4 de febrero de 2015

Desde las playas de Cuba

Hoy me voy a tomar una licencia y a dejar que hablen los verdaderos protagonistas. 
Los que tenemos que dejar marchar, pero que han dejado una huella indeleble en los corazones de miles y miles de personas que han seguido los avatares de Martín y María, que han sufrido con ellos, que han visto su lucha para alcanzar la felicidad, y se han alegrado cuando al fin lo han conseguido. Una pareja que han sabido transmitir como pocos lo que es el amor verdadero. 
Pero no es un adiós, es un hasta pronto. Martín siempre cumple sus promesas y dijo que regresarían algún día, cuando nadie pudiera hacerles daño. 
Y también es un hasta pronto a Loreto y Jordi, dos actores fantásticos. Sin ellos, su química y su talento , nada de esto sería realidad. Les seguiremos allá donde vayan, que seguro será muy lejos y muy alto. 
¡¡Gracias por todo lo que nos habéis dado, y seguro seguiréis dándonos!!  
"No sabéis el contento que me da poder escribir una líneas al fin! 
Quería me dispensarais por la tardanza. Vuestra espera ha debido ser un tormento, pero habíamos de dejar pasar tiempo prudencial. Gonzalo casi ha tenido que atarme para que no me lanzara a escribir. 
Acerca del viaje poco os puedo relatar, pues cruzamos el océano sin mayores contratiempos y aportamos sin toparnos una sola tormenta. No bien pisamos tierra y hallamos un lugar donde instalarnos, decidimos tomarnos un tiempo con el fin de determinar que haríamos el resto de nuestras vidas. 
Os diré que de todo lo que he visto lo que más me ha impresionado son las playas y las aguas que abrigan estas maravillosas tierras. 
Ojala estuvierais aquí! 
Nunca he visto cielos tan altos, tan azules  y limpios. La luz es diferente, todo brilla. El agua de tan cristalina pareciera invisible, y la arena, blanca como la nieve, se extiende más allá de donde la vista alcanza. Dentro del sobre que envío hallareis un puñadito de arena envuelto en una cuartilla. 
Y para mayor alegría, hemos encontrado familia, la de verdad, no aquella farsa maligna. Con nosotros tenemos a tu hermano Aurora, el hijo de doña Pilar y tu padre. Un hombre maravilloso que adora a la niña y se desvive por nosotros. 
Pero la pena por no veros es como el agua de lluvia fina que va empapándonos sin casi darnos cuenta. Convencida estoy que todos nuestros esfuerzos, pesares y desdichas, han valido la pena y que marchar de la forma en que lo hicimos era la única salida. Más, duele la distancia. Algún día, no muy lejano, volveremos a nuestra tierra, libres y felices de poder ser nosotros sin miedo. 
Cuidaos, pues sois nuestra vida. 
Vuestros siempre. 
Gonzalo, Esperanza y María"  

Y todo sigue igual

Después de todo, y a pesar del pequeño salto temporal que lo único que ha cambiado ha sido la barriga de las embarazadas, la sensación es que todo sigue de la misma manera. También es cierto que las cosas quizás necesiten un ritmo natural, pero pasamos de velocidad de vértigo, con situaciones casi surrealistas, a coger otra vez la pájara. Porque ninguna de las posibles expectativas se ha cumplido, ni parece vaya a hacerlo en los próximos días.
Centrándome concretamente en algunos personajes.
No voy a negar que el de Inés no ha conseguido despertar mis simpatías, pero aún así creo que debo romper una lanza por ella. Ya lo dije en otra ocasión, pero me parece que aparte de estropear al personaje aún más, lo que están haciendo con ella no va a ayudar mucho a darle visibilidad; más bien al contrario. Sus escenas son calcadas cada día, pero también la están vaciando de la escasa personalidad que aún poseía. Es cierto que ahora mismo representa a una persona desvalida y sin perspectivas, que se agarra con uñas y dientes a quien supuestamente le quiere bien (aunque sabemos que no es así), pero las horas de soledad, que deben antojarse eternas, pueden dar a una persona para al menos cuestionarse algunas cosas. Los razonamientos de Amalia tienen tantas incoherencias, que cuesta entender como Inés no se ha dado cuenta de que no todo es lo que parece.
Pero con Bosco, al que aún no considero perdido del todo, tampoco pienso que lo hagan mejor. Que lo que le suceda es que dude de la actitud de su esposa pero no sea capaz de dar un golpe sobre la mesa y poner los puntos sobre las ies, haciendo por el contrario dejación de ello en Francisca, no es que diga mucho a su favor. Tirar la toalla no es lo que se podría esperar de un marido responsable; de hecho está quedando como un bobo, e incluso un cobarde, al que aunque es evidente que le gusta el contacto con la naturaleza y el trabajo físico, parece que lo busque como coartada para salir huyendo. De verdad lamento lo que están haciendo con este personaje, que presenta rasgos de sus padres, pero al que están anulando cada día un poco más.
Lo que es más que claro es el hilo argumental de lo que va a ser la serie a partir de ahora: Francisca y lo que la rodea. Mucho más de lo que ha sido, que ya es mucho.
Pero al menos en mi caso, comulgar con ruedas de molino no entra en mis planes. Si la historia de amor de Raimundo y Francisca va a ser la gran historia que va a intentar conmover a la audiencia (visto que la Conrado y Aurora va de capa caída, y la de Inés y Bosco va para largo, si es que llega a cuajar algún día), apaga y vamonos. Porque además de los dos personajes anteriores y Amalia, considero que el hombre va a entrar también en el Olimpo de los desahuciados por buena parte de l@s espectadores, que no creo que entiendan mucho este repentino sofocón. Y que además se deje vapulear por una mujer incapaz de asumir su parte de culpa en una relación que ambos dejaron perder, quedando además como un cobarde y el culpable de todo.
Lo siento, pero lo que yo entiendo por una historia de amor va por otros derroteros. Y aún a riesgo de parecer que me dejo guiar más por prejuicios que por otra cosa, no veo cómo puede enganchar una relación entre dos personas maduras, con el añadido de que una de ellas cuenta con un historial delictivo sobre sus espaldas, entre lo que se incluye daños a su propia familia. La de ambos.
No logro asumir que después de todo esto, aún exista una llama que pueda prender. Además ¿alguien piensa realmente que la doña se merece una oportunidad?.
Del resto de personajes, poco o nada se puede comentar. Salvo que parece que vuelven malos tiempos para Mariana que, otra vez, opta por callar y sufrir en silencio.

3 de febrero de 2015

Una familia diferente

Hacia muchos días que deseaba escribir sobre ello, y quizás ya es el momento de que la deuda pendiente que tengo con la familia Mirañar se vea cumplida. Lo cierto es que les he prestado poca atención, sólo ocasionalmente y casi siempre para mostrar mi desaprobación por algo que han hecho o por sus escenas desquiciadas. Aunque tampoco es que haya mucho que decir, porque normalmente es difícil hablar de ellos sin tener que quejarse por sus tramas sin sentido, que además se alargan hasta el cansancio.
Pero lo que no se puede negar es que, detrás de estos personajes, hay tres actores magníficos que merecen un reconocimiento. No es fácil introducir elementos de distensión (aunque, como ya he dicho, a veces logren impacientar) en unas tramas que habitualmente se mueven en el terreno del drama; y además hacerlo con una enorme profesionalidad. Otra cosa es que lo que protagonicen no sea más que situaciones esperpénticas la mayor parte del tiempo, y que además los hagan quedar como palurdos y cortos de luces.
Aunque también a veces llegan a sorprender con actitudes que se salen de lo habitual. Lo hemos visto recientemente con Pedro, que ha sido capaz de exponerse enormemente al ayudar a María y Martín. Por cierto, debo volver a disculparme (aunque sólo sea un personaje) por haber sido critica con él antes de conocer su implicación absoluta en este tema. También con Dolores hemos visto otra parte muy humana, que la hace tener empatía con los que sufren pero sin perder del todo su esencia chismosa, algo que lleva intrínseco en su personalidad.
Sin embargo de los tres, considero que el más completo es Hipólito, no sólo como personaje.
Creo que Selu es uno de los actores más fantásticos que hay en la serie. Por el hecho de que sea un personaje secundario quizás no se le preste suficiente atención, pero el caso es que lo considero un actor completo, capaz de hacer reír, de despertar ternura, incluso de hacer llorar,…..en definitiva, alguien que no deja indiferente, y un personaje al que se le pueden perdonar casi todas sus excentricidades. En realidad Hipólito es alguien atípico, aunque para nada borrico, pues ha demostrado en multitud de ocasiones que tiene su cultura y que podría llegar mucho más lejos de ser capaz de despegarse de las faldas de una madre posesiva, y de dejar de vivir a expensas de unos padres que le proporcionan una vida sin complicaciones. Pero Hipólito sigue siendo un niño grande, que no crece ni al que dejan crecer, y al que ni siquiera formar su propia familia ha hecho madurar.
Y tampoco a hacerlo de momento, porque ha vuelto al principio. Cuando se enfrenta a uno de los tragos más amargos de su vida, no parece que nada vaya a cambiar. Sus padres le apoyarán, pero no estoy muy convencida que sepa superarlo como un adulto, aunque no ha de ser fácil sentirse traicionado por alguien a quien amas y que se había convertido en el centro de su vida.     

2 de febrero de 2015

Y después del mil.......

He llegado a un punto que creo que la medida de las expectativas va en función de lo que uno o una es capaz de creer después de haber sido testigo de cómo en multitud de ocasiones éstas se frustraban, o no estaban a la altura de lo que se aparentemente se pretendía con su anuncio.
Y no es que en el capítulo 1000 haya vuelto a suceder del todo esto último, porque es verdad que han pasado muchas cosas en un solo día, pero admito que aunque tampoco esperaba una gran celebración a bombo y platillo, si algo más que un homenaje indirecto y como cinco escasos minutos de retrospectiva (en lo que, por cierto, se han “olvidado” de Candela, que también tuvo su boda y una historia de amor, corta pero bonita, con Tristán).
Vale, entiendo que probablemente mi opinión al respecto no refleja la de todo el mundo, y que igual que lo he dicho anteriormente, quizás peco de no ver las cosas con demasiada manga ancha, especialmente cuando, como en este caso, se trata de una ficción. Pero una es como es, y no voy a ser tan hipócrita como para pretender ser otra cosa. Lo que no deseo, por descontado, es trasladar estos sentimientos a quienes me hacen el honor de leer este blog.
Pero pienso que llegar al capítulo 1000 con tan buena salud como la que ha demostrado esta serie, merecía por parte de la cadena que se le diera algo más de protagonismo. Porque creo que a veces se olvida que buena parte de la audiencia no tiene acceso habitual a Internet o a las redes sociales, por lo que desconoce los fastos que se hayan podido celebrar con motivo de este evento más que lo que se puede ver en la televisión. Además que es especialmente doloroso ver como en otros países la telenovela goza de una gran visibilidad y los actores de una enorme popularidad, mientras que en nuestro país no recuerdo que nunca hayan sido invitados a ningún programa (excepto a algún concurso con fines benèficos), y casi pasan desapercibidos. Más cuando se trata de una ficción que les ha levantado las tardes, haciendo que A3 lidere muchos días en la franja en la que se emite el serial. Pero claro, entiendo que igual me estoy dejando llevar por mis simpatías, y el interés de los responsables va por otro lado.


Por lo que respecta al capítulo en sí, hay varias cosas que considero a destacar. Creo que se han dado pistas de lo que puede suceder en días venideros: el acercamiento entre Bosco y Aurora, dos hermanos que no saben que lo son pero que parece que sienten un vínculo especial, el algo más que acercamiento entre Lucas y Aurora, que se han dejado llevar sin reparos hacia algo que va más allá de la amistad, la total integración de Matías en la familia Castañeda, la cada vez más enrevesada (y, en mi opinión, poco interesante) historia de Bosco, Inés y Amalia, con un final tan incierto como la misma trama, la confesión de Hipólito del abandono que ha sufrido por parte de Quintina, lo que va a provocar que en el colmado se vivan momentos de sufrimiento, la posibilidad de que la hermana de Severo haga su aparición alguno de estos días,…Y la traca final con el beso de Raimundo y Francisca (esto último, sin comentarios…..).
Bueno, me he dejado una de cal y una de arena: el tema de la liberación de Aurora de todos los cargos, con lo que a partir de ahora volverá a tener libertad de movimientos, y la consabida (por repetitiva) historia de la doña, que una vez más se libra de todos los cargos buscando un chico expiatorio. Que no digo que no me alegre de que nos deshagamos de Fulgencio, pero lo de Francisca ya hace tiempo que me cansa.
Pero, como ya dije, me mantendré a la expectativa, porque PV sigue siendo para mi mucho más que una serie.

1 de febrero de 2015

Hace 1000 capítulos ........

Recientemente leía unas declaraciones del actor Carles Francino, sobre que en las series es importante que exista el amor porque es uno de los motores para que una historia funcione. Y es evidente que en PV esto ha sido también el engranaje que ha hecho que todo siguiera rodando hasta llegar a los 1000 capítulos con unos índices de audiencia más que razonables.
Cierto que no todo ha sido este sentimiento y que alrededor se han tejido muchas otras historias de todo tipo, pero sin la trama inicial que giraba sobre una preciosa historia de amor no creo que hubieran llegado tan lejos; todo ello apoyado por el trabajo, no solo de unos buenos guiones, sino también de unos magníficos actores que consiguieron emocionar a los espectadores. Y cuando esta historia terminó, el reto era importante, pero se supo encontrar el camino y además remontar con sobresaliente. Porque en este momento, cuando ya es difícil reconocer la serie para los que la hemos visto casi desde el principio, ésta sin embargo sigue estando muy viva y el nexo inicial existiendo a través de otros personajes: los hijos de Pepa y Tristán, básicamente Martín y Aurora (porque de Bosco poco se puede esperar más que siga siendo anulado, de momento, por la presencia de Francisca, y del otro Tristán nada se sabe aún).
Pero quizás precisamente por ello y porque, poco a poco, van desapareciendo las grandes historias de amor que hasta ahora han mantenido en vilo al espectador, una se pregunta cuál puede ser el futuro de la serie. Cierto que hay otras historias paralelas (Nicolás y Mariana, Emilia y Alfonso,…), pero ninguna que considere que pueda tener el enganche de las que ya han tenido su momento. Desaparecidos Martin y María, sería el momento de dar visibilidad a la otra gran historia inacabada, la de Conrado y Aurora; pero nada hace presagiar que ello vaya a suceder cuando cada vez más Lucas va ocupando un lugar importante al lado de la chica; algo que admito, no puedo ver con malos ojos porque el médico me gusta y creo que hace que Aurora brille. Aunque también admito que, en la misma medida, no me gusta en absoluto que el papel de Conrado se vaya diluyendo, sin apenas protagonismo. Creo que lo que le están haciendo a Rubén es una gran injusticia, más cuando ha tenido que defender unos guiones que casi siempre le han dejado en un lugar de desventaja.
Lo que si tengo claro es que con las actuales perspectivas y a menos que le den un giro radical, no va a ser la historia de Bosco y sus mujeres la que va a tirar de la serie, a pesar de ser ésta presumiblemente la intención. Mientras las otras tramas que han llevado hasta ahora el peso del protagonismo han tenido un desarrollo lógico, con sus tiempos, en mi opinión ésta ha sido introducida a velocidad de vértigo y además con unos argumentos que tienen notables coincidencias con lo que ya hemos visto, pero sin tener ni de lejos los puntos de interés de los que sí han disfrutado las parejas anteriores. En realidad no he conseguido encontrar ninguno hasta ahora. Aparte de que el personaje de Bosco, como ya he apuntado, pienso que no tiene personalidad y está supeditado a los demás. Tiene algunos rasgos de sus padres, pero está a años luz de lo que supuso la llegada de sus dos hermanos.
Por descontado, pienso que tampoco lo van a conseguir reverdeciendo la relación enfermiza de Raimundo y Francisca, algo que prácticamente nadie cree (salvo sus seguidores). Y voy a limitar mi opinión a esto, porque de seguir creo que me metería en un berenjenal.
Así que me mantendré a la expectativa, esperando que en los próximos días suceda algo que vuelva a llamar mi atención.  Me gusta la serie y creo que aún puede dar buenos momentos.

30 de enero de 2015

Una pantomima de juicio

Admito que los guionistas no dejan de sorprenderme con situaciones que, en mi opinión, van más allá de la lógica. No puedo imaginarme que alegando razones de salud, pero sin mediar certificado médico alguno, solo con su palabra, alguien pueda conseguir que todo un tribunal se desplace a su casa. Es cierto que ahora existen medios tecnológicos que pueden solventar este tema, pero creo que si existiera la posibilidad que se celebre un juicio fuera de los lugares previstos para ello, debe ser algo excepcional y siempre que el acusado no pueda desplazarse, no por las conveniencias de una simple testigo. Supongo que (otra vez) se trata de una licencia y como tal hay que tomarla.
Lo que es más que evidente es el motivo de ello, y todos son muy conscientes de que se trata más de una demostración de fuerza que algo realmente necesario. Y el saberlo ya le quita valor a lo que podría significar de intimidación. Pero Francisca siempre ha de dar la nota, dejando que el juez y los demás togados (a excepción del abogado de Aurora) parezcan de lo más condescendientes al permitir que además lleve las riendas y pretenda tener a todo el mundo esperando, para después entrar en el salón como si fuera una emperatriz, con pompa y boato y del brazo de su lacayo, que además le sigue la corriente sin inmutarse. Y, por supuesto, magnificando unos males inexistentes (o al menos no en la medida que pretende). Juez y fiscal han hecho dejación de sus funciones a favor del poder, algo que da una imagen desastrosa de la justicia (aunque después se haya arreglado). Las pruebas eran demasiado concluyentes como para pasarlas por alto, y ni siquiera un tribunal influenciado podía rebatirlas.
Aunque hay algo que también es evidente. Francisca estaba demasiado tranquila para sentirse amenazada y es evidente que, como le dijo a Mauricio, no había dejado cabos sueltos. Implicada o no en la muerte de Bernarda, y aunque fuera la inductora y la ideóloga, es claro que la culpa va a recaer toda en Fulgencio. Así de una sola tacada se libra de su primo y de ser inculpada. Solo que tendrá que esperar otra ocasión para librarse también de Aurora, porque con pruebas tan irrebatibles el juez no tendrá otra opción que descargar a ésta de culpa y devolverle la libertad.
Pero, otra vez, la doña se irá de rositas. Y van………..

El corazón y la razón

Es gracioso (o penoso según se mire), pero parece que en casa de los Castañeda-Ulloa tienen ahora dos adolescentes, aunque uno ya es algo más que madurito.
Evidentemente diferentes, porque Raimundo ya tiene una edad para ser consciente de lo que se hace, mientras que a Matías todavía se le puede perdonar algún desliz, por sus pocos años. Pero parece que algunas cosas son atemporales. En realidad me cuesta censurarlo porque siento que quizás puedo ser injusta, y que no hay nada que impida que una persona madura tenga sentimientos fuertes hacia alguien. Pero precisamente por la edad y la experiencia, alguien en esta situación tiene más herramientas para saber leer en su propio corazón y no dejarse llevar por ilusiones.
Pienso que es precisamente esto último lo que le sucede al hombre. Aunque lo que le ha llevado a ello ya es otro cantar, porque por más que lo intento no consigo entender que ha cambiado para que precisamente ahora, cuando Francisca está en plena faena para acabar con Aurora y todos saben que lo ha intentado con Martín, al hombre le haya dado para quedarse en evidencia. Ya sé que nadie tiene el derecho de juzgar a otros y que Raimundo es muy libre de hacer lo que le parezca sin tener que dar explicaciones, pero su poca prudencia no dice mucho de un hombre que se supone ilustrado, inteligente y con los pies en el suelo.
Lo dijo D. Anselmo: “el corazón tienen razones que la razón no entiende” Pero he de reconocer que, en este caso, me cuesta asimilarlo sin cuestionarlo, porque la visión romántica que se pretende crear no consigue atraparme para nada. No consigo creerme que un amor, por muy fuerte que haya sido, logre sobrevivir a varias décadas de desencuentros, daños infringidos sin el menor remordimiento a uno o a las personas queridas, la separación durante largos años, y a odios y resquemores varios. Sin contar que Francisca le hace culpable a él de la situación cada vez que sale a colación el tema, como si con ello pueda arrogarse el papel de única víctima y además pudiera justificar su propia perfidia. Nadie es malo por haber tenido un desengaño amoroso, porque de ser así los malvados serían multitud. Puede existir el rencor, pero no hasta el punto de ennegrecer el corazón y hacérselo pagar a todo el mundo, algo que afortunadamente solo ocurre en contadas excepciones. Y es claro que Francisca es una de ellas.
Y pretender que sea precisamente la llegada de Severo la que ha precipitado todo esto, lo considero poco más que una sinrazón. Aunque quizás sea la primera vez que se vislumbre a alguien que realmente puede aguantar el pulso a Francisca. Pero si es así, realmente hace bajar aún más puntos de la consideración a Raimundo, porque da la visión que hasta ahora había estado relativamente tranquilo en cuanto a la posibilidad de que Francisca llegara a pagar algún día por sus maldades. Ya sé que puede parecer que tergiverso las cosas, pero la da la sensación que una cosa es desear de palabra que la doña pague por sus desmanes, y otra que lo piense realmente.
Lo siento, pero no soy ni de lejos tan comprensiva como Emilia, que tiene un buen papelón con este tema.
Y que por si no fuera poco, además parece que Raimundo ha perdido los modales. ¿Es necesario que se muestre tan grosero con Severo y Carmelo?  

29 de enero de 2015

No es un adiós, es un ¡ Hasta pronto !

Supongo que la primera intención después de ver el capítulo del reencuentro entre Martín  y María, es la de agradecer a los guionistas que al menos permitan que una de las historias de PV tenga un desenlace feliz. Y por supuesto lo hago. Pero, sin pretender minusvalorar esta buena noticia, no puedo olvidar que si bien es cierto que por una vez nos dan una alegría, no lo es menos que ésta ha costado sangre, sudor y lágrimas, además de una paciencia infinita por parte de los espectadores. Evidentemente también entiendo que las historias no pueden terminar en dos días porque de ser así las series no tendrían mucho recorrido, y es claro que mantener la incertidumbre hace que el espectador siga pegado a la pantalla. Pero, en mi opinión, esto se podría racionalizar cuando hay varias tramas abiertas y normalmente suele suceder que todas pasan por una situación compleja al mismo tiempo, aunque también entiendo que no es fácil contentar a todo el mundo y que ha de haber algo que dé vidilla.
Sin embargo ahora parece que, al menos por unos días, va a haber un impasse. De hecho también algo ha cambiado. Creo que es de las pocas veces que una explicación me convence y no le encuentro incoherencias.
Martín ha cumplido su promesa. Ha vuelto al lado de sus dos chicas, y esta vez es para siempre. 
Realmente es difícil imaginar los sentimientos que se agolpan en una persona como María, que pasa, sin solución de continuidad, de sentir que su mundo se viene abajo, a ver renacer todos sus sueños. ¡¡Martín está aquí, ha venido a buscarlas!! No es un fantasma, ni una aparición, es Martín en carne y hueso, que además ha llegado en el momento más oportuno. (O quizás inoportuno, porque no habría estado mal que María acabara la faena. Pero no es una asesina, y mejor que no tenga que llevar este peso sobre sus espaldas).  
Emociones a flor de piel en este momento, en el que la oscuridad desaparece y todo vuelve a brillar, y que no hay nadie más que ellos dos y su pequeña hija.
Pero la realidad se impone y hay que vivir el presente, con la vista puesta en el futuro. Porque algo empaña este reencuentro feliz, y es la seguridad de que la que ahora yace herida a sus pies nunca cejará en su empeño de separarlos, con lo que no hay más solución que poner distancia por medio, y mejor un océano. Algo que implica al mismo tiempo que no podrán gozar de su dicha al lado de la gente a la que quieren y que les quieren. Pero aunque se alejen de PV, es seguro que los llevarán siempre a todos en el corazón y en el pensamiento.
Ya que aunque se marchen solos, los vínculos de la familia salvarán las distancias. De la gran familia y amigos que ambos tienen la suerte de poseer (con alguna notable excepción) y que han sido los garantes de proporcionarles un futuro, los que todos a una han hecho bueno aquello del “burlador burlado”. La lástima es no poder disfrutar de la cara de Francisca si llegara a saber que esta vez ha perdido la partida (pero mejor que no sepa nada, porque ya se ha visto que sus tentáculos son alargados). Por cierto, una gran familia que parece que tiene un nuevo miembro, porque hace aproximadamente un año Aurora se consideraba hija única, y ahora resulta que tiene tres hermanos (aunque sólo conozca uno, y a otro como si no lo conociera). 

(Esta imágenes no son capturas de pantalla. Son fotos compartidas desde diversas páginas de Facebook) 
No puedo terminar este escrito sin despedir a Jordi y Loreto. Otra despedida más de unos personajes muy queridos.
No creo errar si digo que much@s vamos a echar de menos esta preciosa historia de amor, la que nos ha mantenido pegad@s a la pantalla durante meses.
Y si esta despedida es definitiva o no sólo es algo que saben ellos y la productora, aunque es evidente que si llegara a plantearse una vuelta tampoco va a ser pronto. Por lo que habrá que resignarse a dejar de verlos en PV (al menos durante una larga temporada).
Solo me resta, desde este rincón, desearles a ambos la mejor de las suertes en su carrera profesional y en su futuro, y darles las gracias por los momentos que nos han brindado con su buen hacer.

HASTA PRONTO!!!

28 de enero de 2015

Algo sucede en La Casona

Creo que en La Casona lo que necesitan urgentemente es un exorcista.
Evidentemente algo flota en el ambiente que hace de este lugar un sitio siniestro, del que mejor mantenerse alejado. Porque no es muy normal que la mayor parte de las personas que en algún momento de su vida se han albergado entre sus muros hayan acabado locos, desquiciados, malvados o desgraciados. Por no hablar de los que aún ahora andan bobos o alelados, o los que han salido de la casa con los pies por delante. Solo unos pocos han conseguido que todo esto no los haya engullido, aunque tampoco han podido evitar que las desgracias los persiguieran allá donde fueran. Claro que también hay que tener en cuenta el denominador común de todo ello. Y no se trata del destino, sino de algo (más bien alguien) mucho más tangible: Francisca.
Solo espero que los que aún queden que no han sufrido las consecuencias, consigan librarse de esta influencia, y salir por patas antes de que sea demasiado tarde. Especialmente me refiero a Fe, que, de momento, aún no está en el punto de mira. Aunque, al tiempo……
Pero para no ser menos, parece que ahora le toca el turno a Amalia, y de paso rememorar otros tiempos ya muy lejanos, en los que Angustias era la protagonista. Aunque no alcanzo a ver el motivo por el cual ahora su mente empiece a dar signos de desquiciamiento, a menos que esto ya viniera de fábrica y no lo hubiera dejado entrever antes. ¿O quizás es que aprende muy rápido de una maestra excepcional? Pero los signos son los mismos que ya se han visto anteriormente en otras tramas, incluido el cuchillo, lo que además en mi opinión denota (siento decirlo) poca imaginación por parte de quién escribe los guiones. Y todo ello está haciendo de Amalia un personaje casi tan siniestro como la doña, con la que se ha puesto a la par, especialmente en el tema de engañar a un Bosco que es incapaz de tomar las riendas de su matrimonio, y que acaba yendo siempre a llorar al hombro de Francisca para que sea ésta la que le saque las castañas del fuego.
Admito que esta trama cada día me cansa más. No consigo ver las escenas de Amalia con Inés sin ponerme a mirar las musarañas del techo, ni tampoco consigo evitar las ganas de darle dos sopapos a Bosco a ver si espabila. La verdad es que, en mi caso, pienso que las dos primeras en este momento ya es difícil que consigan remontar una popularidad que ahora se me antoja que está por los suelos, mientras que Bosco quizás aún podría salvarse si le dan un giro a su trama y le hacen descubrir la verdad sobre sus orígenes. Al fin y al cabo (y obviando sus orígenes psicodélicos) se trata de un hijo de la partera y Tristán, por lo tanto el nexo con la historia original. Pero lo están alargando tanto que ya cansa, además de que ya no podrá disfrutar de su hermano Martín, y como no se den prisa, tampoco podrá hacerlo de Aurora. 
Y El Jaral se va a quedar sin herederos directos. 

27 de enero de 2015

Las dudas de Aurora

Dejando aparte el hecho de que todos mantengan a Aurora en la inopia con unas razones que no alcanzo a entender más que por un intento de sobreprotección, creo que esta situación también me ha servido para llegar a unas conclusiones que quizás no había valorado antes en su justa medida, y con ello mirar con más comprensión la actual manera de comportarse de la chica con respecto a Conrado.
La Aurora que actualmente vemos es una adolescente en cierto modo insegura, lejos de la que llegó hace tiempo a PV. Una chica que había aprendido a valerse por sí misma, aunque probablemente más por necesidad que por carácter (que también lo tiene) y que hizo que, en principio, diera la talla de una persona mucho más madura que la que le correspondía por edad. Una chica que durante los años más importantes de su vida, en los que se moldea el carácter, el único contacto con el mundo exterior, aparte de las cartas de su prima María, fueron los libros y lo que le podían explicar sus compañeras de internado. 
Y quizás ello le llevara a forjar un mundo irreal, unido a una cierta idea romántica sobre algunos sentimientos. Salir al mundo, y además tener que pasar por un montón de situaciones dramáticas: su actual momento personal, con una condena sobre su cabeza, el dolor por la muerte del padre que apenas había llegado a conocer y disfrutar, la supuesta muerte del hermano que desconocía que seguía vivo y con el que llegó a crear un vínculo precioso, y ahora la desaparición de la única persona que la había mantenido atada a su familia durante los años de separación, además de perder también a la pequeña sobrina que le había llevado alegría, han acabado por romper este mundo, y además hacer mella en su ánimo. Porque creo que tener una familia había hecho desaparecer esta necesidad de autonomía, ya que al reestablecer los vínculos también se habían creado una situación de dependencia mutua, que ahora se está volviendo a perder poco a poco con la desaparición una a una de las personas con las que se sentía más atada, y que puede hacer que ahora se sienta, de alguna manera, sola y desamparada. Y no debe ser fácil asumir todo esto, incluso en una persona con mucha fortaleza, sin caer en el desánimo y en una inmensa tristeza difícil de sobrellevar. Y en consecuencia, volviéndola más vulnerable.
¿Cómo encaja en todo esto Conrado?
Creo que de llegar ahora a la vida de Aurora, las cosas serían muy diferentes. Todo el mundo ideal de las novelas románticas que se había creado ésta se ha desvanecido ante la cruel realidad, y la chica podría ver sin ninguna barrera al hombre que la ama y al que dice amar, pero que por alguna razón ahora en ella se antoja un sentimiento inconcreto. Lo que me hace preguntar si además de enamoramiento no fue también un reto y una especie de acto de rebeldía ante un hombre que aparentemente no le hacía ni caso, y al que además presumiblemente la familia iba a poner pegas por el tema de la diferencia de edad.
Por descontado no pretendo minusvalorar los sentimientos de Aurora, que no dudo que son sinceros, pero también entiendo que ahora no esté mucho por la labor, y además se haga preguntas sobre su futuro. Sin embargo no veo nada malo que sea así porque de ello depende su felicidad, y precipitarse cuando aún es muy joven y le queda mucha vida por delante considero que no es una buena opción (basta ver el ejemplo de Bosco). Por cierto, creo que comprometerse a tan temprana edad siempre es precipitado, y ya lo critiqué en su momento también de María, aunque después el destino haya llevado a ésta a consolidar sus sentimientos con el hombre que escogió y que ya forma parte de su futuro. 
Y otra cosa más. Es evidente que la presencia de Lucas también ha ayudado a que Aurora haya cambiado, y no solo por haber conseguido recuperarla al mundo. De hecho creo que viene de más lejos, de los días en Madrid cuando Aurora descubrió otro mundo, y el hombre fue un apoyo y un aliado. Pero no creo que ahora mismo los sentimientos sean compartidos (Lucas es claro que la quiere), o al menos la chica no ha llegado al punto de cuestionar si siente algo por él más allá de la amistad y el agradecimiento.  
Pero supongo que hasta que Aurora conozca toda la verdad sobre Martín, María y Esperanza, y pueda liberar su desazón, no buceará en este tema. Por supuesto espero que sea para bien de Conrado, y que su relación pueda al fin ver algo de luz.  

26 de enero de 2015

Sin compasión

Francisca lo ha vuelto a hacer. Disfrazar sus remordimientos, trasladando a los demás la culpa del dolor que siente, y sin reconocer que lo acontecido es por causa de sus maquinaciones. Y hablar de traición, cuando es ella la que jamas se ha detenido ante ello.
No voy a negar que su dolor pueda ser sincero, pero no siento la más minina compasión por ella. Cierto que es mucho más fácil no apiadarse sabiendo que el motivo de su dolor es por algo que ella desconoce que no tiene motivo de ser, pero aun así, admito que esta mujer me saca una faceta retorcida que hace que llegue a sentir una perversa fruición de verla en este estado, el que tantas veces ella ha procurado a otros.
Sé que esto no es muy correcto y tampoco soy nadie para juzgar y condenar, pero no creo que se merezca nada mejor. De hecho incluso pienso que esta satisfacción sería aún mayor si pudiera ver la cara de Francisca al saberse burlada por los que tanto desprecia, pero quizás sea mejor que la mantengan en la inopia.
No hay nada tan definitivo como la muerte, y la doña ha hecho uso de este método para apartar de su camino a todo el que la ha estorbado. Pero su mente maquiavélica parece que no le deja ver que con ello se está quedando sola. No tiene a nadie, salvo temporalmente a Bosco, con quien también se está engañando porque no va a ser siempre un adolescente y algún día va a crecer, aunque también es cierto que ello no implica necesariamente que deje de ser manipulable. Pero que ahora el chico no se cuestione nada y crea a pies juntillas a su supuesta benefactora, no impide que vaya acumulando visiones de cosas que un día pueden llevarle a preguntarse si no hay algo más. Y entonces será cuando tendrá la posibilidad de descubrir quien se esconde detrás de una fachada creada para hacer de él una marioneta, y será el principio del fin para Francisca.
Instalada en su mundo particular, parece que Francisca ignora que los demás tienen sentimientos. Incluso algunos voluntad propia (modo ironía, eh!!). Porque si alguna vez albergó la esperanza de que María volviera a su lado, ella misma se ha encargado de hacer, a través de sus malas artes, que esto se desvanezca por completo y definitivamente. No se puede hacer daño a quién supuestamente se quiere (sentimiento que no puede existir realmente, porque cariño y procurar dolor y sufrimientos son dos conceptos que se antojan incompatibles) y después esperar que el otro o la otra no se lo tenga en cuenta. No creo que exista un cariño de este tipo, a menos que exista arrepentimiento y propósito de enmienda. Palabras que en la doña suenan solo a utopía, o que no es arriesgado decir que jamás sucederá.
Primero perdió a su hijo Tristán, que por culpa suya y por no haber actuado contra Jacinta, perdió la vida a manos de ésta. Después la que se alejó fue su hija Soledad. Y ahora ha perdido a María, a Esperanza, y también a su nieto Martín (aunque este último ya entraba en sus planes el hacerlo desaparecer). Y también lo está intentando hacer con su nieta Aurora. Además nada garantiza que Bosco no vaya a hacer el mismo camino que sus hermanos, a la mínima que se desvíe de los planes trazados.
¿Qué clase de persona puede hacer algo así? 

Una celebración nada corriente

No creo descubrir nada si afirmo que el concepto de la muerte es algo que no es visto de la misma manera por las diversas culturas. Y que mientras en unas se asocia al dolor por la pérdida, en otras se ve como una liberación. De ello que las despedidas a los difuntos también tengan diferentes maneras de llevarse a cabo. Me voy a permitir un ejemplo que pude ver cuando estuve en el Tíbet: allí existen lugares en las montañas donde la gente lleva a sus muertos para que se los coman los buitres. Algo que para ojos de un occidental parece bastante aterrador, pero que para ellos es algo normal e incluso puede tener su punto romántico. Lo llaman enterramiento en el cielo, y se entiende que las aves trasladan al difunto a este lugar idílico.
Pero en la visión de esta parte del planeta, la muerte casi siempre se asocia al dolor y respeto a quien ha dejado este mundo. De ahí que la escena en la posada, visto desde la óptica de los que desconocen el fondo de la cuestión, no tiene nada de corriente, al asemejarse más a una celebración que a una despedida. Aunque por ejemplo, en EEUU es algo normal hacer una recepción después de un funeral, pero no en una casa española, ni aun actualmente. También es cierto que cada vez más la muerte de una persona querida, a menos que sea en circunstancias trágicas o sobrevenida de manera súbita, se acepta de una manera menos traumática, pero sigue teniendo el mismo componente de antaño. Aunque en 1922, y con la influencia que la iglesia ejercía sobre la vida de las personas, hacer algo parecido creo que habría sido casi motivo de excomunión.
Sin embargo en esta celebración concreta (porque se trata de festejar algo), incluso están el sacerdote del pueblo y el alcalde. Y, por cierto, tengo que aprovechar para disculparme por un comentario anterior que dejaba a éste último a los pies de los caballos. Evidentemente es un personaje y por lo tanto es difícil pedirle perdón por haber caído como una pardilla en la misma trampa que Francisca, pero me alegra tener que rectificar y admitir que Pedro esta vez sí ha estado a la altura. 
Así como me alegra descubrir que, después de todo, Francisca no es tan lista como se cree, ni casi nadie la teme. Algo que pudo suceder en el pasado, pero cada vez menos. Como también se demuestra que unidos se puede vencer al poder. 

Mil gracias !!

Mil gracias a todas y todos por vuestras felicitaciones. A l@s que siguen mi blog, a l@s que comentan en el mismo o en las redes y, en especial, a l@s administrador@s de las diferentes páginas que me hacen el honor de compartir mis escritos. Todo ello me empuja a seguir escribiendo e esforzándome en hacerlo lo mejor posible. Aunque sé que no siempre mis opiniones son compartidas, pero creo que en ello puede estar también el punto de gracia, pues facilita que nazcan otras que enriquecen un posible debate. Por descontado sé que no siempre tengo la razón y no me importa rectificar. 
Reitero mi agradecimiento más sincero. Un abrazo a todas y todos

25 de enero de 2015

Una fecha en la pared

Si una permanece atenta a las escenas de la serie, siempre hay pequeños detalles o hechos que aparentemente no tienen ninguna trascendencia, pero que al final acaban siendo una pista de cosas que van a suceder en PV en un futuro más o menos cercano.
Sin embargo admito que habitualmente no les presto demasiada atención, y solo reparo en ello si alguien lo insinúa, o cuando se descubre una razón que hace que se entienda una cosa o hecho concreto.
Como el tema de la fecha en la pared. Reconozco que ni siquiera se me pasó por la cabeza un motivo para que Inés cambiara el habitual palito por unos números, y lo atribuí al lógico aburrimiento al estar sola y confinada durante tanto tiempo.
Pero parece que este es el hilo del que se va a tirar (o uno de ellos) para que una trama que parece estancada desde hace semanas, tenga un giro que la haga salir del sopor en la que considero está sumida.
Y aparentemente va a ser Fe quién va a alzar la liebre, e incluso llegar a descubrir lo que ha sucedido en las catacumbas, aunque Mauricio también puede jugar un papel importante. Y puede que también suceda lo que alguien insinuó en un comentario leído en las redes sociales: que el hombre se vea obligado a escoger entre su fidelidad a la doña, o sus sentimientos hacia la doncella. En realidad no tengo muchas dudas de, si ello llega a suceder, cuál va a ser el sentido de su elección, aunque también es cierto que tendrán que jugar otros factores, como la posibilidad de que la doña sepa que Fe ha descubierto su secreto y quiera deshacerse de ella, o que todo ello no llegue antes al conocimiento de Bosco.
De todas maneras Fe se está revelando como una sagaz detective. Es cierto que su situación es privilegiada para ello, pues al tener libre acceso a toda la casa y además ser minusvalorada por su ama, que no sospecha ni de lejos que Fe es mucho más despierta de lo que deja ver, ésta puede ser testigo muda de conversaciones o de cosas que después pueden ser muy útiles. Aunque también es cierto que juega un papel importante en ello la curiosidad y también la audacia, que espero no le jueguen una mala pasada.
Lo cierto es que, cada día que pasa, hay nuevos elementos para añadir a la lista de cosas positivas de este personaje. Porque su buen corazón, el que tod@s sabemos que tiene, está pasándole también factura y ahora la invade una inmensa zozobra por la “supuesta” muerte de María y Esperanza. Aunque espero que algún día alguien la ponga en antecedentes, pues ha tenido un papel importante en esta trama.  
Por cierto, y volviendo al tema catacumbas. Me llamó la atención el cómo se referían a ellas por un nombre que he de admitir que jamás había oído: “espeluncas”. Y la curiosidad me hizo encontrar, además de la definición correcta como cueva, de un texto que me hace gracia compartir y que encontré en un blog
“Las espeluncas que pasteurizan la desamortización del dextrocalio, no argumentan la saponificación de la sinéresis. Aforando subvalveas y exviajados en la leticenia emboica de los hemalios, no palentografiamos el ecubeo de las murtas. Asaz, desconsiderado y ambrósico, el prontuario descabezado de la pronuba no desconceptualiza su vivencial atavismo, sino que desentumecense los silurgos similicandentes que nos venían antiliquizando. …….”
Nota : ¡¡A que después de esto, el lenguaje de Fe ya no se antoja tan raro!!

Una aventura , un reto

La casualidad ha querido que, con pocas horas de diferencia, se cumpliera el primer año de existencia de lo que me supone una aventura apasionante como es llevar adelante este blog, y que el mismo llegara a las 200.000 visitas, un hecho que probablemente no sea nada excepcional para otros blogs, pero que a mí me supone un enorme acicate para poder seguir haciendo lo que me gusta, y además me sirve de desconexión.
Y voy a aprovechar para volver a mostrar mi agradecimiento más sincero a las personas que se acercan  a este rincón, que dejan sus comentarios en el mismo o en las redes sociales….evidentemente sin ellas este sitio no tendría el mismo aliciente, y el reto sería mucho menos ilusionante.
No me considero una gran escritora, ni siquiera mediocre, pero que mis opiniones puedan interesar a alguien y que ello además contribuya a crear un debate o simplemente generar opiniones, no voy a negar que me produce una gran satisfacción. Igual como contribuir, en la medida de mis posibilidades, a que se hable de una magnifica serie como es “El Secreto de Puente Viejo” a la que siempre tendré que estar agradecida, no sólo por haberme permitido descubrir una faceta que desconocía poseer, si no también, y mucho más importante, haberme dado la oportunidad de conocer, a algunas de manera personal, a un montón de personas que ya forman parte de mi vida.
Reitero mi agradecimiento más sincero. 

24 de enero de 2015

Las historias de amor de PV

No soy muy dada al tipo de series en el que se puede incluir PV, por lo que solo puedo conjeturar sobre la posibilidad de la existencia en el amplio abanico de propuestas de este género, y en cada una de las mismas, de una o varias historias de amor romántico, que además en algunos casos serán imposibles o difíciles de llegar a buen puerto. Vamos, como sucede en PV.
Pero seguramente también habrá historias  con finales felices, y espero que la de María y Martin sea una de ellas. Aunque el desenlace, que cada vez se vislumbra con mayor claridad, se antoje algo así como una despedida por la puerta falsa, al no poder seguir con sus vidas en PV (evidentemente las razones en la serie son unas y en la realidad, que es la que se impone, otras. Y probablemente la que se ha buscado era la mejor opción, antes que tirar de métodos más drásticos).
Martín y María, con su pequeña hija Esperanza, estarán juntos y serán felices. Pero lejos de los suyos.   
En realidad se podría decir que PV es un conglomerado del tipo de historias antes mencionadas, pero con un desarrollo muy diferenciado. No hay una igual a otra, ni un final igual a otro.
Aparte de la anterior, que considero una de las más preciosas que se han dado en la serie, al igual que sucede con la de Pepa y Tristán, actualmente existen otras que permiten seguir creyendo en el amor como núcleo central, aunque a veces quede obscurecido por las desgracias, que también son algo recurrente. Sin olvidar los guiños que se hacen al contexto histórico, pero que hacen de esta serie algo más que una simple telenovela.

Existe la historia de amor de Emilia y Alfonso, que ya está consolidada, igual que la de Pedro y Dolores (a su manera) o la de Mariana y Nicolás (que aún podría tener algún sobresalto, pues existe un secreto de éste que permanece latente, como es el de su origen y su familia). También las hay, que a pesar de haber sido muy bonitas en su momento, se han roto, como la de Hipólito y Quintina (también por razones ajenas a la serie), o las que aún no han empezado y que además parece que van a necesitar un empujón, como la de Fe y Mauricio.  Y, aunque ahora mismo no haya ningún indicio de que vaya a suceder, me gustaría pensar que en esta relación pueda incluirse también algún día a Candela, un personaje que aún puede tener su momento para vivir otra vez estos sentimientos.
Pero hay otras tres parejas de las que aún es más difícil predecir el futuro, porque además intervienen otros factores, como un tercero o tercera en discordia, o como en el caso de Raimundo y Francisca un montón enorme de desencuentros, malas decisiones, rencores extremos,...y especialmente y por parte de la mujer, un corazón endurecido e incapaz de aceptar sus errores.
Aunque creo que tendría que pasar algo muy excepcional para que estos últimos tuvieran otro final que no fuera seguir alejados. Quizás hubo un tiempo que les unió una gran historia de amor, pero no veo que ello tenga ninguna posibilidad de renacer. Dos personas maduras, con un amplio bagaje a sus espaldas, no creo que puedan aspirar a reeditar un amor de juventud, por muy grande que fuera, cuando después solo ha habido odio y rencor. Han pasado lustros alejados, no solo físicamente, y han tenido tiempo de sobra para dejar atrás lo que no pudo ser, por lo que tampoco creo que pueda seguir latente nada de todo ello. Ni siquiera lo que les unía, que era su hijo, ahora existe.
Al tema de Bosco e Inés, que aparentemente se pretende que sea la continuación de las historias protagonistas, tampoco le veo un futuro nada esperanzador. Es una historia que considero no se ha trabajado con mucho acierto y, de momento, no parece haber cuajado. Además al existir Amalia, el protagonismo se ha desplazado a ésta, y Bosco apenas parece recordar algo que sucedió en un visto y ni visto, una relación que se desvaneció en un suspiro. Aunque, en este caso, este supuesto amor, que más bien se antojó el descubrimiento de una experiencia en la que pienso que el deseo jugó un papel importante, es posible que pueda volver a renacer. Y quizás algún día pueda consolidarse y ser realmente lo que se pretende.  Aunque si hay algo de lo que no tengo muchas dudas, es que tendrán que esforzarse mucho para ni tan siquiera acercarse a emular a las parejas que les han precedido. Y en ello incluyo a Aurora y Conrado, la tercera pareja de la lista.
Admito que es sobre la que me cuesta más escribir, porque me tengo que debatir entre lo que ya  es sabido sobre su futuro, y lo que sucede actualmente. Aunque lo cierto es que la realidad de esta pareja tampoco es tan halagüeña. Y mucho menos la actitud de uno de sus componentes, Aurora, que parece que, de pronto, se haya vuelto una adolescente insegura con sus propios sentimientos. Algo que no hace un año tenía aparentemente muy claros, pero que ahora se mueven en un mar de dudas que desgraciadamente son perfectamente visibles para Conrado. Y cuesta entender la deriva a la que han abocado a esta pareja, sin darles apenas un momento de tregua, y mucho menos la posibilidad de que esta historia que un día vendieron como algo que tenía que hacer temblar los cimientos de la serie, pudiera desarrollarse para que ello fuera cierto. Porque algo que partió de una premisa novedosa, como era la relación entre madurez e inexperiencia, y que podía haber sido una historia con un gran recorrido, ha acabado siendo engullida por otras historias que se han tejido a su entorno y que no la han permitido avanzar. Y ahora que se vislumbra el final, no parece que vayan a enderezarlo.

23 de enero de 2015

Dos maneras de ejercer el poder

Quizás el sistema vigente en 1922 permitía situaciones que actualmente se antojan bastante más excepcionales, pero admito que aún me siguen dejando perpleja algunas cosas que se dan en la serie, como el oír decir a Francisca que no ha dado permiso para suspender la búsqueda de María y Esperanza. Que su poder llegue hasta el punto de mandar incluso sobre la Guardia Civil me parece algo excesivo, aunque visto lo visto, no imposible. 
Supongo que hay que recurrir a las páginas de la historia para comprender el poder de los caciques en aquella época, porque de otra manera no se entiende que alguien que no ostenta ningún cargo público, tenga capacidad de decidir temas que habrían de ser solamente incumbencia de los estamentos establecidos, como las fuerzas del orden o el gobierno local o supralocal. Por no decir de lo que atañe a la justicia.
Pero es evidente que el poder y el dinero estaban por encima de todo ello, más en el ámbito rural dónde la gente dependía casi por completo del capricho de una clase social aupada, no por propios méritos, si no por los elementos mencionados anteriormente o por su cercanía al partido dominante. Algo que desgraciadamente aún no ha desaparecido, porque (sin generalizar) no siempre están en los sitios de poder los mejor preparados o los que podrían hacer las cosas teniendo en cuenta también el sentir del pueblo y no exclusivamente el de las clases más favorecidas. Por supuesto no pienso que el pueblo tenga siempre la razón, pero creo que hay que escucharlo.
Algo que, evidentemente, no casa con la doña, que ni remotamente se plantea tal posibilidad. Anclada en su idea de señora feudal, sigue manteniendo con mano férrea los privilegios que le han otorgado su posición y su manera de actuar, sometiendo a la gente por el medio más infalible: el de ofrecer medios de subsistencia, aunque sea en condiciones de semi-esclavitud.
Por ello tengo esperanzas que Severo cambie esta visión. Aparentemente con un poder semejante al de la doña, sus maneras parecen muy diferentes. De hecho él mismo le dijo a Mauricio que era uno de ellos, y creo que era sincero con tal afirmación. 

22 de enero de 2015

Uno más de la familia

No se trata que haya que buscar un sustituto a María en el corazón de Emilia y Alfonso, pero creo que Matías se está haciendo un hueco importante en este lugar. Ambos tuvieron una buena intuición con el chico, y éste tomó la que probablemente será una de las mejores decisiones de su vida que fue la de quedarse a su lado.
Y las dos partes han ganado con ello. Uno ha conseguido un futuro, y Emilia y Alfonso una nueva oportunidad para ser padres. Especialmente Alfonso, que no pudo ejercer como tal en su momento, y que tuvo que ver como su hija crecía alejado de ellos.
También es cierto que Matías ya está un poco crecido, pero creo que la pareja aún están a tiempo para poder revivir la sensación de la paternidad y maternidad en un joven que aún necesita sentirse arropado y guiado, y que seguro que un día será un hombre de provecho del que ambos se sentirán orgullosos.
En realidad creo que los dos ya experimentan esta sensación.
Porque pienso que el chico cada día es más adorable, y que además hace todo lo posible para recompensar el cariño que le están demostrando todos. Emilia, Alfonso y el resto de la familia han sabido acogerle con los brazos abiertos, cuando sólo era un chico con mala fama y una corta vida llena de sufrimientos y malos tratos. El único problema (si es que se puede llamar así) es que es el típico adolescente con algunos pájaros en la cabeza, todo ello unido además a una labia con las chicas que le puede llevar a darse un buen tortazo. Pero nada que no se pueda solucionar con árnica y una buena reprimenda por parte de sus padres adoptivos. 
Matías es trabajador, honrado y posee un gran corazón, que le ha hecho merecedor del cariño de una familia que ya es la suya. Y que él considera suya, cuando sufre como ellos la pérdida de María y Esperanza.
Realmente es conmovedor ver cómo han calado en él las muestras de cariño que le prodigan Emilia y Alfonso. Algo que en sus pocos años de vida jamás pudo conocer y que ahora recibe a manos llenas, así como  la seguridad y el calor de un hogar.
Muchos paralelismos con Bosco, con quién en teoría comparte una edad similar (aunque no lo parezca) pero que los dos llevan de muy diferente manera. Porque la educación que está recibiendo Matías por parte de un maestro excepcional, le ha de llevar a ser un hombre libre y tener la capacidad de pensar por sí mismo. Además Emilia y Alfonso le dejan espacio para que cometa sus propios errores y sólo le corrigen, no le coartan. Cierto que sus respectivos futuros se presentan muy diferentes, porque el de Bosco está ligado a una hacienda y el de Matías a algo mucho más pequeño. Pero en el caso de este último se siguen los pasos que considero corresponden a un joven que está empezando a vivir y disfrutar de la vida, mientras que Bosco ya se ha saltado esta parte. 

Un personaje entrañable

No creo que Fe pudiera hacer carrera en el lado oscuro, porque es la persona que miente más mal en todo PV. Ni siquiera es capaz de sostener una mentira más de un minuto, porque se le nota tanto que los demás (versus Mauricio) no tardan en darse cuenta.
Bueno, quizás esto no sea tan exacto siempre, porque cuando hace falta y podría acarrear consecuencias Fe sabe lo que tiene que hacer. Pero, en especial Mauricio, parece que empieza a leer en ella, lo que podría ser además una señal de acercamiento entre ambos. Como otros signos que cada vez se dan con mayor frecuencia: un apretón cariñoso, un abrazo de consuelo, un regalo inesperado y de corazón, unas visitas cada vez más continuadas a la cocina, su defensa de ella a ultranza y en todas las ocasiones, su temor a que sufra algún mal trance, ….. Es evidente que se está instalando entre ambos algo más que camaradería, aunque creo que no avanza porque si bien Fe no se corta mucho en sus indirectas, el hombre está muerto de miedo porque ahora hay alguien que le demuestra algo más profundo que una simple amistad, un sentimiento que le ha sido ajeno hasta ahora. Mauricio siempre ha estado falto de cariño, y no conoce nada más que agachar la cerviz dejándose humillar por su ama, y obedecer sin cuestionar las órdenes, por muy duras que sean. Algo que desde hace un tiempo parece que está cambiando, ya que Mauricio está dejando asomar otra faceta que lo hace más humano, y que, lo reconozco, casi ha conseguido hacerme olvidar el pasado siniestro del hombre. Se está enfrentando a una segunda oportunidad y parece que va camino de aprovecharla, si algo no se tuerce. Y, estoy convencida, Fe puede ser el mejor soporte para que ello llegue a buen puerto.
Porque cada día que pasa creo que el personaje de Fe va cogiendo más fuerza, algo que, en este caso, parece que los guionistas han sabido compensar con más minutos en pantalla. Su presencia casi se ha hecho imprescindible en los capítulos, porque además de aportar frescura aún en las situaciones más adversas, se ha convertido, de alguna manera, en el nexo de unión entre La Casona y los demás personajes. Casi tanto como Francisca, pero en las antípodas de ésta.
Fe es buena, generosa y amiga de sus amigos. Diáfana en sus sentimientos y de un corazón puro y noble, incapaz de mantenerse al margen cuando alguien sufre. Porque incluso es capaz de sentir preocupación por su ama, cuando ésta aprovecha la mínima para humillarla y ningunearla, y por lo tanto no es merecedora de que la chica gaste ni un mínimo de comprensión con ella.
Pero Fe tiene algo más que Francisca no ha visto. Es lista como una pimienta y no se le escapa casi nada. Ello ha ayudado a María, y espero que sirva en el futuro para más temas, aunque Mauricio tenga que vivir en continua zozobra.
Sólo espero que el sufrimiento que ahora mismo padece por el tema de María, pueda desaparecer. Y que alguien le cuente lo que ha sucedido realmente con ésta. Fe lo merece más que nadie, porque también ha sido con su concurso que ha resplandecido la verdad. Aunque esto sólo haya de quedar de puertas adentro, porque dudo que Francisca pague alguna vez por lo que ha hecho. 

21 de enero de 2015

El río de la muerte

Quizás la escena de María lanzándose al río con su hija en brazos habría estado cargada de dramatismo, si no fuera porque todo el rato me ha asaltado la sensación de que todo formaba parte de una farsa para engañar a Francisca. Y si es así, los actores no han podido hacerlo mejor, por partida doble.
Hay muchos detalles que me llevan a esta impresión, entre ellos la entereza de Emilia y Alfonso, incluso del resto de la familia. Pero especialmente que todos hayan sido tan descuidados como para que sus supuestos planes se hayan ido al traste. Ni Francisca es tan lista, ni los otros tan ingenuos. O al menos eso creo (y espero).
Sin embargo entiendo que para hacerlo creíble haya que llegar hasta el final, aunque la verdad, de tratarse de un plan, me parece que lo han llevado un poco lejos. También es posible que no hubiera muchas alternativas, porque me imagino que la finalidad última es la de que todo lleve a pensar que María ha acabado con su vida y la de su hija, y en consecuencia dejen de buscarla. Lo que por otra parte me parece (y creo que coincido con mucha gente) un final poco digno a esta historia, ya que de alguna manera volvería a ganar Francisca.
Pero hay otras cosas en estas escenas que me chirrían.
Que los civiles ni siquiera reparen en las graves acusaciones de María hacia Francisca, y que den por buenas las de la doña. Pero aún me ha fastidiado más la actitud de Bosco, que no se ha inmutado. ¿Qué más tendrán que ponerle delante de las narices para que empiece a cuestionarse algunas cosas?
Pero volviendo al tema de María.
No voy a negar que haya habido un momento que he dudado de si realmente era como se pretendía, o hay algo más detrás. Pero es evidente que María y Esperanza no han muerto, y que Martín no andaba demasiado lejos para socorrerlas. Incluso pienso que el bulto que llevaba la chica no era más que un montón de ropa. También es claro que viene bien mantener a los civiles y a los hombres de Mauricio ocupados, porque da mucho margen a la pareja para poner tierra de por medio en la dirección contraria.
Sin embargo me sorprende lo bien que están actuando los que se supone están compinchados, incluido D. Anselmo, que se estaría arriesgando mucho al dar cobertura a una fugitiva de la justicia. El dolor de todos parece sincero, y su desolación manifiesta. La única que no me creo es Francisca, que encima ha intentado descargarse de culpa, y que pienso que lo que la atenaza realmente son remordimientos. Que, por cierto, tendrá que compartir con Raimundo, al que parece que le importan más sus sentimientos que su nieta y su biznieta (¿o acaso también es un paripé?).
Y ya que he sacado el tema de éste, otra pregunta ¿es necesario que sea tan borde con Severo, y además rechazar un ofrecimiento sincero de ayuda?