13 de agosto de 2014

Padres e hijas

Ante la sequía de escenas entre Martín y María, y a pesar de que lo que sigue no sea propiamente un comentario, no puedo dejar de rememorar escenas preciosas de familia en las que ambos intervienen.
Aunque María poco pudo gozar plenamente de un padre amoroso como Alfonso hasta que consiguió despegarse de las garras de la Montenegro, y Martín tuviera que esperar dieciséis años para volver a sentir el cariño del suyo. Pero lo cierto es que valió la pena la espera, pues creo que comparto con casi tod@s la opinión de que las mejores escenas de la segunda temporada fueron las que tuvieron que ver con Tristán y Martín. La química en escena entre estos dos actores fue fantástica, y nos regalaron momentos preciosos como padre e hijo.
Ahora, con el mismo protagonista, considero que sucede algo parecido. Por supuesto sin olvidar a María, creo que la interacción entre Martín y su hija es de una ternura indescriptible, aunque es evidente que Jordi tiene mucho que ver. Aunque sea ficción y la niña no sea suya, no debe ser fácil transmitir con tanta credibilidad unos sentimientos tan veraces si no es que verdaderamente se acercan a como es en la vida real.  


Cantos de sirena

Las antiguas leyendas dicen que las sirenas atraen con sus  cantos a los incautos que intentan acercarse a ellas, y que éstos se estrellan sin remedio contra las rocas de la mar.
Cuando he oído a la doña tatarear la cancioncita de marras me ha recordado este mito. Salvando las distancias (con estos seres mitológicos, claro).
Admito que incluso a mí se me está pegando la tonada, pero no es este el sentido que pretendo dar a entender en este escrito. Porque parece que algo tiene la doña capaz de conseguir que los ingenuos caigan bajo su embrujo.
Después de todo quizá no haya cambiado tanto, aunque ahora pretendan meternos por los ojos una imagen que poco tiene que ver con la mujer que es evidente que aún subyace en ella. De hecho creo que la experiencia ha hecho que además haya adquirido otras habilidades, entre ellas la de hacerse la victima con quienes no la conocen, o mentir con una pasmosa facilidad y sin inmutarse.
¿O será que además hay que tener en cuenta el influjo de estar bajo el supuesto paraguas de un poderoso? De otra manera no se entiende que Inés también haya sucumbido a la manipulación de la doña. No le debe nada, ni tiene porque estarle agradecida, salvo por el hecho de haberle dado trabajo (que, por supuesto no es poco, ni quiero minusvalorar). Aunque supongo que para la chica algo también tendrá que ver con la posibilidad de estar cerca de Bosco, y por ello que lo demás carezca de importancia para ella. También es cierto que tampoco ha tenido tiempo de ver la faceta oscura de la doña, pero ya volvemos a las mismas de siempre. Además de manipular a la gente, parece que la doña les anula la voluntad y la posibilidad de pensar por sí mismos, ya que el que cae bajo sus garras deja incluso de ver y oír. Cuesta imaginar que ni Bosco ni Inés sean capaces de poner en duda lo que les dicen los demás y que ni siquiera valoren el hecho de que todo el mundo esté en contra de la doña. Porque no todos pueden estar equivocados. 
Por cierto, me sacude algo poco racional cada vez que veo a la doña abrazar al chico. Es realmente patético y vomitivo y , por descontado, intragable. Ni por un segundo creo capaz a la doña de sentir nada parecido al cariño, aunque pretenda hacerlo creer. Y el día que Bosco haga algo que ella desapruebe, estoy segura que quedará de manifiesto.  

11 de agosto de 2014

"Eres, cielo mio,......"

“Eres, cielo mío,
con tu voz angelical
una tortura irresistible
la pimienta y la sal.
Haces que suspire
y a tu lado quiera estar
Solo un ratito, solo un ratito, un ratito nada más…..”
Hay un lugar en La Casona donde la oscuridad no llega. Son los dominios de Fe, esta moza pizpireta a la que la doña y sus acólitos son incapaces de robarle la alegría, por mucho que se empeñen en intentar hacerle difícil la vida.  
Esta misma manera de ser que le permite soportar los desplantes y humillaciones, mostrarse atrevida, saber torear a la doña,…..y ser la amiga, la confidente, la voz de la prudencia y la razón. La que sabe bucear en la mirada y reconocer más allá de las palabras.
En definitiva, un personaje fantástico que da un toque de alegría a tramas sombrías, monótonas y en las que cuesta mantener el interés.
¡¡Un hurra por Marta !!

10 de agosto de 2014

Tragado por el lado oscuro

Dicen que no hay dos sin tres, y ya puesta en plan criticona voy a terminar la semana con ello. Bueno, más bien con Bosco, un personaje que admito que me tiene descolocada porque no entiendo muy bien lo que los guionistas pretenden con él.
Es claro que tampoco se trata de enseñar todas las cartas a la primera, pero creo que tendrán que hilar muy fino y cambiar mucho las cosas si se espera que los espectadores nos hagamos con él. Es evidente que aún es muy pronto para hacer valoraciones, pero por lo visto hasta el momento y la poca repercusión en las redes sociales, no creo que hayan avanzado mucho con esta trama. Ni siquiera con la incorporación de Inés, con la que se supone ha de vivir una historia de amor.
Pasando un tupido velo sobre los antecedentes de su nacimiento, su historia podía haber sido interesante. Un chico inocente, un espíritu libre, una persona falta de cariño que tiene una familia que desconoce. Pero todo ello se ha trastocado en poco más de dos meses, en los que, a velocidad supersónica, el chico ha experimentado un cambio brutal, aunque para mal. Y este cambio ha venido dado no sólo por la rapidez en aprender a leer y a escribir, en pulir sus modales, en aprender a hablar con corrección,...... si no también en adoptar un actitud propia de un soberbio y arrogante señorito. Aunque esto de cara a la galería, porque detrás se manifiesta una marioneta en manos de Francisca. Es realmente penoso verlo como un perrito faldero detrás de ésta, dándole la razón sin ni siquiera cuestionarse la de los demás, y los motivos por los que todo el mundo siente desprecio hacia ella. Su libre albedrío está completamente anulado por una fidelidad que le lleva incluso a perpetrar actos que le desagradan, y que van en contra de todo lo que había creído hasta ahora.
Bosco se ha convertido en un personaje que ha sido tragado rápidamente por el lado oscuro, alguien que ahora no tiene otra misión que vivir a cuerpo de rey y estar disponible para ser un instrumento de venganza.
Quizás es que tiene que haber un cupo determinado de malos en la serie y últimamente la balanza se estaba descompensando, por lo que la incorporación de Bosco a este sector lo equilibra. 
Es chanza, eh¡¡ Estoy convencida de que nadie que tenga los genes compartidos de Pepa y Tristán puede llegar a formar parte de ello. Por lo que, como decía al principio, no entiendo la deriva de este personaje y la poca capacidad que le imprimen para aprender a pensar y decidir por sí mismo. 
Espero que el amor que se supone esté naciendo en él y el temor que ya se adivina por la suerte de Inés, haga que esto vaya cambiando. Aunque supongo que lo hará de manera más notable cuando además descubra que Francisca le ha ocultado su origen, y que Martín y Aurora son sus hermanos.
Y no voy a escribir sobre el tema del encaje de su historia en la serie. Ya lo he hecho en otro comentario y sobre el hecho de que me parece precipitado. A menos que los cambios anunciados tengan más alcance del que se ha dicho (cosa que no me atrevo ni a conjeturar) 

9 de agosto de 2014

La historia y sus protagonistas

Otro de los temas que he estado obviando, más que nada porque me cuesta encontrar la manera de enfocarlo, ha sido el de la irrupción de Inés y Bosco en la serie, la que se vende como la nueva historia de amor que ha de remover los cimientos.
Pero que ya ha empezado con mal pie. De momento debe ser la relación más rápida y al mismo tiempo efímera que se ha visto en la serie. A lo sumo han pasado dos días entre el encuentro de la pareja y su separación, aunque es evidente que por razones ajenas a ellos. Pero a partir de ahora creo que es bastante predecible el rumbo que va a tomar esta historia, en la que veo un intento de reedición de la de Tristán y Pepa, una relación de la que desconozco muchos detalles pero que si he podido conocer algo por encima.
Y no digo que no pueda funcionar algo así, siempre suponiendo que sea esto lo que tienen en mente los guionistas. Porque si bien todas las historias son únicas, siempre hay la posibilidad de encontrar alguna de especial que la haga diferente y consiga despertar el interés del espectador. Aunque, como en este caso, suponga fraccionar aún más el posible interés de la serie, añadiendo nuevos personajes. En realidad es bastante sorprendente que se hayan producido nuevas incorporaciones, cuando aún existen tramas como la de Conrado y Aurora que ni siquiera llevan rodaje, mientras que, después de mucho tiempo, otras como la de Martín y María hayan conseguido llegar al principio de una nueva etapa. Sin contar las tramas secundarias, como por ejemplo la de Mariana y Nicolás. Introducir una nueva pareja, con sus tiras y aflojas, y por descontado, problemas que en principio seguro que se antojarán insuperables, casi me atrevería a decir, aunque espero equivocarme, que lo único que va a provocar es ganar de salir corriendo ante lo que es previsible, y que de sólo pensarlo ya provoca agotamiento.
Porque es realmente un ejercicio extenuante, que durante semanas, meses e incluso años, estas parejas tengan que bregar con situaciones límite, mientras l@s espectadores esperamos pacientemente que llegue el fin de sus desdichas y podamos verlos disfrutar de su felicidad. Pero cuando esto sucede, como en el caso de Martín y María, y se llega al momento más deseado por ellos y l@s espectadores, después de esto parece que se diera por cerrada esta etapa y se pase a otra cosa.
Llegados a este punto me uno a la queja de otra bloguera, Margonz, que pedía que de alguna manera se respete a los protagonistas. Y para mi, y creo que para much@s, no hay duda que estos siguen siendo María y Martín y su historia de amor, la que ha mantenido la audiencia durante este tiempo. Por descontado puedo entender que su relación ya no es la misma, y que una vez unidos en matrimonio su situación ha experimentado un salto cualitativo. Pero siguen siendo una pareja joven y enamorada, y no veo porque nos han de privar de escenas como las que hemos visto otras veces, escenas intimas cargadas de amor. Creo que, especialmente entre l@s seguidores de la pareja, el hecho de que pasen a ser sólo los que apaguen los fuegos o que se conviertan en resolutivos detectives, no es lo que se espera.
Y, como decía anteriormente, también está la relación de Aurora y Conrado, que ha experimentado un brusco parón con la llegada de Alicia. Creo que aún tendrán que pasar varias semanas hasta que la situación se vuelva a normalizar, por lo que introducir una nueva trama de relaciones problemáticas me parece cuando menos apresurado. Más teniendo en cuenta que el personaje de Bosco no es precisamente santo de devoción, y considero que como no le den un brusco cambio aún lo va a ser menos. 

8 de agosto de 2014

Al acecho

Otra que creo que también se está arriesgando, aunque de otra manera y sin ser consciente de ello, es Francisca. Y no es que no desee fervientemente que este riesgo se convierta en algo tangible y consigamos ver pagar a la doña por alguno de sus desmanes (hacerlo por todos no creo que sea posible ni en cien años).
Considero que no se puede humillar y ningunear a una persona indefinidamente sin esperar que ésta se revuelva de alguna manera. Es posible que funcione con las personas de humilde extracción a las que tiene atadas por el tema del sustento, pero aun siendo una invitada en su casa y dependiendo económicamente de ella, no creo que haya que menospreciar las posibilidades de Bernarda, alguien de la misma posición social y con una mente que se ha demostrado igual de maquiavélica y despiadada. Y Francisca conoce esta faceta de su prima.
Lo que no conoce es la ambición que se esconde detrás de su aparente docilidad y sometimiento, y que Bernarda comparte con un interlocutor desconocido que se encuentra al otro lado del teléfono y con el que parece fraguar sus planes. Que es evidente que se han torcido con la irrupción en escena de Bosco.
Solo los guionistas saben que planes tienen para Bernarda, pero aunque sea ponerse del lado de alguien tan malvado, de la que por supuesto no justifico ninguno de sus desmanes, espero que la mujer sea el instrumento por el que Francisca empiece a descubrir que no es tan invulnerable como piensa. 

Un remedio para Conrado

Me he dado cuenta que me estaba censurando a mí misma pretendiendo ignorar el tema de Aurora y Conrado, pero creo que pueden más mis ganas de poner en palabras lo que siento, que mi posible aprensión a escribirlo. Y ello sabiendo la reacción que puede provocar en algunas personas que amablemente se acercan a mi blog. 
Seguramente puede sonar muy bonito y funcionar muy bien como idea romántica, pero la razón me dice que no se puede justificar una acción a la desesperada con la convicción de que alguien ya guía los pasos desde un supuesto más allá. Y que ello además salga de alguien que no se caracteriza precisamente por ser muy creyente, lo hace aún menos verosímil.
Creo que lo que realmente puede contar es la experiencia legada, pero ni siquiera esto es suficiente. Se ha escrito que es lógico que Aurora no se quede de brazos cruzados y no admita que Conrado haya sido desahuciado por el médico, que es de todo punto justificable que luche y busque todos los recovecos para que los pronósticos no se cumplan. Y coincido, pero no que ello la haga más valiente ni más arrojada. Simplemente la hace una persona que no puede resignarse a ver como el hombre al que ama se va apagando lentamente sin que nadie haga nada por remediarlo. Creo que es algo que casi todo el mundo intentaría y no por ello ha de merecer un reconocimiento especial.
Tampoco coincido en que haya de buscar por sus propios medios un remedio que pueda ser eficaz, y mucho menos administrarlo por su cuenta y riesgo. Ello ya me parece excesivo, primero porque antes hay que establecer un diagnóstico correcto, cosa que no creo que Aurora aún esté capacitada para hacer por muchos libros de medicina que haya leído, y después porque hay que conocer no sólo las propiedades del supuesto remedio sino también las contraindicaciones y los efectos secundarios que se pueden derivar. Y la belladona los tiene.  
Aunque ya sabemos que las consecuencias de esta acción van a llevar a Conrado a recuperarse (otra cosa sería impensable) creo que los guionistas han vuelto a caer en lo mismo que en el tema envenenamiento. No se puede jugar con la vida de las personas. Y dejar que Aurora se salte todos los protocolos, que decida no consultar con un profesional el tema de la atropina, que se líe la manta a la cabeza y elabore un preparado solo en base a las indicaciones de una libreta que nada garantiza que no contenga errores o se haya saltado algo, me lo parece. Además de una imprudencia que podría derivar en consecuencias fatales, y que la convertiría en una asesina.
Ya sé que esto es una novela y que como producto de entretenimiento no creo que tenga la pretensión de aleccionar a nadie, pero reconozco que me empieza a parecer excesivo el hecho de que con Aurora se deje de lado y de manera reiterada la ciencia y la experiencia de los profesionales. Y no digo que no tenga su importancia la de la naturaleza, pero sólo como complementaria. Por algo los que escogen la medicina como profesión pasan largos años de estudio, en la que de hecho nunca se deja de aprender e investigar para encontrar nuevas vías para curar las enfermedades.
Mirándolo solo desde la perspectiva de los personajes puedo entender que haya quien defienda esta actitud, pero creo que, con el corazón en la mano, pocas personas optarían por dejar que alguien se arriesgara de esta manera con un ser querido sin sopesar otras opciones. Más cuando con ello sólo existen dos posibilidades: o curarlo o matarlo. Bueno, quizás también haya una tercera: dejarlo desgraciado para toda la vida. 
Sólo algo más, en lo que creo debo también incidir. Supongo que va a dar el mismo resultado que anteriormente, pero creo que la reiterada alusión a Pepa empieza a ser de lo más cansino, especialmente para los que, como yo, nos incorporamos tarde a la serie y desconocemos buena parte de la historia de la partera. Creo que esta especie de elevación a los altares empieza a ser algo desmesurado, ya que considero que al fin y al cabo Pepa sólo era una reputada partera con buenos conocimientos de medicina natural. Quizás una mujer excepcional, pero no más que cualquier otra de las que hay en la serie. Cada una de ellas, igual que en el caso de los hombres, tiene sus virtudes y defectos, además de algo que l@ hace únic@. 

7 de agosto de 2014

El turno de Candela

Con tantos frentes abiertos no me extraña que con una cierta frecuencia a la doña le sobrevengan fuertes jaquecas. Lo raro sería lo contrario. Tener la mente siempre ocupada en maquinar desmanes y buscar vengar afrentas inexistentes, debe de ser de lo más agotador.
Ahora parece que le toca el turno a Candela.
En realidad era algo previsible después del fallido homenaje a Tristán en La Casona, y la humillación sufrida. Algo que, por otra parte, solo es achacable a ella misma, pero que jamás será capaz de reconocer. Porque su voluntad es ley, y no seguirle la corriente y someterse es lo mismo que buscarse la ruina. Aunque desgraciadamente para ella cada vez es menor el temor que inspira, y mucho menos en la gente a la que anteriormente ha hecho víctima de su mal hacer, Candela entre ellos.
Intentó separarla de Tristán, quiso dejarla sin su único medio de subsistencia y la ha tenido de manera continuada en el punto de mira por considerar que le arrebató a su hijo. Cosa por otra parte que difícilmente podía suceder cuando hacía más de dieciséis años que entre Francisca y Tristán no existía ningún vínculo, salvo los inevitables genéticos. De todas maneras creo que si no tuviera esta excusa para justificarse ante los demás, pero especialmente ante sí misma, seguro que encontraría otra igual de irracional. El caso es malmeter y buscar la confrontación. Y especialmente hacer valer su poder.
Y Candela habrá de pagar por “atreverse” a desafiarla. ¿Cómo? No se sabe, aunque ya se intuye. La sorprendente celeridad con la que Francisca cambió de parecer al saber que Inés tenía algo que ver con aquella, ahora empieza a tener una explicación. Es evidente que pretende utilizar a la chica contra su familiar. Pero me reservo mi opinión sobre ello, antes de ver cómo evolucionan los acontecimientos.
Lo que sí quiero destacar es la actitud de Candela. Es evidente que las amenazas de la doña no son en balde y que ha de estar prevenida. Pero ha sabido enfrentarse a ello con arrojo y sin dar un paso atrás. Candela ha dado sobradas muestras, ya con anterioridad, que es una mujer con todas las letras y que no es fácil intimidarla.     

Fantasmas del pasado

Supongo que a una persona con conciencia le es difícil dejar atrás los remordimientos por un acto que considera imperdonable, además con resultado de muerte. Solo desde esta perspectiva se puede entender que Mariana vuelva a sentir el peso de la culpa por algo de lo que no puede considerarse culpable directa.
Es cierto que a veces hay otras opciones, pero no sé si Mariana las tuvo y podía tomar otro camino diferente al que se vio abocada. Y también a veces el instinto de supervivencia es superior a todo lo demás, y no creo que ello haya de ser motivo de reproche. También es posible que jamás deje de pensar que podía haber obrado de otra manera, sin embargo la realidad es que no hay la posibilidad de dar marcha atrás y no se puede remediar lo hecho.
Dicen que el tiempo cura las heridas, y creo que si bien no se pueden cambiar las decisiones, si hay la posibilidad de expiarlo de alguna manera. Y Mariana ya lo ha hecho creces, autoflagelándose y permitiendo ser tratada en un régimen de semiesclavitud tras los muros de La Casona, algo que ha tomado como un justo castigo a su falta.
Pero los acontecimientos se empeñan en volver a abrir las heridas. Aunque me imagino que ello no es fruto de la casualidad, si no que detrás vuelve a estar la mano implacable de la doña, que nunca perdona lo que considera una afrenta. Aunque no sea más que un acto de libre albedrío, el de intentar liberarse de su yugo, como en este caso. Porque quizás Mariana pueda estarle agradecida por haberla contratado después de salir de prisión, cuando es conocida la dificultad (aun en la actualidad) que supone para una persona con antecedentes encontrar un medio de subsistencia, pero el agradecimiento también tiene un límite. Aunque parece que Francisca cree que esto es para siempre.
Pero si de la intervención de la doña en los hechos que vuelven a sobresaltar a Mariana no albergo ninguna duda, si existen preguntas sin respuesta en todo ello.
¿Cómo se ha enterado Francisca de lo acaecido en la cárcel? Ya sé que es omnipotente y que sus tentáculos abarcan mucho más de lo que se ve, pero hasta en esto debe haber un punto. Y no creo que Mariana fuera tan ingenua como para contárselo. Otra pregunta ¿es casualidad que la aparición de la foto y de la jarra, coincidan con la llegada al pueblo de la mujer que se ha hecho amiga de Rosario?   ¿Y que sea precisamente cuando a Nicolás le ha salido trabajo lejos de su hogar?
Si fuera así y la mujer es quien no aparenta ser, significaría que otra malvada anda pululando por el pueblo. ¿No es pedir demasiado al cuerpo y a l@s espectadores?      

6 de agosto de 2014

Desenmascarando a los culpables

Creo que ya se ha visto esta escena, o algo parecido, infinidad de veces, y nunca ha ido más lejos que la formulación de una amenaza. Ya sucedía en la época de Tristán y ahora vuelve a pasar con Martín. No digo que la firme determinación de llevarla hasta las últimas consecuencias no exista, pero la experiencia y los capítulos que llevo a mis espaldas me dicen que siempre hay algo que acontece y que pasa a convertirse en una prioridad, con lo que este tema vuelve a quedar en segundo plano o a perderse directamente en el infinito. Aunque como en todo, también puede haber una primera vez o que las cosas sean diferentes. Por ello espero que en esta ocasión no caiga en saco roto y que la doña deje de gozar de la impunidad de la que hasta ahora ha hecho gala.
Lo que es cierto y tengo que admitir, es que todavía nadie ha podido pillarla en un descuido. Sabe muy bien como cubrirse las espaldas y no dejar rastro de sus desmanes, por lo que encontrar algo que la relacione con lo sucedido es tarea ardua y difícil, por no decir casi imposible. Jamás deja testigos, o cuida muy bien de mantenerlos con la boca cerrada. Por lo que, por ejemplo en el tema de la presa, veo muy complicado que Martín consiga ir más lejos del punto en el que está, aún con la certeza de la autoría de los hechos. De nada le valdrá amenazar, ni hacer saber a la doña y a Bosco que conoce su participación en los hechos, si no puede apuntalarlo con pruebas irrefutables.   
De todas maneras hay que reconocer que estas escenas dan una cierta vidilla a la serie. Porque además tienen otras connotaciones, ya que los lazos que unen a los personajes están muy presentes. No se trata de una discusión solo entre una malvada bruja, su acólito y una víctima de sus desmanes, sino que subyace el desencuentro entre una abuela y su nieto que han roto todos sus lazos, como en el pasado sucedió con el otro hombre de la casa y padre de Martín: Tristán. Y a lo que ahora hay que añadir el tercer factor: el hermano enfrentado a sus hermanos, empujado precisamente por esta abuela desalmada que todos desconocen que comparten.
Esta abuela que está convirtiendo a un ser noble e inocente, en una maquina inanimada que sólo ve, oye y siente a través de su voluntad. Algo que Martín ha podido constatar y que ya intuye como un nuevo peligro.

5 de agosto de 2014

Chocando una y otra vez

Es muy posible que ante una mujer que pretenda arrebatarme al hombre que amo y con el que ya comparta planes de futuro, yo misma adoptara una actitud parecida a la de Aurora. Aunque lo cierto es que mi natural no llega a los extremos de la chica, y tampoco creo necesario tener que reiterar esta posición al menos una vez cada día (o más de una) en escenas casi calcadas y con diálogos parecidos, por no decir iguales.
Y creo que no puede ser muy bueno para Aurora, aparte de la natural preocupación por Conrado, andar buena parte del tiempo desasosegada y en guardia, cayendo una y otra vez en la trampa de Alicia. Porque esto es lo que parece, de otra manera no se entiende que la mujer ande todo el día buscándola para lo mismo.
Entiendo que la función del personaje de Alicia es la de ser la mosca cojonera que se ha de interponer en la felicidad de Aurora y Conrado, y que para ello ha de tener visibilidad en pantalla, aunque sea para llenar minutos. Pero admito que me cansa ver cada día lo mismo. Dicen que el mayor desprecio es no hacer aprecio, por ello creo que la mejor actitud que tendría que tomar Aurora habría de ser la de ignorarla y no dejar que, de alguna manera, siga manipulando su vida y provocándole desazón. Creo que lo único que tendría que hacer es centrarse en la salud de Conrado y hacer todo lo posible para sacarlo adelante. Lo demás es accesorio, por mucho que Alicia se empeñe.
Por cierto, no consigo entender cuáles son los verdaderos propósitos de ésta. No me creo que toda su estrategia se limite a que Conrado reconozca al niño, porque no veo que puede ganar con ello, aparte de que éste tenga un padre legal y ella gane en respetabilidad al dejar de ser madre soltera. Tampoco me creo ni por un momento que sea tan crédula como para seguir manteniendo la esperanza de conseguir atar con ello a Conrado. El amor de un hombre (y de una mujer) no se puede comprar, ni aun apelando al deber. Por lo que pienso que debe haber otras razones que le hacen no desistir de su empeño, sabedora como es de que Conrado no está dispuesto a seguirla. Y no me creo que tenga en el horizonte la seguridad económica que le pueda dar éste, un simple geólogo al que no se le conoce ninguna fortuna.
Por cierto, ya puesta a enfangarme y sabedora de que este comentario puede levantar ampollas, voy a decir algo más. Ya lo escribí en otra parte, pero lo repito. Creo que los guionistas vuelven a insistir en un tema parecido al del envenenamiento, lo que me parece un error. Aunque claro, esto es según el cristal con el que se mire, y sé que volverá a salir el tema de la objetividad. Sin embargo creo que precisamente sería faltar a ella si no dijera lo que siento, sólo para evitar opiniones como con las que he tenido que bregar con anterioridad. Pero, por ejemplo, pienso que vuelven a poner en boca de Aurora frases que considero que en otra persona se tildarían de arrogantes, y que fácilmente podrían ahorrarse.
Por supuesto entiendo la negativa de la chica a rendirse, y su empeño en buscar una solución al coma de Conrado. Pero no que lo haga saltándose otra vez a un médico colegiado y al que se le suponen los conocimientos suficientes para hacer su trabajo, porque creo que es incurrir, como he dicho, en lo mismo que hemos visto anteriormente. Si Aurora quiere ser médico de verdad tendrá que aprender a regirse por criterios profesionales, los que otorgan el conocimiento y la experiencia de otros médicos.
Aunque también es cierto que aún no lo es.

4 de agosto de 2014

Sonrisas y làgrimas

Se agradece que haya momentos de distensión en la serie. Aunque normalmente suelan reservarse para las tramas desquiciadas de los Mirañar, que de manera habitual nos “regalan” con sus absurdas ideas y obsesiones, con las que creo que las más de las veces lo único que consiguen es ser ignorados. 
También es cierto que, de vez en cuando, ello se trastoca para dejar paso a los más humanos, los que dejan ver otras facetas que los reconcilian con la especie. Ver a Pedro hundido al creer que había perdido a Dolores, y su incansable búsqueda sin tregua para encontrarla, consiguió incluso conmoverme. Y ver a Dolores vulnerable, sin rastro de la cotilla que conocemos, más de lo mismo. De hecho, y por unos instantes, fueron los protagonistas de una historia que las más de las veces les toca padecer a los demás. (Aunque, por supuesto, no pretendo decir que le haya de tocar a nadie). Bueno, para ser justa, quizás con el tema del envenenamiento también dejaron asomar esta faceta diferente. Y supongo que todo ello ayuda a que los habitantes de PV puedan perdonarles e incluso aceptar, eso sí con cierta resignación, que a estas alturas ya nada podrá cambiar a esta familia y sus tonterías.  
Pero si los Mirañar representan el absurdo, pienso que, sin caer en lo anterior, han conseguido encontrar otra fórmula para que los espectadores veamos la manera de burlar el drama que es la tónica general de la serie. Y creo que la clave ha sido la incorporación de Fe, el que considero uno de los mayores aciertos en los últimos tiempos. Este personaje aporta frescura, espontaneidad, generosidad, incluso un punto de ingenuidad dentro de una mente clarividente,….. Otra manera de hacer, que sin pretender hacer reír, logra casi siempre arrancar una sonrisa.
Y creo que la elección de Marta para el papel fue otro de los aciertos. Ya lo dije en otra ocasión, que al principio la elección supuso una gran incógnita para mí, como supongo para la mayoría de los espectadores. Pienso que los que sabíamos de ella sólo era conociendo su faceta de bailarina, pero no mucho de la de actriz. Y creo que ha demostrado con creces su profesionalidad, con un papel que considero que no es fácil, con unos diálogos que deben costar lo suyo y teniendo en cuenta además que es una catalana que ha de hablar con acento castizo.  

3 de agosto de 2014

Después de la devastación

“Devastado. Igual que nuestras tierras, nuestros proyectos y nuestros sueños”.
Entiendo los sentimientos de Martín. Después de trabajar con denuedo para traer el progreso al pueblo, ha de ver como todas sus ilusiones y las de sus conciudadanos se van al traste. Más después de concluir que además de tratarse de algo provocado, tiene otras connotaciones que le afectan directamente.
Es cierto que desde el primer momento no ha tenido dudas de que la riada no había sido un hecho natural. Como él mismo ha dicho, cuatro hileras de piedra no se desplazan así como así, por lo tanto es evidente que la mano del hombre ha intervenido en ello, con un fin de destrucción. Y no ha tardado en encontrar evidencias de sus sospechas. Pero lo que no creo que esperara es que éstas le llevaran también a encontrar una relación con el intento de impedir su boda, y la profanación de la iglesia.
Son demasiadas cosas para permanecer impasible. Y me alegra ver que, de alguna manera vuelve el chico que llegó hace dos años al pueblo. Mucho más maduro, y ahora con muchas responsabilidades que le obligan a ser cauto, no ha perdido por ello su natural predisposición a no rendirse ante las dificultades y a intentar llegar al fondo de la cuestión. Otra cosa es que la falta de pruebas le impida llegar más lejos. De hecho, y muy a mi pesar, coincido con María, Pedro y D. Anselmo, que un pañuelo, por muy peculiar que sea, no es suficiente. Y aun sabiendo que el propietario del mismo es Bosco, sin algo más concluyente es imposible relacionar a éste con los desmanes acaecidos.
Sólo espero que esta vez Martín no se deje convencer y siga adelante, aunque entiendo que no le va a ser fácil. Ahora se lo ha tomado como un deber con su familia, con su pueblo y con él mismo. Sin embargo la única opción que creo que tiene en este momento es la de estar vigilante y esperar que alguien cometa un error. Porque todo el mundo es susceptible de cometerlos, y más si se cree impune como sucede con Francisca. Otra cosa es que consiga además hacer que la justicia recaiga sobre ella, a la que ya sabe es la causa de los desmanes presentes y pasados que le han afectado a él y a su familia.
Martin además tiene muchos aliados. Los últimos en incorporarse Fe y Mauricio. Sin comprometerse abiertamente, ambos han demostrado que se puede ser fiel a su ama y, en el caso del capataz, también fiel a unos principios que cada vez se muestran más abiertamente y que le hacen cuestionar la actitud de Francisca y su protegido. En el caso de Fe ni siquiera es necesario que lo muestre, porque en este tiempo ha quedado más que en evidencia que es tal como siente, un alma pura, generosa y sin dobleces, que no duda en escoger el bando correcto.
Por cierto, creo que debe haber sido la primera ocasión en la que Marta y Jordi estaban en la misma escena.

2 de agosto de 2014

Otro amor se abre paso

Lo admito. Han conseguido que olvidara momentáneamente al Bosco de los últimos capítulos, al soberbio y tirano perrillo faldero de Francisca. El chico al que ésta ha anulado tanto la voluntad que casi ha llegado a convertirlo en un fanático, un arma letal en manos de mentes perversas. Y todo ello en un tiempo récord.
Apenas han pasado dos meses desde que fue rescatado de las garras de un maltratador, y ya es irreconocible. Al menos en apariencia, porque el auténtico Bosco, el que todavía subyace tras sus nuevos aires de señorito venido a más, parece que renace en contacto con la naturaleza y que lo hace volviendo a sus orígenes. Lejos del ambiente opresivo de La Casona y de las garras de su maquiavélica dueña y la no menos peligrosa prima, Bosco es auténticamente libre para dejar aflorar al chico que aún tiene conciencia, que sabe que lo que ha llevado a cabo no es correcto, pero que aún parece no entender que la fidelidad y el agradecimiento no están reñidos con cuestionar la procedencia o no de actos cuyo fin es hacer daño a otras personas. A menos que uno lleve en su interior la semilla del mal y no le importe que ello suceda. Pero no creo que sea el caso de Bosco, y así parece demostrarse.
Quizás haya sido la atmósfera creada, o la recreación de una situación casi idílica. Pero el caso es que he visto a otro Bosco, mucho más cercano a quien se supone que es realmente.
Aunque con algunos matices.
Parece que, como ha sucedido con Aurora, los responsables de los guiones olvidan la que se supone edad del chico. Con diecisiete años y viviendo casi todo este tiempo en régimen de semiesclavitud, le daría una casi segura inexperiencia en algunos campos, entre ellos el de la relación romántica con mujeres. Supongo que con la adoración de la que habla de la que él considera que fue su madre, aprendió a respetarlas, pero el amor maternal es muy distinto al amor hacia una mujer que se cuela en el corazón. Y eso parece que es lo que le ha sucedido con Inés. Pero aunque no le voy a quitar importancia al hecho de que parece que ambos han sentido que algo fuerte y poderoso se instalaba entre ellos, la realidad es que es posible que para Bosco también sea la primera mujer con la que puede relacionarse con total libertad, ser él mismo, sin ataduras ni complejos.
De todas maneras pienso que quizás han llevado las cosas un poco deprisa (me refiero otra vez a los guionistas). No quiero parecer mojigata, pero no veo muy normal que a las primeras de cambio, dos jóvenes que no se conocen de nada, se dejen llevar por la pasión y se entreguen a sus instintos primarios, saltándose todos los convencionalismos y haciendo bandera del libre albedrío. Con lo que se puede confundir con deseo y no con algo más profundo.
Por cierto, y  aunque sólo sea producto de una primera impresión, pienso que la pareja tienen química. 

1 de agosto de 2014

Los tres hermanos Castro

Ya puesta a hablar de generalidades, me gustaría incidir en otro tema que me da la sensación que se está produciendo con respecto a los que se suponen los protagonistas de la serie.  
Desde que Martín y María pudieron por fin ver cumplido su sueño de casarse, parece que no solo ha cambiado su estado civil sino todo lo que les rodea. Han normalizado tanto su situación, que hasta se acabaron las escenas románticas y ahora parece que ya lleven años casados. Por descontado entiendo que no pueden mostrarse ajenos a lo que sucede y además me gusta verlos compartir no solo su vida sino también lo que se mueve alrededor de ella, como son las cosas de la familia. Pero creo que también tendrían que tener sus ratos de intimidad y poder gozar de su recién adquirida condición. O quizás mejor decir de la que ya tenían, pero que ahora pueden disfrutar con total libertad, sin temor a las habladurías. Cierto que también hay otra cosa, y que es algo para bien. María se ha convertido en la fiel escudera de Martín, y ya no cuestiona sus decisiones, ni sus sospechas. Y me alegra que éste cuente con ella y trabajen codo a codo para esclarecer hechos que, en otros tiempos, pasaban al cajón del olvido en un abrir y cerrar de ojos.
De la pareja Conrado y Aurora no se puede decir mucho, ahora que el hombre está fuera de combate. Y parece que así será durante unos días, en los que me temo que el eje central será una especie de remake de los días del envenenamiento, con una Aurora luchando en dos frentes: el de tratar de ayudar a Conrado con conocimientos de los que no dispone, y alejar al mismo tiempo a Alicia. Por lo que no es aventurado intuir que esta trama tampoco será para echar cohetes.
Y aquí llego a lo que quería decir.
Creo que, de alguna manera, están dejando que estas tramas pierdan protagonismo, para dar entrada a la nueva de Bosco e Inés. Y hacerlo de manera intensa.
Hasta ahora el personaje de Bosco no he visto que suscitara un gran interés, excepto por el hecho de ser hermano de Martín y Aurora. Incluso pienso que han conseguido que la poca empatía que se pudo tener al principio con él, se perdiera por su ciega sumisión a Francisca, actuando en contra de los dictados de su corazón. La entrada de Inés en su vida espero que trastoque todo, y que esta historia de amor que se está vendiendo como grande, sea realmente lo que dicen.
Pero sin que ello vaya en detrimento de las otras parejas, que han conseguido levantar la serie y mantener los índices de audiencia en niveles altos.  

En la madriguera de la bestia

Me cuesta un mundo escribir sobre cualquier trama o personaje sin que de una manera u otra salga siempre a relucir el nombre de Francisca y sin que pueda ignorarla, tal como sería mi deseo. Desgraciadamente para todos, suele ser el lazo conector de casi todo lo malo que acontece en el pueblo, y la causante de que casi nadie consiga ser feliz y vivir en paz.
Los tres hermanos Castro son el exponente más claro de lo que estoy diciendo. Aunque de diferente manera, Martín, Aurora y Bosco sufren en sus carnes esta situación.
Lo curioso es que, en mi opinión, es ahora mismo en la madriguera de la bestia, versus La Casona, donde viven tres personas que pueden ser claves para que esta situación cambie: Mauricio, Fe y Bernarda. El primero por lo que sabe y de momento calla, la segunda por lo mismo, al aplicarse la máxima de ver, oír y no decir ni mú (cosa bastante difícil en la dicharachera chica), y la tercera por su propio interés.
Acostumbrad@s como estamos a que Mauricio vea y mantenga en secreto sus descubrimientos, por su manifiesta y ciega lealtad a una mujer que le da una de cal y una de arena, no será fácil ver que comparte con nadie sus sospechas más que fundadas de la intervención de Bosco, y por ende de la doña como inductora, en el desastre de la riada. Es cierto que parece debatirse entre su fidelidad y su conciencia, pero el caso es que de momento la primera está ganando la partida. También es cierto que su estabilidad económica depende de la doña y que de hacer algo en su contra no solo puede perder esto sino también caer en desgracia. Pero hay muchas maneras de hacer saber las cosas sin ponerse en evidencia.
El caso de Fe es diferente. Aunque también intervenga la estabilidad económica, la lealtad hacia la Paca, como ella la llama coloquialmente y con un particular gracejo que la hace única, creo que no es nada que la haya de frenar. Simplemente nadie le ha preguntado, y ella tampoco es de ir chismorreando. Pero si ello sucede, su natural honestidad y franqueza, unidas a su manera natural de ser, creo que pasarían por delante de cualquier recelo.
Y por último Bernarda. En su caso no es que la muevan sentimientos nobles, si no sus propios intereses. Es evidente que Bosco ahora mismo es un estorbo para unos planes que aún parecen contemplar hacerse con la fortuna de Francisca. Y si ésta es taimada, creo que Bernarda no le va  la zaga. La mujer está midiendo sus pasos con astucia y sirviéndose de la misma arma que Francisca: Bosco, pero utilizándolo contra ella a base de minar la moral  de éste y enfrentarlo a su conciencia. Porque Francisca dice que conoce a su nieto, pero creo que confunde sus deseos con la realidad, mientras que Bernarda si puede leer en el alma de Bosco y utiliza este conocimiento para incidir donde puede hacer daño. Además creo que Francisca cometió un error garrafal al contarle a su prima la verdad sobre su parentesco con el chico. Estoy convencida que, tarde o temprano, va a ser Bernarda quién ponga en antecedentes a éste. Otra cosa es saber cómo va a reaccionar Bosco cuando sepa que ha estado a punto de matar a su propio hermano, y que la doña le ha ocultado que tiene una familia. 

31 de julio de 2014

La mujer del retrato

La casa de Mariana y Nicolás puede haber mudado de aspecto y parecer un verdadero hogar, cálido y acogedor, pero por lo que respecta a sus habitantes parece que la sentencia de la doña de que el pasado siempre vuelve (¿no será que ella ha ayudado a que sea así?) se ha hecho realidad. Al menos para la chica, aunque de hecho parece que para Nicolás también hay algo de ello. Porque ¿qué ha pasado después de recibir la carta de su madre?
Pero volviendo a Mariana.
Como ha llegado la foto a estar entre las pertenencias de Nicolás es un misterio que supongo un día llegaremos a descubrir, pero el caso es que la misteriosa mujer de la foto parece que le ha provocado una enorme zozobra, por motivos que también supongo que no tardaremos en saber. Aunque si ayer mismo escribía que parecía que la confianza se había instalado entre las parejas, hoy tengo que dar marcha atrás porque parece que Mariana no está muy por la labor de hacer partícipe a su marido de lo que la tiene en un sin vivir, lo mismo que éste al respecto de lo de su familia.
De todas maneras y aún sin saber cuál es la relación con la mujer del retrato, estoy convencida de que el tema no es tan escabroso como lo presentan, que Mariana no es ninguna asesina en el sentido literal. Aunque puede que lo haya sido por omisión, y esto casi es lo mismo.  

Muuuuuuchisimas gracias !!

No pretendo hacerme autobombo, porque soy muy consciente de que lo que para mí es algo importante es posible que para otros blogs sea una cosa que sucede todos los días.
Pero admito que me supone igualmente una enorme satisfacción saber que este blog ha conseguido hacerse un pequeño sitio en este universo que gira alrededor de una serie.
Jamás hubiese podido imaginarme que algo que empezó ni siquiera recuerdo cómo,  y sin que por supuesto mediara ninguna pretensión, haya llegado tan lejos en poco más de seis meses. Y especialmente me haya permitido llegar a tanta gente y sitios, incluido el conocer a personas reales y hacer amistades.
Muchas gracias a tod@s l@s seguidores de esta página.
Muchas gracias a todos por las visitas, los comentarios en este blog o en otros foros, l@s que ponen un “me gusta”,….. Gracias por los vínculos al blog, por seguirlo y por recomendarlo. Y especialmente muchas gracias a las administradora/es de las páginas que cuelgan mis escritos y que con ello permiten que mis opiniones, equivocadas o no, tengan más visibilidad. 
En definitiva . ¡¡¡ 100000000000000000000 gracias !!!

El río de la destrucción

Soy consciente de que habitualmente suelo cuestionarme cosas de la serie, y que al final casi puede parecer masoquismo por mi parte. Y ello aún entendiendo que en buena parte no se trata más que de licencias que probablemente pasan desapercibidas para el gran público. Como supongo que así ha de ser, porque de lo que se trata es de fabricar un entretenimiento (aunque a veces sea más un sufrimiento que otra cosa).
Pero no puedo evitarlo. El tema de la inundación para mi tiene muchos interrogantes. Vivo cerca de un río y he visto muchas crecidas, la última de ellas devastadora, que dejó un paisaje de desolación a su paso. Por ello es por lo que entiendo que no se puede recrear algo parecido en la serie, pero cuesta creer que el río que se ha visto haya podido aumentar tanto su caudal como para arrasar lo que se supone ha destrozado. Y aún con la remota posibilidad que ello pudiera suceder por causas naturales, es lógico que alguien se cuestione la naturaleza del desastre. Es cierto que a veces han pasado cosas que nadie podía prever, pero sin haber llovido, avanzado el verano y el deshielo, pocas razones hay para que una súbita masa de agua haga que se desborde, sin que no intervengan otras causas que las anteriormente mencionadas.
Antes de continuar, he de incidir en que estoy intentando hacer el ejercicio desde la óptica de los personajes y dejando de lado la información de la que se dispone, como la seguridad de que la doña es quien está detrás de ello. No la mano ejecutora, que es Bosco.
Pero aún así pienso que alguien con dos dedos de frente no va a dejar de preguntarse si se trata de un accidente o hay algo más. Mauricio ya lo ha intuido, y ahora es Martín quien está en ello.
Y con ello nace la idea de un acto intencionado. O quizás mejor decir un acto terrorista. Puede parecer un término exagerado, pero creo ni más ni menos esto es como se puede calificar lo que ha sucedido. Porque es claro que la pretensión de la doña, aparte de los destrozos materiales y la pérdida de una obra que beneficiaba al pueblo, es hacer un escarmiento y sembrar el terror. No se me escapa que además ello tiene un beneficio añadido para sus intereses, pues elimina un negocio. Y pienso que, en su ego, puede llegar a considerar que el monopolio de todo lo puede ser susceptible de dar beneficio económico lo ha de ostentar ella, para mantener el poder sobre la gente (aunque nunca lo haya ni siquiera mencionado). De ello que Conrado haya entrado en su lista negra, pues de otra manera no entiendo que tenía contra él.
Pero que además pueda causar pérdida de vidas humanas y ello no le provoque ni el más mínimo remordimiento, ya entra dentro de la categoría de lo más rastrero y mezquino. Y todo ello sin ensuciarse las manos, y enviando a otros a hacer el trabajo sucio.   
Sólo espero que, esta vez, Martín no se rinda tan fácilmente e intente llegar hasta el fondo del asunto. Porque parece que no tiene dudas de que las razones para lo sucedido no son tan naturales como se pretende hacer creer. 

30 de julio de 2014

El prendedor

Cierto que han cambiado muchas cosas desde la etapa anterior de la serie y ha habido de todo. Pero una de las que creo lo han hecho para bien es que aparentemente la gente ha aprendido que mantenerse callados no es una opción, que compartir la cosas con otros u otras es la mejor manera de solucionar los problemas. Intuiciones, sospechas fundadas, certezas ignoradas, hechos mantenidos ocultos, secretos guardados que podían cambiar muchas cosas, cosas que han pasado al baúl del olvido, …..Esta ha sido la tónica general hasta ahora, pero parece que buena parte de los personajes han llegado a la conclusión de que es un error no hacer frente a ello y dejar que el tiempo o la ocasión lo solucionen por sí mismos. Porque esto no suele funcionar así.    
Hasta el momento hemos tenido varias muestras de que esta nueva manera de hacer puede llegar a ser una realidad. Aunque en mi opinión, en quién es más patente es entre la pareja Martín y María, que han aprendido a confiar plenamente uno en el otro. Pero parece que las otras, con alguna salvedad, van por el mismo camino.  
Cierto que al mismo tiempo creo que también se detecta un aumento de la clarividencia de todos. Y espero que esto permita que las cosas cambien totalmente.
Y si alguien se preguntaba cuál iba a ser el papel de Martín y María a partir de ahora, una vez consolidada su unión, también hoy hemos tenido una muestra. Luchar por ser felices, pero también por su familia. Algo que se ha hecho patente, no solo por la iniciativa de María, sino por la voluntad de que se esclarezcan las intenciones de Alicia y, en especial, para ayudar a Aurora y Conrado, algo en lo que los ambos integrantes de la pareja han puesto su empeño. Cierto que a veces las casualidades también ayudan y, en este caso particular, un simple prendedor puede tener una vital importancia para desenmascarar a una mujer que cada vez más se manifiesta, sin ningún rubor, como una persona sin escrúpulos, que no sólo es capaz de manipular a un pequeño, sinó casi llegar al maltrato.
No voy a volver sobre el tema del cambio evidente en María, pero me encanta verla en su nueva faceta. De lo que es capaz de hacer por los suyos, de la manera como ha llevado su investigación, sin desfallecer, y utilizando toda su capacidad de deducción y sagacidad. Y me encanta que después lo comparta con Martín y que ambos, codo a codo, decidan seguir las pistas y no dejar que este tema se enfríe.  Y espero que sea sólo la primera de las cosas que emprendan juntos a partir de ahora, por descontado aparte de la más importante y en la que ya están inmersos, que son su futuro y su familia. 
María se ha alineado sin fisuras con su esposo, por ello quizás también sea el momento en que dejen de ignorar el pasado, y empiecen a buscar respuestas a temas que parece que hayan quedado aparcados o directamente olvidados. Por ejemplo, la muerte de Pepa y la responsabilidad de Francisca en la misma.