción, por supuesto.
El amor es un sentimiento que la Real Academia Española define como "un sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser". Y esta probablemente es la idea que tiene todo el mundo, aunque también hay quien como Mara Dierssen da una explicación mucho más simple como que es “una adicción química entre dos personas".
En lo que si todos parecen estar de acuerdo es en que el enamoramiento provoca que las personas pierdan la capacidad de criticar a sus parejas, es decir dejen de ver sus defectos. Seguramente ayuda el hecho de que el amor también provoca un estado de euforia, de satisfacción y plenitud que llena de sentimientos placenteros. En una palabra “la felicidad”. Y es difícil renunciar a este estadio para bajar a la tierra.
De ahí que cuando desaparece o se apaga, nazca un nuevo sentimiento como de vacío difícil de llenar (para decirlo de manera coloquial, lo mismo que un síndrome de abstinencia)
En las últimas semanas en PV hemos asistido a todo un sinfín de situaciones relacionadas con este sentimiento, abarcando toda su complejidad. Desde el enamoramiento a primera vista de Bosco e Inés, o el de Carmelo (que aunque no correspondido no ha sido al parecer menos intenso), pasando por los escarceos de Matías, hasta el dolor provocado por la ausencia y la traición, algo que ha aparecido en la vida de Hipólito y (hasta que se descubra la verdad) también en la de Nicolás.
Asimismo ha habido grandes amores como los de Martín y María, o los de Emilia y Alfonso, ya consolidados. Y amores trágicos como los de Conrado y Aurora, con un final dramático. Incluso hay amores que se pueden estar fraguando y a los que el tiempo puede dar salida, como el de la misma Aurora y Lucas (del que ya se han dado algunos pasos), o el de Severo y Candela, que aún ni siquiera ha dado muestras. Porque existe el amor a primera vista, pero también el que se forja con la cercanía, con el conocimiento, con la afinidad, con el sentirse bien junto al otro, ….
Y también existe el amor prohibido, el que lleva a los protagonistas a sufrir por no poder estar con la otra persona que ocupa sus pensamientos, pero que no pueden pasar página y superarlo, dándose incluso el caso de que la imposibilidad lleve a que los sentimientos se intensifiquen. Quizás en esta categoría habría que incluir a Francisca y Raimundo, aunque éstos abarquen también otros aspectos de los mencionados anteriormente. Su historia ha sido de amor, odio, traición y desencuentros. Y también de pretender olvidar, aunque al pasado es difícil dejarlo atrás.
Pero lo que todos tienen en común es lo que comentaba al principio. La capacidad de este sentimiento para  provocar situaciones que no son movidas por la reflexión, sino por los impulsos.
Un ejemplo, Raimundo, un hombre que habitualmente se ha había mostrado como alguien que solía actuar calibrando sus acciones, pero últimamente parece que es algo que le ha abandonado, movido por algo que a much@s nos parece incomprensible.

Hay algo que ya hace días que quería comentar al respecto de su encuentro con Severo y que entronca con lo último. Entiendo que Raimundo quizás se sentía obligado a defender a Francisca, por aquello de la caballerosidad. Pero, aparte de que parece que últimamente ha dejado la educación en barbecho, amenazarlo con represalias me pareció bastante patético. Especialmente teniendo en cuenta que éste podría aplastarle de un plumazo. 

3 de abril de 2015

Sentimientos a flor de piel

Evidentemente solo los responsables de la serie saben el destino que le tienen reservado a Lucas, y especialmente si su relación con Aurora va a prosperar. Por lo que, aunque sea decir una obviedad, l@s espectadores tendremos que esperar para saber hacia dónde se dirige esta trama, a pesar de que durante semanas se han podido encontrar en las redes sociales conjeturas acerca de ello y de la posibilidad de que suceda algo que impida que esta relación se consolide. (Supongo que en este punto habrá quien afirme que es porque Ariadna se marcha de la serie, cosa que no digo que no sea posible, pero de lo que no existe ninguna certeza. Salvo una noticia sin confirmar).
Si es así, es claro que las posibilidades se reducen, pero creo que aún hay tiempo para que Lucas también tenga su momento. Las bases ya están sentadas, porque si bien es cierto que no ha pasado mucho desde que Conrado murió y el dolor por su pérdida aún está latente, también lo es que el médico desde hace mucho tiempo ocupa un lugar importante en el corazón de Aurora, siendo un amigo muy especial. Algo que por parte de él ha quedado claro cuando lo ha dejado todo por ella, ha renunciado a un futuro brillante sólo por estar a su lado y ayudarla cuando más lo ha necesitado. Por descontado esto no tiene por qué condicionar nada para su relación futura, ya que la gratitud no puede confundirse con otros sentimientos y sería una base muy poco firme para una relación.
Dicen que el amor empieza por una gran amistad, y creo que ambos ya están en este segundo estadio. De hecho Lucas ya no lo esconde y lo ha verbalizado ante Aurora. Es ella la que parece que no acaba de entender sus propios sentimientos. O quizás no quiera aceptarlo, porque siente que, de alguna manera, acercándose a Lucas traiciona la memoria de Conrado.
Pero tampoco es muy justo pedirle a Aurora que mantenga un duelo indefinido, o que renuncie a abrir su corazón a un sentimiento que ya está ahí, pero que mantiene encadenado quizás por los convencionalismos, quizás por miedo a volver a sufrir. También es cierto que no hay prisa, pues es muy joven y tiene mucho tiempo por delante para tomar cualquier decisión sobre su futuro, pero también lo es que Lucas ya forma parte de éste de alguna manera.  
Comparte con él muchas cosas, aparte del amor a la medicina. Y lo mejor de todo, él consigue hacerla reír.
De verdad espero que pronto podamos ver otra bonita historia, algo de lo que ahora mismo considero adolece la serie. Después de la marcha de Martín y María, y perdida la posibilidad de ver la de Conrado y Aurora, creo que no hay ninguna relación que levante grandes pasiones. Claro que esta consideración es subjetiva y depende de las preferencias de cada uno/a, pero en mi opinión ahora mismo ninguna pareja es capaz de hacer correr ríos de tinta como antaño.

2 de abril de 2015

Un personaje rico en matices

Es muy reconfortante encontrar en la serie a un personaje que demuestra tener las ideas tan claras y precisas, como es el caso de Severo. Pero lo es aún más que, a pesar de disponer de poder e influencia, no lo utilice para hacer uso de malas artes al estilo de la doña. Aunque alguno de sus propósitos tampoco sea muy cristiano. 
Pienso que Severo es un personaje que aporta una riqueza de matices inesperada. Por un lado sus propósitos de venganza le llevan a ser calculador y frío en según qué momentos, y por otro se muestra una persona noble, generosa y con sentimientos, que hace cosas sin esperar recompensa. Espero no equivocarme, pero pienso que sus gestos en su mayor parte son hechos desde el corazón, y no para ganarse un puesto en el pueblo o para conseguir la gratitud de sus conciudadanos (aunque es claro que a cualquiera le satisface que le tengan en consideración).
En realidad lo considero un hombre bueno con deseos de una venganza particular, y la firme voluntad de llevarla a cabo. Pero, a diferencia de otros (de los que no quiero acordarme), tiene muy en cuenta los posibles daños colaterales que sus acciones puedan causar, y no desea que ello suceda. Por lo demás, dicen que la venganza se sirve fría, y Severo aplica este dicho con todas sus consecuencias, sin prisas y sopesando todos los flecos. Lo que ayuda a ver las cosas con mayor claridad.
También es un hombre de honor, que no se desdice de la palabra dada. Pero enlazando con lo anterior, sabe también cómo cumplirlo y, aunque parezca incompatible, al mismo tiempo salirse con sus propósitos. Así que no se puede negar que también tiene su parte de retorcido, aunque sus métodos sean incruentos físicamente, pero con un fin doloroso. Porque si bien hace daño la violencia física (el método habitual de la doña), lo mismo sucede cuando a una persona le quitan todo lo que quiere o lo que es su mundo. Y parece que Severo está pensando para Francisca esta segunda opción.
Pero no voy a dejarlo este comentario sin hacer mención a otro aspecto de esta trama.
Una cosa que considero que también la hace interesante, es esta amistad profunda e incondicional con Carmelo. Por cierto, algo que Sabina casi destruye, pero que Severo ha sabido reconducir, porque su natural manera de ser hace que no juzgue apresuradamente y antes trate de entender, poniéndose en el lugar del otro. Y especialmente porque confía en su amigo y en lo que los une. También es cierto que Carmelo es mucho más visceral y en ocasiones se deja llevar por los sentimientos, pero creo que en el fondo son muy iguales, además de perseguir un mismo propósito. Por descontado, juntos hacen una pareja formidable, que puede dar muchos quebraderos de cabeza a Francisca.
Sin olvidar que también nos encontramos ante dos grandes actores. 

1 de abril de 2015

Un dolor insoportable

No me gusta la deriva del personaje de Mariana. Pero no sólo por su comportamiento inexplicable de todo punto, sino porque está alimentando un estereotipo de mujer con el que no puedo coincidir.
Claro que la situación de la mujer en 1922 no era la misma que ahora, que sus derechos y libertades eran casi inexistentes, y la idea patriarcal de la sociedad era la dominante. Pero quizás porque no es algo habitual en las mujeres de PV, esta actitud sumisa, abnegada y sacrificada de Mariana, algo que también comparte con Inés, aún hace más patente este tema. Por otra parte una cosa bastante inexplicable, teniendo en cuenta que la mayor parte de los hombres de la serie tampoco hacen nada para provocarla. Son hombres adelantados a su tiempo, que dejan espacio a sus mujeres.  
Así que evidentemente lo que tiene la chica es un grave problema de autoestima, alimentado por una clara fragilidad emocional que permite que sea manipulada sin grandes problemas. En realidad quizás haya sido siempre así, y la simpatía que despertaba este personaje no haya permitido verlo.   
No hace mucho leía un comentario al respecto de los problemas de Mariana, y ahora pienso que estaba cargado de razón. No pretendo meter más carga en contra de ésta, pero lo cierto es que sus dudas y sus silencios han propiciado muchas situaciones extremas que podrían haberse evitado. Por ejemplo, el no sacar a la luz los abusos que sufría María por parte de su marido, o más tarde el tema de la mujer (no recuerdo el nombre) que le hacía chantaje y que por poco le cuesta la vida a Nicolás,…… Y ahora esto, que podría haberse solucionado simplemente mostrándole confianza a su marido y no intentando arreglarle la vida con el pretexto que es lo que toca o lo que le conviene a éste. Obviando el amor que éste le ha demostrado y provocándole un dolor insoportable, además de la humillación que supone el sentirse traicionado.
Y como no puedo entender su actitud, tampoco puedo mostrar empatía hacia ella por su sufrimiento, ya que es algo que se ha provocado voluntariamente y conscientemente. Pero en lo que si tengo que incidir es en la dura escena que ha supuesto la ruptura de la pareja (ya no entro en la que se ha dado de Mariana con Genaro, que me ha parecido del todo patética).
Creo que jamás había mirado a Alejandro Siguenza/Nicolás con tanta admiración (al actor y al personaje). El dolor demostrado ha sido tan real, que incluso ha llegado un momento que he creído que iba a explotar de rabia. Pero Nicolás no es un hombre violento, y ha actuado como un caballero. No hay que olvidar que los hombres casados tenían la posibilidad de denunciar a sus esposas adúlteras, pero no creo que a éste ni siquiera se le haya pasado por la cabeza.
Solo algo más
Es evidente que esta situación si tiene vuelta de hoja, porque probablemente Genaro finalmente cuente la verdad. Pero lo que si tengo claro es que algo de este calibre va a pesar como una losa sobre Mariana el resto de su vida. Ya que la falta de confianza demostrada no va a ser fácil de olvidar, aunque no dudo que si de perdonar.    

31 de marzo de 2015

Candela también existe

Hoy me apetece ir contracorriente y hablar de lo que no hay (aún) en la serie.
Supongo que lo más fácil sería hacerlo de Mariana y sus nefastas decisiones. La última, la que acaba de echar por tierra todo lo conseguido hasta ahora por este personaje, y que creo que ha provocado que si hasta ahora la gente había sido benevolente con ella, en este momento esté concitando una opinión negativa unánime. No creo que nadie pueda justificar algo como lo que ha hecho, y mucho menos tildarlo de abnegación o sacrificio, porque considero que de lo único que se puede adjetivar su arranque es de la cosa más estúpida que se le pueda ocurrir a alguien.
Pero decía que no iba dedicar este espacio a hablar de lo que sucede en la novela, que, por otra parte, es más bien poco y difícil de definir. Me gustaría hacerlo de lo que podría ser o, más bien, de personajes que están ahí pero que parecen no existir.
Uno de ellos, Candela. Un personaje muy desaprovechado (igual que la actriz), cuyo papel parece reservado exclusivamente a ser el paño de lágrimas de tod@s. Es cierto que, de alguna manera y al casarse con Tristán, se convirtió en la “madre” de la casa, pero al mismo tiempo ello parece haberle cerrado el camino a tener su propia vida y a ser condenada a representar el papel de una viuda doliente para los restos. Con lo que el personaje, una mujer joven que aún tiene tiempo para cambiar el rumbo de su existencia, queda relegado a estar siempre en segundo plano y a expensas de otros.
Ahora existe la posibilidad de enmendar esto. Claro que es más el deseo que lo que parece, pero creo que Severo es una magnífica oportunidad para volver a dar vida a Candela. Es un hombre formidable, que creo podría hacer que esta mujer que no lo ha tenido fácil nunca, pudiera al fin ver como su futuro se ilumina. Es cierto que es una mujer independiente y que sabe salir adelante por sus propios medios, pero quizás no estaría mal que además la ruleta de la fortuna se parara en su casilla. Y no me refiero a nada crematístico, sino a sentir que la felicidad llama a su puerta.
Y, por descontado, creo que Severo también saldría ganando. Así que esperemos que las visitas a la confitería sean cada vez menos espaciadas por su parte.

¿Donde está Bosco, el hijo de Tristàn?

Es de suponer que fue motivada por las circunstancias, pero creo que la apuesta por otro hijo de Pepa y Tristán fue muy arriesgada, y que una vez tomada, lo que ha sucedido a continuación no ha estado a la altura de las expectativas creadas. Al menos hasta el momento.

En mi opinión, Bosco, a pesar de que se supone es el principal protagonista, está pasando casi desapercibido, convertido desde su llegada en la marioneta de otros y sin apenas personalidad propia. Ni siquiera su supuesta historia de amor ha cuajado lo suficiente como para que sea perceptible (y a la redes sociales me remito) Además tengo que reconocer que el otro personaje del presunto binomio, Inés, me produce la misma sensación de invisibilidad, por su carácter apocado y sumiso.

De veras que lo lamento por los actores, pero estoy convencida de que si no dan un golpe de timón a esta historia, ésta se va a ir cuesta abajo.

Y hay otro tema al respecto de Bosco.

Una vez lejos de Francisca y de su influencia, con este personaje tenían la oportunidad de crear otra bonita historia: la del reencuentro de los hermanos. Sin embargo, al igual que la anterior y vistos los antecedentes, tampoco van camino de conseguirlo. Hasta el momento no ha habido en esta trama mucha emotividad (salvo algún momento esporádico), lo que no permite alimentar las esperanzas de que ni siquiera se acerquen a lo que se vio con Aurora y Martín, una relación llena de ternura, complicidad y preciosos momentos. Cierto que Aurora y Bosco aún se están conociendo, pero su relación, aun siendo cercana, es más bien convencional. Sin profundizar en los sentimientos.

De todas maneras pienso que ello no será fácil, viendo además la congestión que hay en el Jaral. Meter a todo el mundo en el mismo sitio me parece un gran error de cálculo y, como ya dije en otra ocasión, creo que el más importante ha sido llevar a Inés a este lugar. Porque veo bastante complicado desarrollar dos historias con un mismo personaje, Bosco, y al mismo tiempo que ello consiga enganchar de manera eficaz. Considero que ello obliga a escoger cual es la prioritaria, aunque también tengo que decir que tengo muy claras mis preferencias.
Leyendo un comentario sobre las telenovelas (en concreto en la presentación de la serie “Seis hermanas”), quizás se pueda explicar toda esta situación. Y es posible que lo que yo misma esté haciendo es buscar más pies al gato de los que le corresponden, y tenga que mirarlo sin tratar de buscar complejidades.  

Transcribo: “El tono del 'culebrón' es muy concreto y se rige por unas normas básicas e infalibles: Hay que marcar mucho a los personajes, ha de existir una estructura circular que recuerde todo el tiempo lo que está pasando (es decir explicar constantemente la historia para que el público nuevo no se pierda) y prescindir, en la medida de lo posible, de todo lo sutil. En las telenovelas los sentimientos y los objetivos son crudos y básicos. Por eso es un género universal”.

Lo bueno de ello: que se haya hecho justicia con Tristán, volviendo a estar en el candelero cuando casi había desaparecido de las conversaciones. 

30 de marzo de 2015

La decisión de una hija

Relativizar unos graves hechos solo porque uno/a está cansado de luchar, o porque desea pasar página e intentar ser feliz, puede ser una opción personal. Pero esperar que además sea comprendido creo que ya es pedir demasiado.

Por supuesto todo el mundo tiene derecho a tomar sus propias decisiones, pero ateniéndose a las consecuencias de ello. Porque si uno toma un determinado camino que afecta a otras personas, no puede esperar al mismo tiempo que su voluntad se imponga. Ya que también pueden existir otros criterios igual de válidos y razonables.

Que Raimundo esté dispuesto a perdonar y olvidar no implica que los demás también tengan que estar dispuestos a hacerlo sólo por él. Ni creo que deban hacerlo, porque el perdón se otorga de manera espontánea, y siempre que la otra parte haya dado muestras de arrepentimiento o de propósito de enmienda. Que la doña haya ido a pedir perdón a Emilia solo es una muestra más de su cinismo, cuando ya de entrada niega unos hechos probados, lo cual es un síntoma de no asunción de ello. Y por lo tanto no puede haber arrepentimiento.
Y, por descontado, no creo que Emilia sea irracional con su actitud. Evidentemente no puede pretender que Raimundo se plegue a su voluntad, porque éste ya es lo suficiente mayor como para tomar sus propias decisiones. Y quizás tampoco puede pedirle que escoja, por el mismo motivo. Pero si puede no estar de acuerdo con la decisión de su padre, y también está en su derecho a anteponer su dignidad y no aceptar que la mujer que ha arruinado su vida y la de su familia, ahora se acerque a ellos a través de Raimundo. 

Naturalmente en este pleito estoy a favor de Emilia. Porque no se trata solo de presunción de hechos sino de certezas comprobadas, lo que la doña ha perpetrado contra miembros de su familia. De su propia familia. Y evidentemente esto no se puede olvidar, ni mucho menos perdonar. Aunque se apele a la caridad cristiana, como ha hecho D. Anselmo, porque estas dos palabras no casan en absoluto con Francisca, y mucho menos con la idea que se deriva de ello.

Otra cosa es que Alfonso intente mediar. Evidentemente no creo que haya fisuras en su apoyo a su esposa en este tema, con la que comparte opinión, pero es claro que ve el dolor que causa a Emilia esta situación. Y entiendo que quiera que ésta salga de este pozo. Aunque ahora mismo solo veo una solución: que la convenza para que deje marchar a Raimundo, y que éste cargue con las consecuencias de su decisión. Y que mantenga una puerta abierta para que si éste se equivoca pueda volver.   

29 de marzo de 2015

Ira, odio y sufrimiento

"El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. Percibo mucho miedo en ti" —(Yoda a Anakin en el Consejo Jedi –Star Wars.


Todo el mundo está expuesto al miedo y la ira. Pero el odio, y con ello el sufrimiento, creo que sólo llegará en función del motivo que haya desatado lo anterior. Aunque también es posible que cuando ya existe un caldo de cultivo previo, como es en el caso de Carmelo, todos estos sentimientos pueden exacerbarse. 

También influye la persona. Es un hecho que cuando existe una personalidad serena y calculadora es mucho más difícil dejarse llevar por las emociones. Y la ira es una de ellas. Esta peculiaridad se refleja perfectamente en la diferente personalidad de los dos hombres de La Quinta. Mientras Carmelo es mucho más pasional y actúa de manera visceral, Severo es el contrapunto a su amigo, la voz de la sensatez, alguien que sabe que actuar dejándose llevar por los sentimientos casi siempre es un error.

Y Carmelo está a punto de cometer uno e importante. Dejarse vencer por la ira.

Otra cosa es entender cómo es posible que haya llegado a este punto. Y especialmente cómo es posible que Sabina haya llegado a meterse tan hondo en él, cuando lo que hizo fue intentar traicionarle. No parece posible que un paseo y unas cuantas palabras amables hayan podido calar tan profundamente hasta el extremo de causar tal destrozo en el corazón del hombre, hasta el punto de volverlo un ser irracional. Aunque al parecer así ha sido.

Evidentemente tampoco estoy insinuando que ni Carmelo ni Severo, olviden el asesinato de Sabina y la presunta culpable de ello. Y, por descontado, que deseen que pague por ello. Pero como pretende Carmelo de tomarse la justicia por su mano, ante la imposibilidad manifiesta de hacer pagar a la culpable, ya es otra cosa. 
"Lo que empieza en cólera acaba en vergüenza” Benjamin Franklin

27 de marzo de 2015

Gracia, la encajera

No es fácil hablar de según que temas de la serie sin caer en incoherencias. Esto último porque a veces, y sin caer en la cuenta, lo que sirve para unos se veta para otros. Ya que una puede estar dando manga ancha en un caso, y en cambio mirar otro con ojos críticos.
En el caso de Hipólito no sé muy bien por que lado tirar. Como tampoco se exactamente lo que puede pretender Dolores, una beata retrógrada casi siempre, pero que cuando le conviene barre para casa y se salta todo lo que habitualmente censura a los demás. 

Entiendo que el amor de madre también puede jugar su parte, pero como en tantos otros casos que se han dado en la serie, siempre hay quien está dispuesto a decidir por los demás, tenga éste pocos o muchos años. Y Dolores, a tenor de lo visto, parece que también está dispuesta a decidir por su hijo.

Aunque cuesta llegar a la conclusión de que un desengaño amoroso se puede solucionar con una nueva relación. Que además puede tener de entrada un inconveniente importante como es el estado civil de Hipólito, que mientras no se produzcan cambios sigue siendo el de casado. Por lo que toda relación con otra mujer tiene sus limitaciones, y saltarlas significa entrar dentro del terreno del adulterio o amancebamiento. ¿Dolores desea que su hijo esté en el centro del chismorreo ?  

Lo que es evidente es que si ésta tiene algo que ver con la llegada de Gracia, no lo ha hecho para que su hijo tenga una amiga. Hipólito ya tiene en Emilia o Mariana dos confidentes, y no necesita a una desconocida para contarle sus penas. Así que supongo que debe haber algo más en esta historia. 

Obediencia ciega

Una se pregunta qué es lo que mueve a  Mauricio a convertirse en un desalmado y eliminar todo escrúpulo para hacer lo que Francisca le ordena. Y no me refiero al día a día, sino a algo que en el caso de la doña es algo recurrente: los métodos expeditivos y extremos para sancionar cualquier error del calibre que sea, o sacarse de delante a cualquier persona que considere le ha fallado.

Y quizás podría intentar hacer el ejercicio de entender los términos de lealtad o fidelidad, la devoción que el hombre muestra a su ama. Pero me cuesta aceptar que ello esté por encima de su conciencia, que su obediencia ciega le impida rebelarse. Lo que además lo convierte en alguien excluyente, pues siendo leal a una persona es desleal a otras. Al menos es mi conclusión: no se puede estar en dos bandos a la vez.

Tampoco puedo meterme en conjeturas del porqué ha llegado a ello, solo lo que me dice la razón. Es cierto que muchas veces Mauricio ha dejado claro que sin su ama no es nada, que no conoce otra vida y que le debe gratitud. Sin embargo creo que este último sentimiento está mal entendido, porque si bien es cierto que la doña le ha procurado seguridad económica, también lo es que el capataz a cambio ha dejado la piel en ello (aunque no tanto como sus subordinados que probablemente la han dejado en sentido figurado y literal). En cuanto al resto tampoco es justificable y más bien pienso que es por la incertidumbre de no saber qué le puede deparar un cambio de vida, además de perder un cómodo estatus. Y evidentemente por encima de todo es consciente de las consecuencias de una decisión de este tipo y de lo que le puede deparar ya en el terreno físico. ( En otras palabras, lo mismo que les ha pasado a otros: desaparecer del mapa).

Por lo que esta lealtad en este momento ya tiene mucho más de coacción que otra cosa. 
Y lo siento. Pero ya no creo que Mauricio vaya a cambiar, aunque a veces deje entrever que su corazón no está muerto del todo y que ocasionalmente pueda sentir empatía hacia las personas. Algo que, por otra parte, al minuto siguiente se encarga de echar por tierra. Y creo además que el peso que arrastra sobre su conciencia lo ata ya de por vida, por lo que no deseo que Fe tenga que cargar con ello.

De hecho la pregunta que le ha hecho ésta al hombre demuestra bien a las claras que no es tan ingenua como se podría pretender al respecto del hombretón. Sabe muy bien a lo que puede llegar la fidelidad de éste a Francisca, incluido hacer uso de la fuerza. Y no creo que la chica, por mucho que sienta algo por Mauricio, pueda cerrar los ojos e ignorarlo. 

25 de marzo de 2015

Inés y Amalia

Antes que nada, una puntualización. Sé que no todo el mundo va a compartir mi opinión,quizás incluso sea minoritaria, además de que soy consciente que de alguna manera me estoy posicionando. 

Y por descontado no es mi intención romper ninguna lanza por Amalia, un personaje odioso y repelente (me refiero al personaje, la actriz considero que defiende bien su papel), pero no entiendo muy bien porque en la cabecera sale Fariba de manera destacada, y Aida Flix lo hace en lugar secundario, cuando la visibilidad en pantalla al lado del protagonista es mucho mayor en la segunda que en la primera. De hecho considero que sus personajes están a la par, si se trata de merecimiento. Que no quiere decir que me guste ninguna, al menos tal como están planteados en este momento sus respectivos roles. Aunque son muy dispares en cuanto a personalidad, y la de Amalia es mucho más rica en matices, mucho más desarrollada. Manipuladora, retorcida, egoísta, desquiciada, conspiradora, mentirosa,…… se me acaban los calificativos, mientras que la imagen que proyecta Inés es casi totalmente plana, lo que en mi opinión le resta posibilidades para adoptar el rol de protagonista, tal como parece al que está destinada.

Dicen que las comparaciones son odiosas, pero evidentemente si se hace con sus antecesoras considero que la distancia aún es más considerable. Sin embargo no voy a hacer este ejercicio con Amalia, que me imagino será un personaje con fecha de caducidad (al estilo de Angustias, con la que tiene muchos puntos en común). Lo que si me cuesta es hacerme a la idea de Inés como protagonista.

No puedo decir a los guionistas como han de hacer su trabajo, pero creo que a ésta le falta mucha personalidad. Es mi opinión, pero la veo como un personaje apagado, dependiente, sumiso,…. Es cierto que su vida ha sido dura, que la suerte no la ha acompañado, pero ello no es justificación cuando además este rasgo es común a casi todas las mujeres de la serie, y sus personalidades son mucho más marcadas, como si la vida las hubiera endurecido. 

Por supuesto está lejos de Pepa, con la que lo único que comparte es su origen humilde, pero con la que ni se acerca en cuanto a naturaleza fuerte y destacada, que ha conseguido dejar una huella indeleble. También lo está de María, que a pesar de unos comienzos desastrosos consiguió convertirse con el tiempo en una mujer decidida y valiente. Y por descontado de Aurora, que posee un temperamento avasallador e independiente. Incluso Candela, Rosario, Emilia, Dolores, Fe y Mariana, a pesar de considerarse personajes secundarios, pienso que demuestran mayor grado de solvencia en cuanto a  carácter. Por supuesto en esta relación no incluyo a Francisca, porque ésta merece un capítulo aparte.

Entiendo que en este personaje lo que quizás pretendan destacar es el lado tierno y dulce, pero me parece insuficiente, cuando además no es característico solo de ella sino que lo comparten muchos más personajes, y no necesariamente todos mujeres (por ejemplo: Matías, Hipólito, Bosco, Alfonso,… y antes Martín y Tristán).

Y aquí lo dejo, porque creo que ya me he enfangado lo suficiente por hoy. Por supuesto no pretendo sentar cátedra, es solo la opinión que me merece este momento de la serie. Objetiva o no, pero es lo que siento. 

Aunque siempre estoy dispuesta a rectificar si se me demuestra que estoy equivocada. 

24 de marzo de 2015

Sentimientos que dejan huella

José Manuel Fajardo en su novela El Converso pone en boca de uno de sus personajes: “Y qué mal es ése que nos hace amar la cadena que nos retiene, el potro que nos atormenta, el hierro que nos abrasa y, con el último aliento, lleva nuestros labios a besar la mano que nos hiere?” Aunque la frase se refiere a la situación de la sociedad y a la poca memoria de la gente, creo que haciendo un símil también puedo tomarla para escribir sobre la intensidad del súbito enamoramiento de Carmelo 

Una casi llegaría a creer que la leyenda del caño de la fuente tiene algo de cierto, porque los enamoramientos en PV se dan con toda su intensidad y en un corto plazo de tiempo. Aquello de conocer a la persona, de ser primero amigos para después ser amantes, en casi todos los casos se suele saltar y pasar directamente a lo segundo. De otro modo no se explica que Carmelo, un hombre aparentemente inmune hasta ahora a este tipo de sentimientos, haya caído con toda su intensidad en las redes de una mujer. Que además le engañó para acercarse a él. Pero el amor es patente que también es ciego (o sino que se lo digan por ejemplo en Raimundo) y no entiende de razones, por mucho que la realidad se ponga delante. 

Sabina ha dejado huella en Carmelo y no será fácil pasar página, más cuando la muerte ha venido a buscar a la mujer, y la han dejado como un mensaje macabro a la puerta de La Quinta. 

Aunque evidentemente Francisca, que no hay duda que otra vez ha decidido ser juez, jurado y verdugo, desconoce todas las implicaciones de su acción. Ha levantado a la bestia, y las consecuencias pueden ser de todo menos beneficiosas para sus intereses y su integridad. 

Por suerte para Carmelo tiene a su lado la voz de la razón y un amigo incondicional, que ha de ser el parapeto para que no cometa un error irreparable. Porque se ha evidenciado que Carmelo es mucho más visceral que su amigo, y éste es el contrapunto perfecto para el tándem.  

La horma de su zapato

Bien por Severo!!!

Es verdad que alegrarse de la desgracia ajena no es muy humanitario, pero siempre hay excepciones para todo. Y este caso creo que es justificado, por lo que tampoco voy a discutir el método empleado. Aunque haya sido utilizando a un tercero para conseguirlo.

Ya que no se trata sólo de que Severo pueda empezar a resarcirse del mal que deliberadamente la doña ha hecho a su familia, sino porque también se han puesto las cosas en su lugar. Y el lugar de Bosco es junto a los suyos, no alejado del mundo, siendo manipulado y convirtiéndose en la imagen y semejanza de Francisca.

Y no creo que sea malo regocijarse de ver que por primera vez haya aparecido en los ojos de la doña el temor. Porque hasta ahora probablemente ha minusvalorado las posibilidades de su antagonista, pero creo que empieza a ser consciente de que realmente Severo puede arrebatarle su trono.

Severo es demasiado poderoso, demasiado inteligente, y especialmente está demasiado dispuesto a cumplir su venganza. Pero esto no es impedimento para que su imagen sea diametralmente opuesta a la de la doña, fuera de este tema en particular. Es cierto que aparentemente es frio y calculador, que sabe esperar su momento sin apresurarse (dicen que las prisas son malas consejeras) y que no parece inmutarse ante casi nada. Pero también ha demostrado que es humano, que puede empatizar con las personas y solidarizarse, que tiene sentimientos,….Y quizás este pueda llegar a ser su único punto débil, porque a veces los sentimientos pueden hacer vulnerables a las personas. Porque de lo que estoy convencida es de que Severo no es partidario de usar los métodos expeditivos que Francisca utiliza con demasiada frecuencia.

Severo ha ganado la primera batalla. Pero no dudo que la guerra justo acaba de empezar. 

23 de marzo de 2015

Un desayuno concurrido

Lo reconozco. La escena del desayuno en el Jaral probablemente me ha producido más incomodidad a mí que a los mismos personajes. Me ha parecido una situación forzada y muy extraña. Por descontado Bosco está en su casa, en el lugar que le corresponde, pero al contrario y aún a riesgo de decir algo que pueda parecer políticamente incorrecto, creo que Inés ahora mismo no está en el sitio adecuado. Aunque en realidad, y en vista de la evolución de las tramas, casi he llegado a creer que los responsables de las mismas no saben muy bien por donde encauzar a este personaje que desde hace meses no consigue salir de un bucle, con escenas que me parecen siempre iguales y que por consiguiente no consiguen despertarme el menor interés.  

Me reafirmo. Me parece excesivo meterlos a todos en el mismo lugar, como si el Jaral fuera el lugar donde van a parar todos los desahuciados. En realidad creo que, a diferencia de lo que sería deseable en un momento en el que todos necesitan de un cierto sosiego y de que las cosas se asienten, esta casa va camino de convertirse en un auténtico polvorín. Ya no solo porque Amalia no encaja en absoluto, sino porque meter en el mismo lugar a la mujer y a la amante es cuando menos peligroso. De hecho ya lo hicieron con Pepa y Gregoria, con lo que además se repite la historia. Y los resultados es sabido que no fueron para nada buenos, especialmente porque no dudo que también en breve podremos ver a Francisca colaborando para que la paz en el Jaral sea una quimera, buscando la venganza de lo que ella considera una afrenta. Es su sino, y ni siquiera su idilio otoñal con Raimundo creo que sirva para hacerla desfallecer.

Sin embargo no me voy a poner ahora a despotricar sobre Bosco y el triángulo amoroso que se intuye. Además de su infidelidad (de momento de pensamiento) hacia su esposa. Sería muy poco coherente con mi tolerancia anterior hacia otras relaciones adúlteras, además de que es patente de que el chico no es feliz en su matrimonio. Pero, aunque sólo basándome en mis impresiones y sin nada que lo respalde, creo que otra vez hay un intento de pisar el acelerador en este tema, cuando ahora nos encontramos ante una historia que podría dar mucho más de sí: el reencuentro entre los dos hermanos, además de la posibilidad de más protagonismo para el personaje de Bosco, al que hasta ahora han tenido relegado al papel de simple pelele.

Es cierto que Bosco ya tiene a su propia familia, formada por su esposa e hijo. Pero ahora también tiene algo más: toda una historia que reconstruir. Su propia historia.  

Y creo que estos días hemos visto algo de lo que podría ser. Su rostro ilusionado al hacerse a la idea de que va a vivir en la casa de su padre, y después el deseo de saber más de su progenitor a través de la persona que lo ha conocido mejor: Rosario.

Solo una última cosa. También es verdad que pueden darse las dos historias a la vez, pero creo que independientemente tienen la suficiente entidad como para merecer un lugar propio en las tramas. Y no sé si esto puede ser posible con un mismo protagonista. 

22 de marzo de 2015

Una ofuscación peligrosa

Cuesta reconocer a la actual Mariana. Llena de dudas y haciéndose de menos ella misma.
Quizá habrá quien diga que es el amor el que guía sus pasos y que lo que le preocupa es que Nicolás sea feliz, pero en mi opinión ni siquiera parece capaz de plantearse que es solo él quien tiene la potestad de decidir sobre cómo quiere que sea su vida. Y especialmente no tiene en cuenta que un matrimonio se basa en la confianza, por lo que lo correcto sería hablar con su esposo de lo que le acongoja. Aparentemente la afirmación de éste de que ya es feliz con la vida que lleva no le basta, lo que implica que no confía en él lo suficiente para creerle. Y esta es una base muy frágil para consolidar una relación de pareja.
Llegar a conclusiones de algo que solo se imagina y sin tener en cuenta lo que piensa Nicolás, es cuando menos ya no un error, sino lo siguiente. Porque se arriesga no solo a ser desgraciada ella, sino también a convertirle a él en lo mismo, cuando su pretensión es precisamente lo contrario.
Mariana, la mujer fuerte y decidida que conocíamos, se ha dejado manipular. Casi rayando en la obsesión, parece incapaz de ver que realmente es ahora cuando Nicolás está decidiendo su destino. Es más que evidente que éste no estaba destinado a ser un abogado, algo que sin haberse mencionado es claro que era decisión de su familia y no suya, pero que él había acatado. De ahí que cuando el cine irrumpió en su vida no tuviera problemas para dejarlo atrás, porque era lo que realmente le llamaba, una vocación que probablemente desconocía que tenía. Sin embargo el amor llamó a su puerta y decidió que era el momento de plantar raíces, sin abandonar del todo el mundo del arte.
Es cierto que Genaro ha planteado a un hombre que, visto desde la perspectiva interesada, podría parecer que se deja llevar por los impulsos. Pero como he dicho antes, creo que es ahora cuando realmente es feliz con lo que hace. Y por descontado no creo que para serlo necesite una vida regalada, ni vivir a expensas de su acaudalada familia.
Es cierto que en Mariana también puede influir el miedo a perder a Nicolás, pero es evidente que no se da cuenta que precisamente el camino que lleva es el que puede hacer que suceda esto. Y lo peor, parece dispuesta a decidir por él.

20 de marzo de 2015

Dos hermanos, ¡ juntos al fin !

En mi opinión, dos frases resumen el pensamiento de Francisca.
“Tu padre era muy bueno y todo el mundo lo utilizaba” (aunque ha obviado decir que ella era la primera de la lista) y  “Ya no existe la lealtad”. Aunque parezca que no tienen nada que ver, creo que reflejan claramente cuál es la idea de la doña con respecto a los que alguna vez han estado bajo su influencia. Ella se otorga el derecho de manejar la vida de los demás según sus propios criterios y voluntad (de hecho ella misma lo ha dicho, y también nos lo han recordado recientemente en un flashback) y cuando alguien tuerce esto y se aparta de su lado no tarda en acusarlo de falta de lealtad, un sentimiento que al parecer ella confunde con la sumisión.
Pero tarde o temprano, cae la máscara y se acaba descubriendo la auténtica Francisca. Y otra vez Pepa acaba ganando, de alguna manera, la partida.
Aunque para Bosco todo haya sucedido de manera traumática. No debe ser fácil asumir que la persona en la que has depositado toda tu confianza, a la que quieres como una madre, te ha estado utilizando para sus fines, sólo pensando en su beneficio y en satisfacer una venganza, que por otra parte carece de sentido. Pero lo peor de todo es descubrir que además ha sido el arma arrojadiza utilizada contra su propia familia. Una familia que desconocía que tenía y de la que se ha visto privado hasta ahora, así como de conocer sus orígenes.
Un concepto, la familia, que para Francisca tiene una connotación sesgada. Algo que ha quedado muy claro cuando ha vuelto a utilizar el argumento archisabido de que se lo ha dado todo, su apellido, su dinero,….como si esto fuera lo que creara vínculos. El agradecimiento ha sido un tema recurrente del que ha hecho uso en innumerables ocasiones, pero que ya no sirve cuando el agravio alcanza dimensiones de un estadio superior a todo lo asumible. Y Bosco ha sido agraviado, manipulado y forzado a odiar a los que él desconocía que eran sus hermanos, incluso llegando al extremo de ser puesto a prueba para deshacerse de ellos. Por supuesto no voy a justificar que cumpliera esto último, que a punto estuvo de costar la vida a Martín y a Conrado, además de ser cómplice de la doña en el tema de Aurora, pero tiempo habrá para enmendar la culpa que pueda arrastrar por ello.  
Y supongo que esta misma culpa que le atormenta es la que aún ha ahondado más en la herida. Oír que todo ha sido en su beneficio, como ha sido siempre la máxima de la doña que consiste en apartar de su camino a todo el que le estorba, creo que ha sido la gota que ha colmado el vaso. Porque ya no se trata de cualquier persona, sino que son sus propios hermanos los damnificados.
¡¡Por fin los genes de sus progenitores han aflorado!! Creo que Bosco aúna ambos caracteres, aunque hasta ahora predominaba en él el carácter bonachón de su padre, lo que permitía a la doña manipularle a su antojo. Por supuesto no tengo dudas que también lleva intrínseca la nobleza de Tristán, que ya ha asomado en alguna ocasión, pero que la doña se ha encargado de mantener a raya hasta el momento. Sin embargo el genio endiablado de Pepa finalmente ha salido a flote.
No creo errar al afirmar que el enfrentamiento entre abuela y nieto ha sido una escena largamente esperada, junto con la revelación de la identidad de Bosco y el descubrimiento por parte de él y Aurora que son hermanos. Aunque lo que creo más interesante de todo esto es que, al librarse del yugo de Francisca, el personaje de Bosco va a tener la oportunidad de ser insuflado de algo más de vidilla, y con ello desarrollarse. O al menos es lo que espero, porque creo que algo en lo que casi tod@s coincidimos es en que los hijos de la partera son el eje central de la serie.  
Como también espero que la última frase que Bosco le ha dicho a Francisca antes de alejarse, se cumpla “Quería a su lado un perro fiel, pero habrá de buscarse otro”. 

19 de marzo de 2015

No hay dudas con Severo

Frio, calculador y más inteligente de lo que creían. Así ha descrito Sabina a Severo. Y no hay duda de que algo de ello hay, aunque al mismo tiempo se intuyen en él otras actitudes que ésta no ha mencionado, y de las que ya se ha tenido algún atisbo. También es caballeroso y educado, sabe ponerse a la altura de la gente, es consecuente con su palabra, sincero, y especialmente es fiel a sus amigos. Para ser precisa, a su mejor amigo.
Carmelo no es muy diferente, pero el enamoramiento puede llevar a nublar la razón y a hacer dudar de cosas que en otras circunstancias no admitirían esto. Y ha dudado de Severo poniendo en peligro una sólida amistad forjada por años de lucha juntos. Sin embargo estoy convencida de que Severo jamás traicionaría a su amigo, y menos conociendo sus sentimientos. La lealtad, la solidaridad, la confianza, el compromiso, el respeto  y sobretodo la amistad incondicional creo que son para él lo más importante, y no lo veo dispuesto a ponerlo todo en peligro y saltarse a quien ha estado a su lado en los últimos años y con quién ha compartido los buenos y malos momentos de la vida. Por supuesto son valores que Carmelo considero que también atesora, pero que los celos han ofuscado. Y ya se sabe que estos son malos consejeros, especialmente en una persona que no ha conocido hasta ahora unos sentimientos que afectan al corazón.
Sabina he hecho su trabajo y ha logrado penetrar en las defensas de un hombre que sorprendentemente es más vulnerable de lo que se creía. Pero afortunadamente para él, Severo no se deja sorprender fácilmente y sabe leer en los más mínimos signos. Y Sabina, y por ende Francisca que es quién maneja los hilos, han cometido un importante error de cálculo: lo han minusvalorado.
Es un alivio descubrir que Francisca, después de innumerables años de hacer y deshacer a su antojo y de moverse con total impunidad, se ha encontrado con la horma de su zapato. Y solo espero que el camino emprendido con estos personajes, Severo y Carmelo, no se estropee como ha sucedido con otros. Un hacendado poderoso, pero justo y solidario, es algo que reconcilia con un sector de la sociedad que hasta ahora ha salido bastante malparado en la serie y cuyo máximo exponente, Francisca, ha dejado traslucir lo peor de la misma.