20 de enero de 2015

Un pasado que vuelve

Parece que los guionistas están dispuestos a darles una alegría a l@s seguidores de la pareja Francisca y Raimundo, aunque cuesta tragar lo que considero el despropósito que supone un acercamiento, aunque sea tímido, entre esta pareja. Más que nada porque deja al hombre a la altura del betún. Puede, también por lo que estoy leyendo, que esta situación tenga un objetivo interesado más allá de complacer a una parte de la audiencia, y que vendría motivada por movilizar a la gente por la obra de teatro que actualmente se representa sobre este tema. Sin embargo, y si es así, tampoco se puede criticar esta posible intención, porque es muy legítima, aunque veo bastante complicado que sirva además para que l@s espectadores acepten comulgar con ruedas de molino en este tema. Francisca no creo que tenga remisión posible.  
Admito que no me gusta esta deriva. De hecho incluso han conseguido que las escenas con Francisca y Raimundo me produzcan un efecto cuando menos sorprendente. La sensación de repugnancia que me dan casi todas las escenas de ésta, se está convirtiendo en ocasiones en una suerte de jocosidad, por lo patético. No he podido evitarlo al ver a Francisca comportándose como una adolescente, coqueteando y sin soltar las habituales pullas que le lanza a Raimundo. Y ver a éste convertido en un pelele en manos de unos sentimientos que además me parecen poco creíbles.
Hasta ahora habían presentado a Raimundo como un hombre de fuertes convicciones, inteligente y con los pies en la tierra. Pero parece que quieren estropear esta imagen, para ponernos frente a un hombre coartado por algo que se antoja además fuera de lugar. No creo en la imagen romántica de los amores eternos, y menos en este caso que ya no tiene razón de ser. Es cierto que Francisca y Raimundo se quisieron mucho en un pasado ya remoto, pero después no existe nada que haya seguido alimentando este amor, más bien al contrario. Y algo que no se nutre, acaba muriendo. ¿O acaso el odio puede hacer esto?
Es cierto que hay amores que pueden perdurar con los años, y que incluso no se apagan, pero las circunstancias de la vida pueden cambiar a las personas y hacer ver las cosas de otra manera. Y Raimundo tiene motivos más que sobrados para ello, más que nada porque la Francisca que él sigue alimentando en sus fantasías ya no existe, murió hace tiempo. En su lugar hay la pérfida mujer que tod@s conocemos y que, aupada por el rencor, le ha hecho la vida imposible a él y a su familia.
Y esto no es fácil de olvidar, y mucho menos perdonar.  

19 de enero de 2015

Empieza la venganza

Es posible que a Severo y Carmelo se les pueda tachar de manipuladores por utilizar a otras personas para llevar a cabo sus planes contra la Montenegro. Pero considero que hay un matiz especial en esto, porque si bien es cierto que para conseguirlo aparentemente pretenden servirse de los demás para que les hagan el trabajo sucio, los resultados en principio no son malos para quienes son utilizados. Digamos que en este caso opto por ser práctica y aceptarlo como mal menor, o quizás más bien lo que se pretende conseguir es lo que todo el mundo (incluida yo misma) esperamos. Para que la doña empiece a pagar por lo que ha hecho y sigue haciendo, bien vale cualquier artimaña, siempre que no sea cruenta ni salga perjudicado algún inocente. Dicen que “el fin justifica los medios” y, en este caso creo que el dicho es de lo más acertado.
Sin embargo entiendo la primera impresión de Conrado. Que alguien a quien no conoces de nada te ofrezca su ayuda desinteresada, no puede hacer más que despertar recelos. Aunque pienso que ha hecho lo correcto al aceptar la ayuda, porque tampoco se trata de despreciar algo que abre un pequeño resquicio de esperanza para Aurora. Al poder difícilmente se le puede vencer si no es con sus mismas armas, y Severo es evidente que dispone de éstas.
Aunque creo que las utiliza de manera diferente que la doña. Al menos ésta es mi primera impresión, que naturalmente puede variar en el futuro a medida que vayamos conociendo a los personajes. Pero ahora nada me hace suponer que Severo sea ni remotamente parecido a Francisca, excepto por su interés en satisfacer una venganza. Es justo con sus trabajadores (aunque parezca que sea además para dejar en evidencia a la doña), no se muestra ni altivo, ni arrogante, y busca la cercanía con la gente,….. ahora mismo nada que objetar. Solo los recelos de Raimundo, que empañan este propósito del hombre, aunque ya sabemos que el motivo no tiene nada que ver con lo anterior, sino que tiene un nombre común a ambos: Francisca.
Y por lo que se refiere a los demás, parece que al menos están dispuestos a darle una oportunidad. La misma que le doy yo, porque pienso que el binomio terrateniente poderoso y malvado no tendría por qué ser común a todos los que ostentaban este estatus social. Es cierto que el poder puede engendrar malas e insensibles personas, pero tampoco creo que se pueda generalizar y debe existir gente de todo tipo. De hecho no tengo ninguna duda de que, por ejemplo Tristán, formaría parte de esta otra manera de entender la gestión de un patrimonio, así como lo hace Martín, que son terratenientes, no señores feudales. 

18 de enero de 2015

Los hombres de Aurora

Creo que, a diferencia de lo que ha sucedido con algunos personajes que pienso están en la mente de todos, el de Lucas está evolucionando relativamente bien. Es cierto que este papel no es precisamente agradecido, porque es evidente que es alguien que viene a interponerse entre Aurora y Conrado (aunque ahora mismo no existe nada que haga suponer que esta sea su intención última). Y ello a pesar de que no esconde que ama a la chica. Se lo ha dicho sin reparos y con total naturalidad, tanto a ella como a Conrado.
Quizás peque de ingenuidad y más tarde tenga que cambiar de opinión, pero creo además que debe ser de los pocos que no trae consigo ningún secreto inconfesable. De no haberse desviado de su camino para ayudar a una amiga, ahora ocuparía un puesto importante en un hospital, por lo que no hay ningún motivo para pensar que sus intenciones sean diferentes a lo que ha manifestado. Además Aurora no es una rica terrateniente, ni nadie con poder, así que poco puede representar una seguridad para el futuro, aparte de que cuando Lucas llegó a PV ni siquiera sabía si podía hacer algo para que la chica recuperara la cordura alguna vez y, en consecuencia, si podía albergar alguna esperanza con ella. De ahí que creo que era sincero cuando dijo que las cosas que se hacen por amor se llevan a cabo sin esperar nada a cambio.
Admito que Lucas me gusta, así como el actor que le da vida.  
Y ahora mismo no le veo como un rival para Conrado, sino más bien un aliado en su lucha desigual contra el poder de la Montenegro. Dicen que aunar fuerzas es bueno y creo, siendo práctica, que el hecho de que ambos remen en la misma dirección, aunque cada uno lo haga desde el terreno que conoce mejor, puede ser crucial para conseguir que se conozca la verdad sobre la muerte de Bernarda y el chófer, y por consiguiente poder liberar a Aurora de la cárcel o el manicomio.
Otra cosa es lo que supone su relación con la chica. Es cierto que puede parecer una traición a Conrado, cosa que está muy lejos de mi intención, pero creo que estando con uno u otro, la actitud de Aurora empieza a experimentar claras diferencias, y no precisamente a favor del hombre, Conrado, que hasta ahora ha supuesto la otra mitad de lo que había de ser una gran historia de amor, algo que nunca ha conseguido consolidarse y que además ha vivido numerosos vaivenes.
No me gusta decirlo, pero al lado de Lucas parece que Aurora desprende más luz, sonríe y se muestra relajada, mientras que con Conrado su actitud cada vez me parece más forzada, igual que sus cada vez más ocasionales muestras de afecto.
Sé que esta opinión va a levantar ampollas y que existen percepciones muy diferentes sobre el tema, algunas en las antípodas. Pero a mí me da esta impresión que, por descontado, tampoco me gusta nada. Creo que a Conrado y Aurora no les han dado jamás la oportunidad de desarrollar su historia y de tener momentos de felicidad, sin que nada ni nadie lo enturbie. Y ahora, cuando parece que se acerca el final de esta pareja, los responsables de los guiones tampoco hacen nada para mejorarlo. Cosa que además me parece una tremenda injusticia.
Y admito que Conrado me da una enorme pena, porque creo que es consciente de que cada día pierde un poco más a Aurora. Su desesperanza es manifiesta, aunque intente esconderla. Pero pienso que es el único que no se engaña sobre la situación, y que es consciente que las cosas han cambiado. No va a cejar en su empeño en salvar a Aurora, porque le sigue moviendo el amor más puro y sincero, pero el futuro que había planeado con ella ahora está lleno de unas dudas que considero le atenazan más que nunca.
Aunque en realidad, y de suceder como lo planteo, no es el único perdedor en esta historia.

17 de enero de 2015

Tapado por la sombra de Francisca

En uno de los laterales de este blog hay una serie de enlaces de vídeo. Y al final de los mismos hay el único que me ha parecido interesante de Bosco. En realidad es el primero, cuando estaba recién llegado a la serie y las expectativas hacia este personaje estaban intactas. Es en este video donde se puede ver al auténtico Bosco, el genuino, la persona con un alma noble y pura, que vivía en comunión con la naturaleza y no sabía de las miserias humanas más allá de los malos tratos y explotación de su tío. Claro que este tipo de vida al que estaba sometido (y con ello me refiero a lo último) tampoco es deseable para nadie y que es bueno que las personas tengan la oportunidad de salir de ello y mejorar su estatus, pero en este caso y sin que él se aperciba, ha pasado de estar esclavizado a ser dominado, con lo que sigue estando privado de libertad. Aunque ahora viva en una jaula de oro.
Creo que con este personaje se partía de una idea inicial interesante. Dejando aparte las circunstancias de su nacimiento poco creíble, ahí estaba alguien con muchas posibilidades para iniciar una etapa diferente en las tramas, y ello sin perder el nexo original. Pero la realidad dice que no es así, y que todo lo que sucede actualmente en la serie es de lo más previsible, como si se pretendiera retroceder en el tiempo y recuperar el pasado, con los mismos argumentos pero con diferentes personajes. Lo que quita todo interés a lo que pueda pasar.
Y además para llegar al punto donde se encuentra ahora mismo el personaje, y según mi opinión, los responsables de la serie se han saltado un montón de pasos, acelerando de manera poca creíble lo que es el normal desarrollo de una persona que ha pasado, sin apenas transición, de vivir en un estado semisalvaje, a hacerse con un cargo de responsabilidad como es el llevar una hacienda, aparte de convertirse en alguien ilustrado, educado y con porte de caballero.
Aunque lo peor de todo es que, también en tiempo record, ha adoptado los modales de un señorito venido a más, que trata a sus subordinados olvidando que no hace ni cuatro días se encontraba en su misma situación. No muestra una empatía demasiado visible hacia casi nadie, y ha ido perdiendo en este camino unos sentimientos que parecían ir intrínsecos en él. No es que ahora sea mala persona, pero su sensibilidad ha cambiado y no tiene personalidad propia, lo que creo que ha sido el mayor error en la confección de este personaje. Al crecer bajo la sombra de la Montenegro ha sido abducido por ésta y por su despliegue de protagonismo, y ello le priva de tener capacidad para desarrollarse como personaje independiente. Porque lo que es claro que la trama con Inés y Amalia tampoco está dando los resultados que probablemente se esperaban, y considero que por este camino no va a conseguir tener mucha visibilidad.
Entiendo que haya que alargar las tramas el máximo de tiempo posible, pero creo que si desean salvar a este personaje, los responsables de la serie tendrían que plantearse darle otro rumbo, que podría pasar, por ejemplo, que descubriera su verdadera identidad. Claro que entonces Francisca iba a perder espacio, pero quizás también sea el momento que ello suceda. Pienso que la gente empieza a estar cansada de ver tanta maldad, y desean ser testigos de que los malos también tengan su castigo.
Pero arriesgándome a que pueda parecer que me contradigo en mi queja anterior de que se repiten las tramas, y crear un Castro diferente fuera la idea, he de decir que no creo que cuaje ver como Bosco se aparta de sus orígenes y se convierte en un Montenegro, a imagen y semejanza de la doña. Lo cierto es que el Bosco actual ahora mismo no tiene nada que ver con sus padres y mucho menos con sus hermanos, que desde el principio demostraron poseer unas personalidades fuertes e independientes. Y ninguno tampoco lo tuvo fácil, por lo que no sirve la excusa de una infancia dura, como tampoco lo es sus (supuestos) pocos años, que para algunas cosas no han sido ningún inconveniente.
Por descontado es lógico que se muestre agradecido a quien le ha librado de una vida oscura, y hasta es justificable que ello le lleve a poner a su benefactora en un altar. No tiene motivos para no hacerlo, aunque también es discutible que no sea capaz de cuestionarse algunas cosas. Por ejemplo, que todo el mundo dé la espalda a la doña. Es evidente que no todos pueden estar equivocados, y que algo habrá cuando se da esta situación. Pero el peor ejemplo lo ha dado al aceptar hacerse cargo de la hija de María, demostrando una enorme insensibilidad, cuando sabe que la niña ya tiene una familia. Ser cómplice, aunque sea con reparos, de un propósito tan abyecto  (que tampoco veo tan factible que se pueda sacar adelante) sitúa a Bosco a un nivel tan bajo como el de la doña.

16 de enero de 2015

Dicen que rectificar es de sabios

Dicen que rectificar es de sabios. No espero merecer este calificativo, algo que sería además muy arrogante por mi parte, pero después de leer algunos comentarios y llegar también por mi cuenta a la misma conclusión, creo que es posible que haya sido algo dura con Pedro en el tema de María.
Seguramente he caído como una pardilla en conclusiones precipitadas, y que sólo se trata de una trampa para engañar a la Montenegro y permitir que María escape. Lo único en lo que difiero de estos comentarios es en la posibilidad de que el alcalde esté compinchado con la familia de la chica. Más bien pienso que es un cómplice involuntario, especialmente porque las consecuencias de una acción de este calibre podría ser funestas para él y no creo que se arriesgue voluntariamente a ponerse en la picota. 
Pero admito que, en un caso u otro y de ser ciertas las conjeturas anteriores, incluso se le puede llegar a mirar con simpatía.
Otro error que he cometido es minusvalorar la inteligencia de Alfonso anteponiendo la de Francisca, cuando éste es una persona con una mente muy lúcida, y que para nada se atrevería a arriesgar la vida de su hija sin prever antes todos los flecos que se puedan derivar de su plan. Sin contar que los demás tampoco se quedan atrás para enmendar cualquier resquicio que pueda llegar a estropear lo que se proponen. Y, lo más importante, todos saben muy bien por dónde respiran la doña y Pedro, y que la mejor arma para vencer a Francisca es usar de sus mismas artes.
De todas maneras admito que quizás no habría llegado tan lejos en estas conclusiones sinó hubiera habido una escena en la que Emilia aparentemente ha cometido un desliz importante: hablar de dinero cerca de alguien que está escuchando de manera disimulada. Es cierto que solo estoy moviéndome por conjeturas, pero no creo que la mujer sea tan imprudente como para hacer algo así en un lugar público, sin que exista alguna intención oculta. 
Pero no voy a dejarme llevar por un regocijo anticipado sin saber si esto tiene visos de ser cierto o no, aunque de serlo creo que solo por ver la cara de la doña después de conocerlo bien merece seguir pegada al televisor. Espero que esta vez los guionistas sean capaces de dar una alegría al personal. 

15 de enero de 2015

Un alcalde de circunstancias

¿Hay algo peor que una terrateniente mezquina y despreciable? Bueno, en el sentido estricto del término quizás si exista algo peor, pero si a este caso particular le añadimos los calificativos de despiadada asesina y manipuladora, no queda tan lejos de un delincuente de los más peligrosos.
Lo siento, pero no quería volver a lo mismo de siempre, pero es algo que no puedo evitar porque últimamente la doña me revuelve la sangre, algo irracional teniendo en cuenta que sólo se trata de una ficción.
Pero en realidad de quien quería hablar es de Pedro.
Porque si Francisca merece todos estos calificativos y muchos más, lo de Pedro no se queda atrás, aunque evidentemente salvando las distancias y teniendo en cuenta que los calificativos anteriores no son los que le corresponden, aunque si otros de cariz negativo.
Antes de continuar he de decir que considero a Enric un magnifico actor, y admito que no siento especial animadversión a su personaje, pero si a lo que representa.
Tod@s sabemos cómo las gasta este alcalde de pueblo, que desgraciadamente no dista de parecerse a algunos ejemplos de corrupción que aún en la actualidad se dan de manera puntual. Obtenido su puesto no por méritos propios, sino por su facilidad de ser manipulado, y sin contar con capacidad real de decisión, es sólo un títere en manos de la poderosa Montenegro, que a cambio hace la vista gorda y le permite que meta mano en las arcas municipales en beneficio propio, que deja que prevarique sin ningún pudor y a la vista de todos, además de que haga dejación de sus funciones cuando le apetece, que alimente sus miserables ansias de notoriedad,…..Cierto que a veces también parece eficiente, pero esto más bien sería atribuible a los años de experiencia que le permiten moverse con soltura en algunas situaciones. Y también es verdad que, por su cargo, no puede evitar tener que tomar partido por la ley y hacer un trabajo desagradecido como es el de ponerse al frente de las fuerzas del orden y acompañarles en situaciones no muy agradables.
Pero hasta ahí el representante de la ley. Como persona ya es otra cosa.
Cierto que a veces ha demostrado que tiene su corazoncito, pero también que en otras ocasiones parece escuchar a su conciencia dependiendo de si afecta o no su bolsillo. Es realmente penoso verlo arrastrarse y agachar la cerviz, dejándose humillar, mostrándose sumiso hasta extremos vomitivos, y preocupándose más de mantener su puesto que de lo que supone traicionar a la gente a la que después llama amiga.
No me sirve como excusa que sólo está cumpliendo con su deber, porque Francisca no es la ley (en teoría) y no tendría que rendirle cuentas. O al menos no veo la necesidad de que le explique ciertas cosas, cuando la autoridad que, junto con los políticos, tenía igual poder sobre el pueblo en aquellos tiempos (me refiero a D. Anselmo y la institución a la que representa, la iglesia) ha dejado claro que aunque supiera el paradero de María no iba a compartirlo con ella. De hecho el sacerdote incluso ha llegado al extremo de la ocultación, lo que aún aumenta más la sensación de brecha entre estas dos autoridades, y deja más en evidencia a Pedro.

Arriba y abajo

Después de que los acontecimientos se hayan precipitado, parece que no tiene mucho sentido que tanto D. Anselmo como Fe sigan manteniéndose callados por lealtad a María. En realidad, en uno y otro caso, no han tenido más remedio que poner al corriente a los demás de lo que conocen sobre la situación. Son las dos únicas personas, aparte de María (y, por supuesto la doña, que es la que la ha provocado), que conocen todos los entresijos del tema.
Pero desgraciadamente no pueden hacer mucho más, porque se enfrentan a dos personas maquiavélicas, que seguramente no han dejado ninguna huella que permita relacionarlas. Si, tienen documentos que acreditan que el cubano es un delincuente peligroso, hechos consumados como un ataúd vacío, pero no tienen pruebas físicas de la implicación de Francisca en la presencia de Leonardo en el pueblo. Supongo que un buen detective, con medios y experiencia, podría conseguir descubrir algo; pero ya sabemos que no será así y que nunca se sabrá que ha sido la doña quién ha descerrajado un tiro al cubano.
Así que pedir a Fe que hable, como he leído en algún sitio, es lo mismo que pedirle que se meta en un berenjenal del que va a salir escaldada, sin trabajo y sin posibilidad de volverlo a encontrar. O algo peor. Porque la palabra de una sirvienta contra la de una todopoderosa terrateniente es menos que nada.
Es triste, pero es así, a menos que suceda algo con lo que no contamos (básicamente que los guionistas decidan hacer algo diferente y den una vuelta de tuerca a la doña) 
¿Quién le iba a decir a Fe que meterse en La Casona era lo mismo que hacerlo en un avispero? Es cierto que su natural manera de ser le permite que el ambiente enrarecido que se respira en este lugar no la afecte en demasía, pero también tiene un enorme corazón y es evidente que ello no le permite mantenerse ajena a lo que sucede en las estancias superiores de la casa. Especialmente si las que padecen son personas por las que ha llegado a sentir verdadero aprecio, como María. De hecho, las escenas con ésta y la relación que se ha forjado entre ambas, considero que es una de las mejores cosas de las que han pasado últimamente en la serie, porque además han dejado surgir la faceta de Fe más personal: la de una mujer integra, fuerte, perspicaz y valiente, capaz de ponerse en riesgo por alguien a quién ha dado su amistad, algo que es recíproco.  
A estas alturas ya no creo necesario reiterar que el personaje de Fe, a pesar de considerarse secundario, es uno de los que está manteniendo el interés. De hecho debe ser de los pocos de los que no he leído ningún comentario negativo. Ni del personaje ni, por supuesto, de la actriz que lo defiende, y de la que es una obviedad volver a decir que ha sido todo un descubrimiento. 
Creo que con este personaje se puede retratar además una sociedad en la que las diferencias estaban muy marcadas, especialmente en los ambientes más alejados de la capital, en los ambientes rurales dónde los poderosos se aferraban a los modos y costumbres de otros tiempos. Porque mientras en algunas casas pudientes de las ciudades los sirvientes recibían un trato más cercano (Amalia lo comentó en una ocasión), Francisca, imbuida del poder de una terrateniente feudal, sigue tratándolos como esclavos.
Pero Fe viene de la capital y parece no impresionarse demasiado por estos modos ancestrales. Sin perder de vista que la doña es quien le proporciona el sustento, no ha perdido el tono irreverente que la hace diferente, pero ha aprendido a utilizarlo y torear al mismo tiempo a  su ama sin que ésta se lo tenga en cuenta. Incluso a veces parece que a ésta le divierte la manera de hacer de la chica (no dudo que, tras la cámaras, la diversión está asegurada)
De ahí que Fe pueda ser testigo de cosas y hechos que, de otra manera, no serían posibles. “Ver, oír y callar” es el lema. Pero Fe ve muchas cosas, incluida una escena trepidante como la de Emilia poniendo a caldo a la doña y sin ceder ni un palmo, escucha cosas aquí y allá que sirven para ayudar a los demás, y calla cuando hace falta.
Y no sé qué le deparan los guionistas, pero pienso que incluso su papel podría ser importante para el desenlace de la trama de María. Porque no hay que olvidar que la doña desconoce lo que sabe la sirvienta, y Fe tiene acceso a todas las estancias. 
(Si, lo admito, de ilusión también se vive!!) 

14 de enero de 2015

Los vengadores

Si bien la prudencia me dice que aún es pronto para formarse una idea de Severo y Carmelo (aunque también ayuda el estar escarmentada por unos guiones que después estropean a los personajes), el corazón va en otro sentido y ya ha tomado partido por ellos. En realidad ahora mismo los veo como la única posibilidad factible de que Francisca sea descabalgada de su trono particular, y deje de ser la omnipotente mujer que manda, ordena y destruye todo lo que se cruza en su camino.
Sé que lo he dicho en otras ocasiones y es reiterarme, pero me cansa, me aburre, me hastía, me…(se me han acabado los calificativos suaves!), el ver a Francisca que, incluso herida y doliente, es capaz de seguir alimentando su mala baba. En realidad quizás María lo que ha hecho ha sido azuzar a la bestia, y ya lo dicen que cuando un animal está herido es cuando es más peligroso.
No sé qué pretenden los guionistas con esto, pero en mi caso admito que ya he llegado al límite y ya me cuesta incluso mirar las escenas en las que sale.
Pero bueno. Decía que Severo y Carmelo quizás puedan representar una esperanza para que las cosas cambien de alguna manera. Algo que ahora mismo, y en mi opinión, lo considero casi una necesidad si los responsables de la serie quieren seguir manteniendo los buenos niveles de audiencia. Aunque es evidente que estos dos personajes no son suficientes para enderezar algo que cada vez se me antoja que va más a la deriva, y que no parece tener trazas de mejorarse, cuando ya se intuye en el horizonte un nuevo drama: el de Conrado y Aurora.
Con unas Inés y Amalia desquiciantes, cuyas escenas parecen calcadas un día y otro, con un Bosco con un papel irrelevante y dependiente de otros, no parece que la serie tengan muchas posibilidades de despertar interés, más cuando se espera de estos personajes que sean los que tiren de la misma. Cierto que también están otros que ocasionalmente dan algún respiro: Fe, Emilia y Alfonso,…..pero son personajes secundarios a los que no dan protagonismo, salvo en contadas ocasiones, y por lo tanto, no bastan para mantener el aliciente.
Y por si no fuera poco, ahora tenemos a un Raimundo al que parece que los años le están pasando factura. De verdad que cuesta entender la perra que le ha dado con los nuevos habitantes de Miel Amarga. Parece que aquello de dar una oportunidad en este caso no va con él y ya ha decidido que no son de confianza, sólo por el hecho de unas palabras de Mauricio que relacionaban a la doña con los nuevos inquilinos de la finca y dando por sentado que la razón la tiene la doña. Pero lo peor de todo es que tomando como excusa la preocupación por el futuro del pueblo, pero que en el fondo no es más que un intento de proteger a la arpía de Francisca, el hombre se sienta en el derecho de pedir explicaciones, y lo haga además de una manera que a mí me da una sensación más de arrogancia que no la consecuencia de un carácter fuerte.
Evidentemente Severo necesita tenerlo de su lado, por las razones que tod@s sabemos, y quizás por ello pueda mantener su temple y pasar por alto esta manera de proceder, pero en circunstancias normales, y sin perder la educación, lo lógico sería que le enseñara el camino de la puerta.
En fin. Lo siento, pero no puedo evitar despotricar otro día más.
Y van……
Por cierto, y aunque me salga del guion. Parece que Francisca ignora que Martín ha vuelto, porque ni siquiera ha dado muestras de ello (aunque puede que sea porque le conviene no hacerlo) . Y no sé si sentirme aliviada por ello.  

13 de enero de 2015

Mala hierba nunca muere

No sabría decir si estoy defraudada o indignada después del capítulo de hoy. Pero entiendo que aplazar el desenlace de la escena del disparo y el grito posterior hecho por la voz inconfundible de Martín, que ha impedido que María siguiese con su determinación de acabar lo que había empezado, es probablemente una argucia de los guionistas para mantener la tensión. Y de rebote la audiencia. También es posible que yo misma me hubiera creado unas expectativas sin fundamento, cuando ya tendría que estar escarmentada de ver cómo las gastan. Y en este caso indignarse no tiene ningún sentido, más cuando se trata de una ficción y es normal que se tomen licencias.
Así que me imagino que tendremos que armarnos de paciencia y esperar el momento que consideren más oportuno para que se produzca la escena tan esperada del reencuentro entre Martín y María. Aun teniendo la certeza casi absoluta de que es la antesala de la despedida de ambos de la serie.
Sin embargo, y casi sin creer lo que voy a decir, creo que finalmente será un alivio verlos marchar de PV con su hijita. Sólo así tendrán la posibilidad de ser felices, y vivir en paz. Y l@s espectadores descansar de tantas desgracias como las que se han vivido junto a esta pareja hasta que han conseguido llegar al culmen de su historia de amor, y además poder dejarlos marchar sin tener que pasar por otra situación dramática, algo que viene siendo habitual en el desenlace de muchas de las tramas.
Pero sin perder la perspectiva de que este final de historia está forzado por hechos externos a la serie, como es la marcha de los actores, admito que también me molesta, como parece en este caso y a menos que se produzca algún hecho inesperado, que tengan que terminar con una especie de huida de un lugar en el que la sombra alargada de la Montenegro hace y deshace a voluntad, ayudada por la sumisión de unos vecinos incapaces de rebelarse a sus desmanes, que con ello encima se convierten en sus cómplices.
Algo que es claro que va a volver a suceder una y otra vez mientras no desaparezca este personaje abyecto, al que además la suerte suele acompañar. De hecho no habría de sorprender en absoluto que Francisca sobreviva al disparo, por lo dicho anteriormente o también porque es posible que las balas reboten al ser toda ella de piedra.
Y que es de este material lo vuelve a demostrar en esta ocasión. No hace ni unas horas que le dijo a María (y después volvió a reiterar) que la quería, pero ya vuelve a demostrar que esta querencia para ella tiene un significado diferente al del resto del mundo, que la acepción correcta es cuando se refiere a posesión. Porque ha quedado en evidencia que la ha perdido para siempre, pero si no la puede tener ella, no la tendrá nadie (o al menos así lo cree). Y lo ha vuelto a hacer: mentir, manipular y dejarse llevar por sus deseos de venganza, atribuyendo a María incluso lo que no ha hecho. Algo que, por cierto (y tal como me ha hecho ver Rebeca en un comentario) es un hecho fácilmente demostrable, pues los disparos han partido de dos armas diferentes. Un dato importante que, por supuesto, los investigadores van a pasar por alto, como suele suceder habitualmente cuando se trata de Francisca.
Pero a todo esto ¿Qué ha sido de Martín, María y Esperanza?
Es evidente que los hechos han avanzado antes de dejar saber a l@s espectadores cómo fue el encuentro de la pareja. Y que toda la familia, y probablemente D. Anselmo, están al corriente de lo sucedido en realidad y los están manteniendo ocultos hasta que se aclare todo, o consigan dejarlos sanos y salvos en un lugar seguro y lejos de las garras de la Montenegro. De hecho, y como también comentaba Rebeca, D. Anselmo quizás tiene en sus manos el evitar que además María se convierta en prófuga de la justicia, ya que dispone de algunas pruebas como el ataúd lleno de tierra o los papeles del historial delictivo de Leonardo, así como su verdadera identidad. Pero es cierto que esto es algo que de por sí no disculpa totalmente a María, ni compromete a Francisca, aunque si deja muchas dudas y tampoco ésta queda en muy buen lugar al haber acogido en su casa a un delincuente y permitir que pasara por su nieto. Porque nadie que la conozca creería que se ha dejado engatusar tan fácilmente.
De todas maneras creo que voy a dejarme de conjeturas porque, como comentaba alguien, esta trama se ha vuelto tan enrevesada que a ver como la solucionan. Porque ya sería el acabose que Martín y María quedaran otra vez como los culpables, y la doña se vuelva a ir de rositas. 

12 de enero de 2015

A veces la cuerda también se rompe

No pienso que María sea débil por dejarse llevar por su rabia. Más bien creo lo contrario, aunque, por supuesto, tampoco soy partidaria de que nadie se tome la justicia por su mano. Básicamente por las consecuencias que ello pueda acarrear a quién lo lleve a cabo, pero también porque aunque piense que Francisca ha hecho méritos más que suficientes para merecer lo que le pase, creo que son la ley y la justicia quienes han de tener la última palabra (sin embargo ya sabemos que la justicia puede ser ciega en ocasiones, especialmente si intervienen el poder y el dinero) 
Lo que es claro es que ya hace tiempo que la doña está minusvalorando a la chica y su capacidad de aguante, así como su ascendencia sobre ella, que ahora es cero o menos.
De todas maneras admito que me ha sorprendido que María disparase, y que además estuviera dispuesta a rematar la faena. Evidentemente se han sucedido muchas cosas para obnubilar su mente y empujarla a hacer lo que ha hecho. Primero la posibilidad de perder otra vez a su hija, quizás para siempre, y después la confesión de Leonardo que supone tener que renunciar a la esperanza que había renacido en ella de recuperar a Martín, además de la confirmación de la implicación de Francisca. Es demasiado para procesarlo de una sola vez.
Un inciso. Creo que es la primera vez que permiten que una trama (la de Leonardo)  llegue al final. En esta serie es bastante corriente que los muertos se lleven a la tumba algo crucial, pero esta vez los guionistas le han dado tiempo a que confesase lo de Francisca. ¡¡Inaudito!! Aunque también es evidente que todo esto tiene una finalidad, aunque no me gusta lo que se entrevé, ya que significaría que Francisca, de alguna manera, va a volver a ganar la partida.
Porque de lo que no tengo dudas es de que el paso por la serie de ésta malvada mujer aún no se ha acabado, y que también se va a librar de esta situación. Pero espero que con una lección aprendida, que es que no se puede tensar mucho la cuerda porque a veces puede llegar a romperse.
Aunque también es probable que yo sea una ilusa.
Pero lamentablemente si este no es el fin de Francisca, si tiene todos los indicios para ser el final del recorrido en la serie de una de las historias de amor más preciosas que se han dado en la pequeña pantalla. 
Hemos pasado casi setecientos capítulos oyendo su voz, por lo tanto es inconfundible. Y estoy convencida que el “Noooooo!!” de Martín ha conseguido hacer subir la adrenalina a much@s.
¡Ya vuelve a estar aquí, en busca de sus dos chicas y cumpliendo la promesa que le hizo a María antes de partir!   
"Ni la más feroz de las tempestades , ni el más vil de los malvados me impedirá volver junto a ti. Te lo juro". 
Y ha de cumplirlo. 

11 de enero de 2015

Maldad o locura

Desgraciadamente no dudo que existan personas como Francisca o Amalia. Personas que bajo una apariencia de normalidad, son capaces de los actos más abyectos. Que en aras de su propio interés egoísta son capaces de mostrar un desprecio absoluto hacia sus semejantes, hacia cualquier persona que se interpone en su camino, sin importar que sea cercana o desconocida.
Son mentes difíciles de calificar, y menos de entender sus entresijos. Porque cuesta comprender que, como en este caso, puedan hablar de un asesinato sin mostrar la más mínima empatía hacia la víctima, a la que sólo, como si fuera una justificación, le dan la categoría de daño colateral.
Pero tan demoledora es la frialdad de Amalia ante el asesinato premeditado de su padre, como la actitud entre sorprendida y divertida de Francisca, que ve como ésta es capaz de tener una mente tan retorcida como la suya, como comparte con ella la capacidad de prever la reacción de sus víctimas y utilizarla en su beneficio, y por si no fuera poco, hacerse con la voluntad de éstas por medio de la manipulación.
Quizás haya quien piense que además Amalia deja ver un punto de desquiciamiento. Y es cierto que parece que ha interiorizado tanto sus mentiras que incluso da la sensación que empieza a creerlas, pero esto de por si no necesariamente ha de constituir locura, sino más bien, y sin pretender justificarlo, lo considero autoengaño para darse una coartada a sí misma. Lo que dice que existe una lucidez.
Por cierto que no veo gran diferencia con Francisca. Porque al final las dos creen que no cometen desmanes, sino que están haciendo lo correcto para proteger sus intereses o protegerse a sí mismas. Poco les importa el medio para llevarlo a cabo, manipulando, engañando, fingiendo, haciéndose la víctima cuando son el verdugo,…….
Y, al mismo tiempo, convirtiéndose en  dos personas muy peligrosas.
Pero volviendo al tema de la posibilidad de que en el fondo sean dos mentes con un problema, habría que preguntarse dónde está la frontera entre la cordura y el otro lado. Objetivamente es difícil establecer donde termina una y empieza otro, más cuando, como en este caso, los signos externos no lo evidencian.
O acaso habría que preguntarse si la maldad, genética o adquirida, puede ser parte de la locura.                                                                                                                                        

9 de enero de 2015

Uno menos

Cada vez entiendo menos la deriva de la serie. No puedo ni imaginarme lo que va  a ser de la misma cuando no estén (como parece muy probable) María, Martín y Conrado.
Parecía claro que una vez desaparecidos Pepa y Tristán, el eje central tenían que ocuparlo sus hijos, por aquello de no perder el nexo con la historia original. Pero a la vista está que ello cada vez se antoja más imposible, a menos que den una vuelta de tuerca importante.
La historia de Martín parece que se acerca a su fin, la de Aurora ahora mismo està llena de incógnitas, y la otra trama que se supone ha de tener un peso específico, el tándem de Bosco, Inés y Amalia, no parece que haya calado mucho, además de antojarse un remake sin sustancia de la historia de Pepa, que considero difícilmente repetible. 
No voy a poner en cuestión la profesionalidad de los actores (aunque tenga mi propia opinión sobre la manera de trabajar de cada uno de ellos, y que en algún caso no es muy favorable), pero si el desarrollo de sus respectivos personajes, que ahora mismo veo muy complicado que algún día puedan llegar a ser algo más que lo que son ahora: meros comparsas. Un Bosco alelado y sin personalidad, supeditado por completo a la voluntad de Francisca y Amalia, y que, por ejemplo, es incapaz ni siquiera de cuestionar la sorprendente actitud de ésta última y su supuesto bebé. Una Inés de la que puedo entender su desesperación y temor, pero que también se deja llevar sin preguntarse nada. Pero especialmente de una Amalia que parece no detenerse ante nada, y está dejando ver una mente retorcida, cercana al desquiciamiento, que está haciendo méritos más que sobrados para ponerse a la altura de Francisca.
Es probable que el cupo de malvados se hubiera quedado algo cojo últimamente, y parece que había que llenar el hueco dejado por Olmo, Fernando y compañía. Cierto que aún está ocasionalmente Fulgencio, pero parece que aún había sitio para más.
Quizás me sucede como al personaje de María, que he llegado a un punto que todo lo que huela a Casona ya me resulta repulsivo. Por muy bien que trabaje María Bouzas, Francisca ya me resulta cargante y digna de hartazgo, especialmente por el empecinamiento de los guionistas en hacer que todo le salga a pedir de boca y no pague nunca por sus desmanes.
Y si bien de todos los personajes anteriores el de Bosco quizás es el que me resulte menos antipático, y que incluso en ocasiones me dé pena por la manera en que lo están utilizando, creo que no seré capaz de mirarlo sin ojos críticos hasta que se libere del yugo de Francisca y esté con su verdadera familia. O quizás también porque ahora mismo no parece tener nada que ver con sus hermanos, que desde el principio mostraron una personalidad mucho más acusada.
Otro cantar son Inés y Amalia, de las que me veo incapaz de aguantar mucho más, especialmente después de los últimos acontecimientos. Ahora con la trama del asesinato de Melchor (¡¡muy oportuno que se carguen a alguien con este nombre justo después de reyes!!), un tema que me parece un sinsentido (el del asesinato). Amalia y Francisca tendrán que inventar una historia muy complicada para explicar cómo la chica se ha cargado a este hombre y el porqué. De lo que no tengo dudas es que también esta vez el más débil (Inés) se va a llevar la peor parte.
Y como todos estos temas suelen llevar tropecientos capítulos, lo dicho. No creo que pueda con ello. 

El principio del fin

No es la primera vez que sucede que cuando nada parece presagiarlo se produce una escena de las que hace tiempo se ha perdido la cuenta.
Antes de todo decir que, aparte de la sorpresa que ha supuesto una escena de amor después de semanas de sequía, lo realmente anecdótico es la recuperación casi milagrosa de Aurora, que es capaz de tener una conversación importante sin experimentar apenas vacilaciones, cuando poco más tarde, y dentro del mismo día, sucede lo contrario. Creo que grabar capítulos a trozos debe hacer que se produzcan estas incoherencias de guion, cosa que no dice mucho a favor de quienes controlan este tema (porque supongo que alguien debe hacerlo).
Sin embargo, y a pesar de que la escena ha sido preciosa y romántica, me ha quedado también una sensación de desolación por Conrado. La madurez y la experiencia llevan a estas cosas, y creo que hoy éste ha sido más consciente que nunca de que su amor ha dejado de ser correspondido en la misma medida, que se ha abierto una brecha insondable entre él y Aurora que es difícil recomponer. Algo que, por supuesto, no ha dejado entrever pero creo que está ahí, aunque ello no le ha de impedir luchar con todas sus fuerzas por la mujer a la que ama. 
Alguien ha dicho algo así como que la enajenación podía llevar a una persona a que cuanto más quiera a alguien, más se aleje de ella. No sé si esto tiene base científica o no, pero es evidente que como excusa vale para justificar el alejamiento de Conrado por parte de Aurora.
Porque también creo que ha quedado patente que los sentimientos de Aurora han variado, y que ahora no es muy sincera en sus muestras de afecto. Al menos después de que Conrado se haya alejado.
Aunque lo cierto es que tampoco veo que sienta nada especial por Lucas, salvo agradecimiento y amistad. Creo que ahora mismo Aurora experimenta una confusión de sentimientos y que no sabe muy bien que camino tomar. Pero espero que lo aclare pronto porque está en juego mucho más que lo que siente ella. No puede engañarse y engañar al mismo tiempo a dos hombres.  

8 de enero de 2015

Un forastero llega al pueblo

Lamento la dureza de este comentario.
Admito que el hecho de que Ramón vuelva a tener un cierto protagonismo me parece que que no es más que hacer justicia a un gran actor muy desaprovechado en la serie, pero sin embargo, y al mismo tiempo, he de decir que me parece una insensatez lo que se intuye pretenden con su personaje para que vuelva a tener una cierta visibilidad.
La doña se basta y sobra para cuidarse ella sola y no creo que necesite, ni merezca, ni un microgramo de preocupación por parte de nadie y mucho menos de Raimundo, que ha visto como esta mujer arremetía una y otra vez contra su propia familia, haciéndoles daño sin contemplaciones. Sus hijos, y después sus nietos, han sufrido las consecuencias y aún siguen sufriéndolas, por lo que el único sentimiento que puede provocar la doña es el de repudio y desprecio.  
Por muy profundo que fuera el amor que un día Raimundo sintió por Francisca, y del que aún parece quedan rescoldos, cuesta creer que sea lo suficientemente fuerte como para convertir a este hombre, al que todos consideran inteligente y sensato, en un calzonazos (dicho vulgarmente y sin ánimo de ofender a nadie).  
Y hay otra cosa.
Raimundo está juzgando a Severo sin conocerlo. Lo cual además de injusto es arbitrario, porque además está basado en simples conjeturas. Es cierto que no es muy normal que el hombre conozca la vida y milagros de las personas con las que supuestamente se va a relacionar a partir de ahora, pero lo que en Severo es motivo de desconfianza, en Francisca parece que se entiende por normalidad. ¿Y no es acaso lo mismo? Si, a la doña la conocen todos y saben de que pie calza, incluso aceptan sumisos sus desmanes, y Severo sólo es un forastero que acaba de llegar al pueblo, envuelto en un halo de misterio. Pero éste tiene derecho como todo el mundo a un margen de confianza, hasta que se demuestre lo contrario.
¿Qué Severo intenta congraciarse con sus paisanos? Sí, es posible que detrás de su actitud hayan unos intereses ocultos y un plan para poner en evidencia a Francisca, pero ¿quizás no es esto lo que esperaban (esperábamos) todos? En realidad esto a la larga incluso puede traer beneficios a un pueblo que, hasta ahora, ha sido explotado por una cacique sin escrúpulos. 

Una verdad a medias

“Casi” ha dicho la verdad. Pero este matiz es importante cuando lo que realmente ha hecho Francisca ha sido adecuar los hechos a su conveniencia. Eso sí, con una rapidez de reflejos impresionante, ya que creo ha visto la determinación en María y la posibilidad de que cumpla sus amenazas. Y pienso que por primera vez ha sido consciente de que ésta ha cambiado con respecto a ella y que ha desaparecido todo vestigio de la chica a la que manipuló durante años. Esta vez quizás no lo va a tener tan fácil. Ni siquiera creo que María haya dado crédito a sus argumentos, porque no se puede engañar indefinidamente a quién conoce muy bien y ha visto de lo que es capaz esta pérfida mujer, a alguien que ha sufrido en sus propias carnes su ira y su venganza. A quién además ahora sabe con certeza que sus sospechas eran ciertas, y ha visto renacer sus esperanzas. Aunque me imagino también las ganas que María ahora debe tener de saltarle al cuello a quien ha permitido que padeciera un sufrimiento innecesario, y encima se ha recreado en ello. 
¡Martín vive! Su amado esposo, su compañero, el hombre de su vida, ha cumplido su promesa y no la ha dejado sola. Pero…. María no puede bajar la guardia, ni dar rienda suelta a su alegría, porque esto es solo el principio. Y, aunque difícil de tragar, entiendo que se haya aliado con Francisca de alguna manera, ni que sólo sea para ganar tiempo y encontrar la manera de liberar a Martín de su cautiverio, pero especialmente arrancar a Esperanza de la garras de Leonardo. Por cierto, creo que a la doña realmente le ha sentado mal que éste haya raptado a la niña, aunque es claro que los motivos que la mueven no tienen nada que ver con sentimientos puros. 
Otra cosa es que María pueda sola con ello. Cierto que tiene a Fe como cómplice y aliada, pero poco puede hacer la doncella más que ser su apoyo y su sombra. También tiene a D. Anselmo, que conoce los entresijos del tema. Pero ante un par de desalmados que no se detienen ante nada, ni nadie, creo que no estaría de más que María diera un paso adelante. Cierto que es complicado, porque Leonardo es la diferencia entre la vida y la muerte de Martín, y la suerte de Esperanza. Por ello hay que andar con pies de plomo y atar todos los cabos antes de mover ningún hilo, pero creo que ha llegado el momento que la policía intervenga para restituir las cosas. Empezando por buscar a Leonardo y liberar a Esperanza. Y después buscar a sus cómplices en Cuba.
Y de paso, hacer que María descubra toda la verdad con respecto a su madrina.
Lo cierto es que espero con impaciencia lo que le ha reservado Severo a la doña , y que, de una vez por todas, ésta empiece a padecer, aunque sea una décima parte, de lo que ha hecho sufrir a los demás.
(Que digo, ¿una décima parte? No, ¡más bien multiplicada por mil!!....) 

7 de enero de 2015

Los niños en PV

Risas infantiles, juegos en la plaza,…. Por unos días los niños han sido los protagonistas, aunque después es casi seguro que volverán a desaparecer de escena.
Muchas veces ha surgido la pregunta del porqué no se ven niños en PV, aunque supongo que el principal motivo es por un tema legal sobre los horarios de trabajo y el tiempo de grabación. El caso es que, exceptuando fechas concretas, no es fácil ver secuencias con ellos. Pero aunque es difícil justificarlo desde la óptica actual, hay algo más que ha sobrevolado estos días en el ambiente de la serie y que curiosamente tiene que ver con lo anterior, aunque también es posible que haya pasado bastante desapercibido: se trata del trabajo infantil, que en aquellos tiempos era algo que no suponía ningún escándalo, pero que hoy se ve de otra manera (aunque desgraciadamente aún saltan periódicamente noticias que hablan de niños y niñas trabajando en duras condiciones y desde la más tierna edad). Y en un ambiente rural, como se supone el de Puente viejo, me imagino que lo que sucedería es que los más mayores ya ayudaban en las labores agrícolas y las niñas (por aquello de los roles) en la casa y el cuidado de los hermanos menores.
Pero por mucho que su vida sea dura, no es fácil perder la ilusión de los primeros años, y la esperanza de verla cumplida. Sin embargo la dura realidad se impone, y la magia queda patente que sólo existe en los cuentos. Muchos niños, aún ahora, han de ver cómo los reyes magos pasan de largo de sus casas, sin entender el porqué.
No hay nada más bonito que la ilusión de un niño o una niña ante un paquete envuelto con papel de colores. La intriga, la sorpresa, y después la alegría ante el regalo.
Aunque esto no es sólo patrimonio de los niños. A veces también hay para los mayores, y la ilusión es igual de vívida. O sino que le pregunten a Fe. Aunque creo que a ella el mejor regalo que le pueden hacer los magos es que sus sueños se hagan realidad, y le traigan un muñeco grande de carne y hueso (aunque muñeco y Mauricio parezcan palabras incompatibles). 

6 de enero de 2015

Y se hizo la luz

Era un hecho que no admitía dudas sobre su consecución, básicamente por lo que considero necesidades de guion. Es evidente que una de las protagonistas no podía permanecer en estado semi-vegetativo por mucho tiempo y tenía que recuperar el espacio perdido. Pero también lo es que van a cambiar muchas cosas, como si el tiempo que ha vivido en un lugar intemporal hubiera modificado algunos sentimientos en Aurora, diluyendo unos y magnificando otros.
Y ya se vislumbra un claro perdedor: Conrado. Que aunque no quiera hacerlo patente, creo que ya intuye que cada vez más está pasando a ser un convidado de piedra en esta historia.
Por cierto, discrepo de alguna opinión al respecto de la actitud de Rubén/Conrado en estos últimos capítulos. En primer lugar porque acusarlo de pasotismo cuando su salida de la serie parece cada vez más cercana, es lo mismo que dudar de la profesionalidad del actor. Y después porque considero que una actitud como la que muestra el personaje no es más que el resultado de ver como se derrumba su mundo y las circunstancias le alejan de Aurora, a pesar de haber luchado por ella. Otra cosa es que además todo ello viene acompañado de una cada vez más escasa presencia en escena y sólo de manera tangencial. Su protagonismo ha pasado a segundo plano, aunque espero que ello se corrija antes de su desaparición definitiva. 
Parece que la luz se va abriendo paso en la mente de Aurora. Como si de un interruptor se tratara, algo ha hecho que de pronto se hiciera clic y la corriente volviera a fluir. Lentamente eso si, como en una bombilla de bajo consumo que va cogiendo fuerza a medida que pasan los minutos.
Claro que tampoco van a ser minutos, sino días, pero ahora las esperanzas ya han dejado paso a la evidencia: lo de Aurora no era irreversible y puede recuperarse. Otra cosa es que lo consiga sin secuelas.
Parece que la terquedad de Lucas, unida a una terapia específica, ha dado resultados. Dejando claro además que el cariño puede ayudar, pero la recuperación espontánea no puede ser efectiva sin mediar además una rehabilitación intensiva y especializada. Y que la interferencia (eso sí, bien intencionada) de la familia, en este caso podría haber dado al traste con todo.
Creo que Aurora, a pesar de todo, está de suerte. Tiene a su lado, además de muchas personas que la quieren, a dos hombres maravillosos que además sienten algo especial por ella. Pero a los que aún no veo como a rivales, porque no creo que esté en el ánimo de Lucas hacer a un lado a Conrado.
Aún es pronto para hacer conjeturas, pero creo que ambos aman lo suficiente a la chica como para dejar que sea ella la que decida.
Es evidente que en el fondo está la salida de Conrado de la serie y la búsqueda de la manera menos traumática de llevarlo a cabo. Dejando que se vaya alejando poco a poco, aunque sea de manera dolorosa. Y al mismo tiempo, dando de alguna manera continuidad a la trama de Aurora, que no hay que olvidar que sería junto con Martín, el eje principal de la serie. Y al que supongo algún día se va a unir también Bosco, cuando consiga despegarse de las faldas de la doña.
Pero esto ya es otra historia. 

4 de enero de 2015

Una gran olvidada

Tienes razón, mi querida o querido anónimo, que amablemente has dejado un comentario en mi blog. Candela también existe, aunque este personaje haya quedado relegado a un segundo plano y sin apenas escenas relevantes.
Ahora mismo es sólo la sustituta de una figura materna para Aurora y Martín. Pero a la que hay que reconocer que ejerce su papel a la perfección, comportándose como lo haría una autentica progenitora. Y que además ha quedado claro que no lo hace por cumplir una promesa hecha a su difunto esposo y padre de los chicos, sino porque realmente los quiere como si fueran  propios.
Pero este papel no tiene mucho recorrido, ni permite ni a la actriz ni al personaje desarrollarse y mostrar más facetas. Es cierto que al morir Tristán también desapareció el supuesto leiv motiv que la hizo irrumpir en escena, y que esta nueva situación llevó aparejada una pérdida de visibilidad al desplazarse la atención hacia otros personajes. Candela dejaba de ser la pareja de uno de los protagonistas, para ser alguien que estaba ahí. Pero ya en otro plano.
Sin embargo, y a pesar de ello, ha logrado hacerse un lugar y además ganarse el aprecio de l@s espectadores, algo a lo que no es ajeno el buen hacer de Aida. Eso sí, después de un arduo esfuerzo, porque no hay que olvidar que este personaje no lo ha tenido fácil, porque ya de entrada tuvo que superar el duro escollo que le supuso el rechazo de una parte de l@s espectadores, que no aceptaban que viniera a ocupar un lugar en el corazón de Tristán, algo que consideraban exclusivo de Pepa. Aún recuerdo los enconados debates que se dieron entre partidarios y detractores, y los epítetos que se le dedicaron.
Pero esto ya ha quedado atrás.
Sin embargo lo que es evidente es que este personaje ahora mismo no tiene casi visibilidad. Y menos trama propia. De hecho en los últimos tiempos solo ha tenido momentos de protagonismo en contadas ocasiones y siempre en momentos difíciles. Quizás ya le toca que se vuelva la vista hacia ella y le den algo más que escenas secundarias. Se trata de una mujer aún joven y que tiene todavía mucha vida por delante como para resignarse a una existencia de viuda doliente.
Cierto que quizás ello le baste. Hay muchas maneras de llenar el espacio vital. Y quizás tampoco sea necesario para recuperar protagonismo que la solución pase por encontrar una pareja para rehacer su vida, más después de dos intentos acabados de manera dolorosa. Pero creo que estaría bien que el amor volviera a llamar a su puerta.
Y aquí entran las conjeturas, que son de mi propia cosecha y sin ninguna base.
Evidentemente la razón de la llegada de Severo y Carmelo al pueblo es vengarse de Francisca. Pero no puedo negar que la idea de que el primero pudiera además llegar a tener algo que ver con Candela me parece de lo más interesante. Sería realmente digno de regocijo que ésta pudiera situarse, aunque fuera a través de otra persona, a la altura de la doña. Por descontado siempre que además fuera feliz, y sin que nadie la utilizara para sacar adelante sus planes. Sin embargo también hay que contar con Carmelo. 

2 de enero de 2015

Año nuevo ¿Vida nueva?

Un día más considero que las mejores escenas son las que han protagonizado María y Fe.
Es realmente interesante el giro que ha experimentado María en su comportamiento. Quizás porque las circunstancias adversas que el destino ha puesto ante ella, las decisiones erradas que ha tomado y que le provocaron grandes sufrimientos, la lucha por el gran amor de su vida, y también la maternidad, la han hecho madurar y han incrementado su fortaleza convirtiéndola en  una mujer con arrestos, pero también parece que le han enseñado el valor de buscar la ayuda de los demás. En el pasado veíamos a una chica que intentaba resolver sus problemas por sí misma, o que ocultaba a los demás lo que la hacía sufrir, limitándose a compartirlo en parte con su tía Mariana y solo porque ésta estaba demasiado cerca de ella para poder seguir manteniendo una apariencia de normalidad con ella.
Ahora aunque sigue manteniendo en la inopia a sus más allegados más cercanos por razones evidentes que podrían precipitar las cosas, ha buscado de motu propio las que considero mejores bazas para seguir adelante con su propósito de descubrir una verdad que cada vez se le presenta más clara y flagrante. Cierto que ello también da cuenta de la acentuación de un importante sentido de la prudencia, que le impide compartir con según quién lo que ahora son básicamente conjeturas, aunque también la confirmación de alguna sospecha. Es evidente que si sus padres, especialmente Alfonso, tuvieran aunque fuera una remota idea de lo que está moviendo a su hija, no se iban a quedar de brazos cruzados y quizás podrían precipitar el final de todo, incluida la posibilidad de encontrar respuesta al paradero de Martín.  
Otra cualidad que ahora hay que resaltar de María es una agudeza creciente que la lleva a ver más allá de las apariencias, además de una capacidad de fingimiento que no ha de ser fácil de llevar a cabo, si además incluye acciones que le repugnan. Pero en este caso parece que aquello de que el fin justifica los medios es superior a cualquier escrúpulo que pudiera tener.
Y ha encontrado la mejor aliada para refugiarse cuando necesita apoyo para seguir adelante.
Ya lo he dicho con anterioridad, pero la complicidad que se ha establecido entre ella y Fe considero que es de lo mejor que hay ahora en la serie. La chica se ha convertido en alguien imprescindible para María y la única que conoce toda la verdad, además de las intenciones que ésta tiene en mente.
Y Fe, aunque a veces deje traslucir temores, no va a dejarla sola en esta encrucijada. Porque en el fondo también tiene las mismas cualidades que ésta: arrestos y sagacidad.
Solo espero que, una vez resuelta esta trama, que parece va camino de suceder, siga teniendo la visibilidad que se ha ganado con creces.
La cocina de La Casona ha sido un lugar donde se han fraguado muchas tramas. También ha habido momentos de todo, aunque es evidente que la presencia de Fe ha permitido que este lugar recupere parte de la luz que había perdido. Por ello y en justicia, Fe no puede quedar sin su espacio de protagonismo, aunque esta vez abogo para que sea ella la destinataria. No está sola, aunque cene sola, porque aunque encerrada en estas paredes por sus obligaciones, fuera si tiene amigos que la quieren y la tienen en consideración. Pero tiene derecho a algo más, a tener vida propia y ser feliz, aunque en este caso el objeto de sus querencias no sea precisamente el mirlo blanco que le desean. Mauricio no es precisamente la mejor opción, por sus antecedentes más bien oscuros, pero también es cierto que todo el mundo tiene derecho a una segunda oportunidad y el capataz ha demostrado que es capaz de sentir arrepentimiento por alguno de sus actos, y escrúpulos ante algunas cosas, lo que lo hace razonablemente candidato a la posibilidad de cambiar para bien. Y quien mejor que Fe para llevarlo por este camino.
Solo falta que  Mauricio deje de ignorar las indirectas nada sutiles de la doncella, y permita hablar a su corazón.

1 de enero de 2015

Adiós Quintina !!

Reconozco que no he prestado tanta atención al personaje de Quintina como para ahora pretender mostrarme dolida por su desaparición de la serie. Sería muy hipócrita por mi parte el hacerlo, aunque si creo que le debo unas líneas.
Es verdad que durante el tiempo que ha estado en PV este personaje ha pasado por diversas fases, desde momentos bonitos hasta otros que mejor olvidar, y que se concentran de manera especial en las últimas semanas.
Pero Quintina ha sido en su momento la mejor amiga, confidente, la amante esposa y la que mayormente ponía la sensatez en la extravagante familia Mirañar. También es cierto que no ha sido la gran protagonista de ningún hecho excepcional, aunque si la de una bonita historia de amor con un simplón y buenazo chico, al que ahora va a dejar, de alguna manera, solo.
Pero, como en otros casos, las circunstancias mandan y la decisión personal de un actor se impone a las tramas. Decisión que, por supuesto, nadie puede censurar. Pero que es posible que haya hecho variar algunos planteamientos.
Lo único que considero que se puede discutir en esta ocasión es la manera de despedir al personaje. Casi por la puerta de atrás. Hay que agradecer al menos que no haya sido de manera violenta, y admito que tampoco esperaba una marcha lacrimógena, pero de pronto ha hecho mutis por el foro, sin más, después de otra trama desquiciada.
He de hacer una puntualización. Evidentemente estas consideraciones están hechas desde la perspectiva de quien sabe que la marcha de Blanca Parés es definitiva. Hoy mismo se despedía de la serie desde su página de Facebook. Pero para los que no siguen las redes sociales, aún ha de faltar para que se sepa el porqué de la desaparición del personaje de Quintina, que además ya se sabe que no la va a dejar en muy bien lugar. Esto último es lo que considero de manera negativa.
Aunque es posible que no hubieran demasiadas opciones para solventar de manera no traumática esta marcha, y admito que tampoco me siento capaz de dar ninguna idea alternativa.
Buena suerte Blanca en tus nuevos proyectos!!