19 de febrero de 2016

Cinco años

Admito que Hernando Doscasas me ha fascinado desde el primer día. Y ello a pesar de su carácter hosco y malhumorado, aparentemente incapaz de empatizar con nadie. Como decía mi amiga Mercè (MarGonz), algo que aún hace a este personaje más interesante, porque después es previsible un lento progreso hacia otra actitud y el resquebrajamiento gradual de la coraza que parece haberse autoimpuesto. También Emilia decía que cree que en fondo Hernando es un buen hombre, y yo pienso lo mismo, al igual como parece ser la tónica general de las y los seguidores de la serie. Aunque considero que también juega una parte importante parte la elección de los actores, con un Ángel de Miguel que se adivina un profesional como la copa de un pino, al igual que sus acompañantes en esta etapa. Por supuesto sin desmerecer ni un ápice a los otros magníficos actores y actrices que han hecho de la serie un referente, a los que llevan cinco años y a los que se han incorporado a lo largo de este tiempo.
Por ellos, por estos últimos, miro con cierto recelo el despliegue que han supuesto estas nuevas tramas. Algo que en pocas ocasiones se ha visto, aunque en este caso la justificación podría ser la coincidencia con los cinco años de emisión. Por descontado aplaudo que se busquen nuevos alicientes y que, como parece en esta ocasión, se haya cuidado más la coherencia que lo supuestamente comercial (creo que con la trama de Bosco e Inés quedó suficientemente demostrado que esto último no funciona en esta serie). Y aplaudo esta nueva trama que creo que tiene todos los números para enganchar, y ello sólo después de haber visto unas pocas escenas.
Pero sigo en mis trece. Y me reconcome pensar que puedan quedar relegados a un segundo plano los que han conseguido que el interés por la serie no decayera. Y aunque ahora estoy hablando de mis sensaciones, creo que también es un sentir bastante generalizado, pues solo hay que darse una vuelta por las redes para descubrir el amplio abanico de páginas que siguen con dedicación y esfuerzo a los distintos personajes, y que vibran, sufren, se alegran con ellos. Páginas de Facebook, Twitter, cuentas de Instagram, foros, blogs,…..con miles de seguidores, administrado todo ello por personas que generosamente dedican una parte de su tiempo a ofrecer, en la medida de sus posibilidades, una mayor visibilidad y relieve a su serie favorita, que también es la de muchos y muchas. Por cierto, páginas y otros sitios que tienen que hacer uso de toda su capacidad de imaginación para mantenerse en el candelero, porque facilidades lo que se dice pocas….y aún con ello, considero que constituyen la mayor promoción de la serie (en realidad casi la única). Por supuesto me refiero a España, porque nada que ver con lo que sucede en, por ejemplo, Italia, con una espectacular audiencia, pero dónde es mucho más fàcil para todos; y donde los actores, e incluso los seguidores, tienen lo que considero un mayor reconocimiento por parte de los medios.  
Y siguiendo con las quejas. Coincidiendo con el 5 aniversario de la serie, se ha visto un gran despliegue de fotos y celebraciones entre el equipo técnico y artístico. Pero (y no es una concesión a la nostalgia, sinó algo que considero de justicia) no hemos visto en ningún sitio a los que levantaron la serie y la mantuvieron en el lugar más alto durante estos años, hasta que por motivos varios se marcharon de la misma. Me refiero a Megan, Àlex, Jordi, Loreto, Ariadna, Rubén, Alejandra, Iago, Carlos,…..y tantos otros. (Aunque, por supuesto, desconozco los planes de la cadena y si esto se va a enmendar). 

17 de febrero de 2016

¡Don Anselmo no se va!

Podría haber comentado esto en algunas de las páginas de Facebook que administro conjuntamente con una amiga, pero como se trata de una opinión personal considero que debo hacerlo desde mi blog, algo que además me permite explayarme más extensamente.
Es sobre el tema de D. Anselmo, su posible marcha del pueblo y la reacción de los habitantes de PV a ello.  
Evidentemente hay que diferenciar al hombre del sacerdote, la persona del representante de una institución que en aquellos tiempos era uno de poderes fácticos, con la potestad incluso de administrar justicia terrenal.
Como persona D. Anselmo representa a la mejor parte de la sociedad, a los que se preocupan y están cerca de sus semejantes, además de procurar su bienestar. La parte a reprocharle es que, en ocasiones, haya mirado hacia otro lado cuando se trata de los desmanes de Francisca, que además compra su benevolencia con generosas donaciones. Sin embargo en justicia también hay que reconocerle que jamás ha tomado nada para beneficio propio, y que todo lo que recauda acaba en manos de los necesitados. Así que digamos que, sin que se puedan llegar a justificar algunas cosas, es posible aceptar que  D. Anselmo haya tomado la opción del sentido práctico obviando lo ortodoxo.
Como sacerdote tampoco nada que reprochar, aunque pienso que no se ajusta demasiado a los cánones de la época. Un ministro de la iglesia con una mente tan abierta debía ser una rareza, aunque tampoco es imposible que existiera. En realidad, y por lo que he oído de mis mayores, el tipo usual de sacerdote se acercaba mucho más a D. Berengario, aunque creo que en este caso han ido al otro extremo.
Antes de continuar he de puntualizar que me declaro abiertamente atea, y que por lo tanto mi opinión puede estar condicionada. Aunque tampoco me caen los anillos en reconocer que existen personas en las diferentes confesiones que ejercen su ministerio con total dedicación y servicio a los demás, tal como se supone ha de ser. Tal como hace D. Anselmo. Y es muy posible que, de estar allí, yo también me hubiera alineado con los que desean que el hombre (más que el sacerdote) siga en el pueblo. Especialmente cuando la alternativa es quién es, alguien que ha entrado con imposiciones, una situación que la gente tiende a rechazar. Abiertamente o no.
Nada que objetar pues a ello. Mis objeciones (valga la redundancia) van en un sentido muy diferente.
Mirándolo desde la óptica de los guiones, creo que puedo entender una de las derivaciones de esta trama, aunque no sé si la intención de quienes los han escrito va en la línea de lo que pretendo poner sobre el tapete. Y sé que me estoy poniendo muy quisquillosa, y que una vez más le estoy buscando cinco pies al gato cuando no se trata más que una ficción y de rellenar minutos de capítulos, además de dar visibilidad a un determinado personaje que, por supuesto, la merece igual que los demás. Y sé también que no todo el mundo estará de acuerdo con mi opinión, incluso es posible que no exista nadie que coincida con ello. Pero ello no me ha de condicionar a la hora de exponerla.
Se trata del papel de las mujeres en esta historia. Es muy loable que pretendan darles notoriedad, pero también es sabido que en aquellos tiempos (e incluso hasta mucho más tarde) su opinión no contaba mucho, pero eran el principal aliado de la iglesia. Ya en 1910 una nota de esta institución decía, refiriéndose al papel de las mujeres: “para qué nos serviría el voto: para arrojar en la balanza de la opinión cotizable, en la bolsa política, millones de sufragios en pro de la Santa Religión, que es y fue y será, esencia espiritual de la mujer española en todo lugar, situación y tiempo”
Otro ejemplo: el discurso de Victoria Kent, que el 1 de octubre de 1931 pidió que se aplazara la concesión del voto a las mujeres, porque en su opinión no estaban preparadas para votar responsablemente debido a la influencia de la Iglesia, por lo que su voto sería conservador y perjudicaría a los partidos de izquierdas. Para Victoria Kent una de las pruebas del alineamiento mayoritario de las mujeres con la derecha antirrepublicana sería la entrega al Presidente de las Cortes de un millón y medio de firmas de mujeres católicas pidiendo el cambio del proyecto de Constitución para que se respetaran los «derechos de la Iglesia (fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Sufragio_femenino)
Pero vuelvo al inicio, y soy consciente de que en esta historia hay que anteponer el hombre al sacerdote. Sin embargo no acaba de cuadrarme el papel secundario y pasivo del género masculino en todo esto, y que dejen llevar toda la iniciativa a las mujeres. Sabemos que en la época el papel femenino se limitaba casi exclusivamente al de ser obedientes y sumisas, aunque también es cierto que en PV las mujeres protagonistas son fuertes e independientes, mientras que sus hombres son progresistas y de ideas liberales, avanzados a su tiempo. Pero considero que esto no era lo corriente, si no la excepción.
Por descontado me alegra ver a mujeres resueltas, que en la cabeza de la protesta esté Candela, ver a Dolores, Mariana y Gracia  manifestarse sin temor, poniendo en sus palabras el sentir de todos y todas, a Rosario siendo la parte calmada y a Emilia, una atea confesa, defendiendo a D. Anselmo, al hombre. Sin embargo admito que este post lo ha provocado en mayor medida la escena siguiente. No acaba de cuadrarme que todo un obispo se digne a sentarse con unas mujeres para discutir un tema que va más allá de las atribuciones de éstas. Aunque me disguste tener que decirlo, creo que lo más lógico en esta situación (y repito, en aquella época), habría sido que, por ejemplo Severo, se hubiera alzado como interlocutor.  
Pero esto es una ficción, y se admiten licencias. 

14 de febrero de 2016

Evolucionar o languidecer

Veo con estupor como hay quien se toma la serie como algo personal, sin tener en cuenta que se trata de una ficción, y que si bien en la misma se pueden dar incoherencias, tramas infumables, situaciones inverosímiles y momentos aburridos, tampoco es nada inusual. Estoy convencida de que en la mayoría de telenovelas se producen estos momentos; pero aunque admito que yo también me muestro quisquillosa a veces con algunas tramas, tengo muy claro que estoy viendo un producto ficticio escrito por personas, y que como tal sujeto a la posibilidad de equivocarse o acertarla de pleno. Porque aunque exista la experiencia, los estudios de opinión,…. nadie, ni siquiera los guionistas o los responsables de la serie, pueden saber con total seguridad si una nueva historia va a cuajar o no entre el público. Un público, por otra parte, que considero que cada día es más exigente y crítico, y que tiene muy claro lo que le gusta y lo que no.
Lo he escrito antes y hay razones para afirmarlo. El Puente Viejo que ahora vemos poco o nada tiene que ver con el que hace cinco años irrumpió en las pantallas. Pero no creo que sea nada malo, al contrario. Porque entiendo que, como todo en la vida, necesita una evolución, no quedarse estancado; y especialmente no es una buena opción acomodarse y vivir de rentas. Considero que las y los espectadores demandan cosas nuevas, no seguir en un bucle viendo siempre lo mismo, algo por otra parte que llegaría a ser muy monótono y aburrido. Ya pasa con bastante frecuencia que se utilizan recursos anteriores muy reconocibles, y ello es suficiente motivo de crítica como para permitirse convertirlo en un modo de acción usual.
Así que ya hace tiempo aprendí a abrir mis expectativas y permitir a las nuevas tramas la posibilidad de seducirme. Solo es cuestión de darles una oportunidad, aunque admito que ha habido de todo en los últimos tiempos y no ha sido fácil tragar con algunas cosas. Pero la misma inercia de la serie y la clara opción de los televidentes, manifestada especialmente a través de las redes sociales, han puesto las cosas en su sitio y han propiciado que se enderezara el rumbo.
Y es en este momento cuando irrumpen en la serie nuevas propuestas.
Por supuesto mi fidelidad sigue con los que monopolizan mis simpatías, y como he puesto de manifiesto otras veces: las parejas de Lucas y Sol, y Severo y Candela, como también Carmelo. Pero ello no impide que añada a ello a los nuevos Hernando y Camila, y a los que les acompañan. De hecho admito que, sin haber visto casi nada de ellos, ya han conseguido despertar mi interés, incluso con el carácter manifiestamente arisco y poco dado a hacer amigos del primero. En realidad creo que este elemento diferenciador, siempre que sea llevado hasta un límite razonable, es algo que hace aún más interesante esta nueva línea de acción de la novela.
Solo una última cosa. Los que habitualmente se acercan a este espacio, y a los que aprovecho para reiterar mi más sincero agradecimiento, creo que saben que ni el objetivo de este blog, ni el ánimo con el que está planteado, es el de hacerles la rosca a los guionistas o a los actores, ni por descontado se trata de buscar el reconocimiento de éstos (algo que por supuesto, y si llega a suceder, agradezco profundamente). Además soy consciente de mis limitaciones, y de que mis comentarios son sólo reflexiones de una seguidora de la serie que se guía por lo que ve; eso si, intentando siempre desde una óptica particular, hacer una crítica constructiva o dar una opinión.

11 de febrero de 2016

.... y marcha Eliseo

Por fin nos libramos de él. Porque, sin llegar a los extremos de Francisca (aunque pisándole los talones), este ser despreciable ha conseguido ganarse a pulso la antipatía, además de los epítetos menos lisonjeros que se le puedan ocurrir a alguien.
Pero el caso es que existen personas como Eliseo, y siempre han existido. No solo hombres, sino también mujeres, que han hecho de la explotación de sus semejantes una forma de vida, aprovechándose de la necesidad y también haciendo uso de la fuerza y la intimidación para sus fines.
Y si, quizás podrían habernos ahorrado estas escenas y el malvivir que ha supuesto esta trama, pero lo cierto es que por evitar hablar de ello no es un problema menos real, ni dramático, siendo una situación que tiene atrapadas a miles de mujeres.
Pero se ha terminado, aunque desgraciadamente solo en la ficción. Pero de manera definitiva, porque no hay nada tan definitivo como la muerte. Lo que permite a Lucas y Sol, y de rebote a Candela y Severo, reanudar sus planes para construir una vida juntos. Que ya toca un tiempo de felicidad, después de todo lo acontecido.
Eliseo ya es historia, y de la que es mejor olvidarse, como en su momento pasó con Fernando y tantos otros. Sin embargo los actores si dejan huella, y hay que reconocer el magnífico trabajo de Carlos Troya, que ha conseguido hacer totalmente creíble un personaje que, si bien ha sido poco agradecido en cuanto a despertar simpatías, si ha marcado las vidas de los Santacruz y compañía, especialmente la de Sol.

Llega Hernando.....

Aún es pronto para lanzarse a hacer conjeturas sobre Hernando Doscasas (gracioso que precisamente hayan escogido este apellido para alguien que efectivamente tiene dos casas en PV). Pero a primera vista parece que los guionistas tienen entre manos un personaje que puede ser interesante, eso si no lo estropean tensando las situaciones más de lo recomendable y poniendo a prueba la paciencia de las y los seguidores de la serie.   
Es cierto que ya hemos visto anteriormente algo parecido, con dos casos destacables y perfectamente identificables: Tristán y Conrado. Hombres atormentados por un pasado, cerriles y resentidos con el mundo, incapaces de salir de su caparazón para hacer frente a la realidad. Pero también es cierto que, tarde o temprano, ha sucedido algo que les ha hecho salir del ostracismo y ceder en el empeño de alejarse del resto de la humanidad. Como es evidente que le va a pasar a este personaje.  
Pero de momento Hernando Doscasas parece que llega al pueblo sin ganas de hacer amigos y con una idea preconcebida y por ende injusta: todo el mundo es culpable hasta que no se demuestre lo contrario. Sin embargo algún día ha de descubrir que no es muy razonable pensar que todo un pueblo se haya puesto de acuerdo para no ayudar a unos vecinos recién llegados, que además se habían integrado perfectamente y gozaban de las simpatías generales.
Otro tema es un carácter tosco y expeditivo que puede confundirse con arrogancia o soberbia, y que aún apuntado maneras de una buena educación, no le hará ganar simpatías precisamente. Aunque la parte buena de ello y de su aparente poder, es que probablemente va a contribuir a menguar un poco más el terreno a Francisca, ya bastante condicionado por Severo.
De todas maneras reconozco que me va a costar sentir antipatía por este personaje. No quiero parecer frívola, pero esta vez me parece que el càsting ha estado bastante acertado, y han apostado por un buen actor que además tiene un físico que, de entrada, no deja indiferente. Por supuesto esto último no es una garantía de éxito, porque sin unos buenos guiones y una buena interpretación que los respalde no se llega tampoco muy lejos, pero he visto algunas de sus escenas y me parece un buen profesional, además con una trayectoria avalada por algunos premios importantes, alguno de ellos internacional.  
Esperemos que las esperanzas no se frustren. Y, por supuesto, que su entrada no suponga relegar a los que realmente ahora concentran todas las expectativas, como las parejas Lucas y Sol, y Severo y Candela. 

9 de febrero de 2016

Puente nuevo

Parece que ahora llega a PV un nuevo inquilino que dará mucho que hablar.
Y (aunque tampoco serviría de mucho), por supuesto nada que objetar al hecho de que se busquen nuevas historias para mantener el interés de la serie. Entiendo que, en vista de que algunas no han funcionado como se esperaba, se busquen otras líneas de acción para que la serie no quede estancada, ya que es evidente que con los personajes habituales ya no se puede construir mucho más. Incluida Francisca, cuyo papel no avanza lo más mínimo y, en mi opinión, su intervención en las tramas ahora es más bien de relleno. Además que considero que las otras historias tienen suficiente entidad para marchar por si solas.
Por lo que, como ya he escrito en otras ocasiones, no sé si los guionistas son muy conscientes de que con la idea de introducir nuevas situaciones, también están perdiendo la oportunidad de desarrollar un poco más a conciencia las que han empezado pero que, de alguna manera, están dejando languidecer.
No es una concesión a la nostalgia, pero una recuerda como en otros tiempos las tramas eran mucho más elaboradas, y como se conseguía mantener un alto interés por ellas. Básicamente me refiero a Tristán y Pepa, y Martín y María, aunque también ha habido otras historias que, sin llegar quizás al grado de las anteriores, también han conseguido acaparar miles de seguidores. Pero creo que todo esto ha cambiado y ahora se priman más otras cosas, moviéndose todo más por la superficie y sin dejar que situaciones que podrían ser interesantes avancen demasiado antes de ponerles freno bruscamente. Cuando no, estropeándolas parcial o definitivamente.
Sin embargo sigo conservando la esperanza de que todo esto se enderece.
Y soy consciente de lo que voy a decir a continuación no es el sentir general, y que entre los seguidores de la serie hay muchas sensibilidades diferentes, por supuesto todas ellas igual de respetables. Pero, en mi opinión, aparte de personajes entrañables que de vez en cuando aportan bonitas escenas u otros que están muy desaprovechados (léase Carmelo o Ramiro), hay dos parejas que podrían traer a la serie algo de lo decia anteriormente. De hecho, la de Lucas y Sol parece que está destinada a ser la protagonista, pero a tenor de los acontecimientos considero que la supera en visibilidad la de Candela y Severo. Y admito que me encanta que suceda esto, porque creo que, aparte de forjar una pareja de lo más interesante ya que aporta madurez y sensibilidad al mismo tiempo, también considero que ya tocaba que el personaje de Candela tuviera algo más de vidilla.
Desarrollar la historia de estas dos parejas (por descontado sin volver a recurrir a los estereotipos habituales a los que ya nos tienen acostumbrados) podría sacar un poco de la apatía general en la que se mueve ahora la serie, y que supongo pretenden superar con las nuevas incorporaciones. Creo que no digo nada nuevo al afirmar que en estos momentos la fidelidad de las y los espectadores está por encima del interés que provocan las tramas, con alguna excepción puntual como las que menciono anteriormente, que sin embargo también ponen a prueba la paciencia de muchos y muchas con sus innumerables vaivenes. Y considero que las simpatías que despiertan ambas parejas, son suficiente reclamo como para que se construya alrededor de ellos bonitas historias.
Aún están a tiempo para ello. 

7 de febrero de 2016

Estar solo

Como decía John Donne “Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre (digamos más bien cada persona) es un pedazo de continente, una parte de la tierra……”
Y es cierto, nadie debería estar solo, a menos que sea una opción voluntaria. Pero no creo que para ello sea necesario plantear como la opción más normal llegar a una relación de pareja, porque tampoco es algo que siempre tenga garantías de funcionar. Por supuesto cuando es el amor lo que une es una de las mejores cosas que puede pasar en la vida, pero no la única, porque también puede cubrir este espacio vital la familia o los amigos.
De todas maneras una cosa es la vida real y otra una telenovela. Y entiendo que sin el recurso de las relaciones sentimentales, poco recorrido se podría esperar a estas últimas. Porque normalmente esto suele ser parte esencial de las tramas, y especialmente cuando surgen las dificultades, que hacen que aumente el interés para vivir la resolución del conflicto y ver la culminación de la lucha por la felicidad.
En PV hemos visto, y estamos viendo, grandes amores que perduran en el  tiempo, y que sobreviven a los avatares que la vida ha puesto en su camino.  Como también vemos la otra parte, la de las relaciones tormentosas, la de los engaños y traiciones, la de las existencias (de mujeres principalmente) sometidas a la voluntad de hombres amparados por una sociedad machista y misógina.  
Y ahora llego a donde quería ir, aunque me haya desviado un poco del tema que quería comentar, que es el de la soledad en sus diferentes variantes.
Con la llegada de Hernando Doscasas, y a finales de semana de Elías, el número de hombres solos en PV no cesa de aumentar. Con ellos ya serán seis (incluido Mauricio), por lo que no es raro que surjan las conjeturas para emparejarlos.  Ya que a los anteriormente citados hay que añadir a Carmelo, Ramiro y Onésimo, mientras que por el otro lado sólo hay “disponibles” Fe, y ahora Beatriz, que es aún muy jovencita.  
Pero la pregunta es ¿es necesario que el único horizonte que se plantee sea el de que un día todos ellos también lleguen a ser los protagonistas de una historia de amor? Por supuesto entiendo que esta cuestión esté en la mente de todas y todos, porque también me acuso de haber caído en esta “trampa”. Sin considerarme una romántica en el sentido literal, admito que sigo con interés las historias de Lucas y Sol, y la de Candela y Severo, y que me gustan las escenas que protagonizan, las parejas que forman y la posibilidad de un final feliz para ellos. Igual que veo con simpatía las relaciones ya consolidadas.

6 de febrero de 2016

El secuestro de Sol y Candela

Entiendo que a veces puede considerarse necesario añadir dosis adicionales de dramatismo a escenas que ya de por si tienen una importante carga de ello. Además que, no teniéndome por una mojigata, puedo comprender que no se soslayen temas espinosos, muy presentes en la vida real. Siempre, claro está, que éstos sean tratados con suficiente mano izquierda como para que quede meridianamente claro que la pretensión es más una denuncia que un recurso fácil para dar morbo a un producto televisivo. Porque no todo vale (a pesar de que no siempre se pueda entender así a tenor de algunos programas basura), y menos se puede aceptar cuando hay temas muy sensibles que desgraciadamente no pierden actualidad.
Solo con estas premisas se podría justificar toda la historia del secuestro de Sol y Candela, una trama que creo que incluso al más tolerante de los espectadores es capaz de provocarle repulsa. Tratándose del retrato de un execrable sujeto que no tiene escrúpulos en utilizar a las personas, en este caso mujeres, para vivir cómodamente a sus expensas, sometiéndolas y humillándolas, sin que éstas tengan la posibilidad de escapar a un destino sin futuro. Y encima víctimas de una degradante situación de maltrato, viviendo en una evidente inferioridad de condiciones y sin posibilidad de luchar por ellas mismas, ante el número superior de agresores que las controlan, hombres con un exacerbado sentido machista que consideraban a las mujeres (algo que desgraciadamente aún sucede) como objetos de carne pero sin voluntad propia, como seres inferiores ante la supuesta supremacía del género masculino.
Pero en este caso en particular, y aparte de que ha quedado claro que hay otras cosas, aparte del dinero, que mueven a un sujeto de la calaña de Eliseo, también las hay que escapan a la lógica.
Es evidente que Eliseo es un tipo acostumbrado a vivir a costa de los (las) demás, utilizando para ello la fuerza bruta, la falta de escrúpulos y de integridad, pero también es claro que es un estúpido integral que no piensa más allá de sus narices. Quizás he visto demasiadas películas del género policíaco, pero en ninguna recuerdo haber visto que un secuestrador mantenga a sus víctimas expuestas a sufrir daños, antes de recibir el montante pedido por su liberación. No ha sucedido aún (y ya sabemos que esta historia no va a ir muy lejos), pero lo normal sería que antes de soltar el dinero el extorsionado haga valer su derecho, y también su obligación, de pedir garantías sobre la integridad de las personas que están retenidas. Y es claro que Severo no es tan ingenuo como para fiarse de un sujeto que además ya le ha engañado antes, y que sería muy capaz de coger el dinero y largarse sin dejar ir a las chicas.

4 de febrero de 2016

Adiós César Cárdenas

Malos muy malos y retorcidos, malos que ocasionalmente dejan entrever una conciencia, buenos que están entre dos aguas, buenos que de tanto que lo son acaban cayendo en la ingenuidad,…..forasteros que nada más llegar ya atraen sospechas aunque sin ningún fundamento que lo avale, forasteros (que con mayor frecuencia de la deseada) parecen una cosa y acaban convertidos en desquiciados, locos o peligrosos,….. Y, por supuesto, también está la gente corriente, de buen corazón, generosos, solidarios, comprensivos, amigos,….en fin la buena gente de PV.
Por lo que es de agradecer que, aunque sea de manera ocasional, aparezca alguien (por supuesto dejando de lado los protagonistas fijos) que se salga de las normas establecidas de la serie. O al menos esto parece.
Nada hace suponer que Cesar no sea tal como lo han hecho aparentar. Se ha marchado tal como vino, sin dejar entrever intenciones ocultas…. Su manera de ser era de una persona educada y noble, jamás le vimos propasarse con Emilia, y tampoco presionó para que ésta tomara partido por él. Al contrario, siempre le dejó espacio para que decidiera por su cuenta, aunque es claro que le atraía y que deseaba estar con ella. Pero no creo que esto fuera malo, especialmente teniendo en cuenta la situación de Emilia y su, hasta el momento, determinación de pasar página con Alfonso.
Por supuesto entiendo las reticencias, incluso la antipatía, de los seguidores más fieles de esta pareja, especialmente teniendo en cuenta que hasta ahora Emilia y Alfonso habían construido una de las relaciones más estables y bonitas de la serie. Pero también admito que César jamás me ha inspirado este sentimiento de rechazo. Al contrario, había conseguido que lo creyera y llegara a pensar en que era posible un cambio de rol en Emilia, más teniendo en cuenta que, aunque ésta vuelva con Alfonso, va a ser muy difícil disipar lo que ha sucedido. De hecho pienso que nada puede volver a ser igual, que una vez rota la confianza es muy difícil recomponerla, aunque también es cierto que el tiempo puede suturar las heridas. Pero siempre queda la cicatriz.
Por cierto, volviendo a César y aplicando mi lógica. Viniera para lo que viniese a PV, no ha trascendido nada oscuro, ni nada hace pensar que fuera con otras intenciones que las que expuso. Pero lo que si tengo claro es que no vino a por Emilia, y que tampoco ésta es precisamente un partido a tener en cuenta (dicho esto con todo el respeto, y sin intentar ningunear el hecho de que es una pequeña y próspera empresaria). Sin olvidar que además ella se iba a ir con lo puesto, dejando todo atrás. ¿Qué César no es el hombre de negocios que dice ser? Quizás. Pero tachadme de ingenua, porque no consigo encontrar un motivo razonable que explique que le hiciera proponer a Emilia irse con él, salvo el de tenerla como su mujer. Y, por descontado, ésta no es precisamente el prototipo de mujer sumisa, que se deja avasallar en caso de que todo fuera un engaño. Algo que, estoy convencida, César ha visto claramente.
Aunque, al fin y al cabo, si se descubre o no que César es un impostor, ya no va a tener ninguna importancia. 
Sólo una última cosa. Mi reconocimiento a Alfonso Begara, un magnífico actor que espero ver en otras series o teatros. 

3 de febrero de 2016

Buscando algo más

Creo que ya he escrito esto antes, pero vuelvo a ello.
Entiendo que el ritmo de una serie diaria y las prisas por confeccionar guiones impiden que a veces se pare en los detalles, así que es fácil que también la lógica de algunas situaciones se resienta a causa de ello. Pero esta telenovela, y probablemente todas, crean también una especie de adicción, que crea a su vez una cierta exigencia para algunas y algunos. Cuanto más se conoce algo, más profundamente se ha entrado en ello, más se hacen patentes las incoherencias que se producen en situaciones y contextos. Y ya no es tan fácil engatusar, ni hacer comulgar con ruedas de molino, cuando un día sucede una cosa y después, o pasa directamente a mejor vida, o se le da la vuelta sin más, sin que medie explicación razonable alguna.
Claro que no todo el mundo se entretiene en estas cosas. Es más, probablemente el 99% de los televidentes seguro que lo pasan por alto y se limitan a ver la serie sin buscarle nada más que entretenimiento. Como probablemente es un gasto inútil de tiempo intentar encontrar cinco pies al gato en un tema intrascendente como este, cuando en la vida real hay muchas cosas que si merecen ser tratadas con atención y dedicación. Pero en mi caso, aparte del placer de escribir, admito que también me sirve para desahogarme de lo que cada vez con mayor frecuencia hago: mirar la serie y dedicar más atención a los detalles que a las tramas.
También hay otro tema que no se puede obviar si se quiere hacer este ejercicio de desmenuzamiento. Es muy fácil caer en el error de no tener en cuenta la época en la transcurre la serie, y especialmente el contexto de las mujeres, que dista mucho del actual. Es cierto que hay tics que aún perduran pese que se ha avanzado en la igualdad de género, pero el caso es que la situación de la  mujer en 1924 era de sumisión y de ninguna libertad para desarrollarse como persona individual, salvo que las circunstancias obligaran, o la educación lo permitiera. También hay temas como el caciquismo y la dependencia a esta clase social, así como el poder de la iglesia sobre la vida de las personas, cosas afortunadamente superadas.
Sin embargo todas estas últimas consideraciones no impiden expresar una crítica, que espero se entienda como constructiva. Evidentemente en una ficción siempre ha habido y habrá licencias, porque se trata de situaciones que no existen y que hay que crearlas. Pero ello no impide que exista una cierta lógica en lo que acontece, y creo que no es mucho pedir que se preste más atención a los detalles. La premura no tendría que ser incompatible con una cierta calidad en el desarrollo de las escenas, y cada vez tengo más la impresión que ello no sucede. Por ejemplo, la escena del rapto de Candela y Sol en mi opinión ha estado cargada de incongruencias, y ha dejado a dos mujeres que hasta ahora se han mostrado como de fuerte personalidad, como dos indefensas féminas en manos de un maltratador. De hecho estoy convencida que todas y todos esperábamos más de ambas, que se mostraran algo más combativas y resueltas.  
Otro tema es Emilia. No voy a juzgar su decisión, porque pienso que, como todo el mundo, tiene derecho a una segunda oportunidad, y hay que tomarla cuando pasa. ¿Qué puede parecer egoísta, y que tendría que sacrificarse por los demás? Pues seguro que hay opiniones para todos los gustos, pero creo que, en un caso así, es ella la que ha de decidir y no los demás por ella. Y creo que es injusto quien la tacha de casquivana al cambiar tan pronto de brazos. Sin embargo parece que finalmente va a echarse atrás, y lo que parecía una decisión firme va a dejar de serlo, simplemente porque después de semanas de estar convencida de lo contrario, en el último momento se le abren los ojos. ¿De verdad era necesario llegar a este extremo? Entiendo que es una manera de mantener la tensión, pero no la deja en muy buen lugar, convirtiéndola en una indecisa.
Y podría seguir así uno a uno con los habitantes de PV, pero por hoy voy a dejarlo con un último tema: los Mella y todo lo que ha sucedido a su entorno.
Supongo que algún día sabremos por qué se trajo a una familia entera para cargársela en apenas un mes, si es que no se trataba de acabar de paso con un icono como el Jaral. Sin embargo esto me parece algo desmesurado, cuando había maneras mucho más fáciles, y por supuesto mucho menos traumáticas, de acabar con esta casa y todo lo que le atañía. Otra vez el dramatismo por encima de la lógica. Pero hay otro tema en esto que me tiene desconcertada ¿A qué vino el hecho de narcotizar a todos los habitantes de La Quinta? A priori es una chiquillada impropia de alguien tan retorcido como Francisca, pues solo faltaba que se colocara la diana para hacer más patente su intervención en los hechos. Pero es que además, aparte de impedir que fueran al Jaral y con ello quizás les salvara la vida, no saca nada de todo ello, salvo una satisfacción pueril que se ha visto oscurecida por los hechos. Aunque lo que realmente revienta es que parece que esto va a quedarse aquí, pues Severo tiene cosas mucho más importantes en las que pensar. Y Francisca va a volver a irse de rositas. Y es posible que otra trama vaya a quedar relegada al olvido.   

24 de enero de 2016

Don Berengario

Alguien me acaba de pasar un enlace en el que se acusa nada más y nada menos a los guionistas de PV de hacer algo parecido a una cruzada de proselitismo antirreligioso, de intentar ridiculizar la religión (en este caso la católica) para intentar establecer una línea de pensamiento más radical y cercana a unos postulados que es evidente que no son del agrado del autor.
Creo que es ir un poco lejos. Con todo mi respeto, creo que es sobrestimar lo que es simplemente una serie a la que no presupongo más pretensión que la de entretener. Es cierto que viendo los programas de mayor audiencia (y PV tiene una audiencia estimable) una llega a la conclusión de que hay que tener en cuenta cualquier posibilidad y que es relativamente fácil llevar a los espectadores por donde se quiere. Aunque, por descontado, no pretendo generalizar, porque también hay quien no se deja manipular y tiene el suficiente criterio como para decidir el rumbo de sus preferencias.
Pero no creo que algo parecido a lo que menciono al principio sea el caso de PV, una serie en la que caben situaciones de todo tipo, donde conviven librepensadores con el más rancio conservadurismo, donde la libertad de las personas es vista desde diferentes ópticas, igual que el tema de los diferentes géneros y su papel en la sociedad de 1924,……..
Pero centrándome en el tema concreto que ha motivado este comentario, la llegada de D. Berengario, un cura diametralmente opuesto a lo que ha significado D. Anselmo, quisiera aportar mi punto de vista.
Seguro que muchos y muchas hemos oído hablar a nuestros padres y abuelos de como las gastaban los curas en otros tiempos. No hay que olvidar que junto con los terratenientes o dueños de fábricas y negocios, el sacerdote constituía la otra pata del poder en los pueblos, y juntos sometían a la gente a sus criterios restrictivos en cuanto a moral y buenas costumbres, amenazando a la gente con los tormentos de un hipotético infierno, o peor aún, con la cárcel o la estigmatización. Por descontado, siempre limitado al pueblo llano, porque los poderosos eran intocables (y tenemos buena muestra de ello con Francisca).
Así que probablemente el nuevo sacerdote encarna con mayor precisión que D. Anselmo lo que era la realidad en los pueblos, especialmente los de menor tamaño. También es cierto que tampoco en este caso se puede generalizar, y es posible que existieran sacerdotes mucho más benevolentes con sus convecinos, que fueran capaces de mirar hacia otro lado cuando estaba en juego la felicidad de éstos.
Porque no hay que olvidar que la iglesia no es un ente sobrenatural, y que la forman personas. Por lo tanto susceptibles de tener criterio propio, y de no dejarse llevar por soberbia o vanidad de poder. Pero desgraciadamente la imagen de la religión (de casi todas) ha sufrido un bajón de credibilidad a lo largo de los tiempos, motivado especialmente por la actitud o las declaraciones de algunos de sus miembros. Y no es necesario remontarse muy atrás para encontrar ejemplos.
“28 junio 2015."Los discapacitados y subnormales son seres inferiores como castigo de Dios a sus padres pecadores" (Javier Echevarría, nombrado obispo sinodal directamente por el papa y prelado superior del Opus Dei)
Otro tema es la utilización que se pueda hacer de la religión para mover masas crédulas. Y aquí entran Francisca y las supuestas apariciones, aunque la verdad prefiero no opinar demasiado porque es un tema que lo único que me produce es hilaridad. 

19 de enero de 2016

Un corazón compartimentado

Pienso que quitar la vida a alguien, ya sea involuntariamente o por accidente (y más a un ser querido) ha de conllevar un dolor insoportable para una persona corriente, además de mucho tiempo, ya no solo de intentar asimilarlo, sino de perdonarse a uno/a mismo (si es que ello es posible).
También es verdad que cada persona es diferente y puede llevar esta situación a su manera. Y por descontado nadie tiene el derecho a reprochar que sea de uno u otro modo, porque entra dentro de la libertad personal que sea así.
Dicho esto, y ya en el terreno de la ficción, voy a saltarme esta premisa de respeto, y tomarme la licencia de opinar sobre un personaje concreto y su deriva emocional poco creíble.
Entiendo que, en aras de seguir dando visibilidad a Francisca, se ha optado por aparcar su supuesto sufrimiento para permitir que vuelva a lo suyo, que es manipular, conspirar y hacer la vida imposible a cualquier persona que tenga la mala suerte de cruzarse en su camino. Que, por cierto y afortunadamente, cada vez son menos, porque todo el mundo está avisado de las consecuencias de ello, incluidos los recién llegados. Aunque también es verdad que su (mala) fama también ha traspasado los límites de sus “dominios”.
Pero sorprende que la misma Francisca que sufrió una catatonia por la muerte de su hijo Tristán (aunque siempre he pensado que era por los remordimientos, no por el dolor), cuando ha muerto Bosco, el nieto del que se llenaba la boca de querer más que a nada en el mundo, lo haya superado tan fácilmente. Más cuando es la (doble) responsable de esta pérdida. Lo que da lugar a pensar que en lugar de corazón tiene una especie de órgano compartimentado, con estancias estancas, que puede cerrar y abrir a voluntad.
Nada en su actitud actual hace pensar que el recuerdo de Bosco la atormente de alguna manera, aunque su más que empujón para sacarse a su tía de encima podría estar motivado por una especie de depresión que la hace desear estar sola para fustigarse (cosa que no hemos visto aún que haya sucedido). Pero tampoco es que sea una justificación muy convincente, y alejar a Eulalia más bien puede tratarse del deseo de librarse de testigos incómodos. Porque no ha tardado ni un día en volver a las andadas, y no ha variado ni un ápice sus malos propósitos, ahora ampliando el abanico a los Mella.
Insisto, me fastidia tanto retorcimiento, maldad y ruindad, que no deja títere con cabeza. Alguien que anda todo el día fabulando como puede hacerla más gorda, no tiene cabida en ninguna sociedad, ni real, ni ficticia.  

17 de enero de 2016

Cinco años casi

Empiezo contestando un comentario en este mismo blog.
Es cierto que ya no consigo encontrar temas de interés para seguir escribiendo. Tendría que volver una y otra vez a lo mismo, y no creo necesario reiterarme en mis opiniones sabid@s por los y las que amablemente se acercan a este rincón.
Así que paulatinamente he ido espaciando mis comentarios, esperando que se dé la ocasión para volver a retomar temas que aporten algo más que lo anteriormente ya he escrito. Aparte de que cada vez dispongo de menos tiempo debido a una mayor concentración en las diversas páginas de Facebook y Twitter que también gestiono.
Sin embargo si hay algo que me gustaría comentar, y que no atañe directamente a ningún personaje concreto.
Semana tras semana estamos viendo el goteo de actores y actrices de PV que van pasando por la televisión italiana, donde son agasajados como verdaderos ídolos, mientras en nuestro país la situación es diametralmente inversa y son totalmente ignorados, excepto cuando intervienen intereses promocionales de la productora. Por supuesto, intereses legítimos, pero que dan escasa visibilidad al elenco y al equipo.
Y este poco entusiasmo en promocionar ya no a los actores, sino incluso a la misma serie, es una queja que se ha alzado muchas veces por parte de muchos y muchas, pero que es algo que siempre ha caído en saco roto.
Evidentemente no es lo mismo una serie diaria y de tarde, que una destinada al prime time, para las cuales si suelen destinarse recursos de todo tipo. Pero entiendo que ello no ha de ser óbice para que la calidad no pueda ser la misma, que no sean igual de cuidadas, y por ello que ambas tengan la consideración que merecen. Sin embargo no es así, y la promoción normalmente suele ser prácticamente inexistente para el primer caso (excepto en sus inicios) mientras que para el segundo no se suelen escatimar espacios publicitarios y aparición de los actores en programas de gran audiencia.
Aunque también es cierto que serie y actores van indisolublemente unidos, así que cualquier publicidad no tendría sentido sin quienes le dan protagonismo.
Centrándome concretamente en PV
Pocas series llegan a cinco años con la salud de la que aún puede presumir El Secreto de Puente Viejo. Aunque quien ha sido fiel a este periplo desde el inicio podrá constatar el gran vuelco que se ha producido en la misma que la hace irreconocible, así como también la especie de desánimo general que se da en este momento y que se hace mucho más patente en las redes sociales. Hecho que paradójicamente no se traduce en disminución notable de l@s espectadores.
La lectura que hago de ello (que es personal y por lo tanto susceptible de ser enmendada) es que la gente sigue fiel por inercia. Otra lectura es que compensando el abandono de much@s seguidores y seguidoras, bien sea por cansancio o por la desaparición de los personajes que les han marcado, se ha producido una incorporación de nuevos espectadores que, sin verse lastrados por las tramas anteriores, se han enganchado sin problemas a las nuevas.
Y en el caso de los fieles se ha producido una especie de resignación. Pero si uno/a es capaz de dejar la nostalgia atrás, poner distancia con antiguos personajes, asimilar que todo es susceptible de renovarse y que hay que dar la oportunidad a otros para que demuestren su valía, quizás aún es posible seguir buscando lo que enganchó en otros tiempos. Por otra parte tarea harto complicada, si siguen empeñados en utilizar situaciones ya vividas y fácilmente reconocibles a pesar de ser maquilladas convenientemente.
Entiendo que en cinco años puede ser bastante complicado encontrar líneas de acción novedosas, pero estoy convencida que existen sin tener que recurrir a la comodidad de lo que he comentado anteriormente. Como también estoy convencida de que la gente agradecería un cambio en esta situación, que las tramas dejaran de ser totalmente previsibles y aportaran algo diferente: por ejemplo, que hicieran desaparecer o cambiaran el registro del personaje de Francisca, que ya se hace totalmente insufrible para la mayor parte de l@s espectadores. Pero este es solo un ejemplo y hay muchos más, que no creo necesario mencionar.

7 de enero de 2016

Abriendo los ojos

Probablemente la suerte también ayude, pero es evidente que no se llega a la posición de poder e influencia de Severo si no es a costa de capacidad de trabajo, de esfuerzo, de voluntad, pero también de visión empresarial, todo lo que permite finalmente llegar a ganarse un respeto y un lugar privilegiado en la sociedad. Por supuesto y en el caso de Severo, también hay que añadir que probablemente no hubiera llegado tan lejos sin el apoyo de un sagaz e infatigable amigo y ayudante, algo que los ha convertido en un equipo formidable. Sin embargo para llegar a conseguirlo no hay espacio a la ingenuidad, y si a poner los cinco sentidos en todo lo que atañe a las personas, tanto en las que te rodean como con las que te unen intereses comerciales. No se trata de desconfiar de todo el mundo, sino de valorar antes de actuar, sin dejarse llevar por impulsos o apariencias.  Y es lo que puede llevar que en ocasiones se tengan que dejar de lado los sentimientos para aplicar la razón, los escrúpulos para defender los propios intereses,…Conceptos antagónicos, pero que obligan a elegir.
Pero hay otras consideraciones que tienen que ver directamente con la persona y su manera de entender su lugar en el mundo. Centrándome en un nivel social concreto: el de los que gozan de seguridad económica elevada, con dos muestras bien diferenciadas en PV, (que también podrían extrapolarse a la actualidad, aunque es algo que no entiende de épocas)
El hecho es que, a pesar de todo lo que supone su magnífico estatus económico actual, Severo no se muestra como la típica persona adinerada que gusta de hacer ostentación de su poderío, más bien ha dado muestras de una enorme generosidad. Lo que da cuenta de que para él el dinero es solo un medio, no un fin, y por ello le da una importancia relativa. Evidentemente no desdeña tener una seguridad económica para él y los suyos, además de que también es una persona responsable que se preocupa de la gente que depende de él, y no gusta de arriesgarse a dejarlos en la estacada.
Sin embargo quizás esta manera de no sentirse atado a su dinero sea el problema, ya que a pesar de ser consciente de las consecuencias de ceder a un chantaje y de que puede que con ello arrastre a muchas personas de manera colateral, no parece importarle en exceso el desprenderse de parte de su fortuna a cambio de la tranquilidad de su hermana. Con lo que antepone sus sentimientos a otras consideraciones, y ello lo hace vulnerable.
Afortunadamente para él no está solo. Porque al antes mencionado Carmelo ahora hay que añadir a Candela, que está demostrando ser el perfecto complemento, al dejar patente que es una mujer con la mente bien amueblada, que tiene las cosas claras y que no tira la toalla fácilmente. Y ha sido ella quién ha encontrado el punto de inflexión para que Severo finalmente abandone sus pretensiones y, especialmente, abra los ojos con Eliseo.
Y así se acelere el fin de éste, que no necesariamente ha de pasar por finiquitarlo.

4 de enero de 2016

Año nuevo, ¿vida nueva?

Por si no fuera suficiente haber hundido al personaje de Alfonso en la miseria, ahora parecen estar intentando que Emilia corra la misma suerte.
Pero tengo confianza en la integridad de ésta, y que no va a cometer el error de caer en lo mismo que la ha llevado a separarse de Alfonso.
Cierto que Emilia no muestra grandes signos de estar pasándolo mal, y lo que es más evidente es que además ha decidido que tiene que cambiar otras cosas, además de su situación como mujer separada. Pero no creo que ello incluya sustituir también sus afectos. Evidentemente cada persona lleva sus sentimientos, su sufrimiento, de la manera que le dicta su propia personalidad o carácter. Siempre nos han presentado a Emilia como una mujer fuerte, que ha sido educada para desenvolverse de manera independiente en una época en la que las mujeres pintaban poco o nada, que sabe sobreponerse a la adversidad y que rápidamente toma el toro por los cuernos, sin dejarse avasallar. Y así parece que ha sido con el tema de la infidelidad de Alfonso, sin permitir que sus sentimientos la coarten y la hundan en situaciones depresivas, aunque su mejor baza la ha encontrado al refugiarse en el trabajo y poniendo como prioridad la necesidad de tirar adelante con su negocio.  
Y así espero que siga, aunque actualmente tampoco veo demasiado peligro en Cesar, más que el que pueda surgir si el hombre, alentado por las muestras de confianza de Emilia, acaba sintiendo algo por ella. En este caso si podría haber conflicto, aunque dudo que ella siga el juego.
Tod@s sabemos el amor que Emilia siente por Alfonso y que ello sigue latente, pero parece que lo ha sepultado en algún lugar y ha decidido darse tiempo para curar las heridas. Y que la compañía de César ha sido una especie de bálsamo, porque el hombre sabe escuchar sin censurar, y además (y hasta que se demuestre lo contrario) es encantador, educado y sabe mantener una correcta distancia.
Sin embargo hay algo que chirria y que podría echar en tierra todo lo anterior: es el desapego que ella muestra hacia Alfonso, al que trata como a un vecino cualquiera, sin dar ninguna muestra de lo que les unió en otro tiempo. Y al mismo tiempo, y aunque ya sabemos lo poco que le importa las habladurías de la gente, me sorprende que no tenga problemas en mostrar públicamente sus simpatías y la nada habitual cercanía hacia un  hombre que hasta hace poco era un perfecto desconocido.
Lo cierto es que la relación que parecía inquebrantable de Emilia y Alfonso ha quedado seriamente tocada, y no veo una salida a corto plazo que permita albergar esperanzas de reconciliación. Más bien al contrario.

3 de enero de 2016

¿Nuevos aires, o simplemente maquillaje?

La semana que viene se incorpora a la serie toda una familia, con lo que se inicia una nueva trama. Además ya se anuncia que también llegan con su propio secreto, lo que por cierto me hace mucha gracia porque ¿quién no tiene un pasado y algo que prefiere no pregonar?
Pero no pretendo entrar a considerar la conveniencia o no de que haya más dispersión de historias, ni por supuesto conozco los motivos que llevan a incorporar nuevos personajes, a menos que haya establecido un número concreto de tramas a desarrollar y se tenga que sustituir la del desaparecido Bosco por otra. O que se pretenda un lavado de cara a la serie y darle un nuevo enfoque, lo que implicaría también ir desdibujando las tramas actuales (cosa que tampoco iba a costar mucho, dada la situación en la que se encuentran). La realidad es que ya hay poco que pueda asociarse a la esencia inicial de la serie, salvo la incombustible Paca, que no ha evolucionado ni un ápice, y los Mirañar que, con algunos cambios en sus filas, siguen instalados en su orgía de disparatadas ocurrencias. Bueno, quizás en esta lista también se puedan incluir D. Anselmo y Rosario, pero sus tramas suelen ser de relleno y no aportan demasiado movimiento a las demás, y también Raimundo, que aunque tuvo su momento de gloria, ha vuelto a hacer mutis por el foro. Los demás personajes si han experimentado cambios y adaptado a nuevas historias, incluidos Alfonso y Emilia, que ahora andan de capa caída y con un desenlace a su historia difícil de prever.
Y ahora llego a lo que realmente quería exponer: la consideración de que más que iniciar nuevas historias, lo que creo que tendrían que hacer es desarrollar las actuales, resolver las situaciones anómalas, no insistir en tramas ya caducas, y dar más protagonismo a personajes que aun a estas alturas una se pregunta cuál es su cometido en la serie (por ejemplo Ramiro).
Y, sin pretender simplificarlo, ni mucho menos desmerecer otros personajes, considero que los responsables de la serie en estos momentos tienen entre manos lo que podrían ser dos buenas líneas de acción, pero que la deriva de la novela está dejando languidecer. Quizás el querer guionizarlo de manera parecida a la vida real (cosa por otra parte que parece que no hay inconveniente para saltarse a conveniencia), hace que todo se alargue lo que parece un tiempo infinito, que se den situaciones que en ocasiones se escapan a toda lógica, y ya no digo a una explicación razonable. Por supuesto entiendo que una rápida solución implicaría tener que buscar nuevos alicientes para mantener la tensión, pero también que no estaría mal un término medio. Estoy convencida que los guionistas tienen suficientes recursos e imaginación para encontrar historias interesantes (que dicho sea de paso, no tienen por qué pasar por la misma vía que lo anteriormente escrito y desarrollado. Creo que l@s espectadores ya estamos algo cansad@s de ver lo mismo, aunque sea maquillado convenientemente)
Pero me he desviado de a lo que me quería referir. A dos historias ligadas, la de Candela y Severo, y la de Lucas y Sol, que con su desarrollo individual estoy convencida que podrían volver a traer a la serie algo de la magia de antaño. Quizás no de la misma manera que lo han hecho otras, porque cada una de ellas ha sido única, pero retornando a aquello que marcó la serie y que ya hace tiempo se perdió. Porque ambas están en los comienzos de las que parecen tener todos los números para ser unas bonitas historias de amor (sin desmerecer las ya existentes), muy diferentes en su concepción, pero con un denominador común: la profundidad de los sentimientos de sus protagonistas.
Sin embargo, veo con impaciencia como la historia de Candela y Severo no avanza, coartada por la de Sol y Lucas. Por supuesto es entendible que alguien que ha pasado media vida buscando a su hermana, cuando finalmente lo consigue sienta que debe resarcirla por los años de sufrimiento, y hacer todo lo posible para que sea feliz. Pero ello hace que Severo deje de lado su felicidad, y su propia historia con Candela.
Tampoco la de Sol y Lucas parece que vaya a solucionarse fácilmente, aunque en este caso entiendo que el tema del marido es un recurso (ya utilizado antes) para alargar la trama y ponerle algo de morbo, antes de que lleguen a poder vivir su amor sin trabas. (Supongo que de aquí unos dos mil capítulos, visto lo visto)
Claro que entiendo que estas dos historias por si solas no pueden llevar una serie, y que hay que añadirle un envoltorio de otras que pueden ser igual de interesantes si consiguen darles una pátina de novedad o algo que las haga renacer. Pero no es el caso del recurso permanente que Francisca se entrometa en todo y acabe estropeándolo, que considero que ya ha dejado de ser nuevo para ser fastidioso, especialmente porque da la sensación que este personaje no tiene otras opciones (veremos cómo se las arreglan ahora que se ha quedado sin vínculos con nadie).
La gente que ve la serie tiene mucha paciencia, bien sea por fidelidad o porque es lo mejor que se da a esta hora, pero lo cierto es que por el camino ya se han quedado mucha gente cansada de ver siempre lo mismo, y solo nuevas incorporaciones de espectadores permiten seguir manteniendo el nivel de aceptación. Pero hasta para esto hay un límite.
También para la fidelidad. 

1 de enero de 2016

A rey muerto, rey puesto

A rey muerto, rey puesto

Esto es lo que parece que piensa Francisca, que ni siquiera ha esperado que el cadáver de Bosco se enfriara para volver a las andadas. Con lo que además para mi queda patente algo: que para ella el cariño es algo accesorio, que su principal prioridad es perpetuarse ella y su estirpe, al precio que sea.
Y oír decirle a Mauricio que nadie puede entender su dolor produce al mismo tiempo indignación e hilaridad. Lo primero porque al parecer presupone que nadie sufre como ella y olvida el reguero de desolación que ha causado, lo segundo porque pensándolo bien es una verdad como un templo: nadie puede entender el tipo de supuesto dolor que dice sufrir, porque no parece que haya necesitado mucho tiempo para sobreponerse a la pérdida de Bosco, y la apariencia es que ya ni siente, ni padece. Tampoco parece importarle el respeto a la voluntad de un muerto, solo porque cree que son más prioritarios sus intereses.
Realmente la personalidad de Francisca es compleja y peligrosa, algo que es innecesario remarcar. Lo curioso de este caso es que si fuera otro personaje casi con toda seguridad sería tachada de desequilibrada (y me remito a tod@s los que han pasado por la serie que han mostrado actitudes perversas, y que han sido calificados de tal). En cambio para Francisca parece existir una especie de resignación general, como si su actitud fuera inevitable, e incluso justificada. Y la verdad es que viendo algunos comentarios una casi se tiene que echar las manos a la cabeza, hasta recordar que se trata de una ficción y que quienes justifican algunas cosas se espera que lo hagan pensando en la ficción y no en la vida real. Por ejemplo, no hace mucho leía refiriéndose a León, el marido de Francisca que fue “convenientemente ayudado” a morir por ésta, que total se iba a morir igual. ¿En serio alguien puede pensar esto, aunque sea en broma, solo para defender a un personaje?
De hecho solo hace falta hacer una búsqueda por internet para encontrar la palabra para definir a una persona como Francisca: psicópata.
“Necesariamente no quiere decir que siempre sean personas malas, sino simplemente que no sienten empatía por el prójimo, ni remordimiento por sus actos, con todo lo que esto significa. Viven bajo sus propias reglas, y solo sienten culpa cuando rompen con su código. Para los psicópatas las personas son cosas, objetos que sirven para satisfacer sus propios intereses. Si su “programación” no implica lastimar al otro, no lo harán. Y podrán vivir en comunidad porque comprenden los códigos sociales. Se adaptan. Lo terrible sucede cuando no pueden evitar hacer daño. Porque la mayoría no comete delitos, aunque no tienen reparos en mentir, manipular o lastimar para conseguir lo que tienen en mente” (http://id.tudiscovery.com/20-claves-para-detectar-a-un-psicopata/)
¿A que la mayoría de rasgos coinciden?
En menos de una semana hemos visto a un personaje que parece haberse sacudido la culpa por haber sido la mano ejecutora (involuntaria, pero culpable por omisión) de la muerte de un ser querido, que obvia la última voluntad de un difunto y que se ha hecho con un niño con la sola idea de poseer un heredero de su sangre, al que poder forjar a su imagen y semejanza. Evidentemente porque el clasismo la lleva a creer que los Montenegro son superiores al resto de los mortales. Pero, ¿qué hay que tener para ser un auténtico Montenegro? Es evidente que ha de tener una buena educación, disciplina para seguir las normas de la sociedad (por supuesto la alta sociedad), tener capacidad de manipulación, poca conciencia,…y sobretodo tener poder, mucho poder, para hacer y deshacer a antojo. Y esto es lo que le puede esperar a Beltrán, incluido quizás cariño, pero posesivo y excluyente.
Y ahora viene aquello de que Francisca es la única familia consanguínea del chico (cosa que no es cierta), que ella puede darle estabilidad y seguridad, y que es complicado que Aurora pueda hacerse cargo de un niño y seguir al mismo tiempo con sus planes de futuro. Hay que admitir que todo ello es cierto. Pero también lo es que, a pesar de no ser familia directa, también Candela y Rosario pueden darle a Beltrán una buena educación, además del cariño y un entorno cálido y cercano. Porque los sentimientos no entienden de sangre, y ambas ya han demostrado con creces que es así.  Además hay razones en contra de Francisca y es que se trata de una mujer mayor (la esperanza de vida en 1922 estaba situada entre el 10%  y 13% de la población mayor de 60 años), y en cambio Aurora es joven y también tiene medios para darle una buena vida al niño.
Otro tema es la repentina necesidad de Francisca de tener un heredero. Durante más de 16 años ignoró a su hijo Tristán, a la pequeña Aurora, y dejó que su otra hija, Soledad, languideciera en un convento. Entonces no tenía herederos, ¿porqué ahora es diferente? ¿Será porque ve más cercano el final de sus días?
Y no lo dejo sin volver a una cuestión que ya he planteado en otras ocasiones. Reconozco que, cada vez más, me subleva leer aquello de que sin Francisca la serie no tiene sentido. Por supuesto no creo que sea más imprescindible que otros personajes. Y es cierto que en todas las series suele haber el contrapunto a la parte buena, pero no es fácil encontrar una que tenga un personaje que llegue hasta el punto de Francisca, o al menos que consiga salir siempre bien librado de todo. Por lo que creo que, como decía alguien en un comentario, la gente ya empieza a estar cansada de ello, y no tendría problemas en asumir que esta trama se fuera diluyendo, dejando que otras historias pudieran salir adelante sin que siempre pendiera la sombra de la doña para estropearlas.
¡Como si la vida misma no fuera suficiente para poner problemas!

2016-1923 La esperanza de un nuevo año feliz

FINAL DE AÑO
Ni el pormenor simbólico
de reemplazar un tres por un dos
ni esa metáfora baldía
que convoca un lapso que muere y otro que surge
ni el cumplimiento de un proceso astronómico
aturden y socavan
la altiplanicie de esta noche
y nos obligan a esperar
las doce irreparables campanadas.
La causa verdadera
es la sospecha general y borrosa
del enigma del Tiempo;
es el asombro ante el milagro
de que a despecho de infinitos azares,
de que a despecho de que somos
las gotas del río de Heráclito,
perdure algo en nosotros:
inmóvil. 
JORGE LUIS BORGES

!!!!FELIZ AÑO NUEVO !!!!!