12 de septiembre de 2014

Entrada al papel couché

No creo andar muy errada al considerar poco probable que María jamás haya contemplado, ni en sus sueños más remotos, la posibilidad de ser la protagonista de una de las revistas de moda que, en aquel tiempo, debían ser una de los pocas distracciones y también una mirada al exterior de las ociosas señoritas de buena posición.
Creo que María es sincera y tiene muy claras sus prioridades. De hecho no ha expresado dudas al rechazar la oferta, aunque después y en “petit comité” haya admitido que siente que de haberse dado otras circunstancias y su situación fuera distinta, quizás habría aceptado esta oportunidad de salir del pequeño mundo que es PV. Pero, dando pruebas otra vez de madurez, ni siquiera se ha planteado cual había de ser la respuesta. Su lugar está junto al hombre de su vida y su hija.
Porque esta propuesta la obligaría a replantearse toda su existencia.
Quizás en la actualidad no sea tan descabellado ser maniquí, esposa y madre, pero la concepción de la mujer en la sociedad, y otros factores no menos desdeñables como las distancias, hacían en aquella época que un tema de este calibre tuviera un sentido muy diferente. A menos que la mujer estuviera totalmente decidida a escoger, veo muy complicado compaginarlo todo y además hacerlo bien.
Otra cosa es la opinión que me merece el destino que los responsables de la serie parecen querer imprimir a los deseos del personaje de María de ampliar sus horizontes con algo que la haga sentir más realizada. Y al parecer ello pasa por un trabajo difícil de imaginarse para alguien que no tuviera sus características: refinada e incluso con un cierto toque de glamour. De hecho es algo que han cuidado bastante de resaltar, especialmente si la comparan con la otra señorita del Jaral, absolutamente en las antípodas de ello, y que ha escogido una profesión en la que el físico es lo de menos y si cuentan otras cualidades.
Por descontado no es mi intención denostar contra las maniquís, porque aparte de ser una profesión como cualquier otra, un saber estar y físico agradable no tienen por qué estar reñidos con una cabeza bien amueblada. María tiene de todo ello y de hecho también tod@s conocemos ejemplos en la vida real, como se me ocurre ahora mismo podría ser Judit Mascó. Pero hay otras. A lo que quería llegar es que precisamente han escogido una salida para ella que en el caso de que siga por ahí va a dejar de ser un florero para pasar a ser lo mismo pero en papel couché. Eso sí, probablemente con una buena remuneración. Por cierto, no hay que obviar que ello también supone una oportunidad de oro para Nicolás
Admito que cuando expresó desazón por su sensación de inutilidad, pensé en otros caminos para ella. Es la señora del Jaral, por lo que no hubiese visto nada mal que se implicara en los asuntos de la finca y ayudara a Martín, al menos en la administración. O quizás ayudando en una escuela (porque debe haber niños en PV, aunque no sean visibles). Por descontado nada que la obligara a alejarse del pueblo.
Aunque supongo que toda esta trama es para dar sentido y la antesala de la partida de Jordi.

11 de septiembre de 2014

Acumulando secretos

Otro secreto más para la saca de Mauricio. Y van………Y mucho me temo que va a volver a suceder lo mismo de siempre: va a pasar a formar parte de la ya larga lista de temas que atesora y que no ha compartido con nadie. 
Pero aunque aparentemente no tiene mucho sentido que los guionistas le den la oportunidad de conocer cosas que podrían cambiar situaciones, pero que él se guarda celosamente para sí y sin que nadie jamás llegue a saberlo, lo cierto es que hay que reconocerle que también actúa con mucha prudencia, y que además se hace patente que a pesar de su pasado y de su poca falta de escrúpulos para según qué cosas, aún tiene conciencia y suficiente lucidez para anticipar las consecuencias de compartir lo que sabe con quien no debe.
Y en este caso, el de Bosco e Inés, no hay dudas de lo que pasaría si la doña llega a conocer esta relación. Aunque tampoco va a servir de mucho que Mauricio se calle, porque Francisca ya se intuye algo y es evidente que no se va a quedar de brazos cruzados.
Lo cierto es que en el capataz se aprecian signos de que, a pesar de seguir siendo un bruto, algo ha cambiado en su actitud. Debatiéndose entre la lealtad a su señora y el sentimiento de compasión, se ha decantado por hacer caso a su corazón y callarse, como ha hecho en otras ocasiones en las que sabía que alguien podía salir malparado. Lo que evidencia lo dicho anteriormente, que está ganando terreno en él otra persona muy diferente de la que conocimos al principio. Se mezcla con la gente, participa en los eventos y celebraciones, y la gente departe con él olvidando rencores y, especialmente, un pasado de desmanes que parece que va dejando atrás. De hecho cada vez parece que le cuesta más cumplir órdenes que supongan hacer sufrir a alguien, y con mayor frecuencia cuestiona otras que presumiblemente van en contra de lo que ahora cree correcto.
Sin embargo hay que recordar también que puede influir el hecho que Mauricio sabe ser agradecido con los que le ofrecen algún tipo de gesto de amistad o le demuestran acercamiento hacia su persona.
Esperemos que algún día también se dé cuenta que en la cocina hay alguien que lo mira con buenos ojos. 

10 de septiembre de 2014

Dos hombres adoraaaaables!!

Escuchando a Inés y Bosco hablar de su “gran amor” y de las dificultades para vivirlo, no puedo evitar tener un sentimiento de perplejidad. Ya que lo hacen como si llevaran años sufriendo, y este supuesto amor, que no consigo ver por ninguna parte, se hubiera tenido que enfrentar a mil y un obstáculos. Ya no digo de los razonamientos de Bosco para mantener alejada a la chica un día para al siguiente buscarla, y que considero que son para salir corriendo “Te maltrato porque te quiero”. O del poco espacio que, a pesar de habérselo pedido, le deja Inés. 
No voy a decir lo que pienso de esta relación vista desde una óptica en la que no consigo encontrar nada de romanticismo, y a la que además le veo tantas incoherencias que cada día me parece menos creíble, así como la supuesta tristeza de Inés por su situación, que considero que la actriz no sabe trasmitir (o al menos conmigo no lo consigue). De verdad que siento ser tan crítica con Fariba, pero creo que se nota demasiado que está actuando, y más si la enfrentan a los monstruos de la interpretación con los que comparte escena.
Nada que ver con las otras historias de amor de la serie. Como comentaba mi querida Margonz en un magnifico y documentado artículo en su blog, todas ellas cocinadas a fuego lento y asentadas sobre una base sólida.
Me refiero en especial a las de Martín/María y Conrado/Aurora.
Cierto que en algún momento también estas parejas despertaron dudas y recelos, y fueron motivo de controversia por decisiones que se antojaban cuando menos criticables. Pero de lo que nunca se ha dudado, ni siquiera al principio, es del amor que ha movido y mueve a sus respectivos integrantes.
Y por si hubiera alguna duda (que doy por sentado que no existe) hoy Martín y Conrado han dado un paso más para despejarla. Realmente son dos hombres adorableeeees en grado superlativo, que ponen la palabra amor en lo más alto y sin fisuras. Dos hombres que entienden el amor como entrega y generosidad, que saben poner a sus mujeres a la altura de una persona y no del género que, según los cánones establecidos y que desgraciadamente aún siguen vigentes, determina ya de entrada la posición de las féminas en la sociedad. Dos hombres, en definitiva, que aman con todas las consecuencias y que a pesar del sufrimiento que les supone, no dudan en aceptar el sacrificio y anteponer la voluntad de sus respectivas mujeres a sus propios deseos.
Oírles decir a ambos, con total convicción, que no pueden ni tienen ninguna intención de interponerse y truncar los sueños de María o Aurora, es una de las mayores pruebas de amor que se puede dar.
Aunque para si Conrado es un gran sufrimiento, considero que para Martín aún es mucho más difícil. Él y María han luchado hasta la extenuación para conseguir estar juntos, para alcanzar la felicidad tan deseada, y entiendo que no pueda contemplar el volver a separarse de ella, aunque sea temporalmente. Por lo que ver sus esfuerzos para intentar poner buena cara a algo que le produce una gran congoja, sólo con el único propósito de hacer feliz a la mujer a la que ama, añade aún más puntos a su categoría como persona (si es que ello aún es posible). 
Algo que también sucede con Conrado.
Lo dicho ¡¡adorables !! 

9 de septiembre de 2014

Una segunda madre

Está visto que para tener visibilidad en PV es necesario sufrir. Exceptuando algún caso puntual, parece que para llegar a tener un minuto de gloria (o varios) se ha de pasar por una situación extrema o dolorosa. Ahora le vuelve a tocar a Candela, uno de los personajes actualmente con menos protagonismo, y una magnifica actriz, en mi opinión, sumamente desaprovechada.
De todas maneras creo (y espero) que Candela se tome con pragmatismo el desplante de Inés. En realidad ésta no merece que la mujer sufra ni un minuto por ella. Y no voy a decir lo que pienso de la actitud desconsiderada, egoísta y borde de la chica para con su pariente, aunque también por su actitud general, porque creo que de dar rienda suelta a lo que me provoca me saldrían sapos y culebras. O algo peor. De hecho si pretendían que le cogiera manía, lo están consiguiendo con ella y Bosco, y mucho tendrán que cambiar las cosas para que varíe mi opinión y les preste más atención.
Pero no quería hablar de ellos sinó de Candela.
Creo que Tristán hizo la mejor elección para sí mismo, pero también para darles un referente materno a sus hijos. Cierto que los dos ya eran mayores para necesitar alguien que les encauzara, pero lo suficiente necesitados de cariño como para que su padre no tuviera dudas cuando decidió unir su vida a la de ella y supo además que era la persona que sabría querer a sus hijos con creces y de manera desinteresada. 
Ésta era y es Candela. Para Aurora lo más parecido a una madre que ha conocido y la que le da amor como lo haría ésta. Y para Martín, que si conoció a Pepa, es la mujer que ha estado siempre a su lado desde que llegó al pueblo, dándole su apoyo y cariño sinceros.
Por supuesto, no creo que nunca haya estado en el ánimo de Candela el de sustituir a Pepa, pero lo cierto es que la corriente que se ha establecido entre los chicos y ella es lo que más se asemeja a una relación materno-filial, con enormes dosis de estima y complicidad, en las que hay que incluir ahora también a María. Solo que, sin Tristán a su lado, su papel en la serie actualmente parece casi relegado a esto, además de a ejercer de abuela suplente. Y no digo que no sea importante, pero como suele suceder con algunos personajes, su historia ha pasado a segundo o tercer plano. Y lo considero injusto, especialmente para una actriz que se ha ganado a pulso el lugar que ocupa en la serie y en los corazones de l@s espectadores. Sobre todo teniendo en cuenta su entrada en escena, y los recelos (o directamente antipatías) que despertó entre algun@s seguidores de la pareja Tristán-Pepa, que la consideraban poco menos que una intrusa.   
Pero una vez superado esto y con sobresaliente, otra vez la situación se antoja que puede ir a peor, suponiendo que Martín desaparezca temporal o definitivamente de la serie. Con Aurora en Madrid, las escenas en el Jaral definitivamente van a perder totalmente el sentido.
Aunque espero que sólo sean conjeturas mías.    

Un amigo en Madrid

Espero no estar equivocándome, pero ahora mismo no percibo que Lucas sea ningún peligro para la relación de Conrado y Aurora. No al menos en el futuro más inmediato.
Aun así es casi sorprendente la rápida corriente de simpatía y confianza que se ha instalado entre él y Aurora, hasta el extremo de ser ambos capaces de abrir su corazón y compartir sus cuitas con el otro. También es cierto que Aurora es una mujer atípica para aquellos tiempos y  que es posible que esto sea uno de los motivos que provoquen la atención del hombre, además de su carácter independiente y decidido. Y a pesar de que no dudo es que Lucas con su carácter afable y bromista tiene otros amigos, al parecer no hay ninguno que le merezca la suficiente confianza como la que le ha despertado la chica.
Con lo que de momento se está rompiendo la tradición de la serie, de un tercero en discordia. Cosa que, por cierto, celebraría, porque además viene a demostrar que un hombre y una mujer pueden ser amigos sin que intervengan otros sentimientos. Sin olvidar que ambos saben que el corazón del otro está ocupado, y esto de por sí ya es una razón para no tener más objetivo que compartir una amistad y el amor por la medicina.
Pero hay algo más de Lucas que me gusta. Es que ha conseguido que Aurora lleve la sonrisa casi permanentemente instalada en su cara, cosa que ya hacía tiempo que no se veía. Porque aunque es cierto que la chica tiene añoranza de su casa y de Conrado, y que su vida no es fácil en la universidad, también lo es que ha encontrado alguien en quien apoyarse, que la entiende, la aconseja, y hace que los problemas parezcan menos cuesta arriba.
Es verdad que Hilaria es un buen apoyo, pero creo que sin la compañía de este hombre, del que aún se sabe poco o nada, pero con miras avanzadas, de buen trato y empático, que no parece el típico vividor, aunque se aproveche de una aparente cómoda situación que le permite ir a su ritmo en los estudios, que tiene auténtica vocación por la medicina hasta el punto de anteponerla a su vida sentimental, pienso que Aurora lo habría pasado bastante peor, al menos en sus inicios en esta nueva vida.      
Por cierto, y hablando de Aurora. Aunque parece que, por alguna razón, el tuteo con Lucas no entre en consideración, ello no es óbice para que haya decidido entrometerse en la vida privada de éste y su relación con su novia Sara.
Parece que esto del celestineo es algo de familia, aunque sea llevado a cabo con las mejores intenciones. 

8 de septiembre de 2014

Pasando pàgina

No puedo estar sin comentarlo, aunque ello entre en mí cada vez más habitual línea de cuestionar algunos temas de la serie (sin embargo espero que se vea con intención constructiva y no de otra manera).
Me refiero al desenlace de la situación de Mariana.
Entiendo que el alivio porque el tema se haya acabado puede pasar por encima de otras consideraciones. Pero a menos que salga algo de extranjis y lo vuelva a reiniciar, como la posible implicación de Francisca en el asunto, me parece que se ha finiquitado en un plisplas y sin notables consecuencias, aparte de la no despreciable desaparición de la acosadora. Y no es que espere que la familia de la chica la pague con la misma moneda y le devuelva los malos modos de los que ha hecho gala estas últimas semanas, como también me parece una buena cosa que decidan girar página sin darle más vueltas al tema. Pero creo que se ha pasado de un extremo a otro sin término medio.
Y creo que especialmente Nicolás merece algo más que una explicación y una disculpa. Ha quedado patente que todo el infierno que Mariana ha pasado se lo podría haber ahorrado demostrando un poco más de confianza en los suyos, y de manera particular en el hombre con el que comparte su vida. Ya no voy a entrar en el tema de que éste también oculta algo importante de su pasado, que no ha compartido con ella, lo que le hace acreedor también de reproche. Pero no es lo que me ocupa, sino el modo con el que Mariana ha llevado este asunto de Micaela.
Entiendo que esto es una ficción y que esta trama era una manera de darle protagonismo a Mariana, aunque fuera en su descredito. Porque así ha sido durante las largas semanas en las que esta situación ha ido empeorando hasta llegar al límite. Y sin que la explicación a todo ello sea muy razonable, por mucho que se busque una justificación. Porque no me parece nada coherente que una chica que ha dado muestras más que sobradas de su fortaleza, se deje acobardar por las amenazas de una mujer mayor y sola, que no tiene más que su palabra. Cierto que los remordimientos también han jugado su baza, pero no me parece suficiente.
Aunque admito que también es muy fácil hablar cuando les sucede a los otros.
Pero ya me sorprendió en su día que Alfonso y su familia se tomaran tan a la ligera el hecho de que la chica le hubiera disparado, y que nadie la presionara más para que explicara sus verdaderas razones. Porque las que dio se veía a la legua que eran meras excusas y no tengo a Alfonso por memo, si acaso alguien que quiere mucho a su hermana pequeña y se lo perdona todo.  
Pero creo que ahora Mariana necesita una buena reprimenda y no sólo palmaditas en la espalda. Es claro que su esposo y su familia la hubieran apoyado y ayudado, sin que se hubiera visto en la necesidad de actuar por su cuenta, hasta el extremo de ofrecerse en sacrificio.

7 de septiembre de 2014

Jugando a celestinear

Supongo que el aburrimiento puede llegar a hacer mella y provocar estas cosas. El hecho es que María, sin mucho que hacer durante el día, parece que ha encontrado como distracción el hacer de celestina. Aunque no parece que su intención vaya a ser tener mucho éxito, porque a nadie de los que ha pedido opinión al respecto le ha parecido una buena idea dar un empujoncito a la relación de Aurora y Conrado. Y coincido que entrometerse en la vida de los demás, por muy buenas intenciones que muevan a uno/a, no es una buena manera de ayudar. A veces hasta es posible que provoque el efecto contrario al propuesto, aunque no digo que este haya de ser el caso.
Así que pienso que María tenía razón cuando dijo que lo que necesitaba era encontrar la manera de sentirse útil. Solo que parece que no tiene muy claro el camino a seguir para darle una salida a esta necesidad.
Es una buena esposa y madre, pero también es una persona muy joven que siente la necesidad de canalizar la energía que atesora. Y no es fácil liberarla en una casa donde su única preocupación es cuidar del bienestar de su hija y de Martín. También es cierto que en los dos últimos años su vida no ha sido precisamente una balsa de aceite, y que ha tenido motivos más que suficientes para estar distraída. Demasiado. Pero ahora finalmente ha conseguido que su existencia adquiriera otros tintes, y la paz y la felicidad hayan llegado a su vida para instalarse. Un nuevo tiempo, pero que sin embargo también ha traído nuevas maneras de ver su futuro. Y si bien es cierto que este tiene nombre, Martín, entiendo que no se pueda pedir que centre en exclusiva su existencia.
En realidad, mezclando realidad y ficción, creo que esta situación es la consecuencia lógica de una vida sin grandes sobresaltos como a la que han abocado a la pareja de Martín y María. Y no pretendo pedir que vuelvan a las andadas con los guiones a los que los han sometido hasta ahora, más cuando parece que la presencia de al menos uno de los personajes tiene fecha de caducidad. Creo más bien que ahora sería el momento de agotar los últimos cartuchos y dar un final feliz (si esto se acaba), o unos momentos con un poco más de contenido (si solo es temporal). Porque si bien es cierto que no pasa casi ningún día sin que nos ofrezcan escenas preciosas de la familia, de Martín con su hija, de la inmensa ternura que éste despliega con la pequeña, emulando, de alguna manera, otras escenas parecidas y que dejaron huella como las del mismo Martín con su padre, no lo creo suficiente para que l@s espectadores se (nos) den ya por satisfechos. 
Puede que haya llegado el momento de otros personajes y otros protagonistas, pero no creo que por ello haya que dejar languidecer a los que han mantenido la serie durante dos largos años. Creo que en justicia se lo deben a los actores y también a l@s sufridos seguidores de la serie. 

Feliços 34 , Rubèn

Com ahir vaig fer amb Jordi, avui li toca al Rubèn, el geòleg preferit de la tele.
Que en facis molts, molts, moooolts més,  i siguis molt feliç ara i sempre . Dintre i fora de la  sèrie.
I també donar-te les gracies pels moments especials que m’has permès gaudir amb el teu treball, i pels que espero seguir fent-ho
Una abraçada
Como ayer hice con Jordi, hoy le toca a Rubén, el geólogo preferido de la tele
Que cumplas muchos, muchos, muuuuuchos más, y que seas muy feliz ahora y siempre. Dentro y fuera de la serie.
También darte las gracias por los momentos especiales que me has permitido gozar con tu trabajo, y por los que espero seguir haciéndolo.
Un abrazo

6 de septiembre de 2014

Feliços 29, Jordi !!

Jordi

Ja sé que es molt probable que no arribis a llegir això, però de totes maneres ho llanço a l’aire i espero que t’arribin els meus desitjos de felicitats per a tu i els teus. En especial per Marta , a la que aprofito també per felicitar ja que he vist que en breu també a ella li toca.
Quina casualitat!! Tres dels màxims protagonistes de la sèrie van nèixer sota el signe de Virgo: tu, Marta y Rubén. M’alegro de compartir també això amb vosaltres.
Només em resta donar-te les gracies pels bons (i no tan bons) moments que m’has deixat compartir amb tu, i pels que espero encara poder tenir el gust de seguir compartint.
Una abraçada
 
Ya sé que es muy probable que no llegues a leer esto, pero de todas maneras lanzo al aire y espero que te lleguen mis deseos de felicidad para ti y los tuyos. En especial Marta a la que aprovecho también para felicitar porque he visto que en breve también a ella le toca.
Qué casualidad!! Tres de los máximos protagonistas de la serie nacieron bajo el signo de Virgo: tú, Marta y Rubén. Me alegra compartir tambièn esto con vosotros.
Sólo me queda darte las gracias por los buenos (y no tan buenos) momentos que me has permitido compartir contigo y los que espero aún poder tener el gusto de seguir compartiendo.
Un abrazo

El color en la cocina

Creo que el color que a veces asoma en la cocina de La Casona no lo da el ambiente, ni el color del pelo de Fe, sinó algo mucho más patente. En mi opinión, es el gracejo tan particular de ésta lo que le da este tono, y de paso ahoga totalmente el pretendido protagonismo que se espera del personaje de Inés. Porque ni de lejos esta estancia es lo mismo que cuando eran los dominios de Mariana, y Fe su amiga y confidente. Juntas formaban un tándem que daba un poco de alegría a este rincón de la casa, que más parece un lugar siniestro que un hogar. Y con Inés la cosa ha retrocedido un montón de pasos, dado su carácter mohíno y desapegado, a pesar de los esfuerzos de Fe para acercarse a ella.
Puede que sea porque Inés, como ya he dicho en otras ocasiones, me parece un personaje plano, sin apenas matices, incluso con ocasionales tintes que se antojan de arrogancia, y sin que la actriz logre transmitirme ningún sentimiento especial, ni el guion que tiene encomendado defender me provoque ningún interés. O será porqué Fe inunda todo con su salero y su escasa contención en soltar sin pestañear lo que piensa, y con ello consiguiendo arrancar siempre una sonrisa. Por lo que en este caso sí que no me cuesta sentir inclinación por el personaje, aunque creo que también la actriz tiene mucho que ver ya que sabe aderezar muy bien su papel con gestos igual de graciosos que no creo capaz a todo el mundo de conseguir hacer creíbles, y además que parezcan naturales. Aunque pienso que quizás tengan mucho de ella, por lo que he leído y visto de Marta.
El caso es que cuando interactúan, considero que Inés, a pesar de que a veces incluso parece querer pasar por encima de quien es la doncella principal, no logra ni por asomo ocultar a quien veo como la verdadera protagonista de las escenas: Fe. 
Y no creo que me ciegue ninguna pasión al afirmar mi creencia de que con ésta han construido un personaje único. Con aspectos del carácter que bien podrían ser también patrimonio de los Mirañar, pero que la hacen andar muy alejada de éstos. Atolondrada pero eficiente, irreverente pero leal, inocente pero lúcida y con una sabiduría innata, poco amiga de chismorreos sin sustancia pero curiosa, y especialmente una persona noble y sincera, que no duda en dar su apoyo a quién lo necesita. Y que ha conseguido, igual que Mariana, traspasar la coraza de un hombre tan rudo como Mauricio.
La verdad es que espero que los guionistas sepan apreciar lo que tienen entre manos y cuiden un poco más a este personaje y a la actriz. Una magnifica profesional y una secundaria de lujo que, estoy segura, aún puede dar mucho que hablar. 

5 de septiembre de 2014

Un escenario nuevo e interesante

Admito que el giro que ha tomado la trama de Aurora me gusta, a pesar de que ello suponga tenerla alejada de Conrado y que se haya de prescindir momentáneamente de sus escenas románticas con él. Pero incluso así y teniendo en cuenta lo que supone para ambos integrantes de la pareja, considero que ahora los que escriben los guiones lo están haciendo bastante bien, porque me parece un escenario muy interesante. Mucho más que las tramas de drama y sufrimiento con las que han hecho bregar hasta ahora a la pareja. Cierto que la añoranza también significa padecer, pero en esta ocasión no es algo para lo que no haya solución, ni que haya de significar una gran preocupación.
En realidad es un marco bastante diferente de lo que hemos visto hasta ahora con respecto a la casi totalidad de las féminas de la serie. Tambièn es cierto que la mayoría no son las típicas mujeres sumisas y atadas a un hogar, sinó que más bien se han mostrado bastante independientes, así como los hombres han hecho gala de una mente medianamente abierta (o bastante según el caso) para la mentalidad de la época y con respecto a la condición femenina en general. Y también lo es que hay ejemplos especiales, como Pepa que casi logró su sueño si, primero los escasos recursos económicos y después otra mujer, Francisca, no se hubiera interpuesto en su camino. Y que Candela, otro ejemplo de mujer emprendedora, sacó adelante su negocio, también a pesar de Francisca, y lo hizo sin el concurso de nadie. Ellas son ejemplos paradigmáticos, pero no son únicas. Sin embargo Aurora ha ido más lejos, porque ha “osado” meterse en otro mundo, uno destinado en exclusiva a los hombres, y además para labrarse un porvenir sin necesidad de depender de nadie. Y su lucha será más enconada, porque va a necesitar no sólo su voluntad de aprender, sinó que además tendrá que hacer frente a la incomprensión y al machismo recalcitrante. Además de bregar con algo más profundo, que es la melancolía por no tener cerca a la persona amada.
Pero como decía al principio, ésta trama se me antoja mucho más interesante que lo que hemos visto hasta ahora de la pareja. Incluso el aspecto de Aurora ha mejorado y está mucho más guapa, con ropa más acorde a su posición y a la época. Sin embargo lo que más me parece que ha avanzado es la relación con Conrado, como si el hecho de alejarse momentáneamente de él hubiera sido un revulsivo para mejorar. Quizás es que con el tiempo los actores han conseguido avanzar también en química, o es que los guiones permiten hacerlo mucho más visible, pero creo que ahora sus escenas llevan mucha más carga romántica, se entretienen mucho más en estos momentos y además los cargan de una atmósfera que considero que antes resolvían de manera mucho más rápida. En resumen, aunque nunca haya dudado de esta posibilidad, creo que ahora realmente si han encontrado el camino correcto para que esta relación pueda llegar lejos, tanto en la ficción como en la valoración de todos l@s espectadores.
Otra cosa es el cómo, que no consigo ni siquiera conjeturar. Pero escribir los guiones no es mi misión, sinó la de los que tienen en sus manos esta tarea.  

4 de septiembre de 2014

Un sentimiento en entredicho

Creo que hay que estar muy enamorada y ciega, o ser boba en grado superlativo, para seguir aguantando los desplantes de semejante energúmeno. Aunque la excusa de éste sea cubrir las apariencias.
Lamentablemente creo que con Inés se hace un retrato que aún sigue siendo muy actual. El de una mujer que, por razones que a veces se escapan a la comprensión, prefiere seguir siendo humillada y utilizada como instrumento de placer, antes que poner tierra de por medio. Y así permanecer dependiente sólo por el hecho de estar cerca de un hombre al que apenas conoce, y que le ha dedicado palabras bonitas y la ha hecho sentir mujer un rato. Pero esto no es amor, sólo la satisfacción del deseo físico en dos personas que presumiblemente no están muy experimentadas en este tema. 
De verdad que Bosco empieza a parecerme un personaje odioso. Pero no sólo por lo anterior, sinó también por su sumisión a Francisca y su incapacidad para ver lo que sucede a su alrededor y en lo que se está convirtiendo a marchas forzadas: un ser tan despreciable como ésta. No me valen sus ocasionales muestras de que no todo en él está perdido, ni que se pretenda pasar por un inocente chico manipulado por alguien que busca un instrumento para sus planes,… es lo bastante mayor para tener criterio propio y ha sufrido lo suficiente como para conocer el otro lado de la vida. De una vida que parece que ha olvidado con presteza, y que ahora sin mostrar ningún escrúpulo no le importa hacersela padecer a otros, sólo por el hecho de que cree que con ello contenta a Francisca.
Quizás me esté equivocando y esté pidiendo demasiado a esta pareja. Pero no consigo empatizar con esta supuesta historia de amor que pretenden desarrollar y, lamento también decirlo, no acaba de gustarme el trabajo de Fariba. No consigo creérmela, y pienso además que cuando interactúa con otros, especialmente con Marta, queda completamente oscurecida. 
Pero es sólo mi opinión.
Al respecto de Marta, dejaré mi impresión en otro comentario, porque creo que su trabajo merece un punto y aparte. 

3 de septiembre de 2014

Alguien del pasado

Dicen que el pasado siempre vuelve, pero parece que va tan atrás que para algun@s de los que se han incorporado tarde a la serie, la irrupción de un personaje como la doctora Casas casi debe sonar a chino. Igual que para Aurora, que es evidente que jamás ha oído hablar de ella por parte de nadie de su familia, aunque también de su círculo más cercano son pocos los que conocen la relación que la mujer tuvo en otros tiempos con Tristán. De todas maneras tampoco creo que haya de existir motivo para hablar de ello, además de que es un episodio que lo más normal sería que hubiera quedado relegado al fondo del baúl de los recuerdos. Aunque los que lo padecieron salieran sin daños físicos aunque si sentimentales. Tristán con remordimientos que logró superar, y Gregoria con un gran desengaño amoroso, acrecentado por el hecho de que no debe ser plato de gusto ser abandonada el día de su boda y en el altar. Pero de verdad espero que el tiempo haya conseguido cerrar esta herida, y en consecuencia no se lo haga pagar a la chica.
Aunque también dicen que el peor enemigo de una mujer, a veces es otra mujer. Y de ello hay pruebas más que fehacientes en la serie, con su máximo exponente en Francisca. Para ésta no supone ningún problema trasladar su inquina y sus deseos de venganza a segundas partes, pero espero que Gregoria no caiga en el mismo error. Aunque lo que se ha dicho de ella no haga albergar muchas expectativas sobre la posibilidad de que se decante por el lado contrario, y muestre algún tipo de afinidad con alguien de su mismo género y una de las pocas mujeres que han decidido seguir sus pasos.
Pero ahora mismo todo son conjeturas y es difícil establecer un retrato de lo que puede deparar la relación de Aurora con esta mujer, de la que aún no se sabe si ha conseguido superar su amargura. Porque dureza ya la demostró en su momento, con un carácter nada fácil, pero que le permitió hacerse con un título universitario veinte años atrás de la época en la que trascurre ahora mismo la acción. Si en 1921 era complicado, me imagino que en 1900 debía ser casi una utopía. Y aun así lo consiguió y, por lo que parece, también labrarse después una posición destacada en un mundo de hombres.
Un mundo por otra parte, que parecía estar plagado de sujetos movidos por obligación y no por vocación. Un buen ejemplo de ello lo tuvimos en Fulgencio, que cursó esta carrera porqué el azar lo dispuso a través de un papel extraído de un sombrero. Aunque evidentemente no se puede generalizar, como todo en la vida. Lucas a pesar de que parece tener algo de vividor, también tiene la idea de ayudar al prójimo con sus conocimientos. Que, por cierto, creo que tendrá que revisar si es incapaz de hacer algo tan aparentemente sencillo como volver a colocar un hueso en su sitio.   

2 de septiembre de 2014

El Cid cabalga de nuevo

Una de las cosas que me gustan de la serie, aparte de las obvias que no considero preciso destacar, es la periodicidad con la que se introducen temas que me imagino que en la vida real están circunscritos solo a unos pocos interesados.  Me refiero a situaciones o episodios que entran en escena y que forman parte de la historia del país. Temas puntuales a los que, de otra manera, creo que jamás habría prestado atención, así como anécdotas o curiosidades que introducidas en la trama llegan incluso a sorprender y hacen que una se plantee buscar más información.   
Y no es que el Cid no sea un personaje muy conocido, del que casi todos han oído hablar y saben algo de su historia o  leyenda. Pero los detalles ya son otra cosa y es de agradecer la labor silenciosa de los que se sumergen en la documentación sobre la época y buscan estas cosas, que suelen pasar desapercibidas. Porque puede que mucha gente sepa que el guerrero y su esposa están enterrados en Burgos, pero ya no tanto los avatares que pasaron sus restos antes de descansar definitivamente.
Por lo demás ya sabemos que PV es poco menos que el ombligo del mundo (o al menos de esta parte del mismo) y por lo tanto que éstos recalen en este pueblo no es nada raro. Aunque para ello tengan que desviarse de la ruta.
Ahora me doy cuenta que aún en la actualidad pasan estas cosas, sólo depende del color de quien esté al frente del consistorio o de los intereses de alguna instancia superior. De hecho esta misma semana he visto algo parecido con una noticia sobre la vuelta ciclista a España. Supongo que pasa el tiempo, se suceden los gobiernos, pero las cosas siguen igual o casi……

Quizàs un nuevo ciclo

Definitivamente creo que ya se perfila con bastante nitidez el futuro de la serie. No hay que ser muy clarividente, ni siquiera conjeturar lo que ya es evidente: que Aurora y Bosco van a centrar las próximas tramas, y los que se supone protagonistas van a ir perdiendo este papel (de hecho ya hace semanas que sucede).
Ahora mismo el papel de Martín y María vendría a ser el de unos secundarios de lujo, que ocasionalmente hacen su aparición para intentar enmendar algún entuerto que ni siquiera les afecta directamente, sinó a su familia. Pero muy lejos de tener trama propia. Descontando las escenas con la pequeña, llenas de ternura y emotividad, con un Jordi/Martín plenamente creíble en su papel de padre y una Loreto/María entregada a su hija, el resto no llega ni para escenas de un poco más de intimidad. Y con ello no estoy hablando sinó de un rato para ellos, no necesariamente algo más subido de tono. Su historia de amor, llena de dulzura y con una pasión mesurada y llena de matices, no necesita de ello.  
Y no es fácil resignarse a perder estos momentos, porque más de seiscientos capítulos con esta pareja los han convertido en algo más que unos personajes de ficción. Y cuesta ni siquiera plantearse el tener que prescindir de esta historia tan bonita y al mismo tiempo tan dura que nos han brindado, y que aún puede seguir. Al menos hasta que Jordi diga adiós a la serie por una temporada, o lo haga de manera definitiva.  
Pero como si el matrimonio fuera la culminación de todo, esta historia se va diluyendo sin remisión y ha pasado a ser como tantas otras en PV.  
Por supuesto no digo que Aurora no merezca el protagonismo. No olvido que fue un personaje muy esperado y demandado por la audiencia, y que su llegada supuso un auténtico revulsivo (bueno, las dos llegadas: la de la impostora y la de la auténtica). Los últimos tiempos, al lado de un Tristán plenamente instalado en su papel de padre y con sus dos hijos a su lado, fueron una de las etapas más bonitas de la serie. Después ha venido la historia de amor con Conrado, con sus buenos y malos momentos, y ahora se enfrenta a una nueva etapa en la que su relación con éste anda condicionada por otros motivos y la hace tener mayor protagonismo en detrimento de éste, que parece que también ha pasado injustamente a segundo plano. Pero admito que este nuevo escenario, dejando aparte el tema anterior que no es menor, me gusta porque aporta algo nuevo y refrescante. Nueva vida, nuevas expectativas, nuevos amigos. Porque veo a Lucas en esta última tesitura, no como un posible tercero en discordia. Acostumbrad@s a este tipo de situaciones, a veces se olvida que también existe la posibilidad de que un hombre y una mujer sean sólo buenos amigos, sin ir más allá, y eso creo (y espero) de este simpático, afable y vividor personaje. Que sea el apoyo que Aurora necesita ante una caterva de machistas e impresentables sujetos, que más parecen que hagan una carrera para pasar unos años alejados de su familia, dependiendo económicamente de ésta y dándose la gran vida el máximo de tiempo posible. Eso sin pretender generalizar, porque también es posible que existieran personas con auténtica vocación, como Aurora. 
El otro presumible protagonista ya es otra historia, y considero que si no le dan un giro y pronto, el supuesto objetivo de calar en la audiencia va a ser complicado. Desde que llegó a la serie poco ha avanzado, si nos atenemos a su escasa visibilidad en las redes sociales, lo que considero el mayor termómetro para calibrar la aceptación o no de un personaje. Su papel por ahora parece limitado a no salir prácticamente de un encierro de oro, sin relacionarse con nadie y siempre con la inevitable copa en la mano y vestido de manera impecable, departiendo con dos brujas que no le pueden aportar nada más que una vida oscura y sin alicientes. El hecho de que se pase un tupido velo sobre su aspecto de treinta años en una persona que se supone tiene diecisiete, parece haber hecho olvidar que es un chico que no ha tenido tiempo de vivir y que no sabe nada de la vida más que trabajar y sufrir. Y por supuesto no creo que le corresponda todavía tomar las riendas de una hacienda, cuando por su edad lo lógico sería que empleara su tiempo en conocer el mundo que le ha estado vetado, y que existe más allá de los límites de la Casona. Creo que Francisca se está precipitando haciendo recaer en él esta responsabilidad.
Otra cosa es lo que se pretende vender como su historia de amor con Inés, algo aún menos creíble, y más cuando ahora parece que Bosco ha tomado conciencia de clase y empieza a considerar también las diferencias sociales. En cuanto a Inés creo que valdría la pena que se lo hiciera mirar: conoce a un chico, se monta una película y se hace ilusiones, después se lanza a sus brazos sin pensar y sabiendo lo que les separa, para a continuación reclamarle atención total. Creo que es una ilusa con todas las letras, y ello sin desmerecer la culpabilidad de Bosco en este asunto.
Tambièn es cierto que quizás es pronto para que esta historia haya podido cuajar, y hay que darle más tiempo y también un margen de confianza. Pero lo dicho. Pienso que le han de dar un giro a no tardar o esto se va al traste.
Aunque esto es mi opinión y supongo que habrá quien piense diferente. 

1 de septiembre de 2014

El nuevo heredero

Me encantaría escribir algo en positivo sobre la serie, pero desgraciadamente ahora mismo no encuentro casi nada que me lo permita, salvo los ocasionales momentos de cuquismo entre Martín y María, solos o con su pequeña, o los también esporádicos entre Emilia y Alfonso. Fuera de esto, casi todo es sufrimiento, preocupaciones, o directamente tramas absurdas.
Y soy consciente de que uno de los personajes de los que me estoy mostrando más crítica es del de Francisca. Pero, como ya he dicho en otros comentarios, ha acabado por agotarme del todo. Su mezquindad, reducida a un cerrado mundo de poder, dinero y venganza, es absolutamente despreciable.
Entiendo que María Bouzas es una baza importante en la serie y que el concurso del personaje al que da vida puede seguir siendo hilo conductor para algunas tramas. Pero al igual que el resto de integrantes de esta historia, todo tiene un límite y no tiene por qué ser invulnerable. Que sea un personaje atormentado por un pasado de sufrimiento no la exime de culpa por sus fechorías pasadas y actuales, ni su soledad es algo que le haya sobrevenido sino una situación que ella misma ha provocado. Y he de decir que sus muestras de afecto hacia Bosco, que pueden parecer creíbles a algun@s, a mí me producen el efecto contrario al que probablemente pretendan llegar. Cierto que los afectos son volubles y dependen de muchos factores, e incluso puedo entender que haya personas cercanas en consanguinidad que sean más queridas que otras. Pero lo que no cuadra es lo que se ha hablado tantas veces: que sienta rencor hacia Aurora y Martín, y que al contrario Bosco merezca toda su atención, siendo todos hijos de la partera, el principal motivo de su irracional inquina. (Aunque también esporádicamente demuestre que no es así del todo, reconociendo los valores que ésta atesoraba).
Y me revienta su sonrisa de suficiencia y su henchido orgullo al hacer pública su intención de dejar su patrimonio a Bosco. Algo, por otra parte, a lo que éste también tiene derecho, aunque nadie lo sepa. Pero aún me revienta más que sea tan superficial y viva tan pendiente de su propio ego, que no se dé cuenta que lo que para lo que ella es una satisfacción insana, a los demás interesados sólo les provoca indiferencia. No creo que ni a Martín, ni a Aurora, les interese lo más mínimo hacerse con la herencia de Francisca, aún a pesar de tener derecho a ello. Otra cosa es la prisa de ésta en llevar a cabo sus propósitos. Cierto que Bosco es su nieto y que sus razones tienen poco o nada que ver sólo con la generosidad o el agradecimiento, pero su seguridad de que esta vez no le saldrá rana es cuando menos sorprendente, teniendo en cuenta el poco espacio de tiempo que ha pasado desde que lo recogió. Por cierto ¿para qué tanta parafernalia esta vez? Creo que este testamento debe haber cambiado de destinatarios un montón de veces en los últimos tiempos y no se hizo con tanta pompa ni de lejos. En fin…..
Y ya que he sacado el tema de Bosco, también tengo para él. Cada vez están consiguiendo que baje más enteros en mi valoración. Su evolución, tan rápida como poco creíble, no me permite hacerme con el personaje. Quizás sea posible y sea un superdotado, pero cuesta creer que en apenas tres meses haya mudado tanto como para pasar de vivir en estado semisalvaje, a aprender a leer hasta el punto de sumergirse en libros, a escribir con una cierta soltura, a pulir sus modales hasta el extremo de comportarse en sociedad como un señorito con ínfulas, y manteniendo además la distancia con las clases que la doña considera inferiores, mostrando maneras bruscas y autoritarias con sus subordinados. Pero especialmente que todo ello haya conseguido ahogar su conciencia y sus convicciones, hasta el punto de dejarse deslumbrar por una vida muelle y, pese a sus iniciales reticencias, acabe aceptando algo que supuestamente no le pertenece, en detrimento de los legítimos herederos.  
La verdad es que esperaba más de este personaje, aunque aún conservo la esperanza de que todo cambie cuando se descubra su verdadera identidad. Que espero que sea pronto. 

31 de agosto de 2014

El silencio de los que saben

“La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio”.
El otro día escribía sobre la inutilidad de que Mauricio llegara a conocer el fondo de algunos asuntos turbios. Pero hay otro personaje con parecidas características, aunque sus motivaciones para callar sean bien distintas: D. Anselmo. Uno por fidelidad y el otro por obligación mantienen la boca cerrada sobre temas que no tendrían que llegar tan al límite como acaba sucediendo.
Por descontado entiendo el compromiso de este último de callar, por el tema de los votos de su ministerio, aunque lo que no acabo de comprender es que después se quede de brazos cruzados, llevando su pesar en silencio y sin intentar nada. Estoy segura que tiene medios para que, sin decir abiertamente lo que sabe, ayudar a resolver situaciones desesperadas. Y su mutismo puede acabar haciéndolo cómplice incluso de muertes, que de otro modo podrían haber sido evitadas. Porque no veo que sea muy complicado llevar las conversaciones a un terreno que permita al interlocutor llegar a conclusiones por sus propios medios, sin que el sacerdote tenga que romper su promesa de silencio.
Naturalmente estoy pensando ahora mismo en Mariana. También es cierto que el sacerdote desconoce la totalidad del asunto y el hecho de que Micaela esté implicada en el tema, pero es que tampoco considero que el hombre haya puesto mucha convicción en intentar ayudar a la chica. La confesión es un tema entre ellos dos y no veo porque no pueden hablarlo.
O quizás estoy precipitándome metiendo baza en algo de lo que desconozco todas las implicaciones, y en realidad fuera del confesionario sea un tema vetado. Pero tengo presente haber visto escenas de la doña y D. Anselmo conversando de muertes y maldades cometidas por ella, y recordándole ésta que no podía difundirlo por estar bajo secreto de confesión. Así que hablarlo si pueden, mientras no haya más testigos.
Y así Mariana va deslizándose lentamente hacia el abismo. Otra cosa es la actitud de ésta, que ya comenté en otro post que me parece absurda, por no decir otra cosa peor. En realidad toda la trama creo que lo es, y no quiero volver a ahondar demasiado en el tema porque ya lo he hecho anteriormente. Que venga alguien que le diga que se va a vengar de ella y lo único que se le ocurra es sentarse a esperar que suceda, sin hacer nada para evitarlo, me parece un sinsentido total. De hecho ya lo es que se anuncie tal cosa y que además se pida algo parecido a colaboración del mismo sujeto objeto de la venganza. 

30 de agosto de 2014

Dejar de ser un florero

Esperaba mucho más de la conversación entre Martín y María. Y lo esperaba por parte de ambos, por lo que he experimentado un sentimiento parecido a la decepción. Y esto los incluye a los dos.
Cierto que María ahora es esposa y madre, con las responsabilidades que ello conlleva. Pero también es una joven de apenas veinte años, que es feliz, pero que siente que aún tiene mucho que ofrecer. No se puede esperar de ella que sea la típica señora indolente que ve pasar las horas mano sobre mano, ni el Jaral es el típico hogar pudiente donde sus dueños hacen y deshacen desde un despacho. En este hogar todos trabajan y sólo María parece relegada a lo que ya empieza a pasarle factura: la de ser un florero, sin más funciones que cuidar de su esposo y su hija, y ocasionalmente ocuparse de cosas como hacer la compra y poco más. 
Tuvimos ocasión de comprobar que sentirse útil es algo que la ayuda a ser mucho más feliz. El tiempo que dedicó a ayudar a la formación de Bosco es un ejemplo claro de ello.
Y es posible, aunque no haya dado muestras de ello, que ver marchar a Aurora en busca de su propio destino, también haya ayudado a que nazca en ella algo de sentimiento de frustración y ¿porque no? de sana envidia. Al fin y al cabo, su cuñada es solo un año menor, pero el futuro que se le presenta a ésta dista mucho de ser el de llegar a tener una vida rutinaria como la que se vislumbra para ella misma. Y no es que yo crea que con su vida actual no se siente realizada, y que no sea algo muy importante y enriquecedor el ser esposa y madre, una tarea que ocupa las veinticuatro horas del día. En realidad es por lo que ha luchado y que finalmente ha podido alcanzar: estar con el hombre al que ama más que a su vida, y dar y recibir amor a manos llenas. Además de cuidar al fruto de este amor, una chiquilla preciosa que ha tenido la suerte de nacer en un hogar con unos padres fantásticos y una gran y encantadora familia.
Sin embargo todo ello no es óbice para que María pueda desear otros alicientes que la mantengan ocupada y que sean posibles compaginar con lo anteriormente mencionado. Inevitablemente el aburrimiento tiene que hacer mella en ella, aunque probablemente este término es un concepto que tenía un sentido muy diferente al de hoy, que vivimos con multitud de oportunidades de ocio y distracción. En 1921 e incluso más tarde, estas opciones eran pocas y el tiempo disponible iba acorde con las horas de sol y las estaciones. Pero, por ejemplo, los días de verano son largos y las horas se pueden antojar eternas sin nada que hacer más que esperar que la niña despierte, pida su comida y después ir de paseo con ella. O que Martín llegue después de un día de trabajo en la finca, para sentarse a descansar o disfrutar de su familia.
Como decía, esperaba algo más. Que ella no se conformara con su sensación de inutilidad, y que él entendiera este sentimiento. Porque si bien es cierto que Martin le ha dedicado unas palabras preciosas que la convierten en “el alma de cuanto se mueve a nuestro alrededor, nuestra fuerza y nuestro espíritu, pero por encima una madre como no hay otra”, no creo que ello sea suficiente para alejar la percepción de María sobre su devenir diario.
Y no quiero decir que Martín sea insensible, porque de lo que no hay duda es de que éste es una persona adelantada a su tiempo, que está muy lejos de adoptar el rol del típico marido que espera ser recibido a su llegada al hogar por una esposa complaciente y sumisa, destinada a los que se suponen los menesteres de la señora de una hacienda. Es claro que su visión del papel de la mujer no es el habitual de su época, y de ello ha dado muestras más que sobradas con su hermana y con María. Respeta y busca la opinión de sus mujeres, y nunca las ha colocado a un nivel inferior que el de los hombres. Ni a éstas, ni a ninguna otra. Algo que es evidente que ha heredado de su padre, pero que también lleva intrínseco en su carácter.
Creo que ya es hora de que den a María la oportunidad de romper con su imagen de alguien educado para un rol determinado. Ha cambiado, ha madurado y ha dejado de ser la chica consentida y apocada del principio, para convertirse en una mujer con todas las de la ley, con una fuerza interior y una generosidad innatas, que puede utilizar en beneficio de los demás.

29 de agosto de 2014

Nueva vida, nuevos amigos

“Si te han hecho daño, nunca cierres una puerta... porque cerrar una puerta puede salvarte del dolor, pero también te mantiene preso”.
Esta cita no es mía, sinó que es la reinterpretación de una frase de Rabindranath Tagore hecha por alguien muy cercano y que sabe muy bien de lo que habla. Y creo que es más o menos la misma actitud que ha adoptado Conrado. Se ha encerrado en su mundo, sin dejar que nadie entre y dejando que sus sentimientos le venzan.
Pero en realidad creo que no es exactamente dolor lo que le embarga, sinó una amalgama de ello con añoranza, temor a la distancia, no saber superar el tiempo de espera, perder a la mujer que ahora era su motor y el centro de su existencia…. Aunque Aurora no le haya dejado, ni roto con él, sólo se ha alejado físicamente y por un tiempo, aunque también es cierto que esto para una persona joven quizás tenga un matiz muy diferente que para alguien que ya está en plena madurez. Eso sin contar el tema de no poder verse y además estar comunicados sólo ocasionalmente. Porque lo que en la actualidad no es ningún problema debido a los avances tecnológicos, que te permiten ver y hablar con alguien del otro lado del mundo al instante, entonces era mucho más complicado, y ello a pesar de existir además del correo y el telégrafo, también el teléfono. De hecho quizás ya sea hora de que se planteen instalar uno de estos aparatos en el Jaral.
Por lo que respecta a Aurora, creo que lo lleva de manera muy diferente. Es evidente que también siente el dolor de alejarse de Conrado y de los suyos, pero hay algo que le permite soportarlo: la ilusión de hacer algo para sí misma. Reconozco que, dejando aparte el hecho de que la relación con Conrado va a sufrir un brusco parón y que no se vean los vericuetos por los que puede discurrir a partir de ahora sus vidas y  los consiguientes inconvenientes que se plantean, me gusta esta trama que proponen para la chica, y el trasfondo que lleva aparejado. La lucha de una mujer para hacerse un lugar en un mundo de hombres, y además con agallas y dispuesta a no dejarse avasallar. Ni siquiera por un ratero. Y me gusta que precisamente sea la mano de alguien como su hermano, su padre o el mismo Conrado, un hombre de miras avanzadas, sin prejuicios de género ni clase social, quien la ayude a dar sus primeros pasos en este mundo hostil al que se enfrenta.
Me cae bien Lucas. No parece que vaya a suponer un problema futuro, sino más bien el apoyo que Aurora sin duda va a necesitar. Y no es que no la vea con suficientes arrestos para enfrentarse sola a una caterva de machistas con la idea preconcebida del rol de las mujeres en la sociedad, sinó que le vendrá bien un amigo con quien compartir sus cuitas y que presumiblemente la va a ayudar a no desfallecer (hasta que suceda algo que lo estropee. Algo que ya es demasiado habitual y que no permite creer en casi nadie hasta que se demuestre lo contrario). Afortunadamente parece que la dueña de la pensión, Hilaria, una buena persona según todos los indicios, va a velar también por ella.   

28 de agosto de 2014

Amor no es la palabra

Soy consciente que mis escritos han adoptado un tono crítico que no beneficia en nada. Aunque no voy a ser tan vanidosa para pensar que ello pueda influir en el ánimo de nadie, pero tampoco ayuda. Sin embargo no me siento capaz de adoptar otro tono, ante lo que me provoca ahora mismo la serie.
Y ya sé que es abundar en lo que he escrito anteriormente, pero entre lo poco que dan de sí los capítulos y que ahora la mayor parte de los mismos (al menos los últimos), aparte de la trama de Aurora y sus connotaciones, parecen estar centrados en un único denominador común, Inés y Bosco, volveré sobre el tema.
Porque creo que poner en los labios de ambos componentes de la pareja la palabra amor no es lo más adecuado, y que es algo que les viene grande a los dos. Considero que lo más correcto sobre ellos sería decir, parafraseando el título de una película española “¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?”. Lo siento, pero ésta es la impresión que me producen: la de dos jóvenes que están actuando ante la llamada de la naturaleza, descubriendo una nueva experiencia y  llevados por la atracción hacia otra persona. Nada que tenga que ver con algo más profundo.
No niego que pueda haber existido un flechazo, pero no basta con ello. Pienso que el amor nace con el conocimiento del otro, y después se hace con el tiempo. Y sólo después, la frase anterior puede experimentar un vuelco.
Por lo que la pretensión de hacerlo pasar por una nueva historia de amor, como así se ha vendido, creo que ahora mismo es difícil que cuele, o al menos esto es lo que pienso. A menos que cambie mucho la cosa.
Para desarrollar un poco más este tema, además de mi propia opinión y con el permiso de sus autores, voy a tomar prestados comentarios que he leído o que me han dejado en este mismo blog, y voy a intentar hacer el ejercicio de desmenuzar un poco lo que pienso de los dos personajes.
Considero que los están construyendo sin personalidad.
En un principio Bosco se antojaba un espíritu libre, atormentado por la vida, pero con un fondo rebelde e inocente al tiempo. Sin embargo en un abrir y cerrar de ojos todo esto se ha diluido, para pasar a convertirse en lo que la doña ha querido de él: una persona maleable y sin voluntad propia, que sigue los dictados de su ama sin cuestionarse nada, aunque ello vaya en contra de las convicciones que supuestamente tiene (o tenía). Pero lo más sorprendente es que además, con la excusa que se da a si mismo de proteger a Inés, está dejando que ésta también sea manipulada y utilizada para fines mezquinos.
¿Qué clase de supuesto amor es éste? De verdad que lo único que veo ahora es el típico señorito venido a más, que busca a una sirvienta para satisfacer sus deseos carnales. Y después a otra cosa. De hecho, como hacía alguien no recuerdo donde, también me hago la pregunta de cuál será la actitud de Bosco cuando la doña descubra el pastel y le obligue a dejar esta relación. Porque no dudo que ésta va a hacer las dos cosas y a no tardar.
Por descontado los genes de la partera y el capitán brillan por su ausencia en este personaje, mientras que si lo hacen con fuerza en sus dos hermanos. Y no me vale que de alguna manera quieran repetir la historia de Tristán, y que Bosco opte por luchar por su amor enfrentándose a la doña, porque creo que los personajes de padre e hijo aún están a años luz uno del otro. También es cierto que quizás no sea muy objetiva porque nunca he ocultado que Tristán fue un personaje que me dejó huella, pero pienso que éste era un hombre maduro, bregado y con experiencia de la vida, que sí bien es cierto que también fue manipulado por Francisca, tenía sus propias y arraigadas convicciones y no dudaba en enfrentarse a su madre cuando consideraba que ésta estaba perpetrando una injusticia (es decir, casi siempre). No veo a Bosco en esta actitud, a menos que sepa reaccionar cuando descubra que también ha sido manipulado y engañado.
Inés. Otra que tal baila. Llega a PV en busca de su única familiar y ni siquiera se molesta en llegar hasta ella lo primero, dejándose deslumbrar antes por la posibilidad de servir en una gran casa y movida por los cantos de sirena de la doña. Convirtiéndose con ello en una esclava manipulada, que ha llegado a creer ser especial. Cierto que también tiene  mucho que ver el hecho de que Bosco habite en la misma casa (algo que ella no sabía cuándo entró como criada) y que es esto lo que ha impedido en buena parte que saliera huyendo de lo que todos la están previniendo. Aunque lo peor es que considere mas digna de confianza a Francisca que nadie más, y haga oídos sordos a lo que le dicen los demás. Cierto que la doña aún no le ha mostrado su verdadera cara y ello puede ser una justificación, pero no que ni siquiera llegue a plantearse que no todos pueden estar equivocados.
Por lo que respecta a su relación con Bosco. No quiero parecer mojigata, y acepto sin reparos que en algún momento puedan tener relaciones más allá de las puramente platónicas. El amor también es sentir el contacto del otro, pero a su tiempo. La precipitación con la que se ha lanzado a los brazos del chico da otra imagen de ella, alejada del supuesto amor. Y, por descontado, insisto que esto vale para los dos y no por el hecho de que sea una mujer se le ha de pedir contención y castidad. Nada más lejos de mi intención pretender insinuar esto.
Y me tengo que quedar aquí, porque no me veo capaz de hacer un retrato más profundo de Inés. Lo considero un personaje plano, sin matices, ni nada que la haga especial. Y sin nada que me permita pensar que pueda llegar a tener más protagonismo.
Lamento ser tan dura y probablemente en el futuro me tenga que tragar estas opiniones (si no han conseguido que abandone antes), pero ahora lo siento así.