8 de diciembre de 2014

Cambio de personalidad

Se está comentando en diferentes foros los posibles cambios de personalidad de algunos personajes, que vendrían forzados por la necesidad de darles una salida digna a sus respectivas tramas. Los más acusados los que se intuyen en Aurora y Quintina, con el previsible objetivo de que el final no sea muy traumático para l@s espectadores.
Aunque hay diferencias entre ambos , porque mientras en el primer caso parece que va a ser de manera lenta y progresiva, en el segundo es evidente que se ha optado por hacerlo por la vía rápida. Cierto que quizás la urgencia no es la misma, ya que la marcha de Blanca ya es inminente, no así la de Rubén, con una fecha aún incierta.
Pero al mismo tiempo que se producen los cambios en estos personajes, parece que la necesidad ha llevado también a hacer evolucionar de manera rápida a otros.
Así ha pasado con Bosco, que en pocos meses ha experimentado un cambio brutal. De ser una persona medio asilvestrada, sin educación ni costumbre de tratar a la gente, ha pasado a comportarse en sociedad como si llevara haciéndolo toda su vida, a hablar con propiedad, a saber cómo administrar una finca sin haber recibido nociones de ello, a tener dotes de mando hasta el punto de olvidarse que hasta hace poco era él quien recibía ordenes, … Y no menos sorprendente que tenga tan claros sus deberes de esposo, cuando ni siquiera ha tenido tiempo de hacerse una idea de lo que es y lo que comporta la vida conyugal, y menos donde se metía. ¿Cuánto ha pasado desde que conoció a Amalia, y ya la ha convertido en su esposa? Ni cortejo, ni apenas noviazgo, y después de una boda apresurada que más bien pareció un acto social cualquiera, ya lleva una alianza en el dedo y una atadura para toda la vida.
Como también es digna de mención su manera de comportarse con ella, aparte de tierno, atento y considerado. Una actitud tan liberal hacia su esposa, que no cuadra en absoluto con la habitual de la época en la que se desarrolla la acción, pero que admito si lo hace con él, sin embargo cuesta de imaginarse como la ha interiorizado. Supongo que se podría recurrir al socorrido argumento de que lo lleva en los genes, y que ello podría bastar para aceptar que un hijo de Tristán y Pepa no podría ser de otra manera. Pero no acaba de convencerme el argumento, más cuando las influencias externas recibidas no le han ayudado mucho a hacerse con ello, y menos desde que está bajo la órbita de la doña. Que, por cierto, tiene la mala costumbre de llevarle de la mano igual que un chiquillo, lo que denota algo bien claro: que no tiene intención de dejarle escapar.
Claro que también está su buen corazón, y esto es algo que si puedo admitir que llevara ya de fábrica, y que se consolidara con la cercanía de la chica que le hizo de madre, además de la influencia del contacto con la naturaleza, que también da lecciones de vida. Buen corazón que le lleva a parecer incluso bobo, y que permite a la doña hacer con él lo que quiere, hasta el punto de forzarle a sincerarse y romper la confianza que se le supone ha de tener a su esposa. En temas de intimidad conyugal, saltarse esto es como mínimo censurable.
Solo algo más al respecto de su matrimonio con Amalia. No digo nada nuevo si afirmo que muchas veces algunas tramas se antojan una suerte de deja vû. Lo mismo me sucede con el hecho de que Bosco haya impedido a Amalia que le contara su secreto, que es evidente puede ser el argumento para conseguir en el futuro la anulación de su unión. Pero el caso es que, ateniéndonos a la realidad, Amalia quizás no le ha contado algo importante, pero si lo ha intentado, aunque con poca fortuna dada la negativa de Bosco a dejarla explicarse.
El tema está en discernir si ocultar algo o mentir es lo mismo. 

7 de diciembre de 2014

Dos historias, dos incògnitas

Al hilo de un comentario que ha dejado en este blog mi buena amiga Miguelitas, he decidido  poner por escrito una reflexión (o quizás mejor unas sensaciones) que me producen las últimas tramas y de las que ya he dejado algunos retazos en otros comentarios.
De hecho más bien se trata de buscar una respuesta al rumbo de unas tramas concretas, de las que admito no consigo ni siquiera imaginarme el propósito. Es cierto que tampoco es que haya necesidad de hacerlo, más que nada porque es una tarea inútil. Es claro que sería mucho más fácil sentarse ante la tele y dejar que las escenas fluyeran, sin cuestionarse nada, algo que supongo hace el 99  % de los que ven la serie. Pero también hay quien, como yo, que pertenece al 1% que se hace preguntas , que se hace eco de las incongruencias, que se muestra critica, que se impacienta por la lentitud de algunas tramas o la poca credibilidad de otras, …. y que opina, aunque siempre intentando hacerlo de manera constructiva. O, desgraciadamente hay quien en algunos casos (pocos, entre los que, por supuesto, pretendo no incluirme nunca) incluso lo hace con visceralidad. Por ello siempre procuro tener presente que esto es una serie, no la vida real, donde es cierto que a veces la única alternativa que hay es la contundencia verbal o la movilización. En una serie esto no tiene ningún sentido, mas allá de dar a conocer a los responsables una opinión particular que no tiene por qué coincidir con la mayoría. Como muestra, esta misma semana ha quedado demostrado con el intento de boicot del día 3 que no tuvo ninguna incidencia, llegándose a dar el caso de que incluso la audiencia fue superior que en otros días. Así que parece demostrarse que, o la gente no dice la verdad cuando afirman que no ven la serie, o ésta a pesar de todo sigue despertando un elevado interés.
Pero a lo que quería llegar es, en primer lugar, a la trama de Aurora. Dejando aparte el tema de si es o no demasiado dura de tragar, el caso es que, siguiendo la estela de lo que comenta Miguelitas, yo también he llegado a preguntarme si no es una manera de intentar dar un giro a la personalidad de la chica, haciéndose eco de algunas críticas por el hecho de crear un personaje con rasgos que no se correspondían a su edad. Pero hasta aquí llego. Y, por descontado, si este fuera el caso, lo considero un error, ya que el personaje está desarrollado y no creo que sea necesario cambiarlo. Además, en mi opinión, todo lo que pudo ser criticable ya no existe y el personaje de Aurora ya no da la imagen de la superwoman del principio. Ahora es vulnerable, y es ella la que necesita ayuda.
Sin embargo he de admitir que estoy desconcertada por el cariz que está tomando esta historia y el encarnizamiento del que es objeto el personaje que, por cierto, vuelvo a remarcar mi opinión que en esta situación concreta está muy bien defendido por la actriz. Someter a una persona a tales atrocidades, que no justifico ni siquiera para una persona mentalmente enferma, (aunque que no es este el caso, lo que lo hace doblemente censurable), me parece de todo punto una abominación. Especialmente teniendo en cuenta las posibles secuelas, ya que por muy fuerte que sea la persona, no es fácil que salga indemne, sin lesiones físicas o psicológicas.

Pero hay otra historia que tampoco entiendo a donde quieren llegar. Se suponía que Inés había de tener un papel principal en las tramas (o al menos esto parecía cuando la presentaron “en sociedad”), pero simplemente ha desaparecido de escena. Y aunque admito que tampoco la echo en falta como creo que sucede a la gran mayoría, ya que este personaje parece que de entrada no ha suscitado más que unas pocas simpatías debido a la poca credibilidad de los argumentos en que se fundó su historia, tampoco me parece muy normal esta situación. Creo que es difícil que algo funcione sin darle una mínima visibilidad, y aunque se sabe que Inés está ahí, difícilmente una se puede imaginar cual va a ser su papel en el futuro. Si es que ha de existir. Además que  una trama de una mujer encerrada no puede dar mucho de sí, a menos que suceda algo inesperado. ¿O habrá que esperar hasta que nazca su hijo y presumiblemente la doña se lo arrebate?

6 de diciembre de 2014

Caer en gracia y además ser graciosa

Creo que el personaje de Fe, además de otras condiciones, reúne dos elementos que es dificil que se den juntos en otros personajes de la serie: además de caer en gracia, es graciosa.
Por descontado ello no sería posible sin el buen hacer de Marta, una magnifica actriz, pero desconocida hasta ahora por buena parte de l@s espectadores. Es evidente que sin el concurso de ella y su profesionalidad, este personaje no tendría la visibilidad que ahora mismo ostenta.
Ya lo he dicho en otras ocasiones, pero creo que los responsables de los guiones han sabido crear un personaje único, que ha ido engrandeciéndose con el tiempo y haciéndose un hueco importante en la serie. Y aunque es evidente que su lugar no será nunca el de protagonista, lo cierto es que cuando irrumpe en la pantalla la sonrisa ya casi está asegurada. Aunque la situación no sea para nada graciosa, un gesto, su verborrea muchas veces desatada y que sorprendentemente la doña consiente, su perspicacia, su buen corazón,….consiguen casi siempre que sus escenas sean siempre un remanso de luz entre tanta negrura (y no me refiero al luto).
De hecho considero que ella logra lo que se intenta con los Mirañar, pero que no siempre es posible. Que situaciones que tienen como objetivo distender un poco las tramas, en Fe lo consigan casi sin pretenderlo. Todo lo que en los del colmado habitualmente es desquiciado y las más de las veces insufrible, en ésta es sólo resultado de una personalidad impulsiva, aunque nunca dejando de lado la lucidez y sin salirse de su lugar. Es cierto que quizás en ocasiones puede parecer deslenguada e irreverente, capaz de sacar de quicio con su incontinencia verbal o con su insistencia, pero lo que si es claro es que esta es una de las características que hacen más interesante este personaje. Fe se ha convertido casi en imprescindible y aunque la doña jamás lo reconocerá, también para ella. Porque además tiene otra cosa: es eficiente en su trabajo y se preocupa del bienestar de sus señores hasta extremos que rebasan sus funciones. Y no porque sienta aprecio por ellos, sinó simplemente que se deja llevar por su natural manera de ser, que le impide ser rencorosa. Que no quiere decir que olvide el trato que le dispensa habitualmente Francisca.
Por ello verla sentada a su lado, aunque con una rigidez acusada y una incomodidad manifiesta fue, a pesar de no pertenecer a ninguna de las tramas principales, una de las mejores escenas que nos han brindado en los últimos días, y que tiene su parte hilarante a pesar de ser una situación que de ello no tenía nada. Por cierto que también, cuando es necesario, sabe sacar su carácter y hacerse valer, como ha quedado demostrado con los hombres que retenían a Emilia.
Pero hay algo más, que ahora mismo no pasa de conjetura, pero que creo que tiene muchas posibilidades de hacerse realidad. Que María esté en La Casona es evidente que no es por los motivos que aduce, y estoy convencida que va a encontrar en esta sirvienta atípica una aliada sin condiciones. Fe es leal, pero también sabe dejarlo de lado cuando está en la balanza algo que es de justicia. (Por cierto, es curioso pensar que pueden llegar a luchar por descubrir la verdad sobre Martín sus dos mujeres: la de ficción y la real). 

4 de diciembre de 2014

Las fuerzas se agotan

La capacidad de resistencia de las personas es impredecible y más cuando poseen una voluntad de hierro como Aurora. Pero llega a un punto que las fuerzas acaban agotándose, y Aurora además está sola y desamparada en manos de un sádico.
Si, María ha intentado ablandar a la doña aunque no le ha sido posible, y Conrado está luchando para sacarla del manicomio. Pero aparte de que la justicia es lenta, el tiempo también corre en contra. Porque mientras buscan una solución que haga más llevadera la condena o saque a Aurora de su reclusión, las torturas van minando las fuerzas y doblegando la voluntad de la chica.
Realmente la crudeza de estas escenas es para poner los pelos de punta. Lo peor de todo es que no se trata sólo de una licencia para añadir dramatismo a los guiones, sinó que hay casos documentados de instituciones mentales donde se aplicaban estos métodos. Que es evidente que con la excusa de perseguir la sanación del enfermo lo que buscaban era experimentar con personas que quizás podían llegar a la institución con algún problema psicológico (que no quiere decir precisamente que estuvieran locos) pero que después de pasar por las manos de estos desalmados probablemente lo que sucedía era lo contrario del objetivo supuestamente buscado, y quedaban maltrechas de por vida.  
Métodos por cierto, contrarios a la deontología profesional, que persigue aliviar el dolor y procurar el máximo confort al paciente. Y causar sufrimiento gratuito no parece la mejor manera de conseguirlo. Aunque creo que también interviene en ello la idiosincrasia de este “médico” en particular (lo pongo entre comillas porque este calificativo le viene grande y es injusto ponerlo a la misma altura de los que verdaderamente merecen este título). Del que considero que lo único que persigue es satisfacer, aparte de los mandados de la doña, su propia vanidad, para poder estar a la altura del siniestro apellido Montenegro. Y ya se sabe que tener un ilustre apellido abre muchas puertas, aunque en este caso no pase de ser un mediocre psiquiatra con ínfulas.
Solo hay un débil rayo de esperanza en medio de tanto sufrimiento gratuito. La enfermera Gertrudis, que se está compadeciendo de la chica en la medida de sus posibilidades, y el Rulo, un amigo inesperado que, estoy convencida, va a tener una parte decisiva en la historia. O al menos esto es lo que espero.
Y por descontado me uno a los elogios que está recibiendo Ariadna por este papel. Dejando aparte la truculencia de los guiones, hay que reconocer que está bordando a un personaje atormentado y que ella hace muy creíble. Y si bien es cierto que son escenas desagradables, también lo es que le están permitiendo lucirse. Ahora sólo falta que también le permitan hacerlo en otro tipo de situaciones más amables, en las que Rubén, el gran arrinconado, también pueda ofrecer la verdadera dimensión de su profesionalidad.

Nota
Ya está escrito y no puedo cambiarlo, pero rectifico en lo de la enfermera Gertrudis. Después de todo y aunque sólo sea por la seguridad de un trabajo, lo cierto es que es cómplice de un torturador. No basta con que le dé lástima Aurora y que se dé cuenta de lo que le están haciendo. Un verdadero profesional actuaría en consecuencia denunciando los hechos, o negàndose a aplicar el tratamiento. Incluso tendría la opción de simularlo.  

La clave es una maceta

La intención de este escrito es unirme a algunas voces críticas sobre la deriva de una trama que creo pasa bastante desapercibida: la de Quintina.
L@s que siguen las redes sociales u otros sitios ya están al tanto desde hace semanas de la marcha de la actriz que da vida a este personaje. Es evidente que Quintina no ha sido una figura clave para ninguna trama (aunque si es cierto que excepcionalmente también ha tenido sus minutos de gloria). Su misión ha sido principalmente ser el instrumento para poner algo de cordura en el colmado, un lugar donde se suceden las situaciones más disparatadas, y donde habitan los personajes más pintorescos (por decirlo de alguna manera) de PV. Y con su marcha es difícil hacerse una idea de cómo va a quedar la situación, más cuando parece que no va ser de manera abrupta, algo a lo que los espectadores estamos más que habituados, sinó simplemente que se va a ir. Y algo de ello ya se intuye con el tema de la maceta y el repentino cambio de carácter de la chica.
Creo que los guionistas tendrán que hilar muy fino para que esto, además de creíble, no sea traumático. Al menos para Hipólito y su familia. Reconozco que la imaginación no es mi fuerte, pero no consigo encontrar ningún argumento por el que la chica pueda dejar a su esposo y a los Mirañar de manera justificada. Y una falta de memoria o una regresión al pasado no me parece motivo suficiente, lo que es el motivo de las críticas. Aunque, como intuyo, habrá que comulgar con ruedas de molino. Por supuesto entiendo que no debe ser fácil para los guionistas hacer desaparecer un personaje sin matarlo, y más uno de las características de éste con una historia más bien simple.
Pero lo que es bastante evidente es que como casi todos los que han abandonado la serie, Quintina ha ido desapareciendo paulatinamente de las tramas principales y oscureciéndose, supongo que para que su marcha no signifique un gran quebranto. Ahora es cuando por ejemplo se entiende que no haya tenido hijos, lo que habría significado un problema añadido. 

3 de diciembre de 2014

El sicario

Admito que no le presté ni la más mínima atención a Leonardo/Tristán cuando ya hace días en una conversación con la doña dejó caer que además de asesino y chantajista, también era un mentiroso. Y creo que es porque no había llegado ni siquiera a plantearme el hecho de que la doña desconociese que en el ataúd no estaba el cuerpo de Martin, y que éste sigue vivo.  
Pero ha valido la pena que esto no se quedara en off, solo por ver la cara de la doña al ser consciente de que el sicario que contrató para que cumpliera sus viles deseos le ha salido ambicioso, y se ha saltado el plan para el que fue contratado. Sin embargo he de dejar claro que no es que a consecuencia de esto haya llegado a sentir ninguna simpatía por Leonardo, este ser deleznable cuyo trabajo al parecer es deshacerse de personas, pero que en realidad no es peor que la mujer que tiene delante. Porque lo único que los diferencia es que la doña no suele mancharse de sangre directamente, sinó que manda a otros que lo hagan.
Y no es fácil olvidarse de lo que representa y quien es la doña. Alguien capaz de planificar la muerte de una persona con tanta sangre fría, que incluso puede llegar a mostrarse frustrada porque sus deseos no se hayan cumplido. Por ello, si cabe, aún disfruto más con el hecho de que, por fin, los guionistas hayan decidido que este personaje empiece a pagar por sus desmanes. La impunidad con la que se ha movido hasta ahora incluso ha llegado a hacer pensar que detrás de ello podría haber un trato de favor, cosa que por otra parte no creo que María Bouzas necesite ya que es claro que se ha ganado con creces su lugar. Lo mismo digo del personaje, aunque considero que a otros quizás no se les ha dado las mismas oportunidades a pesar de que sus merecimientos sean los mismos. Hay grandes actores y actrices en la serie que pasan semanas y meses casi desapercibidos y sin apenas trama, cosa que pienso que es muy injusta.
Hay algo más sobre Francisca que creo que ha quedado muy patente. A pesar de todo su inmenso poder también es vulnerable, en este caso porque no puede controlar la situación y se siente desprotegida frente a lo desconocido. Severo está jugando bien sus cartas, porque llevar a Francisca a este terreno le puede dar mucha ventaja.
Deseando estoy de que llegue este momento. 

2 de diciembre de 2014

Algo està cambiando

Casi no puedo creer lo que voy a dejar escrito a continuación, pero he de confesar que en los últimos días la serie ha conseguido recuperar mi interés. Por descontado sigo pensando que la trama de Aurora es infumable, y también que cuesta tragar la casi invisibilidad de Conrado. Realmente es difícil encontrar calificativos para lo que están haciendo con esta pareja, aunque también es cierto que no tendría que suponer ninguna novedad que se lo hagan pasar mal porque parece que este es el destino ineludible de todas las parejas protagonistas. Solo espero que esto dure lo justo, y Conrado y Aurora puedan al fin gozar de su amor y mutua compañía. Y que les den una tregua y les dejen ser felices, por supuesto hasta que algo vuelva a cruzarse en su camino para estropearlo.
Pero al margen de estos, hay otras tramas que se están desarrollando y que suscitan el interés antes mencionado.
Aún a estas alturas hay quien sigue insistiendo en el calificativo de mema para María, pero creo que ahora se demuestra que si en algún momento pudo merecerlo, no es así en la actualidad. Que pueden intentar engañarla, manipularla, utilizar su buen corazón para acercársele, pero que difícilmente van a conseguir que caiga otra vez. María es fuerte y se ha hecho aún más fuerte, aunque ahora diría que hay que añadir otras cualidades igual de interesantes, como una creciente perspicacia que le hace ver más allá de la persona y sus verdaderas intenciones. No le ha costado mucho hacerse una composición de lugar y ver que hay algo más detrás de la supuesta muerte de Martín. Y es evidente que para salir de dudas sólo tenía una opción. Descabellada, pero opción al fin y al cabo.
Otra cosa es su decisión de no compartirlo con nadie.
No voy a meter cizaña en el tema de que en una tarea que se me antoja de lo más ardua, ella sola haya conseguido remover tal cantidad de tierra en unas pocas horas, y que después lo vuelva a tapar sin que nadie se aperciba de nada. Cosas todas ellas bastante improbables, pero es algo que en este caso me voy a tomar como una licencia. El hecho es que creo que lo que està demostrando es que se ha convertido en toda una mujer de armas tomar, y esta es una de las cosas que encuentro más interesantes de este nuevo ciclo de la serie. Por descontado me encantaría aún mas si volviera Jordi, pero esto ya se me empieza a antojar una utopía, aunque lo que si me parece cada vez más claro es que se van a reencontrar.
Aquí o en Cuba.
Pero antes de cerrar este comentario, he de decir que no solo es esta nueva faceta de María lo que me encanta. Empiezo a disfrutar viendo como a la doña le crecen los enanos y comienza a padecer lo que ha procurado a los otros. Y espero que ello vaya a más.
Tampoco voy a negar que me agrada la relación de Bosco y Amalia. Ya lo he puesto en otro comentario, pero creo que con ellos lo están haciendo mejor que con éste e Inés. Por supuesto que no me gusta en absoluto que tengan a esta última encerrada en una mazmorra. Es algo cruel e inhumado, además de que es un sinsentido que solo puede tener como motivo que la doña busque arrebatarle al bebé. Aunque admito que no la echo en falta en absoluto.
Y las otras tramas también parece que están evolucionando. Fe y Mauricio (que necesitan algo más que un empujón). Matías y su nueva familia, Mariana y Nicolás, una pareja preciosa que espero también den buenos momentos,…. Las menos visibles Candela y Rosario, aunque ésta última hoy ha protagonizado con María una de las escenas más preciosas de los últimos días.

Una boda de conveniencia

Ya lo dijo Mauricio, aunque es algo obvio. Casarse es tomar una decisión importante que puede hacer a una persona muy feliz o muy desgraciada.
Aunque realmente en el caso de Bosco es difícil decidirlo, porque aparte de unas prisas para sellar su unión con Amalia que considero de todo punto injustificadas, mi impresión es que tampoco sufre demasiado por dejar atrás algo que ni siquiera se puede considerar que llegó más allá de unos escarceos, que se pretendían amor pero que parecían otra cosa (eso sí, que arrastran consecuencias, aunque él aún no lo sepa)
De todas maneras también creo que Bosco no es muy consciente de lo que está haciendo. Para él más bien pareciera que se trata de un puro trámite al que le han empujado, y sin que llegue a cuestionarse la posibilidad de negarse o dar largas a una condición que le supone atarse para toda la vida. Y también, como he dicho anteriormente, es el supuesto enamorado menos sufridor que he visto, ya que no consigo vislumbrar que le dedique muchos pensamientos al que considera el amor de su vida, que se supone que no es Amalia.  
Será por todo esto que me ha parecido la boda más desangelada y fría de todas las que se han oficiado en PV. La felicidad sólo ha sobrevolado de manera fugaz sobre toda la escena, y únicamente la novia ha dado alguna muestra de ello. Lo de los demás no dudo que era puro fingimiento, aunque el del novio hay que situarlo en otro contexto. Parece dispuesto a dejarse llevar y a hacer lo que considera correcto, que en este caso es intentar hacer feliz a la que ya es su esposa. Y pienso que no lo hace mal a pesar de todo, porque he de admitir que la escena de la habitación me ha parecido que no tiene nada que ver con las otras escenas de supuesto amor en las que Bosco ha estado implicado. Ha habido más ternura, cariño y comprensión, nada de apresuramiento y bastante de nueva experiencia, lo que considero que en una relación normal podría sentar las bases de algo mucho más profundo.
Pero como ha dicho Fe, la doncella más clarividente que hay ahora mismo en escena (comparable a Mariana en su momento), ni el lujo ni el “parné” pueden comprar algo que es evidente: que ahora mismo no existe querer alguno entre Bosco y Amalia, aunque ambos parecen dispuestos a intentarlo.
Por cierto. Parece que la que si se afianza es la relación de Fe y Mauricio. Las señales cada vez son más evidentes, aunque ninguno de los dos (a pesar de las indirectas mutuas) parece dispuesto a dar un paso adelante, algo que, estoy convencida, gustaría a casi tod@s l@s espectadores. 

30 de noviembre de 2014

Una situación extrema

Es evidente que de alguna manera u otra los guionistas van a beber a las fuentes de la vida real. Toda acción o situación probablemente ha sucedido alguna vez a alguien, ya sea a la misma persona que escribe los guiones o es algo basado en la experiencia de otros u otras. También en la historia pasada y presente.
Otra cosa es la fidelidad con la que se ajustan estos hechos a los guiones, y la necesidad de que sea así cuando se trata de una ficción y por ello se puedan permitir las licencias que se deseen. Y no es que trate de insinuar que haya que eludir temas espinosos, pero creo que lo que se plantea actualmente sobre ESPV es si esto es lo que la gente ha de esperar de este producto televisivo cuyo espíritu inicial considero que está quedando muy desdibujado. También es verdad que la serie, como todo en la vida, tiene la necesidad de evolucionar y no quedarse estancada en algo que, si bien funcionaba muy bien, no tenía que suponer de entrada que con otras tramas no pudiera conseguirlo. Como quedó demostrado fehacientemente con la irrupción en escena de María y Martín. Además es cierto que también al principio se dieron situaciones extremas, pero creo que en estas últimas temporadas esto se ha ido acrecentando hasta límites insoportables, primero con el tema del garrote de Martín (algo que aún ahora se me eriza el vello cuando veo una foto de ello), después el encarcelamiento de María y ahora la tortura de Aurora. Otra cosa es que con estas situaciones se consiga una mayor carga dramática y un mejor lucimiento de los actores, que es evidente que en estas escenas pueden sacar a relucir sus mejores dotes interpretativas.
El tema es encontrar un término medio para que disfrute todo el mundo.
No tengo mucha experiencia en series y es posible que estas situaciones extremas se den en todas. Reconozco además que gracias a que regularmente salen a la luz temas no muy conocidos, he llegado a saber cosas que de otra manera es muy posible que nunca hubiese llegado ni siquiera a enterarme. Y admito que soy de natural curiosa y no me suelo quedar solo con lo que se ve sinó que suelo buscar más información sobre ello. También es cierto que todos los temas pueden llegar a tener su punto de interés, aunque es claro que los hay más escabrosos que otros. Y uno de ellos es el que actualmente se desarrolla, como son los métodos que se empleaban en las instituciones mentales.
La medicina ha evolucionado y sigue haciéndolo constantemente. Por ello estoy convencida de que las supuestas terapias (aunque mejor llamarlos sistemas de tortura) que se ven en la serie para hacer frente a las enfermedades de la mente, ya no se utilizan. O al menos no de la misma manera. Actualmente el paciente está protegido (o debería estarlo) ante la mala praxis o los intentos de experimentación, de los que desgraciadamente aún hay el recuerdo reciente en los campos de exterminio nazis como el ejemplo más cruento de hasta dónde puede llegar la capacidad de barbarie humana. También he leído en algún sitio que desde tiempos inmemoriales ya se instruía a los médicos o sanadores para que sus sistemas de curación fueron aplicados provocando el menor dolor posible al paciente. Evidentemente siempre ha habido quien se ha saltado esto y ha optado por probar sus propios métodos con la justificación de búsqueda de curación, cuando no es más que experimentación con cobayas humanos. Fulgencio representa a esta casta de indeseables, aunque en este caso sus maneras son doblemente reprobables porque además actúa por mandado y con la evidente intención de hacer el máximo daño posible, anulando al mismo tiempo la voluntad de Aurora.
Pero después de todas estas reflexiones anteriores he llegado a una conclusión. Quizás de lo que se trata es de que hay que cambiar la manera de ver la serie y empezar a hacerlo con otros ojos, alejando cualquier tentación de buscarle romanticismo más allá de algunos ocasionales momentos.

29 de noviembre de 2014

La verdadera identidad de Bosco

El otro día cuando Raimundo increpó a Bosco en la plaza, se me hizo patente un hecho que no por notorio no es menos cierto que no se tiene mucho en cuenta. Francisca vuelve a ocultarle a éste algo importante. Bueno en realidad le oculta muchas cosas, pero a lo que me refiero es que esta vez le está negando el derecho a ejercer de abuelo del chico. Con anterioridad la doña ya hizo algo parecido, manteniéndole en la inopia sobre su paternidad de Tristán, y así habría sido indefinidamente si la determinación de Pepa no hubiera sacado a la luz esta circunstancia. Aunque también es cierto que no era lo mismo y las razones muy diferentes en ambos casos. Y quizás con Tristán podría llegar a  entenderse una justificación, pero no así sucede con Bosco.
Si con Tristán se trataba de preservar una  reputación, unido al despecho por lo que consideraba una traición, con Bosco es más bien una faceta de puro egoísmo. No se trata solo de paliar su soledad, sino de perpetuarse en él. Y para ello ha de mantenerlo alejado de su verdadera identidad, porque sabe que de descubrirla éste podría alejarse de ella.
Al hilo de esto me he vuelto a plantear la necesidad que tiene de librarse de Martín y Aurora. Y es evidente que ninguna.
Entiendo que en una serie intentar utilizar la lógica es tarea inútil, porque lo que sucede no siempre la tiene. Y también entiendo que hay que recurrir a temas extremos para seguir manteniendo la tensión y a la gente pegada a la pantalla, aunque sea a base de ver padecer a los protagonistas. De ser todo plácido sería de lo más aburrido, a pesar de que también se tiene esta sensación con algunas de las actuales tramas. Ya no entro en el tema de la necesidad de la trama de Martín, evidentemente planteada para justificar la ausencia del actor, aunque no comparta el desarrollo de la misma.
Pero lo que me lleva a hacer este comentario es el hecho de que mirándolo en perspectiva, solo se entiende que Francisca pueda desear lo peor para sus nietos si actúa movida por un rencor irracional que no parte ni siquiera de nada que ellos hayan hecho. Solo por la circunstancias de quien era su madre, y olvidando que, en el caso de Aurora, también es hija biológica del que se siempre se llena la boca como su “querido hijo Tristán” (cosa esta última que hay que poner en cuarentena vista la manera que se comportó con él), y que la chica está en la misma situación que Bosco. Por lo que no tiene ningún sentido su deseo de librarse de ésta y de Martin, solo para despejar el camino a su otro nieto. No creo que ninguno de los dos primeros hiciera nada que pudiera perjudicar a su hermano, como tampoco creo que ambicionen la herencia de Francisca. También está el hecho de que las molestias que le ocasionan son mínimas, porque se mantienen alejados de ella. Quizás en el caso de Martin pueda influir el hecho que haya alejado a María de su lado, cosa que también podría haber pasado igualmente, primero porque María no ha sido nunca de su propiedad y segundo porque la chica afortunadamente se dió cuenta al final de quien era realmente su madrina. Aunque lo que sí es claro es que si llegara a suceder que los dos hermanos llegaran a conocer la verdadera identidad de Bosco (y estoy hablando de Martín como si estuviera, algo que espero vuelva a suceder porque sería muy triste que no llegara a conocer la verdad sobre su hermano), es muy probable que Francisca perdiera su ascendiente sobre el chico. Y es evidente que ella es muy consciente de esto y de que es más que probable que, dado el caso, Bosco no le perdonara que le haya mantenido engañado. 
Pero lo que menos lógica tiene es que piense que un secreto del calibre puede permanecer oculto para siempre. Quizás sea posible, pero también lo es que suceda algo que saque a la luz esta circunstancia. Y pienso que se está arriesgando mucho, porque lo que está haciendo además es minusvalorar a Bosco, que es cierto que se comporta como un memo la mayor parte del tiempo (me crispa que le doña tenga la mala costumbre de llevarle de la mano como a un crio y él no haga nada por impedirlo), pero que nada indica que haya de ser siempre así.
Ya no digo cuando éste descubra lo que ha hecho con Inés. 

28 de noviembre de 2014

Un ingenuo superlativo

Ahora ya se sabe quién va a pagar los fastos de la boda de Bosco y Amalia y la carísima diadema de ésta. Parece que hay cosas que no cambian ni aunque pasen mil años, y lo que sucede en la actualidad también pasaba en 1921 y seguro que desde tiempo inmemorial. Los que tienen mucho se aprovechan de ello para esquilmar a los que menos tienen, y si éstos no pueden hacerle frente o se rebelan, la alternativa es muy clara. Poco importa la situación en la que se encuentre quien lo padece, porque los poderosos (ahora se llaman también bancos) siempre tienen la razón y las armas para hacerla valer.
De todas maneras, y aunque me cueste entender como puede ser tan maquiavelica, creo que no es ninguna casualidad que la doña haya decidido aumentar los alquileres al mismo tiempo que Bosco se proponía compartir su supuesta alegría con el pueblo. Y lo lamento por él, porque creo que sinceramente deseaba un acercamiento, no por motivos egoístas sinó que realmente le gustaba la idea. Algo que es evidente que Francisca no desea que suceda.   
En realidad cada día que pasa se muestra más diáfanamente la ingenuidad del chico. Porque ya no se trata solo de que la doña le manipule a su antojo, sinó que además que éste se haga películas que no son, ya que tiene un hándicap importante que parece no tener lo suficiente en cuenta. La gente del pueblo no se va a acercar a él sinó con recelo o por fuerza, porque todos lo saben el perrito faldero de la Montenegro. Todos han podido comprobar que casi nada de lo que hace o dice es por su propia voluntad, ya que siempre acaba asomando en sus palabras Francisca. Y este nombre ya está asociado para siempre a lo peor. 
Lentamente Bosco va cayendo en la trampa que le ha tendido su abuela, pero sin que él se aperciba. Tampoco lo considero del todo culpable, pues casi siempre se olvida (probablemente debido a su aspecto mucho más mayor) que es un chico muy joven que conoce poco de la vida y, en consecuencia más manipulable, especialmente porque ahora recibe el cariño que durante tanto tiempo le ha sido negado. Pero que si es lo suficiente mayor para ver las cosas y no permitir que le manipulen como lo hacen. Y, por descontado, considero un enorme error (¿cuánto hace que llegó al pueblo el chico salvaje y sin educación?) que ya le hayan casado y cargado con esta responsabilidad y la de la finca, cuando ni siquiera ha empezado a disfrutar de la vida. Así como que también tenga un hijo en camino con otra mujer, aunque él lo desconozca. ¿No es correr mucho?
Por cierto, también pienso que probablemente se podría entender este deseo de estar con la gente, porque en el fondo se siente muy solo. Si es cierto que Mauricio es cada vez más el hombro en el que se apoya, pero al fin y al cabo éste no es más que un sirviente con el que ocasionalmente comparte confidencias. Quizás ahora mismo lo que para él es lo más parecido a un amigo, algo de lo que carece, y mucho menos de alguien de su edad.
Pero la doña le tiene atado en corto, y es evidente que no desea que se relacione con nadie, con la excusa de las clases sociales. Su temor a perderle (que más bien es una obsesión enfermiza) está haciendo un daño que puede llegar a ser irreversible en el chico. 
¿Cuándo va a tardar éste en abrir los ojos y darse cuenta de lo que pasa a su alrededor? 

La carta de Martín

Ya he dicho muchas veces que no soy muy amiga de nostalgias, pero no puedo evitar de vez en cuando volver la vista atrás a los que considero los buenos momentos de la serie y a los personajes que, de alguna manera, me han marcado. Y no voy a esconder que para mí la mayor parte de todo esto tiene como protagonistas a Martín y María.
Una historia que, por supuesto, no doy aún por cerrada y que creo que todavía puede dar de sí. Especialmente porque, a resultas de las nuevas circunstancias, estamos descubriendo a una nueva María que nada tiene que ver con la chica despreocupada del principio de la serie, y que ahora se está demostrando toda una mujer fuerte y con coraje, capaz de luchar y sacar fuerzas de flaqueza, no dejándose hundir totalmente por el dolor. Y especialmente una mujer de la que ahora se resalta su capacidad de decisión y una cada vez más marcada personalidad, acentuada por una clarividencia propia de una persona muy madura.
Perspicacia que la ha llevado a leer entre las palabras de su esposo más allá seguramente de lo que éste se proponía compartiendo sus inquietudes. Pero María conoce bien a Francisca y sabe de lo que es capaz, así que seguro que no va a dejar caer en saco roto esto que para Martín no pasó de un pálpito, pero que podría encerrar mucho más.
Como así sucede en realidad, aunque María aún no lo sabe.
Pero no ha sido solo una carta de despedida por “si acaso”. También han sido unas letras que encierran el inmenso amor que Martín profesa a su esposa. Porque el amor también es generosidad, es desear la felicidad del otro, el saber dejar ir,……Bellas palabras de esta hermosa carta en la que Martín ha resumido todo lo que siente por la mujer de su vida.  Por las mujeres de su vida, porque también hay que incluir ahora  a Esperanza.
Sin embargo esto no ha sido lo único. De hecho volver a oír su voz ha acabado de redondear una escena que, a pesar de la inmensa tristeza que desprende, considero que ha sido preciosa. Más cuando además ha significado un cierto impase en el discurrir de todo un capitulo en el que los malos momentos se siguen sucediendo. 
Bueno, ha sido esto y saber con certeza que sigue vivo, aunque en peligro. 
Y supongo que aún habrá de pasar mucho tiempo para conocer el desenlace de esta historia, pero creo que a tenor de la carta, habrá también un antes y un después. 

27 de noviembre de 2014

Un futuro para Matías

Como ya dije en otro comentario, parece casi inevitable tener que mencionar a la doña en todos los fregados. Pero afortunadamente no sucede así en el caso de Matías.
¡Sólo faltaría que encima quisiera meter baza también en esto! (No puedo evitarlo, cada vez me tiene más sublevada esta pérfida mujer. De verdad que no entiendo adonde pretenden llegar con estas tramas).
Pero a lo que iba: Matías
Matías es joven e impresionable, y es probablemente por ello que Ezequiel puede manipularlo a su antojo. Pero por suerte para el chico, se ha topado con Emilia y Alfonso que pueden ser su salvación. Aunque en este caso para Matías se ponen en la palestra dos mundos muy diferentes, o más bien dos lealtades. Y tendrá que escoger entre los que supone su familia, o los que ahora han pasado a serlo. Una difícil elección, de la que dependerá su futuro.
Por suerte, Ezequiel quizás ha podido estropearle su pasado, pero no ha podido corromperle y hacer de él un desalmado. Y la influencia de Alfonso y Emilia, además de los desvelos de Raimundo, también le han permitido ver que existe otra realidad muy alejada de lo que supone no tener un hogar fijo, además de tener que salir corriendo de todos los sitios y encima llevar un estigma sólo por lo que es. Ahora tiene la oportunidad de sentirse querido, respetado, y especialmente ser libre.
Quizás sólo le ha faltado la suficiente confianza para participar a Alfonso y Emilia, o incluso a Raimundo, de sus problemas con su supuesto padre, pero quizás se pueda justificar con lo comentado anteriormente: la lealtad a los que cree su familia.
Solo espero que cuando descubra la verdad sobre sus orígenes sepa escoger bien. Es joven, pero lo suficientemente listo para ver cuál es el camino correcto. 

26 de noviembre de 2014

Desconsiderada y mezquina

Es realmente difícil hacer el ejercicio de hablar de un personaje olvidando todo lo que se sabe de él, trasladándose a su piel o a la de los que le/la rodean. Porque lo que es fácil es dejarse llevar por la impaciencia ante los hechos o las actitudes de algunos de ellos, sin tener en cuenta que por lo que se refiere a estos últimos muchas veces no disponen de la misma información que l@s espectadores.
De todas maneras, el caso de la doña es especial. No es necesario tener mucha perspicacia para no ver como es realmente. Otra cosa es que a base de lisonjas y manipulaciones, igual que la zorra del cuento, ésta consiga engatusar a algún incauto o incauta, que invariablemente tarde o temprano va a pagar las consecuencias de ello.
Aunque realmente lo que pienso de ella es que no está en sus cabales, pero no loca, sinó algo mucho peor. Es cierto que en el mundo pueden existir personas muy malvadas y que actúan sin ningún escrúpulo. Desgraciadamente es fácil encontrar noticias de ello en la prensa, ligado casi siempre al fanatismo, la ambición de poder o dinero, o a los deseos de venganza. Pero en Francisca parece estar todo incluido, y ello no puede ser producto nada más que de una mente enferma y desquiciada, que además muestra una doble faz muy peligrosa que le permite cambiar de actitud según la circunstancia y el interlocutor, pudiendo pasar de una apariencia amable a otra mezquina en menos que canta un gallo. De hecho en tema de fingimientos es la mejor actriz (por descontado Maria Bouzas borda el papel). 
Otra cosa que tiene es que jamás se rinde. Esto que podría ser considerado una virtud en algunos casos, en Francisca es un problema, porque es incapaz de admitir una derrota por muy clara que ésta sea . Y María lo ha sido. Sólo por ello es posible entender su insistencia en acercarse a ésta para recuperarla, porque cariño no puede ser cuando no ha hecho nada para evitarle sufrimientos.        
Lo que si hay que reconocerle es que sabe jugar bien sus cartas, aunque solo ver la escena con María, aparte de vergüenza ajena, produce también arcadas. No sólo por su desconsideración, disfrazada de preocupación (que de sincera no tiene nada), sinó porque el dolor de María es precisamente consecuencia de sus actos rastreros y mezquinos, los que se saben y los que aún se desconocen por parte de l@s habitantes del Jaral  En realidad su cara es tan dura como su corazón, y no sé ni siquiera como se atreve a presentarse en esta casa de donde tendría que ser sacada a patadas, aunque sólo sea por el hecho de haber procurado la desgracia de Aurora.  
Y me pregunto. ¿Además ha de estar en todas las salsas? Porque parece el hilo conductor de casi todo lo malo que acontece en PV.

25 de noviembre de 2014

Una trama infumable

Ante todo quiero dejar de manifiesto que considero la trama de Aurora de todo punto incalificable, en el sentido de que llevar a este personaje al límite puede ser que dé audiencia a la serie pero no es un tema amable de ver ni mucho menos. Y al mismo tiempo, hace que el personaje de Conrado desaparezca un poco más. Cierto que la vida no suele ser un camino de rosas y que hay que vencer muchos escollos, pero la fijación en hacerlo pasar mal a estos personajes ya me parece excesiva, sin que nunca se permita que lleguen para ellos los buenos momentos.  
Como también me parece fuera de todo lógica que siempre sean los buenos quienes pasen por situaciones de este tipo, mientras que al margen de la sociedad e instalada en una vida plácida, la “mala” monte fiestas y agasajos sin que le remuerda la conciencia. Sin que haga nada para que alguien de su sangre no tenga que pasar por sufrimientos y privación de libertad.    
Y ahora me podría poner a despotricar (otra vez) de la doña y de sus desmanes, pero era de Aurora de quién quería escribir.
Sé que puede parecer una crítica, pero no es esto lo que pretendo. Simplemente pienso que el consejo de la enfermera a Aurora de que no se signifique demasiado e intente pasar desapercibida lo máximo posible, es de lo más acertado. Y creo que la chica tendría que actuar con más cautela y, ya de entrada, no pretender meter baza en el trabajo, así como en la manera de actuar en la institución en la que se encuentra. Entiendo que su natural predisposición a ayudar a los demás hace que no pueda quedarse de brazos cruzados ante las evidencias flagrantes, pero creo que está olvidando algo crucial. En este momento es una interna, está situada en una posición de debilidad, y cualquier actitud fuera de lo que se espera en una paciente le podría pasar factura.
Presumiblemente le quedan diez largos años por delante, y tiene mucho tiempo para luchar y hacer algo para cambiar las cosas, en la medida de sus posibilidades. Por descontado no pretendo decir que haya de mantenerse quieta mucho tiempo, porque sé que su personalidad no lo admitiría, ni tampoco es una cobarde, pero si que sepa llevarlo con astucia y dejando que su posición se vaya asentando. Aunque, como he dicho antes, tampoco veo fácil que hagan caso a alguien que ha sido internada en un centro de estas características con una sentencia por locura, como también que precisamente por esto, alguien crea en sus historias. Por muy reales que l@s espectadores sepamos que son, hay que mirarlo con la perspectiva de los personajes. Y con los antecedentes que se le suponen a Aurora, es fácil que piensen que está fabulando y construyendo una historia a su medida. Pienso que por mucho que diga que es inocente y ha sido víctima de una conspiración, lo único que puede sacar ahora mismo de ello es provocar que su situación se agrave. Y por las fotos que ya corren por la red, esto va a suceder y pronto.
Reconozco que no me apetece nada esta trama, más cuando en este momento no existe nada en la serie que pueda sacar ni siquiera una sonrisa. Ahora mismo ni siquiera lo están consiguiendo los Mirañar, ya que admito que aunque a veces sus ocurrencias disparatadas pueden hacerlo, esta vez el tema del caballo me parece tan desquiciado como todo lo anterior.  

24 de noviembre de 2014

Una pequeña gran mujer

Solo por el hecho de haber provocado una cierta zozobra en la doña, Candela ya merece todo el reconocimiento. No es fácil que nada, ni nadie, consigan intimidar a Francisca. Cosa que es claro que tampoco ha conseguido del todo, aunque al menos le ha dejado claro que no le tiene miedo y que no se va a quedar de brazos cruzados. Otra cosa es que alguna vez consiga descubrir que le ha pasado a Inés. Así que no es de extrañar que Francisca, a pesar de la seguridad en su impunidad, no desee arriesgarse con Candela. Y por lo tanto haya enviado a Bosco con las pruebas de la supuesta marcha “voluntaria” de la doncella.
Dicen que en el bote pequeño se encuentra la buena confitura. Y Candela, a pesar de su escaso tamaño, demuestra que esta afirmación es cierta. Ha dejado palpable que, aún en 1920, era posible que una mujer, sin necesidad de estar bajo la tutela de un hombre, podía salir adelante por sus propios medios y labrarse un porvenir. Y todo ello a pesar de no haberlo tenido fácil, de haber sufrido la lacra de la violencia de género, haber perdido un hijo y un marido de manera violenta, pero aun así sobreponiéndose y siguiendo adelante. Es claro que es una mujer fuerte y con personalidad, capaz de enfrentarse a todo y a todos por los suyos, y para defender lo justo.
Y por ello, y porque creo que también están dejando en segundo plano una magnífica actriz como es Aida, y al hilo de un comentario de Mar en este mismo blog, coincido en que este personaje merece una trama propia, y no a la que parece haber sido destinada después de desaparecer su esposo Tristán. Candela ahora mismo es sólo la madre postiza, consejera, amiga y valedora de todas las causas (la mayor parte perdidas). Y por lo que se parece intuir ahora le toca bregar, además de por Aurora de la que ha declarado por activa y pasiva que quiere como una hija, también por Inés. Lo que me parece bien hasta cierto punto, pero que espero que no que sea el eje central de su trama en el futuro. 

23 de noviembre de 2014

Un bruto, pero no tanto

No sé muy bien que pensar sobre Mauricio y tampoco hacerme una idea exacta de cómo es realmente. Hay días que el hombre puede llegar casi a parecer adorable, y otros en los que llegas a desear que alguien le dé una merecida colleja, o algo más contundente. El caso es que parece que haya dos Mauricios: el capataz bruto y servil que se manifiesta ante la doña, y el otro que asoma lejos de la mirada de ésta. En el primer caso verlo además bajar la cerviz, permitiendo que Francisca lo humille, y que ahora encima lo amenace sin contemplaciones dejando ver que su confianza en él está bajo mínimos, es demasiado para el cuerpo. Porque puedo entender la fidelidad, pero no que el hombre que ante todo el mundo se muestra como un bruto y echado para adelante, delante de la doña siga comportándose como un dócil perrillo que se deja apalear, que es incapaz de revolverse y decidir por si mismo, que a pesar de cuestionar algunas ordenes es capaz de cumplirlas sin pestañear, que aunque parece que tiene algo de conciencia solo la deja asomar en contadas ocasiones y siempre con la vista puesta en su ama, que no sabe callar cuando hace falta y calla cuando sería necesario que hablase,…. Puede que la única justificación para entender su conducta, es la de que es consciente, como todo el mundo, que el hecho de que defraudar a Francisca o incumplir sus deseos es sinónimo de represalias que pueden llegar muy lejos en su administración. Y es comprensible que el instinto de supervivencia esté por encima de otras consideraciones.
También es cierto que en los últimos tiempos se ha obrado un cambio perceptible en él y que aparentemente está dejando de ser el hombre del principio de la serie, el desalmado ejecutor de las órdenes de su ama, la persona sin escrúpulos que no se paraba ante nada (aunque en ocasiones vuelve a sorprender con actitudes de este tipo, que hacen pensar en que la fidelidad hacia Francisca a veces le ciega y le lleva a cometer barbaridades). Pero tiempo atrás se supo que también tenía su corazón y que había un chico objeto de sus desvelos, aunque al mismo tiempo se planteó la cuestión de porque permitió que Efrén permaneciera en estado de semiesclavitud. Porque no cuadra mucho decir querer a alguien y sin embargo mirar hacia otro lado, dejando que el chico sufriera maltrato, al privarle de todo contacto con la gente.
Ahora hay otro al que presta su atención. Evidentemente no es lo mismo y tampoco creo que sea cariño, pero de alguna manera esta vez si ha decidido por su propio albedrío poner bajo su protección a Bosco. Y lo hizo antes de saber quien es realmente éste, aunque conocer su verdadero origen y saber que es el hijo de Pepa, una mujer que le marcó indeleblemente, parece que ha sido lo que le ha acabado de convencer. Conocer esta circunstancia ha hecho que, de alguna manera, esta vez si actúe al margen de la doña, porque creo que, a su manera, lo que intenta es impedir que Bosco corra la misma suerte que todos/as los que han estado bajo la órbita de Francisca, que ya se sabe que estropea todo lo que toca. Sin embargo lo hace sutilmente, no malmetiendo contra su ama, cosa que además podría poner en contra al chico. Mauricio aconseja, habla como un amigo, o más bien como lo haría un padre, intentando que Bosco piense por sí mismo y que la influencia de Francisca no acabe convirtiéndole en lo que va camino de ser: otro títere en las manos de ésta. Es realmente digno de ver los esfuerzos que hace para morderse la lengua y no hacer participe al chico de lo que sabe, o de cosas que podrían ayudarle a entender otras. Pero tanto él como la doña saben que de hacerlo las cosas iban a cambiar y mucho, y que los temores de Francisca podrían hacerse realidad, algo que podría significar también el fin del capataz. Y creo realmente que no va a ser por mediación de éste que Bosco va a conocer su verdadera identidad.
Otro tema es su relación con Fe. Casi llegó a admitir sus sentimientos al reprocharle a ésta que se pusiera en peligro al ayudar a Candela a llegar hasta la doña. Y es porque esta vez ha sucedido un hecho inusual: ha sabido anteponer un sentimiento que se empeña en negarse a si mismo, a la fidelidad a su ama. A la que esta vez ha mentido sin dudar.

21 de noviembre de 2014

Luchando contra el destino

No creo descubrir nada nuevo si afirmo que PV es una serie de mujeres fuertes, dotadas de una gran personalidad. Aunque también hay que hacer distinciones, porque no todas son iguales, ni tienen los mismos medios para hacerse valer. Existen las que viven por encima del bien y el mal, a las que es evidente que el poder y el dinero les facilitan mucho las cosas y ayudan a tener una posición dominante, que puede confundirse con otras cualidades, aunque en realidad sólo es tiranía y manipulación de las clases que tienen sometidas a su yugo. Pero también existen las que teniendo poco o nada, saben bregar con ello y no desfallecer ante la adversidad.
Huelga decir que en el primer caso estaría Francisca, en el segundo el resto de féminas.
Y en el caso concreto de estas últimas. Una a una, están demostrando que la fortaleza nace del interior y que se pueden afrontar los infortunios que la vida pone en el camino y salir adelante, solas o con la ayuda de los suyos. Evidentemente también cada situación es diferente y una pérdida como la que ha experimentado María, algo que en este caso es supuestamente irreversible, va a necesitar mucho más tiempo que otras situaciones que si tienen solución (aunque sea a largo plazo).
Quizás sea esto, establecer prioridades y buscar remedio para lo más inmediato, es lo que la ha llevado a sobreponerse a su dolor y actuar en consecuencia. Demostrando también al mismo tiempo un alto grado de madurez para una persona que ni siquiera tiene veinte años, pero a la que la vida ha dado tantos reveses y puesto en tantas encrucijadas que no ha tenido más remedio que crecer aprisa. Que, aunque ahora ya es toda una señora, en el fondo sigue siendo sólo una poco más que adolescente que en este momento afronta una situación muy dura para cualquiera, que se ha quedado sin su referente, su cómplice, su gran amor, y lo hace con una hija a su cargo, además de haberse convertido en cabeza de familia y responsable de una hacienda. Demasiada carga para unos hombros tan jóvenes. Sin embargo creo que la afirmación de Emilia de que María es fuerte tiene mucho de cierto y, estoy convencida de que la chica podrá superar esto (que no olvidar), porque cuenta además con el apoyo de toda una gran familia.
Sólo un inciso. Es cierto que María estaría posicionada en una escala intermedia entre las clases sociales y que, en una situación personal similar, habían (y hay) mujeres que no tienen ni de lejos los mismos recursos que de los que ella puede disponer, y que le permiten tener una cierta tranquilidad en cuanto a su futuro económico se refiere. Y afortunadamente para Aurora, María puede echar mano de ello para aliviarle la situación en el psiquiátrico.
Pero vuelvo al tema de la entereza de María. No veo nada nada fuera de lo corriente que en ocasiones se hunda y llore su desesperación, pero hay que reconocerle que también sabe sacar fuerzas de flaqueza para luchar contra el infortunio. Y además que lo haga para ayudar a su querida prima, casi una hermana, con la que la une una preciosa relación de cariño. Sus escenas de los últimos días han sido, al mismo tiempo, de lo más bonito y desgarrador. 
Solo espero que esta atmósfera sombría dure un tiempo prudencial. La luz ha desaparecido de la serie, volviéndose todo desesperanzador y negro, incluidos los ropajes de los personajes. Admito que me cuesta verlos con el tono monocromo con el que los visten, aunque entiendo que es lo dictaban las conveniencias y los usos sociales de la época, y ello hasta fechas recientes (aunque haya perdido casi totalmente su vigencia a día de hoy).
Y como el ánimo sombrío se me ha pegado, no se me ha ocurrido nada más que buscar información sobre este tema, encontrando algo sorprendente del inicio de esta tradición. Parece que antiguamente se creía que el espíritu de los muertos podía regresar y buscar un nuevo cuerpo en el que volver a vivir. Así que las personas pintaban su cuerpo de negro para que el alma del fallecido no los pudiera encontrar. Evidentemente esto ha ido cambiando, igual que el simbolismo, y ha acabado asociándose al dolor de la pérdida. También ha cambiado la práctica que se establecía de mantener el luto durante un tiempo, y que variaba según el grado de parentesco. Por ejemplo para María, al ser el caso del cónyuge, serían dos años de luto riguroso, más seis meses de alivio de luto para relajarse del negro.
Si los responsables de la serie quieren ser rigurosos con este tema, nos espera una larga temporada de negro. A menos que se concedan una licencia y se salten esto (como han hecho con otras tantas cosas), o suceda algo que cambie todo ello y que no puede ser otra cosa que el descubrimiento que Martín no está muerto.
Una pregunta ¿Qué ha pasado con la carta que éste escribió antes de marchar y que entregó a D. Anselmo?

20 de noviembre de 2014

Una cercana despedida

"Hay en el mundo un lenguaje que todos comprenden: es el lenguaje del entusiasmo, de las cosas hechas con amor y voluntad, en busca de aquello que se desea o en lo que se cree"
Paulo Coelho 
Amarillo. 
Digamos que la elección del color no es que la considere muy afortunada (por cierto, creo que entre los actores este color da mal fario), aunque para suerte de Hipólito dudo mucho que si algún día Quintina termina el jersey, pueda ponérselo. Aparentemente tomar las medidas con el corazón y no con la vista no es lo más adecuado, y parece que la chica ve a su hombre como una sílfide. Casi lo mismo que sucedió con los patucos de Esperanza, que no creo que a ésta le pasasen más allá del dedo gordo.
Pero lo que sí es seguro es que tanto uno como otros están hechos con amor. Como el que Quintina siente hacia su esposo y que le hace soportar a la desquiciada familia de éste. 
Sin embargo parece que también esto tiene fecha de caducidad. Ha dejado de ser un rumor para convertirse en una confirmación, el hecho de que Blanca Parés/Quintina abandona la serie y deja a la familia Mirañar sin la parte más juiciosa de todos ellos.
Dejando aparte los magníficos actores que dan vida a esta “singular” familia, Quintina ha aportado a la trama del colmado y ya desde el inicio, algo de sensatez, además de su particular idiosincrasia que la hace diferente y que permite, de alguna manera, soportar unas escenas que suelen unir invariablemente las insensateces de su esposo y su suegro a la insoportable manía de una suegra en meterse en la vida de los demás, la que además es la que lleva los pantalones en la casa, sometiendo a su voluntad a su esposo y a su hijo, un hombre incapaz de alejarse de las faldas de su madre a pesar de tener su propia familia. 
Solo espero que esta marcha no suponga otro revés al ya lúgubre discurrir de la serie. Otra desgracia más y ya sería el acabose  

Luchando con los sentimientos

No puedo evitarlo, pero me asalta una sensación de incredulidad cada vez que oigo a Bosco proclamar su gran amor por Inés. Y lo mismo me sucede con su repentina preocupación por la suerte de Martín y Aurora. Mi impresión es que los responsables de la serie quieren hacer comulgar con ruedas de molino, y he decir que, al menos por lo que a mí respecta, no lo están consiguiendo. De momento.
En el primer caso ya he expresado mi opinión en otras ocasiones. No lo puedo afirmar categóricamente, pero considero que no se puede amar a quien no se conoce. Quizás se pueda sentir atracción, pero unos cuantos revolcones (lo siento por ser tan bruta), un par de conversaciones apresuradas en el jardín y cuatro discusiones que han acabado mal, no pueden servir para conocer a una persona hasta el punto de desear pasar el resto de la vida junto a ella. Quizás en el amor romántico pueda existir algo parecido, que hace que se ponga una venda delante de los ojos y se obvie la realidad, pero según mi opinión sería sentar una relación sobre unas bases muy frágiles. El amor es conocimiento y aceptación de lo bueno y lo malo del otro, y entre Inés y Bosco sólo parece existir lo primero, porque éste ha dejado claro que lo segundo no está en disposición de hacerlo. En realidad Bosco conoce mucho mejor a Amalia, que evidentemente también tiene su secreto, pero con la que sí ha interactuado y con la que ha compartido su tiempo. Además de que la chica le ha dejado claro que su relación no fue espontánea sinó preparada por otros, lo que ya da una base de confianza. También le ha hecho saber que se ha enamorado de él. Por descontado que no olvido que cualquier día de estos, Amalia va a dejar caer algo que va a romper todas estas consideraciones y va a descubrirse una realidad muy diferente, como no podría ser menos para una tercera en discordia (¿o acaso es Inés esta tercera?). Como tampoco olvido que Bosco la está engañando con falsas promesas, además de engañarse a sí mismo.
Tres cuartos de lo mismo sucede con el otro tema. Sólo aceptando rinoceronte como animal de compañía se puede entender que, sin mediar apenas conocimiento de ellos, ahora sienta desazón por la situación de Aurora y la supuesta muerte de Martín. Es evidente que aquí lo que se pretende es apelar a algo tan manido como la llamada de la sangre, un sexto sentido que le haría reconocer su afinidad con ellos. Vale, quizás siendo muy benevolente, también pueda existir el hecho de que el chico haya llegado a cuestionarse que mientras Francisca le ha contado su versión de Martín y Aurora echando pestes sobre ellos, el resto del pueblo, incluido Mauricio, los tiene a ambos en un pedestal. Y esto es difícil de cuadrar. Pero el caso es que Bosco no sabe nada de los que son sus hermanos (y lo digo en plural, porque creo que Martín sigue vivo), no conoce su versión de los hechos, ni siquiera ha interactuado con ellos más que en un par de ocasiones. Si la idea romántica me puede hacer llegar a la conclusión de que sea posible que ello haya bastado para que los vínculos que los unen se hayan manifestado, la lógica me dice que no es factible que ello pueda suceder. Y que, de serlo, Bosco sea capaz de entenderlo.
Sólo Mauricio podría sacarlo de dudas. Pero es evidente que no va a ser así, ya que la actitud del capataz así lo demuestra. (Esta cuestión lo dejo para otro comentario)