Otro de los temas que he estado
obviando, más que nada porque me cuesta encontrar la manera de enfocarlo, ha
sido el de la irrupción de Inés y Bosco en la serie, la que se vende como la
nueva historia de amor que ha de remover los cimientos.
Pero que ya ha empezado con mal
pie. De momento debe ser la relación más rápida y al mismo tiempo efímera que
se ha visto en la serie. A lo sumo han pasado dos días entre el encuentro de la
pareja y su separación, aunque es evidente que por razones ajenas a ellos. Pero
a partir de ahora creo que es bastante predecible el rumbo que va a tomar esta historia,
en la que veo un intento de reedición de la de Tristán y Pepa, una relación de
la que desconozco muchos detalles pero que si he podido conocer algo por
encima.
Y no digo que no pueda funcionar
algo así, siempre suponiendo que sea esto lo que tienen en mente los guionistas.
Porque si bien todas las historias son únicas, siempre hay la posibilidad de
encontrar alguna de especial que la haga diferente y consiga despertar el interés
del espectador. Aunque, como en este caso, suponga fraccionar aún más el posible
interés de la serie, añadiendo nuevos personajes. En realidad es bastante
sorprendente que se hayan producido nuevas incorporaciones, cuando aún existen
tramas como la de Conrado y Aurora que ni siquiera llevan rodaje, mientras que,
después de mucho tiempo, otras como la de Martín y María hayan conseguido llegar
al principio de una nueva etapa. Sin contar las tramas secundarias, como por
ejemplo la de Mariana y Nicolás. Introducir una nueva pareja, con sus tiras y
aflojas, y por descontado, problemas que en principio seguro que se antojarán
insuperables, casi me atrevería a decir, aunque espero equivocarme, que lo
único que va a provocar es ganar de salir corriendo ante lo que es previsible,
y que de sólo pensarlo ya provoca agotamiento.
Porque es realmente un ejercicio extenuante,
que durante semanas, meses e incluso años, estas parejas tengan que bregar con
situaciones límite, mientras l@s espectadores esperamos pacientemente que llegue
el fin de sus desdichas y podamos verlos disfrutar de su felicidad. Pero cuando
esto sucede, como en el caso de Martín y María, y se llega al momento más
deseado por ellos y l@s espectadores, después de esto parece que se diera por
cerrada esta etapa y se pase a otra cosa.

Llegados a este punto me uno a la
queja de otra bloguera, Margonz, que pedía que de alguna manera se respete a
los protagonistas. Y para mi, y creo que para much@s, no hay duda que estos siguen siendo María y Martín y su historia
de amor, la que ha mantenido la audiencia durante este tiempo. Por descontado
puedo entender que su relación ya no es la misma, y que una vez unidos en
matrimonio su situación ha experimentado un salto cualitativo. Pero siguen
siendo una pareja joven y enamorada, y no veo porque nos han de privar de escenas
como las que hemos visto otras veces, escenas intimas cargadas de amor. Creo
que, especialmente entre l@s seguidores de la pareja, el hecho de que pasen a
ser sólo los que apaguen los fuegos o que se conviertan en resolutivos
detectives, no es lo que se espera.

Y, como decía anteriormente, también
está la relación de Aurora y Conrado, que ha experimentado un brusco parón con
la llegada de Alicia. Creo que aún tendrán que pasar varias semanas hasta que
la situación se vuelva a normalizar, por lo que introducir una nueva trama de relaciones problemáticas me
parece cuando menos apresurado. Más teniendo en cuenta que el personaje de
Bosco no es precisamente santo de devoción, y considero que como no le den un
brusco cambio aún lo va a ser menos.