23 de mayo de 2015

Un rival en horas bajas

No hace mucho en una de las páginas de Facebook de las que participo en la administración, alguien dejó un comentario que me pareció un símil muy gráfico de cómo dan la apariencia de desarrollarse algunas situaciones en PV. Decía que le recordaban las redacciones que hacía de la escuela: las empezaba con mucho entusiasmo, pero lo iba perdiendo a medida que iba escribiendo, hasta terminarlas deprisa y corriendo y de cualquier manera. Pensé que tenía mucha razón, y que a veces ponen en escena algunos personajes, les dan una determinada trama y después da la impresión que no saben qué hacer con ellos, decepcionando ya de entrada las expectativas creadas.
Algo así está pasando con Carmelo y Severo. Aunque más bien con este último, que se supone era el que, sin desmerecer el concurso de su amigo y compañero, había de ser el que diera un vuelco a la serie, convirtiéndose en el único capaz de hacerle sombra a quien durante años se ha encargado de mover los hilos en PV. El digno rival para la doña que tanto se ha demandado.
Pero……….
¿Qué ha pasado con el hombre que allá por el mes de noviembre del año pasado, llegó a PV dispuesto a consumar una venganza largamente cocinada? ¿Qué ha sido del que intentaba consolar y dar consejos a su mejor amigo cuando éste perdió de manera violenta a la mujer de la que supuestamente se había enamorado, a manos de los secuaces de Francisca? ¿Del que se ha convertido en uno de los principales apoyos de Bosco fuera de su familia, y un buen amigo para él? ¿Del hombre generoso, educado, afable, y el brillante y emprendedor empresario que fue capaz, partiendo de cero, de acumular una fortuna considerable y un estatus de poder importante?
Es difícilmente reconocible en el hombre huraño, mal encarado y calavera que vemos ahora, alguien dispuesto a ponerse el mundo por montera y dejarse arrastrar al fango, con el único objetivo de calmar la pena que le consume y que le nubla las entendederas. Alguien al que parece que ha dejado de importarle todo y todos, incluido el amigo que siempre ha estado a su lado y al que ahora trata casi a patadas.
Quizás sea comprensible que después de alimentar durante años la esperanza de poder cumplir su promesa y volver a reunirse con su hermana, abocado ahora a la certeza de que no va a poder hacerlo nunca, el golpe sea muy difícil de sobrellevar. Más cuando parecía que después de años jalonados de múltiples desengaños, ahora la pista se antojaba creíble y la posibilidad abierta. Y descubrir que todo se ha acabado de la peor manera, es posible que pueda ser mucho más doloroso que el sufrimiento continuado de seguir viviendo dándole la espalda a una realidad tozuda empeñada en impedirle reencontrarse con la única persona con la que tiene lazos de sangre.
Es como si durante años los sentimientos se hubieran ido acumulando y ahora las compuertas se hayan abierto dejando salir todo lo que retenían. Que podría haber sido alegría o alivio, pero en este caso ha sido un inmenso dolor.
Sin embargo sorprende que se haya demostrado tan frágil alguien que durante años ha tenido que luchar contra la adversidad, y ha salido adelante con resultados tan brillantes. ¿O habría que suponer que no lo habría logrado sin el concurso del amigo que ahora mismo parece que tiene como única misión sacarle las castañas del fuego y ser la voz de su conciencia?
Pero volviendo al tema concreto de estos personajes.
Admito que fui de l@s que creyó en las posibilidades de éstos y de l@s cada vez menos numeros@s que aún sigo creyendo, aunque en mi caso y ahora mismo más por deseo de que sea realmente como lo presentaron que por lo que se está viendo, que parece instalado en un bucle desde hace meses. Evidentemente tampoco se podía esperar que llegaran y arrasaran, pero estamos presenciando que otra vez Francisca vuelve a ganar la partida. Y esto empieza a ser exasperante, no por el hecho en sí, que ya es algo a lo que a pesar de que nunca será aceptable, ya estamos habituados, sino por lo que decía antes de que habían sido creadas unas expectativas que se están viendo defraudadas.
¡Y tanto va el cántaro a la fuente…………..!

22 de mayo de 2015

La deriva de un personaje

A ver, seamos serios. Inés ha cometido un intento de asesinato y esto, se vea justificable o no a ojos de la gente, es un delito punible. Intentar solucionar las cosas por medio de la violencia no es la manera, como tampoco tomar la justicia por su mano, de lo contrario esto acabaría siendo algo parecido al salvaje oeste. Si bien es cierto que desgraciadamente aún hay lugares en el mundo donde se ve como un hecho normalizado, aunque no se trate de nada parecido a la justicia sino de venganza, fanatismo o algo peor, en este caso se supone que estamos en un país civilizado (incluso en 1920) y existen unas leyes que hay que acatar y unas penas para quién se las salta.
Por supuesto no olvido que siempre hay quien se escapa a estas consideraciones, y aunque nunca voy a justificarlo (más bien todo lo contrario), si se puede llegar a entender el porque sucede. El poder y el dinero siempre han estado al lado de los poderosos, y tod@s hemos podido apreciar que desgraciadamente muchas veces éstos salen impunes o bien librados de delitos que, en el mismo caso y para las clases más desfavorecidas, suponen una condena considerable. No siempre se tiene la sensación de que la justicia sea esto, justa.
Y por descontado entiendo que los habitantes del Jaral estén hartos de Amalia y deseen no tener que tratar con ella. También entiendo que se hayan puesto del lado de Inés, pues los hechos mandan y es claro que hay algo que no encaja en las diferentes versiones. Pero a lo sumo que pueden aspirar, cuando un caso es tan claro como este, es a que la pena sea lo más benevolente posible, especialmente teniendo en cuenta que Inés tampoco se muestra arrepentida de haber intentado acabar con Amalia. Lo que, por cierto, no dice mucho a favor de la chica, pues la retrata como alguien sin muchos escrúpulos.
Espero que se entienda que no estoy utilizando un doble rasero y que me olvido de que la doña entra también en estas consideraciones. Creo firmemente que tendría que pagar por sus delitos, aunque no habría suficiente condena para ella, ni iba a purgarlo en siete vidas, pero lo que es claro es que ella si ha sabido cubrirse las espaldas y eliminar todas las pruebas que la puedan incriminar. Es demasiado lista y retorcida para dejarse pillar, cosa que no sucede con Inés, que se ha dejado llevar por los instintos sin calibrar las consecuencias.
Pero si Martín estuvo a punto de pagar con su vida, María con diez años de reclusión y Aurora con su cordura, todos ellos por delitos que o no habían cometido o no eran por actos de violencia, Inés que si lo ha cometido tendría que pagar por ello.
Por supuesto tengo que reiterar que no pierdo de vista que se trata de una ficción en la que la lógica no siempre impera, pero lo estoy poniendo en el contexto de la realidad y considero un error trasladar el mensaje de que hay hechos a los que se puede restar importancia o que pueden quedar impunes solo porque al responsable se le supone una cierta bondad. 
Mi impresión es que han ido demasiado lejos con este personaje. Mirado en perspectiva el papel que le tocado a Fariba pienso que no es nada agradecido, y como ya he dicho en otras ocasiones no muy desarrollado en cuanto a personalidad. Además, en el tiempo que lleva en PV, su personaje ha vivido casi siempre recluido o apartado de la sociedad, en ambientes lóbregos. Primero en la cocina de La Casona sin poder ver a nadie, en especial a la única familia que tiene que es Candela, después en unas catacumbas durante semanas, para a continuación vivir en soledad en una barraca aislada. Y ahora, con un pequeño impase de una cierta libertad, encerrada otra vez en una celda. Ya no digo de los diálogos que le han escrito, que han sido prácticamente calcados día tras día durante todo este tiempo.
La verdad es que no entiendo la deriva a la que es sometido este personaje, especialmente si se pretendía convertirla en una protagonista principal, cosa que a la vista está que no ha sucedido. Por descontado no la veo llevando parte del peso de la serie, y mucho menos en el puesto de señora del Jaral, para lo que considero se requeriría de un personaje con más fuerza.
Aunque pienso que parte de “culpa” también la tiene su supuesto partenaire y la presunta historia de amor que muy pocos entienden como tal, y que más bien se ve como pasión. Lo que le resta muchos enteros.
En cambio por separado y en otro contexto, considero que el personaje de Bosco si tiene algunas escenas interesantes, especialmente en los últimos tiempos con Severo y Carmelo (aunque a veces parece un intento de reedición de la historia de Tristán y Martin, cosa bastante imposible de llevar a cabo). No sucede otro tanto con la interacción con Aurora, con la que veo una actitud que no acaba de aportarme la sensación de fraternidad que se pretende (claro que con Martín se puso el listón muy alto en este tema y es inevitable establecer comparaciones).
Ah, sí otro tema que por poco se me pasa por alto. Entiendo que haya quien piense que Bosco está alunado por hacer caso de su esposa (aunque creo que a veces se olvida que tampoco dispone de la misma información que l@s espectadores, que todo el mundo le esconde cosas, así que ha de creer en lo que le dicen, además con cuentagotas). Pero si bien es posible que se le pueda censurar por ello e incluso impacientarse por su actitud, pienso que nunca lo habría de ser por que asuma su responsabilidad como marido, cuya obligación a los ojos de los hombres es ponerse al lado de la mujer con la que está desposado. Por mucho que no sienta nada por ella, está atado a Amalia, quiera o no.
En resumen y volviendo al principio. No veo muchas salidas interesantes al personaje de Inés, aunque pienso que aún podría ser posible recuperar al de Bosco.
Y puesta ya a ello, volver a reiterar lo mismo. ¿Qué pasa con Candela, Rosario, Lucas, Mariana y Nicolás, por ejemplo…? Han pasado de ser secundarios de lujo, a pasar casi desapercibidos, con apariciones a lo sumo de tres minutos de relleno en cada capítulo. 

21 de mayo de 2015

La familia Castañeda crece


Poco puedo añadir sobre el tema de Matías y Prado a lo que ya se ha escrito, en particular mi querida Mar en su blog.
Yo también coincido en las expectativas que ha despertado esta trama, que de entrada tiene unos ingredientes que captan la atención: juventud, inocencia y algo completamente nuevo: unos personajes que crean empatía inmediata y sin necesidad de caer en temas recurrentes. No hay amor a primera vista, sólo una especie de atracción que entra dentro de la normalidad de dos jóvenes que acaba de conocerse y comparten el mismo camino.
Si algo no lo estropea, considero que esta nueva posible pareja tiene muchas posibilidades. También es cierto que de alguna manera retrotrae a la de Martín y Maria, que considero supieron llevar con bastante tino (a pesar de los múltiples obstáculos que se sucedieron), cosa que no ha sucedido con tanta fortuna en otras posteriores.
Además Matías es quizás de los pocos personajes que han sabido adaptar a la edad que se supone que tiene. Y alguien que a pesar de haber pasado una vida de penalidades al lado de alguien no precisamente ejemplar, conserva intacta una naturaleza pura, además de una alegría contagiosa, una curiosidad innata, un carácter afable y cercano y una mente despierta. Y caudales de ternura. Sin olvidar que puede conseguir de rebote que otra trama como la de Emilia y Alfonso salga del sopor en la que está instalada. Convertidos en padres de un adolescente, su vida tiene todos los números para pasar a ser de todo menos tranquila, aunque seguro que van a disfrutar también de ejercer esta renovada condición, y volver a ser llamados no por su gentilicio si no por su parentesco.   
Por supuesto también hay que hacer inciso en el caso de Ivan, que ha demostrado que, a pesar de su juventud, tiene madera para llegar muy lejos. Y este también puede ser un factor importante.
De verdad que espero que esta trama algo de luz a la serie, junto con la de Hipólito y Gracia y con el concurso impagable de Fe, que cada día se supera. Sin ellos y sus momentos, ahora mismo sería muy difícil seguir la serie sin caer rendida al aburrimiento. Como dice mi querida Mar, poco de lo que sucede tiene sustancia y casi todo es oscuro y tenebroso, especialmente en lo que se refiere al Jaral, una casa cuyos habitantes viven sumidos en la congoja continua y que parecen haber contagiado al resto. Y ahora encima tenemos que unir a todo ello a los habitantes de la Quinta Miel Amarga. Mientras que paradójicamente, La Casona, el lugar de donde parten la mayoría de las desdichas para los demás, vive momentos especiales, que incluso se contagian a la parte baja de la casa, donde Fe y Mauricio no acabar de creer lo que sucede.  


20 de mayo de 2015

Un arrepentimiento para salir del paso

Esta vez voy a dejar salir mi lado más irreverente.
Entiendo que eran otros tiempos y otra mentalidad, y que probablemente los guiones se ajustan a la manera de pensar de la época, por lo que establecer comparaciones con la actualidad no viene al caso. Pero en el trasfondo subyace algo que creo que no se ha perdido del todo: el poder de la iglesia.
Ante todo he de manifestar que creo en primer lugar en la libertad individual y en el respeto a las personas, pero no necesariamente en las ideas, que considero que pueden ser aplaudidas, cuestionadas, mejoradas o incluso combatidas. Nunca ser tomadas necesariamente como acto de fe, porque de esta manera se puede llegar incluso a anular la voluntad y llegar a darse ideas extremas, que desgraciadamente aún en la actualidad siguen vigentes. Incluso en alza en según qué países (más en unos que en otros)
Por supuesto no pretendo generalizar, ni desvirtuar unas creencias pues, aunque no crea en ello, acepto que la religión cumple también con una misión. Y, por supuesto, es un hecho que en el seno de las diferentes confesiones hay personas realmente válidas, aunque no más que en otros estamentos de la sociedad.
Lo que me ha llevado a hacer esta reflexión es el hecho de, en este caso de D. Anselmo y Francisca, imbuido de un poder que no tiene nada que ver con la justicia, el sacerdote tenga el privilegio de perdonar e incluso mantener al margen de la ley, hechos punibles y, por supuesto, denunciables. Lo que además de convertirlo en cómplice (involuntario eso sí), provoque que para salvaguardar a una persona, permita que se haga daño a otra. Claro que habrá quien lo justifique con el secreto de confesión, igual que, por ejemplo, un abogado o un médico se ceñirían al secreto profesional, pero creo que por encima debería existir la conciencia individual de cada persona. 
Y ahora voy al meollo de lo que realmente pretendía comentar.
Evidentemente no está muy lejos de la realidad, y por ello no sé calificativo darle. Quizás el que mejor cuadre sea el de denigrante que alguien como Francisca pueda sentirse liberada de sus culpas solo por el hecho de acercarse a un confesionario, soltar que se arrepiente en este momento, justificar sus actos como si lo de “ojo por ojo” no fuera reprochable, y esperar el perdón de un ente que existe sólo para los creyentes. Y al darse la vuelta volver a las andadas, como si la confesión hubiera supuesto borrón y cuenta nueva, como si usar de este método otorgara impunidad para que sus múltiples crímenes jamás puedan ser juzgados por los hombres.
Y lo siento, pero el papel de D. Anselmo en este tema tampoco me gusta. Evidentemente no puede ir por ahí soltando lo que sabe (probablemente es el único que conoce todos los desmanes de Francisca), pero tampoco mantenerse al margen. Puede hacer muchas cosas sin traicionar el secreto de confesión, pero las más de las veces se ha quedado de brazos cruzados, lo que me parece también reprobable. Por cierto, al parecer no todos sus fieles merecen la misma atención, pues ni siquiera se ha acercado a la Quinta para interesarse por los problemas de Severo. Solo se ha limitado a hablarlo con otras personas. 

19 de mayo de 2015

Una tregua salomónica

Para la salud mental de tod@s, incluida la de los espectadores, ha sido bueno que se cerraran semanas de darle vueltas a lo mismo, y Emilia y Raimundo acercaran posiciones, dejando de lado sus querellas. Y además considero que han sabido encontrar la fórmula correcta, porque ninguno de los dos se ha visto forzado a renunciar a sus propias convicciones.
En días pasados ya expuse mi opinión de que no me gustaba el hecho de que indirectamente se diera la impresión que era Emilia la que no daba su brazo a torcer, a pesar de que es la que tiene más motivos para sentirse traicionada. Ahora lo han enmendado, porque ésta, sin ceder en sus sentimientos de rencor hacia la doña, ha sabido encontrar el punto medio con el que reunirse con su padre. No dejando que Francisca condicione su relación con Raimundo, pero manteniendo una postura inalterable en cuanto a su rechazo del hecho que éste conviva con la mujer que les ha hecho tanto daño a ella y a su familia.
No creo que nadie pueda censurarla porque en su corazón no haya lugar para el perdón a Francisca, por mucho que Raimundo parezca haber perdido la memoria. Considero que todas las personas tienen derecho a tener sus propias opiniones y sentimientos, y no ha lugar para que tengan que seguir el dictado de los demás solo por el hecho de que les una un lazo familiar. Emilia puede aceptar la decisión de Raimundo, dejar que éste siga el camino que ha elegido, sin intentar entrometerse ni convencerlo, pero no tiene por qué ceder también en lo que siente hacia la doña.  
Otro tema es Raimundo.
Aunque él piense que por primera vez está haciendo lo que desea, me vienen a la mente varias cosas.
La primera es que si bien al parecer piensa que ahora está siguiendo lo que le dicta su corazón, no creo que pueda afirmar que realmente se siente realizado cuando ello le ha llevado a alejarse de su familia y amigos. Por supuesto, a estas alturas de su vida no se le puede censurar que sea egoísta y desee agotar los últimos cartuchos para intentar ser feliz, pero ¿lo será realmente si una parte de su existencia queda relegada a segundo plano?
Otro tema es lo que implica la afirmación anterior. Es cierto que hacer lo que uno/a desea es una aspiración, aunque la mayoría de las personas no consiguen jamás este propósito. La vida con frecuencia suele llevar por derroteros no previstos y provocando que lo que se anhele tenga que posponerse o dejar en manos de un futuro incierto. Pero afirmando que es ahora cuando hace lo que realmente quiere, de alguna manera está dando carpetazo a su vida anterior, en la que, sin pretender tergiversar las cosas, parece que no cuentan los buenos momentos vividos por ejemplo, con sus hijos.
Y vuelvo a lo anterior. Quizás no era esta la vida que Raimundo había pensado, el futuro que había anhelado, pero la vida escoge por uno/a y hay que aceptarlo. Aunque por supuesto no pretendo decir que haya que resignarse, además cuando se presenta la oportunidad de cambiarlo.  
Pero hay otro tema de fondo y que englobaría los dos anteriores. ¿No será que está cansado de su vida y desea darle un cambio, agarrándose a algo feliz que sucedió en el pasado, pero que ya no puede reeditarse? Por mucho que se empeñe, ni él ni Francisca son los mismos, han sucedido muchas cosas en estos años, muchos desencuentros, y además hay muchas cosas entre ellos que silencian. Por cierto, casi tuve un sobresalto cuando Francisca sacó el tema de María y Esperanza, porque por un momento tuve la sensación que Raimundo iba a contarle la verdad. Cosa que tuvo la lucidez suficiente para no hacer. Otro cantar es Francisca, que sigue con sus manejos al margen de Raimundo, diciéndole una cosa y haciendo otra. Y lo peor es que éste lo sospecha, pero al parecer prefiere mirar hacia otro lado. 

18 de mayo de 2015

Un amigo en apuros

El valor de la amistad se puede demostrar en todo momento, pero aún más en tiempos difíciles. Estar al lado, apoyar, comprender y dar consuelo cuando las cosas se presentan complicadas, da cuenta del verdadero amigo. Y Carmelo lo es, como también antes lo ha sido Severo para éste.
Ahora Severo necesita más que nunca un amigo. El frio y calculador hombre de negocios se ha destapado como una persona sensible, a la que el dolor hace mella y le hace perder el mundo de vista, dejándose llevar por los sentimientos. Alguien que en vez de deprimirse y alejarse de todo contacto para intentar sobrellevar su sufrimiento, parece que ha decidido canalizarlo a través de la ira y de exteriorizarlo hasta consecuencias imprevisibles.
Y es ahora cuando la amistad de Carmelo ha de jugar su partida, aunque Severo rechace cualquier intento de que su amigo le ayude.
Pero lo que les une ha de superar este obstáculo, porque es mucho más que los años que han pasado juntos y que han forjado unos lazos que a priori se antojan inquebrantables. Es también la lealtad, solidaridad, sinceridad, compromiso, cariño y principalmente incondicionalidad. Y de esto ambos saben mucho, aunque ahora la pelota esté en el tejado de Carmelo.
Es realmente conmovedor verlo luchar por su amigo y la desazón que le provoca el sufrimiento de éste. Por lo demás su único amigo y probablemente la única persona por la que siente algo más que un vínculo de cercanía. Creo que se consideran el uno al otro la única familia que tienen. Ambos huérfanos y sin referencias familiares (salvo la hasta el momento desaparecida hermana de Severo), son lo único que tienen en este mundo: el uno al otro. Se conocen bien, tienen las mismas convicciones y valores, confían en el otro y son capaces de ponerse en su piel,…. todo ello después de años de fatigas y haber bregado juntos en mil batallas para salir adelante y forjarse un porvenir (Aunque aún falta la explicación del porqué Severo es el propietario de la fortuna y Carmelo el ayudante. Cuesta entender que si no se han separado nunca desde la infancia, ¿cómo es que cada uno ha asumido un rol diferente? Probablemente un misterio que, como tantos otros, quedará en el limbo).
De lo que no hay duda de que Carmelo es leal, como su apellido. Y que ahora se ve forzado a ser la voz de la conciencia de Severo, siendo claro y franco, reprendiendo e intentando corregir a su amigo, sin importarle el trato casi despreciativo al que es sometido. Pero es la única manera que tiene para frenar a alguien que no desea ser frenado, y que parece autocomplacerse en su propia destrucción.  
Tiempo habrá para que Severo llegue a darse cuenta del error y de lo que Carmelo está haciendo por él. Y de comprender que cualquier tristeza es más llevadera cuando se puede compartir con un amigo. Quizás es por esto que Carmelo éste además buscando otros aliados en su lucha, demostrando al mismo tiempo que entiende la amistad como un todo y que no le importa compartir la de Severo con otros si es que esto puede beneficiar a éste. Y Bosco puede ser este otro.  

17 de mayo de 2015

Tomar la justicia por su mano

Dicen que una madre es capaz de todo por sus hijos, pero me cuesta aceptar que ello pueda justificar el asesinato.
Es cierto que Amalia es una loca peligrosa. Pero concluir que hay que sacarla de en medio haciendo uso de métodos expeditivos, es ponerse a  la altura de Francisca, que lo utiliza cada vez que le conviene a sus propósitos. En ningún caso puedo convenir que ello sea una solución, aunque admito que también es posible que la desesperación ante la impotencia puede llevar a que se cometan las mayores locuras. Sin embargo segar la vida de otra persona va mucho más allá y siempre será un asesinato. Por supuesto susceptible de castigo, independientemente de si se considera que la víctima lo merecía o no.
Además si esta vez hubiera salido bien, Inés habría de cargar sobre sus espaldas otra muerte, pues no hay que olvidar que ya acabó anteriormente con otra persona. Equivocada o manipulada, pero fue ella la que apretó el gatillo sin pensárselo demasiado. Ahora ha vuelto a intentar matar a otra persona y además sin mostrar ningún arrepentimiento. Así que el hecho de que no haya podido salirse con la suya tampoco la libra del castigo, porque la intencionalidad era manifiesta, cuando además se ha arrogado el derecho de hacer justicia en nombre de todos (frase textual: usted y todo el mundo en PV saben que he obrado bien librando a este mundo de Amalia) Me parece que como excusa es de todo menos convincente.
Admito que me empieza a cansar el hecho de que todo el mundo se crea con derecho a hacer justicia por su cuenta, como también que, como en este caso, alguien hable en nombre de todos cuando es un tema que concierne personalmente.
Por supuesto entiendo que todas las consideraciones anteriores no sirven para un folletín, porque la cosa en la ficción ha de ser mucho más simple y también puede caer en alguna licencia.
Se trata simple y llanamente de la historia de una madre que intenta desesperadamente salvar a su hijo de una loca que pretende hacerle daño. Y por ello no tendría que ser muy difícil empatizar con la parte débil de la ecuación, que además es la supuesta protagonista. Cuando además se añaden otros ingredientes para alimentar el drama, como la dificultad que nadie dé crédito a una mujer que, vista desde fuera y sin la información de la que sí disponen los espectadores, puede pasar también por una loca que se está inventando una historia. Los hechos valen más que las palabras y estos se han puesto en contra de Inés. Buena prueba de ello es que incluso los que son conscientes de que Amalia está desquiciada, dudan de la inocencia de la chica, más cuando además ahora ha añadido otro hecho inconcebible a su historial.

Probablemente no soy muy objetiva en este tema, principalmente porque esta historia no ha conseguido engancharme. A pesar de que tiene los mismos ingredientes que otras anteriores, no puedo evitar verlo con mirada crítica. Porque además cada vez se hace más evidente de alguna manera se pretende reeditar la historia de Tristán, Pepa y Angustias, aunque considero que están a años luz de conseguirlo, igual que los actores necesitan de mucha más convicción y rodaje para dar la talla de sus antecesores. Lo peor de ello es que además todo se convierte en muy previsible, lo que no ayuda mucho a mantener una expectativa. Como si sucedía anteriormente.
Imàgenes: http://www.antena3.com/series/el-secreto-de-puente-viejo/momentos/francisca-consiente-que-nadie-ayude-pepa_2011050504287.html
Lo cierto es que después de ver otras series diarias donde los sentimientos se tratan de manera más ligera, menos visceral, (en definitiva algo más normal), una se da cuenta que la distancia es lo más prudencial en este tema. Y creo que lo voy consiguiendo.

14 de mayo de 2015

Una mala decisión

Evidentemente no pierdo de vista que la decisión de Inés no es más que un recurso romántico (o dramático) de la telenovela para dar una salida a unos hechos, y que se vayan resolviendo algunos temas. Pedirle además lógica o coherencia ya es otro cantar.
Porque quizás lo que estén haciendo es enredarlo aún más.
A veces el temor o las prisas pueden llevar a malas decisiones, y es evidente que Inés ha cometido un error. Quizás no tenía muchas opciones, pero no creo que haya calibrado mucho la que ha tomado, y que además puede arruinar su vida. 
Cierto que sus intenciones son buenas, porque se trata de alejar a Beltrán de una loca peligrosa, pero ¿quien asegura que con ella el niño estará a salvo? No es la mejor opción lanzarse a los caminos con un pequeño en brazos, un sitio donde pueden acechar otros peligros. Y además sin techo donde cobijarse, ni recursos para mantenerse. Por no decir sin ningún oficio y sin muchas posibilidades de conseguir trabajo, menos si se presenta con un bebé. Pero lo principal es que ha perpetrado un secuestro en toda regla, pues legalmente el niño no es nada suyo y lo ha arrebatado a su familia y a un padre que le quiere. Negándole a ésta la posibilidad de tener a su hijo a su lado.
¿Ha pensado en el sufrimiento que esto puede causar a Bosco?
Habrá quien diga que se trata de un acto de coraje, pero en mi opinión más bien es de insensatez. Especialmente porque tenía otras opciones: la primera contar la verdad, toda la verdad, la que ella conoce que, por cierto , no es toda. ¿Qué puede perder con ello? Cierto que no es fácil que nadie la crea, pero ni siquiera lo ha intentado. 
Se ha dejado impresionar por Amalia, cuando ésta tampoco puede salir bien librada. La complicidad también es un delito punible, así que ésta también tendría que dar muchas explicaciones, por ejemplo por qué ha encubierto a la supuesta asesina de su padre, o como sabía dónde estaba Inés. Si Amalia es suficientemente lista no va a sacar este tema ante la justicia, porque las mentiras que tendría que contar son demasiadas.
Pero ahora Inés le ha puesto en bandeja la solución para que pueda librarse de ella, y además la suerte la ha acompañado. Porque Amalia podía planificar muchas cosas, pero que no que encima Inés la ayudara sin pretenderlo y, con una situación que a pesar de distar mucho de la realidad, a simple vista no admite explicaciones más allá de lo que parece. Encima y para más regodeo, contando para ello con testigos y ayudado todo por la misma actitud de Inés, que ha quedado como una loca desquiciada.
Ésta no lo va a tener fácil, especialmente teniendo en cuenta que su palabra vale mucho menos que la de Amalia. 

12 de mayo de 2015

Una lucha desigual

Evidentemente es la función de los guionistas enredar y desenredar tramas, pero a veces cuesta encontrar la coherencia en algunas. Y también los posibles derroteros, que más de una vez da la sensación que al final solucionan por la vida rápida, sin margen para una explicación con algo de lógica.
Por supuesto tampoco se trata de pretender decirles cómo han de hacer su trabajo, que para esto se han preparado. Otra cosa es que se esté de acuerdo en la deriva de los guiones. Al parecer existe una especie de lo que ellos llaman biblia, en la que se da una idea general de las tramas, y en consecuencia se supone que un posible desarrollo con principio y final. Pero una se pregunta si a veces no se lían demasiado para llegar a ello.
Es el caso de Inés. Lo han enredado tanto, que pienso que en una situación normal y real la chica lo tendría más que crudo, a pesar de ser sólo una víctima.
Su ingenuidad la ha llevado a una especie de callejón sin salida, en la que tiene todas las de perder. Es su palabra contra la de Amalia, o lo que es lo mismo, la de una sirvienta contra la de una señora. Y en este caso huelga decir quién gana la partida. Pero es que además es cierto que mató al padre de Amalia. Aunque manipulada y sugestionada, el caso es que en caso de que este tema salga a la luz, aún con sus múltiples implicaciones, Inés ni siquiera podría alegar legítima defensa cuando el hombre no tuvo ninguna opción antes de que le disparara cinco tiros a quemarropa, sin que siquiera ésta esperara a ver quién era el que entraba por la puerta. Otra cosa es el arma, que Amalia utiliza como motivo de extorsión, pero que no está en su poder si no en el de Francisca. Y por este lado veo la única posibilidad para Inés, y es que la doña niegue tenerla. Aunque no sé porque tendría que ayudarla, excepto para vengarse de Amalia (que por otra parte también tiene armas contra ella, pues no hay que olvidar que Francisca fue la auténtica secuestradora de Inés).
Por cierto, hay una pregunta que ronda y es el tema de las huellas dactilares y si la investigación criminal estaba tan avanzada como para hacer uso de ellas. Y es realmente curioso descubrir que ya en las antiguas Persia y Babilonia se utilizaban para autenticar registros en arcilla. Pero no fue hasta 1892 cuando se hizo una primera identificación con este método. Así que es muy posible que las huellas dactilares de la pistola acusen sin lugar a dudas a Inés.
Además no se puede negar que Amalia, a pesar de estar desquiciada, ha sabido atar todos los cabos, ayudada por el poco pesquis de la chica. Aunque también cuesta imaginar cómo va a explicar que ha sido cómplice y ha ocultado a Inés. 
En fin, un auténtico rompecabezas.
Llegados a este punto quería dejar un par de cuestiones.
Es cierto que Amalia es alguien detestable, pero en cuanto a desarrollo del personaje lo veo mucho más rico en matices y más agradecido para la actriz, que tiene mayor espacio para mostrar su talento sobre las tablas. Y lo corrobora el hecho de que Amalia haya conseguido despertar una antipatía unánime. Muy diferente veo el caso de Inés, cuyo papel se limita prácticamente a unos pocos registros. En mi opinión (y ya lo he dicho en otras ocasiones) es un personaje sin personalidad y que no reúne las condiciones para ser una protagonista principal. O al menos no se puede comparar, ni de lejos, con ninguna de las anteriores protagonistas, aunque pienso que su supuesto partenaire, Bosco, tampoco ayuda mucho a que esta trama sea demasiado interesante. Al menos esta es mi opinión, que evidentemente tiene sus adeptos y sus contrarios.
Otro tema son las escenas, que dan la sensación de estar instaladas en un día de la marmota, y ello desde hace varios meses. Siempre con diálogos parecidos e idéntica resolución, y además varias veces en el mismo capítulo. Lo peor es que todo ello provoca que a veces me encuentre, de alguna manera, incluso dando la razón a Amalia (que no quiere decir que la justifique) y aunque sus métodos son de todo menos correctos, entiendo que el caso es que está luchando para retener a su hombre. Lo que sería legítimo de no mediar otras consideraciones, porque no olvido como consiguió embaucar a Bosco, y que además ha arrebatado un niño a su verdadera madre.  
En resumen, no consigo encontrar en esta trama nada que suscite demasiado mi interés, ni siquiera la posibilidad de que Inés descubra la verdad sobre Beltrán, porque no creo que cambien mucho las cosas. Al menos a corto plazo.
Y a largo plazo, cuando es evidente que Amalia ha de desaparecer, no consigo imaginar una trama que pueda ser interesante y en la que estén Bosco, Inés y el niño. Otro elemento de decoración en el Jaral no se me antoja nada apetecible. Como ha he dicho en otras ocasiones, creo que Amalia e Inés son dos personajes unidos inexorablemente, y de desaparecer uno, el otro queda sin apenas esencia. Cierto que habrá quien diga que está Bosco, pero hasta el momento las escenas entre la pareja no considero que aporten mucha vidilla.

11 de mayo de 2015

Habemos "no-boda"

Antes que nada he de puntualizar que estoy escribiendo con la certeza del desenlace de la no-boda de Lucas y Aurora. Es difícil hablar de esta trama obviando la cuestión, ya que además es un tema que es “vox populi”. No así la continuación de la historia, para lo que habrá que esperar próximos acontecimientos.
Quizás sea pecar de ingenua al creer en la remota posibilidad de que la opinión de l@s espectadores puede variar el rumbo de una serie. Pero de todas maneras considero que sería un error ignorarla, pues de ello puede depender la continuidad o no de la misma. Aunque también es evidente que solo sería algo a tener en cuenta cuando exista una opinión mayoritaria en la misma dirección, no cuando hay diferentes corrientes (en algún caso incluso antagónicas) que serían difíciles de contentar al unísono.
Pero si en este caso hay algo de todo ello, si existe una remota posibilidad de que se haya decidido satisfacer unas demandas, pienso que finalmente se ha optado por una solución salomónica y dar cabida a todas las partes, dejando que la historia de Lucas y Aurora tenga un final (o punto y aparte) lo menos traumático posible. Y creo que lo han conseguido dejando que sea Lucas el que tome la iniciativa, así ninguno de los protagonistas sale muy malparado. Aurora se libra, de alguna manera, de acabar siendo considerada una dubitativa y caprichosa mujer que es incapaz de entender sus sentimientos y el personaje de Lucas se engrandece, convirtiéndole en un hombre generoso, dispuesto a renunciar a todo por amor.
Y así, mientras l@s seguidores de la pareja Conrado y Aurora ven colmado su deseo de que la relación de ésta con el médico no se consolide en el corto plazo, l@s partidari@s de Lucas y Aurora pueden seguir manteniendo una incierta esperanza. Aunque hay que decir que en toda esta situación, y de ser correcta la hipótesis que planteo, se dejaría de lado la parte de la audiencia, probablemente la más numerosa, de los que no siguen ni a una pareja ni a otra, que miran la serie como un global, y que van a perder la oportunidad de disfrutar de una trama que podría ser bonita. Algo que, por cierto, últimamente escasea.
Evidentemente no pierdo de vista que probablemente podría existir otro factor importante para que se haya dado esta trama, y es la supuesta marcha de Ariadna, que nadie sabe (excepto claro está, l@s interesados) si será temporal o definitiva. Una relación de matrimonio sería un inconveniente importante y difícil de desarrollar de manera creíble, más en la distancia y previendo que sería para una larga temporada.
Aunque en realidad pienso que no era necesario plantear esta situación, para después dejarla sin efecto.
Entiendo que es un recurso que puede ser útil para la serie y para crear un efecto llamada, que se creen expectativas con escenas de este tipo. Pero viene el después y es que l@s espectadores también pueden sentirse engañados, e incluso decepcionados. De hecho ya es un tema recurrente que se ha utilizado en otras ocasiones, montando toda una parafernalia alrededor de un acontecimiento de este tipo, para en el último extremo suceda una situación muy diferente a la que se espera. Cierto que también ha habido bodas que han llegado a buen puerto, pero casi ningún protagonista se ha librado de sobresaltos en este día importante para sus vidas: en la boda de Pepa y el médico, Tristán no llegó a tiempo. Y después éste último fue el protagonista de tres ceremonias con su correspondiente momento: cancelación en el último segundo de la boda con Gregoria por la irrupción de Pepa en la iglesia, ceremonia de casamiento con Pepa interrumpida por la aparición de Francisca que incluso llegó a maldecir a los contrayentes y a toda su descendencia,  y finalmente boda con final trágico con Candela.  También Martín y Maria estuvieron a punto de no poder celebrar su boda “gracias” a la intervención de Francisca…. Y ahora les toca el turno a Lucas y Aurora, aunque en este caso no exista el factor externo.
Pero, como he dicho antes, no veo la necesidad de que se haya llegado a este extremo. Poniéndome en la piel de los personajes, han tenido tiempo de sobra para pensar en este paso y si había necesidad de darlo con tanta premura. Y después una no puede dejar de preguntarse porque de pronto lo que una semana antes no era un problema ahora es algo insalvable, porque ambos han dejado que todo llegara tan lejos para después salir por peteneras. Y porque Aurora, a pesar de poder albergar dudas, estaba totalmente decidida a dar el sí quiero a un hombre al que ni siquiera está segura de amar, pero sí de querer, y ahora éste puede pasar a un segundo plano en un abrir y cerrar de ojos.  
Quizás sea así cómo funcionan las telenovelas, y quizás sea absurdo hacerse preguntas sobre algo que es ficción, pero admito que es algo inevitable cuestionarme algunas incoherencias. Y considero que las hay.  

10 de mayo de 2015

El cartel para San Mamerto

Creo que solo Emilia conoce al verdadero Hipólito. Al menos es de las pocas personas que no le trata con condescendencia, ni se burla de él por sus ideas a veces alocadas; que sabe tratarle como un hombre, no como un niño grande. Es cierto que, aún a su edad, Hipólito no ha perdido un cierto punto de inocencia y candor, pero creo que es más por la férrea sobreprotección de su madre, y en menor medida de su padre (unido a que es evidente que a él mismo ya le viene bien está situación, más que nada por comodidad), que porque realmente sea corto de entendederas. Más de una vez ha demostrado que tiene una cierta cultura, que es una persona leída y que es capaz de pensar por sí mismo; así que las continuas alusiones a sus pocas luces, que en primer lugar suelen provenir de sus propios progenitores, además de no ser ciertas, son un insulto a un chico que puede dar mucho más de si de lo que casi tod@s piensan. Excepto Emilia, y quizás Mariana.
Emilia es una verdadera amiga, alguien que es capaz de dejar de lado (aunque sea momentáneamente) sus preocupaciones, para acudir al rescate de un amigo. Ha estado bien afeándole a Gracia el desprecio hecho a Hipólito, y hacerlo sin grandes aspavientos, pero logrando que la mujer fuera realmente consciente de su actitud injusta, aparte de que se diera cuenta del esfuerzo que ha supuesto para éste enfrentarse a sus miedos. Pero lo mejor de todo, ha sido hacerla consciente de algo mucho más importante: Hipólito la ha pintado con el corazón, lo que da cuenta de lo importante que es para él. Aunque aún no lo haya descubierto.
Aunque en realidad Gracia e Hipólito quizás sean tal para cual. Porque si él puede pecar a veces de algo ingenuo, ella no le va a la zaga.
Pero si lo piensas bien, ponerlos a la misma altura es totalmente injusto para el hombre. Evidentemente es algo sobre lo que se ha pasado muy de puntillas, porque Gracia precisamente ha hecho esto: caer en “gracia”. Pero se olvida que su interés por Hipólito, al menos al principio, no era gratuito, y que no es más que una persona contratada por Dolores para entretener a su hijo. Algo, por cierto, de lo que ésta no creo que haya calibrado las consecuencias, porque puede ser peor el remedio que la enfermedad, y cuando se descubra la verdad puede infligir más daño a su hijo.
Realmente es una de las cosas que se dan en esta serie y que acaba siendo motivo de reproche: que siempre haya quien piense que puede arreglar la vida de los demás, decidiendo lo que considera conveniente para éstos. Como si las personas no tuvieran su propio albedrío para escoger el camino a seguir.
Pero volviendo a Gracia. No es reprochable que desee cambiar su vida y prosperar, pero lo cierto es que ha sucumbido a los cantos de sirena con mucha facilidad y sin otra garantía que la palabra de un charlatán, además con unos propósitos no muy claros. También es cierto que desde tiempos inmemoriales el desnudo y el arte se han dado la mano para crear obras que han pasado a la posterioridad, y que no tienen nada de obsceno, pues los cuerpos masculino y femenino también pueden trasmitir belleza. Y quizás en este caso tachar al pintor de tener segundas intenciones quizás es ir un poco lejos, pero mejor no llegar a ello. O al menos esta es la conclusión a la que parece que ha llegado Hipólito.
Aunque tampoco se sabe cuánto tiene que ver en ello el hecho de preservar a la mujer de las habladurías que inevitablemente se iban a dar.

8 de mayo de 2015

Personajes que dan luz

Últimamente no me es fácil encontrar un tema del que escribir, sin volver una y otra vez sobre lo mismo: el trio Amalia, Inés y Bosco, o la relación de Francisca y Raimundo. Casi todos los demás personajes, con apariciones intermitentes y en muchos casos esporádicas, han acabado pareciendo de relleno. Incluso los de la Quinta Miel Amarga están estancados en un bucle del que no salen, con escenas iguales o parecidas día tras otro, cuando suponían la esperanza de much@s para que la doña mordiera de una vez el polvo.
Por el contrario, da la sensación que ahora lo único que se busca es la redención de Francisca, cuando dudo que a estas alturas haya muchos que crean que ello es posible, que el supuesto amor por Raimundo la ha vuelto blanda y con conciencia. Quizás sea posible que la cercanía del hombre consiga distraerla, pero tengo claro que, de ser así, sólo algo circunstancial.
Así que casi no hay más remedio que agarrarse a lo poco que pueden dar otras tramas de personajes supuestamente secundarios, pero que dan a la serie este toque que consigue de vez en cuando llamar la atención. Y esto considero que ahora mismo sólo lo consiguen Hipólito, Fe y Matías, cada cual a su manera peculiar.
Es cierto que las tramas de la familia Mirañar suelen ser desquiciadas pero, mirándolo fríamente, en realidad son las únicas que van cambiando (aunque a veces también se alarguen innecesariamente), ofreciendo momentos de todo tipo: hilarantes, imposibles,…. Y también tiernos. Especialmente Hipólito, que aún en su atolondramiento y con ideas un tanto peculiares (por decirlo de alguna manera) es también un personaje que creo que merece una especial atención. Por supuesto que tampoco sería lo mismo sin el concurso del magnífico actor que le da vida, Selu Nieto, probablemente uno de los mejores de la serie, secundado perfectamente por otros dos igual de talentosos: Maribel y Enric. Aunque quizás en justicia habría de hablar de tres, porque considero que Carmen (Gracia) no les va a la zaga.
La Casona sería un lugar mucho más lúgubre si no existiera Fe. Y aunque su papel no aporte mucho a la acción, si lo hace para conseguir arrancar una sonrisa cada día (incluida sorprendentemente a la doña). Sus salidas, su actitud irreverente, su verborrea ininteligible las más de las veces, su descarada curiosidad, su ternura, su lucidez,.. la hacen un personaje imprescindible, algo a lo que tampoco es ajeno el buen hacer de Marta . Aunque en este caso supongo que a no tardar va a suceder algo que va a dejarnos temporalmente sin ella (el embarazo de Marta cada día es más evidente, y llegará un momento en que será difícil de disimular. Y para cuando dé a luz a su bebé es claro que tendrá que dejar de rodar durante un tiempo).   
El tercero que creo a destacar es Matías. A pesar de la juventud de Iván, creo que como actor puede llegar muy lejos, porque considero que su talento es innegable. Y además con él han conseguido crear un personaje que se hace entrañable, por su inocencia y ternura, aunque a veces tenga un punto de pícaro. Lo que le hace aún más interesante. Considero que también en este caso fue un acierto introducir un nuevo personaje en la casa de comidas, que de rebote dé algo de vidilla a Emilia y Alfonso, cuyas tramas tampoco avanzan mucho normalmente (especialmente la de Alfonso). Lo de Emilia es caso aparte, aunque ya que he sacado el tema me gustaría hacer un inciso: no estoy de acuerdo en que la conviertan de alguna manera en la mala de la película. Ya lo dije y lo vuelvo a repetir: considero que tiene tanto derecho como Raimundo a tener sus propias convicciones, y no me da lástima éste porque ya es lo suficiente mayor para calibrar las consecuencias de sus actos y cargar con las consecuencias. Aunque si es cierto que Emilia está algo pesada con su proceder. Creo que tendría que aceptar la decisión de su padre (que no es lo mismo que perdonar a la doña), reconciliarse con él dejándolo irse, pero sin pretender entenderlo. Y seguir con su vida al margen de la pareja, centrándose principalmente en este nuevo hijo. 

6 de mayo de 2015

Perdonemos las ofensas... O no.

Muy bien!! Dejemos que Raimundo se haga solito la película y se quede en su universo particular, en el que solo parece ver a través de los ojos de Francisca.   
Evidentemente nadie ha de decirle lo que debe o no hacer (ni siquiera su hija) porque ya es lo suficientemente mayor para hacerse responsable de sus actos, y también lo es para ponerse el mundo por montera y no dejar que le coarten sus deseos, ni su libertad de decidir. Y también es cierto que puede pedir que le entiendan, aunque lo que no puede esperar es que, solo por el hecho de ser quien es, los demás le sigan la corriente y también decidan pasar página. 
Por mucho que se quiera a alguien y se desee su felicidad, hay un límite que no se puede traspasar, y es el de los sentimientos de cada uno. El tiempo puede curar las heridas, aliviar el dolor e incluso se pueden perdonar algunas cosas, pero es difícil olvidar, más cuando el agravio es del calibre de los que ha infringido Francisca.
Así que a l@s que piden que se comprenda a Raimundo, les diría que en justicia también hagan el mismo ejercicio con Emilia. No pienso que ésta sea obcecada, ni incapaz de dar su brazo a torcer, y tampoco veo por qué ser ha de ser ella la que ceda. Francisca le ha quitado a su madre, le ha alejado (quizás para siempre) de su hija, yerno y nieta, y ha estado a punto de acabar con su sobrina. Y ahora le ha quitado a su padre. Siendo esto sólo una parte, porque las tropelías de las que han sido objeto ella y su familia por parte de la doña, abarcan mucho más.
Es suficiente bagaje para varias vidas, así que entiendo muy bien su postura y además la aplaudo.
Sin tener en cuenta que tampoco ayuda mucho el hecho de que Francisca siga hurgando en la herida, haciéndose la mártir y acercándosele a la mínima con la excusa de pedir perdón, para dejarla después como la intransigente, cuando es claro que ya que sabe de antemano la respuesta que va a obtener. Ya que por descontado no creo que busque sinceramente congraciarse con Emilia, sino solo tener algo para arrimar el ascua a su molino, porque después invariablemente ya se encarga de ir a Raimundo con el cuento. Por supuesto con una versión arreglada a conveniencia.
Y logrando así que la brecha entre padre e hija vaya creciendo, consiguiendo que el hombre cada día dependa más de ella y menos de su familia. Sí, es cierto que con Raimundo es condescendiente y aparentemente intenta que éste acerque posiciones con los suyos. Pero si bien es posible que consiga envolver en su tela de araña a éste, no puede engañar a nadie más, porque además conoce bien a Emilia y sabe que ésta no es fácil que ceda. Así que empujar a Raimundo para que vaya a la fiesta de cumpleaños de su hija es evidente que es la última vuelta de tuerca. Y D. Anselmo sólo ha sido una pieza del engranaje, que ha venido bien a los propósitos. 

5 de mayo de 2015

Amor o deseo. Esta es la cuestión.

Partiendo de la base que solo l@s espectadores conocemos quien es y cómo se conduce la verdadera Amalia, me parece que Inés y Bosco tampoco están a la altura.
Es cierto que Bosco no es feliz en su matrimonio, pero una persona responsable carga con las consecuencias de sus actos. Y mientras no se sepa la verdad, está comprometido con su esposa y su hijo. Al que, por cierto, no sé si tiene muy en cuenta, pues de ser Beltrán realmente el hijo de Amalia y dejándose llevar por el deseo más que por la razón, Bosco está dejando de lado el bienestar del niño. Incluso ha llegado a plantearse huir con su amante, sin pensar en las consecuencias que ello puede acarrear para Beltrán.
El caso de Inés no es que sea mucho mejor. Aceptar ser la amante de un hombre casado, por mucho que diga quererle, significa que, olvidando todo escrúpulo, está dispuesta a quitarle el marido a otra mujer. La legitima. Y también apartar a un niño de su madre (puntualizo que estoy hablando desde la perspectiva de quien no conoce la verdad).
Por supuesto no pierdo de vista que esto es una novela, y que saltarse algunos pasos es una licencia que se pueden permitir en aras a dar más dramatismo a la acción. Pero en la vida real creo que esto sería muy diferente, más cuando la amante vive en la misma casa que la pareja, y todos son conscientes de lo que existe.
Y es cierto que Amalia es insoportable y que tod@s la toleran solo porque es la esposa de Bosco, pero precisamente esto último es el quid de la cuestión. Su unión está legitimada por la ley y la iglesia, y por mucho que tod@s se alineen con Inés y deseen su felicidad, ahora mismo nada cambia que la relación de la chica con Bosco es imposible. Y que repudiando a Amalia y dejando que se reconcoma sola, lo único que consiguen es que ésta sea más infeliz y aumente su desquiciamiento. (Vuelvo a remarcar que ahora mismo nadie ni siquiera sospecha lo que hay detrás de la apariencia de ésta). Por supuesto no es que Amalia me produzca lástima, porque en realidad mucho de lo que le sucede es consecuencia de sus actos, pero puedo entender sus celos y su frustración al ser consciente de que el amor de su esposo es para otra, y que no puede cambiar esto.
Pero volviendo a los amantes ¿es legítimo anteponer los sentimientos a todo lo demás? ¿Qué sentimientos unen a Inés y Bosco?
En mi opinión esta relación ha sido presentada como una relación más carnal que otra cosa. Ya lo he dicho en otras ocasiones: Bosco e Inés no se conocen, no han compartido nada más que unos momentos de pasión y poco más (no olvido que tienen un hijo, pero sólo ha sido consecuencia de esto último, no exactamente del deseo de tenerlo, ni de una decisión meditada). Es posible que ahora sus sentimientos mutuos hayan empezado a echar raíces, pero sigo pensando que entre ellos no existe una línea clara entre el amor y el deseo, porque el amor ha de estar basado en el conocimiento real de la persona y esto requiere un tiempo que no han tenido, mientras que el deseo procura la satisfacción inmediata y la necesidad de estar con la persona lo más cerca, oscuro y alejado de la gente posible.  
También es cierto que esta situación, o parecida,  ya es recurrente en las parejas de PV, y que la idea del romanticismo se cuela ante cualquier consideración. Además de que los lazos del matrimonio en esta serie son casi volátiles y en muchos casos solo un “problemilla” menor, que se suele resolver quitando de en medio al que sobra, habitualmente por la vía directa.
Pero lo que es realmente sorprendente es que pretendan hacer creer que en una época en la que las mujeres no tenían capacidad de decisión y el estigma social caía sobre la que se atrevía a saltarse las normas, casi todas ellas tengan otra vida, y sus familias una tolerancia digna de mención.
Creo en la libertad de la persona y su libre albedrío. Y también creo que todo el mundo tiene derecho a equivocarse e intentar rehacer su vida, pero no creo que estas ideas estuvieran muy arraigadas en 1922, salvo en algunos casos concretos de personas con posibles, que no tuvieran que depender del escrutinio popular. En un pueblo en el que se conocen todos, saltarse las conveniencias dictadas por los hombres y una poderosa iglesia, debía ser poco menos que impensable.
Solo una última consideración, aunque ya lo he dicho con anterioridad en otros comentarios, Creo que Inés y Amalia están inexorablemente ligadas la una a la otra. Si desaparece Amalia, el papel de Inés queda en casi nada, porque ésta encarna a un personaje que no tiene un carácter especial, y considero que está limitado a ser la mujer, la amante, la madre de…..con lo que solo pasaría a convertirse en otro elemento de decoración en el Jaral. Como desgraciadamente les sucede a Rosario y Candela. 

4 de mayo de 2015

Una venganza que no acaba de llegar

Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío, que apresurarse en llevarla a cabo no suele servir de mucho. Pero levantar expectativas a la larga puede ser incluso contraproducente.
Y de ambas cosas sabe la trama de Severo y Carmelo, por lo que no estaría mal que se encontrara un término medio a esta historia para darle un poco más de vidilla.
Hace más de seis meses que ambos se personaron en PV. Y fueron presentados como el contrapunto a la maldad de la doña, con la presunta idea de convertirlos en adalides de buena parte de espectadores, que esperamos ver morder el polvo a Francisca. Sin embargo a día de hoy esta trama poco o nada ha avanzado.
Evidentemente tampoco se trata de que lo resuelvan de un día para otro, pero ahora mismo todo parece estancado en la búsqueda de Sol y aparentemente se ha aparcado todo lo demás, convirtiendo a Severo en un personaje casi obsesivo, con un único tema. Afortunadamente está Carmelo para poner cordura, pero ni uno ni otro tienen tramas para echar cohetes. 
Aunque tampoco es difícil entender la impaciencia de Severo en encontrar a su hermana perdida, sin saber además la situación de ésta y como es actualmente su vida. Imaginar que puede estar necesitando su ayuda y no poder llegar hasta ella, a pesar de todo el empeño y dinero que ha puesto en ello. Y también es fácil comprender que cuando existen indicios de que la búsqueda se está terminando y que pronto podrá reunirse con Sol, se acreciente su desazón y sus ganas de volver a reencontrarse con la hermana a la que apartaron de su lado. (Para hablar en propiedad, que Francisca le arrebató al negarle ayuda a la madre de los chicos).
Pero lo poco impacienta y lo mucho cansa. Y aún admitiendo que ahora mismo es de lo poco que me interesa en la serie, alargar esta trama durante semanas y meses, en mi opinión empieza a ser cansino.
Es cierto que en este tiempo se han sucedido un par de cosas que hay que poner en la balanza de Severo, y en sus deseos de hacer pagar a Francisca el daño infringido. Ha conseguido apartar a Bosco de su lado, y se ha aliado con éste con la evidente intención de dejarla en desventaja y que no pueda competir en la venta de los productos agrícolas. Es un primer paso, pero insuficiente, porque además la doña tiene muchos recursos, y casi nunca por vías legales. De hecho aún no han recogido la cosecha, y sin pretender dar ideas a los guionistas (aunque ya sabemos que muchas veces han recurrido a historias pasadas), no olvido que en su momento la doña se encargó de arruinar las tierras de su hijo Tristán. Por lo que harán bien Severo y Bosco en no bajar la guardia, ya que sabemos que la doña siempre suele decir la última palabra.
Aunque algún día espero que las tornas se vuelvan contra ella, porque ni ella es infalible, ni puede ganar siempre.

2 de mayo de 2015

La delgada línea roja

He “sobrevivido” a la muerte de Pepa, la desaparición de Tristán se me hizo cuesta arriba (más sucediendo dos meses después de conocer al actor en persona. Por cierto una persona fantástica), la marcha de Martin y María me costó de aceptar, (también en este caso después de tener la oportunidad de conocer personalmente al actor)….. Después se marchó Conrado, igual que otros y otras que jugaron un papel importante en las tramas. Pero todos ellos son personajes de ficción y no ha sido tan difícil girar página. O al menos tendría que ser así.
Es cierto que unos marcaron más que otros y que, de vez en cuando, vuelven a la memoria, incluso con algo de añoranza, pero he aprendido que es un error darles una entidad mayor de la que corresponde a un personaje de ficción, que es cierto que puede haberte dado muy buenos momentos, e incluso puedo admitir que a algun@s he llegado a sentirlos casi como familiares, pero siempre con la idea de que no existen en realidad. Quien sí existe es el actor o actriz que le da vida, pero esto es una cosa distinta y no se puede confundir, ya que después se dan situaciones extremas como algunas que se han visto recientemente en alguna página de las redes sociales.
Porque existe una línea bien definida entre fan y fanátic@, pero a veces da la sensación que hay quien lo confunde, lo que puede llevar a añadir a ello la intolerancia. Entiendo que es inevitable que un@ se sienta más cercano a determinado/s  personajes, bien sea por afinidad o por una trama que se puede considerar más interesante, pero lo que creo que hay que evitar es traspasar ciertos límites y perder la perspectiva. Y, por descontado, lo último es dejar de lado el respeto a las opiniones ajenas que no sean coincidentes, el peldaño que considero que nunca hay que traspasar.
Otra cosa que puede suceder es que haya quién confunda al personaje con el actor o actriz, olvidando que solo representa un papel que le han encomendado. Cierto es que a veces en los comentarios se hace alguna referencia a la manera de trabajar de estos (puedo afirmar en mi caso que evito entrar en ello, aunque no niego que alguna vez también he caído. Sin embargo también reivindico mi derecho a opinar, aunque siempre intentando hacerlo de manera objetiva). Pero creo que en la mayor parte de los casos las referencias son al personaje, y ello da mucho más margen a la crítica. Por ejemplo, existe el caso de Amalia, que creo que sería paradigmático. No creo que haya quién no piense que es una bruja odiosa, pero Aida Flix es alguien muy diferente, a la vista de lo que se conoce de ella como persona. Alguien encantador y cercano, muy lejos del personaje al que representa.
En conclusión. Levantar encendidas polémicas, discursos reivindicativos o demás por un tema de ficción y por unos personajes que solo existen en la imaginación de los guionistas, me parece un ejercicio de todo punto inútil. No niego que no me guste polemizar en alguna ocasión, pero como he dicho antes, siempre intentado no perder la perspectiva.