18 de febrero de 2014

Falsas apariencias


¡Siempre será bienvenida a esta casa!
Aparte de precipitarse y de mostrar, una vez más, un cierto grado de ingenuidad, creo que María está cometiendo un importante error de apreciación, contribuyendo a forzar una situación que tiene de todo menos de normalidad. Más sabiendo que el tender puentes con Francisca no es algo que Martín haya hecho por propia voluntad, si no impelido por el amor que le profesa a ella.
Aún así no deja de sorprender el aguante de éste, aunque siendo evidente su incomodidad en presencia de la mujer que le ha procurado a él y a su familia tanto sufrimiento. Y por ello no creo que, a diferencia de María, se deje deslumbrar por regalos que apelan directamente a los sentimientos, aún cuando sea algo del calibre del supuesto reloj de Tristán. No dudo que Martín va a guardar como oro en paño el objeto en cuestión, porque ante todo es algo que perteneció a su padre (o al menos así se lo ha hecho creer la doña), pero no creo que se ablande con ello ni confíe, ni siquiera mínimamente, en las palabras de buena voluntad de Francisca. Como así ha sucedido con María, que parece que ahora vive en un mundo irreal con la creencia de que las cosas pueden volver a ser como antes, o mejor aún.
No voy a volver a entrar en el tema de valorar los sentimientos de ésta hacia la doña, porque es algo de lo que ya se ha hablado extensamente. Y todas/os sabemos que la bondad de la chica es el instrumento que Francisca utiliza para conseguir sus propósitos.
Porque tiene unos propósitos, aunque no son los que pretende aparentar.
No hace mucho María hablaba de la enfermedad de su madrina. Y si entonces me pregunté de qué enfermedad estaba hablando, ahora me doy cuenta de que Francisca realmente si está enferma, pero no de algo para lo que se puedan prescribir medicamentos, ni de algo para lo que exista curación posible. Es algo mucho más intrincado y con repercusiones que no la afectan sólo a ella, si no a todos los que caen bajo su órbita.
Quizás es ir un poco lejos, pero veo en sus intenciones algo parecido a una limpieza clasista para preservar la supervivencia de lo que ella considera una forma de vida que hay que perpetuar. Y para ello no duda en pasar por encima de todo y todos, incluyendo engañar, manipular, ningunear, comprar voluntades, y matar si es necesario. Vamos, que salvando las distancias con temas que han tenido una enorme repercusión en el pasado, lo que persigue es evitar una mezcla de clases sociales con el único fin de crear, a pequeña escala, una estirpe superior que dirija el destino del rebaño de siervos.
Aunque en realidad esto eran (y aún son) los caciques. Personas que no entendían más ley que la suya, y más razones que las del poder y la influencia que aporta el dinero. Que aprovechándose de su posición conseguían aletargar las conciencias colectivas, logrando que la gente callase para evitarse problemas. Que con una falsa apariencia de protección, mantenían sometidos a los que caían bajo sus redes con el único fin de doblegarlos a su voluntad. Y que anteponían las conveniencias sociales, esenciales para mantener su estatus, a cualquier otra consideración. Incluidos los sentimientos.    
María la ha puesto en entredicho y es evidente que, aunque pretenda aparentar lo contrario, ya ha dejado de contar en sus planes, como tampoco lo hace Martín, que a pesar de ser ahora un terrateniente lleva el estigma de ser también el hijo de alguien de quien ella considera una clase inferior. Aunque esto sea de lo más discutible, pero no voy a meterme en disquisiciones. Es claro que sus miras ahora están puestas en el hijo o hija de María.  
Veremos cuánto tarda ésta en caer del guindo y abrir los ojos.

17 de febrero de 2014

El doctor Colmenar

Ver a Lesmes sentado junto a los supuestos notables del pueblo, juzgando y jugando con el futuro de Conrado, me produce una sensación que no puedo evitar , como si su presencia estuviera de más. Aunque es evidente que nadie de los presentes lo considera un intruso y si alguien cuya opinión es tenida en cuenta, a pesar de ser relativamente reciente su llegada al pueblo. También es cierto que su integración ha venido rodada, dada su profesión y  su carácter cercano. Y, por descontado, no se le puede negar su derecho a opinar, aunque sutilmente utilice su posición para llevar el agua a su molino y con ello deshacerse de un rival.
Porque ya se empiezan a ver algunos retazos de sus intenciones. De las que al parecer, y de momento, solo se ha apercibido Conrado.
Tampoco hay que olvidar que el hecho de haber estudiado una carrera hace que se le suponga una buena educación y una cierta posición social, lo que también ayuda mucho a posicionarse rápidamente en una sociedad en la que el estatus juega un papel importante, otorgando privilegios sin tener que demostrar su merecimiento.
Aunque todo esto podría servir también para Conrado, pero sin embargo aquí terminan las similitudes. A pesar de tener también una carrera universitaria, la posición del geólogo dista mucho de ser la misma. Porque si bien es evidente que éste ha gozado también de una educación esmerada y probablemente además es de buena familia, la consideración en la que le tienen es casi inexistente, con la notable excepción de Isidro y  quizás también Martín , aunque en éste último es posible que lo que influya sea el agradecimiento. Y no me olvido de Aurora, cuyos sentimientos por Conrado son de otra índole y mucho más profundos y difíciles de dejar de lado, por mucho que ella se empeñe y él se esfuerce. Aunque también es verdad que Conrado no ha hecho mucho para ganarse la simpatía popular. Y no me refiero a la situación actual, si no a su carácter poco sociable.  
Lo que si tienen en común los dos hombres es algo (o más bien sería correcto decir alguien) que ocupa un lugar importante en su corazón y en su pensamiento, pero que no les pertenece: Aurora. Y otra vez terminan aquí las similitudes. Pero en este caso es Conrado el que parte con ventaja, ya que tiene el amor de la chica.
Aunque él solo desee alejarla, a pesar de amarla también. ¿Sus motivos? Creo que no tardaremos en saberlos.

16 de febrero de 2014

Pagando justos por pecadores

No ha sido muy difícil provocar un ambiente propicio para alzar a la población, como tampoco encontrar un blanco perfecto hacia el que apuntar como culpable de la situación.
No importa que se haya llegado a lo que considero una conclusión precipitada, ni que los argumentos de Conrado tengan razones de peso para ser considerados. Nadie , ni siquiera personas que en otras ocasiones han demostrado ser cabales y con sentido de la justicia, y me refiero a Raimundo, Martín y Alfonso principalmente, ha dedicado ni un solo momento a valorar nada más que una única alternativa para solucionar el clima de inseguridad que se vive en el pueblo. Y cometiendo con ello lo que considero un grave error de cálculo, ya que la solución propuesta puede ser generadora de otros problemas igual de graves.
No voy a entrar en aspectos legales, porque como ya ha quedado claro, el geólogo no ha dejado nada al azar. Lo que veo es que lo que pretenden instando al cierre de la mina, aunque sea por un tiempo, no sólo no garantiza que los desalmados vayan a dejar inmediatamente el pueblo (sabiendo además que hay oro), sino que lo peor es que, además de traer importantes consecuencias económicas para Conrado, los obreros contratados por éste van a dejar de percibir su salario y en consecuencia van a perder un medio de subsistencia para ellos y sus familias.  Por lo que no sería nada raro que ahora los incidentes los provocaran éstos al tratar de impedir que el cierre llegue a producirse, siendo además por algo ajeno a la explotación. 
Aquí el dicho de “pagar justos por pecadores” llega a su máxima expresión.
Cierto que tiene que ser muy difícil convivir con una situación parecida, más cuando ello afecta a la normal convivencia de un pueblo que quiere vivir tranquilo y en el que cualquier cambio, por pequeño que sea, supone una importante alteración. Y también lo es que la situación a la que están abocados ahora no se puede calificar de nimia, y es evidente que ante algo de este calibre se impone tomar cartas en el asunto antes de que vaya a más o haya que lamentar una desgracia.
Pero para ello están las autoridades. No voy a cuestionar el derecho del pueblo a  manifestar su opinión,  pero si a que ello suponga pasar por encima de la justicia y sus representantes. A los que por otra parte parece que no tienen muy en cuenta. Porque ¿acaso Aurora ha denunciado a los que la han agredido? ¿Qué han hecho los que han visto que les robaban y no lo han impedido? Con lo que la sensación de impunidad de los facinerosos que campan por el pueblo también puede ser achacada a  la poca sangre de sus habitantes.
Pero no creo que nadie lo vea así, cegados por la manipulación a la que han sido sometidos, y en la que cada vez es más evidente la mano del médico.
Ya lo he dicho anteriormente, pero lo que más cuesta entender es que también hayan caído en ello personas a las que se supone cierto raciocinio. Porque ya no es solo atribuir al geólogo daños colaterales de algo que él ni siquiera ha provocado, sino que además lo hagan reprochándole que todo sea fruto de una supuesta ambición. Obviando la legítima aspiración de toda persona a prosperar en la vida.
Más bien creo que todos se han dejado influir por el carácter del hombre, que lo ha convertido en una persona que no goza de especial simpatía. Y esto es un hándicap, aunque por supuesto nunca puede ser justificación para condenar a alguien al ostracismo. Y aunque es cierto que Conrado no es la alegría de la huerta y no es fácil el trato con él, no puedo por menos que ponerme de su parte en esta ocasión y además entender las razones que le llevan a no dar su brazo a torcer, más cuando actúa convencido que la razón está de su parte.  
Porque Conrado es mucho mas de lo que deja ver. Es una persona noble, generosa, arrojada, solidaria con los más débiles, alguien que va siempre de cara, sin eludir la confrontación y defendiendo lo que considera justo. Y no creo que siguiera con su cerrazón si ni siquiera sospechara que puede hacer daño a alguien. 
Por cierto, cerrazón que ahora se puede ver acentuada por algo parecido a un pulso entre él y la gente del pueblo.

15 de febrero de 2014

Hasta siempre Rita !!


Cada golpe de martillo suena como un eco ensordecedor en la casa hoy más vacía, cada clavo que se hunde en la madera es una herida más profunda en el corazón.
Solos, con una sorda desesperación ante la impotencia de lo que es y no ha podido ser, Isidro y Aníbal han despedido a la mujer que ha supuesto algo muy importante en sus vidas.
Escena desgarradora, pero con cierta belleza plástica.
Porque a diferencia de otras que se han dado en la serie, esta no me ha parecido ni macabra ni que se hayan recreado en ella.
La vida sigue, aunque el espacio que ha dejado Rita será difícil de llenar, especialmente para Isidro. Pero aunque les ha dejado, no están solos. Les queda el recuerdo de sus risas, de su voz, de su olor.... y la profunda huella que ha dejado en todas/os. 

14 de febrero de 2014

La encrucijada

Para mi es todo un reto tratar de entender las razones de una determinada actitud por parte de algunos personajes  Y lo hago intentando ponerme en su piel y procurando olvidar que éstos son ficción, trasladando sus situaciones a la vida real. Lo que puede ayudar (en teoría) a hacerse una idea del porqué algunos obran como lo hacen.
Aunque entre realidad y ficción tampoco hay tanta diferencia. De hecho esta última viene a nutrirse en las fuentes de la primera y quizás lo único que las separa es que la ficción se puede moldear a voluntad, a veces incluso saltándose la lógica o lo que una considera que es esto.
Y esta lógica me dice que María tendría que estar cuando menos resentida con su madrina. Pero a lo visto esto no funciona cuando intervienen sentimientos arraigados, aunque en este juego también lo hagan la que considero aún latente ingenuidad de la chica y la manipulación interesada de Francisca, aderezada con una sarta de mentiras que María se ha tragado sin cuestionar.
De todo esto lo que me cuesta más de aceptar es que la doña, de alguna manera, esté ganando la partida, usando (y abusando) de lo que sabe seguro: el buen corazón de la chica, incapaz de no conmoverse ante alguien que supuestamente sufre y está sola.
Pero una cosa es tener buen corazón y otra vivir en un universo paralelo.
Deseo ser objetiva, aunque no siempre lo consiga, pero me impacienta la actitud de la chica. Es cierto que la doña adopta ante ella una cara muy diferente de la que la/os demás si somos testigos y que es evidente que ello influye en la visión que María tiene de su madrina. También es cierto que la chica ha cambiado y que es capaz de rebatir algunos argumentos de ésta e incluso echarle en cara (eso sí, con prudencia) lo que le ha hecho. Aunque ahí queda todo, porque pesa más el cariño hacia la mujer y su deseo de estar a bien con ella, que cualquier otra consideración.
Sé que es fácil dar consejos desde fuera y con toda la información (algo que la chica no tiene) pero creo que María se está dejando cegar por este supuesto cariño, obviando que su vida está cambiando y que nada volverá a ser como antes. Vale que quiera seguir teniendo en su vida a la mujer que la ha cuidado, mimado y protegido (aunque esto sea cuestionable, visto lo visto) pero está creando su propia familia. Y aunque no sea incompatible, ahora su prioridad tendría que ser su bebé y Martín.
Aún así hay otras consideraciones.
Un día Tristán le dijo a Martín que los lazos de sangre no son importantes y que el cariño que los unía era mucho más fuerte que esto. Por ello decir que Francisca no es nada con respecto a María sería faltar a la verdad, como también es evidente que los sentimientos que comparten hace que se sientan como si fueran realmente una familia. Aunque lo cierto es que la chica ya tiene una de verdad, que además la quiere incondicionalmente.
Pero en la vida se suceden situaciones que afectan al rumbo de ésta y sitúan en la encrucijada de enfrentar otros caminos. Y por mucho que cueste y se tenga el corazón dividido, hay que decidir.
Para María ya ha llegado el momento. Y si bien es cierto que ya ha decidido, también lo es que los flecos la siguen condicionando. El más importante Martín, que no está por la labor de tender puentes con Francisca, por motivos evidentes para las/os espectadores pero no para ella. Por ello tengo que romper una lanza en favor de la chica y al mismo tiempo hacer un reproche a Martín. El amor implica confiar plenamente en el otro, y considero que las cosas cambiarían si éste le contara el motivo real de su negativa, que ahora incluye además la verificada implicación de Francisca en la muerte de Pepa. 

13 de febrero de 2014

Por quien doblan las campanas

¿Quién no echa una mirada al sol cuando atardece?
¿Quién quita sus ojos del cometa cuando estalla?
¿Quién no presta oídos a una campana cuando por algún hecho tañe?
¿Quién puede desoír esa campana cuya música lo traslada fuera de este mundo?
Ningún hombre es una isla entera por sí mismo.
Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo.
Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, 

o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia.
Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, 
porque me encuentro unido 
  a toda la  humanidad; 
                               por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas;
                                                                 doblan por ti                                                                                                                                      JOHN DONNE
Aún resuena el lamento desgarrador del chico que ha perdido a la mujer a la que ama. La chica alegre y vital con la que aún ayer hacia planes para un futuro juntos y que ahora yace sin vida, arrebatada por la mente enferma y desquiciada de un loco 
Y otra vez (y van…) las campanas de PV han tocado a difuntos.
Pero en medio de todo, algo reconfortante. El valor de la amistad, el hombro en el que apoyarse ante la adversidad, el dolor compartido y sincero. Esto es Conrado para Isidro, y seguro que lo va a ser en el futuro. La relación entre los dos hombres tiene una base firme, y de hecho el chico es probablemente la única persona que ha podido ver quien se esconde detrás de la apariencia hosca de Conrado, el único al que éste ha sido capaz de abrir su corazón. Algo que, por cierto, ha sido reciproco y que da cuenta de hasta que punto su amistad es sólida.
Bueno, quizás no sea el único. A Tristán, que no era precisamente un lince para ver según qué cosas, le bastó una mirada para confiar en el geólogo y en sus motivos. Y puede que también Aurora vea algo más y que, a diferencia de los demás, intuya que detrás del caparazón en el que escuda Conrado, hay algo que le atormenta y que influye en su carácter.
Lo admito, también hay momentos en que me es difícil justificar el comportamiento de éste. Pero lo intento.
Ello me lleva a considerar que se están llevando mal las cosas con él. Primero condenándolo al ostracismo y al repudio de los vecinos, culpándole de una situación que se ha escapado de todo control. Aunque obviando la responsabilidad de quien realmente tendría que hacerse cargo. No sé muy bien que podría haber hecho el alcalde de haber estado en su sitio, pero es claro que la evidente falta de autoridad de quien ha de ostentarla y que ha hecho mutis por el foro sin ninguna justificación más que la de alimentar su ego, ha ayudado a que la situación de inseguridad que atraviesa el pueblo sea más manifiesta.  Y aunque exista la Guardia Civil para ponerle coto, no parece que esto sea tenido en cuenta.
Y puedo entender que ante el vacío de poder, las fuerzas vivas del pueblo hayan optado por buscar una solución, aunque no ostenten ninguna representación legal, ni tengan ningún poder de decisión. Otra cosa es que además se transmuten en juez, jurado y  dicten veredicto, sin siquiera escuchar la versión de la otra parte y basándose sólo en rumores. Ni tampoco pueden pretender llevar a la ruina a un hombre sólo para poder vivir tranquilos, optando por la solución fácil de hacer bueno el dicho de “muerto el perro, se acabó la rabia”, pero sin considerar que hay otras alternativas. Cierto que la cerrazón de Conrado no ayuda, pero considero que la razón está de su parte, pues ni ha provocado la situación, ni está haciendo nada más que intentar ganarse la vida honradamente y arriesgando su propio dinero, lo hace en sus propias tierras, y además no dudo que dispone de todos los permisos para la explotación. Por lo que legalmente no pueden hacer nada para cerrársela, y menos únicamente con del débil argumento de traspasarle la responsabilidad de lo que hacen sus hombres fuera del trabajo. No creo que lo de la responsabilidad civil subsidiaria se pueda aplicar en este caso, ni es probable que  existiera nada remotamente parecido en una época en que los trabajadores eran poco más que esclavos.
Aunque lo peor de todo (aunque ellos no sean conscientes de ello) es que están siendo manipulados por el médico, que está haciendo bueno el dicho anterior, aunque en otro sentido. Porque podría entender que éste quiera apartar a Conrado de Aurora, pero los métodos utilizados no son muy ortodoxos que digamos, ni dicen mucho a su favor. 

12 de febrero de 2014

Un nuevo Martín


Vivo en una zona donde hay numerosas y extensas fincas, algunas con edificaciones con más de dos siglos de historia a sus espaldas. Conozco a algunos de sus actuales propietarios y sé del enorme trabajo y sacrificio que representa sacar adelante las explotaciones agrícolas y ganaderas, como también el riesgo y la imaginación que hay que poner en ello.
Martín se ha encontrado de repente y sin proponérselo, con la obligación de tomar las riendas del legado de su padre. Ni siquiera tuvo tiempo de empezar a aprender de éste los rudimentos de llevar adelante una finca, cuando el cruel destino le dejó sin su referente, su amigo, el brazo en el que apoyarse. Pero el resto de su familia sigue ahí y ahora además va a crecer. Todo junto, aunque especialmente el amor por una mujer, han contribuido a que un chico que iba camino de hacer carrera en las altas esferas de la iglesia, sea ahora un terrateniente con planes de futuro. Y con el horizonte puesto en conseguir el bienestar y la estabilidad para los suyos.
Pero si lentamente el destino de Martín va cambiando, al mismo tiempo también está dejando surgir una persona que ya casi no reconozco. Porque si bien es cierto que conserva algunos rasgos de cuando llegó hace más de un año a PV, el que ahora vemos considero que es alguien muy distinto. Aunque admito que no me desagrada este nuevo Martín.
De lo que no hay duda es que los genes de su madre están muy presentes en él, pero creo que también está saliendo a la luz el Castro que lleva en su sangre, aunque sin que se den los extremos maquiavélicos que lleva aparejado el apellido, ya que no es nada desdeñable la influencia positiva que le transmitió Tristán. Que aunque no fuera su padre biológico si fue quien lo crió y le quiso con locura.
Pero aún así, creo que cada vez es más visible que Martín es un auténtico Castro, tal como Francisca le llama. Curiosamente siendo además la única que lo hace por su nombre y apellidos auténticos.
Pero si hay algo de bueno en esta situación es que ahora la doña tiene otra vez ante ella a un Castro que previsiblemente no se lo va a poner fácil, ni aún con el señuelo del cariño que ambos profesan a María.












Ha sido una escena como ya hacía tiempo que no se daba, entre dos voluntades igual de férreas. Un duelo dialéctico muy bien resuelto por parte de los dos actores, que considero han sabido sacar lo mejor de ellos. No creo que me ciegue la pasión por Jordi al decir que ha estado inmenso, lo mismo que María.
A decir verdad no entiendo muy bien la jugada de Francisca y lo que pretende intentando acercarse a su nieto con un ataque de sinceridad, pero con un nada creíble arrepentimiento. Pienso que es demasiado retorcida para que su supuesta intención de tender puentes con él, con el argumento del bienestar de María, no esconda nada más. Ni aún con la sorprendente declaración sobre los lazos de sangre que los unen, algo de lo que jamás hasta ahora había hecho bandera.
Pero creo que esta vez Francisca no ha calculado muy bien sus posibilidades. Más bien considero que lo que ha hecho ha sido acrecentar los sentimientos negativos del chico hacia ella. Porque nadie en su sano juicio podría esperar que ante semejante confesión éste se quedara impasible, y mucho menos pretender que corra un tupido velo sobre el pasado.
Martín no puede perdonar, ni olvidar. Y tampoco va a dejar que la doña le mangonee, igual como pretendió hacer con Tristán. Aunque lo más asombroso es que parece que ésta no tiene objeciones a que sea la pareja de su ahijada.

Volviendo a Martín Castro, hay otro aspecto que me gustaría destacar
Creo que cada vez está asumiendo con mayor fuerza su papel de terrateniente. Y no sólo por lo que he dicho antes, sino también por otros aspectos mucho menos positivos. Me refiero a que está adoptando de alguna manera la mentalidad que éstos tenían (y algunos aún tienen), y aunque creo que nunca ha de llegar a convertirse en un explotador ni un tirano, si que está tomando conciencia de su poder y su influencia. Es la única explicación que encuentro a que se muestre tan injusto con Conrado y que además pretenda darle lecciones.

11 de febrero de 2014

Un matrimonio que no es tal (aún)


María sentada en el sofá del Jaral esperando a Martín.
Lo reconozco. Sigue pareciéndome raro, básicamente porque no ha habido casi transición entre la  separación de la pareja y que vivan juntos como un matrimonio. 
Y actuando como tal.
Entendedme, no soy una mojigata y me da exactamente lo mismo que no cumplan con las conveniencias y estén amancebados, vivan en pecado o como quieran llamarlo. Lo mismo que me sucede en la vida real, porque ante todo creo en la libertad de las personas y no considero que sea necesario un permiso para amarse. 
Pero la suya me parece una situación forzada, casi como un berrinche de María que ha decidido tirar por la calle del medio, con la anuencia de Martín y su familia. Y no es que dude de la firmeza del amor entre la pareja y, por descontado, me encanta que puedan gozar de felicidad, que Martín pueda vivir su futura paternidad y que la chica tenga la paz que le ha estado vedada en los últimos tiempos. Y evidentemente me gustaría que consiguieran culminar este amor con una larga vida juntos, sin que nada ni nadie lo enturbiara.       
Pero insisto, tengo la sensación de que María no está del todo lo cómoda, básicamente porque la sombra de Francisca es alargada y a pesar de todo sigue siendo un obstáculo.
Cierto que puedo entender la desazón de la chica, porque la mujer ha sido para ella un referente  y es evidente que el cariño sigue latente. También el de la doña ,aunque cuando menos es un sentimiento peculiar, que hace que anteponga las conveniencias sociales a los dictados del corazón. Por ello cuando la muestran pesarosa por haber alejado conscientemente a María, aparte de no producirme ninguna pena, pienso que la máxima de “No se daña a quien se quiere “tiene para ella un significado propio.
Lo de María es diferente. 
Estoy leyendo en algunos foros que la imagen que desprende su personaje es la de una chica sobreprotegida, consentida y acomodada en los lujos y la ociosidad. No voy a ser yo quien lo niegue, como tampoco que tiene un gran corazón que le impide nutrir el rencor que sería justificable que sintiera por su madrina. Incluso puedo entender que quiera tender puentes con ésta. Pero hasta ahí llega mi comprensión. Porque mucho me temo que la cosa va a ir por otros derroteros y que Francisca va a hacer valer los sentimientos que la chica tiene aún hacia ella, para manipularla , hacerla sentir culpable y con ello volver a atraerla a sus redes. No creo que haya abandonado tan fácilmente sus propósitos para con el niño.
Y juega también a su favor el hecho que las prevenciones que le están trasladando a María no sirvan de mucho. En el caso de ésta el cariño si está por encima. Tanto que incluso puede mostrarse comprensiva con alguien que muestra tan evidente falta de humanidad y que cuenta con una infinita lista de desmanes conocidos, que abarcan desde desentenderse de ella y dejarla presa en un convento ,compincharse con Fernando para apoderarse del bebé, el supuesto asesinato de éste (tomándose la justicia por su mano), el desprecio hacia Raimundo, la tiranía hacia Mariana o antes hacia Rosario, los abusos de poder e influencia, la soberbia que la mueve , ……hasta al  despego y rencor que muestra o mostró hacia su auténtica familia, empezando por sus propios hijos y ahora por sus nietos. Los cuales, por cierto, son los auténticos herederos, algo que María les está arrebatando.
Nada de lo anterior es justificable y se supone que la chica tendría que haber madurado lo suficiente, mas después de lo que le ha pasado, para poner algo de distancia ante semejante panorama. Porque el cariño puede hacer que llegue el perdón, pero no el olvido.
Pero me temo que no las cosas no van a ir por aquí. 
Aunque deseo equivocarme.

10 de febrero de 2014

La maldición de los Buendía


La de Rita e Isidro podría ser una bonita historia de amor. Son jóvenes, se aman y, en circunstancias normales, podrían tener por delante una vida para demostrárselo. Pero todo apunta a que el destino que está escrito para ellos va por otros derroteros, y que no va a servir de nada que un Aníbal redimido les haya dejado el camino libre.
De hecho es un destino que ya tiene nombre y anda acechando, como un depredador que busca el momento propicio para abalanzarse sobre su presa. Pero para ser justa (con los depredadores) éstos normalmente cazan para buscar alimento. Los motivos de Doroteo son injustificables, ya que sólo lo mueven los instintos de satisfacer su mente enferma y desquiciada. Un amor platónico, alimentado por Aníbal aunque sin que éste fuera consciente de ello, le ha empujado a unas altas cotas de locura que le llevan a imaginarse un mundo utópico en el que están solo Rita y él. Y que han hecho emerger al mismo tiempo a un ser peligroso, que no duda en apartar de su camino a todo el que se interfiere en sus planes. Sin que repare que no tiene ninguna posibilidad de hacer posible su deseo, ya que no cuenta, ni va a contar, con la aquiescencia de la chica.
Mucho se ha hablado de la maldición de los Buendía. Y creo que esta situación que se vislumbra va a poder ser realmente llamada por este nombre. Ni siquiera los parajes bucólicos en los que se desarrolla la acción podrán suavizar el impacto, después de que se consume una tragedia anunciada.

Reconozco que no he prestado mucha atención a esta trama, que ha transcurrido lenta y tediosa, pero que en los últimos tiempos considero que había mejorado ostensiblemente y conseguido captar mi interés. Lo mismo que los actores, que a  mi parecer también han evolucionado con el transcurso de los meses.
Me gusta Jorge Pobes, que ha construido un personaje con muchos matices y me gustan Xavier y Charlotte, que a pesar de su juventud creo que apuntan muy alto.  
Pero esto es PV, y la felicidad efímera.

9 de febrero de 2014

Un regalo


Dos mujeres embarazadas. Dos situaciones muy diferentes, pero un regalo parecido. Y por encima de todo el amor.
Pero no he podido evitar la comparación, y realmente la simbología del regalo de Tristán a Pepa considero que deja en mantillas al de Martín a María.
Porque no se trata del valor material del objeto en cuestión, sino que hay muchas otras cosas que los diferencian. En el caso de Tristán era un acto de desagravio, pero encerraba también un sentimiento de una dulzura indescriptible hacia la mujer amada y la hija deseada. No he tenido esta sensación en Martín, más bien me ha parecido un simple detalle sin más motivo que agasajar a la mujer que ocupa su corazón.
Y ya puestos, voy a entrar en un asunto más espinoso. Creo que tratar a María como si fuera porcelana china es algo desmesurado e innecesario. Nada la diferencia de cualquier otra mujer embarazada, solo la supuesta clase social. Y ahí está el quid de la cuestión, ya que no dudo que las mujeres corrientes de PV que se encuentran en su misma situación no están todo el día ociosas, como es su caso.
Y ya que antes he comparado las escenas de la caja, que mejor que volver a establecerla con Pepa que no dejó de trabajar nunca durante su embarazo.

También hay otra cosa que me gustaría comentar de este mismo asunto. No me ha gustado que Rosario antepusiera María a Mariana. Entiendo que la mujer quiera estar al lado de su nieta en un momento tan especial, pero no que haya puesto por delante a ésta cuando también está en juego la felicidad de su hija y su futuro. Hay otras personas alrededor de María que estarán a su lado en el momento de dar a luz y no veo porque ello tiene que suponer que, otra vez, Mariana quede relegada y tenga que volver a plegarse a los dictados de su sobrina, dejando sus propios deseos en segundo lugar. Creo que ya ha llegado el momento de que empiece a pensar egoístamente en su futuro. 

8 de febrero de 2014

La repercusión de una falsa noticia

Supongo que es inevitable que la ficción acabe siendo un reflejo de la realidad. Después de todo, y aunque los tiempos hayan supuestamente evolucionado, hay cosas y hechos que han sido o son igual de actualidad en 1921 o en 2014, y que son susceptibles de dar para uno o varios guiones.
En este momento en PV se dan cita varios de estos hechos, aunque con un denominador común: el hallazgo de oro. Y el desencadenante una noticia filtrada por alguien que a todas luces busca sacar rédito a la situación.
Porque los bulos y las falsas noticias casi siempre llevan equiparada una fuente de problemas, pero también hay quien se beneficia de ello, ya sea económicamente o por otros motivos, como la venganza.
Y ello es más fácil cuando además existe la palabra escrita y su difusión.
Pero antes de seguir con lo que quiero decir, tengo que hacer hincapié que la reflexión que sigue no está hecha con el ánimo de poner en la pica a los que han hecho de las noticias su profesión. Al contrario, creo que los periodistas son un colectivo absolutamente imprescindible, ya que gracias a ellos podemos hacernos una idea bastante exacta del mundo en el que vivimos y a lo que nos enfrentamos. Son hombres y mujeres valientes que, a veces incluso con riesgo de su integridad física, trabajan para que los ciudadanos estemos informados de lo que acontece.
Pero como todo en esta vida, siempre hay una excepción. Me refiero a la prensa sensacionalista, que a veces propaga noticias sin contrastarlas lo suficiente. Y con ello provocando situaciones límite.
Y aunque no se pueda hablar todavía de que sea así en PV, sí que es cierto que la aparición en el periódico del supuesto hallazgo de oro, ha venido a turbar la paz de un apacible pueblo, generando al mismo tiempo alarma social e inseguridad ciudadana, ante la incapacidad para dar respuesta a tanto forastero ocioso que deambula sin rumbo fijo por sus calles.
Pero yo no hablaría de fiebre del oro, sino de necesidad. Nadie de los que ha llegado lo ha hecho con la idea de buscar oro por sí mismo, sino ante la llamada de un posible medio de subsistencia. Y no veo nada de malo en ello, porque aún hoy en día salen periódicamente noticias de casos parecidos en que un posible trabajo atrae a centenares de personas.
Aun así también intento ponerme en la piel de unos lugareños que ven peligrar su modo de vida tradicional con la llegada masiva de foráneos. Porque también implica nuevas formas de vida y romper con lo establecido, entre ellos el yugo disfrazado de paternalismo que supone vivir bajo el influjo de los terratenientes y vivir ciegamente esclavos de la voluntad de éstos a cambio de una cierta tranquilidad para sus familias. Los nuevos traen otros aires, y prueba de ello es el peón que se ha encarado a la doña sin que una supuesta posición social de ésta le supusiera ningún conflicto.
Pero lo que no puedo admitir es que busquen un chivo expiatorio para cargarle la culpa de la situación, para que les libre de todo ello y puedan volver a sentirse seguros, acomodados otra vez en su vida de siervos.  Pero especialmente lo que no es admisible es que acusen a Conrado de algo de lo que no es responsable, cargándole con la culpa de los conflictos con los recién llegados.
Aunque aún hay algo peor y es que además están haciendo un juicio paralelo a alguien que sólo busca ganarse la vida con su trabajo y  en sus propias tierras. Y que en un futuro puede traer la prosperidad al pueblo, eso sí haciendo tambalear los cimientos en los que asienta el poder de los caciques.
Aunque en el fondo quizás en todo ello también influya la animadversión que sienten por el hombre.
He de decir que me gusta Conrado, aunque a veces su manera de comportarse y su poca empatía me impacientan. Pero me gusta porque es diferente, no se pliega a una manera de vivir que no va con sus principios y tampoco admite que pretendan que siga por los derroteros marcados por los convencionalismos existentes. La libertad es su bandera y la defiende a ultranza, aunque ello signifique no hacer amigos. De hecho sólo tiene uno: Isidro.
Porque sorprendentemente Martín, alguien que en otros tiempos no dudaba en ponerse del lado de la razón, esta vez también se ha dejado manipular por quien está jugando un importante papel en soliviantar los ánimos de las gentes: Lesmes. El que parecía un apacible doctor  ya está enseñando la patita, aprovechándose además de su posición privilegiada y creando un conflicto artificial. 
La verdad es que ver a las gentes de PV  arremetiendo a una contra el geólogo me ha parecido de una sinrazón sin parangón. Y, por descontado, una injusticia flagrante.

6 de febrero de 2014

Hola Simón Carmeta

¿Cuántas veces hemos tenido la sensación de que alguien con el que nos hemos cruzado nos era familiar o incluso hemos llegado a asombrarnos del parecido con un conocido?
Creo que no ha de ser sorprendente que en algún lugar del mundo, entre tantos millones de personas, haya dos que se parezcan, aun no siendo familia. De hecho, no hace mucho encontré una noticia sobre un fotógrafo que anda empeñado en una búsqueda de este tipo y ya ha conseguido encontrar una veintena de parejas que, sin guardar ningún parentesco, son asombrosamente iguales en sus rasgos faciales.
(Dejo el enlace para que el que lea esto lo pueda ver.
Aunque en este caso lo realmente asombroso es que precisamente haya sucedido algo parecido en un pueblo perdido en el interior de la España profunda. Cierto que también Pv es un pueblo muy especial, donde lo imposible se hace posible. Donde suceden las historias más inverosímiles y retorcidas, y que es el lugar en el que se dan cita toda clase de personajes que abarcan todo el espectro de la especie humana.
Ahora le toca el turno a uno de estos personajes, alguien del que se intuye es un espíritu libre, sin recovecos y sin más pretensión que gozar de una existencia en la que las cosas materiales son un valor accesorio. Sin embargo, y por un giro del destino, se ha topado precisamente con Soledad y es evidente que esto va a suponer un antes y un después en la vida de ambos.
Y curiosamente la historia ha empezado precisamente el día en que una de las personas que ha marcado más  la vida de ésta, ha dejado de existir. Como si se cerrase una etapa para abrir otra.
Aún es pronto para elucubrar sobre el cariz que va a tomar esta relación, más teniendo en cuenta que Soledad es una mujer casada (otra) pero no dudo que esto va a ir a más. Aunque lamentaría que fuera solo por el parecido con Juan, porque aunque en el fondo ambos personajes tienen rasgos comunes en cuanto a intereses (ambos tienen vena de artistas, aunque en diferentes disciplinas) siempre sería inevitable establecer comparaciones. Y esto no sería justo.


Me alegra que Jonàs haya vuelto a la serie, aunque con otro personaje. Siempre me gustó Juan y , estoy convencida que también lo hará Simón. Porque detrás de los dos està un gran actor, que seguro nos deparará otra vez muy buenos momentos

Adiós Olmo Mesía



Adiós definitivo a un personaje torturado, odiado hasta límites insospechados, amante obsesivo, padre desnaturalizado y alguien con inclinaciones perversas y peligrosas. Aunque al final de sus días convertido en otra persona, y redimido tanto por sus actos como por el perdón de las gentes a las que un día hizo sufrir con sus desmanes, especialmente Soledad. Incluso me atrevo a añadir en ello a los espectadores de la serie, entre los que me incluyo, que hemos visto con expectación el nacimiento de un Olmo diferente, mucho más humano y cercano.
En un escrito anterior hablaba de la naturaleza subyacente. Y aunque soy totalmente profana en la materia, creo realmente que ésta existe en el ADN de las personas.
Y si bien es difícil decir el momento en que se dió su paso al lado oscuro, y sin pretender sentar cátedra sobre algo de lo que, como he dicho anteriormente, no tengo ni idea, creo que se podría hablar también de la influencia beneficiosa de Águeda antes de que esto sucediera , pues sabemos que se portó como una madre con él y que llegó a quererle como a un hijo (aunque después se lo pagara de mala manera). Dicen que los primeros años y los estímulos que se reciben en esta época suelen ser determinantes para forjar una personalidad. Por lo tanto también Olmo era susceptible de poseer una parte buena y dejarla emerger si se daba la ocasión.
Aunque también existe la otra , la que viene determinada por factores como la ambición y la vanidad, que pueden estropear el alma humana y dar al traste con todo. 
Como así sucedió posteriormente con él.
Lo que considero que no es tan corriente es que al final lleguen a darse las dos naturalezas al mismo tiempo, enfrentadas en un combate desigual entre la buena que lucha por la redención contra la malvada que lo hace para alzarse con la victoria.
¿Cuál de las dos ha vencido con la muerte de Olmo?
Es posible que las dos. O ninguna.
Aunque ahora se abren varios interrogantes. Especialmente por el hecho de que supuestamente va a ser enterrado en secreto y sin que nadie sepa de su muerte, lo que deja en el aire, por ejemplo, la continuidad de la fundación o su herencia.  




Solo unas líneas para dedicarlas al gran Iago García, que con tanto acierto ha encarnado al personaje en sus dos etapas. Su talento, su porte y su sonrisa se habían vuelto cotidianos y va a ser algo raro no volverlos a encontrar en la serie. Pero no dudo que si volveremos a verlo en la pequeña y gran pantalla. Estoy convencida de que no le van a faltar las oportunidades.  

5 de febrero de 2014

La personalidad de Martín y otras consideraciones

Es del todo evidente que el destino de Martín no era el de ser sacerdote.  Y también lo es que ante todo es un hombre con unos sentimientos muy terrenales, que aspira a ser feliz junto a la mujer que ama. 
  
Buceando por Internet encuentras multitud de estudios científicos que corroboran que, aunque nadie nace con una personalidad definida, si lo hace con unos genes que pueden determinarla. La forja de la misma corresponde al tiempo, al entorno, a la educación o a la manera de vivir. Incluso es posible que pueda llegar a ser moldeada a voluntad por otros.
Aunque es claro que esto último no ha sucedido con Martín, al menos en los aspectos negativos.
Es cierto que hubo un tiempo que parecía lo contrario, pero afortunadamente supo rectificar y después las circunstancias se han encargado de poner las cosas en su sitio. La personalidad subyacente ha sido más fuerte que los condicionamientos, y aun conservando sus convicciones religiosas, no ha permitido que éstas le influenciaran.
Porque al fin y al cabo la religión no es más que una opción personal de entender la vida, y hay otras formas que pueden llenar una existencia. Y no es mejor persona el que es más católico o creyente. De hecho, y con el riesgo de generar una polémica, he de decir que para mí ha quedado de lo más patente en la serie (y también en la vida real) que a veces la moral religiosa, en este caso la católica, no es muy objetiva con los que no comulgan con sus postulados. Creo firmemente en la libertad de las personas de tener una opinión sobre algo determinado, e incluso expresarla en voz alta, pero no que se trate de imponerla a otros, provocando un perjuicio mayor.
Ejemplo de ello es la falta de caridad cristiana y la hipocresía, que tienen su máxima expresión en las beatas que salen de misa para a continuación dedicarse a malmeter contra el prójimo. Aunque quedan en mantillas ante la doña, que es capaz de escandalizarse por las palabras de Martín y la actitud de María, y regocijarse con el supuesto sufrimiento de Fernando.
Aunque no olvido que en todo ello también intervienen los condicionamientos sociales,  de los que ya hablé en otra ocasión. Parece más importante observar las apariencias que el hecho de dejarlas de lado para vivir una vida plena y feliz.
Martín y María han hecho esto último conscientemente. Porque la conciencia es algo que pertenece a cada persona, que ha de vivir con ella.

Y no puede ser una carga para la misma , ni por descontado ser censurable, el hecho de amar y ser amado.

4 de febrero de 2014

Gracias

Quisiera agradecer a todas/os los que os habéis acercado a este rincón, la gran acogida que me habéis dispensado. Me siento abrumada, pero al mismo tiempo me produce una gran satisfacción saber que puedo aportar algo. Reitero mi agradecimiento más sincero  y espero poder estar a la altura. 
Gracias  

3 de febrero de 2014

Conrado versus Willian Wallace


























Ya sé que la comparación es un poco forzada, pero la primera imagen que me ha venido a la mente al ver a Conrado arengando a los mineros, ha sido la de William Wallace en Braveheart, incitando a sus huestes a la batalla.
Realmente el discurso parecía que iba dirigido más a esto último que a poner en marcha una explotación minera. No dudo que arrancar de la entrañas de la tierra el preciado metal es una dura batalla y además con un riesgo elevado para la integridad física, pero la puesta en escena se me ha antojado algo exagerada.  
Y una vez ya puestos a cuestionar cosas.
Entiendo que buscarle cinco pies al gato es un ejercicio inútil en una serie, ya que lo que cuenta es la historia, y las incongruencias tendrían que ser algo anecdótico. Claro está, siempre que no sean muy difíciles de tragar. Y que tampoco se trata de escatimar los recursos que están al alcance, como unas instalaciones de lo que parece una mina o un decorado muy bien conseguido, digno de una película del Far West.
Pero creo que en esta ocasión los guionistas han creado una amalgama confusa entre unas tierras yermas que compró Conrado a Tristán, un puente que al parecer ocultaba una antigua mina y que fue volado, y una explotación en desuso que quizás vuelva a producir. No consigo encontrar el hilo para unir todo esto.
Aunque como he dicho antes, quizás sea demasiado quisquillosa al intentar encontrar una explicación coherente.

2 de febrero de 2014

Una sociedad hipòcrita















Estar bajo la lupa no es muy agradable. Como tampoco lo es ver coartada la libertad de decidir seguir los dictados del corazón o querer tomar las riendas de tu propia vida, aunque ello suponga ir en contra de lo establecido.














Pero ¿quién puede decidir lo que es correcto y lo que no lo es? Es cierto que sin normas el mundo sería un caos y que hay situaciones que no necesitan ni siquiera ser valoradas para saber que están mal, que hay ciertos límites que cuando se traspasan pueden afectar o provocar sufrimientos a otras personas. Y también es cierto que no existe nada más que la misma sociedad para atajarlo. Aunque en este punto hay que hacer hincapié que no se puede hablar de una sola sociedad, porque el mundo es diverso y cada cultura tiene su  propia manera de establecer las normas. Y que no es lo mismo una en la que la religión tiene un peso específico en las decisiones y  otra en la que las leyes son formuladas por personas escogidas para representar al conjunto. En el primer caso los criterios morales seguramente influirán mucho más que cualquier otra consideración.
Pero pongámonos en 1921 y en una sociedad como la española que contaba con un gobierno constituido, pero en la que el papel de los representantes de la iglesia era muy importante, especialmente en zonas rurales donde su influencia podía llegar a ser equiparable a la del poder legalmente establecido.
De ahí que la moralidad estuviera muy arraigada, aunque las más de las veces esto también estuviera encubriendo la doblez de quien hiciera bandera de ella. 
Lo dice la Biblia y también la sabiduría popular. "El que esté libre de pecado que tire la primera piedra" 
¿O acaso no se puede aplicar esto cuando se  juzga y condena a unas personas inmersas en una situación que entra dentro del terreno de los sentimientos y sin que ello les afecte nada más que a ellos? ¿Que además ello suponga  exponerlos al escarnio público? ¿Y que esto mismo afecte de diferente manera según el género, aunque en todo caso sea reprobable?
Aunque si bien es cierto que los tiempos han avanzado y que algunas actitudes como las que vemos en PV ahora pueden antojarse anacrónicas, después de todo quizás no lo sean tanto, ni aún en la actualidad. Y lo digo por experiencia. No es lo mismo vivir en una ciudad, donde el anonimato está garantizado, que hacerlo en un pueblo pequeño donde casi todo el mundo se conoce y donde aún puede pesar la sensación de necesitar la aprobación de los convecinos.
Pero volviendo al tema de la moralina de una sociedad hipócrita, para la que es mucho más importante la apariencia que otras consideraciones.
Todos en PV saben de los desmanes de la doña, su actitud caciquil sometiendo y abusando de la gente, además de su nula consideración hacia nadie o nada que no esconda detrás algún interés. Por cierto, la otra parte del binomio formado por el poder y la religión, y que conoce hasta el mínimo detalle de esta doble moral, está mostrando también mucho de lo mismo. Me refiero a D. Anselmo, que es capaz de “olvidar” los asesinatos de la doña y sus muchos desmanes y en cambio se muestra escandalizado por algo que significa una intromisión en la vida privada de dos personas a las que mueve solo el amor, y que han optado por hacer caso a su corazón y no permitir que los demás decidan por ellos. Y con ello el viejo cura està poniéndose del lado de los que comadrean y del linchamiento público de la pareja, en especial de María que sufre además doblemente por el hecho de ser mujer y ser estigmatizada por una sociedad en la que el requisito de “honestidad” era sinónimo de aceptación social, y que por el simple hecho de no cumplir con ello es condenada a la exclusión.
Sí, es cierto que un sacerdote ha de seguir los preceptos marcados por su ministerio y que públicamente no creo que fuera bien visto que abjurara de ellos, algo que sí ha hecho tímidamente en privado. Pero, en el fondo, también su moral le hace censurar la actitud de los amantes, que son vistos como dos pecadores.
Pecadores por otra parte que no lo ven de la misma manera.
Es cierto que tampoco han hecho mucho para ser discretos, pero entiendo su deseo de recuperar el tiempo perdido, aunque para ello se expongan al rechazo de la sociedad que ya los ha etiquetado de amancebados o lo que es lo mismo, a María de adultera y viviendo una relación marital con un hombre que no es su esposo.
Pero para ellos todo esto es algo accesorio, aunque motivo de congoja. Pero no puede existir ningún pecado en amarse y desear estar con el otro, aunque al no esconderlo se saltan otro código: el de mostrarlo a la vista de todos. De haberlo llevado en privado, seguramente los cotilleos habrían existido igualmente, pero el supuesto pecado habría quedado puertas adentro.

Porque es claro que el pecado está en el escándalo.