16 de septiembre de 2014

Vuelta a casa

Pues parece que se ha consumado el estropicio: Aurora tira la toalla y vuelve a casa.
Mirado en perspectiva, y en mi opinión, esta trama ya nació sin grandes posibilidades de tener continuidad. Admito que me gustaba, y mucho, por la frescura que aportaba al desarrollo de la serie, pero el reto que suponía enlazar una historia de amor con las dificultades de la distancia física y el tiempo, era algo que se me antojaba, ya de entrada, complicado de llevar a los papeles y que además llegara a satisfacer a todas las partes. Ya que quizás los protagonistas de la historia hubiesen podido esperar, pero es evidente que no así l@s espectadores. Tampoco hay que olvidar que no se pueden intentar establecer comparaciones con la época actual, ya que ahora las cosas son distintas y que una situación de este tipo no plantearía los mismos problemas (de hecho tengo un caso en mi propia familia que lo ilustra con total precisión, y que han llevado sin grandes sobresaltos).
Lo peor del tema es que, aunque lo intenten enmascarar con justificaciones que pueden parecer creíbles y que además nadie tiene derecho a opinar sobre una decisión personal tomada aparentemente después de meditarla, pero en la que es evidente que han influido factores externos y razonamientos varios, la imagen que proyecta Aurora es de una veleta o incluso de una cobarde. Cosas que sé que no son ciertas, pero que no dejan de tener una apariencia que no ayuda.
También es verdad que todos los que pueden pensar esto quedan atrás y no importa lo que crean. Porque estoy convencida que los que son realmente importantes en la vida de Aurora, como Conrado, su familia y amigos, no la van a cuestionar ni a reprochar su decisión. Aunque en el fondo sea por razones egoístas, para tenerla cerca. Pero lo cierto es que es una gran decepción ya que representa también, de alguna manera, ceder a los convencionalismos y dejar de lado la lucha por un lugar en la sociedad que no sea el del rol preestablecido para las mujeres. Cierto que la felicidad es lo más importante, y que puesta en la balanza con los deseos es lógico que se incline hacia lo primero. Pero por mucho que Lucas y Gregoria, con argumentos diferentes, hayan conseguido hacerla cambiar de opinión, nada indica que tengan toda la razón. Cada persona es un mundo y cada situación puede tener una solución. En este caso difícil, y como decía al principio sin muchas posibilidades de salir adelante, pero ni siquiera se ha llegado a buscar otra vía que no sea la de renunciar al supuesto sueño de ser doctora.
Y ahora otra vez a la rutina, ocupando un puesto para el que, por cierto, no tiene ninguna titulación. En la actualidad no creo que esta situación se pueda dar e incluso puede que esté penalizada, pero en aquella época me imagino que la legislación no debía ser tan quisquillosa con estos temas. Aunque lo cierto es que, aún bajo la supervisión de un doctor titulado, no veo nada normal que tenga a su cargo un dispensario y recete incluso medicamentos o prescriba tratamientos, sólo por el hecho de tener conocimientos de medicina. Más cuando para poder ejercer con supuestas garantías, se necesitaban (igual que ahora) al menos siete años de estudios y prácticas, y además para la casa de aguas si están solicitando enfermeras con titulo. Son contrasentidos, algo más para el lote.  
Por supuesto, no puedo dejarlo sin hacer una mención expresa a Lucas. Creo que es una de la más preciosas despedidas que he visto nunca, y además me ha convencido para que lo ponga en la lista de hombres adorables de la serie, porque además ya dije que no lo veía, al menos por ahora, como un peligro para la relación Conrado y Aurora. Voy a echarlo en falta, aunque me imagino que no va a ser una despedida definitiva y que aún puede dar mucho que hablar. En realidad casi estoy convencida de que es un comodín que se guardan los guionistas para una trama futura. 
Pero esto son sólo conjeturas mías. 

15 de septiembre de 2014

Las otras escenas

Es un tema del que no se habla mucho y al que admito que, hasta ahora, tampoco había prestado mucha atención. Y no es que haya llegado a la conclusión que puede sustituir de alguna manera escenas como las que se dieron entre Tristán y Martín, porque creo que esto es imposible. Pero las que no son románticas también han tenido y tienen su lugar en esta serie, y han propiciado muy buenos momentos como los que he mencionado anteriormente. Como los que ahora se dan entre Martín y Conrado, dos hombres excepcionales, momentos que cada vez me parecen más interesantes y dignos de ser mencionados.
Trabajar codo a codo en un proyecto común, pero especialmente una amistad que se afianza, han hecho que su complicidad sea cada día mayor, igual que la confianza que se tienen. Y si se cumplen los pronósticos fatales (que, por cierto, hasta donde alcanzo no pasan por ahora de ser simples conjeturas) y Jordi deja la serie temporal o definitivamente, estas escenas van a ser una de las cosas que voy a echar también en falta. 
A Martín le ha bastado una mirada para que Conrado captara lo que le estaba pidiendo. También es cierto que no era muy difícil imaginárselo, ya que Dolores no es precisamente muy discreta en sus intenciones, y todo el mundo sabe de qué pie cojea.
Mi querida Margonz escribía el otro día en su blog que el parón que much@s percibimos que está sumida la serie, propiciaba que con mayor frecuencia se fijara en detalles que, en la mayor parte de las ocasiones, suceden sin que se les preste demasiada atención. Y básicamente ponía como ejemplo la trama de los Mirañar, que normalmente se basa en sinsentidos. Comparto la misma sensación, que hace que aun admitiendo que estas escenas no me suelen parecer de mucho fuste, al menos consiguen arrancar una sonrisa, e incluso a veces aportan algo de cultura de la época. Sin olvidar que los actores que las defienden son magníficos.
Y con los Mirañar como eje, un ejemplo.
Es cierto que la relación de Martín con su hermana es preciosa, así como el cariño que se profesan. Y ha estado bien que le pidiera su opinión sobre la actitud a adoptar en el tema de María. Pero admito que, casi como esto, he disfrutado con Conrado pugnando por evitar que Dolores pusiera la oreja en la conversación entre los hermanos, aunque mucho más verlo inmerso en la vorágine de escoger una loción de afeitado que no tenía ni la más mínima intención de comprar. Realmente me ha hecho mucha gracia esta escena. Casi tanta como la cara que puso cuando pretendieron hacerle caer en la trampa de los restos del Cid.
Es refrescante que también los que lo han pasado mal, den a conocer alguna vez su vena humorística.
Igual que Martín, que una y otra vez se ve inmerso en situaciones estrambóticas en el colmado y que suele resolver con mucha gracia.

14 de septiembre de 2014

Vuelve la auténtica Mariana

Que me perdonen los guionistas, pero a veces casi llegaría a pensar que encuentran un cierto placer morboso en estropear a los personajes que ellos mismos han creado. De otra manera no se entiende lo que han hecho con Mariana, a la que rebajaron de golpe al nivel de una mujer sin arrestos, cuando tod@s sabemos que ella no es así. Afortunadamente esto se ha enmendado, pero solo porque la fortuna intervino y lo quiso así.
Aunque lo realmente sorprendente es que en su momento se dejara amedrentar por las amenazas y la presión de una simple mujer a la que podía haber cortado las alas fácilmente, y en cambio se enfrente a Francisca, la persona más poderosa de la comarca y al parecer parte del extranjero, sin que le tiemble el pulso y sienta ningún temor a unas posibles represalias.
Quiero creer que es porque conoce bien a la doña y sabe de qué pie calza, de otra manera no se entiende. Y lo curioso del asunto es que ha logrado su propósito y Francisca realmente ha creído las amenazas, aunque otra cosa será cuando ésta sea capaz de serenarse y pensar con claridad. Pero, como ha dicho Mariana, ya están en paz y no hay motivo para empezar otra guerra, que llevaría a otra guerra y así nunca acabar. Porque si algo ha quedado meridianamente claro, ya que Francisca ni se ha molestado siquiera en desmentir, es su participación en la venida de Micaela y , por lo tanto, en la intención de provocar sufrimiento a Mariana y de rebote a su familia. Ya se ha vengado de la supuesta afrenta infringida por la muchacha y ya es hora de que la deje en paz.
Aunque ya sabemos que con Francisca nunca es suficiente.

AMOR, en mayúsculas

Siempre he buscado huir de nostalgias. Por ello no me gustan las connotaciones de la frase de que el pasado fue mejor, si acaso sólo diferente. Sin embargo admito que a veces me dejo llevar por la añoranza y me sorprendo viendo y volviéndome a emocionar con las escenas entre Martín y Tristán, un personaje que consiguió sacar de mi un montón de sensaciones que desconocía, más después de tener la ocasión de conocer en carne y hueso al protagonista. Aunque por encima de esto y sin ninguna duda, están los momentos entre Martín y María, una pareja que han conseguido levantar una oleada de pasiones con su historia de amor.
Hasta fechas bien recientes, unos momentos vividos a escondidas y con el estigma de ser prohibidos a los ojos de la sociedad, pero cargados de la magia especial del primer y único amor. Un tiempo en el que este sentimiento era la única premisa, y la esperanza de que llegara el día en que pudieran vivirlo en paz y total libertad el motivo para seguir adelante sin desfallecer. Instantes que, por cierto, nunca tuvieron ni de lejos los tintes rayanos en la obscenidad con los que nos han “obsequiado” en otras parejas (alguna de muy reciente), y si grandes dosis de química innegable.
Un amor apasionado, pero al mismo tiempo cargado de una inmensa dulzura y ternura. Un AMOR en mayúsculas que no admite dudas, ni creo que las haya admitido nunca.
Un sentimiento que aún sigue ahí, aunque de diferente manera. Salvada la barrera de Fernando, que se antojaba infranqueable, ahora nada se opone a que vivan intensamente lo que sienten. Y quizás es precisamente esto lo que se demanda por parte de los espectadores, aunque realmente el amor ha crecido y madurado, solo que considero que ha adoptado otra forma. Se tienen plenamente el uno al otro y no necesitan demostrárselo continuamente, porque no hace falta. Sus miradas y sus caricias, aunque sean leves, llevan toda la carga del amor que los une.
Es cierto que parece que se ha perdido algo del halo de romanticismo y que el matrimonio parece haber apaciguado sus ansias de estar el uno en los brazos del otro, pero quizás habría de mirarlo desde otra perspectiva. Ahora que nada puede separarlos, tienen todo el tiempo del mundo para darse el uno al otro. Que, por descontado, tampoco quiere decir que ello suponga dejar de lado la pasión, ni las ganas de mostrar sus sentimientos. Y por ello entiendo que, aunque no visible para los ojos de unos espectadores a los que nos habían acostumbrado con escenas preciosas cargadas de romanticismo, existen momentos, lejos de las miradas, en los que satisfacen el deseo de sentir el cuerpo del otro.  
Aunque en realidad si existe lo que hablaba antes, aunque quizás de otra manera. Tanto Martín como María están demostrando que su amor está por encima de todo. Ella poniéndolo como prioridad y sin la menor vacilación, él luchando contra sus deseos para anteponer a ellos los de su esposa. Y todo ello aderezado además con escenas preciosas con Esperanza. En particular él, que sabe impregnar a las mismas una ternura especial y que retrotrae a las otras escenas que ya he mencionado anteriormente, con su padre.

Por supuesto, con todo este intento de buscar una justificación a la situación actual de poca visibilidad de la pareja en la serie, no pretendo dejar de lado lo que, coincidiendo con much@s otros, considero el fondo de la cuestión. Y es la sensación manifiesta de que los guionistas están permitiendo con las tramas sin fuste que les dan ahora, que el protagonismo de la  pareja vaya languideciendo sin remedio, en detrimento de otros personajes.
Y no voy a discutir el derecho de los demás a tener su espacio. Por descontado la pareja Conrado y Aurora se han ganado el protagonismo con otra historia de amor que se va consolidando, siendo creíble sin recurrir a situaciones extremas. Su pasión madura y su química cada vez más evidente, no necesita de demostraciones más allá de lo que se ha visto, porque ya no necesita convencer a casi nadie.
Algo muy diferente de lo que se pretende con Bosco e Inés. Una supuesta historia de amor que esta sí que creo que va a costar entrar plenamente en el ánimo de los espectadores, que solo hemos tenido ocasión de ver pasión desbordada y nada que se pueda parecer a sentimientos de otra índole. Porque el amor también es conocimiento de la otra persona en el amplio sentido de la palabra, y de estos dos solo hemos visto que saben del cuerpo del otro, nada de su corazón y de su alma. ¿Qué clase de amor puede ser éste? 

Se me ha olvidado hacer una mención al hecho de que, cuando unos parece que vamos despidiendo esta trama, otros empiezan a disfrutarla y también a sufrir con ellos. Aunque en este caso Martín y María hayan entrado en Italia por la puerta grande, con una gran promoción y medios, cosa que por alguna razón inexplicable jamás ha sucedido en España. Pero ya dicen que casi nadie es profeta en su tierra. Cosa que, por cierto, da cuenta del grado de injusticia que puede existir, en este caso hacia una pareja que ha mantenido el listón de la serie en su punto mas alto, con unos indices de popularidad que ya quisieran otras.  

¡¡Bienvenida Italia a esta preciosa historia !!

13 de septiembre de 2014

La realidad se impone

Son dos chicas de edades similares, cuya vida ha sido azarosa y llena de dificultades a pesar de sus pocos años. Y ahora ambas, cuando ya parecía que el rumbo de sus vidas estaba encauzado y su futuro más o menos  decidido, de repente han visto como el destino daba una vuelta de tuerca enfrentándolas a un reto singular: decidir si lo que tienen es lo que quieren o desean algo más.
Antes de continuar he de remarcar el hecho de que, a pesar de todo, la suerte las ha favorecido a ambas, porque al final han encontrado dos hombres maravillosos que han sabido interpretar la palabra amor en toda su acepción. Que saben respetar el espacio de sus mujeres sin coartar sus deseos y sacrificando los propios.
De María ya he hablado y parece que tiene sus prioridades claras. Pero ello no impide que además también pueda tener sueños, y ahora el destino le ha puesto en su camino la posibilidad de descubrir que también existen para ella. Sin renunciar a lo que ya tiene, que es por lo que tanto ha luchado.
El caso de Aurora lo veo algo diferente. Ella si tenía sueños (o al menos así lo creía), pero la dura realidad se impone. Los sueños a veces, por mucho que se porfíe, pueden convertirse en una dura cuesta arriba imposible de superar, más para una fémina y en aquellos tiempos. Porque fuera del mundo que Aurora ha conocido hasta ahora, de los referentes masculinos nada corrientes que ha tenido y que dan una imagen poco habitual de este género y para la época en la que transcurre la acción, existía otro mundo en el que las mujeres no contaban, pues ya tenían un rol asignado desde su nacimiento y no era el de tener un puesto de responsabilidad y parejo a un hombre. Afortunadamente al menos en este campo las cosas han cambiado mucho, aunque hay todavía otros sectores en los que el papel femenino sigue siendo residual.
Poco le va a servir la firmeza de carácter, o la voluntad de no dejarse avasallar, en un lugar lleno de varones misóginos carcamales y machistas, dispuestos a hacerle la vida imposible solo por el hecho de ser mujer y reclamar los mismos derechos que los hombres. Y ya sé que Aurora no es mujer de tirar la toalla, pero la lucha es muy desigual, acrecentada ahora por una añoranza creciente y por las palabras de la razón.

Porque, sin haberse puesto de acuerdo y con argumentos bien diferenciados, Lucas y Gregoria la han puesto delante de una encrucijada, obligándola a sumergirse en su interior y descubrir la verdad oculta. Y es que quizás tenían algo de cierto las palabras de Martín cuando le decía que se refugiaba en su supuesto sueño para huir del sufrimiento. Y ello sin apercibirse que precisamente esto iba a acrecentarse al tener además que elegir entre el amor y el querer. Pero ahora obligándola a darse de bruces con el hecho que las ideas románticas casi siempre solo existen en los libros, y que los deseos no pueden confundirse con la realidad.
Admito que me gustaría que Aurora les diese en toda la cara a la pandilla de mentecatos que pululaba por aquellas instituciones, demostrando que una mujer puede con ellos, como en su día hizo Gregoria. Y, por supuesto, no espero de ella que se muestre sumisa y callada ante las injusticias y los malos modos de los carcamales que tiene como profesores, que estaría bien que alguien pusiera en su sitio. Pero también entiendo que la realidad de la situación de Lucas y su novia le haya hecho ver el peligro al que se enfrenta en su relación con Conrado, y la posibilidad de perderlo.
Habrá que ver hacia que lado se inclina la balanza. Aunque no tengo ninguna duda.
Al respecto de esto, tengo que decir otra cosa. Me gusta la trama de la aventura universitaria de Aurora y me gusta el simpático, bromista, buen compañero y mejor amigo Lucas, por lo que sentiré dejar de verlo, cosa que por otra parte creo que va a suceder con toda probabilidad. Pero lo cierto es que, a pesar de todo, jamás he conseguido imaginarme cómo podía desarrollarse la historia de Conrado y Aurora desde una distancia tan considerable y por un espacio de tiempo tan largo. 

12 de septiembre de 2014

Entrada al papel couché

No creo andar muy errada al considerar poco probable que María jamás haya contemplado, ni en sus sueños más remotos, la posibilidad de ser la protagonista de una de las revistas de moda que, en aquel tiempo, debían ser una de los pocas distracciones y también una mirada al exterior de las ociosas señoritas de buena posición.
Creo que María es sincera y tiene muy claras sus prioridades. De hecho no ha expresado dudas al rechazar la oferta, aunque después y en “petit comité” haya admitido que siente que de haberse dado otras circunstancias y su situación fuera distinta, quizás habría aceptado esta oportunidad de salir del pequeño mundo que es PV. Pero, dando pruebas otra vez de madurez, ni siquiera se ha planteado cual había de ser la respuesta. Su lugar está junto al hombre de su vida y su hija.
Porque esta propuesta la obligaría a replantearse toda su existencia.
Quizás en la actualidad no sea tan descabellado ser maniquí, esposa y madre, pero la concepción de la mujer en la sociedad, y otros factores no menos desdeñables como las distancias, hacían en aquella época que un tema de este calibre tuviera un sentido muy diferente. A menos que la mujer estuviera totalmente decidida a escoger, veo muy complicado compaginarlo todo y además hacerlo bien.
Otra cosa es la opinión que me merece el destino que los responsables de la serie parecen querer imprimir a los deseos del personaje de María de ampliar sus horizontes con algo que la haga sentir más realizada. Y al parecer ello pasa por un trabajo difícil de imaginarse para alguien que no tuviera sus características: refinada e incluso con un cierto toque de glamour. De hecho es algo que han cuidado bastante de resaltar, especialmente si la comparan con la otra señorita del Jaral, absolutamente en las antípodas de ello, y que ha escogido una profesión en la que el físico es lo de menos y si cuentan otras cualidades.
Por descontado no es mi intención denostar contra las maniquís, porque aparte de ser una profesión como cualquier otra, un saber estar y físico agradable no tienen por qué estar reñidos con una cabeza bien amueblada. María tiene de todo ello y de hecho también tod@s conocemos ejemplos en la vida real, como se me ocurre ahora mismo podría ser Judit Mascó. Pero hay otras. A lo que quería llegar es que precisamente han escogido una salida para ella que en el caso de que siga por ahí va a dejar de ser un florero para pasar a ser lo mismo pero en papel couché. Eso sí, probablemente con una buena remuneración. Por cierto, no hay que obviar que ello también supone una oportunidad de oro para Nicolás
Admito que cuando expresó desazón por su sensación de inutilidad, pensé en otros caminos para ella. Es la señora del Jaral, por lo que no hubiese visto nada mal que se implicara en los asuntos de la finca y ayudara a Martín, al menos en la administración. O quizás ayudando en una escuela (porque debe haber niños en PV, aunque no sean visibles). Por descontado nada que la obligara a alejarse del pueblo.
Aunque supongo que toda esta trama es para dar sentido y la antesala de la partida de Jordi.

11 de septiembre de 2014

Acumulando secretos

Otro secreto más para la saca de Mauricio. Y van………Y mucho me temo que va a volver a suceder lo mismo de siempre: va a pasar a formar parte de la ya larga lista de temas que atesora y que no ha compartido con nadie. 
Pero aunque aparentemente no tiene mucho sentido que los guionistas le den la oportunidad de conocer cosas que podrían cambiar situaciones, pero que él se guarda celosamente para sí y sin que nadie jamás llegue a saberlo, lo cierto es que hay que reconocerle que también actúa con mucha prudencia, y que además se hace patente que a pesar de su pasado y de su poca falta de escrúpulos para según qué cosas, aún tiene conciencia y suficiente lucidez para anticipar las consecuencias de compartir lo que sabe con quien no debe.
Y en este caso, el de Bosco e Inés, no hay dudas de lo que pasaría si la doña llega a conocer esta relación. Aunque tampoco va a servir de mucho que Mauricio se calle, porque Francisca ya se intuye algo y es evidente que no se va a quedar de brazos cruzados.
Lo cierto es que en el capataz se aprecian signos de que, a pesar de seguir siendo un bruto, algo ha cambiado en su actitud. Debatiéndose entre la lealtad a su señora y el sentimiento de compasión, se ha decantado por hacer caso a su corazón y callarse, como ha hecho en otras ocasiones en las que sabía que alguien podía salir malparado. Lo que evidencia lo dicho anteriormente, que está ganando terreno en él otra persona muy diferente de la que conocimos al principio. Se mezcla con la gente, participa en los eventos y celebraciones, y la gente departe con él olvidando rencores y, especialmente, un pasado de desmanes que parece que va dejando atrás. De hecho cada vez parece que le cuesta más cumplir órdenes que supongan hacer sufrir a alguien, y con mayor frecuencia cuestiona otras que presumiblemente van en contra de lo que ahora cree correcto.
Sin embargo hay que recordar también que puede influir el hecho que Mauricio sabe ser agradecido con los que le ofrecen algún tipo de gesto de amistad o le demuestran acercamiento hacia su persona.
Esperemos que algún día también se dé cuenta que en la cocina hay alguien que lo mira con buenos ojos. 

10 de septiembre de 2014

Dos hombres adoraaaaables!!

Escuchando a Inés y Bosco hablar de su “gran amor” y de las dificultades para vivirlo, no puedo evitar tener un sentimiento de perplejidad. Ya que lo hacen como si llevaran años sufriendo, y este supuesto amor, que no consigo ver por ninguna parte, se hubiera tenido que enfrentar a mil y un obstáculos. Ya no digo de los razonamientos de Bosco para mantener alejada a la chica un día para al siguiente buscarla, y que considero que son para salir corriendo “Te maltrato porque te quiero”. O del poco espacio que, a pesar de habérselo pedido, le deja Inés. 
No voy a decir lo que pienso de esta relación vista desde una óptica en la que no consigo encontrar nada de romanticismo, y a la que además le veo tantas incoherencias que cada día me parece menos creíble, así como la supuesta tristeza de Inés por su situación, que considero que la actriz no sabe trasmitir (o al menos conmigo no lo consigue). De verdad que siento ser tan crítica con Fariba, pero creo que se nota demasiado que está actuando, y más si la enfrentan a los monstruos de la interpretación con los que comparte escena.
Nada que ver con las otras historias de amor de la serie. Como comentaba mi querida Margonz en un magnifico y documentado artículo en su blog, todas ellas cocinadas a fuego lento y asentadas sobre una base sólida.
Me refiero en especial a las de Martín/María y Conrado/Aurora.
Cierto que en algún momento también estas parejas despertaron dudas y recelos, y fueron motivo de controversia por decisiones que se antojaban cuando menos criticables. Pero de lo que nunca se ha dudado, ni siquiera al principio, es del amor que ha movido y mueve a sus respectivos integrantes.
Y por si hubiera alguna duda (que doy por sentado que no existe) hoy Martín y Conrado han dado un paso más para despejarla. Realmente son dos hombres adorableeeees en grado superlativo, que ponen la palabra amor en lo más alto y sin fisuras. Dos hombres que entienden el amor como entrega y generosidad, que saben poner a sus mujeres a la altura de una persona y no del género que, según los cánones establecidos y que desgraciadamente aún siguen vigentes, determina ya de entrada la posición de las féminas en la sociedad. Dos hombres, en definitiva, que aman con todas las consecuencias y que a pesar del sufrimiento que les supone, no dudan en aceptar el sacrificio y anteponer la voluntad de sus respectivas mujeres a sus propios deseos.
Oírles decir a ambos, con total convicción, que no pueden ni tienen ninguna intención de interponerse y truncar los sueños de María o Aurora, es una de las mayores pruebas de amor que se puede dar.
Aunque para si Conrado es un gran sufrimiento, considero que para Martín aún es mucho más difícil. Él y María han luchado hasta la extenuación para conseguir estar juntos, para alcanzar la felicidad tan deseada, y entiendo que no pueda contemplar el volver a separarse de ella, aunque sea temporalmente. Por lo que ver sus esfuerzos para intentar poner buena cara a algo que le produce una gran congoja, sólo con el único propósito de hacer feliz a la mujer a la que ama, añade aún más puntos a su categoría como persona (si es que ello aún es posible). 
Algo que también sucede con Conrado.
Lo dicho ¡¡adorables !! 

9 de septiembre de 2014

Una segunda madre

Está visto que para tener visibilidad en PV es necesario sufrir. Exceptuando algún caso puntual, parece que para llegar a tener un minuto de gloria (o varios) se ha de pasar por una situación extrema o dolorosa. Ahora le vuelve a tocar a Candela, uno de los personajes actualmente con menos protagonismo, y una magnifica actriz, en mi opinión, sumamente desaprovechada.
De todas maneras creo (y espero) que Candela se tome con pragmatismo el desplante de Inés. En realidad ésta no merece que la mujer sufra ni un minuto por ella. Y no voy a decir lo que pienso de la actitud desconsiderada, egoísta y borde de la chica para con su pariente, aunque también por su actitud general, porque creo que de dar rienda suelta a lo que me provoca me saldrían sapos y culebras. O algo peor. De hecho si pretendían que le cogiera manía, lo están consiguiendo con ella y Bosco, y mucho tendrán que cambiar las cosas para que varíe mi opinión y les preste más atención.
Pero no quería hablar de ellos sinó de Candela.
Creo que Tristán hizo la mejor elección para sí mismo, pero también para darles un referente materno a sus hijos. Cierto que los dos ya eran mayores para necesitar alguien que les encauzara, pero lo suficiente necesitados de cariño como para que su padre no tuviera dudas cuando decidió unir su vida a la de ella y supo además que era la persona que sabría querer a sus hijos con creces y de manera desinteresada. 
Ésta era y es Candela. Para Aurora lo más parecido a una madre que ha conocido y la que le da amor como lo haría ésta. Y para Martín, que si conoció a Pepa, es la mujer que ha estado siempre a su lado desde que llegó al pueblo, dándole su apoyo y cariño sinceros.
Por supuesto, no creo que nunca haya estado en el ánimo de Candela el de sustituir a Pepa, pero lo cierto es que la corriente que se ha establecido entre los chicos y ella es lo que más se asemeja a una relación materno-filial, con enormes dosis de estima y complicidad, en las que hay que incluir ahora también a María. Solo que, sin Tristán a su lado, su papel en la serie actualmente parece casi relegado a esto, además de a ejercer de abuela suplente. Y no digo que no sea importante, pero como suele suceder con algunos personajes, su historia ha pasado a segundo o tercer plano. Y lo considero injusto, especialmente para una actriz que se ha ganado a pulso el lugar que ocupa en la serie y en los corazones de l@s espectadores. Sobre todo teniendo en cuenta su entrada en escena, y los recelos (o directamente antipatías) que despertó entre algun@s seguidores de la pareja Tristán-Pepa, que la consideraban poco menos que una intrusa.   
Pero una vez superado esto y con sobresaliente, otra vez la situación se antoja que puede ir a peor, suponiendo que Martín desaparezca temporal o definitivamente de la serie. Con Aurora en Madrid, las escenas en el Jaral definitivamente van a perder totalmente el sentido.
Aunque espero que sólo sean conjeturas mías.    

Un amigo en Madrid

Espero no estar equivocándome, pero ahora mismo no percibo que Lucas sea ningún peligro para la relación de Conrado y Aurora. No al menos en el futuro más inmediato.
Aun así es casi sorprendente la rápida corriente de simpatía y confianza que se ha instalado entre él y Aurora, hasta el extremo de ser ambos capaces de abrir su corazón y compartir sus cuitas con el otro. También es cierto que Aurora es una mujer atípica para aquellos tiempos y  que es posible que esto sea uno de los motivos que provoquen la atención del hombre, además de su carácter independiente y decidido. Y a pesar de que no dudo es que Lucas con su carácter afable y bromista tiene otros amigos, al parecer no hay ninguno que le merezca la suficiente confianza como la que le ha despertado la chica.
Con lo que de momento se está rompiendo la tradición de la serie, de un tercero en discordia. Cosa que, por cierto, celebraría, porque además viene a demostrar que un hombre y una mujer pueden ser amigos sin que intervengan otros sentimientos. Sin olvidar que ambos saben que el corazón del otro está ocupado, y esto de por sí ya es una razón para no tener más objetivo que compartir una amistad y el amor por la medicina.
Pero hay algo más de Lucas que me gusta. Es que ha conseguido que Aurora lleve la sonrisa casi permanentemente instalada en su cara, cosa que ya hacía tiempo que no se veía. Porque aunque es cierto que la chica tiene añoranza de su casa y de Conrado, y que su vida no es fácil en la universidad, también lo es que ha encontrado alguien en quien apoyarse, que la entiende, la aconseja, y hace que los problemas parezcan menos cuesta arriba.
Es verdad que Hilaria es un buen apoyo, pero creo que sin la compañía de este hombre, del que aún se sabe poco o nada, pero con miras avanzadas, de buen trato y empático, que no parece el típico vividor, aunque se aproveche de una aparente cómoda situación que le permite ir a su ritmo en los estudios, que tiene auténtica vocación por la medicina hasta el punto de anteponerla a su vida sentimental, pienso que Aurora lo habría pasado bastante peor, al menos en sus inicios en esta nueva vida.      
Por cierto, y hablando de Aurora. Aunque parece que, por alguna razón, el tuteo con Lucas no entre en consideración, ello no es óbice para que haya decidido entrometerse en la vida privada de éste y su relación con su novia Sara.
Parece que esto del celestineo es algo de familia, aunque sea llevado a cabo con las mejores intenciones. 

8 de septiembre de 2014

Pasando pàgina

No puedo estar sin comentarlo, aunque ello entre en mí cada vez más habitual línea de cuestionar algunos temas de la serie (sin embargo espero que se vea con intención constructiva y no de otra manera).
Me refiero al desenlace de la situación de Mariana.
Entiendo que el alivio porque el tema se haya acabado puede pasar por encima de otras consideraciones. Pero a menos que salga algo de extranjis y lo vuelva a reiniciar, como la posible implicación de Francisca en el asunto, me parece que se ha finiquitado en un plisplas y sin notables consecuencias, aparte de la no despreciable desaparición de la acosadora. Y no es que espere que la familia de la chica la pague con la misma moneda y le devuelva los malos modos de los que ha hecho gala estas últimas semanas, como también me parece una buena cosa que decidan girar página sin darle más vueltas al tema. Pero creo que se ha pasado de un extremo a otro sin término medio.
Y creo que especialmente Nicolás merece algo más que una explicación y una disculpa. Ha quedado patente que todo el infierno que Mariana ha pasado se lo podría haber ahorrado demostrando un poco más de confianza en los suyos, y de manera particular en el hombre con el que comparte su vida. Ya no voy a entrar en el tema de que éste también oculta algo importante de su pasado, que no ha compartido con ella, lo que le hace acreedor también de reproche. Pero no es lo que me ocupa, sino el modo con el que Mariana ha llevado este asunto de Micaela.
Entiendo que esto es una ficción y que esta trama era una manera de darle protagonismo a Mariana, aunque fuera en su descredito. Porque así ha sido durante las largas semanas en las que esta situación ha ido empeorando hasta llegar al límite. Y sin que la explicación a todo ello sea muy razonable, por mucho que se busque una justificación. Porque no me parece nada coherente que una chica que ha dado muestras más que sobradas de su fortaleza, se deje acobardar por las amenazas de una mujer mayor y sola, que no tiene más que su palabra. Cierto que los remordimientos también han jugado su baza, pero no me parece suficiente.
Aunque admito que también es muy fácil hablar cuando les sucede a los otros.
Pero ya me sorprendió en su día que Alfonso y su familia se tomaran tan a la ligera el hecho de que la chica le hubiera disparado, y que nadie la presionara más para que explicara sus verdaderas razones. Porque las que dio se veía a la legua que eran meras excusas y no tengo a Alfonso por memo, si acaso alguien que quiere mucho a su hermana pequeña y se lo perdona todo.  
Pero creo que ahora Mariana necesita una buena reprimenda y no sólo palmaditas en la espalda. Es claro que su esposo y su familia la hubieran apoyado y ayudado, sin que se hubiera visto en la necesidad de actuar por su cuenta, hasta el extremo de ofrecerse en sacrificio.

7 de septiembre de 2014

Jugando a celestinear

Supongo que el aburrimiento puede llegar a hacer mella y provocar estas cosas. El hecho es que María, sin mucho que hacer durante el día, parece que ha encontrado como distracción el hacer de celestina. Aunque no parece que su intención vaya a ser tener mucho éxito, porque a nadie de los que ha pedido opinión al respecto le ha parecido una buena idea dar un empujoncito a la relación de Aurora y Conrado. Y coincido que entrometerse en la vida de los demás, por muy buenas intenciones que muevan a uno/a, no es una buena manera de ayudar. A veces hasta es posible que provoque el efecto contrario al propuesto, aunque no digo que este haya de ser el caso.
Así que pienso que María tenía razón cuando dijo que lo que necesitaba era encontrar la manera de sentirse útil. Solo que parece que no tiene muy claro el camino a seguir para darle una salida a esta necesidad.
Es una buena esposa y madre, pero también es una persona muy joven que siente la necesidad de canalizar la energía que atesora. Y no es fácil liberarla en una casa donde su única preocupación es cuidar del bienestar de su hija y de Martín. También es cierto que en los dos últimos años su vida no ha sido precisamente una balsa de aceite, y que ha tenido motivos más que suficientes para estar distraída. Demasiado. Pero ahora finalmente ha conseguido que su existencia adquiriera otros tintes, y la paz y la felicidad hayan llegado a su vida para instalarse. Un nuevo tiempo, pero que sin embargo también ha traído nuevas maneras de ver su futuro. Y si bien es cierto que este tiene nombre, Martín, entiendo que no se pueda pedir que centre en exclusiva su existencia.
En realidad, mezclando realidad y ficción, creo que esta situación es la consecuencia lógica de una vida sin grandes sobresaltos como a la que han abocado a la pareja de Martín y María. Y no pretendo pedir que vuelvan a las andadas con los guiones a los que los han sometido hasta ahora, más cuando parece que la presencia de al menos uno de los personajes tiene fecha de caducidad. Creo más bien que ahora sería el momento de agotar los últimos cartuchos y dar un final feliz (si esto se acaba), o unos momentos con un poco más de contenido (si solo es temporal). Porque si bien es cierto que no pasa casi ningún día sin que nos ofrezcan escenas preciosas de la familia, de Martín con su hija, de la inmensa ternura que éste despliega con la pequeña, emulando, de alguna manera, otras escenas parecidas y que dejaron huella como las del mismo Martín con su padre, no lo creo suficiente para que l@s espectadores se (nos) den ya por satisfechos. 
Puede que haya llegado el momento de otros personajes y otros protagonistas, pero no creo que por ello haya que dejar languidecer a los que han mantenido la serie durante dos largos años. Creo que en justicia se lo deben a los actores y también a l@s sufridos seguidores de la serie. 

Feliços 34 , Rubèn

Com ahir vaig fer amb Jordi, avui li toca al Rubèn, el geòleg preferit de la tele.
Que en facis molts, molts, moooolts més,  i siguis molt feliç ara i sempre . Dintre i fora de la  sèrie.
I també donar-te les gracies pels moments especials que m’has permès gaudir amb el teu treball, i pels que espero seguir fent-ho
Una abraçada
Como ayer hice con Jordi, hoy le toca a Rubén, el geólogo preferido de la tele
Que cumplas muchos, muchos, muuuuuchos más, y que seas muy feliz ahora y siempre. Dentro y fuera de la serie.
También darte las gracias por los momentos especiales que me has permitido gozar con tu trabajo, y por los que espero seguir haciéndolo.
Un abrazo

6 de septiembre de 2014

Feliços 29, Jordi !!

Jordi

Ja sé que es molt probable que no arribis a llegir això, però de totes maneres ho llanço a l’aire i espero que t’arribin els meus desitjos de felicitats per a tu i els teus. En especial per Marta , a la que aprofito també per felicitar ja que he vist que en breu també a ella li toca.
Quina casualitat!! Tres dels màxims protagonistes de la sèrie van nèixer sota el signe de Virgo: tu, Marta y Rubén. M’alegro de compartir també això amb vosaltres.
Només em resta donar-te les gracies pels bons (i no tan bons) moments que m’has deixat compartir amb tu, i pels que espero encara poder tenir el gust de seguir compartint.
Una abraçada
 
Ya sé que es muy probable que no llegues a leer esto, pero de todas maneras lanzo al aire y espero que te lleguen mis deseos de felicidad para ti y los tuyos. En especial Marta a la que aprovecho también para felicitar porque he visto que en breve también a ella le toca.
Qué casualidad!! Tres de los máximos protagonistas de la serie nacieron bajo el signo de Virgo: tú, Marta y Rubén. Me alegra compartir tambièn esto con vosotros.
Sólo me queda darte las gracias por los buenos (y no tan buenos) momentos que me has permitido compartir contigo y los que espero aún poder tener el gusto de seguir compartiendo.
Un abrazo

El color en la cocina

Creo que el color que a veces asoma en la cocina de La Casona no lo da el ambiente, ni el color del pelo de Fe, sinó algo mucho más patente. En mi opinión, es el gracejo tan particular de ésta lo que le da este tono, y de paso ahoga totalmente el pretendido protagonismo que se espera del personaje de Inés. Porque ni de lejos esta estancia es lo mismo que cuando eran los dominios de Mariana, y Fe su amiga y confidente. Juntas formaban un tándem que daba un poco de alegría a este rincón de la casa, que más parece un lugar siniestro que un hogar. Y con Inés la cosa ha retrocedido un montón de pasos, dado su carácter mohíno y desapegado, a pesar de los esfuerzos de Fe para acercarse a ella.
Puede que sea porque Inés, como ya he dicho en otras ocasiones, me parece un personaje plano, sin apenas matices, incluso con ocasionales tintes que se antojan de arrogancia, y sin que la actriz logre transmitirme ningún sentimiento especial, ni el guion que tiene encomendado defender me provoque ningún interés. O será porqué Fe inunda todo con su salero y su escasa contención en soltar sin pestañear lo que piensa, y con ello consiguiendo arrancar siempre una sonrisa. Por lo que en este caso sí que no me cuesta sentir inclinación por el personaje, aunque creo que también la actriz tiene mucho que ver ya que sabe aderezar muy bien su papel con gestos igual de graciosos que no creo capaz a todo el mundo de conseguir hacer creíbles, y además que parezcan naturales. Aunque pienso que quizás tengan mucho de ella, por lo que he leído y visto de Marta.
El caso es que cuando interactúan, considero que Inés, a pesar de que a veces incluso parece querer pasar por encima de quien es la doncella principal, no logra ni por asomo ocultar a quien veo como la verdadera protagonista de las escenas: Fe. 
Y no creo que me ciegue ninguna pasión al afirmar mi creencia de que con ésta han construido un personaje único. Con aspectos del carácter que bien podrían ser también patrimonio de los Mirañar, pero que la hacen andar muy alejada de éstos. Atolondrada pero eficiente, irreverente pero leal, inocente pero lúcida y con una sabiduría innata, poco amiga de chismorreos sin sustancia pero curiosa, y especialmente una persona noble y sincera, que no duda en dar su apoyo a quién lo necesita. Y que ha conseguido, igual que Mariana, traspasar la coraza de un hombre tan rudo como Mauricio.
La verdad es que espero que los guionistas sepan apreciar lo que tienen entre manos y cuiden un poco más a este personaje y a la actriz. Una magnifica profesional y una secundaria de lujo que, estoy segura, aún puede dar mucho que hablar. 

5 de septiembre de 2014

Un escenario nuevo e interesante

Admito que el giro que ha tomado la trama de Aurora me gusta, a pesar de que ello suponga tenerla alejada de Conrado y que se haya de prescindir momentáneamente de sus escenas románticas con él. Pero incluso así y teniendo en cuenta lo que supone para ambos integrantes de la pareja, considero que ahora los que escriben los guiones lo están haciendo bastante bien, porque me parece un escenario muy interesante. Mucho más que las tramas de drama y sufrimiento con las que han hecho bregar hasta ahora a la pareja. Cierto que la añoranza también significa padecer, pero en esta ocasión no es algo para lo que no haya solución, ni que haya de significar una gran preocupación.
En realidad es un marco bastante diferente de lo que hemos visto hasta ahora con respecto a la casi totalidad de las féminas de la serie. Tambièn es cierto que la mayoría no son las típicas mujeres sumisas y atadas a un hogar, sinó que más bien se han mostrado bastante independientes, así como los hombres han hecho gala de una mente medianamente abierta (o bastante según el caso) para la mentalidad de la época y con respecto a la condición femenina en general. Y también lo es que hay ejemplos especiales, como Pepa que casi logró su sueño si, primero los escasos recursos económicos y después otra mujer, Francisca, no se hubiera interpuesto en su camino. Y que Candela, otro ejemplo de mujer emprendedora, sacó adelante su negocio, también a pesar de Francisca, y lo hizo sin el concurso de nadie. Ellas son ejemplos paradigmáticos, pero no son únicas. Sin embargo Aurora ha ido más lejos, porque ha “osado” meterse en otro mundo, uno destinado en exclusiva a los hombres, y además para labrarse un porvenir sin necesidad de depender de nadie. Y su lucha será más enconada, porque va a necesitar no sólo su voluntad de aprender, sinó que además tendrá que hacer frente a la incomprensión y al machismo recalcitrante. Además de bregar con algo más profundo, que es la melancolía por no tener cerca a la persona amada.
Pero como decía al principio, ésta trama se me antoja mucho más interesante que lo que hemos visto hasta ahora de la pareja. Incluso el aspecto de Aurora ha mejorado y está mucho más guapa, con ropa más acorde a su posición y a la época. Sin embargo lo que más me parece que ha avanzado es la relación con Conrado, como si el hecho de alejarse momentáneamente de él hubiera sido un revulsivo para mejorar. Quizás es que con el tiempo los actores han conseguido avanzar también en química, o es que los guiones permiten hacerlo mucho más visible, pero creo que ahora sus escenas llevan mucha más carga romántica, se entretienen mucho más en estos momentos y además los cargan de una atmósfera que considero que antes resolvían de manera mucho más rápida. En resumen, aunque nunca haya dudado de esta posibilidad, creo que ahora realmente si han encontrado el camino correcto para que esta relación pueda llegar lejos, tanto en la ficción como en la valoración de todos l@s espectadores.
Otra cosa es el cómo, que no consigo ni siquiera conjeturar. Pero escribir los guiones no es mi misión, sinó la de los que tienen en sus manos esta tarea.  

4 de septiembre de 2014

Un sentimiento en entredicho

Creo que hay que estar muy enamorada y ciega, o ser boba en grado superlativo, para seguir aguantando los desplantes de semejante energúmeno. Aunque la excusa de éste sea cubrir las apariencias.
Lamentablemente creo que con Inés se hace un retrato que aún sigue siendo muy actual. El de una mujer que, por razones que a veces se escapan a la comprensión, prefiere seguir siendo humillada y utilizada como instrumento de placer, antes que poner tierra de por medio. Y así permanecer dependiente sólo por el hecho de estar cerca de un hombre al que apenas conoce, y que le ha dedicado palabras bonitas y la ha hecho sentir mujer un rato. Pero esto no es amor, sólo la satisfacción del deseo físico en dos personas que presumiblemente no están muy experimentadas en este tema. 
De verdad que Bosco empieza a parecerme un personaje odioso. Pero no sólo por lo anterior, sinó también por su sumisión a Francisca y su incapacidad para ver lo que sucede a su alrededor y en lo que se está convirtiendo a marchas forzadas: un ser tan despreciable como ésta. No me valen sus ocasionales muestras de que no todo en él está perdido, ni que se pretenda pasar por un inocente chico manipulado por alguien que busca un instrumento para sus planes,… es lo bastante mayor para tener criterio propio y ha sufrido lo suficiente como para conocer el otro lado de la vida. De una vida que parece que ha olvidado con presteza, y que ahora sin mostrar ningún escrúpulo no le importa hacersela padecer a otros, sólo por el hecho de que cree que con ello contenta a Francisca.
Quizás me esté equivocando y esté pidiendo demasiado a esta pareja. Pero no consigo empatizar con esta supuesta historia de amor que pretenden desarrollar y, lamento también decirlo, no acaba de gustarme el trabajo de Fariba. No consigo creérmela, y pienso además que cuando interactúa con otros, especialmente con Marta, queda completamente oscurecida. 
Pero es sólo mi opinión.
Al respecto de Marta, dejaré mi impresión en otro comentario, porque creo que su trabajo merece un punto y aparte. 

3 de septiembre de 2014

Alguien del pasado

Dicen que el pasado siempre vuelve, pero parece que va tan atrás que para algun@s de los que se han incorporado tarde a la serie, la irrupción de un personaje como la doctora Casas casi debe sonar a chino. Igual que para Aurora, que es evidente que jamás ha oído hablar de ella por parte de nadie de su familia, aunque también de su círculo más cercano son pocos los que conocen la relación que la mujer tuvo en otros tiempos con Tristán. De todas maneras tampoco creo que haya de existir motivo para hablar de ello, además de que es un episodio que lo más normal sería que hubiera quedado relegado al fondo del baúl de los recuerdos. Aunque los que lo padecieron salieran sin daños físicos aunque si sentimentales. Tristán con remordimientos que logró superar, y Gregoria con un gran desengaño amoroso, acrecentado por el hecho de que no debe ser plato de gusto ser abandonada el día de su boda y en el altar. Pero de verdad espero que el tiempo haya conseguido cerrar esta herida, y en consecuencia no se lo haga pagar a la chica.
Aunque también dicen que el peor enemigo de una mujer, a veces es otra mujer. Y de ello hay pruebas más que fehacientes en la serie, con su máximo exponente en Francisca. Para ésta no supone ningún problema trasladar su inquina y sus deseos de venganza a segundas partes, pero espero que Gregoria no caiga en el mismo error. Aunque lo que se ha dicho de ella no haga albergar muchas expectativas sobre la posibilidad de que se decante por el lado contrario, y muestre algún tipo de afinidad con alguien de su mismo género y una de las pocas mujeres que han decidido seguir sus pasos.
Pero ahora mismo todo son conjeturas y es difícil establecer un retrato de lo que puede deparar la relación de Aurora con esta mujer, de la que aún no se sabe si ha conseguido superar su amargura. Porque dureza ya la demostró en su momento, con un carácter nada fácil, pero que le permitió hacerse con un título universitario veinte años atrás de la época en la que trascurre ahora mismo la acción. Si en 1921 era complicado, me imagino que en 1900 debía ser casi una utopía. Y aun así lo consiguió y, por lo que parece, también labrarse después una posición destacada en un mundo de hombres.
Un mundo por otra parte, que parecía estar plagado de sujetos movidos por obligación y no por vocación. Un buen ejemplo de ello lo tuvimos en Fulgencio, que cursó esta carrera porqué el azar lo dispuso a través de un papel extraído de un sombrero. Aunque evidentemente no se puede generalizar, como todo en la vida. Lucas a pesar de que parece tener algo de vividor, también tiene la idea de ayudar al prójimo con sus conocimientos. Que, por cierto, creo que tendrá que revisar si es incapaz de hacer algo tan aparentemente sencillo como volver a colocar un hueso en su sitio.   

2 de septiembre de 2014

El Cid cabalga de nuevo

Una de las cosas que me gustan de la serie, aparte de las obvias que no considero preciso destacar, es la periodicidad con la que se introducen temas que me imagino que en la vida real están circunscritos solo a unos pocos interesados.  Me refiero a situaciones o episodios que entran en escena y que forman parte de la historia del país. Temas puntuales a los que, de otra manera, creo que jamás habría prestado atención, así como anécdotas o curiosidades que introducidas en la trama llegan incluso a sorprender y hacen que una se plantee buscar más información.   
Y no es que el Cid no sea un personaje muy conocido, del que casi todos han oído hablar y saben algo de su historia o  leyenda. Pero los detalles ya son otra cosa y es de agradecer la labor silenciosa de los que se sumergen en la documentación sobre la época y buscan estas cosas, que suelen pasar desapercibidas. Porque puede que mucha gente sepa que el guerrero y su esposa están enterrados en Burgos, pero ya no tanto los avatares que pasaron sus restos antes de descansar definitivamente.
Por lo demás ya sabemos que PV es poco menos que el ombligo del mundo (o al menos de esta parte del mismo) y por lo tanto que éstos recalen en este pueblo no es nada raro. Aunque para ello tengan que desviarse de la ruta.
Ahora me doy cuenta que aún en la actualidad pasan estas cosas, sólo depende del color de quien esté al frente del consistorio o de los intereses de alguna instancia superior. De hecho esta misma semana he visto algo parecido con una noticia sobre la vuelta ciclista a España. Supongo que pasa el tiempo, se suceden los gobiernos, pero las cosas siguen igual o casi……

Quizàs un nuevo ciclo

Definitivamente creo que ya se perfila con bastante nitidez el futuro de la serie. No hay que ser muy clarividente, ni siquiera conjeturar lo que ya es evidente: que Aurora y Bosco van a centrar las próximas tramas, y los que se supone protagonistas van a ir perdiendo este papel (de hecho ya hace semanas que sucede).
Ahora mismo el papel de Martín y María vendría a ser el de unos secundarios de lujo, que ocasionalmente hacen su aparición para intentar enmendar algún entuerto que ni siquiera les afecta directamente, sinó a su familia. Pero muy lejos de tener trama propia. Descontando las escenas con la pequeña, llenas de ternura y emotividad, con un Jordi/Martín plenamente creíble en su papel de padre y una Loreto/María entregada a su hija, el resto no llega ni para escenas de un poco más de intimidad. Y con ello no estoy hablando sinó de un rato para ellos, no necesariamente algo más subido de tono. Su historia de amor, llena de dulzura y con una pasión mesurada y llena de matices, no necesita de ello.  
Y no es fácil resignarse a perder estos momentos, porque más de seiscientos capítulos con esta pareja los han convertido en algo más que unos personajes de ficción. Y cuesta ni siquiera plantearse el tener que prescindir de esta historia tan bonita y al mismo tiempo tan dura que nos han brindado, y que aún puede seguir. Al menos hasta que Jordi diga adiós a la serie por una temporada, o lo haga de manera definitiva.  
Pero como si el matrimonio fuera la culminación de todo, esta historia se va diluyendo sin remisión y ha pasado a ser como tantas otras en PV.  
Por supuesto no digo que Aurora no merezca el protagonismo. No olvido que fue un personaje muy esperado y demandado por la audiencia, y que su llegada supuso un auténtico revulsivo (bueno, las dos llegadas: la de la impostora y la de la auténtica). Los últimos tiempos, al lado de un Tristán plenamente instalado en su papel de padre y con sus dos hijos a su lado, fueron una de las etapas más bonitas de la serie. Después ha venido la historia de amor con Conrado, con sus buenos y malos momentos, y ahora se enfrenta a una nueva etapa en la que su relación con éste anda condicionada por otros motivos y la hace tener mayor protagonismo en detrimento de éste, que parece que también ha pasado injustamente a segundo plano. Pero admito que este nuevo escenario, dejando aparte el tema anterior que no es menor, me gusta porque aporta algo nuevo y refrescante. Nueva vida, nuevas expectativas, nuevos amigos. Porque veo a Lucas en esta última tesitura, no como un posible tercero en discordia. Acostumbrad@s a este tipo de situaciones, a veces se olvida que también existe la posibilidad de que un hombre y una mujer sean sólo buenos amigos, sin ir más allá, y eso creo (y espero) de este simpático, afable y vividor personaje. Que sea el apoyo que Aurora necesita ante una caterva de machistas e impresentables sujetos, que más parecen que hagan una carrera para pasar unos años alejados de su familia, dependiendo económicamente de ésta y dándose la gran vida el máximo de tiempo posible. Eso sin pretender generalizar, porque también es posible que existieran personas con auténtica vocación, como Aurora. 
El otro presumible protagonista ya es otra historia, y considero que si no le dan un giro y pronto, el supuesto objetivo de calar en la audiencia va a ser complicado. Desde que llegó a la serie poco ha avanzado, si nos atenemos a su escasa visibilidad en las redes sociales, lo que considero el mayor termómetro para calibrar la aceptación o no de un personaje. Su papel por ahora parece limitado a no salir prácticamente de un encierro de oro, sin relacionarse con nadie y siempre con la inevitable copa en la mano y vestido de manera impecable, departiendo con dos brujas que no le pueden aportar nada más que una vida oscura y sin alicientes. El hecho de que se pase un tupido velo sobre su aspecto de treinta años en una persona que se supone tiene diecisiete, parece haber hecho olvidar que es un chico que no ha tenido tiempo de vivir y que no sabe nada de la vida más que trabajar y sufrir. Y por supuesto no creo que le corresponda todavía tomar las riendas de una hacienda, cuando por su edad lo lógico sería que empleara su tiempo en conocer el mundo que le ha estado vetado, y que existe más allá de los límites de la Casona. Creo que Francisca se está precipitando haciendo recaer en él esta responsabilidad.
Otra cosa es lo que se pretende vender como su historia de amor con Inés, algo aún menos creíble, y más cuando ahora parece que Bosco ha tomado conciencia de clase y empieza a considerar también las diferencias sociales. En cuanto a Inés creo que valdría la pena que se lo hiciera mirar: conoce a un chico, se monta una película y se hace ilusiones, después se lanza a sus brazos sin pensar y sabiendo lo que les separa, para a continuación reclamarle atención total. Creo que es una ilusa con todas las letras, y ello sin desmerecer la culpabilidad de Bosco en este asunto.
Tambièn es cierto que quizás es pronto para que esta historia haya podido cuajar, y hay que darle más tiempo y también un margen de confianza. Pero lo dicho. Pienso que le han de dar un giro a no tardar o esto se va al traste.
Aunque esto es mi opinión y supongo que habrá quien piense diferente. 

1 de septiembre de 2014

El nuevo heredero

Me encantaría escribir algo en positivo sobre la serie, pero desgraciadamente ahora mismo no encuentro casi nada que me lo permita, salvo los ocasionales momentos de cuquismo entre Martín y María, solos o con su pequeña, o los también esporádicos entre Emilia y Alfonso. Fuera de esto, casi todo es sufrimiento, preocupaciones, o directamente tramas absurdas.
Y soy consciente de que uno de los personajes de los que me estoy mostrando más crítica es del de Francisca. Pero, como ya he dicho en otros comentarios, ha acabado por agotarme del todo. Su mezquindad, reducida a un cerrado mundo de poder, dinero y venganza, es absolutamente despreciable.
Entiendo que María Bouzas es una baza importante en la serie y que el concurso del personaje al que da vida puede seguir siendo hilo conductor para algunas tramas. Pero al igual que el resto de integrantes de esta historia, todo tiene un límite y no tiene por qué ser invulnerable. Que sea un personaje atormentado por un pasado de sufrimiento no la exime de culpa por sus fechorías pasadas y actuales, ni su soledad es algo que le haya sobrevenido sino una situación que ella misma ha provocado. Y he de decir que sus muestras de afecto hacia Bosco, que pueden parecer creíbles a algun@s, a mí me producen el efecto contrario al que probablemente pretendan llegar. Cierto que los afectos son volubles y dependen de muchos factores, e incluso puedo entender que haya personas cercanas en consanguinidad que sean más queridas que otras. Pero lo que no cuadra es lo que se ha hablado tantas veces: que sienta rencor hacia Aurora y Martín, y que al contrario Bosco merezca toda su atención, siendo todos hijos de la partera, el principal motivo de su irracional inquina. (Aunque también esporádicamente demuestre que no es así del todo, reconociendo los valores que ésta atesoraba).
Y me revienta su sonrisa de suficiencia y su henchido orgullo al hacer pública su intención de dejar su patrimonio a Bosco. Algo, por otra parte, a lo que éste también tiene derecho, aunque nadie lo sepa. Pero aún me revienta más que sea tan superficial y viva tan pendiente de su propio ego, que no se dé cuenta que lo que para lo que ella es una satisfacción insana, a los demás interesados sólo les provoca indiferencia. No creo que ni a Martín, ni a Aurora, les interese lo más mínimo hacerse con la herencia de Francisca, aún a pesar de tener derecho a ello. Otra cosa es la prisa de ésta en llevar a cabo sus propósitos. Cierto que Bosco es su nieto y que sus razones tienen poco o nada que ver sólo con la generosidad o el agradecimiento, pero su seguridad de que esta vez no le saldrá rana es cuando menos sorprendente, teniendo en cuenta el poco espacio de tiempo que ha pasado desde que lo recogió. Por cierto ¿para qué tanta parafernalia esta vez? Creo que este testamento debe haber cambiado de destinatarios un montón de veces en los últimos tiempos y no se hizo con tanta pompa ni de lejos. En fin…..
Y ya que he sacado el tema de Bosco, también tengo para él. Cada vez están consiguiendo que baje más enteros en mi valoración. Su evolución, tan rápida como poco creíble, no me permite hacerme con el personaje. Quizás sea posible y sea un superdotado, pero cuesta creer que en apenas tres meses haya mudado tanto como para pasar de vivir en estado semisalvaje, a aprender a leer hasta el punto de sumergirse en libros, a escribir con una cierta soltura, a pulir sus modales hasta el extremo de comportarse en sociedad como un señorito con ínfulas, y manteniendo además la distancia con las clases que la doña considera inferiores, mostrando maneras bruscas y autoritarias con sus subordinados. Pero especialmente que todo ello haya conseguido ahogar su conciencia y sus convicciones, hasta el punto de dejarse deslumbrar por una vida muelle y, pese a sus iniciales reticencias, acabe aceptando algo que supuestamente no le pertenece, en detrimento de los legítimos herederos.  
La verdad es que esperaba más de este personaje, aunque aún conservo la esperanza de que todo cambie cuando se descubra su verdadera identidad. Que espero que sea pronto.