17 de octubre de 2014

Cuestión de confianza

Un día porque está triste, otro deprimida. Un día porque la tiene que encubrir, o consolar, y al otro ayudar porque ha sido atacada. Que, por descontado, es lo que tiene una amistad desinteresada, y de eso Fe sabe mucho. Pero el caso es que no ha encontrado precisamente la alegría de la huerta en Inés, esta compañera que le ha tocado en suerte y que por un motivo u otro parece pasar más horas encerrada en su cuarto que haciendo el trabajo que tiene encomendado. Y obligando en cierta manera a que Fe cargue con todo el peso del mismo, a pesar de que no salga ninguna queja de su boca. Si acaso algún reproche o algún consejo bienintencionado, que además las más de las veces cae en saco roto.
Pero ya lo he dicho otras veces. Es muy fácil desde fuera juzgar a los demás y decir “yo haría esto o lo otro” cuando no se puede asegurar con total certeza y además, como en este caso, hay circunstancias que juegan en contra. Pero lo que si cuesta entender es la falta de confianza demostrada por Inés hacia quienes realmente quieren y pueden ayudarla. La verdad es que no consigo ver el problema que hay para que cuente el tema de las joyas y que la doña se las ha requisado para chantajearla. Puede que su situación no cambiara, pero si la percepción de las personas hacia ella y con ello la posibilidad de obtener ayuda.
También es cierto que de contárselo a Bosco, es imprevisible la reacción de éste, y aún podría ser peor el remedio que la enfermedad. Ahora mismo veo difícil que el chico rompa la urna de cristal en la que ha metido a la doña para ponerse en contra de ésta o al menos cuestionarse algo. Aunque sea para darle el beneficio de la duda a la chica a la que dice amar (y porque ello no sucede, dar otro motivo más para no creer que albergue realmente sentimientos románticos hacia ésta). Por cierto, la escena en la que Bosco ha oído al mequetrefe que la doña ha pagado para desacreditar a Inés, me ha parecido muy mal resuelta e incoherente. Por poco que haya oído de la conversación, ha quedado meridianamente claro que la doña tenía algún tipo de relación con éste. Entonces ¿no ha de ser ello motivo de recelo, o de que al menos Bosco se haga alguna pregunta? Pues parece que no, al menos por ahora.
Pero volviendo a Inés.
Recuerdo una frase de Tristán que decía “la confianza no se la dan a uno, se la gana”. Y esto funciona en todas las direcciones. Si Inés no es capaz de confiar, no puede esperar que los demás también lo hagan, y menos con los ojos cerrados. Y considero que no se trata de una cuestión de dignidad, sino más bien de dejar atrás algo parecido al orgullo y dejar que la ayuden. 

16 de octubre de 2014

"Infanta Beatriz"

Vale, creo que tod@s nos hemos hecho una idea de que existe la posibilidad de que ocasionalmente se produzca algún naufragio. Pero afortunadamente tampoco es algo que suceda todos los días, ni ahora ni en el pasado. Y tampoco fue el final del Infanta Beatriz (después Ciudad de Sevilla, al que siguen insistiendo en nombrar cuando aún ni siquiera lo habían empezado a fabricar).
Entiendo los interrogantes que se plantean en un viaje de estas características y más con la desinformación que probablemente existía entonces, pero también, como decimos en mi pueblo, esto es “llamar al mal tiempo”. No es que sea supersticiosa, pero tanto insistir en el tema y abundar en los malos presagios, me empieza a parecer que tiene un propósito no muy halagüeño. O quizás es que ya estoy acostumbrada a recelar, dado el cariz habitual de las tramas.
Y entiendo a Martín. Con tanta insistencia sobre el tema, al final hasta el menos aprensivo acaba cayendo en las garras de la duda y la desazón. También es cierto que no ha de ser fácil separarse de sus dos amores, rumbo a una situación incierta que puede llevarle días o semanas de pesquisas y decepciones, y eso si finalmente consigue alcanzar su objetivo. Que, por cierto, calculo que no menos de dos meses, ya que el viaje hasta Cuba duraba alrededor de dos semanas, a las que hay que sumar las de vuelta y el tiempo que necesite para encontrar el rastro de Pilar. 
Y entiendo a María. Lo que puede parecer una pataleta con su cerrazón en poner trabas para que Martín no se marche sin ella y su hija, yo lo veo más bien como una mezcla de temor y negación. Esto último por el hecho de tener que plantearse el dejarlo marchar, separarse del hombre al que ama más que a su vida y con el que finalmente ha conseguido estar después de una larga y dura lucha.
Lo que no entiendo es por qué no puede ir con él.
Entrando en el terreno de los hechos consumados, como es el de la marcha de Jordi para emprender otro proyecto (cosa por otra parte muy legítima y entendible, añadida a la pérdida de protagonismo en la serie), entiendo que sería muy injusto para Loreto que por este hecho también se viera forzada a irse. Pero difícilmente cuesta imaginarse una trama para ella sin que intervenga Martín/Jordi, y lo más seguro es que, de seguir, pase a engrosar las filas de otros tantos actores que han quedado relegados al papel de secundarios de lujo, Candela entre ellos, después de la marcha de Alex/Tristán. Algo que también sería muy injusto, especialmente después que Loreto y Jordi hayan llevado el peso de la serie más de dos años. 

15 de octubre de 2014

Una segunda oportunidad

Dicen que todo el mundo tiene el derecho a una segunda oportunidad para poder enmendar los errores, pero no siempre sucede, y tampoco los resultados son siempre los esperados. Buen ejemplo de ello es la doña, que ya debe andar por la ocasión tropecientos y aún sigue sin aparecer por ningún sitio un cambio apreciable.
Pero considero que también puede ayudar la edad y las circunstancias. Dicen que los años y la experiencia de la vida pueden ablandar a las personas y hacer que se vean las cosas con otra perspectiva, pero en el caso de Francisca difícilmente se puede detectar nada de ello. Si acaso lo que ha hecho es volverla más insensible si cabe. Y no me valen las supuestas muestras de afecto hacia Bosco, cuando no es capaz de sentir lo mismo por sus otros nietos, y si existe algo de corazón en esta pérfida mujer está tan escondido que es imposible verlo. Más bien lo que se traduce de su actitud y de lo que espera de su familia es que se sometan a su voluntad, actitud que por ahora Bosco cumple y, por descontado, Aurora y Martín es de lo que adolecen.
Pero me he ido por las ramas y de quien realmente quería hablar es de Matías. A su favor cuenta con sus pocos años y el afecto incondicional de Alfonso y Emilia, que se han erigido en unas figuras que dudo que el chico jamás haya conocido. Ya que parece bastante claro que en su corta vida no ha podido saber más que de palizas y necesidades, y en especial de nada parecido a una familia, ya que su propio padre y hermanos han sido incapaces de ofrecérselo. De ahí que el chico se muestre desconfiado y receloso con unas personas que están dispuestas a darle algo hasta ahora impensable para él, y todo ello a cambio de muy poco. Pero ahora tiene en sus manos la oportunidad de cambiar su futuro con esta segunda oportunidad que espero sepa aprovechar. Ya que, estoy segura, que con Emilia y Alfonso se le acabaron las penalidades, y además va a recibir el cariño de una familia. De toda la familia.
Por cierto. Yo no lo veo como una obra de caridad, porque iba a desmerecer la que considero verdadera naturaleza de la situación. Más bien pienso que se trata de algo mutuo, ya que mientras Matías recibe el cariño que le ha estado vetado hasta ahora, además de una seguridad para vivir sin estrecheces, la pareja van a poder vivir una situación que han deseado con afán: la de volver a ejercer de padres con todas las consecuencias. Que no quiere decir que no lo hagan con María, pero no hay que olvidar que ésta ya tiene a su propia familia. Y, por descontado, creo que ambos van a hacerlo con total dedicación y responsabilidad, aunque no dudo que es Alfonso quien va a disfrutar más con ello, dado que el chico ya está crecidito y puede hacer cosas con él que están vedadas para un bebé o un niño. 

14 de octubre de 2014

Una nueva relación

Puede que me esté volviendo insensible. O quizás demasiado exigente y critica con la actriz. O en el fondo puede que no sea del todo imparcial. Pero no consigo sentir la pena por Inés que es claro que se proponen provocar para alimentar la empatía hacia este personaje (cosa por otra parte totalmente legítima, y la que considero función de los guionistas). También es cierto que poniéndome en la piel de una persona en la situación en la que ahora está inmersa la chica, como mínimo la considero merecedora de comprensión y solidaridad, ya que además estoy convencida está siendo objeto de una injusticia y de una encerrona maquinada por una mente diabólica. En este caso, por supuesto, me pongo incondicionalmente de su lado y del de cualquiera en la misma encrucijada.
Y admito que, al mismo tiempo, cada día siento más repulsión por la actitud de Francisca y el desprecio que muestra por sus semejantes, pero en especial por la manera como manipula a Bosco. Por un lado dándoselo todo, deshaciéndose en carantoñas y mimos que en realidad esconden intereses egoístas, y por el otro pretendiendo fabricar un futuro para éste sin ni siquiera valorar la posibilidad de que el chico tenga sus propios deseos y sentimientos. Es realmente deleznable ver como se hace con la voluntad de Bosco a base de mentiras y tergiversación de los hechos, y espero que éste consiga verlo más pronto que tarde. Porque creo que tod@s tenemos en mente a María y lo que sucedió con ella hasta que los continuados desmanes de Francisca consiguieron que la chica abriera los ojos, por lo que sería de desear que con Bosco no sucediera lo mismo.
Y como no hay dos sin tres, en esto también está Bosco y su actitud. Reconozco que mi valoración sobre este personaje ha ido evolucionando con los días, y ahora con la incorporación de Amalia mucho más, ya que creo que encaja con éste mucho más que Inés.
La sorprendente manga ancha que Francisca tiene con él considero que permite que este personaje no se haya estropeado aún del todo, y conserve buena parte de sus raíces y de su conciencia. Por descontado no olvido que fue el autor material (que no ideológico) de algo que pudo haber terminado en masacre, y no voy a justificarlo porque ya es lo suficiente mayor como para ser responsable de sus actos. Pero también tengo presente que, a diferencia de Francisca, es capaz de sentir remordimientos y ser consciente que hizo algo que no estaba bien, por lo que pienso que va a ser difícil que vuelva a caer en lo mismo o parecido. Más cuando ahora tiene la influencia que se podría calificar de positiva de Mauricio, que no le pierde de vista. Además de que Francisca creo que ahora sabe muy bien que no podría volver a pedirle algo de este calibre.  
Pero al respecto de los sentimientos más profundos, pienso que me sirve una reflexión que hizo Margonz en un comentario sobre Aurora, y que me voy a tomar la libertad de hacer también mía para establecer la comparativa con Bosco. Que no hay que olvidar que tiene la misma edad que Aurora (porque por algo son mellizos, aunque no lo parezca). Para Bosco, Inés es probablemente la primera mujer por la que siente algo diferente, aunque pienso que la atracción física también ha jugado un papel importante. Supuestamente, y en intimidad con ella, ha descubierto su cuerpo y el de otra persona con total libertad, y ha podido disfrutar de sensaciones desconocidas que ha interpretado como amor romántico, cuando por su vida anterior no puede conocer el significado de este término, ni tener muchas referencias de lo que es. Así que es fácil que lo haya confundido con algo mucho más profano como el deseo, que no voy a negar que al pasar los días y con la cercanía pueda haberse trocado en un sentimiento más profundo. O simplemente en mayor necesidad.
Por ello pienso que con Amalia lo están haciendo mejor. Además de que esta relación ya parte de una premisa importante, como es la de que la chica ha desnudado su alma haciendo gala de lo que diría una gran sinceridad. Con aparentemente todas las cartas sobre la mesa (aunque en esta serie nunca se puede dar nada por hecho) es mucho más fácil un comienzo, y que se forje a fuego lento algo más que una simple amistad, aunque en ello no haya tenido nada que ver el azar y si las conveniencias de otras personas que utilizan a la pareja en beneficio propio.
Y no creo que sean prejuicios. Pero no estoy muy dispuesta a dejar que me influencien algunas escenas que, como he dicho al principio, considero que tienen como principal propósito el de conseguir captar simpatías hacia Inés, sólo por el hecho de que pertenece a una clase social inferior a la de Amalia. Es cierto que la primera parte con una desventaja evidente, pero ambas tienen los mismos derechos a amar y a ser amadas. Ni más, ni menos.     
Sin embargo también sé que es posible que me tenga que tragar estas últimas consideraciones. 

13 de octubre de 2014

Tramando algo ¿Pero qué?

Aunque en realidad no tenga nada contra Aurora, no me imagino a Bernarda siendo tan altruista como para hacer algo por ésta, ni tampoco creo que se haya vuelto buena de repente, sinó más bien pienso que busca obtener algún beneficio a cambio. Lo que no consigo imaginarme cuál es el motivo de su interés en acercarse a la chica y obtener su agradecimiento y simpatía. Aunque lo que parece bastante claro es que está actuando por su cuenta, al margen de Francisca.
Como ha obtenido estos papeles ya es otro cantar, y doy por supuesto que es algo que no obraba en poder de la doña, sinó que los ha conseguido por otros medios. Porqué, de tenerlos, Francisca en algún momento iba a echarlos en falta y no hay muchos sospechosos donde buscar. Por ello no creo que Bernarda se atreviera a sustraerlos.
Parece que a la doña le empiezan a crecer los enanos sin que se aperciba. Ya los tiene en su propia casa, con una prima a la que humilla y ningunea sin problemas, pero de la que es evidente que minusvalora su capacidad para devolverle las tornas. Aunque ésta, como buena y sagaz depredadora, parece que está tejiendo su tela de araña con minuciosidad, y esperando el momento oportuno para saltar. Porque de lo que no dudo es que Bernarda sigue con sus planes, aunque cada vez lo tenga más complicado.
Por cierto, ¿Qué ha pasado con el interlocutor del otro lado del teléfono?
Aunque de momento, mejor hacer bueno el refrán de “a caballo regalado”. Parece que con estos papeles Conrado va a poder enfrentarse a la doña de igual a igual, y esto ya es un paso.
Y otra cosa, y siguiendo con Conrado. Realmente ha demostrado que su amor por Aurora es fuerte, dándole un voto de confianza ciega. Porque no es fácil aceptar sin cuestionarse, que Aurora no haya hecho acto de presencia en algo tan importante como su propia fiesta de pedida. Y después haya aceptado sus explicaciones sin ningún reproche. 

12 de octubre de 2014

Empezando a decir adiós. O hasta pronto.

Inexorablemente se acerca el momento de la despedida. Quizás sea un hasta pronto o puede que algo más definitivo, pero lo que es seguro es que, de una u otra manera, Martin va a dejar un vacío importante para un montón de personas a uno y otro lado de la pantalla, que nos hemos enamorado, hemos sufrido y nos hemos alegrado con él, hemos padecido con sus dudas, sus decisiones erróneas, pero también le hemos aplaudido cuando ha rectificado. Hasta verle convertido en el gran hijo de un padre fantástico, en un hermano entregado y cariñoso, un nieto, sobrino, hijastro con una gran carga de sentimientos hacia los suyos,….también en alguien sobre el que ha recaído la responsabilidad de una hacienda. Pero ante todo un hombre enamorado, un amante esposo y un padre tierno y adorable.
Puede que aún no sea el momento de escribir esto, porque soy consciente de que ya me estoy despidiendo y aún no se ha ido. Y tampoco sé, como la inmensa mayoría, si va a volver o no. Sin embargo, y de alguna manera, ya hace días que planea sobre la serie el hecho irrefutable de su marcha y, en mi caso (que supongo también en el de much@s), no puedo evitar mirar sus escenas con otros ojos, en especial los momentos que comparte con María. Y lo hago con la idea de atesorar estos momentos únicos. Que es cierto que quizás por el hecho de que hasta hace bien poco esta historia de amor tenía un halo de prohibida, de inconformismo ante el destino, de lucha por la libertad de amarse sin cortapisas, es posible que se viviera con mayor intensidad. Y que cuando todo esto ha quedado atrás, ello se ha trocado en el devenir de una relación consolidada que lleva aparejado otro cariz, siendo más serena y sin urgencias. Ya no hay obstáculos en su camino más que los que puedan surgir del normal discurrir de la vida.
Pero también es difícil evitar la nostalgia de los grandes momentos de esta bonita historia de amor que se ha visto nacer y desarrollarse a lo largo de más de dos años, y de lo que nos ha brindado durante este tiempo. Como también lo es renunciar a volver a vivirlo, aunque sea por unos instantes, antes de que Martin abandone PV con rumbo a muchas incógnitas (entre ellas la de su vuelta).

10 de octubre de 2014

Una trampa pèrfida

No puedo imaginar a nadie en la vida real que sea tan intrigante y retorcido como ha demostrado y sigue demostrando ser la doña. Incluida su capacidad para adelantarse a los acontecimientos y provocar situaciones convenientes a sus planes, hasta llegar incluso al punto de prever la reacción de Candela y aprovecharse de ello haciendo que vaya a La Casona con el supuesto novio de su sobrina. 
Como supongo que sucede con todos l@s espectadores, no tengo ninguna duda de que detrás de las apabullantes acusaciones de Plácido a Inés está la mano de la doña, y que además se trata de un cúmulo de falsedades sobre hechos convenientemente manipulados que, aunque probablemente tienen una base real, están muy alejados de lo que se ha vertido. Y todo ello ha sucedido ante las miradas entre atónitas y horrorizadas de Candela y Fe, y la impotencia de Inés para hacer frente al chaparrón. Pero lo peor de todo es que, desde la sombra, Bosco también ha sido testigo de toda esta sarta de acusaciones, y además les ha dado pábulo.
Lo malo de que se lancen insidias, aunque en este caso sean por parte de un desconocido, es que, además de ser censurable en todo caso, lo que hacen es sembrar la duda y después hay que demostrar su falsedad, además de despejar todo rastro de incertidumbre que pueda haber quedado. Porque si bien existe la máxima que proclama que “todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario” no siempre es así como sucede. Y, como en este caso, la negación de los hechos no es suficiente.
También dicen que el amor todo lo puede. Y en este caso, y al menos de momento, parece patente que aunque Bosco ha quedado tocado por las supuestas revelaciones, no menos difícil es decidir si ello es debido a que se siente engañado, utilizado, o realmente se trata del dolor por la supuesta traición de Inés. Pero lo que si parece quedar claro es que su amor no es tan fuerte como proclama, cuando es capaz de creer en lo que ha oído, sin darle a Inés la oportunidad de explicar su versión de los hechos. 
Realmente me da pena la situación de Inés, pero no porque sea una pobre chica de baja extracción social que ha sido vapuleada por alguien sin escrúpulos ni moral, alentado con toda seguridad por una bruja clasista y manipuladora que no se detiene ante nada para satisfacer sus intereses. Y sé que esto es más bien un recurso para alimentar la empatía hacia un personaje, porqué el natural de la mayoría de las personas hace que se tienda a ponerse de lado del/la más vulnerable. Pero creo que en este caso lo que se pone sobre la mesa no es sólo una cuestión de clases sociales (aunque sí ha sido algo decisivo), sinó la capacidad de alguien para hacer añicos los sueños de una persona, basándose solo en prejuicios y pasando por encima de los sentimientos de los demás. Y no es tan importante que esta persona sea rica o pobre, (aunque en este caso lo primero sea una condición casi sine qua non), sinó que para Francisca lo crucial es que ésta cumpla sus expectativas y además sea dócil y manipulable, para así poder seguir manejando los hilos. 

9 de octubre de 2014

Otra tercera en discordia

Considero realmente digna de mención la velocidad de crucero que le han imprimido a la relación de Inés y Bosco. ¿Cuánto hace que Inés entró en la vida de éste? Es cierto que ninguna relación es igual que otra y que puede que algo así sea factible en la vida real, pero la base no puede ser menos sólida ya que considero que es algo que se construye con el tiempo y el conocimiento del otro.
Y pienso que lo mismo sirve para una ficción, y que en ello está la diferencia de que sea creíble o no, más cuando los dos adolecen de recorrido en la serie y por lo tanto de lo que considero una manifiesta falta de empatía por parte de los espectadores que prácticamente no han tenido tiempo de hacerse con ellos. Porque esta pareja, aparentemente destinada a ser unos de los protagonistas de la serie, ha entrado como elefante en cacharrería, y han hecho que brote de la nada un amor apasionado (nunca mejor dicho lo de pasión) pero nada creíble. Y ahora parece que, siguiendo con la misma tónica de rapidez inusitada, ya ha salido una tercera en discordia, cuando aún no se puede decir que exista nada sólido que permita pensar que pueda existir una oportunidad para ellos. En realidad, y lejos de Inés, veo a un Bosco muy poco comprometido con este amor que proclama cuando está con ella. También es cierto que está cumpliendo el papel que tiene encomendado que no es otro que hacer el paripé, pero no me da la sensación de que sufra mucho por ello, ni de que le cueste olvidar, y que en cambio no duda en entregarse sin reparos a vivir la vida de lujos de la que ahora disfruta.
Aunque admito que probablemente yo también haría esto último, porque sinceramente ¿quién no querría vivir a cuerpo de rey? Pero ¡ha aprendido rápido el chico, cuando aún no hace dos días vivía en estado semisalvaje y no conocía de la vida nada que fuera más allá de los confines del bosque! ¿O es tan ingenuo que piensa que lo puede tener todo: una vida regalada y a Inés?
Cierto que la benevolencia de Francisca para con él no tiene límites y es realmente sorprendente que sea prácticamente capaz de perdonarle casi todo (aunque en el fondo esta actitud tenga un fin determinado). Como el tema de las cartas, aunque a la vista está que no tenía tanta importancia. En realidad, es evidente que la verdadera razón de haberse inventado este tema era buscar una excusa para que Martín viaje a Cuba (o lo que es lo mismo, propiciar que Jordi abandone la serie por un tiempo. O definitivamente)
Pero volviendo a las cartas. Admito que la explicación de Francisca tiene credibilidad, aunque no justificación, porque puede que sea razonable que intentara proteger la reputación de Tristán pero, por descontado, no es aceptable que decidiera por él. 
Lo mismo que está haciendo con Bosco. Intentar moldear el futuro de éste sin contar con él, pasando por encima de sus deseos y jugando con sus sentimientos. Sin olvidar que ha metido en la misma partida a otra persona, Amalia, que aunque aparentemente si conoce las intenciones de su padre y Francisca, no es que esté muy de acuerdo con los propósitos de estos. Aunque el motivo de sus reticencias, al menos al principio, se me antojan más bien prejuicios, como también por el hecho de que se sienta utilizada. De todas maneras diré algo más sobre este personaje, aunque pueda parecer que la que peca de parcialidad soy yo, y que además es posible que tenga que tragarme estas palabras en el futuro. Aparte que, de alguna manera le doy la razón a Francisca, y esto me gusta aún menos. Pero aunque lo que está en juego son intereses que, por ahora, no tienen nada que ver con los sentimientos, creo que el personaje de Amalia, bien llevado, podría encajar mucho mejor con Bosco que Inés.   

8 de octubre de 2014

¿Donde vas Aurora?

Reconozco que me he quedado a cuadros cuando le han hecho decir a Aurora algo que considero tan poco acertado como que se le había “olvidado completamente” el tema del matrimonio (como si esto no tuviera ninguna importancia) y que ya está bien en su situación actual. Aunque en realidad ya antes había quedado algo sorprendida por lo que me ha parecido poco entusiasmo ante la petición por parte de Conrado de que sea su esposa. Claro que no es la primera vez y que la novedad ya no existe en la misma medida, pero de ahí a justificarlo como que pensaba que éste había aparcado el tema debido a sus problemas, va un cierto espacio. También es verdad que quizás no sea el mejor momento para pensar en ello, dado que ahora mismo hay otros temas más acuciantes como el futuro de la Casa de Aguas, con lo que supone de parón en los planes de la pareja.
Dicho esto, me centraré en otro tema.
La verdad es que me cuesta reconocer a esta Aurora. E intentar justificarlo como que tiene muchas cosas en la cabeza, cuando menos me parece simplificarlo mucho. No creo que sus problemas sean tan graves ni irresolubles como para no tener tiempo de pensar en ella misma. Y, por descontado, en su relación con Conrado y su futuro junto a él, que entiendo que tendría que estar en un lugar prioritario.
Aunque quizás si tenga justificación. Porque poniéndolo en un plano más general, lo que interpreto como vaivenes en el comportamiento de Aurora creo que se entienden si se miran desde lo que me parece un proceso de adaptación a la realidad. Y el caso es que la Aurora actual me parece que es la más cercana a lo que debe sentir una adolescente de diecisiete años, que con anterioridad se ha visto desbordada por las circunstancias, forzada a hacer cosas y a asumir responsabilidades, cuando por su edad, al menos desde el punto de vista occidental, considero que aún era temprano para contraerlas. También es cierto que en aquellos tiempos las chicas quizás se veían obligadas por las circunstancias a hacerse adultas de manera más rápida, y admito que Aurora lo es, pero creo que a veces deja asomar cierta inseguridad que no achaco más que a su inexperiencia en algunos temas debido a que aún no ha tenido tiempo para aprender de ello.  
Pero es ahora, cuando su vida está más estabilizada y puede vivir su día a día sin grandes sobresaltos, cuando puede valorar que quiere hacer con su vida. Y esto aparentemente pasaba por unir su vida a Conrado, o al menos esta fue la principal justificación de su renuncia a estudiar una carrera, y volver a su casa y a los brazos de éste. Sin embargo, una vez aquí, parece que tampoco es lo que deseaba, ¿o es que en el fondo ahora se siente frustrada por haber abandonado sus sueños?
(Vale, esto podría ser posible si fuera lo que realmente se quiere hacer entender. Pero es evidente que lo que la llevó a Madrid es conocer a Lucas, que supongo tendrá un papel determinante en tramas venideras).
También es cierto que, por separado, Aurora si tiene cierto protagonismo, aunque por otros temas. Pero me pregunto que pretenden ahora con Bernarda y porque ésta miente sobre el tema de las cartas. Pero especialmente el motivo de su acercamiento a la chica, lo que me hace albergar serias dudas sobre sus verdaderas intenciones.  
Solo me queda una última cuestión, y es para expresar una vez más una protesta que ya sé que de entrada va a caer en saco roto.
Sigo sin entender que están queriendo hacer con esta pareja y porque sus escenas tienen tan poco recorrido. Por ejemplo, se ha pasado en apenas cinco minutos y sin solución de continuidad, de una petición de matrimonio a cambiar radicalmente de tema y a olvidarse de lo anterior. Como si algo así fuera de lo más habitual. En cambio Inés y Bosco consumen minutos y más minutos de pantalla en tramas insustanciales, que pienso que no interesan a casi nadie.
Ya lo dije en otro comentario. Ni tanto ni tan poco, sinó un equilibrio justo.  

7 de octubre de 2014

Un soplo de aire fresco

Soy consciente que no hago más que repetirme, pero no puedo dejar de volver a afirmar mi sensación de que Marta/Fe es un soplo de aire fresco en la serie y que su aportación aligera, y mucho, el devenir cotidiano de ésta. De no ser por ella, por ejemplo, La Casona sería un lugar mucho más lúgubre, y tampoco tendríamos ocasión de ver ocasionalmente una faceta sorprendente de Francisca, incapaz de enfadarse realmente con esta doncella, eficaz en su trabajo, pero de hablar ininteligible las más de las veces y con ideas de bombero, que además suele soltar sin pensárselo dos veces. El hecho es que jamás se ha visto a la doña gastar tanta tolerancia con nadie como con esta pizpireta chica, que atesora un montón de virtudes, pero también una personalidad irreverente y atrevida, una de las/os pocas personas que no aparenta tenerle miedo a su ama. Sólo es quién le paga el sueldo, y por ello le es fiel y la respeta.
Aunque sin este carácter jovial y su capacidad de ver la parte buena de las cosas, unida a una enorme paciencia, creo que difícilmente Fe encajaría en una casa en la que no es fácil trabajar, si no es movida por la necesidad de ganarse la vida de alguna manera. Y si a ello se añade que precisamente su actual compañera de fatigas no es precisamente la alegría de la huerta, con un talante cambiante dependiendo de la situación en la que se encuentre en cada momento con Bosco, aún es más complicado. Algo muy diferente de cuando estaba con Mariana, con la que la complicidad era (y es) total, y ello hacía mucho más llevadero el devenir cotidiano. También es cierto que el roce hace que las cosas cambien y que Inés empieza a tener un lugar en sus aprecios, pero también que ésta se ha convertido al mismo tiempo en un dolor de cabeza, por su continuada manía de arriesgarse al respecto de su relación con Bosco. Ni los consejos, ni las opiniones, ni las reprimendas, ni las advertencias de Fe, sirven en este caso para mucho. Y como quien no quiere la cosa, en lo que ha acabado convirtiéndose es en su cómplice. Por cierto, igual que Mauricio, que sobre el tema ni siquiera ha dicho esta boca es mía, aunque sus miradas llenas de reproche sean de lo más elocuentes.
Por todo ello creo poder decir sin asomo de duda, que el sentir general es que Fe se ha vuelto un personaje casi imprescindible, algo a lo que no es ajeno el buen hacer de una magnifica, y hasta ahora bastante desconocida para el gran público, Marta Tomasa. Que ha conseguido, con la ayuda de unos buenos guiones, dar estructura y visibilidad a un personaje que se ha ganado la simpatía y estima de todos, y en primer lugar de l@s espectadores. 
Ah, por cierto, también debe ser el único personaje de la serie que no ha llegado con un secreto debajo del brazo, lo que también es una baza a su favor (sólo espero que los guionistas no lean esto y tomen nota).

6 de octubre de 2014

Un alcalde sin poder

Salvo algunos ocasionales errores de documentación, como el hecho de que quieran hacer marchar a Martín hacia Cuba en el barco “Infanta Beatriz” que no se fletó hasta 1928 (o 1929 según las fuentes. Pero en todo caso varios años más tarde de cuando trascurre la acción en la serie), el resto creo que se ajusta bastante bien a la realidad cotidiana de la sociedad de la época.
Aunque desgraciadamente parece que algunas cosas no han cambiado tanto como se podría esperar, y que algunos tics aún perduran, a pesar de que la legalidad se ha reforzado y que algunas conductas son perseguidas. Aunque también, al igual que entonces, se sigue palpando una cierta impunidad, especialmente entre las clases más poderosas o con mayor nivel de influencia.
Pero no voy a ponerme aquí hacer un alegato sobre este tema, ya que solo basta poner la televisión para encontrarse, día sí, día también, con ejemplos de ello. Mi idea al empezar este escrito era hablar de Pedro, aunque no por sus continuos disparates que a veces logran arrancar una sonrisa, ni por el buen hacer del actor, al que considero uno de los mejores de la serie, sinó porqué nada de ello amaga lo que considero que éste realmente retrata y no es más que la faceta de un alcalde corrupto. Y ya sé que darle este calificativo es un poco duro, pero a la vista está que de la manera como lleva su cargo en el ayuntamiento no se le puede aplicar otro nombre.
Salvo ocasionales momentos en los que demuestra que sabe hacer bien su trabajo, aunque no hay que olvidar que también la experiencia es un grado y que además es su obligación, el resto del tiempo no es precisamente un alcalde ejemplar. No duda en hacer dejación de sus funciones cuando hay algo que llama su atención, aunque no tenga nada que ver con las funciones que tiene encomendadas, ni hace ascos a esquilmar las arcas del ayuntamiento en beneficio propio, ni en usar información privilegiada para beneficiarse y beneficiar a los suyos, ni con la excusa de buscar el bien del pueblo, trabajar para satisfacer sus ambiciones políticas o su ego personal,…… Pero aún peor que esto, es el hecho de que en realidad es una marioneta en manos de una cacique local, que es quien realmente maneja los hilos de todo, que utiliza la apatía de la gente, y cuando se producen ocasionales conatos de rebelión, saca los instrumentos de represión que le permiten mantener firmemente atados a la gente que está bajo su órbita, como si de un señor feudal se tratara. Además de poner a dedo en puestos clave a personas susceptibles de ser manipuladas, y así controlar las fuerzas vivas (aparte de la alcaldía, por ejemplo a la iglesia, a la que mantiene atada con generosas donaciones. Que no digo que sea el caso de D. Anselmo, aunque en el pasado hemos visto alguna cosa en éste no muy “católica”).  
Pero lo cierto es que ver a Pedro arrastrarse hasta la Montenegro para pedirle su aprobación al tema de la firma para la petición de indulto a Raimundo, algo que tendría que atañer a la conciencia de cada uno, me parece cuando menos vergonzante y patético. Lo mismo que cuando acude a reportar temas, que aunque de incumbencia municipal, evidentemente considera que necesitan el visto bueno de Francisca o al menos que esté al corriente de los mismos. Y sólo porque sabe que puede estar en juego su poltrona y los privilegios que ésta conlleva.
Aunque a esta situación de juego de intereses personales, no es ajena Dolores, cómplice de la mayoría de “fechorías” de su marido. Cuando no es ella misma quién se aprovecha del cargo de éste, como al parecer ha hecho con el tema de la telefonista. Y sólo para satisfacer sus ansias de chismorreo, husmeando sin piedad ni ningún pudor en las vidas de sus convecinos. Como si éstas le pertenecieran, y obviando el daño que puede hacer con ello. 
Afortunadamente no todos los Mirañar parece que estén del todo dispuestos a jugar a este juego. Hipolito, bien sea por la influencia de Quintina o porque es más listo de lo que aparenta, no està muy por la labor de dar la razón a las triquiñuelas de sus padres. Aunque, en honor a la verdad, casi siempre acabe dejándolo por inútil. Lo que, de alguna manera, lo convierte también en cómplice.

5 de octubre de 2014

Intentando buscar respuestas

En mi casa tenemos un solo televisor, y esto por las tardes que tengo libres o regreso temprano a casa a veces es un problema, ya que a mí me gustan las series americanas y a mi madre los concursos, así que siempre le toca ceder a una de las dos. Aun así cada día existe una hora de tregua, y alrededor de las cinco y media nos sentamos a ver El Secreto de Puente Viejo, eso si cada una con sus propias preferencias con respecto a los actores, que tampoco en este caso conseguimos que sean coincidentes. Pero últimamente si estamos de acuerdo en algo: la historia de Bosco e Inés no acaba de convencer a ninguna de las dos.
Aunque lo que pienso que diferencia nuestra opinión de la de algunos supuestos críticos que quizás conozcan el tema y hablan de cosas que considero que al común de los mortales nos cuesta percibir, es que en este caso nos dejamos llevar por nuestro propio criterio, sin que intervengan consideraciones sesudas: es decir, simple y llanamente y con respecto a lo que vemos, nos gusta o no nos gusta. Como creo que sucede a la mayoría de las personas que dejan sus comentarios en las redes sobre este tema. No puedo hablar con total conocimiento de causa, pero creo que es el sentir de muchos que esta pareja ha entrado con mal pie en la serie, y que va a costar lo suyo enderezarlo.
Porque si todo el mundo fuera capaz de verlo como un cuento, en el que el desarrollo de la historia pasa sin darle muchas vueltas, ni buscar explicaciones, ni llegar al fondo de la cuestión, quizás sería más fácil comprender el porqué de la rapidez con la que les han llevado al punto donde están. Pero se supone que aquí se pretende explicar una historia que ha de tener ciertos visos de realidad, no un cuento de hadas, con cenicientas y príncipes azules. Porque si bien es verdad que Inés tiene una madrastra que la maltrataba, a tenor de lo visto no es para nada una inocente chiquilla (¿alguien se imagina a la del cuento refocilando a cada momento?), ni Bosco se puede considerar ni de lejos un príncipe azul.
También es cierto que sería más fácil no cuestionarse nada y dejar que las cosas fluyeran. Al fin y al cabo se supone que es un entretenimiento, aunque a veces no lo parezca. Sin embargo mi natural no me lo permite, a pesar de que estoy haciendo el esfuerzo de intentar entender por qué no consigo creer en esta pareja, que pienso que empezaron mal y no lo están mejorando.
Es cierto que cada persona es libre de vivir lo que siente como le plazca, y no voy a ponerme en plan criticona (o si) sólo por el hecho de que alguien considere que hay que conocer primero el cuerpo del otro y después ya viene todo lo demás. Y no digo que algo así no pueda llegar a buen puerto, y que empezar la casa por el tejado tiene alguna posibilidad de funcionar. Pero (y ya lo he dicho en otras ocasiones) llamar amor a lo que existe entre Inés y Bosco me parece cuando menos aventurado, como lo es hacer planes de futuro sin apenas saber nada del otro. Esto es una de las cosas que más me chirría, el que vivan en los mundos de yupi y no se aperciban de su verdadera situación. No digo que tengan que perder la esperanza, pero tampoco pueden pretender vivir de espaldas a la realidad.
Y como quien no quiere la cosa, otra vuelta más de tuerca: el enfurruñamiento de ella provocado por unos evidentes celos, que denotan algo parecido a un sentimiento de posesión. No me gusta tener que decirlo, pero creo que la chica olvida dos cosas principales: su lugar en la casa, y el lugar de Bosco. No puede pretender estar a la misma altura, aún no. Y por ello, aunque le pese y mientras las cosas no cambien, tendrá que aprender a entender que el chico tiene otra vida y que, de momento, es incompatible con su sueños. Lo mismo que tendrá que entender él, aunque en sentido inverso.
Ya dije que mi impresión era que con ellos pretendían volver a revivir la historia de Tristán y Pepa, pero creo que en esta línea no va a ser posible (quizás con el tiempo, pero no ahora). De hecho están partiendo de la misma base, pero ni los actores, ni las circunstancias y mucho menos l@s espectadores, son los mismos. Igual que la paciencia de éstos. No creo que nadie esté dispuesto a volver a  pasar por meses de fatigas sin que se vea un horizonte, más cuando hay otras parejas a las que han dejado a medio aire y sin que sus tramas apenas avancen. Aurora y Conrado, por ejemplo.
Entiendo que las tramas se hayan de renovar, que algunas evolucionen y tengan que dejar paso a otras para que la serie siga teniendo vidilla. Pero lo dicho, creo que por alguna razón que se me escapa, pretenden que lo que en otras parejas ha costado Dios y ayuda, meses e incluso años de tremenda paciencia por parte de espectadores, con ésta todo suceda en dos días. No tanto ni tan poco, por lo que creo que un término medio no estaría mal. Y pienso que este podría ser uno de los motivos de que la credibilidad de esta pareja ande de capa caída.
Otra cosa son los actores, que estoy segura que hacen lo que pueden con los guiones que les han tocado en suerte. Aunque, en mi opinión, con desigual fortuna. Y prefiero no extenderme en esto último, porque ya he expuesto en otras ocasiones lo que pienso sobre cada uno de los integrantes de esta pareja.

3 de octubre de 2014

Un hombre maravilloso

Me gustan los guiños que se hacen al personaje de Tristán. En realidad pienso que es de justicia que ello suceda, cuando su recuerdo es algo que sólo asoma ocasionalmente, y más si lo comparamos con las continuadas menciones a Pepa. Exceptuando en el caso de la doña, que desgraciadamente lo utiliza más en su propio provecho que no para mantener vivo su recuerdo, y Candela que si lo tiene muy presente y a la que vemos en multitud de ocasiones acariciar con cariño el anillo que lleva al cuello, quizás solo Martín hace referencia a su padre con cierta frecuencia.
Cierto que el resto de la familia y conocidos alguna vez lo mencionan, pero suele ser Martín quién se encarga de recordar a este hombre maravilloso, y un padre amoroso y entregado. Aunque sé que hacer esta última afirmación no es del todo correcta, al menos en lo que respecta a Aurora y sus primeros años de vida, en los que ésta tuvo que lidiar con la poca atención que le prestó un padre que no dudo que la quería, pero no la veía. Pero esta situación de desapego ya fue corregida en los últimos tiempos, en los que se demostró que el amor de padre estaba por encima de todo.
El caso de Martín es diferente, porque el sí gozó de un padre en toda la acepción de la palabra, tanto en su infancia como cuando volvió de América, tiempo en el que han tenido lugar muchas de las más preciosas escenas de la serie, con una química innegable entre los dos hombres. Martín llevó la esperanza otra vez a su padre, le ayudó a superar su dolor y le dio nuevamente motivos para vivir, mientras que él recuperaba el amor que durante tantos años le fuera negado. Y ambos lograron afianzar unos lazos, que aún sin saberlo, jamás se habían roto, volviendo a formar una familia feliz, a la que más tarde se unió Aurora.   
Pero quizás por esta mayor cercanía, los recuerdos y la añoranza de Martín son más vívidos. Y ello ha vuelto a traer al recuerdo momentos únicos, en los que simples objetos alcanzan una dimensión extraordinaria. El caballito de madera que le trajo su padre desde Cuba, el soldado que le talló cuando era pequeño, la daga que éste llevaba en sus campañas militares,….. la preciosa historia de la cartera con ribetes de plata y su foto de recién nacido que Tristán llevaba cerca de su corazón, son recuerdos grabados a fuego en Martín. Y el orgullo que asoma a su rostro cuando habla de su padre lo demuestra.
Lo admito. Han conseguido que vuelva a sentir nostalgia por éste. 

Quizás aún haya esperanza

Pues parece que Bosco está empezando a ofrecer indicios que sí que es capaz de pensar por su cuenta. Aparentemente empieza a dudar de lo que le dice Francisca y a cuestionarse algunas cosas, entre ellas el que una persona tan maravillosa como el Tristán del que la doña le ha hablado con tanta supuesta devoción, haya tenido unos hijos tan desagradecidos e interesados como los que ésta pretende. 
Ante todo tengo que volver al tema reiterativo de siempre. La burda y mezquina manipulación de la doña hacia su nieto, la manera de mentirle sin ningún rubor y con tanta soltura que casi podría pasar por cierto si no fuera porque casi todo el mundo, excepto Bosco, conoce la verdad que se esconde detrás de las palabras de esta maquiavélica mujer, que no duda en hacer todo lo posible para que se cumpla su voluntad. Aunque para ello tenga que pasar por encima de personas inocentes, y estropear su vida y su futuro.  
Pero al menos ahora Bosco sabe que la doña también es capaz de ocultarle la verdad. Lo ha hecho a él y a los demás en el tema de las cartas. Éstas si existen, y ella se ha ocupado de mantenerlas ignoradas a los que legítimamente les corresponde su posesión. Entre ellos, y en primer lugar, al propio interesado, que es evidente que jamás supo de las mismas ya que su madre no dejó que llegaran a su poder, por motivos que supongo que algún día se llegaran a saber.
Admito que con la acción de devolver las cartas a Martín y Aurora, Bosco se ha reivindicado un poco más en mi valoración. Arriesgarse a contrariar a la doña sólo para seguir lo que le dicta el corazón, lo considero un punto a su favor. Esto y el tema de su trato justo con los jornaleros hace que, en mi opinión, lentamente la imagen del chico vaya cambiando, para volver a lo que se podría esperar de una persona que no ha tenido nada y que ahora tiene en sus manos hacer algo por sus semejantes, sin convertirse en lo que la mayor parte de su vida ha mirado de lejos como el contrapunto a su situación: el señorito con ínfulas, tirano y explotador (versus la doña). 
De hecho ha habido otra escena que deja otro resquicio de esperanza que el auténtico Bosco salga a la luz. Verle mirar con ternura a la que él no sabe que es su sobrina, su ligero titubeo ante la propuesta de cogerla en brazos, y hablar con María reconociendo los buenos momentos pasados en su compañía, deja esta sensación. De verdad espero que estas escenas tengan su continuación, y que pronto Bosco descubra que esta conexión que parece sentir hacia personas con las que aparentemente no tiene ningún lazo, tiene su razón de ser.  
En realidad quizás no sea tan culpable de su situación actual, porque tampoco tiene fácil conocer más cosas de la vida. No tiene amigos ni conocidos, ni habla con casi nadie, excepto con dos mujeres mayores que para él sólo son un lastre (sin contar a Inés, que tampoco se puede decir que sea precisamente esto lo que hace con ella). Así que su único lazo con la sociedad que existe más allá de los muros de La Casona es Mauricio, la única persona con la que está forjando algo parecido a una amistad, siempre con el condicionante de la clase social que impide al capataz ir más lejos de lo que dicta la prudencia. Por ello es difícil que éste le haga abrir los ojos con respeto a la doña, pero sí que es verdad que no duda en ponerle sobre aviso de manera indirecta.

2 de octubre de 2014

Todo un caràcter

Pues no tiene carácter la Fe ni na!! Pues no va el Mauricio y le estropea la única diversión que se ha podido permitir en mucho tiempo, aparte de la posibilidad de disfrutar del galanteo y los requiebros de un hombre que le hace tilín!!
Pero, por muy avispada que sea, parece que no se ha dado cuenta de que tiene mucho más cerca de lo que cree a otro que la ronda, pero que es incapaz de dar el paso. Porque el bruto de Mauricio es claro que siente algo especial por ella, pero no sabe cómo entrar al trapo y está llevando este tema de la peor manera posible. Los celos son malos compañeros, y Mauricio es evidente que no sabe cómo controlarlos.
Lo curioso es que incluso Bosco se ha dado cuenta de lo que inquieta al capataz. Los únicos que parecen no verlo son el mismo Mauricio, supongo que principalmente por temor a ser rechazado, y Fe, que por lo que parece confunde los intentos de acercamiento del capataz con gestos de amistad o complicidad.
De todas maneras entiendo la reacción de la chica y el hecho de que, aunque probablemente halagada por lo que le han hecho ver Mariana y Rosario como es el de ser el motivo de la atención de Mauricio, lo que le pesa más es que éste ha tomado una decisión que la afecta. El capataz ha decidido por ella en un tema que Fe se había tomado como la excusa perfecta para salir de su encierro y además culturizarse un poco. Sin contar lo que supone ser el centro de interés de alguien que la ve como mujer, no como una simple criada.
Igual como la ve Mauricio, aunque éste ande ciego.
Pero supongo que todo esto, por una parte y la otra, va a suponer un antes y después. Con las cartas sobre la mesa, ambos ya saben cómo están las cosas. También es cierto que sus respectivos sentimientos no están nada claros y que, en el caso de Fe, es posible que ni siquiera se haya planteado nada con respecto a Mauricio, más que lo hay. Pero creo que los hechos pueden tanto como las palabras. Otra cosa es que uno de los dos, o ambos, sean capaces de dar un paso adelante, aunque entiendo que en este caso ha de ser Mauricio quien lo haga en primer lugar, pidiendo disculpas.
Y después ya veremos……………….

1 de octubre de 2014

¿Esto es amor?

  Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso

  no hallar fuera del bien centro y reposo,       
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso

  huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,                     
olvidar el provecho, amar el daño

  creer que el cielo en un infierno cabe;
dar la vida y el alma a un desengaño,
¡esto es amor! quien lo probó lo sabe.
                                       Lope de Vega
Como ya he dicho en diversas ocasiones, no vi la primera parte de la serie y me perdí casi toda la historia de Tristán y Pepa. Pero si he visto retazos, y la escena de hoy me ha traído el recuerdo de uno de ellos. Me refiero a cuando Tristán le leía a Pepa un fragmento de la obra “Pepita Jiménez” de Juan Valera. En realidad pienso que con la pareja de Bosco e Inés están intentando hacer un remake de la historia de los padres de éste, introduciendo momentos en los que es fácil encontrar similitudes con aquellos momentos vividos con ellos. Sin embargo creo que difícilmente con esta pareja podrán acercarse ni de lejos a lo que aquellos nos brindaron, y mucho menos igualarlos. Porque por el hecho de que funcionara una vez no quiere decir que, utilizando los mismos argumentos o parecidos, exista la posibilidad de que vuelva a suceder. Y si ésta fuera la pretensión, considero que tendrán que currárselo y mucho, porque ni Francisco se puede comparar con Àlex (aunque a mi entender no actúa nada mal) ni Fariba está a la altura de Megan (de hecho ni siquiera consigo imaginármela como una posible protagonista). Y que decir de sus guiones, en los que parece que el único recurso que existe es el que ilustra la foto.
(lo siento, no me considero mojigata , pero si que hago caso a mi criterio y éste es el que me hace escribir esto).   
Aún así hoy, por un momento, la voz cadenciosa, grave y bien timbrada de Francisco Ortiz, me ha hecho olvidar mis sensaciones, casi siempre negativas, hacia esta pareja. Creada la atmósfera adecuada y con una música siempre fantástica, esta escena podría incluso haber sido bonita, pero todo el halo romántico que podía desprender pienso que después se ha vuelto a perder en lo mismo de siempre: la sensación de que es la pasión, más que el amor, lo que les mueve. Aunque admito que a veces pienso que podría haber algo más, sin embargo siguen sin gustarme sus escenas juntos. No así de manera individual, ya que Bosco, como he dicho antes, ha empezado a despertar mi interés, especialmente en sus tramas con Mauricio y cuando, lejos de la influencia de Francisca, se permite asomar a otra persona que parece que aún no está perdida del todo por culpa de la manipulación de ésta. 

Una pareja casi invisible

Admito que no consigo encontrar un motivo razonable por el que la pareja Conrado y Aurora tienen tan poca visibilidad en las tramas, porqué disponen de tan pocos minutos para desarrollar sus escenas más románticas, siempre cortadas por temas sin mucho fuste. Ya ni siquiera hablan de matrimonio, como si ya hubieran llegado a esto y después se hubieran instalado en la cotidianidad. Es cierto que, por separado, Aurora si tiene algo más de protagonismo, pero en lo referente a Conrado éste casi ha pasado a tener un papel residual, y ello a pesar de que se vendió su entrada en la serie como el inicio de una gran historia de amor. Que por descontado ha llegado a ser esto, pero que no ha tenido, ni tiene, el espacio que considero se merece. Y lo que es peor, cuando otros que han llegado posteriormente, ocupan minutos y minutos de pantalla en tramas sin el menor interés.
Que esta historia no haya tenido el resultado esperado, algo que tampoco es tan exacto a tenor del gran número de apasionad@s y fieles seguidor@s del que disfruta la pareja, no significa que se tenga que ningunear a ésta en beneficio de otros. Hace meses que existen quejas por este particular, y creo que de pretenderlo se podían haber cambiado algunas cosas y además dar a l@s espectadores lo que se ansía, y que mientras a un@s se escatima, a otros se da a espuertas y sin ningún reparo (y con escasa credibilidad).
También es cierto que la verdadera protagonista sería Aurora, un personaje del que se pidió su vuelta con insistencia y en el que se habían depositado muchas esperanzas. No en vano es la hija de la partera y el capitán, el fruto de un amor sin igual, y una de las personas que se suponía destinada a suceder a sus padres en esta historia, además de devolver la vida a un hombre sumido en el dolor de la pérdida y de los remordimientos. Pero considero que lo lógico después de la muerte de Tristàn, es que la historia de los hijos del capitán continuara y se desarrollaran a su vez otras historias paralelas, entre ellas que los dos hermanos consiguieran alcanzar el amor y formar sus propias familias. Martín lo ha conseguido, pero Aurora, al paso que vamos, parece que lo tiene mucho más crudo.
Y ahora para más inri, le sale otro hermano que encima acapara casi todo el protagonismo. 

30 de septiembre de 2014

Deudas pendientes

¡Ha llegado el momento de saldar deudas pendientes!
Así reza la nueva cortinilla sobre la serie, que estos días se está pasando por la pantalla. Pero escarmentada por las veces que ha parecido una cosa y después lo que ha acabado sucediendo sea diametralmente opuesto, tengo mis dudas de que se refiera a Francisca y doy casi por seguro que se debe tratar de lo que ya es habitual. Y es que las supuestas deudas se saldan siempre en la misma dirección y con unos destinatarios entre los que normalmente no se incluye a ésta. Por cierto, el término deuda tampoco creo que sea el adecuado, porque invariablemente la palabra correcta sería venganza.   
Y ya tenemos una más en la frente. ¿Es que esta mujer no se cansa nunca? Ahora le toca el turno a Conrado, Aurora y Martín, y su proyecto de Casa de Aguas. Pero esta vez es algo que conlleva daños colaterales, porque no solo está en juego el futuro de sus promotores, sino el de toda una comunidad. Y es cierto que, hasta ahora, todo el mundo ha permitido que la doña haga y deshaga a su voluntad, que se enriquezca a costa de explotar a la gente, y además que los mantenga firmemente atrapados en su red a través del poder y la coacción. Pero hasta esto tiene un límite, y no se puede estirar la cuerda indefinidamente sin que se rompa en algún momento. Sólo falta que salte la chispa y que alguien ponga voz al descontento general, para que la situación pueda llegar a experimentar un vuelco.
Bueno, también es posible que esto sea sólo una utopía. Desgraciadamente el abuso de poder a costa de la gente no es algo concerniente a una época concreta, ni a una determinada clase social. Siempre ha sucedido y aún sigue sucediendo, quizás con otras maneras pero con idénticos resultados. Dígase abuso de la mayoría, prevaricación, aprovecharse de los amiguismos, manipulación de los medios,……. el caso es que siempre en último término es la población la que paga las consecuencias.
Y en este caso no estoy muy segura de que los habitantes de PV sean capaces de alzarse contra el poder de la cacique. Aunque si hay algo que diferencia de las situaciones anteriores y es que ahora pueden ser comandados por unos líderes con arrestos. Y un par de ellos son un importante referente, dueños de una hacienda. Es decir, salvando las distancias, de la misma clase social que la doña, aunque es evidente que no con el mismo poder y contactos en las altas esferas. Pero dicen que la unión hace que la fuerza, así como que la inteligencia y la prudencia pueden llegar a vencer obstáculos que a priori se antojan insalvables. Y de estas últimas cualidades no creo que les falten a Martín, Conrado y Aurora. Ni incluso a María.
La doña, desde el pedestal en el que se siente invulnerable, quizás ha infravalorado esto. 

29 de septiembre de 2014

Una mente intrincada

Cuestan entender los entresijos de la mente de Francisca. En realidad a veces parece que coexistieran en ella dos personalidades, especialmente cuando se trata de algunos sentimientos concretos. Porque en su manera de mostrarlos, se mezclan confusamente algo que parece amor, un rencor que no la abandona y un odio irracional hacia todo y todos los que se oponen a su voluntad, sin que se establezca una línea definida para cada uno de estos sentimientos.
Por ejemplo, es difícil entender que pretende con Raimundo. ¿Que se sienta agradecido con ella por haber hecho algo por él, y de esta manera conseguir que vuelva a acercarse a su lado? No tengo a Francisca por ingenua, pero si es lo que pretende es esto me parece que anda bastante desencaminada, ya que no creo que Raimundo esté precisamente por la labor. Es cierto que fue la mujer más importante de su vida y que jamás ha dejado de sentir por ella algo especial. Pero llega un momento en que hay que dejar atrás el pasado si se quiere sobrevivir a éste, y creo que el hombre ya hace tiempo llegó a la conclusión que Francisca sólo es un lastre, y que lo mejor es que ésta pase a formar parte de unos recuerdos que fueron bonitos pero que mejor olvidar. Porque no se puede estar eternamente lidiando con algo que parece no tener vuelta de hoja, y es el hecho de que la doña sea incapaz de mostrar algo más que rencor y no admitir otros sentimientos. Pero al respecto de la doble faceta de la doña y con respecto a Raimundo, hay otra pregunta En caso que la pregunta anterior fuera cierta ¿por qué quiere seguir formando parte de la vida de éste, si lo que desea al mismo tiempo es que permanezca lejos de ella? Es harto complicado entender esta actitud que al parecer la ha llevado a maquinar para impedir un indulto y que Raimundo pueda volver con los suyos. Inexplicable de todo punto, sino fuera porque su retorcida mente seguro que tiene una explicación que a ella se le antoja lógica, pero que de esto no parece tener nada. Y que al final se podría hacer llegar a deducir que piensa que si ella no puede ser feliz, nadie más puede serlo. Pero lo que parece no ver es que con sus maquinaciones lo que hace es alejar aún más a todo el mundo, al mismo tiempo que una redención que a estas alturas ya se me antoja imposible.
Por el mismo estilo son los sentimientos hacia Tristán. Parece que para ella solo existe el de los primeros tiempos, el fruto del verdadero amor, el aguerrido y valiente capitán, el hombre entregado a su familia y el hijo en el que había depositado sus esperanzas. Hasta que un día éste rompió las cadenas, y cambió todo. El otro Tristán, el que sufrió su ira y sus malas artes, el que padeció sus desmanes provocándole con ello un sufrimiento enorme y al que después ignoró durante años, parece que convenientemente lo relega al olvido.
Por ello, y ni por un segundo, me parecen creíbles los sentimientos que pretende expresar. Por descontado amor no puede ser, ya que no se puede pretender decir que se ha querido a alguien cuando no se ha dudado en procurar su infelicidad, cuando le ha roto todos los sueños arrebatándole un futuro junto a la mujer amada, y se ha empeñado además en que esto no cese ni siquiera después de la muerte de éste, trasladando este rencor a sus hijos. Alguien así no puede pretender albergar sentimientos tiernos cuando no existe en su interior más que un corazón de piedra, incapaz de tener ni siquiera remordimientos. Por ello creo que lo que siente por Bosco entra más en el terreno de la conquista, pues es el único que ahora le da algo que ansía como es el cariño y la devoción. Y además ve en él lo que ha buscado siempre: alguien que continúe su legado, pero eso sí, con sus condiciones y según sus normas, alguien a quien pueda manipular y moldear a su antojo. El día que éste haga algo que la desilusione, o se niegue a seguir su voluntad (si es que ello sucede alguna vez), Bosco pasará a ser como los demás, a engrosar la lista de los repudiados, y todo este supuesto amor se verá lo que es realmente. 
Y ello puede suceder el día en que el chico descubra su verdadera identidad y alguien le explique, por ejemplo, la responsabilidad de la doña en la muerte de su madre o el ninguneo a su padre por parte de Francisca.  

28 de septiembre de 2014

Inés, un personaje y una actriz

No me gusta hacerlo, y es un ejercicio que evito tanto como soy capaz. Pero aparte de que considero que las tramas de la serie no dan para mucho más, y además ya he escrito con anterioridad, y en fechas recientes, sobre casi todos los temas que ahora mismo son susceptibles de captar mi atención, voy a volver a centrarme en el personaje de Inés y lo que me parece éste, además de lo que pienso sobre la actriz que lo defiende. Aunque sé que soy una humilde bloguera y que mi opinión sólo llega a un cierto público (al que, por cierto, estoy sumamente agradecida) soy muy consciente de que estoy haciendo una crítica, y que hay que ser muy meticulosa y objetiva porque algo así puede llegar a hacer daño, especialmente a quien es blanco de la misma, si por lo que sea llega a su conocimiento. Cosa que, por supuesto, tampoco pretendo evitar. Pero yo misma lo he sufrido por alguno de mis comentarios, por lo que sé que aún a pesar de intentar aceptarlo con una cierta filosofía y con la idea de que las críticas a veces también pueden ayudar, es algo que en el fondo duele, especialmente si se consideran injustas.
Lo dicho. Intentaré ser objetiva y explicarme, sin dejarme influenciar por lo que se dice (que tampoco es muy bueno) sobre este personaje.
No sé muy bien si el problema es de los guiones, que pienso que no son muy currados, o es la actriz que no está muy acertada. El caso es que han conseguido que me impacienten sus escenas, especialmente en las que comparte pantalla con Fe. En mi opinión la diferencia entre el trabajo de ambas actrices es abismal, porque mientras Marta nos deleita con un montón de registros verbales o gestuales, a cual más gracioso e interesante (aparte de muy profesionales), en mi opinión Fariba muestra siempre un perfil plano, en el que admito que me muestro incapaz de ni siquiera atisbar si pretende parecer triste, alegre u otra cosa. Lo mismo que su expresión corporal, en la que creo que aún le faltan muchas tablas.
De todas maneras también diría que no le hacen ningún favor, ni la ayudan, unos guiones en los que tampoco puede lucirse demasiado. Limitada a mostrarse entre sirvienta humillada y amante apasionada, poco tiempo le resta para mostrar algo más de dotes de actriz, o prodigarse en registros más complejos. Es más, aunque la comparación no pueda parecer muy afortunada, en algunos momentos incluso me ha llegado a recordar al personaje de Uriah, el servil y  histriónico personaje de David Copperfield, que pasa la mayor parte del tiempo agachando la cerviz ante su amo, aunque en este caso con aviesas intenciones, Cosa que no sucede con Inés, que se deja humillar por otros motivos y además sin hacer nada para impedirlo, cuando no veo tan difícil que le cuente la verdad a Bosco, recupere las joyas y después ponga leguas de por medio, como hizo hasta que recaló en PV.
Otra cosa es que sea un sentimiento al que es difícil darle nombre lo que la ata a La Casona, y para el que ellos utilizan la palabra amor, y yo (y creo que la inmensa mayoría de l@s espectadores) le pongo otro muy distinto.
No puedo hacer esta afirmación con rotundidad, pero considero que llamar amor a algo en lo que solo interviene el conocimiento del cuerpo del otro, es cuando menos aventurado. Por lo que a priori lo que parece es sólo sexo, sin más. También es posible que a través de ello se pueda llegar a algo más profundo, pero creo que, en este momento, ponerle este calificativo es cuando menos precipitado, más cuando además se pretende dar la imagen que ella y Bosco son muy jóvenes y están descubriendo un mundo que no conocían. Creo que los guiones han sido llevados a un ritmo acelerado, sin dejar que esta relación ya desde un principio se fuera forjando a un ritmo que llegara a cuajar en el ánimo de los espectadores. Y provocando, por lo que puedo leer y siento yo misma, que ahora se dé el efecto contrario al que probablemente se pretendía llegar.
Por supuesto, no pretendo ni estoy en condiciones de dar lecciones de cómo hacer las cosas, porque quizás sea yo la equivocada y el rumbo sea el correcto. Pero no es éste  mi sentir en este momento.
Otra cosa es Bosco y el actor que está en su piel. En este caso si pienso que Francisco es un buen profesional, a pesar del papel poco lucido que le toca representar. Pero también es cierto que sus escenas le brindan más oportunidades de dejar patente su buen hacer ante las cámaras. Solo que creo que ya es momento de que, antes de que la valoración de su personaje caiga aún más, permitan que éste suelte lastre con respecto a la doña y deje asomar su libre albedrío para que además pueda conocer su verdadera historia y sepa que tiene una familia.