Se dice que los árboles a veces impiden ver el bosque, y creo que algo parecido les está sucediendo a los responsables de la telenovela El Secreto de Puente Viejo. El éxito espectacular que está teniendo en otros países, especialmente en Italia, con picos de audiencia de más del 30 % (que por cierto considero que no son casuales, sino que hay que atribuir a partes iguales a la calidad de la telenovela, la gran promoción y los horarios de máxima audiencia en los que la pasan), parece que no deja ver que en España está en niveles bajísimos de espectadores, lo que me admito me produce un cierto desasosiego. También es cierto que el share normalmente sigue estando por encima del 16%, y supongo que con esto se contentan. Y que por ello no consideran necesaria hacer nada de publicidad, ni siquiera cuando se dan situaciones excepcionales como la celebración de los 1500 capítulos, de los que casi nadie se enteró.
Por cierto, cumpliendo mi palabra no voy a quejarme más por la diferencia de promoción que existe entre España e Italia (en realidad en nuestro país no existe), primero porque me alegro por los actores y actrices que gracias a la publicidad en Italia pueden tener una oportunidad de salida profesional hacia el exterior, pero especialmente porque después de leer un comentario que dejó una seguidora italiana en una de las páginas que administro, cambió mi percepción sobre este tema. Dejando aparte la calidad probada de la serie, se quejaba de los medios empleados para promocionar El Secreto de Puente Viejo en su país, en comparación con otros productos similares pero de factura netamente italiana, que siendo en su opinión igual de buenos, no gozaron de una mínima difusión y acabaron en un cajón. Y no creo que el comentario se pudiera calificar de chovinismo, sino de justicia, aunque ya sabemos que la máxima de que nadie es profeta en su tierra, sirve en todos los lugares. Incluido nuestro país, donde es cierto que cada vez hay mejores producciones.
Por cierto, cumpliendo mi palabra no voy a quejarme más por la diferencia de promoción que existe entre España e Italia (en realidad en nuestro país no existe), primero porque me alegro por los actores y actrices que gracias a la publicidad en Italia pueden tener una oportunidad de salida profesional hacia el exterior, pero especialmente porque después de leer un comentario que dejó una seguidora italiana en una de las páginas que administro, cambió mi percepción sobre este tema. Dejando aparte la calidad probada de la serie, se quejaba de los medios empleados para promocionar El Secreto de Puente Viejo en su país, en comparación con otros productos similares pero de factura netamente italiana, que siendo en su opinión igual de buenos, no gozaron de una mínima difusión y acabaron en un cajón. Y no creo que el comentario se pudiera calificar de chovinismo, sino de justicia, aunque ya sabemos que la máxima de que nadie es profeta en su tierra, sirve en todos los lugares. Incluido nuestro país, donde es cierto que cada vez hay mejores producciones.
Pero no se trata solo del que considero bajo número actual de espectadores de la telenovela, sino de la que me parece cada vez más notable apatía que se ha instalado en las páginas de las redes sociales dedicadas a este serial. Hace seis años que me muevo en estos lugares, y es cierto que durante este tiempo he visto muchos cambios, no solo en la serie, sino entre los que la siguen. Muchos y muchas han dejado de verla, y se han incorporado otros y otras, incluid@s televidentes de otros países, que además participan regularmente en las páginas españolas. Esto, que puede generar mucha riqueza al fusionarse diversas culturas, e incluso obligar de alguna manera a conocer otras lenguas, puede ser uno de los motivos de este cambio, pero no de la apatía que comentaba antes, que creo viene derivada por otras causas.
Cierto que hay que partir de la base que es una telenovela, y que no se puede comparar con las series de late night que tienen otros formatos más ágiles y cuyas tramas tienen una caducidad muchas veces ya cerrada. Puente Viejo es básicamente un culebrón (aunque no me gusta emplear esta palabra para describirlo) destinado a cubrir una franja de tarde. Por lo que no podemos pedir lo mismo que a las anteriores, pero si un poco más de lo que nos ofrecen ahora. Tramas repetitivas y por ello previsibles, ausencia de momentos de distensión, abuso de los flashbacks, pérdida del halo romántico de los inicios, ahora sustituido por un incremento de situaciones límite. Que si bien ayudan a mantener en vilo a l@s espectadores, también provocan un cierto hartazgo por haberse convertido casi en argumento único. Malos muy malos y retorcidos, buenos muy ingenuos o bobos, situaciones absurdas,…y muchas despedidas de personajes queridos (aunque ello no sea atribuible únicamente a los guiones, si no en ocasiones a la voluntad de los mismos actores o actrices. Que de todo ha habido, y que entiendo que pueden condicionar argumentos futuros, e incluso el trabajo de otros compañeros de reparto)
Por supuesto es solo mi opinión, pero creo que no se puede vivir de rentas, ni esperar que la paciencia y la tolerancia de los espectadores siga siendo eterna. A tenor de los comentarios en las redes considero que la gente cada día es más crítica, más exigente y no duda en exponer sus opiniones, con lo que de alguna manera te puedes hacer una idea general de lo que se cuece actualmente. Y no es para soltar cohetes. También es cierto que este colectivo, en el que me incluyo, significa una mínima parte del total de los seguidores de la serie, y por ello quizás no se considere representativo. Pero creo que sería un error apreciarlo así, porque también pueden constituir un altavoz del resto que es invisible.
Antes de dejarlo quiero dejar claro también que esto que se puede considerar una crítica no incluye a los actores y actrices de la serie, a los que considero unos enormes profesionales que llevan a cabo su trabajo con una gran maestría y dedicación. Y también expresar que, a pesar de lo pudiera desprenderse de este comentario, mi deseo es que la serie dure muchos años más.
Puente Viejo me ha dado mucho más de lo que pudiera parecer, y por ello le estaré siempre agradecida.
















