18 de noviembre de 2014

La nueva cabecera

Montajes de MarGonz. 
Me he de ratificar en algo obvio: mirar los capítulos por Internet es una ventaja. Me puedo ahorrar muchas escenas que no me apetece para nada ver, y entre ellas la nueva cabecera. Y aunque no considero necesario disculparme por dar esta opinión, he de decir que no se trata de un berrinche, algo que a primera vista puede antojarse que es así, sinó que es consecuencia de mis sensaciones sobre algunos de los que la protagonizan.  
Pero intentaré ser objetiva.
La realidad es que hay que admitir que a consecuencia de la marcha de Jordi se han producido cambios inevitables en las tramas, y que los responsables de la serie se han visto en la obligación de buscar un nuevo motivo de enganche a la misma. Pero creo que el rumbo que han intentado imprimir a ésta no está logrando cuajar, o al menos hasta el punto de pensar en que van a conseguir sustituir a los anteriores protagonistas, mucho menos de manera inmediata. Porqué ¿quién se ha dado cuenta de que Inés no está desde hace unos días, o se ha interesado por su suerte más allá de la pregunta retórica? ¿Alguien la echa realmente en falta? Me atrevería a decir que casi nadie, y ello da cuenta del poco interés que ha despertado esta trama y la poca credibilidad de esta supuesta historia de amor, que en mi opinión (y como he dicho en otras ocasiones) no tiene nada de ello.
También es verdad que el hecho de que Jordi no salga en la nueva cabecera puede ser entendible hasta cierto punto. Pero admito que esperaba que siguiera de alguna manera, tal como durante meses lo hizo Tristán, que salía en segundo plano. Sin embargo parece que han decidido eliminar todo posible vestigio de nostalgia, y sacarlo de un plumazo. Algo que mientras siga Loreto no creo que vaya a ser posible, porque seguirá asociada al personaje de Martín para siempre. Y me ha alegrado descubrir que sigue ocupando un lugar relevante en los nuevos créditos, incluso por delante de Fariba.
Aunque lo que más cuesta de entender es esta especie de ninguneo a la pareja Conrado y Aurora. Sólo el hecho de que detrás de ello pueda estar también la posibilidad de otra marcha, explicaría que sigan en segundo plano y que hayan decidido que otra pareja haya de ser la protagonista, cuando sólo Aurora y Martín son el nexo con el origen de la serie. Y sin su hermano, Aurora quedaría como la auténtica protagonista. También es cierto que Bosco estaría en idénticas condiciones, pero tal como lo pintan ahora difícilmente alguien puede establecer estos lazos con sus orígenes. No ayuda nada que esté en el bando de la doña y en contra de la familia que verdaderamente le corresponde, la que le querría por lo que es y no por lo que supone.
Por descontado, todo ello no va a hacer que yo también renueve la cabecera de este blog. No soy amiga de nostalgias, pero sí de fidelidades.  

17 de noviembre de 2014

Una triste despedida

Dejando aparte el tema del sufrimiento de María, que no es menospreciable, y que difícilmente dejará de ser visible en los próximos días o semanas, creo que hoy hay que hacer una mención aparte a Aurora y Conrado. Aunque por separado (algo que, por cierto, tampoco es tan diferente de lo que estamos viendo últimamente. Modo ironía eh…..) .
No tengo mucha información sobre ello, pero me parece que tampoco es tan raro que permitan salir de su encierro a alguien para poder despedir a un familiar cercano. Así que el que le hayan negado a Aurora acudir al entierro de su hermano, ni que fuera acompañada por los civiles, solo lo veo como una vuelta de tuerca más, como una argucia para añadir dramatismo al tema. Cosa que tampoco estoy en condiciones de criticar, porque además este es uno de los métodos recurrentes (y demasiado habituales) de la serie. Como si no fueran suficientes las escenas del supuesto entierro de Martín, en las que aún a pesar del convencimiento entre buena parte de l@s espectadores de que estaban cubriendo de tierra un ataúd sin cadáver, no se pueden negar las emociones, desde el dolor de María y los allegados del chico, hasta la impasibilidad de una maquiavélica Francisca, cuya presencia en este acto difícilmente se puede explicar. Porque es evidente que para ésta no se trataba de cumplir con las apariencias, ni de dar apoyo en estos momentos a su ahijada, sino de algo mucho más tenebroso y de lo que ni siquiera deseo conjeturar. Verla a ella y al impostor al borde de la tumba fingiendo algo que están lejos de sentir, además de la sola idea de que supuestamente están permitiendo que un sufrimiento gratuito inunde a todos los que querían a Martín, me parece realmente vomitivo y despreciable.   
Pero escribía sobre Aurora.
No conoció a su madre, perdió a su padre cuando empezaba a disfrutar del refugio y el calor de sus brazos, y ahora es su querido hermano el que la abandona. Este hermano del que desconocía la existencia hasta hace bien poco y con quien en el poco tiempo que han podido estar juntos ha forjado unos lazos inquebrantables, el que junto con Conrado es uno de hombres más importantes de su vida. Y aunque aún tiene a éste, entiendo su sensación de desamparo al sentir que Martín la ha abandonado, y que con él desaparece también de alguna manera el vínculo directo con su pasado y con sus padres. Porque su hermano, a diferencia de ella, si pudo conocerlos y disfrutar de ellos.
Realmente la escena de la despedida me ha parecido sobrecogedora y bien construida, en la que el espíritu rebelde de la chica, y su necesidad anímica, han podido más que cualquier temor sobre las consecuencias de sus actos.
Y casi tan duro como esta escena, ha sido la de la decisión de Conrado.
Aun sabiendo que la culpable de la situación es Francisca, y que no puede esperar nada de una mujer que es capaz de poner a alguien de su sangre en peligro de muerte y sin que le tiemble el pulso, no ha dudado en humillarse y apelar a cualquier recoveco de humanidad que aún pueda quedar en esta mujer. Pero difícilmente se puede esperar algo así de alguien que además es capaz de refocilarse al ver como una persona, a quien considera su enemigo, agacha la cabeza y suplica su ayuda, sabiendo que lo que realmente desea su interlocutor es saltarle al cuello pero que ha de aguantarse las ganas. La vida de Aurora está en juego y no es el momento de arruinar cualquier posibilidad que exista para ella. Otra prueba más del amor de Conrado, que antepone sus sentimientos a otras consideraciones. 
Quizás ya haya tiempo para devolver las tornas (o no). 

16 de noviembre de 2014

El devenir de la serie

Soy consciente que desde hace unos días mis comentarios quizás hayan adquirido un tono mas crítico del habitual. O es posible que lo que sucede en la serie me lo inspire con mayor frecuencia. También es cierto que suelo tener la que puede parecer irritante costumbre de buscarle las vueltas a casi todo, aunque creo que esta vez no estoy sola en ello. En la ultima semana pienso que lo único que he hecho ha sido unirme a un coro generalizado de voces discrepantes con el actual devenir de la serie, aunque sorprendentemente esto último no haya mermado ni un ápice los habituales buenos datos de audiencia, cosa que por cierto no deseo lo mas mínimo que suceda. Y ello con unas tramas repetitivas y en las que se alarga, hasta limites rayanos al esperpento, situaciones en las que el resultado ya es de cajón desde la primera escena. O lo que es aún peor, se tensa hasta el extremo en otras, en las que se intuye un sufrimiento gratuito que incluye a los espectadores, Que, fieles a la serie, han hecho suyos y queridos a los personajes.
Pero ante todo tengo que decir que intento no perder la perspectiva, evitando en la medida de lo posible el dejarme arrastrar por pasiones que no van a ningún sitio. Aún así es inevitable, después de dos años largos de seguir fielmente algo que es una ficción, pero que llega a trascender de ello, que los personajes se hayan hecho tan familiares que casi se han convertido en reales.
Y es en este momento, cuando hay dos tramas que han conseguido levantar una gran polvareda entre los seguidores de PV, que esto se pone a prueba. Pero lo primero y que es de justicia, es reconocer que una de ellas, la de Martín, es evidente que no es del todo achacable a los guionistas, que se han visto en la obligación de buscar una justificación razonable a la ausencia del actor, y quizás no tenían muchas alternativas. A pesar de que es claro que ellos si conocen cual va a ser el futuro de este personaje, y si habrá continuación o no de su historia. Pero al mismo tiempo esta incertidumbre (calculada o no) y alimentada por rumores, especulaciones, hipótesis,…. lleva a que en las redes sociales la línea de la mayoría de comentarios sea de indignación por la salida que le han dado a esta situación, y lo que podría ser lo que ya se intuye como sufrimiento gratuito a unos personajes ya de por si suficientemente maltratados, mientras que los mismos de siempre siguen saliendo bien librados. Porque si realmente lo que han maquinado los responsables de los guiones es una situación extrema para después darle la vuelta, me parece de una crueldad, además de innecesaria, de lo más retorcido y maquiavélico, especialmente si detrás de ello además se encuentra la mano despiadada de Francisca y sus secuaces.
Quizás en la vida real los poderosos siempre han tenido las de ganar, pero esto es una ficción y no veo porque no puede ser de otra manera. Si las licencias en algunos temas están a la orden del día (véase por ejemplo todos los juicios que se han sucedido en la serie) no sé porque esto no ha de ser posible.
Evidentemente no sé si Jordi va a volver o no (espero que si), y tampoco soy nadie para intentar enmendarles la plana a los guionistas, pero creo que aún en el caso de que una posible vuelta de éste fuera dudosa, tampoco era necesario recurrir al extremo al que han llegado. Pienso que los espectadores ya empezamos a estar cansados de tanto drama, entierros, duelos y lágrimas, sin que se vea un final feliz a ninguna de las tramas.
Y no, no me olvido de la de Aurora. Porque si cansa lo anteriormente dicho, también creo que también lo hace el hecho de que todos los protagonistas hayan tenido que pasar por la cárcel, e incluso llegar al extremo de ver peligrar su vida. Una situación (la primera) que de paso, y en este caso concreto, también vuelva a poner otro impasse a la historia de amor con Conrado, la que presentaron como algo sublime, y que después han impedido que pudiera desarrollarse debidamente y sin sobresaltos.
También está el tema de Francisca. He leído muchas veces (y no voy a ser yo quien lo niegue) que este personaje es una pieza fundamental en la serie. Pero ahora empiezo a pensar que debe haber algo más, especialmente después de ver como van desapareciendo protagonistas principales y no pasa nada. También es cierto que casi todos han marchado por propia voluntad y no porque lo hayan dispuesto los guiones, pero a tenor de lo visto cada vez estoy mas convencida de que ninguno es imprescindible, y que hay actores o actrices que están igualmente desde el principio pero que por alguna razón no parecen merecer la misma consideración. Y creo que sería de agradecer que esto cambiara de una vez por todas.
Y ya que hablo de Francisca.
Según todos los indicios todo lo que acontece actualmente parece una situación orquestada por Francisca. Si es así vendría a darse una suerte de una personalidad tan complicada que es imposible de entender y mucho menos justificar. Alguien capaz de mostrarse sin el más mínimo resquicio de fingimiento, cuando todo no es más que una careta que esconde intenciones funestas. Aunque llegar supuestamente al extremo de además recrearse en ello y en primera persona, dejando que los demás sufran innecesariamente y solo para satisfacer sus propios intereses, hace que no haya redención posible para esta mujer para la que los calificativos más duros son sobradamente merecidos.

14 de noviembre de 2014

El cubano

Entiendo que la pena puede nublar las entendederas y que haga que cosas que en otro momento podrían ser cuestionadas, ahora pasen a segundo plano.
Pero es que el tema del cubano se las trae. Primero que de entrada se presente con nombre y apellidos Castro, sin nada que pueda demostrar tal afirmación. Es cierto que conoce muy bien toda la historia, pero esto de por si no prueba nada, porque  hay maneras de saberlo sin que ello implique que se lo haya contado el propio Martín.  
Aunque todo lo demás lo considero igual de cuestionable. Primero que el encargado del hotel en el que iba a hospedarse Martín no haga mención ninguna de haberlo visto desmejorado. Y después el tema de lo que le ha provocado su supuesta muerte. Leyendo un poco sobre el virus que aparentemente ha acabado con la vida de Martín, una se entera, primero que tiene un periodo de incubación que va de 4 a 10 días, lo que implica que supuestamente ya hubiese llevado la enfermedad desde casa o fuera picado en alta mar por un mosquito portador. Lo primero me parece altamente improbable y lo segundo casi lo mismo, teniendo en cuenta que viajaba en un camarote y no en la sentina del barco. Habría que enredarse en una explicación mucho más rebuscada para encontrar una justificación, aunque entiendo que es un tema que al 99% de las personas que ven la serie les pasa desapercibido (algo que en realidad tendría que ser así, pues supuestamente se trata de un entretenimiento que no tiene más razón de ser que mantener pegado al televisor a los espectadores. Por cierto, que la palabra entretenimiento no sé si es la adecuada, porque lo que últimamente está provocando la serie es más bien desazón y mal rollo)
A lo que iba.
Supongo que tarde o temprano alguien se va a preguntar si realmente el cubano es quien dice ser (lo siento, no puedo poner su supuesto nombre porque, como ya dije, me parece casi un sacrilegio). Y la primera habría de ser la doña, a menos que esté metida en el ajo y sepa más de lo que aparenta. Aunque de ser así considero que ya sería el súmmum de todas las vilezas habidas y por haber.
En realidad (creo que ya lo he dicho en otro comentario) no entiendo muy bien a donde quieren llegar los guionistas con las actuales tramas. En este momento la única que parece que no sufre nada grave es Francisca (si hasta incluso el pobre Matías lo está pasando mal!!!). Como también me cuesta imaginar qué clase de intención puede hacer que hagan concurrir al mismo tiempo varias situaciones extremas en diversos personajes. Por lo que los próximos días y semanas pueden ser intensos, pero lo que seguro no van a ser es alegres, ni van a aportar la supuesta luz que nos quisieron vender y que me temo que, de momento, va a limitarse a los nuevos decorados.   

13 de noviembre de 2014

Me niego....

No hace muchos días volvió a caer en mis manos el comentario que escribí cuando murió Tristán, hace ahora poco más de un año. Y hoy voy a empezar este de la misma manera.
Negación. Según la definición del diccionario es un mecanismo de defensa para evitar enfrentarse al aspecto doloroso de la realidad.
Por ello me niego a empezar este escrito con otra imagen que no sea la de la vida. Ya que puede irse la persona (en este caso el personaje) pero no su esencia. Y con ello me quedo. Aunque en esta ocasión la diferencia sustancial es que no hay la certeza absoluta de esta muerte, excepto para quienes intervienen en la serie: esposa, parientes, allegados, amigos,…
También me niego a participar en el duelo, aunque evidentemente tampoco me ha dejado indiferente. Soy consciente que son escenas escritas para llegar a la fibra sensible y que hacen que l@s espectadores alcancemos a sentirnos realmente participes de un dolor que, aunque ficción, es capaz de llegar al corazón. Y admito que ha sido especialmente el de María (interpretado magistralmente por una Loreto totalmente creíble) el que lo ha conseguido. Su desesperación ante la evidencia de algo tan definitivo como la muerte de la persona a la que más ha amado en esta vida, creo que no es fácil que sea ignorada. Y me imagino que aún quedan días de duelo, entre el entierro y la aceptación de la realidad, que para ella va a hacerse todo un mundo y que es totalmente comprensible. Después de meses de padecimientos y de obstáculos, cuando su futuro parecía haberse despejado y su felicidad al lado de Martín y de su hija era completa, la supuesta muerte de éste sale al paso y lo trunca todo, por lo que no ha de ser fácil admitir que es el fin, y además resignarse.
Pero me sucede algo curioso al respecto de la supuesta muerte de Martín. En vez de tristeza que, aunque irracional, sí me provocó la muerte de Tristán, en este caso siento algo parecido a la indignación. Evidentemente ni yo, ni casi nadie (excepto los interesados) sabe que va a suceder con este personaje, y si esta situación es definitiva o reversible. El hecho de que no haya cadáver visible, que no exista una certeza absoluta que dentro del ataúd se encuentre quien se asegura que está, deja una puerta abierta a que en un futuro Jordi/Martín pueda regresar, aunque sea para cerrar su historia. Aún teniendo claro que si ello sucede tampoco va a ser pronto. Mi indignación viene dada por el recurso utilizado para hacer desaparecer de escena el personaje, siempre suponiendo que esta muerte no sea tal. No hay que olvidar que ya existió otro funeral para Martín sin el cuerpo del supuesto finado, y volver a lo mismo ya me parecería excesivo. Como también el hacer pasar a todo el mundo por un trance semejante sin que exista necesidad de ello, ya que pienso que había otras formas de dejar al personaje en reserva. Más tratándose de uno de los personajes protagonistas, y por lo tanto más visibles. Por no decir de los más queridos.
Me reitero. Creo que ni yo, ni casi nadie, fuera de los personajes de la serie, se acaba de convencer de que Martín ha muerto. Aunque evidentemente tampoco nadie, ni en la vida real ni en la ficción, y más con los antecedentes expuestos por el supuesto otro Tristán, se atrevería a abrir el ataúd para comprobarlo. Así que no habrá más remedio que quedarnos con la duda, hasta que los guionistas o el propio devenir de la serie pongan las cosas en su lugar.
Supongo que ahora nos esperan unos días de negrura en la serie, y no sólo por el color de las prendas de vestir. Aunque no tan negra como el alma de la Montenegro, que ni siquiera ha parecido inmutarse al conocer la noticia, mientras que personas como Mauricio han logrado conmoverme con sus recuerdos del niño que corría por la Casona. Y queda el dolor de una hermana que casi no ha tenido tiempo de disfrutar de su familia, primero perdiendo a su padre y ahora a su hermano del alma, y que además ahora ha de cargar con un futuro que se presenta igual de negro. O Candela que ha perdido a otro hijo, o Rosario y Raimundo a su nieto, Emilia y Alfonso a su sobrino, o D. Anselmo a alguien muy importante para él,…..Y queda Bosco, que ha perdido un hermano aún antes de saber los lazos que los unían.
Y, por descontado, hay el otro Tristán (que, aparte de que pienso que podrían haberle puesto otro nombre, ya que me parece casi un sacrilegio que se llame así, tampoco creo correcto que se presente como Castro de apellido, ya que es evidente que su supuesto padre no pudo dárselo ya que ignoraba su existencia). Un personaje que, ya de entrada, se me antoja con un cierto cariz siniestro y que creo que no es quien pretende ser. Pero que, mientras no se demuestre lo contrario, puede suponer un contratiempo en los planes de la doña con Bosco, del que también es supuesto hermano, igual que pretendiente a la herencia. 

12 de noviembre de 2014

Una vuelta de tuerca más

Ahora mismo la atmósfera de la serie no creo que alcance a ser más lúgubre. Nadie parece escapar a la fatalidad o al sufrimiento, inducido o no. Porque aunque parezca lo contrario ni la doña escapa a ello, solo la diferencia de los demás que ella es la que lo provoca. De hecho de La Casona sale la mayor parte de todo lo malo que acontece, siendo ella la persona más infeliz de todas porque también es la más miserable. Pero no por necesidades económicas, sino por su miseria moral, carente del más mínimo rastro de humanidad. Y dejando en evidencia que el dinero y el poder sólo dan seguridad y pueden comprar muchas cosas, pero no el cariño ni el respeto. Está sola y así va a seguir hasta el fin de sus días.
Sí, es cierto que ahora tiene a Bosco, pero a estas alturas no creo que nadie piense que realmente le quiere, sólo que lo utiliza. Más después de ver y oír su reacción ante Inés.
Porque nadie va a volver a estropear sus planes y el chico es uno de ellos.
Francisca sólo es una amargada, que vive sumida en el odio y el rencor, envenenada por su propia ponzoña y sin que las personas que la rodean lo hagan por otra cosa que por necesidad o para sacar provecho. De momento quizás solo Bosco no cumpla con estas premisas y sus sentimientos sean sinceros, como en su día sucedió con María, pero al igual que ésta es posible que esto también tenga fecha de caducidad. Será el día en que el chico decida actuar por su cuenta y hacer uso de su libertad para decidir su futuro.
Pero como decía, de momento nadie parece poder escapar a la fatalidad. Aurora irremediablemente perdida y abocada por su pérfida abuela a un futuro incierto, Conrado sin poder hacer nada para ayudarla, Alfonso y Emilia debatiéndose entre la preocupación por María, Aurora y Matías, éste con su supuesta familia rondando e intentando volver a hacerle caer, Inés desaparecida, Bosco sin aclararse, Amalia desazonada, Candela penando por su sobrina, por Aurora y por todos, Nicolás escondiendo un secreto que amenaza con crear problemas en su matrimonio, Fe sin entender nada de lo que ha pasado con su amiga, Mauricio debatiéndose entre la fidelidad a su ama o a su conciencia, amenazado por la doña y al parecer dispuesto a contar la verdad sobre Bosco, la vuelta del desaparecido Fulgencio al que nadie echaba en falta y que no presagia nada bueno, …..Y por si no fuera suficiente ahora la supuesta muerte de Martín, el desgarrador dolor de María por la pérdida del hombre al que ama, y la llegada de un nuevo hermano para la familia Castro. Sólo falta que lleguen los nuevos para completar el círculo y acabar de hacer más negro el panorama y más enredada la serie.
Parece que aquello de que los problemas de uno en uno no sirve, y han decidido condensarlos todos al mismo tiempo.  

Y ahora hablando de la realidad
De verdad que no entiendo la fijación de unos guiones que se empeñan en ahondar en el sufrimiento de los personajes, sin darles tregua, sin concedernos la más mínima oportunidad a los espectadores de ver tramas amables, sin que tengamos que sentir que hay que atesorarlas porque inexorablemente después viene algo malo o desastroso. Estoy convencida de que hay muchas otras posibilidades sin que ello obligatoriamente tenga que suceder.
Y al blog de mi amiga Margonz me remito.  

Apartando obstàculos

Parece que Inés ha desaparecido, pero admito que no me produce ninguna sensación de pérdida. Casi la misma que al principio ha parecido que le sucedía a Bosco.
O es que el chico, aparte de otras cosas, también lleva bien el arte del fingimiento. Al menos quiero creer esto, porque de lo contrario vendría a ratificar lo que se interpreta de esta supuesta historia de amor que pretenden hacer entrar en el ánimo de l@s espectadores y que por los comentarios en las redes no acaba de cuajar: que lo suyo  no es amor, sinó otra cosa que entra mucho más en el terreno del deseo carnal. La reacción de Bosco cuando Francisca le ha dicho que Inés se había marchado me ha parecido tan light, que hubiese sido lo mismo que la doña le hubiera hablado del tiempo que hacía  y no en cambio de la partida de la mujer a la que éste pretende amar, a la que un día dedica sus pensamientos, mientras que al siguiente la traiciona con otra mujer a la que asimismo también miente. Y también se trata de la chica a la que la mayor parte del tiempo rechaza y desconfía de ella.
Si esto es amor, que baje quien sea y lo vea.
Ni siquiera estoy segura de que lo que pretenden hacer creer con la que parece su intención de dar con ella: si encontrarla para pedirle explicaciones, porque no puede soportar su ausencia, o la peor de todas las posibilidades: que manipulado por la doña la busque por el tema del supuesto dinero robado.
Pero de lo que si estoy convencida es de que no la va a encontrar por ahora, porque la doña ya se ha asegurado de ello. Nadie arruina los planes de la doña y menos una insignificante doncella y un hijo bastardo (versión doña, por supuesto).
De todas maneras he de volver a decir algo que ya he hecho en otras ocasiones. Que, aún con sus carencias, algunas achacables a su ingenuidad e inexperiencia, y otras a una soberbia sobrevenida que espero abandone cuando abra los ojos (que va a suceder algún día) el personaje de Bosco lentamente si está consiguiendo despertar mi atención.
No así el de Inés, de la que cada día me siento más despegada.
Por ejemplo, no ha conseguido convencerme en la escena de su enfrentamiento con Francisca. También es verdad que no todos los oponentes a esta infame mujer (por otra parte magnifica actriz) están a la altura de ella en la escena, ni en lo que se pretende. Aunque en esta ocasión daré el beneficio de no atribuirle a Fariba/Inés toda la culpa sinó también a los guionistas, porque considero que el dialogo era creíble hasta que Francisca ha sacado la pistola. Entiendo que verse frente a alguien dispuesto a hacer uso de un arma puede intimidar a cualquiera, pero hasta el momento también las amenazas podían hacerlo e Inés no parecía muy dispuesta a hacer caso de ello. Sin embargo el tema del hijo estaba igual de presente antes y después, por lo que la repentina preocupación maternal ha sonado más bien a otra cosa diferente que a este sentimiento. Y por supuesto puedo comprender que no quiera morir y haga uso de lo que sea para escapar de ello.
También soy consciente de que quizás mi poca empatía con este personaje me impide ser más imparcial e intentar ver las cosas de otra manera. Pero de momento esto es así y no puedo evitarlo.

11 de noviembre de 2014

Y sigue la farsa

Cuando empecé este blog me propuse dar una cierta continuidad  a mis comentarios. Pero no siempre me es fácil encontrar algo de lo que hablar sin que, de alguna manera, me vea forzada a volver sobre lo mismo de días anteriores y reiterarme en lo ya dicho.
Hoy es uno de ellos.
Quizás es que no sepa apreciar en su justa medida el esfuerzo de los guionistas para seguir manteniendo el listón alto y dar motivos para seguir siendo fiel a la serie, pero creo coincidir con la opinión de much@s sobre la impresión de que ésta parece estancada. Llevamos varios días en que dos temas centran casi de manera exclusiva las tramas: por una parte Bosco y todo lo que gira en torno a él,  y por la otra una farsa de juicio, en que la justicia se pone en cuestión de manera palpable.  
Aunque quizás la percepción de esta justicia injusta viene más bien dada por la idea general e inapelable de que ésta ha de ser igual para todos, cosa que la realidad (antes y ahora) se empeña en desmentir. Desgraciadamente es patente que a más medios económicos, más posibilidad de irse de rositas. No es lo mismo para una persona sin recursos y que no tiene acceso a poder utilizar todas las armas a su alcance, que alguien que si los tiene y que se puede permitir pagar a los mejores bufetes para dilatar los procesos hasta el infinito (o hasta agotar todas las posibilidades). Y aunque las cosas han cambiado y probablemente ser mediático o con influencias no es sinónimo de librarse del peso de la ley, ello no elimina la sensación de que la justicia a veces es ciega.
Pero en el caso de la doña, parece que además une otros ingredientes. Es cierto que el juez parece imparcial y que, en esta ocasión, ella no ha hecho nada para ponerle a su favor. Pero ni siquiera ha hecho falta, ante la ingenuidad y la manipulación de los testigos por un abogado sin escrúpulos que es capaz de tergiversar las declaraciones, además de la manifiesta falta de memoria y la inoperancia de las autoridades, acusando con unas pruebas sin base real, sólo indicios y la palabra de un cacique.
Aunque admito que Francisca ha sabido atar todos los cabos. Sus argumentos provocan una mezcla de sentimientos confusos que van desde la indignación hasta una suerte de sorpresa por su capacidad para dar siempre un paso más allá de lo que se le conocía (algo que, por cierto, parece que no tiene límites), pero el caso es que son difícilmente irrebatibles. De nada sirve que todo el mundo sepa que miente, cuando se ha procurado cubrirse las espaldas y poner todo a su favor. Aunque no he podido evitar que se me revolviera todo cuando además se ha mostrado como una mártir incomprendida, que es negada por su familia. Patético no, lo siguiente. Arjjjjjjjj….
Aurora ya está condenada sin remedio. Ni siquiera los testimonios de Emilia y Conrado, los dos únicos que han sabido mantenerse firmes y no claudicar ante el siniestro abogado de la acusación, han servido de nada. Pero aparte de éstos, ha habido una escena a la que quiero hacer mención: reconozco que he tenido una sensación rara al ver a Bosco al lado de su hermana, y sin que éste tenga conciencia de que está actuando contra alguien de su sangre, mientras detrás suyo está la implacable abuela. 

10 de noviembre de 2014

Siempre queda el recuerdo

Recuerdo cuando Megan se fue de la serie, que durante semanas, incluso meses, a l@s espectadores nos machacaron (no se me ocurre otra palabra más acorde) con continuos flashbacks sobre momentos con la partera, hasta casi la saciedad. Después vinieron las continuas referencias en comentarios, algo que sigue aún en la actualidad aunque en menor medida. Por descontado entiendo que en aquel momento esta marcha supuso un duro golpe para muchos fans y que podría haber sido una estrategia para intentar paliar el golpe, acentuada por la inquietud hacia la respuesta de los espectadores por la desaparición de la protagonista y sus consecuencias en la audiencia. Algo que, por cierto, después se constató que no iba a tenerlas, especialmente porque la llegada de Martín y su historia con María consiguieron llenar este hueco, y además elevar los datos de share hasta límites insospechados.
Después se produjo la marcha de Tristán, pero en este caso algo cambió. Parece que alimentar la nostalgia dejó de ser un recurso a tener en cuenta, y enseguida el recuerdo de este gran hombre se fue difuminando hasta casi quedar en el olvido, rescatado de este sitio solo excepcionalmente por alguno de sus hijos o Candela. Bueno, también por la doña, aunque sólo cuando le conviene para sus fines.
Después también ha habido otras despedidas, pero me atrevo a decir que en todos los casos directamente las referencias han pasado a mejor vida antes de ni siquiera empezar a darse. Es realmente sorprendente que ni siquiera nadie mencione por ejemplo a Soledad, a la que se supone viva en algún lugar. En su momento fue un personaje importante, pero parece que no es algo a tener en cuenta.
¿Dónde está la justicia para ellos?
Así que todo ello me hace llegar a la conclusión de a cada protagonista que se va, esto parece que va cada vez a menos. Porque varias semanas después de la marcha de Martín ni siquiera ha habido un solo flashback. Hasta ahora, y con un evidente fin.
Pero antes de continuar he de puntualizar que quizás la reflexión anterior dé una idea equivocada de lo que quiero señalar. Porque no es mi pretensión pedir que se den estas escenas retrospectivas, que he de admitir que me cansan mucho, y que como veo el capítulo en internet suelo saltarme en su totalidad. El abuso que se hace de ellas me parece excesivo, teniendo en cuenta además que la mayoría de las veces no son necesarias para ordenar la escena, ni para recordar una información perfectamente conocida.
También entiendo que ahora mismo el tema central de las tramas es la situación de Aurora, y quizás también intenten meternos con calzador el tema de Bosco e Inés, que como ya he dicho en otras ocasiones, me deja indiferente. Pero exceptuando a María, parece que nadie recuerda que Martín, hasta que se demuestre lo contrario, sigue ahí.
Lo que me hace pensar (y no soy nada amiga de conjeturas, que soy incapaz de acertar ni mínimamente) que la historia de Martín no se ha acabado y que aún hay alguna esperanza de que regrese. Otra cosa es que, de ser así, lo haga en los próximos tropecientos capítulos. 

8 de noviembre de 2014

Conrado

Al hilo de un comentario dejado en este blog, he decidido poner en palabras algo que ya hace días que me ronda en la cabeza sobre Conrado. Aunque más bien son unas reflexiones.
A principios de octubre de hace un año, llegaba a PV y a lomos de su caballo, un hombre aguerrido, con una enorme personalidad, con planes bajo el brazo y dispuesto a todo para hacerlos realidad. Pero que no contaba con que además de un árbol le iba a caer encima su futuro.
Un hombre que ahora, mirándolo en retrospectiva, en apariencia es distinto. No es que haya perdido su personalidad única, la que ha vuelto a surgir en los últimos días en toda su intensidad: la de un hombre con arrestos, que sin embargo no puede evitarle a Aurora una situación que no pinta muy bien, que no puede cobijarla entre sus brazos  y librarla de este sufrimiento, que no tiene suficiente poder para hacer que la verdad se abra paso y la justicia prevalezca. Que ama con todas sus fuerzas, confía en su amada de igual manera,… pero que es incapaz de derribar algunas barreras que Aurora se empeña en mantener alzadas y que impiden que pueda ayudarla.
También es el hombre con una mente muy lúcida, que bien sea por madurez, experiencia o porque la vida le ha dado muchos palos y ha aprendido a buscar en el fondo de las cosas, parece que es de los pocos que es capaz de hacerse una idea aproximada de la trampa en la que ha caído Aurora, y sorprendentemente incluso de los flecos derivados. Que también ha aprendido a bucear en la mente retorcida de la doña y ver toda la extensión de su maldad, además de ser el que ha puesto palabra a ello. Y descubierto que no estaba solo en sus hipótesis, que otros comparten y rubrican.
Hasta aquí obviedades, que me estoy permitiendo la licencia de volver a dejar patentes pero que, como he dicho antes, es algo que Conrado ya llevaba impreso cuando llegó.
Lo que veo distinto es él y su papel.
Un papel que considero que los guiones lentamente han ido desdibujando, sin dejar apenas que desarrolle el enorme potencial que se intuía en este personaje. Igual que ha sucedido en su relación con Aurora, que apenas ha progresado. Desde la trama prisión, que pienso fue quizás lo mejor de todo este tiempo entre la pareja (y no por la situación, sinó por lo que trajo de escenas con elevada carga emocional), parece que todo  ha ido perdiendo fuelle, y está acabando por relegar a Conrado a ser dependiente de otr@s. En mi opinión, sólo sus escenas con Aurora han experimentado un avance y tienen un nuevo matiz, posiblemente también porque he aprendido a mirarlas con otros ojos, o porque la situación en la que están inmersos hace que las escenas vuelvan a tener esta carga emocional importante que antes mencionaba. O puede que los guionistas hayan decidido darles la oportunidad de recrearse un poco más, algo que en justicia creo que se merecen. El caso es que sus momentos de intimidad  han perdido algo la apariencia de prisa y lo que incluso en algún momento se ha podido interpretar como remilgos para no dejarse ir demasiado lejos. Aunque también es verdad que aún tienen que recorrer un buen trecho hasta que atrapen a otros que al parecer no tienen tantos escrúpulos, y que creo que todo el mundo tiene en mente (modo ironía, eh!!)
Pero es evidente que ello no es suficiente. Y es posible que sin la presencia de Martín (que espero sea temporal) su visibilidad experimente algún cambio, pero no creo que sea a través de su nuevo papel en el Jaral. Lo único que está cambiando es su aspecto físico, más delgado, con el pelo más corto y con vestimenta más cuidada, aunque también hay que decir mucho más acorde con la de un oficinista que con la de un responsable de una finca. Porque el hecho de que ahora la corbata forme parte de su atuendo no creo que sea muy práctico para llevar una hacienda, más bien su aspecto considero que se aleja mucho del que se le supone a un hombre cuya misión ahora es moverse a caballo para recorrer las tierras o controlar el ganado. Aspecto que por cierto, si era el que tenía cuando llegó a PV.
Aunque es posible que no haga falta ir de vaquero, visto el poco tiempo que le dedican a estos menesteres. Y me refiero a lo que (no) hacen todos, incluido Martín. 

7 de noviembre de 2014

Sentencia sin juicio

Se ha hablado muchas veces de lo mal parados que salen los médicos en esta serie, pero considero que a la vista está que los abogados no les van a la zaga. Aunque afortunadamente se trata sólo de una ficción, porque el ejemplo de varios de ellos con su negativa a defender a un cliente, sólo por temas de reputación y en último término por temor a enfrentarse a un peso pesado y perder el pleito, sería para indignarse y mucho.
No creo que sea porque haya pocos actores capacitados para representar el papel de un abogado (es evidente que no es el caso), ni tampoco que en la ficción sean sólo dos los que anden por los alrededores, ya que además el hermano de D. Anselmo ha hablado de otros. Pero con el panorama que han presentado dejan a esta profesión en entredicho y a los abogados como unos cobardes, que son capaces de dejar a una persona sin la posibilidad de procurarse la mejor defensa posible, ni aunque pueda costeársela pagando unos buenos honorarios. 
Me imagino que Aurora tampoco iba a quedarse indefensa, aunque no sé si ya existía la figura del abogado de oficio, pero el caso es que, como apuntaba ayer, parece que todo el mundo ya la da por sentenciada aun antes del juicio,y ya han decidido que no hay nada que hacer.
Otra cosa es el desarrollo del mismo, que me ha parecido tan poco currado que ha habido un momento que ya me habría puesto yo misma, sin ser jurista ni nada parecido. Es verdad que de entrada, el juez ha parecido imparcial (como ha de ser) en su amonestación a la doña, pero es claro que su función no va tener relevancia en las escenas y van a ser los abogados los protagonistas. Porque una vez puesto en marcha el juicio, ya ha quedado claro que las opciones del magistrado no eran muchas, como también ha quedado claro cuál sería el rumbo que iban a tomar las cosas. Pero he de decir que la acusación se me ha antojado tan descabellada como increíble. Parecía más bien que estaban juzgando el trabajo de Aurora en el dispensario que no un asesinato, aunque es claro que el tema era hacerla parecer desquiciada.
En realidad estas escenas no tendrían que sorprender a nadie, porque algo parecido ya sucedió con la escenificación del juicio a Martín, y tres cuartos de lo mismo con el de María. Juicios guionizados de manera apresurada, sin apenas argumentación y con el evidente fin de que acabe con alguien en prisión, o peor. Y ya puestos en el escenario de ficción, sin que se den garantías para el acusado/a, con pruebas que no se sostendrían en ningún tribunal y que un buen abogado podría rebatir sin despeinarse, incluso que sólo empleando la lógica se podrían desmontar. 
¿Acaso una equivocación es un delito, o alguien puede pedirle cuentas o reprochar a Aurora que se ausente momentáneamente de un lugar donde acude voluntariamente y sin remuneración, donde ejerce con sólo conocimientos sacados de lecturas y de experiencia, mucha voluntad y generosidad, pero sin ser el titular? ¿Es estar fuera de los cabales echarle los perros a una mujer que saca de las casillas a todo el mundo con su afán de cotillear y, de rebote, que reciba el marido de ésta? ¿Acaso levantar la voz, cambiar el carácter habitual y mostrarse malhumorada o enfadada es señal inequívoca de estar desquiciada? ¿Los poderosos pueden levantar la voz e incluso insultar, y en este caso no pasa nada? ¿Una amenaza es igual a hecho consumado?
Lo dicho. Ni siquiera hay que recurrir a la frase “Visto para sentencia”. Porque ésta ya ha sido dictada. 

El receptor de secretos

Mauricio ya empieza a parecerse demasiado a D. Anselmo. Metido en todos los fregados, conocedor de todos los secretos, pero callado como una tumba. Aunque al primero le ate el secreto de confesión y al segundo algo mucho más tangible como la mano implacable de la doña. Vale, en algún caso también la prudencia y casi siempre la lealtad, pero es claro que también un cierto temor a las represalias de Francisca en caso de salirse de la senda marcada por ésta.
Aunque después su silencio signifique ser desleal a personas que le han tenido en consideración y le han tratado de manera muy diferente a lo que hace su patrona, que no duda en humillarle y tratarle a patadas.
Y parece que también esta vez va a callar, más si la doña le ha empeñado la palabra. Aun así es realmente desconcertante que, una y otra vez, hagan que llegue a saber cosas que podrían resolver situaciones adversas y evitar padecimientos.
Sin embargo lo que sí parece claro es que se está produciendo un cambio en él. Empieza a cuestionarse cosas, y el Mauricio bruto y aparentemente insensible de los primeros tiempos parece que está dejando paso a otra persona que deja asomar un talante muy diferente a quienes son más cercanos. En este caso lo que se dice de que los años ablandan quizás sirva, pero creo que también puede influir el que ya empiece a estar cansado de tanta maldad gratuita, especialmente cuando los receptores son personas que no lo merecen, y que sólo son objeto de ello por rencor o venganza.
O quizás se trate de una carga que ya empieza a serle demasiado insoportable. Aunque la doña le trate de cabestro, es claro que Mauricio no tiene nada de ello. En realidad es quizás la única persona que la conoce bien en todas sus facetas, y porque en muchos casos ha sido la mano ejecutora, sabe también de los desmanes que ésta ha llevado a cabo a lo largo de los años contra personas inocentes, algo que de paso también le coloca en el punto de mira. Más cuando, en su ingenuidad, ha compartido su secreto con quien menos debía hacerlo. Nunca hasta ahora me había planteado el hecho de que la doña llegara a pensar en deshacerse de su capataz, pero es claro que saberlo conocedor del origen de Bosco frustra de alguna manera la tranquilidad que tenía después de haberse librado de Bernarda. Y ya sabemos que la doña no quiere estorbos para sus planes.
Afortunadamente para Mauricio, el juguete que la doña tiene entre manos parece que la distrae lo suficiente como para que le deje en paz momentáneamente, aunque después de asegurarse su lealtad.
Y ello también deja tiempo al capataz para dejar asomar otra faceta desconocida y que creo que buena parte de l@s espectadores esperan. Parece que cada día se acerca un paso más hacia Fe, dejando evidente que ésta no le es indiferente, sentimentalmente hablando. Igual que él para ella.
Como diría Quintina “Sólo necesitan un empujoncito” 

6 de noviembre de 2014

La Cenicienta y el príncipe

Entiendo que el planteamiento inicial de la historia de Bosco e Inés está pensado para despertar las simpatías del público, algo por otra parte muy legítimo y la función última de los guionistas. Aunque el tema, en el que veo muchas similitudes con otros que ya se han dado en la misma serie, lo considero ya muy manido: una pobre chica de baja clase social, desvalida y maltratada por la vida cual Cenicienta (con madrastra incluida), que se enamora de un príncipe azul, y que en un mix con el cuento de Blancanieves también incluye una cruel bruja (la doña), además de las conveniencias sociales que los separan. Un amor imposible que hará a Inés infeliz y que durante meses la llevará en un malvivir, acentuado por el despegue de su supuesto amado y por lo que ya se intuye como la llegada de un hijo que va a complicar aún más las cosas. A partir de esto, creo que la mayoría de l@s espectadores no se habrán de estrujar mucho las meninges para hacerse una idea bastante exacta de lo que va a pasar a continuación, con sustracción de niño o niña incluido. Espero equivocarme, pero creo que todo empieza a ser muy previsible.    
Y por lo que se refiere a Bosco, supongo que habría que recurrir a la versión del príncipe y el mendigo, en la que un chico de la calle consigue cambiar de vida radicalmente, sin perder del todo sus orígenes. Alguien que ha de adaptarse inmediatamente a su entorno, tal como ha hecho Bosco, que en sólo unos meses ha pasado de ser un semisalvaje a moverse con soltura entre los burgueses acomodados, empapándose rápidamente de cultura y refinamiento en el habla. Aunque lo peor es que parece que ha olvidado totalmente quien era hasta hace poco, y cada vez más adopta los aires de un señorito en cuanto a actitud soberbia y clasismo. Esto es una de las cosas que peor llevo, pues no olvido que se trata de un hijo de Tristán y que su padre no era de esta manera. Otra cosa es lo que le sucede en el tema de los sentimientos, donde parece que no tiene muy clara la diferencia entre pasión y amor. Y, por supuesto, en ello entra también el tema de la confianza que habría de tener en la persona de la que dice estar enamorado, y que es algo que brilla por su ausencia. Con lo que el amor queda totalmente en entredicho.
Quizás por todo ello mi despegue hacia la trama y los personajes de Bosco e Inés es cada vez es mayor. No consigo empatizar con ninguno de los dos, aunque también he de decir algo al respecto del personaje de él.
Porque si bien la supuesta trama romántica de la pareja no consigue calar en mí, ni sus escenas de amor (¿) me conmueven lo más mínimo, si lo hacen en alguna medida las escenas de Bosco con Mauricio. Salvando las distancias, veo en el capataz al padre que éste nunca ha conocido, y que cada vez más es el confidente y amigo que el chico necesita. Aunque claro, también hay que decir que es el único, ya que su relación con el resto de la gente es inexistente, salvo con sus subordinados. Quizás es otra de las cosas que se encuentra a faltar en este personaje: que su contacto con el mundo se limite estrictamente al entorno de La Casona, sin interacción con nadie más, excepto para que ocasionalmente cuando sale a la calle lo haga con el gallito puesto, lo que no ayuda precisamente a hacer amigos. Y, por descontado, lo que sobra es su estricta sumisión a la doña, que se puede entender como agradecimiento y consecuencia de la falta de cariño que ha padecido en su corta vida y que ahora recibe a manos llenas, pero que al mismo tiempo alimenta su bobería hasta extremos inaguantables. Y si la justificación son los pocos años e inexperiencia de la vida, se tendrán que cerrar los ojos y no mirar al actor, al que por supuesto no voy a negar su gran profesionalidad. El hombre hecho y derecho que vemos considero que no cuadra en absoluto con la imagen que se pretende dar, que pienso que estaría más en la línea de la que ofrece Matías, o incluso hasta Isidro.
Solo algo más sobre esta trama.
Una de las cosas que se reprochan con mayor asiduidad es la rapidez con que se ha desarrollado. Y no es solo mi sentir sinó que basta darse una vuelta por los foros para encontrar numerosas opiniones de este estilo. Aunque claro, también hay quien lo ve bien, y por supuesto su opinión es igual de respetable.
Quizás en un película las cosas pasan de esta manera, pero en una novela en la que estamos acostumbrad@s a que todo se eternice, meter con calzador a una pareja que en un corto espacio de tiempo se han supuestamente enamorado, liado hasta el punto en el que otras parejas han necesitado meses y meses (o aún no han llegado), que viven ya un desencuentro que parece el final de la relación, y que ahora van a tener un hijo, me parece cuando menos difícil de tragar.
Y si a ello le añadimos la actitud reprochable e injustificable de Bosco, que engaña a Amalia con unos sentimientos que dice poseer por ella y que no son ciertos, que la mantiene alejada con excusas banales como la de la inexperiencia (cada vez que lo dice parece que le crece un poco más la nariz como a Pinocho), y que por otra parte lleva a Inés de desconcierto en desconcierto, aún peor.  

5 de noviembre de 2014

Una doncella no tan simple

Es sólo mi opinión, pero considero que de todos los personajes bien construidos de la serie, el de Fe podría considerarse digno de ocupar uno de los primeros lugares. Aunque tampoco voy a negar la evidencia que este personaje ha conseguido, casi desde el primer minuto, suscitar todas mis simpatías. (Claro que también es patente que no sería lo mismo si no se une a ello el talento que despliega Marta para darle vida).
Porque a pesar de tratarse de una simple doncella (que a la vista está que no es tan simple), y un personaje secundario (que afortunadamente cada vez lo es menos) considero que su pesquis está muy por encima de la media de la serie. No se le escapa casi nada y tiene las cosas más claras que la mayoría. También es de las más transparentes, con un carácter que incluye además de una enorme vitalidad y una gran curiosidad, un buen caudal de generosidad, la entrega de amistad sin contraprestaciones, y algunos ocasionales tintes de casi inocencia (que no quiere decir que sea fácil dársela con queso). Sin olvidar dos de sus principales características como son el sentido práctico, o lo que es lo mismo, su capacidad de encajar todo sin dejar que la afecte demasiado, quizás fruto de que sabe valorar la justa medida de las cosas, o su graciosa impulsividad que le hace decir las cosas sin casi pensarlas y que provoca que a veces incluso parezca irreverente.
Y gracias a ello puede sobrevivir sin morir en el intento, en el peor sitio al que podía haber ido a parar y bajo las órdenes de la peor persona que una se puede echar a la cara.
Pero además de todo lo anterior, a lo que quería llegar es a otra cosa.
Al hilo de mi anterior comentario sobre Amalia, me he dado cuenta de que quizás Fe ve más allá de lo que yo misma veo. Porque parece que no acaba de fiarse de las buenas intenciones de la chica para con Inés. Y tiene sus motivos, aunque no creo que sean precisamente celos, pero no es de recibo que con la excusa de que son de edades parecidas, Amalia intente congraciarse con Inés colmándola de presentes y de atenciones, mientras Fe se lo ha de mirar y quedarse a dos velas. Aparte de una enorme falta de tacto (o de desconsideración) por parte de la primera.
La capacidad de Fe para desnudar el alma de las personas es encomiable. Quizás el hecho de mirarlo desde fuera le da más posibilidades, pero queda claro que su mente lúcida le permite conocer muy bien como las gastan los señores, y que el fingimiento es algo que llevan impreso en su manera de moverse en la sociedad, adaptándose según las circunstancias y los interlocutores.
Todo ello me hace reafirmarme en lo del principio. Creo que todo ello hace que se den méritos más que suficientes para que Fe tenga una trama propia. Por supuesto no quiero insinuar que deje de ser la amiga que ayuda a Inés y a la que ésta va a necesitar con más ahínco en el futuro, pero creo que esto ya empieza a ser un lastre. 
Porqué además, ¿quién se preocupa de ella?    

Sin presunción de inocencia

No sé si es una licencia o realmente era posible según las leyes de la época, pero entrar en un lugar, en este caso el dispensario, así por las buenas, sin orden judicial y sin que medie nada más que sospechas, sólo por la iniciativa de un simple mandado con algo de autoridad, me parece una arbitrariedad.
La indefensión es absoluta porque además no parece que, en este caso, exista la presunción de inocencia. El doble rasero ha quedado de manifiesto ya que nadie ha cuestionado a Francisca, como tampoco nadie parece haber puesto en entredicho las acusaciones, que se basan simplemente en unas amenazas proferidas, eso sí con mucha vehemencia y con numerosos testigos, pero sabiendo todos de la inquina que la doña le tiene a su nieta y de las continuas provocaciones que aquella le hace objeto a ella y a su hermano. Claro que tampoco ayuda mucho el carácter de ambos, que constantemente caen en las trampas que les tiende su abuela.
Y parece que la gente es muy olvidadiza. ¿O acaso puede más la actitud rastrera de sumisión, o el miedo a los poderosos? Ello empezando por el alcalde, que le está haciendo el juego a la Montenegro sin siquiera plantearse otras vías de investigación. 
Solo los habitantes de Jaral se han hecho una exacta composición de lugar y sin apenas despeinarse. ¿No es acaso mucha casualidad que se haya encontrado un mecanismo de relojería idéntico al utilizado contra el coche de Francisca, precisamente en el primer lugar al que han ido a buscar los civiles? ¿Acaso piensan que Aurora sería tan descuidada como para que, el caso de que se propusiera algo del calibre de lo que la acusan, prepararlo en el lugar más visible? Y se me ocurren muchas otras preguntas de lógica, pero ahora mismo actuar de abogado defensor es tarea inútil. De hecho estoy convencida de que también lo va ser en el futuro, porque Aurora ya está sentenciada de antemano.
Entiendo que el tema está en que, como todos los otros protagonistas y para no ser menos, Aurora ha de pasar una temporada a la sombra (o para que sea algo diferente en un instituto mental, algo que también hicieron con María y su reclusión en un convento). Pero me parece un recurso de lo más gastado, aunque es evidente que ninguna protesta por las reiteradas vueltas a tramas ya vividas, va a servir de mucho.
Sin embargo admito que me cabrea y mucho, que para dar visibilidad a algunos de los principales personajes, estos hayan de pasar por situaciones límite. Y que detrás de ello siempre asome Francisca, que además invariablemente consigue que se haga su voluntad. ¡Creo que ya está bien de este color!.
No entiendo de estudios de mercado, ni de tendencias de los espectadores, por lo que meterse en este terreno es como hacerlo en un barrizal. Pero no veo porque no puede existir la posibilidad de tramas menos dolorosas y con más luz que la proponen los actuales guionistas, que parecen empecinados en cargarse a los personajes. De hecho y con algunos, siempre según mi opinión, incluso ya lo han conseguido de entrada.
Por cierto, y hablando de cargarse.
Admito que el personaje de Bernarda no fue nunca santo de mi devoción, pero creo que ello no es óbice para que reconozca la magnífica labor de la actriz Mercedes León, que ha defendido este papel con total solvencia. ¡¡Muchas gracias y hasta siempre!!

4 de noviembre de 2014

La sinceridad en Amalia

Reconozco que no sé muy bien que pensar de Amalia. No es que haya dado indicios de nada malo y aparentemente es lo que se ve. Una chica sin demasiadas complicaciones, que estaba dispuesta a sacrificarse por su familia, pero que en este camino ha encontrado el amor. Porque a riesgo de darme un batacazo, casi me atrevo a afirmar que sus sentimientos son sinceros y que la manera de ser de Bosco la ha atrapado. El chico no es para nada a lo que está acostumbrada; aparte de que probablemente es más hombre que todos los que ha conocido, también tiene una parte que puede sacar los sentimientos más tiernos: ingenuidad, frescura, transparencia, lealtad, …  cualidades bastante raras, y probablemente mucho más en el entorno social en el que Amalia se ha movido hasta ahora. Por cierto, cualidades (o defectos según se mire) que la doña está explotando a su favor.
Pero no voy a volver sobre lo mismo porque es algo bien evidente, sinó a lo que quería decir de Amalia.
Algo más a favor de su posible sinceridad, es que ha confirmado sus sentimientos ante su padre, y a él no tiene ninguna necesidad de engañarlo. Y aun suponiendo que todo sea una fachada y que lo de Bosco sea un capricho, aparte de una manera de asegurarse un futuro sin problemas y hacer lo propio para su familia, tampoco se le puede atribuir a la chica mucha capacidad para sacar adelante unos supuestos planes ya que su poder es mínimo, y para conseguir a Bosco necesita el concurso de la doña. Porque quizás pueda engañar a la mayoría, pero no creo posible que lo consiga con Francisca.
De todas maneras sigo pensando que Amalia (aún) no está en el lado oscuro, y no tiene por qué llegar a ello, aun estando bajo la influencia de la doña. A menos que además nos sorprendan con un tema de doble personalidad, o de algún otro tipo de desquiciamiento al estilo de Angustias o de otros personajes igualmente siniestros que han pasado por la serie. 
Pero mientras tanto hay que reconocer que también sus cartas son mucho más favorables que para Inés, y que ésta no es rival para ella, excepto en el corazón de Bosco. Contra esto no hay muchas armas, porque los sentimientos son difíciles de vencer. Sin embargo me repito en mi actual sensación sobre Amalia, y mientras no me demuestre lo contrario, creo que es que es una buena persona y que su preocupación sobre Inés tiene muchos visos de sinceridad. Ya lo comenté en otra ocasión, que no era nada raro que en algunas casas pudientes los sirvientes fueran tratados como de la familia, y pienso que Amalia así lo entiende. Otra cosa será cuando descubra lo que hay entre la pareja, y su reacción a ello.
Sin embargo, y aunque mucho me temo que en el futuro me voy a tener que tragar lo que voy a decir a continuación, además anticipándome a los hechos, no creo que se le pudiera reprochar nada si en este caso decidiera luchar por el amor de Bosco. A pesar de que soy consciente de que en este momento estoy dejando de lado lo que piensa y desea éste y, de alguna manera, estoy aceptando que sea manipulado, creo que Amalia tiene el mismo derecho que cualquier otra mujer, incluida Inés, de luchar por lo que desea.
El dilema sería: ¿Cuál de las dos mujeres se ha de hacer a un lado? ¿El amor justificaría que Amalia se atara a Bosco aun sabiendo que ama a otra mujer? ¿Cuál es más digna del amor de éste? 
Ah, y otra cosa. ¿Tan desesperados están todos que han de hipotecar el futuro de dos personas que apenas han empezado a vivir? 

3 de noviembre de 2014

Los otros personajes

Creo que, en justicia, tendría que dedicar más tiempo a los personajes secundarios de la serie. Al fin y al cabo, sin ellos no tendría sentido la misma.
Aunque en realidad, aparte de que éstos merecen igual atención que los que se supone protagonistas, hablar de los últimos es básicamente reiterarse en lo mismo una y otra vez. Pocas cosas cambian, excepto ligeras modificaciones en algunas escenas, pero que repiten lo consabido: la maldad sin límites de la doña y su irracional rencor hacia sus nietos Martín y Aurora, los manejos de Bernarda (que parece tocan a su fin), los vaivenes en la actitud de Bosco, que en este momento engaña al mismo tiempo a dos mujeres y de paso se engaña a sí mismo, el comportamiento errático de Aurora, que aunque atribuible en parte a las drogas que le suministran, también tiene razón de ser en su actual actitud aparentemente poco dispuesta a aceptar consejos, el escaso protagonismo de Conrado, siempre sujeto a otras personas y sin apenas trama propia (por cierto, me ha gustado como se ha impuesto a Aurora en el tema del médico. Aunque ello pueda parecer una actitud machista, que creo anda muy lejos de serlo)….Y todo ello unido a la poca visibilidad de María y al incierto destino de Martín. De Inés mejor ni hablar, pues su único cometido parece ser ahora mismo el de hacer que la cocina de La Casona recupere el ambiente lúgubre que parecía haberse perdido con la irrupción de Fe en esta estancia. Y de paso hacer que la vitalidad y la alegría de esta doncella dicharachera e irreverente se vea mermada por la preocupación hacia una compañera que un día está vivaz (los menos) y al siguiente anda arrastrándose por los rincones alicaída y triste. Ya no digo a partir de ahora, cuando ya se dan los primeros síntomas de una situación que va a suponer una grave complicación adicional.
Una razón más para dirigir la vista a otros protagonistas es el tema del romanticismo. Empezando por Raimundo y Francisca, una y otra vez se ha vendido este tema como eje central de la serie. Pero con un par de notables excepciones, y después de sudar sangre, sudor y lágrimas, solo han alcanzado su objetivo Tristán y Pepa, y Martín y María. Y no por razones de justicia, o porque hubiera llegado el momento que les tocara ser felices, sinó más bien por temas ajenos a la serie, como es la marcha del actor o actriz. Las demás parejas que en su momento se han postulado por parte de los responsables de la serie como “la historia más grande jamás contada” (más o menos), o siguen estancadas y así parece que van a seguir un tiempo más, o ya han nacido con serias dudas sobre su viabilidad. Así que casi es obligado girar la vista a las que si ofrecen ahora mismo esta visión: Emilia y Alfonso, Mariana y Nicolás y Quintina e Hipólito. Incluso Pedro y Dolores, aunque con matices. Y en el futuro espero poder añadir a esta lista a Fe y Mauricio (aunque esto ni siquiera haya empezado a andar).
Y otra razón puede ser el poco aprovechamiento profesional que se hace de unos magníficos actores y actrices que están ahí, pero con escasa repercusión. Adelfa, Aida, Mario, Ramón,.. han pasado a defender los que casi acaban siendo personajes de relleno, con escasos minutos de pantalla y sin trama propia.
Por cierto, y como he dicho anteriormente, he de corregir una injusticia por mi parte. Creo que ni siquiera he hecho mención en ningún post al regreso de Raimundo. Y si bien es posible que de momento su vuelta no aporte mucho, vista la apatía y el poco interés que demuestra, espero que sepan sorprendernos con algo interesante. De momento ya le tenemos de maestro, en una lucha de voluntades con su nuevo “nieto” Matías. De lo que estoy casi segura es que esta relación va a depararnos buenos momentos, y que el chico (a menos que se tuerzan las cosas) va a seguir la estela de los que han estado bajo la tutela de este gran hombre. Que de existir en la vida real, creo que podría llegar a ser uno de los grandes líderes que necesita este país esquilmado y en el que las desigualdades cada vez son más profundas.  

2 de noviembre de 2014

En respuesta

Supongo que lo mejor sería quedarme callada y no echar mas leña al fuego. Pero creo que debo hacer algunas puntualizaciones para dejar zanjado el tema que empecé con un escrito anterior.
Afortunadamente las palabras escritas quedan impresas. Otra cosa es su interpretación e incluso la posibilidad de tergiversarlas para adaptarlas a conveniencia. Esto es algo que puedo evitar en mi caso, pero que no está en mi mano hacerlo por los demás.
Y he perdido la cuenta de las veces que he tenido que volver a leer lo que he escrito para descubrir lo que puede haber provocado una polémica. A veces es una simple palabra, otras una frase, otras una idea, incluso una ilustración,... las más de las veces sacadas de contexto o reinterpretadas. Aunque admito que también es posible que alguna vez haya cometido algún error al intentar explicarme, o dejado deslizar alguna frase desafortunada que haya dado lugar a un malentendido.
Sin embargo lo que no voy a hacer es pretender excusarme. Soy responsable de lo que escribo y lo hago con plena conciencia de que mis opiniones no siempre pueden ser bien recibidas. Pero ello no va a hacerme cambiar de proceder, porque son sólo opiniones sobre algo que no es más que una ficción y que puede prestarse a múltiples interpretaciones, según como lo vea cada persona. Tampoco creo que tenga que justificar que uno o varios personajes despierten en mí mas simpatías que otros.
Como tampoco voy a  contestar algunos comentarios vertidos en algunas páginas concretas, a pesar de haber sido invitada a hacerlo. No entraré en provocaciones innecesarias que no llevan a ninguna parte, ni creo necesario dar más vueltas a algo que ya he dejado claro. 
Y por descontado, quien se haya sentido aludido por algo que he escrito, será porque tiene razones para pensar que tengo motivos. (Por cierto. Si se repasa el post al que aludo no creo que nadie pueda encontrar ninguna mención a nadie individual o a un grupo en concreto, ni creo que se pueda hablar de generalización) Otra cosa es la reacción a ello. Y dice mucho de las personas la manera de hacerlo, pues mientras en un caso ha sido con la máxima corrección que se me han pedido explicaciones, que por supuesto he dado muy gustosa en privado, en el otro casi he provocado la tercera guerra mundial, con comentarios para los que los calificativos sobran.
También he de decir que mi blog está abierto a quien quiera compartir mis opiniones y, de hecho, varias páginas lo hacen sin que nunca haya tenido el más mínimo  problema con la gente que las sigue. Además que los/as administradores de todas ellas lo hacen por propia iniciativa y sin que haya mediado por mi parte solicitud alguna.
Por descontado estoy sumamente agradecida a todas ellas por su consideración.
Y, como he dicho anteriormente, aquí dejo zanjado el tema. 

El juego de manipular

A veces en la serie se suceden escenas que me dejan perpleja porque aparentemente no tienen razón de ser. Y puede que sea porque tengo la mala costumbre de cuestionar cosas, pero no he entendido a que ha venido que la doña reprochase a Amalia el hecho de que hablase con su padre de la posibilidad de un compromiso con Bosco. Al fin y al cabo era una conversación entre padre e hija, y no veo que problema podía suponer.
Por ello ha faltado poco para que además me echara a reír cuando la doña encima le ha hecho saber que temía que su intención fuera manipular a Bosco. Si algo tiene este asunto es que los dos chicos han sido utilizados desde el principio, con la única diferencia que Amalia si sabía lo que se esperaba de ella. ¿O acaso no se trataba de que se acercara a Bosco y consiguiera su atención? ¿O es que utilizarlo para conseguir unos fines determinados es sólo exclusividad de Francisca? (por supuesto no quiero decir que en ningún caso sea justificable que alguien use a otro u otros para sus propósitos) Pero lo peor es que ha lanzado esto que podría ser una acusación, y sin ni siquiera inmutarse, la que es la mayor manipuladora del reino y parte del extranjero, que no solo está haciendo esto con el chico sinó que encima lo mantiene engañado e ignorante de sus orígenes, que ya ha decidido por él que con apenas dieciocho años ya es lo suficientemente mayor como para casarse y formar su propia familia. Eso sí, quedando claro que va a quedar bajo su tutela.
Y parece que los deseos de los interesados no cuentan demasiado. Especialmente teniendo en cuenta que la doña sabe lo que hay entre Bosco e Inés, y que interponiéndose en esta relación le provoca sufrimiento (aunque él viva en la inopia de ello).
Pero parece que la máxima de que el fin justifica los medios es su divisa. No importa que dos personas que apenas han empezado a vivir,  se vean empujadas a atarse de por vida solo por intereses, que en muchos casos ni siquiera les atañen directamente sino que es algo que conviene a sus respectivas familias. Una práctica que en la época en la que transcurre la acción no era una rareza, y no eran pocos los casos, especialmente entre las clases pudientes, de parejas surgidas de acuerdos entre progenitores o tutores, movidos por intereses económicos o de pureza de clase, y en los que los propios interesados no tenían ninguna posibilidad de decidir. Especialmente si se trataba de chicas.
Además la doña ha dejado clara su filosofía de vida. Para ella  el amor es solo un inconveniente, y lo que prevalece y une a la gente es el mutuo interés, una simplificación que dice mucho del pensamiento de una determinada clase social.