6 de marzo de 2014

¡Sigue a tu corazón!

¡Sigue a tu corazón!
No sé si en esta ocasión es el mejor consejo
Porque ¿es bueno hacer caso al instinto cuando puede estar condicionado por la desesperación o la impotencia? Creo que aún ante una situación acuciante se impone la reflexión, especialmente si ello afecta a otras personas.
Pero el tiempo corre en contra para Esperanza y es necesario tomar una determinación. Es aquí donde se plantean dos caminos que no tienen por qué ser antagónicos y si pueden ser complementarios. Aunque, en este caso, nadie hasta ahora ha contemplado más que el que vendría a ser al que se recurre en primera instancia: el de la medicina convencional. 
Nadie, exceptuando Aurora.
Es curioso que sea precisamente ésta, que parece encaminar su futuro hacia  este ámbito, quien se plantee la otra opción: la de la medicina tradicional, que se basa entre otras cosas en el conocimiento de las plantas y sus propiedades curativas. Algo que quedó arrinconado ante la ciencia pero que nunca se ha dejado de practicar, y que actualmente vuelve a ser considerada. No en vano fue el único medio que existió durante generaciones para hacer frente a las enfermedades, y muchas de sus teorias y experiencias fueron el germen de la medicina moderna. Pero aunque existieron reconocidos mèdicos que pasaron  la historia, tambièn a pequeña escala se desarrolló otra medicina complementaria. La de la experiencia adquirida por la pràctica , que llevaban a cabo casi exclusivamente mujeres que eran consideradas especiales y muchas veces vistas con temor, básicamente provocado por la ignorancia o la superstición. Hasta el punto que muchas de ellas acabaron en la hoguera, acusadas de hacer uso de medios màgicos.
Cierto que ninguna de las dos medicinas es infalible y las dos pueden errar. Al fin y al cabo quienes deciden en uno u otro caso son personas. Pero cuando una de las opciones falla o no da el fruto esperado, considero que ha de ser licito buscar otras alternativas.
Y aquí tenemos a Aurora. Buscando en el cuaderno de campo de su experimentada madre la respuesta que no halla en los libros de medicina. Y luchando con todos sus recursos para arrancar a su sobrina de las garras de la muerte. 
Cierto que en esta lucha influyen los sentimientos de culpabilidad, pero aún que no existieran sería lo mismo. Si algo caracteriza a Aurora es que no se rinde fàcilmente y en esta ocasión no ha de ser menos. 
Aunque  hay otro tema a considerar. 
Aún con la posibilidad de que consiga encontrar una respuesta , no puede tomar una determinación unilateral. Esperanza tiene unos padres y son ellos los que han de decidir los pasos a seguir. 

5 de marzo de 2014

Canción de cuna

Pajarillo que cantas
en un almendro
no despiertes al niño
que está durmiendo.
Pajarillo que cantas
en la laguna
no despiertes al niño
que está en la cuna.
Ea la nana, ea la nana
duérmete , lucerito
de la mañana



Si alguna cosa no le ha de faltar a Esperanza es amor. Y la seguridad de que sus padres van a luchar hasta el ultimo aliento para conseguir que salga adelante. Ellos le dieron la vida y no van a permitir que la niña a la que tanto han deseado estrechar entre sus brazos , la prueba viviente de su amor, se vaya. 
Preciosa la estampa de Martin acunando en brazos a su hija, como queriendo protegerla y darle su aliento. Y preciosa la imagen de Maria cantàndole a su pequeña una canción de cuna . 
No dudo que seràn los mejores padres del mundo. Porque Esperanza conseguirà superar la prueba y vivir para darles la satisfacción de poder verla crecer. 

Un verdugo implacable

Escalofriante el empeño con el que Lesmes está ejecutando su perverso plan. Bajo la capa de respetabilidad con la que se viste y que le sirve convenientemente para sus propósitos, queda bien patente que se esconde un cobarde y desalmado que no se detiene ante nada. 
Es sorprendente como pueden coexistir en un mismo ser dos personalidades tan distintas. Porque a diferencia de Francisca, otra malvada pero a la que hay que reconocerle que al menos no se esconde , Lesmes puede ser un doctor reconocido y preocupado por sus pacientes y al minuto siguiente y sin que de ello se aperciba nadie , el más retorcido de los criminales. 
Lo peor es que sus planes parece que están dando resultado. Aparte de haber conseguido hacer enfermar a María y a su bebé, Lesmes está llevando más allá sus intenciones, tejiendo también una sutil tela de araña que, sin embargo, hace difícil decidir quién es el blanco de sus propósitos. Cierto que Aurora parece el principal objetivo y a ella van dirigidas la mayor parte de los intentos de desacreditación, convenientemente revestidos de supuesta preocupación. La capacidad de manipulación del médico es tan manifiesta que incluso està consiguiendo hacer dudar a Martin de su hermana, colocándola como la principal responsable de la infección que aqueja a Esperanza. Así que de un plumazo consigue que la chica esté en el punto de mira, que sufra doblemente por lo que supone una negligencia y por las posibles miradas acusatorias de los suyos. Y de paso vengarse por su rechazo. 
Pero esta situación también tiene otros frentes: el principal el bebé, que es quien acusa directamente la situación. Pero también Martin y María para los que es difícil encontrar un motivo por parte de Lesmes para hacerles daño. Y hasta podría incluirse a la doña, que quedará en entredicho con una medicina que no ha de dar resultados. 
En resumen. Un plan muy retorcido para el que hace falta una mente muy siniestra. 

Volver al pasado

Lo sé. Mis escritos siempre acaban convergiendo en los personajes principales y dejando casi siempre de lado tramas secundarias que no siempre consiguen captar mi atención lo suficiente para dedicarles un espacio. Una de ellas, la de Soledad y Simón, lleva días dándome vueltas, pero sin que consiga encontrar el momento o la motivación como para hablar de ello. 
Supongo que porque en realidad no afecta para nada al desarrollo de las tramas principales y es una historia paralela con una pretensión difícil de conjeturar. 
A primera vista parece que se quiere reeditar una historia de amor que se cerró hace dieciséis años con la muerte de Juan. Aunque quizás es mejor decir que éste jamás murió del todo porque sigue muy presente en el corazón de los suyos y especialmente en el de la mujer que le amó hasta el fin. 
Y que ahora, empujada por la semejanza de Simón con éste, parece como si despertara de una pesadilla. Como si el hombre al que amó con locura no se hubiera marchado nunca, y todo vuelva a ser como cuando eran felices y parecía que tenían la posibilidad de un futuro juntos. 
Pero Simón es otra persona, con rasgos parecidos, pero con otras inquietudes y anhelos. Aunque al parecer si tiene algo en común con Juan. Se ha enamorado de Soledad. 
Sin embargo parece que tiene los pies muy asentados en la tierra y que, a pesar de que no puede evitar desear la cercanía de ésta, es consciente de que es una mujer casada y por lo tanto inaccesible. 
La que parece que no lo tiene tan claro es ella. Aparentemente su matrimonio con Terence y el amor de éste parecía que la había sacado del pozo y que habia conseguido encontrar la felicidad, pero ha bastado rememorar los días pasados como para que ahora todo ello sea cuestionado. Incluso su supuesto amor por su marido. 
Dicen que el verdadero amor nunca muere y así parece que es. 
Pero aunque Simón es una persona que ha atraído rápidamente la simpatía de todo el mundo por su carácter afable, es sólo alguien de paso. Sòlo es alguien al que Soledad se ha aferrado como vía de escape de una vida que aparentemente no es tan idílica como pretendía cuando volvió a PV. 

4 de marzo de 2014

D. Pedro y el demonio

D. Pedro aún puede sorprender.
Cierto que la mayor parte del tiempo su personaje es de lo más previsible y retrata muy bien a una parte de la clase dirigente que  en el pasado, y aún en la actualidad y a pesar de estar expuestos al escrutinio pùblico, no ha abandonado la sensación de impunidad. Y de la que con más frecuencia de la deseada aún saltan noticias puntuales a las páginas de los periódicos. Personas escogidas para la misión de servir a sus conciudadanos, pero que con la única idea con la que comulgan es la de servirse a sí mismos, haciendo uso de la prerrogativas de su cargo y de paso arrimàndose al poder.
En el caso de Pedro hemos visto muchas veces como esta impunidad se traduce en meter mano en las arcas del ayuntamiento con fines particulares o en hacer dejación de sus funciones sin ningún remordimiento o escrúpulo.
Pero, como decía al principio, a veces éste se reivindica en situaciones en las que se puede vislumbrar a un dirigente aceptable. Dicen que la experiencia es un grado y ocasionalmente  incluso hace uso de ella.
Y no me voy a referir a su golpe de mano impidiendo que la doña se desplace, sino a la lucidez que ha mostrado con Lesmes sobre las verdaderas intenciones que han movido a éste para denunciar a Conrado. Cierto que es sorprendente que se lo reproche, más cuando se supone que el geòlogo es un presunto criminal buscado por la ley. Pero creo que, en el fondo, también el alcalde tiene sus dudas acerca de la veracidad de esta acusación.
¿Que pasó realmente en Villar del Apóstol? Es una incógnita que resta por despejar, pero que ha supuesto algo inesperado para quien ha desencadenado los hechos. Lesmes empieza a sumar negativos, primero de Aurora y ahora de D. Pedro, que ya está intuyendo el lado oscuro  del médico.   
Un diabólico doctor que es capaz de urdir junto con un interlocutor desconocido (del que en las pàginas de internet ya circula una supuesta identidad), un maquiavèlico plan con la que creo evidente intención de destrozar la vida de Aurora, sin que le detenga un inocente bebé . Y en realidad ya lo está consiguiendo, con la culpa que ya atenaza a la chica y los primeros indicios de que esta misma culpa ya empieza a  ser considerada por otras personas.  

3 de marzo de 2014

La indiferencia de la gente

Creo que fueron Raimundo y D.Anselmo quienes sacaron a colación un tema en el que, lo reconozco, no había caído más que de refilón: el desinterés de la casi totalidad de los vecinos por la suerte de Conrado. Solo Aurora e Isidro se han acercado al penal, aunque tambièn hay que hacer mención que Candela si se ha acordado de él y le ha hecho llegar comida. Y supongo que se podría disculpar el hecho de que Martín, debido al ajetreo de estos días, no lo haya visitado aún, aunque tampoco es una excusa para olvidarse de él, más sabiendo lo que supone para su hermana. Quienes considero que tienen menos disculpa es D. Anselmo y, en menor medida Alfonso. Ambos han sido confidentes de Conrado y conocen quién se esconde detrás de su fachada hosca: un hombre con sentimientos y atormentado. Que ha dejado entrever lo suficiente para que al menos tengan dudas de las acusaciones que pesan sobre él.  
Pero a pesar de que desde el primer momento no ha dudado en prestar su apoyo incondicional a cualquier causa , lo cierto es que Conrado no ha hecho muchos amigos. Y que ello podría interpretarse como el motivo de la indiferencia de los vecinos y que al parecer casi nadie haya puesto en duda su presunta culpabilidad en los hechos que se le imputan. Sin olvidar que su detención ha llevado aparejada que también se hayan acabado los alborotos callejeros, con la marcha de los mineros. 
Sin embargo, aún siendo una actitud muy egoísta y poco caritativa por parte de la gente, puedo encontrar una razón al porquè de ello. No como justificación, pero si como algo incuestionable, ya que el hecho de que Conrado no pueda faenar en la mina ha significado tambièn la recuperación de una cierta tranquilidad en el pueblo y el alivio que ello conlleva. 
Y así es mucho màs fàcil encontrar motivos para acallar la mala conciencia , si es que la hubiera.
Lo cierto es que ahora mismo parece que nadie , exceptuando a Aurora e Isidro, se siente llamado a hacer nada . 
Sentenciàndolo sin juicio. 

2 de marzo de 2014

Una pequeña concesión a la nostalgia

No soy amiga de nostalgias,  pero tengo que hacer una confesión. 
Creo que he visto un millar de veces la escena en la que Martín confiesa a Tristàn su verdadera identidad. Y casi podría decir lo mismo de otras tantas escenas preciosas que nos brindaron padre e hijo, no sólo en la primera etapa, si no especialmente en esta segunda, en la que su relación era ya de adultos. Pero no por ello menos bonita, ya que el amor de Tristàn por su hijo no perdió nunca ni un ápice de intensidad, ni aún cuando lo creia muerto. 
Y cuando recuperó a Martín, demostró esto con creces, con su cariño y apoyo incondicional. Tristàn era un buen padre y seguro que habría sido un gran abuelo, que habría disfrutado muchísimo de esta nieta que lleva la sangre de su querida Pepa. Su desaparición prematura (por  motivos que toda/os sabemos) nos ha privado de estas escenas.
Hoy, después de ver un comentario en el mismo sentido de lo que expongo antes, me ha invadido otra vez el recuerdo de este gran hombre que supuso alguien muy importante en la vida de Martín y cuyo legado éste lleva impreso. 
Y , estoy convencida, que Martín sabrá estar a la altura de su padre y darle a su hija el mismo cariño que Tristàn le demostró a él.

El amor le liberarà

No sé si habrà personas que compartan conmigo esta impresión, pero se me antoja que cuando Conrado sonríe parece mucho más joven. Y que esto suceda cada vez con más frecuencia es mérito principalmente de la tenacidad de Aurora
El amor de la chica ha de liberarlo. Pero no sólo de la prisión, si no especialmente de las cadenas que le atan a un pasado que es evidente que le atormenta y por el que estaba dispuesto a hacer penitencia eternamente si no se hubiera cruzado en su camino una “mico impertinente” que no solo le cayó encima, si no que lo hizo sobre su corazón y de manera indeleble. Que curó sus heridas físicas, pero que también lo está haciendo con otras más profundas, que no son visibles pero están ahí. La fuerza del amor que se está abriendo paso, y contra la que ya ha dejado de luchar, es el mejor remedio. Ya no está solo.
Conrado no es un hombre muy diferente de los del grupo en el que se incluye, por ejemplo, a Martín o Alfonso. Es noble, generoso, amigo leal, solidario, con sentido de la justicia y valor demostrado.  Y una mente lúcida y ordenada.
Pero hasta aquí las similitudes. La diferencia es su carácter hosco y solitario, aunque creo que es más una fachada tras la que oculta su verdadera identidad. Estoy convencida de que no siempre ha sido así y que su actitud actual es solo su manera de perseguir que la gente se aleje de él. Es evidente que algo en su pasado le hace pensar que solo así podrá evitar situaciones que ya ha vivido y que le han marcado,  y al parecer no confía demasiado en su capacidad para que ello no vuelva a suceder.
Claro que no contaba con que su corazón le traicionase.
El caparazón con el que se blindaba se ha resquebrajado y se ha abierto un resquicio para volver a sentir el calor al que había renunciado. Y volver a tener la sensación de saberse amado y darse a alguien.  
Cuando consiga desprenderse de este pasado, estoy segura que él y Aurora también nos brindarán momentos únicos.
Porque esta relación también es especial. Entre un hombre maduro y presumiblemente con experiencia y una chica muchos años más joven y  que está ante el primer amor. Y aunque madura para su edad y sin miedo a sus sentimientos, inexperta en estas lides.  Aunque no dudo de Conrado y que, si llega el momento en que los dos decidan dar un paso más allá, sabrá como manejarlo sin dañar a Aurora.
Pero esto aún parece lejano. 

Un seductor atípico

Que tiene Hipólito que le hace atractivo?
Por más que lo intento no consigo encontrarle el sex appeal por ninguna parte, pero es evidente que hay algo en él que atrae a ciertas mujeres podría decirse que “especiales” ,como la mujer de la agencia matrimonial (de la que no recuerdo su nombre) o ahora Nicanora, que parece que encuentran en él algo diferente, aunque en ésta última quizás también haya ayudado una descripción más que elocuente por parte de Quintina de los supuestos atributos de su esposo.
Curiosidad unida a represión sexual. Una mezcla incendiaria, capaz de provocar sudores y calentones, y desmadrar todas las hormonas. Aunque él parece completamente ajeno a lo que está provocando.
Hipólito es un niño grande que puede provocar ternura en las personas que le conocen. A pesar de sus años sigue manteniendo un halo de inocencia que le hace diferente, aunque no es de extrañar con los genes que posee. Pero, a diferencia de sus desquiciados padres, y aunque no consiga despegarse de éstos, la influencia de Quintina le está marcando a mejor y consiguiendo que, en apariencia, su mente cada día esté más lúcida y sus juicios  más certeros.
No puedo dejarlo sin aprovechar para dar mi reconocimiento a Selu por conseguir arrancarme una sonrisa cada tarde. Creo que es un magnífico actor, con mucho futuro.

1 de marzo de 2014

Momentos



Aun a riesgo de resultar monotemática, no puedo evitar volver a escribir sobre Martín. Inclinado sobre la cuna de Esperanza dándole su amor y sus cuidados, posando su mano sobre su cabecita o arrobado mirándola en los brazos de su madre. O ofreciendo tiernas caricias a María, con delicadeza y al mismo tiempo con unos sentimientos que se derraman en toda su intensidad, cuidándola con mimo y dedicación.
Y no puedo evitar volver a escribir sobre María. El amor con que acurruca en sus brazos a su hija, su instinto materno que pugna por proteger a ésta, la impotencia por no poder darle alimento, su  dolor por creerse poco adecuada para ello,....
Lo reconozco. Estas escenas me están llevando a un terreno que desconocía que existiera en mí y que consiguen tocarme la fibra,  aun siempre teniendo muy presente que lo que estoy viendo no es algo real. Pero si posible.  Momentos de gran intensidad que traspasan la pantalla y que llegan a mezclarse con los sentimientos que pretenden transmitir los personajes.
Y repito, estoy convencida que Jordi tiene un porcentaje elevado de responsabilidad en ello.
Aunque no sería justo si no tuviera en la misma consideración a a la otra parte, Loreto. Creo que con el tiempo han conseguido construir una pareja creíble y, con la ayuda de unos buenos guiones,  también una historia de amor preciosa que considero que ha logrado eclipsar las anteriores. Por descontado, sin que por mi parte ello pretenda ser una minusvaloración de éstas.
Lo cierto es que aunque ha pasado sólo un año y medio, parece que haya sido mucho más. A mi entender poco queda de aquel par de jóvenes que se encontraron un buen día en la plaza del pueblo y que desde el instante en que se cruzaron sus miradas, la llama del amor prendió en sus corazones. Y sin remisión. Pero ha pasado el tiempo y sus vidas han experimentado cambios radicales, han pasado por mil vicisitudes y sufrimientos, han conseguido que nos impacientáramos, que tuviéramos alguna vez ganas de tirar la toalla o que llegáramos a dudar de que su relación llegara un día a algún sitio. Aunque al final el amor ha triunfado.
Cierto es que aún pueden surgir contratiempos en el camino, pero creo que nada volverá a ser igual. Porque ahora su vínculo es aún más inquebrantable con el fruto de su amor en sus brazos.
Si , Esperanza ha de hacer honor a su nombre.

28 de febrero de 2014

La lucha de Martin

La vida de Martín ha sido una constante lucha. Por sobrevivir a la añoranza, a un entorno hostil, a la soledad, a sus miedos y dudas, a una libertad coartada,….. Pero ha conseguido salir adelante, dejar atrás muchas de las cosas que han marcado su vida y llegar a un punto de inflexión. Y si bien es cierto que muchas de estas cosas no se pueden calificar de positivas y podrían haber forjado a una persona dogmática, cuyo destino era ostentar el poder sobre los hombres, el caso es que el Martín que surgió de ello era, y es, muy diferente de lo pretendido. Aunque no hay que desdeñar tampoco la influencia de unos genes que no se pueden dejar de lado, ya que en el carácter de Martín se evidencian trazas de la personalidad de Pepa y también de la de Tristán, con el que no compartía rasgos biológicos pero si fue quien estuvo a su lado en sus primeros años y le dio todo el cariño de un padre.
Martín supo extraer de aquellos años alejado de los suyos, lo mejor de todo ello, atesorando conocimientos y experiencia que le han de servir de mucho en la vida. Y una vez ante la encrucijada más crucial de su existencia, escoger el camino del corazón y decidir por sí mismo, antes que tomar el rumbo que le habían marcado los demás.
Aunque ello haya significado que la lucha aún sea más cruenta, pero mucho más dulce. Ahora se trata de pelear por el amor y la felicidad futuros. Y lo está consiguiendo, aunque no sin grandes dificultades.
No tiene ni unas horas de vida y Esperanza ya ha llenado su existencia. Este pequeño ser, prolongación de él mismo y vínculo inquebrantable con la mujer a la que ama, le ha traído un nuevo sentimiento, el amor incondicional de padre. Me he muerto con la ternura de Martín arrodillado al lado de la cuna de su hija y mirándola arrobado. Y creo que no soy condescendiente al afirmar que en ello tiene mucho que ver Jordi, que sabe transmitir como nadie estos sentimientos, y por el que considero he de romper una lanza al haber sido injustamente olvidado en algún artículo que he leído sobre los acontecimientos de estos últimos días.
Pero volviendo a Martín. Ahora hay que sumarle la inquietud por la salud de su pequeña. Y otra vez un gesto precioso ha venido a unirse a todo lo que comentaba al principio. Martín vuelve a la lucha, pero esta vez no por él sino por su hija. Y lo hará con los conocimientos adquiridos en la selva, a los que hay que unir otra vez las referencias a Pepa.
Al respecto he de decir que no creo en el más allá, ni en la posibilidad de recibir sensaciones ultra terrenas, por lo que decir que una persona que ha muerto está velando por su familia y guiando los pasos de sus hijos, es algo que no entra dentro de mi concepción de la lógica. Cierto que es muy bonita la idea de que un ente inmaterial, aunque unido por unos lazos que no se rompen con la muerte, está ayudando a resolver una situación desesperada.Y no quisiera estropear con una apreciación personal el halo romántico que tiene esto, pero creo más bien en que en esta tesitura se agudizan los sentidos y se saca lo mejor de cada uno. Esto ha provocado que Aurora cayera en la cuenta del libro de su madre y Martín haga uso de su experiencia.
Y otra vez éste ha conseguido provocarme este sentimiento tan precioso que transmite al mirar a la pequeña, aunque esta vez unido a las palabras de María. Juntos van a luchar para que Esperanza salga adelante.

27 de febrero de 2014

El sino de Conrado

El sino de Conrado parece que es el de resultar herido o vapuleado. ¿Cuántas veces ha pasado por el dispensario para que le curen heridas de más o menos gravedad, o ha necesitado de los cuidados de Aurora?
No voy a especular con que esta vez haya sido consecuencia de algún tejemaneje orquestado por alguien que desea hacerle daño, sino que creo que simplemente puede tratarse de una riña carcelaria de las que se pueden dar en ocasiones en las prisiones para marcar territorio o establecer jerarquías. Pero por lo que sabemos de Conrado no será fácil que le metan en cintura.
Otra cosa es que intente esconder sus heridas a Aurora. Pienso que esta actitud que podría parecer arisca, dice mucho a su favor y habla a las claras del amor que siente por la chica. Porque no creo que sea vergüenza u orgullo herido, sino más bien porque sabe que sus heridas van a ser motivo de preocupación para ella y no desea que sufra doblemente, por verle en prisión y por imaginarle en peligro.
Pero se ha topado con la horma de su zapato. Si él puede parecer a veces obstinado, Aurora no le va a la zaga, y no creo que ceda fácilmente a su pretensión de que se aleje de su lado, más ahora que ésta sabe que su amor es correspondido. 

Una beata con todos los tòpicos

Si alguna vez cediera a la tentación de tirar para casa no tendría muchos problemas, porque casi la mitad de los actores de PV son catalanes. Y entre ellos tres de los principales, Jordi, Rubén y Ariadna. Sin olvidar también a Aida, Blanca y Carlota.
Pero ello, aparte de ser injusto, sería condescendencia por mi parte, algo que intento evitar a toda costa. Aún admitiendo que puedo dejarme llevar por simpatías y a veces es posible que ello me haga perder la objetividad, no impide que valore el trabajo de todo el elenco o que en ocasiones sea crítica con alguno de ellos por su trabajo. Aunque de lo que estoy segura es de que todos/as lo hacen lo mejor que saben o pueden.
Y en esta consideración incluyo también a los secundarios o a personajes esporádicos.
Quisiera pararme en uno de ellos que me ha llamado la atención: Nicanora.
Quizás sea posible que exista o haya existido una persona con unas características tan marcadas. Reúne todos los tópicos de una época negra para la historia de las mujeres,en la que , por ejemplo , el voto femenino ni tan sólo era considerado una opción, y ya no digo la consideración que tenia cualquier intento de emancipación o de salirse de los cánones por parte de alguna fémina adelantada a su tiempo.
Aunque mucho me temo que santurronas/es y beatas/os aún pululan por nuestros lares hoy en día, aunque revestidos de otra capa. Incluido algún que otro ministro que también les hace honor y que hace bueno el dicho de “a Dios rogando y con el mazo dando”. Hipócritas que escudados en un falsa apariencia de bondad, con sus actos demuestran que sólo es esto, apariencia, y que detrás de la misma se esconden intolerantes, represivos y reprimidos seres, que de supuesta caridad cristiana gastan bien poca.
Sin olvidar en este caso de otro tópico igual de punzante. El del estatus para la mujer, en este caso partiendo de alguien del mismo género, que la sitúa en un estrato muy inferior al del hombre, siendo su destino asumir el rol de ama de casa, madre, y esposa abnegada y sumisa. Y buena cristiana.
Aún así reconozco que el personaje puede llegar a ser jocoso, si se olvida convenientemente el lado negativo. Y que provoca situaciones igual de jocosas a su alrededor, como es el caso de Emilia. 

Un antes y un después

Quizás habrá un antes y un después desde la llegada al mundo de Esperanza, pero considero que en realidad ya hace semanas que el rumbo de la serie está tomando otros derroteros. Han desaparecido personajes que fueron importantes, han llegado otros que han de serlo, pero principalmente el cambio más brusco y a la par más deseado, lo ha protagonizado la que se supone la pareja principal. Y aún ha de cambiar más con el nacimiento de su hija, que no sólo ha de revolucionar la vida de sus padres, sino que además ha desencadenado situaciones que quizás se venían larvando, pero que ahora están cogiendo carrerilla. 
Es obvio que el primer y principal cambio es que Martín y María han formado una familia, atípica por no estar bendecida por la ley y la iglesia, pero familia al fin y al cabo. Ahora una personita también forma parte importante de sus vidas y ya nada volverá a ser lo mismo. Cierto que el amor que la pareja se profesa no ha perdido ni un ápice de su intensidad, incluso creo que aún sigue creciendo, pero  el inmenso corazón de ambos ahora ha hecho un espacio particular a alguien más que es la prolongación de los dos y un vínculo que los une para siempre. Y no dudo que las palabras de Martín de que daría su vida por su hija tienen ya todo el sentido. Será sin duda un buen padre, al igual que Tristán lo fue para él y que siempre está muy presente en su pensamiento. De hecho no hace ni unos meses que éste decía estas mismas palabras a sus hijos y con la misma convicción.
Y si antes hablaba de consecuencias del nacimiento de la niña, otra que se ha dado puede influir en la segunda pareja principal. Entre las muchas particularidades de Aurora, que en nada la asemejan a la mayoría de los personajes femeninos de la serie, hay algo de lo que ya se ha hablado en otras ocasiones: no es fácil engañarla y quizás tiene una de las mentes más lúcidas de PV, a pesar de su juventud. Es cierto que ha estado un tiempo como abducida por lo que Lesmes supone, en cuanto a que le facilita el camino a su vocación por la medicina, pero finalmente eso no ha sido importante ante la evidente mala intención del galeno y sus ansias de malmeter contra Conrado. Aurora es como una leona defendiendo a los suyos y el geólogo es, a pesar de él mismo, el ocupante de su corazón. Confía en él plenamente y ello ha hecho que haya pillado al médico en una mentira. Con lo que la complicidad que hasta ahora existía entre Lesmes y su ayudante está desapareciendo a marchas forzadas, convirtiéndose ahora en una suerte de encontronazos continuados. Y en este momento mismo lo que provoca esta situación es la actitud del galeno con respecto a Esperanza, su aparente poca disposición a luchar por la vida de ésta limitándose a hacer su trabajo, e incluso su rechazo a la búsqueda de métodos alternativos tal como ha propuesto Aurora. 
Del resto creo que hay que destacar un personaje al que no suelo dedicar demasiada atención pero que quizás es uno de los que está experimentando un cambio más destacado. Me refiero a Mauricio, que aun siendo leal a la doña, parece que empieza a cuestionar sus decisiones. Aunque sea a sus espaldas. Es cierto que es un bruto, pero más de una vez ha dejado asomar algo que permite suponer que tiene corazón. Lo hemos visto con Efrén, con Hipólito, con Martín y con otros. Y ahora con la mirada entre sorprendida y de censura ante la nula capacidad de su ama para sentir un mínimo de empatía hacia una niña que es además su bisnieta. 

26 de febrero de 2014

Esperanza (Castro Castañeda)

Escribir, aunque sea de una ficción, no sólo es poner palabras si no que también permite plasmar sentimientos, por lo que pienso que es posible que en determinadas ocasiones sea el estado anímico el que guíe lo que surge del teclado. Y aunque intento ser objetiva al máximo cuando intento dejar mis impresiones o mis opiniones, el permitir que la situación me sobrepase hace que  a veces lo que escribo se aparte de lo que es el sentir general. Algo de lo que soy consciente y por lo que, aunque haya dado un rodeo para llegar a esto, tengo que pedir disculpas. No por el hecho de pensar diferente o por decir lo que pasa por mi mente, sino por ser a veces demasiado quisquillosa con algunos temas y no permitirme otra visión.
Lo admito. Ayer lo fui.
Hoy, después de ver el capítulo, mis sentimientos van por otro camino y ello a pesar de que la felicidad de los personajes puede que sólo haya sido un espejismo, ya que negros nubarrones vuelven a posarse sobre el horizonte y a enturbiar la dicha.
Pero ello no resta ni un ápice de valor a los momentos preciosos previos a ello, como los vividos por una joven pareja que, por fin, pueden tener en sus brazos a su bebé. Un pequeño ser deseado y amado, que viene a colmar su dicha, una niña que nace del amor y ha de crecer rodeada de éste.
Cuesta poner en palabras lo que hoy han expresado con gestos Loreto y Jordi, ambos entregados a un papel de una gran fuerza emocional, que considero han sabido resolver magistralmente. El alivio porque todo haya salido bien , la felicidad compartida , el brillo en los ojos de Martín y su semblante de incredulidad, mezclado con una dicha indescriptible, al descubrir que la niña a la quiso con amor de padre desde el primer momento, es realmente de su sangre. Es su hija.
(Y si, aquí podría volver a incurrir en ponerme quisquillosa con el recurso de las pecas, pero esta vez no voy a hacerlo).
También la felicidad de María, que tiene a su lado todo lo que más quiere en este mundo: su hija y el hombre al que ama y con el que desea pasar el resto de su vida. El que ella ya considera su esposo, sin reparar en las conveniencias sociales y las normas establecidas.
Por descontado la felicidad de la pareja es extensible a todos los que los rodean, aunque se podría decir a todo PV.  Esperanza ha nacido rodeada de amor y no le ha de faltar, si consigue escapar del destino que le deparan los malvados manejos de Lesmes. Tendrá el cariño de sus abuelos, el de Candela que también es una especie de abuela, el de una tía y un tío en ciernes (aunque hablar de esto aún sea prematuro) dos bisabuelos, a Mariana, Soledad……. No le ha de faltar quien la cuide y la mime.
Exceptuando su otra bisabuela, que no ha tardado en ponerla en el mismo lugar en el que tiene al padre, Martín. El estigma de ser descendiente de Pepa también ha llegado hasta la niña.

25 de febrero de 2014

Conrado e Isidro. Una amistad verdadera

La escena no ha durado mucho, pero me ha parecido de un gran valor por lo que representa.
Porque dicen que quien tiene un amigo tiene un tesoro y para Conrado es así.  Isidro no actúa movido por considerarlo un deber, ni siquiera por agradecimiento. Su relación con Conrado es de verdadera amistad y su preocupación por éste sincera, sin que la acusación de la que es objeto el geólogo interfiera en ello.
Al igual que Aurora, el chico ni siquiera parece tener dudas sobre la verdadera naturaleza del hombre.
También es cierto que Isidro no tiene muchos amigos. La superchería popular, alimentada por la ignorancia, les ha convertido a él y a su hermano en proscritos. Y condenados por ello a ser ignorados y a sufrir las consecuencias de una situación injusta, que también les está abocando a sufrir penalidades para subsistir.
Tampoco Conrado goza de muchas simpatías, aunque su caso sea distinto y más bien sea a consecuencia de su carácter poco amigable. Pero queda demostrado que cuando deposita su amistad en alguien lo hace con todas las consecuencias.
De verdad que la escena me ha parecido preciosa. El gesto de Isidro desplazándose a pie al penal para llevar consuelo y apoyo a Conrado , además de comida, aún con sus pocos medios, le hace parecer mucho más grande a mis ojos. Al igual que las palabras de Conrado, sabedor del esfuerzo económico que el presente le supone al chico. Pero no hay sólo esto, sino también la preocupación  mutua por el bienestar del otro, lo que demuestra el grado de amistad que existe entre ambos. No pasa ocasión en la que Conrado no deje de lado sus problemas para  interesarse sinceramente por la situación de Isidro, dándole también su apoyo e intentado aconsejarle.
Es lo que tienen los verdaderos amigos.

Parir con dolor

He estado dudando si escribir lo que sigue, pero no voy a ser tan hipócrita para poner en palabras algo diferente de lo que siento. Y sé que he impreso a este escrito un carácter muy opuesto del que tendría que suponer un acontecimiento tan importante como es el nacimiento de la hija de Martín y María. Algo precioso que se esperaba desde hace tiempo y que, en condiciones normales, había de deparar unas escenas llenas de ternura y felicidad.
Quizás me estoy dejando influenciar por una visión que va más allá de la propia escena hasta la mesa que ocupan los instrumentos de obstetricia que, con toda seguridad, van a ser los condicionantes del futuro de los presentes. Ello no me permite disfrutar de lo que tendría que ser algo tan bello como la llegada al mundo de un niño.
Pero no quería decir sólo esto.
Desde que el mundo es mundo las mujeres han parido a sus hijos con dolor y en las condiciones más diversas y adversas. Y aún así niños y madres han salido adelante. No veo motivos para pensar que en el caso de María no haya de ser así. Es una chica joven y fuerte, y nada hace suponer que no pueda dar a luz con una cierta normalidad, a pesar de una supuesta debilidad, a mi entender sin causa aparente.
Es cierto que traer al mundo a un bebé prematuro conlleva sus peligros (aunque no  debe ser tan prematuro cuando Rosario hace un mes puso pegas para acompañar a Mariana a Madrid ante la supuesta inminencia del parto. Y el estreno de la película ya se ha producido, por lo que el espacio de tiempo transcurrido hace que se incurra en una incongruencia. O más bien un fallo de guión).
Y también es cierto que toda mujer tiene derecho a recibir la mejor asistencia posible, y si tiene medios y posibilidad para tener los cuidados más profesionales, aún mejor.  
Hasta aquí nada que objetar.
También puedo entender la preocupación por un acontecimiento que nadie puede asegurar que transcurra sin problemas, pues cada mujer es diferente, así como su anatomía. Si a ello añadimos las largas horas de espera sin resultados, lo que acrecienta el peligro para madre e hijo, aún es más comprensible la angustia de la gente que rodea a la chica. Y que todos sufran viéndola padecer unos dolores, que por otra parte no pueden evitarse, y deseen que se termine, por el bien de la madre y el bebé.
Lo que ya no encuentro tan normal es que la habitación de la parturienta parezca la plaza del pueblo, con gente yendo y viniendo, y apremiando al médico. Como tampoco lo es demasiado que tengan que convencer a la madre que siga luchando. La lógica me dice que no tiene otra opción, a pesar de que crea que ya no tiene fuerzas para seguir.
Y aquí entra otra incongruencia. De pronto la utilización del fórceps se convierte en una cuestión de extrema necesidad, y las medidas asépticas algo que pasa a segundo plano por parte de Aurora. No puedo creer que una futura doctora, aún en 1921, no tome en consideración que, a pesar de haber desinfectado los instrumentos en un momento determinado, éstos han estado expuestos en una estantería a cualquier infección de las que pululan en un dispensario. Cierto que quizás lo estoy mirando desde la perspectiva de 2014 y en aquellos tiempos no se tenía la misma consideración sobre este tema, pero ni tanto ni tan poco.
Y ya metida en el barrizal hasta el cuello, no puedo dejar de mencionar otro tema. Sé que esto es una serie en la que las escenas explícitas no suelen ir muy lejos (con alguna contada excepción)  Pero de ahí a ver al actor que interpreta al médico comportarse como si le diera reparo, o de que Loreto ni siquiera lleve arremangado el camisón, va un mundo. Sé que son detalles nimios, como también que Martín esté en la habitación cuando no creo que fuera muy normal que un hombre estuviera allí durante el parto (aunque también es cierto que el chico casi nunca cumple con las supuestas normas).

Aún así admito que estas escenas si me han dejado algo positivo. La cara de inmensa felicidad de Martín al ver a su hija. 

24 de febrero de 2014

Una vida en común

Viendo a María y Martín compartiendo su vida, con momentos llenos de ternura y complicidad, una puede olvidarse fácilmente de que la situación de esta pareja dista mucho de estar consolidada y que, aunque el camino se ha despejado en parte, aún han de superar algunos obstáculos para poder normalizar su relación, encarrilar un futuro juntos y conseguir la felicidad plena que tanto anhelan.
Pero salvo que no están unidos por vínculos legales, ahora mismo poco hay que les diferencie de un matrimonio. Son una joven pareja que comparte techo, que procuran estar juntos el máximo de tiempo posible, que escenifican con total normalidad una cotidianidad sin complejos, asentada sobre las bases de lo que ha de ser una vida en común. Y que no cesan de demostrarse el amor que les une y la felicidad que les supone estar juntos.
Aunque probablemente esta situación de pareja, que en la actualidad no tendría nada de especial, en la época en la que transcurre la acción debía ser de todo menos corriente. Como tampoco lo debía ser la fácil aceptación de ello, aunque en este caso si lo es por el entorno más cercano de ambos, que conocedores de lo que han luchado  para conseguir estar juntos y motivados todos por el sentimiento común del cariño que les inspiran, no han dudado en darles su apoyo. (Bueno, con una notable excepción, pero no voy a entrar en ello)
Sin embargo, y en breve, todo esto va a sufrir previsiblemente un vuelco importante. Lo que vendría a ser un acontecimiento que podría colmar la dicha de la pareja como es la llegada de un hijo, tiene todo el aspecto de ser el fin de una felicidad, que en PV y por obra y gracia de los guionistas, suele ser efímera. Con lo que todos los temores de Martín pueden hacerse realidad, debido principalmente a las malas artes de un galeno con intenciones siniestras.
Muchos días, incluso semanas, lleva ya Martín acuciado por la inseguridad que supongo propia de un padre primerizo. Todo ello unido a las recurrentes dudas sobre la paternidad del bebé y la inquietud por la salud de la madre y éste, en una época en la que cualquier complicación en el parto y con los medios de los que se disponía, podía suponer un grave peligro para ambos. Además para Martín, y con el antecedente de su propia madre, esto es algo muy presente.
Perder a María podría significar un dolor insoportable, parejo al que pudo ver en su padre y con las consecuencias de todas/os sabidas.

23 de febrero de 2014

Un juramento "hipócrita"

Según he podido leer, el juramento hipocrático ha ido cambiando su texto, adaptándose a los tiempos. Pero lo que no ha variado es el espíritu para lo que fue concebido, un compromiso público de ejercer la medicina, o lo relacionado con la salud , velando siempre por el beneficio de las personas y sin incurrir jamás en acciones que vayan en menoscabo de las mismas. Y aunque no tenga rango jurídico y su valor sea sólo histórico o tradicional, por lo visto aún se sigue pronunciando en algunos lugares.
Al respecto considero, aunque puntualizando que no es mi pretensión restarle ni un ápice de su valor, que ello tiene más bien aspecto de rito de iniciación. Ya que lo que realmente importa y se sobreentiende, es que una persona que dedica largos años a prepararse para el ejercicio de esta profesión, lo hace por vocación y con la intención de usar los conocimientos adquiridos para curar o aliviar el sufrimiento de las personas. No creo necesario además que se comprometa públicamente a ello, ni que ningún juramento de este tipo sea garantía de nada.
Se entiende que en Lesmes se dan los principios anteriores. Es posible que se decantara por la medicina por vocación y que además hiciera el juramento. Y hasta hace un par de días, aunque pudiera verse enturbiado su personaje por temas ajenos a su profesión, lo cierto es que no había nada que objetar a la manera como ejercía, con el añadido de haber traído al pueblo nuevos conocimientos y métodos más modernos y avanzados.
Pero ……
Parece que detrás de esta apariencia del médico se esconde algo más sórdido y peligroso. Y que además lo que ha de servir para Aníbal, no vale para María y su bebé.
Es algo realmente inconcebible que en el primer caso Lesmes ponga todos sus conocimientos y dedicación para encontrar una solución al mal del chico y en el segundo el empeño sea precisamente para lo contrario. E incurriendo en un acto criminal, saltarse todos los códigos morales y éticos, aunque especialmente los inherentes a su profesión, para perpetrar lo que con toda seguridad va a suponer un grave deterioro de la salud de María y su  bebé, con la evidente intención de causarles la muerte a uno o a ambos.
Y ni siquiera es necesario preguntarse el porqué de esto, ya que es execrable de todas maneras.

21 de febrero de 2014

Sin barrotes para el corazón

El cuerpo puede estar preso, pero no se pueden poner barrotes al corazón.
Si bien es cierto que Conrado ha perdido momentáneamente la posibilidad de moverse libremente, no hay nada que le impida sentir, más que las barreras que se puede imponer él mismo. Y se podría hablar de que ello tiene mucho que ver con la voluntad y la determinación, pero también con los sentimientos. Aunque no necesariamente por este orden.
Sin embargo a Conrado no le han servido de mucho las dos primeras, ante la más sentida declaración de amor que pudiera esperar: la firme confianza de Aurora en su inocencia. Con lo que los sentimientos que hasta ahora eran de temor ante la posibilidad de dañar a la persona amada, han dejado paso a una realidad: Aurora es el eje sobre el cual ahora pivota su existencia y no desea alejarla de él, a pesar de todo.
El apoyo de ésta ha sido crucial para que todo el torrente de sentimientos se haya desbordado. Y aunque vendrán días muy duros para ellos, estoy convencida que su relación ha dado un paso importante, y que conseguirán salir adelante y consolidarla. (Eso sí, con los evidentes contratiempos que los guionistas se encargarán de facilitarles)
Pero dejando este tema, quisiera entrar en otra faceta relacionada: la frescura que aporta la franqueza con la que actúa Aurora.
Recuerdo que en los primeros tiempos de la serie, algo que se reprochaba continuamente era el hecho de que se mantuvieran en secreto cosas cruciales que podían afectar a las vidas de los personajes. Y algo hay también en esta nueva etapa.
Por ello el caso de Aurora es bastante inusual. No es que vaya pregonando por ahí lo que siente, pero no duda en hacérselo saber a las personas en las que confía y a las que quiere. Y si bien es cierto que Candela, Rosario y María son sus confidentes, no lo es menos Martín.
Y aquí entro en otro tema: el cariño y la confianza entre los dos hermanos. Me encanta esta faceta y también el papel de hermano mayor que adopta Martín, aunque las más de las veces no consiga más que recibir sobresaltos causados por los actos de Aurora. No es fácil retener un alma rebelde como es la chica, que actúa las más de las veces guiada por sus impulsos y sin que la prudencia sea su fuerte. Pero será porque en el fondo él también es así, siempre acaba entendiendo las razones de su hermana y dándole su apoyo. Como en el caso de Conrado.
Martín es quién mejor puede entender a su hermana, porque sabe lo que es luchar por amor. Ni siquiera ha cuestionado el hecho de que Aurora ame a alguien acusado de asesinato, porque es evidente que el hecho de confiar en su hermana incluye el de hacerlo de su criterio. Si ella cree en la inocencia del hombre, el no lo hará menos.


20 de febrero de 2014

Se ha roto el último eslabón

A partir de ahora lo único que verá será mi espalda!
Magnífica escena, en la que considero que las dos actrices han estado geniales. Incluso me atrevería decir que Loreto aún mejor. 
Casi parece imposible que en tan breve espacio de tiempo María haya cambiado tanto. La imagen que ahora proyecta ya no es la de la chica jovial e inocente que hace poco más de un año irrumpió en las pantallas, sino la de toda una mujer que, a fuerza de sufrimientos, ha llegado rápidamente a la madurez. Pero aún quedaba un frágil hilo que la ataba al pasado y que hoy se ha roto definitivamente.
En un escrito anterior hablaba de la falta de cálculo de la doña, y hoy ha quedado demostrado. No se puede jugar con los sentimientos de las personas y encima pretender ganar, usando además tácticas de victimismo y manipulación para intentar soslayar la culpa.
María ha abierto los ojos y, por fin, se ha dado cuenta de la realidad de su madrina. Pero el choque contra el muro ha sido doblemente doloroso, porque además había confiado ciegamente en ella y en su oferta de acercamiento, que ha quedado demostrado que no era más que una estratagema para volver a hacerla caer en sus redes. No creo que haya nada peor que ser engañada por alguien a quien estimas y que además utilice los sentimientos para sus propios fines. Y esto es lo que ha hecho la doña, sin que al parecer llegara a calibrar la posibilidad de que la chica se enteraría de sus verdaderos propósitos o que confiada en que el agradecimiento por lo que le ha brindado (y que no se recata en echarle en cara una y otra vez) pensara que ésta iba a dejar pasar todo. Y de hecho bien podría haber sido así, si no hubiera intervenido un factor determinante: el intento de apartar de su lado a Martín, inculpándolo de algo que no ha cometido. Esto ha sido la gota que ha colmado el vaso y ha desbordado todo un torrente de cosas y hechos para los que la María siempre había intentado encontrar justificación. Y ya no la tiene.
Porque uno de los principales fallos que ha cometido Francisca ha sido minusvalorar el amor que María siente por Martín y que es correspondido en igual medida.  

El valor de la solidaridad

Puede que en PV se den cita todos los tópicos de la índole que sean, pero también existe una gran dosis de humanidad en algunas personas. Claro que esto es una novela y es lógico que todos estos temas se concentren en el único espacio físico de este pueblo, pero ello no es óbice para que dedique unas lineas a hacer mención del tema de la solidaridad, en especial de las mujeres.
Por ende mujeres trabajadoras, que sacan tiempo de sus quehaceres para dedicarlo a los que necesitan ayuda y apoyo. Y además lo hagan aportando no sólo su consuelo sino también algo material, rascándose los bolsillos.
Emilia, Candela, Rosario y Quintina son quienes en este momento representan mejor estos valores. De hecho cada una de ellas merecería una mención especial, porque todas son especiales. Pero lo que tienen en común es un gran corazón, que hace que den lo mejor de cada una de ellas sin buscar ninguna contraprestación a su proceder. Y que además lo hagan sin temor a absurdas creencias populares que logran estigmatizar a personas o colectivos de manera particular.
Cierto que puede ser un factor importante la lástima, pero creo que sería injusto limitarlo a esto cuando todas han demostrado además otros valores, entre ellos el de la amistad.
Isidro y Aníbal están de suerte en este aspecto.  Pueden que estén un poco más solos sin Rita, pero ahora tienen un montón de “madres” que se preocupan de ellos y que no van a permitir que se hundan.
Aunque no voy a dejar este tema sin hablar de los hombres, porque sería injusto no incluirlos en el tema de la solidaridad. Aún cuando su manera de demostrarlo sea otra. Y en este apartado, y en especial en el caso de los Buendía, el primer lugar sería para Conrado. Si bien ,y a la misma altura, se puede poner a Alfonso, Martín y D.Anselmo. Y sin desmerecer a Hipòlito. 

19 de febrero de 2014

El tiro por la culata

Parece que a Francisca le crecen los enanos, como se dice coloquialmente. Cierto que todo el mundo es susceptible de incurrir en errores y que ella, por muy taimada que sea, también puede cometerlos. Pero últimamente parece que empiezan a ser algo más de lo habitual. Una persona como ella, que pretende tener todo bajo un férreo control, está cometiendo errores de cálculo importantes que la están abocando, sin remisión, al repudio de cuantos la rodean.
Supongo que ha llegado a esto debido a muchas causas, entre ellas que la impunidad con la siempre ha actuado y que hace que se considere por encima de todo, provoca que haya perdido toda prudencia. O que tenga la maldad tan arraigada que es imposible que la maquinaria de su cerebro no funcione sin tener en el punto de mira a alguien con quién ensañarse. Llegando al mismo punto que lo anterior.
Pero aún puede haber algo peor y es su sesgado sentido de la propiedad, con el que pretende convertir a todo el mundo en esclavo de sus deseos y de sus decisiones.
Es absolutamente inconcebible oírla disponer con total frialdad de la vida de las personas, oírla juzgar obviando que ella ha cometido crímenes a mansalva de los cuales ha escapado indemne, y verla intrigar, sin el menor reparo, contra personas tan cercanas como su propia hija, sus nietos o María.
Pero esto se está acabando. Incluso Mauricio, a pesar de guardarle fidelidad, es capaz de actuar por su cuenta para actuar de contrapeso a sus maldades. 
Porque Francisca ni siquiera ha tardado un día en dejar asomar otra vez su verdadera careta.
Pero esta vez le ha salido el tiro por la culata.
Y siguiendo con los refranes. Quería matar dos pájaros de un tiro, inculpando a Martín de un supuesto crimen del que ella es la inductora, y ha salido escaldada.
Entiendo que para su ego tener que dar explicaciones de su proceder tiene que ser un duro trance, pero espero que sea solo el principio del fin de esta vil mujer.

La suerte de Conrado

Es evidente que el amor que Aurora siente por Conrado es mucho más fuerte de lo que quiere admitir. Y se hace patente por varias cosas. Su inquietud por su suerte, sus dudas sobre las acusaciones, la confianza en su inocencia.
En este caso lo de que el amor es ciego no se puede tomar al pie de la letra. Porque Aurora, además de amarlo, también es de las pocas personas, junto con Isidro, que conoce realmente a la persona que hay en Conrado y sabe que no puede ser culpable de lo que le acusan. Y, a pesar de lo que intenta aparentar, la suerte del hombre si le importa y mucho, cuando además ha descubierto que lo del beso, que fue la causa de su ruptura con él, tiene toda la apariencia de una patraña orquestada para alejarla.
Admito que, a pesar de que a veces me impacienta, me gusta la personalidad de Aurora. Aún siendo tan joven, es una persona con un carácter muy definido y con las ideas muy claras. Poco dada a admitir consejos, que valora en su justa medida y según de quien provengan, suele dejarse llevar por sus instintos y hace bandera de una libertad de proceder poco usual en aquellos tiempos. También es cierto que las personas de su núcleo familiar, y que podrían influir en sus decisiones, tampoco son demasiado convencionales. Martín, Candela, Raimundo, sus tíos Emilia y Alfonso, e incluso María, no se destacan precisamente por seguir al pie de la letra las reglas establecidas por la sociedad. E incluso Rosario, que es la más tradicional, es capaz de mostrarse flexible anteponiendo a ello el cariño que siente por la chica.
También es cierto que Aurora tiene un genio endiablado que le cuesta reprimir, y esto que vendría a ser un rasgo negativo acentúa aún más esta personalidad, que se completa con unos arrestos que, incurriendo en el tópico, para sí quisieran muchos hombres.
Y, estoy convencida, todo ello va a ser determinante para Conrado. Aurora no le va a dejar solo, por mucho que Lesmes se haya esforzado en sembrar cizaña, intentando convencerla de que el geólogo no es de confianza. De hecho pienso que Aurora, si bien es cierto que tiene en alta consideración al médico, quizás tendría que recelar del interés de éste en malmeter contra Conrado, más cuando Lesmes le ha hecho saber cuáles son los sentimientos que tiene por ella. Aunque, de todas maneras, a pesar de que haya conseguido hacerla dudar, no parece que vaya a hacer cambiar el propósito de la chica de conocer que hay realmente detrás de la acusación al hombre que sigue amando.
Por cierto, en contraposición a Lesmes está la actitud de Martín. Es evidente que éste ha podido darse cuenta, más ahora que sabe realmente lo que siente su hermana por el geólogo, que la indiferencia de la que pretende hacer gala Aurora está muy lejos de ser real, y que la situación de éste la tiene en un sinvivir. Y aunque con Conrado han tenido sus desencuentros, me ha gustado que interceda por éste, aunque su motivación venga especialmente para no ver sufrir a su hermana. Pero también porque es de bien nacidos ser agradecido y le debe esto al hombre.   

18 de febrero de 2014

Gracias otra vez

Ante la imposibilidad de hacerlo de manera personal a cada una de las personas que entran en este blog, dirijo un agradecimiento general para todas/os. Y aunque toda/os merecen igual consideración por mi parte, quisiera hacerlo en especial a la página de Aurora y Conrado en Facebook y a la de  http://pvnuevo.foroactivo.com/.  (Perdonadme si me dejo alguna otra). De verdad que estoy abrumada por vuestra amabilidad y porque dediquéis una parte de vuestro precioso tiempo a este espacio, nacido sin más pretensión que la de aportar una humilde opinión sobre esta fantástica serie. 
De nuevo , muchísimas gracias!